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1967 Tema 2

El documento describe las herramientas y equipos utilizados en la extinción de incendios forestales, incluyendo extintores de mochila, pulaski, macleod, palín y batefuegos. También describe equipos de aplicación de agua como autobombas y motobombas.
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1967 Tema 2

El documento describe las herramientas y equipos utilizados en la extinción de incendios forestales, incluyendo extintores de mochila, pulaski, macleod, palín y batefuegos. También describe equipos de aplicación de agua como autobombas y motobombas.
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COORDINACIÓN INCENDIOS FORESTALES: Equipos y

herramientas utilizadas en al extinción de incendios forestales


Herramienta manual

Las herramientas manuales a emplear pueden ser comunes a las que se emplean en otras

actividades forestales como las hachas, podones, etc. o también pueden ser específicas para la lucha

contra incendios forestales.

Las herramientas específicas deben poder realizar distintas operaciones. Deben ser livianas,

robustas y versátiles, así como seguras. Son estas herramientas específicas las que se describen a

continuación:

Extintor de mochila

Es un depósito de agua de 17 litros con cinchas para transportarlo a la espalda, y con una bomba de

accionamiento manual en forma de lanza conectada al depósito a través de un tubo flexible de goma.

Trabaja fundamentalmente enfriando el combustible que se está quemando. Se debe dirigir el agua a

la base de la llama. Siempre que sea posible se trabajará con la boquilla en posición de

pulverización.

Su acción se combina muy bien con la acción de los batefuegos, que sofocan definitivamente las

llamas una vez disminuida su intensidad. Se ahorra así mucha agua. También se emplea en las

labores de liquidación combinada con herramientas manuales que rascan el combustible, pudiendo

mezclar el agua con tierra, para potenciar su acción.

Pulaski o hacha-azada

Herramienta compuesta por una pieza de acero templado que por un lado se asemeja a una azada
robusta y del lado opuesto a un hacha. Es una herramienta de corte, cavado y raspado; se usa para

cortar y retirar el combustible y para obtener tierra con la que mezclar brasas y rescoldos calientes.

Ha de manejarse en posición cómoda y estable, con los pies separados y las manos dispuestas a lo

largo del astil, una de ellas en el extremo de éste.


Macleod o rastrillo-azada

Herramienta compuesta por una pieza de acero laminado con un borde con filo en pico de flauta en

la cara externa, (azada muy ancha) y el borde opuesto con dientes (rastrillo). Se encasta en un

mango de madera.

Es una herramienta de corte y raspado. También se puede emplear para cavar en suelos blandos. Su

función es la de eliminar combustible o dispersar brasas y combustibles ligeros con llamas en el

borde del incendio, incluso mezclándolos con tierra. Ha de manejarse en posición cómoda y estable,

con los pies separados y las manos dispuestas a lo largo del astil.

Palín

Herramienta que consta de una pieza de acero templado, de forma ligeramente cóncava, con filo en
bisel en el borde (del lado cóncavo), y un agujero en la parte posterior para encajar un mango de

madera. El filo en su contorno comienza a unos 5 cm. desde el hombro y es continuo hasta la punta.

Es la herramienta más efectiva para arrojar tierra sobre la base de las llamas. Además es muy

versátil: puede realizar las funciones de corte, cavado y raspado aunque con una menor eficacia, y es

eficiente en la dispersión y mezcla con tierra o agua de rescoldos. Se emplea normalmente

combinada con las otras herramientas; las primeras cortan y cavan y el palín raspa y completa la

construcción de líneas.
Batefuegos

Herramienta compuesta por una pala de goma al final de un mango metálico, con un fleje interno o

una nervadura metálica que le proporciona la rigidez suficiente para recuperar la posición inicial. Es

una herramienta específica que realiza una única acción: la sofocación. Es muy eficaz sobre

combustibles ligeros. Se debe golpear con la parte de goma la base de las llamas y mantenerla ahí

unos instantes. Como puede haber brasas y restos calientes, el golpeo debe dirigirse hacia la parte

quemada, incluso llegando a realizar un “barrido” hacia lo quemado, evitando que las brasas caigan

sobre el combustible verde.

Suele emplearse combinado con extintores de mochila, actuando éstos sobre el calor, bajando la

intensidad de llama, permitiendo posteriormente la sofocación con el batefuegos.

Antorcha de goteo

La antorcha de goteo se emplea para dar los contrafuegos con más comodidad y seguridad que con

los simples mecheros de gas o con los sopletes de butano. Consta de un depósito de 4,5 litros,

aproximadamente, que se llena con una mezcla de 2/3 de gasóleo y 1/3 de gasolina. No debe usarse

más gasolina porque es peligroso. Tampoco debe aumentarse la proporción de gasóleo porque es
difícil de prender. Puede emplearse también keroseno puro.

Cuando se termina de usar, se apaga soplando fuerte contra el quemador. Se deja enfriar bien éste y

luego se desenrosca, guardándose en el interior del depósito. No se debe apagar metiendo el

quemador en arena, lo que lo deterioraría. No se debe meter el quemador caliente en el depósito, ya

que éste puede contener mezcla combustible o simplemente vapores de la misma.

Extintor de explosión

En el ataque directo es un buen complemento al batefuego o a la mochila extintora para reducir la

longitud de llama. Suele asustar así que se aconseja probarlo antes.

Otras herramientas

En la extinción de incendios forestales se utilizan muchas otras herramientas que provienen de los

trabajos habituales en la zona: azadas, hachas, podones, palas, machetes, etc.

Una de las claves del éxito en el primer ataque es que las herramientas lleguen en buen estado

y listas para empezar el trabajo al incendio. El mantenimiento de la herramienta en buen estado


es responsabilidad de cada trabajador. Los jefes de cada equipo deben supervisar que se haga

correctamente.

Debe revisarse el equipo antes y después de cada incendio. Si es necesario también se realizará en

los descansos entre distintas acciones. En el mantenimiento de las herramientas se deben tomar

precauciones frente a accidentes: golpes, cortes, astillas, etc., por lo que esta operación se debe

realizar con atención y cuidado, utilizando las medidas de seguridad necesarias.

En cuanto a las normas de seguridad en trabajos con batefuegos. palines, pulaskis, azadas,

podones, hachas, etc., de los que se derivan la mayoría de las lesiones en miembros inferiores,

manos y pies:

Las herramientas manuales de bordes cortantes deben llevar protectores del filo, y la

conservación de las mismas tendrá que ser perfecta, para que cumplan los fines esperados en

su empleo y no agoten a los operarios en esfuerzos inútiles.

Cuando en el trabajo no se utilice la herramienta, esta quedará en el suelo y con el borde

cortante hacia abajo. En herramientas como el hacha, el transporte se hace tomándola por el

mango, junto a la hoja, y nunca se debe llevar sobre el hombro.

Cada trabajo tiene su herramienta específica, el uso incorrecto puede originar accidentes.
Equipos de aplicación de agua (autobombas, motobombas
autónomas). Manejo y empleo del agua con tendidos de
mangueras

Los servicios de emergencias se enfrentan a una gran variedad de tipologías de servicios (incendios,

salvamentos, auxiliares, especiales, etcétera), esto significa que los medios necesarios para afrontar

con garantías una resolución satisfactoria será también variada. Lo que implica que, exista una gran

variedad de vehículos de bomberos.- autobombas, auto-escaleras, brazos articulados, furgones de

salvamento, remolques, etc.

La función de los vehículos es doble:

Llevar tanto los medios humanos como materiales necesarios para resolver el incendio.

Permitir el uso en el lugar de la emergencia de los medios que aporta el propio vehículo para la

resolución de la misma.

En este apartado, y debido a la dificultad de analizar todos los vehículos totalmente, se hará especial

incidencia en las características de las autobombas que son, sin duda, el tipo de vehículos más

empleado por los cuerpos de bomberos.

