Elementos Clave de la Comunicación
Elementos Clave de la Comunicación
LA COMUNICACIÓN: es una
actividad que nos permite
intercambiar ideas,
Pensamientos, sentimientos. Es
decir, permite la interrelación,
entre dos o más personas
LA MULTIPLICACION
ES FACIL DE APRENDER
EMISOR RECEPTOR
. MENSAJE CANAL
RESPONDA
1.
Código
Aclaremos:
El código lingüístico es aquel donde utilizamos las palabras para transmitir un
mensaje. Este pude ser oral (cuando lo hablamos o escuchamos) y escrito (cuando
escribimos o leemos). Por ej:
El código no lingüístico solo utiliza gestos, posturas, miradas, colores, sonidos. Por
ej:
Ejercicios de aplicación
Establecer los elementos de la comunicación en las siguientes oraciones
1. En un partido de fútbol, el árbitro pita el silbato e indica el final del encuentro.
Emisor:
Receptor:
Código:
Canal:
Mensaje:
Referente:
2. Fernando escribe un email a su amiga por su cumpleaños deseándole muchas
felicidades
Emisor:
Receptor:
Código:
Canal:
Mensaje:
Referente:
3. El presidente anunció a la población mediante cadena nacional la suspensión
de juntarse para festejar la Navidad
Emisor:
Receptor:
Código:
Canal
Mensaje:
Referente:
4-El chofer del colectivo frenó bruscamente al ver el cambio de color en le semáforo
Emisor:
Receptor:
Código:
Canal:
Mensaje:
Referente:
5-En las siguientes imágenes, escribe el significado según tu interpretación
Las competencias son capacidades o habilidades que todos los hablantes poseemos
para poder comunicarnos. Estas competencias, en una conversación, deben estar
presentes en el emisor y el receptor.
Competencia linguístca y
paralinguística
Competencia ideológica y
cultural
COMPETENCIAS
COMUNICATIVAS
Determinaciones
psicológicas
Competencia discursiva
Competencia…………………………………………….
FUNCIONES DEL LENGUAJE
Las funciones del lenguaje se relacionan con los componentes del circuito
comunicativo. Así como seis son los elementos, seis son las funciones del
lenguaje.
FUNCIÓN EXPRESIVA: es la que nos permite expresarnos, decir cosas. Por ej:
No quiero ir a clases.
Tengo mucha hambre.
Me quiero ir a dormir.
FUNCIÓN CONATIVA O APELATIVA: es la función que trata de convencernos de
hacer algo. Por ej:
Últimos días de hot sale…lleve todo por $100.
Super Vea estás ahorrando bien.., super Vea el super económico.
Se solicita dadores de sangre grupo RH+ para ÚRSULA.
FUNCIÓN INFORMATIVA: brinda información, datos desconocidos. Por ej:
El presidente de la Nación llegó a Catamarca a las 10 hs de la mañana.
Aumentaron los casos de Covid en el interior del país.
Habrá aumentos en los haberes de jubilados y pensionados.
FUNCIÓN FÁTICA: verifica si el medio por el cual envío el mensaje funciona
correctamente. Por ej:
No la escuché pofe, ¿me repite por favor?
¿Hola?...¿hoooooola?...¿ me escuchas??
No comprendí, me repite por favor.
FUNCIÓN METALINGÜÍSTICA: habla sobre la lengua misma. Por ej:
Marcos es una sustantivo propio, masculino, singular.
Tiago come pan, es una oración unimembre.
Lindo es sinónimo de precioso.
FUNCIÓN POÉTICA O LITERARIA: es el placer por la lectura., es el gusto por lo
literario. Por ej:
Manuelita vivía en Pehuajó, pero un día se marchó, un poquito caminando y otro
poquitito a pie.
El que ha hierro mata, ha hierro muere.
Adiós corazón de arroz, el año que viene me caso con vos.
Ejercicios de aplicación:
Era la señora de las hormigas, bastaba ver unas cuantas en el piso y aparecía por la
puerta. Ese era su cotejo de azufre, un ejército de lomos trazando senderos para la
guerra.
Le seguían el paso huérfano, el café en las axilas, el olor de recostarse y perderse
por la ventana de agua en la esquina.
Eran un hilo de carne oscura para el sol y sus animales, aguardando por la vasija
oscura, llenas de domingos rojos en el entrecejo.
Ella cruzó el umbral con su querer de un instante y varias muertes y se hizo
costumbre su signo, su suelo alfombrado con cristales e incienso.
Instruccional
Tal y como su nombre lo dice, esta trama textual tiene por finalidad mostrar las
indicaciones que permitan llevar a cabo una actividad o lograr un objetivo.
Es muy común que sean redactadas en imperativo, ya que es la segunda persona la
que realiza las acciones que se consideran necesarias para lograr el fin que se
busca. Se puede encontrar este tipo de trama en las recetas de cocinas, en los
manuales de uso de objetos y en los reglamentos.
Ejemplo
Instrucciones para usar la piscina
Ejercicios de aplicación
En los siguientes textos decir qué trama predomina
Carta formal e informal
Te explicamos qué son las cartas formales y las cartas informales, las diferencias
entre ellas, sus características y elementos de cada una.
La carta informal es aquella en la que ambas partes tienen una relación afectiva.
¿Qué es una carta formal y una carta informal?
Una carta es una forma tradicional de comunicación entre personas, en la que un
emisor escribe un texto y lo envía a un receptor. Las cartas pueden ser formales o
informales de acuerdo a su función y a la relación que exista entre el emisor y el
receptor.
En una carta formal, la relación entre las dos personas es distante porque suele
darse entre personas que no se conocen personalmente. Se usa, entonces, un
lenguaje formal y son cartas que suelen tener una estructura predeterminada.
Pueden tener fines laborales, comerciales, entre otros.
Por otro lado, la carta informal es aquella en la que ambas partes de la
comunicación tienen una relación afectiva o cercana. En este caso se permite que
el emisor elija la estructura y los elementos de la carta y se suele usar un lenguaje
informal. Se escriben con diversos fines como: invitaciones, salutaciones,
agradecimientos, entre otros.
Las cartas son uno de los medios de comunicación más antiguos y en la actualidad
están cada vez en más desuso debido a nuevas tecnologías como el correo
electrónico y el chat.
Son escritos que se envían en un sobre que incluye en el frente el nombre y
domicilio del receptor y en el dorso el nombre y domicilio del remitente.
Usualmente se mandan por correo o pueden ser entregadas en mano por un
mensajero o por el mismo emisor.
Características de una carta formal
Las cartas formales pueden tener fines comerciales o laborales.
Algunas de las principales características de las cartas formales son:
Emisor y receptor. En las cartas formales la relación que mantiene el que envía la
carta y el que la recibe está mediada por una actividad profesional, laboral o
intelectual. En las cartas informales la relación entre emisor y receptor es de
cercanía o afecto (suelen ser familiares o amigos).
Lenguaje. El tipo de lenguaje que se utiliza en una carta formal es formal y distante
y no puede tener errores de ortografía y gramática. Una carta informal permite un
lenguaje coloquial porque hay una relación cercana entre el emisor y el receptor.
Objetivo. La carta formal suele ser redactada con un fin específico, por ejemplo,
para manifestar el interés por un puesto laboral, para concretar una reunión o para
realizar una queja o pedido. Por su parte, las cartas informales suelen escribirse
para establecer contacto con otra persona y no necesariamente deben incluir un
pedido o información específica.
Estructura. La carta formal mantiene una estructura interna que no permite obviar
ningún apartado ni cambiarlo de sitio, los elementos que constituyen este tipo de
carta están estructurados de antemano. En las cartas informales la estructura es
más libre y se pueden incluir todos los elementos que el que escribe considere
necesarios.
Extensión. La carta formal suele tener una extensión corta, ya que en su cuerpo
solo se detalla su objetivo. Las cartas informales pueden tener la extensión que
desee el emisor.
Elementos. Las cartas formales se diferencian de las informales por los elementos
que la constituyen. Deben incluir, entre otras cosas, un encabezado, un saludo
formal, una introducción, un cuerpo de carta y un saludo final con firma y
aclaración. Por su parte, la carta informal suele incluir saludo, cuerpo y saludo final.
Algunas pueden incluir posdatas y aclaraciones.
Elementos de una carta formal
Los principales elementos de una carta formal son:
Saludo. Se incluye el saludo del emisor al destinatario. En algunos casos, las cartas
informales incluyen fecha y lugar. Por ejemplo: Hola, Juan.
Introducción. Se incluye el porqué de la carta, aunque a veces este elemento se
puede obviar y se considera parte del cuerpo de la carta. Por ejemplo: Te escribo
estas líneas para desearte un muy feliz cumpleaños.
Cuerpo. Se detalla toda la información que el remitente quiera transmitir al
destinatario. Por ejemplo: Aprovecho para contarte que ayer estuve con tu prima
Cecilia ¡Qué amable es! Me contó de tu nuevo proyecto…
Saludo final y firma. Se incluye un saludo y el nombre del remitente. Por
ejemplo: Te mando un fuerte abrazo. Jacinto.
Posdata. Se utilizan aclaraciones cuando, una vez finalizada la carta, el emisor
olvidó algún punto importante que desea mencionar al destinatario. Las cartas
informales permiten más de una posdata. Por ejemplo: PD: No olvides mandarle
mis cariños a tus hermanos y a tu padre.
Tamaño del sobre elegido: A excepción de los telegramas, las llamadas “carta
documento” y las postales, los demás documentos que se envíen por correo postal
deben estar dentro de un sobre. Si se envía un documento importante y de varias
páginas, como un contrato, es preferible elegir un sobre del tamaño de la hoja
impresa (habitualmente C4, 229 mm x 324 mm) para evitar doblar el papel. Si se
trata de una carta informal o un único papel, puede elegirse un sobre más pequeño
y doblar el papel, una o dos veces como máximo (tamaño DL, 220 mm x 110 mm)
(Las medidas C4 y DL son formatos ISO estandarizados.) El sobre puede ser simple
(es necesario agregarle pegamento para cerrarlo), engomado (tiene un pegamento
que hay que humedecer) o autoadhesivo (tiene un pegamento cubierto por un
protector).
Remitente: Es la persona que envía la carta.
Destinatario: Es la persona, empresa o institución que recibe la carta.
Timbre, estampilla o sello postal: Las cartas no pueden enviarse sin haberse
abonado el importe correspondiente. Antes de depositarla en el buzón, es
importante consultar en la oficina de correo.
Las palabras VARIABLES son aquellas que tienen género (masculino, femenino y neutro) y número
(singular y plural). Por ej:
Gato/ gatos perra/perras
Mientras que las palabras INVARIABLES nunca cambian, es decir, no tienen género ni número.
Por ej.:
Sin- luego- asi.
Las palabras invariables son el adverbio, la conjunción, la preposición y la interjección.
