La Santa
Misa
La Santa Misa
En la Misa se reactualiza el
sacrificio que de su propia
vida hizo Jesucristo a su
Eterno Padre en el calvario,
para que por sus méritos
infinitos nos perdone a los
hombres nuestros pecados,
y así podamos entrar en el
cielo.
La Misa es es la renovación incruenta del sacrificio cruento del Calvario.
Estructura de la Santa Misa
La Santa Misa consiste en volver a hacer presente el sacrificio de Cristo en la cruz,
ofrecido de una vez para siempre a Dios Padre en remisión de los pecados.
El sacrificio de la cruz es siempre actual: se renueva
en cada misa por medio de los signos
sacramentales (hacen realmente presente el cuerpo
y la sangre de Cristo y místicamente los separan,
como se separaron físicamente en su muerte).
En el altar, el sacerdote ministro hace las veces de Cristo, actúa en su nombre y persona.
Estructura de la Santa Misa
La Misa se desarrolla en dos grandes momentos que forman un solo acto de culto:
La liturgia de la Palabra, que comprende la
proclamación y la escucha de la Palabra de Dios.
La liturgia Eucarística, que comprende la
presentación del pan y del vino, la anáfora o
plegaria eucarística, con las palabras de la
consagración, y de la comunión.
Otros momentos de la Santa Misa
1. Una acción de gracias: prefacio; El momento esencial de la
2. Una invocación al Espíritu Santo: epíclesis; Misa es la consagración.
3. Un relato de la institución de la eucaristía, con las
palabras de Cristo sobre el pan y el vino, dichas con
sentido de presente, y que los convierten en el
cuerpo y la sangre de Cristo: consagración;
4. Un recuerdo de la pasión y resurrección de Cristo:
anámnesis;
5. Una oblación por la que la Iglesia ofrece a Dios Padre
el sacrificio de su Hijo;
6. Unas intercesiones a favor de los vivos y los difuntos;
7. Una última acción de gracias a la Trinidad: doxología.
Fines de la Santa Misa
Latréutico (adoración). Fin principal adoración y alabanza a Dios
que solo Él se merece. Este acto se realiza por la inmolación en su
honor de la Víctima de infinito valor: el Hombre-Dios.
Eucarístico (acción de gracias). La Misa realiza de manera
excelente el deber de agradecimiento por los beneficios recibidos,
pues sólo Cristo, en nuestro nombre, es capaz de retribuir a Dios
sus innumerables beneficios para con nosotros.
Propiciatorio (desagravio por los pecados). Cristo dijo: “Esta es mi
sangre, que será derramada para el perdón de los pecados” (Mt.
26-28). En la Santa Misa Dios recibe, de modo sobreabundante e
infinito, méritos remisores de los pecados de vivos y muertos.
Impetratorio (petición). Pedirle gracias o favores. La Misa tiene la
eficacia infinita de la oración del mismo Cristo.
Valor incomparable de la Santa Misa
«Una sola Misa glorifica más a Dios que lo que le glorifican en el cielo
por toda la eternidad todos los ángeles y santos juntos, incluyendo a la
Santísima Virgen María, Madre de Dios».
¿Por qué hemos de asistir a Misa los domingos?
Los primeros cristianos empezaron a
celebrar el día de la semana en que resucitó
Jesucristo como el día de fiesta semanal
santificado en honor del Señor. La
obligación de emplear parte del tiempo para
consagrarlo al culto de Dios es una ley
escrita en el corazón, es de ley natural
rendir culto a Dios, y la Santa Misa es el acto
fundamental del culto católico. El domingo
(y las demás fiestas de precepto) los fieles
tienen obligación de participar en la Misa.
La Santa Misa, centro y raíz de la vida cristiana
La raíz y el centro de nuestra vida cristiana es
el Santo Sacrificio del Altar. La Eucaristía es
fuente y cima de toda la vida cristiana. Los
demás sacramentos, todos los ministerios
eclesiales y las obras de apostolado, están
unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La
sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el
bien espiritual de la Iglesia, al propio Cristo,
nuestra Pascua.
La comunión diaria
Si se quiere obtener la salvación y alcanzar la verdadera unión íntima
con Cristo, al menos tener el deseo de obtener aquí en la tierra esa
unión que se logra por medio de la Eucaristía.
Debemos encaminarnos a diario hacia el altar
para nutrirnos de la Eucaristía, esa comunión
frecuente, hace presente el misterio de amor
que se encierra en el Sacramento, para que la
unidad con Cristo y con su Iglesia se
manifieste en nuestro actuar cotidiano y
testimonie nuestra vida nueva en Cristo.
Días de precepto en Guatemala
1 de enero, Solemnidad de La Iglesia concluye la octava de
María, la Santa Madre de Dios. Navidad honrando a María bajo su
mayor título: “Madre de Dios”.
La Iglesia celebra la Solemnidad de
1 de noviembre, Solemnidad Todos los Santos, los reconocidos
oficialmente como los anónimos, que
de Todos los Santos. comparten el triunfo y la gloria de
Cristo por toda la eternidad.
8 de diciembre, Solemnidad de La Iglesia celebra la Solemnidad de la
Inmaculada Concepción de María,
la Inmaculada Concepción de
quien fue concebida en el seno de su
la Santísima Virgen María. madre Ana, sin el pecado original.
Días de precepto en Guatemala
25 de diciembre, Solemnidad de la Natividad del Señor (Navidad)
Pero tú, Belén Éfrata, aunque tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser dominador en
Israel; sus orígenes son muy antiguos, de días remotos. Por eso Él los entregará hasta el tiempo en que dé a luz la
que ha de dar a luz. Entonces, el resto de sus hermanos volverá junto a los hijos de Israel. Él estará firme, y
apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del Nombre del Señor, su Dios; y ellos podrán reposar, porque
entonces él será grande hasta los confines de la tierra. (Mi 5, 1-3)