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Rocas Metamórficas en Río Miguelena

Este documento describe las rocas metamórficas observadas a lo largo del Río Miguelena en Venezuela. Incluye una introducción, marco teórico sobre rocas metamórficas, clasificación, texturas y estructuras. Luego describe 8 estaciones a lo largo del río, presenta resultados y conclusiones.

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Rocas Metamórficas en Río Miguelena

Este documento describe las rocas metamórficas observadas a lo largo del Río Miguelena en Venezuela. Incluye una introducción, marco teórico sobre rocas metamórficas, clasificación, texturas y estructuras. Luego describe 8 estaciones a lo largo del río, presenta resultados y conclusiones.

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Universidad Central de Venezuela

Escuela de Química
Licenciatura de Geoquímica
Instituto de Ciencias de la Tierra

Informe #3: Rocas metamórficas (Río Miguelena –


aledaño a la Universidad Simón Bolívar en el Edo.
Vargas)
Índice

Introducción ..................................................................................................................... 1

Marco teórico .................................................................................................................. 3

Teoría General ............................................................................................................ 3

1. Rocas metamórficas .......................................................................................... 3

2. Clasificación de las rocas metamórficas ............................................................ 3

3. Texturas metamórficas ....................................................................................... 5

4. Estructuras metamórficas................................................................................... 6

5. Factores del metamorfismo ................................................................................ 7

6. Tipos de metamorfismo ...................................................................................... 8

7. Facies metamórficas .......................................................................................... 9

Marco Geológico Regional .......................................................................................... 9

Control Tectónico Regional .................................................................................... 15

Descripción de la salida ................................................................................................ 17

➢ Estación 1: (10.611455; -66.719691) ............................................................... 17

➢ Estación 2: (10.6060143; -66.7190678) ........................................................... 20

➢ Estación 3: (10.603388; -66.718356) ............................................................... 23

➢ Estación 4: (10.603121; -66.718548) ............................................................... 25

➢ Estación 5: (10.601349; -66.718017) ............................................................... 27

➢ Estación 6: (10.600107; -66.717173) ............................................................... 29

➢ Estación 7: (10.5944466; -66.717113) ............................................................. 31

➢ Estación 8: (10.596799; -66.716809) ............................................................... 34

Resultados .................................................................................................................... 36
Conclusiones ................................................................................................................. 39

Recomendaciones......................................................................................................... 41

Bibliografías .................................................................................................................. 42

➢ Libros:.................................................................................................................. 42

➢ Páginas web: ....................................................................................................... 42

➢ Trabajos científicos:............................................................................................. 42
Introducción

El informe a continuación plasma los resultados que se obtuvieron por medio de las
mediciones realizadas en campo de las diversas estructuras geológicas y descripciones
de las rocas metamórficas evidenciadas. Las rocas metamórficas son uno de los 3
grupos principales de rocas en el ámbito de la Geología; son rocas y minerales
preexistentes (protolitos) los cuales se someten a procesos de metamorfismo. Estas
ayudan a explicar condiciones ambientales en el contexto geológico, a su vez de
relacionarlas con conocimientos fundamentales de la Geoquímica.

El área de estudio es el Río Miguelena, el cual se ubica en el Edo. Vargas, justo al lado
de la Universidad Simón Bolívar, en Venezuela (Fig. 1); la actividad de campo se
realizó el 17 de enero del 2020, y consistió en realizar 8 paradas a lo largo del río antes
de llegar aguas arriba.

En la salida de campo se realizaron descripciones detalladas de cada afloramiento


observado, así como de mediciones pertinentes de algunos contactos, diaclasas y
foliaciones por medio de una brújula Brunton.

Para definir la orientación de esta actividad de campo, se plantean los siguientes


objetivos:

OBJETIVO GENERAL:

Estudiar y reconocer las diferentes rocas metamórficas presentes a lo largo del Río
Miguelena.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

1
➢ Describir detalladamente cada afloramiento observado, tanto de lejos, como de
cerca y al tomar muestras de mano.
➢ Medir los contactos geológicos, foliaciones y diaclasas evidenciadas a lo largo
de las estaciones.
➢ Dar un nombre a cada roca observada en la actividad de campo por medio de
las bibliografías existentes acerca de la zona de estudio.
➢ Evaluar otros aspectos geoestructurales relacionados con la zona de estudio
para determinar la presencia de una falla.

(Fig. 1) Localización del área de estudio. Tomada de Google Earth.

2
Marco teórico

Teoría General

1. Rocas metamórficas

Según Fyle (1981) las rocas metamórficas son “formadas por recristalización de rocas
ígneas o sedimentarias a consecuencia de cambios en el régimen P-T o en la posición
de las rocas en la Tierra”. Estas rocas se forman por el proceso del “metamorfismo”,
donde, según Winter (2001), “se refiere a los cambios (predominantemente en estado
sólido) mineralógicos, texturales y composicionales que sufre una roca preexistente
bajo condiciones de presión, temperatura y fluidos. Estos cambios ocurren en
condiciones que se encuentran por encima de etapas de diagénesis y por debajo de
procesos de fusión avanzada”.

Estas rocas vienen a partir de un “protolito”, el cual según como lo explica Castro
(2015) viene del antiguo griego, donde “protos” significa “primero” y “lithos” significa
“roca”; se refiere a la roca progenitora de la nueva roca metamórfica (Fig. 2).

(Fig. 2) Metamorfismo. Tomada de W. Griem (1999,2016) – [Link].

2. Clasificación de las rocas metamórficas

Según Contreras (1997), las rocas metamórficas en 2 grupos principales, los cuales
las rocas foliadas y las no foliadas.

