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3 Reporte de Lectura Pablo Fernandez Christlieb

El documento presenta una discusión sobre diferentes teorías de las emociones y la afectividad colectiva, describiendo seis teorías principales que explican el sentir humano desde perspectivas sensacionales, sentimentales, conductuales, gestuales, ambientales y lingüísticas.

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El documento presenta una discusión sobre diferentes teorías de las emociones y la afectividad colectiva, describiendo seis teorías principales que explican el sentir humano desde perspectivas sensacionales, sentimentales, conductuales, gestuales, ambientales y lingüísticas.

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Alumna: Sánchez Arroyo Ada Lilia

Reporte de Lectura
Teorías de las emociones y teorías de la afectividad colectiva
Pablo Fernández Christlieb

Para generar un planteamiento sobre las investigaciones que se han llevado a


cabo sobre afectividad las cuales hablan de un carácter esfumadizo del tema.
Agnes Heller (1979) escogió llamarlos sentimientos, pero Cheshire
Calhoum (1984) la llama “emoción” (emotion), en celebración del centenario del
título que William James (1884) eligió utilizar esfumadizo, en efecto. Si a veces no
se logra captar el tema, debe admitirse que la mayoría de los autores no
justifiquen el nombre que usan. Echebarría y Páez (1989) intentan justificar el
suyo por medio de una tipología verosímil aunque no convincente. Dada su
verosimilitud puede considerarse como el uso generalizado de los nombres de la
afectividad. Para ellos, la “afectividad” es el “área general” que consiste en “la
tonalidad o el ‘color’ emotivo que impregna la existencia” (Echebarría y Páez,
1979, Páez y Adrián, 1993) (primera definición y automática esfumación del tema:
el afecto es emotivo) que tiene varios tipos. sentimientos, que son reacciones
evaluativas de placer y displacer, como, por ejemplo, “senttrse” defraudado o tener
un “sentimiento” de rencor, o que son estados de ánimo, o sea, sentimientos más
genéricos, como estar o ser triste.
Las emociones son un fenómeno afectivo concreto, intenso, breve, que distrae y
reorienta la conducta y la cognición como, por ejemplo, la emoción del
espectador en un partido de futbol. Finalmente, las pasiones, que son muy
persistentes, de largo plazo y largo aliento, que son en sí mismas el objeto que
persiguen, como la “pasión” por alguien o la “pasión” por la música (cfr. Echebarria
y Páez, 1979, pp. 43-44). La verosimilitud de esta tipología radica en que capta el
uso común en el lenguaje cotidiano, aunque frecuentemente se hagan
intercambiables dependiendo del contexto, vgr. las “pasiones” en el futbol o las
“emociones” en la música.
Les faltó clasificar sensación o motivación, tal vez porque resultaban sinónimos
pobres de los ya anotados. En todo caso, ellos eligen el término “emoción“ por ser
el “elemento esencial de la afectividad” (idem). Muy atinadamente, es decir, le
atinan al término que se utiliza corrientemente en la psicologia y en las ciencias
sociales y humanas en general: se trata de teorías de las emociones. Boring
(1950), por ejemplo, consigna “emoción” como categoría, donde no aparece
“afectividad”.
Las seis casillas representan no los límites dentro de los cuales se constriñe una
teoría, si no su centro o eje de explicación, toda vez que todas las teorías admiten
la importancia de otros fenómenos, sin que tal importancia sea central.
El autor plantea estas seis teorías las cuales explican el sentir diverso que puede
existir en la percepción humana.
Teorías sensacionales – se refiere a los cambios neurofisiológicos que se operan
en el organismo.
Teorías sentimentales – enfatiza un orden sensorial y se refiere al impacto físico
sobre el estado corporal.
Teorías conductuales – La emoción es un movimiento de adaptación del
organismo ante el medio ambiente.
Teorías gestuales – la emoción es una construcción cultural que encarna en
dichos gestos significados.
Teorías ambientales – el centro de la explicación está ubicado en los factores del
exterior que inciden en configurar los sentimiento.
Teorías lingüísticas – cultura simbólica, sistemas de interpretación incardinados
preponderantemente en el lenguaje.
Ciertamente una crítica a estas teorías es su racionalismo, sin embargo esto
ayuda a trabajar dentro del genuino objetivo de la psicología, ya que todo lo
posible de la psicología es la afectividad; todo lo demás o no es conocimiento o no
es psicología.
Teoría de la afectividad colectiva
Una teoría de la afectividad colectiva adopta el método de describir o narrar los
sentimientos como siendo lugares ocupados, volumen poblado de volúmenes; es
una teorización espacial.
La teoría de la afectividad es la de los acontecimientos afectivos, en adelante
(AET), justamente es un modelo teórico que resume los elementos, la estructura y
los procesos implicados para entender las experiencias afectivas en contextos
laborales.
Gilles Deleuze, Henri Bergson y Alfred N. Whitehead son algunos de los
exponentes de estas filosofías que han influido con fuerza en los estudios del
afecto al interior de las ciencias sociales. Su pensamiento ha sido incluso una
condición de posibilidad para el actual giro afectivo.
TEORIA DE LAS EMOCIONES Y TEORIA DE LA AFECTIVIDAD COLECTIVA

