LICENCIATURA EN DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS
CURSO PROPEDÉUTICO
UNIDAD DIDÁCTICA III
TEMA: LA COMUNICACIÓN.
EL PROCESO DE LA COMUNICACIÓN ORAL.
La comunicación oral es la transmisión de información entre dos o más individuos
a través del habla y del código contemplado en un idioma. Generalmente se
contrapone a la comunicación escrita, en la cual la información se halla inscripta
en algún soporte material para resistir al paso del tiempo.
La comunicación oral es probablemente la forma más temprana de intercambio de
información de nuestra especie, que tuvo su origen en la invención misma
del lenguaje verbal.
Su elemento fundamental es el habla, que consiste en el empleo de nuestro
aparato fonador (y parte del respiratorio) para producir una cadena
de sonidos articulados en distintos puntos del recorrido del aire hacia afuera, a
través de la participación de distintas partes de nuestra anatomía: la lengua, los
labios, los dientes, etc.
Sin embargo, el habla no podría existir sin su contrapartida, la lengua o idioma, en
la que están contenidos los códigos mentales necesarios para convertir una
cadena articulada de sonidos en signos lingüísticos, o sea, en información
reconocible. Así, juntas, lengua y habla, componen una enunciación o acto de
habla, o sea, la materialización de una porción de información codificada de
acuerdo a las normas del idioma.
Muchos filósofos e historiadores concuerdan en que la gran capacidad de
comunicación oral de nuestra especie fue un factor determinante en su éxito
biológico y en el inicio de nuestra civilización, ya que nos permite alcanzar niveles
de organización más vastos, complejos y profundos que cualquier otra especie
conocida. Además, permite la transferencia y conservación de la información de
manera muy eficaz, de una generación a otra.
Características de la comunicación oral
La comunicación oral se caracteriza por lo siguiente:
Emplea ondas sonoras, esto es, el sonido propagado en algún medio
físico (aire, por ejemplo) para transmitir la información de un hablante a
otro.
Es efímera e inmediata, o sea, se desvanece en el tiempo, ya que las
ondas sonoras pasan y no se preservan en el aire. Lo dicho, como reza el
proverbio, “se lo lleva el viento”.
Es presencial y directa, lo cual se deriva del punto anterior, y quiere decir
que requiere de la presencia (espacial y temporal) simultánea de los
interlocutores. Es imposible hablar con alguien del otro lado del mundo (al
menos no sin la ayuda de algún artefacto o tecnología), o con alguien que
existió en el siglo XV.
Es de naturaleza social, es decir, vincula a los interlocutores y les permite
crear nexos sociales de distinto tipo. Toda comunidad humana posee
mecanismos propios de comunicación y un código que responde a su
manera de pensar y de ver el mundo.
Cuenta con elementos de apoyo, que no forman parte del idioma, como la
gestualidad o el contexto. Esto contribuye a que no pueda pensarse fuera
del momento específico en el que ocurre.
Suele ser improvisada, y también más coloquial, menos formal y rígida,
aunque existan también ocasiones en que tienda a lo contrario, como a la
hora de dar una conferencia.
Suele ser bidireccional, esto es, que emisor y receptor suelen
intercambiar sus roles, lo cual permite que la información vaya y venga
entre ambos a voluntad.
Permite la rectificación, ya que al estar presentes los interlocutores,
siempre pueden aclararse los términos de la comunicación, explicarse
malentendidos, añadir información necesaria y así garantizar que la
información haya sido comprendida. Esto no ocurre, en cambio, a la hora
de leer un texto, en el que estamos a solas frente a lo escrito.
Elementos de la comunicación oral
La comunicación oral consta de dos tipos de elementos, que son:
Elementos lingüísticos. Aquellos que son propios del lenguaje verbal, tales como:
Un canal, que son las ondas sonoras que transportan los sonidos.
El mensaje que contiene la información transmitida.
El código o idioma que los codifica y decodifica para crear un sistema de
representación común entre emisor y receptor. Si alguno no habla el mismo
idioma, por ejemplo, la comunicación es imposible.
Los interlocutores, esto es, un emisor (que codifica el mensaje) y un
receptor (que lo decodifica) y que normalmente intercambian sus roles.
Elementos extralingüísticos.
El contexto, es decir, el momento y espacio en el que tienen lugar la
conversación y que puede plantear ciertos retos comunicativos o entorpecer
la comprensión del mensaje.
Los gestos y elementos pragmáticos, que no tienen que ver con lo dicho
sino con cómo se lo dice, qué cara se pone, qué se hace con las manos,
qué tan cerca se dice del otro, y todo un conjunto de información que no
forma parte del idioma, pero que modifica significativamente la información
transmitida.
Las capacidades personales de cada interlocutor, esto es, su capacidad
personal y particular para comunicarse: el funcionamiento de su anatomía,
su competencia lingüística, su formación lingüística, etc.
Tipos de comunicación oral
En general, la comunicación oral se puede clasificar en:
Comunicación oral espontánea, de tipo informal, casual, libre e
improvisada, en la que los elementos extralingüísticos cobran mayor
relevancia y lo dicho puede organizarse de manera más o menos caótica.
Es lo que ocurre, por ejemplo, en una conversación en el bar.
Comunicación oral planificada, de tipo formal, organizada, preparada y
que toma lugar según mandatos prediseñados, más estrictos y exigentes,
por lo que requiere de mayor foco en los elementos del lenguaje. Es lo que
ocurre, por ejemplo, en una clase magistral.
Ejemplos de comunicación oral
Son ejemplos de comunicación oral las siguientes situaciones:
1. Una conversación entre varios amigos en un restaurante.
2. Una conferencia de un investigador en un instituto.
3. Una clase magistral de un profesor en un aula.
4. Una cita romántica en que dos personas intentan conocerse.
5. Un debate público entre dos candidatos presidenciales.
6. Una discusión acalorada entre dos personas en la calle.
7. Una rutina de stand up comedy en vivo en un bar.
8. Una obra de teatro en la que los actores recitan sus parlamentos al público
presente.
9. Una audiencia.
En fin, el dominio de la oratoria es clave cuando un abogado va a defender o
argumentar una situación a sus clientes o en los tribunales. De hecho, su uso tiene
implícito una serie de estrategias para transmitir mensajes concretos y orientar el
pensamiento hacia un enfoque.
Esto quiere decir que la oratoria para abogados o jurídica es una herramienta que
facilita la resolución de casos. Por eso, a continuación, nos detendremos en hablar
sobre cómo de importante es la oratoria para los abogados que conforman nuestra
firma, Práctica Legal, y las claves que tenemos en cuenta para dominarla e
incrementar las posibilidades de éxito.
La oratoria para abogados es una habilidad que capacita para argumentar cada
situación y hablar en público con fluidez, con el objetivo de persuadir y ganar la
batalla.