Los sustantivos son las palabras variables que usamos para nombrar
personas, objetos, animales, plantas, ideas y sentimientos. Por ej:
Agua, harina, sol, tristeza, Catamarca, león, lechuga
Los sustantivos a su vez se clasifican en:
SUSTANTIVOS
PROPIOS COMUNES
FEMENINO MESA-REGLA-MUJER-LUNA-
TORTUGA-
GÉNERO
MASCULINO CUADERNO-CELULAR-PIE-MONO-
MAR
SINGULAR MAR-SILLA-LÁPIZ-MANO-FOTO-LUZ
NÚMERO
PLURAL MARES-SILLAS-LÁPICES-MANOS-
FOTOS-LUCES
MASCULINO PLURAL
# Y los adjetivos que tienen una sola forma para ambos géneros, es decir, es
una palabra que se lo puede usar indistintamente para masculino y femenino.
El carácter lo dará el sustantivo al que acompañe y califique.
ACCIDENTES VERBALES
INDICATIVO (acción real que se realiza o se realizará)
MODO SUBJUNTIVO (acción posible o hipotética de realizar)
IMPERATIVO (acción que ordena o ruega)
ÉL ELLOS
ACTIVIDADES
Escribe los accidentes verbales de:
Lavaremos
Sacudiste
Solucionas
Comunicarán
Lee
Fuimos
Cambió
Invadieron
CONJUGAR VERBOS
Para conjugar verbos utilizamos todas las personas y los tres tiempos.
Observemos el siguiente cuadro:
AMAR
PERSONA PRESENTE PASADO FUTURO
GRAMATICAL
YO AMÉ
TÚ AMARÁS
ÉL – ELLA
NOSOTROS
VOSOTROS AMAÍS
ELLOS
PERDER
PERSONA PRESENTE PASADO FUTURO
GRAMATICAL
YO PIERDO
TÚ PERDISTE
ÉL - ELLA
NOSOTROS PERDEREMOS
VOSOTROS
ELLOS
SALIR
PERSONA PRESENTE PASADO FUTURO
GRAMATICAL
YO SALGO SALDRÉ
TÚ
ÉL – ELLA SALIÓ
NOSOTROS
VOSOTROS
ELLOS
ACTIVIDADES
Conjugar los siguientes verbos
Mentir
Persona Presente pasado futuro
gramatical
Robar
Persona Presente Pasado Futuro
gramatical
Contar
Persona Presente Pasado Futuro
gramatical
Los pronombres son palabras que se utilizan para nombrar personas o cosas
pero sin llamarlas por su nombre. Por ej:
Elba come mucho. Ella no comparte su comida.
Rompieron los lentes. Eso no tiene solución.
A-ANTE- BAJO- CON- CONTRA- DE- DESDE- EN- ENTRE- HACIA- HASTA- PARA-
POR- SEGÚN- SIN- SOBRE- TRAS- VERSUS
Por ejemplo:
Fuimos a Bariloche.
Nos sentamos bajo la mesa.
Comimos con los muchachos.
Según el pronóstico del tiempo, mañana lloverá.
ACTIVIDADES
CONJUNCIONES
Las conjunciones son palabras invariables que unen dos palabras o dos
oraciones.
Por ejemplo:
Tiago y Fernando juegan mucho.
No aprobaste la materia porque no estudiaste lo suficiente.
Los alumnos de primaria como los de secundaria viajan mañana.
Me gusta tu idea pero agregaría otras posturas.
Actividad
El registro informal o registro coloquial es el que usamos cuando hablamos con
personas con las que tenemos confianza, por ejemplo, amigos o familiares. Es el
lenguaje que usamos a diario y es muy expresivo.
Entre las características del registro informal podemos señalar
las siguientes:
Repetición de palabras y de ideas.
Poca organización de las frases u oraciones.
Oraciones o frases sin concluir.
Vocabulario repetitivo.
Uso de palabras de moda.
Utilización de diminutivos y aumentativos.
Uso de "muletillas"
Empleo de palabras y expresiones coloquiales.
Presencia de interjecciones y enunciados interrogativos y
exclamativos.
Actividad
El registro formal es el que se usa en situaciones en las que la relación entre los
interlocutores es lejana.
Entre las características del registro formal encontramos:
Vocabulario variado
Oraciones bien construidas y extensas.
Se intenta evitar la repitición de palabras.
Correcta pronunciación.
Discurso fluido.
Rellenar huecos
Lea el párrafo que aparece abajo y complete las palabras que faltan.
1.
Señor director:
Por cierto, la letra uve tiene además los nombres de ve, ve baja, ve corta o ve chica;
su plural es uves o ves. No obstante, la Academia precisa que la denominación más
recomendable es uve, ya que permite distinguir claramente el nombre de esta letra
del de la letra b.
Tanto la v como la b se pronuncian igual, con el sonido consonántico bilabial sonoro
/b/. En español, no hay diferencia en la pronunciación de estas dos letras, que en
latín sí que representaban sonidos distintos. La pronunciación de la v como
labiodental solo se da en hablantes valencianos o mallorquines y en los de algunas
zonas del sur de Cataluña, cuando hablan castellano, por influencia de su lengua
regional y en algunos puntos de América por influjo de las lenguas amerindias. En el
resto de los casos, es un error que se comete por una equivocada hipercorrección.
ACTIVIDADES
TEXTO
Texto deriva del latín TEXTUM que significa tejido. Se conoce como texto al
conjunto de frases y palabras coherentes y ordenadas que permiten ser
interpretadas y transmiten las ideas del autor. En el texto importa la red de
relaciones que se establecen entre las diversas partes que lo componen a la
extensión que puedan llegar a tener.
ACTIVIDADES
1) Escuchar las siguientes canciones canciones: Miénteme de Tini
Descubrí en este falso texto las canciones escondidas. Subraya sus oraciones con
lápices de colores diferentes.
En este ejercicio desenredaste las lanas de dos ovillos distintos y luego “tejiste”
dos textos. Para comprobar que los anteriores son efectivamente dos textos,
escribirlos por separados.
3) - Escriba un texto breve y luego lo lee.
Para que un texto sea considerado como tal, debe poseer las siguientes
propiedades textuales
PROPIEDADES
TEXTUALES
ADECUACIÓN
COHERENCIA
COHESIÓN
CORRECCIÓN
2.- Un texto coherente es, además, un texto en el que progresa la información que
se transmite, es decir, dicha información va apareciendo de forma progresiva,
siguiendo un orden lógico y bien estructurado. Si las ideas no están ordenadas, el
texto no se entiende. A continuación ordena los siguientes párrafos para que este
cuento tenga sentido:
ADECUACIÓN:
ACTIVIDADES:
2.- Es importante también emplear un léxico preciso, rico y variado, evitando las,
palabras de significado impreciso (cosa, hacer…).
a) Sustituye en las siguientes oraciones el verbo “hacer” por otro de significado más
preciso:
La COHESIÓN son las relaciones que se establecen entre las oraciones que forman
un texto, es decir, estudia cómo se relacionan las oraciones unas con otras.
Para estudiar un texto lo haremos por medio de los recursos cohesivos.
RECURSOS COHESIVOS
LEXICALES GRAMATICALES
SINONIMIA # REPETICIÓN
ANTONIMIA # REFERENCIA
HIPERONIMIA # ELIPSIS
HIPONIMIA
LEXICALES
Sinonimia es igual a los sinónimos (palabras que significan lo mismo pero se escriben
distinto). Por ej:
Cigarrillo= puchos bebida = tragos perro= can
Ejercicios de aplicación:
Escribir cinco sinónimos a:
Hospitalidad:
Provocar:
Titubear:
Xenofobia:
Cruzar:
Celebridad:
Deportista:
Juicio:
Enigmático:
Antonimia es igual a los antónimos (palabras que significan lo contrario). Por ej:
Responsable/ irresponsable bueno / malo Lindo / feo
Ejercicio de aplicación
Escribir cinco antónimos de:
Indestructible:
Voluminoso:
Soberbio:
Inflexible:
Veracidad:
Mentir:
Popular:
Viejo:
Sinvergüenza:
Hiperonimia es una amplia cuyo significado es tan amplio que permite incorporar
otros elementos de la misma categoría.
Hiponimia es cada uno de los elementos que podemos incorporar dentro de una
palabra mayor.
Ejercicios de aplicación
Escribir cinco hipónimos a:
MONEDA
SENTIDOS
CONTINENTE
VERDURAS
BEBIDAS
FRUTAS
ÁRBOLES
FUTBOLISTA
CANTANTES
PRÓCERES
LIBROS
COLORES
OCEÁNOS
POLÍTICOS
TIPOS DE MÚSICA
OFICIOS
GRAMATICALES
REPETICIÓN: son palabras que aparecen en un texto varias veces. Por ej:
Fernando habló con sus amigos sobre la compra de su auto. Fernando les dijo
a sus amigos que le habían regalo plata unos tíos. El auto es una auto nuevo, con aire
acondicionado. El auto se lo dieron a Fernando la semana pasada. Sus amigos
felicitaron a Fernando por la compra del auto.
Ejercicios de aplicación
En el siguiente texto, busca los recursos cohesivos. Ten en cuenta que:
Repetición es una
Referencia es un
Elipsis es una
Cuentan que hace muchísimos años, una terrible sequía se extendió por las tierras
de los quechuas.
Los líquenes y el musgo se redujeron a polvo, y pronto las plantas más grandes
comenzaron a sufrir por la falta de agua.
En esa desolación, sólo resistía tenazmente la planta de qantu, que necesita muy
poca agua para crecer y florecer en el desierto. Pero hasta ella comenzó a secarse.
Dicen que la planta, al sentir que su vida se evaporaba gota a gota, puso toda su
energía en el último pimpollo que le quedaba.
Con las primeras luces del amanecer, agobiante por la falta de rocío, el pimpollo se
desprendió del tallo, y en lugar de caer al suelo reseco salió volando, convertido en
colibrí.
Triste, no pudo evitar que dos enormes lágrimas de cristal de roca brotaran de sus
ojos y cayeran rodando montaña abajo. Todo el mundo se sacudió mientras caían,
desprendiendo grandes trozos de montaña.
GÉNEROS NO LITERARIOS
CRONICA NOTICIA
LA NOTICIA
CARACTERÍSTICAS
Las noticias deben responder a seis preguntas básicas, estas preguntas son:
Ejercicios de aplicación
Leer la siguiente noticia y responder las preguntas básicas
En grupo de a dos, redacten una noticia teniendo en cuenta todo lo estudiado.
LA CRÓNICA
NOTICIA CRÓNICA
La oración
I. Clases de sujeto
1. Sujeto expreso
Es aquel sujeto que aparece escrito en la oración. Ejemplos:
Y Andrea es mi tutora.
Y Él y Ana son buenos amigos.
2. Sujeto tácito
Es aquel sujeto que no está escrito en la oración, pero se puede reconocer
reemplazándolo por un pronombre.
Ejemplos:
4. Sujeto compuesto
5. Sujeto incomplejo
h)
i)
k)
l)
LL )
r)
s)
t)
Puede ser
SUSTANTIVO ADJETIVO O
PRONOMBRE ADVERBIO
El policía lo detuvo
Ella se lo contó Lo pintoresco se observa (adj.)
2. Extrae del siguiente texto, todas las frases que tengan un núcleo y modificadores
directos.
