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LAS PRIMICIAS

Hoy estamos de fiesta. Porque estamos celebrando nuestro culto de primicias. Hoy le ofrecemos al Señor una
parte de lo primero que hemos ganado, cosechado, tejido, etc., en este nuevo año. Entonces vamos a hablar
un poco sobre las primicias.

La palabra primicias se refería a la elección de los primeros y los mejores frutos de la primera cosecha de los
israelitas en el Antiguo Testamento. Esta selección de primeros frutos se debía entregar a Dios como ofrenda
en ciertas fechas del año.

La Biblia habla sobre las primicias en varios contextos porque representaban algo especial y, por lo tanto, era
lo más importante de entre todo lo que el pueblo podía producir o adquirir como fruto de su trabajo. La
primera ganancia, la primera parte de la cosecha, era para el Señor.

Las primicias en el Antiguo Testamento

Aquí es donde nace este principio, y mandamiento. El Señor ordenó al pueblo de Israel ofrendar los primeros
frutos de sus campos, de sus ganados, de sus ganancias.

El Pentateuco, o los 5 primeros libros del Antiguo Testamento, contiene varios pasajes donde, de manera
clara, la ley mosaica, la ley de Moisés, establece que las primicias le pertenecen a Dios.

Como Señor, como amo y dueño de toda la creación, Dios demandaba que su pueblo presentara las primicias
sin demora, en la fecha que se le había indicado, como señal de gratitud al Amo de la tierra, y quien da la
fecundidad, la fertilidad a las plantas, a los animales y a los seres humanos.

El pueblo de Israel debía dar sus primeros frutos como agradecimiento a Dios por su provisión. “Señor tú eres
quien nos da todo esto. Tú eres quien provee para todas nuestras necesidades. Tú eres quién nos ha
mantenido y sostenido en el desierto, y después en la tierra prometida. Entonces, de lo primero que ganemos,
de nuestras cosechas, de nuestros ganados, de todo lo que tenemos, lo primero siempre es tuyo. Te honramos
y te agradecemos con lo primero.”

Dios demandaba a su pueblo las primicias en las siguientes áreas:

 Los frutos de la tierra


Éxodo 23:19 “Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Jehová tu Dios.”
Éxodo 34:22 “También celebrarás la fiesta de las semanas, la fiesta de las primicias de la siega del trigo,
y la fiesta de la cosecha a la salida del año.”
Éxodo 34:26 “Las primicias de los primeros frutos de tu tierra llevarás a la casa de Jehová tu Dios.”
Deuteronomio 26:7-10 “Y clamamos a Jehová el Dios de nuestros padres; y Jehová oyó nuestra voz, y
vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión; 8 y Jehová nos sacó de Egipto con mano
fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros; y 9 nos trajo a este
lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel. 10 Y ahora, he traído las primicias del fruto de
la tierra que me diste, oh Jehová.”

En agradecimiento por todo lo que Dios había hecho por ellos, y en obediencia a ese Dios todopoderoso y
bondadoso, ellos traían sus primicias al Señor.

 Alimentos como espigas, granos, harinas, pan


Lv 23:17 “De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas
de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehová.”
Nm 18:12 “De aceite, de mosto y de trigo, todo lo más escogido, las primicias de ello, que presentarán
a Jehová, para ti las he dado.”

 Animales y sus derivados como, por ejemplo, la lana de las ovejas


Gn 4:4 “Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová
con agrado a Abel y a su ofrenda.”
Deuteronomio 18:4 “Las primicias de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de la lana de tus
ovejas le darás.”
Éx 34:19 “Todo primer nacido, mío es; y de tu ganado todo primogénito de vaca o de oveja, que sea
macho.”
Levítico 27:26 “ Pero el primogénito de los animales, que por la primogenitura es de Jehová, nadie lo
dedicará; sea buey u oveja, de Jehová es.”

 Personas Éx 13:2 “Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel,
así de los hombres como de los animales, mío es.”

