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Estructura y Función del Encéfalo

El documento describe las principales partes del sistema nervioso central, incluyendo el encéfalo que consta de cuatro partes: el tronco del encéfalo, el cerebelo, el diencéfalo y el cerebro. También describe las funciones del tálamo y el hipotálamo dentro del diencéfalo.
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Estructura y Función del Encéfalo

El documento describe las principales partes del sistema nervioso central, incluyendo el encéfalo que consta de cuatro partes: el tronco del encéfalo, el cerebelo, el diencéfalo y el cerebro. También describe las funciones del tálamo y el hipotálamo dentro del diencéfalo.
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SISTEMA NERVIOSO CENTRAL

ENCÉFALO

El encéfalo consta de cuatro partes principales: el tronco del encéfalo, el cerebelo, el


diencéfalo y el cerebro.

El tronco del encéfalo consta de tres partes: el bulbo raquídeo, la protuberancia y el


mesencéfalo. Del tronco del encéfalo salen diez de los doce pares craneales, los cuales se
ocupan de la inervación de estructuras situadas en la cabeza. Son el equivalente a los nervios
raquídeos en la medula espinal.

El bulbo raquídeo es la parte del encéfalo que se une a la medula espinal y constituye la parte
inferior del tronco encefálico. En el bulbo se localizan fascículos ascendentes (sensoriales) y
descendentes (motores) que comunican la médula espinal con el encéfalo, además de
numerosos núcleos o centros (masas de sustancia gris) que regulan diversas funciones vitales,
como la función respiratoria, los latidos cardíacos y el diámetro vascular. Otros centros regulan
funciones no vitales como el vómito, la tos, el estornudo, el hipo y la deglución. El bulbo
también contiene núcleos que reciben información sensorial o generan impulsos motores
relacionados con cinco pares craneales: nervio vestíbulococlear (VIII), nervio glosofaríngeo (IX),
nervio vago (X), nervio espinal (XI) y nervio hipogloso (XII).

La protuberancia está situada inmediatamente por encima del bulbo y, al igual que el bulbo,
está compuesta por núcleos y fascículos ascendentes (sensoriales) y descendentes (motores).
Contiene núcleos que participan, junto al bulbo, en la regulación de la respiración, así como
núcleos relacionados con cuatro pares craneales: Nervio trigémino (V), nervio motor ocular
externo (VI), nervio facial (VII) y nervio vestíbulococlear (VIII).

El mesencéfalo se extiende desde la protuberancia hasta el diencéfalo, y al igual que el bulbo y


la protuberancia contiene núcleos y fascículos. En su parte posterior y medial se sitúa el
acueducto de Silvio, un conducto que comunica el III y el IV ventrículo y que contiene líquido
cefaloraquídeo. Entre los núcleos que comprende el mesencéfalo se encuentra la sustancia
negra y los núcleos rojos izquierdo y derecho, los cuales participan en la regulación
subconsciente de la actividad muscular. Los núcleos mesencefálicos relacionados con los pares
craneales son: nervio motor ocular común (III) y nervio patético (IV).

En el tronco del encéfalo también se sitúa la formación reticular, un conjunto de pequeñas


áreas de sustancia gris entremezcladas con cordones de sustancia blanca formando una red.
Esta formación se extiende a lo largo de todo el tronco del encéfalo y llega también hasta la
médula espinal y el diencéfalo. Este sistema se encarga de mantener la conciencia y el
despertar.

El cerebelo ocupa la porción posteroinferior de la cavidad craneal detrás del bulbo raquídeo y
protuberancia. Lo separan del cerebro la tienda del cerebelo o tentorio, una prolongación de la
dura madre, la cual proporciona sostén a la parte posterior del cerebro. El cerebelo se une al
tronco del encéfalo por medio de tres pares de haces de fibras o pedúnculos cerebelosos. En
su visión superior o inferior, el cerebelo tiene forma de mariposa, siendo las “alas” los
hemisferios cerebelosos y el “cuerpo” el vermis. Cada hemisferio cerebeloso consta de lóbulos,
separados por cisuras. El cerebelo tiene una capa externa de sustancia gris, la corteza
cerebelosa, y núcleos de sustancia gris situados en la profundidad de la sustancia blanca. La
función principal del cerebelo es la coordinación de los movimientos. El cerebelo evalúa cómo
se ejecutan los movimientos que inician las áreas motoras del cerebro. En caso de que no se
realicen de forma armónica y suave, el cerebelo lo detecta y envía impulsos de
retroalimentación a las áreas motoras, para que corrijan el error y se modifiquen los
movimientos. Además, el cerebelo participa en la regulación de la postura y el equilibrio.

El diencéfalo se sitúa entre el tronco del encéfalo y el cerebro, y consta de dos partes
principales: el tálamo y el hipotálamo.

El tálamo consiste en dos masas simétricas de sustancia gris organizadas en diversos núcleos,
con fascículos de sustancia blanca entre los núcleos. Están situados a ambos lados del III
ventrículo. El tálamo es la principal estación para los impulsos sensoriales que llegan a la
corteza cerebral desde la médula espinal, el tronco del encéfalo, el cerebelo y otras partes del
cerebro. Además, el tálamo desempeña una función esencial en la conciencia y la adquisición
de conocimientos, lo que se denomina cognición, así como en el control de las emociones y la
memoria. Asimismo, el tálamo participa en el control de acciones motoras voluntarias y el
despertar.

El hipotálamo está situado en un plano inferior al tálamo y consta de más de doce núcleos con
funciones distintas. El hipotálamo controla muchas actividades corporales y es uno de los
principales reguladores de la homeostasis. Las principales funciones del hipotálamo son:

1. Regulación del sistema nervioso autónomo: el hipotálamo controla e integra las


actividades de este sistema nervioso, que su vez regula la contracción del músculo liso,
el cardíaco, así como las secreciones de muchas glándulas.

2. Regulación de la hipófisis: el hipotálamo regula la secreción de las hormonas de la


hipófisis anterior a través de las hormonas reguladoras hipotalámicas. Además, axones
de los núcleos supraóptico y paraventricular hipotalámicos, llegan a la hipófisis
posterior. Estos núcleos sintetizan la oxitocina y la hormona antidiurética, las cuales a
través de los axones se transportan al lóbulo posterior de la hipófisis, sonde se
almacenan y liberan.

3. Regulación de las emociones y el comportamiento: junto con el sistema límbico, el


hipotálamo regula comportamientos relacionados con la ira, agresividad, dolor, placer
y excitación sexual.

4. Regulación de la ingestión de bebidas y alimentos: forman parte del hipotálamo el


centro de la alimentación, el cual controla la sensación de hambre y saciedad, y el
centro de la sed, el cual se estimula ante cambios en la presión osmótica del espacio
extracelular.

5. Regulación de la temperatura corporal: ante cambios en la temperatura corporal, el


hipotálamo estimula mecanismos que favorecen la pérdida o retención de calor a
través de estímulos que viajan por el sistema nervioso autónomo.

6. Regulación de los ritmos circadianos y del estado de conciencia: el hipotálamo regula


los hábitos de sueño y vigilia estableciendo un ritmo circadiano (diario).

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