Funciones Ejecutivas y Conexiones Neuronales
Funciones Ejecutivas y Conexiones Neuronales
Marco Teórico
que la formación de conexiones neuronales en los lóbulos frontales (Nagy, Westerberg, &
Klingberg, 2004; Powell & Voeller, 2004). A su vez, esta compleja y tupida red de conexiones
neurales se divide en redes más pequeñas, las cuales se especializan en los diversos dominios
cognitivos de las FFEE (Vilkki, 1995). Por ello, la maduración de los lóbulos frontales no es
numerosas aferencias y eferencias que posee con las demás regiones, lo que sugiere que las
FFEE son dependientes, en gran medida, del desarrollo progresivo del lenguaje, velocidad
Figura 2. Tractos cerebrales obtenidos por medio de Imagen por Tensor de Difusión (DTI).
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En los últimos años han surgido un gran número de estudios y trabajos relacionados con las
otras no tan novedosas, pero igual de válidas como, por ejemplo, el EEG, muestran unas
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Tesis Doctoral
habían poseído. A este respecto, del constructo teórico de FFEE se ha pasado a una realidad
potencial confirmada por los estudios mediante neuroimagen funcional (Portellano & García,
2014).
mejor acercamiento desde los laboratorios a los centros de enseñanza. Aunque todavía queda
bastante camino por recorrer, el objetivo fundamental de esta tesis es precisamente acortar
enseñanza-aprendizaje a través de la AF. A esto mismo alude Marina (2012) cuando expone
que una de sus ambiciones personales es elaborar una teoría sobre las inteligencias múltiples
que parta de la neurología y finalice en la ética, siendo la acción el principal aliciente para
pasar de una a otra. Además, de manera anticipatoria al siguiente apartado, este autor
comenta que las FFEE son las funciones superiores que nos diferencian de los animales, ya
que mediante éstas se pueden controlar las acciones, anticipar el futuro o planificar proyectos
gracias a la evolución que han experimentado los lóbulos frontales, sede de estas funciones
terminología, aproximadamente desde el año 1966 (Ardila & Solís, 2008), aunque sin referirse
es a Lezak en 1982, concretándolas como las capacidades mentales necesarias para obtener
una conducta eficaz y contextualmente adaptativa (Lezak, 1982), siendo por tanto el
divulgador neuropsicológico de dichas funciones. Sin embargo, otros autores (Portellano &
García, 2014) conceden la autoría del término de FFEE a Joaquín Fuster. Respecto al
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2. Marco Teórico
que se comienza a hacer referencia a las distintas funciones que se le atribuyen a éste, entre
control e inhibición de influencias (Fuster, 1989). Es necesario aclarar que estos primeros
(neuropsicología), por lo tanto, derivados del plano clínico y no del plano cognitivo-
educativo al cual se hará referencia en este trabajo, pero que son la base de estos últimos.
En líneas generales, se pueden definir las FFEE como “todas aquellas operaciones mentales que
permiten elegir objetivos, elaborar proyectos, y organizar la acción para realizarlos. Son las destrezas que unen
la idea con la realización” (Marina, 2012, p. 13). Koziol & Lutz (2013), definen las FFEE de una
manera pragmática, refiriéndose a las funciones que un organismo emplea como un todo,
finalidad. Es por ello que, las FFEE se han delimitado tradicionalmente como la capacidad
la acción (Lezak, 2004). De igual forma, también son las responsables de la síntesis de los
humana (Luria, 1976). Shallice (1982) propone las FFEE como los procesos cerebrales que
crecida complejidad. De estas evidencias, las FFEE serían un sistema cerebral formado por
globalidad es más que la suma de las partes, ya que éstas no representan un solo proceso,
sino múltiples. Kegel & Bus (2014) mantienen esta línea con respecto a la importancia de las
formado por un conjunto de procesos cognitivos relacionados entre sí, que juegan un papel
vida diaria. Cabe destacar que, el control cognitivo también es conocido como “control
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Tesis Doctoral
superior asociados a la acción y al control del pensamiento (Barroso & León-Carrión, 2002;
Blair, 2013; Botvinick, Braver, Barch, Carter, & Cohen, 2001; Meyer & Kieras, 1997; Norman
& Shallice, 2000; Sastre-Riba & Viana-Sáenz, 2016). Los niveles personales más altos
forma unánime, sino que es un término utilizado de forma genérica (sistema) para describir
Por consiguiente, se hace necesaria una visión global para entender que, en su conjunto,
marcha de complejas funciones cerebrales que, según Lopera (2008), serían: iniciativa,
monitoreo y control inhibitorio. Por su parte, Marina (2012) promueve que las habilidades
2. Canalizar la atención.
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2. Marco Teórico
A modo de compendio, las características más relevantes de las FFEE son (Portellano &
García, 2014):
a) Capacidad de iniciar y perseverar en una tarea hasta llegar al objetivo final con éxito.
conocimientos previos.
Las FFEE representan el control “de arriba abajo” (Masten et al., 2012) o “top-down”, es
decir, el paso de información, órdenes o potenciales desde la corteza cerebral frontal hasta
otras regiones cerebrales situadas en zonas inferiores como, por ejemplo, el sistema límbico.
De esta forma, las FFEE gestionan otras funciones cognitivas como, por ejemplo, la
adelantado en apartados anteriores, hay autores que realizan una división dual de las FFEE,
a las que suelen llamar FFEE “calientes o cálidas” (aspectos afectivos, volitivos,
elementos, las FFEE cálidas estarían involucradas en tareas que requieren un control de las
las FFEE frías se encontrarían relacionadas con tareas que precisan escaso control emocional
ante la resolución relativa de los problemas que se puedan presentar (Bechara, Damasio,
Damasio, & Lee, 1999; Brock, Rimm-Kaufmann, Nathanson, & Grimm, 2009; Chan, Shum,
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Tesis Doctoral
Toulopoulou, & Chen, 2008; Masten et al., 2012; Roiser & Sahakian, 2013; Rushworth &
Owen, 1998; Willoughby, Kupersmidt, Voegler-Lee, & Bryant, 2011; Zelazo & Müller, 2002).
“el mecanismo de integración capaz de ensamblar todas las piezas que regulan la actividad mental
de alto nivel (…). Las FFEE, por tanto, se sitúan en la cúspide del desarrollo de la inteligencia,
en el nivel jerárquico más elevado de la actividad mental, siendo el máximo logro que ha
experimentado el ser humano a lo largo de su historia evolutiva” (Portellano, & García, 2014,
p. 144).
otro dada la dificultad que en ocasiones entraña el poder aislarlos completamente, puesto
que muchas de estas funciones se solapan. Esto queda demostrado, como se ha podido
cual resultan implicadas la evaluación de otros factores, por lo tanto, se tratará de forma
realizada precedentemente dentro del marco teórico de este trabajo. Se debe de considerar
que algunos autores seleccionan unos tipos y otros añaden o desestiman algunos de ellos.
evaluación de la inhibición, WM, FC, planificación, fluidez verbal (FV) e IE, ya que integran
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2. Marco Teórico
2.2.2.1. Inhibición
Se considera la inhibición como la capacidad ejercida por la corteza cerebral prefrontal que
permite suprimir una respuesta a nivel afectivo, representacional o motriz (Stelzer, Cervigni,
& Martino, 2010). Por su parte, Marina (2012) considera que la inhibición es posibilitada por
la aparición del lenguaje interior en los niños, ante estos argumentos considera que esta
capacidad está estrechamente relacionada con el fracaso escolar. De esta forma, existen
2006). En consecuencia, los niños con un mejor control de sus impulsos podrán tener un
éxito posterior superior que los niños que son incapaces de controlarlos. Llinás (2003)
considera que el mismo origen de la mente proviene del control cerebral del movimiento
deliberada que permite a los niños pensar sobre otras posibilidades y les posibilita para
cambiar entre ellas considerándose, a su vez, una habilidad esencial como primer paso en la
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Tesis Doctoral
función del contexto (Barkley, 1997; Burle, Van den Wildenberg, Spieser, & Ridderinkhof,
2016; Davidson, Amso, Anderson, & Diamond, 2006; Wardak, Ramanoël, Guipponi,
Boulinguez, & Ben Hamed, 2012; Wöstmann, Aichert, Costa, Rubia, Möller, & Ettinger,
2013). Todo esto está relacionado con lo que proponen Posner & Rothbart (2007), donde
exponen que los estudiantes con una capacidad inhibitoria más desarrollada y, por lo tanto,
de una mejor autorregulación, control y autodisciplina poseen mayor facilidad para iniciar el
estudio de un examen en lugar de ver la televisión, prestando más atención a los profesores
cuando estos hablan e, incluso, cuando el compañero que tienen a su lado es más inquieto.
