1. Teorías sociológicas, teorías ético – políticas y teorías jurídicas.
Dentro de las “doctrinas sociológicas”, las teorías de Jorge SIMMEL (teoría de la acción
recíproca”), de Luis GUMPLIWICZ (“de la lucha de razas”), de Franz OPPENHEIMER
(“de la lucha de pueblos”), de MARX y ENGELS (“de la lucha de clases”), de León
Duguit; el “organicismo” en sus diversas variantes, algunas “teorías energética”, la “teoría
funcional del Estado”, de Herman HELLER, etc.
Dentro de las teorías “ético políticas”, examinada a Juan J. ROUSSEAU, a KANT, a
FICHTE, a SCHELLING y HEGEL, a los “idealistas ingleses”, etc.
En el grupo de las “teorías jurídicas sobre el Estado, examinaba especialmente las obras
JELLINEK y de KELSEN.
2. Teorías “realistas “y teorías “idealistas”.
Las dos clásicas y antagónicas posturas filosóficas acerca del “mundo exterior y la
posibilidad de su conocimiento” se han trasladado, naturalmente, al tema del Estado. Se ha
dicho entonces que existen dos grandes grupos de teorías: las que consideran al Estado
como un fenómeno objetivo cuya realidad es posible aprehender (teorías “realistas”) y
aquellas otras que lo consideran algo asó como una “construcción mental”, sin realidad
fuera de la mente del sujeto que lo piensa, o sin posibilidad de que su verdadera esencia sea
conocida (teorías “idealistas”).
3. Teorías “de la fuerza”, “del contrato” y “del organismo”.
Las llamadas “teorías de la fuerza”, conciben al Estado como el producto de un
“enfrentamiento ya sea de pueblos, de razas, de clases, etc. Las “teorías del contrato”, lo
conciben como el resultado de un “pacto” o “acuerdo” entre los individuos; es generalizado
llamar a ellas “las teorías contractualitas”, con ineludibles citas de ROUSSEAU, LOCKE,
etc. Las teorías “del organismo” sostienen básicamente que el Estado es algo así como “un
ser vivo”, un “todo” que existe en gran medida al margen de que su formación haya sido
“querida” o “planteada” por lo individuos o grupos que lo integran.
4. Teorías “monistas” y teorías “pluralistas”.
La posición “monista”, según la cual los distintos vínculos a que se ligan los individuos
forman grupos o agrupaciones (la familia, asociaciones culturales, partidos políticos,
asociaciones religiosas, etc.) que pueden ser representados gráficamente por “círculos que
quedan todos comprendidos dentro de un “círculo” mayor, que corresponde al Estado. El
vínculo del individuo con el Estado es el más intenso y a la vez el más complejo; por ello,
el “círculo que lo representa” es el mayor y los demás se insertan en su interior de modo
más o menos concéntrico;
En la concepción “pluralista”, los diversos “círculos” a que pertenecen los individuos no
son necesariamente concéntricos. El “círculo estatal” no comprende necesariamente a los
demás. El hombre pertenece a una familia, integra una entidad cultural, religiosa, política,
deportiva, etc., es decir que se liga a diversos vínculos. También al Estado. Es posible que
el vínculo estatal sea frecuentemente más intenso y a la vez más complejo. De ahí que el
"círculo" que representa esa ligazón el Estado sea generalmente el mayor, pero sin encerrar
necesariamente a los otros. Cuando a un individuo se le plantea la alternativa de obedecer
una decisión del Estado en contradicción con una decisión de alguno de los otros círculos a
que pertenece, es posible que el mayor poder del Estado le obligue a ajustarse a la primera.
Pero más de una vez no ocurre así, porque el individuo se siente más fuertemente ligado
con otro vínculo ("círculo") religioso, cultural, político, etc., que con el Estado. LASKI es
decidido partidario de la concepción "pluralista". La que hemos denominado posición
"monista" suele ser llamada también "totalitaria", aunque este último vocablo será
examinado con mayor profundidad cuando se exponga el tema de "los fines del Estado".
Generalmente, las concepciones "pluralistas" se estudian al analizarse el "poder del Estado
y la cuestión de "la soberanía".
