El agua es una sustancia que químicamente se formula como H2O; es decir, que una molécula de agua se compone de dos
átomos de hidrógeno enlazados covalentemente a un átomo de oxígeno.
Fue Henry Cavendish quien descubrió en 1781 que el agua es una sustancia compuesta y no un elemento. Los resultados de
dicho descubrimiento fueron desarrollados por Antoine Laurent de Lavoisier dando a conocer que el agua estaba formada
por oxígeno e hidrógeno. En 1804, el químico francés Joseph Louis Gay-Lussac y el naturalista y geógrafo alemán
Alexander von Humboldt demostraron que el agua estaba formada por dos volúmenes de hidrógeno por cada volumen de
oxígeno (H2O).
Las propiedades fisicoquímicas más notables del agua son:
El agua es insípida e inodora en condiciones normales de presión y temperatura. El color del agua varía según su
estado: como líquido, puede parecer incolora en pequeñas cantidades, aunque en el espectrógrafo se prueba que tiene
un ligero tono azul verdoso. El hielo también tiende al azul y en estado gaseoso (vapor de agua) es incolora.
El agua bloquea sólo ligeramente la radiación solar UV fuerte, permitiendo que las plantas acuáticas absorban su
energía.
Ya que el oxígeno tiene una electronegatividad superior a la del hidrógeno, el agua es una molécula polar.
La fuerza de interacción de la tensión superficial del agua es la fuerza de van der Waals entre moléculas de agua.
La capilaridad se refiere a la tendencia del agua de moverse por un tubo estrecho en contra de la fuerza de la
gravedad.
El punto de ebullición del agua (y de cualquier otro líquido) está directamente relacionado con la presión atmosférica.
El agua es un disolvente muy potente, al que se ha catalogado como el disolvente universal, y afecta a muchos tipos
de sustancias distintas. Las sustancias que se mezclan y se disuelven bien en agua —como las sales, azúcares, ácidos,
álcalis, y algunos gases (como el oxígeno o el dióxido de carbono, mediante carbonación)— son llamadas hidrófilas,
mientras que las que no combinan bien con el agua —como lípidos y grasas— se denominan sustancias hidrofóbicas.
Todos los componentes principales de las células de proteínas, ADN y polisacáridos se disuelven en agua. Puede
formar un azeótropo con muchos otros disolventes.
El agua es miscible con muchos líquidos, como el etanol, y en cualquier proporción, formando un líquido
homogéneo. Por otra parte, los aceites son inmiscibles con el agua, y forman capas de variable densidad sobre la
superficie del agua. Como cualquier gas, el vapor de agua es miscible completamente con el aire.
El agua pura tiene una conductividad eléctrica relativamente baja, pero ese valor se incrementa significativamente
con la disolución de una pequeña cantidad de material iónico, como el cloruro de sodio.
El agua tiene el segundo índice más alto de capacidad calorífica específica —sólo por detrás del amoníaco— así
como una elevada entalpía de vaporización (40,65 kJ mol-1)
La densidad del agua líquida es muy estable y varía poco con los cambios de temperatura y presión.
El agua puede descomponerse en partículas de hidrógeno y oxígeno mediante electrólisis.
Como un óxido de hidrógeno, el agua se forma cuando el hidrógeno —o un compuesto conteniendo hidrógeno— se
quema o reacciona con oxígeno —o un compuesto de oxígeno—. El agua no es combustible, puesto que es un
producto residual de la combustión del hidrógeno. La energía requerida para separar el agua en sus dos componentes
mediante electrólisis es superior a la energía desprendida por la recombinación de hidrógeno y oxígeno. Esto hace
que el agua, en contra de lo que sostienen algunos rumores, no sea una fuente de energía eficaz.
Los elementos que tienen mayor electropositividad que el hidrógeno —como el litio, el sodio, el calcio, el potasio y
el cesio— desplazan el hidrógeno del agua, formando hidróxidos. Dada su naturaleza de gas inflamable, el hidrógeno
liberado es peligroso y la reacción del agua combinada con los más electropositivos de estos elementos es una
violenta explosión.
