El Greco
El Greco
Departamento de Historia I
Huelva, 2014
UNIVERSIDAD DE
HUELVA
Introducción 1
1.4.2. El Expolio 54
2.4. Trabajos previos del autor al conocimiento de esta obra maestra 114
3.1.2. El Greco en los tratados de arte de los siglos XVII y XVIII 185
5.7. Una obra de El Greco reinterpretada por Picasso: Retrato de un pintor 378
Conclusiones 525
Bibliografía 536
La presente Tesis, con la que opto al título de Doctor por la Universidad de
realizada bajo la dirección de los profesores doctores doña Gloria Camarero Gómez y
don José María Morillas Alcázar, a quienes deseo expresar mi más sincero
investigadora y docente.
Asimismo, deseo hacer patente mi gratitud a mi familia y amigos, así como a los
órganos de dirección y personal de las siguientes instituciones que de una u otra forma
Universidad de Huelva
Museo de Huelva
Museo d´Orsay
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, cuya colaboración ha sido muy importante
Por último, pero no por ello menos importante, deseo expresar mi gratitud y
Desde hace muchos años, prácticamente desde que era estudiante de secundaria, soy
relacionados con el pintor cretense, tanto de autores actuales tales como Álvarez Lopera,
Hadjinicolaou, etc., como de autores de generaciones anteriores, como Cossío, San Román,
Camón, Marañón, Wethey, Gudiol, Del Villar, Gómez-Moreno, etc., estos últimos
Efectivamente, el autor de esta tesis apoyado en parte en el descubrimiento que hizo en las
para representar la de san Agustín en El entierro del señor de Orgaz1, mitra que demostró que
se había bordado en 1577 por el bordador de la Catedral Diego de Orense para el recién
nombrado arzobispo de Toledo don Gaspar de Quiroga y Vela, demostró también, que el
personaje retratado como san Agustín en la citada obra de El Greco era el propio arzobispo de
Toledo don Gaspar de Quiroga, quien el 23 de octubre de 1584 había autorizado que se
1
Francisco LÓPEZ MARTÍN y Juan Carlos SUÁREZ BERMEJO, “Una mitra en la catedral de Toledo: Nuevas
aportaciones y descubrimiento en El Entierro del Señor de Orgaz”, Toletana, 13, Toledo, Instituto Teológico San
Ildefonso, 2005, pp. 249-270.
1
pintara el cuadro. Asimismo, y refiriéndonos al citado cuadro de El Greco, el autor de esta
tesis propuso también una identificación razonada para la persona retratada como san Esteban
y otra para el caballero de la Orden de Santiago que está tras él en actitud expresiva con sus
manos2. Es interesante resaltar que aunque se han hecho diversos intentos de identificación de
muchos de los personajes que en el cuadro están retratados, hasta donde se sabe, nunca se
había propuesto identificación alguna para el joven retratado como san Esteban. En la
actualidad el autor de esta tesis, siguiendo intuiciones y pistas con fundamento, continúa
investigando la identidad de otros caballeros del siglo XVI presentes en el cortejo fúnebre de
Investigadora y DEA en Historia del Arte, con el estudio de un retablo cuya obra pictórica fue
atribuida durante mucho tiempo a El Greco, y que en la actualidad se atribuye a Jorge Manuel
obra, sino también en cómo había sido tratada su figura desde su muerte hasta los tiempos
actuales. A qué pintores había servido de inspiración y qué otros habían reinterpretado sus
obras. Así mi biblioteca se enriqueció con libros relativos a pintores españoles de los siglos
XIX y XX como Mariano Fortuny, Santiago Rusiñol, Ignacio Zuloaga, José Gutiérrez Solana,
Julio Romero de Torres, Daniel Vázquez Díaz, Salvador Dalí, Óscar Domínguez, Ángeles
Santos, Remedios Varo, Luis Fernández, José Caballero, Guerrero Malagón, Luis Gordillo,
2
Francisco LÓPEZ MARTÍN y Juan Carlos SUÁREZ BERMEJO, “El Entierro del Señor de Orgaz:
Identificación de los personajes retratados como San Esteban y como caballero de Santiago con actitud
declamatoria”, Toletana, 16, Toledo, Instituto Teológico San Ildefonso, 2007, pp. 287-310.
3
Francisco LÓPEZ MARTÍN, El Retablo Mayor de la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena de
Titulcia (s. XVII). Trabajo de Investigación para la consecución de la Suficiencia Investigadora y DEA en
Historia del Arte, Facultad de Humanidades de Toledo. Universidad de Castilla-La Mancha. Mayo de 2007.
Francisco LÓPEZ MARTÍN, El Retablo Mayor de la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena de Titulcia.
Madrid, Bubok, 2007.
2
Pablo Picasso, Equipo Crónica, Equipo Realidad, Josep Renau, Juan de Ribera Berenguer,
los mass media es actual y vivo, ya que en la pintura contemporánea y anterior hay artistas
que se inspiran y otros que reinterpretan la obra de El Greco. El tiempo nos ha dado la razón y
hoy, cuando se preparan las grandes exposiciones que tendrán lugar en el 2014 para
conmemorar el IV centenario de la muerte del pintor, una de las previstas en el Museo del
Prado será “El Greco y la pintura moderna”, que se celebrara entre el 24 de junio y el 5 de
octubre y recogerá precisamente, como esta tesis, la influencia del Cretense en los
Muchos autores han estudiado la figura de El Greco desde distintos puntos de vista,
contextualizado de una forma clara y definitiva. Hasta ahora se han publicado ensayos
relevantes, aunque parciales, en cuanto a la influencia de El Greco en el arte español del siglo
XX como los realizados por Robert S. Lubar en 20034 y por Javier Barón en 20075. Pero todo
de El Greco en los artistas de los siglos XIX -XXI y en los mass media en particular. Este
otros artistas, y en particular su presencia en los mass media pretende llenarlo nuestra tesis El
Greco en la pintura contemporánea y los mass media, tratándose pues, de un trabajo inédito y
original que permite ver qué autores contemporáneos buscan iconografías del pasado.
4
Robert S. LUBAR, “La presencia de El Greco en el arte español del siglo XX”. En VV.AA., El Greco,
Barcelona, Fundación Amigos del Museo del Prado / Galaxia Gutenberg - Círculo de Lectores, 2003, pp. 445-
462.
5
Javier BARÓN, “La influencia de El Greco en la pintura española del siglo XX”. En El Museo del Prado y el
arte contemporáneo, Barcelona, Fundación Amigos del Museo del Prado / Galaxia Gutenberg - Círculo de
Lectores, 2007, pp. 69-88.
3
El objetivo principal de la presente tesis es analizar la influencia de El Greco en otros
artistas del siglo XIX, para adentrarnos en el estudio de su influencia en artistas de los siglos
XX y XXI, eclosión de los mass media. Se incluye el cine por ser una imagen transmitida que
incide en las distintas valoraciones del pintor. También se incluyen fotografía, teatro,
pintores del siglo XVII, ya que en los que influyó fueron discípulos suyos como Jorge Manuel
Theotocópuli y Luis Tristán, y en todo caso fueron muy estudiados en el Congreso El Greco y
su taller que se celebró en Atenas en 20076 y también por Pita Andrade, el cual dedicó su
discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando a El Greco y sus obras
a lo largo de los siglos XVII y XVIII7. Pero, como ya hemos indicado, menos son los que se
han ocupado de la revisión greconiana por parte del arte contemporáneo, que es el tema de
esta tesis.
como ejemplos citaremos el Museo del Prado, el Museo del Greco en Toledo, la sacristía de la
Sofía, por citar los lugares donde mi presencia ha sido y seguirá siendo muy asidua.
propia biblioteca como de la Biblioteca Nacional, Biblioteca del Museo Nacional Centro de
la Catedral de Toledo.
6
VV.AA., Cat. expo. El Greco y su Taller, (Atenas, 2007), Atenas, Sociedad Estatal para la Acción Cultural
Exterior de España SEACEX, Fundación N.P. Goulandris-Museo de Arte Cicládico, 2007
7
PITA ANDRADE, José Manuel, Dominico Greco y sus obras a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Discurso
en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando del académico electo Excmo. Sr. D. José Manuel Pita
Andrade, leído en el Acto de su Recepción Pública el día 26 de febrero de 1984, y contestación del Excmo. Sr.
D. Enrique Pardo Canalís. Madrid, 1984.
4
La presente tesis se halla estructurada en siete capítulos, además de los perceptivos de
tratando la vida y obra del pintor que en palabras de Ignacio Zuloaga “se burló del natural” 8,
desde sus orígenes en Creta, su formación como hombre y como pintor, sus obras cretenses y
su posterior llegada a Venecia donde aprendió el lenguaje pictórico veneciano, sus obras
venecianas y su posterior traslado a Roma, sus obras romanas y su llegada a Toledo. Sus
primeras obras en la ciudad imperial y su fallido intento de lograr el favor de Felipe II, sus
amigos y mecenas en Toledo, el nacimiento de su hijo Jorge Manuel, la formación del taller,
sus obras en Toledo desde los cuadros de devoción y retratos hasta sus obras más relevantes,
su obra escultórica, y finalmente su muerte, acaecida en Toledo a los setenta y tres años de
Orgaz, por ser este cuadro el más famoso de El Greco a la vez que una obra maestra del arte
universal y encontrarse entre las más evocadas e reinterpretadas por los artistas de los siglos
representados en el cortejo fúnebre, que son un producto parcial de trabajos previos del autor
contemporáneos, menos lo fue durante los dos siglos que siguieron a su muerte. El pintor
que, como incurable extravagante, tuvo un poderoso e implacable enemigo: eso que ha venido
8
En un párrafo de una carta fechada en 1915 de Ignacio Zuloaga a su tío Daniel Zuloaga. María Jesús
QUESADA, “Unas cartas de Ignacio Zuloaga”, Goya. Revista de Arte, Números 211-212, Madrid, Publicación
bimestral de la Fundación Lázaro Galdiano, julio-octubre 1989, p. 32.
5
siempre llamándose “el buen gusto” en sentido clásico: mesura, equilibrio y belleza, pero todo
ello dentro de moderados cánones realistas. El Greco no resultaba “un clásico”; un neoclásico,
naturalmente, menos. Venía a ser un romántico y, como en sus días, peor que en sus días, “no
incorporado al gran clamor de la gloria. Su figura, en adelante, podrá ser más o menos
sus cuadros desde el momento de su muerte hasta nuestros días. Veremos en qué medida los
mayoría de ellos, una curiosa dicotomía: el reconocimiento de los méritos artísticos queda
a medida que avanza el tiempo, fruto, primero, del aprecio de sus cuadros por los
coleccionistas y, más tarde, por el interés que despertó en la crítica desde el romanticismo, la
extraña personalidad del artista. La “diáspora” de sus cuadros iniciada entonces es la más
9
Fray José SIGÜENZA, Tercera Parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo, Doctor de la Iglesia.
Dirigida al Rey nuestro Señor D. Philippe III. Por Fray Joseph de Sigüença, de la misma Orden. Madrid, En la
Imprenta Real, 1695. Reedición: La fundación del Monasterio de El Escorial. Reed. de la Tercera Parte de la
Historia de la Orden de San Jerónimo, Doctor de la Iglesia. Madrid, Aguilar, 1963. Y Bernardino de
PANTORBA, El Greco. Semblanza, Madrid, Antonio Carmona, 1946. p. 112.
10
Manuel B. COSSÍO, El Greco, Madrid, Victoriano Suárez ed., 1908. Pese a la fecha de edición, apareció a
comienzos de octubre de 1907.
6
En el capítulo cuarto se estudian los pintores que se inspiran en El Greco partiendo de
la pintura española del siglo XIX. Ya desde las últimas décadas del siglo XIX El Greco
ejerció sobre algunos pintores españoles una fascinación que tuvo su continuidad y mayor
auge en las primeras décadas del siglo XX. De forma tímida, los pintores españoles de las
décadas de los sesenta y setenta del siglo XIX comenzaron a interesarse por El Greco. Se
estudian pintores como Eduardo Rosales, José Casado del Alisal, Mariano Fortuny, Martín
Rico, Raimundo de Madrazo, Joaquín Sorolla e Ignacio Pinazo, distinguiéndose entre los
pintores que admiran a El Greco, como Rosales, y aquellos otros que lo llevan a la práctica
inspirándose en él, los demás. A continuación se estudian Santiago Rusiñol, los modernistas y
otros pintores catalanes, para continuar con Ignacio Zuloaga, José Gutiérrez Solana y Darío
de Regoyos. También se considera Julio Romero de Torres, para entrar en el arte nuevo en
España desde Vázquez Díaz a Luis Fernández. Se consideran artistas como el citado Vázquez
Díaz, José Moreno Villa, Xesús Rodríguez Corredoyra, Pere Pruna, Salvador Dalí, Óscar
Domínguez, Ángeles Santos, Antonio Quirós, Remedios Varo y Luis Fernández. En el estudio
del arte español de posguerra se han tenido en cuenta autores como Joaquín Vaquero Palacios,
José Caballero, Carlos Sáenz de Tejada, así como Benjamín Palencia, Álvaro Delgado, Juan
Antonio Morales, Pedro Mozos, Pedro Bueno y Cirilo Martínez Novillo. También Andrés
capítulo cuarto con el estudio de la influencia de El Greco en un pintor español actual: Luis
El capítulo quinto de esta tesis se dedica al estudio de Pablo Picasso, pintor que
7
reinterpretación de sus obras. Picasso se inspira en El Greco en los primeros años (1895-
1901). También, los cuadros de la Época Azul (1901-1904) están marcados por una profunda
pintura de Picasso disminuye, pero es perceptible en alguna obra. Por otra parte, El Greco
tuvo un papel que han elucidado numerosos historiadores a través de la Visión del
Apocalipsis, también conocida como Apertura del Quinto Sello, en la configuración misma
del cuadro fundador del cubismo, Las señoritas de Avignon (Nueva York, Museum of
Modern Art)11, obra clave no sólo en la carrera artística de Picasso, sino también en la historia
del arte del siglo XX. Y ya en 1950 Picasso reinterpreta una pintura de El Greco, el Retrato de
un pintor (Jorge Manuel Theotocópuli) (Sevilla, Museo de Bellas Artes) datado con toda
En el capítulo sexto se estudian los artistas que han reinterpretado la obra de El Greco,
publicitarias. Se investigan artistas como Equipo Crónica, Equipo Realidad, Josep Renau,
Juan de Ribera Berenguer, Eduardo Arroyo, Ramiro Arango, Víctor Pulido, Cristóbal Toral,
José Ángel Gómez, Luis Pérez-Mínguez, Grupo ZAJ y Esther Ferrer, así como la presencia de
El Greco en la mecamística y en los collages de José Val del Omar. También se estudia la
presencia de El Greco en los collages con que Ramón Gómez de la Serna adornaba su
despacho, así como la presencia de El Greco en imágenes publicitarias, ya que estas pueden
ser un camino para conectar la obra de El Greco con nuestra vida cotidiana. En todos los
texto.
11
Véase entre otros, William RUBIN, “The genesis of Les Demoiselles d´Avignon” en Studies in Modern Art.
Les Demoiselles d´Avignon, Nueva York, 1994, pp. 13-144.
8
En la tesis se ha dado especial relevancia a la consideración de la figura de El Greco
introdujeron la figura de El Greco en sus obras. Así, en 1891 Benito Pérez Galdós hizo de El
Greco uno de los elementos referenciales básicos de su novela Ángel Guerra12, ambientada en
su casi totalidad en Toledo, También, Pio Baroja le hizo aparecer como el pintor preferido de
capítulo sexto la biografía de El Greco que en 1935 publicó el escritor Ramón Gómez de la
Serna16, y se hace referencia a la figura del pintor en textos de Juan Ramón Jiménez, donde el
cretense es uno de los artistas más citados. Según revela Juan Ramón en uno de sus escritos:
“El Greco da y sostiene un grito de alerta hacia el futuro, que sigue pasando de nosotros…
pasándonos los vivos…¿hacia dónde?”17. Federico García Lorca, por su parte, se refería en un
importante texto, en el que cita a otros artistas españoles, a que era “el duende el que rompe
las nubes del Greco”18. Rafael Alberti dedicó a El Greco uno de sus mejores poemas en A la
pintura. Poema del color y la línea (1945-52)19. Él mismo señalaba que desde el aprecio por
12
Benito PÉREZ GALDÓS, Ángel Guerra, Las Palmas de Gran Canaria, Ediciones del Cabildo de Gran
Canaria, 2009.
13
Pío BAROJA, Camino de perfección, Madrid, Alianza Editorial, 2005.
14
José MARTÍNEZ RUIZ (AZORÍN), Diario de un enfermo, Madrid, Biblioteca Castro / Fundación José
Antonio de Castro, 2011.
15
José MARTÍNEZ RUIZ (AZORÍN), La voluntad, Madrid, Biblioteca Castro / Fundación José Antonio de
Castro, 2011.
16
Ramón GÓMEZ DE LA SERNA, El Greco. El visionario de la pintura, Madrid, Ediciones Nuestra Raza,
1935.
17
Juan Ramón JIMÉNEZ, “Textos inéditos”. En Ángel CRESPO, Juan Ramón Jiménez y la pintura, Salamanca,
Ediciones Universidad de Salamanca, 1999, p. 275.
18
Federico GARCÍA LORCA, “Juego y teoría del duende”. En Obras completas, t. III, Barcelona, Editorial
Galaxia Gutenberg - Círculo de Lectores, 1997, pp. 150 ss.
19
Rafael ALBERTI, A la pintura. Poema del color y la línea, Buenos Aires, Editorial Losada, 1973, p. 13.
9
subterránea del Greco”20. En el capítulo séptimo, para el estudio del transcurrir de la figura de
El Greco en la novela contemporánea se han seleccionado cinco novelas escritas en las tres
últimas décadas del siglo XX y en la primera del siglo XXI. Sus títulos son: El Laberinto21, El
carta Confesión26. obra de Mariano Serrano Pintado, que fue la ganadora del I Certamen
armiño27, drama en cuatro actos y en verso original de Luis Fernández Ardavín. El tema de
“El Greco en el cine” está de plena actualidad tras la reciente publicación del libro de Adolfo
De Mingo y Palma Martínez-Burgo28. En esta tesis sólo se incluye el análisis de las biografías
fílmicas del artista, concretamente El Greco, dirigida por el director italiano Luciano Salce en
1966, y El Greco, dirigida por el griego Iannis Smaragdis en 2007, que fue la adaptación
Ambos casos recrean la “leyenda romántica del artista” e insisten en su historia de amor con
Jerónima de las Cuevas y en sus discrepancias con la fe cristiana que le llevaron a pasar por el
es absolutamente falso, sin que hasta la fecha se tengan datos que lo constaten.
20
Rafael ALBERTI, A la pintura. Poema del color y la línea, Buenos Aires, Editorial Losada, 1973, p. 34.
21
Manuel MUJICA LÁINEZ, El Laberinto, Barcelona, Editora Hispano Americana (EDHASA), 1979.
22
Jesús FERNÁNDEZ SANTOS, El Griego, Premio Ateneo de Sevilla 1985, Barcelona, Editorial Planeta, 1986.
23
Mariano SERRANO PINTADO, Mi padre El Greco. Jorge Manuel Theotocópuli, Olías del Rey, Editorial
Azacanes, 1999.
24
Mariano SERRANO PINTADO, Maestro Theotokópoulos. El Greco más inédito, Madrid, Entrelíneas
Editores, 2005.
25
Manuel AYLLÓN, La conjura de El Greco, Barcelona, Styria, 2007.
26
Mariano SERRANO PINTADO, “Confesión”. En Cartas de amor a Toledo, Barcelona, Plaza / Janés, 2008.
27
Luis FERNÁNDEZ ARDAVÍN, La dama del armiño, drama en cuatro actos y en verso, estrenada en el teatro
Arbeu, de Méjico, el día 20 de abril de 1921. Segunda edición, Madrid, Biblioteca Hispania, Sucesores de
Rivadeneyra S. A., 1921.
28
Adolfo DE MINGO y Palma MARTÍMEZ-BURGO, El Greco en el cine. La construcción de un mito. Toledo,
Celya, 2013
10
Finalmente, se recogen las conclusiones y la bibliografía, en la cual se incluye no sólo
11
CAPÍTULO 1. DE LA VIDA Y OBRA DE UN PINTOR QUE SE
BURLÓ DEL NATURAL
como “el Griego”, nació en la ciudad de Candia, actual Heraklion, en la isla de Creta,
Estos datos sobre el lugar y fecha de su nacimiento nos son conocidos por testimonios
del propio pintor, quien, en mayo de 1582, mientras actuaba como intérprete en un
proceso seguido por la Inquisición de Toledo contra el joven griego Michel Rizo
Hospital de la Caridad de Illescas, afirmó ser “de hedad de sesenta y cinco años”.
bien acomodada 3. Su padre, llamado Georgios parece ser que fue marino y
1
María CONSTANTOUDAKI-KITROMILIDES, “La Huida a Egipto y la producción juvenil de El
Greco”. En VV.AA., El Greco, Barcelona, Fundación Amigos del Museo del Prado / Galaxia Gutenberg -
Círculo de Lectores, 2003, p. 21.
2
Nicolaos M. PANAGIOTAKIS, “E kretiké periodos tes zoés tou Domenikou Theotokópoulou” [El
período cretense de la vida de Doménikos Theotokópoulos], Afiéroma ston Niko Svorono, Revista
Ariadni, Rethymno, Universidad de Creta, vol.II, 1986, pp. 97 ss. Y Nicolaos M. PANAGIOTAKIS, “Ta
neanika chronia tou Domenikou Theotokopoulou, Heraklion, 1999, p. 18. En José ÁLVAREZ LOPERA,
El Greco. Estudio y Catálogo. Volumen I. Fuentes y Bibliografía, Madrid, Edición: Fundación de Apoyo
a la Historia del Arte Hispánico, 2005, p.73.
3
Nicolaos M. PANAGIOTAKIS, “E kretiké periodos tes zoés tou Domenikou Theotokópoulou”, op. cit.
En María CONSTANTOUDAKI-KITROMILIDES, “La pintura en Creta durante los siglos XV y XVI. El
largo camino hacia Doménikos Theotokópoulos y su producción temprana”. En José ÁLVAREZ
LOPERA (Ed.), El Greco. Identidad y transformación, Madrid, Skira, 1999, p. 88.
12
comerciante 4. No hay noticia alguna de la madre del pintor, de la que no conocemos ni
diez años mayor que El Greco, fue un hombre de sólida posición económica. Entre 1566
Venecia, y entre 1569 y 1577 aparece citado en varias ocasiones como presidente de la
patente de corso, que había solicitado en octubre de 1571 junto con otros tres socios
suyos, y consiguió que se pusiera bajo su mando un barco para ejercer la piratería contra
los turcos y, según ha revelado Panagiotakis 6, en julio de 1572 bombardeó por error un
barco italiano, y con este hecho comenzaron las desdichas que acabarían llevándole a la
plazo de doce años para saldar sus deudas, pero, finalmente, hacia 1591, se fue a vivir
conocidos data del 28 de septiembre de 1563, cuando El Greco contaría veintidós años de
edad, y fue publicado por Panagiotakis en 1986 7. En este documento, a instancia de “ser
4
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit. p.73.
5
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, Madrid, Akal Ediciones, 2001, p. 4.
6
Nicolaos M. PANAGIOTAKIS, “Manoussos the Pirate:1571-1572”. En Nicos HADJINICOLAOU
(Ed.):: El Greco in Italy and Italian Art. Rethymno, 1999, pp. 17-21.
7
Nicolaos M. PANAGIOTAKIS, “E kretiké periodos tes zoés tou Domenikou Theotokópoulou”, op. cit.,
p. 118.
13
Maneo Ballestra, comprendidos expresamente su hijo Constantin Ballestra, y su mujer,
que no vuelvan a molestar a “ser Manusso et maestro Domenego”, ni a sus familias, y les
prohíbe que usen violencia alguna contra su casa. De esta información se deduce que El
Greco era ya “maestro” pintor en 1563, estaba casado en esa temprana fecha y vivía con
su mujer en la misma casa que Manusso y la familia de éste. Nada más se sabe acerca de
la esposa de El Greco, que debió morir antes de 1567 o ser abandonada por el pintor al
trasladarse a Venecia, aunque no podemos descartar que la llevara consigo a esta ciudad y
muriese allí. Otros tres documentos conocidos están fechados en 1566: uno de 6 de junio
permite saber que sostuvo un pleito, por motivos desconocidos, con Luca Miani, un noble
veneciano residente en la isla; otro documento por el que sabemos que el 26 de diciembre
lotería “un quadro della Passione del nostro Signor Giesu Christo, dorato” (ahora
perdido), al precio que determinen los peritos nombrados para ello 9. Al día siguiente, el
pope Janni de Frossego y el maestro Georgios Klontzas, ambos pintores, tasan el cuadro
el menor de los precios establecidos. La valoración, muy alta, permite inferir que el pintor
8
Dado a conocer por Constantinos D. MERTZIOS “Domenicos Theotocopoulos nouveaux éléments
biographiques”, Arte Veneta, XV, 1961, pp. 217-219. Y publicado íntegramente por Nicolaos M.
PANAGIOTAKIS, “E kretiké periodos tes zoés tou Domenikou Theotokópoulou”, op. cit., pp. 118-120.
9
Marie CONSTANTOUDAKI KITROMILIDES, “Domenicos Theotocopoulos (El Greco) de Candie à
Venise. Documents inédits (1566-68)”. Thesavrísmata, Venecia, XII, 1975, p. 296. En José ÁLVAREZ
LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit. pp.79-80.
14
gozaba de una gran reputación. Para finalizar con la documentación disponible relativa a
sitúan ya al pintor fuera de la isla, pero también miran hacia atrás, hacia Creta, y por eso
deben ser tratados aquí: uno de ellos es una orden, fechada el 18 de agosto de 1568, por la
que las autoridades venecianas de Creta obligaban a Manolis Dacypris, a que entregue, en
el plazo de tres días, a Tzortzis (Georgios) Sideros, los dibujos que el maestro “Menegin
Theotocopulo” le había dado en Venecia para éste 10; éste es el único documento conocido
1570, fecha en la que llegó a Roma. El otro documento relativo a la estancia de El Greco
Cofradía de Pintores las cosas que pertenecen a la Cofradía y que guarda en su poder 11.
Puede presumirse que las cosas de la Cofradía que se reclamaban a Manusso no las
hubiese tomado él, sino su hermano Doménikos, y que estuviese reteniéndolas tras haber
pueden extraer de ella conclusiones relevantes. Además de las ya señaladas respecto a que
El Greco hubiera contraído matrimonio en Creta, que El Greco se formó como pintor en
Creta, y que en 1563, cuando apenas había sobrepasado los veinte años de edad, ostentaba
10
Íd., p.306.
11
Íd., p.301.
12
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit. p. 81.
13
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2001, op. cit., p. 5.
15
el título de maestro. El cuadro de la Pasión que puso en venta era “dorato”, es decir con el
fondo de pan de oro, lo que permite asegurar que se trataba de un icono posbizantino. La
alta estima profesional de que gozaba El Greco en aquella época se pone de manifiesto
por el alto precio que se fijó para el cuadro: setenta ducados. Por otra parte, no hay
noticias del pintor entre diciembre de 1566, cuando puso en venta en Candia el cuadro de
“la Pasión de Cristo”, y agosto de 1568, fecha en la que aparece en Venecia enviando
unos dibujos a Sideros. Todo hace pensar que el viaje de El Greco desde Creta a Venecia
bien pudo realizarse para recaudar fondos para el traslado, si bien aunque no hay
documentos que lo prueben, éste no pudo realizarse hasta una fecha comprendida entre
comunicaciones marítimas entre Creta y Venecia debido a las inclemencias del tiempo 15.
al presidente de la Cofradía de Pintores de Candia las cosas de ésta que tenía en su poder
(y que, con toda probabilidad, habrían sido tomadas por su hermano) parece indicar que
Doménikos no estaba ya en la isla. Otro dato a tener en cuenta que ha sido señalado por
Marías 16, aunque no sea concluyente puesto que no sabemos donde vivía Doménikos en
1566 o comienzos de 1567, es que cuando el 25 de junio de ese año Manusso recibió la
aparece nombrado su hermano, que sabemos que vivía junto a él en septiembre de 1563 17.
14
David DAVIES, (Ed.), El Greco, Cat. de la expo. [Nueva York, The Metropolitan Museum of Art /
Londres, National Gallery, 2003-2004], Londres, National Gallery Company, 2003, p. 32.
15
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit. p. 80.
16
Fernando MARÍAS, El Greco. Biografía de un pintor extravagante, Madrid, Nerea, 1997. p. 42.
17
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit. p. 80.
16
Hemos de situarnos en el ambiente cultural y artístico de la Creta del siglo XVI
su formación como hombre y como pintor. Carecemos de evidencia documental que avale
el tipo de formación intelectual que recibió Doménikos en la isla, así como tampoco
disponemos de datos sobre el taller en el que recibió su primera formación como pintor.
En Candia existía por entonces una especie de escuela estatal, el officium publicae
humanística. Sin embargo, esta escuela parece haber estado reservada a los hijos de los
pintor. Los hijos de los burgueses griegos, y El Greco lo era, estudiaban en escuelas
privadas, donde se iniciaban en el estudio del latín y del griego, y en otras de estas
escuelas, sencillamente, aprendían a leer, escribir y hacer cuentas. Ahora bien, como
miembro de una familia acomodada, Doménikos debió recibir una cuidadosa formación
obra, y por otra parte, la amplitud de la biblioteca que dejó al morir “sólo son explicables
Se asume que asistiría a una de las muchas escuelas privadas de la ciudad, en las que se
enseñaba a los niños a leer, escribir y hacer cuentas y se les daba nociones de medicina y
otros temas 19. La fórmula con la que firmó La dormición de la Virgen de Syros que se
comentará más adelante, permite presumir una cierta familiaridad con la literatura
clásica 20.
18
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, Madrid, Sílex, 1993, pp. 15-16.
19
Nicolaos M. PANAGIOTAKIS, “Education and Culture in Venetian Crete”. En José ÁLVAREZ
LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit. p.74.
20
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit., p.74.
17
Tampoco disponemos de datos sobre el taller en el que recibió su primera
formación pictórica. No sabemos con quien pudo formarse El Greco, y muchos pintores
de Creta han sido considerados candidatos al honor de haber sido sus maestros para ser de
inmediato rechazados por el propio arte de El Greco. Creta fue el principal centro de la
habitantes al final del siglo XVI, tenemos información acerca de unos 150 pintores que
trabajaron entonces en Candia y su región 21, que siguiendo el modelo occidental estaban
organizados en una Cofradía bajo la advocación de San Lucas, es decir que los pintores
profesión. El proceso de aprendizaje de los pintores estaba regulado de tal forma que los
aprendices entraban en los talleres con catorce o quince años y no podían conseguir el
título de maestro hasta los veinte. Los pintores cretenses disfrutaban ya en el siglo XV de
una gran fama, y teniendo ellos clara conciencia de este hecho, en ciertas ocasiones
firmaban obras suyas claramente destinadas a ser enviadas fuera de Creta, añadiendo su
lugar de procedencia “De Candia” 22. Es posible que la costumbre de El Greco de firmar
siempre en griego, y a menudo con el añadido “krès” (cretense) venga de esta práctica de
Sabemos que en la pintura cretense de los siglos XV y XVI existía una doble
dirección estilística: había una manera tradicional “in forma greca”, fiel a los modos
mezclaban elementos de raigambre bizantina con otros occidentales, estos últimos, sobre
pintores de Creta refleja la variedad de preferencias del amplio público para el que
21
María CONSTANTOUDAKI-KITROMILIDES, “La pintura en Creta durante los siglos XV y XVI”.
op. cit., En José ÁLVAREZ LOPERA (Ed.), El Greco. Identidad y transformación, op. cit., p. 85.
22
Íd., p. 86.
18
trabajaban, una clientela muy variada desde el punto de vista de la raza, el credo religioso,
que trabajaban, según los casos, en función generalmente del cliente, en una u otra
manera, “in forma greca” o “a la latina”, practicando una especie de bilingüismo artístico,
aunque este bilingüismo era más bien relativo, pues la mayor parte de las veces las obras
occidental. Por otra parte, este bilingüismo estaría basado más en la adopción de figuras,
gracias a las estampas de las que existió un tráfico abundante, que en cuestiones de
cretenses no debieron ser muchos ni demasiado significativos. De ahí que los únicos casos
claros de bilingüismo se darían entre pintores que trabajaron en Italia, como Georgios
Theophanis Strelitzas-Bathás, más conocido sólo por su nombre de pila, Theophanis, que
sus obras elementos del arte occidental que comprenden tanto detalles ornamentales como
figuras aisladas y conjuntos de figuras 23; se ha aducido en varias ocasiones que al hacer
testamento en 1599 dejó a su discípulo Emanuele Zafurnari sus propios dibujos “tanto los
griegos como [los hechos] a la italiana” 24. A la vista de ello y del dato de que el cuadro
vendido por El Greco en 1566 mediante el sistema de lotería era dorato, esto es hecho “a
la griega” lo más razonable es presumir como ha señalado Álvarez Lopera 25, junto con
23
Íd., p. 88.
24
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit., p. 16.
25
Íd.,, p. 16.
19
Puppi 26 y Bettini 27, que El Greco, que ya firmaba como “maistro” en 1566, debió ser
adiestrado en las dos maneras usadas en Creta. Es decir, que también él fue en su primera
como pintor, se da por seguro que fue uno de los talleres más avanzados de Creta 28, algo
que se deduce de sus propias obras tempranas 29 y de que sólo así sería explicable la
rapidez con que, una vez hecha la elección esencial de su carrera (traslado a Venecia),
en Creta. Bettini quien propuso primero a Mijaíl Damaskinós, un artista que trabajó en
Venecia entre 1577 y 1582 volviendo después a Creta, apuntó posteriormente a Georgios
Klontzas como maestro de El Greco. Klontzas, que firmaba ya como pintor en 1564 y
trabajó también en Venecia en San Giorgio dei Greci y en San Marcos, aparece
relacionado con Doménikos como tasador de su cuadro de la Pasión en 1566 31. Sin
embargo, como ha señalado Álvarez Lopera 32, es difícil que Damaskinós o Klontzas
pudieran ser los maestros de El Greco, ya que, aunque desconocemos la fecha exacta de
su nacimiento, ambos parecen haber sido casi estrictos coetáneos suyos, cuatro o cinco
años más viejos en el mejor de los casos. En consecuencia, lo más probable es que las
coincidencias que se aprecian entre las obras de los tres pintores se deban a la formación
Klontzas pudieran haber ejercido sobre El Greco. Otros pintores que se han sugerido son
Marco Astrà, quien aparece relacionado con Manoussos Theotokópoulos, pero que no
26
Lionello PUPPI, “Il soggiorno italiano del Greco”. En Jonathan BROWN y José Manuel PITA
ANDRADE (Eds.), El Greco: Italy and Spain, Washington, National Gallery of Art, 1984, pp. 133-150.