Esta capacidad cognitiva es un importante componente del éxito académico y que implica a
las FFEE de inhibición, WM y atención (McClelland & Cameron, 2012). Duckworth (2011)
considera la autorregulación como el control que tiene la persona sobre su propio éxito, el
control del esfuerzo y la fuerza de voluntad. En palabras de Bauer & Baumeister (2011), la
resultados escolares superiores en cuanto a rendimiento en niños con mejores niveles de esta
capacidad durante la etapa de Infantil y Primaria (Evans & Rosenbaum, 2008; Howse,
Calkins, Anastopoulos, Keane, & Shelton, 2003; Hubert, Guimard, Florin, & Tracy, 2015;
McClelland et al., 2007), en Secundaria (Pagani, Vitaro, Tremblay, McDuff, Japel, & Larose,
2008) y en la Universidad (McClelland, Acock, Piccinin, Rhea, & Stallings, 2013). Atendiendo
relacionados con la autorregulación podría ser debida a que el control inhibitorio está
ejecutivo se torna necesario en las situaciones que implican planificación y toma de decisiones
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2. Marco Teórico
(Fan et al., 2009). Estos resultados revelan que los niños con déficit en la autorregulación
(e.g., niños con déficits de atención con o sin hiperactividad), presentan cotas de fracaso
escolar más elevados (DuPaul & Stoner, 2003) que los niños sin estos tipos de problemas
específicos de aprendizaje. Dentro de este marco, Tangney, Baumeisteir, & Boone (2004)
comparadas con personas con bajos niveles, suelen alcanzar resultados más satisfactorios en
En el metaanálisis realizado por Hagger, Wood, Stiff, & Chatzisarantis (2010) observan
siete ámbitos en los que influye la capacidad de autocontrol: control de los pensamientos,
octavo ámbito, el control del esfuerzo durante el ejercicio que será tratado en un apartado
posterior. A título ilustrativo, Kubesch et al. (2009) demuestran que un programa de práctica
física de tan solo 30 minutos diarios provoca una mejora en el mantenimiento de la atención
inhibiendo los estímulos distractores. Los mismos autores sugieren que puede ser debido a
2.2.2.2 Atención
parte del sujeto (García, 1997). Los procesos de atención son importantes en tareas ejecutivas
(Anderson, Jacobs, & Anderson, 2011), sobre todo, en aquellas actividades donde hay que
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Tesis Doctoral
funciones el que permite realizar los procesos atencionales. Con esta finalidad, la atención
estímulos son prioritarios para analizarlos y cuáles no (Álvarez et al., 2007). El control
atencional requiere de una eficiente atención selectiva y mantenida, además de poder inhibir
Las lesiones en áreas prefrontales son susceptibles de producir déficit atencional, sobre
todo en la atención voluntaria, refrendando la idea que la atención y las FFEE no poseen
límites o estos son muy difíciles de precisar (Portellano & García, 2014). El estudio realizado
por Ojeda et al. (2002) con técnicas de neuroimagen confirma lo hasta ahora expuesto en el
párrafo anterior, donde los procesos atencionales requieren la participación de varias regiones
cerebrales, siendo el área que se activa en todas las condiciones analizadas en esta
La capacidad de orientar la atención del campo visual corresponde al lóbulo parietal posterior,
al colículo superior (tronco del encéfalo) y al núcleo pulvinar (en el tálamo), formando una red de
solamente a estímulos novedosos, con una propiedad de ajuste muy rápida a la situación que
causa el cambio (Jasper & Bertrand, 1966). Haciendo referencia al lóbulo parietal, se ha
revelado que lesiones en esta estructura originan déficits de atención selectiva (Jiménez et al.,
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2. Marco Teórico
2012). En las zonas anteriores del cerebro también existe otra red alrededor del giro cingular
mantenimiento del nivel de alerta del organismo (Munar et al., 1999). La corteza prefrontal,
según Luria (1984), posee un importante papel en el control voluntario de la atención, siendo
prueba de ello que lesiones producidas en estas áreas cerebrales conllevan implicadas
Ascendente (SAR) también está relacionado con los sistemas atencionales involuntarios o
más elementales (Rebollo & Montiel, 2006). Por último, y debido a esta distribución de
selectiva y la atención sostenida están organizadas tanto por estructuras corticales como por
Después de este breve repaso a los procesos cerebrales implicados en la atención se pasará
a describir ésta desde una perspectiva psicológica. En primer lugar, para memorizar o
aumento de los niveles atencionales, mientras que otras consideradas más tediosas la atenúan
(Pineño, Vadillo, & Matute, 2007). Según Buceta, Ferreiro, & Nedelcu (2010) existen varios
tipos de atención, de los que en mayor o menor medida se utilizan unos u otros en función
de las características de la actividad o tarea que se esté realizando o se vaya a realizar. Por lo
tanto, sería más conveniente no hablar de atención, sino de atenciones (Rebollo & Montiel,
2006). Al respecto, Sánchez-Bañuelos & Delgado (2010) indican que las dimensiones más
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Tesis Doctoral
Por su parte, Marina (2012) propone que existen dos tipos de capacidades atencionales:
se considera esta capacidad ejecutiva como referencia para secuenciar la aplicación de los
DDAA, es decir, se va a tener en cuenta los niveles atencionales de los alumnos como
tomar como apoyo el estudio realizado por Godwin et al. (2016) en el que analizan en 50
Primaria en Estados Unidos, los ciclos de atención/pausa. Por una parte, encuentran que el
tiempo ideal de este ciclo es de 15 minutos. Además, los resultados que obtienen reflejan que
los alumnos permanecen más del 25% de la jornada escolar desconectados con la dinámica
de clase, independientemente de los factores sociales a los que se pertenezca. Otro dato
que los alumnos están prestando atención en clase de forma eficiente. Como conclusiones
generales a este estudio, se recomienda que para mantener la atención y la motivación de los
Este apartado, al ser tópico de una de las variables de estudio de esta investigación se
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2. Marco Teórico
Se conoce como toma de decisiones al proceso cognitivo que permite elegir entre dos o más
capacidad, los individuos intentan superar las dificultades y/o problemas, concretando planes
toma de decisiones como una habilidad cognitiva que permite elegir entre distintas
alternativas supeditadas a las posibles recompensas o castigos (Stelzer et al., 2010). Se indica,
objetivos en subfases intermedias a corto, medio o largo plazo (Tsukiura, Fujii, & Takahashi,
2002).
vinculada a estas capacidades (Contreras, Catena, Cándido, Perales, & Maldonado, 2008).
Para llevar a cabo la planificación se distingue una serie jerárquica de fases: representación
del problema, planificación, ejecución y evaluación (Serrano, 2012). Sin embargo, este
proceso planificador no siempre se realiza de forma lineal (en una sola dirección), sino que
también se producen regresiones o fases indirectas, factores muy relacionados con la función
Capacidad muy relacionada con la anterior. En una sociedad tan competitiva como la actual
(también en el tema del deporte y del RA), cada vez más se les exige a las personas habilidades
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Tesis Doctoral
persona para alcanzar una meta, determinar los pasos que debe de realizar para lograrla y
mantenerse en ella en tiempo necesario, a pesar de las dificultades que pueda tener en
conocimiento según las diferentes demandas situacionales a las que se enfrenta el sujeto
(Diamond, 2006). Desde esta perspectiva, la FC abarca los procesos cerebrales que permiten
relacionados con el feedback proveniente de la tarea, del medio o de las condiciones en las
cuales se realiza ésta. Necesita, además, de las capacidades de inhibición (Robbins, 1998),
como también, de las de generar nuevas estrategias para resolver tareas que requieren de
múltiples opciones para su resolución (Miller & Cohen, 2001) y de analizar las consecuencias
un sistema que sostiene y opera con la información durante una franja de tiempo,
objetivos planificados (Portellano & García, 2014). Al mismo tiempo, el término ha sido
utilizado para referirse a los procesos atencionales que permiten dirigir el comportamiento
“en línea”) de fácil acceso, o para recuperar información de la memoria bajo condiciones
distractoras, de conflicto o que causan interferencias (Kane, Conway, Hambrick, & Engle,
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2. Marco Teórico
impulsividad. Como se puede inferir, esta competencia permite mantener por un breve
período de tiempo la información activa sin que el estímulo desencadenante esté presente,
Baddeley, 2003). Según Kane, & Engle (2003), la WM es una importante capacidad en el
otras informaciones irrelevantes para la situación o problema. Se hace necesario reseñar que
durante un tiempo muy limitado, manteniendo información actualizada y operando con ella
Grandi, 2016). Por otro lado, la WM utiliza la memoria para realizar otras tareas, manejando
proporciona un control cognitivo o ejecutivo que actúa como guía del comportamiento y la
2005).
