OBJETIVO:
Esta problemática puede presentar muchas facetas, por ese motivo vamos a
analizar las más importantes, para conocer qué es la desigualdad, sus tipos y cómo
afecta a nuestras vidas
INTRODUCCIÓN:
El siguiente informe pretende dar a conocer acerca de la Desigualdad vs la Inclusión, en
el ámbito educativo de la Educación Primaria.
Cuando se considera al ser humano, la desigualdad se refiere a la falta de equilibrio
entre dos o más personas, en casi todos los casos, la desigualdad conlleva, además de
una situación de marginación y aislamiento, el señalamiento de esos grupos sociales que
se han visto afectados directamente por esta circunstancia.
Cabe destacar que, a través de la investigación bibliográfica de las diferentes
dimensiones, con posterior análisis, se evidencia los distintos factores que generan
desigualdades en el ámbito educativo.
A continuación, se manifiesta la información adquirida a través de la investigación con
respecto al tema.
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DESARROLLO:
La desigualdad también puede referirse a la falta de equidad (que consiste en dar
más a los más necesitados), equilibro (se refiere a mantener una posición estable) o
igualdad (proporcionar los mismos recursos a todos) entre dos o más personas, cosas,
hechos o realidades.
En este sentido, puede relacionarse con cuestiones sociales (desigualdad social,
económica, educativa, de género y legal)
Existen diferentes tipos de desigualdades y son:
Desigualdad social
Se conoce como desigualdad social a la situación socioeconómica por la cual un
individuo recibe un trato desigual o diferente. En función de su posición social,
económica, su creencia religiosa, su color de piel, su género, sus preferencias sexuales,
su lugar de procedencia o su cultura, entre otras cosas.
Esta se manifiesta en un trato diferente o discriminatorio hacia las personas por
tener alguna de las características antes mencionadas. En este sentido, puede ser
positiva, cuando la beneficia al individuo, o negativa, cuando va en perjuicio de sus
derechos.
La desigualdad social es consecuencia de problemas históricos y culturales, y ha
existido desde tiempos remotos en todas las civilizaciones del mundo.
Es un grave problema para nuestras sociedades modernas, pues acaba por
condicionar el acceso del individuo a bienes económicos y culturales, servicios públicos
y a determinadas posiciones o roles en la sociedad en función de prejuicios o creencias.
La desigualdad social se manifiesta, por ejemplo, cuando se le niega un empleo a
una persona por su género, etnia, religión u orientación sexual. Otro ejemplo es negarles
a las personas de un nivel socioeconómico bajo el ingreso a una tienda o a
una institución, ya que se está reservando ciertas oportunidades, ciertos beneficios y
ciertas experiencias para un sector específico, privilegiado, de la sociedad. Esto suele
traducirse en que algunos tengan mucho y otros, en cambio, muy poco.
Desigualdad económica
la desigualdad económica tiene que ver con el reparto desigual del dinero, y por ende
de los bienes y servicios disponibles, entre los distintos actores de una sociedad.
Así, existen sociedades de altos ingresos y sociedades de bajos ingresos. Sus
respectivos ciudadanos tienen más o menos oportunidades de protagonismo en el
mundo dependiendo de a cuál pertenezcan; pero dentro de cada uno de ellos, además,
hay ciudadanos con altos ingresos y ciudadanos con bajos ingresos, o sea, clases
sociales ricas y pobres: las primeras tienen más de lo que necesitan y las segundas
menos de lo que necesitan.
La desigualdad económica, en un mundo capitalista, se transforma rápidamente
en otro tipo de desigualdades, dado que toda gira en torno al dinero. Quienes más dinero
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tienen pueden aspirar no solo a más y mejores experiencias de vida, sino también a más
y mejores oportunidades de hacer dinero, lo cual se traduce en que la riqueza tiende a
acumularse en pocas manos, dejando a muchos otros en situaciones de necesidad.