27
Sergio BETTINI, “Maistro Menegos Theotokopoulos Sgurafos”, Arte Veneta, t. XXXII, 1978, pp. 238-
252.
28
Lionello PUPPI, “Il soggiorno italiano del Greco”. op. cit., pp. 133-150, y Sergio BETTINI, “Maistro
Menegos Theotokopoulos Sgurafos”, op. cit., pp. 238-252.
29
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2001, op. cit.,p. 6.
30
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit., p. 16.
31
Íd., p. 17.
32
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2001, op. cit., p. 6.
20
parece haber sido un pintor avanzado, e Ioannis Gripiotis, un pintor que ya era citado
como “maestro” en 1526 y que parece haber trabajado casi exclusivamente para círculos
provenecianos y católicos, pero del que no se conoce ni una sola obra segura. Pero las
conexiones cada vez más estrechas que se van estableciendo entre las obras de Georgios
ambos pintores se formaron en el mismo taller, o al menos los talleres en que se formaron
constatan de manera cada vez más clara, entre las obras del joven Theotokópoulos y el
arte particular y la técnica minuciosa, así como las preferencias artísticas, de Georgios
Klontzas, apuntan hacia el círculo de éste como ambiente de aprendizaje del joven
Doménikos 34.
33
Íd. p. 6.
34
María CONSTANTOUDAKI-KITROMILIDES, “La pintura en Creta durante los siglos XV y XVI”.,
op. cit., En José ÁLVAREZ LOPERA (Ed.), El Greco. Identidad y transformación, op. cit., pp. 88-89.
21
En la actualidad, únicamente se conocen tres obras realizadas con seguridad por El
Greco durante el período cretense. Un bagaje muy pequeño si se tiene en cuenta que en
1563 seguramente hacía tiempo ya que ostentaba el título de maestro pintor, y que no
abandonaría la isla hasta 1567. Estas obras son: el San Lucas pintando el icono de la
tres obras se datan en torno a 1565-1567 35. Todas ellas tienen en común su alta calidad y
que no contenga elementos occidentales, es decir, no se conoce ninguna obra suya que se
pueda considerar totalmente “a la griega”, lo que no quiere decir que no las hiciera, y en
opinión de Álvarez Lopera, se puede presumir que sí las hizo pero que dado el carácter no
eclecticismo del joven pintor y dando fe de sus ansias de originalidad, hechas evidentes
grupo de la Virgen en los cielos, la figuración del Espíritu Santo en forma de paloma o la
pose de Cristo, inclinado y no frontal. Sin embargo, el joven Greco rompió con la
“vida, profundidad y movimiento” 37, y alteró algunos de los elementos del esquema
35
Íd., p. 89.
36
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2001, op. cit., p. 7.
37
Íd., p. 8.
22
Asunción de la Virgen, en la parte superior de la representación, que no sólo no aparece
ya frontal y encerrada en una mandorla, como era habitual, sino en una pose, de
procedencia occidental, con sus pies sobre el creciente lunar, recordando a la mujer del
en el centro del icono se encuentra el Espíritu Santo, iluminado toda la escena, formando
la “aureola” que circunda a Cristo. Ante el lecho de la Virgen aparece un candelabro con
tres figuras tomadas de grabados occidentales que representan seguramente las tres
Marcantonio Raimondi y de Enea Vico 38. Cristo se inclina sobre la Virgen, rodeado de
una aureola luminosa para acoger el alma de su Madre en forma de criatura. La escena se
sitúa ante un muralla alta con dos torres. Se añade a la derecha una especie de puerta
Klontzas 39. La manera de firmar El Greco esta obra, que muestra ecos de la Antigüedad
(Estrabón, Luciano), indica las inquietudes humanísticas del pintor, de más o menos
cultivada.
tradición Lucas realizó los primeros iconos de la Madre de Dios), el icono de la Virgen
sigue en todo los viejos esquemas bizantinos heredados de la época de lo Paleólogos, pero
la figura del santo pintor está influida por dos estampas occidentales, por uno de los
38
María CONSTANTOUDAKI-KITROMILIDES, “La pintura en Creta durante los siglos XV y XVI”
op. cit., En José ÁLVAREZ LOPERA (Ed.), El Greco. Identidad y transformación, op. cit., p. 90.
39
G. MASTORÓPOULOS, “La dormición de la Virgen”. En José ÁLVAREZ LOPERA (Ed.), El Greco.
Identidad y transformación, op. cit., , p. 328.
23
calcografía de Giulio Bonasone 40, y el ángel que vuela para coronarle, que constituye una
Lucas es, pues, la primera muestra de un procedimiento que El Greco utilizaría durante
una imagen original. En sus primeros años cretenses partiría, como aquí, del esquema
patas del caballete y del escabel con la caja de los colores. Por otra parte, a nivel de
simbolismo latente, la figura del ángel descendiendo para coronar al apóstol encierra una
alusión a la dignidad del oficio de pintor, y de hecho puede ser interpretada como una
figura de la Fama coronando al artista como símbolo de su triunfo 41. Esta hipótesis puede
reforzarse con datos de archivo del siglo XVI que dan pruebas fehacientes de la ascensión
del papel del pintor en círculos cultivados de la sociedad cretense del período veneciano
bajo la influencia de las ideas del Renacimiento italiano 42. Como se señaló con
Theotokópoulos Ò Deíxas” que ningún otro pintor de la época utilizó y que el propio
Greco sólo volvió a utilizar en la primera obra que realizó en Toledo: La Asunción de la
Virgen para el retablo mayor de Santo Domingo el Antiguo. Esta fórmula está extraída
casi con seguridad de textos antiguos (Estrabón y Luciano) y debe ser interpretada como
40
Esta última relación fue puesta de manifiesto por María Constantoudaki en 1995. María
CONSTANTOUDAKI-KITROMILIDES, “La pintura en Creta durante los siglos XV y XVI”. op. cit., En
José ÁLVAREZ LOPERA (Ed.), El Greco. Identidad y transformación, op. cit., pp. 90 y 94.
41
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2001, op. cit., pp. 8-9.
42
María CONSTANTOUDAKI-KITROMILIDES, “La pintura en Creta durante los siglos XV y XVI”,
op. cit., En José ÁLVAREZ LOPERA (Ed.), El Greco. Identidad y transformación, op. cit., p. 90.
24
“Doménikos Theotokópoulos lo creó [o lo representó]”. En contraposición a la fórmula
utilizada habitualmente por él, y otros pintores bizantinos (“de mano de ...”), que era más
acorde con la consideración medieval del oficio pictórico como una práctica artesanal, esa
El cuadro de La adoración de los Reyes del Museo Benaki está ya más cercano a
lo occidental que a lo posbizantino. De éste último conserva sobre todo la utilización del
tomando en préstamo modelos para figuras concretas del cuadro, jugando con los motivos
tomados a la manera de un “puzzle” para crear una obra de composición original. Así, de
A. Schiavone tomó en préstamo modelos para el grupo de la Virgen con el Niño y del
Parmigianino para el soldado que vuelve la espalda al espectador 45. La introducción clara
occidentalización progresiva. Fue llegando a este punto cuando El Greco debió considerar
como única salida para su carrera el traslado a Venecia por la razón fundamental de su
43
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2001, op. cit., p. 9.
44
Íd., p. 9.
45
María CONSTANTOUDAKI-KITROMILIDES, “La pintura en Creta durante los siglos XV y XVI”,
op. cit., En José ÁLVAREZ LOPERA (Ed.), El Greco. Identidad y transformación, op. cit., p. 90.
25
1.2. El Greco en Venecia (1567-1570)
La fecha del traslado de El Greco a Venecia nos es aún desconocida, aunque como
se ha dicho con anterioridad, todo hace pensar que el viaje se realizó en la primavera de
de Venecia desde 1204 y a mediados del siglo XVI vivían en esta ciudad unos cuatro mil
griegos que contaban con su propia iglesia ortodoxa. Por otra parte, El Greco no fue el
único artista cretense que viajó a Italia, también lo hicieron, como ya se ha dicho, otros
dos grandes artistas contemporáneos suyos, Damaskinós y Klontzas. Pero estos dos
pintor occidental. En 1567, Doménikos, ya maestro pintor desde hacía años, y el hecho de
que el cuadro puesto en venta en diciembre de 1566 estuviera valorado entre setenta y
ochenta ducados nos induce a reconocer que el maestro gozaba de una reputación lo
suficientemente buena como para ser muy apreciado en el mercado. Pero decidió dar el
posible” 46.
46
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2001, op. cit., p. 10.
26
Tiziano, aunque algunos testimonios contemporáneos sugieran que estuvo allí. Así,
de Giulio Mancini 47, ya de hacia 1620, diciendo que [El Greco] había “studiato in
1600, aparece registrado un “paese del Monte Sinaí di mano d`un Grego scolaro del
Titiano”. Podría haber una alusión a él en una carta que el Tiziano envió a Felipe II y así
en opinión de algún investigador “es muy probable” que el “altro molto valente giovine
mio discepolo” señalado a Felipe II por Tiziano el 2 de diciembre de 1567 no sea otro
que nuestro Doménikos 49. Aunque en opinión de Álvarez Lopera los intentos de
identificar a este “discepolo” con El Greco carecen de fundamento 50. Ninguno de estos
testimonios es concluyente 51. No se puede aceptar sin más que ese “valiosísimo joven
discípulo” al que se refiere Tiziano sin nombrarlo sea El Greco, la carta es del 2 de
señalado Marías 52, es muy significativo que en sus anotaciones posteriores a las Vite de
Vasari, El Greco sólo se refiera a obras de Tiziano fechables no más tarde de 1545, y
todas ellas colocadas en lugares públicos, y nunca se refiera a obras que pudiera haber
visto en el taller de éste. Quedan como únicos elementos de prueba los testimonios de
Clovio y de Orsini. Nadie hubiera dudado de ellos si la impronta del Tiziano hubiera
sido preponderante en las obras italianas de El Greco. Pero se da el caso de que no lo es.
27
modo más claro, otros que proceden de Tintoretto, de Bassano e incluso de Veronés. No
deja de ser significativo que buena parte de las obras italianas de El Greco estuviesen
hasta la segunda mitad del siglo XIX atribuidas a Tintoretto, a Veronés, o a alguno de
“...fue gran pintor y discípulo de Tiziano, a quien imitó de suerte que sus pinturas se
equivocaban con las de su maestro” 53, casi nadie ha confundido modernamente las
dejar poco lugar a las dudas sobre la conexión entre ambos, pero como hemos visto
entre los discípulos de Tiziano, fue frecuente la opinión de que El Greco se habría
testimonios bastarían para zanjar el problema. Apelando a “la crítica objetiva, la que
atiende sobre todo al cuadro mismo para determinar su valor, su origen y su influjo”54,
Cossío siguió dando la razón en 1908 a los que preconizaban el magisterio de Tintoretto
y dejó escapar todo su escepticismo a propósito de las relaciones del cretense con
Tiziano 55. Este autor comienza el epígrafe correspondiente a “Filiación artística [de El
Greco]” de su obra “El Greco” 56 diciendo que “vulgar es la idea de que el Greco, y así
53
Antonio PALOMINO, El Museo Pictórico y Escala Óptica. Vol. III, El Parnaso Español Pintoresco
Laureado, 1715-1724, Madrid, Aguilar, 1988, p. 131.
54
Manuel B. COSSÍO, El Greco, Madrid, Victoriano Suárez ed., 1908, p. 55. En José ÁLVAREZ
LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit. p. 28.
55
Íd. p. 28.
56
Manuel B. COSSÍO, El Greco, Madrid, Victoriano Suárez ed., 1908, p. 55.
28
lo encontramos dicho de sus antiguos biógrafos, aprendió con Tiziano”. Para continuar
diciendo textualmente “Cean Bermúdez (t. V, pág. 3) hizo ya notar que, entre los
“Dicen que fue discípulo de Tiziano, pero no se halla en el catálogo de los que tuvo este
gran maestro” 57. Para continuar Cossío “Y, ahondando en el examen de sus obras, vino
maestro del pintor fue Tintoretto” 58. A continuación Cossío alude al documento de
ante el dicho de Clovio, y la fuerza que, además adquiere por figurar Tiziano entre los
cuatro retratos de pintores del cuadro de Yarborough 59, no es permitido dudar de que el
Greco aprendió su arte en el estudio del gran maestro de Cadore” 60. A la vista de los
documentos Cossío no duda del aprendizaje de El Greco con Tiziano, pero añade “La
crítica objetiva, la que atiende sobre todo al cuadro mismo para determinar su valor, su
origen y su influjo, continúa, sin embargo en los justo” 61. Y concluye “El Greco fué
Con él adquirió la técnica, sin duda; á su lado conoció los secretos del arte, oyó sus
consejos, tal vez copió sus obras, y hasta puede que fuese él mismo aquel valioso joven
57
Juan Agustín CEÁN BERMÚDEZ, Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas
Artes en España, Tomo V, Real Academia de S. Fernando, Madrid, 1800, Ed. facsímil, Valencia, Paris-
Valencia S. L., 1998. p. 3.
58
Manuel B. COSSÍO, El Greco,1908, op. cit., p. 55.
59
Respecto al cuadro de Yarborough, Cossío se refiere al lienzo La expulsión de los mercaderes del
templo, que desde 1924 está en The Minneapolis Institute of Arts. En la parte inferior derecha El Greco
incluyó cuatro retratos, tres de ellos hay acuerdo en su identificación: Tiziano, Miguel Ángel y Giulio
Clovio, siendo discutida la identidad del cuarto retratado. La presencia de este grupo en esta obra de El
Greco es un homenaje a los hombres que eran para él los gigantes del Renacimiento. En VV.AA., Cat.
expo. El Greco de Toledo, (Madrid / Toledo, Ohio /Washington / Dallas), 1982-1983, Madrid, Alianza
Editorial, 1982. pp. 92, 93 y 227.
60
Manuel B. COSSÍO, El Greco, 1908, op. cit., p. 55.
61
Íd., p. 55.
29
diciembre de 1567...” 62. “Mas el verdadero espíritu tizianesco no encarnó en él, ni
pronto ni tarde. Ahí están para probarlo las poquísimas composiciones, que, por
desgracia, conocemos todavía de sus primeros años. Perdida en Italia la memoria del
significativo el que sus cuadros de historia, á pesar de las firmas, que tan claramente
estampó en ellas su autor (como si se anticipase á lo necesarias que habían de ser algún
Barocci y á Clovio, pero nunca a Tiziano” 63. Y en 1982, Jonathan Brown 64 ha vuelto a
suscitar la cuestión negando validez al testimonio de Clovio; Brown afirma que por el
propósito de la carta que Clovio escribió al cardenal Alessandro Farnese solicitando que
discipulado con Tiziano a fin de realzar ante el cardenal los méritos de su protegido, y
observando que, en todo caso, el término “discepolo” tal como se empleaba en la Italia
del siglo XVI no implicaba necesariamente ser “alumno” pues también podía significar
“seguidor”, término que se puede aplicar a cualquiera que imitara a un maestro, hubiera
o no una relación de trabajo entre ambos. Su opinión es que El Greco no habría sido
discípulo directo de ningún maestro veneciano sino más bien “un autodidacta del
directo, pero su intento de “sacarlo” del taller de Tiziano no carece de una cierta lógica,
y es que, aunque a falta de otras evidencias, no parece razonable negar su estancia allí,
resulta difícil imaginar que Doménikos, ya “maestro pintor” desde los tiempos de Creta
62
Íd., pp. 55-56.
63
Íd., pp. 55-56.
64
Jonathan BROWN, “El Greco y Toledo”. En VV.AA., Cat. expo. El Greco de Toledo, op. cit., pp. 75-
147.
30
normal de aprendizaje. Y tampoco parece que estuviera preparado desde el principio
para colaborar como ayudante en tareas de importancia. Una situación tan atípica no se
pudo resolver siguiendo los cauces normales. Tal vez El Greco obtuvo del Tiziano la
promesa de consejos ocasionales y el permiso para asistir al taller o para copiar alguna
obra. Pero es difícil creer en una relación prolongada y firme entre ambos 65.
En la mayor parte de las obras que se adscriben a este período, desde el Tríptico
Atenas, pasando por La Última Cena de la Pinacoteca de Bolonia, las diversas versiones
para la construcción de escenas propias 66. Lo que cambia durante los primeros tiempos
paso, lentamente, hasta que llegó a un cierto dominio del lenguaje veneciano en obras
Washington.
considera definida, pero el lugar en donde fue pintada, Creta o Venecia, aún se discute,
aunque la mayoría de las opiniones recientes se inclinan por la segunda posibilidad 67.
65
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit., p. 28.
66
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, Madrid, Arlanza Ediciones, 2005. p. 40.
67
María CONSTANTOUDAKI-KITROMILIDES, “Tríptico de Módena”. En José ÁLVAREZ LOPERA
(Ed.), El Greco. Identidad y transformación, op. cit., pp. 339-340.
31
Lleva la firma “CHEIR DOMENI/KOU”, con letras mayúsculas negras, como el San
Lucas y La adoración de los Reyes del Museo Benaki. Se trata de un pequeño altar
formado por una tabla central y dos alas, todas ellas pintadas por ambas caras. Abierto,
cara posterior aparece una Vista del Monte Sinaí con la entrega de las tablas de la Ley,
flanqueada a su izquierda por la Anunciación y a la derecha por una escena con Dios y
nuestros primeros padres. Realizado con toda probabilidad hacia 1568-1569, en medio
iconográficos occidentales 68. La factura, con sus trazos lineales, sus toques de claro
sobre oscuro y su sentido refulgente de la luz y del color es aún típicamente cretense.
estampas que figuraban la misma escena: una de Giovanni Britto, otra de Giulio
Bonasone y una tercera de Parmigianino. En cuanto a la Vista del Monte Sinaí procede
Fontana, que era vendida a los peregrinos que acudían al monasterio de Santa Catalina
68
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2001, op. cit., pp. 10-12.
69
Íd., p. 11.
32
en el Sinaí, y la escena central, la Alegoría de la coronación del caballero cristiano,
está basada en una combinación de motivos de al menos tres grabados occidentales 70.
Manuel Theotocópuli (el hijo toledano de El Greco), donde el artista representó a Jesús
sentado en un sillón español frailero y conversando con Magdalena que está con las
manos juntas y en éxtasis ante sus palabras. Centra este interior una magnífica puerta de
triangular. En la claridad del fondo se advierte a Marta atareada en labores caseras. Este
luces que plantea entre la habitación del primer término y la del fondo. No obstante, en
cuanto a la puerta del fondo con frontón triangular sobre el dintel, a través de la cual se
representa en el reverso del ala derecha del Tríptico de Módena, a través de la que se ve
consiguiéndola mediante la técnica de los puntos de fuga. Así, el suelo enlosado con
aparece elipsoidal.
A la vista del Tríptico de Módena, se podría pensar que El Greco era un artista
reproducir lo que otros habían plasmado. Sin embargo, y pese a las torpezas en la
70
Íd., p. 12.
71
Francisco LÓPEZ MARTÍN, El Retablo Mayor de la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena
de Titulcia (s. XVII). Trabajo de Investigación para la consecución de la Suficiencia Investigadora y DEA
en Historia del Arte, Facultad de Humanidades de Toledo. Universidad de Castilla-La Mancha. Mayo de
2007. Francisco LÓPEZ MARTÍN, El Retablo Mayor de la Iglesia Parroquial de Santa María
Magdalena de Titulcia. Madrid, Bubok, 2007.
33
representación del espacio, por ejemplo en La Anunciación, el Tríptico de Módena
sabiduría con que manejaba sus fuentes, su capacidad para integrarlas felizmente,
otra parte, en los años finales de El Greco es frecuente la aparición de una misma figura
Roma, aunque se piensa que fue en el verano u otoño de 1570. Su presencia en esta
ciudad está documentada por una carta de Giulio Clovio, miniaturista croata y
de 1570, en la que tras anunciarle que “ha llegado a Roma un joven candiota, discípulo
del Tiziano, que a mi juicio figura entre los excelentes en pintura” le pide que le dé “una
estancia en el Palazzo Farnese por un poco de tiempo hasta que pueda acomodarse
mejor 75. La recomendación de Clovio fue eficaz y El Greco vivió en el Palazzo Farnese
trabajando al servicio del cardenal al menos hasta el mes de julio de 1572, mes en que
fue expulsado según muestra una carta de fecha 6 de julio de ese año que el propio
72
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005, op. cit., p. 43.
73
José ÁLVAREZ LOPERA, “El Greco. Expresiones españolas”, En cat. expo. El Greco. Últimas
Expresiones. Granada, Junta de Andalucía. Consejería de Cultura y Fundación Caja de Granada, 2001. p.
62.
74
Harold E WETHEY, El Greco y su Escuela, 2 vols., II, Madrid, Guadarrama, 1967, p. 42.
75
Amadeo RONCHINI, “Giulio Clovio”. En Atti e Memorie delle RR. Deputazione di Storia Patria per
le provincie modenensi et parmensi. T. III, Modena, 1865, pp. 259-270. En José ÁLVAREZ LOPERA, El
Greco. Estudioy Catálogo, op. cit., p. 83.
34
Greco dirigió al cardenal quejándose de que el conde Ludovico Tedeschi, su
mayordomo, le había expulsado del Palazzo Farnese, afirmando el cretense que las
acusaciones que se le habían hecho eran falsas 76. Se ignoran los motivos por los que fue
expulsado El Greco del Palazzo Farnese, aunque se ha sugerido que quizá fuera debido
a algunas opiniones suyas, como las críticas al Juicio Final de Miguel Ángel, referidas
ninguna de las obras patrocinadas por el cardenal en Roma y dado que sólo dos pinturas
estancia de El Greco en el Palazzo Farnese parece seguro que fue más provechosa por lo
que supuso en su proceso de formación que por las posibilidades de promoción personal
que se le ofrecieron. En principio podemos suponer que el pintor vería colmadas sus
desarrollo de sus intereses intelectuales que serían muy amplios, como demuestra la
prueba la solidez de sus convicciones en cuanto a la primacía del color sobre el dibujo y
en lo referente a otros aspectos en los que se apartaba radicalmente de las ideas de los
manieristas romanos. Por otra parte, la compañía del círculo de Orsini debió resultar
76
Almudena PÉREZ DE TUDELA, “Una carta inédita de El Greco al cardenal Alessandro Farnese”,
Archivo Español de Arte, t. LXXIII, nº 291, julio-septiembre 2000, pp. 267-268. En En José ÁLVAREZ
LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit., p. 85.
35
un hombre superior cuyos conocimientos debían abarcar los campos más diversos y
digno, por consiguiente, de la misma estima social que humanistas y literatos 77.
de 1572, un paso obligado al perder la tutela del cardenal, ya que la pertenencia a esta
Academia era imprescindible para abrir un taller propio y ejercer libremente como
pintor en Roma. Sin embargo, no hay ninguna seguridad de ello, ya que no sabemos
nada más de él, al menos por documentos, hasta que abandonó la ciudad y llegó a
pintor que incluyó el médico romano Giulio Mancini en sus Considerazioni sulla
Pittura escritas hacia 1614-1620, y que confirma algunos datos ya conocidos (como la
añadiendo otros que en su mayor parte resultan sorprendentes. Y es que El Greco que
de figurar “entre los mejores de su siglo”. Además, según Mancini, El Greco contaba ya
en Roma con un ayudante llamado Lattanzio Bonastri. Finalmente, relata una anécdota
que es la nota más sensacional en la biografía de Mancini. Según este autor, el Papa Pío
V se sintió ofendido por alguno de los desnudos de Miguel Ángel en el Juicio Final de
pintar el fresco completo con “decoro y decencia” e igual maestría, siempre que se
77
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2001, op. cit., p. 13
78
Domingo MARTÍNEZ DE LA PEÑA, “El Greco en la Academia de San Lucas (El primer documento
cierto sobre la estancia del Greco en Italia)”, Archivo Español de Arte, t. XI, 1967, pp. 97-105.
36
echara abajo el de Miguel Ángel. La siguiente afirmación de Mancini parece pura
fantasía: su arrogante desafío al gran Miguel Ángel enfureció de tal forma a los pintores
La anécdota referida por Mancini, es posible que aun no siendo exacta en todos
sus términos, descanse sobre una base real. De hecho, la ambivalencia de las reacciones
de El Greco frente a Miguel Ángel y su desprecio por la capacidad pictórica de éste son
maravilló mucho en 1611 de “oirle hablar con tan poco aprecio de Miguel Ángel
(siendo el padre de la pintura) diciendo que era un buen hombre y que no supo pintar” 79.
Y hoy, tras el conocimiento de las anotaciones que hizo El Greco a los libros de
Vasari 80 y Vitruvio 81, sabemos que el juicio referido por Pacheco descansaba sobre
bases bastante firmes. Por lo demás, la actitud de El Greco frente a Miguel Ángel sólo
naturaleza como fuente del arte. Los pintores y teóricos de la escuela veneciana
pintura residía en el color, y que el fin del arte, y la fuente de toda belleza estaba en la
primacía del dibujo sobre el color, al que llegaron a considerar como una adherencia, y
su convicción de que la fuente del Arte no estaba en la naturaleza, sino en el interior del
artista, como algo infuso por Dios y que le hacía partícipe de la naturaleza divina. Para
79
Francisco PACHECO, [1649], Arte de la pintura, su antigüedad y grandezas (1638). 1ª ed. Sevilla,
1649. Reed. Arte de la pintura, Edición, introducción y notas de Bonaventura Bassegoda i Hugas,
Madrid, Cátedra, 1990. p. 349.
80
Xavier de SALAS, y Fernando MARÍAS, El Greco y el arte de su tiempo. Las notas de El Greco a
Vasari, Madrid, Real Fundación de Toledo, 1992.
81
Fernando MARÍAS y Agustín BUSTAMANTE, Las ideas artísticas del Greco (Comentarios a un texto
inédito), Madrid, Ediciones Cátedra, 1981.
37
los venecianos el modelo a seguir, la cima de la pintura, era Tiziano; para los florentinos
y romanos, Miguel Ángel. Finalmente se abrió paso una actitud intermedia, ecléctica,
que consistía en proclamar que el artista perfecto sería aquél que lograra conciliar las
que El Greco, artista de Venecia inmerso en el medio manierista romano, acabaría por
adoptar una posición parecida. Sin embargo, todo parece indicar que siguió
Barbaro 82 dejó claramente consignado que para él la mayor dificultad del arte es “la
imitación de los colores que yo tengo por la mayor dificultad, pues es engañar a los
sabios con cosas aparentes (como obra natural)” 83 y que “la pintura [...] única que puede
juzgar todas las cosas [...] tiene por objeto la imitación de todas” 84. Y, en consecuencia
con esto, consideraría que el mayor pintor de su tiempo, y el único además en haber
alcanzado la plenitud del arte, habría sido Tiziano, debido a la “venustas [belleza] de los
pequeña monografía de Mayer fue comentada con entusiasmo en Der Sturm en una
colocaría a Tintoretto, que ya no pudo desarrollar todas sus cualidades porque “le faltó
82
Íd.,
83
Íd.,. p. 80.
84
Íd., p. 165.
85
Íd.,. p. 131.
86
Xavier de SALAS, y Fernando MARÍAS, El Greco y el arte de su tiempo.op. cit., p. 57.
87
“El Greco”, Der Sturm, II, 1911, p. 689.
38
el favor de los príncipes” 88, y hace un grandísimo elogio a su pintura “el quadro que
mundo” 89. Y, todavía quedaba lugar en su Olimpo pictórico para tres pintores: Rafael,
Correggio y Parmigianino 90. Pero no hay ni una sola alabanza suya a Miguel Ángel
como pintor. Éste, según El Greco, manifestaba “un gusto tan admirable que nunca se
había visto en otro escultor” 91, y “en la escultura Miguel Ángel ha logrado toda
perfección” 92, y en el “particular de los desnudos es único” 93 debido al “gran dibujo del
cuerpo humano que tenía” 94, pero, añadía, “con los colores no a echo nada” 95 y “no
sabia retratar, ne facer cabellos, ne cosa que ymitase a carnes” 96. Y, sin embargo, El
Greco había estudiado con gran detalle muchas de las obras de Miguel Ángel,
permite fijar con certeza la fecha en la que El Greco abandonó Roma, pero es seguro
que hacia 1576 el pintor tendría bastantes razones para intentar la aventura española. Y
maduro y orgulloso de su propio valer, que, sin embargo, no lograba abrirse camino en
la forma que deseaba. Sabemos, por sus anotaciones al Vitruvio de Barbaro 98, hasta qué
punto era elevada su concepción del genio artístico (en una de ellas se quejaría de las
88
Fernando MARÍAS y Agustín BUSTAMANTE, Las ideas artísticas del Greco, op. cit., p. 131.
89
Xavier de SALAS, Miguel Ángel y El Greco, Discurso leído en el acto de su recepción pública el día 11
de junio de 1967 y contestación del Sr. D. Francisco Javier Sánchez-Cantón, Madrid, Real Academia de
Bellas Artes de San Fernando, 1967. p. 33.
90
Fernando MARÍAS y Agustín BUSTAMANTE, Las ideas artísticas del Greco, op. cit., pp. 134-135.
91
Íd.,. p. 131.
92
Íd.,. p. 80.
93
Íd.,. p. 80.
94
Íd., p. 151.
95
Íd.,. p. 226.
96
Xavier de SALAS, Miguel Ángel y El Greco, op. cit., p. 38.
97
Íd., p. 18.
98
Fernando MARÍAS y Agustín BUSTAMANTE, Las ideas artísticas del Greco, op. cit.
39
“dificultades” que había tenido para reunir los nombres de cinco o seis grandes artistas),
nuestra naturaleza no permite que existan muchos de éstos” y “los extravía por
diferentes caminos”, citando expresamente como uno de esos caminos la falta del “favor
de los príncipes”. Y desde ese punto de vista, parece claro que su situación personal en
Roma, incapaz de abrirse paso en la Curia y de acceder a los encargos papales, distaba
de ser satisfactoria para él. Cabe imaginar, pues, que España, en la que se avecinaba el
tierra de promisión, quizá aquélla en la que también él alcanzaría “el favor de los
príncipes”. Y asimismo que, aunque El Greco no llegó a recibir ninguna invitación para
quizá fiado en el aval que suponía el haber sido discípulo de Tiziano para abrirle las
puertas de la Corte y en la ayuda que pudieran prestarle los españoles que había
conocido en Roma en el interior del círculo de Orsini, que pudieron ser las siguientes
personas: Benito Arias Montano, el bibliotecario del Escorial que había estado en Roma
en el verano de 1575, que, aunque no podemos asegurar que conociera a El Greco allí,
sí consta su amistad con Orsini y con Clovio. El erudito toledano Pedro Chacón, que
había llegado a Roma en 1571, y era muy amigo de Orsini, permaneciendo en Roma
hasta su muerte en 1581. y, sobre todo, Luis de Castilla, quien también conoció a Orsini
y estuvo en Roma entre 1571 y 1575, en que volvió a España para ocupar el puesto de
arcediano de la catedral de Cuenca, y que, como hijo de don Diego de Castilla 99, deán
99
En un documento descubierto por Gregorio de Andrés se hace evidente que don Luis fue hijo de don
Diego, quien parece además que tuvo tres hijas más. Vid. Richard G. MANN, El Greco y sus patronos.
Tres grandes proyectos, Madrid, Akal, 1994. p. 13.
40
importantes en esta ciudad 100. Don Luis de Castilla y El Greco mantuvieron una amistad
que no se apagaría nunca, incluso Castilla aparece todavía en 1614 como uno de los
albaceas del cretense, y que podría haber sido determinante en la decisión de El Greco
Hay razones para interpretar El Soplón como una forma de pintura llamada
el Viejo en su Historia Natural 102. Ahora que conocemos la fuente literaria del cuadro,
podemos entenderlo como una proeza tanto cultural como artística y ver cómo se
relaciona con el culto ambiente del círculo de Orsini. También la Vista del Monte Sinaí
puede relacionarse con Orsini dado el interés de éste con la cultura bizantina y la
pertenencia a su círculo, desde 1571, del sacerdote y erudito cretense Juan Nathanael 103.
100
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco,2001, op. cit., p. 15.
101
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit., p. 44.
102
Jan BIALOSTOCKI, “Puer Sufflans Ingues”. En: Art in Europa. Scritti di Storia dell´Arte in onore di
Edoardo Arslan, Milán, 1966. pp. 591-596.
103
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2001, op. cit., p. 16.
41
de una magnífica muestra de su habilidad en el campo del retrato y un claro testimonio
del estadio estilístico por el que atravesaba El Greco al poco tiempo de llegar a Roma.
Otras dos pinturas realizadas seguramente muy poco antes o muy poco después
de su llegada al Palazzo Farnese 104 son La expulsión de los mercaderes del templo105,
siguientes y el modo en que llegó a apropiarse plenamente del lenguaje artístico del
Renacimiento 106, Las dos están realizadas al temple sobre tabla, técnica y soporte
preferidos por el artista en esos años. La primera de estas dos obras muestra en la
factura de los ropajes resabios bizantinos con largas pinceladas desunidas, que hacen
curación del ciego, de Dresde, muestra ya una factura más evolucionada, con las
pinceladas más fundidas y un sentido más occidental del modelado. Ambas obras
pueden ser entendidas como auténticas demostraciones del esfuerzo que realizaba El
Greco por dominar el lenguaje pictórico veneciano. Que lo consiguió no hay duda,
Bassano. En realidad ambos cuadros, pero sobre todo la Expulsión, muestran a un pintor
cuadro hay algunas figuras espléndidas, algunas de ellas, como las mujeres “todas ellas
104
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005. op. cit., p. 48.
105
Para Gabriele Finaldi “esta pintura generalmente se ha datado en los años que el pintor pasó en
Venecia, entre 1567 y 1570”. Gabriele FINALDI, “Anatomía de una serie: los cuadros de la Purificación
del Templo”. En VV.AA., El Greco, Barcelona, Fundación Amigos del Museo del Prado / Galaxia
Gutenberg, op. cit., pp. 51-60.
