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Sentencia Penal 104/2018 RD

El documento presenta una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la República Dominicana sobre un recurso de casación interpuesto por José Roberto de los Santos contra una sentencia previa. La sentencia analiza los medios de casación presentados por el recurrente y confirma la sentencia recurrida.

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Sentencia Penal 104/2018 RD

El documento presenta una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la República Dominicana sobre un recurso de casación interpuesto por José Roberto de los Santos contra una sentencia previa. La sentencia analiza los medios de casación presentados por el recurrente y confirma la sentencia recurrida.

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SENTENCIA DEL 28 DE NOVIEMBRE DE 2018, NÚM.

104

Sentencia impugnada: Cámara Penal de la Corte de Apelación de San Pedro de Macorís, del 13 de octubre de 2017.

Materia: Penal.

Recurrente: José Roberto de los Santos.

Abogados: Lic. Amaury Oviedo y Licda. Zoila González.

Dios, Patria y Libertad

República Dominicana
En Nombre de la República, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia, regularmente constituida por los
Jueces Alejandro Adolfo Moscoso Segarra, en funciones de Presidente; Esther Elisa Agelán Casasnovas e Hirohito
Reyes, asistidos del secretario de estrados, en la Sala donde celebra sus audiencias, en la ciudad de Santo Domingo
de Guzmán, Distrito Nacional, hoy 28 de noviembre de 2018, años 175° de la Independencia y 156° de la
Restauración, dicta en audiencia pública, como Corte de Casación, la siguiente sentencia;
Sobre el recurso de casación interpuesto por José Roberto de los Santos, dominicano, mayor de edad, portador
de la cédula de identidad y electoral núm. 026-0130545-7, domiciliado y residente en la calle Respaldo Santa Rosa,
callejón núm. 1, núm. 3, Báncola, Municipio y Provincia de La Romana, República Dominicana, imputado, contra la
sentencia núm. 334-2017-SSEN-607, dictada por la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Departamento
Judicial de San Pedro de Macorís el 13 de octubre de 2017, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído al Lic. Amaury Oviedo, por sí y por la Licda. Zoila González, defensores públicos, en la lectura de sus
conclusiones, actuando a nombre y representación de la parte recurrente, José Roberto De los Santos;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el escrito contentivo de memorial de casación suscrito por la Licda. Zoila M. González S., defensora
pública, actuando en representación del recurrente José Roberto de los Santos, depositado el 29 de noviembre de
2017, en la secretaría de la Corte a-qua, mediante el cual interpone dicho recurso;
Visto la resolución núm. 904-2018 de fecha 10 de abril de 2018, dictada por esta Segunda Sala de la Suprema
Corte de Justicia, que declaró admisible el recurso de casación interpuesto por el recurrente, fijando audiencia
para conocerlo el día 20 de junio de 2018;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por las Leyes núms. 156 de 1997 y 242 de 2011;
La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia, después de haber deliberado, y visto la Constitución de la
República, los tratados internacionales que en materia de Derechos Humanos somos signatarios, la norma cuya
violación se invoca; así como los artículos 246, 393, 394, 399, 400, 418, 419, 420, 425, 426 y 427 del Código
Procesal Penal, modificados por la Ley núm. 10-15, de fecha 10 de febrero de 2015; y la resolución núm.
3869-2006, dictada por la Suprema Corte de Justicia el 21 de diciembre de 2006;
Considerando, que en la decisión impugnada y en los documentos que en ella se refieren, son hechos
constantes los siguientes:
que en fecha 7 de diciembre de 2011, el Juzgado de la Instrucción del Distrito Judicial de La Romana, emitió el
auto de apertura a juicio núm. 187-2012, en contra de José Roberto de los Santos, por la presunta violación a las