5. Teorías objetivas, teorías subjetivas y teorías jurídicas. Las "teorías que consideran al
Estado de un modo predominantemente objetivo" "se han propuesto considerarlo como un
ser exterior y completamente desligado del elemento interno de la vida del hombre". Dentro
de este grupo doctrinal, formula un subclasificación: la concepción del Estado "como
hecho" (por ejemplo DUGUIT el hecho de la diferenciación entre gobernantes y
gobernados); la tesis del Estado "en cuanto situación", es decir un modo peculiar de
relacionarse los individuos; la teoría de la "identificación del Estado con uno de sus
elementos (ya sea el pueblo" o con "el poder o el Gobierno"); y la concepción del Estado
como "organismo natural", que lo concibe como un ser vivo, regido por leyes naturales y
con una existencia independiente de la de los individuos que lo forman. Señala JELLINEK
que dentro de esta postura doctrinaria se encuentran "singularmente las teorías
antropomórficas que, al ejemplo de Platón, concibe al estado como un hombre grande".
Las "teorías que consideran al Estado desde un aspecto predominantemente subjetivo". En
esta concepción, JELLINEK incluye a los autores que consideran al Estado como un
organismo psíquico" o "moral" o "espiritual", y en segundo término, a quienes lo conciben
como una "unidad colectiva" o "unidad de asociación", tesis a la que finalmente habrá de
adherirse, en parte.
Las doctrinas que consideran al Estado como concepto jurídico. A este propósito, opina
JELLINEK que solo hay tres maneras posibles de concebir jurídicamente el Estado: como
objeto de Derecho, como relación jurídica, o bien como sujeto de Derecho". Estas
posibilidades se corresponden con tres respectivas doctrinarias.
JELLINEK rechaza la primera de estas posturas, esencialmente porque si el Estado fuese
"objeto de Derecho, debiera admitirse que los gobernantes constituyen el "sujeto"
respectivo; y ello solo sería congruente admitiendo que los gobernantes reciben su mando
de la divinidad (por ejemplo en la "teoría del derecho divino" de los reyes) o de un orden
jurídico superior al que dicta el Estado (verbi gracia un "orden natural"); nada de lo cual es
aceptado por este autor. Si se toma como "sujeto" a todo el pueblo, tampoco quedaría
superada la incongruencia de que los integrantes del pueblo sean al mismo tiempo sujetos y
objetos de Derecho.
También descarta la tesis del Estado como "relación jurídica", fundamentalmente porque no
esgrime una explicación aceptable de quién es el productor de las normas jurídicas que
crean y regulan tal relación; a menos que vuelva a recurrirse a normas "supra estatales" que
este autor no acepta. Por lo que, en definitiva, se afilia a la tesis de que el Estado es "sujeto
de Derecho", afirmando: "tan lícito nos es científicamente concebir el Estado como sujeto
de derecho, como atribuir al hombre este mismo carácter. Sólo mediante esta doctrina, nos
es posible comprender jurídicamente la unidad del Estado, la de su organización y la
voluntad que ella engendra".
Teorías de Estado
1. Teorías sociológicas (Marx y Engels, “Lucha de clases”), Teorías ético-políticas
(Rousseau, Kant, Hegel) y Teorías jurídicas (Jellinek y Kelsen)
2. Teorías realistas y teorías idealistas: las teorías realistas consideran al Estado como
un fenómeno objetivo cuya realidad es posible aprehender y las teorías idealistas
consideran al estado como una “construcción mental”, sin realidad Fuera de la
mente del que lo piensa y sin la posibilidad de que su verdadera esencia sea
descubierta.
3. Teorías “de la fuerza”, “del contrato” y “del organismo”: se basan en el origen del
estado. Las teorías de la fuerza ven al estado como producto de un enfrentamiento,
ya sea de pueblos, razas, de clases, etc. Las teorías del contrato lo ven como
producto de un pacto o acuerdo entre los individuos. Las teorías del organismo
sostienen que el Estado es como “un ser vivo”, un todo que existe en medida al
margen de que su formación haya sido "querida “o ”planteada” por los individuos
que lo integran.
4. Teorías monistas y teorías pluralistas
5. Teorías objetivas, subjetivas y jurídicas