106
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005. op. cit., p. 48.
42
citas de otros” 107, no están bien integradas en la escena y en parte resultan
período de crisis” 108. Y como ha señalado este autor “en las figuras se observan ya
gestos que serán típicamente grequianos como el del hombre que se lleva la mano al
pecho” para añadir, “siempre el gesto será siempre uno de los grandes recursos de El
Greco, junto con la luz y la materia, la forma y el ritmo, recurso que le permitirá
conseguir esa elocuencia señera que distingue todas y cada una de sus obras” 109. Es
Una nueva versión de La expulsión de los mercaderes del templo, esta vez al
Institute of Arts supone un avance importante por parte de El Greco en el dominio del
grado de madurez propio de un maestro que ya ha asimilado los modos del lenguaje
derecho de este cuadro, ajenos a la historia representada, un grupo de cuatro retratos que
debe entenderse como un homenaje a los más grandes artistas del Renacimiento. El
107
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005. op. cit., p. 50.
108
José GUDIOL, El Greco, Barcelona, Ediciones Polígrafa, 1982. p. 21. En opinión de Lopera esta
expresión de Gudiol se refiere únicamente a la factura de la obra. José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco,
2005. op. cit., p. 50.
109
José GUDIOL, El Greco, op. cit., p. 21.
110
José ÁLVAREZ LOPERA, “La expulsión de los mercaderes del templo”. En José ÁLVAREZ
LOPERA (Ed.), El Greco. Identidad y transformación, op. cit., p. 350.
43
grupo incluye a Tiziano, Miguel Ángel, Giulio Clovio y un cuarto personaje con el que
contrarreformista 111, realizó también El Greco una segunda versión, que perteneció a los
Greco mantuvo en ella las líneas básicas del escenario de la versión anterior y la
ordenación del drama. Sin embargo, y como un eco claro de su conocimiento de las
tal modo que como consecuencia de ello, las figuras, ahora ya de una plasticidad
Otros dos cuadros de tema religioso realizados por El Greco en Roma ponen de
manifiesto el dominio que había adquirido del lenguaje occidental, nos estamos
aspecto tan veneciano que hasta 1951 estuvo atribuida a Girolamo Bassano. La
situación como las poses y los gestos de la Virgen y el arcángel, la forma del
reclinatorio sobre el que lee la Virgen y el suelo embaldosado que confiere profundidad
111
La insistencia en la iconografía de La curación del ciego, inusual hasta el momento, se explica por su
idoneidad desde parámetros contrarreformistas. Con ella, se hacía referencia en clave simbólica, al papel
de la Iglesia de Roma como reveladora de la verdadera fe, libre de toda mácula herética. Almudena
PÉREZ DE TUDELA, “La curación del ciego”, en VV.AA., Cat. expo. Felipe II, un príncipe del
Renacimiento,(Madrid), 1998-1999, Madrid, Museo Nacional del Prado, Sociedad Estatal para la
Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, 1998. pp. 604-605.
112
José ÁLVAREZ LOPERA, “La curación del ciego”. En José ÁLVAREZ LOPERA (Ed.), El Greco.
Identidad y transformación, Madrid, op. cit., p. 355.
44
a la composición 113. Como ha señalado Álvarez Lopera La Anunciación Thyssen
“puede ser interpretada como la culminación de la conquista por El Greco del lenguaje
veneciano” 114. Al final del período italiano realizó El Greco algunos retratos como el
Frick Collection de Nueva York, que unidos a las pinturas citadas, muestran ya a un
pintor plenamente maduro, y como nos recuerda Álvarez Lopera 115, al hombre que
según Jusepe Martínez, “vino de Italia […] tomó asiento en la muy celebrada y
antiquísima ciudad de Toledo […] entró en esa ciudad con grande crédito en tal manera,
que dio a entender no había cosa en el mundo más superior que sus obras” 116.
realizadas por El Greco en su periplo italiano, que por estar en el Museo del Prado nos
Anunciación 118. El primero de estos cuadros es un óleo sobre tabla de pino, de muy
reducidas dimensiones, casi una miniatura (15,9 x 21,6 cm), que tras permanecer
Herodes sobre todos los menores nacidos en Belén con intención de dar muerte al
divino Niño recién nacido. En esta obra El Greco ensaya la representación del paisaje
113
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005, op. cit., p. 52.
114
Íd., p. 52.
115
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2001, op. cit., p. 18, y José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco,
2005. op. cit., p. 52.
116
Jusepe MARTÍNEZ, [ca. 1675 / 1866], Reed. Discursos practicables del nobilísimo arte de la pintura.
Edición, prólogo y notas por Julián Gállego, Madrid, Akal, 1988.
117
Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en el Museo Nacional del Prado”, Catálogos de la Colección,
Madrid, Museo Nacional del Prado, 2007. pp. 32-37.
118
Íd.,. pp. 38-43.
119
Narrado por el evangelista san Mateo (Mateo 2, 13 y 14).
45
técnica como de los recursos expresivos de la pintura veneciana del siglo XVI. La
datación. Para Ruiz Gómez, la fecha de realización de la tabla debe situarse en torno a
1570, en el final del período veneciano o en los inicios de los años romanos, pero bajo
Anunciación, fue comprado por el Estado español en 1868 a doña Concepción Parody
con destino al Museo de la Trinidad y se conserva en el Museo del Prado desde 1872.
momento representado está narrado por el evangelista san Lucas. El arcángel san
Salvador por mediación del Espíritu Santo, contestando María: “He aquí a la sierva del
Señor; hágase en mí según tu palabra” 121. La Anunciación, fue un tema representado por
que se extiende desde la temprana del Tríptico de Módena hasta la que dejó sin terminar
y que estaba destinada al retablo mayor del Hospital Tavera, permite observar, a través
composición como la disposición de las figuras en La Anunciación del Prado son muy
72, así como Ruiz Gómez, quien señala “que tanto la técnica, la paleta cromática, la
120
Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en el Museo Nacional del Prado”, op. cit., p. 36.
121
Narrado por el evangelista san Lucas (Lucas 1, 26-38).
122
Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en el Museo Nacional del Prado”, op. cit. p. 42.
46
El 2 de julio de 1577, el canónigo obrero de la catedral de Toledo García de
Loaysa Girón, da una cédula para que se le adelanten a “Dominico greco, pintor”,
13600 maravedis (36 ducados) a cuenta “de lo que a de aver por hacer un quadro de
pintura para el sagrario desta sancta iglesia” 123. Esta información constituye la primera
cuenta de El Expolio. Sin embargo, su llegada a la ciudad debió producirse unos meses
antes, quizá atraído por la promesa de don Luis de Castilla de conseguirle el encargo de
los retablos del convento cisterciense de Santo Domingo el Antiguo, ya que el padre de
María de Silva, portuguesa, que había venido a España como dama de compañía de la
emperatriz Isabel, esposa de Carlos V, que, como era frecuente entre las mujeres de su
categoría social, se recluyó entre los muros de Santo Domingo el Antiguo después de
Toledo.
reconocía haber recibido de don Diego 51000 maravedis (136 ducados) “cuando volví a
Madrid” 124, un dato que implica un período de estancia en la Corte antes de ir a Toledo.
Esto, unido a las cautelas introducidas en varios documentos obligándole a hacer las
pinturas en Toledo sin poder sacarlas de allí, demuestra que su primer destino fue la
123
Archivo de la catedral de Toledo. Libro de gastos del año 1577, fol. 164. Dado a conocer por Manuel
R. ZARCO DEL VALLE, Datos documentales para la historia del arte español. Vol II. Documentos de
la catedral de Toledo. Colección formada en los años 1869-74 y donada al Centro en 1914, por D.
Manuel R. Zarco del Valle. Madrid, Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas,
Centro de Estudios Históricos, 1916. 2 tomos. t. II, doc. 594, p. 217.
124
Archivo del monasterio de Santo Domingo el Antiguo, Toledo. Publicado por San Román. Francisco
de Borja de SAN ROMÁN, “Documentos del Greco referentes a los cuadros de Santo Domingo el
Antiguo”, Archivo Español de Arte y Arqueología, X, 1934, pp.9-10.
47
corte y no la ciudad imperial. Lo más probable es que llegase a España atraído por el
período de 1576-77, se deduce que vino por cuenta propia y fiado quizá únicamente en
deseo, el “favor de los príncipes”, recurriera a su amigo don Luis de Castilla para que le
Doña María de Silva, al morir en 1575, dejó todos sus bienes al convento de
Santo Domingo el Antiguo, lugar donde había vivido desde 1538, actuando como
albacea testamentario don Diego de Castilla. También este último contribuyó con sus
esta iglesia descansarían los restos de Doña María de Silva, y posteriormente también
serían enterrados en este lugar don Diego de Castilla y su hijo don Luis de Castilla. Al
el 8 de agosto de 1577 125, al firmar el primer contrato entre el deán y el pintor, éste se
comprometía a realizar los tres retablos (el mayor y dos laterales) por la suma de 1500
ducados, pero el mismo día El Greco renunciaba a tal cantidad y ofrecía ejecutar la obra
por sólo 1000 ducados, reduciendo su paga en un tercio 126. Las trazas de los retablos
del retablo mayor, y a Juan de Herrera la de los retablos laterales. Sin embargo, en el
125
Íd., doc. I, pp.2-4.
126
Fernando MARÍAS, El Greco, op. cit.,. p. 140.
48
momento de firmar el contrato definitivo, sin que se sepa exactamente por qué, estas
ellas las obras definitivas, confiándose la ejecución material de los retablos a Juan
Bautista Monegro.
Domingo el Antiguo fue la siguiente: realización de las trazas y diseños de los tres
retablos, la traza de un templete del sagrario (hoy desaparecido) para el retablo mayor,
las trazas de las esculturas del retablo mayor, la realización de seis cuadros para el
retablo mayor (finalmente fueron siete al incluirse La Santa Faz) y dos cuadros para los
dos retablos laterales. A cargo del escultor Juan Bautista Monegro quedó la obra de
talla, escultura y ensamblaje de los tres retablos, según las trazas y diseños de El Greco,
dedicación del presbiterio a capilla funeraria de doña María de Silva y de don Diego de
esta finalidad, El Greco concertó con don Diego de Castilla para los retablos un
del Padre del sacrificio de su Hijo como medio de expiar los pecados del mundo y la
Asunción de la Virgen al Cielo, desde donde aboga por los pecadores. En cuanto a los
altares laterales, en el del lado del Evangelio, la Adoración de los pastores con San
127
Archivo Histórico provincial de Toledo. Escribano Cristóbal de Loaysa, 1577. Publicado por San
Román, Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo o Nuevas investigaciones acerca de la
vida y obras de Dominico Theotocópuli. Madrid, Librería General de Victoriano Suárez, 1910, doc. 6º,
pp. 130-140.
49
Jerónimo (colección de Emilio Botín Sanz, Santander; en su lugar hay una copia de
Ildefonso (in situ), los dos lienzos representan el momento inicial de la vida terrena de
Trinidad (Museo Nacional del Prado, sustituido por una copia) alude en el ático a la
aceptación por Dios Padre del sacrificio de su Hijo 128, y la Asunción (Art Institute of
Chicago, sustituido por una copia de José Aparicio) representaba en el cuerpo inferior
modo sorprendente e inusual: la Virgen, que se yergue entre ángeles sobre el sepulcro, a
cuyo alrededor gesticulan los apóstoles, va sobre el creciente de la luna tal como es
calles laterales, San Juan Bautista (in situ), y San Bernardo (en el State Hermitage
Museum en San Petersburgo) 129 en la izquierda, y San Juan Evangelista (in situ) y San
Benito (Museo Nacional del Prado) en la derecha, más un medallón en el frontal con La
Santa Faz sostenida por dos putti dorados (colección March, Barcelona; en su lugar hay
una copia de Guerrero Malagón de 1967-68 130), y las estatuas de dos profetas del
128
De todos era conocida la gran devoción que doña María de Silva sentía hacia la Santísima Trinidad, y
el deseo de que su capilla funeraria se pusiera bajo esta advocación. Balbina MARTÍNEZ CAVIRÓ,
Conventos de Toledo, Madrid, Ediciones El Viso, 1990, p. 37.
129
Leticia RUIZ GÓMEZ, El Greco. Guía de sala. Madrid, Fundación Amigos del Museo del Prado / Tf.
Editores, 2011. p. 66.
130
VV.AA,. cat. expo. Guerrero Malagón 1909-1996, (exposición itinerante), 1998, Toledo, Junta de
Comunidades de Castilla-La Mancha, 1998. p. 157.
50
cuanto a la presencia de los dos Santos Juanes en el retablo, si la dedicación mariana es
clara en el lienzo central, a ella podría referirse también la presencia de los Santos
Juanes, de tan gran tradición devocional española, sobre todo cuando al Evangelista se
que la Asunción de la Virgen está representada sobre el “creciente de la luna”, tal como
se describe a la mujer del Apocalipsis. San Juan Bautista es, sobre todo en la iglesia
Greco en la Gloria del Entierro del señor de Orgaz, pintado diez años más tarde.
sostienen dos hermosos putti de escultura situados en el hueco del frontón partido que
corona el recuadro de La Asunción, iba una Santa Faz o paño de la Verónica. Cossío ya
indicó que la imagen de la Santa Faz sostenida por dos ángeles la había empleado
Durero en uno de sus grabados en cobre de 1513 131. El Greco conocía sin duda esa obra
Jorge Manuel Theotocópuli en el retablo mayor de Titulcia 132, aunque ya las versiones
de padre e hijo estaban firmemente arraigadas en el estilo decorativo italiano del siglo
XVI. El tema de la Santa Faz, con o sin la Verónica, se inspira en el evangelio apócrifo
en los misterios medievales, el “velo o sudario” que utilizó la Verónica para enjugar el
sudor del rostro de Jesús cuando éste iba camino del Calvario quedó marcado
milagrosamente con su imagen, llegando a ser venerado como una verdadera imagen o
131
Manuel B. COSSÍO, El Greco, 1908, op. cit. p. 151.
132
Francisco LÓPEZ MARTÍN, El Retablo Mayor de la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena
de Titulcia (s. XVII). op. cit.
51
“vera icon” (de ahí el nombre de Verónica), y el Señor le otorgó poderes curativos sobre
cuantos lo mirasen. La colocación del velo con la Santa Faz en un lugar tan destacado
como es el centro geométrico del retablo, le concede una importancia primordial dentro
de la iconografía global del conjunto. El tratamiento original e ilusionista del velo como
reliquia. De alguna manera, esta interacción entre marco e imagen la sitúa aparte de las
restantes pinturas del retablo. El velo de la Verónica se veía, en efecto, como imagen
incorporarse la Santa Faz en una parte tan importante del retablo como es su centro
Calvario, que tan corriente era en los retablos de los siglos XVI y XVII, ya que un
mandato expreso del Papa San Pío V (1566-1572) disponía que la dolorosa escena del
iglesia, según se observó con gran rigor hasta mediados del siglo XVII. El retablo
mayor de de Santo Domingo el Antiguo, carece de la escena del Calvario y quizá por
eso, se incluyó la Santa Faz en lugar preferente del retablo. Como ha señalado Mann
para el retablo de Santo Domingo el Antiguo 133, al ser la Santa Faz un premio a una
mujer, la Verónica, que asistió a Cristo durante la Pasión, podría resultar especialmente
la presencia de la Santa Faz en este mismo retablo, “lo especialmente importante para la
133
Richard G. MANN, El Greco y sus patronos, op. cit., p. 47.
52
asistió a Jesús en su pasión, estableciendo un simbólico paralelismo dedicado a las
visto, ya que como cualquier otro artista de su tiempo, no creaba desde la nada cuando
para adaptarlos a su estilo y objetivo propios Esto era una práctica habitual en la época,
los grandes artistas siempre fueron capaces de adaptar esos motivos a sus propias ideas
tema que realizó este artista en 1511. No obstante, El Greco introdujo algunos cambios,
Cristo, para la que encontró inspiración en obras de Miguel Ángel, como se puede
Florencia.
134
Palma MARTÍNEZ-BURGOS, El Greco. El Pintor Humanista. Obra Completa, Madrid, Editorial
LIBSA, 2005. p. 240.
135
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, Madrid, Librería General de Victoriano
Suárez, 1910, p. 195.
136
Jonathan BROWN, “El Greco y Toledo”, En VV.AA., Cat. expo. El Greco de Toledo, op. cit.,. p. 122.
53
En estos primeros cuadros toledanos El Greco realizó una demostración de
[en] 1577”). Este tipo de firma parece reflejar el orgullo de un artista que acaba de
1.4.2. El Expolio
Expolio para la Catedral de Toledo. También esta pintura supondría otro certificado de
de la obra hizo que muchos particulares solicitaran réplicas, de las cuales algunas las
rareza de la historia representada, sólo se explica por la fama que debió adquirir la
sacristías. La elección del tema de este cuadro, que debió serle impuesto a El Greco por
54
el Cabildo de la Catedral, se justificaba por el emplazamiento del cuadro, el vestuario de
del despojo de las vestiduras de Cristo, primer acto preparatorio para el sacrificio del
Gólgota, adquiría un alto valor simbólico. Sin embargo, es un tema poco conocido en el
los que dieciocho eran del siglo XV y los demás ligeramente anteriores 137. Schiller cita
entre los primeros conocidos una miniatura de un Salterio alemán de Melk de 1255 y
una tabla de Perugia de finales del siglo XIII 138. Después trataron el tema Giotto,
Fra Angélico y Francesco de Giorgio, pero es muy improbable que El Greco conociera
ninguna de estas obras 139. Todo indica que, a falta de precedentes legitimados sobre los
que apoyarse, El Greco echó mano de elementos que aparecían en las representaciones
de otras historias asimilables desde el punto de vista psicológico (la del Prendimiento y
que, como un trasunto formal del agobio moral sufrido por Cristo en su vejación, las
que después habría de ser echada a suertes entre sus ejecutores. En la parte inferior del
cuadro, ocupando las esquinas, aparecen a la izquierda la Virgen María acompañada por
María Magdalena y María Cleofás, y a la derecha un sayón perfora los brazos de la cruz
137
Harold E WETHEY, El Greco y su Escuela, II, op. cit., p. 67.
138
Gertrud SCHILLER, Iconography of Christian Art. Vol. II: The Passion of Jesus Christ, Greenwich,
Conn., 1972. pp. 83-84.
139
José ÁLVAREZ LOPERA, “El Expolio”, en José ÁLVAREZ LOPERA (Ed.), El Greco. Identidad y
transformación, op. cit., p. 371.
140
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005. op. cit., p. 58.
55
en un escorzo que está tomado directamente del cartón con La lapidación de San
Esteban de Rafael. El Greco volvería a utilizar esa misma figura otras veces, una en la
escena con la lapidación de San Esteban que representó en la dalmática del Protomártir
doble naturaleza y esto, sin duda, es uno de los grandes triunfos del pintor” 141. Como
señaló Cossío, la vociferante multitud rodea la figura de Jesús, “que aparece realmente
envuelto por las demás figuras como en una aureola” 142. Le rodea una muchedumbre de
Camón Aznar, “el estado romano indiferente y desdeñoso para los pleitos del
espíritu” 143. Wethey cree que es “San Longinos, el buen centurión que se convirtió al
cristianismo en el momento en que atravesó el costado de Cristo con su lanza” 144. Otros
personajes, ancianos, con sus cabezas intensamente verídicas, resultan más ambiguos y
difíciles de interpretar 145. Por otro lado, Azcárate ha llamado la atención sobre una serie
esenciales del arte bizantino: el carácter conceptual de la obra de arte, a partir del cual
se explican elementos como la impasibilidad de Cristo, con lo que decía Azcárate, “se
141
José GUDIOL, El Greco, op. cit., p. 86.
142
Manuel B. COSSÍO, El Greco, 1908, op. cit., p. 164.
143
José CAMÓN AZNAR, Dominico Greco, 2 vols., I, Madrid, Espasa-Calpe, 1970. p. 321.
144
Harold E WETHEY, El Greco y su Escuela, II, op. cit., p. 68.
145
José GUDIOL, El Greco, op. cit., p. 86.
56
anulado al introducir las figuras del centurión vestido a la moderna y del personaje que,
a la derecha y ataviado con gorguera y gorra, señala hacia el espectador 146. También fue
Azcárate quien señaló en un excelente estudio sobre la iconografía de esta obra maestra,
que la fuente literaria de El Greco fue “Las Meditaciones de la Pasión” 147 de San
Buenaventura, que se refiere a las tres Marías y a San Juan Evangelista en la escena de
pensar que El Greco se inspiró en un pasaje del Evangelio según San Mateo en el que
Cristo es despojado de sus vestiduras antes de que los soldados echen sobre sus espaldas
llegar al Calvario, Jesús fue desnudado por los soldados quienes le pusieron una corona
de espinas en la cabeza y una caña entre las manos, crucificándole después 148. A pesar
de ser una obra maestra, El Expolio supuso el primer disgusto serio de El Greco en
España, ya que cuando llegó la hora de tasar el cuadro, los precios propuestos por los
representantes de la Catedral y los de El Greco fueron tan dispares (227 y 900 ducados,
(317 ducados), tan perjudicial para el artista, que éste se negó a entregar el cuadro y sólo
resistencia. Por otra parte, los tasadores de la Catedral le exigieron que quitara del
cuadro “algunas ynpropiedades que tiene, que ofuscan la dicha ystoria y desautorizan al
146
Conferencia pronunciada por don José María de Azcárate en el Museo del Prado en abril de 1982 de la
que existe resumen multicopiado. José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit. p. 102.
147
José María de AZCÁRATE, “La iconografía de El Expolio del Greco”, en Archivo Español de Arte,
XXVIII, nº 111, 1955, pp. 189-197.
148
Jacques LASSAIGNE, El Greco, Barcelona, Círculo de Lectores, 1973, p. 72.
57
christo, como tres o cuatro cabeças, questán encima de la del christo y dos çeladas, y
ansi mismo las marías y nuestra señora, questán contra el evangelio, porque no se
hallaron en el dicho paso” 149. Al final, el cuadro permaneció como había sido
Entre 1577 y 1580 El Greco realizó otros lienzos como el San Sebastián de la
sacristía de la catedral de Palencia, el Cristo crucificado entre dos orantes del Museo
del Louvre, La Verónica con la Santa Faz que perteneció a María Luisa Caturla, y la
cinco tipos diferentes. La primera versión que realizó de La Magdalena Penitente es,
con toda probabilidad la del Museo de Budapest, pintada hacia 1576-1577; es la imagen
más sensual de toda su producción, la Santa extiende su mano izquierda hacia un libro y
una calavera que tiene ante sí, mientras que lleva la derecha al pecho semidesnudo. La
siguiente versión, que está en el Worcester Art Museum, Worcester, Massachusetts, fue
realizada entre 1577 y 1580. en ella la Magdalena tiene un aspecto más extático y apoya
las manos entrelazadas sobre las piernas. La siguiente versión que pintó El Greco de La
Magdalena Penitente del Museo Cau Ferrat de Sitges, realizada entre 1587 y 1596,
lujosamente ataviada, sino vistiendo una túnica rojo anaranjada bellamente modelada y
149
Manuel R. ZARCO DEL VALLE, op. cit. En Manuel B. COSSÍO, El Greco, 1908, op. cit., p. 179.
58
posa su mirada en actitud de recogimiento en un crucifijo. La versión que actualmente
este tema. Fechada por todos los críticos en los años finales del cretense, hacia 1607. La
mano derecha sobre el pecho, el libro abierto colocado sobre la calavera, el hombro
derecho descubierto, esta es la versión más claramente penitencial que realizó el artista.
El Greco también figuró a San Pedro, San Francisco y otros santos penitentes en
primer plano, ante un fondo rocoso alegrado por la hiedra u hojas de vid, acompañados
a veces por una calavera y con la cabeza vuelta hacia el cielo y los ojos nublados en
actitud extática. Datado en los primeros años de estancia de El Greco en Toledo (1577-
1580) es el lienzo La aparición de la Virgen con el Niño a San Lorenzo que se conserva
dalmática del diácono el virtuosismo técnico de que hará gala al representar las
que Adolfo Venturi lo atribuyó a Jacopo Bassano, mostrando claros nexos estilísticos
con el Retrato de un arquitecto del Statens Musum for Kunst de Copenhague 150. Un
retrato lleno de polémica, tanto desde el punto de vista de la autoría del mismo como de
Collection, Glasgow), pero que en opinión de Álvarez Lopera no cabe eliminar del
catálogo de obras de El Greco 151. También realizados en Madrid o Toledo entre 1577 y
150
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005. op. cit., p. 62.
151
Íd., p. 64.
59
1580 son los retratos: El caballero de la mano al pecho (Madrid, Museo del Prado), El
rica espada, el gesto solemne de la mano llevada al pecho, no muy frecuente en retratos
civiles de este artista 153, la medalla semioculta que guarnece la elegante vestimenta del
retratado y, sobre todo, la decidida relación que el caballero establece con el espectador,
español, de la vieja Castilla del honor, la hidalguía y las virtudes cristianas. Como
señaló David Davies refiriéndose al caballero retratado “he aquí a un hombre que está
preparado para empuñar el frío acero de su espada toledana y afrontar la muerte con
caballerosidad” 155. Camón Aznar añadió nuevos matices a la personalidad que creyó ver
tras ese rostro: distinción, sobriedad, mezcla de sosiego y de impetuosidad, “ese matiz
de ensueño que hay en su mirada de erguida y como retadora frontalidad, han hecho que
se le considere como el prototipo del caballero español del siglo XVI” 156. Bronstein lo
describió como un “altivo y dulce, melancólico y vanidoso noble español” 157 y Gudiol
152
Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en el Museo Nacional del Prado”, op. cit., pp. 182-188.
153
La forma de situar la mano sobre el pecho fue empleada por El Greco sobre todo en representaciones
de carácter religioso. Ejemplos de retratos donde se incluye este gesto, los encontramos en uno de los
donantes del Cristo crucificado con dos donantes del Museo del Louvre y en el de García Ibáñez Múgica
de Bracamonte de la catedral de Ávila. En cuanto a obras religiosas, las más significativas y cercanas
cronológicamente a este retrato del Prado, el Cristo de El Expolio y el san Ildefonso de la Resurrección de
Santo Domingo el Antiguo.
154
David DAVIES, “El Caballero de la mano en el pecho”. En VV.AA., El Greco, Barcelona, Fundación
Amigos del Museo del Prado / Galaxia Gutenberg, op. cit. p. 247.
155
Manuel B. COSSÍO, El Greco, 1908, op. cit., pp. 398-400.
156
José CAMÓN AZNAR, Dominico Greco, II, op. cit., p. 1086.
157
Leo BRONSTEIN, El Greco, Nueva York, Harry N. Abrams, inc. Publishers, 1990. p. 64.
60
reiteró el valor genérico de este retrato: “un testimonio de un estilo de vida, de una raza,
Procedente de las colecciones reales, queda registrado este lienzo por primera
vez en el Museo del Prado en 1834, y en 1843 ya estaba colgado en la escalera del
cuerpo sur, convirtiéndose pronto en una de las obras emblemáticas de El Greco, tanto
para historiadores y literatos como para pintores. De hecho, consta que creadores
retrato 159. Se conoce un dibujo incluido en una carta de Regoyos a Théo van
Greco puede más que yo y quiero sin remedio copiar esa cabeza de noble para mí
intervención fue realizada en 1996 por Rafael Alonso y resultó polémica, entre otras
cosas porque, al levantar los repintes generalizados del fondo y los de la vestimenta,
cambió la visión que durante mucho tiempo se ha proyectado de este personaje, una
visión multiplicada hasta el infinito por este cuadro uno de los más reproducidos del
Museo del Prado. El aspecto más cuestionado de esta intervención fue el de la firma,
cronología temprana del retrato. Las trazas que aún quedan de la parte original,
probarían que la tela estuvo firmada en mayúsculas, aunque los distintos procesos de
158
José GUDIOL, El Greco, op. cit., p. 54.
159
Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en el Museo Nacional del Prado”, op. cit.,. p. 186.
160
José ÁLVAREZ LOPERA, “El Greco en las colecciones reales. Los retratos del Museo del Prado”. En
VV.AA., El Greco, Barcelona, Fundación Amigos del Museo del Prado / Galaxia Gutenberg, op. cit., p.
191. La carta con la copia del retrato está reproducida en VV.AA., Cat. expo. El Greco. Su revalorización
por el Modernismo Catalán, (Barcelona), 1996-1997, Barcelona, Museu Nacional d´Art de Catalunya,
1996. p. 221.
61
limpieza y retoque, anteriores a la intervención de 1996, alteraron esa firma 161. En abril
de 1914, con motivo del III centenario de la muerte de El Greco, Aureliano de Beruete
pronunció una conferencia en Toledo con el título “El Greco, pintor de retratos.” En el
la misma que la que ofrece después de la polémica restauración de 1996. Como señala
Ruiz Gómez: “Antes de 1914 [el cuadro] debió de pasar de nuevo por el taller de
restauración porque en la fototipia que incluyó Beruete en su texto sobre los retratos del
Greco, el fondo aparece aclarado, la vestimenta no está tan repintada y la firma es casi
imperceptible, de una manera muy cercana a la actual” 163. En 1971, Gudiol advierte que
“Por haber sufrido mucho, resulta difícil apreciar en todo su valor tan bello retrato. Los
grados de matización tonal aparecen muy alterados y la imagen ofrece cierta planitud
que no pudo tener cuando el Greco la pintó” 164. En 1980, Pérez Sánchez hizo alusión al
ennegrecimiento de la pintura que impedía “la perfecta visión de los fondos” 165.
relacionadas, como señaló Pita Andrade, con la visita que hizo el monarca a Toledo en
junio de 1579 para pasar las fiestas del Corpus 166. El 11 de junio de ese año Felipe II
llegó a Toledo acompañado de la reina doña Ana y de las infantas Isabel Clara Eugenia
161
Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en el Museo Nacional del Prado”, op. cit.,. p. 187.
162
Aureliano de BERUETE Y MORET, El Greco, pintor de retratos, (conferencia dada en Toledo en
ocasión del III centenario del Greco), Madrid, Imprenta de Blass y Cía., abril 1914.
163
Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en el Museo Nacional del Prado”, op. cit., p. 187.
164
José GUDIOL, El Greco, op. cit., p. 54.
165
Alfonso E. PÉREZ SÁNCHEZ en Leningrado-Moscú, 1980. En Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en
el Museo Nacional del Prado”, op. cit.,. pp. 187 -188.
166
Enrique LAFUENTE FERRARI, Il Greco di Toledo e il suo espressionismo estremo. Con un
Apéndice de José Manuel Pita Andrade. Milán, Rizzoli, 1969. p. 134.
62
y Catalina Micaela, permaneciendo diez días en la ciudad. Durante la estancia del rey, el
15 de junio, tuvo lugar la primera valoración del Expolio. Es posible que en este
encuentro podría haber surgido la idea de exaltar la figura del rey en conexión con la de
unos titulan El sueño de Felipe II, otros La adoración del nombre de Jesús y que,
Anthony Blunt tituló, como fruto del análisis iconológico que realizó, Alegoría de la
Liga Santa 167; de ella se conocen dos versiones, una en la National Gallery de Londres y
cuadro optó por titularlo Adoración del nombre de Jesús, fijando su cronología entre
1577-1579.
Pero el mayor logro del encuentro de El Greco con Felipe II sería el encargo de
El martirio de san Mauricio y la legión tebana, que debería ocupar uno de los altares
capilla, desde la entrada, del lado del Evangelio. El 25 de abril de 1580, el rey dio orden
al prior del monasterio para que se remitiese al pintor una cantidad de dinero a fin de
que pudiese adquirir los colores necesarios para la ejecución del cuadro. El 11 de mayo
se concluyó dos años después, pero como no agradó al rey quedó sin colocar en el
obra fue apreciada en 800 ducados por Rómulo Cincinnato, que actuó como árbitro en
167
Anthony BLUNT, “El Greco´s Dream of Philip II: An Allegory of the Holy League”, Journal of the
Warburg and Courtauld Institutes, III, 1939-40, pp. 58-69.
168
David DAVIES, en VV.AA., Cat. expo. Felipe II, un príncipe del Renacimiento,(Madrid), 1998-1999,
Madrid, Museo Nacional del Prado, Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de
Felipe II y Carlos V, 1998, nº 156, pp. 503-506.
63
la tasación, al no haber llegado a un acuerdo el tasador nombrado por el Rey (Diego de
este cuadro se recoge siempre el comentario crítico del padre Sigüenza: “De un
Dominico Greco, que ahora vive y hace cosas excelentes en Toledo, quedó aquí un
cuadro de San Mauricio y sus soldados, que le hizo para el propio altar de estos santos;
de mucho arte y que su autor sabe mucho, y se ve en cosas excelentes de su mano” 169.
Pita Andrade 170 y Álvarez Lopera 171 coinciden en considerar este cuadro como
“la obra más meditada de cuantas realizó el pintor en sus primeros años en Toledo”. En
efecto, El Greco había alcanzado la oportunidad que había estado anhelando desde que
llegara a España, recuérdese que creía que un artista no podía realizarse plenamente si
no obtenía “el favor de los príncipes”, pensaría que no podía fallar; y quizá por eso se
planteó hacer una obra ingeniosa, intelectual, un cuadro para ver y meditar, un cuadro
que apelara más a la razón que al sentimiento y en el que todo estuviera medido. En el
lienzo se muestran, en un primer plano que acapara la atención del espectador, una
cielo con el dedo índice de su mano derecha, acompañado por sus capitanes, quienes
martirio extendiendo el brazo derecho con la palma de la mano abierta hacia arriba.
en que San Mauricio consuela a los soldados, que estaban bajo sus órdenes y que han
169
Fray José SIGÜENZA, Tercera Parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo, Doctor de la
Iglesia. Dirigida al Rey nuestro Señor D. Philippe III. Por Fray Joseph de Sigüença, de la misma Orden.
Madrid, En la Imprenta Real, 1695. Reedición: La fundación del Monasterio de El Escorial. Reed. de la
Tercera Parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo, Doctor de la Iglesia. Madrid, Aguilar, 1963.
170
José Manuel PITA ANDRADE, “El Greco en España”. En José ÁLVAREZ LOPERA (Ed.), El Greco.
Identidad y transformación, op. cit., p. 127.
171
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit., pp. 126-127.
64
decidido morir con él, mientras van siendo decapitados por seguir siendo fieles a su fe.