Y antes de que se asusten y digan “¿cómo que sacrificaban a los hijos?” Veamos el versículo 13 “Mas
todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz.
También redimirás al primogénito de tus hijos.”

Números 3:13 “Porque mío es todo primogénito; desde el día en que yo hice morir a todos los
primogénitos en la tierra de Egipto, santifiqué para mí a todos los primogénitos en Israel, así de
hombres como de animales; míos serán. Yo Jehová.”

En el Pentateuco se establece que había un día para presentar las primicias:


Números 28:26 “Además, el día de las primicias, cuando presentéis ofrenda nueva a Jehová en vuestras
semanas, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis.”

Era un día especial y sagrado para el Señor.

Esto se comprende mejor al conocer un dato histórico: Todos los varones israelitas tenían que presentarse
tres veces al año ante el Santuario para presentar las primicias de la cosecha de cebada (esto era en la fiesta
de los Panes sin levadura); la cosecha del trigo (en la fiesta de las Semanas), y de la vendimia (en la fiesta de
los Tabernáculos.

La ofrenda de las primicias equivalía a un sacrificio de acción de gracias y de consagración, en el que se


santificaba una parte de todos los alimentos».

El término primicias también se usaba en el Antiguo Testamento para hablar sobre lo más selecto, lo mejor del
botín obtenido luego de una batalla o una guerra (1 S 15:21).

A menudo se asociaban las primicias con el diezmo. Sin embargo, hay muchos textos que hacen una clara
distinción entre ambos términos (p. ej., Dt 12:6; 2 Cr 31:12; Neh 12:44). El diezmo y las primicias no son lo
mismo.

Ahora, veamos cómo es la cosa en el Nuevo Testamento.


Las primicias en el Nuevo Testamento

Según el Nuevo Testamento, las primicias adquieren un nuevo significado y un nuevo enfoque en la persona
de Cristo, quien es el primogénito de toda la creación y reúne en sí mismo las primicias de la obra de Dios en
los creyentes.

En el Nuevo Testamento, el término primicias se aplica en lo espiritual a:

1. La presencia del Espíritu Santo en el creyente como primicias de la cosecha de la cruz


Romanos 8:23 “y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del
Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la
redención de nuestro cuerpo.”

2. A Cristo en su resurrección con relación a los creyentes fallecidos


1 Corintios 15:20 “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que
durmieron es hecho.” Y 23 “Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los
que son de Cristo, en su venida.”

3. A los primeros creyentes, a los primeros convertidos de una región.


Romanos 16:5 “Saludad también a la iglesia de su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, que es
el primer fruto de Acaya para Cristo.”

Y hay más.

Pero ahora veamos:

Las primicias y la iglesia actual

El pueblo de Dios recibió leyes e instrucciones para celebrar siete fiestas cada año, entre las cuales están la
fiesta de la Pascua y de las primicias.

De acuerdo con el apóstol Pablo, toda fiesta, prescripción y mandamiento ceremonial que era exigido al
pueblo del Antiguo Testamento solo era la sombra de lo que habría de venir:

Colosenses 2:16-17 «Por tanto, que nadie se constituya en juez de ustedes con respecto a comida o bebida, o
en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo, cosas que solo son sombra de lo que ha de venir, pero
el cuerpo pertenece a Cristo».

O sea, todas esas fiestas, todas esas celebraciones, y ofrendas, y sacrificios, y demás, todo eso tenía como
propósito principal apuntar a Cristo. Que veamos a Jesucristo en medio de todo eso para que podamos
entender mejor su obra, su sacrificio en la cruz y todo lo que eso significa para nosotros los creyentes, y
también para los no creyentes.

Ahora, por favor, no estoy diciendo que no debemos dar nuestros primeros frutos. Porque hay diferentes
opiniones, si debemos dar las primicias o ya no debemos. Pero no vamos a entrar en eso.

