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Introducción al Libro de Daniel

Este capítulo presenta la historia de Daniel y sus amigos siendo deportados a Babilonia. A pesar de vivir en un ambiente hostil, ellos deciden no contaminarse ritualmente y permanecer fieles a Dios. Aunque son entrenados para servir al rey, Dios los protege y les da inteligencia. El capítulo muestra cómo es posible vivir en un mundo no cristiano mientras se es leal a Dios.

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Introducción al Libro de Daniel

Este capítulo presenta la historia de Daniel y sus amigos siendo deportados a Babilonia. A pesar de vivir en un ambiente hostil, ellos deciden no contaminarse ritualmente y permanecer fieles a Dios. Aunque son entrenados para servir al rey, Dios los protege y les da inteligencia. El capítulo muestra cómo es posible vivir en un mundo no cristiano mientras se es leal a Dios.

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Daniel 1

1. Introducción a Daniel.
En nuestra Biblia, Daniel se ubica después de Ezequiel. Esto quiere decir que está
incluido dentro de los libros proféticos. En la Biblia hebrea, la que Jesús usó, está
entre los Escritos. Es bueno tener en cuenta esto porque Daniel tiene
características únicas y es mejor pensar en él como un libro apocalíptico más que
como un libro profético, especialmente su segunda mitad.
Este libro está compuesto de dos partes claramente diferenciadas. Los capítulos 1
a 6 es de carácter narrativo y el hilo común en esta parte es la vida de Daniel, un
joven judío que deportado a Babilonia en la primera deportación (605 aC). Allí,
junto a sus amigos es entrenado para servir en el aparato administrativo
babilónico. Aquí se nos cuenta que ellos deciden cumplir con las prescripciones
rituales de su religión, lo que repetidamente los pone en situaciones difíciles de las
que el Señor los rescata. Los eventos aquí relatados en los capítulos 1 a 6 cubren
todo el exilio y son narrados describiendo seis conflictos morales que Daniel y sus
amigos deben enfrentar; conflictos en los que se destaca el señorío absoluto de
Dios. Cada uno de estos episodios abarca uno de los seis primeros capítulos del
libro.

2. Propósito general del libro


Entregar el relato de las vivencias en un pequeño grupo de judíos que son
llevados al exilio y que deciden ser fieles a su Dios, por lo que enfrentan varios
episodios donde su fe es puesta a prueba. Como libro, Daniel busca mostrar la
soberanía de Dios en todo y que es inútil y arrogante oponerse a él. La segunda
mitad nos muestra a Dios en control total del futuro, lo que debe entregar
tranquilidad y esperanza a los lectores de este libro. Dios castiga la soberbia
contra él y bendice la fidelidad a él.
Un breve resumen del propósito del libro es: Reforzar la idea que indica que la
soberanía de Dios es mucho más grande que el poder del más grande de los
imperios humanos.

3. Versículo que resume el tema del libro


«Ciertamente el Dios de ustedes es el Dios de los dioses, y el Señor de los reyes.
Es él quien revela los misterios, pues tú pudiste desentrañarlo.» Daniel 2:47 RVC.
Ver también 4:37, 6:26.

4. Similitudes con Josué


Tanto Josué como Daniel fueron cautivados en su juventud y ambos sirvieron en
una corte real. Ambos fueron perseguidos injustamente, pero estas persecuciones
solo contribuyeron a solidificar su posición, trayendo gloria a Dios.
Ambos ascendieron en la administración del aparato real gracias a la
interpretación de sueños.
Ambos vivieron vidas puras en medio de un ambiente corrupto.

Estudio de Daniel 1
‘Creer y confiar en Dios cuando no es fácil creer y confiar en Dios’
Resumen de este capítulo:
Este capítulo nos entrega una historia completa. Se inicia y termina con un
indicador cronológico que nos permite datar la duración de la actividad de Daniel
(‘En el año tercero del reinado del rey Joacim de Judá [1.1], y ‘Daniel se quedó en
Babilonia hasta el primer año del rey Ciro. [1.21]) Si queremos mayor claridad,
esto nos indica que la actividad de Daniel abarcó el período comprendido entre los
años 605 aC hasta el año 539 aC. Daniel, entonces, nos proporciona una
introducción a todo el libro y rápidamente se nos involucra en la acción al
presentarnos a sus personajes principales y los desafíos que ellos enfrentaron. De
esta forma, aquí se nos entrega el mensaje principal del libro: a pesar de lo que
digan las circunstancias actuales, quien tiene el control es Dios. A pesar de
que no están en casa, Dios provee a los suyos con las habilidades para prosperar
y ser fieles. Este mensaje debe haber sido de gran ayuda para aquellos exiliados
que sentían que su mundo había cambiado radicalmente ante ellos.