Más lejos, “las figuras parecen transformarse en seres espectrales; una de ellas, desnuda
y atravesada por un rayo de luz, representa, posiblemente, el alma de uno de los mártires
que asciende a los cielos” 172. Según Álvarez Lopera, las figuras del fondo son los
destinados al martirio- que acuden hacia el lugar en que se ha de escoger a los que han
de morir 173. Todo el ángulo superior derecho está ocupado por un rompimiento de gloria
con dos ángeles de túnicas verdosas que descienden, en acusado escorzo, portando las
palmas y la corona del martirio; otros cuatro cantan o tañen instrumentos musicales;
sobre ellos hay otros ángeles niños, y aquí y allá aparecen las formas semitranslúcidas
luz dorada de la Divinidad y un potente haz luminoso cae sobre la escena del martirio.
Alguno de los recursos que utilizó El Greco, como la colocación descentrada del
grupo principal o el valor concedido al lenguaje de los gestos eran de vieja estirpe
veneciana, pero el conjunto, regido por una gran diagonal que lo atraviesa de izquierda a
172
José Manuel PITA ANDRADE, “El Greco en España”. En José ÁLVAREZ LOPERA (Ed.), El Greco.
Identidad y transformación, op. cit., p. 127.
173
José ÁLVAREZ LOPERA, “El martirio de san Mauricio y la legión tebana”. En José ÁLVAREZ
LOPERA, (Ed.), El Greco. Identidad y transformación, op. cit., pp. 368-371.
174
José Manuel PITA ANDRADE, “El Greco en España”. En José ÁLVAREZ LOPERA (Ed.), El Greco.
Identidad y transformación, op. cit., p. 127.
65
Desgraciadamente para El Greco, su cuadro no gustaría a Felipe II, que tras
otro para sustituirlo a Rómulo Cincinnato. Éste, que entregó su cuadro en agosto de
1584, recibiría 550 ducados, es decir 250 menos que El Greco por el suyo. Cincinnato
concibió su obra teniendo en mente la de El Greco, dando la impresión de que más que
de sus “impropiedades” 175, introduciendo varios cambios esenciales, como por ejemplo,
plano, donde ahora San Mauricio ya no aparece confortando a sus soldados, sino
más crudo, y ahora el creyente, que ya no tendría que aventurarse por intrincados
senderos discursivos, podría identificarse más fácilmente con San Mauricio y sus
compañeros tebanos.
iglesia y no para las salas de su palacio) una obra clara y accesible, capaz de llegar
corazón. Y, ya para terminar, continuando con el relato que el padre Sigüenza escribió
unos años después “como decía, en su manera de hablar, nuestro Mudo, los santos se
han de pintar de manera que no quiten la gana de rezar en ellos, antes pongan devoción,
175
José ÁLVAREZ LOPERA, “El martirio de San Mauricio y la legión tebana”. En José ÁLVAREZ
LOPERA (Ed.), El Greco. Identidad y transformación, op. cit., pp. 368-371.
176
Fray José SIGÜENZA, Tercera Parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo, op.cit.
66
1.6.1. El Greco y Toledo
Tras el fracaso del San Mauricio, El Greco no volvería a recibir ningún encargo
de Felipe II. El deseo de conseguir el “favor de los príncipes” se había acabado para él y
ya sólo le quedaría Toledo, una ciudad en la que al principio pensaría sólo como lugar
de paso, pero en la que ya había comenzado a echar raíces puesto que en 1578 había
nacido allí su hijo Jorge Manuel, fruto de sus relaciones con Jerónima de las Cuevas, y
en la que, al final, residiría durante los más de treinta años que le quedaban de vida. En
1585 alquiló unos amplios aposentos en las casas del marqués de Villena, lo que parece
probar que estaba ya decidido a quedarse allí 177. En efecto, sabido es que El Greco
habitó en alquiler unos aposentos propiedad del Marqués de Villena. En 1585 El Greco
empezó a alquilar una serie de aposentos en las llamadas casas del Marqués de Villena,
la parroquia de Santo Tomé. Hoy es el espacio que ocupa el Paseo del Tránsito, entre las
casas de la Duquesa de Arjona, entonces conocida como la Duquesa Vieja, en las que
está situado el Museo del Greco, y el río Tajo. El 15 de agosto se instaló allí Doménico.
El contrato de alquiler lo había suscrito con el mayordomo del marqués, Juan Antonio
1586. En diciembre de 1589 volvió a firmar un nuevo contrato, en el que se nos indica
que allí seguía viviendo desde agosto de 1587, y que El Greco pagaría hasta agosto de
1590 la suma de 50 ducados anuales de alquiler 178. En agosto de 1604 volvió a suscribir
otro acuerdo con el mayordomo Cetina para alquilar desde el precedente mes de mayo
hasta fin de agosto del año siguiente, En 1610, El Greco y su hijo suscribieron un nuevo
contrato de arrendamiento de los aposentos del marqués por un solo año, desde
177
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005, op. cit., p. 71.
178
Fernando MARÍAS, El Greco, op. cit., p. 175.
67
septiembre de 1608 hasta agosto de 1610 179. En 1611 El Greco y Jorge Manuel vivían
en las casas del marqués de Villena en Toledo. El 12 de agosto de ese año declaran que
deben a don Juan Fernández Pacheco, marqués de Villena y duque de Escalona 4400
enero de 1608 hasta el 31 de agosto de 1611 de los aposentos que ocupan en las casas
cobrar de ellos y de sus bienes, su excelencia del dicho señor marques a tenido y tiene
por bien de dilatar la paga (sic)...” 180. El mismo día El Greco y su hijo alquilan, por un
permanecer en Toledo debió ser asumida por El Greco con una ambivalencia de
sentimientos y cierta dosis de amargura 182. Después del fracaso del San Mauricio, con
más de cuarenta años, probablemente demasiados para comenzar una nueva andadura, y
un hijo de corta edad a sus espaldas, es lógico pensar que tomara la decisión definitiva
mayoría ahora olvidados, que eran figuras importantes en la vida cultural de la ciudad.
179
Fernando MARÍAS, El Greco, op. cit., p. 176.
180
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit., pp. 173-177.
181
Íd., pp. 177-179.
182
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2001, op. cit., p. 28.
68
artista culto. En esto se diferenciaba de los otros artistas de Toledo, la mayoría de los
artesanos. Esta concepción del artista como artesano resultaba en parte del fracaso de
los artistas locales a la hora de promocionar sus propios intereses. Toledo no tenía ni
gremio ni academia, las organizaciones normalmente utilizadas por los artistas para
definir y regular sus actividades. Además, las condiciones de trabajo eran duras. En lo
tocante a los artistas, Toledo funcionaba como una ciudad dominada por una única
recibida por los artistas, escultores y otros artesanos. A aquéllos que desafiaban su
autoridad, fácilmente podían serle denegados futuros encargos. De este modo los
artistas que trabajaban para la catedral generalmente lo hacían sin discutir la cantidad de
dinero ofrecida por su obra. El Greco tenía un concepto diferente y más alto de sí
mismo y su arte. Mientras vivía en Roma se había tratado con hombres de iglesia,
nobles y otros entendidos amantes de los clásicos, la literatura y el arte. Cuando llegó a
Toledo esperaba ser tratado como un artista renacentista, y en lugar de eso se vio
necesidad, estaba listo para defender sus intereses en los tribunales. En Toledo, El
Greco representaba una ruptura con la tradición. Consideraba la pintura como una de las
mismo como un pintor culto y ejecutor de un arte noble. Esta concepción del artista era
69
Sin embargo, había en Toledo un núcleo de hombres cultivados, muchos de los
cuales habían estado en Italia, que estaban preparados para aceptar como igual a un
artista hábil e intelectual. Ese núcleo incluía a miembros de las profesiones liberales,
Contrarreforma. Fue entre estos hombres donde El Greco encontró el equivalente de los
de Ayala fueron, sin duda, íntimos amigos suyos, ya que aparecen ayudándole en los
Con otros mantendría, esencialmente, una relación intelectual. Y otros quizá fueron sólo
conocidos, clientes o coleccionistas de sus obras, personas con las que tendría contactos
ocasionales pero que admiraban su pintura y estaban situados en puestos desde los que,
llegado el caso, pudieron proporcionarle encargos sustanciosos como por ejemplo Pedro
Hoy día es difícil saber con exactitud el grado de amistad que cada uno de ellos
mantuvo con el pintor. Pero como han puesto de manifiesto las investigaciones más
Barrés y Marañón, en la que hay que situar al cretense 185. El Greco, pintor manierista,
183
Richard L. KAGAN, “La Toledo del Greco”, en VV.AA., Cat. expo. El Greco de Toledo, op. cit., pp.
61-70.
184
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005. op. cit., p. 72.
185
Vid. José ÁLVAREZ LOPERA, “La construcción de un pintor. Un siglo de búsquedas e
interpretaciones sobre El Greco”. En José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit.,
pp. 19-69.
70
habría recalado en Toledo obligado por las circunstancias y habría permanecido allí fiel
intereses intelectuales y estéticos sobre los que se fundaba 186. Pero en opinión de
extraño al medio toledano, con la excepción de sus amigos y mecenas cultos, cómo
puede explicarse desde esos supuestos el éxito popular de sus cuadros de devoción 187.
El Greco declaró en 1614 que había tenido un hijo, que recibía el nombre de
Jorge Manuel Theotocópuli, de doña Jerónima de las Cuevas. Jorge Manuel, hijo natural
Toledo. Como una reafirmación de sus raíces, el pintor le puso los nombres de su padre,
Manuel es el típico hijo de genio, que se formó profesionalmente al lado de su padre 188.
No se limitó a adquirir principios técnicos, sino que también adquirió una influencia del
estilo paterno que le impidió desarrollar la personalidad que podría haber tenido. La
existencia de doña Jerónima es conocida solamente a través del poder que El Greco dio
71
salvación de mi alma e descargo de mi concienzia e le tengo tratado e comunicado con
Jorge Manuel teotocopuli mi hijo y de doña Geronima de las Cuebas que es persona de
Germa de las Cuebas”. No ha vuelto a encontrarse ni una sola referencia más a doña
San Isidoro (Toledo), una “Jironima de cuebas”, que ellos deducen que era soltera y
joven, y piensan que debía contar entonces entre 15 y 20 años, porque si hubiese sido
mayor se hubiese hecho constar que era soltera. Los mismos autores indican que “Su
residencia en 1561 nos da además una pista prometedora para buscar su fe de bautismo
y quizá también la partida de defunción: los libros parroquiales de San Isidoro” 191. Sin
embargo, es seguro que El Greco no se casó con ella y, por tanto, Jorge Manuel era hijo
natural. Parece lógico suponer que de haber mediado matrimonio doña Jerónima hubiera
sido citada como “mi mujer” o “mi legítima esposa”, como era regla en este tipo de
la ciudad, poblado de gente modesta dedicada al artesanado local, donde parece que se
alojaron El Greco y Preboste durante los primeros meses de estancia en la ciudad 192.
También se cree que podía vivir en alguna de las casas de Santo Tomé, ya que sí
aparecen lazos de parentesco con el párroco de esa iglesia 193. Respecto a la inexistencia
del vínculo matrimonial se ha señalado que El Greco no pudiera realizarlo por estar
189
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit., pp. 185-188.
190
Linda MARTZ, y Julio PORRES MARTÍN-CLETO, Toledo y los toledanos en 1561. Toledo, Instituto
Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos, Patronato “José María Cuadrado” del C.S.I.C., 1974,
pp. 79-82.
191
Íd., p. 82. He podido averiguar que la Parroquia de San Isidoro desapareció en 1846 y los documentos
pasaron a Santiago del Arrabal.
192
Palma MARTÍNEZ-BURGOS, El Greco. El Pintor Humanista, op. cit., . p.74.
193
Íd., p.74.
72
casado con anterioridad 194, siendo la bigamia uno de los delitos más castigados en
aquella época, mientras que el amancebamiento era muy común 195. Y hay, además, dos
a que dio lugar el pleito de Dominico con el Hospital de la Caridad de Illescas entre el 8
Seyses del Hospital, presentó como una de las “imperfecciones y descuidos” del retablo,
Manuel con muy grandes lechuguillas” 196 (el apelativo de “sobrino” era utilizado para
designar a los hijos bastardos). Y en 1631, dos hijas de Jorge Manuel, Claudia y María,
declaraban ser “nietas de Dominico Greco, pintor y... (en blanco) soltera, vecina de esta
ciudad” 197. Soltera y vecina de Toledo, doña Jerónima ha pasado por la historia sin
mismo parto de Jorge Manuel, en 1578, o del catarro universal que se desató con
peninsular, llevándose a la tumba, por ejemplo, a la reina doña Ana de Austria 198. El
hecho de que jamás se hablara de tumba o de lugar de entierro de esta mujer, a pesar de
podría quizá refrendar la hipótesis de la muerte a causa de una epidemia, que llevaría a
73
inscripción colocada en el pañuelo del bolsillo del muchacho. Que el artista anotara esta
pero también la elocuente expresión del cariño del artista por su único hijo. Un
documento de 1610 confirma el año del nacimiento de Jorge, porque en él Jorge Manuel
padre. El más antiguo presenta a Jorge Manuel a la edad de ocho o nueve años en El
entierro del señor de Orgaz. El Greco le representó en el paje que señala hacia el
Illescas, cuando ya había alcanzado la edad de veinticinco años 201. El mismo joven con
barba aparece en el delicado Retrato de un pintor del Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Uno de los retratos más vivaces y favorecedores que El Greco hiciera jamás. Casi de
medio cuerpo, Jorge Manuel posa con elegancia vistiendo un jubón negro y una gran
gorguera encañonada a la moda ante un fondo verdoso. La paleta y los pinceles que
del lienzo, que es con toda seguridad posterior a junio de 1600 (fecha en que Felipe III
por motivos estilístico, entre 1600 y 1605; b) la concordancia entre la edad del retratado
y la de Jorge Manuel por esos años, y c) el parecido de este pintor con uno de los
documentado que El Greco representó a Jorge Manuel. Sin embargo, nos surge la duda
200
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit., p. 170.
201
El retrato se identifica en los documentos de Illescas como de Jorge Manuel, sobrino de El Greco. El
uso de esta palabra era una alusión a la ilegitimidad del hijo, hecha por un hombre que no sentía simpatías
ni por el hijo ni por el padre (SAN ROMÁN, “De la vida del Greco”, op. cit., p. 181).
74
sobre cuál sería el verdadero aspecto físico de Jorge Manuel cuando su padre le figuró
en el Retrato de un pintor. Cossío 202 en 1908 y Del Villar 203 en 1928 incluyen en sus
respectivas obras sendas fotografías del retrato, y en ellas se puede apreciar que el
retratado tiene mucho menos pelo que en el mismo cuadro que actualmente se expone
202
Manuel B. COSSÍO, El Greco, Tomo II, Madrid, Victoriano Suárez ed., 1908, p. 125.
203
Emilio H. del VILLAR, El Greco en España, Madrid, Espasa-Calpe, 1928, Lámina XXXIII.
204
Vid. por ejemplo, la fotografía del Retrato de un pintor de El Greco que se incluye en VV.AA., Cat.
expo. El Retrato Español. Del Greco a Picasso, (Madrid), 2004-2005, Madrid, Museo Nacional del
Prado, 2004. p. 143.
75
El Greco, Retrato de un pintor. En la actualidad,
Sevilla, Museo de Bellas Artes
idealizado, es el que se contiene en el San Bernardino que hizo El Greco en 1603 para
el retablo del Colegio de igual nombre en Toledo que se halla en el Museo del Greco de
considerable fuente de información para la vida privada del hijo de El Greco. Contrajo
Angulo, poeta toledano y apoyo constante en la economía familiar, siendo testigo doña
205
José ÁLVAREZ LOPERA, “Jorge Manuel Theotocópuli, el hijo del Greco” op. cit., . En Nicos
HADJINICOLAOU (Ed.), cat. expo. El Greco y su taller, op. cit., p. 116.
76
María de Castro 206. Los mismos fueron padrinos de un hijo de Lope de Vega en la
misma ciudad no mucho tiempo después 207. He podido confirmar este dato en la partida
publicada por San Román 208. Doña Alfonsa murió el 17 de noviembre de 1617, y al
parecer no dejó otros hijos 209. En su testamento, formulado ocho días antes, constituye
hermana Catalina de los Morales 210. Como detalle de las costumbres religiosas de
aquella época, es interesante señalar que encargó doscientas veinte misas en sufragio de
su alma y cien por la de sus padres. Durante toda su vida Jorge Manuel y su familia
siguieron viviendo en las mismas habitaciones del Palacio del Marqués de Villena en
que había vivido El Greco antes de su muerte 211. En 1622 su hijo, Gabriel de los
Agustín. Con este motivo legó a su padre todos sus bienes terrenos, comprometiéndose
éste a realizar para el convento un monumento de Semana Santa que sería propiedad
206
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit., p. 223. El documento publicado
por San Román dice así: “En beinte y quatro de março de mil y seiscientos y quatro años baptiço el Dr
franco de sto domingo a gabriel hijo de Jorge manuel y de alfonsa de morales su muger tuvole en la pila el
Dr gregorio de angulo al qual se le advirtio el parentesco testigos dona mª de castro comadre mayor y
franco bazquez = El Doctor franco de sto domingo”.
207
Juan MILLÉ Y JIMÉNEZ,. “La epístola de Lope de Vega al Doctor Gregorio de Angulo”, Bulletin
hispanique. Abril-Junio 1935. pp. 161-162. En Elizabeth du Gué TRAPIER, “The son of El Greco”,
Notes Hispanic, III, Nueva York, 1943,. p. 6.
208
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, Lope de Vega. Los Cómicos Toledanos y el Poeta Sastre,
Madrid, Imprenta Góngora, 1935, Lámina II, p. xx. El documento fotografiado en dicha lámina dice así:
“Partida de bautismo de Carlos Félix, hijo de Lope de Vega” “(Archivo parroquial de San Justo, libro 4º
de bautismos, fol. 193”. “março de 606 años.-Carlos, hijo de Lope de Vega.- En 28 de março de el año de
1606, yo Gaspar de Marin teniente cura de la parroquial de San Jiuste, baptice a Carlos, hijo de Lope de
Vega Carpio y de su mujer doña Ju.ª de Guardo, parroquianos de la dicha parroquia; fueron sus
compadres el doctor Gregorio de Angulo y la comadre doña María de Castro, y advirtioseles el parentesco
spiritual, siendo testigos don Juan Suarez y Gaspar de Guzmán, y firmelo de mi nombre.- Gaspar de
marin”.
209
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit., p. 223.
210
Íd., pp. 203-206.
211
Íd., pp. 203-206.
77
perpetua de los monjes 212. Gabriel moriría en la década de los cuarenta en el monasterio
toledano sin que volvamos a tener noticias de relevancia sobre su persona 213.
El cuadro que desde 1980 está en la Real Academia de Bellas Artes de San
Fernando en Madrid, representa con bastante probabilidad una escena hogareña en casa
subrayado por el fondo oscuro y la proximidad del enfoque. La figura central es una
en su tarea. La acompañan una vieja ama con antiparras que hace calceta
criadas. Una de estas, a la izquierda, hila con la rueca y el huso; la otra asoma por la
derecha sosteniendo a un niño de menos de dos años que está aún dando sus
incluso lo principió, pero la ejecución parece deberse íntegramente a Jorge Manuel 214.
Aparente porque no debe descartarse que este interior hogareño oculte algún significado
elementos como el huso y la rueca, permiten pensarlo así. Suele identificarse como
212
Íd., pp. 207-209.
213
G. de ANDRÉS, “El nieto del Greco. P. Gabriel de los Morales O. S. A.”, La Ciudad de Dios, clxxiv,
1961, pp. 155-156. También, “El Greco y los agustinos”, Revista Alfonso XII, xii, 1959. En Fernando
MARÍAS, El Greco... op. cit., p. 307.
214
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit., p. 79.
78
el centro a la primera esposa de Jorge Manuel, Doña Alfonsa, bordando. Si es así, el
niño sería Gabriel, aproximadamente a la edad de año y medio, lo que fecharía este
lienzo hacia 1605. Las otras dos mujeres jóvenes se han considerado como sirvientas, y
la mujer con lentes sería la hermana de Alfonsa, Catalina de los Morales, que vivió con
ellos en el Palacio de Villena. Esta última identificación parece menos probable, porque
Catalina sobrevivió a Jorge Manuel y que estuvo al cuidado de sus hijos desde 1631,
más de veinticinco después de la supuesta fecha del cuadro. Tampoco puede ser doña
Jerónima, que para ese entonces debía haber fallecido y, en todo caso, no hubiera sido
aunque no hay nada que permita asegurarlo, quizá podría pensarse que es Ana de los
Ángeles (suegra de Jorge Manuel) y las muchachas dos de las tres (Ana, Quiteria y
Mariana) que en 1628 aparecen como sirvientas de Jorge Manuel. Que este cuadro
representa la familia del hijo de El Greco es muy probable, pero surgen muchas
dificultades para poder aceptar con seguridad las identificaciones que se han formulado
de estas figuras.
Guzmán en 1621 ocasionó la redacción del segundo Inventario, que constituye tan
interesante fuente de información respecto a los cuadros que existían en aquel momento
había estado casada en primeras nupcias con Carlos Giles, archero del rey, residiendo en
la corte. El primer vástago de este enlace fue Claudia y el segundo María, que fue
215
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, “De la vida del Greco”, op. cit., pp. 285-310.
79
1629, con los mismos padrinos que su hermana, y fallecido ya en 1631. Los tres se
apellidaron Guzmán. Doña Gregoria falleció el mismo día del bautizo del tercer hijo. Se
conserva el testamento de Doña Gregoria, y sus provisiones revelan que poseía una
apreciable fortuna, que acaso procedía en parte de su primer esposo, pues encargó nada
menos que mil veintiuna misas en sufragio de su alma y la de sus padres y abuelos 216.
Sabemos documentalmente que Jorge Manuel se casó por tercera vez, a fines de
1629, con Isabel de Villegas 217. Casados durante dieciséis meses, tuvieron tiempo de
tener una niña, Jerónima, de cuatro meses al fallecer el padre, nacida a fines de 1630.
Poco después, el 29 de marzo de 1631, a la edad de cincuenta y tres años, murió Jorge
Manuel en el Hospital Tavera, sin testar, siendo enterrado al día siguiente en San
del Alcázar, obtuvo del rey una pequeña renta de dos reales diarios para su sustento y el
esposa, que se hizo cargo de Claudia y María, las hijas de la segunda esposa de Jorge 219.
216
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo. op. cit., pp. 223-225, 212-215. Por una
errata de imprenta en la página 223 figura el nacimiento del niño en 1617 en lugar de 1627, que es la
fecha que indica claramente el documento. Cossío, El Greco, 1908, op. cit., pp. 41-42 encontró en los
archivos de Santo Tomé una referencia a las gentes que vivían con Jorge Manuel en 1628, pero en aquella
época no pudo concretar de quienes se trataba. El testamento de Doña Gregoria de Guzmán identifica a la
mayoría. Catalina de los Morales era hermana de la primera esposa de Jorge Manuel, y Tomás Giles el
hijo de Doña Gregoria y de su primer marido.
217
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, “De la vida del Greco”, op. cit., p. 330.
218
A. RODRÍGUEZ Y RODRÍGUEZ, El Hospital de San Juan Bautista, Toledo, 1921, p. 49, n. 2.
partida de defunción de la parroquia de San Andrés.
De una Mariquita de Villegas, hija de esta Jerónima Totocópuli, aparece una noticia en Madrid, en 1668,
como recipiendaria de una manda testamentaria de doña Leonor Ordóñez, viuda del boticario real Jaime
Merlo y esposa del pintor Antonio Arias. En Fernando MARÍAS, El Greco. op. cit.
219
Documentos publicados por Juan José MARTÍN GONZÁLEZ, “El Greco arquitecto”, Goya, núms.
26, 1958, pp. 86-88. A las dos mujeres se les autorizó el compartir la renta de una estancia del Alcázar
que pertenecía a Jorge Manuel y que se evaluó en 400 reales anuales.
80
construcción de la Capilla del Ochavo, y levantó la nueva cúpula de la Capilla
Mozárabe. No cabe duda de que Jorge Manuel ocupaba una posición importante y
normales debería haber gozado de gran prosperidad. Sin embargo, los administradores
del Hospital de San Juan Bautista de Afuera pusieron un triste fin a su carrera.
Transcurridos casi cuatro siglos, resulta difícil comprender cómo lograron estos
hombres obtener poderes legales para embargar todos sus bienes, incluyendo gran
lugar en que fueron enterrados El Greco y su familia. Con el apoyo de Don Luis de
Castilla, el viejo amigo de El Greco, el artista y su hijo adquirieron en 1612 una capilla
se sentía intensa y emotivamente ligado por contener sus primeros grandes retablos de
había pintado la Adoración de los Pastores, actualmente en el Museo del Prado, para el
retablo primitivo de su capilla funeraria. Sin embargo, surgió una querella en relación
con el pago, pues la valoración final del lienzo se estableció en 2.300 reales, mientras
que Luis Tristán había sugerido el precio de 3.500 reales. Además surgieron
encargado a Jorge Manuel en 1612 220. El desenlace del asunto fue que las monjas
anularon el contrato de la capilla funeraria y que Jorge Manuel adquirió otra en San
Torcuato el 18 de febrero de 1619. En ella levantó un retablo con su réplica del Martirio
de san Mauricio, que perteneció al pintor español José Luis Sert 221. Allí fue enterrada
220
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit., pp. 179-183.
221
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El sepulcro de los Theotocópuli en San Torcuato de Toledo.
Más datos acerca de la sepultura del Greco. Madrid, Librería General de Victoriano Suárez, 1912.
81
Gregoria de Guzmán, segunda esposa de Jorge, en 1629, y es de suponer que los restos
dejaran reposar en paz en Santo Domingo el Antiguo los restos mortales de El Greco.
Es muy probable que Jorge Manuel los trasladara a San Torcuato antes de su propio
fallecimiento, en vista del giro que tomó su contrato con las monjas de Santo Domingo.
San Bartolomé, por el hecho de que la iglesia estaba en la misma manzana que San
Torcuato 223. Si es cierto, como también afirma Palomino, que el panteón había sido
destruido porque estropeaba la iglesia, entonces el retablo y la tumba que hiciera Jorge
Manuel para su padre habrían durado menos de un siglo. En todo caso la réplica del
definitivamente en Toledo a comienzos de los años ochenta. Durante los años anteriores
su producción no parece haber sido muy elevada y sería totalmente autógrafa, delatando
222
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo. op. cit., p. 212. La inscripción “cripta del
Greco” indica la situación originaria del enterramiento en Santo Domingo el Antiguo.
223
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, “El sepulcro de los Theotocópuli”. op. cit., p. 18;
224
Sixto RAMÓN PARRO, Toledo en la mano. 2 vols, Tomo II, [1857]. Reimpresión del Instituto
Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos, Toledo, Diputación Provincial de Toledo, 1978. p.
192.
82
que aún no contaba con ayudantes que realizaran copias de sus cuadros o le ayudaran a
terminarlos 225.
unas grandes obras para las que no necesitaba ayudantes ni, dado su destino, le era
se decidiera a fundar un taller que le permitiera afrontar la realización de los dos tipos
pudieran hacerle sombra desde el punto de vista artístico. Ahora bien, tampoco había
una clientela numerosa capaz de pagar los elevados precios que él pedía por sus obras
conseguirlos, el cretense tendría que competir con el resto de los pintores toledanos,
cuyas pretensiones económicas eran bastante más bajas. Y es aquí donde la actividad
del taller revelaría toda su utilidad. El maestro se reservaría la ejecución de las pinturas
de los retablos y los grandes encargos, realizaría los retratos y crearía los modelos de los
muchas veces firmadas por el propio Dominico aunque no hubiera puesto su mano en
ellas o se hubiese limitado a retocarlas- que estarían disponibles para su venta a precios
asequibles y en gran cantidad. De esta manera salieron de su taller más de 130 lienzos
representando a San Francisco de los que sólo 25, según Wethey, se deberían total o
parcialmente a la mano del propio Greco 227. Por otra parte está comprobado que esta
225
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit. p. 83.
226
Íd., pp. 84-85.
227
Harold E.WETHEY, El Greco y su Escuela, II, op. cit., núms. 208-232 (los considerados autógrafos) y
X-256 a X-360 (de taller y escuela). En José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit,
pp. 84-87.
83
económica o de escasez de demanda) a buscar mercados fuera de Toledo. Dos
pintor probó fortuna con sus cuadros en Sevilla. El primero de ellos, fechado el 1 de
julio de 1588, consiste en un poder dado por Preboste y Dominico a dos personas
residentes allí para que cobrasen en su nombre el importe de unos cuadros con San
Pedro y San Francisco que había enviado a un tal Diego de Velasco 228. Y el segundo,
para que pudiera “pedir y...cobrar de Pedro de Mesa, bordador, vecino de la ciudad de
Sevilla... todas las imágenes de pintura y lienzos y otras cosas” que le habían enviado
los noventa fueron los dos pilares en que se sustentó el trabajo del taller. Después, entre
hacerlo algunos otros, como el murciano Pedro Orrente (muy ligado después a Jorge
Manuel), antes de que, hacia 1607, marchara en viaje de estudios a Italia, y otros, como
los escultores Giraldo de Merlo y Miguel González y el pintor Pedro López, mediocre
artista, que es posible que fuera uno de los “oficiales” de pintura y estofado desde
finales del siglo XVI. Los dos últimos fueron nombrados tasadores del retablo de
Illescas y el Prioste y Seises del Hospital les recusaron alegando que “...son traídos por
la parte contraria con quien vinieron y están y posan juntos y los regala y ha regalado y
que no son conocidos por maestros del dicho arte y que el dicho Dominico les da obras
como oficiales suyos y trabaxaron en el dicho retablo de lo cual se presume que con
228
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo op. cit., p. 155. En José ÁLVAREZ
LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit, pp. 85-87.
229
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, “De la vida del Greco” op. cit., p. 25. En José ÁLVAREZ
LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit, pp. 85-87.
84
libertad y sin pasión no haran la dicha tasación” 230. Sin embargo, la composición del
comenzaría ya a figurar no como simple ayudante de éste, sino como socio suyo. Firmó
Illescas. El contrato los llama “Domingo Griego y Xorge Manuel pintores” 232. A
medida que pasaba el tiempo el hijo se iba encargando cada vez más a fondo de los
más importante el de los lienzos del retablo mayor de Titulcia (1607), que son la mejor
prueba para comprender el estilo personal de Jorge Manuel 233. Como ha señalado
pictórica de Jorge Manuel Theotocópuli consistió en sus aperturas de los fondos de sus
cuadros, a través de puertas, con iluminación diferente a la de las partes de los primeros
planos. Ejemplo de ello es el cuadro que perteneció al retablo de Titulcia Cristo en casa
Francisco Preboste, que nació en Italia en 1554 según sus propias declaraciones 235. San
230
Íd., p. 327. En José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit, pp. 85-87.
231
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit., p. 85.
232
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, “De la vida del Greco”, op. cit., p. 173. Jorge Manuel recibió
también los pagos adeudados a su padre por el retablo de San Bernardino en 1603 (SAN ROMÁN, El
Greco en Toledo, op. cit. pp. 217-218).
233
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit. p. 56.
234
Fernando MARÍAS, La Arquitectura del Renacimiento en Toledo (1541-1631) 4 vols. Madrid,
Consejo Superior de Investigaciones Científicas / Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios
Tokedanos, 1983-1986, II, p. 198. Nota 53.
235
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, “De la vida del Greco”, op. cit., pp. 168, 188. En Harold
E.WETHEY, El Greco y su Escuela, I, op. cit., p. 124.
85
posteriormente, Preboste actuó como testigo en documentos, en los que a veces se le
obra en caso de fallecimiento del maestro antes de que estuviera acabada 236. El Dr.
Halldor Soehner y otros autores han supuesto con cierta probabilidad que el italiano fue
el autor de las réplicas de taller en las dos últimas décadas del siglo XVI. En realidad no
1607 hace pensar que abandonó Toledo, ya que no consta en el registro de defunciones,
más concreta. En 1597, cuando tenía diecinueve años de edad, aparece en el contrato de
Guadalupe. La baja calidad del Expolio del Museo del Prado, firmado por Jorge
Manuel, hace pensar que fue obra de estos años o incluso de época anterior. Cuando en
1603 aparece mencionado con su padre como pintor del Hospital de la Caridad de
trabajase como simple ayudante del maestro. No es posible determinar su estilo antes de
1607, cuando recibió el encargo independiente para los cuadros del retablo de
Miss Elizabeth du Gué Trapier y el Dr. Halldor Soehner fueron los primeros
236
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit., pp. 142, 155, 156, 160, se refiere a
Preboste; ídem, “De la vida del Greco” pp. 161-164, 276, 277. En Harold E.WETHEY, El Greco y su
Escuela, I, op. cit., p. 124.
237
Francisco LÓPEZ MARTÍN, El Retablo Mayor de la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena
de Titulcia (s. XVII). op. cit.
238
Elizabeth du Gué TRAPIER “The son of El Greco”, op. cit., pp. 1-47. Halldor SOEHNER, Der Stand
der Greco Forschung, Zeitschriff für Kunstgeschichte, XIX, 1956, pp. 47-61; ídem. Greco in Spanien,
Teil II-III, Müncher Jahrbuch, IX-X, 1958-1959, pp. 147-171, 223-235. En Harold E.WETHEY, El
Greco y su Escuela, I, op. cit., p. 125.
86
Soehner engrosó mucho la lista de sus obras 239 y llamó la atención acerca del
hecho de que Jorge Manuel debió prolongar la existencia del taller después de la muerte
de El Greco en 1614, hasta su propio fallecimiento en 1631, ya que siguió ocupando las
amplias dependencias del Palacio de Villena y que incluso alquiló otras habitaciones
Inventario II de 1621 con los que figuran en el Inventario I, hecho después de la muerte
de El Greco en 1614, no cabe duda de que durante estos años hubo una gran actividad
por parte de Jorge Manuel y del taller 241. Sin embargo, muchas de las atribuciones que
Álvarez Lopera, “de lo único que no cabe dudar es de que Jorge Manuel sigue
El pleito que tuvo con El Expolio y el fracaso del San Mauricio privaron a El
Greco del “favor de los príncipes”, y durante los quince años siguientes sólo recibió un
gran encargo como fue El entierro del señor de Orgaz. Durante esos años su producción
estuvo compuesta por obras “menores”, cuadros de devoción y retratos para una
clientela cada vez más numerosa. Su idea de fundar un taller que le permitiera la
cuadros de devoción respondería a las leyes del mercado. El pintor tuvo que enfrentarse
en Toledo al hecho que no había una clientela amplia capaz de pagar los elevados
239
Halldor SOEHNER, Greco in Spanien, op. cit., Parte III, núms. 214-239. En Harold E.WETHEY, El
Greco y su Escuela, I, op. cit., p. 125.
