Enlaces Químicos y Estructuras
Enlaces Químicos y Estructuras
TECNOLÓGICO
INGENIERÍA QUÍMICA
ANTOLOGÍA DE LA UNIDAD 2
ENLACES Y ESTRUCTURAS
1 SEMESTRE
IF-O1O1
JOCOTITLÁN: 10-NOV-23
1
INDICE
2.1. Introducción-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------3
2.2.5.1.Estructura---------------------------------------------------------11
2.2.5.2.Energia------------------------------------------------------------12
2.2.5.3.Radios iónicos----------------------------------------------------------13
2
2.4.2. Teoría para explicar el enlace y propiedades (conductividad
2.5.1.2.Dipolo-dipolo--------------------------------------------------26
2.5.1.3.Puente de hidrógeno--------------------------------------------------28
2.5.1.4. Electrostáticas--------------------------------------------------28
INTRODUCCIÓN
La química es la rama de la ciencia que estudia las características y composición de todos los materiales, y de
los cambios que éstos pueden sufrir. Cada sustancia química tiene características específicas. Cuando ocurre un
cambio químico, las sustancias que se producen son muy distintas de los materiales iniciales. La química no
sólo influye en nuestra vida en todo momento, sino que además afecta a la sociedad entera. Con la química se
hace posible la alta tecnología de hoy en día, desde los chips de computadora hasta los cristales líquidos y las
fibras ópticas. La química ofrece materiales nuevos que visten, abrigan y divierten, como los materiales
aislantes, los tableros solares, etc. La química es fundamental para prácticamente todo lo que la sociedad
produce o consume. Los químicos que se emplean en las industrias de todo tipo, trabajan para hacer más
eficientes los procesos de manufactura, en términos de materiales y de energía. Prácticamente todas las
industrias o negocios que hacen o venden un producto tienen que ver con sustancias químicas y, por tanto, con
la química.
Todos los enlaces químicos son el resultado de la atracción simultánea de dos o más electrones. Los átomos se
unen porque, al estar unidos, adquieren una situación más estable que cuando estaban separados.
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CONCEPTO DE ENLACE QUÍMICO:
Se entiende por enlace químico a la combinación de átomos para formar compuestos químicos y darle
estabilidad al producto resultante. En este proceso, los átomos pueden compartir o ceder electrones de su
capa más externa para unirse y crear una nueva sustancia homogénea.
Cuando se produce un enlace químico, la estructura y características de los átomos no cambian, solo existe una
compartición de electrones. Esto significa, por ejemplo, que al formarse el enlace químico del agua (H2O) sus
elementos (oxígeno e hidrógeno) siguen siendo los mismos.
El ambiente que nos rodea es resultado de múltiples enlaces químicos que dotan de propiedades, tanto físicas
como químicas, a la materia. Esto es producto de la fuerza generada por los átomos cuando se combinan y
forman enlaces, pues estas pequeñas partículas son mucho más estables en conjunto que en solitario [ 1 ].
El enlace químico es el fenómeno físico que mantiene unidos a los átomos en las moléculas y compuestos
químicos. Los átomos tienden a unirse entre sí para alcanzar estados de menor energía, formando estructuras
más estables. Hay varios tipos de enlaces químicos, y los más comunes son:
1. Enlace iónico: Ocurre cuando un átomo cede electrones a otro. Esto resulta en la formación de iones
con carga positiva y negativa, que se atraen mutuamente debido a sus cargas opuestas. Los compuestos
iónicos están formados por iones y son típicamente sólidos con altos puntos de fusión y ebullición.
2. Enlace covalente: Se forma cuando dos átomos comparten electrones. Este tipo de enlace es común en
moléculas formadas por átomos no metálicos. Dependiendo de la cantidad de pares de electrones
compartidos, los enlaces covalentes pueden ser simples, dobles o triples.
3. Enlace metálico: Característico de los metales, en este tipo de enlace los electrones están
“compartidos” por todos los átomos en una red tridimensional. Esto da lugar a propiedades como
conductividad eléctrica y térmica, así como a la maleabilidad y ductilidad de los metales.
4
Estos enlaces son fundamentales para comprender la estructura y comportamiento de las sustancias químicas,
así como las propiedades de los materiales. La formación y ruptura de enlaces químicos están asociadas con
cambios en la energía, lo que se refleja en la termodinámica de las reacciones químicas [ 2 ].
Los enlaces químicos se clasifican principalmente en tres tipos: enlace iónico, enlace covalente y enlace
metálico. Además, se puede considerar una categoría adicional denominada enlace de hidrógeno, que es una
variante del enlace covalente. Aquí está una descripción más detallada de cada tipo:
Enlace Iónico:
Enlace Covalente:
- Descripción: Se produce cuando dos átomos comparten uno o más pares de electrones para
alcanzar configuraciones electrónicas estables.
- Naturaleza: Predominantemente entre átomos no metálicos con electronegatividades similares.
- Ejemplo: Molécula de agua (H₂O), donde dos átomos de hidrógeno comparten electrones con
un átomo de oxígeno.
Enlace Metálico:
- Descripción: Se forma cuando los electrones se mueven libremente entre los átomos en una red
tridimensional, creando una “nube” de electrones compartidos.
- Naturaleza: Característico de los metales.
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- Ejemplo: En un trozo de cobre (Cu), los electrones están distribuidos en forma de “nube”
alrededor de los átomos de cobre.
Estas categorías proporcionan un marco general para comprender cómo los átomos se unen para formar
compuestos químicos, y cada tipo de enlace tiene propiedades y comportamientos específicos asociados [ 3 ].
ENLACE IONICO
El enlace iónico es un tipo de enlace químico que se forma entre átomos cuando uno o más electrones son
transferidos de un átomo a otro. Este tipo de enlace se produce entre átomos con diferencias significativas en
sus electronegatividades, generalmente entre un metal y un no metal. Los metales tienden a ceder electrones
con facilidad, mientras que los no metales tienen una mayor tendencia a aceptar electrones.
1. Transferencia de Electrones: En el enlace iónico, un átomo dona uno o más electrones para formar un
ion positivo (catión), mientras que otro átomo acepta esos electrones para formar un ion negativo
(anión).
2. Formación de Iones: El átomo que cede electrones se convierte en un catión debido a la pérdida de
carga negativa, mientras que el átomo que acepta electrones se convierte en un anión debido a la
ganancia de carga negativa.
3. Atracción Electroestática: Los iones con cargas opuestas se atraen entre sí debido a la fuerza
electrostática, formando una estructura sólida conocida como red cristalina.
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4. Estado Físico: Los compuestos iónicos tienden a ser sólidos a temperatura ambiente, y tienen puntos
de fusión y ebullición generalmente altos debido a las fuertes fuerzas de atracción entre los iones.
