¿QUE ES LA NEUMONIA?
La neumonía es una infección del interior de los pulmones que afecta los pequeños sacos de aire
llamados alvéolos. Estos alvéolos se llenan de líquido o pus, lo que dificulta la respiración y causa
síntomas como fiebre, tos y dolor en el pecho.
Desde un punto de vista clínico, la neumonía se puede definir como una inflamación aguda del
parénquima pulmonar, en la que los alvéolos y bronquiolos se taponan por el acúmulo de un
exudado fibrinoso.
UBICACIÓN ANATÓMICA
La ubicación anatómica de la neumonía puede variar según la causa subyacente, la salud del paciente
y otros factores individuales, los cuales son:
1. Tipo de microorganismo causante: Diferentes bacterias, virus o hongos pueden afectar áreas
específicas de los pulmones. Por ejemplo, algunas bacterias tienden a afectar los alvéolos,
mientras que otras pueden afectar los bronquios o el tejido intersticial.
2. Estado inmunológico del paciente: En personas con sistemas inmunológicos debilitados (como
pacientes con VIH, trasplantados o en tratamiento con inmunosupresores), la neumonía puede
manifestarse en ubicaciones diferentes debido a la vulnerabilidad del tejido pulmonar.
3. Exposición ambiental: La exposición a ciertos patógenos o sustancias puede influir en la
ubicación de la infección. Por ejemplo, la neumonía por aspiración ocurre cuando se inhala
contenido gástrico o sustancias extrañas, y generalmente afecta los lóbulos inferiores de los
pulmones.
4. Comorbilidades: Condiciones médicas preexistentes, como enfermedades cardíacas o
pulmonares crónicas, pueden afectar la localización de la neumonía.
Explicado lo anterior, según su ubicación los podemos clasificar en:
Neumonía alveolar o lobar: afecta múltiples alvéolos, que se encuentran llenos de exudado
pudiendo incluso comprometer un lóbulo completo; no obstante, los bronquiolos están bastante
respetados, motivo por el cual se puede observar en ocasiones el fenómeno radiológico conocido
como broncograma aéreo. Esta es la presentación típica de la neumonía neumocócica.
Neumonía multifocal o bronconeumonía: afecta a los alveolos y a los bronquiolos adyacentes; la
afectación suele ser segmentaria múltiple, pero es raro que afecte a un lóbulo completo; debido
a la afectación de bronquiolos, no se aprecia el signo del broncograma aéreo. Suele manifestarse
de este modo la neumonía por Gram negativos y por staphylococcus aureus.
Neumonía intersticial: Como su nombre lo dice afecta la zona del intersticio, respetando la luz
bronquial y alveolar. La neumonía intersticial forma parte de un grupo de trastornos variados
inflamatorios y difusos de las vías aéreas inferiores, con cuadros de fibrosis y cicatrización tisular
asociados. Suele ser la forma de manifestación de virus y otros gérmenes atípicos o
de Pneumocystis jirovecii, aunque en ocasiones pueden producirla bacterias comunes.
Se puede concebir como idiopática (no se conoce el motivo) o de causa conocida. La
neumonía intersticial inespecífica (NII) es uno de los tipos más graves, ya que la tasa de
supervivencia no suele superar los 5 años una vez se alcanza la fibrosis.
Neumonía necrotizante y absceso pulmonar: algunos gérmenes pueden producir necrosis en el
parénquima pulmonar, que radiológicamente aparecen como zonas hiperlucentes en el seno de
un área condensada; dependiendo de que haya una única cavidad grande (mayor a 2 cm) o
múltiples cavidades pequeñas, se habla respectivamente de absceso pulmonar o neumonía
necrotizante. Es una entidad muy poco frecuente, provocada por una cepa especial de la bacteria
S. aureus. Se caracteriza por un fallo respiratorio grave y extenso, rápidamente progresivo a
neumonía y necrosis pulmonar hemorrágica.
ETIOLOGIA
Neumonía según el agente causal
En esta categoría, podemos distinguir cada tipo de neumonía según el agente etiológico: virus,
bacterias, hongos y otros parásitos.
1. Neumonía vírica
Las infecciones víricas de las vías respiratorias superiores son algunas de las patologías más
prevalentes en todo el mundo. Sin ir más lejos, del 20 al 50% de la población mundial (según el grupo
etiológico consultado) tiene gripe en cualquier momento y lugar dados. Aunque tradicionalmente no
se han asociado estas condiciones a síntomas comunes de la neumonía (se creía que solo el 3% de
los casos víricos desembocaban en ella), a día de hoy se sabe que del 15 al 54% de las neumonías
adquiridas en la comunidad son de origen viral.
2. Neumonía bacteriana
En personas adultas, el agente causal más común de una neumonía es una bacteria. Sin duda, la
especie más citada en el diagnóstico de este cuadro clínico es Streptococcus pneumoniae, un
estreptococo gram-positivo, inmóvil y de forma ovalada. Se conocen más de 90 serotipos de S.
pneumoniae, pero los responsables del 80% de las infecciones neumocócicas invasoras (entre las que
se encuentra la neumonía) son unos 12.