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Tesis Doctoral
decisiones y la misma ejecución de las tareas para realizar las funciones cognitivas
plazo, este sistema está localizado en las áreas dorsolaterales del lóbulo frontal.
Diferentes estudios han llegado a demostrar que los individuos con unos resultados
tanto interna como externa. Además, también muestran un rendimiento superior en pruebas
de interferencia como la prueba de Stroop (Kane & Engle, 2003; Long & Prat, 2002). Por
otro lado, se ha relacionado la WM con el RA, por lo que una serie de estudios demuestran
esta correlación, sobre todo, en situaciones donde los participantes deben de controlar su
Alloway, Willis, & Adams, 2006; Nyroos & Wiklund-Hörnqvist, 2012; Passolunghi,
Vercelloni, & Schadee, 2007; Swanson, 2011; Van der Steen, Samuelson, & Thomson, 2017;
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2. Marco Teórico
Esta capacidad se refiere a la velocidad y precisión con la que se puede buscar y actualizar la
eficiente. Puede manifestarse en múltiples procesos cognitivos como los lingüísticos (mayor
corteza prefrontal derecha) (Hines, Chiu, McAdams, Bentler, & Lipcamon, 1992; Holland et
Castillo citado en Farré, Gómez, & Salvador-Carulla, 2015). Por lo tanto, cuando se le
pregunta a un participante que diga todas las palabras que conozca en un tiempo delimitado,
partiendo de una consigna que condiciona la categorización de estas palabras, se estaría ante
una prueba de FV (García et al., 2012). Principalmente existen dos paradigmas utilizados
fonológico (palabras que empiezan por una letra determinada, e.g., A, S, P., etc.). Un ejemplo
podría ser, decir los animales o verduras que conozcas en un minuto, intención que
corresponde con una de las pruebas que se aplicarán en el presente trabajo. En estas tareas
Respecto a las regiones cerebrales que sustentan esta capacidad ejecutiva, Marino-
Dávolos, Redondo, Luna, Sánchez, & Foa-Torres (2012) comprueban mediante fMRI la
como el tálamo.
Por último, es una función relacionada con el RA, ya que niños diagnosticados en
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Tesis Doctoral
presentan un menor desempeño en este tipo de pruebas, por lo tanto, se puede utilizar como
2013).
2.2.2.9. Monitorización
Las FFEE pueden ser importantes para revisar las respuestas que dan las personas de cara a
lograr la precisión adecuada (Shimamura, 2000). Para Mozo-del Castillo (2015, p. 61) “es la
capacidad de supervisar correctamente una actividad planteada, es decir, la comparación entre cómo se debería
hacer y cómo se está haciendo”. En todo caso, esta capacidad es una función ejecutiva que controla
a tiempo real tanto los aciertos como los errores que comete una persona cuando realiza una
acción o conducta. Según Barkley (1997) la monitorización es una función ejecutiva que actúa
como un habla autodirigida para observar y controlar la conducta, abarcando procesos como
intentar alcanzar una meta propuesta y el ajuste de las fluctuaciones antes de llegar al
Gehring & Knight (2000) encuentran la actividad de la corteza frontal medial asociada
2.2.2.10. Metacognición
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2. Marco Teórico
mecanismos que supervisan inherentemente las FFEE, evaluando lo que la persona realiza o
ejecuta. Por lo tanto, posee la capacidad de supervisar procesos cognitivos para efectuar los
seleccionada para su obtención. Estos procesos recaen sobre cada parte de los esquemas que
Las regiones prefrontales mediales y laterales de la corteza prefrontal anterior son las que
En esta sección del marco teórico se expondrán los principales modelos que han servido
como teorías para la explicación del funcionamiento ejecutivo, estos son, el Modelo de Memoria
Este modelo es propuesto en un principio por Baddeley & Hitch en 1974 donde explican
como un tipo de memoria operativa se encarga de actualizar los procesos de memoria a corto
plazo. Este tipo de memoria es en la actualidad conocida como WM (Burin & Duarte, 2005).
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Tesis Doctoral
generación de imágenes.
plazo.
5) Este modelo ha sido contrastado en adultos y niños sanos, además, de personas con
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2. Marco Teórico
Este modelo es propuesto por Stuss & Benson (1984, 1986) basándose en la organización
anatómica del lóbulo frontal del cerebro y de los estudios sobre la conciencia. De esta
siguiente figura:
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Tesis Doctoral
El modelo que se explica a continuación es propuesto por Shallice (1988). Para este autor, el
Sistema Atencional Supervisor (SAS) se activa ante situaciones que el cerebro considera
como novedosas o no rutinarias donde se debe de tomar una decisión, para ello, se ponen
Ferreras, 2005).
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2. Marco Teórico
Este modelo propuesto por Damasio (2006) responde a que es la capacidad de toma de
al analizar las posibles consecuencias que puede desencadenar una determinada acción.
de los mismos con los estados emocionales de la persona, ya que de esta manera se puede
Ustárroz et al. (2002) proponen un modelo integrador (Figura 6). Concretamente, este
modelo tiene en cuenta las aportaciones de Baddeley (modelo de WM), Shallice (SAS) y
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Tesis Doctoral
A partir de este último modelo, se desarrollará el modelo hipotético que sustentará esta
investigación. Para ello, se partirá de las recomendaciones sobre los estímulos para el
desarrollo de las FFEE propuestos por Diamond & Lee (2011) como factores provenientes
su desarrollo ejecutivo, considerando a esta última activa además de reactiva a los estímulos.
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2. Marco Teórico
Las FFEE no son un constructo cerrado, sino que cambian con la edad, el desarrollo o la
considerada como el conjunto de cambios a lo largo del tiempo, necesarios para un adecuado
desarrollo y dirigidos por procesos genéticos (Munakata, Casey, & Diamond, 2004), además,
de la aportación del ambiente. Según Lenroot & Giedd (2006), alrededor de los 5 años el
cerebro infantil alcanza el 90% del tamaño del adulto, pero sus procesos madurativos todavía
tercera década de vida (Sowell, Thompson, Tessner, & Toga, 2001). Capilla et al. (2004)
95
Tesis Doctoral
funcionamiento cerebral).
Se observa, también, que los cambios madurativos vistos hasta ahora no son un factor de
garantías por sí mismos para asegurar el éxito del desarrollo adecuado de las FFEE. Este
entorno (Hackman & Farah, 2008). En este sentido, la interacción social posibilita el
2006). A su vez, otros autores (Masten et al., 2012) consideran distintos tipos de influencias
entre ellas estarían: expresión genética, nutrición, el juego, la educación, traumas, ambientes
numerosas conexiones con las demás áreas encefálicas (Stuss, 1992). Este mismo autor aclara
que las últimas regiones cerebrales en madurar son, precisamente, las correspondientes a la
corteza prefrontal siguiendo un orden jerárquico donde, primero, maduran las áreas de
corteza prefrontal y la región supralímbica (Lenroot & Giedd, 2006). Las evidencias
donde se considera que las áreas sensoriomotoras, sustentadoras de los procesos cognitivos
motrices, al madurar antes que las distintas FFEE, requieren un mayor aporte de recursos
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2. Marco Teórico
Los procesos madurativos cerebrales que posibilitan, entre otras, el desarrollo de las
FFEE, permitirán la adquisición de comportamientos cada vez más complejos en los niños,
activación neuroquímica cerebral (Bunge, 2004; Eslinger, 1996; Kolb & Fantie, 1997; Luria,
1966; Rosselli, 2003). Este desarrollo está influenciado mutuamente por el aprendizaje de
habilidades cognitivas como la atención o la memoria (Borkwosky & Burke, 1996). Además,
el proceso de maduración prolongado en el tiempo, junto con la interacción del niño con su
las FFEE (Johnson, 2003; Ortiz, 2009; Sastre-Riba, Merino-Moreno, & Poch-Olivé, 2007).