240
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit., p. 203. En Harold E.WETHEY, El
Greco y su Escuela, I, op. cit., p. 125.
241
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, “De la vida del Greco”, op. cit., pp. 285-304. San Román
supuso que todas las piezas adicionales fueron pintadas por el propio Greco. En Harold E.WETHEY, El
Greco y su Escuela, I, op. cit., p. 125.
242
Harold E.WETHEY, El Greco y su Escuela, I, op. cit., p. 125.
243
José ÁLVAREZ LOPERA, “El problema Jorge Manuel” op. cit., En El Greco´Studio, op. cit., pp.
399-427.
87
precios que él pedía por obras originales, y ahí sería donde la actividad del taller
revelaría toda su utilidad. El Greco realizaría las pinturas de los retablos y los grandes
encargos, realizaría los retratos y crearía los modelos de los cuadros de devoción. Los
miembros del taller, primero Preboste, y luego Jorge Manuel, Luis Tristán y alguno
veces firmadas por el mismo Greco aunque ni siquiera las hubiera retocado. Así estarían
disponibles para su venta a buenos precios y en gran cantidad. Fue así como salieron de
su taller los más de 130 lienzos de San Francisco a los que nos referíamos
los lienzos de esos años se hace cada vez más visible la tendencia a la interiorización, y
tanto en los retratos, como en algún cuadro de devoción comienza a percibirse una clara
influencia del ambiente español 244. Las interpretaciones que de San Francisco hiciera El
Greco, motivaron que Pacheco le concediera “la gloria” de ser “el mejor pintor deste
Santo que se hubiera conocido en este tiempo” 245. Las representaciones de San
Francisco de El Greco son comparables a las que asimismo hizo de San Pedro, la
cuerpo, que está en poder de un aficionado , que no he visto de su mano [del Griego]
cosa tan regalada, y de tan buen gusto de color” 246. La imagen más extendida de los San
originales, obras de taller y copias, y que sirvió de base para un grabado realizado por
Diego de Astor en 1606. Como escribió Cossío, esta imagen austera es “la más original
y más castiza” de las pintadas por El Greco “pero también la más lejana, de aquel
244
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, Madrid, 2005. op. cit., p. 74.
245
Francisco PACHECO, [1649], Arte de la pintura, op. cit. p. 698.
246
Antonio PALOMINO, El Museo Pictórico y Escala Óptica. Vol. III, op. cit., p. 132.
88
trovador de Dios, dulce y humano, y de los serenos frescos que, inaugurando el ciclo,
en Italia” 247. Es posible que el primer cuadro de la serie fuese el que hoy se conserva en
el Colegio del Cardenal en Monforte de Lemos, realizado para el cardenal don Rodrigo
de Castro 248.
retrato que siguió utilizando hasta el final de su vida: figura de busto, ante fondo neutro,
con el rostro de tres cuartos de perfil y la mirada girada hacia el espectador. Entre estos
retratos, de los que posiblemente el más temprano sea el Retrato de un caballero nº 813
del inventario del Prado, realizado entre 1582 y 1585 249 en las cercanías del entierro del
señor de Orgaz. Gudiol señaló respecto a este retrato que “la técnica ofrece curiosas
evanescente” 250. Entre los retratos de El Greco hay notables diferencias de calidad, y
dado que fueron realizados a lo largo de un período muy largo de tiempo, los
Ya Palomino señaló que [El Griego] “especialmente en los retratos fue, sin duda,
superior, como se ve en muchos, que hay en esta Corte; que con singularidad las
cabezas parecen de Tiziano” 251. Añadiendo en la biografía de Velázquez que éste “en
los retratos imitó a Dominico Greco, porque sus cabezas en estimación nunca podían ser
247
Manuel B. COSSÍO, El Greco, 1908, op. cit., p. 377.
248
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, Madrid, 2005. op. cit., p. 74.
249
Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en el Museo Nacional del Prado”, op. cit., pp. 189-191.
250
José GUDIOL, El Greco, op. cit., p. 166.
251
Antonio PALOMINO, El Museo Pictórico y Escala Óptica. Vol. III, op. cit., p. 132.
89
la extravagancia, en que deliró a lo último: porque del Griego podemos decir, que lo que
hizo bien, ninguno lo hizo mejor; y lo que hizo mal, ninguno lo hizo peor” 252.
Por ser este cuadro el más famoso de El Greco a la vez que una obra maestra del
El período que sigue al Entierro del señor de Orgaz, se abre, probablemente, con
este cuadro que, que sepamos, no fue nunca duplicado ni por El Greco ni por su taller,
los cuatro participantes en la dolorosa escena llenan casi todo el espacio pictórico. Las
figuras se sitúan al pie de la cruz, que se ve tras el grupo central de la Virgen y Cristo
soportar el pesado cuerpo de Cristo. En opinión de Álvarez Lopera “ésta es una de las
más grandes pinturas de El Greco. Una obra en la que se aúnan el ansia de idealidad
252
Íd., pp. 209-210.
253
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005. op. cit., p. 81.
90
Al admirar las composiciones de El Greco, dispersas hoy en museos y
colecciones particulares, con frecuencia se olvida algo muy importante que condiciona
su sentido último y que debiera ser tenido muy en cuenta para entender su verdadero
significado. Esos lienzos que se cuelgan hoy en los muros de un museo, inmediatos a
ocasiones, piezas de un conjunto unitario que el tiempo y los hombres han dispersado.
El Greco, es el caso del retablo de Nuestra Señora del Rosario del pueblo cacereño de
epístola de la iglesia parroquial de san Andrés. Destruido lo que subsistía del retablo en
1936, sólo se han salvado tres de sus lienzos, un San Pedro y un San Andrés de cuerpo
entero de las calles laterales del cuerpo principal del retablo, y una Coronación de la
Virgen del ático. Cuando se destruyó el retablo en 1936, estos tres lienzos de El Greco,
que habían sido restaurados poco antes en el Museo del Prado, se guardaban en la casa
parroquial y pudieron salvarse de la destrucción 255. Hoy, y tras ser adquiridos en 1962
Toledo los dos primeros mientras que la Coronación de la Virgen se conserva en el Real
254
Alfonso E. PÉREZ SÁNCHEZ, “Las series dispersas del Greco”. En VV.AA., Cat. expo. El Greco de
Toledo, op. cit., pp. 149-176.
255
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit., p. 148.
91
Durante este período El Greco aparece dedicado esencialmente a la pintura de
cuadros de devoción realizados en gran parte con ayuda del taller, alguno de cuyos
prototipos había puesto ya a punto en los años anteriores. Baste citar a este respecto las
representaciones de santos apareados (San Andrés y San Francisco, San Pedro y San
Sagradas Familias (La Sagrada Familia con santa Ana, La Sagrada Familia con santa
que hace pensar que, para él, una vez encontrada una forma “perfecta”, ésta podía ser
utilizada una y otra vez, bien por poseer un valor expresivo propio, bien en razón de su
256
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco 2005. op. cit., pp. 82-84.
257
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2001, op. cit., pp. 44-45.
92
Por otra parte, como han señalado Martini y Morillas 258, la mirada reflexiva de
cuadros de devoción de El Greco, como Las lágrimas de san Pedro del Barnard Castle,
para las figuras de medio cuerpo de santos eremitas y apóstoles de otros pintores del
Siglo de Oro, como José de Ribera “El Españoleto”, quien pudo conocer la producción
de El Greco a través de Luis Tristán, con quien coincidió en Italia. También señalan
estos autores la influencia del San Francisco en meditación del Museo Lázaro en otros
artistas, como los italianos Giovan Battista Crespi y Francesco del Cairo.
Cristo abrazado a la cruz, en los que Cristo aislado ante un fondo de nubes como única
referencia ambiental, abraza más que carga con la cruz, y, sobre todo, en sus
eliminó cualquier signo de angustia física “para ofrecernos un Cristo en éxtasis y como
También realizó El Greco en estos años una abundante serie de retratos. Varios
médico 261. Seguramente Velázquez tuvo ocasión de admirarlos y hasta tendría alguno en
su propio taller. A su muerte se registraron allí: “un retrato del griego, de una caueça de
258
Vega de MARTINI, y José M, MORILLAS ALCÁZAR, “La mirada reflexiva. Le tracce di El Greco
nella pittura del “Secolo D`Oro”, Estratto da: Rivista Storica del Sannio, 14, 3ª Serie-Anno VII, II sem.
2000, Arte Tipografica, 2001. p. 11.
259
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005. op. cit., pp. 83.
260
Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en el Museo Nacional del Prado”, op. cit., pp. 198-201.
261
Íd., pp. 192-197.
93
un clérigo”, “un retrato del griego, medio cuerpo, de vna muger” y “otro del mismo, de
presenta el Caballero anciano 264 del Museo del Prado, su sencillez y la inmediatez de la
presentación, hacen que podamos hablar de un retrato íntimo, de una imagen destinada a
un uso exclusivamente privado y familiar. Otro retrato de esta época que presenta una
tipología relacionada con éste del Prado es el supuesto Autorretrato del Metropolitan
seminario de la orden agustina más conocido como colegio de doña María de Aragón,
mismo año contrató tres retablos para la capilla de San José en Toledo. Por causas
pero entre 1597 y 1600 se ocuparía de los otros dos encargos. Entregó las obras para la
capilla de San José antes de que finalizara 1599 y las del Colegio de doña María de
262
Manuel R ZARCO DEL VALLE, op. cit., Reproducido en José ÁLVAREZ LOPERA, De Ceán a
Cossío: La Fortuna Crítica del Greco en el siglo XIX, Madrid, Fundación Universitaria Española, 1987.
(“El Greco: Textos, Documentos y Bibliografía”, vol. II). p. 265.
263
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005. op. cit., pp. 84-85.
264
Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en el Museo Nacional del Prado”, op. cit., pp. 198-201.
265
También se ha supuesto retrato del hermano del pintor, Manoussos. José ÁLVAREZ LOPERA, “Los
retratos del Greco”. En VV.AA., Cat. expo. El Retrato Español. Del Greco a Picasso, op. cit., p. 130.
94
El retablo del Colegio de doña María de Aragón comprendía, al margen de la
arquitectura del retablo y de varias esculturas que han desaparecido, siete cuadros: la
desconocemos, ocuparía el ático del retablo. Excepto la Adoración de los pastores, que
pintura del retablo mayor, con dos lienzos: San José con el Niño Jesús y la Coronación
de la Virgen, y de otros dos retablos laterales, con un lienzo cada uno de ellos, uno con
el San Martín y el mendigo y el otro con la Virgen y el Niño con Santa Martina y Santa
Inés.
en Toledo, con la imagen del santo titular, y, entre 1603 y 1605, realizó el notable
esculturas del gran retablo que debía albergar a la imagen titular, las de otros dos
retablos laterales en los que al principio se pensó situar pinturas pero que finalmente
fueron ocupadas por sendas estatuas de Isaías y Simeón, y cuatro pinturas: la Virgen de
las series de Apostolados, entre los que hay que destacar el de la Catedral de Toledo, y,
ya en sus años finales, el del Museo del Greco, y creó algunos de sus cuadros más
95
1.9.2. Cuadros de devoción y retratos
Un tema que surge hacia 1600 y que sería repetido a lo largo de los años
Entre los retratos de este período hay que destacar el Caballero desconocido, nº
810 del Museo del Prado 266, que “representa probablemente una de las cimas en cuanto
cromática, por lo que suele ser contemplado como un claro precedente de los retratos de
Velázquez 268. También son de destacar la Dama con una flor en el pelo (Nueva York,
el Retrato de un pintor del Museo de Bellas Artes de Sevilla, que parece seguro que
Durante estos años, el taller de El Greco estuvo en plena actividad. Desde 1597
(en 1603 comenzaría a figurar no como simple ayudante de éste, sino como socio suyo),
del cretense, encargándose de sus negocios, colaboraban además en el taller Luis Tristán
entre 1603 y 1607, Pedro López y quizá Pedro Orrente y algún otro ayudante. Jorge
Manuel firmó contratos en nombre de El Greco y colaboró con él en los retablos del
266
Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en el Museo Nacional del Prado”, op. cit., pp. 205-207.
267
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005. op. cit., p. 111.
268
José ÁLVAREZ LOPERA, “Los retratos del Greco”. En VV.AA., Cat. expo. El Retrato Español. Del
Greco a Picasso, op. cit., p. 129.
96
Hospital de la Caridad de Illescas. El contrato los llama “Domingo Griego y Xorge
desde comienzos de los noventa vivía con él su hermano Manoussos, que no moriría
hasta finales de 1604. En 1603, al cumplir veinticinco años de edad, Jorge Manuel
contrajo matrimonio con Alfonsa de los Morales. Al año siguiente nació Gabriel de los
Lopera “podría decirse que, poco a poco, su pintura se fue tiñendo de antinaturalismo,
haciéndose cada vez más subjetiva, y, al tiempo, también más abstracta e intelectual” 270.
personal, de ellos.
La existencia de ese giro, cuyo primer gran exponente son los lienzos del
asumido por todos los estudiosos. También se acepta generalmente que ese giro se
269
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, “De la vida del Greco”, op. cit., p. 173. Jorge Manuel recibió
también los pagos adeudados a su padre por el retablo de San Bernardino en 1603 (SAN ROMÁN, El
Greco en Toledo, op. cit. pp. 217-218).
270
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2005. op. cit., p. 88.
97
caracterizó por un alejamiento del naturalismo y del racionalismo y que dos de sus
Esta tendencia fue creciente con el tiempo y acabaría por caracterizar toda la etapa final
de El Greco.
Como escribiera Palomino “Pero él [El Greco] viendo, que sus pinturas se
equivocaban con las de Tiziano, trató de mudar de manera, con tal extravagancia, que
llegó a hacer despreciable y ridícula su pintura, así en lo descoyuntado del dibujo, como
en lo desabrido del color. Bien lo acreditan las pinturas del famoso retablo del Colegio
de Doña María de Aragón de esta Corte” 272. Y dos siglos después, Eugenio d´Ors
escribiría refiriéndose a los cuadros del colegio de doña María de Aragón que están en
el Museo del Prado “Es el loco [El Greco] que descubre lo que ignoran los sabios; el
poseído, que ha roto definitivamente con el ritmo y con la razón; el músico, en quien
estas mismas lenguas de fuego que aparecen, por fin, en La Pentecostés, obra de la
última época, pero que antes ya han sido prefiguradas en todos los cuerpos de los
Luis Tristán abandonó el taller, Jorge Manuel que desde 1597 al menos, aparece ya
asociado a los trabajos de su padre, en 1607 contrató como pintor y Giraldo de Merlo
271
Íd., p. 88.
272
Antonio PALOMINO, El Museo Pictórico y Escala Óptica. Vol. III, op. cit., p. 133.
273
Eugenio d´ORS, Tres horas en el Museo del Prado (Edición al cuidado de Ángel d´Ors y Alicia
García Navarro), Madrid, Tecnos, 2004. p. 78.
98
como escultor la realización del retablo de Bayona de Tajuña (Titulcia) 274. 1607
también es el año en que Preboste salió sin dejar rastro de la vida de El Greco. El primer
Francisco Preboste, que nació en Italia en 1554 según sus propias declaraciones 275. San
obra en caso de fallecimiento del maestro antes de que estuviera acabada 276. Su
desaparición después de 1607 hace pensar que abandonó Toledo, ya que no consta en el
Sin embargo, El Greco recibiría aún dos grandes encargos en 1608: el retablo
para la capilla Oballe en la iglesia de San Vicente en Toledo, y el retablo mayor y los
colaterales para la iglesia del Hospital de Afuera. Claros testimonios de que las
facultades de El Greco se mantuvieron intactas hasta el final son los retratos de esos
Vista y Plano de Toledo, la Visión de San Juan o la Adoración de los pastores que pintó
Cossío por el signo de la exacerbación, “Un solo rasgo, mantenido ahora, no ocasional y
274
Vid. Francisco LÓPEZ MARTÍN, El Retablo Mayor de la Iglesia Parroquial de Santa María
Magdalena de Titulcia (s. XVII). op. cit.
275
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, “De la vida del Greco”, op. cit., pp. 168, 188. En Harold
E.WETHEY, El Greco y su Escuela, I, op. cit., p. 124.
276
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit., pp. 142, 155, 156, 160, se refiere a
Preboste; ídem, “De la vida del Greco” pp. 161-164, 276, 277. En Harold E.WETHEY, El Greco y su
Escuela, I, op. cit., p. 124.
99
composiciones, el espíritu y la técnica de esta época: la exacerbación de todas las
llegado al límite extremo de tensión. Ni hay nuevos tipos, ni nuevos asuntos; pero la
como si toda corrección fuera para el artista vulgar convencionalismo, o como si con
ella se hiciera imposible lograr el deseado acento. Las figuras, tal vez, no son más largas
que treinta años antes, pero sí más descoyuntadas, como si el pulso estuviera vacilante y
las antiguas tonalidades, sin acritudes ni durezas, excítanse ahora los grises plateados y
casi única, el influjo del color en los circundantes; las inundaciones de unos en otros, y
el estudio del valor de las luces arrojadas, en contraste violento con las oscuridades.
fantástico, o simbólico, pintado, no con la voluntad, como las Meninas, sino sólo con el
época, que bien puede llamarse del impresionismo en el artista. A ella corresponden los
lienzos que más escandalizan, porque realmente no parece sino que El Greco los pintó
sólo para sí mismo, sin cuidarse del público y abandonándose por completo,
100
despreocupadamente, gustase o no gustase la obra, a la exclusiva satisfacción de sus
Por otra parte, y como ya señalamos con anterioridad, en los años finales de El
277
Manuel B. COSSÍO, El Greco, 1908, op. cit., pp. 341-343.
278
José ÁLVAREZ LOPERA, “El Greco. Expresiones españolas”, En cat. expo. El Greco. Últimas
Expresiones. op. cit. p. 62.
279
Harold E.WETHEY, El Greco y su Escuela, II, op. cit., p. 42.
101
Así, la mayor parte de los elementos de la Adoración de los pastores que,
la Adoración de los pastores del Colegio de doña María de Aragón (salvo en el ángel de
la derecha, que procede del Bautismo del mismo lugar), la figura de San José es
primer plano recuerda, sin ser exactamente igual, al que aparece en la misma posición
en otras varias Adoraciones. Y como ya señaló Lopera 280, esas figuras que parecen
repetirse, aunque son, evidentemente, las mismas, nunca aparecen exactamente igual.
Siempre hay variaciones, por leves que sean, en su enfoque y en los escorzos que
dibujan. Todo ello nos hace recordar la afirmación de Pacheco de que El Greco le
mostró, “el año 1611, una alhacena de modelos de barro de su mano, para valerse dellos
en sus obras” 281. Sin duda, son esos modelos, captados una y otra vez desde diferentes
puntos de vista, los que encontramos en estas figuras utilizadas por El Greco que, aun
padre a partir de los modelos de barro que cita Pacheco, pero disponiéndolos de tal
forma que se llega a una nueva configuración. El mismo método que el seguido por su
padre en los años iniciales de Italia tomando prestadas figuras de otros, y en los años
finales en Toledo donde ya no utilizaría figuras de otros sino que recurriría a motivos
280
José ÁLVAREZ LOPERA, “El Greco. Expresiones españolas”, En cat. expo. El Greco. Últimas
Expresiones. op. cit. p. 62.
281
Francisco PACHECO, [1649], Arte de la Pintura op. cit., .p. 440.
282
Francisco LÓPEZ MARTÍN, El Retablo Mayor de la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena
de Titulcia. Bubok,op. cit., p. 177.
102
De la misma forma, y ya en el siglo XX, Equipo Crónica (1965-1981) hizo lo
que ya hiciera El Greco en alguna época de su vida, tomar en préstamo figuras creadas
por otros artistas para componer obras llenas de originalidad. En el caso de Equipo
Crónica con una fuerte componente política y social en sus composiciones, empleando
el arte como medio de comunicación de masas. Y también, del mismo modo que El
Greco introdujo elementos anacrónicos en sus obras más emblemáticas como El Expolio
anacrónicos en sus composiciones, utilizando imágenes creadas por otros artistas del
pasado como El Greco y los grandes pintores de la escuela española, porque Las
estructuras cambian, las esencias permanecen, como expresara este grupo artístico
titulando así una de sus obras de 1968. Se estudia Equipo Crónica y su obra,
transmisión de la vida interior de sus retratados en sus años finales. Además hizo gala
en los retratos de sus dos primeras décadas en España. Cabe destacar en esta época, el
(Fort Worth, Texas, Kimbell Art Museum). Otro, el Retrato del licenciado Jerónimo de
Cevallos (Madrid, Museo del Prado) 283, y finalmente el Retrato de fray Hortensio Félix
Sólo una breve reseña para referirnos a la faceta de El Greco como escultor. Se
283
Leticia RUIZ GÓMEZ, “El Greco en el Museo Nacional del Prado”, op. cit., pp. 208-211.
103
España. La Imposición de la casulla a san Ildefonso, realizado entre 1585 y 1587, talla
para el banco del destruido retablo que se le encargó para cobijar su gran cuadro de El
Expolio. Otra obra es el Cristo resucitado del Hospital Tavera, de madera policromada
realizado entre 1595 y 1598 para el tabernáculo del altar mayor. Por último, el conjunto
del Prado. Se data este último conjunto entre 1600-1610. En el caso de Epimeteo y
Pandora se desconocen por completo las circunstancias en que fueron creadas estas
figuras, los motivos que llevaron a El Greco para concebirlas o el destino de las
mismas 284.
A los setenta y tres años de edad murió El Greco en Toledo el 7 de abril de 1614.
estas escuetas palabras: “En siete del [mes de abril de mil seiscientos catorce] falescio
Domingo el Antiguo. Dio belas” 285. Tuvo un entierro y unas celebraciones normales: un
diácono y subdiácono. Su muerte sería sin embargo, llorada por los poetas como jamás
lo ha sido la de pintor español alguno. Los sonetos que le dedicaron Cristóbal de Mesa,
284
Íd., p. 222.
285
José FORADADA Y CASTÁN, “Datos biográficos desconocidos o mal apreciados, acerca del célebre
pintor Dominico Theotoccópoli”, Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, VI, 1876, nº 8 y 9, pp. 137-
139 y 153-156.
286
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco, 2001, op. cit., p. 48.
104
1.13. Epílogo
“Que ganas tengo de ver el Greco!!!. Sí chico; es el pintor mas grande que ha
existido. –Todo fue arte en él; no hubo mas que espíritu estilización, emoción y alma.-
Se burlo del natural y se fue mas allá.- Comprendo muy bien que el querer copiar la
naturaleza, tal cual es; no es sino labor de esclavo pobre de espíritu. Prueba de ello que
con la ciencia; han venido las máquinas fotográficas a hacerlo, y hasta con colores.
Acaso el sueño del artista tiene que ser el llegar a convertirse en un buen objetivo?. No!
287
Párrafo de una carta fechada en 1915 de Ignacio Zuloaga a su tío Daniel Zuloaga. María Jesús
QUESADA, “Unas cartas de Ignacio Zuloaga”, Goya. Revista de Arte, Números 211-212, Madrid,
Publicación bimestral de la Fundación Lázaro Galdiano, julio-octubre 1989, p. 32.
105
CAPÍTULO 2. EL ENTIERRO DEL SEÑOR DE ORGAZ (1586-1588)
la iglesia de Santo Tomé de Toledo; en el momento del entierro de don Gonzalo Ruiz de
Toledo, señor de la villa de Orgaz, aparecieron san Agustín y san Esteban y con sus
a los santos y sus obras de caridad hacia diversas instituciones religiosas de la ciudad 1.
De noble familia toledana, don Gonzalo Ruiz de Toledo, nació en Toledo, en las
casas de su mayorazgo situadas en el lugar que hoy ocupa la Iglesia de los Jesuitas, en
Don Gonzalo fue señor de Orgaz, el título de conde les fue concedido a sus sucesores a
partir de 1529, algunas generaciones después. Fue también un caballero muy principal,
viviendo su juventud muy cerca del rey Alfonso X el Sabio. Fue Alcaide de la ciudad de
viuda doña María de Molina le confió la tutoría de su hija Beatriz. Estuvo al mando de
las tropas reales en Sevilla e intervino en la conquista de Tarifa. Muerto Fernando IV,
fue tutor durante trece años del rey Alfonso XI, quien quedó huérfano cuando solamente
contaba con un año de vida 2. Pero ante todo, don Gonzalo fue una persona muy
caritativa y piadosa, entre sus obras destacan las siguientes: fue siempre un gran
1
La fuente básica del siglo XVI de esta leyenda es Pedro de ALCOCER [1554], Historia, o Descripción
de la Imperial Ciudad de Toledo, Toledo, Juan Ferrer, 1554. Ed. facsímil: Toledo, 1973, capítulo 21.
2
Ángel FERNÁNDEZ COLLADO, en prólogo de Diego HURTADO, El Señor de Orgaz. Don Gonzalo
Ruiz de Toledo y el Milagro de su Enterramiento, Prólogo de Ángel Fernández Collado, Toledo, Antonio
Pareja Editor, 2001. pp. 7-30.
106
benefactor de la parroquia de Santo Tomé; fundó el nuevo convento de san Esteban,
donde hoy está el Instituto de Secundaria “Sefarad” en Toledo, para los religiosos de la
Orden de San Agustín de Toledo. Reconstruyó los templos de las parroquias de los
santos Justo y Pastor, de san Bartolomé y de Santo Tomé en Toledo. Fundó el Hospital
de san Antonio Abad, vulgarmente llamado de san Antón, para enfermos incurables,
hoy desaparecido 3.
Santo Tomé “en el lugar más ínfimo de la iglesia” 4, en un sepulcro de “piedra tosca,
junto a la pared última y más apartada del coro, a la parte diestra como entramos por la
pobres de la parroquia distintos presentes que debían abonar anualmente los habitantes
de la villa de Orgaz; concretamente dispuso que cada año los vecinos de Orgaz hicieran
una contribución en dinero y especies para “los clérigos de esta iglesia y pobres de la
parroquia y otro tanto al monasterio de san Agustín, con obligación que un predicador
Esteban y san Agustín bajaron del cielo y con sus propias manos le depositaron en el
sepulcro, diciendo “¡Tal galardón recibe quien a Dios y a los Santos sirve!” 7.Hacia
3
Ángel FERNÁNDEZ COLLADO, en prólogo de Diego HURTADO, El Señor de Orgaz. Don Gonzalo
Ruiz de Toledo y el Milagro de su Enterramiento, op. cit., pp. 7-30.
4
Francisco de PISA, [1612], Apuntamientos para la Segunda Parte de la “Descripción de la Imperial
Ciudad de Toledo”. 1612. Manuscrito, Biblioteca Provincial de Toledo. 1ª ed.: Apuntamientos para la II
Parte de la “Descripción de la Imperial Ciudad de Toledo”. Según la copia manuscrita de D. Francisco
de Santiago Palomares, con notas originales autógrafas del Cardenal Lorenzana. Estudio preliminar,
transcripción y notas de José Gómez-Menor Fuentes. Toledo, I.P.I.E.T., Diputación Provincial de Toledo,
1976 (“Clásicos Toledanos”, Serie IV, Vol. 4). p. 163.
5
Íd., p. 163.
6
Íd., pp. 67-68.
7
Pedro de ALCOCER [1554], Historia, o Descripción de la Imperial Ciudad de Toledo, op. cit. capítulo
21.
107
1562, los vecinos de Orgaz decidieron dejar de hacer la donación anual, y en 1564 don
Andrés Núñez de Madrid, entonces párroco de Santo Tomé, inició un pleito contra el
dinero para mejorar la capilla funeraria del señor de Orgaz 8. El primer paso fue encargar
al doctor Alvar Gómez de Castro una larga inscripción latina describiendo el milagro,
que fue grabada en una piedra y fijada en el muro de la capilla, encima de la tumba que
que fue concedido por un decreto real el 24 de septiembre de 1583 10. Había llegado el
Gonzalo Ruiz. En 1584 solicitó autorización del consejo arzobispal para encargar un
cuadro para la capilla, autorización que le fue concedida el 23 de octubre del mismo
año 11 por el cardenal arzobispo de Toledo don Gaspar de Quiroga y Vela. El permiso
contrato con Doménikos Theotokópoulos “El Greco”, por el que éste se comprometía a
8
Rafael RAMÍREZ DE ARELLANO, Las Parroquias de Toledo. 1921. Reimpresión del Instituto
Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos. Diputación Provincial de Toledo. Toledo, 1997. pp.
274-275.
9
El texto lo reproduce Cossío en latín y en español. Manuel B. COSSÍO, El Greco,1908. op. cit., pp. 672-
673.
10
Sobre este punto volveremos posteriormente en este mismo capítulo.
11
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit., pp. 144-146.
12
Que el 18 de marzo de 1586 fue martes lo comprobamos en el Archivo Capitular de Toledo con motivo
de trabajos previos realizados por el autor de esta tesis.
108
El contrato incluía entre sus cláusulas una descripción de los principales
el lienzo se a de pintar una procesion de como el cura y los demas clerigos que estaban
aciendo los oficios para enterrar a don gonzalo de rruyz de toledo, senor de la billa de
orgaz, y bajaron santo agustín y san esteban a enterrar el cuerpo deste caballero el uno
rrededor mucha gente que estaba mirando y encima de todo esto se a de hacer un cielo
abierto de gloria […]” 13. De esta sencilla descripción salió la obra maestra que
conocemos como El entierro del señor de Orgaz. El contrato era muy explícito respecto
al contenido de lo que sería la zona inferior del cuadro (parte terrenal). En cuanto a la
El Greco, El entierro del señor de Orgaz, 1586-88, óleo sobre lienzo, 480 x 360 cm.,
Toledo, Iglesia de Santo Tomé
13
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit., pp. 142-143.
109
2.2. La composición del cuadro
depositarlo en la tumba. El artista nos muestra un entierro del siglo XIV presenciado por
un grupo de hombres vestidos a la usanza del siglo XVI. Estos hombres está
documentado que son retratos de insignes varones de ese tiempo; luego aludiremos a
sacerdote reza las oraciones. El texto que solía cantarse en el momento de depositar el
cadáver en la tumba era un himno del siglo IX, In Paradisum, cuya letra pudo haber
inspirado a El Greco para la composición de la mitad superior del cuadro: “Que los
ciudad de Jerusalén. Que el coro angélico te reciba para que puedas descansar
literal del momento culminante del Oficio de Difuntos. El cuerpo está siendo bajado a la
tumba mientras el sacerdote entona el himno. Por encima, un ángel guía el alma de
Gonzalo Ruiz al juicio supremo de Cristo. La Virgen María y san Juan Bautista
Pedro que abra las puertas del cielo. El Greco representa en la gloria de los
14
Breviarium Romanum ex Decreto SS. Concilii Tridentini (Roma, 1736). En Sarah, SCHROTH, “El
Entierro del Conde de Orgaz”, Jonathan BROWN, (Ed.), Visiones del pensamiento. El Greco como
intérprete de la historia, la tradición y las ideas, Madrid, Alianza Editorial, 1984. p. 26.
110
Bienaventurados a san Pablo, a santo Tomás con su escuadra, y un poco
prematuramente a Felipe II. También hace una alusión al Antiguo Testamento con
David con su arpa, Moisés con las Tablas de la Ley, y Noé con su Arca. Una alusión al
Nuevo Testamento con Lázaro resucitado, María Magdalena con su pomo de perfumes
y la hacendosa Marta.
intelectual de Toledo, escribió entre otras obras un famoso compendio de vidas de los
santos bajo el título de Flos Sanctorum 15, en cuatro partes (Toledo 1578, 1583, 1588,
Madrid 1589). El Greco conoció esta importante obra, de la cual figura un ejemplar en
menciona específicamente El entierro del señor de Orgaz aludiendo a que “La pintura
se hizo y es una de las buenas cosas que hay en esta ciudad” 16. Y como escribiera el
mismo Villegas en 1588, “estaban retratados muy a lo vivo insignes varones de nuestros
tiempos” 17.
al cuadro El entierro del señor de Orgaz: “Pasó en el año del Señor de 1327 y está
15
Alonso de Villegas, “Licenciado, sacerdote, teólogo, predicador y capellán de la capilla de los
mozárabes de la catedral primada”, según afirma él mismo en la edición de la primera parte del Flos
Sanctorum (1578).
16
Alonso de VILLEGAS, Flos Sanctorum, 3ª parte, (vida 184) Toledo 1587, p.32.
17
Citado por Fernando MARÍAS, El Greco, op. cit., p. 185.
18
Fue doctor en Cánones, catedrático de Sagrada. Escritura en la Universidad de Toledo e historiador.
Dean de las facultades de Santa Teología, y Artes liberales. Beneficiado mozárabe, rector de Santa Justa y
Rufina y capellán mayor de la capilla mozárabe del Corpus Christi, ante cuya entrada fue enterrado. Su
obra más importante es la Descripción de la imperial ciudad de Toledo, 1605, y editada en Toledo por
Pedro Rodríguez, impresor del Rey nuestro señor en 1605.
111
juntamente está fijado en la pared de esta capilla de N. Sª. pintado de pincel el entierro
de este santo, con figuras y retratos muy al vivo: hízose con diligencia de Andrés
Núñez, cura de esta iglesia, el año del Señor de 1584” 19. Para después añadir: “La
pintura se hizo y es una de las más excelentes que hay en España, y costó sin la
guarnición y adorno 1.200 ducados. Viénenla a ver con particular admiración los
forasteros, y los de la ciudad nunca se cansan, sino que siempre hallan cosas nuevas que
contemplar en ella, por estar allí retratados muy al vivo muchos insignes varones de
griega” 20.