Por tanto, la comunicación es una habilidad relevante que medirá el éxito o no de
un abogado. No solo ayudará al abogado a mejorar la confianza con su cliente,
sino que también le ayudará a debilitar los argumentos de la parte opuesta y a
potenciar su liderazgo.
La oratoria es una habilidad que, si no la dominas, se puede entrenar y mejorar.
Estas son algunas claves que para nosotros son principales a la hora de dominar
la oratoria en la abogacía.
Conocer en profundidad el caso
Un abogado tiene que dedicar tiempo a cada cliente para conocer en detalle el
transcurso de los hechos. De esta forma, podrá minuciosamente diseñar su
estrategia de defensa y recabar la documentación necesaria que sirvan como
pruebas para defender a su cliente.
Ese conocimiento es el que le permitirá construir un discurso ordenado,
estructurado y claro, para persuadir y lograr su objetivo.
Preparar la argumentación del tema a defender
Después de obtener el conocimiento general y sus antecedentes, hay que pasar al
siguiente nivel: argumentar cada punto en su defensa. Piensa que el objetivo
principal es convencer al juez para que dicte una resolución favorable para nuestro
cliente.
¿Qué implica argumentar? Consiste en defender una idea a través de argumentos,
refutar, inducir, probar o ratificar todo lo relacionado a los derechos e intereses del
cliente para persuadir al juez.
Por eso, hablamos de la técnica argumentativa. Gracias a esta el abogado podrá
comunicar eficazmente su mensaje con varios métodos: la demostración (con
pruebas), la argumentación (conectando las causas y las consecuencias para
convencer al juez) y la explicación (presente en la demostración y argumentación
para sustentar su discurso).
Comunicación verbal y no verbal
No solo las palabras son importantes, también la comunicación no verbal juega un
papel clave.
Por un lado, la comunicación verbal es un recurso necesario para el abogado.
Pues realiza escritos procesales y extrajudiciales, entrevistas con clientes y otras
comunicaciones. En este sentido, se hace uso del ritmo, tono, expresiones,
densidad de información y estructura de exposición.
Por otro lado, la comunicación no verbal es igual de importante que la verbal. Y
aquí juegan varios factores como la vestimenta, la actitud, la forma en dirigirse a
los clientes, a los jueces, letrados y magistrado. Sin olvidar la postura al intervenir
en la sala o el uso de algún objeto que puede distraer la atención.
Asistir a los tribunales como observador
Asistir como espectador a otros juicios y vistas es una excelente forma de
aprender y analizar técnicas de comunicación y oratoria de otros abogados con
una larga trayectoria y experiencia.
Asertividad
Este es otra habilidad ligada a la oratoria y comunicación que consiste en defender
los derechos e intereses propios del cliente sin atentar en contra de la postura
contraria
COMPORTAMIENTO EN EL JUICIO Y AUDIENCIAS.
Los abogados desempeñan un rol clave en una audiencia judicial, ya que son
responsables de la defensa de sus clientes, la argumentación de sus casos y el
desarrollo de estrategias legales efectivas. Su labor contribuye a garantizar un
proceso justo y equitativo.
La defensa es una parte fundamental del trabajo de un abogado en una audiencia
judicial. Su labor consiste en presentar argumentos sólidos y convincentes que
respalden la inocencia o mitiguen la culpabilidad de su cliente. Para lograrlo, los
abogados deben tener un profundo conocimiento de las leyes y reglamentos
aplicables al caso en cuestión.
La argumentación es otra habilidad esencial en la labor de un abogado en una
audiencia judicial. A través de la argumentación, los abogados presentan las
pruebas y testimonios necesarios para sustentar sus argumentos legales. Además,
deben ser capaces de refutar los argumentos contrarios y desacreditar a los
testigos o pruebas presentadas por la parte contraria.
Las estrategias legales también son parte fundamental del trabajo de un abogado
en una audiencia judicial. Estas estrategias se basan en el análisis detallado del
caso, la evaluación de las pruebas disponibles y la identificación de las debilidades
o fortalezas de cada parte. Con base en esta información, los abogados
desarrollan una estrategia legal que les permita obtener los mejores resultados
para sus clientes.
Ahora bien, el comportamiento de los abogados dentro de una sala de audiencia
debe ser irreprochable tanto para sus colegas, (Juez, Fiscales, Defensores,
Querellantes) como para todo los que intervienen en la audiencia y los
espectadores.
Cuando vayamos a un juicio debemos tener en cuenta una serie de normas y
pautas de comportamiento. Y es que todas las partes que intervienen en un
proceso judicial están sujetas a unas reglas de actuación.
Unas se encuentran escritas (Código de Ética y Responsabilidad del Abogado.
Aprobado en Asamblea General Extraordinaria, el miércoles 2 de noviembre de
2022) y son de obligado cumplimiento. Otras son fruto del respeto y consideración
hacia la Justicia. Habrá que mantener el comportamiento correcto dentro de la
sala, para no llevarnos una sanción.
Así, por ejemplo, están prohibidas las muestras de aprobación (aplausos) o
desaprobación (silbidos, pataletas o gritos).
Tampoco se puede comer, ni llevar bebidas, ni mascar chicle dentro de la Sala y,
además, hay que ir vestido con corrección, no llevar puestas las gafas de sol o
una gorra cubriendo la cabeza.
LAS BARRERAS DE LA COMUNICACIÓN.
Las barreras de la comunicación, también denominadas interferencias, consisten
en obstáculos que dificultan la llegada del mensaje en un proceso comunicativo.
Esta definición es muy amplia precisamente porque la naturaleza de las barreras
de la comunicación es muy flexible y cambiante, como bien saben los expertos en
comunicología y los psicólogos sociales.
Hay que tener en cuenta que, aunque demos por sentado que la posibilidad de
transmitir y recibir mensajes está ahí a nuestro alcance, esto solo es una
constante en nuestro día a día porque el Homo sapiens es una especie
extraordinariamente social, no porque existan una serie de leyes naturales que
nos aseguren poder comunicar siempre y en condiciones óptimas. Se nos da bien
comunicar, pero eso no implica que el mundo trabaje en nuestro favor para
optimizar constantemente esos procesos de intercambio de información.
Así, a través de estas barreras, los mensajes pueden quedar distorsionados o
desvirtuados, y no llegar adecuadamente a su destinatario/a. Estas barreras se
localizan entre el emisor y el receptor del mensaje.
Por otro lado, las barreras de la comunicación pueden ser de diferente tipo, como
veremos a continuación. Sin embargo, aunque presenten características
diferentes, lo que comparten todas ellas es que interfieren en la correcta
transmisión o llegada del mensaje.
El resultado es, como hemos visto, un mensaje fragmentado (parcial o totalmente),
distorsionado, incongruente, sin sentido, alterado o deformado.
