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Tercería de Propiedad: Casación 1003-2018

El documento describe una demanda de tercería de propiedad presentada por Norma María Ponce de León Rosas para desafectar un bien inmueble de su propiedad de medidas cautelares impuestas por las deudas de su cónyuge. La primera instancia declaró fundada la demanda al considerar el bien como propio de la demandante, adquirido antes del matrimonio.

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  • Derechos de propiedad,
  • Contratos de compraventa,
  • Interpretación del derecho,
  • Aplicación de la ley,
  • Principios del derecho,
  • Normativa procesal,
  • Adquisición de bienes,
  • Revisión de derechos,
  • Recursos de casación,
  • Criterios de decisión
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Tercería de Propiedad: Casación 1003-2018

El documento describe una demanda de tercería de propiedad presentada por Norma María Ponce de León Rosas para desafectar un bien inmueble de su propiedad de medidas cautelares impuestas por las deudas de su cónyuge. La primera instancia declaró fundada la demanda al considerar el bien como propio de la demandante, adquirido antes del matrimonio.

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  • Revisión de derechos,
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  • Criterios de decisión

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA CIVIL TRANSITORIA


CASACIÓN 1003-2018
HUAURA
TERCERÍA DE PROPIEDAD

SUMILLA. Resulta factible la afectación de los derechos


y acciones de quien ostenta un bien registralmente, ello en virtud a
que de conformidad con el artículo 2013 del Código Civil, los
asientos del registro se presumen exactos y veraces produciendo
sus efectos mientras no se rectifique las instancias registrales
o se declare su invalidez por órgano judicial o arbitral mediante
resolución judicial firme.

Lima, seis de noviembre


de dos mil diecinueve. -

LA SALA CIVIL TRANSITORIA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE


LA REPÚBLICA: Vista la causa número mil tres dos mil dieciocho; y
producida la votación con arreglo a ley, emite la siguiente sentencia:

1. MATERIA DEL RECURSO DE CASACIÓN:


Viene a conocimiento de esta Sala Suprema el recurso de casación interpuesto
por Norma María Ponce de León Rosas a fojas trescientos cincuenta y tres,
contra la resolución de vista de fojas trescientos cuarenta y uno, de fecha cinco
de enero de dos mil dieciocho, emitida por la Sala Civil de la Corte Superior de
Justicia de Huaura, que revoca la sentencia contenida en la resolución número
treinta y cinco de fecha veintitrés de junio de dos mil diecisiete, que obra a fojas
trescientos dos, que declaró fundada la demanda de Tercería de Propiedad y
reformándola la declara infundada.

2. FUNDAMENTOS DEL RECURSO DE CASACIÓN:


Por resolución de fecha siete de agosto de dos mil dieciocho, corriente a fojas
treinta y siete del cuaderno de casación, se ha declarado procedente el recurso
por: i) infracción normativa material de los artículos 103 de la Constitución
Política del Perú, III del Título Preliminar y 2121 del Código Civil; alegando
que la Sala Superior ha efectuado una aplicación retroactiva del artículo 311 del
Código Civil de mil novecientos ochenta y cuatro, a fin de considerar el
inmueble sub litis como social; pese a que la adquisición del referido inmueble
se efectuó en el año mil novecientos setenta y siete, bajo la vigencia del Código

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Civil de mil novecientos treinta y seis, conforme al cual, se trata de un bien


propio que se aporta al matrimonio; precisando, además, que en relación al
contrato de compraventa del bien inmueble sub materia, no existen relaciones y
situaciones jurídicas en que se tenga que acudir al Código Civil de 1984; ii) La
infracción normativa material de los artículos 302 inciso 2, y 949 del
Código Civil, aduciendo que el hecho de que algunas cuotas del precio del
bien hayan sido pagadas durante el matrimonio, no convierte al inmueble sub
materia en un bien social, pues el artículo 302 inciso 2 del Código Civil
infringido, señala que son bienes propios de los cónyuges, los que se
adquieran durante el matrimonio, pero cuando la causa de adquisición ha
precedido a aquel régimen. Y, asimismo, no se ha considerado, tampoco, que
conforme al artículo 949 del Código Civil, la compraventa en el sistema
peruano es consensual, acorde también con su antecedente, el artículo 1172
del Código Civil de mil novecientos treinta y seis, por lo cual es propietaria
desde el veintinueve de agosto de mil novecientos setenta y siete en que
celebró el contrato privado de compraventa; y, iii) Excepcionalmente por la
infracción normativa procesal del artículo 139 incisos 3 y 5 de la
Constitución Política del Perú.

