Texto 1: EL MITO DEL MINOTAURO
Los hijos del Rey Minos, uno de los descendientes de Europa y Zeus, fueron (según cuenta la mitología)
Ariadna, Fedra, Glauco, Catreo y Androgeo. Era precisamente este último el favorito del monarca
puesto que era un joven atleta capaz de vencer a cualquier rival que se le opusiera. Así pues, de entre
los hijos que tuvo junto a Pasifae, Androgeo era su predilecto.
Pero la desgracia llegó a la corte del Rey Minos cuando, tras unos importantes juegos en honor a la
diosa Atenea, diosa de la sabiduría, Androgeo, que resultó vencedor, cayó muerto bajo la ira del pueblo
de Atenas que no pudo soportar su victoria, (otra versión cuenta que murió bajo la fiereza del Toro de
Maratón). Cuando Minos se enteró de esta terrible noticia, la furia y el dolor se apoderaron de él y juró
vengarse de todo ateniense que hubiera sobre la faz de la Tierra. Y lo primero que ordenó a su ejército
fue partir hacia la ciudad y ponerla bajo su control a cualquier precio. Y así fue.
Posteriormente, y en uso de su nuevo poder, estableció una serie de terribles leyes para Atenas, entre
las cuales destacaba por su crueldad la de que anualmente, y por un periodo de nueve
años, nueve jóvenes varones y nueve jóvenes doncellas debían ser enviadas hasta Creta
para ser introducidas en el laberinto situado en Knossos del que resultaba imposible
salir y en el cual eran ofrecidos para morir devorados por un ser que era mitad humano
y mitad toro, temible Minotauro, nacido de la unión entre Pasifae y un toro blanco.
Pero ocurrió que, transcurridos tres años, el joven Teseo, que era hijo del por
entonces Rey de Atenas Egeo, sintió que debía de hacer algo al respecto y que
tenía que poner fin a tanta crueldad sobre su pueblo. Entonces se ofreció
voluntario para entrar en el laberinto, esperando así darle muerte y liberar a
cualquier ateniense que se encontrase aún en su interior. Cuenta la leyenda que
incluso el propio Minos intentó convencerlo habida cuenta de que pertenecía a la nobleza, pero
finalmente tuvo que ceder.
Ariadna, hija de Minos, impresionada por el porte y el valor de Teseo, se propuso ayudarlo.
Aprovechando un momento en que se encontraban a salvo de ojos y oídos ajenos, la joven puso en la
mano del aguerrido príncipe un ovillo de hilo de oro y un puñal y, pidiéndolo que llevara ambos objetos
ocultos bajo sus ropajes, le rogó que los utilizara y que confiara en ella.
Y así lo hizo Teseo. Entró en el laberinto y caminó despacio mientras con cuidado desenrollaba el hilo
que le había entregado la bella Ariadna, y que se encontraba sosteniéndolo desde el exterior. Cuando
se encontró ante el Minotauro se enfrentó a semejante bestia valerosamente, y, empuñando el arma
que llevaba escondida, consiguió darle muerte. Luego no tuvo sino que enrollar de nuevo el hilo y
desandar lo que llevaba caminado. Después de liberar a los atenienses que aún quedaban con vida
dentro del laberinto, salió de él como vencedor.
Ya sólo le quedaba regresar a Atenas. Y debía hacerlo, ya que había vencido, desplegando las velas
blancas de su embarcación, tal y cómo le había pedido Egeo, su padre.
Texto 2: LA CASA DE ASTERIÓN – JORGE LUIS BORGES
Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su
debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número
es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará
pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa
como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis
detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero.
¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la
calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y
aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de
la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del
templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre;
no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.
El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso
que nada es comunicable por el arte de la escritura. Loas enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu,
que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa
no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.
Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta
rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay
azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos
cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he
abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le
muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en
otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo
el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.
No sólo he imaginado eso juegos, también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces,
cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los
pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, la casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a
fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris, he alcanzado la calle y he visto el templo de
las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son
infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen
estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa,
pero ya no me acuerdo.
Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el
fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen
sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las
otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi
redentor, Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si
mi oído alcanzara los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos
puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre?
¿O será como yo?
El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.
-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.
ACTIVIDAD
Instrucciones: Responde a las siguientes preguntas
1. Según el “Texto 1”, completa el siguiente cuadro de forma resumida:
INICIO PROBLEMA ACCIÓN RESOLUCIÓN FINAL
2. Crea un cuadro comparativo con el cuento recién leído y el mito original. ¿Cómo cambia tu perspectiva
del personaje? ¿Cómo se aplica el concepto de “caleidoscopio” en las lecturas?
3. Según el “Texto 2”, analiza al personaje del minotauro.
- Según su evolución, ¿qué tipo de personaje es? Explica.
- Según el desarrollo de la historia, ¿qué tipo de personaje es? Explica.
4. Según el “Texto 1”, completa el siguiente cuadro.
Acciones
cardinales
Acciones
catalíticas
5. Reflexiona:
-Mientras leías el “Texto 1”, ¿pensaste en algún momento en la perspectiva del minotauro? ¿Por qué crees
que las personas consideran al minotauro como una “temible bestia”? ¿Consideras que tu perspectiva cambió
luego de leer el “Texto 2”?
- ¿Qué reflexión de vida sacarías del texto leído?
- Según el “Texto 2” ¿Le adjudicarías al Minotauro un problema de salud mental? ¿Cuál? ¿Por qué?, tomando
en consideración su estigma ¿cómo lo ayudarías a superarlo? Explica.