Desde Descartes, y hasta pronto el pensamiento humano divide al mundo en todos los opuestos
que Se puedan, como mente y cuerpo o sujeto y objeto. Dado esto, es fácil deducir las posiciones
teóricas que se refieren a las emociones, haciendo un cruce de oposiciones donde puedan
encasillarse, de modo esquemático y como tal injusto, las diferentes aproximaciones. La psicología
específicamente se ha polarizado, por un lado, entre lo físico (obedeciendo el modelo de las
ciencias naturales) y lo cultural (más acorde con las ciencias del espíritu); por el otro lado, dado su
tipo de objeto de estudio, entre lo interior (. dentro del cuerpo) y lo exterior. Es de esperarse que
las diversas teorías de las emociones se ubiquen bajo algún rubro. Las seis casillas representan, no
los límites dentro de los cuales se constriñe una teoría, sino su centro o eje de explicación, toda vez
que todas las teorías admiten la importancia de otros fenómenos, sin que tal importancia sea
central.

Teorías sensacionales

Para unas teorías, la explicación de la emoción radica en última instancia en los cambios
neurofisiológicos que se operan en el organismo. Como decía Severo Ochoa, el amor es física y
química.

Teorías sentimentales

El término "sensación" se utilizó como el impacto físico sobre el estado corporal. "Sentimiento" se
utiliza como la marca infligida sobre el sistema simbólico o espiritual del individuo, sin cambio
físico necesario; algo así como sensaciones no orgánicas. Es interesante notar que hasta el siglo
XVIII no había diferencia entre sensación y sentimiento, y que aun hoy el lenguaje cotidiano no la
tiene clara.

Teorías conductuales

Para estas teorías, la emoción es básicamente un movimiento de adaptación del organismo ante el
medio ambiente. El ejemplo clásico es el trabajo de Darwin, según el cual un animal, y por
herencia los seres humanos, se retuercen de dolor para reacomodar las vísceras y aliviarse.

Teorías gestuales

Teorizó los comportamientos de Darwin, de modo que una vez perdida su utilidad práctica se
elevaron a la dimensión simbólica, con el fin de que podamos estar seguros que aunque alguien
nos frunza el ceño, no nos va a comer, pero sí a enteramos de que está enojado. Para estas teorias,
de cualquier manera, la emoción es una construcción cultural que encarna en dichos gestos
significados.

Teorías ambientales

Depende que se tome por medio ambiente, que puede ir desde una estructura social hasta una
locación particular. Comoquiera, el centro de la explicación esta ubicado en los factores del
exterior que inciden en o configuran los sentimientos, tales como el poder o estatus en el primer
caso. eorías linguisticasLa cultura simbólica, es decir, normas, valores, tradiciones, sistemas de
interpretación, incardinados preponderantemente en el lenguaje, proporciona o dicta las pautas
de lo que ha de ser reconocido como sentimiento, y la forma en que se va a sentir. El tipo, la
intensidad y las circunstancias de una emoción dependen de los cánones sentimentales de una
cultura determinada. Un ejemplo es la teorización que hace Blondel (1928) de la afectividad
colectiva.
La Racionalidad Lineal sucesiva y distinta