También se especifica con cierto detalle algunas de las características y componentes de los

vehículos de altura, que se han vuelto imprescindibles en cualquier dotación de primera salida; así

como de otros vehículos auxiliares de especial significación en incendios y/o emergencias como los

de rescate y transporte de material.

Autobombas

Las autobombas están especialmente diseñadas para el ataque a fuegos, mediante la proyección a

presión, según las características del fuego, de una serie de agentes extintores tales como agua,

espuma, polvo, etcétera.

Para realizar la extinción disponen de los siguientes componentes:

Carrocería
La carrocería es el conjunto del vehículo que está diseñado para transportar a las dotaciones de

personal y material hasta el lugar del siniestro.

La carrocería en su conjunto es independiente de la cisterna e instalaciones hidráulicas, debiendo

estar todo el conjunto montado sobre bastidor o falsos bastidores con sistema de anclaje al chasis.

Todas las zonas sometidas a rozamientos están protegidas con chapa de aluminio anodizado

estriado.

De forma general se ajusta a lo prescrito en la norma UNE-EN 1846-2:2011+A1:2014, puntos 5.1.2.

y 5.2.2 en toda su integridad. Reúne una serie de características peculiares, de las cuales podemos

resaltar:

Cabina: según lo especificado en el punto [Link]. y [Link] de la norma UNE-EN

1846-2:2011+A1:2014. La cabina en los vehículos contra incendios urbanos y rurales serán,

preferentemente, de doble cabina, avanzada y abatible hidráulicamente con doble cilindro y

bomba. Tendrán en general capacidad para conductor y cinco bomberos como mínimo. En las

autobombas cisterna la cabina es sencilla con capacidad para el conductor y dos bomberos

como mínimo.

Armarios o cofres: se diseñan para adecuar perfectamente los materiales que tengan que

transportarse; ajustándose a lo especificado en el punto [Link]. de la norma UNE-EN 1846-

2:2011+A1:2014.
Soportería: todo el material técnico y de intervención utilizado en el vehículo se ubica en los

correspondientes soportes fijos, móviles o deslizantes (cajones, bandejas, plataformas,

etcétera). de forma que se aproveche el espacio al máximo. Todos los soportes deben estar

realizados con elementos de alta calidad de al menos las siguientes características:

En caso de ser soportes giratorios sobre eje vertical, este está realizado a base de

marco de tubo cuadrado de acero inoxidable de alta calidad sobre cojinetes de bolas

y tanto el eje como la base sobre la que gire deben ser también de acero. Disponen

de elementos de sujeción tanto en posición de cerrado como en giro a 90º, posición

intermedia, y tope de final de recorrido.

En caso de ser bandejas extraíbles horizontales están realizadas en armazón de

aluminio sobre carriles telescópicos con cojinetes de bola, con mando de extracción

por tirador y botón y bloqueos automáticos de posición inicial y final.

En caso de ser bandejas extraíbles y giratorias horizontalmente están realizadas en

armazón de aluminio sobre carriles telescópicos con cojinetes de bola, con mando de

extracción por tirador y botón y mando de giro por palanca con bloqueo automático

en tres posiciones.

En caso de ser cajones extraíbles y abatibles, lo son al menos hasta 45º y están

realizados en aluminio, disponiendo de mando de apertura por tirador y botón con

doble pestillo de bloqueo automático de seguridad. Desliza sobre carriles deslizantes

por cojinetes de bolas.

En caso de ser bandejas extraíbles verticales están realizadas en armazón de

aluminio atornillado con escuadra de acero inoxidable, disponiendo de cantoneras


embellecedoras. El chapeado es en aluminio que puede ser liso y disponer de mando

por tirador y botón con bloqueo automático de posiciones inicial y final con guías

telescópicas sobre cojinetes de bolas. En general deben estar fabricados o revestidos

con material de aleación ligera preferentemente, en ningún caso se deben admitir

materiales como madera o similares que sean capaces de absorber agua. Los

soportes y sus fijaciones serán inoxidables, no admitiéndose pinturas en elementos

sujetos a rozamientos o golpes. Las correas o tensores, en su caso, son

imputrescibles y sus herrajes inoxidables.

Protecciones: los elementos de protección generales y sobre todo los parachoques deberán

estar dispuestos de forma que protejan las partes de la carrocería y el equipo e instalación

hidráulica que normalmente se encuentra en la parte posterior, manteniendo al mismo tiempo

los ángulos voladizos delantero y posterior fijados. Por otro lado, las pinturas y revestimientos

se ajustarán a lo que dispone la norma UNE 48103:2014, de forma que sobre la base

anticorrosiva se pintarán: Negro, sobre llantas y bastidor. Blanco, sobre parachoques y aletas.

Amarillo, sobre puntos de engrase. Rojo, sobre exterior carrocería.

Equipo eléctrico

Deberá ajustase a lo especificado en los puntos 5.1.3. y 5.2.3. de la norma UNE-EN

1846-2:2011+A1:2014. El equipo funciona a una tensión de 24 voltios, todos los circuitos estarán

protegidos por fusibles calibrados y fácilmente accesibles. Los fusibles correspondientes al equipo

especial del vehículo estarán agrupados en una sola caja según UNE 26095:1989. Toda la

instalación y equipo eléctrico estará perfectamente aislados y a prueba de salpicaduras de agua,

discurriendo los cableados por tubos semirrígidos y cajas de conexión. Disponen de un enchufe

estanco asimétrico tipo DIN 14690, para carga de baterías desde red exterior de 24 voltios, situado

próximo a la toma de aire y protegido de la intemperie.

Las baterías y el alternador: se ajustan a lo especificado en el punto [Link]. de la norma

UNE-EN 1846-2:2011+A1:2014. Las baterías suelen ser dos y tienen una capacidad mínima de

110 Ah, estando situadas en lugar ventilado y accesible de forma que las operaciones de

mantenimiento y verificación se puedan efectuar sin desconexión. El alternador suele ser de al

menos 55 A y el motor de arranque debe tener una potencia mínima de 1540 W. Los
acumuladores, además de cumplir la correspondiente norma, deben de disponer de un

dispositivo de carga de red exterior, que impide la inversión de polaridad. El desconectador de

baterías se encuentra situado en la cabina.

Las luces: se ajustará a lo especificado en el punto [Link]. de la norma UNE-EN

1846-2:2011+A1:2014. Además de las normas generales para cualquier camión se colocan

otras luces que a continuación detallamos. En el puesto de la bomba se debe instalar para la

iluminación de trabajo un plafón de iluminación sobre el portón trasero que de luz al puesto. Se

dispone de luz de señalización de la marcha atrás con avisador acústico y de faros antiniebla

delanteros y traseros encastrados en el parachoques y protegidos con rejillas metálicas y luz de

marcha atrás. En el interior de los armarios se dispone de alumbrado de conexión automática

con avisador en cabina. Estos vehículos disponen de luz perimetral en los laterales en la zona

superior junto al techo y sistema de iluminación de cabina, incluidos los escalones, automático

al abrir una puerta de esa parte de la cabina. Un interruptor debe permitir la iluminación de la

cabina cuando las puertas están cerradas. En el interior de la cabina se dispone de iluminación

direccional. Las señales de prioridad deben cumplir con los colores que establezca la

legislación vigente. A día de hoy es el naranja, si bien está en fase de estudio la posibilidad de

colocar prioritarios rojos o azules para los Servicios de Bomberos. Como señales acústicas

además del claxon del propio vehículo, se dispone de alarma acústica formado al menos por un

juego de dos trompetas bitono accionadas por compresor eléctrico, con interruptor automático.

Debe dar un mínimo de 95 decibelios (dB) medidos a 30 metros del vehículo y no menos de 90

dB Los nuevos vehículos se les coloca atenuador de sonido día/noche. Además de lo nombrado

anteriormente se debe añadir al sistema eléctrico la radioemisora (se detallan en el tema

correspondiente), grupo electrógeno portátil y Poste de iluminación.