Actualmente se sigue investigando sobre la naturaleza de este compuesto y sus propiedades, a veces traspasando los límites
de la ciencia convencional. En este sentido, el investigador John Emsley, divulgador científico, dijo en cierta ocasión del agua
que "(Es) una de las sustancias químicas más investigadas, pero sigue siendo la menos entendida".
El agua constituye el compuesto más expandido en la naturaleza y por ende, el más importante. Es imprescindible
para la vida animal y vegetal. El agua es incolora, inodora, de sabor insípido, con un punto de fusión de 0° C y un punto de
ebullición de 100°C a 1 atmósfera de presión. El hielo y el agua existen juntos en equilibrio a 0 °C.
Purificación.
La purificación del agua es un proceso muy importante para la vida, así como para realizar actividades vinculadas al
desarrollo industrial, económico y social de la humanidad.
Podemos purificar el agua por diversos métodos, tales como: la ozonización, destilación, sedimentación, coagulación,
floculación, cloración, aireación, fluoración, carbón activado, estabilización química e intercambio iónico.
Ozonización: es el tratamiento de aguas inyectando ozono; es un método costoso, pero es usado para la desinfección a pesar de
que no tiene efecto residual en el agua.
Destilación: consiste en retirar, por efecto del calor del agua, aquellas sustancias que afectan los análisis de laboratorio. El
agua destilada que se obtiene está libre de impurezas, porque al ser hervida, el vapor es condensado a estado líquido de nuevo,
separándose de los minerales que quedan como residuo en el balón de destilación.
Sedimentación: es la técnica mediante la cual se separan, por acción de la gravedad, las partículas suspendidas cuyo peso
específico es mayor que el del agua. Es el proceso más antiguo en cuanto a tratamiento y costo mínimo. La sedimentación se
utiliza para clarificar el agua antes de ser filtrada y también para remover materia que ha sido coagulada.
Filtración: es un proceso ampliamente usado en el tratamiento del agua potable para la remoción de partículas agregadas al
agua. En este tratamiento el filtrado de las partículas suspendidas por medios porosos es una etapa importante en la
clarificación del agua potable. El filtrado permite la remoción de partículas, tales como: algas, virus y material de desecho que
llega al agua.
Coagulación: facilita la aglomeración de las partículas de materia orgánica que le dan color al agua y la eliminación de la
turbiedad para obtener agua cristalina y transparente. Entre los agentes coagulantes tenemos el alumbre, que es el más usado,
aunque no siempre el más efectivo.
Floculación: este proceso se fundamenta en la agitación suave y continua del agua tratada con coagulante, para formar grandes
aglomeraciones de materia en descomposición que afecta el consumo del agua. La coagulación y la floculación se usan para
remover los sólidos sedimentables cuando la calidad del agua final no puede ser lograda por otros tratamientos.
Cloración: es el proceso más usado en nuestro medio y consiste en hacer burbujear cloro gaseoso dentro del agua. Para librar
al agua de bacterias patógenas y compuestos orgánicos, a menudo se trata con cloro antes de ser distribuida para el
consumo. Antes de la cloración, se clorifican las aguas añadiendo trisulfato de aluminio con el fin de precipitar los
carbonatos presentes en forma de sulfatos. Además, se le añade al agua flúor, sustancia que confiere al agua buenas
propiedades que ayudan a evitar las caries dentales y atacan a los microorganismos que causan enfermedades.
Aireación: la aireación es importante en la purificación del agua porque:
Permite introducir el aire.
Deja que escapen los gases disueltos, como el CO2 y el H2S.
Elimina las sustancias volátiles que causan olor y sabor.
La introducción del oxígeno constituye la primera etapa en el proceso de eliminación de hierro y el manganeso por filtración.
