0% encontró este documento útil (0 votos)
52 vistas7 páginas

Impacto del Pago de Obligaciones Tributarias

El documento analiza las características de la obligación tributaria en el Perú, incluyendo que tiene su origen en normas jurídicas y no en la voluntad de las partes, es una obligación de derecho público cuyo objeto es el pago de tributos, y que su incumplimiento puede dar lugar a cobranza coactiva.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
52 vistas7 páginas

Impacto del Pago de Obligaciones Tributarias

El documento analiza las características de la obligación tributaria en el Perú, incluyendo que tiene su origen en normas jurídicas y no en la voluntad de las partes, es una obligación de derecho público cuyo objeto es el pago de tributos, y que su incumplimiento puede dar lugar a cobranza coactiva.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

“AÑO DEL BICENTENARIO, DE LA CONSOLIDACIÓN DE NUESTRA INDEPENDENCIA, Y DE LA

CONMEMORACIÓN DE LAS HEROICAS BATALLAS DE JUNÍN Y AYACUCHO”

Docente:

Carolina Ines Jara.

Curso:

Código Tributario.

ALUMNO:

Tania Goicochea Guevara

Carrera:

Contabilidad.

Semestre:

IV Siglo.

TEMA:

¿Cómo Afecta El Pago O No De Las Obligaciones Tributarias En Nuestro País?

FECHA: 15/04/2024

TUMBES – PERÚ 2024


PRESENTACIÓN:

Este trabajo monográfico presento

con mucho amor y cariño a mi querida

profesora, del curso de CODIGO TRIBUTARIO, ya que

es muy importante que los alumnos sepamos

como profesionales y ciudadanos lo importe que son

nuestras obligaciones tributarias en nuestra nación.

CUERPO DEL TRABAJO:

La obligación tributaria, esto es, el deber de cumplir la prestación, constituye la parte


fundamental de la relación jurídico-tributaria y el fin último al cual tiende la institución del
tributo.”10 En tanto que, en términos de Ferreiro Lapatza, “el tributo es el contenido o, más
exactamente, el objeto de la obligación, la prestación debida”11.

Ahora bien, la obligación tributaria, que es la obligación del sujeto pasivo de pagar el tributo al
sujeto activo (el Estado), y que encuentra su fundamento en un mandato legal condicionado
por la Constitución12, es, como ha advertido gran parte de la doctrina nacional13 e
internacional14, “una especie del género más amplio, que es la obligación, al que pertenece
también la obligación del Derecho privado”15 con la que mantiene identidad estructural16. En
consecuencia, y no obstante las particularidades que la obligación tributaria reviste, lo que
debe quedar claro es que ésta comparte la misma estructura jurídica que la obligación del
ámbito Civil.

Siendo esto así, conviene recordar que es el Derecho Civil la rama que, históricamente –y al
igual que con otras categorías jurídicas–, se ha ocupado con mayor amplitud, tanto del
desarrollo legislativo, como doctrinario, e incluso jurisprudencial, de tal institución jurídica. Por
tal motivo, se ha señalado que una de las características fundamentales del Derecho Civil
actual es la de contener los principios esenciales del ordenamiento positivo17. Bajo esta
misma línea de pensamiento, en doctrina nacional, se ha resaltado que “la matriz del Derecho
Tributario es el Derecho Civil, más concretamente el Derecho de las Obligaciones”18.

3.2 Características
No obstante la identidad estructural que mantienen las obligaciones del Derecho Civil y del
Derecho Tributario, conviene detenernos, por un momento, en las particularidades que
distinguen a la obligación tributaria y que le dan sus especiales contornos, elementos, y
características,que deberemos tener presentes al analizar los medios de extinción de la
mencionada obligación tributaria, en el presente caso, específicamente el pago, antes del
inicio de la cobranza coactiva.

Para estos efectos, partiremos de la definición que recibe la obligación tributaria en la


legislación nacional, institución que es conceptualizada en el artículo 1° del Código Tributario
de la siguiente manera: “La obligación tributaria, que es de derecho público, es el vínculo entre
el acreedor y el deudor tributario, establecido por ley, que tiene por objeto el cumplimiento de
la prestación tributaria, siendo exigible coactivamente.” Como se aprecia, conforme a la
legislación peruana, los rasgos esenciales de la obligación tributaria incluyen el ser una
obligación de Derecho Público (1), establecida por ley (2), y que tiene como prestación –
exigible de manera coactiva– la entrega del tributo (3).