Los tipos de barreras de comunicación más importantes
Existen diferentes tipos de barreras de la comunicación, en función de sus
características. Vamos a verlos:
1. Barreras semánticas
Las barreras semánticas tienen relación con el significado de las palabras. De esta
manera, este tipo de barreras explican que no entendamos una palabra, una frase
o un discurso. Es decir, dificultan que entendamos un mensaje o le dotemos de un
sentido. Así, actuarían cuando por ejemplo el receptor no interpreta correctamente
el mensaje transmitido por el emisor.
Por otro lado, si como receptores, utilizamos una palabra con una acepción que
realmente no le corresponde, estamos produciendo una barrera semántica; este
caso concreto recibe el nombre de “cambio de significación”.
2. Barreras psicológicas
Las barreras de la comunicación también pueden ser psicológicas; éstas tienen
que ver con la situación psicológica concreta del emisor o del receptor del
mensaje. Así, este tipo de barreras también tienen relación con los estados
emocionales de emisor y/o receptor, que pueden llegar a alterar el mensaje.
Por otro lado, también tienen que ver con la simpatía o el rechazo que le tenemos
al emisor o al receptor, que puede influir en cómo recibimos o interpretamos el
mensaje.
Finalmente, los prejuicios también juegan un papel causal en este tipo de barreras
de la comunicación, ya que influyen en cómo vemos a los demás y en cómo nos
llega su mensaje.
3. Barreras fisiológicas
Otro tipo de barreras comunicativas son las barreras fisiológicas. Éstas, igual que
todas las barreras de la comunicación, dificultan o impiden que el mensaje se
transmita con claridad y precisión, pero en este caso se debe a ciertas
alteraciones fisiológicas por parte del emisor o el receptor.
Es decir, si uno de ellos (o incluso ambos) están bajo un estado alterado, a nivel
fisiológico (por ejemplo, ebrio, trastornado, confuso, somnoliento…), esto alterará
la emisión y/o recepción del mensaje, que quedará distorsionado.
4. Barreras físicas
Las barreras físicas son, quizás, las más evidentes. Se trata de todas aquellas
circunstancias del contexto o medio que dificultan una comunicación fluida y clara.
Estamos hablando, por ejemplo, de: ruido, falta de luz, distancia excesiva entre los
interlocutores, problemas en los medios que se usan para comunicarse (televisión,
teléfono, móvil…), etc.
Es en este tipo de barreras de comunicación en el que más se evidencian
nuestras limitaciones biológicas: somos una especie terrestre, diurna y
fundamentalmente guiada por la vista y por el oído, de modo que de noche nos
comunicamos peor (nos cuesta leer los labios si hay poca luz) y bajo el agua solo
podemos confiar en los gestos (no como otros mamíferos que han evolucionado
para usar métodos de comunicación subacuática muy ricos y llenos de matices,
como los delfines y las ballenas). Del mismo modo, tampoco podemos apoyarnos
mucho en el olfato para comunicarnos, algo que sí hacen animales acostumbraos
a vivir pegados al suelo o en zonas con densa vegetación.
5. Barreras administrativas
Las barreras administrativas son las que tienen que ver con los canales a través
de los cuales se transmite el mensaje en un proceso comunicativo, así como
con las estructuras organizacionales o la planificación en un acto comunicativo.
Para que nos hagamos una idea más clara, sería, por ejemplo: sobrecarga de
información, pérdida de información, falta de planificación, distorsiones
semánticas, comunicación impersonal.
No siempre es fácil detectar cuándo la comunicación está siendo alterada o
distorsionada. Es decir, cuándo el mensaje no se está transmitiendo,
comprendiendo o recibiendo adecuadamente. A veces las interferencias que se
producen en un proceso comunicativo son sutiles, y otras, más evidentes.
Algunos elementos que podemos tener en cuenta a la hora de detectar estas
barreras, son: la frecuencia de los silencios en el acto comunicativo, la aparición o
no (y su frecuencia) de frases inconclusas, el tono de voz, el lenguaje no verbal, la
forma de expresarse.
Hay diferentes maneras de superar o combatir las barreras de la comunicación,
y cada persona utilizará la técnica que más le convenga o que más se ajuste a lo
que necesita, según su contexto.
Las ideas que verás a continuación se pueden aplicar tanto si somos emisores
como receptores del mensaje (cada técnica se pondrá en práctica en el momento
conveniente), son:
Clarificar siempre los mensajes que no se entienden antes de avanzar en la
interacción.
En caso de no comprender un mensaje, preguntar de forma directa.
Utilizar expresiones que fomenten una comunicación clara y fluida (es decir,
ser claro y directo).
Empatizar con el interlocutor.
Practicar la escucha activa (escuchar con atención, mirando a los ojos,
preguntando…).
Utilizar un lenguaje acorde con la edad del interlocutor (por ejemplo, niños
vs. adultos).
Ser congruentes con lo que decimos y con cómo lo decimos (lenguaje
verbal y no verbal).
No dejar que los prejuicios nos afecten.
Cuidar el ambiente (la iluminación, el ruido…) para facilitar la comunicación.
Comprobar/verificar que nos siguen cuando hablamos.
Ejercer un control -dentro de lo posible- de las emociones, evitando que
éstas distorsionen el mensaje
PERCEPCIONES DIFERENTES.
El proceso de percepción se desarrolla a lo largo del tiempo y se ve influenciado
por una variedad de factores, incluyendo la experiencia previa, la atención, la
motivación y las expectativas.
La percepción y la emoción están entrelazadas en la forma en que interpretamos y
respondemos al mundo que nos rodea. Comprender cómo estos procesos
interactúan puede ayudarnos a comprender mejor nuestra experiencia subjetiva y
nuestra respuesta emocional a diferentes estímulos.
La percepción se desarrolla a través de un proceso complejo que involucra tanto
procesos físicos como cognitivos. El proceso de percepción puede ser dividido en
tres etapas principales: sensación, organización y reconocimiento.
La sensación es el proceso mediante el cual los sentidos recogen información del
entorno y la envían al cerebro. Incluye la captación de estímulos a través de los
sentidos, como la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto, y la transmisión de
esta información al cerebro a través de los nervios.
La organización es el proceso mediante el cual el cerebro organiza y da sentido a
la información sensorial recibida. Durante la organización, el cerebro utiliza la
información recibida para formar una representación mental del mundo que nos
rodea. Esto incluye procesos como la percepción de la forma, el tamaño, la
profundidad, el color y la textura.
El reconocimiento es el proceso mediante el cual el cerebro interpreta y da
significado a la información sensorial organizada. Durante el reconocimiento, el
cerebro utiliza la información previa y las expectativas para identificar y categorizar
objetos y eventos en el entorno. Por ejemplo, al ver una mesa, el cerebro utiliza la
información previa para reconocerla como un objeto útil para colocar cosas
encima.