La eliminación del CO2 mediante la aireación, permite que, la acción corrosiva de las aguas de un abastecimiento, sean
mínimas.
Intercambio iónico: sucede cuando los iones en solución son removidos mediante el intercambio con otros iones. Los
intercambiadores iónicos se usan para suavizar las aguas con exceso de sales y tienen la propiedad de no formar lodo, pero
dan lugar a sales concentradas, las cuales pueden ser igualmente difíciles de manipular. Estos intercambiadores iónicos
conocidos por zeolitas han caído en desuso y han sido reemplazados por las conocidas resinas intercambiadoras que separan
soluciones salinas, por lo que es de uso frecuente en los laboratorios como en la industria para el ablandamiento de aguas.
El carbón activado: se usa en el proceso de atraer tanto iones como moléculas para el control de olor y sabor. Cuando el agua
contiene impurezas se pone en contacto con el carbón activado, éste absorbe las impurezas que producen olor, sabor y color
hasta alcanzar el equilibrio. La cantidad absorbida depende de la concentración de las impurezas, del tiempo de contacto y de la
temperatura del agua. En cualquier etapa del proceso de almacenamiento, la función principal del carbón activado, es
regular la cantidad de agua producida para abastecer en todo momento, la demanda de agua potable para la comunidad.
Importancia.
Ya señalamos que el agua potable es fundamental para la vida y los procesos de desarrollo social y económico de la
humanidad. En el hombre, el agua se presenta en un 70-85% y alcanza índices más elevados en frutas y verduras, como el
tomate y la sandía, por decir algunos. Además, el agua cumple un papel relevante en las funciones digestivas, circulatorias y
excretoras, entre otras, y en mantener el equilibrio de temperatura del cuerpo humano. Mucha del agua tomada se elimina al
exhalar el aire, al transpirar, al orinar y con las heces fecales.
Por ser el agua indispensable para la vida, lo más importante es su calidad, por lo que se le ha clasificado en
diferentes clases de agua:
a. Aguas naturales: son las que están sobre la tierra o en su interior. En su recorrido arrastran diferentes sustancias; por lo
que nunca son puras y nos llegan mezcladas con sales minerales como: cloruros, sulfatos, nitratros, etc.; y sustancias
orgánicas. El agua de lluvia es menos impura que las aguas naturales.
b. Aguas potables: se les llama potables porque son aptas para beber. Tienen agregadas sales de sodio, potasio, calcio;
además de CO2 y oxígeno, que son sustancias esenciales para realizar diferentes funciones fisiológicas. El agua potable debe
cumplir ciertos parámetros para ser considerada y aceptada como tal. Estos requisitos son:
• Ser fresca, transparente, inodora, incolora e insípida.
• Estar aireada para que no sea indigesta.
• No contener gérmenes patógenos ni materia orgánica.
• Deber ser útil para cocer los alimentos y no cortar el jabón.
• No debe contener sales minerales en exceso.
c. Aguas duras: son las aguas que contienen exceso de sales de calcio y magnesio en un porcentaje de 0.60 g /l de agua.
Estas aguas se caracterizan porque no disuelven el jabón ni originan espuma; igualmente, no cocen bien las legumbres.
d. Aguas blandas: son aguas duras que han sido sometidas a tratamientos físicos y químicos para separar las sales presentes
en exceso como los sulfatos y cloruros. Este proceso se conoce por ablandamiento de aguas.
e. Aguas minerales: contienen concentraciones altas de compuestos como el caso de las aguas sulfuradas ricas en H 2S, o
también elevadas concentraciones de CO 2, conocidas como sales carbónicas, entre otras.
Contaminación.
La contaminación del agua se ha convertido en un problema de alta importancia que adquiere mayor atención
mundial, por lo que a cada momento surgen nuevos planteamientos para controlar la contaminación ambiental; dado que cada
día se hace más evidente su repercusión en el desequilibrio ecológico al que alcanzaremos, si no se toman las medidas
preventivas y de acción directa, sobre todo en la contaminación que se adquiera por el agua.
