Descripción
Cráneo de un Procyon lotor (mapache boreal)
Tiene un tamaño mediano y puede llegar a medir entre 40 cm y 55 cm de alto. Es un poco mayor y
más grueso que un gato, de pelo medianamente largo y de color gris plateado (más oscuro en el
centro del lomo), el pelo de las extremidades casi blanco, cola larga y anillada (gris plateado con
blanco o casi blanco) y una característica mancha de pelo negro que va desde cada mejilla a cada
ojo, lo que lo hace muy reconocible, pues parece que lleva un antifaz. En ocasiones se sienta sobre
sus cuartos traseros (muslos y glúteos), como hacen los osos, y, como ellos, es de patas traseras
plantígradas. En sus extremidades posee cinco dedos largos y ágiles (el tacto es su sentido
predominante). Puede pesar hasta 15 kg.
Las manos de los mapaches tienen ciertas similitudes con las de los primates, producto de
la convergencia evolutiva, ya que no están estrechamente relacionados entre sí. Su distribución de
los dedos es ideal para que sea capaz de apretar y manipular objetos, aunque no presentan un
pulgar oponible
Mapache de Cozumel (Procyon pygmaeus).
Hábitat y comportamiento
Es un animal de bosque, especialmente cerca de ríos, aunque ha aprendido a vivir también en áreas
habitadas. En su hábitat natural come de todo, desde ranas hasta frutos, pero en las ciudades y
suburbios echa mano de los contenedores de basura para comerse los restos
de alimentos arrojados en ellos. Los mapaches son nocturnos, tienen un agudo sentido del olfato y
son buenos trepadores.
Comparados con la mayoría de los mamíferos carnívoros, son muy diestros con
sus zarpas delanteras, que utilizan para agarrar y sostener la comida. El mapache es llamado a
veces oso lavador por el hábito de manipular el alimento, por ejemplo, desollando las ranas, en la
orilla del agua, lo cual hace parecer que las lava. Hace esto porque ciertas clases de ranas inflan su
cuerpo y segregan un veneno a través de su piel para no ser ingeridas, lo cual el mapache elimina al
"lavar" sus alimentos antes de comerlos.
La esperanza de vida de los mapaches varía según el entorno en el que se encuentren. En la selva,
donde estos animales viven en libertad, su vida puede ser bastante corta debido a los peligros que
enfrentan, como la depredación, enfermedades y la competencia por recursos. En promedio, un
mapache en la selva vive entre 2 y 3 años.
Por otro lado, cuando los mapaches son domesticados y viven en cautiverio, su esperanza de vida
puede aumentar significativamente. Si se les proporciona un ambiente adecuado, una dieta
equilibrada y atención médica regular, pueden vivir hasta 20 años. Sin embargo, es importante
destacar que la vida en cautiverio puede tener efectos negativos en su salud y comportamiento, ya
que se alejan de su entorno natural.