➢ Rocas metamórficas foliadas: Son aquellas que presentan una falsa


estratificación, producto del reacomodo de los minerales que componen al
3
protolito que fueron sometidos a altas presiones y temperaturas. Se clasifican en
4 rocas características:

• Pizarra: Es la roca metamórfica de foliación más fina, donde su protolito


suelen ser las lutitas que presentan micas como la clorita y esta roca es la
que se somete a un menor grado de metamorfismo (Fig. 3).

(Fig. 3) Pizarra. Tomada de [Link].

• Filita: Su grado de foliación es más visible que en el caso de las pizarras


y suelen tener micas como la clorita también más que ningún otro mineral
(Fig. 4).

(Fig. 4) Filita. Tomada de [Link].

• Esquisto: Sus minerales se disponen de formas alargadas y son muy


evidentes a simple vista; pueden contener cuarzo, granate, cuarzo, micas,
talco, entre otros. La foliación de estas rocas es extremadamente notoria
(Fig. 5).

(Fig. 5) Esquisto. Tomada de [Link].

• Gneiss: Esta roca metamórfica es la que se somete a un mayor grado de


metamorfismo en comparación con las demás; posee bandeamientos con
foliación imperfecta, y su protolito suele ser un granito que puede variar
en su composición mineralógica (Fig. 6).

4
(Fig. 6) Gneiss. Tomada de [Link].

➢ Rocas metamórficas no foliadas: Son aquellas que no presentan foliación tal


cual como dicen su nombre. Las rocas no foliadas más importantes son el
mármol y la cuarcita.

• Cuarcita: Su protolito es una arenisca que se somete a procesos de


metamorfismo, donde sus granos tamaño área se comprimen,
observándose una roca con una gran cohesión mineralógica (sin espacios
porosos) (Fig. 7).

(Fig. 7) Cuarcita. Tomada de [Link].

• Mármol: Esta roca se deriva de rocas carbonáticas como la dolomita y la


caliza, donde los cristales de estos minerales se modifican en cuanto a su
tamaño (Fig. 8).

(Fig. 8) Mármol. Tomada de [Link].

También es posible asociar a las rocas metamórficas con ciertos minerales


característicos dependiendo de la intensidad de su metamorfismo (Fig. 9).

(Fig. 9) Minerales característicos según el grado de intensidad del metamorfismo.


Tomada del Pozo, M. (2018)

3. Texturas metamórficas

5
Según Pozo (2018), las texturas metamórficas describen los constituyentes de dichas
rocas en base a su tamaño, forma y disposición.

Pozo (2018) indica que la textura básica de estas rocas es la “cristaloblástica”, donde
los cristales se desarrollan por un proceso denominado “blastesis” en un medio sólido
por transformación de minerales preexistentes. Pozo (2018) también define que dicha
textura se subdivide en 4 texturas principales, los cuales dependen del hábito de los
cristales (Fig. 10):

➢ Textura granoblástica (a): Se caracteriza porque los cristales forman un


mosaico de granos de tamaños equidimensionales más o menos.
➢ Textura lepidoblástica (b): Se define por minerales laminares (micas)
intercrecidos y homogéneamente orientados, con paralelismos entre sí.
➢ Textura nematoblástica (c): Minerales prismáticos entrecrecidos y orientados
homogéneamente.
➢ Textura porfidoblástica (d): Presenta cristales de mayor tamaño englobados
en una matriz fina que puede ser afanítica o fanerítica.

(Fig. 10) Texturas metamórficas. Tomada del Pozo, M. (2018)

4. Estructuras metamórficas

Según Pozo (2018), estas estructuras solo se ven en las rocas foliadas, y se dividen en
3 tipos de foliaciones principalmente (Fig. 11):

➢ Pizarrosidad: Foliación planar de filosilicatos de grano fino (principalmente de


minerales micáceos como la clorita y moscovita y del grupo de las arcillas),
formando las pizarras y filitas.

6
➢ Esquistosidad: Foliación paralela a subparalela de los minerales laminares de
grano medio a grueso; los cristales se alinean y se presentan en una forma más
alargada. A partir de esta foliación se forman los esquistos.

➢ Bandeamiento gnéisico: Foliación paralela a subparalela de los minerales


laminares de grano medio a grueso en donde se forman bandas alternantes de
composiciones diferentes. La roca más representativa de este tipo de foliación
es el gneis.

(Fig. 11) Tipos de foliaciones. Tomada de Pozo, M. (2018)

5. Factores del metamorfismo

Fraga (2017), señala 4 factores para explicar los fenómenos del metamorfismo:

➢ Temperatura: Es el factor principal para la formación de las rocas metamórficas,


y puede ser ocasionada por la inyección de un magma, emplazamiento profundo
en una zona de subducción entre placas tectónicas o por un aumento en la
velocidad del flujo calórico.

➢ Presión: Se puede dividir en “presión de carga” (presión generada como


consecuencia del aumento de la profundidad de soterramiento) y “presión
litostática” (se refiere a la presión generada por diversas direcciones, no solo por
el soterramiento de la roca).

➢ Fluidos químicamente activos: Son los catalizadores de las reacciones en


estado sólido de las rocas, y suelen ser principalmente el agua y el dióxido de
carbono.

7
➢ Tiempo: Se refiere a la cinética de la reacción en base al tiempo geológico.

6. Tipos de metamorfismo

Faga (2017) también señala que existen algunos tipos de metamorfismos principales,
en los cuales se forman la gran mayoría de las rocas metamórficas registradas.

➢ Metamorfismo regional: Es el tipo de metamorfismo que abarca grandes áreas


y donde se originan el mayor número de rocas metamórficas. Tanto la
temperatura como la presión son los principales factores para este
metamorfismo y dependiendo del ambiente, pueden presentar variaciones de
importancia dichos agentes; puede subdividirse en “metamorfismo dinamo-
térmico” (ubicado en escudos continentales o raíces de plegamientos) y en
“metamorfismo de soterramiento” (asociado a variaciones en los valores de
presión de carga).