En la actualidad, con el aumento poblacional, se ha incrementado de manera notoria la cantidad de desperdicios
orgánicos e inorgánicos, ya sea de nuestras viviendas o ya sea de las industrias que vierten sus desechos químicos en las
fuentes de agua, lo cual está incidiendo en el ecosistema.
Ciertos ríos están tan contaminados que no pueden usarse como suministro de agua. Las fuentes de contaminación del
agua son diversas. Los fertilizantes, así como los plaguicidas y herbicidas se disuelven en agua para la irrigación agrícola;
como resultado, los desechos de estos químicos son vertidos en las aguas de los ríos, mares o cualquier medio donde fluya el
agua y al final, en la cadena alimenticia se depositan en los peces y animales marinos, lo cual representa un peligro para la
salud de quienes se alimentan de estos organismos acuáticos. Igualmente, las aguas negras que incluyen excrementos
humanos, y materia orgánica e inorgánica, son una fuente de contaminación por medió del agua.
Los procesos industriales constituyen la fuente más grande de contaminantes de nuestros abastecimientos de agua.
Igualmente, los procesos de elaboración de alimentos contaminan el agua.
Esta contaminación afecta a las algas y a los microorganismos acuáticos, los que al morir, su descomposición
consume el oxígeno disuelto, que conduce a la muerte de los peces, y aumenta aún más la contaminación del agua.
La contaminación del agua provoca repercusiones como:
Faltar de agua potable y agua necesaria para realizar los procesos industriales.
Ausencia de valiosas fuentes de nutrientes, más que todo en el mar.
Aumento de tóxicos en los seres vivos.
Cambio en la temperatura, que trastorna al clima y afecta la cosecha.
Es obvio que no podemos quitar en su totalidad la contaminación de las aguas; sin embargo, con un sentido cívico
identificado con el alcance negativo de la contaminación de las aguas, podemos realizar campañas para crear conciencia
acerca de nuestra responsabilidad de no contaminar el agua. Para disminuir la contaminación del agua, de acuerdo a nuestra
educación y convivencia social, se recomienda:
No arrojar desperdicios a los ríos, mares y donde hayan corrientes de agua. Como ya lo señalamos, la contaminación de
las aguas altera severamente el ciclo ecológico en las cadenas alimenticias, provocando perjuicio a toda la vida vegetal y
animal acuática, que se traduce en una ruptura de los enlaces de la cadena alimenticia que son fuentes de alimento para el
hombre y la mujer.
Practicar el reciclaje industrial de los desechos. Los excrementos pueden utilizarse como abono orgánico; el papel y las
telas, ya usadas y viejas, para hacer nuevamente papel; fundir los metales viejos y la chatarra para aprovecharlas en
fabricar nuevos utensilios e instrumentos.
Contaminación de los ecosistemas acuáticos es nuestro mayor problema ecológico, porque conlleva una reducción en el
oxígeno que hace posible la vida de muchas especies acuáticas y del hombre y la mujer.
Entre los factores que son motivo de la contaminación del agua, podemos mencionar a:
Aguas residuales urbanas: Contienen los residuos de la vida diaria. Su volumen aumenta de acuerdo al crecimiento de
las ciudades. Estos desechos van al mayor vertedero que tenemos: el mar. Por eso, nuestras playas urbanas constituyen un
peligro para la salud por su contaminación, sobre todo de las aguas negras.
Aguas industriales: Son una de las fuentes más elevadas de contaminación de las aguas. En su inmensa mayoría las industrias
utilizan el agua para sus actividades de procesamiento de productos, y la reciben de diferentes fuentes: ríos y mares aledaños,
pero la regresan contaminadas a su procedencia, luego de ser utilizada.
Contacto agrícola: Proviene del contacto del agua con productos agrícolas como fertilizantes, plaguicidas e insecticidas.