0% encontró este documento útil (0 votos)
43 vistas2 páginas

Extracto de Casa de Muñecas

El documento es una adaptación de la obra Casa de Muñecas de Ibsen. Nora le cuenta a su amiga Sra. Linde que fue ella quien consiguió el dinero para que su marido Torvald pudiera curarse de una enfermedad yendo a Italia, no su padre como todos creían, y ha estado pagando la deuda en secreto a lo largo de los años.

Cargado por

S Trejos
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
43 vistas2 páginas

Extracto de Casa de Muñecas

El documento es una adaptación de la obra Casa de Muñecas de Ibsen. Nora le cuenta a su amiga Sra. Linde que fue ella quien consiguió el dinero para que su marido Torvald pudiera curarse de una enfermedad yendo a Italia, no su padre como todos creían, y ha estado pagando la deuda en secreto a lo largo de los años.

Cargado por

S Trejos
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Extracto de Casa de Muñecas

[Link]
[Link]
(11,12, y 13 )- traducción adaptada.

Adaptación y guión para el alumnado de edades comprendidas entre 12 y 16


años

Nora: ​(Mirando al frente; orgullosa)

No lo debes decir con tanta superioridad.


Sra. Linde: ¿​ Cómo?
Nora: ​Eres como los otros. Todos creéis que no sirvo para nada serio... Sra. Linde: ​Oh, no...

Nora: ​(Con tono confidencial)


...Que no he sufrido las dificultades del mundo. Pero escucha una cosa Cristina. Yo también
tengo algo de lo que estar orgullosa y satisfecha.

​ o lo dudo. ¿Pero a qué te refieres?


Sra. Linde: N
Nora: ​Habla bajo. Fui yo quien le salvó la vida a Torvald.

Sra. Linde: (​ Incrédula) ¿Salvar? ¿Cómo salvar?

Nora: ​Te acuerdas de nuestro viaje a Italia. Torvald no hubiera podido curarse de no haber
ido allí. Sra. Linde: ​Ya, tu padre os dio el dinero necesario.
Nora: ​Sí, es lo que cree Torvald y creen los demás; pero...
Sra. Linde: (​ Cada vez más intrigada)

¿Pero?...
Nora: ​Papá no nos dio ni un céntimo. Fui yo la que consiguió el dinero.

Sra. Linde: ​(Asombrada)


¿Tú? ¿Tanto dinero? ¿Pero de dónde lo sacaste? Porque claro está que no lo tomaste
prestado.

Nora: ​(Altiva y orgullosa)


Una mujer casada sabe cómo conseguir un préstamo sin contar con la autorización del
marido.

Sra. Linde: ¿​ Y tu marido no se enteró nunca?

Nora: ​No, por Dios, ¿Cómo se te ocurre? ¡A él, con las ideas tan estrictas que tiene sobre el
asunto! Y además... Torvald, con su amor propio de hombre... hubiese sido humillante para
él saber que me debía algo.
Sra. Linde: ¿​ Y cómo lo has ido pagando?

Nora: ​Siempre que Torvald me daba dinero para un nuevo traje o cualquier otra cosa, no
gastaba yo más de la mitad. Además, tenía otras fuentes de ingresos; el invierno pasado
tuve la suerte de con- seguir un encargo de hacer copias; me encerraba y me pasaba las
noches copiando hasta muy tarde. Ah, más de una vez me sentí cansada, cansadísima; pero,
por otra parte, no dejaba de ser emocio- nante el estar trabajando y ganando dinero. Era
casi como ser un hombre.

Sra. Linde: ¿​ Y cuánto has podido pagar así?

También podría gustarte