5. Conductividad: En estado sólido, los compuestos iónicos no conducen electricidad porque los iones
están fijos en la red cristalina. Sin embargo, en estado fundido o disuelto en agua, pueden conducir
electricidad debido a la movilidad de los iones.
Ejemplo clásico de enlace iónico es la formación de cloruro de sodio (NaCl), donde el sodio (Na) cede un
electrón al cloro (Cl), formando iones Na⁺ y Cl⁻, que se atraen electrostáticamente para formar cristales de [4].
La formación de un enlace iónico implica la transferencia de electrones entre átomos, y hay varios requisitos
que deben cumplirse para que esto ocurra:
2. Átomos con Tendencia a Ganar o Ceder Electrones: Los átomos involucrados deben tener una
propensión natural a ganar o ceder electrones. Los metales tienden a ceder electrones para convertirse
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en cationes (iones con carga positiva), mientras que los no metales tienden a aceptar electrones para
convertirse en aniones (iones con carga negativa).
3. Formación de Iones: La formación de iones es esencial en un enlace iónico. Un átomo debe perder
electrones para convertirse en un catión, y otro átomo debe ganar esos electrones para convertirse en
un anión. Estos iones opuestos se atraen electrostáticamente.
4. Atracción Electroestática: Debe existir una fuerte atracción electrostática entre los iones cargados
opuestamente para mantenerlos unidos. Esta atracción forma una estructura ordenada llamada red
cristalina en la cual los iones están dispuestos en un patrón tridimensional.
5. Estabilidad del Resultado: La formación del compuesto iónico debe resultar en una estructura más
estable para los átomos involucrados. La pérdida o ganancia de electrones permite que los átomos
alcancen configuraciones electrónicas más cercanas a la de los gases nobles, lo cual es más estable
desde el punto de vista energético.
Un ejemplo común que cumple con estos requisitos es la formación de cloruro de sodio (NaCl), donde el sodio
(Na) cede un electrón al cloro (Cl) para formar iones Na⁺ y Cl⁻, que se atraen electrostáticamente en una red
cristalina [ 5 ].
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APLICACIONES Y LIMITACIONES DE LA REGLA DE OCTETO
Funciona principalmente para los elementos del segundo periodo de la tabla periódica. Estos elementos solo
tienen subniveles 2s 2p, los cuales pueden contener un total de ocho electrones. Cuando un átomo de uno de
estos elementos forman un compuesto covalente, pueden obtener la configuración electrónica de gas noble
[Ne] al compartir electrones con otros átomos del mismo compuesto.
Algunos compuestos son: carbono, nitrógeno, oxigeno y azufre. En algunos casos estos elementos forman
dobles enlaces y hasta triples el carbono y el nitrógeno.
Algunas moléculas o iones sumamente reactivos tienen átomos con menos de ocho electrones en su capa
externa [ 6 ].
•Existen excepciones a esta regla. Por ejemplo los átomos que no cumplen la regla del octeto en algunos
compuestos son: carbono,
•nitrógeno, oxígeno y azufre. En algunos casos estos elementos forman dobles enlaces y hasta triples el
carbono y el nitrógeno [ 7 ].
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Las formulas de Lewis normalmente no se escriben para compuestos que contienen metales de transición d y f.
los metales de transición d y f utilizan en el enlace orbítales s y p.
1.- La mayoría de los compuestos covalentes del berilio, Be. Debido a que Be contiene solo dos electrones en la
capa de valencia, habitualmente forma solo dos enlaces covalentes cuando se enlaza con otros dos átomos.
Por lo tanto se usa cuatro electrones como el número necesario para Be en la etapa 2, en la etapa 5 y 6 se usa
solo dos pares de electrones para Be.
2.- La mayoría de los compuestos covalentes de los elementos del Grupo IIIA, especialmente boro, B. Estos
elementos contienen solo tres electrones en la capa de valencia, así que a menudo forman tres enlaces
covalentes cuando se enlazan a otros tres átomos. Por lo tanto, se usa seis electrones como el número
necesario para los elementos IIIA contiene solo tres electrones en la etapa 2; y en las etapas 5 y 6 se usa solo
tres pares de electrones para los elementos IIIA.
3.- Los compuestos o iones que contienen un número impar de electrones ejemplos son NO, con 11 electrones
en la capa de valencia, y NO2, con 17 electrones en la capa de valencia.
4.- Compuestos o iones en los que el elemento central necesita más de ocho electrones en la capa de valencia
para mantener todos los electrones disponibles, D. cuando uno se encuentra con esto, se añaden las reglas
extra a las etapas 4 y 6.
Etapa 4ª: si C, el numero de electrones compartidos, es menor que el número necesario para enlazar todos los
átomos al átomo central, entonces C se aumenta el número de electrones necesario.
Etapa 6ª: si C debe aumentarse en la etapa 4ª, entonces los octetos de todos los átomos podrían satisfacerse
antes de que todos los electrones D hayan sido añadidos. Colocar los electrones extra sobre el elemento
central [ 8 ].
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PROPIEDADES DE LOS COMPUESTOS IONICOS
Los compuestos formados por iones se denominan compuestos iónicos (o sales), y sus iones constituyentes se
mantienen unidos por enlaces iónicos: fuerzas electrostáticas de atracción entre cationes y aniones de carga
opuesta. Las propiedades de los compuestos iónicos arrojan algo de luz sobre la naturaleza de los enlaces
iónicos. Los sólidos iónicos presentan una estructura cristalina y tienden a ser rígidos y quebradizos; también
suelen tener puntos de fusión y ebullición elevados, lo que sugiere que los enlaces iónicos son muy fuertes.
Los sólidos iónicos también son malos conductores de la electricidad por la misma razón: la fuerza de los
enlaces iónicos impide que los iones se muevan libremente en el estado sólido. Sin embargo, la mayoría de los
sólidos iónicos se disuelven fácilmente en el agua. Una vez disueltos o fundidos, los compuestos iónicos son
excelentes conductores de la electricidad y el calor porque los iones pueden moverse libremente [ 9 ].
• Son enlaces fuertes. La fuerza de esta unión atómica puede ser muy intensa, por lo que la estructura
de estos compuestos tiende a formar redes cristalinas muy resistentes.
• Suelen ser sólidos. A temperaturas y rangos de presión normales (T=25ºC y P=1atm), estos compuestos
tienen estructura molecular cúbica y rígida, que forma redes cristalinas que originan sales. También
existen líquidos iónicos denominados “sales derretidas”, que son poco frecuentes, pero sumamente
útiles.
