Viaje del HMS Beagle[editar]
Artículo principal: Segundo viaje del HMS Beagle
Portada de la primera traducción en España de un
libro de Charles Darwin (Juan N. de Vizcarrondo, 1857).
El viaje del Beagle duró casi cinco años, zarpando de la bahía de Plymouth el 27 de
diciembre de 1831 y arribando a Falmouth el 2 de octubre de 1836. Tal como Fitzroy le
había propuesto, el joven Darwin dedicó la mayor parte de su tiempo a investigaciones
geológicas en tierra firme y a recopilar ejemplares, mientras el Beagle realizaba su
misión científica para medir corrientes oceánicas y cartografiando la costa.427 Darwin tomó
notas escrupulosamente durante todo el viaje, y enviaba regularmente sus hallazgos a
Cambridge, junto con una larga correspondencia para su familia que se convertiría en
el diario de su viaje.28 Tenía nociones de geología, entomología y disección de
invertebrados marinos —aunque se sabía inexperto en otras disciplinas científicas; de
modo que reunió hábilmente gran número de especímenes para que los especialistas en la
materia pudieran llevar a cabo una evaluación exhaustiva.29 A pesar de sufrir frecuentes
mareos —que ya había acusado la primera vez que embarcó su equipaje a bordo— la
mayoría de sus notas zoológicas versa sobre invertebrados marinos, comenzando por una
notable colección de plancton que reunió en una temporada con viento en calma.2730
En su primera escala, en Santiago de Cabo Verde, Darwin descubrió que uno de los
estratos blanquecinos elevados en la roca volcánica contenían restos de conchas. Como
Fitzroy le había prestado poco antes la obra de Charles Lyell Principios de Geología, que
establecía los principios uniformistas según los cuales el relieve se formaba mediante
surgimientos o hundimientos a lo largo de inmensos períodos,n. 1 Darwin comprendió ese
fenómeno desde el punto de vista de Lyell, e incluso se planteó escribir en el futuro una
obra sobre geología.31
Viaje del Beagle
En Brasil, Darwin quedó fascinado por el bosque tropical, pero aborreció el espectáculo de
la esclavitud.3233
En Punta Alta y en los barrancos de la costa de Monte Hermoso, cerca de Bahía
Blanca, Argentina, realizó un hallazgo de primer orden al localizar en una colina fósiles de
enormes mamíferos extintos junto a restos modernos de bivalvos, extintos más
recientemente de manera natural. Identificó, por un diente, al poco conocido megaterio —
que en principio asoció con el caparazón de una versión gigante (gliptodonte) de la
armadura de los armadillos locales—. Estos hallazgos, ocurridos el 24 de septiembre de
1832, constituyeron la primera prueba fósil que halló sobre la mutabilidad de las especies y
marcaron el inicio de la posterior elaboración de su célebre teoría. Estos hallazgos
despertaron un enorme interés a su regreso a Inglaterra.34 Cabalgando con
los gauchos del interior se dedicó a observar la geología y extraer más fósiles,
adquiriendo, al mismo tiempo, una perspectiva de los problemas sociales, políticos
y antropológicos tanto de los nativos como de los criollos en el momento anterior a
la revolución de los Restauradores. También aprendió que los dos tipos de ñandú poseen
territorios separados, aunque superpuestos.3536
Contempló con asombro la diversidad de la fauna y la flora en función de los distintos
lugares. Así, pudo comprender que la separación geográfica y las distintas condiciones de
vida eran la causa de que las poblaciones variaran independientemente unas de otras.