3. ANTECEDENTES:
Previo a la absolución de las denuncias formuladas por la recurrente, conviene
hacer las siguientes precisiones respecto de lo acontecido en el proceso:
3.1. DEMANDA:
Mediante escrito obrante de fojas 43 a 51, doña Norma María Ponce de León
Rosas, interpone demanda de tercería de propiedad, a fin que se desafecte el
bien inmueble de su absoluta propiedad ubicado en la urbanización La Calera de
la Merced, Lote 06, Manzana Z, vivienda con frente a la calle 22 Este,
Surquillo, inscrito en la partida N° 42107409 del R egistro de la Propiedad
Inmueble de Lima, afectado por medidas cautelares por obligaciones y/o
responsabilidades contraídas por Federico Augusto Navarro Pérez; y como

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pretensión accesoria, solicita la cancelación de las inscripciones registrales de


dichas medidas cautelares.
Como fundamentos de la pretensión incoada, señala que con fecha 23 de agosto
de 1977, adquirió el inmueble antes referido, conforme al contrato de
compra de inmueble - provisional, sujeto a modificación posterior, suscrito por
la demandante como compradora, con el Banco de la Nación - Fondo de
Empleados como vendedor, pues al tener la condición de empleada de dicha
institución fue que se procedió a la venta de dicha propiedad a su favor.
Con fecha 12 de noviembre de 1987, el Fondo de Empleados del Banco de la
Nación - Área de Créditos - Sub área de créditos hipotecarios, le hizo entrega de
la liquidación para cancelación de inmuebles, en la fecha antes referida,
documento que acredita que el inmueble afectado es de su absoluta propiedad,
pues lo canceló cuando era soltera.
Si bien cuando culminó la transferencia de dicho bien tenía la condición de
casada, ello no enerva su derecho absoluto de propiedad y siendo un bien
propio, no puede ser afectado por cargas ni deudas de terceras personas, toda
vez que la condición de casada no hace que un bien propio se convierta en un
bien integrante de la sociedad conyugal, pues los bienes propios no pierden su
condición de tal, ni aún al fenecimiento de la sociedad de gananciales, sino que
se devuelven a sus legítimos propietarios. Agrega que con fecha 21 de mayo. de
1880, contrajo matrimonio con el demandado Federico Augusto Navarro
Pérez, en consecuencia, no se ha tenido en cuenta que el bien afectado lo ha
adquirido la recurrente cuando tenía la calidad de soltera y por consiguiente
resulta ser un bien propio por lo que no puede responder por las obligaciones o
responsabilidades contraídas por su cónyuge.

3.2. RESOLUCIÓN DE PRIMERA INSTANCIA:


Mediante resolución de fecha 23 de junio de 2017, el juez de primera instancia
resuelve declarar fundada la demanda, expresando como fundamentos:
Si bien la minuta de compra venta y cancelación y la posterior escritura pública
respecto del inmueble sub litis, fueron celebrados entre el Fondo de Empleados

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del Banco de la Nación (vendedor) y Norma María Ponce de León Rosas