• Poseen un alto punto de fusión y ebullición. Tanto el punto de fusión(entre 300 ºC y 1000 ºC) como el
de ebullición de estos compuestos suele ser muy alto, pues se requieren grandes cantidades de energía
para romper la atracción electrostática entre los iones.
• Solubilidad en agua. La mayoría de las sales son solubles en agua y otras soluciones acuosas que
presenten un dipolo eléctrico (polos positivo y negativo).
• Conducción eléctrica. En su estado sólido no son buenos conductores de electricidad, dado que los
iones ocupan posiciones muy fijas en una red cristalina. En cambio, una vez disueltos en agua o en
solución acuosa, se tornan eficaces conductores de la electricidad.
• Selectividad. Los enlaces iónicos pueden darse únicamente entre metales de los grupos IA y IIA de la
Tabla Periódica, y los no metales de los grupos VIA y VIIA [ 10 ].
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Cuando hablamos de propiedades de un compuesto, principalmente nos referimos a: estado de agregación a
temperatura ambiente (puntos de fusión y de ebullición), conductividad eléctrica, dureza y solubilidad en
disolventes polares y apolares. Varias de estas propiedades dependen de la fuerza del enlace químico
implicado. En el caso del enlace iónico, los iones se hallan unidos fuertemente entre sí, porque las atracciones
electrostáticas entre iones de signo opuesto, son intensas. Así, para fundir o evaporar un compuesto iónico,
habrá que aportar una gran cantidad de energía, porque será necesario romper las interacciones catión-anión.
Esto hace que se requieran temperaturas elevadas.
Sólidos a temperatura ambiente. Las fuerzas que mantienen unidos los iones son fuertes, y por este motivo a
temperatura ambiente el compuesto se halla en estado sólido.
Forman redes cristalinas altamente ordenadas. Los aniones y cationes tienen posiciones definidas en el
espacio, en función del tipo de red cristalina.
Puntos de fusión y ebullición elevados. Debido a que, como hemos dicho, las fuerzas electrostáticas que
mantienen unidos los iones son fuertes, es costoso separarlos. Por este motivo, hay que aportar elevadas
temperaturas para fundirlos y para evaporarlos.
Elevada dureza. También se debe a la fortaleza del enlace, ya que para rayar la superficie del compuesto hay
que romper enlaces de los iones superficiales. Sin embargo, podrán ser rayados por compuestos de mayor
dureza, como por ejemplo el diamante (el compuesto de mayor dureza, con un 10 en la escala de Mohs).
Fragilidad. A pesar de su dureza, son frágiles frente a los golpes. ¿Por qué? Porque un impacto puede hacer
resbalar unas capas sobre otras y que, de pronto, se vean enfrentados entre sí iones del mismo signo. La
repulsión electrostática entre iones del mismo signo fragmenta el cristal.
No conductores de la corriente en estado sólido. En estado sólido los iones están colocados en posiciones fijas
de la red y no presentan movilidad alguna. La falta de movilidad eléctrica hace que no sean conductores.
Conductores de la corriente eléctrica en estado fundido o disuelto. Puesto que en estado fundido o disuelto
los iones ya sí presentan movilidad, a diferencia de lo que ocurre en estado sólido, en estos estados pueden
conducir la corriente.
FORMACIÓN DE IONES
Iones
Los iones son sustancias cargadas que se han formado a través de la ganancia o pérdida de electrones. Los
cationes se forman a partir de la pérdida de electrones y tienen una carga positiva mientras que los aniones se
forman a través de la ganancia de electrones y tienen una carga negativa.
Formación de Cationes
Los cationes son los iones positivos formados por la pérdida de uno o más electrones. Los cationes más
comúnmente formados de los elementos representativos son aquellos que implican la pérdida de todos los
electrones de valencia. Considera el sodio de metal alcalino (Na). Tiene un electrón de valencia en el nivel n=3
de energía. Al perder ese electrón, el ion sodio ahora tiene un octeto de electrones del segundo nivel de
energía y una carga de 1+.
La disposición electrónica del ion sodio es ahora la misma que la del neón de gas noble. Considera un proceso
similar con magnesio y aluminio. En este caso, el átomo de magnesio pierde sus dos electrones de valencia
para lograr el mismo arreglo que el neón de gas noble y una carga de 2+. El átomo de aluminio pierde sus tres
electrones de valencia para tener la misma disposición de electrones que el neón y una carga de 3+. Para
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elementos representativos bajo condiciones típicas, tres electrones suele ser el número máximo que será los.
Los elementos representativos no perderán electrones más allá de su valencia porque tendrían que “romper”
el octeto del nivel de energía anterior lo que proporciona estabilidad al ion.
Aniones
Los aniones son los iones negativos formados a partir de la ganancia de uno o más electrones. Cuando los
átomos no metálicos ganan elecciones, a menudo lo hacen hasta que su nivel de energía principal más exterior
alcanza un octeto. Para el flúor, que tiene una disposición de electrones de (2, 7), solo necesita ganar un
electrón para tener la misma disposición de electrones que el neón. La formación de un octeto (ocho
electrones en la capa externa) proporciona estabilidad al átomo. El flúor ganará un electrón y tendrá una carga
de 1− . La disposición electrónica del ion fluoruro (2, 8) también cambiará para reflejar la ganancia de un
electrón.
El oxígeno tiene una disposición de electrones de (2, 6) y necesita ganar dos electrones para llenar el nivel de
n=2 energía y lograr un octeto de electrones en la capa más externa. El ion óxido tendrá una carga de 2− como
resultado de la obtención de dos electrones. Bajo condiciones típicas, tres electrones es el máximo que se
ganará en la formación de aniones.
Dado que los iones se forman a partir de la ganancia o pérdida de electrones, también podemos observar el
número de partículas subatómicas (protones, neutrones y electrones) que se encuentran en un ion. Recuerde
que el número de protones determina la identidad del elemento y no cambiará en un proceso químico [ 12 ].
La formación de iones de un solo átomo responde a la ganancia o pérdida de electrones de la capa de valencia,
la capa electrónica más externa de todas. Los electrones que se encuentran en capas más profundas no
participan de manera activa en el proceso de ionización.
Un átomo se puede ionizar con un gran número de mecanismos. Se puede formar un catión aplicando energía
por radiación, por ejemplo. En este proceso, el electrón situado en la capa de valencia absorbe la suficiente
energía para poder salir del átomo.
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Por último, cabe señalar que los iones tienen un papel muy importante en la vida, especialmente los de
potasio, calcio y sodio. Se han realizado numerosos estudios de investigación acerca de su rol en el tránsito de
los neurotransmisores y de las membranas celulares [ 13 ].
