ÍNDICE
ÍNDICE .......................................................................................................................................................................1
INTRODUCCIÓN ........................................................................................................................................................2
CONTENIDOS ............................................................................................................................................................3
Tema 1. Noción histórica de la regulación del trabajo. ............................................................................................3
RESUMEN > IDEAS CLAVES .......................................................................................................................................6
BIBLIOGRAFÍA ...........................................................................................................................................................6
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INTRODUCCIÓN
Bienvenidos al material de profundización 2 de la Unidad 3: Legislación relacionada con la gestión de TICs.
El trabajo constituye una necesidad de la naturaleza, de manera tan clara, que el hombre que no trabaja se
degrada física y moralmente. Además el trabajo en sí mismo constituye una parte fundamental del mandato
divino del Génesis de dominar la tierra por parte del ser humano.
Por otra parte, a través de la historia, el trabajo ha asumido diferentes formas y las sociedades lo han sujetado
a normativas tan diversas como lo han sido las distintas sociedades. Así las cosas, en primer término, en las
civilizaciones más antiguas, anteriores al mundo grecorromano, el trabajo constituía una actividad de carácter
servil, en contraposición a las actividades nobles, como la política, el sacerdocio y las armas; de tal forma que el
trabajo era predominantemente esclavo. En este sentido en el caso de los trabajadores libres, estos provenían
precisamente de esclavos manumitidos (liberados) o bien de hombres que no prosperaban en las profesiones
nobles.
Hoy en día la huella que se ha plasmado en nuestra sociedad moderna todavía se percibe en algunas
profesiones o actividades que la sociedad ve y acepta como de inferior categoría que otras, por tanto menos
deseables, por ejemplo el trabajo manual frente al trabajo intelectual.
A continuación te invitamos a revisar los contenidos que hemos preparado para ti.
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CONTENIDOS
Tema 1. Noción histórica de la regulación del trabajo.
En la antigua Grecia, antes de las guerras del Peloponeso, se consideraban también nobles –aparte de las
armas y la política-, la agricultura, la artesanía y el comercio, para posteriormente en la época del apogeo
de Grecia, el trabajo se torna servil, salvo parcialmente el agrícola.
En tanto en Roma no hay un concepto propio para referirse al trabajo. Opus es el resultado de una
actividad material; en tanto operae, significa más bien, jornada de trabajo. Por ello durante largo tiempo se
aplicó la denominada locatio o arrendamiento de cosas al trabajo, ya que se miraba la obra misma y no a
quien la hacía. Posteriormente con el desarrollo del trabajo libre, el derecho romano perfeccionó sus
conceptos al respecto, pasando de estas normas patrimoniales, que regían el trabajo esclavo, a un derecho
obligacional que contenía la denominada locatio conductio operis, que corresponde al actual contrato de
confección de obra por una suma alzada. Se ha señalado que es de esta institución de donde provendría el
actual contrato de trabajo.
La influencia del cristianismo fue extraordinaria, impulsando la manumisión de los esclavos, y sobre todo,
la humanización, espiritualización y dulcificación de las relaciones de trabajo. De esta forma el trabajo
manual desarrollado por el propio Jesús y sus apóstoles, perdió su antigua significación, produciéndose así
una profunda herida en la raíz de los conceptos primitivos del trabajo, generando una poderosa
transformación histórica. Consecuencia de lo anterior fue la pérdida de sustento filosófico y moral de la
esclavitud, subsistiendo como una institución marginada del desarrollo temporal del ser humano,
solamente subsistente en el mundo cristiano cuando los esclavos eran tratados con amor, de manera que
si no era el derecho la garantía de su condición humana, sí lo era la religión y la moral.