alrededor de los 12 meses de edad, siendo los primeros signos ejecutivos la búsqueda de
objetos no visibles, alrededor de los 8 y 9 meses. A su vez, autoras como Rosselli et al. (2008),
indican que este desarrollo se inicia de una forma temprana durante el período de lactancia.
incrementos importantes en estas funciones, uno a los 4 años y otro a los 18 años. A partir
de esta última etapa, el desarrollo de las FFEE se estabiliza para, posteriormente, decrecer
en la vejez. Passler, Isaac, & Hynd (1985) y Marina (2012) consideran que el momento
cumbre para su desarrollo ocurre entre los 6 y 8 años, cuando los niños son capaces de
(Zelazo & Frye, 1998) emparejan el desarrollo de las FFEE a los cambios en el aumento de
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Tesis Doctoral
complejidad de las estrategias que el niño puede emplear para planificar y aplicar en la
resolución de los problemas. Mientras tanto, existen otras posturas como a las que
manifiestan Romine & Reynolds (2005) y Portellano (2005), después de realizar una revisión
las FFEE: el primero, entre 6 y 8 años; el segundo, entre los 10 y 12 años; y, el tercero y
de las FFEE, su maduración va a permitir a los niños adquirir una serie de capacidades
c) Adaptación al medio.
frontal (Stelzer et al., 2010) y, en especial, las áreas prefrontales (Anderson et al., 2001; Fuster,
1993).
transición y de cambios rápidos en el desarrollo de las FFEE (Anderson, 2002; Carlson, 2005;
Espy, 2004; Garon, Bryson, & Smith, 2008; Romine & Reynolds, 2005; Wiebe, Espy, &
Charak, 2008), siendo los primeros 5 años de vida prácticamente decisivos en este proceso.
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2. Marco Teórico
evidencian que las FFEE comienzan su desarrollo antes de lo que se pensaba. El bebé de 6
meses de edad ya puede recordar representaciones simples, pero todavía no busca los objetos
que le han sido ocultados. Es alrededor de 8 meses cuando los bebés comienzan a realizar
Para tal efecto, los estudios realizados por Diamond & Goldman-Rakic (1989)
demuestran que el córtex prefrontal, sede de las FFEE como se comentó anteriormente,
comienza a estar operativo alrededor del primer año de vida como resultado de la maduración
de estas estructuras cerebrales (Diamond & Kirkham, 2005). También, los estudios de
Diamond (2002) corroboran que el desarrollo de las FFEE da comienzo alrededor del primer
año de edad, sin embargo, es entre los 8 y 9 meses de cuando se manifiestan los primeros
signos ejecutivos, ya que los bebes comienzan con la búsqueda de objetos deseados que no
Muchos de estos procesos son facilitados por factores de mielinización de los axones
comunicativa con otras áreas cerebrales, corticales y subcorticales (Paus, et al., 2001). Según
Capilla et al. (2004) la mielinización de las áreas corticales prefrontales es un factor primordial
aproximadamente a los 3 años cuando los niños comienzan a ser capaces de anticipar y prever
problemas en el momento que realizan una tarea y, a la edad de 4 años, cuando mantienen
necesitando cada vez menos ayuda por parte de los padres o de otros adultos como pueden
ser sus profesores. En el estudio que realizan González & Ostrosky (2012) respecto al
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Tesis Doctoral
conclusión que, si bien las FFEE reflejan a su vez una unidad y una diversidad de
inhibición y la WM, siendo a partir de este lento y prolongado desarrollo madurativo cortical
Este período es considerado por varios autores (Anderson, 2002; Best, Miller, & Jones, 2009;
edad Pineda (2000) afirma que las FFEE no están completamente operativas hasta el período
de edad comprendido entre los 4 y 7 años. Durante este tramo se adquieren las capacidades
el descontrol. Todo esto está en muy en estrecha relación con el desarrollo del lenguaje y la
maduración de las áreas prefrontales del cerebro que ocurren más tardíamente que las demás
de sus regiones (Herreras, 2005). FFEE como la inhibición alcanzan valores similares a los
adultos entre los 12 y 14 años, pero otras como la flexibilidad, resolución de problemas y
WM continúan su desarrollo hasta la edad adulta (Davidson et al., 2006). Al final de esta
100
2. Marco Teórico
consultada, son las más representativas del sistema ejecutivo, a saber, inhibición,
Inhibición
de la conducta (Brocki & Bohlin, 2004). Aunque es cerca del primer año de vida cuando se
2009). Según Anderson (2002), en la etapa comprendida entre los 9 y 12 años se produce un
gran desarrollo de esta función, siendo capaces los niños de monitorizar y de regular sus
acciones. Este autor, al igual que Passler et al. (1985), también afirma que entre los 11-12
años los niños poseen un control inhibitorio prácticamente similar al del adulto. Willians,
Ponesse, Schachar, Logan, & Tannock (1999) corroboran que es entre los 11 y los 13 años
la edad en la cual se afianza esta función. Chelune & Baer (1986) expresan, por otra parte,
que el desarrollo completo de la inhibición no se alcanza hasta la edad de 16 años. Parece ser
que esta última tendencia es la que más se acerca a estudios recientes realizados con técnicas
de neuroimagen, en los cuales se demuestra que los niños de 8-12 años de edad presentan
diferentes patrones de actividad y activación prefrontal que los adultos en tareas de control
o situaciones que requieren de cierto control inhibitorio (Marsh, et al., 2006; Marek, Hwang,
Foran, Hallquist, & Luna, 2015; Rubia, Smith, Taylor, & Brammer, 2007; Tamm, Menon, &
Reiss, 2002; van Meer, van der Laan, Charbonnier, Viergever, Adan, & Smeets, 2016). En
virtud de estos resultados, Romine & Reynolds (2005) a través de su revisión bibliográfica,
incluyen una nueva etapa de desarrollo de esta función ejecutiva en el período comprendido
entre los 15 y 19 años. La maduración tardía y su papel en el control de los impulsos por
parte de la corteza prefrontal, pueden sugerir una inmadura función ejecutiva en los
alcohol, así como la exposición a situaciones de riesgo vital (Oliva-Delgado, 2007; Humphrey
101
Tesis Doctoral
& Dumontheil, 2016; Romer, Betancourt, Brodsky, Giannetta, Yang, & Hurt, 2011;
Steinberg, 2008).
Planificación
observándose en la elaboración por parte de los niños de planes poco complejos, ejerciendo
apareciendo los primeros esbozos de metacognición (Capilla et al., 2004; Marcovitch &
Zelazo, 2009). No obstante, se produce un desarrollo entre los 5 y 8 años (Romine &
Reynolds, 2006; Rosselli et al., 2004), lográndose un pico importante de maduración a los 12
años (Pineda, 2000; Welsh, Pennington, & Groisser, 1991). Estudios evidencian que niños
entre 6 y 12 años cometen un número mayor de elecciones desventajosas que los adultos en
la prueba IGT (Crone & van der Molen, 2004; Crone, Vendel, & van der Molen, 2003), sin
alcanzándose niveles similares a los adultos entre los 18 y 22 años de edad (Hooper, Luciana,
Conklin, & Yarger, 2004). Si las tareas son simples, los niños de 6 años son capaces de
Flexibilidad cognitiva
Esta capacidad comienza a emerger alrededor de los 3 y 5 años, cuando los niños pueden
cambiar una regla por otra en tareas donde clasifican objetos (Doebel & Zelazo, 2013; Espy,
procesamiento de la información y autoajuste hacia una meta (Anderson, 2002; Zelazo &
Frye, 1998). Parecen existir evidencias indicando que el período crítico del desarrollo de estas
102
2. Marco Teórico
capacidades ejecutivas se produce en la mayoría de los niños entre los 6 y los 9 años (García-
Coni, Canet-Juric, & Andrés, 2010). A estas edades, los niños con un desarrollo normal son
capaces de manejar conceptos más abstractos (Meiran, 1996), así como el cambio de una
categoría a otra (Rosselli et al., 2008). Su desarrollo continúa hasta la adolescencia (Huizinga,
Dolan, & van der Molen, 2006; Huizinga & van der Molen, 2007) y la edad adulta temprana
Memoria de trabajo
La WM comienza su desarrollo entre los 4 y los 8 años (Diamond, 2002), si bien, al igual que
las anteriores capacidades cognitivas, continúa mejorando con el paso de la edad (Luciana &
Nelson, 1998). De esta forma, varios estudios señalan que alcanza el nivel de desarrollo
adulto en la adolescencia o incluso antes (Huizinga et al., 2006; Luciana, Conklin, Hooper, &
Yarger, 2005; van Leijenhorst, Crone, & van der Molen, 2007), pero dependiendo del tipo
de tarea realizada. En relación con estas implicaciones, Crone, Wendelken, Donohue, van
Leijenhorst, & Bunge (2006) comparan a niños (8 y 12 años) con adultos jóvenes en tareas
activación cortical, indicando los resultados que el desempeño en los niños es inferior que
para el grupo de adultos en ambos aspectos. Aunque, a nivel funcional cognitivo los patrones
ambos grupos. Por medio de fMRI, Klingberg, Forssberg, & Westerberg (2002) miden la
visuoespacial y una tarea de referencia. Los datos indican que los niños de mayor edad
producen una mayor actividad de la corteza prefrontal e intraparietal superior que los niños
103
Tesis Doctoral
significativamente con la actividad cerebral de las regiones anteriores. Por lo tanto, durante
ese periodo entre 9 y 18 años todavía sigue desarrollándose esta capacidad cognitiva.
