Ríos de mercurio y explosivos.
Es lo que impide la excavación de la tumba del primer emperador chino Qin Shiguang Di y sus
guerreros de terracota Aunque se conoce la ubicación de la tumba, probablemente llena de
tesoros de valor incalculable, el túmulo bajo el que descansa el primer emperador chino está
protegido por sus guerreros de terracota. Aún nadie se ha atrevido a desenterrar sus secretos.
¿Qué lo impide?
En las afueras de Xi'an, la antigua capital de los Qin, yacen miles de guerreros de terracota rojo
brillante, azul, rosa y oro, ya sin pintura. Jinetes, arqueros lanceros y carros custodian nada más y
nada menos que un recinto amurallado subterráneo que aún hoy mantienen intacto: el mausoleo
del primer emperador chino. ¿Por qué nadie ha entrado aún?
20.000 metros cuadrados de corredores subterráneos en los que se alinean unos 8.000 soldados
de terracota de tamaño natural, y todo tipo de trampas, flechas, explosivos y ríos de mercurio
destinados a salvaguardar al emperador, son el magnánimo recinto construido en 36 años para dar
descanso al emperador. La tumba de Qin Shiguang Di, soberano de todos los mortales, y de los
espíritus, constructor de la Gran Muralla, vencedor de la guerra y unificador de los siete reinos,
planificador de grandes obras hidráulicas y carreteras por toda China, es aún un misterio.
Su poder absoluto llevó a cientos de miles de personas a moverse por el inmenso país cumpliendo
trabajos forzados. Protagonizó grandes quemas de libros y persecución de intelectuales y no
menos importante, una búsqueda obsesa de la inmortalidad. Para ello, se dice, consideró el
mercurio el líquido sagrado. Mediante alquimia lo destilaba en sus brebajes que harían más
longevos sus años, y, en efecto, ha mantenido su tumba intacta miles de años después. Su muerte,
presumiblemente habiéndose envenenado a sí mismo con esta sustancia, trajo una gran revuelta
en China. La población, furibunda, trató de borrar cualquier indicio del paso de su figura. Pero no
se atrevieron con la tumba, era demasiado peligroso. El emperador no recuperaría popularidad
hasta el siglo XX en otra revuelta masiva.
Salas con escribas, músicos acróbatas y ríos de Mercurio
Cada sala que se descubre en el mausoleo es única en sus estatuas: escribas con tiras de bambú,
bailarines en plena danza, gimnastas acróbatas, músicos con instrumentos ya desaparecidos o
animales como patos y cisnes. Respecto al túmulo dónde estaría el propio emperador, sigue
intacto. El historiador chino Sima Qian decía que la tumba estaba llena de trampas de flechas, así
como mercurio para simular los ríos de China. Los ríos de mercurio bajo la elevación de terreno
existen, han sido detectados por los arqueólogos y científicos. Y es altamente tóxico. Las trampas
explosivas es probable que también. Por el momento, nadie ha podido sortear las defensas de la
tumba del primer emperador y sus guerreros de terracota sin poner en riesgo su propia vida
¿QUIEN FUE QIN SHI HUANG, CREADOR DE LA GRAN MURALLA CHINA? 🧧
Hace más de dos mil años, en el corazón de la antigua China, surgió un hombre que cambiaría la
historia de su nación y del mundo para siempre. Su nombre era Qin Shi Huang, y su reinado marcó
el inicio de la dinastía Qin, así como el comienzo de un proyecto monumental: la construcción de la
Gran Muralla China. Qin Shi Huang ascendió al trono a los 13 años, en un período turbulento de la
historia china. Su determinación y astucia rápidamente lo distinguieron como un líder excepcional.
Su sueño, sin embargo, no era solo unificar las tierras diseminadas bajo el dominio de los señores
feudales, sino también protegerlas de las incursiones de los nómadas del norte.
Además de la construcción de la Gran Muralla China, Qin Shi Huang, el primer emperador de
China, es conocido por una serie de logros significativos en la unificación de su imperio. Introdujo
un sistema uniforme de escritura, moneda y medidas, unificando la administración burocrática y
legal, lo que sentó las bases para la futura China imperial. También emprendió el ambicioso
proyecto de conectar las murallas defensivas preexistentes, creando una red de carreteras y
canales, mejorando significativamente la infraestructura de transporte en su imperio. Sin embargo,
su régimen autoritario y la quema de libros y entierro de académicos disidentes han dejado una
controvertida huella en su legado histórico. Con respecto a la construcción de la Gran Muralla
China podemos afirmar que no fue un acto impulsivo, sino el resultado de años de planificación y
arduo trabajo. Qin Shi Huang reunió a miles de obreros, incluyendo campesinos, prisioneros y
soldados, para llevar a cabo esta empresa sin precedentes. Los enormes bloques de piedra y tierra
se apilaban meticulosamente para crear una barrera defensiva que se extenderia a lo largo de
miles de kilómetros.
Sin embargo, la Gran Muralla no solo era una fortificación. Era también un símbolo de la grandeza
de China y un faro de su civilización. Con torres de vigilancia, caminos y puertas de paso
estratégicamente ubicadas, se convirtió en un testimonio de la ingeniería avanzada de la época. La
construcción de la muralla no estuvo exenta de desafíos y sacrificios. Miles de trabajadores
murieron durante el proceso, y las condiciones eran extremadamente duras. Pero Qin Shi Huang
estaba decidido a ver su sueño hecho realidad. La muralla no solo serviría como un escudo contra
los invasores, sino que también unificaría las diversas secciones de la nación bajo una sola
identidad china.
🐉 La Gran Muralla China, aunque no se ve igual que en tiempos de Qin Shi Huang, sigue siendo uno
de los logros más impresionantes de la historia de la humanidad. Durante siglos, ha sido testigo de
innumerables eventos y ha defendido la tierra que rodea contra amenazas externas. En última
instancia, el sueño de Qin Shi Huang de unificar y proteger su imperio se materializó en esta
maravilla arquitectónica. Aunque su reinado fue corto y controvertido, su legado perdura a lo largo
de los siglos a través de la Gran Muralla China, un monumento no solo a la ambición de un
hombre, sino a la resistencia y la visión de una nación entera