-
“Los perros
“Los pastores”
perros pastores”
Nuestros perrosperros
Nuestros pastores ibaniban
pastores creciendo.
creciendo.Sus
Susalargados
alargados cuerpos estaban
cuerpos estaban
cubiertos de pelaje
cubiertos de plomizo y denso.
pelaje plomizo Eran lasEran
y denso. coposas colas tan
las coposas largas
colas tancomo
largasla
de un zorro.
comoSus delgadas
la de y lacias
un zorro. orejas siempre
Sus delgadas estaban
y lacias orejas alertas.estaban
siempre El hocico agudo
alertas.
era capaz de oler un rastro de diez días.
El hocico agudo era capaz de oler un rastro de diez días.
...................................................................................................................................
................................................................................................................................
...
................................................................................................................................
...
................................................................................................................................
...
4) ................cocina........................... ......................................................... .
MD MI
- Reconoce el sujeto.
- Reconoce el núcleo.
- Reconoce los modificadores.
astuto - La imagen típica del Zorro - su fiel ayudante - identidad secreta de Don Diego de la
Vega
3) ¿En cuál de las siguientes oraciones hay un sujeto con modificador indirecto?
LA LITERATURA
¿Qué es la literatura?
El término literatura proviene del vocablo latino littera (letra) y significa conjunto
de grafías con las que se escribe una lengua y más ampliamente, escrito o
escritura. No obstante, por extensión, los romanos llamaron litterae (letras) a los
escritos bellos, eruditos o ingeniosos.
La literatura, como creación artística a través de la palabra, se diferencia de
cualquier escrito que tenga otras finalidades. Es el carácter estético del lenguaje lo
que la hace especial.
¿Usa la literatura palabras diferentes? No, utiliza las mismas palabras, pero éstas
cobran muchas veces significaciones distintas; la manera de combinarlas, la forma
de relacionar unas con otras nos hace percibirlas de otra manera.
GÉNEROS LITERARIOS
La literatura universal se la puede clasificar en tres grandes géneros. Cada uno
de ellos tiene diversas características.
Ellos son:
GÉNERO NARRATIVO
Este género se caracteriza por contar o relatar un hecho real o ficticio. Está escrito en
prosa. Tiene diferentes elementos:
GÉNERO NARRATIVO
ELEMENTOS
El milagro de Anahí
En las orillas del Paraná vivía una indígena de rasgos toscos, nada agraciada, llamada
Anahí.En las tardes veraniegas deleitaba a toda la gente de su tribu guaraní con sus
canciones inspiradas en sus dioses y el amor a la tierra de la que eran dueños... Pero
llegaron los conquistadores europeos de piel blanca, que arrasaron las tribus y les
arrebataron las tierras, los ídolos, y su libertad. Anahí fue llevada cautiva junto con otros
indígenas. Pasó muchos días llorando y muchas noches en vigilia, hasta que un día en
que el sueño venció a su centinela, logró escapar, pero al hacerlo, el centinela despertó,
y ella, para lograr su objetivo, hundió un puñal en el pecho de su guardián, y huyó a la
selva. El grito del moribundo carcelero, despertó a los otros españoles, que persiguieron
a Anahí como si de una cacería se tratara. Consiguieron atraparla y, en venganza por
matar al guardián, le impusieron como castigo la muerte en la hoguera. La ataron a un
árbol y prendieron el fuego. Y cuando las llamas comenzaron a subir, Anahí se fue
convirtiendo en árbol. Al siguiente amanecer, los soldados se encontraron ante el
espectáculo de un hermoso árbol de verdes hojas relucientes y flores rojas
aterciopeladas, que se mostraba en todo su esplendor, como el símbolo de valentía y
fortaleza ante el sufrimiento.
ARACNE
Aracne era una de las mejores tejedoras de toda Grecia, sus bordados eran tan
maravillosos que la gente comentaba que sus habilidades le habían sido concedidas por
Atenea, diosa de la sabiduría y patrona de los artesanos. Pero Aracne tenía un gran
defecto, era una muchacha muy vanidosa y decía, continuamente, que ella era la mejor
tejedora. Un día, la orgullosa Aracne, no puedo aguantar más los comentarios de sus
vecinos y llegó a compararse con Atenea. Se paseaba el día lanzado desafíos a la diosa e
invitándola a participar en un concurso para ver cuál de las dos tejía mejor. La diosa
Atenea quiso darle una lección a Aracne y bajó desde el Olimpo a la Tierra para aceptar
su reto. Comenzó el concurso, Aracne y Atenea estuvieron tejiendo durante todo un día.
Atenea representó a los dioses en todo su esplendor. Por el contrario la tela de la
orgullosa Aracne mostraba a los dioses como lobos y borrachos. Cuando Atenea vio que
el trabajo de Aracne insultaba a los dioses no pudo aguantar más, se enfadó mucho y
rajó la tela. Aracne se dio cuenta que había ofendido gravemente a los dioses, sintió
mucho miedo, salió corriendo e intentó suicidarse colgándose de una viga del techo. La
diosa Atenea se apiadó de ella y le salvó la vida pero, para castigarla, la convirtió en
araña y la condenó a tejer para el resto de los tiempos.
EL PRÍNCIPE FELIZ
LA ESTATUA DEL Príncipe Feliz se alzaba sobre una alta columna, desde donde se
dominaba toda la ciudad. Era dorada y estaba recubierta por finas láminas de oro; sus
ojos eran dos brillantes zafiros y en el puño de la espada centelleaba un enorme rubí
púrpura. El resplandor del oro y las piedras preciosas hacían que los habitantes de la
ciudad admirasen al Príncipe Feliz más que a cualquier otra cosa.
—Es tan bonito como una veleta —comentaba uno de los regidores de la ciudad, a
quien le interesaba ganar reputación de hombre de gustos artísticos—; claro que en
realidad no es tan práctico —agregaba, porque al mismo tiempo temía que lo
consideraran demasiado idealista, lo que por supuesto no era.
—¿Por qué no eres como el Príncipe Feliz —le decía una madre afligida a su pequeño
hijo, que lloraba porque quería tener la luna—. El Príncipe Feliz no llora por nada.
—Mucho me consuela el ver que alguien en el mundo sea completamente feliz —
murmuraba un hombre infortunado al contemplar la bella estatua.
—De verdad parece que fuese un ángel —comentaban entre ellos los niños del
orfelinato al salir de la catedral, vestidos con brillantes capas rojas y albos delantalcitos.
—¿Y cómo saben qué aspecto tiene un ángel? —les refutaba el profesor de
matemáticas— ¿Cuándo han visto un ángel?
—Los hemos visto, señor. ¡Claro que los hemos visto, en sueños! —le respondían los
niños, y el profesor de matemáticas fruncía el ceño y adoptaba su aire más severo. Le
parecía muy reprobable que los niños soñaran.
Una noche llegó volando a la ciudad una pequeña golondrina. Sus compañeras
habían partido para Egipto seis semanas antes, pero ella se había quedado atrás, porque
estaba enamorada de un junco, el más hermoso de todos los juncos de la orilla del río.
Lo encontró a comienzos de la primavera, cuando revoloteaba sobre el río detrás de una
gran mariposa amarilla, y el talle esbelto del junco la cautivó de tal manera, que se
detuvo para meterle conversación.
—¿Puedo amarte? —le preguntó la golondrina, a quien no le gustaba andarse con
rodeos.
El junco le hizo una amplia reverencia.
La golondrina entonces revoloteó alrededor, rozando el agua con las alas y trazando
surcos de plata en la superficie. Era su manera de demostrar su amor. Y así pasó todo el
verano.
—Es un ridículo enamoramiento —comentaban las demás golondrinas—; ese junco
es desoladoramente hueco, no tiene un centavo y su familia es terriblemente
numerosa—. Efectivamente toda la ribera del río estaba cubierta de juncos.
A la llegada del otoño, las demás golondrinas emprendieron el vuelo, y entonces la
enamorada del junco se sintió muy sola y comenzó a cansarse de su amante.
—No dice nunca nada —se dijo—, y debe ser bastante infiel, porque siempre
coquetea con la brisa.
Y realmente, cada vez que corría un poco de viento, el junco realizaba sus más
graciosas reverencias.
—Además es demasiado sedentario —pensó también la golondrina—; y a mí me
gusta viajar. Por eso el que me quiera debería también amar los viajes.
—¿Vas a venirte conmigo? —le preguntó al fin un día. Pero el junco se negó con la
cabeza, le tenía mucho apego a su hogar.
—¡Eso quiere decir que sólo has estado jugando con mis sentimientos! —se quejó la
golondrina—. Yo me voy a las pirámides de Egipto. ¡Adiós!
Y diciendo esto, se echó a volar.
Voló durante todo el día y, cuando ya caía la noche, llegó hasta la ciudad.
—¿Dónde podré dormir? —se preguntó—. Espero que en esta ciudad hay algún
albergue donde pueda pernoctar.
En ese mismo instante descubrió la estatua del Príncipe Feliz sobre su columna.
—Voy a refugiarme ahí —se dijo—. El lugar es bonito y bien ventilado.
Y así diciendo, se posó entre los pies del Príncipe Feliz.
—Tengo una alcoba de oro —se dijo suavemente la golondrina mirando alrededor.
En seguida se preparó para dormir. Mas cuando aún no ponía la cabecita debajo de
su ala, le cayó encima un grueso goterón.
—¡Qué cosa más curiosa! —exclamó—. No hay ni una nube en el cielo, las estrellas
relucen claras y brillantes, y sin embargo llueve. En realidad este clima del norte de
Europa es espantoso. Al junco le encantaba la lluvia, pero era de puro egoísta.
En ese mismo momento cayó otra gota.
—¿Pero para qué sirve este monumento si ni siquiera puede protegerme de la lluvia?
—dijo—. Mejor voy a buscar una buena chimenea.
Y se preparó a levantar nuevamente el vuelo.
Sin embargo, antes de que alcanzara a abrir las alas, una tercera gota le cayó encima,
y al mirar hacia arriba la golondrina vio... ¡Ah, lo que vio!
Los ojos del Príncipe Feliz estaban llenos de lágrimas, y las lágrimas le corrían por las
áureas mejillas. Y tan bello se veía el rostro del Príncipe a la luz de la luna, que la
golondrina se llenó de compasión.
—¿Quién eres? —preguntó.
—Soy el Príncipe Feliz.
—Pero si eres el Príncipe Feliz, ¿por qué lloras? Casi me has empapado.
—Cuando yo vivía, tenía un corazón humano —contesto la estatua—, pero no sabía
lo que eran las lágrimas, porque vivía en la Mansión de la Despreocupación, donde no
está permitida la entrada del dolor. Así, todos los días jugaba en el jardín con mis
compañeros, y por las noches bailábamos en el gran salón. Alrededor del jardín del
Palacio se elevaba un muro muy alto, pero nunca me dio curiosidad alguna por conocer
lo que había más allá... ¡Era tan hermoso todo lo que me rodeaba! Mis cortesanos me
decían el Príncipe Feliz, y de verdad era feliz, si es que el placer es lo mismo que la dicha.