Todos estos factores acaban por estratificar a nuestras sociedades y dividirlas en
tres grandes grupos: clase baja, media y alta.
Siendo que cada uno de estos grupos tiene una serie de privilegios y limitaciones
que le son propios, pues están directamente relacionados con su capacidad de poder
adquisitivo.
Desigualdad de género
La desigualdad entre sexos o desigualdad de género es una de las principales
causas de la desigualdad en nuestras sociedades. El sexo biológico puede resultar un
factor condicionante a la hora de tener acceso a la educación, al mundo laboral o a
ocupar espacios de poder.
La desigualdad de género afecta sobre todo a la mujer, que puede enfrentarse a
diversas situaciones de desigualdad a lo largo de su vida. Una de las más comunes es la
desigualdad en los ingresos, incluso cuando desempeña el mismo cargo que un hombre.
En reacción a la desigualdad de género surgió, durante el siglo XX, el
feminismo, una corriente de pensamiento que exige igualdad entre hombres y mujeres
en términos jurídicos, económicos y políticos.
La desigualdad de género se hace evidente en el mundo contemporáneo de
muchas maneras, y es un síntoma de una cultura sexista y patriarcal, que brinda menores
oportunidades a las mujeres en materia de desarrollo educativo y profesional, o de
protección legal, que a los hombres. Esto es fuente de desigualdades económicas,
educativas y legales, naturalmente, como que las mujeres cobren sueldos más bajos por
hacer el mismo trabajo que un hombre (la llamada “brecha de género”).
Desigualdad legal
La desigualdad legal o desigualdad jurídica se refiere a la diferencia significativa
de trato por parte del Estado y de los organismos de la ley que se da a los
ciudadanos dependiendo de su posición socioeconómica, su grupo étnico, su género,
religión o su orientación sexual, por ejemplo.
Las situaciones de desigualdad legal generalmente brindan un trato más suave y
considerado a las clases pudientes, y uno más duro e inmisericorde a las clases bajas, lo
cual contribuye a agrandar el abismo entre quienes más tienen y quienes no.
La desigualdad legal puede darse en la discriminación de ciertos grupos
humanos, retirándoles la protección de la ley, o bien puede consistir en un trato
diferenciado según estrato social, como cuando se dan penas más largas a criminales de
una raza, que, a criminales de otra, a pesar de que ambos cometieron el mismo delito.
La desigualdad legal es típica de sistemas jurídicos corruptos, regímenes
autoritarios y dictaduras, o bien de Estados fallidos y culturas en las que impera
el racismo, sexismo o fundamentalismo religioso profundo.
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Desigualdad educativa
La desigualdad en la educación es el acceso inequitativo a recursos como libros,
equipamiento, clases, docentes calificados, talleres variados, buenas instalaciones
escolares y financiamiento. La desigualdad se basa en un gran número de factores: la
economía, la perspectiva de género, políticas del gobierno, localización, cultura, origen
étnico y creencias, entre otras. El resultado de esta es que las personas afectadas se
mantendrán marginadas de buenas oportunidades futuras por no haber podido acceder a
un proceso de aprendizaje exitoso.
La desigualdad educativa está directamente relacionada con la clase
socioeconómica y al nivel de acceso a oportunidades (ante condiciones
socioeconómicas deprimidas, menores oportunidades y viceversa). Así, la educación
perpetúa las desigualdades que surgen con la clase social, el género, y el origen étnico.
La desigualdad educativa es provocada por las diferencias en las oportunidades
formativas que afectan las condiciones de vida a futuro. La educación es un derecho,
pero no todas las personas tienen el mismo acceso a la misma calidad. Este es un
problema que depende de políticas públicas definidas en términos de justicia social, que
propongan marcos normativos que promuevan la tolerancia y la inclusión.