Fluidez verbal
En el desarrollo de esta capacidad ejecutiva se consideran dos picos coincidiendo con las
edades de 8 y 12 años, aunque los niños no alcanzan un desarrollo como los adultos hasta
los 14 o 15 años (Matute, Rosselli, Ardila, & Morales, 2004). A su vez, Jurado & Rosselli
(2007) afirman que ésta es la última función ejecutiva que emerge durante el desarrollo en los
niños. En la investigación de Gaillard et al. (2000) tienen como objetivo identificar los
patrones de activación cerebral por fMRI en sujetos de diferentes edades (niños entre 8 y 13
años y adultos de 19 a 43 años) cuando realizan una tarea de FV, obteniéndose como
corteza frontal inferior izquierda (área de Broca) y la circunvolución frontal media izquierda
(corteza prefrontal dorsolateral). En los niños estas activaciones eran un 60% superiores que,
circunvolución frontal inferior. La conclusión a la que llegan es que los patrones de activación
aprendizaje y los comportamientos sociales (Sastre-Riba, 2006). En este sentido, Carlson &
Wang (2007) indican que se produce una interrelación en el desarrollo durante la etapa
preescolar de las habilidades de control atencional, la acción y las emociones. Parece ser que,
104
2. Marco Teórico
emocional, pero es a parir de la etapa de Educación Primaria cuando en los niños emerge la
proceso que tiene lugar a lo largo de la vida (Colom-Bauzá & Fernández-Bennassar, 2009).
Fuster (2002) indica que áreas prefrontales del cerebro como la corteza prefrontal, se
desarrollan relativamente temprano con respecto a otras áreas de esta región prefrontal,
Partiendo de esta evidencia, el trabajo con programas dedicados al trabajo de este tipo de
Tabla 1.
Etapas del desarrollo de las FFEE empleadas como variables de la presente investigación.
Las FFEE, al estar relacionadas con la actividad mental superior, su evaluación debe
Como se señaló anteriormente, es necesario tener en cuenta que las FFEE difieren en la
105
Tesis Doctoral
hasta la edad adulta y, además, predicen las diferencias individuales en el RA (Finn et al.,
evaluar y estudiar el funcionamiento de las distintas FFEE, entre estas pruebas se pueden
considerar como las más sensibles, las siguientes (Goldstein, 1948; Christensen, 1979; Kolb
& Whishaw, 1996; Lezak, 1995; León-Carrión, 1995; Junqué & Barroso, 1994; Blanco-
Menéndez & Aguado-Balsas, 2002; Kimberg, D´Ésposito, & Farah, 1997; Parkin, 1996,
superiores).
106
2. Marco Teórico
14. Tareas de razonamiento analógico del tipo de las matrices progresivas de Raven, las
Fernández (2014), proponen que para evaluar las FFEE se disponen de tres grupos de
estrategias:
etc.
107
Tesis Doctoral
Phillips (1997) recomienda tres criterios que deben de reunir las tareas destinadas a la
A estos elementos, Portellano & García (2014) proponen que para una valoración
también determinados aspectos de la vida diaria de los sujetos, por lo que apuestan por una
valoración ecológica.
Para ello y, a partir de estas indicaciones, en este trabajo se evaluarán las FFEE mediante
pruebas de lápiz y papel, así como pruebas verbales. En definitiva, esta batería adopta tareas
espacios. Por todo ello, las anteriores tareas presentadas actuarían como base para el
Desde la perspectiva de Stelzer & Cervigni (2011), los currículos educativos se desarrollan
surgiendo numerosas investigaciones que asocian las FFEE al RA de los sujetos. Además,
estos autores a través de un metaanálisis realizado llegan a la conclusión que existe una
108
2. Marco Teórico
producen ciertos consensos entre autores que investigan sobre el tema, aunque el acuerdo
no es absoluto, confirmando que todavía no existe una posición unánime entre la relación
preciso matizar que, aunque la relación entre inteligencia y FFEE es presumible, ésta no
implica una relación funcional, ya que pueden existir ciertas FFEE que no correlacionen con
el rendimiento escolar. De todas formas, es lógico debatir que las FFEE se asocian el
rendimiento escolar, ya que cuando se produce alguna disfunción en las mismas se ven
et al., 2000; Purvis et al., 2000, citados en García-Villamisar & Muñoz, 2000), incluso existen
numerosos estudios que ponen de manifiesto que las FFEE influyen significativamente en el
desempeño escolar (Bull, Espy, & Wiebe, 2008; Latzman, Elkovitch,Young, & Clark, 2010;
Lee, Ng, & Ng, 2009; McClelland et al., 2007; Rosas, Espinoza, Garolera, & San-Martín, P.
2017; St Clair-Thompson & Gathercole, 2006; Will, Fidler, Daunhauer, & Gerlach-
McDonald, 2017).
destaca que las FFEE pueden ser indispensables para el logro de metas escolares (Melzter &
Krishnan, 2007).
como uno de los principales objetivos de la educación. Para que se produzca esta adaptación
a los cambios continuos del entorno son necesarias dos cualidades muy estrechamente
relacionadas, y que son requisito para el devenir de otros procesos cognitivos como son las
109
Tesis Doctoral
restantes FFEE y el RA. Estas son la atención y la memoria (Berninger, Abbott, Cook, &
Nagy, 2017; Chun & Turk-Browne, 2007; Lezak, 2004; Rosselli et al., 2008). Este
generar adecuadas y mejores respuestas a los problemas que se les plantean por parte de los
docentes, diseñando y ejecutando estrategias de solución de los mismos, así como la puesta
en marcha de procesos metacognitivos con el fin de corregir y evaluar sus conductas (Brock,
et al., 2009; Duncan et al., 2007; Eason & Ramani, 2017; García-Fernández, Rodríguez-Pérez,
Calkins, 2007).
entre sí y disociables (Garon et al., 2008) que son el control inhibitorio, la WM y la atención
(Miyake et al., 2000). Todas ellas contribuyen al RA de la siguiente forma (Fitzpatrick, 2014):
- El control inhibitorio permite a los niños que las respuestas adaptativas, dirigidas a
perseverancia en la tarea.
En este sentido, no es sorprendente que las FFEE se relacionen con el éxito escolar, ya
que los niños con estas habilidades mejor desarrolladas son capaces de concentrarse e ignorar
las distracciones, atender a los profesores, poseer unos niveles reducidos de ansiedad, cumplir
110
2. Marco Teórico
las reglas de clase, suprimir los impulsos disruptivos durante el juego y empatizar de forma
adecuada con los demás niños (Blair, 2002; Blair & Razza, 2007; Cantin, Gnaedinger,
Gallaway, Hesson-McInnis, & Hund, 2016; Diamond & Lee, 2011; Visu-Petra, Stanciu,
Benga, Miclea, & Cheie, 2014). Sin embargo, unas deficientes FFEE son acompañadas por
las dificultades de cooperación y de tener malas relaciones con los demás (Lee, Lahey, Owens,
& Hinshaw, 2008). Algunos estudios llegan a mostrar que distintos déficits en las FFEE en
forma, el mal funcionamiento del lóbulo frontal y, por ende, unas pobres FFEE, pueden ser
de ansiedad (Airaksinen, Larsson, & Forsell, 2005; Dougherty, Barrios, Carlson, & Klein,
2017; Miranda-Casas, et al., 2017; Moffitt, 1993; Moffitt & Henry, 1989; Tucker &
Derryberry, 1992).