REDES CRISTALINAS
La red cristalina está formada por iones de signo opuesto, de manera que cada uno crea a su alrededor un
campo eléctrico que posibilita que estén rodeados de iones contrarios.
Uno de los parámetros básicos de todo cristal es el llamado índice de coordinación que podemos definir como
el número de iones de un signo que rodean a un ion de signo. Opuesto. Podrán existir, según los casos, indices
diferentes para el catión y para el anión.
Ordenamiento regular en forma geométrica de los átomos, moléculas o iones de una sustancia en una
estructura cristalina interna que se va repitiendo de forma indefinida hasta ser visible en el exterior [ 14 ].
ESTRUCTURA
La estructura cristalina es la forma sólidos de cómo se ordenan y empaquetan los átomos, moléculas, o iones.
Estos son empaquetados de manera ordenada y con patrones de repetición que se extienden en las tres
dimensiones del espacio. La cristalografía es el estudio científico de los cristales y su formación.
Son granos pequeños y no son observables claramente. En minerales traslucidos se pueden apreciar mejor
[ 15 ].
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ENERGÍA
La energía reticular, también conocida como energía de red, es la energía que se necesita para poder separar
de manera completa un mol de un compuesto de tipo iónico en sus respectivos iones gaseosos.
Este tipo de energía muestra la estabilidad que tiene las redes cristalinas, y viene medida como energía/mol,
teniendo las mismas unidades de medida que tiene la entalpía estándar (∆Hº), es decir KJ/mol, aunque de
signo opuesto.
No es posible medir la energía reticular directamente. Sin embargo, si se conoce la estructura y composición
de un compuesto iónico, puede calcularse, o estimarse, mediante la ecuación que proporciona el modelo
iónico y que se basa entre otras leyes en la Ley de Coulomb. Alternativamente, se puede calcular
indirectamente a través de ciclos termodinámicos [ 16 ].
RADIOS IONICOS
Los átomos en los cristales se mantienen unidos por fuerzas electrostáticas, interacciones de van der Waals y
enlaces covalentes. De ello se deduce que las disposiciones de los átomos que pueden maximizar la fuerza de
estas interacciones atractivas deberían ser las más favorables y conducir a las estructuras cristalinas más
comúnmente observadas.
Los cationes son siempre más pequeños que el átomo neutro (rosa) del mismo elemento, mientras que los
aniones son más grandes. Al pasar de izquierda a derecha a través de cualquier fila de la tabla periódica, los
átomos neutros y cationes se contraen en tamaño debido al aumento de la carga nuclear. (haga clic para
ampliar la imagen)
La idea básica de las reglas de relación de radio se ilustra a la derecha. Consideramos que el anión es el átomo
de empaquetamiento en el cristal y el catión más pequeño llena los sitios intersticiales (“agujeros”). Los
cationes encontrarán arreglos en los que puedan contactar con el mayor número de aniones. Si el catión
puede tocar todos sus aniones vecinos más cercanos, como se muestra a la derecha para un catión pequeño
en contacto con aniones más grandes, entonces el ajuste es bueno. Si el catión es demasiado pequeño para un
sitio dado, ese número de coordinación será inestable y preferirá una estructura de coordinación más baja. La
siguiente tabla da los rangos de relaciones catión/radio anión que dan el mejor ajuste para una geometría de
coordinación dada [ 17 ].
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ENLACE COVALENTE
Tipo de enlace químico que ocurre cuando dos átomos se enlazan para formar una molécula, compartiendo
electrones pertenecientes a su capa de valencia o último nivel de energía, alcanzando gracias a ello el conocido
“octeto estable”, conforme a la “regla del octeto ” propuesto por Gilbert Newton Lewis sobre la estabilidad
electrónica de los átomos.
La “regla del octeto” plantea que los iones de los elementos químicos ubicados en la Tabla Periódica, tienden a
completar sus últimos niveles de energía con 8 electrones, y esta configuración electrónica les confiere una
gran estabilidad, que es muy similar a la de los gases nobles.
Los átomos enlazados por enlaces covalentes comparten uno o más pares de electrones de su último nivel de
energía. Se denomina orbital molecular a la región del espacio donde está ubicada la densidad electrónica en
la molécula.
Esta densidad electrónica se puede definir y calcular utilizando ecuaciones matemáticas muy complejas que
describen el comportamiento de los electrones en las moléculas. Por otro lado, también existen los orbitales
atómicos, que se definen como la región del espacio que representa la probabilidad de encontrar un electrón
alrededor del núcleo atómico. Así, cuando se combinan varios orbitales atómicos, se generan orbitales
moleculares.
Los enlaces covalentes se forman por compartimiento de electrones entre los átomos que se enlazan, y se
diferencian de los enlaces iónicos en que en estos últimos ocurre una transferencia de electrones entre los
átomos involucrados en el enlace iónico (no se comparten electrones).
El enlace covalente se forma entre átomos que no tienen una gran diferencia de electronegatividad. Este
enlace se puede formar entre átomos no metálicos, o entre átomos metálicos y el hidrógeno. E enlace iónico
se forma entre iones de átomos con una elevada diferencia de electronegatividad, y suele formarse entre iones
de átomos de elementos metálicos e iones de átomos de elementos no metálicos.
• Simple. Los átomos enlazados comparten un par de electrones de su última capa electrónica (un
electrón cada uno). Se representa por una línea en el compuesto molecular. Por ejemplo: H-H
(Hidrógeno-Hidrógeno), H-Cl (Hidrógeno-Cloro).
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• Doble. Los átomos enlazados aporta cada uno dos electrones de su última capa de energía, formando
un enlace de dos pares de electrones. Se representa por dos líneas paralelas, una arriba y una abajo,
similar al signo matemático de igualdad. Por ejemplo: O=O (Oxígeno-Oxígeno), O=C=O (Oxígeno-
Carbono-Oxígeno).
• Triple. Este enlace se forma por tres pares de electrones, es decir, cada átomo aporta 3 electrones de
su última capa de energía. Se representa por tres líneas paralelas, ubicadas una arriba, otra en el medio
y la otra debajo. Por ejemplo: N≡N (Nitrógeno-Nitrógeno).
• Dativo. Un tipo de enlace covalente en que uno solo de los dos átomos enlazados aporta dos
electrones y el otro, en cambio, ninguno. Se representa con una flecha en el compuesto molecular. Por
ejemplo el ión amonio:
Por otro lado, conforme a la presencia o no de polaridad (propiedad de algunas moléculas de separar las
cargas eléctricas en su estructura), se puede distinguir entre enlaces covalentes polares (que forman moléculas
polares) y enlaces covalentes no polares (que forman moléculas no polares):
Enlaces covalentes polares. Se enlazan átomos de distintos elementos y con diferencia de electronegatividad
por encima de 0,5. Así, la molécula tendrá la densidad de carga negativa sobre el átomo más electronegativo,
pues este átomo atrae con mayor fuerza los electrones del enlace, mientras que sobre el átomo menos
electronegativo quedará una densidad de carga positiva. La separación de las densidades de carga genera
dipolos electromagnéticos.