Temas de Introducción:
-Una gran tragedia inesperada
-Una ley injusta
-Un ambiente laboral, escolar ateo, agnóstico
¿Cómo ser fieles a Dios en estas situaciones?

Resumen exegético
Daniel y sus amigos son deportados a Babilonia para servir en la corte del rey.
Ellos rehúsan ser absorbidos por la cultura dominante por lo que deciden no
contaminarse y permanecer ritualmente puros en un ambiente hostil. Son
aceptados en el servicio de la corte, sin perder su identidad como judíos. Dios
cuida de ellos al otorgarles inteligencia y entendimiento; esto les permite ser
eficaces en su nueva realidad al mismo tiempo que siguen siendo leales a Dios.

Bosquejo exegético
Daniel y sus amigos en la corte de Nabuconosor 1:1-21
A. Nabuconosor captura al rey Joaquim 1:1-2
B. Entrenados para servir a Nabucodonosor 1:3-7
C. Evitando la contaminación 1:8-16
D. Daniel y sus amigos salen victoriosos 1:17-20
E. Duración de la actividad de Daniel 1:21

Bosquejo homilético
Este pasaje nos demuestra que es posible vivir eficazmente en un mundo hostil al
evangelio y que busca cambiarnos al mismo tiempo que somos leales a Cristo. Si
confiamos en Dios, veremos que él está en control de las circunstancias y
acompaña a los suyos.

Bosquejo predicable
Introducción: Describir la nueva realidad usando ilustraciones sugeridas en Temas
para la Introducción. Se puede usar la ilustración del Mago de Oz ‘ya no estamos
más en Kansas’.

A. Viviendo en un mundo que no honra a Dios vv. 1-3


- La nueva realidad
- ¿Dónde está Dios?
B. La gran decisión: ¿en quién voy a confiar? vv. 3-16
- Buscan cambiarnos: vv. 6-7
- ¿Es posible vivir en este mundo y ser leales a Dios?
C. Dios está con los suyos. vv. 16-21
- Cuida de los suyos, v. 17
- Eficaces en un mundo que no honra a Dios, v. 19
Conclusión
v. 21 este mundo hostil es nuestro campo misionero.

Pasajes que nos pueden ayudar


Pureza de Daniel y sus amigos. Descrita usando lenguaje que habla de la pureza
ritual (Lev. 21:17, 18, 21; 22:20, etc.).
Utensilios del templo llevados a Babilonia: Ex. 27:19; 30:27; 31:8. 1 Reyes 15:15.
2 Crónicas 4:16. Esdras 1:9-11.