Continuando su viaje hacia el sur, observó llanuras aplanadas llenas de guijarros en las
que cúmulos de restos de conchas formaban pequeñas elevaciones. Como estaba leyendo
la segunda obra de Lyell, asumió que se trataba de los «centros de creación» de especies
que este describía, aunque por primera vez comenzó a cuestionar los conceptos de lento
desgaste y extinción de especies defendidos por Lyell.3738
En Tierra del Fuego se produjo el retorno de tres nativos yagán que habían sido
embarcados durante la primera expedición del Beagle, con objeto de recibir una educación
que les permitiera actuar de misioneros ante sus semejantes. Darwin los encontró amables
y civilizados, aunque los otros nativos le parecieron «salvajes miserables y degradados»,
tan distintos de los que iban a bordo como lo pudieran ser los animales salvajes de los
domésticos,39 si bien, para Darwin, esa distinción estribaba en cuestiones culturales y no
raciales. Al contrario que sus colegas científicos, empezó a sospechar que no existía una
diferencia insalvable entre los animales y las personas.40 Al cabo de un año, la misión
había sido abandonada. Uno de los fueguinos retornados, a quien le habían dado el
nombre cristiano de Jemmy Button, vivía con los demás nativos, se había casado y
manifestó no tener ningún deseo de volver a Inglaterra.41
Placa conmemorativa del ascenso de Charles Darwin
al Cerro La Campana (hoy parque nacional La Campana, Chile)
En Chile, Darwin fue testigo del terremoto de Concepción,42 donde observó indicios de un
levantamiento del terreno, entre los que se encontraban acumulaciones
de valvas de mejillones por encima de la línea de la marea alta. Asimismo, también
encontró restos de conchas en las alturas de los Andes, así como árboles fosilizados que
habían crecido a pie de playa, lo que le llevó a pensar que, según subían niveles de tierra,
las islas oceánicas se iban hundiendo, formándose así los atolones de arrecifes de coral.43
44
Poco después, en las islas Galápagos, geológicamente jóvenes, Darwin se dedicó a
buscar indicios de un antiguo «centro de creación», y encontró variedades
de pinzones que estaban emparentadas con la variedad continental, pero que variaban de
isla a isla. También recibió informes de que los caparazones de tortugas variaban
ligeramente entre unas islas y otras, permitiendo así su identificación.45
En Australia, la rata marsupial y el ornitorrinco le parecieron tan extraños que Darwin
pensó que era como si «dos creadores» hubiesen obrado a la vez.46 Encontró a
los aborígenes australianos «bienhumorados y agradables», y notó su decadencia por la
proliferación de asentamientos europeos.47
El HMS Beagle también investigó la formación de los atolones de las islas Cocos, con
resultados que respaldaban las teorías de Darwin. Por aquel entonces, Fitzroy —que
redactaba la «narración oficial» de la expedición— leyó los diarios de Darwin y le pidió
permiso para incorporarlos a su crónica.48 El diario de Darwin fue entonces reescrito como
un tercer volumen dedicado a la historia natural.49En Ciudad del Cabo, una de las últimas
escalas de su vuelta al mundo, Darwin y Fitzroy conocieron a John Herschel, quien había
escrito recientemente a Lyell alabando su teoría uniformista por plantear una especulación
sobre «ese misterio de misterios: la sustitución de especies extintas por otras [como] un
proceso natural en oposición a uno milagroso».50Ordenando sus
notas rumbo hacia Plymouth, Darwin escribía que de probarse sus crecientes sospechas
sobre los pinzones, las tortugas y el zorro de las islas Malvinas, «estos hechos desbaratan
la teoría de la estabilidad de las especies» (más tarde, reescribió prudentemente «podrían
desbaratar»).51 Posteriormente reconoció que en aquel momento, los hechos observados
le hacían pensar que «arrojaban alguna luz sobre el origen de las especies».52
Años de la gestación y publicación de El origen de las
especies[editar]
Artículo principal: El origen de las especies
Inicios de la teoría[editar]
Cuando el Beagle regresó el 2 de octubre de 1836, Darwin se había convertido en una
celebridad en los círculos científicos, ya que en diciembre de 1835 Henslow había
promovido la reputación de su anterior discípulo distribuyendo entre naturalistas
seleccionados un panfleto de sus comunicaciones sobre geología.53 Darwin fue a visitar su
casa en Shrewsbury y se encontró con sus parientes, apresurándose inmediatamente
a Cambridge para ver a Henslow, quien le recomendó buscar naturalistas disponibles para
catalogar las colecciones, y acordó encargarse de los especímenes botánicos. El padre de
Darwin organizó las inversiones que permitieron a su hijo ser un caballero científico
sustentado por sus propios ingresos, y le animó a hacer una gira por las instituciones
de Londres para asistir a recepciones en su honor y buscar de ese modo expertos para
describir las colecciones. Los zoólogos tenían ante sí un enorme trabajo acumulado, y
había peligro de que los especímenes quedaran abandonados en almacenes.54
A mediados de julio de 1837 Darwin comenzó su
cuaderno B sobre la «Transmutación de las especies» y en su página 36 escribió «pienso
en el primer árbol de la vida».