disposiciones de los artículos 295 y 304 del Código Penal Dominicano, y 50 de la Ley sobre Comercio, Porte y
Tenencia de Armas, en perjuicio del hoy occiso José Martí Félix;
que para el conocimiento del fondo del asunto fue apoderado el Tribunal Colegiado de la Cámara Penal del
Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de La Romana, el cual en fecha 17 de agosto de 2016, dictó la
decisión núm. 83/2016, cuya parte dispositiva es la siguiente:
“PRIMERO: Se declara al nombrado José Roberto de los Santos de generales que costa en el proceso, culpable
de violación a las disposiciones contenidas en los artículos 295 y 304 del Código Penal Dominicana y el artículo 50
de la Ley 36, en perjuicio de José Martín Féliz (occiso), en consecuencia se le condena al imputado a veinte (20) años
de prisión; SEGUNDO: Se rechaza la acción civil intentada por el nombrado José Martín en contra del encartado
toda vez de que no se cumplió con el procedimiento respecto del interés que pudiesen tener los continuadores
jurídicos; TERCERO: Se declaran las costas de oficio por el encartado haber sido asistido por un abogado de la
Oficina de la defensa pública; CUARTO: Se ordena el decomiso del arma homicida la cual reposa como cuerpo del
delito en el presente proceso”;
que con motivo del recurso de alzada, intervino la sentencia núm. 334-2017-SSEN-607, ahora impugnada en
casación, dictada por la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Departamento Judicial de San Pedro de Macorís
el 13 de octubre de 2017, cuya parte dispositiva es la siguiente:
“PRIMERO: En cuanto al fondo, rechaza el recurso de apelación interpuesto en fecha veinticuatro (24) del mes
de noviembre del año 2016, por la Licda. Zoila M. González S., Defensora Pública del Distrito Judicial de La Romana,
actuando a nombre y representación del imputado Jose Roberto de los Santos, contra la sentencia Penal núm.
83/2016, de fecha diecisiete (17) del mes de agosto del año 2016, dictada por el Tribunal Colegiado de la Cámara
Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de La Romana, cuyo dispositivo se copia en otro lugar de
la presente sentencia; SEGUNDO: Confirma en todas sus partes la sentencia recurrida; TERCERO: Declara las costas
penales de oficio, por los motivos antes citados”;
Considerando, que el recurrente José Roberto de los Santos, como medios de casación, en síntesis, los
siguientes:
“Primer Medio: Sentencia manifiestamente infundada en lo referente al rechazo de la inobservancia del artículo
69.4 de la Constitución Dominicana, 24 y 172 del Código Procesal Penal con relación a las declaraciones del
imputado y las pruebas a descargo ofertadas ante el Tribunal juzgador de primer grado que ocasionaron estado de
indefensión. La sentencia es manifiestamente infundada al ofrecer motivaciones contradictorias para dejar por
establecido que rechaza el primer motivo de apelación, sobre la no valoración de las pruebas documentales a
descargo, señalado que el recurrente no preció a cuales pruebas se refería, pero estas fueron acreditadas en el auto
de apertura a juicio. El Tribunal de marras al momento de dictar su decisión en ninguna parte de la sentencia se
refiere ni valora las pruebas a descargo, sin indicar si quiera si las mismas le merecían o no algún valor probatorio o
que el imputado y su defensa prescindieran de ellas y no se presentaran en el juicio, sin embargo si se refiere a las
pruebas a cargo incluso aquellas de las cuales el Ministerio Público prescindió; Segundo Medio: Sentencia
manifiestamente infundada por incurrir en ilogicidad en su motivación para rechazar el motivo de errónea
aplicación del artículo 40.16 de la Constitución Dominicana, 339 del Código Procesal Penal en la determinación de
la sanción impuesta al recurrente. La sentencia de la Corte a-qua incurre en el vicio aducido, al incurrir en ilogicidad
en la motivación del rechazo del motivo de errónea aplicación del artículo 339 del Código Procesal Penal, toda vez