A la caída del imperio Romano se advierte el predominio de las normas locales que debilitan la vigencia de
la autonomía de la voluntad irradiada por Roma a todos los territorios bajo su anterior dominio. Se
desarrollan así distintas instituciones o bien instituciones parecidas con diferentes denominaciones. De
esta forma la mayor distancia de Roma acrecentaba las variaciones del antiguo derecho y el vigor de las
reglamentaciones locales. Los riesgos y oficios de la guerra inducían a los pequeños propietarios agrícolas a
buscar la protección de un poderoso. Celebraban así convenciones muy variadas en que entregaban la
propiedad de su tierra y aceptaban la condición de vasallos del Rey, de un Abad o de un Señor, a cambio de
su defensa. Con las recíprocas relaciones de amparo, servicios y provisión de toda clase de productos o
mercancías se fue generando un nuevo derecho medieval. Con frecuencia, los reyes y los monasterios
defendían del abuso de los grandes duques y otros señores a los más débiles y pobres, pero estos
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necesitaban también un respaldo frente a los asaltantes y malhechores. De manera tal que no es necesario
pensar que tal servidumbre agobiara a los hombres de aquella época, pues la consideraban como una
natural consecuencia de la protección que necesitaban, sometiéndose a ella espontáneamente, ya que no
debe olvidarse que la desintegración del Imperio Romano, las invasiones Germanas y, más tarde, el Islam,
provocan una revolución política, económica y social en Europa. Las ciudades pierden importancia; los
grandes mercaderes temen cruzar los mares y el mundo económico se cierra sobre sí mismo. Los dominios
laicos o eclesiásticos, producen para su propia población no para el mercado.
Posteriormente, la revolución comunal, el desarrollo de las ciudades en las tierras de nadie, en los cruces
de los caminos, en las zonas limítrofes de los dominios y donde las circunstancias históricas lo fueron
imponiendo, marcaron el origen de la organización gremial, un mundo fundado más en la calidad del
trabajo profesional que en el dominio o propiedad de la tierra y el vasallaje. Los gremios o corporaciones,
que adoptaron distintos nombres según los países de esa Europa en formación, no tenían un sentido de
defensa de los trabajadores afiliados, como los modernos sindicatos, sino el de reglamentación y tutela de
la producción artesanal, a la manera como hoy cuidan de su profesión los llamados colegios profesionales.
Con el correr del tiempo la normativa se fue endureciendo, los trabajadores recelaban los unos de los otros
(maestros, oficiales y aprendices), temiéndose un exceso de competencia frente a las limitaciones
evidentes del mercado. Trabajar en un determinado oficio, se transformó paulatinamente en un privilegio
al cual solo se accedía por la angosta y vigilada puerta de la organización gremial, volviendo de esta manera
el deseo de la libertad de trabajo, el libre derecho de trabajar, sin más limitación que la aceptación del
mercado según la calidad y prestigio del producto ofrecido.
La decadencia del sistema corporativo antes mencionada, que nació para defender la calidad y seriedad del
trabajo profesional en beneficio de quienes lo requerían, derivó poco a poco a favor de los maestros y
oficiales. Al principio tenía un carácter educativo y religioso de la vida corporativa: los que sabían más,
introducían en el conocimiento a los jóvenes y novicios, ayudándose todos entre sí para progresar, en
beneficio de la colectividad y asegurarse de esta forma un honesto sustento. Posteriormente la relación
degenera en una forma abusiva, los individuos pugnaban por el éxito, rompiendo de esta manera el
sistema. Así se fue arraigando la idea de la libertad de trabajo, en contraposición a la agremiación que pasó
a ser el símbolo de la explotación y el abuso. A lo anterior se sumó el descubrimiento de nuevas tierras, lo
cual ensanchó los horizontes para la iniciativa, la libertad y la aventura. Nacía así el liberalismo moderno,
fundado en el individualismo filosófico, en el yo, en la conciencia íntima de cada ser humano.
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Con la revolución francesa, se recogió el espíritu individualista liberal, y para ser consecuente se suprimió el
derecho de asociación en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Se consideró que a
través de él se podría volver al odiado sistema corporativo que atentaba contra la libertad individual y el
derecho autónomo al trabajo. Bajo este panorama histórico, se desarrolló el industrialismo moderno,
donde tuvo decidida importancia la burguesía, esto es, la clase de ciudadano común que no es noble ni
eclesiástico, pero que posee bienes: tierra, capitales, ingresos que le permiten el acceso a los medios de
producción. Fue la gran triunfadora en la revolución francesa, siendo una clase basada en ideas
económicas, mientras los campesinos guiaban su vida por ideas familiares y los nobles por ideas militares.