Existen numerosas investigaciones que indagan sobre la relación entre las FFEE y el logro
han obtenido en los últimos años sobre la influencia de un mejor desarrollo de las FFEE y
Latzman et al. (2010) hallan la existencia de una demanda específica de las diferentes
FFEE para distintas competencias académicas. Para ello, analizaron la relación entre las
forma, los autores identifican tres componentes ejecutivos como son FC, monitorización e
111
Tesis Doctoral
Lectura y Estudios Sociales; y finalmente, la inhibición con las Matemáticas y Ciencia. Estos
resultados sugieren que puede existir una demanda específica de diferentes FFEE para
Tabla 2.
Desarrollo del funcionamiento ejecutivo y su relación con áreas y contenidos curriculares.
Lenguaje (lectura, escritura, composición, edición, Altemeier, Abbott, & Berninger (2008); Altemeier,
narrativa y comprensión del contenido escrito). Jones, Abbott, & Berninger (2006); Blair & Razza
(2007); Drijbooms, Groen, & Verhoeven (2017);
García-Madruga, Vila, Gómez-Veiga, Duque, &
Elosua (2014); Cantin et al. (2016); Helland &
Asbjørnsen (2000); Rapoport, Rubinsten, & Katzir
(2016); Swanson (1999); St Clair-Thomson &
Gathercole (2006).
Resolución de problemas. van der Sluis, de Jong, & van der Leij (2007).
Castillo-Parra, Gómez, & Ostrosky-Solís (2009) realizan una investigación cuyo objetivo
grupo de niños de segundo y sexto de primaria (N = 156; años = 9.7; media calificación escolar
= 8.06, escala de 0 a 10) con diferentes niveles de desempeño escolar. La evaluación se lleva
a cabo mediante una batería de pruebas neuropsicológicas, aconsejando los resultados de este
estudio que en las primeras edades es necesario una mayor capacidad de memoria y que
112
2. Marco Teórico
conforme avanza el desarrollo de los niños, además de esta capacidad, las FFEE son de gran
relevancia para un buen RA. La conclusión principal a la que llegan es que unos inadecuados
procesos atencionales, de memoria y FFEE son factores que pueden influir en el desempeño
que cursan 2º y 3º ciclo de Educación Primaria. Al finalizar el estudio concluyen que existe
relación entre el bajo rendimiento escolar con determinadas FFEE (conforme aumentaban
Best, Miller, & Naglieri (2011) observan que en la literatura científica falta por estudiar las
posibles relaciones entre las FFEE y el RA observado en un amplio grupo de edad. Por lo
tanto, en este estudio analizan los cambios relacionados con la edad en las FFEE en una
en las FFEE evaluadas mejora por lo menos hasta los 15 años de edad, aunque conforme
las FFEE y el RA varía entre las diferentes edades, aunque son similares para las matemáticas
Este estudio se parte con la premisa que una gran parte de la investigación sobre FFEE
ha sido realizada en los Estados Unidos. Para comprobar si las habilidades de autorregulación
son similares en niños europeos a los niños americanos Gestsdottir et al. (2014) realizan una
investigación longitudinal donde siguen a niños (N = 260; 74.4 meses de edad) durante casi
observación directa estructurada y por medio de pruebas específicas. Los resultados de este
análisis multinivel evidencian que los niños con niveles más altos en ambas clasificaciones de
113
Tesis Doctoral
las niñas superan a los niños solamente en Islandia. Además, encuentran diferencias
culturales en los resultados. Por lo tanto, las conclusiones a las que llegan los autores es que
para cada país o cultura las prácticas educativas deben de ser específicas.
Por último, y en relación con las anteriores implicaciones, los sujetos que obtienen un
mejor RA poseen mejores niveles de salud, suelen ganar salarios más elevados y tienen menos
posibilidades de cometer delitos (Freudenberg & Ruglis, 2007; Nores, Belfield, Barnett, &
Schweinhart, 2005). También, se ha demostrado que los niños que poseen unas habilidades
tabaquismo y hábitos más saludables (Bowles, Gintis, & Osborne, 2001; Heckman, 2007;
Heckman, Stixrud, & Urzua, 2006; Menon, Jahn, Mauer, & O'bryant, 2012; Sabia et al., 2012).
La WM es una de las FFEE más estudiadas en relación con el RA por la gran cantidad de
tipo de interacción.
la WM (Conway, Jarrold, Kane, Miyake, & Towse, 2007). En la etapa infantil, una mejor
utilización de la memoria inmediata está relacionada con el RA (Bayliss, Jarrold, Gunn, &
Baddeley, 2003; Bull et al., 2008; Fitzpatrick & Pagani, 2012; Maehler & Schuchardt, 2016).
Según Hall, Jarrold, Towse, & Zarandi (2015) la memoria inmediata se cuantifica a través de
desarrollo de esta capacidad de memoria en niños con edades comprendidas entre los 5 y 8
años. Los resultados sugieren que los niños de estas edades poseen una dificultad especial
114
2. Marco Teórico
para resistir a las distracciones y que la variación intraindividual para hacerles frente
Thorell, Veleiro, Siu, & Mohammadi (2013) realizan una investigación sobre la relación
entre el RA y las FFEE en niños de 6-11 años de edad en cuatro países distintos: Suecia,
en la Infancia (CHEXI), cumplimentado por los profesores y por los padres de los niños. En
este estudio, descubren que los niños chinos poseen mayores deficiencias ejecutivas que los
demás niños, siendo muy probable que esto se deba a las diferencias y órdenes culturales.
Otro resultado interesante es que las niñas tienen mejor funcionamiento ejecutivo que los
niños, excepto en Irán. A pesar de estas diferencias derivadas posiblemente de la cultura, los
datos aportan que tanto la inhibición como la WM, evaluadas a través de este cuestionario,
cumplimentado por los padres en China que no refleja esta tendencia, siendo estos resultados
países europeos. Por todo ello, es necesario que los rasgos culturales sean tenidos en
En el siguiente estudio longitudinal (Fitzpatrick & Pagani, 2012), se observa que los
los autores sugieren que estos hallazgos representan un vínculo entre un mejor
funcionamiento de los lóbulos frontales de los niños con su posterior capacidad cognitiva.
115
Tesis Doctoral
(inhibición, FC, etc.) en niños de 11 años de edad. Los autores hallaron que el rendimiento
la varianza en esta capacidad. Y, por último, la habilidad para discernir entre relaciones
cuantitativas explicaría otro 10% de la varianza. Estos resultados indican, según los autores,
en edad escolar
AF se asocia con una mejora cognitiva, RA y la salud en general (Castelli, Hillman, Buck, &
Erwin, 2007; Chomitz et al., 2009; Fanning et al., 2017; Hillman, Erickson, & Kramer, 2008;
Singh et al., 2014; Wickel, 2017), sin embargo, los datos en niños sugieren que existe una
escolares (Andersen, Crespo, Bartlett, Cheskin, & Pratt, 1998). La reducción del tiempo en
AF resulta una paradoja, ya que con la restricción de ésta lo que se consigue es una merma
del RA, siendo lo que realmente quieren conseguir (un aumento del RA) todos los colegios,
pero acortando las prácticas de ejercicio físico (Aadland et al., 2017; Biddle & Asare, 2011;
Howie & Pate, 2012) en detrimento de otras materias consideradas más “académicas”.
