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Margot Loyola

Margot Loyola dedicó su vida a investigar, difundir e interpretar el folclor chileno a través de la recopilación de canciones, bailes, libros y videos, legando una valiosa colección a la cultura nacional.

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Margot Loyola dedicó su vida a investigar, difundir e interpretar el folclor chileno a través de la recopilación de canciones, bailes, libros y videos, legando una valiosa colección a la cultura nacional.

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MARGOT LOYOLA

Nacimiento 15 de septiembre de 1918 en


Linares, Maule, Chile.
Fallecimiento el3 de agosto de 2015 (96 años)
Santiago, Chile
La difusión del folclor chileno fue para
Margot Loyola un trabajo de múltiples vías de
expresión al que dedicó su vida entera. En la
búsqueda, difusión e interpretación de
nuestras canciones y bailes típicos -tanto de
modo solista como junto a los grupos Las
Hermanas Loyola y Palomar-, legó a la cultura
nacional una valiosa colección de discos, libros
y videos que describen con espíritu didáctico el
rico panorama de la música tradicional chilena.
El trabajo en la enseñanza del folclor que
realizó en la Universidad de Chile durante la
década del cincuenta fue cuna de agrupaciones
como Cuncumén y Millaray. Ritmos como la
tonada, la cueca, la música pascuense y
mapuche, refalosas, corridos y zamacuecas,
tanto en canciones de su autoría, como de
compositores clásicos o recopiladas por ella
misma en terreno, componen el patrimonio
que Margot Loyola se empeñó en rescatar y
transmitir a lo largo de más de ochenta años.

Ya a los ocho años de edad, Margot Loyola


Palacios -hija de un comerciante y de una
dueña de casa de Linares- tomaba clases de
piano en esa ciudad sureña y, un año más
tarde, comenzaba a cantar. Su relación con la
guitarra fue también temprana. Antes de
terminar el Bachillerato, cuando la separación
de sus padres la obligaba a moverse entre
Santiago y Curacaví, destacaba en un dúo
formado junto a su hermana Estela, Las
Hermanas Loyola.

De a poco fue ganando fuerza en sus


inquietudes la búsqueda de nuevas claves en la
fuente misma del folclor chileno. Así, viajes a
las localidades de Alhué, Pomaire y Colliguay la
iniciaron en su veta de investigadora, labor
trascendental que desarrolló casi sin
interrupciones desde 1936. En casas de canto y
fiestas de rodeo del Valle Central, caseríos del
desierto nortino y en los parajes lejanos de Isla
de Pascua, Margot Loyola penetró en el sentir
auténtico y sin formalidades de nuestros más
puros creadores. Su propia creación y
entusiasmo se vieron transformados gracias a
esos encuentros personales con cantoras y
autores anónimos.
Inicialmente, se dedicó a la investigación en
paralelo al trabajo con Las Hermanas Loyola,
grupo cuya fama alcanzó la cumbre durante los
años cuarenta, cuando el dúo se integró a la
colección discográfica Aires tradicionales y
folclóricos de Chile, coordinada por el
investigador Carlos Isamitt. También durante
esa década, un contacto del entonces rector de
la Universidad de Chile, Juvenal Hernández,
permitió a Loyola debutar como docente en las
Escuelas de Temporada anuales. Su prestigio
como maestra -validado por el nacimiento, a su
alero, de conjuntos como Cuncumén y
Millaray- fue relegando progresivamente su
trabajo junto a Estela a un segundo plano,
hasta su separación artística definitiva en 1950.
Ya en forma independiente, la folclorista
emprendió sus primeros viajes por
Latinoamérica y Europa.
nombre quedó inscrito para siempre como el
de una figura mayor de nuestra música. Fue
por eso completamente natural que Loyola
recibiera en 1994 el Premio Nacional de Artes
Musicales.

Desde 1972 se desempeñó como académica de


la Universidad Católica de Valparaíso, donde
impartió la cátedra de folclor y etnomúsica,
hasta su muerte, el 3 de agosto de 2015.

Sus publicaciones incluyen los libros Bailes de


tierra (1980), El cachimbo (1994) y La tonada.
Testimonios para el futuro (2006); además de
los videos Danzas tradicionales de Chile (1994),
La zamacueca (1999) y Los del Estribo, cantos y
danzas populares de Chile (2001).

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