Recogiendo –en esencia– los mismos elementos, Altamirano refiere que las características de
la obligación tributaria son tres: se trata de una obligación ex lege (i), de derecho público (ii), y
cuyo objeto consiste en una prestación de dar (iii)19. Seguidamente, analizaremos de forma
breve cada uno de estos rasgos definidores20.

3.2.1 Obligación ex lege

La primera particularidad de la obligación tributaria radica en que ésta tiene su origen en una
norma jurídica y no en la voluntad de las partes21, como ocurre con la mayoría de obligaciones
del Derecho Civil. Así, en doctrina, clásicamente se ha señalado que la obligación tributaria es
ex lege, por tener su fuente en la ley; no obstante, como explicaremos a continuación,
conforme a lo dispuesto en la Constitución Política, en el Perú se pueden establecer
obligaciones tributarias mediante normas de rango inferior al legal, por este motivo,
preferimos referirnos a que la misma tiene su fuente en una norma jurídica, y no en la ley22.

Sobre este particular, Ferreiro Lapatza refiere que, en Estados en los que la Constitución ha
previsto el Principio de Legalidad Tributaria, la obligación tributaria será, necesariamente, ex
lege23. En nuestro país, el Tribunal Constitucional se ha encargado de aclarar que los
Principios de Legalidad y de Reserva de Ley, consagrados por el artículo 74° de la Constitución,
son distintos24. Ciertamente, “el principio de legalidad, en sentido general, se entiende como
la subordinación de todos los poderes públicos a leyes generales y abstractas que disciplinan
su forma de ejercicio y cuya observancia se halla sometida a un control de legitimidad por
jueces independientes. La reserva de ley, por el contrario, implica una determinación
constitucional que impone la regulación, sólo por ley, de ciertas materias”25.

Sin embargo, y según indicáramos líneas atrás, el Principio de Reserva de Ley contenido en el
artículo 74° de nuestra Constitución Política, es en realidad una “reserva relativa”26, pues, de
acuerdo con el citado dispositivo, solo mediante una norma con rango de ley (ley o decreto
legislativo) se pueden crear o modificar27 impuestos, en tanto que los aranceles y las tasas se
regulan mediante decreto supremo (norma infra legal).