Existen varios tipos de percepción, algunos de los cuales incluyen:
1. Percepción visual: es la capacidad de interpretar y dar sentido a la
información visual. Esto incluye la percepción del color, la forma, la
profundidad, el tamaño y la textura de los objetos.
2. Percepción auditiva: es la capacidad de interpretar y dar sentido a la
información auditiva. Esto incluye la percepción de la intensidad, el tono, la
melodía y el ritmo de los sonidos.
3. Táctil: es la capacidad de interpretar y dar sentido a la información táctil.
Esto incluye la percepción de la textura, la temperatura, la presión y la
vibración de los objetos.
4. Percepción olfativa: es la capacidad de interpretar y dar sentido a la
información olfativa. Esto incluye la percepción de los diferentes olores y la
capacidad de diferenciar entre ellos.
5. Gusto: es la capacidad de interpretar y dar sentido a la información
gustativa. Esto incluye la percepción de los diferentes sabores, como dulce,
salado, agrio y amargo.
6. Percepción kinestésica: es la capacidad de interpretar y dar sentido a la
información sobre el movimiento y la posición del cuerpo en el espacio.
Esto incluye la percepción de la ubicación de las diferentes partes del
cuerpo y la capacidad de realizar movimientos coordinados.
7. Percepción social: Se relaciona con la forma en que las personas piensan
y les dan sentido a otras personas: cómo forman impresiones, sacan
conclusiones y tratan de explicar el comportamiento de otras personas, A
veces llamada cognición social o el estudio de la «psicología ingenua», la
percepción social se centra en los factores que influyen en las formas en
que las personas entienden a otras personas y en cómo las personas
procesan, organizan y recuerdan información sobre los demás.
8. Percepción extrasensorial: Es aquella que ocurre independientemente de
los procesos sensoriales conocidos, por lo general, se incluyen en esta
categoría de fenómenos telepatía o transferencia de pensamiento entre
personas, clarividencia, o conocimiento supernormal de objetos o eventos
no necesariamente conocidos por otros y precognición, o conocimiento del
futuro.
Como hemos visto brevemente, la percepción es diferente, todo depende de que,
como y cuando se te manifiesta un hecho, en relación a la profesión del abogado,
nos corresponde a defender nuestra causa y exponer ante los juzgadores los
hechos que guíen la decisión a nuestro favor.
BASE PARA EL APROPIADO LENGUAJE JURÍDICO.
La relación entre derecho y lenguaje es intensa. El derecho necesita ser escrito y
hablado a través del lenguaje sin el cual no podría existir y, en sentido recíproco,
el derecho contribuye a la elaboración constante del lenguaje gracias al aporte de
neologismos jurídicos y nuevas expresiones. Nace así el término lenguaje jurídico
El lenguaje jurídico es una herramienta indispensable en la práctica profesional de
los abogados y otros profesionales del derecho. Este lenguaje se caracteriza por
ser técnico y complejo, y es esencial para la comprensión y aplicación de las leyes
y normativas.
El lenguaje jurídico es un conjunto de términos y expresiones propias del ámbito
legal que pueden resultar complejas para las personas que no tengan una
formación específica en derecho. Por esta razón, contar con un abogado
especialista en la materia es fundamental para entender y manejar correctamente
los asuntos legales.
El lenguaje jurídico se caracteriza por ser técnico y preciso, lo que permite evitar
interpretaciones equivocadas y asegurar la correcta aplicación de las leyes.
Además, este lenguaje utiliza términos y expresiones que no son comunes en la
vida diaria, lo que puede dificultar su comprensión para las personas que no están
familiarizadas con ellos.
Es por esto que contar con un abogado especialista en el área legal es esencial,
ya que este profesional conoce el lenguaje jurídico y puede asegurarse de que los
clientes comprendan todos los términos y expresiones utilizados en los procesos
legales. De esta manera, se evitan malentendidos y se garantiza una
comunicación clara y efectiva entre el abogado y el cliente.
Además, un abogado especialista en un área específica del derecho no solo tiene
un conocimiento profundo del lenguaje jurídico, sino que también está al día en las
últimas leyes y regulaciones que rigen su área de especialización. Esto permite
que el abogado pueda brindar asesoría y representación legal de alta calidad a
sus clientes, asegurando que sus derechos estén protegidos y que sus intereses
sean defendidos adecuadamente.
LAS EMOCIONES DURANTE LA COMUNICACIÓN.
La forma de comunicarse de las personas o la forma de comunicarnos en nuestro
entorno, descubriremos cómo todas las comunicaciones que se realizan entre las
personas vienen envueltas en las emociones que esos temas le provocan a cada
uno. En fin, el ser humano siempre se mantiene emocionado y esta puede ser
negativa o positiva, asi que, al momento de expresar sus pensamientos esta esta
cargada de emoción.
La importancia de comunicar tiene mucho que ver con las emociones que se
sienten al emitir un mensaje. Por tanto, si queremos comunicar mensajes
negativos, podemos estar molestos, inquietos o frustrados, a diferencia si
queremos enviar mensajes positivos, nuestro pensamientos y estado de ánimo
seria agradable.
En todas las profesiones debemos tener un carácter formado que nos brinde la
oportunidad de controlar tanto nuestras emociones como nuestros sentimientos,
empero, adicional a esto, los abogados debemos tener una inteligencia emocional
formada, los mejores abogados no son aquellos que mejor conocen el Derecho o que
son más técnicos, sino aquellos que, además de conocer el Derecho y de ser técnicos,
son emocionalmente inteligentes.
Los impulsores del concepto de inteligencia emocional, se trata de una forma de
inteligencia social que consiste en controlar los sentimientos y emociones propios
y ajenos, empleando esa información para guiar nuestro pensamiento y mejorar la
capacidad de adoptar decisiones óptimas.
Más allá del estudio y análisis del Derecho, que es lo que básicamente se imparte
en las Facultades de Derecho, presentan una gran relevancia las llamadas
habilidades sociales, emocionales o interpersonales, entre las que se encuentra
la inteligencia emocional, junto a la gestión y el liderazgo.
El ejercicio de la abogacía expone a los abogados a numerosas emociones cada
día: pensemos en el estrés de cumplir escrupulosamente con cada uno de los
plazos; en las reformas legislativas que nos exigen de repente estudiar de nuevo
una materia porque la nueva legislación nada tiene que ver con la actual; la
empatía que inevitablemente aflora en algunos asuntos en los que están en juego
intereses sensibles o en los que, por ejemplo, nuestro cliente ha sufrido un fuerte
desgaste personal por la situación vivida.
PREJUICIOS, PERCEPCIÓN Y ATRIBUCIÓN.