Charles Lyell, entusiasmado, se encontró con Darwin por primera vez el 29 de octubre y
pronto le presentó al prometedor anatomista Richard Owen, quien disponía de las
instalaciones del Real Colegio de Cirujanos de Inglaterra para poder trabajar en
los huesos fosilizados recolectados por Darwin. Entre los sorprendentes ejemplares que
clasificó Owen se encontraban los de perezosos gigantes extintos, un esqueleto casi
completo del desconocido Scelidotherium, un roedor del tamaño de un hipopótamo, que
recordaba a un capibara gigante, y fragmentos del caparazón de Glyptodon, un armadillo
gigante, tal y como inicialmente supuso Darwin.55 Estas criaturas extintas estaban
estrechamente relacionadas con especies vivas de Sudamérica.56
A mediados de diciembre, Darwin buscó alojamiento en Cambridge para organizar su
trabajo en sus colecciones y reescribir su «diario».57 Escribió su primer artículo en el que
defendía que la masa continental de América del Sur se estaba elevando lentamente, y
con el apoyo entusiasta de Lyell lo leyó en la Sociedad Geológica de Londres el 4 de enero
de 1837. El mismo día presentó sus especímenes de mamíferos y aves a la Sociedad
Zoológica de Londres. El ornitólogo John Gould pronto anunció que las aves de las islas
Galápagos que Darwin había pensado que eran una mezcla de tordos, picogordos y
pinzones, eran en realidad especies distintas de pinzones. El 17 de febrero Darwin fue
elegido como miembro de la Sociedad Geográfica y el discurso de presentación, que
estuvo a cargo de Lyell en su calidad de presidente, expuso los hallazgos de Owen a partir
de los fósiles de Darwin, enfatizando la continuidad geográfica de las especies como
apoyo a sus ideas uniformistas.58
A comienzos de marzo Darwin se mudó a Londres para residir cerca de su trabajo,
uniéndose al círculo social de científicos de Lyell, con eruditos como Charles Babbage,59
quien le describió a Dios como diseñador de leyes. La carta de John Herschel sobre el
«misterio de misterios» de las nuevas especies fue ampliamente discutida en estas
reuniones, con explicaciones que se buscaban en las leyes de la naturaleza, no en
milagros ad hoc. Darwin permaneció con su hermano Erasmus, quien era un libre
pensador, miembro del círculo del partido Whig y amigo íntimo de la escritora Harriet
Martineau que promovió el maltusianismo que subyacía a la controvertida ley de Pobres de
1834 de los whigs para impedir que el bienestar produjera sobrepoblación y más pobreza.
Como unitarista recibió bien las implicaciones radicalistas de la transmutación de las
especies, promocionadas por Robert Edmond Grant y jóvenes cirujanos influidos
por Étienne Geoffroy Saint-Hilaire, pero que eran anatema para los anglicanos que
defendían el orden social.5060
En su primera reunión para discutir sus detallados hallazgos, Gould le dijo a Darwin que
los pinzones de las distintas islas de las Galápagos eran especies diferentes.61 Los
dos ñandúes también eran especies distintas, y el 14 de marzo Darwin publicó el hecho de
que su distribución había cambiado, desplazándose hacia el sur.62
A mediados de marzo, Darwin especulaba en su cuaderno rojo sobre la posibilidad de que
«una especie se transforme en otra» para explicar la distribución geográfica de
las especies de seres vivos como los ñandúes, y de las extintas como Macrauchenia, una
especie de guanaco gigante. Desarrolló sus ideas sobre la longevidad, la reproducción
asexual y la reproducción sexual en su cuaderno B en torno a mediados de julio hablando
de la variación en la descendencia para «adaptarse y alterar la raza en un mundo en
cambio» como la explicación de lo observado en las tortugas de las Galápagos, pinzones y
ñandúes. Realizó un esbozo en el que representaba la descendencia como la ramificación
de un árbol evolutivo, en el cual «es absurdo hablar de que un animal sea más
evolucionado que otro», descartando de ese modo la teoría de Lamarck en la cual líneas
evolutivas independientes progresaban hacia formas más evolucionadas.63
El proceso de preparación[editar]
Véase también: Down House
Panorámica de la casa Down House, donde vivió
Charles Darwin.