Como señalara Garnelo, “la visión real de toda esta escena en su concepto
creemos inoportuno suponer que los reproches que escuchara ante las discusiones
habidas por su cuadro El San Mauricio, ejecutado pocos años antes, influyeran en su
ánimo para acercarle más al natural y buscar una representación más viva de la escena;
por eso en esta obra, como en ninguna otra, prodigó el retrato los modelos vivos, que al
decir de las gentes no cupiera duda de que allí se les reconocía y se les veía de verdad
19
Francisco de PISA, Apuntamientos para la II parte de la “Descripción de la imperial ciudad de
Toledo” (1612), (Estudio preliminar, transcripción y notas de José Gómez-Menor Fuentes), I.P.I.E.T.,
Diputación Provincial de Toledo, 1976, p. 68. Es evidente la errata de Pisa en el año en que se hizo el
cuadro.
20
Francisco de PISA, Íd.. Relaciones añadidas al manuscrito, p. 164.
21
José GARNELO Y ALDA, El Greco. Análisis estético de su cuadro “El Entierro del Conde de
Orgaz”, (conferencia dada en Toledo el día 5 de abril de mil novecientos catorce con motivo de las fiestas
del tercer centenario de la muerte del insigne artista), Madrid, Imprenta de Artes Gráficas Mateu, 1914. p.
12.
112
tan grande que no hubiera sido necesario testimonio alguno para estar seguro de ello22.
Así pues, se sabe con seguridad que El Greco retrató allí “muchos insignes varones de
toledano don Antonio de Covarrubias y Leiva 24, del que conocemos su físico por
haberle retratado El Greco en más de una ocasión 25, al niño, Jorge Manuel
Theotocópuli, el hijo de El Greco, a la edad de ocho o nueve años, pues porta sobre el
pañuelo doblado que asoma por el bolsillo de la faltriquera la firma en griego del pintor
autor de esta tesis, al arzobispo don Gaspar de Quiroga y Vela retratado como san
Agustín 26, al personaje retratado como san Esteban y al caballero de Santiago que está
detrás de san Esteban con actitud expresiva con las manos 27, ningún otro personaje ha
22
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit., p. 140.
23
Íd., p. 142.
24
Antonio de Covarrubias y Leiva (1524-1602). Titular de la canonjía 15ª de la Catedral de Toledo.
Dignidad de Maestrescuela, en 1580. Licenciado. Notable humanista. Gran conocedor del mundo antiguo,
dominaba perfectamente las lenguas griega y latina. Poseedor de una notable biblioteca de manuscritos
griegos. Profesor en Salamanca, Oidor de las Chancillerías de Granada y Valladolid, consejero de Felipe
II y maestrescuela en la Universidad de Santa Catalina en Toledo. Hermano del obispo de Segovia, Diego
de Covarrubias y Leiva. Íntimo amigo y colaborador del humanista Álvar Gómez de Castro. Fue también
íntimo amigo de El Greco, al que prestaba y regalaba libros de su biblioteca. Doménico sintió una gran
admiración por él, definiéndole en sus comentarios a un ejemplar de los Diez Libros de Arquitectura de
Vitrubio, (Biblioteca Nacional de Madrid), comentados por Daniele Barbaro, cuyos márgenes están llenos
de anotaciones manuscritas de El Greco, como “Ave Fénix” y “milagro de la naturaleza”, en el que
convivían la elocuencia y la elegancia ciceroniana y el perfecto conocimiento de la lengua griega al lado
de una infinita bondad y prudencia, de forma que “resplandece y turba la vista”. Vid Ángel
FERNÁNDEZ COLLADO, La Catedral de Toledo en el Siglo XVI, Toledo, Diputación Provincial de
Toledo, 1999, p. 71 y Fernando MARÍAS, El Greco, op. cit., pp. 168-169.
25
Se conservan dos retratos suyos pintados por El Greco, ambos firmados, uno en el museo del Louvre, y
el otro en el Museo del Greco en Toledo.
26
Francisco LÓPEZ MARTÍN y Juan Carlos SUÁREZ BERMEJO, “Una mitra en la catedral de Toledo:
Nuevas aportaciones y descubrimiento en El Entierro del Señor de Orgaz”, Toletana, 13, Toledo, Instituto
Teológico San Ildefonso, 2005, pp. 249-270.
27
Francisco LÓPEZ MARTÍN y Juan Carlos SUÁREZ BERMEJO, “El Entierro del Señor de Orgaz:
Identificación de los personajes retratados como San Esteban y como caballero de Santiago con actitud
declamatoria”, Toletana, 16, Toledo, Instituto Teológico San Ildefonso, 2007, pp. 287-310.
113
podido ser identificado con argumentos sólidos. Si bien, se distinguen con facilidad,
además del citado, otros dos caballeros pertenecientes a la Orden de Santiago por
Calvo Serraller 28, refiriéndose al personaje retratado entre los frailes agustino y
dominico, escribe que “parece ser Diego de Covarrubias” 29, hermano mayor de
Antonio. El mismo autor añade después refiriéndose al mismo personaje que “lo más
probable es que sea Diego de Covarrubias” 30. Había fallecido en 1577, por lo que, de
ser él el que aparece retratado, El Greco debió pintarle con la ayuda de algún otro
retrato. Por otra parte, en la Gloria, en el cuarto lugar contando desde Santo Tomás con
su escuadra, El Greco retrató a Felipe II, aún vivo cuando se realizó el cuadro. El Greco
Gloria que el propio Greco podría haber visto en El Escorial, en el que Tiziano pintó a
Transcurridos 400 años, las opiniones del doctor Pisa siguen vigentes en la
actualidad, todavía hay nuevas cosas que hallar en El entierro del señor de Orgaz. El
28
Francisco CALVO SERRALLER, El Greco. El Entierro del Conde Orgaz, Milán, Ed. Electa, 1994, p.
19.
29
Diego de Covarrubias y Leiva, alcanzó las más altas dignidades eclesiásticas y civiles. Fue obispo de
Segovia, y como teólogo participó activamente en el Concilio de Trento y en el Concilio Provincial
Toledano de 1565. También fue presidente del Consejo de Castilla y del Reino.
30
Francisco CALVO SERRALLER, El Greco. El Entierro del Conde Orgaz, op. cit., p. 28.
114
autor de esta tesis apoyado en parte en el descubrimiento que hizo en las vitrinas de la
representar la de San Agustín en El entierro del señor de Orgaz 31, mitra que demostró
que se había bordado en 1577 por el bordador de la Catedral Diego de Orense para el
también, que el personaje retratado como san Agustín era el propio arzobispo de Toledo
don Gaspar de Quiroga, quien el 23 de octubre de 1584 había autorizado que se pintara
el cuadro.
retratada como san Esteban y otra para el caballero de la Orden de Santiago que está tras
él en actitud expresiva con sus manos 32. Es interesante resaltar que aunque se han hecho
retratados, hasta donde se sabe, nunca se había propuesto identificación alguna para el
milagro.
En el siglo XXI hay nuevas cosas que hallar en el entierro del señor de Orgaz.
Como se ha dicho con anterioridad el autor de esta tesis comprobó y demostró que la
31
Francisco LÓPEZ MARTÍN y Juan Carlos SUÁREZ BERMEJO, “Una mitra en la catedral de
Toledo”, op. cit., pp. 249-270.
32
Francisco LÓPEZ MARTÍN y Juan Carlos SUÁREZ BERMEJO, “El Entierro del Señor de Orgaz”, op.
cit., pp. 287-310.
115
mitra que sirvió de modelo para representar la de san Agustín del citado cuadro de El
Artístico de la Catedral de Toledo, como Foto 432. Cuadra de Ropas. Mitra blanca
blanca como parece y como decía Cedillo, sino que en realidad está descolorida por el
paso del tiempo. Todavía se pueden observar vestigios de los colores rojo, verde y azul
empleados por El Greco en la mitra de san Agustín del Entierro del señor de Orgaz.
Vestigios de los mismos colores que El Greco empleó en la mitra de san Agustín se
33
Conde de CEDILLO, Catálogo Monumental y Artístico de la Catedral de Toledo, 1919, reeditado en
1991, I.P.I.E.T., Diputación Provincial de Toledo, p. 224.
116
Izquierda: Catedral de Toledo. Mitra del arzobispo Quiroga. Vista posterior
Centro: Catedral de Toledo. Mitra del arzobispo Quiroga. Detalle
Derecha: Catedral de Toledo. Mitra del arzobispo Quiroga. Frente
encuentra plegada. Una cenefa central interior con flores de lis tiene 4 cm de ancho.
También tiene una cenefa inferior en horizontal de 4 cm de ancho. Otra cenefa más
117
estrecha que las anteriores rodea toda la mitra. En los dos campos de la mitra hay
dibujos simétricos de ramajes coloreados, lo que era típico de la época. Las dos ínfulas
de la mitra, que tienen también como adorno flores de lis, están rematadas en borlas
colgantes de torzales que incluyen cada una cuatro bolitas y dos borlas al final. En el
interior de la mitra hay un bonetillo de raso para adaptarla a la cabeza del prelado. Las
Por otra parte, se comprueba que esta mitra es la misma que llevan don Gregorio
María Aguirre y García, cardenal arzobispo de Toledo entre 1909 y 1913, y don
Francisco Álvarez Martínez, cardenal arzobispo de Toledo entre 1995 y 2002 año de su
Catedral de Toledo. En el caso de don Gregorio María Aguirre y García, la mitra aún
conserva los mismos colores empleados por El Greco en la mitra de San Agustín del
Es interesante el testimonio del cardenal Álvarez Martínez de por qué eligió esta
mitra para el retrato que le hizo la monja pintora Isabel Guerra y que se encuentra en la
dicho señor, el cardenal Álvarez manifiesta que eligió esta mitra por dos razones: por
motivos estéticos y porque fue la misma que había utilizado el cardenal Aguirre casi
Rojas, cardenal arzobispo de Toledo entre 1599 y 1618, en el retrato que, realizado por
118
el pintor toledano Luis Tristán, se conserva en la Sala Capitular de la Catedral de
Toledo. La diferencia básica que encontramos entre ambas mitras es la cenefa interior
que separa los dos campos de la mitra. La mitra pintada por El Greco en El entierro del
Señor de Orgaz, idéntica a la de los retratos de los cardenales Aguirre y Álvarez, tiene
cinco flores de lis en sendos ensanchamientos de dicha cenefa interior, mientras que la
El contrato para la realización del Entierro del señor de Orgaz fue firmado el 18
Santo Tomé en 1588, siendo cardenal arzobispo de Toledo don Gaspar de Quiroga y
Vela, que lo fue entre los años de 1577 y 1594. En alguna ocasión se ha escrito que
quizá El Greco retrató al cardenal Quiroga como el San Agustín del Entierro del señor
de Orgaz 34. En el audio con la descripción del lienzo que se proporciona en la parroquia
de Santo Tomé se afirma con otras supuestas identificaciones, que El Greco representó
En este estudio se comprueba que la mitra que sirvió de modelo a El Greco para
representar la de san Agustín del Entierro del Señor de Orgaz se encuentra en las
1577 para el nuevo arzobispo de Toledo don Gaspar de Quiroga. Además, la mitra fue
bordada en 1577 con toda probabilidad por el entonces bordador de la Catedral, Diego
de Orense. Asimismo, se dan suficientes razones para afirmar que El Greco retrató al
34
Fernando MARÍAS, El Greco, op.. cit., p. 185.
119
2.4.1.1. La mitra está en la catedral de Toledo
modelo sin ninguna duda. Se ha comparado con la de san Agustín del Entierro del señor
de Orgaz y es idéntica. Habida cuenta que estas mitras de obispo no se hacían en serie,
es evidente que ella fue la que sirvió de modelo a El Greco para representar la de san
Toledo y de la de san Agustín del Entierro del señor de Orgaz. La mitra en su totalidad
es idéntica, incluidas las ínfulas (entonces llamadas tiracoles 35) y las borlas colgantes de
torzales 36 que penden en el extremo de las ínfulas, y que salen de unas bolitas que los
unen a ellas. Se puede comprobar que el número de bolitas es de cuatro en cada ínfula
con dos borlas de seda en cada una. La mitra se hizo en 1577, cuando don Gaspar de
En 1586, fecha en que se firmó el contrato para El entierro del señor de Orgaz,
El Greco copió como mitra de san Agustín una mitra que se había hecho para un obispo.
todo detalle, incluso sitúa una de las ínfulas de frente al espectador y de canto sobre la
35
Tiracol: tiracuello. Diccionario Castellano de Esteban Terreros y Pando. Madrid, 1788. Tiracol: tira
colgante.
36
Torzal: cordoncillo hecho de hilos retorcidos. Cordoncillo de seda que se emplea para bordar.
Diccionario Castellano de Esteban Terreros y Pando. Madrid, 1788.
120
espalda de san Agustín, pudiéndose observar los detalles de la ínfula, incluidas las flores
de lis, las borlas colgantes de torzales sobre la capa pluvial y las bolitas de seda que los
unen. Precisamente, las bolitas de seda que están en los torzales han sido hechas
coincidir por El Greco con la cruz del caballero de Santiago que está detrás de san
Agustín, dando la impresión óptica que penetra en la espalda de san Agustín a través de
ellas. El dedo pulgar de la mano derecha del caballero que parece dialogar con don
hemos encontrado que la mitra que estudiamos es descrita hasta cuatro veces 37.
dice:
37
Tres veces en el inventario realizado por el Cardenal Gaspar de Quiroga en 1580 y una vez en el
realizado por el Cardenal Lorenzana en 1790.
38
Archivo Capitular de Toledo, Inventario del Sagrario y tesoro de la catedral realizado por el Cardenal
Gaspar de Quiroga en el año de 1580. Folios 59-76. Libro de la visita que hizo el Ilustrísimo Señor don
Gaspar de Quiroga, Cardenal de Santa Balbina y Arzobispo de Toledo, primado de las Españas,
Chanciller mayor de Castilla, inquisidor general, en los reinos y señoríos de Su Majestad, y de su Consejo
de Estado, dentro del Sagrario de la dicha Santa Iglesia, desde quince días del mes de junio de
MDLXXX, hasta doce de agosto, del dicho año. Asistentes por comisión del cabildo a la dicha visita los
señores doctor don Alonso Delgado electo de Astorga, maestrescuela, y canónigo, y don Rodrigo Dávalos
canónigo, y el doctor don García de Loaisa Girón, arcediano de Guadalajara, canónigo, como obrero de la
dicha Santa Iglesia.
39
Se refiere al jueves veintitrés de junio de 1580.
40
Compuesto de varios colores.
121
No cabe duda que se refiere a don Gaspar de Quiroga que era quien realizaba la
visita. Hemos estudiado los catorce apartados que componen el capítulo de mitras de
este inventario y no nos cabe ninguna duda que esta es la mitra que pintó El Greco.
descrita en él por las siguientes razones: el documento es de 1580; El entierro del señor
de Orgaz fue pintado entre 1586 y 1588; en 1577 había sido nombrado el último
arzobispo de Toledo, don Gaspar de Quiroga, quien estuvo en el pontificado hasta 1594,
año de su fallecimiento.
capítulo “mitras” de este documento para resaltar que la mitra que buscamos es la que
todas las demás. En el apartado 1 se describe con todo detalle la mitra que fue de don
esmeraldas muy buenas y doce zafiros muy buenos...”, “con las armas del dicho
2 se describe también con todo detalle una mitra que “hizo hacer el Tesorero de otras
describe con todo detalle la mitra “que dio el arzobispo don Sancho “en la delantera
tiene catorce firmalles los doce grandes y los dos pequeños...” “veinticinco zafiros de
los buenos...” tampoco esta mitra se corresponde con la que buscamos. En el apartado 4
se describe “otra mitra de plata sobredorada guarnecido todo el campo de aljófar y tiene
41
Formalle (firmalle): joya en forma de broche.
122
en la delantera catorce firmalles de los cuales falta uno, en los cuales hay seis gastones
con seis zafiros alrededor de cada uno de ellos...”. En el apartado 5 se describe “otra
mitra de plata sobredorada de aljófar menudo que tiene en la delantera siete firmalles y
cada uno tiene un gastón con su piedra...” “en las crestas está sembrado de pedrezuelas
pequeñas cabezas de clavos redondos y encima un pino con un esmalte verde encina...”.
En el apartado 6 se describe “otra mitra que se compró del Obispo de Calahorra la cual
tiene en la delantera dieciséis firmalles y en cada firmalle de los doce tiene cinco
apartado 8 se describe “otra mitra de oro que se halló en la sepultura de arzobispo don
Sancho hijo del Rey de Aragón el año de 1503. La cual dicha mitra está deshecha que
está en los joyeles siguientes. Primeramente hay cuatro rosas grandes de oro que tienen
está el árbol de la generación con sus tiracoles”. En el apartado 10 se describe con todo
detalle la mitra “que se hizo para la buena memoria del cardenal Silíceo, en que en la
delantera hay dos rosas de oro con una perla en medio y doce granos de aljófar a la
redonda y otras tantas en la trasera hay más sembradas en la dicha mitra y tiracoles
treinta y cuatro piezas de oro pequeñas de la forma del signo de Salomón...” es evidente
nosotros creemos que es la mitra que estamos buscando: “mitra sobre tafetán blanco
labrada de canutillo y las guarniciones y tiracoles y los campos de oro matizado que se
123
En el apartado 12 se registran “doce mitras de tafetán blanco nuevas que se
hicieron cuando vino a esta Santa Iglesia su Señoría Ilustrísima 42 que sirven para las
dignidades 43 que está la una en casa del Dean y todas son bordadas de torcales de seda
blanca” 44.
viejas bordadillas de torcales de seda blanca”. Estas mitras “viejas” que se describen en
canónigo don Pedro de Quiroga hace entrega al sacristán mayor de todos los bienes
inventariados para su guarda y custodia. Aquí están ordenados todos los objetos por su
año de fabricación desde el año MDXL y con “Cargo al Sagrario”, se dice para el “Año
de MDLXXVII” 46. 2 Doce mitras de tafetán blanco para las dignidades 47. 3 Una mitra
42
Se está refiriendo a Don Gaspar de Quiroga.
43
Eran el estatus superior en el Cabildo. Podían ser o no canónigos y su título les daba derecho de
precedencia sobre los demás. Todos poseían estudios superiores y gozaban de una notable preparación en
el campo de las ciencias eclesiásticas. Vid. Ángel FERNÁNDEZ COLLADO, La Catedral de Toledo en
el Siglo XVI, op. cit., p. 37.
44
Llamamos la atención en el sentido que estas mitras blancas del apartado 12 del capítulo “mitras”
y“que se hicieron cuando vino a esta Santa Iglesia su Señoría Ilustrísima” (es decir Don Gaspar de
Quiroga) son las mismas que luego aparecen que se hicieron en 1577 cuando se ordenan los objetos por
su año de fabricación. Esto apoya el hecho que la mitra que se referencia como apartado 11 de “mitras”
“que se hizo para su Señoría Ilustrísima” (es decir Don Gaspar de Quiroga) es la misma que aparece
luego que se hizo en 1577 “para su Señoría Ilustrísima”.
45
ACT, Archivo Capitular de Toledo, Inventario del Sagrario y tesoro de la catedral realizado por el
Cardenal Gaspar de Quiroga en el año de 1580. Folio 471.
46
Íd., Folio 518.
47
Estas doce mitras son las que en el capítulo “mitras” del inventario se referencian en el apartado 12.
48
Escarchado: especie de plata u oro tirado, de modo que si tiene dentro una hebra de seda, se llama hilo,
si no la tiene verguilla, y de ambos modos conserva el nombre de escarchado. Diccionario Castellano de
Esteban Terreros. Madrid, 1788.
124
No cabe duda que se refiere a don Gaspar de Quiroga que era quien ordenaba el
inventario y que fue nombrado arzobispo de Toledo en 1577, para quien se hizo esta
octubre de 1597 años, ya fallecido Quiroga, Francisco Ortega, sacristán mayor, recibió
el pontifical del cardenal don Gaspar de Quiroga 49. El documento dice así: “En veinte y
dos días del mes de octubre de mil quinientos y noventa y siete años, Francisco Ortega
Sacristán Mayor del Sagrario recibió en el scriptorio de la Obra el Pontifical que se trajo
del Ilmo. Sr. cardenal don Gaspar de Quiroga mi señor en que hay lo siguiente”:
[Entre otros ornamentos y objetos se cita]: “Una mitra bordada de canutillo de oro sobre
No cabe duda que nos encontramos ante la misma mitra a la que hemos hecho
referencia anteriormente:
Ante una mitra sobre tafetán blanco labrada de canutillo y las guarniciones y tiracoles
y los campos de oro matizado que se hizo para su Señoría Ilustrísima [don Gaspar de
Quiroga].
Gaspar de Quiroga].
La misma que utilizó El Greco como modelo para pintar la de san Agustín en El
entierro del señor de Orgaz. La misma mitra que hemos tenido el placer de mantener en
49
ACT, Inventario del Sagrario y tesoro de la catedral realizado por el Cardenal Gaspar de Quiroga en
el año de 1580. Folios 578 y 579.
50
ACT, Inventario del Sagrario y tesoro de la catedral realizado por el Cardenal Gaspar de Quiroga en
el año de 1580. Folio 579.
125
nuestras propias manos, de estudiar todos sus detalles, de ver incluso su bonetillo de
anteriormente tiene un capítulo relativo a “mitras”, en este caso titulado “Mitras de oro
y plata con perlas y piedras y sin ellas” que ocupa los folios 103-107.
en el inventario de 1580, viniendo descrita la mitra que estudiamos con el Nº 11, y dice
así:
oro, y los tiracoles de la misma labor con unos torzales de seda blanca; la que falta en
esta visita.
El motivo por el que la mitra faltaba en la visita de 1790 se nos escapa, pero lo
que no cabe duda es que es la misma mitra a la que tantas veces hemos encontrado y
Por lo demás, este inventario de mitras del cardenal Lorenzana sigue el mismo
describe la mitra como: “Otra mitra labrada de oro de canutillo sobre tafetán blanco
matizado de oro, y los tiracoles de la misma labor con unos torzales de seda blanca; la
que falta en esta visita”. Sin ninguna duda esta es la mitra de Quiroga.
51
428 años son los transcurridos desde 1577, año en que se bordó la mitra y 2005, año en que se publicó
este trabajo.
126
En el Nº 12 habla de las mismas doce mitras para las Dignidades que lo hace el
inventario de Quiroga aunque ahora se dice “... han quedado solo dos que no se usan”.
Con los Nº 13, 14, 15 y 16 se anotan “cinco mitras con sus tiracoles de tafetán blanco
viejas y bordadas de canutillo que constan anotadas en los números del margen (13, 14,
15 y 16), se echaron de menos en la visita pasada, y para que conste se anota en este
inventario con esta expresión, y los mismos números que refiere el anterior”. Con estas
mitras anotadas con los números 13, 14 15 y 16 no cabe confusión alguna con la mitra
de Quiroga puesto que se ha visto la perfecta relación que hay entre los inventarios de
los números 13 y 14 del de 1790, ya se calificaban de “viejas” y las referidas con los
Las mitras que se describen en el inventario de 1790 con los números 17 y 18, y
refieren a ellas como “Las mitras de tercianela forradas de cabezuela con sus tiracoles
de seda blanca y rapacejos, muy viejas, que constan inventariadas a los dos números del
margen (17 y 18) en la visita antecedente, faltan en esta por lo que se pone esta
advertencia”.
añadido tampoco es de interés para nosotros por las mismas razones que el párrafo
anterior. Con el Nº 1 se anota “una mitra de lama de plata bordada de hilo de oro con
veintiocho piedras comunes, con sus tiracoles, y armas del Eminentísimo cardenal
Portocarrero”. Con el Nº 2 se anota “otra mitra de lama de plata de color pajizo casi de
127
Insistimos en que estas mitras no tienen interés para nuestros propósitos puesto que se
para representar la de san Agustín en El entierro del señor de Orgaz, bordada en 1577
año percibió tres mil maravedíes dividido en tres tercios de mil maravedíes cada uno. El
primer tercio de mil maravedíes lo percibió el 15 de mayo de 1577: “En quince de mayo
de mil quinientos y setenta y siete años di cédula por nómina que diesen a Diego de
Orense bordador mil maravedíes que le pertenecieron de su salario el tercio primero del
de dicho año di cédula por nómina que diesen a Diego de Orense bordador mil
tercero y último tercio lo cobró el quince de enero de 1578: En quince de enero de mil
quinientos y setenta y ocho años di cédula por nómina que diesen a Diego de Orense
bordador mil maravedíes que le pertenecieron de su salario el tercio último del año
la Partida del Sagrario: “En dieciocho de julio de mil quinientos setenta y siete años di
cédula que diesen a Diego de Orense bordador de la Santa Iglesia sesenta y ocho mil
52
Archivo Capitular de Toledo, Obra y Fábrica, año 1577, nº 875, folio 115.
128
maravedíes para en cuenta de lo que ha de haber por los ornamentos y otras cosas que
Partida del Sagrario: “En postrero de diciembre de mil quinientos setenta y siete años di
cédula que diesen a Diego de Orense bordador de la Santa Iglesia cien mil maravedíes
para en cuenta de lo que hubiere de haber por las obras de bordadura que hace para el
A continuación del párrafo anterior una nota al margen dice “Hínchese esta
partida con una libranza del año de 75 (1575) de quinientos seis mil, y otra de este año
por la que Diego de Orense percibe 400.984 maravedíes de la Partida del Sagrario: “En
postrero de diciembre de mil quinientos setenta y siete años di cédula que diesen a
maravedíes con los cuales y con los cien mil maravedíes antes de esta libranza puestos
quedó acabado de pagar de todos los maravedíes que se le deben hasta hoy día de la
fecha de todas las obras que ha hecho y aderezos que ha puesto en las obras de
bordadura para el servicio del Sagrario de esta Santa Iglesia como se declara en la
memoria y tasación que está puesta con esta dicha libranza” 56.
Diego de Orense cobra los 400.984 maravedíes según consta en otro documento
53
ACT, O y F, año 1577, nº 875, folio 144.
54
ACT, O y F, año 1577, nº 875, folio 144 reverso.
55
ACT, O y F, año 1577, nº 875, folio 144 reverso.
56
ACT, O y F, año 1577, nº 875, folio 144 reverso.
57
ACT, O y F, XIV/876, 1577.
129
“Pagué a Diego de Orense bordador de la Santa Iglesia
cuatrocientos mil y novecientos y ochenta y cuatro maravedíes que
hubo de haber y queda acabado de pagar de todas las obras de
bordadura y oro y otras cosas que ha hecho para el sagrario de la
dicha Santa Iglesia hasta fin de mil quinientos y setenta y siete años
según se dice en un memorial donde está el libramiento del
canónigo Obrero” 58.
de Orense: “Los maravedíes que ha recibido el señor Diego de Horense (sic) de los
Iglesia Andrés Martín vecino de Casasbuenas diez mil maravedíes. Los cinco mil
maravedíes de la paga de Navidad del año de 1577 y los cinco mil maravedíes para la
El cinco de marzo de 1578, Miguel de Cuebas 61, bordador, percibe tres mil
maravedíes, por la tasación de las obras de Diego de Orense: “En cinco de Marzo de mil
quinientos y setenta y ocho años di cédula que diesen a Miguel de Cuebas bordador tres
mil maravedíes que se le libran y los hubo de haber por el tiempo que se ocupó en
asistir por parte de la Obra de la Santa Iglesia a hacer la tasación de los ornamentos y
58
Se refiere al canónigo Obrero Mayor. Normalmente era nombrado por el Arzobispo con la anuencia del
Cabildo. Era el responsable directo de la administración de la hacienda. Era el encargado de concertar
todas las obras de importancia que debían realizarse en la catedral, dejando constancia escrita de ello en el
libro de acuerdos. Debía revisar y corregir, si fuera necesario, el capítulo de los salarios, tanto los que se
pagaban cada quince días, como los que se hacían efectivos, por contrato, por tercios anualmente. Entre
1574 y 1584, el canónigo Obrero Mayor era García de Loaísa y Girón. Vid. Ángel FERNÁNDEZ
COLLADO, La Catedral de Toledo en el Siglo XVI, op. cit., pp. 44-45.
59
ACT, O y F, XXIII/876, 1577.
60
ACT, O y F, XVII/876, 1577.
61
Quizá familia de Doña Jerónima de las Cuevas, madre de Jorge Manuel Theotocópuli, el hijo de El
Greco.
130
otras cosas tocantes al servicio del Sagrario que tiene hechas Diego de Orense bordador
mismo salario que tenía en 1577, tres mil maravedíes dividido en tres tercios de mil
Catedral en 1577, oficio por el que percibía un salario, y además cobró “obras de
bordadura y oro y otras cosas” hechas durante el año de 1577, y “aderezos que ha
hizo en 1577. Poco margen para el error puede quedar si se afirma que dicha mitra fue
“En 1601 pagaba a la iglesia de S. Andrés un censo de 4.500 mrs. al año, a razón de 20
el millar, impuesto en 1593, sobre unas casas de Ciruelos, que éste poseía. Era vecino
de Toledo”.
como el San Agustín del Entierro del señor de Orgaz 65. En el audio con la descripción
del lienzo que se proporciona a los visitantes de la parroquia de Santo Tomé se afirma
62
ACT, O y F, año 1578, nº 876, folio 141.
63
ACT, O y F, año 1578, nº 877, folio 115.
64
Rafael RAMÍREZ DE ARELLANO, Catálogo de Artífices de Toledo, 1920, Reimpresión de la
Diputación Provincial de Toledo, 2002, p. 215.
65
Fernando MARÍAS, El Greco, op., cit, p. 185.
131
con otras supuestas identificaciones, que El Greco representó al cardenal Quiroga como
el San Agustín del cuadro. Hasta el momento no se ha aportado ninguna prueba para
Don Andrés Núñez de Madrid, cura de Santo Tomé, solicita permiso del
arzobispo Gaspar de Quiroga para encargar el lienzo que mostrará el hecho milagroso
Una vez visto que la mitra que lleva san Agustín en El entierro del señor de
Orgaz es la que se bordó en 1577 para el recién nombrado arzobispo de Toledo don
Gaspar de Quiroga ¿cómo sería posible explicar que el pueblo toledano, que conocía
perfectamente la mitra por su asistencia al culto de la Catedral, viera esa misma mitra en
otras sienes que no fueran las de su arzobispo Quiroga? Si las intenciones de El Greco y
de Quiroga no hubieran sido hacer un retrato de este último en San Agustín, hubieran
elegido otra mitra de las que en la Catedral tenían a su disposición, incluso pintando una
mitra ficticia que resultara combinación de dos o más de ellas para no crear confusión
en los fieles.
Toledo fue la de impulsar los decretos del Concilio de Trento. Ese concilio que se
reunió intermitentemente entre 1545 y 1563 y tenía como finalidad clarificar las
doctrinas de la Iglesia que habían sido impugnadas por los protestantes. En obras
devotas escritas por algunos de los más eminentes clérigos de Toledo se podía leer el
papel especial de los santos en la historia de la Iglesia Católica. Diego de la Vega, lector
132
de teología en el monasterio franciscano de San Juan de los Reyes, explicaba que al
escribir su Paraíso de la gloría de los santos había querido mostrar de qué manera las
vidas de los santos podían servir de “espejos de cuya luz y hermosura compongamos y
Como ha señalado Calvo Serraller 67, “san Agustín y san Esteban toman en sus
con bruñida y sobredorada armadura, cual si fuera una pluma, un dato éste que
san Agustín no sólo no están aureolados con ninguna de esas típicas mandorlas
luminosas que distinguen a los seres sobrenaturales, sino que aparecen plenamente
integrados al ceremonial funerario que tiene lugar como podrían hacerlo un Obispo y un
de manera asimismo natural. Se puede alegar que subsisten elementos irrealistas, como,
desde el punto de vista físico, ese mismo de la ingravidez de un hombre tocado con
pesado arnés y sostenido, por su parte más pesante, la del tronco, por un anciano, así
66
Citado por Richard L. KAGAN, “La Toledo del Greco”, en VV.AA., Cat. expo. El Greco de Toledo,
op. cit., pp. 56-57.
67
Francisco CALVO SERRALLER, El Greco. El Entierro del Conde Orgaz, op. cit., p. 18.
133
humanizar la santidad” 68. Y si se trata de humanizar la santidad, y si se trata de un
impulsaba activamente el culto de los santos y sus reliquias, y él mismo era devoto de
san Agustín y san Jerónimo, así como de tres santos toledanos, san Eugenio, san
Ildefonso y santa Leocadia 69. También ayudó a los jesuitas a abrir un nuevo colegio en
Es indudable el parecido físico que tiene el san Agustín del Entierro del señor de
Orgaz con el retrato que del cardenal Quiroga hizo el pintor Luis de Velasco y que se
consciente que estaba “humanizando la santidad” sólo perfilara sus principales rasgos,
pero el parecido es innegable, aunque sólo nos fijáramos en la nariz del ilustre efigiado.
Cuando se firmó el contrato para pintar el cuadro, 1586, Quiroga contaba 74 años de
edad, quizá en el san Agustín está deliberadamente envejecido y su blanca barba fue
pintada como una niebla evanescente, mientras que Luis de Velasco la pintó cuidada,
Otra razón para afirmar que el personaje retratado como san Agustín es el
técnica pictórica parece que la figura de san Agustín ha sido ejecutada pintando primero
las vestiduras, para finalmente encajar la cara de la persona retratada. Si se observa con
68
Íd., p. 28.
69
Véase el testamento de Quiroga (hay una copia en el Archivo Histórico Nacional, Madrid, Consejos
Suprimidos, leg. 27831). Citado en Richard L. KAGAN, “La Toledo del Greco”, en VV.AA., Cat. expo.
El Greco de Toledo, op. cit., pp. 57 y 73.
70
Íd., p. 44.
134
detalle el retrato parece que la perspectiva con que se ha pintado la mitra es ligeramente
sin duda, esta doble perspectiva no se habría producido si el artista hubiera tenido
delante al modelo tocado con la mitra. Por otra parte, la barba blanquecina deja
transparentar debajo de ella el borde carmesí de la capa pluvial, lo que indica que las
reservado a tal efecto. Esto es razonable si la persona retratada era alguien importante,
“un insigne varón de ese tiempo” que no pudiera perder mucho tiempo posando para el
artista. Es sabido que Quiroga se vio obligado a pasar la mayor parte de su tiempo en la
Corte, donde sirvió como Presidente del Consejo de Italia (1567), y después fue
habría gustado cumplir estancias más largas en Toledo para poder atender a su Iglesia.
II, que apreciaba en gran medida sus servicios 71. Probablemente Quiroga solamente
posó un breve tiempo para El Greco o incluso el artista empleó para realizar el retrato
alargamiento de los cuerpos 72. Consta ciertamente que esto ya ocurría entre 1586-1588,
71
Íd., p. 54.