La idea es, que todo lo que damos, nuestros diezmo, ofrendas, primicias, todo es en agradecimiento a dios por
su provisión y cuidado, en obediencia a sus mandamientos, y en recordatorio y como representación de lo que
Cristo dio e hizo por cada uno de nosotros.
Entonces, si todo esto solo era sombra de lo que habría de venir, entonces nuestra prioridad debe estar en
reconocer que la Pascua para los creyentes ya no consiste en celebrar una fiesta, sino en reconocer que Cristo
es nuestra pascua

1 Corintios 5:7 “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois;
porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.”

Por eso ya no hacemos sacrificios, porque ya Cristo fue ofrecido como el sacrificio perfecto, final y suficiente
por nuestros pecados. Ya no hay necesidad de sacrificios.

Pero, damos al Señor una parte, un poco de lo mucho que Él nos da.

Reconocemos que las ofrendas económicas demuestran que nuestro Dios es proveedor y sustentador. “Señor,
te doy porque Tú me diste primero. Porque todo lo que tengo es tuyo. Tú eres el dueño de todo.”

Pero también debemos enfocarnos en reconocer y vivir conforme a la convicción de que Cristo es las primicias
de los que resucitan: «Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron»
(1 Co 15:20).

En el Antiguo Testamento aprendemos que las primicias tenían que ver con lo que el pueblo entregaba al
Señor. Y eso nos da los principios de cómo nosotros debemos dar. No damos exactamente igual a como lo
hacían en el Antiguo Testamento, pero damos al Señor basándonos en muchos de esos principios.

Y el Señor honra y bendice nuestras ofrendas cuando las hacemos de corazón y en agradecimiento y
obediencia.

Pero, también, en el Nuevo Testamento y para los cristianos hoy, las primicias ya no solo son de dinero y
frutos, sino que consisten primeramente en lo que Dios entregó por amor para salvación de un pueblo
espiritual.

El Señor nos dio lo más preciado para Él: Su hijo amado. Su único hijo. Lo mejor de lo mejor. Nos dio a
Jesucristo en esa cruz.

Ya nos dio lo más importante y lo más valioso que necesitábamos y que le podríamos pedir.

ahora, solo nos queda confiar y depender de Él completamente. Y ¿Cómo hacemos eso? Bueno, una forma de
demostrar nuestra fe y nuestra confianza en Su provisión y cuidado, es dándole un poco de lo mucho que nos
da. Confiando en que el suplirá todas nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Vean lo que dice Pablo en Romanos 8:32 “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos
nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”

Si ya nos dio lo más importante, lo más valioso, lo mejor de lo mejor y lo que más necesitábamos, que es
Cristo, ¿qué es para Dios darnos otras cosas que también necesitamos?

Él es el dueño de todo el universo. A Dios nunca se la acaban los recursos, nunca va a decir “mijo ven mañana
porque hoy me quedé sin lo que necesitas.”
Él es infinito en recursos e infinito en bondad.
Y cuando lo damos nuestras ofrendas, lo que le decimos es “Señor, esto es tuyo, tú me has dado tanto, yo te
doy un poco. No sé cómo me va a alcanzar para terminar la semana, el mes, pero confío en que Tú eres un
Dios y Padre bueno, infinito en recursos, y que siempre cuidarás de mí y que nunca permitirás que nada de lo
que necesito me falte.”

Busquen primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas serán añadidas.

Entonces, hoy le vamos a dar al Señor nuestras primicias. Y vamos a decirle “Señor esto es tuyo, tú eres mi
proveedor y yo confío en ti.”

Pero que no sea solo hoy, sino que esa sea nuestra actitud cada día en todo lo que hacemos y en todo lo que
damos.

Todo lo que le vayamos a dar al Señor hoy, como primicias, o cualquier otro día (diezmos, ofrendas
voluntarias, etc.), se lo damos es porque Él nos lo dio todo primero.

Le damos cosas insignificantes y sin importancia, porque Él nos dio lo más importante y valioso: a Cristo Jesús
nuestro Señor y Salvador.

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