A su vuelta al Reino Unido, Darwin publicó la obra Diario del viaje del Beagle. Cuando las
«crónicas» de Fitzroy se publicaron en mayo de 1839, los diarios de Darwin eran ya un
éxito tal que el mismo Fitzroy costeó la publicación del tercer tomo.64 Durante más de una
década, se dedicó a realizar pruebas de cruce de animales y numerosos experimentos
con plantas, mediante los cuales encontró indicios de que las especies no eran realidades
inmutables que le permitieron profundizar las implicaciones de su teoría.4 Durante más de
una década estos trabajos constituyeron el trasfondo de su investigación principal,
consistente en la publicación de los resultados científicos del «viaje del Beagle». 65
Panorámica del salón de la casa Down House, donde
vivió Charles Darwin.
A principios de 1842, Darwin escribió una carta a Lyell exponiéndole sus ideas, quien
observó que su camarada «se negaba a ver un origen para cada grupo similar de
especies». Tras tres años de trabajo, Darwin publicó en mayo sus estudios sobre
los arrecifes coralinos, y comenzó a esbozar su teoría.66 Para escapar a las presiones de
la capital, el matrimonio Darwin se mudó a su Down House rural en septiembre. 67 El 11 de
enero de 1844 Darwin comentó sus especulaciones con el botánico Joseph Dalton Hooker,
admitiendo con humor que era «como confesarse culpable de asesinato».6869 Hooker
replicó que en su opinión había «series de producción en diferentes puntos, así como un
cambio gradual en las especies», y le manifestó su interés en «escuchar su explicación
sobre cómo puede producirse este cambio, dado que por el momento las opiniones al
respecto no me satisfacen».70
Hacia el mes de julio, Darwin había ampliado su esbozo a un ensayo de 230 páginas,
destinado a completarse con el resto de sus investigaciones en el caso de una muerte
prematura.71 En noviembre la opinión pública reaccionó con polémica ante la publicación
anónima de la obra Vestigios de la historia natural de la Creación, escrita por Robert
Chambers. Se trataba de una obra bien redactada que llamó la atención sobre el tema de
la transmutación. Darwin le censuró su bisoñez en geología y zoología, pero las críticas
que recibió esta defensa de la evolución hicieron que revisara cuidadosamente sus propios
argumentos.7273
El camino donde Darwin meditaba, en la Down
House.