(compradora y ahora demandante) cuando la ahora accionante ya había
contraído matrimonio con el codemandado Federico Augusto Navarro Pérez
((21 de mayo de 1980), resulta que con fecha 29 de agosto de 1977, es decir,
con anterioridad al matrimonio, las partes contratantes ya habían suscrito un
contrato de compra venta, si bien provisional, sin embargo la parte vendedora
ya había expresado su voluntad de enajenar el inmueble a favor de la ahora
demandante, conforme se puede ver de la cláusula tercera de dicho contrato,
habiéndose determinado además el bien y precio. Por lo tanto, ante dicho
concierto de voluntades, la transferencia de propiedad ya se había realizado,
conforme al artículo 949 del Código Civil, en ese sentido, la minuta y escritura
pública posterior, sólo permitieron la formalización de la compra venta ya
celebrada por las partes contratantes. Además, si bien el pago del precio del
inmueble se llegó a concluir luego del matrimonio, sin embargo, ello no enerva
el hecho que el contrato de compra provisional tuvo lugar antes del inicio del
régimen de sociedad de gananciales que se generó con la celebración del
matrimonio entre la ahora demandante y el demandado Federico Augusto
Navarro Pérez. En consecuencia, se trata de un bien propio, conforme a lo
dispuesto en el numeral 2 del artículo 302 del Código Civil, al haberlo adquirido
la demandante cuando era soltera, por consiguiente, conforme a lo dispuesto en
los artículos 308 y 309 del Código Civil, dicho bien no puede responder por las
deudas personales del otro cónyuge, así como tampoco puede responder por la
responsabilidad extracontractual que éste pueda adquirir. Si bien el
artículo 317 del citado cuerpo legal establece que a falta de bienes sociales o
por insuficiencia de éstos, los bienes propios responden por las deudas de la
sociedad sin embargo, en el presente caso las obligaciones contraídas por el
codemandado Federico Augusto Navarro Pérez provienen de su
responsabilidad por la comisión de delitos de homicidio calificado que se le
imputan en los procesos penales aperturados en su contra, de ello se concluye
que de ningún modo se trata de obligaciones o deudas contraídas a nombre de
la sociedad conyugal, sino de naturaleza personal, y por lo tanto, los bienes

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propios del cónyuge no pueden responder por tales obligaciones. Por último, en
la inscripción registral de la compra venta del inmueble en cuestión, en ningún
momento se indicó que dicho inmueble era vendido a favor de la sociedad
conyugal conformada por la demandante y el codemandado Federico Augusto
Navarro Pérez. Sólo se advierte que la venta fue a favor de doña Norma María
Ponce de León Rosas, haciendo la referencia que se encontraba casada con
Federico Augusto Navarro Pérez. En tal sentido, se deja sin efecto las medidas
de embargo preventivo inscritas en los asientos D00001, D00002, D00003 y
D00004, del rubro gravámenes y cargas de la partida N° 42107409 del Registro
de la Propiedad Inmueble de Lima.

3.3. RESOLUCIÓN DE VISTA:


Mediante Resolución número cuarenta, de fecha cinco de enero de dos mil
dieciocho, la Sala Superior resolvió revocar la sentencia que declara fundada la
demanda, y reformándola declara infundada, señalando los siguientes
argumentos.
La demandante Rosa Norma Ponce de León Rosas adquirió el inmueble
cuando era soltera, y contrajo matrimonio el día veintiuno de mayo de mil
novecientos ochenta conforme se acredita con el acta de matrimonio de fojas
veinte, es decir al contraer matrimonio con el demandado Federico Augusto
Navarro Pérez, la demandante ya era propietaria del inmueble materia de litis,
por lo que dicho inmueble tenía la calidad de bien propio de acuerdo con lo
previsto en el artículo 177 numeral 1 del Código Civil de 1936 que señalaba:
"Son bienes propios de cada cónyuge. 1.- Los que aporte al matrimonio". Sin
embargo, a la fecha de celebración del matrimonio sólo se habían pagado entre
veintiocho a veintinueve cuotas de las ciento veintiún cuotas que se pagaron en
total para cancelar el precio de la venta, y las demás cuotas fueron pagadas
con el sueldo de la demandante como empleada del Banco de la Nación.
Siendo esto así, se concluye que si bien el inmueble sub materia fue adquirido
únicamente por la demandante Norma María Ponce de León Rosas con
anterioridad a su matrimonio con el demandado Federico Augusto Navarro

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Pérez, sin embargo, más de las dos terceras partes del precio total, se pagaron
cuando la demandante ya estaba casada y con las remuneraciones que ésta
percibía, siendo que hasta la entrada en vigencia del Código Civil de 1984 las
remuneraciones que percibían las mujeres eran consideradas como bienes
reservados y desde la vigencia de dicho código las remuneraciones tanto del
varón como de la mujer constituyen bienes sociales, por lo tanto el demandado
Federico Augusto Navarro Pérez si tiene derechos expectaticios sobre el
inmueble embargado, y siendo así, los embargos han sido ordenados conforme
a ley, sobre las acciones y derechos que le correspondan en su momento al
demandado antes nombrado, consecuentemente la demanda de tercería se
declara infundada.