Instrumentos de control y medida: estos vehículos contra incendios, irán, como mínimo,

dotados de un tablero completo de instrumentos en cabina, provisto de cuentakilómetros,

totalizador de kilómetros., cuenta horas de bomba, manómetro de freno de aire, amperímetro,

termómetro para agua con refrigeración, indicador de combustible, sistema calefacción e

indicador de luces intermitentes. Además también podrán poseer de otros elementos o

instrumentación que facilite un mayor y mejor control, verificación del buen estado y

funcionamiento de la unidad móvil.


Instalación hidráulica

Las autobombas permitirán lanzar agua, alimentándose de la propia cisterna, de la red de suministro

privada o pública, desde otro vehículo y directamente de la bomba. Dispondrá también de

devanaderas fijas, de forma que se considerará material de entrega obligatoria con el vehículo,

incluida la manguera de 25 mm. de diámetro de tipo semirrígida (con longitud superior a los 40

metros) y la lanza, las cuales irán dotadas de racores normalizados. Por otra parte, también existirá

un equipo generador de espuma en bomba, ya que según norma los vehículos contra incendios,

excepto los rurales, deberán ir equipados con un mezclador dosificador de espumógeno de

dosificación regulable, entre el 0 y el 6%. Además de poseer las correspondientes entradas de

llenado de depósito o cisterna (con bocas que generalmente son de 70 mm de diámetro) y de

aspiración de bomba (donde la boca de aspiración deberá ser de 100 mm de diámetro), las

autobombas dispondrán de las siguientes salidas de impulsión:

salidas
70 45 25
BUP 2 2 1
BUL 2 1 1
TIPO DE
BRP 2 2 1
VEHÍCULO
BRL 2 2 2
BCA 4 - 1

El depósito cisterna

Deberá ser resistente a la corrosión interior y no deberá nunca alterar las propiedades del agua

transportada; por tanto se suele construir con materiales metálicos inoxidables (acero laminado en

frío, aceros resistentes a la corrosión, aluminio, etc.) o de planchas de polietileno con fibra de vidrio

reforzada. Normalmente se fijan al chasis directamente mediante un sistema o conjunto de

elementos elásticos que evitan o amortiguan las torsiones y vibraciones que se pueden producir.

Entre sus principales elementos constituyentes deben encontrarse el rebosadero, la llave de purga o

vaciado, la boca de hombre para realizar su limpieza y mantenimiento, las correspondientes

canalizaciones de llenado y descarga, así como la válvula de aspiración, y para que se eviten
remolinos en el agua y los efectos inerciales que pudieran comprometer la estabilidad del vehículo

también deberá poseer los denominados tabiques rompeolas, los cuales pueden ser fijos o

desmontables.

Estos tabiques rompeolas son imprescindibles para la estabilidad del vehículo y la previsión del

comportamiento durante las frenadas y aceleraciones del mismo; así pues dependiendo de su

tamaño serán necesarios más o menos tabiques, que se dispondrán tanto en el sentido transversal

como longitudinal de forma que así evitaremos los desplazamientos de la carga, los cuales por lo

general son muy peligrosos.

Por lo general, estos depósitos poseen formas paralepípedas con techo plano o curvo, para

capacidades de hasta 4000 litros, y cilíndricas para capacidades de carga hasta 10000 litros o

incluso superiores. Además, también existen unos caudales máximos de llenado, los cuales se han

fijado en 1.200 l/min para las cisternas que poseen una capacidad inferior a los 1.500 litros y de

1.500 l/min para los restantes vehículos. Por otro lado, según fija la norma UNE 23900:1983, la

capacidad mínima de las cisternas en litros será de:

TIPO DE VEHÍCULO BUP BUL BRP BRL BCA BCE


Capacidad (litros) 3200 800 2400 800 8000 7200

Bombas hidráulicas

Las bombas hidráulicas que exige la norma UNE 23900:1983 deberán de ser del tipo centrífuga o

motobombas portátiles, de forma que podrán ser accionadas por el propio motor del vehículo o con

motor independiente o auxiliar y, en este último caso, será extraíble y portátil. Estas bombas han de

ser de aleación resistente a la corrosión y permitir el uso de agua salada o extraída del mar.

Las bombas centrifugas son rotativas, de forma que aprovechan la fuerza cinética centrifuga que se

proporciona al agua al girar en un rodete o impulsor (la cual se introduce por su eje) y la lanza hacia

el exterior de la bomba (carcasa) a una gran velocidad, de forma que en la salida de la misma se

facilita la conversión de dicha energía cinética en energía de potencial o de presión, mediante el

diseño especial que dicho colector de salida presenta (voluta). Normalmente, este tipo de bombas

pueden concatenarse constituyendo etapas y aumentarse la presión de salida cuando el agua pasa
por cada una de ellas.

En consecuencia dependiendo del tipo de bomba, sus rodetes, y las etapas que posea podremos

conseguir que la misma sea de baja o alta presión, o incluso trabajar en baja y alta presión

simultáneamente. Junto a ello, dependiendo del sistema de toma de fuerza (mecanismo que permite

transmitir la fuerza del motor a la bomba) que posea, entonces se podrá proporcionar o no agua

cuando el vehículo esté en movimiento.

Además, dicha norma UNE exige también que estas clases de bombas sean capaces de realizar al

menos, las siguientes maniobras u operaciones:

Lanzar agua, alimentándose la bomba desde la cisterna del vehículo.

Lanzar agua, alimentándose la bomba desde la red urbana a presión, de forma que el agua sea

suministrada directamente a la bomba o a través de la cisterna.

Aspirar agua a una profundidad de hasta los 7,5 metros y lanzarla a la vez o bien llenar o

alimentar la cisterna del vehículo.

Por otro lado, según el proyecto de la norma UNE, las mínimas características hidráulicas nominales

(presión y caudal) que se le deben exigir a las bombas que se instalan en los correspondientes

vehículos de extinción, serán las siguientes:


Régimen de presión

H = 80 m.c.a. H = 300
Q = 1600 m.c.a.
l/min Q = 200 l/min
H = 300
H = 800 m.c.a.
m.c.a.
Q = 800 l/min
Q = 200 l/min
H = 80 m.c.a.
BCA Q = 2400
l/min

Cisterna de espumógeno

Tiene una capacidad mínima de 200 litros, aunque en bomba nodrizas se les puede poner bastante

más. Debe ser válida para cualquier tipo de espumógeno y disponer de tapa de llenado o boca de

hombre, medidor eléctrico de nivel con señal en cuadro de mandos y grifo de drenaje. Todas las

canalizaciones deben ser protegidas contra la corrosión, siendo inatacables por los productos

espumantes. Su montaje es mediante soportes elásticos sobre el falso bastidor.

Equipo generador de espuma en bomba

La bomba debe llevar incorporado un mezclador-dosificador al menos de tipo mecánico de tipo

alrededor de bomba” de al menos hasta el 3% de espumógeno, que permita el lanzamiento de

espuma por al menos una de las salidas de baja presión. La mezcla se debe mantener constante

automáticamente, con independencia del caudal de agua. La espuma se puede lanzar tanto en alta

como en baja presión. Se debe poder utilizar cualquier agente espumante existente en el mercado y

permitir una aspiración de agente espumante desde un caudal mínimo de agua de 150 l/min hasta el

máximo de la bomba, manteniendo una gran precisión en la mezcla incluso en caudales muy bajos.

El caudal máximo admisible de agente espumante es de 120 l/min., superior al que demandaría la

bomba a caudal máximo. Para la alimentación desde garrafas, se dispone de una toma exterior

normalmente con racor STORZ Ø 25 mm.

Carrete de pronto socorro

El carrete se sitúa encima de la bomba, con un mínimo de 40 metros de manguera semirrígida de 25

mm de diámetro, conectados a la salida de alta presión de la bomba. Llevan un dispositivo de

accionamiento de rebobinado eléctrico. Debe llevar dispositivo de retención y estar situado en lugar
fácilmente accesible y de manejo sencillo. Los carretes están alimentados axialmente y van

equipados con lanza preparada para alta y baja presión para chorro, niebla y espuma y caudal

regulable hasta al menos 200 l/min con su tubo de acople.