Viví así, y así morí. Y ahora que estoy muerto, me han puesto aquí arriba, tan alto que
puedo ver toda la fealdad y toda la miseria de mi ciudad, y, aunque ahora mi corazón es
de plomo, lo único que hago es llorar.
—¿Cómo? —se preguntó para sí la golondrina—, ¿no es oro de ley?
Era un avecita muy bien educada y jamás hacia comentarios en voz alta sobre la
gente.
—Allá abajo —siguió hablando la estatua con voz baja y musical—... allá abajo, en
una callejuela, hay una casa miserable, pero una de sus ventanas está abierta y dentro
de la habitación hay una mujer sentada detrás de la mesa. Tiene el rostro demacrado y
lleno de arrugas, y sus manos, ásperas y rojas, están acribilladas de pinchazos, porque
es costurera. En este momento está bordando flores de la pasión en un traje de seda
que vestirá la más hermosa de las damas de la reina en el próximo baile del Palacio. En
un rincón de la habitación, acostado en la cama, está su hijito enfermo. El niño tiene
fiebre y pide naranjas. Pero la mujer sólo puede darle agua del río, y el niño llora.
Golondrina, golondrina, pequeña golondrina... ¡hazme un favor! Llévale a la mujer el
rubí del puño de mi espada, ¿quieres? Yo no puedo moverme, ¿lo ves?... tengo los pies
clavados en este pedestal.
—Los míos están esperándome en Egipto —contestó la golondrina—. Mis amigas ya
deben estar revoloteando sobre el Nilo, y estarán charlando con los grandes lotos
nubios. Y pronto irán a dormir a la tumba del gran Rey, donde se encuentra el propio
faraón, en su ataúd pintado, envuelto en vendas amarillas, y embalsamado con especias
olorosas. Alrededor del cuello lleva una cadena de jade verde, y sus manos son como
hojas secas.
—Golondrina, golondrina, pequeña golondrina —dijo el Príncipe—, ¿por qué no te
quedas una noche conmigo y eres mi mensajera? ¡El niño tiene tanta sed, y su madre, la
costurera, está tan triste!
—Es que no me gustan mucho los niños —contesto— la golondrina—. El verano
pasado, cuando estábamos viviendo a orillas del río, había dos muchachos, hijos del
molinero, y eran tan mal educados que no se cansaban de tirarme piedras. ¡Claro que
no acertaban nunca! Las golondrinas volamos demasiado bien, y además yo pertenezco
a una familia célebre por su rapidez; pero, de todas maneras, era una impertinencia y
una grosería.
Pero la mirada del Príncipe Feliz era tan triste, que finalmente la golondrina se
enterneció.
—Ya está haciendo mucho frío —dijo—, pero me quedaré una noche contigo y seré
tu mensajera.
—Gracias, golondrinita —dijo el Príncipe.
La golondrina arrancó entonces el gran rubí de la espada del Príncipe y, teniéndolo
en el pico, voló por sobre los tejados. Pasó junto a la torre de la catedral, que tenía
ángeles de mármol blanco. Pasó junto al Palacio, donde se oía música de baile y una
hermosa muchacha salió al balcón con su pretendiente.
—¡Qué lindas son las estrellas —dijo el novio— y qué maravilloso es el poder del
amor!
—Ojalá que mi traje esté listo para el baile de gala —contestó ella—. Mandé a bordar
en la tela unas flores de la pasión. ¡Pero las costureras son tan flojas!
La golondrina voló sobre el río y vio las lámparas colgadas en los mástiles de los
barcos. Pasó sobre el barrio de los judíos, donde vio a los viejos mercaderes hacer sus
negocios y pesar monedas de oro en balanzas de cobre. Al fin llegó a la pobre casa, y se
asomó por la ventana. El niño, en su cama, se agitaba de fiebre, y la madre se había
dormido de cansancio. Entonces, la golondrina entró a la habitación y dejó el enorme
rubí encima de la mesa, junto al dedal de la costurera. Después revoloteó dulcemente
alrededor del niño enfermo, abanicándole la frente con las alas.
—¡Qué brisa tan deliciosa! —murmuró el niño—. Debo estar mejor.
Y se quedó dormido deslizándose en un sueño maravilloso.
Entonces la golondrina volvió hasta donde el Príncipe Feliz y le contó lo que había
hecho.
—¡Qué raro! —agrego—, pero ahora casi tengo calor; y sin embargo la verdad es que
hace muchísimo frío.
—Es porque has hecho una obra de amor —le explicó el Príncipe.
La golondrina se puso a pensar en esas palabras y pronto se quedó dormida. Siempre
que pensaba mucho se quedaba dormida.
Al amanecer voló hacia el río para bañarse.
—¡Qué fenómeno extraordinario! —exclamó un profesor de ornitología que pasaba
por el puente—. ¡Una golondrina en pleno invierno!
Y escribió sobre el asunto una larga carta al periódico de la ciudad. Todo el mundo
habló del comentario, tal vez porque contenía muchas palabras que no se entendían.
—Esta noche partiré para Egipto —se decía la golondrina y la idea la hacía sentirse
muy contenta.
Luego visitó todos los monumentos públicos de la ciudad y descansó largo rato en el
campanario de la iglesia. Los gorriones que la veían pasar comentaban entre ellos: “¡Qué
extranjera tan distinguida!“. Cosa que a la golondrina la hacía feliz.
Cuando salió la luna volvió donde estaba a la estatua del Príncipe.
—¿Tienes algunos encargos que darme para Egipto? —le gritó—. Voy a partir ahora.
—Golondrina, golondrina, pequeña golondrina —dijo el Príncipe—, ¿no te quedarías
conmigo una noche más?
—Los míos me están esperando en Egipto —contesto la golondrina—. Mañana, mis
amigas van a volar seguramente hasta la segunda catarata del Nilo. Allí, entre las cañas,
duerme el hipopótamo, y sobre una gran roca de granito se levanta el Dios Memnón.
Durante todas las noches, él mira las estrellas toda la noche, y cuando brilla el lucero de
la mañana, lanza un grito de alegría. Después se queda en silencio. Al mediodía, los
leones bajan a beber a la orilla del río. Tienen los ojos verdes, y sus rugidos son más
fuertes que el ruido de la catarata.
—Golondrina, golondrina, pequeña golondrina —dijo el Príncipe—, allá abajo justo
al otro lado de la ciudad, hay un muchacho en una buhardilla. Está inclinado sobre una
mesa llena de papeles, y a su derecha, en un vaso, unas violetas están marchitándose.
Tiene el pelo largo, castaño y rizado, y sus labios son rojos como granos de granada, y
tiene los ojos anchos y soñadores. Está empeñado en terminar de escribir una obra para
el director del teatro, pero tiene demasiado frío. No hay fuego en la chimenea y el
hambre lo tiene extenuado.
—Bueno, me quedaré otra noche aquí contigo —dijo la golondrina que de verdad
tenía buen corazón—. ¿Hay que llevarle otro rubí?
—¡Ay, no tengo más rubíes! —se lamentó el Príncipe—. Sin embargo aún me quedan
mis ojos. Son dos rarísimos zafiros, traídos de la India hace mil años. Sácame uno de ellos
y llévaselo. Lo venderá a un joyero, comprará pan y leña y podrá terminar de escribir su
obra.
—Pero mi Príncipe querido —dijo la golondrina—, eso yo no lo puedo hacer.
Y se puso a llorar.
—Golondrina, golondrina, pequeña golondrina —le rogó el Príncipe—, por favor, haz
lo que te pido.
Entonces la golondrina arrancó uno de los ojos del Príncipe y voló hasta la buhardilla
del escritor. No era difícil entrar allí, porque había un agujero en el techo y por ahí entró
la golondrina como una flecha. El joven tenía la cabeza hundida entre las manos, así que
no sintió el rumor de las alas, y cuando al fin levantó los ojos, vio el hermoso zafiro
encima de las violetas marchitas.
—¿Será que el público comienza a reconocerme? —se dijo— Porque esta piedra
preciosa ha de habérmela enviado algún rico admirador. ¡Ahora podré acabar mi obra!
Y se le notaba muy contento.
Al día siguiente la golondrina voló hacia el puerto, se posó sobre el mástil de una gran
nave y se entretuvo mirando los marineros que izaban con maromas unas enormes cajas
de la sentina del barco.
—¡Me voy a Egipto! —les gritó la golondrina. Pero nadie le hizo caso.
Al salir la luna, la golondrina volvió hacia el Príncipe Feliz.
—Vengo a decirte adiós—le dijo.
—Golondrina, golondrina, pequeña golondrina —le dijo el Príncipe—. ¿No te
quedarás conmigo otra noche?
—Ya es pleno invierno —respondió la golondrina—, y muy pronto caerá la nieve
helada. En Egipto, en cambio, el sol calienta las palmeras verdes y los cocodrilos, medio
hundidos en el fango, miran indolentes alrededor. Por estos días mis compañeras están
construyendo sus nidos en el templo de Baalbeck, y las palomas rosadas y blancas las
miran mientras se arrullan entre sí. Querido Príncipe, tengo que dejarte, pero nunca te
olvidaré. La próxima primavera te traeré de Egipto dos piedras bellísimas para
reemplazar las que regalaste. El rubí será más rojo que una rosa roja, y el zafiro será azul
como el mar profundo.
—Allá abajo en la plaza —dijo el Príncipe Feliz—, hay una niñita que vende fósforos
y cerillas. Y se le han caído los fósforos en el barro y se han echado a perder. Su padre le
va a pegar si no lleva dinero a su casa y por eso ahora está llorando. No tiene zapatos ni
medias, y su cabecita va sin sombrero. Arranca mi otro ojo y llévaselo, así su padre no le
pegará.
—Pasaré otra noche contigo —dijo la golondrina—, pero no puedo arrancarte el otro
ojo. Te vas a quedar ciego.
—Golondrina, golondrina, pequeña golondrina —le rogó el Príncipe—, haz lo que te
pido, te lo suplico.
La golondrina entonces extrajo el otro ojo del Príncipe y se echó a volar. Se posó
sobre el hombro de la niña y deslizó la joya en sus manos.
—¡Qué bonito pedazo de vidrio! —exclamó la niña, y corrió riendo hacia su casa.
Después la golondrina regresó hasta donde estaba el Príncipe.
—Ahora que estás ciego —le dijo—, voy a quedarme a tu lado para siempre.
—No, golondrinita —dijo el pobre Príncipe—. Ahora tienes que irte a Egipto.
—Me quedaré a tu lado para siempre —repitió la golondrina, durmiéndose entre los
pies de la estatua.
Al otro día ella se posó en el hombro del Príncipe para contarle las cosas que había
visto en los extraños países que visitaba durante sus migraciones.
Le describió los ibis rojos, que se posan en largas filas a orillas del Nilo y pescan peces
dorados con sus picos; le habló de la esfinge, que es tan vieja como el mundo, y vive en
el desierto, y lo sabe todo; le contó de los mercaderes que caminan lentamente al lado
de sus camellos y llevan en sus manos rosarios de ámbar; le contó del Rey de las
Montañas de la Luna, que es negro como el ébano y adora un gran cristal; le refirió
acerca de la gran serpiente verde que duerme en una palmera y veinte sacerdotes la
alimentan con pasteles de miel; y le contó también de los pigmeos que navegan sobre
un gran lago en anchas hojas lisas y que siempre están en guerra con las mariposas.