Enlaces covalentes no polares. Se enlazan átomos de un mismo elemento, o de distintos elementos pero con
similares electronegatividades, con una diferencia de electronegatividad menor que 0,4. La nube electrónica es
atraída con igual intensidad por ambos núcleos y no se forma un dipolo molecular.
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TEORÍAS PARA EXPLICAR EL ENLACE COVALENTE
Normal
El enlace covalente se define como el fenómeno químico donde dos átomos se unen al compartir una o varias
parejas de electrones sin perder ni ganar electrones. Un átomo puede completar su capa externa al compartir
electrones con otro átomo.
Cada par de electrones compartidos entre dos átomos se llama doblete electrónico. Este tipo de enlace
químico se conoce como covalente y se encuentra en todas las moléculas formadas por elementos no
metálicos, así como en combinaciones binarias formadas por estos elementos, como hidruros gaseosos y la
mayoría de los compuestos de carbono. Cada doblete de electrones, representado por el signo, colocado entre
los símbolos de los átomos, indica un enlace covalente sencillo y es equivalente al guion en las fórmulas
estructurales.
Los enlaces covalentes pueden ser simples, dobles o triples, dependiendo de si se comparten uno, dos o tres
pares de electrones.
Coordinado
El enlace coordinado se define como aquel enlace que se produce cuando dos átomos comparten una pareja
de electrones, pero esta pareja proviene únicamente de uno de los átomos combinados. En este caso, se le
llama enlace covalente dativo o coordinado. El átomo que aporta la pareja de electrones se conoce como
donante, mientras que el átomo que los recibe se denomina aceptor. Para simplificar la representación del
enlace coordinado, se utiliza una flecha que va desde el donante hacia el aceptor en la fórmula electrónica
[ 19 ].
ENLACE VALENCIA
La Teoría del Enlace de Valencia explora la naturaleza de los enlaces químicos en una molécula, basándose en
las valencias atómicas. Esta teoría establece que el átomo central de una molécula tiende a formar pares de
electrones, respetando restricciones geométricas, como lo dicta la regla del octeto. Además, se encuentra
estrechamente relacionada con la teoría de los orbitales moleculares.
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Dentro de la Teoría del Enlace de Valencia, se busca entender cómo dos átomos se unen mediante enlaces
covalentes, presentando así una interpretación satisfactoria. En esta teoría, se considera la combinación de dos
orbitales atómicos pertenecientes a átomos diferentes.
En consecuencia, se analiza y explica cómo se forma un enlace covalente. Actualmente existen diversos
modelos y teorías que explican este tipo de enlace, pero históricamente, la Teoría del Enlace de Valencia fue la
primera en hacerlo.
Es relevante recordar que esta teoría concuerda con conceptos y teorías previas que habían sido aceptados
hasta ese momento. Una de ellas afirmaba que los electrones involucrados en los enlaces se encuentran en la
capa más externa del átomo, es decir, son electrones de valencia.
Ahora bien, surge la pregunta de cómo los electrones logran mantener unidos a dos átomos. La respuesta a
esta interrogante proviene de la interpretación matemática de los orbitales atómicos, que sugiere la
posibilidad de combinarlos para formar un nuevo orbital, distinto de los anteriores y por lo tanto, ya no puede
considerarse un orbital atómico. Así, cuando dos orbitales atómicos se combinan, el resultado final es otro
orbital, aunque ya no sea un orbital atómico.
Por ejemplo, para comprender el enlace en la molécula más simple (H2), imaginamos que dos átomos de
hidrógeno se acercan de manera que sus orbitales más externos (en este caso, el orbital 1s) se superponen. El
resultado de esta superposición generará un nuevo orbital que incluye a ambos núcleos [ 20 ].
HIBRIDACIÓN DE ORBITALES
En la Teoría del Enlace de Valencia, se explica que un mismo átomo central puede unirse a un variado número
de átomos en una molécula. Esto se observa en casos como el ácido cianhídrico (HCN), formaldehído (HCHO) y
metano (CH4).
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La Teoría del Enlace de Valencia nos ayuda a entender esta variación en el número de coordinación. Según esta
teoría, los enlaces químicos alrededor del átomo central se forman utilizando orbitales híbridos, que son el
resultado de la combinación de los orbitales atómicos del átomo central.
En el caso del carbono, por ejemplo, que tiene un número atómico de 6, su configuración electrónica es 1s2,
2s2, 2p2. Para explicar cómo puede formar hasta cuatro enlaces covalentes, se utiliza el proceso de
hibridación. Los orbitales “s” y “p” se combinan para formar nuevos orbitales híbridos, en este caso, los
orbitales híbridos “sp3”. Estos orbitales híbridos sp3 tienen un solo electrón cada uno y son capaces de formar
cuatro enlaces covalentes.
En el caso del metano (CH4), el carbono central presenta una hibridación sp3, ya que está unido a cuatro
átomos. En el caso del formaldehído (HCHO), el carbono está unido a tres átomos, lo que implica una
hibridación sp2. Y en el caso del ácido cianhídrico (HCN), el carbono está unido a dos átomos, lo que resulta en
una hibridación sp.
La hibridación permite que un átomo forme nuevos enlaces, ya que los orbitales atómicos no están diseñados
para compartir electrones. Los orbitales híbridos, en cambio, sí permiten aceptar electrones de otras especies
y formar enlaces covalentes.
Es importante destacar que la hibridación del átomo central depende únicamente del número de átomos a los
que está unido, no del tipo de enlace que se forma. Además, si el átomo central posee pares libres, estos
ocuparán un orbital híbrido [ 21 ].
21
TEORÍA DE LA HIBRIDACIÓN, FORMACIÓN, REPRESENTACIÓN Y CARACTERÍSTICAS DE LOS ORBITALES HÍBRIDOS:
sp3, sp2,spd2sp3, dsp2, sd3, dsp3
En el momento en que los átomos se combinan, ganan energía y alcanzan un estado de excitación. En este
estado, algunos electrones saltan de un orbital inferior a uno superior, según la Teoría de Pauling.
La hibridación es el proceso en el que los orbitales atómicos se mezclan en un átomo, generalmente el átomo
central, para formar orbitales híbridos.