Monitor

En la parte superior del vehículo se sitúa el monitor válido para agua y espuma, plegable o

desmontable sobre el techo de forma que se permite su fácil colocación y desmontaje, en caso de ser

instalado sobre la superestructura y fijo en caso de ser comandado desde el interior de cabina. El

caudal es al menos de 0 a 2.400 litros/minuto a 10 bar con graduación continua, permitiendo el

lanzamiento de chorro continuo o cono pulverizado hasta una apertura de 120º. La rotación debe ser

de 360º. La inclinación/elevación es de al menos desde 15º a + 75º, deberá disponer de sistemas de

fijación para los movimientos de elevación y giro. El alcance mínimo suele ser de 55 metros para

espuma y de 60 metros para agua. Dispone de acelerador y manómetro para la presión de bomba y

órgano de cierre de la lanza monitor para agua y espumante, dichos mandos van en el puesto de

mando del monitor. Caso de ser necesario para su funcionamiento con espuma, llevan un tubo

emulsor y lanza deflectora tipo pato. Debe ser posible combatir incendios con la lanza monitor con el

vehículo en marcha a velocidad moderada.

Autobombas urbanas

Las autobombas urbanas, son los vehículos básicos de los Servicios de Extinción de Incendios y

Salvamentos, por su equipamiento y elementos extintores, que permiten desarrollar una tarea eficaz

en siniestros urbanos e industriales. Sólo existen dos tipos según la nomenclatura oficial (BUL y

BUP), de forma que la principal diferencia que existe entre estos vehículos es el tamaño y, por tanto,

la capacidad y potencia que poseen. Así podemos decir que las autobombas urbanas son el vehículo

de bomberos por excelencia, en el que deberemos de llevar unos mínimos dotacionales, autobombas,

y mecanismos para producir y lanzar espuma, de forma que puedan resolver cualquier tipo de

emergencia.

Autobomba Urbana Ligera (BUL)

Es un vehículo que según norma UNE-EN 1846-1:2011 está clasificado como contra incendios, y

cuyo campo de aplicación más indicado es en zonas urbanas que por sus reducidas dimensiones, le

permiten una fácil circulación, maniobrabilidad y callejeo, así como actuar en primera intervención
enérgicamente debido a su completo equipamiento dotacional. Este tipo de vehículos tiene una

buena aceptación en Servicios que prestan auxilio en cascos urbanos antiguos con difíciles accesos o

escasa reserva de agua lo que hace que dependa de la red urbana de hidrantes y de las bocas de

riego, si bien es suficiente para muchos siniestros utilizando la manguera de primer socorro.

Como ya comentamos, estos vehículos deben permitir llevar a cabo las siguientes maniobras

elementales:

Ataque con dos lanzas de 45 mm a incendio situado a 100 m de distancia.

Ataque con cuatro lanzas de 45 mm a incendio situado a 80 m de una boca de incendios o

punto de agua.

Ataque con dos lanzas de 25 mm a incendio situado a 80 m de distancia.

Ataque a incendio con dos lanzas de espuma de 200 l/min de caudal mínimo.

Por tanto, sus dimensiones son pequeñas, su potencia es limitada, y sus capacidades dotacionales de

agua, material y humanas son reducidas, de forma que se suele utilizar en siniestros localizados y de

relativa poca importancia.

Algunas de sus características son:

Dimensiones totales máximas (en metros):

Longitud: 6

Anchura.: 2,2

Altura: 3
Diámetro mínimo de giro según 1846-1:2011 entre paredes. 1,4m

Motor de tipo diesel y sistema de tracción normal.

Carga mínima de 2.000 Kg y capacidad mínima de la cisterna de 800 litros.

Relación potencia (Caballo de Vapor-CV)/masa mínima (Toneladas Métricas-Tm) de 15

CV/Tm.

Velocidad máxima de 90 Km/h.

Dotación reducida en doble cabina: 1 Mando, 1 conductor, y 2 ó 3 bomberos.

El principal agente extintor que se utiliza es el agua, portando además como agentes

complementarios bidones de espuma, extintores de CO2 y polvo.

Bomba contra incendios del tipo:

Bomba contra incendios a baja presión (Bb): la cual es capaz de proporcionar un

caudal nominal de 1600 litros/minuto que puede ser transportada hasta la altura

nominal de unos 80 metros (aproximadamente 8 bar); es decir 16/8 ó

Bomba contra incendios combinada (Bc): que puede trabajar tanto en alta como en baja

presión, con la siguiente relación 16/8-2/30:

Capaz de proporcionar a baja presión un caudal nominal de 1600 litros/minuto a

una altura nominal de 80 metros (8 bar).

En alta presión, proporcionando un caudal nominal de 200 litros/minuto hasta

una altura nominal de 300 metros (30 bar).

Con salidas impulsión mínimas (diámetros en milímetros):

2 salidas de Ø 70

1 salida de Ø 45

1 salida de Ø 25

Entre la diferente dotación de material y equipos, poseerá como mínimo de un carrete de

emergencia semirrígido de Ø 25 mm con 40 metros mínimo de largo, material normal de “tipo

A y B” (ver siguiente apartado) en departamentos, dispositivo de remolque de 750 Kg, un

generador espuma capaz de suministrar 400 litros/minuto (incluido en la propia bomba o en un

dispositivo portátil).
Autobomba Urbana Pesada (BUP)

Vehículo que cumple la norma UNE 23904:1986 que define sus capacidades y requisitos. Vehículo

contra incendios, cuyo campo de aplicación más indicado es el de zonas urbanas e industriales

gracias a las dimensiones, prestaciones, dotación y potencia que desarrolla y posee, además de

poseer normalmente una fácil maniobrabilidad, circulación y callejeo en la mayor parte de estos

entornos. Su equipamiento le permite resolver la mayoría de siniestros urbanos o industriales que se

consideran como normales en su evolución. Su reserva de agua y la potencia hidráulica de la bomba,

le permiten actuar como primera intervención, si bien en incendios prolongados deberá depender de

una red de agua u otro tipo de abastecimiento.

Deben permitir llevar a cabo las siguientes maniobras elementales:

Todas las operaciones normales de salvamento en incendios.

Ataque a incendio con 2 lanzas de 25 mm a 100 m de distancia del vehículo.

Ataque con 4 lanzas de 45 mm a incendio situado a 100 m de distancia de una boca de

incendios o punto de agua.

Ataque a incendio con dos lanzas de espuma de 400 litros/minuto de caudal mínimo.

Tiene dimensiones relativamente mayores que un BUL y junto a su mayor potencia, le permite

poseer de capacidades dotacionales de agua, material y humanas más amplias, de forma puede ser

utilizado en una amplia gama de siniestros de muy diversa importancia y dimensiones.

De forma general se nombran los requisitos más destacados:


Dimensiones totales máximas (en metros):

Longitud: 7,5

Anchura: 2,5

Altura: 3,25

Diámetro mínimo de giro entre paredes de 1,75m.

Freno de servicio formado por circuitos independientes en cada eje, con dispositivo de

limitación de frenado en función de la carga en el eje posterior.

Relación potencia/masa mínima de 15 CV/Tm; de forma que la potencia normalmente oscila

entre los 200 y 280 CV.

Motor de tipo diésel, con un sistema de tracción normal o a un eje.

Bomba contra incendios del tipo Bb 16/8 o Bc 16/8-2,5/35 (aunque por lo general se suele

instalar la combinada). Con salidas de impulsión mínimas (diámetros en milímetros):

2 salidas de Ø 70

2 salidas de Ø 45

1 salida de Ø 25

Velocidad máxima de 100 Km/h.

Dotación completa de intervención en doble cabina, compuesta normalmente por 1 Mando, 1

conductor, y de 3 a 5 bomberos.

Carga mínima de 4.271 Kg y capacidad mínima de agentes extintores en cisterna.