Ciertamente, la crítica básica que se puede hacer a las teorías de las emociones es su racionalismo.
La racionalidad es aquella parte de la razón o de la vida simbólica que,además de creer que tiene
toda la razón sin más, está hecha de lenguaje o de discurso. El pensamiento, se supone, es puro
lenguaje, y se supone que la ciencia es discursiva, empleando, por lo demás, un discurso
conceptual (cfr. Bruner, 1990). El lenguaje tiene ciertas características, y se las infunde al
pensamiento y a la ciencia; tres de ellas vienen a cuento. En primer lugar es lineal, prueba de lo
cual son estos renglones, en donde lo que se describe tiene que ir apareciendo palabra por
palabra, una detrás de otra, en fila india, las cuales se tienen que ir siguiendo para llegar bastala
última: el final no puede aparecer desde el principio en la racionalidad lingüística. En segundo
lugar es sucesivo, es decir, que tiene un antes y un después que se desprenden uno del otro, de
manera que la explicación de lo que ocurre después es lo que ocurrió antes: las consecuencias de
los antecedentes, o dicho más al gusto del cientificismo, todo efecto tiene causas.

El objeto de estudio de la psicología

Dentro del mismo marco de su crítica, conviene advertir que, no obstante, las teoríasde las
emociones, malas o buenas, tiene la virtud de trabajar sobre el genuino objeto de la psicología: la
única ocupación posible de la psicología es la afectividad; todo lo demás, o no es conocimiento o
no es psicología. En efecto, la psicología trata, se sabe, con lo que la gente de todos los días hace,
piensa, siente, dice; y todo lo que hace, piensa, siente y dice cotidianamente es muy razonable,
pero no precisamente racional. Si no bastan los interminables ejemplos de hábitos, llantos, sextos
sentidos,ritos, rabias, incomprensiones, cuentos e ilusiones de los que cada uno puede dar fe,
puede entonces útil la argumentación de los positivistas lógicos.

La Compartimentación de la vida

Es la segunda crítica es que las teorías de las emociones realizan compartimentaciones de una
realidad que en sí misma no tiene por qué estar parcelada, partida en dos a la enesima potencia,
separando cuerpo de mente, biología de conciencia, sentimiento de pensamiento, y lenguaje de
imagen. Pero el pensamiento de la modernidad occidental ha colado bajo cuerda la idea de que los
opuetos tienen que ser excluyentes: blanco contra negro, vida contra muerte, triunfo contra
fracaso, de modo que la cabal existencia de uno implique la cancelación de su opuesto, es decir,
como polos, como extraños. Y nos tocó fracaso. También es posible la idea, que servirá más tarde,
de que los opuestos pueden ser incluyentes, de que el blanco solamente es posible por la
existencia de su contrario, y que la muerte forma parte de la vida, y que todo triunfo lleva dentro
su fracaso. Las teorías de las emociones, racionalistas y modernas, piensan con oposiciones
excluyentes, enemigas.

La Situación

A modo de ejemplo, descríbase una tristeza. concretamente, la de una muerte. Por ser un mal
sentimiento es un buen ejemplo. Pues bien hay por supuesto. alguien que falta. y que deja vacíos
los espacios que ocupaba, rodeado de todos los adminículos que se han quedado sin dueño,
absurdos; el silencio ha crecido desde entonces. Los que se quedan presentes habitan un ambiente
que ha sido abandonado, como las ruinas, y sus comportamientos se acomodan a tal ambiente,
como lo hacen los fantasmas a las ruinas, adoptando sus inutilidades: caminan más despacio y con
menos rumbo, con ademanes lentos y hablando poco y en voz baja, como si todo ex-abrupto de
actividad fuese una anomalía en un tiempo que deambula Sin coordenadas, Y lloran, porque las
lágrimas han sido empujadas hacia afuera por un hueco muy pesado que les oprime las vísceras y
no les deja respinu, sino acaso, suspirar, mientras la imaginación les representa escenas de todo lo
que ha quedado interrumpido con la ausencia, como las conversaciones, la vida cotidiana o la cara
del ausente.