—Querida golondrina —dijo el Príncipe—, me cuentas cosas maravillosas, pero es
más maravilloso todavía lo que pueden sufrir los hombres. No hay misterio más grande
que la miseria. Vuela sobre mi ciudad, y vuelve a contarme todo lo que veas.
Entonces la golondrina voló sobre la gran ciudad, y vio a los ricos que se regocijaban
en sus soberbios palacios, mientras los mendigos se sentaban a sus puertas. Voló por las
callejuelas sombrías, y vio los rostros pálidos de los niños que mueren de hambre,
mientras miran con indiferencia las calles oscuras.
Bajo los arcos de un puente había dos muchachos acurrucados, uno en los brazos del
otro para darse calor.
—¡Qué hambre tenemos! —decían.
—¡Fuera de ahí! les gritó un guardia, y los muchachos tuvieron que levantarse, y
alejarse caminando bajo la lluvia.
Entonces la golondrina volvió donde el Príncipe, y le contó lo que había visto.
—Mi estatua esta recubierta de oro fino —le indicó el Príncipe—; sácalo lámina por
lámina, y llévaselo a los pobres. Los hombres siempre creen que el oro podrá darles la
felicidad.
Así, lámina a lámina, la golondrina fue sacando el oro, hasta que el Príncipe quedó
oscuro. Y lámina a lámina fue distribuyendo el oro fino entre los pobres, y los rostros de
algunos niños se pusieron sonrosados, y riendo jugaron por las calles de la ciudad.
—¡Ya, ahora tenemos pan! —gritaban.
Llegó la nieve, y después de la nieve llegó el hielo. Las calles brillaban de escarcha y
parecían ríos de plata. Los carámbanos, como puñales, colgaban de las casas. Todo el
mundo se cubría con pieles y los niños llevaban gorros rojos y patinaban sobre el río.
La pequeña golondrina tenía cada vez más frío pero no quería abandonar al Príncipe,
lo quería demasiado. Vivía de las migajas del panadero, y trataba de abrigarse batiendo
sus alitas sin cesar.
Una tarde comprendió que iba a morir, pero aún encontró fuerzas para volar hasta
el hombro del Príncipe.
—¡Adiós, mi querido Príncipe! —le murmuró al oído—. ¿Me dejas que te bese la
mano?
—Me alegro que por fin te vayas a Egipto, golondrinita —le dijo el Príncipe—. Has
pasado aquí demasiado tiempo. Pero no me beses en la mano, bésame en los labios
porque te quiero mucho.
—No es a Egipto donde voy —repuso la golondrina—. Voy a la casa de la muerte. La
muerte es hermana del sueño, ¿verdad?
El avecita besó al Príncipe Feliz en los labios y cayó muerta a sus pies. En ese mismo
instante se escuchó un crujido ronco en el interior de la estatua, fue un ruido singular
como si algo se hubiese hecho trizas. El caso es que el corazón de plomo se había partido
en dos. Ciertamente hacía un frío terrible.
A la mañana siguiente, el alcalde se paseaba por la plaza con algunos de los regidores
de la ciudad. Al pasar junto a la columna levantó los ojos para admirar la estatua.
—¡Pero qué es esto! —dijo— ¡El Príncipe Feliz parece ahora un desharrapado!
—¡Completamente desharrapado! —reiteraron los regidores; y subieron todos a
examinarlo.
—El rubí de la espada se le ha caído, los ojos desaparecieron y ya no es dorado —
dijo el alcalde—. En una palabra se ha transformado en un verdadero mendigo.
—¡Un verdadero mendigo! —repitieron los regidores.
—Y hay un pájaro muerto entre sus pies —siguió el alcalde—. Será necesario
promulgar un decreto municipal que prohiba a los pájaros venirse a morir aquí.
El secretario municipal tomó nota dejando constancia de la idea.
Entonces mandaron a derribar la estatua del Príncipe Feliz.
—Como ya no es hermoso, no sirve para nada —explicó el profesor de Estética de la
Universidad.
Entonces fundieron la estatua, y el Alcalde reunió al Municipio para decidir que
harían con el metal.
—Podemos —propuso— hacer otra estatua. La mía, por ejemplo.
—Claro, la mía —dijeron los regidores cada uno a su vez.
Y se pusieron a discutir. La última vez que supe de ellos seguían discutiendo.
—¡Qué cosa más rara! —dijo el encargado de la fundición—. Este corazón de plomo
no quiere fundirse; habrá que tirarlo a la basura.
Y lo tiraron al basurero donde también yacía el cuerpo de la golondrina muerta.
—Tráeme las dos cosas más hermosas que encuentres en esa ciudad —dijo Dios a
uno de sus ángeles.
Y el ángel le llevó el corazón de plomo y el pájaro muerto.
—Has elegido bien —sonrió Dios—. Porque en mi jardín del Paraíso esta avecilla
cantará eternamente, y el Príncipe Feliz me alabará para siempre en mi Aurea Ciudad.
Comprensión de texto
De los textos leídos anteriores, relee el Príncipe feliz y responde
1. ¿Qué es lo que el Príncipe no conocía cuando estaba vivo, en el palacio?
EL HORROR.
LOS BELLOS PAISAJES.
EL DOLOR.
EL PLACER.
2. ¿A dónde quiere ir la Golondrina?
A ESPAÑA.
A INGLATERRA.
A EGIPTO.
A MÉXICO.
3. ¿Dónde se ubica la estatua del Príncipe Feliz?
EN LA FRONTERA ENTRE SU CIUDAD Y EL PUEBLO LINDANTE, SOBRE UN CERRO.
EN EL SALÓN MÁS LUJOSO DEL PALACIO REAL.
EN UNA ZONA POCO CONCURRIDA Y OSCURA DE LA CIUDAD.
EN LA PARTE MÁS ALTA DE LA CIUDAD, SOBRE UNA COLUMNA.
4. ¿Cuál de estos elementos NO posee la estatua?
LÁMINAS DE ORO.
LÁMINAS DE PLATA.
RUBÍ.
ZAFIROS.
5. Ante la estatua del Príncipe Feliz, un hombre murmura...
... "ME ALEGRA QUE EXISTA ALGUIEN EN ESTE MUNDO QUE SEA TAN FELIZ".
TODAS LAS RESPUESTAS SON CORRECTAS.
... "ME INDIGNA QUE UN MONUMENTO TAN LUJOSO SE ERIJA SOBRE LA POBREZA
DE LOS CIUDADANOS".
... "SOSPECHO QUE EL PRÍNCIPE NO ES TAN FELIZ COMO SU NOMBRE LO INDICA".
6. ¿Cómo se conocen el Príncipe y la Golondrina?
LA GOLONDRINA SE ENAMORÓ APENAS VIO A LA ESTATUA Y SE PRESENTÓ PARA
INTENTAR CONQUISTARLA.
SE CONOCIERON EN EL PALACIO, CUANDO EL PRÍNCIPE ESTABA VIVO.
ELLA SE DETIENE A SUS PIES PARA DESCANSAR UNA NOCHE Y PROSEGUIR SU VIAJE
A EGIPTO.
SE CONOCEN PORQUE AMBOS QUIEREN AYUDAR A LOS CIUDADANOS PERO
NECESITAN EL UNO DEL OTRO PARA HACERLO.
7. Apenas lo conoce, la Golondrina le pregunta al Príncipe...
... SI QUIERE SALIR CON ELLA.
... POR QUÉ LLORA.
... SI PUEDE BESARLE LA MANO.
... SI PUEDE QUEDARSE BAJO SU COBIJO.
8. ¿Por qué llora el Príncipe Feliz?
PORQUE EXTRAÑA BAILAR Y NO PUEDE MOVERSE.
POR LAS MISERIAS QUE PADECEN LOS HABITANTES DE SU CIUDAD.
PORQUE POCO A POCO SE DESGASTA SU MONUMENTO.
PORQUE EXTRAÑA SU VIDA EN EL PALACIO.
9. El Príncipe le pide a la Golondrina que ayude a la costurera que trabaja sin
descanso. ¿Para quién es el vestido que compone?
PARA SU HIJA.
PARA LA PROTAGONISTA DE UNA OBRA DE TEATRO QUE SE ESTRENA HORAS
DESPUÉS.
PARA UNA DAMA DE HONOR DE LA REINA.
PARA SU PROPIA BODA.
10. Mientras la costurera intenta terminar el vestido, su pequeño hijo llora. ¿Por qué?
TIENE HAMBRE.
TIENE SED.
TIENE FIEBRE.
TODAS LAS RESPUESTAS SON CORRECTAS.
11. Al llevarle el rubí a la costurera, la Golondrina escucha a una muchacha hablando
en el balcón del Palacio. ¿Qué está diciendo esa muchacha?
a quedarse para siempre con el SE LAMENTA POR NO TENER RUBÍES.
LE PREGUNTA A SU COMPAÑERO QUÉ ES EL DOLOR.
DICE QUE NO TENDRÁ NIÑOS PORQUE ODIA QUE SE ENFERMEN.
SE QUEJA DE LO HARAGANAS QUE SON LAS COSTURERAS.
12. ¿Qué hace la Golondrina para bajar la fiebre del niño de la costurera?
LE LLEVA AGUA CON SU PICO.
AGITA SUS ALAS SOBRE LA CABEZA DEL NIÑO.
LE PREPARA UNA SOPA.
FROTA EL RUBÍ SOBRE LA FRENTE DEL NIÑO.
13. ¿De qué se sorprende el Profesor de Ornitología?
DE VER UNA GOLONDRINA EN INVIERNO.
DE VER UNA GOLONDRINA CON UN RUBÍ.
DE VER UNA GOLONDRINA ENAMORADA DE UNA ESTATUA.
TODAS LAS RESPUESTAS SON CORRECTAS.
14. Indica cuál de estas opciones NO es uno de los casos de necesitados ayudados por
el Príncipe y la Golondrina.
UNA MUJER COSTURERA CON UN NIÑO ENFERMO Y HAMBRIENTO.
UN MUCHACHO ENAMORADO QUE NO PUEDE CONSEGUIR LA ROSA QUE LE PIDE
SU AMADA.
UN JOVEN DRAMATURGO QUE NO PUEDE TERMINAR SU OBRA POR EL HAMBRE.
UNA NIÑA QUE VENDE CERILLOS EN LA NIEVE.
15. Cada vez que la Golondrina le anuncia al Príncipe que partirá para Egipto, ¿qué
dice él?
DESDE LA PRIMERA VEZ, LE DICE QUE SE VAYA.
NO DICE NADA, PERO SE PONE A LLORAR.
LE PREGUNTA SI NO QUIERE QUEDARSE UNA NOCHE MÁS.
LE PIDE QUE LO LLEVE CON ELLA.
16. Apenas el Príncipe le pide que le quite el segundo zafiro, ¿por qué se niega la
Golondrina?