Los prejuicios son opiniones, por lo general de índole negativa, que nos hemos
formado sobre algo o alguien de manera anticipada y sin el debido conocimiento.
En este sentido, el prejuicio es la acción y efecto de prejuzgar. Prejuzgar, como tal,
significa juzgar las cosas antes del tiempo oportuno.
Los prejuicios implican actitudes suspicaces u hostiles hacia una persona que es
parte de un grupo (social, económico, racial, étnico, etc.), y a quien se le atribuyen
las mismas cualidades negativas que se le achacan al grupo por el simple hecho
de pertenecer a él.
De esta manera, los prejuicios se establecen a partir de creencias basadas en las
costumbres, tradiciones o mitos que se adjudican a determinado grupo. Como tal,
se originan primero hacia un individuo, luego se atribuyen a todo el grupo al que
pertenece ese individuo, y, a continuación, se aplican a todos los individuos del
grupo.
Los prejuicios pueden ser causados por motivos raciales, sociales, de género, etc.
Muchas veces, los prejuicios se basan en estereotipos: los jóvenes no son
responsables, los ancianos son olvidadizos, los nerds no saben socializar, las
rubias son tontas, los alemanes son fríos, los judíos son avaros, etc.
No obstante, los especialistas sostienen que los prejuicios surgen de la necesidad
del ser humano de protegerse de todo aquello que reconoce como potencialmente
peligroso. Los prejuicios, en este sentido, actúan proporcionándole la posibilidad
de tomar decisiones firmes y rápidas que eviten situaciones peligrosas.
El problema fundamental de los prejuicios es que derivan en situaciones de
injusticia y discriminación. Esto significa que a determinadas personas se les da
un trato diferente o de inferioridad, sin motivo ni justificación, debido a su
pertenencia a determinados grupos étnicos, sociales, políticos, religiosos, etc. De
allí que los prejuicios puedan tornarse en sentimientos de xenofobia, homofobia,
sexismo, racismo, intolerancia religiosa, entre otras.
No podemos negar la existencia de muchos prejuicios, chistes, relatos, incluso
actualmente "memes" y "gif" sobre abogados y abogadas. Cómo impacta ese
caudal de prejuicios en la profesión no está del todo claro, pero sí creo que no
somos los únicos perjudicados con todo esto. El menoscabo a la independencia y
a un ejercicio profesional de calidad, afecta a todos y todas en la sociedad.
A pesar de lo que creen algunos abogados/as, cumplen una función clave y
además positiva en lo que refiere al funcionamiento del engranaje institucional y
jurisdiccional del Estado de Derecho.
Por cierto, no se pretende negar que existen casos de abogados/as que no
ejercen éticamente la abogacía, que litigan con temeridad o mala fe, que se
apartan de los mandamientos de los abogados o que, incluso, participan de algún
modo en actividades delictivas.
No podemos negar, que la sociedad mantiene percepciones negativas sobre la
abogacía, a pesar de su papel fundamental en la justicia y la resolución de
conflictos, a menudo se enfrenta a la desconfianza de algunas personas. Esta
desconfianza puede atribuirse a varios factores, como la percepción de costos
elevados, el lenguaje legal complejo y la falta de transparencia en las prácticas
legales.
La desconfianza hacia los abogados a menudo se origina en la complejidad
percibida del sistema legal y la falta de comprensión de los clientes sobre los
honorarios y procesos legales. La opacidad en la facturación y la falta de claridad
en la comunicación pueden alimentar la desconfianza. Además, los estereotipos
negativos que rodean a la profesión, como la percepción de que los abogados
están más interesados en el dinero que en la justicia, contribuyen a la imagen
negativa.
Las atribuciones de los abogados son múltiples, en ocasiones, son dadas
expresamente mediante un poder que especifica sus funciones el cual llamamos
poder especial o bien, puede ser un poder general que contempla realizar una
gran cantidad de actividades en relación con la facultad dada por el cliente.
Las principales funciones de los abogados tanto con la sociedad, la administración
de justicia y con sus clientes son:
1. Investigar los precedentes legales y recopilar la evidencia necesaria para
defender a sus clientes.
2. Orientar a sus clientes sobre sus derechos en lo concerniente a asuntos
legales.
3. Representar a sus clientes en tribunales o presentar denuncias en la corte.
4. Estudiar e interpretar la legislación nacional.
5. Introducir las pretensiones legales de sus clientes en tribunales.
6. Defender a su cliente en caso de haber sido imputado por cometer un
crimen.
7. Negociar los acuerdos en disputas civiles.
8. Introducir acusaciones en contra de un individuo o corporación por haber
quebrantado la ley.
9. Redactar documentos legales.
10. Ser Mediador, Conciliador o Árbitro.
Los abogados debemos tener claro que nuestra función es servir al derecho y a la
justicia por encima de intereses particulares.
COMUNICACIÓN EFECTIVA.
La comunicación efectiva es aquella en la que el emisor y el receptor codifican un
mensaje en forma equivalente. Así, el mensaje es transmitido de forma exitosa: el
receptor comprende el significado y la intención del mensaje emitido.
Una comunicación efectiva se puede concretar por diferentes vías o canales.
Algunos ejemplos pueden ser:
Comunicación escrita. Aquí podemos ubicar una tesis universitaria, en la
que su autor se explaya sobre una investigación previa y llega a una
conclusión.
Comunicación oral. El discurso de un político puede ser un ejemplo,
cuando argumenta por qué hay que votarlo en un acto público.
Gesticulación. Por medio de señas o gestos, el emisor comunica algo, por
ejemplo, dónde puede estacionar el conductor de un auto y cómo hacerlo.
La comunicación efectiva es una habilidad crítica para el éxito en cualquier
profesión, pero es especialmente importante para los abogados. Ya sea que esté
tratando con clientes, con el abogado contrario o con el tribunal, la capacidad de
transmitir su mensaje de manera clara y persuasiva es esencial para lograr sus
objetivos.
Uno de los aspectos más importantes de la comunicación en el ámbito jurídico es
la capacidad de escuchar activamente. Esto significa no solo escuchar lo que dice
la otra persona, sino también prestar atención a las señales no verbales y las
emociones subyacentes. Al escuchar verdaderamente a sus clientes, puede
comprender mejor sus necesidades e inquietudes y desarrollar estrategias
efectivas para abordarlas.
Otro aspecto clave de la comunicación eficaz para los abogados es la capacidad
de presentar la información de forma clara y persuasiva. Esto incluye no solo la
capacidad de articular argumentos legales, sino también la capacidad de presentar
pruebas y testimonios de una manera que sea fácil de entender para los demás.
También significa poder simplificar conceptos legales complejos para los legos y
poder explicar el proceso legal a los clientes de una manera que puedan entender.