Estética

Para la cultura de la modernidad, el fin, ya sea del ser humano, del planeta, de la alegría o de la
inteligencia es exterior a éstos; éstos sólo sirven como medios o instrumentos de algo que les es
superior, que puede ser la riqueza, la producción, etc. Ésta es en el fondo la lógica denominada
racionalista o cientificista. De hecho, el lenguaje, a quien en este texto le toca jugar el papel del
malo de la película, no tiene la culpa, sino más bien aquella lógica que lo ha considerado como un
“medio” de comunicación, como un “instrumento” de conocimiento; el presente trabajo, incluso,
parte de la consideración del lenguaje como la entidad más alta a que se puede aspirar, porque el
lenguaje es el centro y el límite de nuestro conocimiento, esto es, es nuestra realidad. El caso es
que la psicología, que por mucho tiempo ni siquiera se dio cuenta de que utilizaba lenguaje para
hacer su ciencia , creyendo que manipulaba la “realidad” en vez de palabras, ha utiliza- do, en
consecuencia, lógicas que instrumentalizan a su objeto, que lo vuelven medio, no fin, tales como la
aproximación biológica, médica, económica, etc., que hacen de su objeto una serie de piezas y
mecanismos que componen un aparato movido por algo o que sirve para algo que no es psíquico,
ya sea la producción o el aprendizaje, y que es susceptible de des- componerse y por ende
psicología mediante- de arreglarse, como sucede con el aparato digestivo o con las máquinas de
cortar pasto. Por estas razones, en psicología las emociones han sido analizadas y calibradas con
los mismos instrumentos y magnitudes que se aplican a la producción, la gravitación universal, las
máquinas de vapor o las computadoras. De este modo la psicología se vio convertida en
metodomanía y tecnología.

Lo caliente y lo frío

De todos los objetos que están calientes, el que que- ma más es el fuego. Canetti realiza una
espléndida metafísica del fuego como símbolo de las masas y multitudes, las cuales, como se sabe,
son un sentimiento de carne y hueso. Es siguiendo al fuego que los objetos candentes toman sus
características, para empezar, su color, rojo vivo, esto es, el mismo color y el mismo calor de la
sangre cuando se sube a la cabeza, que enrojece la piel, o a veces nada más la sonroja. Las
situaciones, objetos y afectos que son calientes tiene esta característica: la ira, la rabia, el rencor, la
violencia, la agresión, pero asimismo las fiebres, las pasiones febriles, la sexualidad incandescente.
En todos “hierve la sangre”. Como seve, lo candente trata de afectos que son repentinos, intensos,
fulminantes, destructores y fugaces. A cualquiera que es presa de un sentimiento flagrante, se le
recomienda la temperancia, la templanza, lo templado, es decir, que deje bajar La tempera- tura, la
sangre, el rubor, el coraje o el ansia, que enfríe la situación para mejor moverse en ella. Hay que
atemperar la candencia con un baño de agua fria, sea metal o sea deseo. Aquí se trata de los
objetos que vienen del rojo o que se detienen antes de llegar a él: la paciencia o la prudencia son
afectos de temperatura rebajada con ciertas dosis de inteligencia o sensatez, que son cosas frias.
Los sentimientos templados son muy civilizados.

La frialdad es del hielo. Hay objetos frios, situaciones álgidas, afectos gélidos. Nada hay tan lejano
en tacto, apariencia o color al fuego como el hielo, que es de un azul lívido, como el metal, y
carente en absoluto del movimiento crepitante y orgánico del fuego. Los muertos están fríos,
rígidos y pálidos. Las líneas rectas, los ángulos, como los de la arquitectura de aluminio y cristal del
estilo internacional, son formas frías y más bien inhóspitas, que sirvieron para construir casas, pero
no hogares, contrariamente a la arquitectura barroca y churrigueresca.