Depósito de 3.200 litros (siendo de agua entre los 2500 y 3000 litros).

El principal agente extintor que se utiliza es el agua, portando además como agentes

complementarios recipiente-cisterna de espuma, bidones de espuma de otra clase, extintores

de CO2 y polvo.

Al menos dos carretes de emergencia semirrígido de 25 mm de diámetro con 40 metros

mínimo de largo.

Dispositivo de remolque de 1500 Kg.

Un generador espuma regulable de dosificación entre el 0-6% y que es capaz de suministrar

entre los 200-800 litros/minuto.


Autobombas Nodrizas

Las autobombas cisterna son vehículos usados tanto para intervenir directamente sobre los

incendios como vehículos auxiliares para dotar de agua a vehículos de primera salida, es por eso que

se les denomina también vehículos “Nodriza”. Son vehículos marcados por la norma UNE

23905:1989 IN.

Según la nomenclatura oficial de Protección Civil, sólo se identifican dos tipos de vehículos

autobombas nodrizas (BNL y BNP); los cuales no se ajustan exactamente a lo que dictamina el

proyecto de la mencionada norma para definir los vehículos autobombas cisterna.

Esta clasificación se sintetiza de la siguiente forma:

Autobomba Cisterna para agua (BCA): es un vehículo cuya aplicación en la lucha directa

contra los incendios, urbanos e industriales, puede desarrollarse de forma individual o bien

como vehículo nodriza dentro de la dotación de primera intervención. Por sus dimensiones

pueden maniobrar en zonas y situaciones con vías de acceso normales y su equipamiento, su

reserva de agua y su potencia hidráulica le confieren una polivalencia de uso en siniestros en

general.

Autobomba Cisterna para espuma (BCE): es un vehículo cuya aplicación más indicada es en

la lucha directa contra los incendios industriales. Por tanto, es un vehículo básico en la

industria petroquímica, como protección en fuegos de líquidos inflamables, además se prevé el

uso como nodriza.

En consecuencia, podemos decir que el concepto moderno de “Vehículo Autobomba Nodriza” que

aparece tipificado en la nomenclatura oficial expuesta, realmente intenta definir un conjunto de

vehículos que son una conjunción mixta de los dos tipos de autobombas que expone el citado

proyecto de normas UNE, de forma que la distinción entre ambos tipos (ligera y pesada) se refiere a

condiciones de tamaño y capacidad dotacional.

Autobomba Nodriza Ligera (BNL)

Es un vehículo que por sus dimensiones más reducidas puede maniobrar en lugares y situaciones

con vías de acceso relativamente difíciles y por su reserva de agua, potencia de la bomba hidráulica
y material para instalaciones de mangueras; puede efectuar una acción moderada en incendios

cuando no se precisan otros elementos, tanto alimentado a otro vehículo como actuando

directamente.

En la dotación se incluyen elementos para su propio abastecimiento de agua incluso cuando las

condiciones son difíciles. Gracias a su campo de aplicación, estos vehículos pueden desarrollar las

maniobras elementales que se les exigía a las BCA, o incluso a las BCE. Su similitud con lo dictado

con el proyecto de norma, no exige que este vehículo posea doble cabina, con lo que da a entender

que este vehículo no está preparado como vehículo de primera salida, si no como vehículo de apoyo

o abastecimiento. Aunque no lo obliga, también permite que se incorporen conexiones y mangotes

de aspiración de 125 mm.

En referencia al equipamiento no se solicita tanto como pueda llevar un BUL y mucho menos que el

BUP, ya que se define al vehículo como auxiliar de incendios al no incorporar ni ERAs, ni otros

materiales de exploración, protección y apenas nada de iluminación; sin embargo, es aconsejable

que incorpore siempre algún equipo de respiración autónoma.

Algunos de los requisitos de estos vehículos son:

Motor de tipo diésel, tracción normal y velocidad máxima de 90 Km/h.

Capacidad mínima de la cisterna 5.500 litros y bomba similar a la del BUP.

Relación potencia/masa mínima de 8 Kw/Tn. y potencia máxima de 200 CV.

Cabina simple con capacidad: 1 conductor y 1 bombero (escuadra mínima).

Agente extintor principal agua, y posible incorporar 500 litros de espuma.


Con salidas de impulsión: 2 de Ø 70 mm, 1 de Ø 45 mm y 1 de Ø 25 mm.

Como dotación llevará incorporado un carrete de emergencia semirrígido de Ø 25 mm y de 40

metros, un monitor montado sobre cisterna, material normal de tipo “A” y posiblemente de “B”,

y a veces bombas auxiliares.

Autobomba Nodriza Pesado (BNP)

Vehículo de mayores dimensiones que el anterior, con una mayor capacidad de agua y más potencia

en su bomba hidráulica, además de una posible disponibilidad de material mayor; de forma que

puede ejercer una enérgica acción en incendios cuando no se precisan otros elementos, tanto

alimentado a otro vehículo como actuando directamente. También, pueden desarrollar las mismas

maniobras elementales y tampoco se les exige que lleven doble cabina, con lo que da a entender que

este vehículo no está preparado como vehículo de primera salida, si no como vehículo de apoyo o

abastecimiento. Sin embargo, generalmente en la práctica estos tipos de vehículos suelen tener una

utilización mínima o escasa (sí existen pocos servicios de tipo industrial) o deficiente (no se le saca

el máximo rendimiento cuando se utiliza).

Además de ello, van dotados de una bomba que suele dar mayores caudales que los demás y su

utilización como mero alimentador de otras autobombas supone normalmente un desfase tremendo

en la cantidad de agua disponible, pues:

Cuando está alimentado a otra autobomba, da mucha más agua (en caudal y en cantidad o

capacidad) con lo que se infrautiliza.

Al tener mayor cisterna tarda más en cargarse, con lo que desatiende a la autobomba que
trabaja que suele quedarse sin agua. Por contra, cuando se utiliza el mismo para ataque directo

y este es alimentado por otras autobombas, entonces nos puede suceder el problema inverso.

Al tener bombas de gran caudal se gasta mucha agua (si esta no se controla) las otras

autobombas pese a que descargan en el BNP y se van a cargar inmediatamente, no van a poder

aguantar el gasto o consumo de un BNP.

Al ser el BNP un vehículo de apoyo, no dispone de elementos necesarios en los trabajos de

extinción que sí que van en los BUP, con lo que igual echamos en falta un material cuando

estos últimos se han ido a cargar. Es por ello, que la elección de un vehículo u otro para ataque

directo en un incendio de grandes dimensiones puede llegar a ser conflictiva, y será el mando

quien analizando la disponibilidad y necesidad de agua deberá tomar una u otra decisión.

Los parámetros que se exigen a estos tipos de vehículos, son los siguientes:

Motor de tipo diésel, tracción normal y velocidad máxima de 90 Km/h.

Capacidad mínima de la cisterna 8.000 litros.

Bomba similar a la que posee el BUP o bien del tipo Bb 24/8

Relación potencia/masa mínima de 8 Kw/Ton y potencia máxima de 200 CV.

Cabina simple con capacidad: 1 conductor y 2 bomberos (escuadra especial).

Agente extintor principal el agua, y posible incorporar 800 litros de espuma.

Con salidas de impulsión: 4 de Ø70 mm y 1 de Ø25 mm

Como dotación llevará incorporado un carrete de emergencia semirrígido de Ø 25 mm y 40 m, un

monitor montado sobre la cisterna, material normal de tipo “A” y posiblemente “B”, haciendo

especial hincapié en el mangaje de Ø 70 y Ø 45 mm.

Lanza de extinción

Son elementos que se utilizan conectados a un extremo del tendido de mangueras para realizar la

extinción aplicando el agua en forma de chorro o pulverizada, incluso pueden realizar el corte de las

mangueras. Los tipos de lanzas que existen van en relación con el diámetro de conexión de la

manguera, por tanto, existen lanzas de 25mm, de 45 mm y de 70 mm.