Dicho esto, y sin ánimos de profundizar más al respecto, debemos tener presente las
principales consecuencias que se derivan del hecho que la obligación tributaria tenga su fuente
en una norma jurídica y no en la voluntad de las partes que forman la relación jurídica:
(i) No se requiere el consentimiento del sujeto pasivo de la relación jurídica (el
contribuyente), para que la obligación tributaria nazca. Es suficiente con que se
verifique la realización del hecho imponible en la realidad, y se subsuma este en la
hipótesis de incidencia contenida en la norma jurídica, para que se produzca –
automáticamente– el surgimiento de la obligación tributaria28.
(ii) (ii) El sujeto activo de la relación jurídica no tiene únicamente un derecho de
crédito, tiene un deber jurídico consistente en exigir el cumplimiento de la
prestación que la norma jurídica impone al sujeto pasivo29. En ese sentido, el que
la fuente de la obligación tributaria sea una norma jurídica, significa, también para
el sujeto activo de dicha relación, limitar su facultad de decisión sobre el ejercicio y
disposición de su crédito.
(iii) (iii) Los hechos cuya realización determinan el nacimiento de la obligación
tributaria, así como la cuantía del tributo a pagar, la fecha de vencimiento y los
efectos del incumplimiento, están sometidos al mandato de diversas normas
jurídicas, y no al arbitrio de las partes conformantes de la relación jurídica.
Ciertamente, sin importar cuál sea la voluntad del sujeto activo y del sujeto pasivo,
luego de la dación de la norma jurídica correspondiente, y de la realización del
hecho imponible, el objeto de la obligación tributaria, es decir, la prestación con la
que se debe cumplir, no puede modificarse (al menos, no puede modificarla el
deudor tributario y no debería modificarla el Estado).
(iv) 3.2.2 Obligación de Derecho Público
(v) A decir de Ferreiro Lapatza, la obligación tributaria es una obligación de Derecho
Público “en cuanto vínculo jurídico que une a un ente público acreedor, que actúa
como tal ente público, con un particular, o con otro ente público deudor”30. A
este respecto, debemos recordar que una relación de derecho público se
diferencia de una de Derecho Privado, en que la primera –necesariamente–
deberá contar con el Estado (o una entidad estatal) como parte, es decir, debe
formar parte de dicha relación jurídica31.
(vi) Nótese, sin embargo, que una relación obligatoria cualquiera, en la que participe
como parte una entidad estatal, no debería ser calificada como una obligación de
Derecho Público si es que dicha entidad estatal interviniera como un particular,
pues en ese caso solo le deberían resultar de aplicación las normas del derecho
común32; lo
(vii) que ocurriría, por ejemplo, si una Municipalidad arrienda un puesto de mercado
que se encuentra bajo dominio privado de tal Municipio33.
(viii) Caso distinto es aquel en el cual, al interior de una relación jurídica, el Estado
actúa como Administración, es decir, “como titular de un poder soberano (poder
de imperio) frente a los particulares”34, en cuyo caso, dicha relación afectará el
“interés público colectivo” y no el “interés privado individual”, como ocurre en el
Derecho Privado35. Tal aproximación teórica parece ser la misma que ha seguido
la Ley N° 27444, Ley del Procedimiento Administrativo General, al señalar en la
Norma II de su Título Preliminar, que la finalidad de ésta ley es “establecer el
régimen jurídico aplicable para que la actuación de la Administración Pública sirva
a la protección del interés general, garantizando los derechos e intereses de los
administrados y con sujeción al ordenamiento constitucional y jurídico en general”
(subrayado agregado).
(ix) Siguiendo ese orden de ideas, la obligación tributaria se configura como una
obligación de Derecho Público, en la medida que el Estado, por mandato de una
norma jurídica específica, actúa como parte activa (y como Administración),
llevando a cabo el mandato de dicha norma –con el que se ejerce el poder
tributario–, mediante el requerimiento a los particulares de la entrega de cierta
parte de su riqueza (de conformidad con la capacidad contributiva de cada
contribuyente) en virtud del Deber Constitucional de contribuir.
(x) Esta particular situación trae aparejadas diversas consecuencias que afectarán,
tanto a la obligación tributaria en sí misma, como a los medios que se han
establecido para su cumplimiento, conforme explicaremos posteriormente.
(xi) (i) La primera consecuencia a considerar, por el mero hecho de que intervenga el
Estado como acreedor de una deuda destinada al erario público, es que,
careciendo el Estado, propiamente –y por sí mismo–, de capacidad para ejercer
sus

derechos o facultades (en la medida que se trata de una forma de organización política y no de
un sujeto36), requiere de la intervención de algún órgano especial que pueda administrar y
exigir el cumplimiento de dicha obligación37. Esto significa, como particularidad de la
obligación tributaria, que la prestación nunca se satisface en ‘cabeza’ del acreedor. En efecto,
tanto la determinación de la cuantía que se debe entregar (de ser el caso), la extinción de la
obligación, o la exigencia de su cumplimiento, se entienden con un órgano administrador de
los tributos y no con el propio acreedor de la relación obligacional38.

(ii) Adicionalmente, se ha señalado que otra consecuencia vinculada a la naturaleza de


“obligación de derecho público” está referida al otorgamiento de facultades exorbitantes en
favor del acreedor39, el mismo que, en aplicación de la autotutela, puede declarar y ejecutar
sus propios actos, sin necesidad de acudir al Poder Judicial – como ocurriría en el Derecho
privado–, a efectos de obtener la ejecución de la prestación debida. En materia tributaria, la
cobranza coactiva40 de los tributos es la principal, aunque no la única, forma en que se
aprecian dichas facultades.

(iii) Finalmente, el tercer efecto a considerar, según lo advierte Altamirano, es que “resulta
intrascendente, para el Derecho Tributario, cualquier acuerdo, convención o pacto que hayan
realizado los particulares en cuanto involucre sustancialmente o roce tangencialmente la
obligación tributaria porque tal convención privada es irrelevante ante el fisco, a quien no se
puede oponer lo acordado por las partes.”41 Dicho razonamiento parece seguir el artículo 26°
del Código Tributario al estipular que los actos o convenios mediante los cuales el deudor
tributario transmite su obligación

tributaria a un tercero, carecen de eficacia frente a la Administración Tributaria.