No todos los orbitales de un átomo pueden hibridarse. Para que ocurra la hibridación, es necesario que sean
orbitales que formen enlaces “σ y π” o que sean orbitales con pares de electrones sin compartir. Los orbitales
que forman el segundo o tercer enlace (p) y los orbitales vacíos no se hibridan.
• El estado basal es cuando el átomo está aislado, sin ninguna excitación magnética y sus orbitales de la
última capa están puros, sin alteraciones.
• El estado de hibridación ocurre cuando el átomo recibe una excitación magnética debido a la
aproximación de otro átomo, lo que provoca un reacomodo de sus orbitales puros. En este estado, se
forman nuevos orbitales híbridos que son distintos en forma y tamaño, y se distribuyen
equidistantemente en el espacio tridimensional. Estos nuevos orbitales se llaman orbitales híbridos.
En general, a partir de los diferentes tipos de orbitales puros (s, p, d…), se pueden obtener diferentes tipos de
orbitales híbridos (por ejemplo, sp3d).
La hibridación explica algunas propiedades de los compuestos con enlace covalente, como la geometría de las
moléculas y los ángulos de enlace.
22
Para que ocurra la hibridación, se deben seguir ciertos pasos:
Existen diferentes combinaciones de orbitales atómicos que dan lugar a diferentes tipos de hibridación, como
sp3, sp2, sp, dsp3, dsp2, sd3, d2sp3.
Los enlaces híbridos se forman mediante la superposición de los orbitales atómicos locales de los átomos, los
cuales contienen los electrones. Esto nos permite predecir la geometría molecular.
• En la hibridación sp3, por ejemplo, los orbitales híbridos se forman a partir de los orbitales 2s y 2p del
átomo central, y adoptan una disposición tetraédrica que corresponde a la geometría del metano
(CH4).
• En la hibridación sp2, los orbitales híbridos se forman a partir de un orbital 2s y dos orbitales 2p del
átomo central. Esto ocurre en moléculas como el etileno (C2H4), que tiene una geometría trigonal
plana.
• En la hibridación sp, los orbitales híbridos se forman a partir de un orbital 2s y un orbital 2p del átomo
central. Esto ocurre en moléculas lineales como el dióxido de carbono (CO2)
[22].
23
ENLACE METÁLICO
Los enlaces metálicos son, como su nombre lo indica, un tipo de unión química que se produce únicamente
entre los átomos de un mismo elemento metálico. Gracias a este tipo de enlace los metales logran estructuras
moleculares sumamente compactas, sólidas y resistentes, dado que los núcleos de sus átomos se juntan a tal
extremo, que comparten sus electrones de valencia.
En el caso de los enlaces metálicos, lo que ocurre con los electrones de valencia es que abandonan sus órbitas
alrededor del núcleo atómico cuando éste se junta con otro, y permanecen alrededor de ambos núcleos como
una especie de nube electrónica. De esta manera las cargas positivas y negativas mantienen su atracción,
sujetando firmemente al conjunto atómico y alcanzando márgenes importantes de dureza, compactación y
durabilidad, que son típicas de los metales en barra.
Podemos decir que el enlace metálico constituye un vínculo atómico muy fuerte, propio de átomos metálicos
de la misma especie. Es importante no confundir el enlace metálico con las aleaciones, que son mezclas
homogéneas de distintos metales, o de metales y otros elementos.
Tampoco debe confundirse a este tipo de enlaces con los enlaces iónicos (metal-no metal) o los covalentes (no
metal-no metal), si bien comparten con estos últimos ciertos rasgos funcionales, ya que los átomos
involucrados intercambian los electrones de su capa de valencia.
A los enlaces metálicos se deben muchas de las propiedades típicas de los metales, como su solidez, su dureza,
e incluso su maleabilidad y ductilidad. La buena conducción del calor y de la electricidad de los metales, de
hecho, se debe a la disposición particular de los electrones en forma de nube alrededor de los núcleos, lo que
permite su movilidad a lo largo y ancho del conjunto. Incluso el lustre de los metales se debe a ello, pues este
tipo de enlace repele casi toda la energía lumínica que los impacta, es decir, brillan.
Los átomos unidos mediante enlaces metálicos suelen, además, organizarse en estructuras hexagonales,
cúbicas, o de forma geométrica concreta. La única excepción es la del mercurio, que a pesar de ser un metal,
es líquido a temperatura ambiente y forma de gotas perfectamente redondas y brillantes [ 23 ].
24
CLASIFICACIÓN DE LOS SOLIDOS EN BASE A SU CONDUCTIVIDAD ELECTRICA, AISLANTE, SEMICONDUCTOR,
CONDUCTOR
• Conductores
Un conductor eléctrico es aquel cuerpo que puesto en contacto con un cuerpo cargado de electricidad
transmite ésta a todos los puntos de su superficie. Generalmente elementos, aleaciones o compuestos con
electrones libres que permiten el movimiento de cargas. Los materiales conductores están constituidos por
átomos en los que se produce el fenómeno enunciado: La corriente eléctrica puede circular por ellos con
facilidad, ya que tienen electrones libres.
• Semiconductores
Un semiconductor es una sustancia que se comporta como conductor o como aislante dependiendo de la
temperatura del ambiente en el que se encuentre Los semiconductores son elementos que tienen una
conductividad eléctrica inferior a la de un conductor metálico pero superior a la de un buen aislante.
• Aislantes
25
La Teoría de bandas considera que los orbitales atómicos de valencia de los N átomos del litio que estarán
formando enlace metálico, se combinan entre sí para dar unos orbitales moleculares, pertenecientes a todo el
cristal y con energías muy semejantes entre sí. Cuando los átomos se unen en un cristal, cada uno de los
estados cuánticos individuales de los átomos se une con los estados correspondientes en otros átomos
(idénticos) en el cristal para formar las diversas bandas de energía dentro del material. De hecho, si hay un
total de N átomos idénticos en el material, entonces hay N estados cuánticos dentro de cada banda. Los
electrones en los átomos llenan los estados disponibles dentro de cada banda. Así, si hay N estados en una
sola banda, puede haber hasta 2N electrones en cada banda.
Las fuerzas intermoleculares mantienen unidas varias moléculas y determinan muchas de las propiedades de
una sustancia.
Todas las fuerzas de atracción entre átomos y moléculas neutras se conocen como fuerzas de Van der Waals,
aunque suelen denominarse de manera más informal como atracción intermolecular [].
Se llama fuerzas intermoleculares al conjunto de fuerzas atractivas y repulsivas que se dan entre las moléculas
de la materia debido, por lo general, a la presencia y distribución de sus electrones (polaridad).