➢ Metamorfismo de contacto o térmico: Es un metamorfismo del tipo local en


donde se presenta una aureola de contacto adyacente a una masa de roca
ígnea plutónica. La temperatura es el principal factor de este metamorfismo.

➢ Metamorfismo dinámico o cataclástico: Este metamorfismo del tipo local se


ubica en zonas de fallas o con plegamientos intensos, donde la presión es el
principal factor.

➢ Metamorfismo hidrotermal: Según Yardley (1996), se caracteriza por el


comportamiento importante de los fluidos acuosos calientes que circulan a
través de la roca que se metamorfiza y produce cambios en su composición
química (proceso de “metasomatismo”).

8
7. Facies metamórficas

Según Iriondo (2007), las metamórficas definen campos de estabilidad asociados a los
minerales que conforman las rocas metamórficas formadas, marcadas por intervalos de
temperatura y presión.

Existen numerosas facies metamórficas, sin embargo, Iriondo (2007) es su descripción


solo considera 3 como las más importantes:

➢ Facies de esquistos verdes: Metamorfismo de bajo grado con asociaciones


minerales de cloritas y biotitas.
➢ Facies de anfibolitas: Metamorfismo de alto grado, con formaciones de
plagioclasas y hornblendas.
➢ Facies de granulitas: Metamorfismo de altas presiones y temperaturas con
asociaciones minerales de granates y piroxenos.

Sin embargo, también se mencionan las facies de los esquistos azules, facies de la
eglogitas, facies de los hornfels (corneanas y sanidinitas), facies de las ceolitas y facies
de las pernitas-pumpelitas (Fig. 12).

(Fig. 12) Facies metamórficas. Tomada del Yardley, (1989).

Marco Geológico Regional

Según Urbani y Ostos (1989), la Cordillera de la Costa se divide principalmente en 3


fajas de unidades cartografiables; estas fueron formadas en tiempos y espacios
diferentes. Estas fajas en cuestión son la Faja Costera, la Faja Ávila y la Faja Caracas
(Fig. 13).

9
(Fig. 13) Distribución de las 3 fajas metamórficas. Tomada de Urbani (2002)

➢ Faja Costera: Según Urbani (2002), esta faja es la que se ubica al norte de la
Cordillera de la Costa, y fue formada en el Mesozoico. Se compone
principalmente de unidades litológicas metaígneas y metasedimentarias con
elementos ofiolíticos. Dentro de esta faja se destacan las siguientes unidades
litodémicas:

• Esquisto de Tacagua: Según Urbani (2002), es una unidad


metasedimentaria en su mayoría. Se presentan esquistos grafitosos
principalmente con sedimentos terrígenos intensificados por capas de
materiales piroclásticos.

Así mismo, según este autor se pueden observar intercalaciones entre


esquistos grafitosos (colores oscuros), con esquistos actinolíticos
epidóticos (colores verdosos); dichas intercalaciones se generaron por el
resultado de tobas volcánicas intercaladas con sedimentos pelíticos y
carbonáticos, posiblemente de una cuenca anóxica.

10
Según Medina (2020), esta roca se formó en el Cretácico Tardío.

• Mármol de Antímano: Según Dengo (1950) esta unidad tiene un


marcado predominio de rocas carbonáticas entremezcladas con rocas
máficas, además de esquistos con mineralogía variada. Este autor
también destaca que este mármol es estructuralmente competente en
comparación con los esquistos que lo rodean.

Según Medina (2010), esta unidad litodémica se presenta como capas


gruesas de colores grises muy oscuros a claros meteorizados.

Talukdar y Loureiro (1982) señalan que esta roca se originó de un


melange metamórfico, donde las condiciones de alta presión pueden
indicar que se formaron antes o durante la génesis de un pico
metamórfico de una zona de subducción perteneciente al Cretácico
Medio.

• Complejo de Nirgua: Según Urbani (2002), existe una presencia no tan


mayoritaria de rocas anfibolíticas, incluyendo glaucofanitas y eclogitas,
además de esquistos y gneises de mineralogías variables.

Según Talukdar y Lorueiro (1982), el Complejo de Nirgua se formó


como parte del melange metamórfico descrito para el caso del Mármol de
Antímano.

• Serpentinita: Según Urbani (2002), esta roca se puede encontrar en


zonas cercanas a fallas. Se presentan numerosos tipos de rocas junto
con las serpentinitas, como las anfibolitas granatíferas, anfibolitas,
metagabros, rodingitas, entre otros.

11
Según Cano y Melo (2002), se evidenció que estas rocas se presentan
en geometrías verticales y tabulares, llegando a ser lenticulares en los
extremos.

➢ Faja Ávila: Según Urbani (2002), esta faja es la que se ubica en el centro de la
Cordillera de la Costa, y fue formada en el Paleozoico-Precámbrico. Se
compone principalmente de unidades litológicas graníticas, donde estas se
rodean principalmente de rocas esquistosas de naturaleza metasedimentaria.
Dentro de esta faja se destacan las siguientes unidades litodémicas:

• Complejo San Julián: Según Urbani y Ostos (1989), este complejo se


localiza en la Quebrada de San Julián, y se extiende hasta la Silla de
Caracas desembarcando en el Mar Caribe, en la zona de Caraballeda.

Por su parte, Rodríguez (1999) señala que las rocas predominantes en


este complejo el esquisto de color gris (en secciones pardas por la
meteorización) y de caras bien foliadas, además del gneis cuarzo
plagioclástico micáceo. Urbani (2002) señala que también este complejo
se compone de rocas máficas anfibolíticas acompañando a las litologías
anteriormente descritas.