Su presión debe ser al menos de 2 atmósferas para un funcionamiento eficiente.


Seguridad en el empleo de autobombas y motobombas

La seguridad en el trabajo con vehículos autobomba es muy importante vamos a verla en diferentes

momentos.

Seguridad de camino al trabajo:

Permanecer en todo momento en disposición para la actuación, con el depósito lleno, equipo de

protección puesto.

Respetar las normas del Código de Circulación.

Los conductores no deben trabajar más de doce horas seguidas. Al segundo día del incendio los

turnos no deben pasar de ocho horas. Debe haber un descanso mínimo de ocho horas entre

cada dos turnos.

Durante el desplazamiento y posicionamiento sobre el terreno:

Seguir caminos y pistas conocidos confirmando la ruta al incendio en caso de duda, perdernos

supone una pérdida de tiempo fundamental para controlar el incendio.

No se debe llevar personal y material suelto a la vez, ni transportar personal encima del

vehículo.

Atención a troncos o rocas que rueden desde el incendio.

No ir a una velocidad excesiva sobre todo si el terreno es inestable o muy virado el trazado.

Estacionar el vehículo de cara a la salida, siempre teniendo presente la ruta de escape,

permitiendo el paso de otros vehículos que estén trabajando en el incendio.


Por la noche usar linternas y poner atención a zanjas, trincheras, hoyos, etc.

Seguridad en la realización del tendido:

Antes de iniciar las operaciones de carga o bombeo, el vehículo debe de estar inmovilizado, si

fuera necesario utilizar calzos.

Cuidado al lanzar agua en forma de chorro sobre un combustible cercano, ya que pueden saltar

partículas.

En punta de lanza, para trabajar con mangueras de 25 mm de diámetro, se puede optar por

varias formas de sujeción de la manguera y de la lanza. Lo fundamental es que las manos

queden libres para la lanza y para tirar de la manguera en un momento dado. La apertura y

cierre de la lanza se hará de forma paulatina.

La manguera siempre ha de sujetarse de tal forma que los empujes generados no desequilibren

al encargado de dirigir el riego. Para ello es conveniente desplazar el cuerpo hacia delante y

usarlas manos de forma que una empuñe la lanza y la otra evite su desplazamiento hacia

arriba, además de servirnos para variar la forma de aplicación del agua de chorro lleno a

pulverización, según convenga para la extinción de la llama.

Nunca dirigir un chorro de agua a una línea eléctrica. Estar absolutamente seguros de que la

corriente está interrumpida. Del mismo modo evitar trabajar cercanos a vías férreas.

Precaución con las cargas estáticas en las líneas de alta tensión aunque esté la corriente

interrumpida.

No se debe usar el carrete de pronto auxilio, ya que en caso de necesidad se utilizará para

proteger al vehículo y al personal.

El punta de lanza debe tener en todo momento presente el protocolo OCEL. Observar y

mantener la comunicación en todo momento, teniendo prevista siempre la ruta de escape y el

lugar seguro.

Delante del punta de lanza, nunca debe haber otra (s) persona (s), de forma que no pueda (n)

sufrir el impacto del agua o de las piedras que puedan saltar.

El punta de lanza del agua nunca debe soltar la lanza y en caso de no poder sujetarla, debe

abrazarla y tumbarse sobre ella, operar de la misma forma ante la inminente descarga de un

medio aéreo.

Realizar los acoplamientos de tramos con precaución, prestará atención a posibles rebabas y
aristas cortantes.
Medios aéreos (ala fija y móvil). Tipos.

La finalidad del uso de medios aéreos para intervenir ante una emergencia es la de colaborar con los

rescatadores de tierra en las misiones encomendadas por Protección Civil y Coordinar las labores de

búsqueda y Rescate en caso de intervención de distintos tipos de aeronaves.

Para ello se deben de seguir las siguientes pautas:

Definir los puntos de carga, descarga y embarque.

Para obtener el máximo rendimiento del helicóptero, conviene fijar el área de partida lo más

próximo posible a la zona siniestrada con objeto de multiplicar su autonomía de vuelo.

Dar al piloto información sobre la persona o personas, vehículos, etc., a localizar, detallando

número, equipos, vestimenta, color, volumen, zona supuesta o itinerario seguido hasta la

desaparición, etc.

Por otro lado, se determinan las siguientes posibilidades del uso de helicópteros en búsqueda y

rescate:

Búsqueda y localización de montañeros accidentados y/o desaparecidos.

Reconocimiento del lugar del accidente y las inmediaciones para decidir el tipo de rescate a

efectuar.

Transporte y Acercamiento de los Equipos de Rescate y material (Esquiadores, escaladores,

etc.) desde su base de a la zona del accidente y al lugar idóneo para su rescate por tierra.

Rescate directo desde la aeronave de personas/montañeros en puntos de difícil acceso y/o

aislados.

Evacuación con el aparato del accidentado una vez realizado el rescate por tierra.

Evacuación rápida de heridos, accidentados, enfermos cuyo estado aconseje un traslado rápido

al hospital.

Avituallamiento de núcleos o personas aisladas.

Enlace sanitario.

Transporte en general.

Búsqueda de personas desaparecidas en montaña, bosques, etc.


Evacuaciones a distancias medias de unos 200 Km., en línea recta.

Se justifican cuando el herido / enfermo necesita cuidados urgentes.

Cuando el transporte por carretera está contraindicado o cuando el esfuerzo de rescate es tan

grande que supone una gran fatiga para el personal de rescate, la evacuación debe ser

decidida por personal facultativo o rescatadores especializados en emergencias sanitarias.

El uso de los helicópteros cumple los siguientes objetivos:

Extinción de incendios mediante el lanzamiento de agua con retardantes.

Transporte rápido del personal y sus equipos de extinción hasta la proximidad de los incendios,

sobre todo en lugares de difícil acceso por tierra.

Asistencia, salvamento y transporte de accidentados.

Medición de áreas quemadas.

Con carácter general se vienen utilizando tres tipos de helicópteros: helicóptero ligero, para

desplazamiento de retenes de especialistas y lanzamiento de agua mediante depósito ventral;

helicóptero medio, para transportar brigadas especializadas y está provisto de helibalde para

lanzamiento de agua; y helicóptero pesado, no habilitado para transporte de personal y con helibalde

de 4.500 L.

Helicóptero ligero

Características:

Helicóptero monomotor o bimotor de turbina con capacidad para transportar nueve personas

como máximo, incluidas piloto y copiloto, y provistas de su equipo personal de trabajo.

Depósito ventral adosado al fuselaje para lanzamiento de agua con aditivos, capacidad para

600 L/1.200 L y dispositivo automático para inyección de espumantes.

Puertas de corredera a ambos lados para el embarque del personal (retenes de especialistas y

técnico de operaciones) así como tren de aterrizaje de tipo sky.

Velocidad de crucero superior a 185 km/h y autonomía de vuelo de dos horas.

Los modelos utilizados son Bell–205, Bell–206 (monoturbina) y Bell–212 (biturbina).


La imagen se corresponde con un helicóptero Bell-212.

Utilización:

En despacho automático para transporte del técnico de operaciones y de un retén de

especialistas para primer ataque.

Transporte de retenes, descarga de agua y ataque ampliado.

Helicóptero medio

Características:

Helicóptero bimotor de turbina con capacidad para el transporte de catorce personas como

mínimo, incluidas piloto y copiloto, sentadas y provistas de su equipo personal de trabajo.

Helibalde con capacidad para 1.300 L y depósito y dosificador de espumógeno.

Puertas de corredera a ambos lados para el embarque de las brigadas especializadas, así como

tren de aterrizaje tipo sky.

Velocidad de crucero de 220 km/h y autonomía de vuelo de dos horas y treinta minutos.

Los modelos utilizados son el Bell–412, el Sokol y tipo Puma.

Utilización:

Se usa en su área de despacho automático, transportando brigadas especializadas.