4. FUNDAMENTOS DE ESTA SALA SUPREMA:


PRIMERO.- El recurso de casación es un medio de impugnación extraordinario
que procede contra las decisiones finales emitidas por la Corte Superior en los
casos previstos en la ley. Este tipo de reclamación solo puede versar sobre los
aspectos de la sentencia de instancia relativos al Derecho aplicado a los
hechos establecidos, así como el incumplimiento de las garantías del debido
proceso o infracción de las formas esenciales para la validez de los actos
procesales. En efecto, se trata de una revisión del Derecho aplicado donde la
apreciación probatoria queda excluida1.

SEGUNDO.- La doctrina en general apunta como fines del recurso de casación


el control normativo, la correcta aplicación e interpretación del derecho objetivo,
con lo cual se busca la unidad de la legislación y de la jurisprudencia (unidad
jurídica), la seguridad del orden jurídico, fines que han sido recogidos en la
legislación procesal en el artículo 384 del Código Procesal Civil, tanto en su
versión original como en la modificada, al precisar que los fines del recurso de
casación son la adecuada aplicación del derecho objetivo al caso concreto y la
uniformidad de la jurisprudencia nacional por la Corte Suprema de Justicia.

1
Sánchez Palacios p. (2009). El recurso de casación civil. Editorial Jurista Editores. Pág. 32.

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TERCERO.- Habiéndose declarado procedente el recurso de casación de forma


excepcional por las causales de infracción normativa procesal de los
numerales 3 y 5 del artículo 139 del Código Procesal Civil, corresponde, en
atención a su efecto nulificante, analizar si se ha vulnerado los aspectos
referidos al debido proceso y debida motivación de las resoluciones Judiciales.
En ese sentido, conviene poner de relieve que el debido proceso formal
constituye una garantía constitucional que asegura que en la tramitación de un
proceso, se respeten unos determinados requisitos mínimos2, los mismos que
abarcan los siguientes criterios: (i) Derecho a ser oportunamente informado del
proceso (emplazamiento, notificación, tiempo razonable para preparar la
defensa): (ii) Derecho a ser juzgado por un juez imparcial, que no tenga interés
en un determinado resultado del juicio; (iii) Derecho a tramitación oral de la
causa y a la defensa por un profesional (publicidad del debate); (iv) Derecho a
la prueba; (v) Derecho a ser juzgado sobre la base del mérito del proceso; y,
(vi) Derecho al juez legal. Derecho fundamental que asiste a todos los sujetos de
derecho a plantear sus pretensiones o a ser juzgados por auténticos
órganos jurisdiccionales, creados mediante Ley Orgánica, pertenecientes al
Poder Judicial, respetuosos con los principios constitucionales de igualdad,
independencia y sumisión a la ley, y constituidos con arreglo a las normas
comunes de competencia preestablecidas. De otro lado el principio
denominado motivación de los fallos judiciales, constituye un valor jurídico que
rebasa el interés de los justiciables por cuanto se fundamenta en principios de
orden jurídico, pues la declaración del derecho en un caso concreto, es una
facultad del Juzgador que por imperio del artículo 138 de la Constitución
Política del Estado, impone una exigencia social de que la comunidad sienta
como un valor jurídico, denominado, fundamentación o motivación de la
sentencia; el mismo que se encuentra consagrado en el artículo 139 inciso 5 de
la Constitución Política del Estado concordante con el artículo 12 del Texto

2
Carocca Pérez, Alex. El debido proceso y la tutela judicial efectiva en España. Normas Legales.
Octubre. 1997, pp. A 81 – a 104.

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Único Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial, e incisos 3 y 4 del


artículo 122 del Código Procesal Civil.

CUARTO.- Del análisis de la sentencia de vista y sus fundamentos, no se


advierte formalmente que la sentencia de vista se haya expedido vulnerando el
deber de motivación de las resoluciones judiciales en tanto que de lo expuesto
en la parte considerativa de la misma se tiene que la Sala Superior ha
expresado de manera suficiente las razones que justifican su decisión de forma
lógica y coherente, en atención a los puntos materia de controversia, habiendo
sustentando su decisión de conformidad con los fundamentos de hecho y de
derecho allí señalados, apreciándose por lo demás una tramitación acorde a
los principios y garantías mínimas que inspiran el debido proceso, no
apreciándose por consiguiente vulneración de las normas procesales antes
señaladas.