En 1846 Darwin ya había completado su tercer libro sobre geología, Observaciones
geológicas en América del Sur. Recuperó su fascinación por los invertebrados marinos,
que había despertado en sus años de estudiante cuando diseccionaba y catalogaba con
Robert Edmond Grant los percebes recogidos durante su viaje, observando con placer sus
complejas estructuras y planteando analogías con estructuras similares.74 En 1847, Hooker
recibió el «ensayo» y envió algunas notas críticas a Darwin, que le ayudaron a ver su obra
con distanciamiento científico y cuestionarse su oposición al creacionismo.75
Preocupado por su enfermedad crónica, Darwin acudió en 1849 al balneario del doctor
James Manby Gully, y descubrió con sorpresa las virtudes de la hidroterapia.76 En 1851 su
querida hija Anne Darwin enfermó, avivando los temores de Darwin de que su mal pudiera
ser hereditario, y tras una serie de crisis falleció.77
A lo largo de ocho años de trabajo sobre cirrípedos, la teoría de Darwin le había ayudado a
encontrar homologías que indicaban que mínimas alteraciones morfológicas permitían a
los organismos cumplir nuevas funciones en nuevas condiciones, y el hallazgo de
minúsculos machos parásitos en organismos hermafroditas le sugirió una progresión
intermedia en el desarrollo de seres sexuados.78 En 1853 este trabajo le valió la Medalla
Real concedida por la Royal Society, trayéndole así la celebridad como biólogo.79 En 1854
continuó su trabajo sobre la teoría de las especies, y en noviembre ya había anotado que
las diferencias en los caracteres de los descendientes podían obedecer a su adaptación a
«diversos entornos» en la economía natural.80
Trabajo excesivo, enfermedad y matrimonio[editar]
Durante el desarrollo de su profundo estudio sobre la transmutación de las especies,
Darwin se cargó con más trabajos. Mientras aún escribía su «diario», continuó editando y
publicando los informes de los expertos sobre sus colecciones y con la ayuda de Henslow
obtuvo una asignación del tesoro de 1000 libras para patrocinar su obra en varios
volúmenes Zoología del viaje del Beagle. En esta última y en su libro Geología de
Sudamérica acepta datos no realistas en apoyo de las ideas de Lyell. Darwin acabó de
escribir su diario en torno al 20 de junio de 1837, día de la coronación de la reina Victoria,
pero posteriormente tuvo que corregir las pruebas.81
Darwin tomó como esposa a su prima, Emma Wedgwood.
La salud de Darwin se resintió por la presión. El 20 de septiembre tuvo una «incómoda
palpitación del corazón», de modo que los médicos le conminaron a «abandonar todo el
trabajo» y vivir en el campo durante algunas semanas. Tras visitar Shrewsbury se reunió
con sus parientes de la familia Wedgwood en Maer Hall, Staffordshire, pero les encontró
demasiado entusiasmados con los relatos de sus viajes como para proporcionarle algún
descanso. Su encantadora, inteligente y cultivada prima Emma Wedgwood (1808-1896),
nueve meses mayor que Darwin, estaba cuidando de su tía inválida. Su tío, Jos señaló un
lugar donde el limo habían desaparecido bajo el terreno y sugirió que podría ser obra de
los gusanos, inspirando una «nueva e importante teoría» sobre su papel en la formación
del suelo que Darwin presentó ante la Sociedad Geológica de Londres el 1 de noviembre.82
William Whewell animó a Darwin a aceptar las obligaciones de secretario de la Sociedad
Geológica. Tras declinar inicialmente la oferta, aceptó el cargo en marzo de 1838. 83 A
pesar de la abrumadora labor de escribir y editar los informes del Beagle, Darwin realizó
destacables progresos en el problema de la transmutación, aprovechando cualquier
oportunidad para poner en cuestión a naturalistas expertos y, de forma menos
convencional, a personas con experiencia práctica, como granjeros y criadores
de palomas.484 Con el tiempo su investigación tomaba datos de sus parientes e hijos, la
familia Butler, los vecinos, colonos y antiguos compañeros de navegación.85 Entre sus
especulaciones incluyó desde el principio a la naturaleza humana, y observando
un orangután en el zoológico el 28 de marzo de 1838 reparó en lo semejante de su
conducta a la de un niño.86
Los esfuerzos le pasaron factura, y en junio tuvo que permanecer varios días en cama
con problemas estomacales, dolor de cabeza y síntomas de afección cardíaca. Durante el
resto de su vida se vio repetidamente incapacitado con episodios de dolores de
estómago, vómitos, abscesos graves, palpitaciones, temblores y otros síntomas, en
particular durante las épocas de estrés como la asistencia a reuniones o visitas sociales.
La causa de la enfermedad de Darwin sigue siendo desconocida, y todos los intentos
de tratamiento tuvieron poco éxito.87
El 23 de junio se tomó un respiro y se fue a «hacer algo de geología» en Escocia.