La actuación es conjunta de transporte y lanzamiento de agua en apoyo a la brigada en su

actuación en el incendio.

En este tipo de tamaño de helicóptero, los servicios de extinción de incendios se nutren

principalmente de helicópteros procedentes de excedentes retirados de los ejércitos (americano

principalmente) o bien helicópteros originarios de los países del Este por ser más competitivos en el

precio.

La imagen se corresponde a un helicóptero del tipo Bell-412.

Helicóptero pesado

Características:

Helicóptero bimotor de turbina.

Helibalde de 4.500 L de capacidad y mecanismos de funcionamiento en el depósito, con control

desde los mandos, cíclico y colectivo, de la posición principal del pilotaje.

Equipo de inyección de espumógeno con capacidad para 300 L.

Velocidad de crucero de 210 km/h y autonomía de vuelo de cuatro horas y cuarenta minutos.

El modelo de helicóptero utilizado es el Kamov, K–32ª, Súper-Puma.

Utilización:

Se emplea en ataque ampliado, y en incendios de grado alto.


La imagen se corresponde a un helicóptero del tipo Kamov.

En general las misiones que realizan los medios aéreos, en la lucha contra los incendios forestales,

son las siguientes: vigilancia aérea, lanzamiento de agua y transporte de personal.

La vigilancia aérea se realiza desde un avión ligero, sobrevolando las áreas forestales con riesgo de

incendios.

Los lanzamientos pueden ser de agua, agua con espumógenos o con retardantes de largo plazo.

Los helicópteros y aviones anfibios por su modo de operar solo realizan lanzamientos de los dos

primeros tipos, mientras que los aviones de carga en tierra pueden efectuar los tres tipos de

lanzamientos, al requerir los retardantes de largo plazo una instalación de carga en tierra que se

facilita por el personal de tierra.

El transporte de personal se realiza con los helicópteros destinados a tal fin, siendo utilizado

fundamentalmente por técnicos y especialistas en extinción para su desplazamiento a los incendios.

Limitaciones de los medios aéreos:

Características intrínsecas de la aeronave.


Factores ambientales y meteorológicos (lluvia, viento y temperatura).

Instalaciones terrestres.

Factores topográficos.

Reglamentación de aviación civil.

Utilidades:

Soporte dispositivo extinción.

No extinguen un incendio forestal.

Transformación del comportamiento del fuego.

Funciones de vigilancia aérea.

Otro tipo de misión debido a la versatilidad.

Avión de carga en tierra de pequeña capacidad

Los aviones ligeros de carga en tierra (ALCT) forman, junto con los helicópteros ligeros, el

entramado principal de bases aéreas y por tanto deben y pueden llegar a los incendios en tiempos

inferiores a cuarenta minutos.

Características:

Aviones monomotor de turbina con depósito de líquido para una carga útil de 2.100 L.

Equipado con depósito y dosificador de retardante de 40 L para su inyección en el tanque

principal en la proporción que se requiera según el tipo de fuego a atacar.

Descarga única que bien puede ser de agua, agua con espumógeno o con retardantes de largo

plazo.

Velocidad de crucero de 260 km/h y una autonomía de vuelo de dos horas y treinta minutos.

Entre los modelos utilizados están Air–Tractor 502 o 503.


La imagen se corresponde a un Air–Tractor 502.

Requisitos de pista:

Adaptado para la operación en pistas de tierra o asfalto.

La longitud mínima de pista requerida es de 700 m.

Utilización:

Se emplea tanto en primer ataque dentro del área de despacho automático como en ataque

ampliado.

La forma de utilización es mediante lanzamiento de agua con aditivos sobre las diferentes

partes del incendio en función de la planificación de la extinción.

Avión de carga en tierra de capacidad media

Características:

Avión monomotor de turbina con depósito de líquido para una carga útil de 3.100 L.

Equipado con depósito y dosificador electrónico de retardante de 65 L para su inyección en el

tanque principal en la proporción que se requiera según el tipo de fuego a atacar.

Puede hacer una o varias descargas, pudiendo ser programadas por ordenador a bordo, fijando

la longitud, densidad y volumen de las mismas, lo que aumenta en gran medida su eficacia
aprovechando al máximo cada carga. Al igual que el anterior puede lanzar agua, agua más

espumógeno o retardante de largo plazo.

Velocidad de crucero superior a 300 km/h y una autonomía de vuelo de cuatro horas y treinta

minutos.

Entre los modelos utilizados está el Air–Tractor 802, con capacidad para piloto y pasajero, por

lo que puede desplazarse con el mecánico a otra zona de operación diferente a la de su base

principal.

Requisitos de pista:

Adaptado para operar desde pistas de tierra o asfalto, ya que posee una estructura y un tren de

aterrizaje de gran robustez diseñado específicamente para incendios forestales.

Requiere una longitud mínima de pista de 900 m.

Utilización:

Se emplea tanto en primer ataque dentro del área de despacho automático como en ataque

ampliado.

La forma de utilización es mediante lanzamiento de agua con aditivos, pudiendo realizar un

diseño de la descarga en función de la geometría y características del fuego.


Avión de carga en tierra de gran capacidad

En España se han utilizado en alguna campaña aviones pesados de carga en tierra de 10.000 litros a

12.000 litros de capacidad, como son los Douglas Aircraft DC-6/DC-7 y Lockheed C-130 Hércules,

que presentan la principal dificultad de operar obligatoriamente desde aeropuertos y de su limitada

maniobrabilidad.

Además en estos casos suele necesitarse la actuación de aviones de carga en tierra para que actúen

en los flancos y zonas de menor intensidad de fuego.

La imagen se corresponde a un Lockheed C-130 Hércules.

Avión anfibio de gran capacidad

Características:

Avión bimotor de turbina con potencia suficiente para operar a grandes alturas y temperaturas

elevadas.

Equipado con depósito para lanzamiento de agua con capacidad para 5.500 L, que se cargan en

vuelo rasante sobre una superficie de agua (embalse o en el mar).

Dispone de un equipo de inyección de espumógeno con capacidad para 18 descargas.

Posibilidad de realizar descargas únicas o parciales.

Puede despegar con olas de hasta 1,20 m y con ráfagas de viento de hasta 65 km/h.

Velocidad de crucero de 356 km/h y su autonomía de vuelo es de cuatro horas y treinta

minutos.
El modelo utilizado es el Canadair CL–215 T.

Requisitos de pista:

Opera desde aeropuertos civiles y/o militares.

Utilización:

Se emplea en ataque ampliado en incendios de grado alto.

Avión anfibio de capacidad media

Características:

Avión mixto carga en tierra-anfibio.

Capacidad carga 3.100 litros.

Modelo utilizado Air Tractor 802 Fire Boss.

Está equipado de una cabina y flotadores que le permiten aterrizar tanto en tierra con en agua.

Las cargas de agua se realizan tanto en pantanos como en el mar en vuelo.

La versatilidad de las descargas que le proporciona el sistema de descarga por ordenador

programable en función de las necesidades, hacen que este avión consiga superar el
rendimiento de muchos aviones de mayor capacidad de carga.

Otra posibilidad del AT-802 Fire Boss es la de llevar a bordo un tanque separado para el

espumante concentrado que, por medio de un sistema inyector controlado por ordenador,

añade al agua del tanque la proporción de espuma óptima al tipo de incendio en cuestión.

En cuanto a los helicópteros ya los vimos en el apartado anterior debido a su doble funcionalidad.
Maquinaria pesada, equipos mecánicos, vehículos,
herramientas

La máquina ideal para su empleo en extinción de incendios forestales es un tractor-oruga, con

cabina cerrada, de potencia en torno a 180 CV, con pala de empuje lateral (angledozer) y capacidad

de tilldozer, dotado de además de ripper.