En los últimos años, se está observando el gran interés que existe entre la relación o
influencia del ejercicio físico sobre el cerebro y, más concretamente, sobre las funciones
116
2. Marco Teórico
Sproule, Turner, & Hale, 2011; Niederer et al., 2011; Wong, Cheung, & Lau, 2017; Zach &
Shalom, 2016) y la atención (Altenburg, Chinapaw, & Singh, 2016; Chaddock et al., 2010a;
Davis et al., 2011). Incluso otros autores demuestran que de todas las capacidades cognitivas
que mejoran con la AF se reflejan en los efectos más significativos de las FFEE (Hillman,
Kamijo, & Scudder, 2011; Ji, Wang, Guo, & Zhou, 2017; Tomporowski, Lambourne, &
Respecto a las mejoras biológicas cerebrales inducidas por el ejercicio, y que guardan una
estrecha relación con la mejora de las FFEE, Cotman, Berchtold, & Christie (2007) proponen
como hipótesis que el ejercicio practicado de forma constante provoca un aumento de los
factores cerebrales de crecimiento (e.g., factor neurotrófico derivado del cerebro o BDNF),
integridad cerebral y favorece la eficiencia de las redes neuronales que intervienen en las
FFEE.
Otra línea de investigación propuesta es la que hace referencia a cómo el ejercicio físico
neuronal y la protección del sistema nervioso (Cirillo, Lavender, Ridding, & Semmler, 2009;
Thielen et al., 2016; Zigmond & Smeyne, 2010); y previene el deterioro o disfunción cognitiva
asociada a la edad (Etgen, Sander, Huntgeburth, Poppert, Forstl, & Bickel, 2010; Ginis et al.,
2017; Podewils et al., 2005; Saraulli, Costanzi, Mastrorilli, & Farioli-Vecchioli, 2017; Stephen,
& Lutz, 2013). Diferentes estudios han demostrado que la AF moderada y el aprendizaje
117
Tesis Doctoral
corteza motora (Dinoff, Herrmann, Swardfager, & Lanctôt, 2017; Klintsova, Dickson,
Yoshida, & Greenough, 2004). También, se ha demostrado que diferentes dimensiones del
de AF de forma regular (Best, 2010; Wang et al., 2014). Además, son numerosas y, de forma
creciente, las investigaciones que ilustran que un aumento en la capacidad aeróbica de los
niños se relaciona con un mayor RA, habilidades cognitivas superiores, desarrollo de las
estructuras cerebrales con un mayor crecimiento, así como una elevada función cerebral
(Castelli et al., 2007; Chomitz et al., 2009; Chaddock, Hillman, Buck, & Cohen, 2011;
Pontifex et al., 2011; Desai, Kurpad, Chomitz, & Thomas, 2015; Scudder et al., 2014; Sibley
& Etnier, 2003), con lo cual, se demuestra como los sistemas educativos no enfatizan la
crónicas como la obesidad, ciertos tipos de cáncer, diabetes tipo 2 y enfermedades coronarias
durante toda la vida de una persona (U. S. Department of Health and Human Services, 2008).
André (2015) señalan que la práctica continuada de ejercicio físico mejora las FFEE en niños
los lóbulos frontales. Además, las FFEE pueden llegar a ser un predictor del éxito deportivo
Briand, Fossella, & Gehlbach (2004) destacan que un mecanismo de mejora de las FFEE
inducido por la práctica de la AF puede estar en los cambios químicos que se producen en
dopamina y serotonina).
118
2. Marco Teórico
& Kramer (2014) sobre la asociación entre la AF, la capacidad aeróbica, la cognición y el
cerebro en niños de Primaria (7-10 años de edad) encuentran que la AF, junto con unos
cerebral y sus funciones, la cognición y el RA. Los niños con mejores resultados presentan
unos mayores volúmenes cerebrales en los núcleos basales e hipocampo, relacionados con la
memoria y, por lo tanto, con el RA superior en tareas relacionadas con ésta y con el control
cognitivo, en comparación con otros niños con bajas capacidades aeróbicas. También
durante los períodos de desarrollo y maduración del cerebro, mejorando la salud cognitiva
de este órgano durante su evolución en etapas críticas de maduración. En relación con este
estudio, son numerosas las investigaciones que relacionan las diferencias en el desempeño
escolar en niños con las disimilitudes encontradas en los volúmenes de las estructuras
2.2.8.1. Actividad física extraescolar y su incidencia en las funciones ejecutivas y el rendimiento académico
Parece ser que la AF practicada fuera del colegio tiene una relación con el RA y las FFEE.
Es este sentido, un estudio realizado por Van Dijk, De Groot, Van Acker, Savelberg, &
Kirschner (2014) sobre estudiantes holandeses (N = 70; M = 13.4 años; 53% varones)
examinan la relación entre el desempeño cognitivo y el RA con los medios que utilizaban los
alumnos para desplazarse hasta sus colegios, utilizando acelerómetros para medir los posibles
tipos de desplazamientos. Un dato curioso que aporta el estudio es que los desplazamientos
119
Tesis Doctoral
a la semana. Los datos avalan que la relación entre estas variables es débil, pero que los
mayores beneficios sobre los procesos cognitivos debidos al desplazamiento activo al colegio
podrían tener su influencia positiva sobre las FFEE. También, es interesante que la
conclusiones principales a las que llegan los autores son que, los desplazamientos activos a
proporcionan un interesante dato de la poca AF que llegan a realizar los escolares de hoy en
día, siendo otro argumento de peso para proponer un aumento de horas destinadas a la EF
dentro de la jornada escolar, o como estos mismos autores proponen, que los datos ofrecidos
por este estudio deben de ayudar a promover importantes implicaciones para la educación y
para la salud pública. En este mismo sentido se encuentra la investigación realizada por
asociación entre el desplazamiento en niños (12-13 años) para ir al colegio con el RA. Los
resultados que obtienen indican que, los niños que realizan de promedio desplazamientos
estos resultados que, este tipo de AF de 30-60 minutos tiende a elevar positivamente el RA.
2.2.8.2. Actividad física escolar y su incidencia en las funciones ejecutivas y el rendimiento académico
Para comenzar, una investigación sobre los beneficios de realizar AF en el colegio es el que
realizan Howie, Schatz, & Pate (2015), los cuales recomiendan realizar descansos de al menos
lengua, etc., desarrollando alguna AF. Este tiempo se ha demostrado suficiente para provocar
mejoras cognitivas en contenidos curriculares como las matemáticas. Sobre esta temática se
120
2. Marco Teórico
Becker, McClelland, Loprinzi, & Trost (2014) realizan un estudio con niños de preescolar
autorregulación y el RA. Los resultados indican que el aumento del tiempo dedicado a AF
lectura y matemáticas. Como se puede observar, estos resultados se suman a otros estudios
que demandan un aumento de AF en los centros escolares, ya que los beneficios de ésta
por ende, el RA. Como conclusión a este estudio, los autores sugieren la importancia de
promover la AF temprana en los niños, demostrando que el juego activo está vinculado
respecto, Crova et al. (2014) estudian la relación entre la aptitud aeróbica, las FFEE y el
impacto de AF con implicación cognitiva en niños con sobrepeso (N = 70; 9-10 años),
diseñando un programa de intervención con una duración de 6 meses. Para implantar esta
intervención dividen el grupo en dos, uno recibe EF solamente escolar y el otro grupo
capacidad aeróbica (test de Leger) y FFEE (inhibición y WM). Los resultados son
121
Tesis Doctoral
comparados entre los niños considerados en buena forma física vs. en mala forma, con el
Los datos obtenidos indican que los niños con mejor forma deportiva poseen unos niveles
de inhibición superiores a los de baja forma, con lo cual, existe la evidencia de que hay una
correlación entre aptitud aeróbica y FFEE. Los niños con sobrepeso obtienen mejoras
evidencia, este tipo de actividades pueden ser un medio eficaz para promover la eficiencia
cognitiva, especialmente en los niños con sobrepeso. Como conclusión general, se puede
destacar que la capacidad inhibitoria es superior en los niños con alta forma física y que
mediante ejercicios desafiantes cognitivamente hablando. Todo esto, parece que favorece el
ayuda al desarrollo de los procesos cognitivos, en especial, las FFEE. Los autores basan en
coordinación.
con sobrepeso, ya que estos niños por su condición presentan un riesgo potencial de
122
2. Marco Teórico
Chaddock et al. (2012), utilizan fMRI para examinar la relación entre la capacidad aeróbica
y la función cerebral en niños. En concreto, persiguen determinar si los niños con mejores
los niños con menores condiciones aeróbicas en ciertos tipos de tareas cognitivas. De esta
forma, cuando los niños requieren de un aumento en las demandas cognitivas, los que
córtex prefrontal y en la corteza parietal que los niños con menores capacidades. Esta
activación se produce al mismo tiempo que aumentan las demandas cognitivas en la tarea,
seguido de una reducción en la magnitud de actividad cerebral. Sin embargo, en los niños
menos aptos en actividad aeróbica, estos cambios no se producen con el mismo nivel de
flexibilidad que en los otros niños. Una consecuencia posible que explican los autores es que
los cambios en la activación cerebral se realizan para resistir la fatiga durante las tareas y
compensarla de alguna manera. Estos resultados sugieren que las diferencias relacionadas
con una mejor capacidad aeróbica se reflejan también en el control cognitivo, especialmente
cuando la fatiga es creciente, sugiriendo que la capacidad aeróbica en la niñez se asocia con
neuronales y mantener los requerimientos de las tareas. Por lo tanto, estos niños tienen una
superior capacidad de activar las regiones frontal y parietal del cerebro, tan importantes para
la supervisión, mantenimiento, control cognitivo, etc., y, por lo tanto, para mejorar el RA.