Además de estas habilidades, los abogados también deben poder negociar de
manera efectiva. Esto significa poder encontrar puntos en común con el abogado
contrario y desarrollar soluciones mutuamente beneficiosas para las disputas.
También requiere la capacidad de mantenerse firme cuando sea necesario y
defender los intereses de su cliente.
La comunicación efectiva también es esencial para construir y mantener
relaciones. Es más probable que los clientes regresen a un abogado en quien
confíen y respeten, y es más probable que recomienden a otros a un abogado que
consideren receptivo y comunicativo.
La profesión legal está en constante cambio y evolución, y los abogados deben
poder adaptarse a las nuevas tecnologías, leyes y reglamentos. Esto significa
mantenerse actualizado sobre los desarrollos legales y poder comunicarse de
manera efectiva en una amplia gama de contextos.
INFORMACIÓN SOBRE EL TEMA.
En cualquier forma de comunicación, el conocimiento aporta mayor poder. Lo
hace, porque el comunicador puede concentrarse en la técnica específica y menos
en el contenido, dado que lo domina.
Pues bien, como ya hemos expresado en líneas anteriores, uno de los
mandamientos del abogado es mantenerse actualizado en materia educativa,
tanto para si mismo como, para la sociedad y específicamente con sus clientes. Al
momento de dar una respuesta, esta debe ser cierta, por lo tanto, debe
mantenerse actualizado tanto de las normas que rigen cada materia, como como
los hechos que de cada caso y mantenerse informado de la situación que se
encuentra el proceso.
Lo más relevante seria mantenerse informado para poder dar una respuesta vera
al cliente de las opciones de cada caso en concreto, basado en la información que
el otorga (hechos que genera el caso), las normas que regulan la materia y las
posibles salidas que se pueden dar en la situación.
ESTRUCTURA DEL DISCURSO.
La estructura de un discurso puede ser muy variada, desde un clásico introducción
nudo desenlace hasta una estructura de persuasión para un discurso corto pero lo
normal es que tu discurso tenga tres partes:
1. Una introducción con una apertura impactante o discurso de apertura:
Antes de dar un discurso o hacer una presentación es muy recomendable haber
analizado a quién te vas a dirigir, es decir conocer a la audiencia y haber
establecido con la máxima precisión posible cual es el objetivo del discurso. De
esta manera te será más fácil redactar la ponencia y captar la atención de los
oyentes.
Una vez que tienes claro el objetivo de tu presentación, para que sea fluida y fácil
de seguir tiene que seguir un orden claro, basado en lo anterior, podemos decir
que la introducción al discurso se basa en tres partes:
I. Apertura: Decir de lo que se va a hablar. En las audiencias aclaramos
los puntos más relevantes de los hechos, basado en una cronología
narrativa.
II. Desarrollo: Contar los hechos de forma clara y precisa, en la que se van
a fundar sus solicitudes y que no exista posibilidad de implantar duda
ante el juzgador de que sus argumentos se apegan ley y a la realidad.
III. Cierre: Decir lo que va a probar, como lo probará y cuál será su solicitud
especifica, ya se de condena o de absolución.
De forma general, esta es la estructura básica y la mejor manera de prepararlo
para que al público le sea más fácil mantener la atención. Con esta estructura se
logra que la ponencia sea interesante y mantenga a la audiencia atenta a lo que
se dice. Cuanto más fácil sea de seguir, mejor te va a ir y más ameno e
interesante será el discurso.
Al margen de la estructura que tenga una ponencia, sea del tipo que sea, es muy
útil tener en cuenta cuál es el objetivo del discurso, a qué público te vas a dirigir y
la duración del mismo.
2. Una serie de puntos a desarrollar:
Por lo general, en los discursos se realiza el desarrollo de los puntos que
progresivamente.
En las audiencias, los puntos se desarrollan en base a lo que se va a dilucidar, los
temas son expuestos en base al tipo de audiencia.
3. Una conclusión con un cierre memorable.
Los discursos por corto muy corto que sean, deben tener una conclusión que
impacte al oyente, de hecho, se pide que las conclusiones sean precisas.
En las audiencias, las conclusiones la determinan el hecho, la ley y las solicitudes
a las que se quiere arribar mediante una sentencia que dictara el juez o el jurado.
Los abogados, no solo damos discurso en las audiencias, en ocasiones lo
hacemos en presentaciones generales como actividades educativas, ceremonias
de actos administrativo, etc. Preparar un discurso puede parecer abrumador, pero
con un enfoque estructurado, puedes lograr una presentación efectiva. Aquí tienes
algunos pasos probados para preparar un discurso:
Comienza por tu Audiencia: Determina la ocasión y el propósito de tu discurso.
¿Es narrativo, informativo, persuasivo o ceremonial?
Escoge un tema que interese a los presentes.
Fija una meta clara para tu discurso.
Investiga y Escribe tu Bosquejo: Investiga sobre tu tema y recopila información
relevante. Escribe un bosquejo o guion que incluya las ideas principales y las
palabras clave que te acompañarán durante la presentación.
Escoge Ayudas Visuales: Si es apropiado, considera el uso de ayudas visuales
como diapositivas, gráficos o demostraciones. Asegúrate de que tus ayudas
visuales sean claras y refuercen tus puntos clave.
Practica tu Discurso:
Practica frente a un espejo o con un amigo.
Trabaja en tu entonación, ritmo y gestos.
Asegúrate de que tu discurso fluya de manera natural y no suene
memorizado.
Reduce la Ansiedad:
Respira profundamente y relájate antes de comenzar.
Recuerda que estás compartiendo información valiosa con tu audiencia.
Recuerda que cada discurso es una oportunidad para comunicarte y conectar con
tu audiencia.
ESCUCHA ACTIVA Y UNA COMUNICACIÓN CLARA Y CONCRETA.
La escucha activa es una habilidad que puede ser adquirida y desarrollada con la
práctica. Sin embargo, puede ser difícil de dominar, pues hay que ser pacientes y
tomarse un tiempo para desarrollarla adecuadamente.
La escucha activa no es escuchar de manera pasiva, sino que se refiere a la
habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente,
sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se
está intentando expresar. En la escucha activa, la empatía es importante para
situarse en el lugar del otro, pero también la validación emocional, la aceptación y
la retroalimentación, pues se debe escuchar sin juzgar y es necesario comunicar a
la otra persona que se le ha entendido. Por esto, existen dos elementos que
facilitan la escucha activa, son los siguientes:
Disposición psicológica: la preparación interna es importante, estar en el
momento presente, prestar atención constante y observar al otro: identificar el
contenido de lo que dice, los objetivos y los sentimientos.
Expresión: de que se está escuchando al otro interlocutor con comunicación
verbal, en lo que se conoce como la función fática del lenguaje (ya veo, umm, uh,
etc.) y el lenguaje no verbal (contacto visual, gestos, inclinación del cuerpo, etc.).