PORQUE LO DEJARÍA CIEGO.
TODAS LAS RESPUESTAS SON CORRECTAS.
PORQUE LE PARECE QUE YA HA DONADO DEMASIADO.
PORQUE SE LASTIMARÍA EL PICO AL HACERLO.
17. ¿En qué momento decide la GolondrinPríncipe?
CUANDO LO VE LLORAR.
CUANDO LLEVA LA PRIMERA JOYA A UN NECESITADO.
CUANDO ESTE SE QUEDA CIEGO.
CUANDO SIENTE QUE ESTÁ POR MORIR.
18. Cuando se queda ciego, ¿qué le pide el Príncipe a la Golondrina?
QUE RECUPERE LOS ZAFIROS PARA RECUPERAR SUS OJOS OTRA VEZ.
QUE NUNCA SE ALEJE DE SU LADO.
TODAS LAS RESPUESTAS SON CORRECTAS.
QUE LE CUENTE LO QUE VE CUANDO SOBREVUELA LA CIUDAD.
19. ¿Qué es lo último que la estatua entrega de sí misma?
NINGUNA RESPUESTA ES CORRECTA.
EL MÁRMOL DE LA COLUMNA QUE LA SOSTIENE.
LOS ANILLOS DE METALES PRECIOSOS.
LAS LÁMINAS DE ORO QUE LA RECUBREN.
20. Cuando llega la nieve y la escarcha a la ciudad, ¿por qué la Golondrina no
emprende su viaje a Egipto?
PORQUE NO TIENE FUERZAS PARA VOLAR.
PORQUE AMA AL PRÍNCIPE.
PORQUE YA NO SABE DÓNDE ESTÁN SUS AMIGAS.
PORQUE SE ACOSTUMBRA AL FRÍO Y LO ENCUENTRA PLACENTERO.
21. La Golondrina se despide finalmente del Príncipe. ¿A dónde le dice que se va?
A LA CASA DE LA MUERTE.
AL PALACIO REAL.
A VOLAR POR DISTINTAS CIUDADES Y AYUDAR A QUIENES LO NECESITEN.
A EGIPTO.
22. ¿Qué se rompe cuando la Golondrina muere?
LA COLUMNA QUE SOSTIENE TODA LA ESTATUA.
LA CABEZA DEL PRÍNCIPE, POR EL AGUA DEL LLANTO.
LA ESTATUA DEL PRÍNCIPE, QUE SE PARTE EN DOS.
EL CORAZÓN DE PLOMO EN EL INTERIOR DEL PRÍNCIPE.
23. ¿Qué decide hacer el Alcalde al ver la estatua desprovista de sus joyas?
SUBIR LOS IMPUESTOS DE TODOS LOS CIUDADANOS PARA COMPRAR NUEVAS
JOYAS PARA LA ESTATUA.
DEMOLERLA Y HACER OTRA ESTATUA EN SU LUGAR.
COMENZAR UNA INVESTIGACIÓN PARA AVERIGUAR QUIÉN SE LAS ROBÓ.
REVESTIRLA RÁPIDAMENTE CON LAS JOYAS GUARDADAS EN EL PALACIO.
24. ¿Qué sucede con el corazón de plomo?
NINGUNA RESPUESTA ES CORRECTA.
EL ALCALDE LO ENMARCA Y LO COLOCA EN SU DESPACHO.
LA GOLONDRINA SE LO ENTREGA A UN NIÑO POBRE.
ES LA ÚNICA PIEZA DE LA ESTATUA QUE NO SE FUNDE Y ES TIRADA A LA BASURA.
25. ¿Dónde terminan finalmente el corazón del plomo y la Golondrina?
EN LA BASURA.
EN EL PALACIO REAL.
EN EL CIELO.
EN EGIPTO.
EL CUENTO
¿Qué es un cuento?
Un cuento es un tipo de narración generalmente breve, basada en hechos reales o
ficticios, en la cual un grupo de personajes desarrollan una trama relativamente
sencilla. En el ámbito literario es uno de los subgéneros de la narrativa, ampliamente
cultivado por escritores de muy distintas tradiciones. También existen cuentos
populares, transmitidos oralmente o que pertenecen al acervo de la cultura informal.
El cuento es un género moderno. Su nombre proviene del latín computus, “cálculo”,
ya que se trata, en el fondo, de enumerar los acontecimientos que componen la trama.
Por otro lado, sus tramas suelen contraponerse a las de las novelas por su extensión,
ya que estas últimas suelen ser más voluminosas. Sin embargo, ese criterio es
discutible, ya que la frontera entre un cuento largo y una novela breve puede ser muy
estrecha.
A lo largo de la historia, muchos autores han hecho del cuento su género predilecto, y
lo han cultivado obteniendo así verdaderas obras de arte. Entre ellos destacan: Edgar
Allan Poe (1809-1849), Guy de Maupassant (1850-1893), Jorge Luis Borges (1899-
1986), Ernest Hemingway (1899-1961) y Ryonosuke Akutagawa (1892-1927) y muchos
otros.
Características del cuento
En líneas generales, un cuento se caracteriza por lo siguiente:
Se trata de una narración breve, cerrada en sí misma, que relata una serie
relativamente sencilla de hechos desde su inicio hasta su fin. Esto quiere decir que
contiene todos los elementos necesarios para comprender el relato de cabo a rabo.
Procura narrar de manera más o menos directa, sin tantas dilaciones, extravíos o
divagaciones, siendo éstas más propias de la novela. Un cuento debería poder leerse
de principio a fin, en una sola sentada.
Posee una única línea argumental, en la que convergen uno o más personajes, a
través de un conjunto variable de acciones o vericuetos. El número de personajes en
un cuento es variable.
Posee una unidad de efecto, rasgo que comparte con la poesía. Esto quiere decir que
a través de su lectura se busca generar un efecto estético, reflexivo o emocional, para
lo cual el cuento cuenta con todas las herramientas necesarias.
Se encuentra escrito en prosa, y posee siempre un narrador (o en ocasiones
puntuales, más de uno) a través de cuya voz se narran los sucesos de la trama. Dicho
narrador puede formar o no parte de los personajes del relato, y puede hablar en
primera (yo) o tercera (él/ella/ellos) personas.
Partes del cuento
Un cuento posee, a partir de la lógica aristotélica, tres partes distinguibles, que son:
Un narrador. Que es quien relata la historia, sea o no parte de ella, y que refiere los
hechos a partir de una posición objetiva o subjetiva, dependiendo de si se trata de un
narrador testigo, narrador protagonista o narrador omnisciente (que todo lo ve y todo
lo sabe).
Unos personajes. Que son las entidades ficticias a las que les ocurre la trama. Pueden
ser muchos y de muy distinto tipo, pero siempre hay alguno central al relato
(protagonista) que incluso puede ser quien lo cuente (narrador-protagonista). También
puede haber personajes que se opongan al protagonista y que intenten impedirle lo
que quiere (antagonistas) o simplemente que lo acompañan durante su recorrido
(personajes secundarios).
Un tiempo. Que son dos realmente: el tiempo real que toma leer el relato y el tiempo
ficcional, el que transcurre dentro del relato y que puede abarcar minutos, meses,
años o siglos.
Unos lugares. Que no son más que las ubicaciones o locaciones en las que tienen lugar
los hechos narrados, y que pueden estar más o menos descritos en el cuento.
Una trama. Que es la sumatoria de los vericuetos y los acontecimientos que les
ocurren a los personajes, organizados de manera tal que se sucedan lógicamente en el
tiempo, ya sea de un modo lineal, o no.
Tipos de cuentos
Existen muchas formas de clasificación del cuento, atendiendo a criterios diversos. Por
ejemplo, si tomamos en cuenta su extensión, podemos diferenciar entre un cuento
breve (10 páginas o menos) y un cuento largo (más de 10 páginas), a pesar de que
dichas extensiones son, al final, subjetivas. También existe el microrrelato o
minicuento, cuya extensión no suele ir más allá de una página, a veces ni un párrafo.
Otra forma de clasificar los cuentos atiende a su contenido, y al “tema” en el que
puede circunscribirse la trama. Así, podemos hablar de:
.
1. ¿Quiénes son los protagonistas?
2. ¿Dónde sucede la historia?
3. ¿Qué tipo de narrador encontramos? Justifique con ejemplos del texto
4. ¿Cuál es el elemento fantástico?
5. Que posible explicación podrías dar tú.
6. ¿Qué trama textual predomina y cuál es la función del lenguaje presente
en este texto?
EL ASTEROIDE 2024
Era el 2175. Muchas cosas habían cambiado en la Tierra. El esquí lunar era la nueva
moda, y una multitud de pequeños planetas desconocidos hasta entonces habían
sido descubiertos y habitados.
Pero a pesar de este progreso, algunas cosas no habían cambiado. Los niños que se
portaban mal eran castigados y obligados a hacer grandes cantidades de deberes
aburridos, siempre bajo la estricta vigilancia de sus padres y profesores.
Un día el sabio, Gramaticus Cartapus, reflexionaba sobre cosas de sabio… Tampoco
tenía mucho más que hacer, ya que era el único habitante del asteroide 2024.
«¿Cómo puedo hacer que haya niños aquí?»
Se preguntaba Cartapus en voz baja, cada vez que se asomaba a la ventana y veía su
solitario planeta… Entonces se quedaba imaginando cómo sería escuchar el resonar
de risas y juegos de niños de todas las edades, corriendo y divirtiéndose por los
jardines del asteroide en el que vivía.
Para que el Asteroide 2024 fuera un lugar que llamase la atención a los
niños, Cartapus debía saber lo que más les gustaba. El sabio instaló en su laboratorio
una «pantalla de control» que analizaba los sueños de los niños de la Tierra. Y esos
sueños eran claros: televisión, helados, pizzas, videojuegos, sin castigos, sin deberes,
sin pescado hervido, sólo jugar y divertirse.
Estaba decidido a eliminar los castigos, los fastidiosos deberes, las coles, las espinacas
y las lechugas, y también las frases «Porque te lo digo yo» y «Estás castigado».
Para que Cartapus pudiera tener las risas y bromas infantiles merodeando por su
asteroide, tenía que convencer a los niños de que era un lugar mucho más divertido
que la Tierra, pero también, debía encargarse de que hubiera padres y madres para
cuidar a esos niños… ¡Qué petardez tener que hacerse cargo él de todo!
Después de muchos años de duro trabajo, Grammaticus Cartapus finalmente salió de
su laboratorio con una sonrisa en la cara. Había creado una nueva raza de madres y
padres electrónicos. Así atraería a todos los niños terrícolas a su planeta y los robots
se encargarían de ellos.
Las madres robot eran muy similares a las humanas, pero mucho menos serias y
estrictas. No regañaban, no te tiraban de las orejas, no tenían que obligarte a hacer
los deberes, no gritaban, no castigaban, no privaban del postre, no prohibían la
televisión ni los videojuegos, dejaban comer helados y chocolate, incluso antes de las
comidas, y no revisaban si te habías bañado o lavado las manos. Siempre sonreían,
daban besos electrónicos y repetían con voz sintética:
– ¡Muy bien! – ¡Qué bien! – ¡Fantástico!… El sabio Gramaticus se frotaba las manos
alegremente al ver a sus madres y padres robots y pensar cómo gustarían a los niños.