que al examinar la sentencia la misma solo enuncia dichos criterios y en ningún momento analiza las circunstancias
particulares del imputado, contrario a lo que establece la Corte de que si fueron aplicados por el tribunal de fondo,
por lo que resulta ilógica esa motivación. En este caso el tribunal de fondo así como la Corte inobservaron la norma
constitucional que hace referencia a la finalidad de la pena (art. 40.16), pues no se concibe que el Estado amerite
de veinte años para reeducar a una persona que supuestamente cometió homicidio por razones de celos, en un
momento en que no se encontraba en pleno uso de sus facultades mentales, máxime cuando es una persona que
nunca había tenido conflicto con la ley”;
Considerando, que para fallar en ese sentido, la Corte a-qua, dio por establecido en síntesis lo siguiente:
“…4 Que en su escrito de apelación la parte recurrente fundamenta su recurso en los siguientes motivos; a)
Quebrantamiento u omisión de formas sustanciales de los actos que ocasionan indefensión, por la falta de estatuir
en relación a lo que fueron las declaraciones ofrecidas por el imputado, así como por la falta de valoración de las
pruebas presentadas por la defensa técnica del imputado; b) Violación de la ley por inobservancia del artículo
40.16 de la Constitución y artículos 172 y 339 del Código Procesal Penal; y c) Contradicción e ilogicidad manifiesta
en la motivación de la sentencia. Que con motivo del primer medio planteado la parte recurrente expone en
síntesis lo siguiente; Que en el presente proceso, al imputado Jose Roberto de los Santos, le fueron acreditados
mediante el auto de apertura a juicio, pruebas testimoniales que no fueron valoradas por el Tribunal a-quo al
momento de dictar su decisión, sin indicar ni siquiera si las mismas le merecían o no algún valor probatorio, sin
embargo se refiere a las pruebas a cargo e incluso aquellas de las cuales el Ministerio Público prescindió: que el
Tribunal a-quo al momento de tomar su decisión no valoró ni se refirió en modo alguno a lo que fueron las
declaraciones ofrecidas por el Sr. José Roberto de los Santos, vulnerando lo que es el derecho de igualdad de
partes”. Que con motivo del segundo medio planteado expone en síntesis lo siguiente: “Que en éste caso el
Tribunal a-quo inobservó la norma constitucional que hace referencia a la finalidad de la pena, tampoco observó el
criterio para la determinación de la pena que contempla el artículo 339 del Código Procesal Penal, ya que al
verificar los criterios indicados por el tribunal, solo se limita a hacer una transcripción del referido artículo 339 y no
establece cuales fueron las condiciones que observaron, lo que se traduce en una falta de motivación de la
sentencia, por lo que es evidente que al tribunal haberle impuesto al ciudadano Jose Roberto de los Santos el
máximo de la pena de veinte años por el tipo penal de homicidio voluntario, inobservar las disposiciones
precedentemente citados”. Que en el desarrollo del tercer medio de apelación, la parte recurrente expone en
síntesis lo siguiente: “Que el Tribunal a-quo incurre en contradicción e ilogicidad al establecer en el considerando
8, páginas 11 y 12 de la sentencia, el tipo penal de robo cuya pena es de cinco (5) a veinte (20) años y resulta que
el imputado está siendo procesado por heridas que le causaron la muerte, por lo que es evidente que los hechos
descritos no se subsumen en la norma establecida por el tribunal, por lo que resulta ilógico y contradictorio el
intento de subsunción que realiza el Tribunal a-quo”. Que la parte recurrente concluyó en audiencia de manera
subsidiaria, solicitando la extinción de la acción penal por haber transcurrido el plazo máximo de duración del
proceso, pero resulta que dicha parte no ha aportado a la Corte elementos probatorios que establezcan las
razones por las cuales ha transcurrido dicho plazo, por lo que tai pedimento merece ser desestimado. Que bajo
esos argumentos, el recurrente pretende que esta Corte proceda a anular la sentencia recurrida y sobre la base de