Además de este agente patógeno, los géneros Staphylococcus, Klebsiella y Legionella también
pueden causar cuadros de tipo neumonía. Como la mayoría de casos se asocian a una infección
bacteriana, los antibióticos suelen ser el camino a seguir.
3. Neumonía fúngica
Algunos hongos del género Aspergillus (A. niger, A. flavus, A. nidulans o A. terreus) son capaces de
provocar un cuadro conocido como aspergilosis, que se puede presentar (entre otras cosas) en forma
de una neumonía atípica (aspergilosis pulmonar invasiva). En este cuadro, las hifas fúngicas invaden
los pulmones y se diseminan a otros órganos en el 30% de los casos. El pronóstico es fatal, incluso
con el tratamiento adecuado.
4. Neumonía por otros parásitos
Algunos parásitos pluricelulares (como nemátodos) pueden llegar a infestar los pulmones. Por
ejemplo, las larvas de la especie Ascaris lumbricoides son capaces de ingresar de forma errónea
durante su ciclo epidemiológico en las vías respiratorias inferiores, lo cual provoca una variante rara
del cuadro denominada “neumonía eosinofílica”. En su recorrido por el sistema sanguíneo del
hospedador, otros patógenos también pueden acabar por error en los pulmones, en lugar de llegar al
intestino o el órgano objetivo.
5. Neumonías atípicas
Existe un grupo de bacterias, entre ellas Mycoplasma, Legionella y Chlamydia Pneumoniae, que
causan las llamadas neumonías atípicas. Son formas que pueden tener evolución más lenta y con
cuadro no tan obvio de neumonía.
Neumonía según el lugar de adquisición
Esta distinción, aunque no lo parezca, es extremadamente importante. Los patógenos que habitan en
el medio urbano no son los mismos que proliferan en los ambientes hospitalarios, así que saber
dónde se ha contraído la neumonía siempre es uno de los primeros pasos para el tratamiento. A
continuación te mostramos su clasificación:
1. Neumonía en la comunidad (o extrahospitalaria)
La neumonía adquirida en la comunidad (NAC) es una infección aguda del parénquima pulmonar que
afecta a pacientes no hospitalizados. A nivel diagnóstico, se espera de este cuadro clínico la aparición
de fiebre, síntomas respiratorios y la presencia de infiltrados pulmonares en la radiografía de tórax.
La NAC puede ser típica (bacteriana por los agentes ya nombrados) o atípica (de tipo vírico o
bacteriano inusual). Es una de las infecciones más comunes durante la infancia, ya que afecta de
1.000 a 4.000 infantes por cada 100.000 niños en la edad pediátrica al año. De todas formas, el
pronóstico suele ser positivo si se recibe el tratamiento a tiempo.
2. Neumonía adquirida en el hospital
La variante que se adquiere en el ambiente intrahospitalario. Los pacientes que desarrollan este tipo
de neumonía son susceptibles de presentar la infección debido a cirugías torácicas, sistema
inmunitario debilitado (condiciones o tratamientos inmunosupresores), enfermedades pulmonares
prolongadas, problemas de broncoaspiración o el hecho de estar conectado a un respirador.
FISIOLOGIA
La fisiología de la neumonía se refiere a cómo la infección afecta las funciones normales del pulmón.
La neumonía es una inflamación del parénquima pulmonar, generalmente causada por una infección
respiratoria aguda.
La neumonía puede ser causada por una variedad de patógenos, incluyendo bacterias, virus, hongos
y parásitos. A continuación, mostramos la fisiología de cada uno:
Neumonía vírica
La fisiología de la neumonía viral se refiere a cómo la infección viral afecta las funciones normales del
pulmón. Los virus se dirigen principalmente a los neumocitos, que son un tipo de célula particular en
los alvéolos responsables del intercambio gaseoso en los pulmones.
Cuando los virus invaden los alvéolos, el cuerpo responde con una respuesta inflamatoria. Esta
respuesta puede disminuir la distensibilidad pulmonar y los volúmenes pulmonares, lo que
compromete el intercambio gaseoso y puede provocar hipoxemia (bajos niveles de oxígeno en la
sangre).
La infección puede ocurrir a través de la inoculación viral directa en los pulmones o debido a la
propagación de la infección viral desde el tracto respiratorio superior.
Neumonía bacteriana
Cuando las bacterias invaden los alvéolos, el cuerpo responde con una respuesta inflamatoria. Esta
respuesta puede disminuir la distensibilidad pulmonar y los volúmenes pulmonares, lo que
compromete el intercambio gaseoso y puede provocar hipoxemia (bajos niveles de oxígeno en la
sangre).