Es importante repensar el rol del Estado, que es el principal responsable de la
garantía de derechos. Asimismo, es importante resaltar el rol docente en tanto garante
de derechos en la escuela. Esto implica que las instituciones y los docentes deban pensar
y efectivizar intervenciones pedagógicas a fin de enfrentar la desigualdad.
La Ley de Protección Integral de Derechos Nº 26.061 establece que la pobreza
no debe causar nunca que un niño pierda sus derechos. En la actualidad, esta es la
principal causa de vulneración de los derechos de los niños y niñas de la Argentina. Es
el Estado quien debe garantizar que se cumpla con los derechos más básicos y
elementales: la alimentación, el abrigo y la educación. Sin embargo, muchos niños hoy
están más preocupados por lo que van a comer en la noche que por aprender.
Existe una distancia inabordable entre las oportunidades educativas que se
brinda en instituciones privadas y la realidad de las escuelas públicas. El acceso a
educación de calidad y el entorno crean diferencias desde el primer día de clases, que
pueden persistir toda la vida de una persona, “marcando” socialmente a cada niña o
niño, afectando los conocimientos, relaciones sociales, el lenguaje, el desarrollo de
habilidades y oportunidades, que se traducirán en empleabilidad, éxito profesional y
movilidad social. Las grandes brechas y desigualdades sociales son una parte integral de
la cultura actual, pero no son imposibles de reducir y de desarticular.
Esta desigualdad repercute en la capacidad de trabajo y por lo tanto en su nivel
de ingreso económico: las personas menos educadas pueden aspirar a trabajos peor
remunerados y constituyen, por lo tanto, hogares más débiles.
Además, la desigualdad educativa conforma una barrera entre las clases
populares y las adineradas, ya que la educación es mucho más que simplemente el
adquirir un oficio económicamente rentable: es también una forma de concebir el
mundo, de entender el funcionamiento del Estado y, por ende, de independencia. La
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gente más educada es más libre, por el simple hecho de contar con mayores
herramientas conceptuales en la vida.
Las clases más bajas, que resultan desfavorecidas en la posibilidad de finalizar
sus estudios o de hacerlos en condiciones adecuadas, acaban por incorporarse al
mercado de trabajo a edades más tempranas, y quedan excluidas de la educación
superior. Así, la falta de educación formal acaba por segregarlos dentro de instancias
laborales y sociales.
La desigualdad en la educación demuestra que nuestros sistemas no ofrecen las
mismas oportunidades de formación a todos. No están distribuidas de forma igualitaria
o de acuerdo a criterios de mérito o competitividad, sino que el nivel económico, así
como otros factores, como la ideología política, la religión, la etnia, el género o la
orientación sexual, también pueden influir.
Causas de la desigualdad educativa:
Diferencias socioeconómicas: son uno de los factores más importantes que
contribuyen a la desigualdad educativa en Argentina. Muchos niños y jóvenes de
familias de bajos ingresos no tienen acceso a la misma calidad de educación que
los niños y jóvenes de familias más acomodadas.
Desigualdad regional: también se agrava por la desigualdad regional, con
regiones más pobres y rurales que enfrentan mayores desafíos para brindar una
educación de calidad a sus habitantes.
Falta de recursos: El sistema educativo argentino enfrenta una falta generalizada
de recursos, incluyendo falta de infraestructura, falta de tecnología y falta de
recursos humanos capacitados.
Falta de políticas efectivas: Muchas veces, las políticas educativas no están
diseñadas de manera efectiva para abordar los desafíos que enfrenta el sistema
educativo y mejorar la igualdad de oportunidades educativas.
Consecuencias de la desigualdad
Las personas que tienen acceso a la educación de calidad no solo adquieren
nuevos conocimientos, también logran mejorar sus oportunidades laborales.
No obstante, la falta de oportunidades de estudio impacta considerablemente en
el desarrollo económico y social.