las comprobaciones de hecho ya fijadas en la sentencia, ordene la celebración total de un nuevo juicio; Que los
alegatos de la parte recurrente carecen de fundamentos, pues aún y cuando la parte recurrente refiere que el
Tribunal a-quo no valoró las pruebas acreditadas en el auto de apertura a juicio, no establece de manera precisa a
qué tipo de pruebas se refiere; pero además los Jueces a-quo valoran de manera armónica y conjunta todos y cada
uno de los medios probatorios aportados al proceso conforme las reglas de la lógica, los conocimientos científicos
y las máximas de experiencia y explican el valor probatorio atribuido a cada uno de ellos. Que contrario a lo
alegado por el recurrente, al momento del Tribunal a-quo aplicar la pena impuesta al hoy recurrente tomó en
cuenta lo dispuesto en el artículo 339 de la normativa procesal penal sobre el criterio para la determinación de la
pena, tal y como se hace constar en la sentencia hoy recurrida. Que en cuanto a la alegada contradicción e
ilogicidad planteada por el recurrente en su tercer medio, resulta, que tal alegato carece de veracidad, pues tal y
como se desprende de una lectura al considerando 8 de la sentencia supra indicada, el Tribunal a-quo hace
referencia a los artículos 295 y 304 del Código Penal en los cuales se encuentran previstos y sancionados el
homicidio voluntario, que es el tipo penal por el cual se encuentra acusado el imputado. Que por las razones antes
expuestas procede rechazar los alegatos planteados por el recurrente, por improcedentes e infundados. Que de
conformidad con el artículo 422 del Código Procesal Penal, modificado por el artículo 103 de la Ley 10-15, al
decidir, la Corte de Apelación puede, entre otras cosas, rechazar el recurso, en cuyo caso la decisión recurrida
queda confirmada. Que una revisión de la sentencia de primer grado demuestra que el Tribunal a-quo hizo una
adecuada interpretación de los hechos y una justa aplicación de la ley, por lo que procede rechazar dicho recurso y
confirmar la sentencia recurrida en todas sus partes. Que en aras de garantizar el debido proceso de ley y la tutela
judicial efectiva de los derechos y garantías de las partes, conforme lo establecen los artículos 68 y 69 de la
Constitución de la República, esta Corte ha observado todas y cada una de las disposiciones de nuestra normativa
procesal penal que organizan y configuran el régimen jurídico del recurso de apelación”;
Los Jueces después de haber analizado la decisión impugnada y los medios planteados por la parte recurrente:
Considerando, que básicamente, en lo enunciado en el primer medio de casación vertido contra la decisión
objeto del presente recurso, el imputado recurrente José Roberto de los Santos refuta lo aducido por la Corte
a-qua al rechazar el motivo de apelación planteado, alegando que había precisado que el Tribunal de fondo no
valoró las pruebas documentales a descargo, y la Corte le expresó que no señaló a cuales pruebas se refería,
cuando según advierte el recurrente las mismas se encontraban detalladas en el auto de apertura de juicio, por lo
que la decisión impugnada es manifiestamente infundada;
Considerando, que al respecto es preciso acotar, que si bien constituye una obligación de los jueces a-qua la
contestación de manera puntual de todos y cada uno de los puntos atacados mediante el recurso de apelación, en
aras de preservar las normas del debido proceso de ley y la tutela judicial efectiva; no menos cierto es, que tal y
como lo ponderó la Corte a-qua el recurrente José Roberto de los Santos, se encontraba por igual en el
compromiso de señalar con exactitud los medios probatorios a los que hacía referencia y no pura y simplemente
circunscribirse a establecer que eran las pruebas a descargo acreditadas mediante el auto de apertura a juicio,
pues tal argumento resulta ambiguo y genérico, a fin de la Corte a-qua pueda ponderar debidamente la
pertinencia de lo denunciado; no obstante, la misma en su accionar tuvo a bien observar que el Tribunal a-quo