Importancia contemporánea
DANIEL 1 INTRODUCE un tema de importancia contemporánea: Dios está en
control. Dios se revela en medio de la acción de Daniel 1. Si bien en el nivel de la
observación humana, la destreza militar de Nabucodonosor gana la batalla, la
Biblia nos lleva detrás de la escena y nos muestra que Dios tiene el control. Dios
es soberano y también inmanente en el mundo. Dirige el mundo por su
providencia. Esto es cierto no solo en el campo de batalla, sino también en el
salón de clases en la corte real donde Daniel y sus amigos fueron formados. Dios
también es quien distribuye sabiduría, eligiendo dotar a Daniel y a los tres amigos
de una medida especial para promover sus propósitos en la historia.
Relación entre fe y cultura.
¿Cómo nos habla Daniel 1 en nuestra vida diaria? Es sorprendente cómo la iglesia
contemporánea se encuentra en una situación similar a la de Daniel. Nosotros
también vivimos en una tierra extraña. Hemos visto cómo Daniel fue sacado de la
sombra del templo y obligado a vivir en una tierra que adoraba ídolos. Babilonia
bajo Nabucodonosor finalmente fue más allá, derribó ese templo en 587 a. C. y
destruyó la tierra natal de Daniel. Daniel (y los otros exiliados) disfrutaban de cierta
libertad y reputación en la tierra de su cautiverio, pero aún vivían en una cultura
que era hostil hacia todo lo que amaba en su corazón. La dicotomía entre su
creencia y la creencia de los que están en el poder es evidente en este primer
capítulo y se intensificará a lo largo del libro. Los cristianos de hoy deben entender
que nosotros también vivimos en una cultura “tóxica”, es decir, una cultura que
está en desacuerdo con nuestra fe.
El dios de la cultura moderna no es el Dios de la Biblia, sino que, en última
instancia, es el yo. Este extraño dios exige un culto que sostiene valores diferentes
a los del cristianismo. Dado que el individuo está en el corazón de la adoración de
la cultura secular, la gratificación personal y la autorrealización son más
importantes que cualquier sentido de la otra persona, cualquier sentido de
comunidad, ya sea que esa comunidad sea la familia, la iglesia, la ciudad, la
nación, o la comunidad global. Esta imagen, por supuesto, es una simplificación y
generalización. El mundo no se divide claramente en cristiano y secular.
Especialmente en este día de creciente espiritualidad, el mundo no cristiano es
variado.
Sin embargo, por diversas razones, la cara pública de nuestra cultura es
predominantemente secular. Además, debido a la virtual retirada de los cristianos
de los medios de comunicación, cosas como las películas, la televisión, la música
convencional y el periodismo reflejan el estado de ánimo y las opiniones de
aquellos que ponen entre paréntesis o rechazan a Dios. Las líneas no siempre son
claras, pero la mayoría de los cristianos reflexivos reconocen una diferencia entre
sus creencias y valores y los afirmados por la cultura en general. De hecho,
muchos cristianos tienen un sentido de opresión e incluso hostilidad mientras
viven sus vidas en el lugar público. El término guerra cultural se ha acuñado
recientemente para describir el choque de valores entre las personas de fe y
aquellos que definen lo que está bien y lo que está mal sin hacer referencia a un
ser superior, más específicamente al Dios de la Biblia. En una descripción
perspicaz y provocativa de este conflicto, James Davison Hunter de la Universidad
de Virginia ha delineado los cinco frentes a lo largo de los cuales se libra esta
guerra: la familia, la educación, los medios de comunicación populares, la ley y la
política electoral. Para resaltar solo uno específico problema entre muchos, tengan
en cuenta las actitudes contrastantes hacia la homosexualidad. Hoy en día,
muchos creen que la homosexualidad es un legítimo estilo de vida, que debe ser
respetado y tratado como se trata a la heterosexualidad. En el otro lado de la
guerra cultural, el lugar donde los cristianos a menudo se encuentran, están
aquellos que no están listos para reconocer la homosexualidad como una simple
alternativa a la heterosexualidad. Al oponerse a lo que ven como una tendencia de
la cultura "secular", creen que protegen la institución de la familia, al menos como
se define tradicionalmente. Las tensiones son profundas y más complejas de lo
que se pueden describir aquí. No obstante, solo los más insensibles podrían pasar
por alto que existe un profundo sentido de división en nuestra sociedad, y los
cristianos a menudo se encuentran fuera de sintonía con la mayor parte de la
cultura. Seamos claros en este punto. No importa cuál sea su orientación política,
ya sea conservadora o liberal, los cristianos se encontrarán en desacuerdo con los
valores y creencias de la cultura en general simplemente en virtud de su lealtad
final a un Dios que es más grande que ellos mismos.
¿Qué puede contribuir el libro de Daniel a nuestra propia lucha y sentido de
identidad en un mundo secular moderno? No solo refleja una tensión similar entre
el pueblo de Dios y el "mundo" (para usar el lenguaje de Pablo), sino que nos da
una idea de cómo debemos interactuar con el mundo, y lo hace de una manera
sorprendente, en parte por socavando muchas de nuestras actitudes y prácticas
actuales. El libro de Daniel no nos da simplemente un patrón de comportamiento,
sino que nos abre los ojos a múltiples estrategias de participación cultural. Muchos
cristianos hoy en día defienden solo una postura hacia la cultura: la resistencia.