72
José ÁLVAREZ LOPERA, El Retablo del Colegio de Doña María de Aragón, Madrid, Tf Editores,
2000, p.19.
135
Hemos podido medir las dimensiones de la mitra. Si definimos su esbeltez como
la altura dividido por la anchura en su borde inferior, para el caso de la mitra real nos
sale un cociente de 34/30 = 1,13. Para el caso de la misma mitra copiada por El Greco
1,88. Es decir, El Greco pintó una mitra cuya altura es sólo ligeramente superior a la
anchura.
Disponemos, de esta manera, de una evidencia que nos permite comparar las
raíz renacentista 74. Siendo la naturaleza el objeto de la pintura, el pintor debe seguirla y
proporción está en la propia realidad pero, además, puede incrementarse, por ejemplo, a
por un grueso [que se le quitara de su altura], y bien se ve lo que ellas procuran con sus
73
Estas dimensiones han sido tomadas de una foto postal de la mitra en primer plano. Suponemos que la
proporcionalidad de las dimensiones de la mitra en el cuadro se ha mantenido constante en la foto.
74
Fernando MARÍAS Y Agustín BUSTAMANTE, Las ideas artísticas de El Greco, op. cit., p. 109.
75
Fernando MARÍAS, “El pensamiento artístico del Greco: de los ojos del alma a los ojos de la razón”.
En José ÁLVAREZ LOPERA, (Ed.): El Greco. Identidad y transformación. op, cit., p. 157. Marías cita
comentarios del propio Greco a un ejemplar de los Diez Libros de Arquitectura de Vitrubio, (Biblioteca
Nacional de Madrid), comentados por Daniele Barbaro, cuyos márgenes están llenos de anotaciones
manuscritas de El Greco.
136
2.4.2. El entierro del señor de Orgaz: identificación de los personajes retratados
personaje retratado como San Esteban y el caballero de Santiago que está tras él con los
brazos abiertos.
137
Si contemplamos la escena desde el punto de vista del milagro que se produjo en
la parroquia de Santo Tomé durante el entierro de don Gonzalo Ruiz de Toledo, los
caballero que estando a su lado adquiere una actitud de admiración, entonces no tiene
nada de extraño esa actitud reverencial. Sin embargo, si vemos la escena desde el punto
de vista del espectador que contemplaba el cuadro en los tiempos en que fue pintado,
sólo cabe admitir que exista una relación paterno-filial entre ambos personajes. No
olvidemos que asumimos que ambos son retratos de insignes varones de esa época.
¿Admitirían los feligreses de Santo Tomé como normal ese gesto de veneración de un
caballero hacia un muchacho menor de veinte años como el retratado, por muy de San
Esteban que estuviera revestido? ¿Y la mirada? Noten que está fija en el joven
caballero de Santiago sólo cabe pensar en que existe una relación paterno-filial entre
Por otra parte, Wittkower 76 ya observó que “El Greco repetía o casi repetía,
composiciones, figuras y actitudes”. El estudio del caso más sencillo, dice Wittkower,
“son las numerosas medias figuras de santos, muestra que usaba a menudo la misma
fórmula no sólo para representar el mismo santo sino también para personajes diferentes
como San Francisco, Santo Domingo y Santa María Magdalena”. El propio autor añade
76
Rudolf WITTKOWER, “El lenguaje gestual de El Greco”. En Sobre la Arquitectura en la Edad del
Humanismo. Ensayos y Escritos, Barcelona, Ed. Gustavo Gili, 1979, pp. 363-375. Versión española de
“El Greco`s Language of Gestures”, Art News, LVI, 1, 1957, pp. 45-50.
138
tareas similares”, para concluir con la siguiente frase: “para El Greco, los gestos eran
signos de significado inalterable”. Para Wittkower, “El Greco tomó de sus maestros
italianos el vocabulario retórico en vigor y que, por tanto, los gestos de sus cuadros han
77
Íd., p. 365.
139
Izquierda: La adoración de los pastores. Bucarest
Centro: La Natividad. Illescas
Derecha: La adoración de los pastores. Museo del Prado
Estudiando la obra pictórica de El Greco, observamos que ese mismo gesto, brazos
abiertos de veneración, del caballero de Santiago hacia san Esteban en El entierro del
señor de Orgaz, se repite en el gesto que tiene San José hacia el Niño Jesús en La
de los pastores del Museo del Prado. El mismo gesto se repite en el cuadro de Veronés
puede apreciar que Darío tiene hacia sus hijas el mismo gesto con las manos que el
caballero de Santiago hacia el caballero retratado como san Esteban en El entierro del
representó en diagonal los brazos del caballero de Santiago para evitar que su mano
140
izquierda quedara oculta por la mitra de San Agustín. Por otra parte, la mirada del
caballero de Santiago en cuestión hacia San Esteban es la misma mirada que dirige el
segunda mitad del siglo XVI, que estando unidos por una relación paterno-filial
cumplan ciertas condiciones. Las más evidentes, que el caballero lo sea del hábito de
Santiago como proclama la cruz que luce en el jubón, y que el joven retratado como San
Esteban no exceda los veinte años de edad como fácilmente se puede deducir del
retrato. Ambos personajes debían ser insignes varones de su tiempo y además, estar bien
relacionados con El Greco y con Quiroga. No olvidemos que el retratado como san
Agustín es don Gaspar de Quiroga 78, que sabemos que era especialmente devoto de san
Agustín 79, y querría en el retratado como san Esteban a un joven distinguido, y sin duda
no a un desconocido. Sabido es que san Esteban, el protomártir, era diácono y que “La
78
Francisco LÓPEZ MARTÍN y Juan Carlos SUÁREZ BERMEJO, “Una mitra en la catedral de Toledo”,
op. cit.
79
Véase el testamento de Quiroga (hay una copia en el Archivo Histórico Nacional, Madrid, Consejos
Suprimidos, leg. 27831). Citado en Richard L. KAGAN, “La Toledo del Greco” en VV.AA., Cat. expo.
El Greco de Toledo op. cit.,, pp. 57 y 73.
141
coordinación de las múltiples funciones administrativas prescritas a los diáconos exigía
cosas sobre el particular, excepto su existencia, que comienza a conocerse en los siglos
IV-V con san Agustín y san Jerónimo. A propósito de san Esteban, san Agustín le llamó
Toledo 81, y sabemos que los canónigos a veces se revestían de diáconos 82. Así, hemos
XVI 83, y ninguno de ellos, por unas razones u otras, cumplía con los parámetros que
requisitos exigibles que cumplía salvo el de que no era canónigo en 1586, ya que obtuvo
Además de que el hecho de ser canónigo no era una condición excluyente puesto que
aquello de estar allí retratados muy al vivo muchos insignes varones de nuestros
80
Mario RIGUETTI, Historia de la Liturgia, II (último), Biblioteca de Autores Cristianos, 1956, pp. 950-
951.
81
“En cuanto a las condiciones exigidas para ser canónigo era suficiente con haber recibido la primera
tonsura clerical, tener 18 ó 20 años de edad, incluso 14 en ocasiones, y ser hijo legítimo”. Vid. Ángel
FERNÁNDEZ COLLADO, La Catedral de Toledo en el Siglo XVI, op. cit., p. 31.
82
ACT, Inventario del Sagrario y tesoro de la catedral realizado por el Cardenal Gaspar de Quiroga en
el año de 1580. Folio 4 (reverso), donde se dice: “...y el canónigo don pedro de carvajal (sic) vino
revestido de diácono y el racionero”. Don Pedro de Carvajal fue nombrado titular de la canonjía 37ª en
1573 y Dignidad de Deán en 1592.
83
Ángel FERNÁNDEZ COLLADO, La Catedral de Toledo en el Siglo XVI, op. cit., pp. 61-104.
142
tiempos 84 se escribió en 1612, y en esa fecha nuestro candidato ya había sido nombrado
escribe 85:
“Gabriel Pacheco, 1592 86. Titular de la canonjía 29ª, por colación del arzobispo Gaspar
Oropesa (Toledo)”.
Observamos que don Gabriel Pacheco cumplía 17 años en 1586, año en que se
firmó el contrato para la realización de El entierro del señor de Orgaz. Era de noble
cuna, hijo del marqués de Villena, en cuyas casas de Toledo sabemos que habitó El
Greco en alquiler. Fue nombrado canónigo por colación del arzobispo don Gaspar de
Quiroga, que sabemos que fue retratado como san Agustín en el cuadro y quien
Debido a la corta edad de don Gabriel Pacheco, su relación con El Greco y con Quiroga,
84
Francisco de PISA, Apuntamientos...op. cit. p. 68.
85
Ángel FERNÁNDEZ COLLADO, La Catedral de Toledo en el Siglo XVI, op. cit., p. 92.
86
Año en que fue nombrado canónigo de la catedral de Toledo.
87
El permiso fue concedido el 23 de octubre de 1584.
143
Para el estudio de datos referentes a don Gabriel Pacheco recurrimos al Fondo de
Expedientes de Limpieza de Sangre (FELS) del Archivo Capitular de Toledo (ACT) 88.
Así, sabemos que don Gabriel Pacheco era natural de Escalona, hijo de don Francisco
de Toledo, su mujer, natural de Oropesa (Toledo). Asimismo, por parte de padre, don
Gabriel era nieto de don Diego López Pacheco, Marqués de Villena, natural de
de esta localidad de Cuenca. Por parte de madre, don Gabriel era nieto de don Hernán
El hecho de que don Gabriel Pacheco fuera hijo del marqués de Villena, es un
dato a tener en cuenta porque sabido es que El Greco habitó en alquiler unos aposentos
propiedad del marqués de Villena. En 1585 89 El Greco empezó a alquilar una serie de
aposentos en las llamadas casas del marqués de Villena, que el V marqués de Villena y
Hoy es el espacio que ocupa el Paseo del Tránsito, entre las casas de la Duquesa de
Arjona, entonces conocida como la Duquesa Vieja, en las que está situada la casa y
de alquiler lo había suscrito con el mayordomo del marqués, Juan Antonio de Cetina, el
diciembre de 1589 volvió a firmar un nuevo contrato, en el que se nos indica que allí
88
Archivo Capitular de Toledo (ACT), Fondo de Expedientes de Limpieza de Sangre (FELS) nº 70.
89
Recuérdese que el contrato de El Entierro del Señor de Orgaz se firmó el martes 18 de marzo de 1586.
144
seguía viviendo desde agosto de 1587, y que El Greco pagaría hasta agosto de 1590 la
suma de 50 ducados anuales de alquiler 90. Es decir, durante los años 1586 a 1588,
claves en la realización del Entierro del señor de Orgaz, El Greco vivía en las casas del
El árbol genealógico de los duques de Escalona 91 nos informa que don Juan
alquiló unos aposentos a El Greco en 1585, casado en 1594 con doña Serafina de
Braganza (de Portugal), era hijo de don Francisco Pacheco (1532-1574) y de doña Juana
de Toledo, y nieto por parte de padre de don Diego Pacheco (1503-1556) y de doña
Villena que alquiló unos aposentos a El Greco en 1585 y don Gabriel Pacheco eran
hermanos. Se puede apreciar en dicho árbol genealógico que don Francisco Pacheco,
correspondiente a don Gabriel Pacheco para ser admitido como canónigo de la catedral
de Toledo conforme al estatuto de la misma, es una fuente de datos acerca de la vida del
mismo. Por este documento, escrito durante los meses de marzo y abril de 1592,
sabemos que don Gabriel Pacheco nació en Escalona y era hijo de don Francisco
90
Fernando MARÍAS, El Greco, op. cit., p. 175.
91
Duques de Escalona, http://users.sweing.be/sw239020/sangre/duques/escalona.htm [Página consultada
28 de abril de 2012]
145
mujer 92. Fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa María de la villa de Escalona el
domingo 13 de marzo de 1569 93, por lo que sabemos que Gabriel había nacido dentro de
los diez días anteriores a esa fecha, ya que “los infantes debían ser bautizados dentro de
diez días después que nacieren” 94 y contaba pues 17 años de edad en 1586, año en que
se firmó el contrato para la realización del Entierro del señor de Orgaz. Fueron padrinos
de Bautismo, “sacole de pila” como dice el propio documento, don Alonso Téllez y su
mujer. “Testigos don Juan de Toledo y don Juan Pacheco y don Gaspar y yo que le
bauticé Juan Fernández”. Don Juan Fernández Pacheco, V marqués de Villena, era seis
o menos”, quien declara que “conoce a don Gabriel Pacheco de vista, y que conoció a
don Francisco Pacheco Bobadilla, Marqués de Villena, padre del dicho don Gabriel, y
que sabe que era natural de esta villa porque aquí nació, y que conoce a doña Juana de
Toledo madre del dicho don Gabriel, natural de Oropesa” 95. Otro testigo de la misma
villa de Escalona declara que “se halló en el casamiento de don Francisco Pacheco
Bobadilla y doña Juana de Toledo, padres de don Gabriel Pacheco, fue el año de sesenta
y uno [1561], y que durante su matrimonio, entre otros hijos tuvieron por hijo a don
Gabriel Pacheco” 96. Otro testigo de la misma localidad declara que “conoce a don
Gabriel Pacheco y sabe que nació en esta villa porque cuando nació repicaron en esta
92
ACT, FELS nº 70. op. cit.
93
Íd., Escrito de Bautismo del pretendiente don Gabriel Pacheco.
94
ACT, Constituciones Synodales del Arzobispado de Toledo. Libro III: De Bautismo, 1566. Reg. BA-
3105.
95
ACT, FELS nº 70. op. cit. p. 5 (reverso).
96
Íd., p. 6 (reverso).
97
Íd., p. 25 (reverso).
146
Un testigo de Oropesa declara en el interrogatorio que “conoce a don Gabriel
Pacheco y sabe que es natural de Escalona porque es hijo del Marqués don Francisco y
hermano del que ahora es” 98. Otra persona de Oropesa de cincuenta y tres años de edad
declara que “conoce a don Gabriel Pacheco hermano del Marqués de Villena, y que
conoció a don Francisco Pacheco, Marqués de Villena, el que era natural de Escalona e
hijo del Señor de aquella villa, y que conoce a doña Juana de Toledo, su mujer, la cual
sabe que nació y es natural de esta villa de Oropesa, los cuales dichos don Francisco y
doña Juana fueron marido y mujer según ordena la Iglesia porque se casaron en esta
villa” 99. Otro testigo de Oropesa de setenta y seis años de edad declara que “conoció a
don Gabriel Pacheco siendo niño en esta villa y que ha oído decir que era natural de
Escalona y que conoció a don Francisco Pacheco Marqués de Villena y que era natural
de Escalona, y que conoce a doña Juana de Toledo, su mujer, y sabe que es natural de
esta villa porque se acuerda de su nacimiento, y sabe que don Francisco y doña Juana
fueron marido y mujer porque este testigo se halló presente en su boda. Tuvieron por su
ochenta y cuatro años de edad” declara que “conoce a don Gabriel Pacheco y que es
natural de Escalona porque cuando le trajeron a criar a esta villa lo supo y se dijo, y que
madre”. El mismo testigo declara que la abuela materna de Gabriel Pacheco “doña
Beatriz de Ayala era natural de esta villa porque la conoció este testigo de niña y la vio
98
Íd., p. 35 (anverso).
99
Íd., p. 36
100
Íd., p. 39.
147
criar en esta villa hasta que la llevaron a Talavera en casa de Juan de Ayala su tío”101.
Otra persona de Belvís atestigua que “conoce a don Gabriel Pacheco y sabe que es
natural de Escalona y que se crió aquí” 102. Otro testigo de Belvís declara que “conoce a
don Gabriel Pacheco de vista y trato por haberse criado en esta villa con su abuela doña
Un testigo de la ciudad de Cuenca que dice ser “de edad de más de cuarenta y
siete años” declara que “no conoce a don Gabriel Pacheco ni a doña Juana de Toledo su
madre más que de haberles oído decir, y que conoció de vista a don Francisco Pacheco
su padre de haberle visto hace más de treinta años una o dos veces en las Cortes de
Toledo” 104. Otro testigo de Cuenca declara que “conoce de vista a don Gabriel Pacheco
de Gabriel Pacheco. El testigo “de más de sesenta y un años” declara que “no conoce a
Gabriel Pacheco más que de haberle oído decir y que estudiaba en Alcalá de Henares y
que era hijo del Marqués de Villena don Francisco Pacheco Cabrera y Bobadilla al cual
conoció este testigo y oyó decir que era natural de Escalona, y que a doña Juana de
Toledo no se acuerda haberla visto aunque la habrá podido ver más que la ha oído decir
y que era hija del Conde de Oropesa y que era natural de Oropesa porque así lo ha oído
decir puramente, y que fueron marido y mujer, y que durante su matrimonio tuvieron
por sus hijos a los Marqueses de Villena, y de Moya, y a don Diego que murió en la
101
Íd., p. 50 (anverso).
102
Íd., p. 50 (reverso).
103
Íd., p. 52 (reverso).
104
Íd., p. 59 (anverso).
105
Íd., p. 71 (anverso).
148
Armada de Inglaterra, y a don Fernando, y al dicho don Gabriel” 106. El anterior testigo
nos informa que Gabriel Pacheco estudiaba en Alcalá de Henares, así como que uno de
sus hermanos había heredado el marquesado de Villena y otro el de Moya. Otro testigo
de Moya declara que “no conoce a don Gabriel Pacheco pero que ha oído decir que es
hermano del marqués de esta villa” 107. La declaración de este testigo confirma que uno
En 1611 El Greco y Jorge Manuel vivían en las casas del marqués de Villena en
Toledo. El 12 de agosto de ese año declaran que deben a don Juan Fernández Pacheco,
marqués de Villena y duque de Escalona 4400 reales (149600 maravedíes) del alquiler
1611 de los aposentos que ocupan en las casas principales del marqués en Toledo.
excelencia del dicho señor marques a tenido y tiene por bien de dilatar la paga
(sic)...” 108. El mismo día El Greco y su hijo alquilan, por un año, las casas principales
Villena, hermano de don Gabriel Pacheco, Jorge Manuel y es de suponer que El Greco,
106
Íd., p. 88 (reverso).
107
Íd., p. 96 (anverso).
108
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit., pp. 173-177.
109
Íd., pp. 177-179.
149
Moya, y hermano del marqués de Villena y de don Gabriel Pacheco. Su relación está
administrador y mayordomo, para que cobren del licenciado Pedro del Moral,
(Titulcia), 100 ducados de lo que se le debe a cuenta por el retablo de dicha iglesia, que
están haciendo él como pintor y Giraldo de Merlo como escultor. Los 100 ducados se
cobrarán como parte de lo que debe Jorge Manuel al marqués por las maderas que ha
sacado de sus aserraderos 110. El mismo día, Jorge Manuel Theotocópuli da otro poder a
para que cobren de Juan de Recas, mayordomo que fue de la iglesia de Bayona, y de sus
fiadores, los maravedíes que este debía del tiempo que tuvo a su cargo la mayordomía
de la iglesia. Cantidad que recibiría el marqués de Moya “en cuenta de los maravedís
que yo [Jorge Manuel] debo y soy obligado a pagarle del precio de las maderas que he
Durante los decenios finales del siglo XVI existió en Toledo un grupo de
150
Gaspar de Quiroga. Los personajes más destacados dentro del mismo fueron el
el deán Diego de Castilla, que junto con su hermano Luis de Castilla, arcediano 112 de
Sigüenza, donde se matriculó para los grados de Licenciado y Doctor en Teología el día
“Don Gabriel Pacheco, hermano del marqués de Villena, por colación del Señor
Posteriormente ocupó la canonjía 3ª: “Don Gabriel Pacheco, hermano del marqués de
Villena, canónigo del Coro del Deán, tomó posesión de la canonjía 3ª el jueves 15 de
julio de 1593, y al fin la dejó por tener mucha pensión y sucedió en otra de este
Coro” 117. Más tarde ocupó la canonjía 12ª: “Don Gabriel Pacheco, canónigo de este
112
Una de las dignidades importantes del Cabildo, cuyas atribuciones rebasaron en sus inicios las esferas
del capítulo catedral. Su poder e influencia hay que buscarlos originariamente en el gobierno de la
diócesis, donde va a tener jurisdicción ordinaria sobre un territorio determinado llamado “arcedianato”, de
entre las diversas zonas en que estaba dividida la archidiócesis. Vid. Ángel FERNÁNDEZ COLLADO,
La Catedral de Toledo en el Siglo XVI, op. cit., p. 40.
113
Henar PIZARRO LLORENTE, Un Gran Patrón en la Corte de Felipe II. Don Gaspar de Quiroga,
Madrid, Universidad Pontificia Comillas, Serie I: Estudios, 2004, p. 401.
114
Archivo Histórico Nacional (AHN), Sección: Universidades, libro 1259, folio 132.
115
Íd.
116
ACT, Libro de Sucesiones de Prebendas, Canonjía 29ª, p. 399.
117
Íd., Canonjía 3ª, p. 201.
151
Coro, hermano del marqués de Villena, por colación del Cardenal Quiroga, tomó
2.4.2.8. Relación de la familia de don Gabriel Pacheco con don Gaspar de Quiroga
Parentesco de don Gabriel Pacheco con don Diego de Cabrera y Bobadilla, III conde de
Chinchón
Chinchón, persona muy influyente en la corte de Felipe II, estaban emparentados por
dos vías. Por una parte, como dijimos con anterioridad, por parte de padre don Gabriel
era nieto de don Diego López Pacheco, Marqués de Villena, y de doña Luisa Cabrera y
Diego de Cabrera y Bobadilla, III conde de Chinchón, por parte de padre era nieto de
don Fernando de Cabrera y Bobadilla, I conde de Chinchón. Pues bien, doña Luisa y
don Fernando eran hermanos de padre y madre 119. Por tanto, la abuela paterna de don
Gabriel Pacheco y el abuelo paterno de don Diego de Cabrera y Bobadilla, III conde de
Chinchón, eran hermanos. Por otra parte, don Diego de Cabrera y Bobadilla, III conde
de Chinchón, estaba casado con doña Inés Pacheco, hija de don Diego López Pacheco,
marquesa de Moya 120. Es decir, don Diego de Cabrera y Bobadilla, III conde de
Chinchón, estaba casado con una tía carnal de don Gabriel, puesto que doña Inés era
hermana de don Francisco Pacheco Cabrera y Bobadilla, padre de don Gabriel Pacheco.
118
Íd., Canonjía 12ª, p. 339.
119
ACT, FELS nº 70. op. cit., p. 4 (reverso).
120
Cecilio SERRANO, Chinchón. Guía Histórica Ilustrada. Madrid, Celeste Ediciones, 1996. p. 31.
152
Un tronco común a don Gabriel Pacheco y a don Diego Cabrera y Bobadilla fue
don Andrés Cabrera, marqués de Moya, bisabuelo de ambos ya que era el padre de doña
sangre de don Andrés Cabrera había sido puesta en duda y finalmente resuelta
sangre fue decisiva la influencia de don Gaspar de Quiroga, Inquisidor General, como
Relación de don Gaspar de Quiroga con don Diego de Cabrera y Bobadilla, III conde de
Chinchón 122
corte de Felipe II, siendo protagonista de episodios esenciales de dicho reinado, al verse
Tras entrar al servicio del Cardenal Tavera, quien le nombró vicario general de
ganó la confianza de Felipe II quien le envió a Nápoles durante cuatro años con el
153
presidente del Consejo de Italia en 1563, y consejero del Tribunal de la Inquisición.
1573, fue nombrado Inquisidor General, cargo que ejercerá hasta su muerte en 1594. El
mostrada por Quiroga, que ofreció ayuda a la familia de ambos a pesar del ambiente
General abandonaba la corte y emprendía camino hacia Toledo, donde vivió dedicado a
procurado por Diego de Cabrera y Bobadilla, III conde de Chinchón, persona que había
alcanzado una alta estimación por parte del rey. El Inquisidor General se hallaba
vinculado a un asunto cuya resolución de forma favorable para sus intereses preocupaba
seriamente al conde de Chinchón, puesto que suponía un arma muy importante que
podían esgrimir sus adversarios: las dudas sobre la limpieza de sangre del primer
marqués de Moya, don Andrés Cabrera, tronco del que descendía la casa nobiliaria de
los Chinchón. Los rumores se habían acrecentado en la corte en los años en que las
123
Ángel FERNÁNDEZ COLLADO, La Catedral de Toledo en el Siglo XVI, op. cit., p. 249.
124
Íd., p. 250.
154
facciones políticas luchaban por el control del Consejo de Italia. Felipe II ordenó a
Quiroga que se ocupase de iniciar las pesquisas que llevasen a clarificar este tema poco
Chinchón y el Inquisidor General, éste puso gran empeño en favorecer el interés del
sangre de don Andrés Cabrera, marqués de Moya, que fue respaldada por un breve del
papa Gregorio XIII 126. Si bien todo parecía estar perfectamente encaminado, también
comenzaron a aparecer dudas sobre la calidad del linaje de doña Beatriz de Bobadilla,
esposa de don Andrés Cabrera, primer marqués de Moya. Quiroga siguió encargándose
Así pues, el acercamiento a las personas que contaban con mayor influjo sobre el
desde mediados de 1584 128. Quiroga trataba de complacer los deseos de su nuevo
mismo una bula por la que autorizaba la fundación de una capilla en la Iglesia de
Nuestra Señora de la Piedad en Chinchón, que quedaba dotada con seis capellanías
125
Henar PIZARRO LLORENTE, Un Gran Patrón en la Corte de Felipe II, op. cit., p. 503.
126
Íd., p. 507.
127
Íd., p. 508.
128
Íd., p. 508.
155
aprobó las constituciones confeccionadas por el patrono en mayo de 1590, que
Resumiendo todo lo anterior, vemos que don Gabriel Pacheco cumplía 17 años
de edad en 1586, año en que se firmó el contrato para la realización del Entierro del
Henares, como lo habían hecho otros eruditos humanistas toledanos. Era hermano de
don Juan Fernández Pacheco, marqués de Villena que alquiló a El Greco unas casas de
canónigo de la catedral de Toledo por colación del arzobispo don Gaspar de Quiroga,
que sabemos que fue retratado como san Agustín en el cuadro. Y como también hemos
comprobado, la familia de don Gabriel tenía una excelente relación con el arzobispo.
2.4.2.9. Identificación del caballero de Santiago que está detrás de San Esteban
primero que se nos ocurre es que el caballero retratado como caballero de Santiago sea
su propio padre don Francisco Pacheco Cabrera y Bobadilla, sin embargo no puede ser
129
Íd., p. 594.
130
Archivo Histórico Nacional, Sección de Órdenes Militares, Santiago.
156
Relación paterno-filial de don Alonso Téllez y don Gabriel Pacheco
caballero de Santiago que está tras él con los brazos abiertos en actitud de veneración ha
señalado que don Gabriel Pacheco fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa María
Bautismo, “sacole de pila” como dice el propio documento, don Alonso Téllez y su
mujer. “Testigos don Juan de Toledo y don Juan Pacheco y don Gaspar y yo que le
uno: varón o mujer, o a lo más dos: un varón y una mujer. Entre los cuales y entre el
también se contrae entre el que bautizó y bautizado, y padre y madre del dicho
bautizado, y no entre otros algunos aunque hubiesen tocado al bautizado” 132. Esto era
conocido por El Greco puesto que en el inventario que a su muerte en 1614 realizó su
Por otra parte, en el árbol genealógico de los duques de Escalona a que hemos
hecho referencia anteriormente aparece Alonso Téllez Girón I conde de Puebla cuya
esposa se llamaba Juana de Cárdenas, que eran parientes de don Gabriel Pacheco,
puesto que de este árbol genealógico se puede deducir que don Alonso Téllez Girón y
don Francisco Pacheco, padre de don Gabriel Pacheco, eran hijos de primos hermanos.
131
ACT, FELS nº 70. op. cit. Escrito de Bautismo del pretendiente don Gabriel Pacheco.
132
ACT, Constituciones Synodales del Arzobispado de Toledo. op. cit. La cursiva es nuestra.
133
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit., pp. 189-198.
157
Dato este último que unido a ser padrino de Bautismo, nos parece digno de ser
considerado.
datos referentes a don Alonso Téllez cuando trata del canónigo don Andrés Pacheco:
“Andrés Pacheco, 1573 135. Canónigo dignidad de Abad de San Vicente de la Sierra.
natural de Llerena (Badajoz). Sobrino de don Pedro Pacheco. Fue nombrado obispo de
franciscanas de Santa María de los Ángeles, por el Nuncio Apostólico Cesare Spaciani,
celebró Sínodo y construyó, en 1613, el convento del Santo Ángel de la Guarda que
entregó a los Carmelitas, dotándolo con esplendidez. Renunció el obispado el año 1622.
Inquisidor General desde 1622 al 1626. El 6 de octubre de 1625 fue nombrado Patriarca
don Andrés Pacheco 136 que su padre don Alonso Téllez, caballero de Santiago, padrino
134
Ángel FERNÁNDEZ COLLADO, La Catedral de Toledo en el Siglo XVI, op. cit., p. 91.
135
Año en que fue nombrado canónigo de la Catedral de Toledo.
136
ACT, FELS nº 29.
158
ya que reiteradamente los testigos se refieren a él en términos en pasado como “conoció
a don Alonso Téllez”, “era natural de esta villa y Señor de ella” [La Puebla de
Montalbán]. Un testigo además declara que la madre de don Andrés Pacheco residía
entonces en la Corte: “conoció a don Alonso Téllez natural de esta villa y señor de ella,
y a doña Juana de Cárdenas, su mujer, padres del dicho don Andrés y que este testigo
sabe que el dicho don Alonso Téllez era natural de esta villa, y que la dicha doña Juana
El hecho que la pintura del Entierro del señor de Orgaz tuviera lugar en 1586, y
ya hubiera fallecido por tanto don Alonso Téllez, no invalida en absoluto nuestro
persona ya fallecida, y bien pudo pintar a don Alonso a partir de algún retrato previo.
Hemos de señalar, que en contraposición con lo que había sucedido con sus
Toledo en 1577, mantuvo unas excelentes relaciones con el cabildo catedralicio 138. Y es
de suponer que con don Andrés Pacheco en particular, puesto que en 1584 Quiroga
archiduque Alberto de Austria 139, sobrino de Felipe II, quien sucedería años más tarde a
don Gaspar de Quiroga como arzobispo de Toledo. Hemos de pensar que Quiroga
de febrero de 1580, el papa Gregorio XIII, pensando que el final del pontificado del
137
Íd., p. 6 (reverso).
138
Henar PIZARRO LLORENTE, Un Gran Patrón en la Corte de Felipe II, op. cit. p. 398.
139
Íd., p. 467.
159
cardenal Quiroga estaba cerca, había nombrado a Alberto de Austria obispo titular de
El canónigo don Pedro Pacheco, en 1559 fue nombrado titular de la canonjía 13ª.
Leonor Chacón, natural de Ocaña 141. Es decir, don Pedro Pacheco era hermano de don
Alonso Téllez, que era padre de Andrés Pacheco y padrino de Gabriel Pacheco. Este
sangre de don Andrés Pacheco: “su tío del dicho don Andrés que se llamaba don Pedro
Pacheco fue canónigo de la Santa Iglesia de Toledo después del estatuto” 142.
Don Alonso Téllez, padrino de Bautismo de don Gabriel Pacheco, era padre de
2.4.2.10. Razones por las que se retrató a don Alonso Téllez y no a don Francisco
Pacheco
Cabe preguntarse por qué si el retratado como san Esteban es don Gabriel
140
Ángel FERNÁNDEZ COLLADO, La Catedral de Toledo en el Siglo XVI, op. cit., p. 253.
141
Íd., p. 92.
142
ACT, FELS nº 29. op. cit., p. 5 (reverso).
160
“La primera y más importante responsabilidad de Quiroga como Arzobispo de
Toledo fue la de llevar a la práctica los decretos del Concilio de Trento” 143. Este
concilio se reunió intermitentemente entre 1545 y 1563 y tenía como finalidad clarificar
las doctrinas de la iglesia que habían sido impugnadas por los protestantes. Toledo era
esencialmente una diócesis sin reformar cuando Quiroga fue nombrado arzobispo en
1577. Se puso a trabajar de inmediato. En abril de 1578 nombraba una comisión para
forma se desviaran del dogma oficial” 145. “El Concilio de Trento exigió al clero que
obtuviera permiso del obispo para toda obra de arte nueva que se fuera a instalar en una
iglesia” 146. “Quiroga exigió que todos los templos de su jurisdicción sometieran los
parroquia de Santo Tomé, obtuvo el permiso del Consejo antes de encargar a El Greco
el cuadro del Entierro del señor de Orgaz. Como ha señalado Martínez-Burgos 148, en
Tavera en 1536, entre otros aspectos se incluye que Fol. V. Que no se pinten imágenes
sin que sea examinada la pintura por nuestros vicarios o visitadores ni se atavíen en el
143
Vid. Richard L. KAGAN, “La Toledo del Greco”, en VV.AA., Cat. expo. El Greco de Toledo, op. cit.,
pp. 54-56.
144
Íd., p. 55.
145
Íd., p. 56.
146
Íd., p. 56.
147
Íd., p. 56.
148
Palma MARTÍNEZ-BURGOS, “Origen de la teoría artística de la Contrarreforma, el cardenal Tavera
y el Concilio Provincial de Toledo de 1536”, Ensayos Humanísticos, Serie Homenajes, Cuenca,
Ediciones de la Universidad Castilla-La Mancha, 1997. pp. 285-302.
161
mandamos que en ninguna iglesia de nuestra diócesis se pinten historias de santos... sin
que primero sea hecho relación de ello a nuestro vicario o visitador, para que vean y
Por otra parte, El entierro del señor de Orgaz es el cuadro más importante de El
Greco pintado para una parroquia, y expuesto, por tanto, a la contemplación continua de
los fieles. Y según hemos visto anteriormente en las Constituciones Synodales del
el Sacramento del Bautismo entre los padrinos y el bautizado, es lo que llevó a Quiroga
Pacheco, don Alonso Téllez, y no el padre del mismo, don Francisco Pacheco.
149
“Constituciones Synodales del Arzobispado de Toledo: hechas por el … señor Don Juan Tavera,
cardenal… Arzobispo de Toledo”. En Palma MARTÍNEZ-BURGOS, “Origen de la teoría artística de la
Contrarreforma…”, op. cit., p. 289.
150
Richard L. KAGAN, “La Toledo del Greco”, en VV.AA., Cat. expo. El Greco de Toledo, op. cit., p.