Visitó Glen Roy con un tiempo extraordinario para ver los «caminos naturales» cortados en
las laderas de las colinas a tres alturas. Posteriormente publicó su interpretación de este
fenómeno, afirmando que eran playas de mar elevadas por los movimientos geológicos,
pero posteriormente tuvo que aceptar que eran líneas de la orilla de un lago proglacial.88
Totalmente recuperado regresó a Shrewsbury en julio. Acostumbraba a tomar notas diarias
sobre la cría animal, al tiempo que pergeñaba pensamientos inconexos sobre su carrera y
proyectos en dos pedazos de papel, en los que valoraba las ventajas e inconvenientes de
contraer matrimonio.89 Tras tomar una decisión favorable, lo discutió con su padre y fue a
visitar a su prima Emma el 29 de julio. No llegó a hacerle proposiciones, pero en contra del
consejo de su padre le mencionó sus ideas sobre la transmutación.90
Continuando con sus investigaciones en Londres, a las extensas lecturas de Darwin se
añadió la sexta edición de la obra de Thomas Malthus Ensayo sobre el principio de la
población:
En octubre de 1838, esto es, quince meses después de comenzar mi indagación sistemática,
sucedió que leí por diversión el ensayo sobre la población de Malthus, y comencé a estar bien
preparado para apreciar la lucha por la existencia que se da en todas partes a partir de
observaciones a largo plazo de los hábitos de animales y plantas, y de inmediato me impactó el
hecho de que bajo tales circunstancias las variaciones favorables tenderían a ser preservadas,
mientras que las desfavorables serían destruidas. El resultado de esto sería la formación de nuevas
especies. Aquí, por tanto, por fin había una teoría con la que trabajar. 91
Charles Darwin, con 31 años, en un retrato
en acuarela realizado por George Richmond hacia finales de los años 1830.
Malthus afirmaba que si no se controlaba, la población humana crecería en progresión
geométrica y pronto excedería los suministros de alimentos, alcanzando lo que se conoce
como catástrofe maltusiana.4 Darwin estaba bien preparado para percatarse de que eso se
aplicaba a lo que de Candolle denominaba «guerra de especies» entre plantas y a la lucha
por la existencia en la vida salvaje, explicando cómo el tamaño poblacional de una especie
permanecía bastante estable. Puesto que las especies siempre se reproducían en
cantidad mayor que los recursos disponibles, las variaciones favorables mejorarían la
supervivencia de los organismos transmitiendo las variaciones a su descendencia,
mientras que las variaciones desfavorables se perderían. Esto acabaría dando como
resultado la formación de nuevas especies.492 El 28 de septiembre de 1838 anotó esta
intuición, describiéndola como un tipo de cuña que introduciría las estructuras adaptadas
en las fisuras de la economía de la naturaleza al tiempo que las estructuras más débiles se
hacían a un lado.4 En los meses siguientes comparó a los granjeros recogiendo lo mejor
de su cosecha con una selección natural maltusiana a partir de variantes surgidas «al
azar», de modo que «cualquier parte de [cualquier] estructura nuevamente adquirida está
completamente experimentada y perfeccionada», y pensó que esta analogía era «la parte
más hermosa de mi teoría».93
El 11 de noviembre volvió a Maer y se declaró a Emma, contándole una vez más sus
ideas. Ella aceptó, y en los intercambios de cartas de amor mostraba cómo valoraba su
apertura a compartir sus diferencias, y exponiendo también sus creencias unitaristas y su
preocupación porque sus dudas honestas pudieran separarlos más adelante.94 Mientras
estaba buscando casa en Londres, los accesos de enfermedad continuaban y Emma le
escribió apremiándole a que se tomara algún descanso, comentando de modo casi
profético «No sigas poniéndote malo, mi querido Charley hasta que pueda estar contigo
para cuidarte». Él encontró una casa que llamó una «cabaña de guacamayos» (por sus
llamativos interiores) en Gower Street, y trasladó allí su museo durante las navidades. El
24 de enero de 1839 Darwin fue elegido miembro de la Royal Society.95
El 29 de enero Darwin y Emma Wedgwood se casaron en Maer en una ceremonia
anglicana preparada para acoger a los unitarios, e inmediatamente tomaron el tren a
Londres para ocupar su nuevo hogar.96