QUINTO.- En el presente caso, la demandante interpone proceso de tercería


de propiedad, a fin de que se desafecte el bien inmueble ubicado en la
Urbanización La Calera de la Merced, Lote 06, Manzana Z, vivienda con frente
a la calle 22 Este, Distrito de Surquillo, que se encuentra afectado por medidas
cautelares por obligaciones y/o responsabilidades contraídas por su cónyuge
Federico Augusto Navarro Pérez. Como fundamentos de la pretensión incoada,
señala en concreto que con fecha 23 de agosto de 1977, adquirió el citado
inmueble suscrito por la recurrente como compradora, con el Banco de la
Nación como vendedor y si bien cuando culminó la transferencia en el año mil
novecientos ochenta y ocho, tenía la condición de casada al haber contraído
nupcias en el año 1980, ello no enerva su derecho absoluto de propiedad, por lo
que siendo un bien propio no puede ser afectado por deudas de terceras
personas toda vez que su condición de casada no hace que un bien propio se
convierta en un bien integrante de la sociedad conyugal.

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SEXTO.- En la sentencia de vista se resolvió revocar la sentencia de primera


instancia que declaró fundada la demanda, y reformándola declaró infundada la
misma, señalando que si bien se ha determinado que el predio sub litis ha sido
adquirido cuando la demandante tenía la condición de soltera, sin embargo a la
fecha de celebración del matrimonio solo se habían pagado entre veintiocho y
veintinueve cuotas de las ciento veintiún que se pagaron en total para cancelar
el precio de la venta, es decir, parte del precio del inmueble materia de litis se
pagó con el caudal común de la Sociedad Conyugal, conformada por la
demandante Norma María Ponce de León Rosas y Federico Augusto Navarro
Pérez, remuneraciones que a la entrada en vigencia del Código Civil de 1984
se consideran bienes sociales, por tanto el demandado Federico Augusto
Navarro Pérez tiene derechos expectaticios sobre el inmueble embargado.

SÉTIMO.- Siendo así, en atención a los puntos controvertidos fijados en autos


mediante resolución número veinticuatro, de fojas doscientos treinta y nueve, la
materia jurídica en debate consiste en determinar si la demandante ha
acreditado tener derecho exclusivo de propiedad sobre el bien sub litis, y si
resulta precedente la desafectación de las medidas cautelares que han recaído
sobre dicho inmueble, por lo que teniendo en cuenta los fines del recurso de
casación contenidos en el artículo 384 del Código Procesal Civil descrito en el
segundo considerando de la presente, se analizará si la Sala Superior ha
incurrido en infracción normativa de las normas materiales denunciadas.

OCTAVO.- En cuanto a la infracción normativa material del artículo 302


inciso 2 del Código Civil, la recurrente alega básicamente que el hecho de
que algunas cuotas del precio del bien sub litis hayan sido pagadas durante el
matrimonio, no lo convierte en un bien social, pues el artículo 302 inciso 2 del
Código Civil señala que son bienes propios de los cónyuges, los que se
adquieran durante el matrimonio, pero cuando la causa de adquisición ha
precedido a aquél régimen. Sobre el particular, en autos se encuentra
acreditado que mediante acto jurídico de fecha veintinueve de agosto de mil

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novecientos setenta y siete, la demandante celebró un contrato privado de


compraventa en cuotas con el Banco de la Nación - Fondo de Empleados, en
virtud del cual se le transfirió el inmueble ubicado en la urbanización La Calera
de la Merced, lote 06, manzana Z, vivienda con frente a la calle 22 Este, Distrito
de Surquillo, Provincia y Departamento de Lima. Ahora bien, conforme a la
partida de matrimonio de fojas veinte, doña Norma María Ponce de León
contrajo nupcias con Federico Narros Pérez con fecha 21 de mayo de 1980.
Posteriormente, mediante escritura pública de fecha 7 de enero de 1988,
otorgada por el Fondo de Empleados del Banco de la Nación a favor de doña
Norma María Ponce de León Rosas de Navarro y don Federico Augusto
Navarro Pérez, las partes formalizaron el acto jurídico de compraventa antes
descrito. Finalmente, dicha compraventa fue inscrita en el Asiento C, rubro
Títulos de Dominio, de la Partida Registral N° 4210 7409, con fecha 04 de mayo
de 1988, conforme se aprecia a fojas dieciocho, en el que se menciona además
de la demandante compradora, a su cónyuge y codemandado Federico
Augusto Navarro Pérez como titular de dominio del bien.