26
Estas fuerzas se dan en la naturaleza y forman parte de los elementos y procesos involucrados en el enlace
entre átomos y moléculas para alcanzar estructuras más complejas, lo cual puede darse mediante diversos
tipos de procesos, que a su vez involucran distintos tipos de fuerzas.
Así, las fuerzas intermoleculares se dan entre moléculas de diversa naturaleza, determinando muchas de las
propiedades físicas de la sustancia resultante, como su estado de agregación, puntos de fusión y ebullición,
solubilidad, densidad, etc.
Las fuerzas intermoleculares son fuerzas fundamentales para la construcción de estructuras moleculares
complejas, como las necesarias para la vida o para formar sustancias inorgánicas de diversa índole.
Además, de las fuerzas intermoleculares dependen muchas propiedades físicas de la sustancia resultante ya
que determinan qué tanto se atraen entre sí las partículas mínimas de una sustancia [ 24 ].
El carbono es una estructura covalente gigante. Esto significa que contiene un gran número de átomos que se
mantienen unidos en una estructura reticular repetitiva, mediante muchos enlaces covalentes. Los enlaces
covalentes son un tipo de fuerza intramolecular.
En cambio, el oxígeno es una molécula covalente simple. Dos átomos de oxígeno se unen mediante un enlace
covalente, pero no hay enlaces covalentes entre las moléculas. En su lugar, solo hay fuerzas intermoleculares
débiles.
Por lo anterior, para fundir el diamante, tenemos que romper estos fuertes enlaces covalentes; pero, para
fundir el oxígeno, simplemente tenemos que superar las fuerzas intermoleculares. En consecuencia, podemos
deducir que romper las fuerzas intermoleculares es mucho más fácil que romper las fuerzas intramoleculares.
Exploremos, ahora, las fuerzas intramoleculares e intermoleculares.
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Enlaces intramoleculares.
Como hemos definido anteriormente, las fuerzas intramoleculares son fuerzas dentro de una molécula, por lo
que se conoce como enlace. Como ya sabrás, hay tres tipos de enlace: enlace iónico, metálico y covalente.
Estos enlaces son extremadamente fuertes y romperlos requiere mucha energía.
Enlaces intermoleculares
Si conocemos la estructura de un átomo, sabemos que está compuesto por un núcleo positivo y electrones
que están en constante movimiento. Por lo tanto, se podría atraer el núcleo de un átomo al electrón de otro
átomo para formar fuerzas intermoleculares: fuerzas entre moléculas.
Estas son más débiles que las fuerzas intramoleculares y no requieren tanta energía para romperse. Incluyen
las fuerzas de Van der Waals (también conocidas como fuerzas dipolares inducidas, fuerzas de London o
fuerzas de dispersión), las fuerzas dipolo-dipolo permanentes y el enlace de hidrógeno. Las exploraremos en
un segundo; pero, antes, debemos revisar la polaridad de los enlaces.
Pero, ¿cómo sabemos cuál experimentará una molécula? Todo depende de la polaridad del enlace. El par de
electrones de enlace no siempre está igualmente espaciado entre dos átomos unidos con un enlace covalente
(¿tienes en mente lo que dijimos en artículos anteriores acerca de la polaridad?). En cambio, un átomo puede
atraer el par con más fuerza que el otro. Esto se debe a las diferencias en las electronegatividades.
Un átomo más electronegativo atraerá hacia sí el par de electrones del enlace; así quedará parcialmente
cargado negativamente y dejará al segundo átomo parcialmente cargado positivamente. Entonces, decimos
que se ha formado un enlace polar y que la molécula contiene un momento dipolar.
28
Dipolo: Un dipolo es un par de cargas iguales y opuestas separadas por una pequeña distancia.
Podemos representar esta polaridad utilizando el símbolo delta, δ, o dibujando una nube de densidad de
electrones alrededor del enlace. Por ejemplo, el enlace H-Cl muestra la polaridad, ya que el cloro es mucho
más electronegativo que el hidrógeno.
Sin embargo, una molécula con enlaces polares puede no ser polar en general. Si todos los momentos
dipolares actúan en direcciones opuestas y se anulan entre sí, la molécula quedará sin dipolo.
Por ejemplo
Si observamos el dióxido de carbono, CO2, podemos ver que tiene dos enlaces polares C=O. Sin embargo, CO2
como es una molécula lineal, los dipolos actúan en direcciones opuestas y se anulan. CO2 es apolar y no tiene
ningún momento dipolar total.
TIPO DE FUERZAS
Las fuerzas de Van der Waals, se encuentran en todas las moléculas, incluidas las apolares. Son las atracciones
entre moléculas, debido a un dipolo constante o un dipolo instantáneo. Hay 3 tipos de fuerzas de Van der
Waals, según el dipolo:
• Fuerzas de London: Las fuerzas de London son un tipo de fuerza intermolecular que se encuentra entre
todas las moléculas, debido a los dipolos temporales que se producen por el movimiento aleatorio de
los electrones.
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Las fuerzas de London son el tipo de fuerza intermolecular más débil. También se conocen como fuerzas de
dispersión. Se encuentran en todas las moléculas, incluidas las apolares.
Aunque tendemos a pensar que los electrones están distribuidos uniformemente en una molécula simétrica,
en realidad, están en constante movimiento. Este movimiento es aleatorio y hace que los electrones se
distribuyan de forma desigual en la molécula.
Por ejemplo:
Imagina que agitas un recipiente lleno de pelotas de ping pong. En cualquier momento, puede haber un mayor
número de pelotas de ping pong en un lado del recipiente, que en el otro. Si estas pelotas están cargadas
negativamente, significa que el lado con más pelotas de ping pong también tendrá una ligera carga negativa;
mientras que el lado con menos pelotas tendrá una ligera carga positiva.
Se ha creado un pequeño dipolo. Sin embargo, las pelotas de ping pong se mueven constantemente, al agitar
el recipiente, por lo que el dipolo también se mantiene en movimiento.
Si otra molécula se acerca a este dipolo temporal, también se inducirá un dipolo en ella. Por ejemplo, si la
segunda molécula se acerca al lado parcialmente positivo de la primera molécula, los electrones de la segunda
molécula se verán ligeramente atraídos por el dipolo de la primera molécula y se moverán todos hacia ese
lado. Esto crea un dipolo en la segunda molécula, conocido como dipolo inducido. Cuando el dipolo de la
primera molécula cambia de dirección, también lo hace el de la segunda. Esto ocurrirá con todas las moléculas
de un sistema. Esta atracción entre ellas se conoce como fuerzas de London.
Las fuerzas de London aumentan su fuerza a medida que aumenta el tamaño de la molécula. Esto se debe a
que las moléculas más grandes tienen más electrones. Esto crea un dipolo temporal más fuerte.