La comunicación clara y concreta, está dirigida a llevar una información directa, sin
divagación y que no exista mal interpretación.
La comunicación clara es una forma de diseño centrado en las personas. Para que
una información llegue y sirva para su propósito, no basta con escribir de manera
concisa y usando frases sencillas: necesitamos entender las necesidades de las
personas en ese momento y diseñar las comunicaciones para que respondan a
esa necesidad, usando todas las herramientas a nuestro alcance.
ACTITUD ASERTIVA Y CONTROLAR EL LENGUAJE NO VERBAL.
La actitud es la disposición mental y emocional de una persona hacia algo o
alguien, y se manifiesta a través de sus pensamientos, emociones y
comportamientos. Es una intención o propósito que conduce a un comportamiento
en particular. Mientas que la asertividad es una habilidad social que poseen
ciertos individuos de comunicar y defender sus propios derechos e ideas de
manera adecuada y respetando las de los demás
La comunicación asertiva es una forma de expresar lo que se piensa o quiere de
manera clara y respetuosa, considerando la existencia de otros puntos de vista y
sin ser agresivo o pasivo.
La comunicación con asertividad es clara, objetiva, transparente y honesta, este
tipo de comunicación posee varias ventajas entre las que destacan:
Mejora la capacidad de expresión e imagen social.
Fomenta el respeto por las otras personas.
Facilita la comunicación.
Mejora la capacidad de negociación.
Ayuda a resolver las controversias.
La asertividad es una habilidad importante para los abogados, ya que les
comunica de manera efectiva y permite expresar sus necesidades y perspectivas
de manera clara y respetuosa. La asertividad implica comunicarse de manera
directa y honesta, sin agresividad ni pasividad.
Aquí hay algunas razones por las que la asertividad es importante para los
abogados y cómo pueden desarrollarla:
Comunicarse de manera efectiva: La asertividad permite a los abogados
comunicarse de manera efectiva. Al comunicar sus necesidades y perspectivas de
manera clara y respetuosa, los abogados pueden trabajar con los clientes y otros
profesionales de manera más efectiva.
Establecer límites claros: La asertividad también puede ayudar a los abogados a
establecer límites claros. Al comunicar sus límites y expectativas de manera clara
y respetuosa, los abogados pueden evitar malentendidos y establecer relaciones
de trabajo más saludables.
Aumentar la confianza: La asertividad puede aumentar la confianza de los
abogados en sí mismos y en sus habilidades. Al comunicarse de manera efectiva y
establecer límites claros, los abogados pueden sentirse más seguros en su carrera
legal.
Cuando hablamos de lenguaje no verbal nos referimos a todas aquellas formas de
comunicación que no emplean la lengua como vehículo y sistema para
expresarse. Es decir, todas aquellas vías de transmisión de un mensaje que no
requieren de las palabras ni del lenguaje verbal.
A la vista de los jueces, de la contraparte, del público en general y del cliente, el
litigante deberá demostrar que sabe del caso más que nadie. Esta sería una de las
máximas a tener en cuenta. El litigante no puede presentarse a la audiencia a
improvisar si verdaderamente quiere transmitir una buena impresión. Recordemos
que el abogado debe transmitir confianza y seguridad. Esto es algo que se logra
cuando se tiene un conocimiento profundo de lo que se está haciendo. Esta
proyección de seguridad en sí mismo y de lo que se sabe no sólo deberá
expresarse con palabras. También deberá coincidir con los gestos que utilice el
litigante, los cuales deberán ser cuidadosamente seleccionados.
El cuerpo: parte fundamental para una comunicación efectiva. Debemos tener en
cuenta que es el propio cuerpo quien habla por nosotros, aun si no dijéramos
palabra alguna. Dicho esto, les revelo un secreto: “el cuerpo dice lo que muchas
veces queremos ocultar”. Por eso valga esta recomendación y recuerde estar
atento siempre a este gran detalle al momento en que deba presentarse en una
audiencia oral. Obsérvese y observe a su alrededor, aprenda a leer el mensaje
que el cuerpo transmite.
Entonces, teniendo en cuenta todo lo que venimos exponiendo, no quedan dudas
de que el litigante deberá hacer un excelente uso de su lenguaje corporal, porque
todos lo estarán observando; él o ella serán el centro de atención, y deberá
prepararse emocionalmente para esta provocadora situación. Llegó la hora de la
verdad para todos los abogados participantes de una audiencia oral. Ya no
podemos escudarnos detrás de pilas de papeles. En esta nueva ocasión será el
litigante quien finalmente demuestre que ha sido el director de su caso. En lo
siguiente quiero compartirle cuáles son los elementos claves de la comunicación
no-verbal de los que habría que estar muy atento.
El lenguaje corporal: Para que el abogado transmita cierta seguridad y
convicción deberá pararse frente al tribunal con su cuerpo erguido, la cabeza recta
y el cuerpo derecho. Una postura firme con los hombros hacia atrás denotará
confianza en sí mismo. Lo contrario sucede cuando nos paramos con los hombros
caídos, la cabeza gacha o las manos en los bolsillos o llevando papeles
desordenados.
Antes de comenzar a alegar, el litigante deberá esperar a que todos en la sala
guarden silencio antes de hablar. Esto sería una buena estrategia para que sus
palabras no pasen desapercibidas, por ello al inicio usted podría quedarse quieto y
firme en una posición esperando a que esto suceda. Si usted se muestra inquieto
conversando con su cliente o si se inclina buscando papeles, podría indicar que
aún no está listo.
Por otra parte, si el litigante está sentado, no se ve bien que incline su cabeza o la
recueste sobre su brazo, pues denota desinterés y falta de entusiasmo. Esta
actitud o postura también podría considerarse una falta de respeto al Tribunal y al
cliente. Piense: Si usted transmite aburrimiento frente a su caso qué puede
esperarse de los demás.
La mirada: El abogado deberá observar a los miembros del Tribunal o al juez
buscando detectar aquello que expresan en sus rostros cuando les habla del
demandante o del demandado. Recuerde que la mirada convoca a la atención, por
ello es importante saberla utilizar hábilmente durante la audiencia oral. En tal
sentido, deberá hacer un paneo hacia cada uno de los jueces, pero no
incisivamente, puesto que eso podría percibirse como una actitud algo
intimidante.
Recordemos que cuando exponemos oralmente en el alegato de clausura, por
ejemplo, los jueces evitarán toda forma de interrupción, por lo tanto, es muy útil
estar atento a lo que pasa para observar cuáles son los gestos que adoptan los
miembros del tribunal. Esto nos permitirá adaptarnos en cuanto al ritmo; a veces
es necesario ralentizar para ser más efectivos, o acortar el tiempo de nuestra
exposición, si percibimos que estamos aburriendo a la audiencia.
