LA FILOSOFÍA KANTIANA
Inmanuel Kant es el más destacado representante de la Ilustración y uno de los filósofos más
influyentes de la historia.
A Kant le sorprendía el estancamiento en que parecía encontrarse la filosofía de su tiempo y las
continuas e interminables disputas entre filósofos, por eso se propuso analizar las posibilidades y
los límites de la razón humana.
Uso teórico o especulativo: para conocer
(epistemología, metafísica) ---------- Crítica de la razón pura
Racionalidad humana 1. ¿Qué puedo conocer?
Uso práctico: para actuar
(ética, política) --------------------------- Crítica de la razón práctica
2. ¿Que puedo hacer?
3. ¿Que puedo esperar? (metafísica y religión)
Examen crítico acerca de las
posibilidades y los límites de la razón
¿Qué puedo conocer?
¿Se puede convertir la metafísica en una disciplina científica?
Tenemos que aclarar las condiciones que hacen posible la ciencia.
Las ciencias están compuestas de juicios: enunciados con lo que hacemos afirmaciones acerca de la
realidad.
Existen distintos tipos de juicios según la relación entre el sujeto y el predicado:
• Juicios analíticos: afirmaciones en las que el predicado está contenido en el concepto de
sujeto.
• Juicios sintéticos: el predicado aporta información nueva, que no estaba presente en el
sujeto.
• Juicios a priori: independientes de la experiencia
• Juicios a posteriori: dependen de la experiencia
• Juicios sintéticos a priori: afirmaciones que aportan información nueva, pero son
independientes de la experiencia.
Según Kant, el contenido del conocimiento proviene de la experiencia (que proporciona la
materia), pero es nuestra mente (que se encarga de darle forma) y que aporta la estructura que sirve
para interpretar lo que conocemos.
Giro copernicano = cambio completo del punto de vista en la filosofía occidental: la clave para
entender correctamente el conocimiento humano no está en la realidad exterior sino en el modo que
tenemos de captar, organizar e interpretar lo que percibimos.
Para conocer los seres humanos hacemos uso de tres facultades diferentes: la sensibilidad, el
entendimiento y la razón.
1. La sensibilidad: es la facultad humana gracias a la cual percibimos el mundo que nos rodea.
¿Cómo percibimos? Hay dos elementos distintos:
• los datos que recogemos a través de los sentidos, la materia que constituye el contenido de
nuestras percepciones sensibles, y que procede de la experiencia.
• la forma o estructura que nos permite dar sentido a lo que percibimos, no proviene de la
experiencia sino que es aportada por el sujeto.
Empiricas: dadas por la experiencia
Productos de la sensibilidad = intuiciones
Puras: aportadas por el sujeto: son el espacio y
el tiempo (no provienen de la experiencia
2. El entendimiento elabora los datos de la sensibilidad para darles significado, elaborar juicios y
formar conceptos. A diferencia de la sensibilidad que es pasiva el entendimiento es activo.
Nuestra mente dispone de una serie de categorías (conceptos a priori) que nos permiten organizar
y estructurar los datos de la sensibilidad y que sirven para interpretar y dotar de significado a
nuestras percepciones. Son independientes de la experiencia, ya que proceden de la actividad
mental del sujeto y no de la realidad exterior.
Kant identificó doce categorías distintas, entre las cuales se encuentran algunas muy importantes,
como la sustancia y la causa.
3. La función de la razón es es la de elaborar generalizaciones a partir de los conceptos y los juicios
del entendimiento. El ser humano tiene una inevitable inclinación a tratar de sintetizar nuestros
conocimientos, intentando englobar todo lo que sabemos mediante tres grandes ideas reguladoras
que son:
• El mundo: con la idea de mundo intentamos englobar en un solo concepto todo lo que
conocemos acerca de los fenómenos físicos y naturales.
• El alma: con la que aspiramos a unificar todos los fenómenos psíquicos que
experimentamos en nuestro interior.
• Dios: es la más amplia y completa d e todas, con ella intentamos agrupar la totalidad de la
realidad, remitiendo todo cuanto existe a un supremo creador.
Estas tres grandes ideas no se corresponden con ningún dato procedente de la experiencia por eso
no pueden llegar a conocerse, puesto que de ellas no tenemos ningún fenómeno. De este modo nos
vemos obligados a admitir que la metafísica no puede nunca llegar a ser una ciencia. No obstante,
Kant creía que la metafísica responde a una tendencia natural e inevitable de los seres humanos y
que podemos acceder a estas ideas, que solo existen como noúmenos, mediante la razón práctica.
Kant distingue dos dimensiones diferentes de la realidad:
• Fenómeno: es lo que se muestra, es decir, la cosa tal y como la percibimos los seres
humanos.
• Noúmenos: es la cosa en sí misma, independientemente de nosotros.
Los seres humanos únicamente somos capaces de conocer el fenómeno, mientras que el noúmeno
nos resulta inaccesible.
La distinción entre fenómenos y noúmenos permite además a Kant abordar el espinoso problema de
la libertad humana: los seres humanos, en tanto que fenómenos, están sujetos al determinismo de las
leyes naturales. Sin embargo, como noúmenos, las personas tenemos auténtica libertad.
¿Qué puedo hacer?
Kant critica las éticas materiales porque sus normas son hipotéticas, heterónomas y a posteriori.
• Éticas materiales: las teorías elaboradas por los filósofos del pasado. Tienen un contenido,
ya que orientan la vida humana a la consecución de un bien, hay un objetivo que tratan de
alcanzar y las normas básicas están orientadas a perseguir ese bien supremo.