En un estudio con niños de 9-10 años de edad se constata que una mejora de la capacidad
aeróbica permite un mejor control ejecutivo, promoviendo que estilos de vida físicamente
inactivos pueden afectar negativamente las funciones cognitivas (Chaddock et al., 2011).
En otro estudio, Fitzsimmons et al. (2014) investigan las relaciones entre las capacidades
123
Tesis Doctoral
sedentaria. Para ello proponen una investigación ecológica longitudinal no experimental. Los
sedentario y habilidades cognitivas. Este programa tiene una duración de 14 días. A través
verifica que el sedentarismo también se asocia negativamente con las habilidades cognitivas.
Por lo tanto, estos hallazgos indican que la AF tiene una relación directa con las personas
Por su parte, Chaddock et al. (2012) en su estudio prospectivo, comprueban cómo los
un año más tarde, partiendo de la hipótesis en la cual los niños con una mejor capacidad
aeróbica superan a otros niños menos aptos aeróbicamente hablando en desafíos de tipo
rendimiento cognitivo superior a otros niños menos aptos. Además de estas pruebas, los
autores utilizan fMRI para obtener datos estructurales referentes a los volúmenes bilaterales
pálido, pero no con el cuerpo estriado) y con el control cognitivo y, además, pueden
sugieren que los niños con una mejor capacidad aeróbica poseen una mayor FC, control y
cambios de estrategias para satisfacer las demandas de la tarea, tanto en el momento del
estudio como un año más tarde. De esta forma, la capacidad aeróbica puede predecir el
Huéscar, & León (2019) en niños de 10-16 años (M = 13.82; DT = 1.12), una mejor capacidad
124
2. Marco Teórico
matemática.
evidencia existente respeto al tópico, es necesario concluir remarcando que la AF mejora las
et al, 2011; Kramer & Erickson, 2007; Matura et al., 2017), además, el tiempo de ocio
(Ruiz et al., 2010). Estas mejoras se consideran que pueden ser posibles por varios factores:
soportan las FFEE (Chaddock et al., 2010a; Chaddock et al., 2010b; Veldsman, et al.,
2017).
et al., 2011);
et al., 2016).
situaciones de ejercicio moderadas e intensas, lo que demuestra que estos deportistas son
anticipación y toma de decisiones (Hüttermann & Memmert, 2014; Mann, Williams, Ward,
125
Tesis Doctoral
& Janelle, 2007; Sánchez-López, Silva-Pereyra, & Fernández, 2016), en definitiva, poseen una
mejor eficiencia neural (Babiloni et al., 2010). Curiosamente, los deportistas que participan
cuerpo y el del opositor, tienen tiempos de respuesta más rápidos que otros deportistas
participantes en deportes sin oponentes y prácticas más cerradas como el golf o la natación
(Davids, Savelsbergh, Bennett, & Van der Kamp, 2002). Por los estudios expuestos
anteriormente, parece ser que, la mejora en las FFEE y el desempeño cognitivo puede ser
específica para cada deporte. Así, los deportes donde existen rivales que condicionan las
acciones se muestran mayores efectos sobre éstas, en especial, las referentes a la velocidad
2.2.8.4. Efectos de diferentes protocolos de actividad física sobre las funciones ejecutivas
Existe una gran variedad de efectos provocados por la práctica de AF sobre las FFEE,
dependiendo en gran medida de los protocolos utilizados por los investigadores. Una de las
variables más utilizadas es la referida al efecto del tiempo de aplicación de los programas,
diferenciándose entre efectos agudos del ejercicio, como son los cambios de estado
inmediatos y transitorios inducidos por una sola sesión de ejercicios. Y, por otra parte, los
cambios o adaptaciones crónicas, las cuales son acumulativas y más duraderas, derivadas de
la repetición de momentos y/o ejercicio físico varias veces a la semana (microciclo) durante
un período donde se abarcan varias semanas (mesociclos), meses (macrociclos) o años (ciclos
ejercicio aeróbico agudo cuando una persona participa en una breve sesión de AF con una
intensidad alrededor del 70-80% de su frecuencia cardiaca máxima o superior. De esta forma,
los efectos sobre las FFEE pueden ser agudos (mejora o decrecimiento de corta duración) o
pueden ser crónicos (Audiffren, 2009; Audiffren & André, 2015; Etnier & Chang, 2009;
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2. Marco Teórico
Padilla, Mayas, Ballesteros, & Andrés, 2016; Peruyero, Zapata, Pastor, & Cervelló, 2017). A
ejercicio intenso y cognición, aunque en muchas ocasiones los resultados siguen siendo
ambiguos, en algunas de estas investigaciones los autores diseñan protocolos para provocar
el agotamiento de los sujetos bajo la hipótesis de que la fatiga perjudica la cognición, mientras
que otros han utilizado diferentes protocolos submáximos con el supuesto de que la
excitación cortical inducida por estos esfuerzos mejorase las funciones mentales. Así, se
encuentra que, en la investigación que realizan Soga, Shishido, & Nagatomi (2015), dividen
edad) en los cuales se investiga los efectos del ejercicio de intensidad moderada y el ejercicio
de intensidad aguda sobre varios aspectos de las FFEE. En concreto, evalúan el control
inhibitorio y la WM. El primer experimento se realiza a una intensidad del 60% y el segundo
al 70% de la frecuencia cardiaca máxima, utilizando para ambos estudios una cinta de correr.
Los resultados confirman que el ejercicio a intensidad moderada afecta a las FFEE de los
adolescentes de forma más positiva que las tareas más intensas, ya que estas últimas provocan
participantes y fuera de los laboratorios, caso que grosso modo se pretende conseguir en el
presente trabajo, una investigación ecológica. Además, matizan que la mayor cantidad de
investigaciones sobre esta temática está centrada sobre adultos jóvenes, existiendo una menor
sobre niños entre 9-11 años de edad, consiste en caminar a intensidad moderada (60%
FCmáx) durante 15 minutos. Los resultados indican una mejora en el control inhibitorio en
comparación con un grupo control que permanecía sentado (Drollette, Shishido, Pontifex,
& Hillman, 2012). Estos resultados son similares a los observados por otros autores como,
por ejemplo, los de Subramaniapillai, Tremblay, Grassmann, Remington, & Faulkner (2016)
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Tesis Doctoral
con personas esquizofrénicas, estudiando si una sola sesión de ejercicio agudo mejora el
con una sesión sin actividad, hallando diferencias moderadas entre ambas pruebas a favor de
la sesión de ejercicio agudo. La evidencia anterior indica que las sesiones de ejercicio agudo
Aunado a la situación, Audiffren & André (2015) llegan a la conclusión que a mayor
intensidad y/o duración de los ejercicios, mayor es la cantidad de autocontrol necesario para
autocontrol que otros individuos para la misma intensidad de ejercicio. También, indican los
contrario, si el ejercicio requiere un bajo autocontrol (e.g., carrera libre de velocidad sobre
una distancia corta) la tarea posterior no se verá afectada por una posible bajada de las
capacidades ejecutivas. A partir de los datos aportados por numerosas investigaciones sobre
la influencia positiva del ejercicio o AF practicada de forma regular sobre las FFEE, los
incómodas e incluso dolorosas que sufren las personas que practican ejercicio físico.
cognitiva.
Relacionado con las evidencias anteriores, Hall & Fong (2015) afirman que los sujetos
con mejor control ejecutivo y estructuras cerebrales optimizadas (como la corteza prefrontal
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