Por otra parte, la conquista de América significó la llegada a Europa de enormes riquezas de oro y plata,
con gran aumento de circulante y estímulo del comercio; a las ferias sucedieron las bolsas y ya, a fines del
siglo XVIII, el Banco de Inglaterra opera no solo con metales nobles, sino con mercaderías, billetes y letras
de cambio. Se exalta la existencia de un orden fundado en las leyes naturales de la economía e Inglaterra
asume el liderato del capitalismo industrial, apoyada en el crecimiento del capitalismo comercial y
financiero y en los prodigiosos efectos de la aplicación del vapor a la maquinaria. La fábrica moderna
aparece en el último cuarto del siglo XVIII.
Al servicio del capitalismo se colocó una nueva institución: la sociedad anónima, ella permitió reunir
grandes capitales, sin interesarse por las personas asociadas. Fueron los dueños y administradores de estas
fortunas los únicos habilitados para adquirir las costosas maquinarias de la industria moderna, centrándose
en su posesión el control de la vida económica y social, pues los otros factores de la producción -naturaleza
y trabajo- eran hasta ese entonces irrelevantes. De esta forma se consideraba que los recursos naturales
eran inagotables y siempre a disposición de quienes pudieran comprarlos o arrendarlos; en tanto el trabajo
igualmente era abundante y barato, en tanto que el Estado no debía perturbar el libre juego de las leyes
naturales.
Específicamente, lo abundante era la denominada mano de obra, la fuerza laboral esencialmente, los
obreros o proletariado industrial. Como consecuencia de la pérdida de las tierras de los gremios,
monasterios, abadías y demás instituciones medievales, a causa del rompimiento de las relaciones entre
Enrique VIII y el Papa, por negarse este último a anular el matrimonio de aquel con Catalina y permitirle
casarse con Ana Bolena, todo lo perdido tuvo como consecuencia que fueran miles los emigrantes de los
campos a los centros industriales, en busca de trabajo.
Así, dicho fenómeno de emigración fue generalizándose, estimulándose con la abundancia de oferta de
trabajo, el desarrollo industrial, por los bajos costos; pero la creación de fuentes de trabajo alentaba a su
vez la migración de nuevos contingentes.
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RESUMEN > IDEAS CLAVES
En directa relación con lo señalado anteriormente, se desprende que el capital a estas alturas podía
organizarse y tenía todas las ventajas de su lado, en contraposición al trabajo que no podía asociarse, de
manera que cada trabajador individualmente considerado era débil e indefenso, fácil de sustituir y sin
relevancia en el organismo social. En cambio, los poseedores del capital controlaban las máquinas, la
producción, el poder de ocupación o de cesantía, y era el propio sistema de derecho el que les permitía hacer o
deshacer, siguiendo las leyes del lucro y no las morales y del respeto a los derechos y necesidades del prójimo.
Así resultó el trabajo asalariado, sometido a la conveniencia y decisión del dueño, administrador o poseedor
del capital ante la pasividad o respaldo del Estado.
De esta forma, quedaba configurado el escenario donde se libraría la gran batalla por los derechos de los
trabajadores que se ha desarrollado durante los dos últimos siglos, y que en lo pertinente dio origen al
denominado derecho laboral o derecho del trabajo.
A continuación te invitamos a seguir revisando los diferentes materiales de profundización preparados, que
serán la base teórica al momento de enfrentar las diferentes evaluaciones y actividades programas durante el
desarrollo de la unidad.
BIBLIOGRAFÍA
Barroso Asenjo, Porfirio. Ética e informática. Disponible en:
http://www.ccee.edu.uy/ensenian/catcomp/material/etica.pdf