realizó una valoración probatoria cónsona al sistema de la sana crítica racional y precisó el valor probatorio dado a
cada uno de los elementos de prueba sometidos a su escrutinio;
Considerando, que en el segundo medio de casación, el recurrente José Roberto de los Santos, alega una
ilogicidad manifiesta en la motivación ofertada por la Corte a-qua al desestimar el planteamiento de errónea
aplicación de las disposiciones del artículo 339 del Código Procesal Penal, ya que sólo enuncia los criterios
establecidos para la determinación de la pena, y en ningún momento analiza las circunstancias particulares del
imputado;
Considerando, que sobre el aspecto motivacional de la pena, cimentada en los criterios establecidos en el
artículo 339 del Código Procesal Penal, constituye criterio constante de esta alzada, que dicho texto legal, por su
propia naturaleza, no es susceptible de ser violado, toda vez que lo que establece son parámetros a considerar por
el juzgador a la hora de imponer una sanción, sin constreñirle hasta el extremo de coartar su función
jurisdiccional, que por demás dichos criterios no son limitativos en su contenido y el tribunal no está obligado a
explicar detalladamente porqué no acogió tal o cual criterio o porqué no le impuso la pena mínima u otra pena;
por consiguiente, al no subsistir queja alguna en contra del fallo impugnado, de cuya lectura se puede determinar
que la Corte a-qua ejerció sus facultades al amparo de las normas procesales vigentes, en cumplimiento del debido
proceso, procede rechazar el presente recurso;
Considerando, que de conformidad con las disposiciones del artículo 246 del Código Procesal Penal, “Toda
decisión que pone fin a la persecución penal, la archive, o resuelva alguna cuestión incidental, se pronuncia sobre
las costas procesales. Las costas son impuestas a la parte vencida, salvo que el tribunal halle razón suficiente para
eximirla total o parcialmente. Que en aplicación del contenido del artículo 6 de la Ley 277-2004 sobre el Servicio
Nacional de la Defensa Pública, la Oficina Nacional de Defensa Pública se encuentra exenta del pago de valores
judiciales, administrativos, policiales, sellos, papel timbrado, derechos, tasas por copias legalizadas, certificaciones
y de cualquier otra imposición, cuando actúa en el cumplimiento de sus funciones, tal como ocurre en la especie;
Considerando, que los artículos 437 y 438 del Código Procesal Penal, modificados por la Ley núm. 10-15, y la
Resolución marcada con el núm. 296-2005 del 6 de abril de 2005, contentiva del Reglamento del Juez de la
Ejecución de la Pena para el Código Procesal Penal, emitida por esta Suprema Corte de Justicia, mandan a que
copia de la presente decisión debe ser remitida, por la secretaría de esta alzada, al Juez de la Ejecución de la Pena
del Departamento Judicial correspondiente, para los fines de ley.
Por tales motivos, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia,

FALLA:
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por José Roberto de los Santos, contra la sentencia núm.
334-2017-SSEN-607, dictada por la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Departamento Judicial de San Pedro
de Macorís el 13 de octubre de 2017, cuyo dispositivo aparece copiado en parte anterior del presente fallo;
Segundo: Declara de oficio las costas del proceso, por haber sido representado el recurrente por un
representante de la Oficina Nacional de Defensa Pública;
Tercero: Ordena la notificación de la presente decisión a las partes y al Juez de la Ejecución de la Pena del
Departamento Judicial de San Pedro de Macorís.
Firmado: Alejandro Adolfo Moscoso Segarra, Esther Elisa Agelán Casasnovas e Hirohito Reyes. Cristiana A.
Rosario V., Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran en su encabezamiento, en la
audiencia pública del día, mes y año en él expresados, y fue firmada, leída y publicada por mí, Secretaria General,
que certifico.
www.poderjudici

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