Por su parte, Urbani (2002) también señala que las rocas de este
complejo se remontan a la edad del Paleozoico – Precámbrico.

• Augengneis de Peña de Mora: Urbani (2002) señala que este grupo de


rocas se extienden desde Chirimena (Miranda) hasta Urama (Carabobo).

Por parte de González de Juana (1980) esta unidad se constituye de


gneises de grano fino a medio, con augengneises gruesos y bandeados;
también se encuentran cuarcitas delgadas, esquistos cuarzo moscovíticos
y anfibolitas.

12
Ostos (1987a,b), señala que la estructura de augen que se puede
evidenciar en esta roca se formó por la deformación de rocas graníticas
de grano grueso a muy grueso; Urbani (2002) destaca que los cuerpos
cartografiados en esta región provienen de protolitos de diferentes
edades.

Se presenta un mapa geológico de las fajas Costera y Ávila donde se muestran las
unidades geológicas descritas anteriormente (Fig. 14):

(Fig. 14) Mapa geológico de la Faja Costera y Faja Ávila. Tomado de Urbani y Ostos
(1989).

➢ Faja Caracas: Según Urbani (2002), esta faja es la que se ubica en el sur de la
Cordillera de la Costa, y fue formada en el Mesozoico. Se compone
principalmente de 2 unidades litodémicas:

13
• Esquisto Las Brisas: Dengo (1951) llegó a observar que una buena
parte de esta unidad litodémica está constituida por esquistos cuarzo-
micáceos. Así mismo, Wehrmann (1972) llegó a indicar que el 90% de
este afloramiento se llega a constituir principalmente de esquistos cuarzo-
feldespáticos-moscovíticos.

Por otra parte, Smith (1952) divide el Esquisto de Las Brisas en 2


miembros; el miembro inferior se compone principalmente por esquistos
microclínicos conglomeráticos y gneises, mientras que el miembro
superior está compuesto casi por completo de esquistos sericíticos.

• Esquisto Las Mercedes: Según Aguerrevere y Zuloaga (1937), el


Esquisto de Las Mercedes es una unidad de gran extensión ubicada en la
Faja Caracas, que posee mayoritariamente afloramientos de esquistos
carbonáticos grafitosos.

Según Abrisqueta (2011), “las rocas presentan una buena foliación,


con un tamaño de grano que va de fino a medio; el color característico es
gris muy oscuro a negro cuando están muy frescas y pasan a colores
blancos o rojizos-violáceos, al avanzar la meteorización”.

Así mismo, según Dengo (1950), esta unidad se encuentra en toda la


franja sur de Caracas, llegando a extenderse desde Cabo Codera por el
este y Tinaquillo por el oeste.

Se presenta un mapa geológico de la Faja Caracas y sus unidades litodémicas (Fig.


15):

14
(Fig. 15) Mapa geológico de la Faja Caracas. Tomada de Hackley et al. (2005).

Control Tectónico Regional

Según Audemard (2006), Venezuela posee un control geoestructural complejo en toda


la zona de la Cordillera de la Costa, compuesto de 55 fallas en total que se distribuyen
por todo el sistema. Audemard (2006) (Fig. 16) indica que estas fallas están
relacionadas con el control geoestructural que se presenta en el contacto entre las
placas Caribe con Sudamérica.

Para el área de estudio, solo se considera el sistema de fallas de la Falla de San


Sebastián. Según Urbani (2002), el principal sistema de fallas de la zona de estudio
sigue un rumbo E-W, las cuales fueron probables corrimientos al momento en que el

15
frente de colisión estaba en este meridiano; se reactivaron con movimientos
mayormente normales y de transcurrencia dextral en conjunto posteriormente,
describiendo una dirección NW-SE.

Dentro del sistema de fallas de San Sebastián se destaca la falla de Macuto, la cual es
la responsable del control tectónico de las unidades litodémicas de la zona de estudio.
La falla de Macuto, según Urbani (2002) establece un contacto entre el Mármol de
Antímano y el Complejo San Julián afectando directamente la Faja Costera y la Faja
Ávila. Esta falla a su vez define 6 bloques tectónicos destacables (Colonia Tovar,
Chichiriviche, Carayaca, Galipán, Naiguatá y Chuspa).

Para efectos de este informe, se toma a partir de Urbani (2002) que la traza de la falla
de Macuto se puede evidenciar en el recorrido del Río Miguelena por la clara
ensilladura debido a la falla, donde se pueden encontrar cuerpos de serpentinitas.

(Fig. 16) Mapa de las Fallas del Cuaternario presentes en Venezuela. Tomada de
Audermard et al. (2006).

16
Descripción de la salida

El 17 de enero del 2020 se realizó la salida de campo correspondiente para este


informe. Desde la Facultad de Ciencias en la UCV se realizó la bajada hacia el litoral
por la Autopista Caracas – La Guaira, llegando a Camuri Grande justo al lado del
campus de la Universidad Simón Bolívar. Se realizó una caminata aguas arriba del Río
Miguelena, la cual empezó a las 9:20 AM de este día.

La salida se organizó en base a 4 grupos de estudio, los cuales trabajaron en conjunto


para realizar las descripciones correspondientes de cada estación en la caminata. El
autor de este informe fue asignado para el grupo de estudio 2, y la salida constó de 8
estaciones en total.

En cada estación se observaron una serie de litologías diferentes, las cuales poseían
características determinantes entre sí para determinar por medio de las bibliografías
correspondientes qué roca podría ser en cada caso. Así mismo, se realizó una
descripción detallada en cuanto a ciertos elementos claves, en donde se caracterizó el
afloramiento desde lejos, de cerca y al tomar muestras de mano.