A continuación, te mencionamos las consecuencias de la desigualdad educativa:
Pobreza
Exclusión
Desempleo
Discriminación
Falta de talento laboral
En este sentido, los entes gubernamentales y organizaciones cooperativas deben
brindar soluciones para la desigualdad educativa.
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Algunas de las acciones que se pueden realizar para superar las desigualdades
educativas son:
Políticas educativas inclusivas: Resulta indispensable que desde las instituciones
educativas el foco esté puesto en promover la igualdad de oportunidades para
todos los estudiantes, ayudando especialmente a aquellos que provienen de
familias con bajos ingresos o pertenecientes a grupos que presentan múltiples
vulnerabilidades sociales.
Acceso a los recursos: Los centros educativos deben contar con los materiales
que sean precisos para ofrecer una formación de calidad a todo el alumnado y
tienen que hacer lo posible para que esos recursos, tanto materiales como
humanos, estén al alcance de todos.
Igualdad de género: Garantizar la paridad de género es indispensable para que el
acceso equitativo de todas las personas a la educación sea una realidad. El
trabajo para preservar la igualdad de géneros también influye en que los
escolares se sientan seguros en el entorno educativo.
Apoyo emocional: Para prosperar en el aula, los estudiantes también necesitan
de un importante respaldo afectivo. Los trabajadores sociales pueden
desempeñar un papel muy valioso, proporcionando la asistencia necesaria a los
alumnos que experimentan dificultades en la gestión de sus emociones, con el
objeto de que puedan concentrarse en su aprendizaje.
La función del trabajador social, como profesional que colabora mano a mano
con los orientadores escolares, es la de intervenir con el entorno del menor para que la
igualdad de oportunidades sea real para todos.
Así, los trabajadores sociales tienen un papel fundamental en la promoción de la
igualdad en la educación, ya que son profesionales capacitados para el apoyo a las
personas y comunidades en situaciones de vulnerabilidad que pueden ayudar a superar
las barreras existentes en el acceso a la educación
Algunas de las intervenciones que los trabajadores sociales pueden llevar a cabo en pro
de la igualación de oportunidades en educación son:
Poner en marcha programas de apoyo para estudiantes en situación
vulnerabilidad
Brindar asesoramiento y apoyo emocional a los estudiantes y a sus familias.
Colaborar con otros profesionales en el abordaje de las desigualdades
educativas.
Trabajar directamente con las familias, identificando y resolviendo problemas
que pueden impedir que sus hijos acudan a clase. Estos problemas pueden ir
desde la falta de recursos financieros con los que asumir los gastos escolares
hasta la carencia de transporte para llegar al centro.
Intervenir con los propios estudiantes, ayudándolos a identificar y superar las
barreras educativas que pueden tener que enfrentar, como la carencia de
habilidades académicas o la falta de acceso a materiales educativos.
En definitiva, el trabajador social juega un papel esencial en la lucha contra la
desigualdad educativa, haciendo todo lo posible por identificar y superar las barreras
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que impiden a las personas acceder a la educación y desarrollando estrategias que
mejoran la calidad educativa.
Por otro lado, se hace mención respecto a la Inclusión educativa, esta es un
proceso orientado a garantizar el derecho a una educación de calidad a todos los y las
estudiantes en igualdad de condiciones, considerando la equidad de oportunidades en la
participación de los procesos integrales de aprendizaje. prestando especial atención a
quienes están en situación de mayor exclusión o en riesgo de ser marginados/as
En la práctica, esto se traduce en escuelas en las cuales todos los y las
estudiantes, con o sin discapacidad, con dificultades de aprendizaje, con altas
capacidades o con características de distinto tipo (cognitivas, étnico-culturales o
socioeconómicas, entre otras), puedan acceder al aprendizaje con equidad.
El Estado argentino considera como central el modelo de derechos humanos de
la discapacidad, aprobada en el país mediante la Ley Nacional N° 26.378 del año 2008.