3.2.3 Obligación de dar

Como hemos explicado, el objeto de la obligación tributaria es la satisfacción de la prestación


debida, esto es, el tributo. Y si bien es cierto, las clásicas definiciones del tributo refieren que
se trata de una prestación comúnmente (y no únicamente) en dinero42, como veremos en las
páginas siguientes, en el Perú, la normativa reserva su cancelación – por regla general–
mediante la entrega de dinero, sea como papel moneda, débito en cuenta, u otros, y solo
permite de manera excepcional el pago en especie. “Así el objeto de la obligación tributaria es
el comportamiento del sujeto pasivo, es decir, el acto de entrega del dinero a las arcas
públicas”43.
Siendo aún más preciso, la prestación de la obligación tributaria consiste en la entrega, de
manera definitiva, de una parte de la riqueza que se posee44, por lo general mediante la
entrega de dinero. A este respecto, se debe considerar que, a diferencia de las obligaciones
civiles, en las que la prestación puede ser un “dar”, “hacer” o “no hacer”, y aun siendo un dar,
puede tratarse de bienes tangibles o intangibles, fungibles o no fungibles, futuros, o incluso
ajenos; en la obligación tributaria, la entrega será de dinero, un bien jurídico45 de caracteres
muy particulares.

En efecto, como explicara Bonet Correa, el dinero es “un bien de mediación, cuyas cualidades
materiales e inmateriales son diferentes de las demás cosas”46, agregando que “por su
homogeneidad, es el bien al que pueden reducirse todos los demás bienes, cosas y servicios,
es decir, todo lo que sea útil, o ser traducido en términos de valoración económica”

La principal consecuencia de que estemos ante una prestación de dar –de manera definitiva–
una suma de dinero, ésta vinculada a los efectos que producen las constantes interacciones
entre los diversos derechos de crédito que se generan entre el Estado y los particulares como
consecuencia de las obligaciones tributarias que, reiterada y constantemente, se generaran
durante la vida de cada contribuyente (sea persona natural o jurídica), pues, en la práctica, se
realizarán diversos pagos, compensaciones, imputaciones, solicitudes de devolución y cobros,
que podrán involucrar a más de una obligación tributaria.

RECOMENDACIONES:

 Entender las regulaciones locales e internacionales, ya que varían según la jurisdicción


del negocio.

 Preparar la documentación necesaria durante el año en curso para anticipar posibles


ajustes.

 Establecer el precio de mercado de las operaciones desde su planeamiento.

 Mantener los registros detallados para respaldar tus decisiones y facilitar futuras
auditorías.

Los contribuyentes pueden solicitar una extensión del plazo brindado por SUNAT para
regularizar la presentación de la declaración de Precios de Transferencia, pero esta entidad
puede demorar en responder, incluso puede emitir un pronunciamiento el último día de plazo
de vencimiento. Por ello, se recomienda subsanar el incumplimiento de manera adecuada y
oportuna con la asesoría de profesionales.

CONCLUCION:

Lo principal, es el Impuesto General a las Ventas (IGV) y el Impuesto a la Renta (IR). El IGV es
un impuesto que grava las ventas de bienes y servicios en el país. El tipo impositivo actual es
del 18%, aunque existen algunas excepciones para ciertos productos y servicios.

La obligación tributaria, que es de derecho público, es el vínculo entre el acreedor y el deudor


tributario, establecido por ley, que tiene por objeto el cumplimiento de la prestación
tributaria, siendo exigible coactivamente.

BIBLIOGRAFÍA:
1. Para una resumida, pero clara, descripción de cada teoría, léase: GIULIANI
FONROUGE, Carlos M., Derecho Financiero, Volumen I, Décima Edición, Buenos
Aires: La Ley, 2011, pp. 407 - 410.

2. CÓDIGO TRIBUTARIO “NORMA II Este Código rige las relaciones jurídicas


originadas por los tributos. Para estos efectos, el término jurídico tributo
comprende (…)” (resaltado agregado).

También podría gustarte