Pocos días después, en todas las pantallas de la Tierra se pudo ver este anuncio:
«Asteroide 2024 el lugar donde no te regañan
¿Quieres comer chuches antes de cenar? ¿Jugar descalzo? ¿Estás harto de hacer
deberes?
Deja de vivir como en el año 2019 y marca el código d549d7/*-*-*+878 Grammaticus
Cartapus te invita a su asteroide».
Un día, Enricus Hartus, un niño de siete años, muy desobediente, estaba harto,
HARTO de sus padres, HARTO de los deberes escolares, HARTO del pescado cocido,
HARTO de lavarse los dientes… Así que cuando vio el anuncio, no lo dudó y marcó el
código secreto e inmediatamente el sabio Cartapus apareció en su habitación.
– ¡Ven conmigo al asteroide! – dijo Carpatus. – No hay pescado, ni judías, no hay que
acostarse a las ocho, puedes comer patatas fritas todo el día y no hay que hacer
deberes. ¡No te arrepentirás!
Enricus-Brutus quedó convencido al oír esas palabras. Después de treinta segundos
de viaje (tiempo medio de un viaje interplanetario en 2175), unos padres robóticos
estaban esperándoles para recibirles con una sonrisa.
– <<Hola, bienvenido ¿quieres merendar?>>
Le habían preparado la mejor merienda que había visto: galletas rellenas de
chocolate, pastel de chocolate y una buena leche caliente con siete cucharadas de
azúcar. Enricus estaba muy contento. Más aún cuando su nueva madre encendió tres
televisores al mismo tiempo, dos consolas de videojuegos y una gran torre de
ordenador. Finalmente, su padre le dio una enorme botella de refresco con millones
de burbujas.
Enricus se tiró al sofá con sus sucias zapatillas de deporte, sin dar las gracias, y soltó
un estruendoso eructo. Mientras tanto, los padres habían ido a la cocina a prepararle
la cena: mousse de chocolate con helado de cinco sab La vida en el asteroide
2024 para Enricus estaba llena de agradables sorpresas todos los días. Por supuesto,
continuó asistiendo al colegio del asteroide, pero allí solo había que jugar, saltar, reír
y comer dulces. Enricus no tenía prisa por volver a la Tierra.
Todos los días, cuando volvía del colegio, la madre-robot le besaba, siempre los
mismos besos (uno en la frente, dos en las mejillas), encendía los tres televisores, las
dos consolas de juego, el ordenador, y se dirigía directamente a la cocina para
preparar el mousse de chocolate y las pizzas mientras el padre le abría una botella
de refresco burbujeante y aliñaba con chuches los aperitivos. Por más que Enricus se
portara mal, fuera maleducado o pusiera los pies sucios encima del sillón, no había
el más mínimo reproche por parte de sus padres cibernéticos.
Lo mismo pasaba con los profesores robots… Con el tiempo, los niños habían
olvidado sumar, restar y leer… Pero aún así, ellos estaban contentos con su alumnado
y les premiaban con chocolatinas y otros dulces.
Enricus decidió dejar de ir al colegio. Un día entró en casa escoltado por un policía-
robot (había robado treinta y tres discos de una tienda y cuarenta kilos de caramelos).
Enricus pensó que sus padres iban a castigarlo. Pero nada de eso ocurrió, todo lo
contrario.
– <<Hola, bienvenido ¿quieres merendar?>>
Y otro día, cuando Enricus Hartus regresó más tarde de las nueve a casa, sin un zapato
y lleno de mugre… Su padre le recompensó con una doble ración de patatas fritas.
Los niños, que se dieron cuenta de que todo era exactamente igual, dejaron de ir a la
escuela y de hacer cualquier cosa. Cuando la habitación estaba desordenada, lo que
siempre ocurría con frecuencia, solo tenían que seguir las instrucciones de Cartapus:
apretar el botón para iniciar el programa de «limpieza».
– <<Gracias, mi amor>> decían sus padres. >>
Una vez, Enricus llegó a casa a medianoche porque se quedó en casa de un amigo
jugando a juegos de ordenador.
– <<¿Ya estás ahí, mi amor? >> dijo mamá robot al verlo entrar… – <> añadió su
padre robot.
Enricus frunció el ceño: ¿así que ni siquiera estaban preocupados por mi? Su
verdaderos padres habrían tenido una gran discusión con él y le habrían obligado a
prometer que no lo volvería a hacer. Se recostó pensativo en la cama, sintiendo una
ligera molestia en el pecho.
Pronto las cosas se tornaron peor… Enricus tuvo indigestión por las patatas fritas, el
helado, el chicle y la pizza. En un día en que tenía un gran dolor de estómago, se fue
a ver a Cartapus.
– Ya he tenido suficiente», dijo Enricus. – Me siento mal, ya no puedo tragarme ni
media cucharada de helado.
El sabio Gramaticus se rascó la cabeza: no había pensado en los casos de indigestión…
Esa misma noche, Enricus vio a sus padres robots dirigirse a la cocina y tomar los
ingredientes uno tras otro. Galletas, harina, trigo, chorizo, queso, yogures, pimienta,
sal, bandejas de azúcar, líquido del fregadero, servilletas…. Todo a un rítmo frenético
mientras repetían:
– <>
Luego corrieron hacia Enricus… ¡para ponerlo en la pizza también!
Enricus huyó a la casa de su amigo Marius, donde la madre-robot lo recibió:
– <<¿Te escapaste de casa? Estoy muy contenta. Ve a ver la tele y te traeré pizza.>>
En su laboratorio, Gramaticus Cartapus se tiraba de los pelos muy nervioso: ¿por qué
las cosas iban tan mal? ¿Por qué los niños no se sentían felices? ¿Por qué estaban
enfermos? La comida no les hacía bien a los pequeños terrícolas. Se habían vuelto
muy gordos, pálidos, sin músculos, y todos sus dientes se estaban poniendo negros.
Comprobó su «pantalla de control»: los sueños de los niños habían cambiado. Ahora
querían judías verdes, carne, pescado hervido, calcio y proteínas. Querían acostarse
temprano y cepillarse los dientes después de comer.
Cartapus hizo sonar la sirena especial para reunir a todas las madres y padres robots
en su taller… ¡Había que reajustar estas máquinas urgentemente!
Poco a poco, todos los niños que habitaban el Asteroide 2024 comenzaron con
dolores de barriga… Luego vinieron los lloros y los «quiero irme a casa»… Cartapus,
un sabio interestelar… No alcanzaba a comprender qué pasaba. Con las prisas, olvidó
terminar de reprogramar los robots, así que los mandó a medio ajustar a sus casas
para que cuidaran de los niños…
Pero la cosa fue a peor. Los robots, cocinaban la ropa, cortaban las pantallas, hacían
batido de tierra y colocaban la cama en la bañera… ¡Todo un desastre!
Cartapus abrió su nave espacial tamaño familiar y fue recogiendo uno a uno a todos
los niños que habitaban el asteroide.
El planeta terminó explotando: ¡una gran llamarada! Justo unos minutos después de
que la nave de Carpatus con todos los niños dentro pusiera rumbo a la Tierra.
Al pisar suelo terrícola, los niños saltaron a los brazos de sus verdaderas madres y
padres, saboreando las caricias que en nada se parecían a las frías manos robóticas,
sus besos, que no eran necesariamente uno en la frente y dos en las mejillas, sino
también en el pelo o la nariz. Entonces se escuchó:
– ¡Mamá, me regañas cuando no hago los deberes por favor!
– ¡Tráeme algo de pescado! ¡Y ensalada!
– ¡Dame el cepillo de dientes!
– ¡Quiero acostarme temprano!
Todos los niños del asteroide 2024 pidieron reglas y felicitaciones sinceras, algunos
dulces pero no demasiados. Ya no era posible pasar los días comiendo chocolate y
pizzas, jugando a juegos de ordenador sin hacer nada más. Porque el chocolate sabe
aún mejor si se come después de la sopa y el pescado. Así es como los papás y mamás
robot desaparecieron para siempre y las verdaderas mamás y papás volvieron a
cuidar de sus hijos
¿Qué le pasó a Cartapus? Bueno, también vino a la Tierra… y decidió no volver a tratar
de reemplazar a los padres por tontos robots.
1. MARCO NARRATIVO
2. TIPO DE NARRADOR
3. TRAMA Y FUNCIÓN DEL LENGUAJE
4. MARCAR LA ESTRUCTURA EXTERNA
5. ¿EN QUÉ AÑO SUCEDE LA HISTORIA?
6. ¿QUÉ LES PASABA EN LA TIERRA A LOS NIÑOS?
7. ¿QUÉ OPINAS DEL CUENTO?
EL GATO NEGRO
La historia que a continuación les voy a contar ocurrió de verdad. Los hechos que narro,
también. Pero la interpretación de cada cual puede ser diferente. Tal vez un lector más
racional sepa dar respuesta a las múltiples casualidades que sucedieron, una detrás de
otra. Pero otro lector más sensible a los sucesos paranormales, como yo, sentirá que su
alma se sobrecoge y su corazón se desboca.
Debo aclarar antes de todo que yo era un gran amante de los animales. De niño, sentía
tanta atracción y pasión por ellos, que mis padres me dejaron tener en casa animales de
todo tipo. Pero ya desde entonces sentí una ligera inclinación hacia los gatos.
Me casé muy joven, con una muchacha que sentía mi misma pasión por los animales,
así que ella también estuvo de acuerdo en tener en casa pájaros, un pez dorado, conejos,
un perro, un pequeño mono y un gato, al que puse de nombre Plutón. De entre todos
estos animales mi favorito era Plutón, un gato negro con una mirada inteligente y
atrevida. Mi mujer, más supersticiosa que yo, me dijo que los gatos negros eran en
realidad brujas. Yo, evidentemente, no creía en nada de eso
El tiempo fue pasando y yo comencé a caer en el vicio de la bebida. Y esto fue
transformando por completo mi carácter, cada vez más taciturno, grosero y hasta
violento. De hecho, aquellos por los que sentía antaño un gran amor, mis animales,
comenzaron a incomodarme, poco a poco, a molestarme… hasta que empecé a
maltratarlos. A todos, menos a Plutón, por el que en principio seguía teniendo cierto
respeto.
Sin embargo el animal, inteligente como era, empezó a apartarse de mí al ver cómo
trataba al resto de animales. Y eso me enfurecía más. Y empecé a sentir rechazo por mi
animal favorito. Luego desprecio. Hasta sentir odio.
Y no sé cómo ocurrió, pero un día que llegué más borracho de lo habitual, al intentar
tocar a Plutón, éste me mordió la mano. Y yo, dominado por la rabia, saqué una navaja
del bolsillo y le quité un ojo. Sí, como lo cuento. Yo, que amaba tanto a los animales,
acababa de cometer una crueldad intolerable.