NOVENO.- En dicho contexto, si bien la demandante adquirió el inmueble en el


año mil novecientos setenta y siete, el mismo que se reputaría como bien
propio en virtud al contenido de la minuta de fojas 8, cierto es también que la
demandante contrajo nupcias con el codemandado Federico Navarro Pérez
con fecha el veintiuno de mayo de mil novecientos ochenta, para
posteriormente formalizar la compraventa en el año mil novecientos ochenta y
ocho, transferencia que se inscribió en los registros públicos en dicho año; por
tanto, lejos de concluirse si la demandante lo adquirió a título de bien propio o
no, resulta un hecho objetivo que no admite dudas, que la compraventa se
inscribió a nombre de la demandante en el año 1988, quien a dicha fecha se
encontraba casada con Federico Navarro Pérez, figurando como titulares del
bien ambos cónyuges, resultando factible la afectación de los derechos y
acciones que le corresponden al obligado sobre el citado bien inmueble, ello en

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virtud a que de conformidad con el artículo 2013 del Código Civil3, los asientos
del registro se presumen exactos y veraces produciendo sus efectos mientras
no se rectifique por las instancias registrales o se declare su invalidez por órgano
judicial o arbitral mediante resolución o laudo firme.

DÉCIMO.- En lo concerniente a la infracción normativa del artículo 949 del


Código Civil, la recurrente sostiene que la compraventa en el sistema peruano
es consensual, por lo cual es propietaria desde el veintinueve de agosto de mil
novecientos setenta y siete en que celebró el contrato privado de compraventa.
Al respecto, tal como se señaló, si bien la demandante alega haber adquirido el
bien desde el año 1977, ello no se condice con lo anotado en el registro, en el
que inclusive se aprecia que el titulo proviene de la escritura pública de fecha
07 de enero de 1988, es decir, cuando la demandante ya se encontraba
casada; siendo que, si la demandante consideraba que dicho inmueble fue
adquirido de forma exclusiva por ella y tenía la condición de bien propio, ha
tenido expedito su derecho de iniciar el proceso respectivo a fin de obtener
sentencia favorable que declare la condición de dicho bien como propio,
aspecto que no se advierte a lo largo del presente proceso; por lo que resulta
posible la presunción contenida en el artículo 311 inciso 1 del Código Civil, que
señala que todos los bienes se presumen sociales salvo prueba en contrario,
más aun si en el presente caso, así se evidencia de lo expresado en el registro.

DÉCIMO PRIMERO.- En cuanto a la denuncia por infracción normativa


material de los artículos 103 de la Constitución Política del Perú y
artículos tercero del Título Preliminar y 2121 del Código Civil; la recurrente
alega que la Sala Superior ha efectuado una aplicación retroactiva del artículo
311 del Código Civil de mil novecientos ochenta y cuatro, a fin de considerar el

3
Es en virtud a los alcances del artículo 2013 del Código Civil (principio de legitimación) que los asientos del registro se
presumen exactos y veraces produciendo sus efectos, principio que es inherente a toda inscripción registral, como puede ser
el registro, como puede ser el registro de propiedad inmueble y el registro personal, estableciéndose de esta manera una
presunción legal de exactitud entre la realidad y lo que publica en el registro, presunción que no ha sido desvirtuada en este
proceso con las pruebas aportadas.- Casación N° 3961-2012 Cusco, El Peruano 28/02/20214.
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inmueble sub litis como social: pese a que la adquisición del referido inmueble
se efectuó en el año mil novecientos setenta y siete, bajo la vigencia del Código
Civil de mil novecientos treinta y seis, conforme al cual, se trata de un bien
propio que se aporta al matrimonio. Al respecto, se aprecia que el artículo 103
de la Constitución Política del Estado, como el articulo III del Título Preliminar
del Código Civil, recogen la "Teoría de los hechos cumplidos", conforme a la
cual la ley se aplica a las consecuencias de las relaciones y situaciones
jurídicas existentes, desde su entrada en vigor, y no tiene fuerza ni efectos
retroactivos, excepto en materia penal, cuando favorece al reo4, cuya
concepción se determina por el hecho de que la nueva norma tiene aplicación
inmediata a las relaciones y situaciones jurídicas existentes al momento en que
ella entra en vigencia.