➢ Estación 1: (10.611455; -66.719691)

En este afloramiento, de lejos, se pudo apreciar una serie de contactos litológicos entre
2 rocas diferentes en formas de intercalaciones. La primera roca presentó colores de
meteorización marrones rojizos con una estructura masiva y alargada, mientras que se
apreciaron intercalaciones con colores de meteorización grises y foliaciones marcadas
para la segunda roca (Fig. 17).

17
(Fig. 17) Estación 1

De cerca, se apreciaron mineralizaciones de cuarzo que seguían las orientaciones de


las bandas intercaladas (Fig. 18). Hubo presencia de vegetación muy abundante en el
afloramiento.

18
(Fig. 18) Intercalaciones entre ambas litologías

Cuando se tomaron muestras de mano, se pudo observar que la roca 1, la de color


meteorizado gris, presentó un color fresco gris blancuzo; no efervesció y se infirió en
campo que esta roca es un esquisto grafitoso (Fig. 19).

19
(Fig. 19) Estación 1 – Roca 1

En el otro caso, para la roca 2, la de colores meteorizados marrones rojizos, se


evidenció un color fresco verdoso, con una estructura masiva. Para este caso, se
observaron también precipitaciones de cuarzo y calcita por la acción previa de fluidos
(H2O), con alto contenido de Fe y sin presentar efervescencia (Fig. 20).

(Fig. 20) Estación 1 - Roca 2

➢ Estación 2: (10.6060143; -66.7190678)

Para este afloramiento, de lejos, se pudo observar un contacto litológico muy marcado
entre 2 rocas diferentes. Ambas rocas presentaron colores de meteorización grises, sin
embargo, la roca de la izquierda era más oscura que la derecha. La más oscura no
presentaba foliaciones, mientras que la segunda sí (Fig. 21).

20
(Fig. 21) Estación 2

De cerca, se observó que la roca de la izquierda presentaba mineralizaciones de


cuarzo y feldespatos, mientras que la segunda poseía una veta muy marcada de dicha
composición paralela a las foliaciones. No hubo una presencia muy importante de
vegetación.

Al tomar muestras de mano, la roca 1, la más oscura, exhibió un color fresco más
negro aún; es masiva, no eferveció y por sus características generales, se infirió en
campo que podía ser una roca metaígnea (además de relacionar su color negruzco por
la alta presencia de minerales ferromagnesianos) (Fig. 22).

21
(Fig. 22) Estación 2 – Roca 1

Para el caso de la roca 2, al tomar una muestra de mano se observaron pequeñas


mineralizaciones de cuarzo y feldespato paralelas a las foliaciones; su color fresco era
gris-blancuzo, no eferveció y se infirió que podía ser un esquisto cuarzo-micáceo (Fig.
23).

22
(Fig. 23) Estación 2 – Roca 2

➢ Estación 3: (10.603388; -66.718356)

Este afloramiento presentó un rumbo de S25E, con una distancia aproximada de 31,1m
y una altura aproximada de unos 10m.

De lejos, se observaron 3 litologías diferentes, uno al lado del otro separados por sus
respectivos contactos. El primer contacto fue muy evidente, sin embargo, el segundo
contacto litológico no se pudo apreciar ya que estuvo cubierto por la densa vegetación
de esta estación. La primera litología presentaba un color meteorizado blancuzco con
una foliación marcada y diaclasas; la segunda fue de color marrón rojizo con una
foliación también muy evidente, mientras que la tercera roca fue muy negruzca con
colores meteorizados marrones rojizos también y no presentaba dichas foliaciones.

23
Debido a lo cerrado del sendero por la vegetación del otro lado del afloramiento,
además de la gran distancia de la estación, no fue posible tomar una fotografía
representativa de lejos.

De cerca, no se pudo medir el primer contacto litológico ya que la pendiente del terreno
era muy empinada y se encontraba a una altura poco prudente para realizar algún
estudio. Para la primera litología se realizó un avistamiento más cercano (Fig. 24) y se
observaron vetas de cuarzo paralelas a las foliaciones. No se pudo hacer un estudio
más detallado de la segunda roca, ya que esta se encontraba en un lugar inaccesible
para poder acercarse. Para el caso de la tercera roca (Fig. 25), se evidenciaron vetas
de cuarzo, biotita y feldespato (Fig. 25).

(Fig. 24) Estación 3 – Roca 1

24
(Fig. 25) Estación 3 – Roca 3

No se pudieron tomar muestras de mano representativas para las litologías 1 y 3; para


el caso de la roca 1, a pesar de poder realizar mediciones de forma no muy cómoda, no
fue prudente realizar una toma de muestra por lo alto y riesgoso de la litología. Se
infirió en campo que esta roca por sus características generales anteriormente
descritas podría ser un esquisto calcáreo.

En el caso de la roca 3, se intentó tomar una muestra de mano, sin embargo, la dureza
de esta hizo imposible sacar algo más representativo que una pequeña astilla. Se
realizó la prueba de ácido para esta astilla y eferveció, revelando su contenido
carbonático. Por sus características detalladas anteriormente, se infirió en campo que
esta roca puede ser un mármol.

➢ Estación 4: (10.603121; -66.718548)

25
Para este afloramiento, no se pudo medir una distancia representativa en su totalidad
ya que el sendero era irregular por los cantos rodados y el espacio no era una línea
recta, sino que el recorrido seguía una curvatura.