• Fuerzas dipolo-dipolo : Las fuerzas dipolo-dipolo permanentes son un tipo de fuerza intermolecular
que se da entre dos moléculas con dipolos permanentes.
Como hemos mencionado anteriormente, las fuerzas de dispersión actúan entre todas las moléculas, incluso
las que consideraríamos apolares. Sin embargo, las moléculas polares experimentan un tipo adicional de
30
fuerza intermolecular. Las moléculas con momentos dipolares que no se anulan entre sí tienen algo que
llamamos un dipolo permanente. Una parte de la molécula está parcialmente cargada negativamente,
mientras que otra está parcialmente cargada positivamente. Los dipolos con carga opuesta de las moléculas
vecinas se atraen y los dipolos con carga similar se repelen. Estas fuerzas son las fuerzas de Van der Waals más
fuertes, ya que los dipolos implicados son mayores. Las llamamos fuerzas dipolo-dipolo permanentes.
Dipolo instantáneo
Por lo tanto, cuando tenemos una molécula polar que tiene un dipolo, es capaz de formar un dipolo
instantáneo en un átomo apolar que no tiene dipolo —ya que la carga positiva atrae a los electrones—. Por eso
hay una interacción muy débil entre una molécula polar y otra apolar.
PUENTE DE HIDRÓGENO
Para ilustrar el segundo tipo de fuerza intermolecular, veamos algunos haluros de hidrógeno: El bromuro de
hidrógeno, HBr, hierve a -67 °C. Sin embargo, el fluoruro de hidrógeno, HF, no hierve hasta que la temperatura
alcanza los 20 °C.
Para hervir una sustancia covalente simple hay que superar las fuerzas intermoleculares entre las moléculas.
Sabemos que las fuerzas de Van der Waals aumentan su fuerza, a medida que aumenta el tamaño de la
molécula. Como el flúor es un átomo más pequeño que el cloro, cabría esperar que el HF tuviera un punto de
ebullición más bajo. Pero, es evidente que esto no es así. Entonces, ¿cuál es la causa de esta anomalía?
31
Si observamos la siguiente tabla, podemos ver que el flúor tiene un valor de electronegatividad alto en la
escala de Pauling.
Es mucho más electronegativo que el hidrógeno, por lo que el enlace H-F es muy polar. El hidrógeno es un
átomo muy pequeño, por lo que su carga positiva parcial se concentra en un área pequeña. Cuando este
hidrógeno se acerca a un átomo de flúor en una molécula adyacente, se ve fuertemente atraído por uno de los
pares de electrones solitarios del flúor. A esta fuerza la llamamos enlace de hidrógeno.
No todos los elementos pueden formar enlaces de hidrógeno. De hecho, solo tres pueden hacerlo: el flúor, el
oxígeno y el nitrógeno. Para formar un enlace de hidrógeno, se necesita un átomo de hidrógeno unido a un
átomo muy electronegativo que tenga un par solitario de electrones, y solo estos tres elementos son lo
suficientemente electronegativos.
En profundidad
Aunque el cloro también es, teóricamente, lo suficientemente electronegativo como para formar enlaces de
hidrógeno, es un átomo más grande.
Las moléculas comunes que sí forman enlaces de hidrógeno son el agua (H2O), el amoníaco (NH3) y el fluoruro
de hidrógeno (HF). Representamos estos enlaces mediante una línea discontinua, como se muestra a
continuación:
Los enlaces de hidrógeno son mucho más fuertes que las fuerzas dipolo-dipolo permanentes y las fuerzas de
dispersión; requieren más energía para ser superados. Volviendo a nuestro ejemplo, ahora sabemos que, por
eso, el HF tiene un punto de ebullición mucho más alto que el HBr. Sin embargo, los enlaces de hidrógeno solo
son una décima parte de fuertes que los enlaces covalentes. Por eso el carbono se sublima a temperaturas tan
altas: se necesita mucha más energía para romper los fuertes enlaces covalentes entre los átomos.
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Ion-dipolo
La última fuerza intermolecular que nos queda por ver es la fuerza ion-dipolo. El dipolo, como ya hemos
mencionado antes, es la separación de carga. Los iones —que son partículas cargadas positivamente, un
catión; o negativamente, un anión— se atrae a la carga opuesta correspondiente en la molécula polar, o
forman un dipolo instantáneo [ 25 ].
ELECTROSTATICAS
La electrostática se produce cuando dos o más cuerpos entran en contacto y se separan de nuevo. Se trata de
un fenómeno de superficies que da lugar a la transferencia de electrones de un átomo a otro. Se puede
generar de la siguiente manera:
Carga eléctrica por frotación: algunos cuerpos pueden cargarse después de ser frotados uno contra otro,
produciendo la transferencia de electrones. De esta manera, un objeto queda cargado electronegativamente y
el otro electropositivamente.
Carga eléctrica por inducción: no requiere de contacto entre objetos para generar la carga eléctrica. Por el
contrario, si un material tiene carga negativa y se acerca a un cuerpo eléctricamente neutro, los electrones del
último se sentirán repelidos ante el exceso de electrones del primer cuerpo y, por lo tanto, se moverá dentro
del material contenedor para alejarse del cuerpo cargado [ 26 ].
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INFLUENCIA DE LAS FUERZAS INTERMOLECULARES EN LAS PROPIEDADES FÍSICAS
Entre dos partículas de la misma sustancia se establecen fuerzas de atracción y de repulsión. La interacción
neta entre estas partículas resultará del balance entre estos dos tipos de fuerzas. Esta energía de interacción
entre partículas es mucho menor que la involucrada cuando se rompe una unión química (dentro de la
sustancia). Cuando se vencen estas interacciones intermoleculares no se produce un cambio en la composición
química del sistema, por lo tanto, determinan propiedades físicas de las sustancias.
CONCLUSIÓN
En conclusión, los enlaces químicos que son metálicos, iónicos y covalentes, son fuerzas de atracción que
forman moléculas y además que comparten o transfieren electrones, ya sea enlaces iónicos o covalente,
porque los metálicos con base a los descrito en el repositorio son los que forman estructuras tridimensionales
y que los electrones están en constante movimientos en la estructura.
Generalmente, los enlaces químicos poseen las propiedades de punto de fusión, agregación, solubilidad en el
agua, punto de ebullición, entre otros. De igual forma, tienen conductividad eléctrica y térmica.
Las principales características de los enlaces químicos mencionamos los siguientes: Son fuerzas
Intramoleculares que se encargan de mantener los átomos unidos dentro de las moléculas. Por lo general, el
número de electrones que participa de los enlaces químicos es de dos, cuatro, seis, o sea, números pares
34
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