Durante los días siguientes, Plutón me evitaba constantemente. Su herida fue
cicatrizando, aunque su aspecto era terrible. Y yo, lejos de retorcerme en el
remordimiento, seguía sintiendo una creciente animadversión por el felino. Mi mujer,
en cambio, continuaba amando a todos los animales igual que la primera vez. Y esto me
enfurecía aún más. No sé explicar por qué.
Al pasar unos primeros días de remordimiento por lo que había hecho, empecé a odiar
de nuevo a Plutón, hasta tal punto, que deseaba su muerte. Una mañana, sin saber por
qué, agarré una cuerda y le ahorqué en un árbol de un jardín cercano a la casa.
La noche siguiente, un incendio devoró la casa. Mi mujer y yo salimos corriendo y
pudimos salvarnos, pero al terminar su trabajo los bomberos, observamos con horror
que solo había quedado en pie un muro: la pared sobre la que se apoyaba mi cama.
La gente comenzó a murmurar sorprendida, y al acercarme, vi la razón de su extrañeza:
en la pared había aparecido una silueta perfectamente dibujada de Plutón, con un trozo
de cuerda aún anudado al cuello. Di un grito de espanto, y luego intenté alejar mis
emociones pensando en cómo pudo llegar hasta allí esa imagen. Tal vez el gato no
murió. Igual alguien lo vio y cortó la cuerda y el felino se refugió bajo la cama y junto a
la pared. Después, el fuego hizo el resto. El calor y los vapores de amoniaco pudieron
ejecutar la macabra obra.
Tiempo después, alejado ya el sentimiento de remordimiento, entré un día a una bodega
en donde dormía, sobre un gran tonel, un gato muy parecido a Plutón, salvo
porque tenía una mancha blanca en el pecho. Instintivamente le acaricié y él parecía
estar conforme. Cuando me retiré, el gato me siguió, y le dejé. Al llegar a casa me di
cuenta de que también le faltaba un ojo, como a Plutón, y decidí quedarme con él.
A mi mujer le encantó ese gato porque era sobradamente cariñoso. Ese cariño excesivo
a mí empezó a molestarme. No soportaba que se acurrucara sobre mis rodillas ni que
me buscara para que le acariciara. Así que empecé a sentir desprecio y odio hacia él.
Quería evitarle, y de momento me negaba a maltratarle por el recuerdo reciente del
crimen atroz contra Plutón. Pero el odio fue creciendo y se depositó como una montaña
en mi corazón.
Un día observé que la mancha blanca de su pecho había cambiado. Di un grito de pánico
al comprobar que tenía una peculiar forma, muy bien trazada… ¡de una horca!
Decididamente, estaba dispuesto a acabar con ese animal endemoniado y un día
agarré un hacha y bajé con él al sótano. Pero mi mujer, alarmada por los maullidos
espantosos del animal, me siguió, y justo cuando iba a asestar el fatal golpe al animal,
intentó frenar mi brazo. Sentí tanta rabia que cambié la trayectoria del golpe y clavé el
hacha contra ella, que murió en el acto. El felino salió corriendo.
Es cierto que no quería matar a mi mujer, pero el mal estaba hecho, así que tenía que
pensar con rapidez cómo deshacerme del cuerpo. Pensé en varias opciones, pero sin
duda, la mejor era la de emparedarla. Busqué una zona de la pared idónea, y escogí la
que daba al otro lado hacia la chimenea. Abrí un buen agujero y después tapé con cal el
cuerpo de la fallecida. Una vez terminado, recogí los escombros. Todo había quedado
perfecto. Nadie sospecharía nunca nada.
Por su parte, el dichoso felino no apareció. Pensé que, asustado por lo que iba a pasar,
se había escapado de casa para no volver. Pero al cabo de cuatro días, una pareja de
policías se presentaron en mi casa. Buscaban a mi mujer, y yo ya les expliqué que no
sabía nada. Que simplemente desapareció.
Ese día estaba muy tranquilo. Tal vez demasiado tranquilo. Bajé con ellos al sótano y
ellos estuvieron observando, pero no encontraron ningún indicio de nada que les
hiciera sospechar. Hasta que cometí un gran error, movido por ese exceso de
tranquilidad.
No sé por qué, pero justo cuando ellos se dieron media vuelta para irse de allí, hice un
terrible comentario:
– ¿Se han fijado en lo bien construida que está esta casa? Sus muros son bien robustos-
y entonces di con mi bastón un golpe a la pared, con tan mala suerte de que golpeé justo
el lugar en donde escondí el cuerpo de mi mujer. Y de pronto sonó un terrible aullido,
escalofriante, inquietante… Y los policías comenzaron a derribar alertados el muro.
Hasta que lo descubrieron todo…
La pared cayó al fin y apareció el cuerpo ensangrentado y estropeado de mi mujer. Pero
lo realmente espantoso no era eso, sino que allí, sobre su cabeza, estaba el horrible
gato negro, con sus fauces rojas y su único ojo escupiendo fuego. Entonces me di cuenta
de que en realidad había sido él quien tramó su propia venganza para conseguir que me
apresaran.
14) ¿Cuáles son los rasgos que hacen de este texto cuento de terror? Tener en cuenta
no solo las acciones sino también las descripciones.
Adverbio
El adverbio es la clase de palabras que modifica o añade información a un adjetivo,
verbo, otro adverbio u oración:
De igual modo se comportan las locuciones adverbiales. Son grupos de palabras que
forman expresiones equivalentes a un adverbio:
Tipos de adverbio
Existen diferentes criterios básicos para la clasificación de los adverbios. Nos
centramos en los más convencionales: semánticos (por su significado) y gramaticales.
Tipos de adverbios por su significado
Se diferencian entre sí por el significado que aportan (lugar, modo, tiempo, etc.).
Tipo Ejemplos
Características
Los adverbios tienen una serie de características o particularidades que los hacen
reconocibles. Las más relevantes son las siguientes:
Funciones
El adverbio puede desempeñar varias funciones, dependiendo de cómo actúe y
modifique al verbo, nombre, adjetivo, otro adverbio u oración. Estas funciones son:
Predicado verbal. Se trata del predicado que detalla acciones o eventos que
atañen al sujeto, y está caracterizado por verbos acompañados de complementos
verbales (complemento directo, indirecto o circunstancial), atributos o elementos
adverbiales. Por ejemplo: “Mi gato maúlla” (sólo verbo), “Mi gato come sardinas”
(verbo con complemento directo), “Mi gato le maúlla al vecino” (verbo con
complemento indirecto), “Mi gato maúlla de manera extraña” (verbo con
complemento de régimen).
Predicado nominal. En este caso, el predicado consiste en un atributo que se
expresa del sujeto, lo cual requiere de un verbo copulativo o semicopulativo, y de
un sintagma nominal. Por ejemplo: “Mi gato es gris”, “Mi gato fue el ganador del
concurso”, “Mi gato estaba enojado esta mañana”.
Núcleo del predicado
Los sintagmas del predicado y del sujeto poseen siempre un núcleo, que es la palabra
sobre la cual recae la mayor importancia sintáctica dentro de sus respectivos
segmentos de la oración. En el caso del sintagma verbal, el núcleo es el verbo principal
de la oración, o sea, el verbo conjugado con el sujeto, sea del tipo que sea.
Por ejemplo: en “Mi gato come la mejor comida disponible”, podemos identificar un
sujeto (“Mi gato”) y un predicado verbal: “come la mejor comida disponible”. De dicho
predicado, el núcleo viene siendo el verbo come (comer). Pero al mismo tiempo, en
“Mi gato está un poco gordo”, el sujeto será el mismo, pero tendrá un predicado
nominal: “está un poco gordo”, cuyo núcleo será el verbo está (estar).
Estructura del predicado
Generalmente, el predicado se compone de un sintagma verbal. Dicho sintagma puede
ser, como vimos en el caso previo, de tipo verbal o copulativo, dependiendo de si se
trata de un predicado verbal o nominal. Pero grandes rasgos, todo predicado está
estructurado por:
Un núcleo, que se corresponde con el verbo principal de la oración.
Complementos verbales, que acompañan al verbo y le permiten expresar totalmente
su contenido, es decir, lo complementan, como su nombre lo dice. Estos pueden ser:
objetos directos. Abreviados como OD, se trata de los complementos típicos de
un verbo transitivo, los cuales refieren al objeto sobre el cual recae la acción
indicada por el verbo y desempeñada por el sujeto. Se le identifica fácilmente
porque responde a la pregunta “¿qué cosa?” o al cambio por el pronombre “eso”.
Por ejemplo: en “Mi gato caza ratones” el CD será ratones (“¿Qué cosa caza mi
gato?”), y en “Mi gato tiene pulgas y garrapatas”, el CD será pulgas y
garrapatas (“Mi gato tiene eso”).
objetos indirectos. Abreviados como OI, son los complementos generalmente no
obligatorios, que refieren al receptor, benefactor o perjudicado por la acción
referida por el verbo. Suele responder a la pregunta “¿a quién?” o al cambio por el
pronombre “le/les”. Por ejemplo: en “Mi gato rasguña al vecino”, el CI será al
vecino (“¿A quién rasguña mi gato?”).
Complementos circunstanciales. Consiste en un sintagma nominal, adverbial o
preposicional que acompaña al verbo y señala alguna circunstancia temporal,
espacial o de modo respecto de la acción referida. Los complementos
circunstanciales más usuales son de:
tiempo (CCT, responde a la pregunta “¿cuándo?”), de lugar (CCL, responde a la
pregunta “¿dónde?”), de modo (CCM, responde a la pregunta “¿cómo?”), de causa
(CCC, responde a la pregunta “¿por qué?”), de finalidad (CCF, responde a la
pregunta “¿para qué?”), entre otros. Por ejemplo: “Mi gato come muy
rápidamente” (CCM: muy rápidamente), “Mi gato come en la cocina” (CCL: en la
cocina), “Mi gato comió ayer” (CCT: ayer).
Complemento agente. Este complemento aparece únicamente en las oraciones en
su forma pasiva, y consiste en un sintagma preposicional que, de estar la oración
en su forma activa, correspondería al sujeto. Por ejemplo: en “Mi gato fue
acariciado por el vecino”, el complemento agente será por el vecino, ya que si la
oración estuviera en voz activa sería “El vecino acarició a mi gato”.
Oraciones con sujeto y predicado
Las oraciones dotadas de sujeto y predicado discernibles se conocen como oraciones
bimembres (o sea, de dos miembros). Entre ellas se incluye a las que poseen un sujeto
tácito o un predicado elidido, porque en ambos casos se puede inferir el contenido
ausente a partir del contexto. Algunos ejemplos de oraciones bimembres son:
ACTIVIDADES
1. El OI es el complemento verbal que designa al destinatario de la acción
nombrada por el .
a) adjetivo
b) sustantivo
c) verbo
d) pronombre
e) artículo Resolución:
a)
b)
c)
d)
13. Relaciona las columnas y toma en cuenta laspartes subrayadas.
a) Margarito trajo sus patines. ( ) Núcleo del predicado
b) Ella compra leche. ( ) OD
c) Yo traje flores a mi mamá. ( ) OI