56.
151
ACT, Constituciones Synodales del Arzobispado de Toledo. op. cit.
162
El entierro del señor de Orgaz. Detalle.
observamos que se refleja el busto de san Esteban, y sobre él se puede apreciar el reflejo
de una mano derecha (reflejada como si fuera una izquierda). Físicamente es imposible
que esta mano corresponda a ninguna de las del caballero de Santiago que está detrás de
san Esteban. El Greco pintó correctamente el brazo derecho de san Esteban reflejado en
pintor sino que esa mano reflejada no pertenece al caballero de Santiago y está pintada
así de forma voluntaria. Entonces, si asumimos que no es un error, ¿qué mensaje nos
formación italiana. De hecho, sus métodos eran los mismos que se utilizaron a lo largo y
ancho de Europa en el siglo XVI. Pero si el procedimiento era el normal, los resultados
163
eran evidentemente excepcionales. El Greco tenía mentalidad humanista y se había
También tenía amigos, como Antonio de Covarrubias y Pedro Salazar de Mendoza, que
estudios detallados del contenido de sus encargos, las pinturas de El Greco fueron en
Pero nunca dejó que la complejidad sofocara la claridad del pensamiento. Había un
mensaje para los fieles, por ignorantes que fueran, y un mensaje más profundo para los
las ceremonias que preceden a la ablución se dice: “2. Terminada la oración Preces
nostras, el Sacerdote extiende la diestra (con los dedos rectos y la palma vuelta hacia
abajo) sobre la cabeza de la criatura, pero sin tocarle, y así la tiene durante toda la
bendice con la fórmula del Ritual, toma un poco de ella (basta un grano pequeño) con
los dedos pulgar e índice de la diestra y la pone dentro de la boca del bautizando,
mientras dice: N. Accipe sal sapientiae. Límpiase luego los dedos con una toalla, y en
seguida dice Pax tecum, la oración Deus Patrum y los exorcismos siguientes, haciendo
al aire sobre la criatura tres cruces a las palabras in nomine Patris, et Filli, et Spiritus
Sancti; le signa en la frente (ut supra, 1) a las palabras quod nos fronti ejus damus.
Respondido Amen por el Ministro, extiende la diestra sobre la cabeza del bautizando
152
Jonathan BROWN. “El Greco y Toledo”, en VV.AA., Cat. expo. El Greco de Toledo, op. cit., pp. 127-
128.
164
(no es necesario el contacto físico), y después, teniéndola extendida sobre la misma
correctamente el reflejo del busto de san Esteban y sobre su cabeza se pinta el reflejo de
una mano derecha que físicamente no puede ser del caballero de Santiago que está
merece el hecho que evoca El entierro del señor de Orgaz y el hecho de estar dentro de
un Ceremonial de Difuntos ¿Es descabellado pensar que El Greco está haciendo una
alusión al Sacramento del Bautismo con los reflejos en la armadura de don Gonzalo
Ruiz?
ligada a él por una relación paterno-filial, que encajara en el perfil del retratado como
san Esteban.
canónigo, clérigo, etc. insigne varón de ese tiempo o en condiciones favorables para
153
Gregorio MARTÍNEZ DE ANTOÑANA, Manual de Liturgia Sagrada, Tomo II, Segunda Edición,
Editorial del Corazón de María, p. 33-34. La cursiva es nuestra.
165
serlo, pues ha de ser menor de 20 años de edad aproximadamente, condición que
también nos impone la información que nos da el propio Greco en el cuadro, y estar
ligado al caballero por una relación paterno-filial, condición impuesta por nosotros
mismos, apoyados en parte en las teorías de Wittkower a las que aludimos con
anterioridad.
caballero de Calatrava, conde de Torrejón, corregidor de Toledo entre 1583 y 1587 154.
Don Perafán de Ribera, caballero de Santiago, corregidor de Toledo entre 1587 y 1591.
Bernardino de Cárdenas, duque de Maqueda, alcalde mayor en 1560, pero que siendo
entonces menor de edad se ocupó del cargo mientras lo fuera, Luis Gaitán de Ayala a
quien también hemos estudiado. Al alcalde de alzadas, don Fernando de Silva, conde de
año 1590 en que falleció. Al alcalde mayor de Mesta, don Juan de Silva Rivera,
marqués de Montemayor, quién ocupó el cargo entre 1568 y 1613. Asimismo hemos
considerado a don Pedro de Silva, quien ocupó el cargo de alférez mayor de Toledo
entre los años de 1571 y 1600 156. También hemos tenido en cuenta al conde de
Fuensalida, don Pedro López de Ayala, cuyo palacio lindaba con el templo parroquial y
154
F.J. ARANDA PÉREZ, “Nobles, discretos varones que gobernáis a Toledo. Una guía prosopográfica
de los componentes del poder municipal en Toledo durante la Edad Moderna (corregidores, dignidades y
regidores)” publicado en la obra Poderes intermedios, poderes interpuestos. Sociedad y Oligarquías en la
Edad Moderna, Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 1999, pp. 235-240.
155
Íd., pp. 235-240.
156
Copia del libro de la Razón de los señores corregidores, dignidades y regidores que ha habido en los
Ayuntamientos de la Imperial Ciudad de Toledo desde el día 17 de enero del año de 1477. Archivo
Municipal de Toledo.
166
que se enterraba en su capilla mayor 157. Don Pedro López de Ayala, conde de
Del estudio realizado con las personas que ocupaban los cargos municipales de
Toledo a que hemos hecho referencia con anterioridad, deducimos que ninguna es
todos los requisitos que exigimos, aunque no podemos descartar que se encuentren
retratados entre los demás caballeros asistentes al entierro de don Gonzalo Ruiz de
Toledo.
oportuno de intentar aclararlo para evitar malos entendidos que siempre actuarán como
Cossío 158 se refiere al milagro ocurrido durante el entierro de don Gonzalo Ruiz
de Toledo, señor de la villa de Orgaz, en los siguientes términos: “...Se trata ahora de un
silencioso milagro, ignorado de las gentes; de una leyenda mística, tan sencilla, tan
modesta, tan familiar, tan íntima, y al mismo tiempo, tan genuinamente española, más
aún, tan local, tan toledana, que, a no ser por la perdurable glorificación que el pincel de
Theotocópuli le diera, dormiría todavía oculta y sin interés para casi todo el mundo; en
157
José GÓMEZ MENOR, Vida y Obra de El Greco, Toledo, Editorial Zocodover, Colección Miradero,
1982, p. 37.
158
Manuel B. COSSÍO, El Entierro del Conde de Orgaz, Madrid, V. Suárez, 1914, pp.12-20. Capítulo
VII (corregido y aumentado) del libro El Greco, por M. B. Cossío, op. cit., 1908.
167
los “memoriales antiguos q ay en la yglesia parrochial de sancto Thome de Toledo”,
También dice Cossío en el mismo texto: “El mismo párroco [don Andrés Núñez de
Madrid] fue quien procuró más tarde que el milagro se pintase y pusiese en una pared
de la capilla, para que a todos fuese manifiesto; y habiendo pedido licencia, para mayor
Emilio H. del Villar 160 no hace alusión alguna al reconocimiento del milagro al
Moreno 162. Tampoco Gregorio Marañón 163, Jacques Lassaigne 164 o Santiago Alcolea 165.
Toledo del que él mismo [don Andrés Núñez de Madrid] forma parte, lo autoriza el 23
de octubre de 1584 a hacer pintar un cuadro que represente el entierro del conde de
Orgaz”.
reconocimiento: “Previa la petición de permiso para pintar este lienzo, hecha por el
párroco don Andrés Núñez de Madrid, y su concesión por medio de una provisión
159
Los Extravagantes de Villegas, en su edición de Toledo de 1588. En Manuel B. COSSÍO, El Entierro
del Conde de Orgaz, op. cit., p. 12.
160
Emilio H. del VILLAR, El Greco en España, op. cit., pp. 95-100.
161
Bernardino de PANTORBA, El Greco. Semblanza, Madrid, Antonio Carmona, 1946, pp. 99-103.
162
Manuel GÓMEZ-MORENO, El Greco, Barcelona, Ediciones Selectas, 1943, pp. 30-32.
163
Gregorio MARAÑÓN, El Greco y Toledo, Madrid, Espasa-Calpe, 1956.
164
Jacques LASSAIGNE, op. cit.
165
Santiago ALCOLEA, El Greco, Barcelona, Ediciones. Polígrafa, 2007.
166
Antonina VALLENTIN, El Greco, Buenos Aires, Losada S. A., 1956. p. 135.
167
José CAMÓN AZNAR, Dominico Greco, op. cit., p. 480.
168
otorgada el 24 de octubre de 1584 por la Curia del Arzobispado de Toledo, ese párroco,
describe afirma que San Agustín y San Esteban aparecieron milagrosamente en 1323 y
Gudiol 169 dice sin más alusiones al tema: “...El obispo Quiroga autorizó en 1584
Jonathan Brown 170 dice tajantemente sin citar referencias: “Seguidamente Núñez
milagro, que fue concedido por un decreto real el 24 de septiembre de 1583”. Más
adelante, citando a San Román (1910), dice “En 1584 Núñez solicitó autorización del
consejo arzobispal para encargar un cuadro para la capilla, autorización que le fue
“leyenda medieval” 172, “una leyenda del siglo XIV” 173, “leyenda misma”174,
168
Harold E WETHEY, El Greco y su Escuela, II, op. cit.,, p. 94.
169
José GUDIOL, El Greco, op. cit.,. p. 115.
170
Jonathan BROWN, “El Greco y Toledo”, en VV.AA., Cat. expo. El Greco de Toledo, op. cit., p. 124.
171
Sarah SCHROTH, “El Entierro del Conde de Orgaz” op. cit. En Jonathan Brown (Ed.) Visiones del
pensamiento. op. cit., pp. 11-35.
172
Íd., p. 17.
173
Id.
174
Id.
169
“significación histórica y religiosa de la leyenda” 175, “significado religioso de la
leyenda” 176,“relato de la leyenda” 177, “interpretar la leyenda” 178, etc. Schroth también
escribe: “Villegas dice que, aunque Ruiz [don Gonzalo Ruiz de Toledo] no había sido
canonizado, todo el mundo creía que su alma estaba en el Cielo” 179. Para más tarde
añadir: “Además, hacia fines del siglo XVI, el propio Ruiz había sido elevado a la
condición de santidad: sus restos fueron albergados en una capilla especial, guardada
Por su parte, José Álvarez Lopera 181 afirma en primer lugar: “Probablemente
leyenda medieval: Villegas lo incluyó en 1588 en su Flos Sanctorum pero dentro del
apartado de “extravagantes” 182)”. Para más adelante añadir: “Finalmente, y tras obtener
oficialmente, pero en el segundo dice que Núñez obtuvo el reconocimiento del milagro,
y aunque en este caso omite el calificativo de oficial, el concepto puede quedar confuso.
175
Id. p. 18.
176
Id. p. 19.
177
Id.
178
Id.
179
Íd., p. 22.
180
Íd., p. 23.
181
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. La Obra Esencial, op. cit., p. 136.
182
O no pertenecientes todavía al cuerpo canónico de santos canonizados. Vid. Demetrio FERNÁNDEZ
GONZÁLEZ, (Ed.), Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz (1323), Toledo, Instituto Teológico San
Ildefonso, 2003, p. 184.
170
Años más tarde, el mismo autor 183 se expresa en términos muy parecidos a los
conmemorar el milagro (que no estaba aún reconocido oficialmente y sería incluido por
más adelante añadir: “Finalmente, y tras obtener el reconocimiento del milagro por un
capilla y la significación del prodigio”. Este autor añade más confusión al tema, ya que
Núñez de Madrid] pedir a Roma el reconocimiento oficial del milagro, dado el ambiente
Calvo Serraller 185 dice: “Tan oscuro y fuera de lugar resultaba el milagro que
hoy podemos decir, sin temor a parecer exagerados, que sería una más entre las
el autor prosigue: “Andrés Núñez instó y logró, en primer lugar, el año de 1583, el
183
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit., 134-135.
184
Palma MARTÍNEZ-BURGOS, El Greco. El Pintor Humanista, op. cit.,. p.254.
185
Francisco CALVO SERRALLER, El Greco. El Entierro del Conde de Orgaz, Madrid-Milán, Ed.
Electa, 1994, p. 8.
171
reconocimiento oficial del milagro”. El autor no da ninguna referencia en la que apoyar
su afirmación.
En una publicación posterior del mismo autor 186 sobre el mismo cuadro se
afirma: “No tiene así, pues, nada de extraño que el clérigo Andrés Núñez de Madrid,
párroco de la iglesia de Santo Tomé, cuando decide engalanar la capilla, al pie de la cual
está enterrado don Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de Orgaz y benefactor de dicha
institución, con un gran cuadro conmemorativo del legendario milagro acaecido durante
Fernando Marías 187 dice al respecto: “La leyenda de este milagro nos es
conocida, con diferentes versiones (como la fecha del milagro, 1312, 1323 ó 1327), a
padre Santo Agustín de Fray Jerónimo Román (1569), la tercera parte de la Flos
oficial en las hagiografías de los santos. Por ello, toda actuación relativa a tales
devociones, de acuerdo con las decisiones emanadas de Trento, debía recibir especial
186
Francisco CALVO SERRALLER, “El Entierro del Conde de Orgaz”. En VV. AA. El Greco,
Barcelona, Fundación Amigos del Museo del Prado / Galaxia Gutenberg, op. cit., p. 255.
187
Fernando MARÍAS, El Greco, op. cit., p. 180.
172
Demetrio Fernández 188 afirma: “D. Andrés [don Andrés Núñez de Madrid] da
una nueva “vuelta de tuerca”, y en octubre de 1584 solicita permiso del Arzobispo
Gaspar de Quiroga para encargar el lienzo que mostrará el hecho milagroso conservado
con las ordenanzas del Concilio de Trento”. Y que acababa de ser oficialmente
sostener tal afirmación 189. En efecto en la nota a pie de página número 64 dice: “De
por decreto de 23 de Octubre de 1584 (no sin haber hecho antes examinar por personas
Septiembre de 1583, los documentos y justificaciones del milagro que obran en el Real
archivo de Simancas) a que se pintase en este sitio el lienzo de que nos vamos
ocupando...” 190.
Para proseguir el mismo autor en lo que se refiere a la solicitud de licencia 192 por
parte del párroco don Andrés Núñez dirigida al cardenal arzobispo de Toledo: “[…]
Estando los clerigos diciendo los oficios para enterrarle [don Gonzalo Ruiz de Toledo]
bajaron del cielo sant esteban y santo agustin y ellos mismos sacandole de las andas le
188
Demetrio FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, (Ed.), Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz (1323), op.
cit., p. 68.
189
Íd., p. 68.
190
Sixto RAMÓN PARRO, Toledo en la mano. II, op. cit., p. 251.
191
Demetrio FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, (Ed.), Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz (1323), op.
cit., p. 72.
192
Francisco de Borja de SAN ROMÁN, El Greco en Toledo, op. cit., pp. 144-145.
173
llebaron a enterrar en una sepoltura que esta en la capilla de nra sra y porque conbiene
al derecho de la dha yglesia se aga aberiguación y acer sobre ello informacion de lo que
pasa le suplico dos cosas la una que cometa esta informacion a la persona que fuere
archivo de la dha yglesia para guarda de su derecho con notificacion al fiscal de buestra
señoria para que sea e se presente a ber tomar los testigos que cerca dello presentare. lo
segundo que pues es esto cosa tan notoria en esta ciudad aber hecho nro sr este milagro
en esta iglesia me mande dar licencia para pintarle en la dha capilla de nra sra pues sin
licencia de buestra señoria por una constitucion de signado no se puede pintar nada en
Según Demetrio Fernández 193, “El párroco pide dos cosas: primero, la
normativa eclesiástica del posconcilio tridentino, “pues sin licencia de buestra señoria
por una constitucion de signado, no se puede pintar nada en las yglesias”. No se refiere
esa “constitución de sínodo” a ninguno de los sínodos toledanos de 1565 y 1582, que
1565, Roma 1996; ID., El concilio provincial toledano de 1582, Roma 1995. La
(3-4 diciembre 1563) que establece “no se exponga imagen alguna de falso dogma y
que dé a los rudos ocasión de peligroso error […] nadie puede colocar … imagen alguna
no tradicional, sin la previa aprobación del obispo” (DS 1825). El párroco está cierto de
193
Demetrio FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, (Ed.), “Corpus Documental (de 1551 a 1562)”. En Gonzalo
Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz (1323), op. cit., p. 210.
174
que estamos ante un hecho histórico, público y notorio, “ es esto cosa tan notoria en esta
ciudad aber hecho nro sr este milagro en esta yglesia, y por eso se atreve a pedir licencia
para pintarlo, pero no lo hace sin permiso para no contravenir la normativa de Trento”.
certifica que “lo tocante al milagro del entierro deste illustre cauallero… se confirma
por vn testimonio sacado de los Archivos del Rey que estan en Simancas… para lo qual
dio cedula el Catholico Rey don Philippe segundo, lo qual yo vi, y su data es en sant
Lorenço, en veynte y quatro del mes de septiembre de mil y quinientos y ochenta y seys
linage de los señores y Condes de Orgaz, se confirma por vn testimonio sacado de los
Archivos del Rey que estan en Simancas, donde se veen las descendencias de los linajes
y casas destos reynos, para lo qual dio cedula el Catholico Rey don Philippe segundo, lo
qual yo vi, y su data es en sant Lorenço, en veynte y quatro del mes de septiembre de
2001 dijo: “Las buenas intenciones del párroco [don Andrés Núñez de Madrid] podían
entrar en contradicción con las prescripciones del Concilio de Trento, que había
194
Alonso de VILLEGAS, Flos sanctorum, 3ª parte, (vida 184), Toledo, 1587, pp. 30-33. En Demetrio
FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, (Ed.), Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz (1323), op. cit. p. 219.
195
Juan José ASENJO PELEGRINA, “Homilía del 19 de octubre de 2001”, En Demetrio FERNÁNDEZ
GONZÁLEZ, (Ed.), Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz (1323), op. cit., p. 19.
175
prohibido pintar en las Iglesias escenas legendarias, permitiendo solamente escenas
bíblicas y hechos verdaderamente históricos. Por ello, Don Andrés Núñez de Madrid
Quiroga, que era al mismo tiempo Inquisidor General. El Cardenal ordenó una seria
concedió licencia para que El Greco plasmara en el lienzo el milagroso entierro. Este es
el origen de la obra maestra que se exhibe en este templo [Iglesia Parroquial de Santo
memorias e Historias antiguas”. También dice: “Un instrumento público que está en el
Archivo de Simancas, que se copió jurídicamente por cédula del Rey Felipe Segundo,
dada a 24 de Setiembre de 1585 197, y otros testimonios y autores, que con la tradición
continuada con el Sermón de los Padres Agustinos predican del caso en esta Iglesia de
Santo Tomé. Tiene toda la certidumbre humana, que las más calificadas historias”.
196
Antonio QUINTANADUEÑAS, Santos de la imperial ciudad de Toledo, Madrid, 1651, pp. 47-50.
Quintanadueñas (Alcántara [Cáceres] 1591-Toledo 1651). Fue admitido en la Compañía de Jesús en
Sevilla donde vivió toda su vida, dedicado a la tarea de confesionario. Acompañó al cardenal Moscoso y
Sandoval a Toledo. Y aquí murió en agosto de 1651. En Demetrio FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, (Ed.),
Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz (1323), op. cit., pp. 242-246.
197
El documento del Archivo de Simancas que Alonso de Villegas sitúa en la misma fecha, pero del año
1586, habiéndola visto (“la qual yo vi”). Otros autores hemos visto en el artículo que datan el documento
en la misma fecha, pero del año 1583.
176
El tantas veces referido Demetrio Fernández afronta un epígrafe de su libro 198
con la pregunta “¿Un santo propio de Toledo, sin canonizar?”Y prosigue: “A partir de
los decretos de Urbano VIII (1634), está prohibido en la Iglesia Católica dar culto a los
es decir, de 100 años antes de la fecha de tales decretos 199. Quizá esto explique por qué
don Gonzalo pasa de tener culto a no tenerlo, mientras no se demuestre que el culto
parte del mismo epígrafe, Fernández dice: “Un hijo de los condes de Orgaz, el obispo
Francisco de Mendoza 201, conocedor de los decretos del papa Urbano VIII 202, afrontó la
198
Demetrio FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, (Ed.), Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz (1323), op.
cit., pp. 183-185.
199
R. RODRIGO, O. A. R., Manual para instruir los procesos de canonización, Universidad Pontificia,
Salamanca, 1988, 22. En Demetrio FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, (Ed.), Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de
Orgaz (1323), op. cit. p. 183. Nota 29.
200
Demetrio FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, (Ed.), Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz (1323), op. cit.,
p. 183.
201
Nacido en Santa Olalla (Toledo) en 1573. Fue obispo de Salamanca (1616), de Pamplona (1621), de
Málaga (1622) y de Plasencia (1627). Retirado a su pueblo natal por razones de salud, el cardenal infante
le nombró gobernador del arzobispado de Toledo. Falleció el 22-10-1634; Cf. A. FERNÁNDEZ
COLLADO, Obispos De la provincia de Toledo, Estudio Teológico San Ildefonso, Toledo 2000. 96-97.
En Demetrio FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, (Ed.),Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz (1323), op.
cit., p. 185.
202
El primero de los cuales es de 22-10-1625 y el segundo de 5-7-1634: Cf. RODRIGO, 22. En Demetrio
FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, (Ed.), Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz (1323), op. cit., p. 185.
203
“Lo cierto es, que D. Gonçalo Ruiz de Toledo fue mui sieruo de nuestro Señor, i que el milagro nos da
a entender bien su santidad: i ha sido descuido de los Señores de Orgaz, no tratar de su canonización; si
bien para los Toledanos (por la tradición de padres a hijos) está tan en sus coraçones assentada la santidad
de Don Gonzalo Ruiz de Toledo, que para creerla, no haze falta este descuido. I en nuestros tiempos
empeço a tratar D. Francisco de Mendoça, hijo de la casa de los Condes de Orgaz, Obispo de Plaçencia, i
Governador de el Arçobispado de Toledo, que su Santidad Beatificasse este santo varon. I sin duda
vieramos los Toledanos, i sus devotos puestos nuestros deseos en execucion, a no auerlos atajado la
muerte deste señor, i Prelado. Io espero de su diuina Magestad, que el Conde de Orgaz que oi vive, ha de
proseguir los intentos tan loables que su tio tuuo, i se han de ver cumplidos por su diligencia, i cuidado,
mui presto”: PEDRO DE ROJAS, CONDE DE MORA, Discursos ilustres, históricos y genealógicos,
Toledo (Juan Ruiz de Pereda) 1636, 150vto. En Demetrio FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, (Ed.), Gonzalo
Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz (1323), op. cit., p. 185. Nota 40.
177
A la vista de todo lo anterior, creemos que el único documento, que pensamos
que nadie ha visto excepto Villegas, al que se alude para justificar el reconocimiento
oficial del milagro es el que dicen que está en el Archivo de Simancas. Hemos
observado que se dan tres años diferentes para datar dicho documento: 1586, Villegas.
1585, Quintanadueñas. 1583, diversos autores. En dicho documento, según el texto del
propio Villegas, se dice: “Lo tocante al milagro del entierro deste illustre cauallero y
testimonio sacado de los Archivos del Rey que estan en Simancas, donde se veen las
descendencias de los linajes y casas destos reynos, para lo qual dio cedula el Catholico
Rey don Philippe segundo, lo qual yo vi,”. Nos parece un relato poco adecuado para
mezclan “lo tocante al milagro del entierro” con la “descendencia de su linage de los
señores y Condes de Orgaz”. Por otra parte, tenemos serias dudas de que, ni siquiera en
la España del siglo XVI, el rey Felipe II fuera el encargado de reconocer oficialmente
milagros.
Por todo ello, honestamente creemos, que en base a los conocimientos que
nosotros tenemos hoy, que son los que hemos expuesto, el milagro ocurrido en el
entierro de don Gonzalo Ruiz de Toledo, no está reconocido oficialmente por la Iglesia
Católica.
Para terminar este apartado nos gustaría hacer nuestras las palabras de Demetrio
Fernández González 204: “¿Llegará un día en que podamos rendir culto público a don
178
figura a través del famoso cuadro que pintó El Greco, El entierro del señor de Orgaz
179
CAPÍTULO 3. DEL OLVIDO A LA REVALORIZACIÓN
contemporáneos, menos lo fue durante los dos siglos que siguieron a su muerte. Ahora
bien, fuese o no comprendido por sus contemporáneos, de lo que no cabe duda es que
ejerció gran fascinación sobre ellos. Por su taller desfilaron aquellos grandes señores
que en el cuadro del Entierro del señor de Orgaz aparecen; con ellos alternaron los
prelados, los escritores, los artistas y tantos otros desconocidos personajes que aún
viven en sus lienzos fijando en nuestros ojos los suyos, tan enigmáticos como
extravagancia en las aristas del tiempo, tuvo un poderoso, implacable enemigo: eso que
ha venido siempre llamándose “el buen gusto” en sentido clásico: mesura, equilibrio y
belleza, pero todo ello dentro de moderados cánones realistas. El Greco no resultaba “un
como en sus días, peor que en sus días, “no contentaba a muchos” 1.
adelante, podrá ser más o menos encumbrada en la estimación de la gente, más o menos
de sus cuadros desde el momento de su muerte hasta nuestros días. El recorrido resulta
dejada por Dominico Greco. Veremos en qué medida los poetas contribuyeron a su
1
Fray José SIGÜENZA, Tercera Parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo, op. cit. Y
Bernardino de PANTORBA, El Greco. Semblanza, op. cit.. p. 112.
180
fama. Enfocando el mundo de los tratadistas de arte se comprobará, en la mayoría de
quedaron en su casa y taller, encontraremos tal vez la clave de la difusión que tuvieron
otras. Al llegar al siglo XIX va emergiendo la figura del pintor a medida que avanza el
tiempo, fruto, primero, del aprecio de sus cuadros por los coleccionistas y, más tarde,
del artista. La “diáspora” de sus cuadros iniciada entonces es la más evidente prueba de
definitiva se producirá ya dentro del siglo XX: al publicarse, en 1908, la ejemplar obra
del Greco de Toledo. El Greco ya está donde debe estar: en el primer plano de la pintura
Los poetas que habían convivido con El Greco lloraron su muerte como no lo ha
sido la de ningún otro pintor en España. Esto quizá fuera debido a que ellos fueron los
que de un modo más profundo le comprendieron. Los sonetos que le dedicaron fray
181
admiración casi ilimitada por su obra y, al mismo tiempo, la conciencia de su
tildarán de extravagancias, los poetas culteranos celebrarán sin recelo. Con su lenguaje
críptico empezaron a celebrarlo en vida; pero con la muerte aumentaron los elogios. Y
aunque con el paso de los años fueron perdiendo intensidad es factible seguir su estela a
uno de ellos hay palabras que subrayan el origen del pintor: unas veces le llama
singular del pincel de El Greco: “Su extrañeza admirarán, no imitarán edades” 6. Y supo
sin duda fijar esas peculiaridades pensando en el origen del pintor. Así en el último
2
Fray Hortensio Félix de PARAVICINO, Obras posthumas divinas y humanas, de Don Felix de Arteaga,
Madrid, por Carlos Sánchez, 1641. Félix de Arteaga es el nombre con que se cita también al fraile
trinitario. En José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit., pp. 405-406. Los sonetos
de Paravicino fueron reproducidos repetidas veces a partir de Palomino, quien reprodujo dos de ellos.
Antonio PALOMINO, El Museo Pictórico y Escala Óptica. Vol. III, op. cit., pp. 134-135, que los recoge
de las Obras de Don Félix de Artiaga, fol. 63. p. 1. Las referencias que figuran en Fray Hortensio Félix de
PARAVICINO, Oraciones Evangélicas, Madrid, 1640, fol.155 v., fueron recogidas por Miguel
HERRERO GARCÍA, Contribución de la Literatura a la Historia del Arte, Madrid, C.S.I.C., “Revista de
Filología Española”, Anejo XXVII, 1943, p. 104.
3
Fray Hortensio Félix de PARAVICINO, “Al túmulo que hizo el Griego en Toledo para las honras de la
Reyna Margarita, que fue de piedra”, Obras posthumas divinas y humanas, de Don Felix de Arteaga,
Madrid, por Carlos Sánchez, 1641. fol. 62vº. En José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y
Catálogo, op. cit., p. 405.
4
Fray Hortensio Félix de PARAVICINO, “Al mismo Griego en un retrato que hizo del Autor”, Obras
posthumas divinas y humanas, de Don Felix de Arteaga, Madrid, por Carlos Sánchez, 1641. fol. 63. En
José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit., p. 405.
5
Fray Hortensio Félix de PARAVICINO le llama “griego” en los cuatro sonetos conocidos.
6
Fray Hortensio Félix de PARAVICINO, “Al túmulo deste mismo Pintor, que era el Griego de Toledo”,
Obras posthumas divinas y humanas, de Don Felix de Arteaga, Madrid, por Carlos Sánchez, 1641. fol.
74. En José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit., p. 406.
182
terceto del soneto dedicado “Al túmulo deste mismo Pintor, que era el Griego de
Toledo” 7
Oraciones Evangélicas donde dice: “Si observar las maneras, al Griego, a Michael, al
Ticiano para conocer las copias, es tan dudoso, juzgárselas a Dios será imposible” 8. La
noticia demuestra cómo proliferaban las copias de los cuadros de El Greco después de
muerto.
escribirse cuando el poeta concurrió al certamen del Sagrario de Toledo, para el que
AL GRIEGO. Soneto
7
Fray Hortensio Félix de PARAVICINO, “Al túmulo deste mismo Pintor, que era el Griego de Toledo”,
Obras posthumas divinas y humanas, de Don Felix de Arteaga, Madrid, por Carlos Sánchez, 1641. fol.
74. En José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit., p. 406.
8
Fray Hortensio Félix de PARAVICINO, Oraciones Evangélicas y Panegíricos Funerales que a diuersos
intentos disso el Reverendissimo Padre Maestro Fray Hortensio Félix Parauicino sacadas a luz por el
Padre Frai Christóual Nuñez…, Madrid, por María de Quiñones, a costa de Pedro Coello, 1641, fol.
155vº. Reproducido por Miguel HERRERO GARCÍA, Contribución de la Literatura a la Historia del
Arte, Madrid, C.S.I.C., “Revista de Filología Española”, Anejo XXVII, 1943, p. 104.
9
Cristóbal de MESA, Las Églogas y Geórgicas de Virgilio y Rimas y el Pompeyo. Tragedia, Madrid, por
Juan Cuesta, 1618. En José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit., p. 403.
183
Y se aumente tu próspera fortuna
Trasládalo del Reyno de la muerte
(de la pintura Idea) con las Ideas
Que reynan en el cielo de la Luna 10.
El Greco; Faria y Sousa en 1646 nos muestra un juicio contradictorio en el que subyace
el recuerdo del poeta cordobés: “El mismo ejemplo nos hace el gran pintor Dominico
Greco, que fue el Estacio y el Góngora de los poetas, para los ojos; pero vale más una
llaneza del Tiziano que todas sus extravagancias juntas...” 12. Llamamos la atención en el
en su obra Comedia famosa de Abre el ojo se refiere a un personaje que “parece que se
10
Reprod. por Francisco Javier SÁNCHEZ CANTÓN, Fuentes literarias para la Historia del Arte
Español, Tomo V, siglos XII al XVIII, Madrid, Instituto “Diego Velázquez” del C.S.I.C., 1941, pp. 438-
439.
11
El soneto fue escrito hacia 1614. Luis de GÓNGORA Y ARGOTE, Obras en Verso del Homero
español que recogió Juan López de Vicuña…, En Madrid, Por la viuda de Luis Sanchez. Impressora del
Reyno, 1627. En José ÁLVAREZ LOPERA, El Greco. Estudio y Catálogo, op. cit., p. 404.
12
Manuel de FARIA I SOUSA, Fuente de Aganipe a Rimas Varias, Parte Primera [vol. I], prólogo nº 37,
Madrid, por Carlos Sanchez Bravo, 1646. En Miguel HERRERO GARCÍA, Contribución de la
Literatura a la Historia del Arte, op. cit., p. 41.
13
Francisco de ROJAS ZORRILLA, Comedia famosa de Abre el ojo. Vid. Miguel HERRERO GARCÍA,
Contribución de la Literatura a la Historia del Arte, op. cit., p. 111.
184
“Adiós el de Beatriz
que si a buena luz la veo
parece que se ha soltado
de alguna copia del Greco.”
Vemos como podría aludirse no a una obra original, sino a una copia del pintor.
Desde Pacheco 14, que visitó a El Greco en Toledo en 1611, hasta Ceán
ilustres profesores de las Bellas Artes en España, impreso en 1800 15, pueden recorrerse
una serie de textos muy significativos. A través de ellos se fue elaborando una imagen
de El Greco que pesó sobre muchos críticos del siglo XIX y que sólo se desarraigó en el
siglo XX. Antes de matizar los juicios vertidos en estos tratados cabe subrayar el
reconocimiento de El Greco como gran pintor; pero a la vez abundan las valoraciones
alteraciones mentales. El Greco terminará por ser un loco genial. En el siglo XIX se
enalteciéndola. Seis años después, con motivo del tercer centenario de la muerte del
artista, Moraleda recogía los apodos que se habían dirigido a El Greco. Entre ellos
“pintor de los espectros”, “de crueles borrones”, “tétrico de los atormentados por la
14
Francisco PACHECO, [1649], Arte de la pintura, op. cit.
15
Juan Agustín CEÁN BERMÚDEZ, Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas
Artes en España, op. cit.
16
Juan MORALEDA Y ESTEBAN, “Los dictados del Greco”, Centenario del Greco. Revista dedicada a
la memoria del insigne pintor, nº 1, 2 marzo, Toledo, Imprenta Gómez-Menor, 1914, p. XIV.
185
3.1.2.1. El siglo XVII: de Pacheco a Jusepe Martínez
alentó la sospecha del genio. Así, por ejemplo, en el Padre Sigüenza, quien, aunque
criticó el San Mauricio, reconocía que “dicen” que el cuadro “es de mucho arte y que su
muy desigual calidad, como Ribalta, Blas de Prado, Vicencio Carducho, Alonso
Sánchez, Felipe Liaño, etc. 18. Juan de Butrón, en sus importantes Discursos
noble de todos derechos (impresos en