Lo suave y lo duro

Suave es aquel material o situación, o afecto o forma, contra el cual uno se puede arrojar sin el
menor riesgo de peligro. los cojines y colchones, y las nu- bes. Suaves son la tela y la piel; son
objetos lisos, sin ningún tipo de muesca o relieve que pudiera raspar; no causan fricciones. Son
inofensivos. También es suave lo que puede caer sobre uno sin lastimarlo, como la brisa o un vaso
de leche al estómago, o lo dulce en el paladar o la garganta, que no raspa. La dulzura es una forma
de la suavidad, y por lo mismo, el cariño, la simpatía, la timidez, la infancia, son afectos suaves.
Pero lo suave es al mismo tiempo inconsistente, maleable, débil: se puede estrujar, doblar,
replegar, arrugar sin mayor trabajo, como la piel con la edad, de manera que la suavidad tiene su
doble connota- ción, que aparece cuando se excede a sí misma, de tan suave, débil, y entonces se
toma empalagosa, incómoda, blandengue. Es amortiguador pero no soporte. Y lo que es soporte
pero no amortiguador es duro. Al principio, como un brazo fuerte, sostiene y levanta, sirve de
apoyo, es sólido, firme, confiable, como un muro, como cualquier objeto macizo de una pieza,
como lo pueden ser afectos tales como la confianza, la fe, los consejos, la solicitud, la compañía.

Lo alto y lo bajo

La vida diaria transcurre a ras de suelo, y a esto se le llama “normalidad’, pero esta normalidad no
podria mantenerse en su nivel si no estuviera insuflada por la tensión entre dos extremos: lo alto y
lo bajo. Las ciudades que habitamos, las morales que habitamos, las culpas que habitamos, el
tiempo que habitamos, están marcados por esta dicotomía. Altas son las cimas de las montañas,
las cúspides de las pirámides, las cúpulas de los templos. Dios está en lo alto, de hecho es el
“altísimo”; los reyes son nada más “altezas”, y las cosas que valen la pena son de “altos vuelos”.Hay
ciertamente, sentimientos altos, como las al- tas virtudes, la magnanimidad, pero sobre todo, hay
sentimientos que tienden a la altura, es decir, que son ascendentes, y por ello, entre lo alto y lo
bajo, no hay más niveles donde situarse como no sea la mediocre normalidad de ras de suelo, tan
desprestigiada (aunque ya hay alegatos en su favor, en realidad hay escalas, como la escala social,
escale- ras, como la del triunfo, y otros utensilios para trepar posiciones. Las situaciones de
ascenso y los sentimientos de subida son muy propios de la tecnomodernidad y su sistema de
competencia: la ambición, la soberbia, la voluntad, etc., son afectos que tienen esta forma.

CONCLUSIÓN

Las dualidades presentadas en el texto, como lo caliente y lo frío, lo suave y lo duro, y lo alto y lo
bajo, revelan la complejidad de las emociones humanas y cómo estas influyen en nuestras
relaciones y percepciones sociales. La psicología social desempeña un papel fundamental al
explorar cómo estas emociones impactan nuestras interacciones interpersonales, cómo los
estereotipos y prejuicios pueden surgir de las percepciones de lo "duro" y lo "suave," y cómo las
dinámicas de poder y status en la sociedad están influenciadas por la tensión entre lo alto y lo
bajo. Además, esta disciplina resalta cómo la cultura y el contexto social pueden moldear estas
dualidades, ofreciendo una comprensión esencial de cómo las emociones individuales y colectivas
se entrelazan con el mundo social, lo que tiene implicaciones importantes para promover
relaciones saludables y una sociedad más equitativa.

En conclusión, las diversas aproximaciones teóricas a las emociones en psicología ofrecen una
comprensión multifacética de este complejo fenómeno humano. Cada enfoque aporta una
perspectiva única sobre cómo se originan, se expresan y se experimentan las emociones. Desde las
teorías sensacionales que enfatizan los cambios fisiológicos hasta las teorías sentimentales que se
centran en la experiencia subjetiva, pasando por las teorías conductuales que se enfocan en el
comportamiento y las teorías gestuales que ponen énfasis en la expresión facial, todas estas
aproximaciones enriquecen nuestro entendimiento de las emociones. Además, las teorías
ambientales destacan la influencia del entorno, mientras que las teorías lingüísticas subrayan el
papel del lenguaje y la cultura en la formación de las emociones. En última instancia, estas diversas
perspectivas demuestran que las emociones son un fenómeno multidimensional y
multidisciplinario que involucra aspectos biológicos, cognitivos, sociales y culturales, y su estudio
continuo contribuye a una comprensión más completa de la experiencia humana.

Bibliografía
Fernández P. (1994). Teoría de las Emociones y teoría de la afectividad.
Revista Iztapalapa 35. México: 89- 112. Antología pág. 90 – 111.

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