DÉCIMO SEGUNDO.- En el presente caso, es evidente que la adquisición del


bien inmueble por parte de la demandante se produjo con la vigencia del
Código Civil de 1936, en tanto, suscribió la compraventa con fecha 29 de
agosto de 1977, aspecto que ha sido tomado en consideración por la Sala
Superior al determinar que el artículo 177 numeral 1 del Código Civil de 1936,
al igual que en el código vigente en su artículo 302 considera a los bienes
propios aquellos aportados al matrimonio; fundamentos que la Sala ha
determinado en el considerando noveno de la sentencia vista en cuanto señala:
“NOVENO: De lo señalado en la consideración anterior, queda claro que la
demandante Rosa Norma Ponce de León Rosas adquirió el inmueble cuando era
soltera, y contrajo matrimonio el día veintiuno de mayo de mil novecientos ochenta
conforme se acredita con el acta de matrimonio de fojas veinte, es decir al contraer

4
Las normas constitucionales relativas al efecto de las leyes en el tiempo han servido para plasmar, entre otros, el llamado
principio de irretroactividad que puede conceptualizarse como el principio de derecho según el cual las disposiciones
contenidas en las normas jurídicas no deben ser aplicadas a los hechos que se realizaron antes de la entrada en vigencia de
dichas normas, definición que se encuentra reflejada en el artículo 103 de la Carta política del Estado en cuanto establece que
“Ninguna ley tiene fuerza ni efectos retroactivos, salvo en materia penal cuando favorece al reo”, de lo que podemos extraer
que la ley no se aplicara a hechos que se hubieren producido con anterioridad a su entrada en vigor, con excepción de
aquellos preceptos con contenido penal en cuantos le sean más favorables al reo, principio que “tiene como fundamento el
darte estabilidad y seguridad al ordenamiento jurídico (…)” Casación N° 2005-Santa, El Peruano 01/12/2006

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matrimonio con el demandado Federico Augusto Navarro Pérez, la demandante ya


era propietaria del inmueble materia de la litis, por lo que dicho inmueble tenía la
calidad de bien propio de acuerdo con lo previsto en el artículo 177 numeral 1 del
Código Civil de 1936 que señalaba: "Son bienes propios de cada cónyuge. 1.- Los
que aporte al matrimonio"; sin embargo, esta Sala Suprema considera que los
fundamentos expresados por el colegiado superior no son idóneos para
resolver el caso concreto sobre tercería de propiedad, pues como se ha
desarrollado en los considerandos precedentes, el inmueble se encuentra
inscrito a favor de ambos cónyuges, por esta razón, en virtud del principio de
legitimación previsto en el artículo 2013 del código civil, los asientos del registro
se presumen exactos y veraces produciendo todos sus efectos; presunción que
por lo demás, conforme se tiene señalado, no ha sido desvirtuada en este
proceso con medio probatorio alguno; por consiguiente, resulta factible la
inscripción de gravámenes o cargas respecto de los derechos que le puedan
corresponder a los referidos cónyuges, lo que permite establecer que la
demanda de tercería deviene en infundada. No obstante esta precisión
efectuada, no puede señalarse que la Sala Superior haya incurrido en
motivación defectuosa que conlleve a la nulidad de la sentencia impugnada,
pues en aplicación de lo expresado en la parte in fine del artículo 397 del Código
Procesal Civil la Sala Suprema no casará la sentencia por error en sus
fundamentos y motivación si el sentido del fallo es el correcto.

5. DECISIÓN:
Estando a las consideraciones expuestas y de conformidad con los artículos 12
del Texto Único Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial y 397 del
Código Procesal Civil, declararon: INFUNDADO el recurso de casación
interpuesto por Norma María Ponce de León Rosas; en consecuencia, NO
CASARON la sentencia de vista de fecha cinco de enero de dos mil dieciocho,
emitida por la Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Huaura; y
DISPUSIERON la publicación de la presente resolución en el Diario Oficial "El
Peruano, bajo responsabilidad; en los seguidos por Norma María Ponce de

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA
SALA CIVIL TRANSITORIA
CASACIÓN 1003-2018
HUAURA
TERCERÍA DE PROPIEDAD

León Rosas contra Federico Augusto Navarro Pérez, sobre Tercería de


Propiedad; y los devolvieron. Ponente Señora Ampudia Herrera, Jueza
Suprema.-
S.S.
ROMERO DÍAZ

CABELLO MATAMALA

AMPUDIA HERRERA

LÉVANO VERGARA

RUIDÍAS FARFÁN

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El recurso de casación se enfocó en verificar si la decisión involucraba una correcta aplicación e interpretación del derecho, así como en controlar y unificar la jurisprudencia. La Corte Suprema revisó la infracción normativa argumentada por la demandante pero concluyó que, pese a algunos errores en la argumentación, el fallo era correcto ya que se fundamentó en la regulación legal de los bienes conyugales y la inscripciones registrales .