• Hipotéticas: sus propuestas solo resultan válidas para quienes reconozcan la importancia del
objetivo que se trata de alcanzar.
• Heterónomas: las normas no son establecidas por el propio individuo, sino que provienen
de fuera de él.
• A posteriori: para encontrar las normas de conducta tenemos que basarnos en la
experiencia.
Kant aspiraba a diseñar una ética formal que sea, necesaria, autónoma y a priori.
• Ética formal: no nos dice cuáles son las normas que debemos seguir, sino que solo nos
indica cómo deben ser estas normas, nos dice cuál es la forma.
• Necesaria: porque aspiramos a que sea universal y válida para todos los seres humanos.
• Autónoma: debe ser el individuo el que elabore por sí mismo sus propias normas.
• A priori: sus reglas no dependen de la experiencia.
El imperativo categórico
La razón práctica es la razón orientada a dirigir la voluntad. Produce imperativos que responden a la
pregunta ¿qué debo hacer?
Máximas de conducta: normas individuales de comportamiento que cada persona debe elegir por
sí misma. Deben cumplir un requisito formal (que establece cómo debemos elaborarlas) muy
importante, deben respetar el imperativo categórico.
Kant propone tres maneras de formular el imperativo categórico.
1. “Actúa solo según una máxima que puedas querer que se convierta en ley universal”
Las máximas de conducta que elijamos deben poder ser universalizables, tenemos que pensar en lo
que sucedería si ese comportamiento fuese universal.
2. “Actúa siempre de manera que uses la humanidad, siempre como un fin y nunca solamente un
medio”
Nuestras máximas de conducta deben tratar a las demás personas como fines en sí mismos, y no
simplemente como instrumento al servicio de nuestros propios gustos o intereses.
3. “Actúa como si por medio de tus máximas fueras siempre miembro legislador en un reino
universal de los fines”
A la hora de elegir nuestras máximas nos imaginemos que estuviéramos elaborando leyes de un
hipotético reino de los fines, con lo que tendríamos la responsabilidad de garantizar que todos los
seres humanos se respetasen mutuamente entre sí.
Reino universal de los fines: sería la sociedad ideal, en la que todas las personas se respetan
mutuamente y se tratan como fines es sí mismos, y no como medios.
La ética del deber
La teoría de Kant es una ética deontológica, porque insiste en la importancia de cumplir con nuestro
deber.
El cumplimiento del deber a veces entra en conflicto con nuestras inclinaciones es esos casos la
acción moralmente correcta consiste en ajustarse al deber, aunque eso suponga sacrificar nuestros
deseos y aspiraciones personales. Pero hay que tener en cuenta que no todas las acciones
respetuosas con el deber tienen el mismo valor moral.
Para subrayar la importancia de las intenciones, Kant distinguía:
• Las acciones conformes al deber: el comportamiento se ajusta a lo que es nuestra
obligación, aunque en realidad actuemos siguiendo nuestra inclinación y persiguiendo
intereses egoístas.
• Las acciones por deber: cuando las hacemos simplemente porque esa es nuestra obligación
aunque esté en contra de nuestros deseos e inclinaciones. Estas son las acciones que según
Kant, tienen un auténtico valor moral.
¿Qué me cabe esperar?
Lo que este interrogante plantea es la cuestión de si es posible confiar en alcanzar alguna vez esa
felicidad de la que nos hemos hecho merecedores cumpliendo con nuestro deber.
La ética de Kant no persigue la felicidad, porque no es una ética material ni se propone lograr
ningún objetivo. Pero eso no impide que las personas tengamos una humana y natural aspiración a
alcanzar la felicidad.
¿Es razonable albergar esperanza?
Según Kant, si queremos creer que el cumplimiento del deber puede ser recompensado con la
felicidad, tenemos que aceptar algunas suposiciones fundamentales y postular:
• la libertad del ser humano: la libre voluntad nos permite elegir cómo actuar y hace posible
la acción moral.
• la inmortalidad del alma: la vida humana es demasiado breve como para permitir que
culmine con éxito el proceso de perfeccionamiento moral.
• la existencia de Dios y su bondad: son garantía de que nuestra actuación de acuerdo con el
deber puede obtener, en otra vida, la merecida recompensa.
Postulado: afirmación que se acepta como verdadera sin que sea posible demostrar su validez.
Teoría antropológica y política
Kant no comparte el optimismo antropológico de Rousseau, para quien los seres humano somos en
el fondo nobles y bondadosos, su posición sobre el estado de naturaleza está más próxima a Hobbes.
Pensaba que la tendencia que tenemos a dejarnos llevar por nuestras inclinaciones es la responsable
de que haya continuos enfrentamientos entre nosotros.
La naturaleza humana se caracteriza por una insociable sociabilidad, puesto que necesitamos a los
demás para vivir en sociedad aunque estamos en permanente conflicto con ellos.
La clave de la organización política consiste precisamente en saber manejar nuestra insociable
sociabilidad, tratando de encaminar a las personas hacia un futuro donde las tendencias
particularistas puedan ser superadas con la ayuda de la racionalidad.
Según Kant, el sistema republicano ofrece la mejor manera de garantizar el progreso hacia un
futuro reino de los fines. Kant, además propugnó la necesidad de establecer una federación de
naciones para evitar las guerras y promover la paz mundial.
Fuente principal para la elaboración de los apuntes: Historia de la filosofía, Vicens Vives