De lejos, se pudo observar un contacto litológico entre 2 rocas muy diferentes. La


primera roca presentó un color meteorizado verde con bandeamientos grises y
negruzcos, mientras que la segunda roca exhibía un comportamiento masivo, con un
color meteorizado negruzco (Fig. 26). Se destaca la presencia de 2 ensilladuras de
fallas, las cuales seguían un patrón característico junto con un drenaje desplazado
justo en la estación, por lo que se concluyó que por este lugar pasa una falla.

(Fig. 26) Estación 4

De cerca, se pudo apreciar que parte de dicho contacto no seguía un plano, mientras
que el resto estaba cubierto por la vegetación abundante, por lo que no se tomó una
medición de este. La roca de la izquierda presentó reflejos verdosos al acercarse,

26
además de vetas de cuarzo que iban paralelas a las bandas de la litología y diaclasas;
para el caso de la segunda roca, se observaron dichas mineralizaciones al igual que en
la litología anterior.

Al tomar muestras de mano, para la roca 1 se observó un color fresco verde satinado
con franjas negras y minerales que adoptan un hábito fibroso y masivo; no eferveció y
se infirió en campo que esta podía ser un serpentinita (Fig. 27). Para el caso de la roca
2, se trató de tomar una muestra de mano, sin embargo, fue increíblemente difícil de
romper. Por sus características generales, anteriormente descritas, además de la
relación que guarda con la litología 3 de la estación 3, se concluyó que ese podía ser
un mármol también.

(Fig. 27) Estación 4 – Roca 1

➢ Estación 5: (10.601349; -66.718017)

Para esta estación no se pudo tomar una distancia representativa porque el


afloramiento se encontraba justo en medio del río, por lo que no había un camino de
tierra para poder medirlo desde “a” hasta “b”.

27
De lejos, se observó una roca de color meteorizado marrón rojizo con foliaciones muy
evidentes (Fig. 28).

(Fig. 28) Estación 5

De cerca, se apreció que en el afloramiento no está presente una abundante presencia


de vegetación; así mismo, se observó una precipitación muy evidente de un fluido color
morado, el cual se infiere que es de MgO, cortando a la foliación paralelamente. Se
observaron vetas de cuarzo paralelas a las foliaciones.

Al tomar muestras de mano se observó un color fresco gris oscuro. Es una roca masiva
con mineralizaciones de granate y micas principalmente. No eferveció y se infiere que
este sea un esquisto cuarzo-micáceo (Fig. 29).

28
(Fig. 29) Estación 5 – Muestra de mano

➢ Estación 6: (10.600107; -66.717173)

Para esta estación, no se pudo tomar una distancia representativa y el rumbo debido a
que la roca se encontraba justo en el río, y no se presentaba un sendero estable;
dichas rocas estaban resbalosas y el espacio para poder movilizarse era reducido.

De lejos, se describe una roca con colores meteorizados grises, con foliación marcada
y una abundante presencia de diaclasas (Fig. 30).

29
(Fig. 30) Estación 6

De cerca, se apreciaron vetas paralelas a las foliaciones, además de una vegetación


muy poco abundante.

Se tomó una muestra de mano en donde se evidenció un color fresco blancuzco con
vetas de cuarzo paralelas a las foliaciones; no eferveció y se infirió en campo que es un
esquisto cuarzoso (Fig. 31).

30
(Fig. 31) Estación 6 – Muestra de mano

➢ Estación 7: (10.5944466; -66.717113)

Para este afloramiento no se pudieron tomar una distancia y un rumbo representativos


ya que el sendero era irregular, además de que una parte del trayecto era el mismo río.

De lejos, no se observó un contacto litológico evidente que siguiera un plano ya que


estaba cubierto por la vegetación, sin embargo, se apreciaron 2 litologías diferentes; la
primera roca era foliada y presentaba colores de meteorización marrones rojizos
mientras que la segunda roca era masiva y muy oscura (Fig. 32).

31
(Fig. 32) Estación 7

De cerca se observó una vegetación densa; para la primera roca se observaron vetas
de cuarzo que seguían las foliaciones, mientras que para la segunda también, sin
embargo, estas también tenían feldespatos.

Al tomar muestras de mano para la roca 1 se observó un color fresco gris, con
foliaciones, no eferveció y se infirió en campo que podía ser un esquisto micáceo
cuarzoso (Fig. 33).

32
(Fig. 33) Estación 7 – Roca 1

Para la roca 2 se evidenció que su color fresco era mucho más negro, con una
estructura masiva y se infirió en campo que podía ser una metaígnea por sus
similitudes con las rocas de esta clasificación (Fig. 34).

(Fig. 34) Estación 7 – Roca 2

33
➢ Estación 8: (10.596799; -66.716809)

Para esta estación no fue posible tomar un rumbo y una distancia porque parte del
trayecto era el mismo río, además de la irregularidad del terreno.

De lejos, se observó una roca de color meteorizado gris con bandeamientos de colores
más claros (Fig. 35)

(Fig. 35) Estación 8

De cerca se observó una presencia importante de vegetación, además de detallar la


roca gris oscura con las bandas más claras; se apreciaron mineralizaciones de cuarzo
paralelas a las bandas.

34
Al tomar muestras de mano se apreció un color fresco gris neutro con mineralizaciones
de cuarzo paralelas a las bandas; no eferveció y se observó una estructura de “augen”
en la roca, además de presentar características típicas de rocas ígneas félsicas, por lo
que se infirió que podía ser un augengneis (Fig. 36).

(Fig. 36) Estación 8 – Muestra de mano

35
Resultados

A continuación, se presenta en este informe una serie de resultados obtenidos en


campo para las diferentes estaciones:

➢ Estación 1: Se tomaron las mediciones de algunas intercalaciones entre bandas


de ambas rocas (Tabla 1):

Mediciones de las bandas


N30E83N N42E71N N73E80N N55E75N
(Tabla 1) Mediciones estación 1

➢ Estación 2: Se midió el contacto presenté en el afloramiento: N60E52S.