Pregúntele a un transeúnte bastante informado cómo la iglesia cristiana
evangélica interactúa con la cultura, y responderá con una palabra: "coerción". La
guerra cultural a menudo toma el manto de una guerra santa cuando los cristianos
movilizan sus fuerzas para resistir la invasión de la secularización contra la familia
y la sociedad en las escuelas, el gobierno y los medios de comunicación. Esa
imagen no puede atribuirse simplemente a la representación selectiva de los
medios de comunicación, que muestra a los cristianos participando en protestas,
bloqueos y boicots, con cámaras enfocadas en rostros temblando de rabia
gritando a aquellos que están destruyendo a Dios, el país y la familia. Estos
informes pueden resultar sensacionalistas, pero, no obstante, son en esencia
precisos. La mayoría de estos esfuerzos de coerción tienen como objetivo la influir
en la legislación, que funciona a través del sistema democrático, pero con una
frecuencia peligrosamente creciente la coerción adquiere las dimensiones
aterradoras de la violencia. Muchos dirían que este es el paradigma predominante
practicado por la comunidad cristiana evangélica en la actualidad. Pero no es el
único por el que se puede describir la interacción cristiana con la cultura.
En un estudio clásico, H. Richard Niebuhr describió cinco patrones diferentes, y el
patrón que acabo de describir encaja en la categoría que él llama "Cristo contra la
cultura". La cultura y el cristianismo son dos enfoques diferentes y hostiles del
mundo. Como con cualquier asalto, la iglesia tiene dos alternativas: luchar o huir.
Dado que la iglesia evangélica ha crecido en los últimos años, a menudo ha
optado por flexionar sus músculos, pero algunos cristianos, no obstante, han
optado por la retirada, encajando en un segundo paradigma de Niebuhr. Las áreas
silvestres de muchos de nuestros estados occidentales están pobladas por
personas cuya fe los ha llevado a dejar las malas influencias de nuestras ciudades
y pueblos.
Quizás en el extremo opuesto del espectro se encuentran aquellos cristianos que
abrazan la cultura: "El Cristo de la Cultura". Esta no es la ruta tomada por la gran
mayoría de cristianos evangélicos, pero es la estrategia consciente o inconsciente
de muchos otros. El mismo Niebuhr señaló a los defensores del evangelio social
en la primera parte de nuestro siglo, y Yancey cita a los defensores modernos de
la teología de la liberación, que entienden sus Biblias a través de la lente del
pensamiento político marxista. Sería un error etiquetar a esas personas como
meros aduladores de la cultura. Son bastante selectivos en su comprensión de lo
que enseña la Biblia en términos de amor, tolerancia hacia los demás y el valor de
la justicia bíblica. Muchos tal vez caigan en este patrón porque tienen miedo de
ser diferentes o tal vez simplemente quieren encajar.
Otra de las categorías de Niebuhr es "Cristo y la cultura en la paradoja". En este
modelo, la iglesia y la sociedad tienen esferas separadas pero legítimas.
Obedecemos a Cristo en la iglesia y a los líderes políticos en nuestra vida pública
y comunitaria. Después de todo, ¿no dijo Pablo tanto en Romanos 13:1-7?
Comienza exhortando a sus lectores a "obedecer al gobierno" y continúa
diciéndonos que "paguemos sus impuestos". Este consejo parece razonable hasta
que nos damos cuenta de que la iglesia y la sociedad a menudo nos plantean
demandas opuestas.
Luego está la visión más frecuentemente asociada con Calvino y sus
descendientes intelectuales, la transformación de la cultura. Trabajando desde
dentro de la cultura, los cristianos operan como agentes de cambio positivo. Aquí
debemos comentar que las cinco categorías de Niebuhr rara vez se encuentran en
forma pura. La transformación a veces puede pasar a la coerción. No presentamos
las categorías anteriores con la intención de argumentar que un modelo es el
modelo bíblico. Los ofrecemos como un trasfondo para comparar las estrategias
cristianas contemporáneas con las acciones de Daniel.
Daniel toma una posición y se coloca en contra de su cultura. Pero lo que lo
sorprendió fue la medida en que se expuso al pensamiento y la cultura pagana
que lo rodeaba. Además, nos sorprende el gran esfuerzo que hizo para mantener
en silencio su carácter distintivo. Daniel no era Orígenes, el teólogo del siglo III,
que de joven deseaba arrojarse al carro del emperador y proclamar a Cristo para
poder alcanzar la gloria de la muerte de un mártir. Tampoco lo fue Daniel un
Jerónimo, que huyó a un monasterio para evitar la contaminación mundana o, al
sentir la excitación no deseada de la estimulación sexual, se arrojaría a un arbusto
espinoso. Daniel soportó mucha asimilación cultural, pero sabía dónde era
apropiado para él trazar la línea de distinción. El texto implica que Daniel actuó de
la manera correcta para su situación. La narrativa aplaude su crecimiento en
sabiduría. No solo eso, sino que, como veremos en el resto del libro, Daniel
también tuvo maravillosas oportunidades de hacer declaraciones aún más
audaces de su fe. Una vez más, no se nos da a Daniel como modelo de la única
manera bíblica para que el creyente interactúe con su cultura. Más bien, cuando
se ve a la luz del resto de las Escrituras, Daniel imparte la noticia liberadora, pero
aterradora, de que hay múltiples formas de ser un creyente en un mundo
incrédulo. Mucho depende de la persona y su situación cultural específica.