Dicho modelo establece que la discapacidad es un concepto que evoluciona, resultante
del cruce entre la persona con una deficiencia y las barreras que la sociedad le presenta,
dificultando o denegando el acceso y la participación activa en los ámbitos sociales, en
igualdad de condiciones con los demás. En este sentido, la Ley N° 26.378 establece en
su artículo 1 que: “Las personas con discapacidad incluyen a aquellas que tengan
deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar
con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad,
en igualdad de condiciones con las demás”. En consecuencia, centra su intervención en
la participación de las personas con limitaciones, vistas como sujetos de derecho en
igualdad con las demás personas sin discapacidad, y propone que se brinden los apoyos
necesarios y que se realicen las modificaciones necesarias a través del diseño de
políticas públicas que aborden los aspectos sociales que influyen en la construcción de
la discapacidad.
La educación inclusiva ha sido reconocida como la modalidad más adecuada
para que los Estados garanticen la universalidad y la no discriminación en el derecho a
la educación. En la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad se
señala que, para que estas personas puedan ejercer ese derecho, han de existir sistemas
educativos inclusivos; en consecuencia, el derecho a la educación es un derecho a la
educación inclusiva.
La educación inclusiva es indispensable para que todos los alumnos reciban una
educación de gran calidad, incluidas las personas con discapacidad, y para el desarrollo
de sociedades inclusivas, pacíficas y justas.
La Ley Nacional de Educación N° 26.206, destaca:
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LEY DE EDUCACION NACIONAL
LEY N° 26.206
CAPITULO II
FINES Y OBJETIVOS DE LA POLITICA EDUCATIVA NACIONAL
ARTICULO 11. — Los fines y objetivos de la política educativa nacional son:
a) Asegurar una educación de calidad con igualdad de oportunidades y posibilidades,
sin desequilibrios regionales ni inequidades sociales.
b) Garantizar una educación integral que desarrolle todas las dimensiones de la persona
y habilite tanto para el desempeño social y laboral, como para el acceso a estudios
superiores.
e) Garantizar la inclusión educativa a través de políticas universales y de estrategias
pedagógicas y de asignación de recursos que otorguen prioridad a los sectores más
desfavorecidos de la sociedad.
f) Asegurar condiciones de igualdad, respetando las diferencias entre las personas sin
admitir discriminación de género ni de ningún otro tipo.
g) Garantizar, en el ámbito educativo, el respeto a los derechos de los/as niños/as y
adolescentes establecidos en la Ley N.º 26.061.
h) Garantizar a todos/as el acceso y las condiciones para la permanencia y el egreso de
los diferentes niveles del sistema educativo, asegurando la gratuidad de los servicios de
gestión estatal, en todos los niveles y modalidades.
k) Desarrollar las capacidades y ofrecer oportunidades de estudio y aprendizaje
necesarias para la educación a lo largo de toda la vida.
m) Desarrollar las competencias necesarias para el manejo de los nuevos lenguajes
producidos por las tecnologías de la información y la comunicación.
n) Brindar a las personas con discapacidades, temporales o permanentes, una propuesta
pedagógica que les permita el máximo desarrollo de sus posibilidades, la integración y
el pleno ejercicio de sus derechos.
ñ) Asegurar a los pueblos indígenas el respeto a su lengua y a su identidad cultural,
promoviendo la valoración de la multiculturalidad en la formación de todos/as los/as
educandos/as.
r) Brindar una formación corporal, motriz y deportiva que favorezca el desarrollo
armónico de todos/as los/as educandos/as y su inserción activa en la sociedad.
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t) Brindar una formación que estimule la creatividad, el gusto y la comprensión de las
distintas manifestaciones del arte y la cultura.
u) Coordinar las políticas de educación, ciencia y tecnología con las de cultura, salud,
trabajo, desarrollo social, deportes y comunicaciones, para atender integralmente las
necesidades de la población, aprovechando al máximo los recursos estatales, sociales y
comunitarios.
v) Promover en todos los niveles educativos y modalidades la comprensión del concepto
de eliminación de todas las formas de discriminación.