Se argumentó que el inmueble no debe ser considerado bien social porque, de acuerdo con el artículo 302 inciso 2 del Código Civil, los bienes adquiridos cuya causa adquisitiva antecede al régimen conyugal, mantenían su carácter de bienes propios. Aunque parte del pago se realizó durante el matrimonio, el contrato de compraventa se celebró antes, por lo que no se transformó en bien social .

La formalización y posterior inscripción de la compraventa en 1988, cuando ya estaba casada, afectó las alegaciones de propiedad exclusiva de la demandante. La inscripción conjunta fortaleció la presunción de propiedad compartida, validando que el bien podía ser gravado por obligaciones del esposo, ya que ambos figuraban como titulares, contraviniendo su reclamo de propiedad exclusiva .

El fallo confirmó que Federico Augusto Navarro Pérez tenía derechos expectaticios sobre el inmueble, dado que las remuneraciones de ambos cónyuges pagaron las cuotas después de 1984, momento desde el cual se consideraron bienes sociales. Esto llevó a que las pretensiones de la demandante fueran infundadas, reconociéndose derechos potenciales sobre el bien a su cónyuge .

Después de 1984, el Código Civil peruano considera las remuneraciones de los cónyuges como bienes sociales, pertenecientes a ambos. En el caso presentado, a pesar de que parte del inmueble fue adquirido antes del matrimonio, las cuotas pagadas después de 1984 con sus salarios afectaron su status, otorgando derechos expectaticios al esposo, ya que las remuneraciones eran parte del caudal conyugal .

Norma María Ponce de León Rosas argumentó que el bien inmueble debía ser considerado de su propiedad exclusiva porque fue adquirido antes de su matrimonio, como lo confirma el contrato de compraventa celebrado el 23 de agosto de 1977. A pesar de que la transferencia formal del inmueble se completó después de casarse en 1980, ella alegó que su derecho absoluto de propiedad no se enervaría por el estado civil. Argumentó que, bajo el artículo 302 inciso 2 del Código Civil, los bienes propios de un cónyuge son aquellos cuya causa adquisitiva precede al régimen conyugal .

El principio de motivación de las resoluciones judiciales es un valor jurídico que demanda que las sentencias estén suficientemente fundamentadas para que la comunidad perciba su justicia. En este caso, la Sala Superior explicó de manera lógica y coherente las razones de su decisión, justificando que aunque la propiedad fue adquirida antes del matrimonio, la inscripción a nombre de ambos cónyuges implicaba derechos compartidos, por lo que no se identificó defectuosidad en la motivación de la sentencia de vista .

La Corte Suprema no casó la sentencia de vista porque, a pesar de supuestos errores en la fundamentación y motivación, el sentido del fallo era correcto. La decisión se basó en que la compraventa del inmueble fue inscrita a nombre de ambos cónyuges, reafirmando los derechos de ambos sobre el bien bajo el principio de legitimación del artículo 2013 del Código Civil. No se presentaron pruebas que desvirtuaran esta presunción legal .

La inscripción de un bien como propiedad de ambos cónyuges en el registro público, según el artículo 2013 del Código Civil peruano, produce una presunción de legitimación que considera los asientos del registro exactos y veraces, otorgándoles plena eficacia. En este caso, la inscripción a nombre de ambos cónyuges hizo que fuera factible gravar el bien con cargas respecto a las acciones de ambos, dado que la propiedad conjunta fue reconocida por el registro .

La Sala Civil Transitoria analizó si hubo violación de los aspectos del debido proceso, como el derecho a ser informado oportunamente, ser juzgado por un juez imparcial, la tramitación oral de la causa, el derecho a la prueba, y a ser juzgado sobre el mérito del proceso. Se concluyó que no se vulneraron estas garantías en la sentencia de vista, asegurando así el cumplimiento de un debido proceso .

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