➢ Estación 3: Se tomaron mediciones de la foliación más accesible y un par de


diaclasas (Tabla 2).

Foliación Diaclasas
N47W36S N15W54N N47E37N
(Tabla 2) Mediciones de la Estación 3

➢ Estación 4: Se tomaron mediciones de las ensilladuras de fallas y las diaclasas


(Tabla 3).

Ensilladuras de falla
S80W N75W
(rumbo geológico)
Diaclasas N06W23N N24W44S
(Tabla 3) Mediciones de la Estación 4

➢ Estación 5: Se tomó la medida de una foliación: N65E47N.

➢ Estación 6: Se tomaron las mediciones de 4 familias de diaclasas y se


promediaron (Tabla 4):

36
Diaclasas Mediciones
F1 E-W75N
F2 N-S56E
F3 N25W53S
F4 N75E53N
(Tabla 4) Mediciones de diaclasas de la estación 6

➢ Estación 7: No se tomó ninguna medición pertinente.

➢ Estación 8: No se tomó ninguna medición pertinente.

A su vez, se presenta un diagrama de Rosetas realizado en el software de Stereonet


que evidencia la orientación del esfuerzo principal de las mediciones tomadas en
campo (Fig. 37). Nota: Las mediciones realizadas en campo se transformaron de
nomenclatura norteamericana a dip-dip para representar los planos en el software de
Stereonet.

En este diagrama se puede observar que las mediciones realizadas para las diaclasas
de la estación 6 muestran una tendencia de los esfuerzos principales (σ1) en la
dirección NW-SE que las formó; específicamente se aprecian en las direcciones N24W
y N82W.

Se puede evidenciar que existe una concordancia o relación en cuanto a la dirección


del máximo esfuerzo representado en Stereonet, con la orientación mayoritaria del
esfuerzo que actúa sobre el marco tectónico regional de la zona descrita en el trabajo
de Audemard (2006).

Partiendo de esta idea, se puede interpretar que la orientación observada en el


software del esfuerzo principal que originó las diaclasas se debió por la influencia del
movimiento de la placa Caribe sobre la placa Suramericana, la cual es definida por
Audermard (2006) con una orientación de NW-NNW.

37
Se le puede atribuir al sistema de fallas de San Sebastián ubicado en la región de la
Cordillera de la Costa, específicamente a la Falla de Macuto, según Urbani (2002).
Esta falla pasa por la Estación 4 justo por el contacto de la Serpentinita según este
autor, delimitando así los bloques tectónicos de esta área con una orientación NW-SE.

(Fig. 37) Diagramas de Rosetas para revelar la orientación del esfuerzo principal de las
diaclasas de la estación 6. Realizado en el software de Stereonet.

38
Conclusiones

➢ Se puede concluir que para la Estación 1, según la referencia de Urbani (2002),


se trata de un contacto entre un esquisto grafitoso con sedimentos terrígenos
intensificados por capas de materiales piroclásticos (rocas volcaniclásticas),
exactamente siendo el Esquisto de Tacagua, formado en el Cretácico Tardío
según la bibliografía de Medina (2020).

➢ Para la Estación 2, se puede decir que según la referencia de Urbani (2002),


también se trata de una extensión del Esquisto de Tacagua, en donde este
entra en contacto con un cuerpo metaígneo (anfibolita).

➢ En el caso de la Estación 3, se puede concluir que según la referencia de


Dengo (1950), se trata de un contacto entre un mármol con un esquisto
carbonático, siendo parte del Mármol de Antímano; Talukdar y Loureiro
(1982) señalan que esta roca se originó de un melange metamórfico en el
Cretácico Medio.

➢ Se puede concluir para el caso de la Estación 4 que según la referencia de


Urbani (2002) esta área se trata de un contacto entre un mármol y una
serpentinita; así mismo, esta es el área denominada de la Serpentinita, la cual
se encuentra en zonas cercanas a fallas. Según Cano y Melo (2002), al tomar
una muestra de mano, esta roca presenta una geometría tabular.

➢ Se indica que en la Estación 5, según Rodríguez (1999) y Urbani (2002), la


roca presente es un esquisto cuarzo micáceo, perteneciente al Complejo San
Julián. Esta roca según este último autor se remonta a la edad del Paleozoico –
Precámbrico.

39
➢ Por medio de las bibliografías de Rodríguez (1999) y Urbani (2002), para la
Estación 6 la roca presente es un esquisto cuarzo plagioclásico del Complejo
San Julián, perteneciente a la unidad indicada para la estación anterior.

➢ Para la Estación 7, se puede concluir que según las referencias de Rodríguez


(1999) y Urbani (2002), se trata de un contacto entre un esquisto cuarzo
plagioclásico con una anfibolita, siendo específicamente parte del Complejo
San Julián descrito en las 2 estaciones anteriores.

➢ Se puede indicar que para la Estación 8 por parte de la referencia de González


de Juana (1980), esta unidad es el Augengneis de Peña de Mora, ya que se
constituye de gneises de grano fino a medio, con augengneises gruesos y
bandeados; según Urbani (2002), los protolitos de los augengneises ubicados
en esta área son de edades variadas.

➢ Los resultados obtenidos en Stereonet se relacionan estrechamente con el


trabajo realizado por Audermard (2006); las diaclasas observadas en la
estación 6 se originaron principalmente por esfuerzos compresivos orientados al
(N24W y N82W); según este autor, la zona de estudio responde a un marco
tectónico regional que obedece a un esfuerzo principal que se orienta al NW-
NNW, a su vez que según la referencia de Urbani (2002), establece que la Falla
de Macuto delimita la orientación del esfuerzo en los bloques tectónicos del área
con dirección preferencial a la NW-SE.