Por ejemplo, si vemos al juez mirar hacia su reloj, seguramente esto se debe a
que nuestra presentación puede ser muy larga o poco concisa. Entonces debemos
prestar atención a este dato del lenguaje corporal que veamos en el otro para
readecuar nuestra exposición. Podemos aplicar esta estrategia para cuando llega
el momento de decir algo importante y recuperar esa atención que está
decayendo.
Entonces, recordemos siempre que debemos observar estos detalles y trabajar
para detectar rápidamente las respuestas silenciosas que se desprenden de los
gestos de su audiencia.
El uso de las manos: Tener en cuenta que las manos también comunican es
fundamental, por ello es importante saber usarlas y controlar sus movimientos.
Ligadas a la exposición que se hace oralmente podríamos mencionar que cuando
el litigante muestra alguna o ambas palmas de sus manos, está manifestando o
diciendo algo que para él resulta verdadero, o está tratando de que los jueces
puedan apreciar el otro lado del asunto, la otra cara.
Colocarlas juntas al centro, en forma de ojiva, puede significar comunión entre el
pensamiento que estoy expresando y lo que quiere la gente de la justicia. Hacer
un pequeño giro con alguna de las manos, como si fuera una especie de abanico,
convoca, invita a pensar, a reflexionar sobre lo que se propone.
Cerrar un puño o hacer un movimiento brusco es signo de enojo, de bronca. Usted
podrá utilizar este gesto para expresar la impotencia que ha sentido la víctima de
un hecho. En síntesis, recuerde que deberá mover las manos con un propósito, si
las mueve sin sentido aparente, podría indicar descontrol o excesivo nerviosismo
por falta de certeza en lo que expresa.
El tono de la voz: También debemos practicar cómo utilizar nuestra voz para
sacarle el máximo provecho. Tener una buena dicción es fundamental para que las
palabras lleguen claramente. Debemos evitar hablar demasiado ligero o lento. Hay
que saber manejar el ritmo adecuado, el que deberá variar conforme a lo que
vayamos expresando.
Generalmente al hablar en espacios grandes, es decir, frente al auditorio (tribunal),
lo aconsejable es que se hable más fuerte para que sus palabras lleguen a todos
los rincones. Incluso es muy útil saber utilizar micrófonos, el mal uso de este
elemento puede distraernos, por eso es bueno practicar previamente.
La voz nos deja en evidencia respecto a nuestro estado emocional, nos delatará
tanto si nos sentimos confiados o estamos temerosos. Debemos evitar
tartamudear, porque transmite inseguridad. Si queremos enfatizar algo del relato lo
aconsejable es, en primer lugar, hacer una pequeña pausa, para luego emitir esa
frase importante.
Hacer un buen uso de la voz le permitirá crear cierto suspenso, ir llevando el relato
hasta que utilice un tono razonablemente fuerte, cuando esté, por ejemplo,
formulando un reclamo. En definitiva, está a cargo del abogado pintar el cuadro
con los colores que cuidadosamente ha seleccionado.
ARGUMENTACIÓN
La argumentación es una práctica discursiva que tiene como propósito defender
una postura o una opinión y disuadir al otro de la propia. Para ello emplea
razonamientos (argumentos) lógicos, conscientes, demostrables.
Características de la argumentación: en líneas generales, todo ejercicio de
argumentación cumple con las siguientes características:
Aspira a convencer, a modificar el punto de vista contrario, o sea, a la
persuasión.
No consiste simplemente en opinar, sino en sustentar las opiniones de
manera comprobable.
Se basa en la construcción y el manejo de argumentos. Emplea para ello
premisas, datos e información para sustentar lógicamente un punto de vista.
Apela a la razón y no las emociones.
Estructura de la argumentación: la argumentación no consiste en el manejo libre
de las premisas, sino que se apega a ciertas estructuras para resultar eficaz. Así,
debe constar de:
Una tesis a defender, o sea, a favor de la cual se argumenta.
Un conjunto de premisas a partir de las cuales se desprende la tesis.
Un argumento que vincula las premisas con la tesis a demostrar.
Las premisas toman la forma de un enunciado, del cual podrá extraerse una
conclusión a través de un razonamiento lógico, el cual podrá ser tenido como
válido, o no
Ahora bien, Hablemos específicamente de la Argumentación Jurídica:
entendamos que, es un proceso mediante el cual se presentan razones lógicas y
pruebas sustanciales para respaldar una posición legal. En esencia, se trata
de convencer a un auditorio, ya sea un juez, un jurado o incluso otros abogados,
de la validez de un argumento legal. La base de la argumentación jurídica radica
en la interpretación y aplicación de las leyes y precedentes relevantes a un caso
particular.
La importancia de la Argumentación Jurídica radica en que es reconocida como el
alma de cualquier sistema legal. Permite a los profesionales del derecho presentar
sus casos de manera coherente y persuasiva, ayudando a determinar el resultado
de un litigio. Una argumentación efectiva puede influir en cómo se interpretan las
leyes y en la toma de decisiones judiciales. Además, una sólida argumentación
puede ayudar a establecer nuevos precedentes legales, lo que a su vez puede
afectar la jurisprudencia futura.
CONVENCIMIENTO
El convencimiento es la sensación de seguridad que alguien tiene sobre una
determinada cosa, idea o situación. El que está convencido no duda.
Para los abogados, convencer es proponer razones verdaderas al auditorio judicial
para su convencimiento. Para ello utilizamos el lenguaje deductivo, es decir,
proponemos una verdad, una premisa legal, y deducimos de ella una conclusión
deductiva en la que se establece la responsabilidad u obligación o no de un sujeto
de derecho.
Convencer está ligado al discurso que presentemos ante los juzgadores o ante el
público en general, es una herramienta poderosa que los abogados utilizan para
persuadir y convencer tanto a un público o ya sea a un tribunal, un jurado o en una
sala de reuniones. De hecho, un discurso efectivo puede marcar la diferencia entre
el éxito y el fracaso en un caso legal, ya que tiene el poder de influir en la opinión y
la toma de decisiones de los demás. En este artículo, exploraremos algunas
técnicas clave para crear discursos impactantes y persuasivos, y
proporcionaremos ejemplos prácticos para ilustrar su aplicación en el ámbito legal.
En el ámbito jurídico, utilizamos la llamada retorica que no es más que el arte de
hablar o escribir de forma elegante y con corrección con el fin de deleitar,
conmover o persuadir. Desde la Antigüedad ha sido un elemento esencial del
discurso, con el objetivo de convencer o refutar.
Convencer a los jueces es crucial para los abogados, por lo tanto, es importante
tener una base sólida de tus argumentos, que no puedan ser refutadas fácilmente
por la contraparte.