CAPITULO III
EDUCACION PRIMARIA
ARTICULO 26. — La Educación Primaria es obligatoria y constituye una unidad
pedagógica y organizativa destinada a la formación de los/as niños/as a partir de los
SEIS (6) años de edad.
ARTICULO 27. — La Educación Primaria tiene por finalidad proporcionar una
formación integral, básica y común y sus objetivos son:
a) Garantizar a todos/as los/as niños/as el acceso a un conjunto de saberes comunes que
les permitan participar de manera plena y acorde a su edad en la vida familiar, escolar y
comunitaria.
b) Ofrecer las condiciones necesarias para un desarrollo integral de la infancia en todas
sus dimensiones.
c) Brindar oportunidades equitativas a todos/as los/as niños/as para el aprendizaje de
saberes significativos en los diversos campos del conocimiento, en especial la lengua y
la comunicación, las ciencias sociales, la matemática, las ciencias naturales y el medio
ambiente, las lenguas extranjeras, el arte y la cultura y la capacidad de aplicarlos en
situaciones de la vida cotidiana.
e) Promover el desarrollo de una actitud de esfuerzo, trabajo y responsabilidad en el
estudio y de curiosidad e interés por el aprendizaje, fortaleciendo la confianza en las
propias posibilidades de aprender.
h) Brindar una formación ética que habilite para el ejercicio de una ciudadanía
responsable y permita asumir los valores de libertad, paz, solidaridad, igualdad, respeto
a la diversidad, justicia, responsabilidad y bien común.
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i) Ofrecer los conocimientos y las estrategias cognitivas necesarias para continuar los
estudios en la Educación Secundaria.
k) Promover el juego como actividad necesaria para el desarrollo cognitivo, afectivo,
ético, estético, motor y social.
Políticas educativas inclusivas
Si bien la inclusión, en general, y la educación inclusiva, en particular, son
responsabilidad del conjunto de la sociedad, los Estados tienen un rol garante en el
derecho a una educación de calidad para todos. Estas garantías se reflejan en:
Ofrecer oportunidades educativas de calidad para todos y generar las
condiciones necesarias para todas las personas (los contenidos y la calidad de la
educación buscan ser relevantes para todos los grupos sociales).
Mejorar las condiciones de acceso, permanencia y egreso de todos los
estudiantes con foco en aquellos con mayor riesgo de exclusión, como por
ejemplo alumnos con discapacidad, con dificultades de aprendizaje, con altas
capacidades y/o con características de distinto tipo (cognitivas, étnico-culturales
o socioeconómicas, entre otras) en una educación común.
Establecer los mecanismos de seguimiento y evaluación apropiados que
permitan medir el impacto, así como la continua mejora de las políticas
educativas.
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Conclusión:
A modo de cierre de este ensayo se llega a la conclusión, de un trabajo en equipo, de
que, para combatir la desigualdad, es necesario distribuir equitativamente los recursos,
invertir en educación y en el desarrollo de competencias, aplicar medidas de protección
social, luchar contra la discriminación y apoyar a los grupos marginados. De esta
manera, podemos construir entre todos una sociedad más justa.
Según la Ley de Educación Nacional N°26.206, en su artículo 8° afirma que “La
educación brindará las oportunidades necesarias para desarrollar y fortalecer la
formación integral de las personas a lo largo de toda la vida y promover en cada
educando/a la capacidad de definir su proyecto de vida, basado en los valores de
libertad, paz, solidaridad, igualdad, respeto a la diversidad, justicia, responsabilidad y
bien común.
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Bibliografía:
[Link]
[Link]
tc_alt45664n_o_pstn_o_pst#:~:text=Cuando%20nos%20referimos%20a%20los,su
%20religi%C3%B3n%20o%20su%20cultura.
[Link]
[Link]
[Link]
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