Cristo y nuestra relación con el mundo.


Después de todo, ¿cuál es la enseñanza de Cristo sobre cómo actúa la fe en el
mundo? Este es un tema que merece ser tratado como un libro, pero aquí
podemos recordar dos aspectos clave de su enseñanza. Jesús nos llama a estar
“en el mundo, pero no de él” (ver Juan 17:16), pero también a ser “astutos como
serpientes e inocentes como palomas” (Mateo 10:16). Jesús habló una paradoja
cuando enseñó que aunque estamos “en el mundo” (Juan 17:11, 15), somos,
como él, no “de él” (17:14, 16). De hecho, Jesús es quien nos ha enviado al
mundo (17:18) con el propósito de que el mundo “crea que tú me enviaste”
(17:21). Para usar otra imagen bíblica de nuestra participación en el mundo actual,
somos "extranjeros residentes" (ver Fil. 3:20). Pero observe el margen de
maniobra proporcionado en la declaración de Jesús. Es un principio general que
se puede vivir de diversas formas. ¿Qué significa, por poner un ejemplo concreto,
en el ámbito de la educación de nuestros hijos? Todos los que hemos tenido hijos
hemos luchado con la decisión de cuál es la mejor manera de educarlos. Las
escuelas tienen un gran impacto en el desarrollo del pensamiento y la dirección de
vida de nuestros niños, y hay muchos que le dirán que hay una, y solo una,
respuesta correcta a esa pregunta. Algunos dirán que una escuela cristiana es la
única opción adecuada. Queremos que nuestros hijos no solo eviten el
pensamiento del humanismo secular que se encuentra en el sistema de escuelas
públicas, sino que también construyan una comprensión del mundo positiva y
centrada en la Biblia. Otros, algunos debido a la falta de una opción de escuela
cristiana y otros porque creen que incluso las escuelas cristianas han absorbido el
espíritu de la época, abogan por la educación en el hogar. De vez en cuando, un
alma valiente incluso sugerirá que la escuela pública, con todos sus posibles
obstáculos, es el único camino a seguir para evitar la "guetización" de la iglesia y
preparar a nuestros hijos para la "vida en el mundo real". Mirar esta pregunta a la
luz de la admonición de Cristo de estar "en el mundo, pero no ser de él" y con la
mirada puesta en el éxito de Daniel en un ambiente educativo verdaderamente
pagano no nos permite responder esta pregunta con dogmatismo. No existe una
respuesta única a esta pregunta para todas las personas de fe en cada etapa del
desarrollo de un niño. Demasiado depende del niño, el sistema escolar, los
padres, la iglesia y mucho más. Podemos estar “en el mundo, pero no ser parte de
él” en la escuela pública local, la escuela cristiana o la escuela en casa. Cuántos
de nosotros desearíamos que la respuesta fuera simple y clara, no solo en este
tema sino en todos los temas de fe y cultura que nos bombardean a diario. ¿Qué
películas y programas de televisión son apropiados para nosotros? ¿Qué revistas
podemos leer? ¿Qué música podemos escuchar? ¿Qué nivel de protección
deberíamos tener con nuestros hijos? Algunos pueden sentir que se está
abogando por una especie de relativismo aquí y de esta manera hemos absorbido
el espíritu del día nosotros mismos. Debemos ser rápidos para decir que hay
algunas áreas en las que nuestra posición contra la cultura debe ser clara e
inequívoca a la luz de la enseñanza bíblica. Aunque nuestra cultura lo permite, no
es correcto optar por un aborto para evitar la vergüenza o la molestia de un
embarazo no deseado. Aunque nuestra cultura lo permite, no es correcto tener un
estilo de vida sexual activo fuera de la institución del matrimonio. Aunque nuestra
cultura lo permite, no es correcto participar en actos de intimidad homosexuales.
Pero incluso aquí hay preguntas, no sobre nuestro propio comportamiento, sino
sobre nuestras reacciones al comportamiento de los demás. ¿Cuál es la respuesta
cristiana apropiada a la legalización del aborto? ¿A la legitimación de las
relaciones homosexuales? Una vez más, escuchamos a cristianos que dicen que
solo hay una respuesta bíblica posible. Algunos abogan por la coerción a través de
la legislación o incluso la violencia como la única respuesta adecuada. Se escucha
una nota de urgencia de algunos de los líderes de la iglesia de que es de suma
necesidad no solo abstenernos de la actividad pecaminosa nosotros mismos, sino
también asegurarnos de que nadie en nuestro país peque. Señalan el Antiguo
Testamento y la exigencia de la ley de que Israel, como entidad política, sea
moralmente puro. Es en este punto que debemos recordarnos a nosotros mismos
que ninguna nación moderna, ya sea Estados Unidos, Inglaterra, Corea o lo que
sea, se encuentra en una situación como Israel. Hoy no existe una nación
cristiana.

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