➢ Según las interpretaciones realizadas, se le puede atribuir este marco tectónico


al Sistema de Fallas de San Sebastián, ubicado en la Cordillera de la Costa;
según Urbani (2002), específicamente a la Falla de Macuto, la cual fue
encontrada en la Estación 4 justo en el contacto de la Serpentinita,
evidenciada a través de un drenaje desplazado y 2 ensilladuras de fallas.

40
Recomendaciones

➢ Se recomienda evaluar el conjunto de unidades litológicas presentes a


distancias considerables fuera del trayecto del Río Miguelena; esto con el fin de
identificar cuáles son las posibles extensiones de las unidades avistadas en la
salida anterior, evaluando las variedades mineralógicas y composicionales de
las mismas para incluso identificar litologías nuevas ajenas a este informe.

➢ Se puede considerar realizar estudios relacionados con este informe aguas


arriba del trayecto del Río Miguelena para apreciar un reconocimiento litológico y
obtener nuevas descripciones.

41
Bibliografías

➢ Libros:

• Castro, Antonio, (2015), Petrografía de Rocas Ígneas y Metamórficas, 1ra


edición, Ediciones Paraninfo, Madrid, p. 177.
• Contreras, Arturo, (1997), Paleontología, 1ra edición, Edit UNAM, Ciudad de
México, p. 43.
• Fyle, W. S., (1981), Introducción a la Geoquímica, 1ra edición, Edit. Reverté,
Barcelona, p. 27.
• Iriondo, M. (2007), Introducción a la Geología, 1ra edición, Edit. Brujas, Córdoba,
p. 52.
• Pozo, M. (2018), Geología LOMCE, 1ra edición, Edit. Paraninfo S.A., Madrid, p.
183.
• Winter, John D., (2001), Una introducción a la Petrología de rocas ígneas y
metamórficas, 1ra edición, Ediciones Prentice Hall, New Jersey, p. 410.
• Yardley, B. W. D., (1989), Una introducción a la Petrología Metamórfica, 1ra
edición, Edit. Longman, New York, p. 50.
• Yardley, B. W. D., (1996), Atlas de Rocas Metamórficas y sus Texturas, 1ra
edición, Edit. Elsevier España, Barcelona, p. 11.

➢ Páginas web:

• [Link]/rocas/fotos/ (Consultada el 02-02-2020 a las 4:30 P.M.)

➢ Trabajos científicos:

42
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meteorización del Esquisto de Las Mercedes, Estado Miranda, Venezuela.
Revista de la Facultad de Ingeniería U.C.V., Vol. 26, N° 3, pp. 55–62, 2011, p.
56.
• AGUERREVERE S. E. & G. ZULOAGA. (1937). Observaciones geológicas de la
parte central de la Cordillera de la Costa, Venezuela. Bol. Geol. y Min., Caracas,
1(2-4): 8-24.
• AUDEMARD, F., SINGER, A., SOULAS, J. (2006). Quaternary Faults and Stress
Regime of Venezuela. Revista de la Asociación Geológica Argentina 61 (4), 480-
491.
• CANO V. & L. MELO. (2002). Reconocimiento geológico entre las cuencas de
Quebrada Seca y Río Care, estado Vargas. Geos, UCV, Caracas, 35: 55-56,
(+versión completa en CD). UCV-TEG.
• DENGO, G. (1950). Geología de la región de Caracas. Revista de Fomento,
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• DENGO, G. (1951). Geología de la Región de Caracas. Bol. Geol. 8 (1): 38-115.
• FRAGA, Héctor R., (2017), Rocas Metamórficas, Departamento de Ciencias
Geológicas “Prof. Dra. Pierina Pasotti”. Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería
y Agrimensura. Universidad Nacional de Rosario, p. 1.
• GONZÁLEZ DE JUANA, C.; ITURRALDE, J. & PICARD, X. (1980) Geología del
petróleo y de sus cuencas petrolíferas. Ed. FONINVES, 2 vols.
• HACKLEY, P., URBANI, F., KARLSEN, A., GARRITY, C. (2006). Mapa
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• MEDINA, G., MONTILLA, N., MONSALVE, Z., PIMSTEIN, L., (2010). Mapa de
unidades litológicas superficiales como contribución al proyecto urbanístico
‘Ciudad Camino de los Indios’, Venezuela. Revista Geográfica Venezolana, Vol.
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Cordillera de la Costa, Venezuela. Mem. 1ras. Jornadas Investg. Ingeniería,
UCV, Caracas, p. 102-105.
• OSTOS, M., (1987b). Transporte tectónico de la Formación Peña de Mora, parte
central de la Cordillera de la Costa, D.F. Mem. 1ras. Jornadas Investg.
Ingeniería, UCV, Caracas, p. 106-109.
• SMITH R. J. (1952). Geología de la región de Los Teques – Cúa. Bol. Geol.,
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• TALUKDAR S. & D. LOUREIRO. (1982). Geología de una zona ubicada en el
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la tectónica de placas. Geos, Caracas, (27): 15-76.
• URBANI, F. y M. OSTOS (1989). El Complejo Ávila, Cordillera de La Costa,
Venezuela. Geos, UCV, Caracas, (29): 205 - 217.
• URBANI, F., (2002). La sección geológica del Río Miguelena, Camuri Grande,
Edo. Vargas. Venezuela: Una ventana a la geología de la Cordillera de la Costa.
Guía de excursión. Guía de Excursiones Geológicas No. 02-1. Ediciones
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• WEHRMAN, M. (1972). Geología de la región Guatire – Colonia Tovar. IV
Congreso Geol. Vzla. T. IV: 2093: 2121.

44

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