En la neumonía bacteriana, se produce una migración celular, la producción de mediadores de la
inflamación y la hipersecreción. Los patógenos bacterianos necesitan la proteína A y D del neumocito
tipo 1 para replicarse.
Existen varios mecanismos por los cuales las bacterias pueden llegar a los alvéolos y causar
neumonía:
Aspiración: es la más frecuente y se origina desde la orofaringe, ocurre durante el sueño debido a
que es aspirado pequeños volúmenes de material faríngeo, en especial en ancianos y personas con
disminución de conciencia.
Propagación hematógena: desencadena por una endocarditis tricúspidea o por extensión contigua
desde los espacios alveolares o mediastinos infectados.
Mecanicos: Provocado por la ausencia del reflejo nauseoso y el reflejo tusígeno que brindan
protección decisiva evitando la broncoaspiración.
Cuando las barreras antes mencionadas se vencen o cuando los patógenos son lo suficientemente
pequeños para llegar a los alvéolos por inhalación, entonces se genera una activación de macrófagos
alveolares para eliminarlos o destruirlos.
Neumonía fúngica
La fisiología de la neumonía fúngica se refiere a cómo la infección fúngica afecta las funciones
normales del pulmón. Los hongos generalmente ingresan al pulmón con la inhalación de sus esporas,
aunque pueden llegar al pulmón a través del torrente sanguíneo si otras partes del cuerpo están
infectadas.
Cuando los hongos invaden los alvéolos, el cuerpo responde con una respuesta inflamatoria. Esta
respuesta puede disminuir la distensibilidad pulmonar y los volúmenes pulmonares, lo que
compromete el intercambio gaseoso y puede provocar hipoxemia.
Además, la neumonía por hongos puede ser causada por la reactivación de una infección
latente. Esto es especialmente común en personas con sistemas inmunológicos debilitados, como
aquellos con leucemia, diabetes y VIH. En estos casos, los hongos pueden invadir el tejido pulmonar y
causar una enfermedad diseminada que afecta a otros órganos como el cerebro, el hígado, los
riñones y el corazón, lo que puede ocasionar complicaciones potencialmente mortales.
Neumonía por otros parásitos
La neumonía causada por las larvas de la especie Ascaris lumbricoides, también conocida como
ascariasis pulmonar, es una etapa del ciclo de vida de este parásito. Cuando los huevos de Ascaris
lumbricoides son ingeridos, eclosionan en el intestino delgado y las larvas resultantes penetran en la
pared intestinal. Luego, migran a través de la circulación portal hacia el hígado y desde allí al corazón
y los pulmones.
Una vez en los pulmones, las larvas se alojan en los capilares alveolares, penetran en las paredes
alveolares y ascienden por el árbol bronquial hasta la bucofaringe1. Durante esta fase pulmonar,
pueden presentarse irregularidades en la respiración, tos espasmódica, reacciones inflamatorias y de
hipersensibilidad en los pulmones, incluyendo neumonía y eosinofilia pulmonar.
Además, a medida que las larvas se desplazan a través de los pulmones, pueden causar una forma
poco frecuente de neumonía llamada neumonía eosinofílica. Los eosinófilos son un tipo de glóbulo
blanco.
Finalmente, las larvas son tragadas y vuelven al intestino, donde maduran hasta convertirse en
lombrices adultas.
Neumonías atípicas
Las neumonías atípicas son inflamaciones del parénquima pulmonar causadas por microorganismos
menos habituales que los que se reproducen en las neumonías típicas. A diferencia de la neumonía
típica, la neumonía atípica presenta una serie de características distintivas:
Presentación subaguda de fiebre sin escalofríos: A diferencia de la neumonía típica, que se
presenta con fiebre alta y escalofríos, la neumonía atípica suele presentarse con una fiebre
más leve y sin escalofríos.
Síntomas respiratorios no muy importantes: La tos irritativa es un síntoma común de la
neumonía atípica, pero otros síntomas respiratorios suelen ser menos prominentes que en la
neumonía típica.
Manifestaciones extrarrespiratorias: La neumonía atípica puede presentar una serie de
manifestaciones extrarrespiratorias, que pueden variar dependiendo del microorganismo
causante.
Falta de respuesta a antibióticos comunes: Las bacterias que causan la neumonía atípica
pueden ser resistentes a los antibióticos comúnmente utilizados para tratar la neumonía
típica.
Falta de síntomas de condensación pulmonar: A diferencia de la neumonía típica, la
neumonía atípica no suele presentar síntomas de condensación pulmonar3.
Ausencia de leucocitosis: La neumonía atípica no suele presentar un aumento en el número
de leucocitos en la sangre, a diferencia de la neumonía típica3.
Las bacterias que causan la neumonía atípica incluyen Mycoplasma pneumoniae, Chlamydophila
pneumoniae y Legionella pneumophila. Estas bacterias pueden causar una variedad de síntomas y la
gravedad de la enfermedad puede variar dependiendo del microorganismo específico y del estado de
salud del paciente.