El movimiento de la cuchilla (tanto angledozer como tilldozer) puede ser manual o hidráulico. El

movimiento angledozer es el más importante en extinción de incendios, por lo que es más

recomendable para esa utilización un accionamiento manual ya que es muy típica la rotura de

latiguillos al golpear o enredarse la vegetación, piedras, etc. Además en el cambio manual de ángulo

de la cuchilla tampoco se invierte demasiado tiempo, dos o tres minutos. Es preferible perder

minutos en el cambio de la cuchilla que perder durante toda la jornada la máquina por avería. El

tractor tiene un peso total de en torno a los 22.000 Kg. y una anchura de labor con la cuchilla de

3,60 m – 3,80 m.

Se relacionan a continuación los modelos de máquinas de desplazamiento más empleadas en

extinción de incendios, con sus características en extinción:

Sobre el combustible:

Es lo que denominamos ataque paralelo que es una mezcla del ataque directo y el ataque indirecto,

que realizaremos con máquina.

Cuando la pendiente no permite enterrar el fuego porque estamos trabajando por debajo de él

en una ladera, la máquina abre una línea lo más cerca del frente de llamas con la pala

dispuesta de tal manera que el combustible y la tierra resbalen y se desplace al lado opuesto al

del fuego, formando en ese lado el cordón.

Después se deja que el frente llegue a la línea y se controle en ese punto o se proceda a
quemar la vegetación intermedia existente entre la línea y el frente del incendio. Esta opción es

la más recomendable siempre que podamos controlar el fuego que creamos.

Procedimientos de trabajo para el uso de la maquinaria pesada

Si la aplicación con personal de tierra y herramientas no es suficiente, se recurre a maquinaria

pesada. La tierra es el elemento extintor que emplea la maquinaria (tractor-oruga), actuando

directamente sobre el borde del incendio. La pala del tractor de cadenas lleva un tercio dentro del

incendio, en la parte que está ardiendo, y dos tercios en la parte verde. Al avanzar la tierra que

levanta la pala en la zona verde, escurre por la misma y envuelve el combustible en llamas

ahogándolo, envolviéndolo y cubriéndolo. Esta no es la única forma de empleo de los tractores de

cadenas, pudiendo trabajar perpendicularmente a la línea de frente, empujando tierra y rescoldos

hacia el interior del incendio. Si por las dimensiones del combustible se pueden formar calderas,

habrá que sanear la línea en la fase de liquidación, arrastrando los rescoldos enterrados al interior

de la zona quemada.

Cuando hay aparición de focos secundarios, excesiva velocidad de avance del incendio, gran

intensidad o una orografía que no nos permite acercarnos al incendio, habrá que realizar un ataque

indirecto.

Línea de defensa

Se actúa sobre el lado del combustible únicamente, y se realizan todas las pautas y condicionante

que tiene, al igual que en la construcción manual y que veremos más adelante.

Se dispone la pala para que el combustible esté al lado contrario de donde avanza el fuego, pero si la

pendiente de la ladera obliga a que por la posición de la pala, el combustible se tenga que depositar

en el lado por el que avanza el fuego, se enterrará lo mejor posible y se dará mayor anchura a la

línea de defensa.

Línea de quema/contrafuegos

Cuando no hay una línea clara de apoyo, se abre una línea de defensa y se quema desde ella en

dirección al incendio, siempre una vez más, que podamos controlar el fuego que hemos creado.

Si es una quema de ensanche, el fuego que hemos creado se apaga cuando hayamos ampliado la
seguridad de la línea que abrió el tractor.

Si es un contrafuego se debe realizar con el debido cuidado y cuando las condiciones meteorológicas

y el incendio lo aconsejen.

Remate de perímetros

La maquinaria es muy útil en las labores de liquidación y remate de incendios, abriendo una línea

perimetral en el borde del incendio, siempre con la misma premisa “lo negro a lo negro y lo verde a

lo verde” por lo que habrá que disponer la pala para que si por la posición y la pendiente no

podemos hacerlo, la máquina deberá separarse, como en el ataque directo, y controlar solo en la

parte sin quemar, revisando el personal auxiliar (los retenes) que en el borde no se ha sacado

material quemado a la zona sin quemar.

Labores auxiliares

La maquinaria en muchas ocasiones no realiza un ataque al incendio, sino que se puede utilizar para

realizar trabajos auxiliares, para que puedan realizar otras labores otros equipos de extinción como:

Apertura de acceso a vehículos, motobombas, retenes, etc.

Adecuación de puntos de agua, para la carga de vehículos motobomba o helicópteros, etc.

Retenes de maquinaria pesada

Un buen dispositivo de maquinaria pesada se ha de componer de maquinaria de retén

permanentemente de guardia y maquinaria localizada en sus respectivos tajos. De esa forma, se

puede contar con un número elevado de tractores disponibles para su posible intervención. En algún
incendio pueden ser requeridos más de los que se dispone de guardia, y en otras ocasiones un

tractor localizado en su tajo puede estar más cercano al incendio que el de guardia.

El retén de maquinaria pesada estará compuesto por:

Tractor, con equipo de comunicaciones banda FM y teléfono móvil. El equipo de

comunicaciones se ha de adaptar para amortigua los fuertes golpes y vibraciones.

Camión góndola con una longitud aproximada de 16 metros, igualmente dotado de equipo de

comunicaciones y teléfono móvil. Para mejorar los traslados es mejor utilizar góndolas cortas,

debidamente autorizadas por industria, tráfico y otros organismos competentes. La góndola

debe ir dotada de avisador luminoso.

Vehículo todo terreno del palista portando un depósito de gasoil de unos 300 litros con equipo

de bombeo, filtrado, etc., para repostar al tractor. Este vehículo todo terreno debe llevar

equipo de comunicaciones y avisador luminoso. En la mayoría de los traslados este vehículo es

el que circula delante de la góndola alertando al tráfico de la circulación de un transporte

especial.

Es fundamental la situación de permanente alerta las 24 horas del día, por lo que el tractor se

encuentra permanentemente cargado en la góndola, teniendo además la pala montada. Con

ello lo que se consigue es no perder tiempo en las operaciones de cargue del tractor y montaje

de la pala. El hecho de llevar la cuchilla montada, tiene el inconveniente de requerir una mayor

anchura en el transporte por carretera, lo que le convierte en transporte especial.

Su localización, debe fijarse en un cómodo aparcamiento próximo al nudo de comunicaciones

más idóneo para acudir a los montes de la zona que está protegiendo. Hay que evitar ubicarlos

dentro de núcleos urbanos y en sitios en los que para salir deba circular por rondas interiores.

Se puede llegar a perder bastante tiempo si para la salida del retén se depende de más de una

demarcación para asignar acompañamiento: para atravesar la ciudad y rondas interiores es

necesario la policía municipal, y una vez en carretera deben ser acompañados por Guardia Civil

o Policías Autonómicas.

El número de retenes dependerá de la superficie a proteger, masas importantes de vegetación,

el número de incendios, las posibilidades de desplazamiento, el presupuesto asignado, etc.

Cada retén de maquinaria no debe tener un radio de acción superior a 150 KM.

Una premisa muy importante a la hora de la adjudicación de los retenes de maquinaria es la


experiencia, no ya de la empresa, sino del chofer de la góndola y lo más importante, del palista.

Un retén de maquinaria en el que el chofer y palista tienen experiencia en incendios y conocen

la zona de influencia del retén, garantiza la rapidez de la salida, un desplazamiento por el

camino más corto y sobre todo una gran eficacia en la extinción.

El trabajo más intenso que realizan los medios de extinción terrestre tiene lugar lejos de las vías

principales (calles, carreteras nacionales, autopistas, etc.) cuyas características están normalizadas

para ofrecer límites de velocidad seguros y adecuados. La red de viales integrada por pistas y/o

caminos es el entorno de trabajo más común y peligroso para estos medios de extinción terrestres;

apenas existe cartografía, y si la hay en la mayoría de los casos está incompleta o desactualizada y

casi en ninguna zona podemos encontrar cartografía que recoja las características más importantes:

anchura, estado del firme, pendiente, señalización, etc.

Vehículos

A hora de seleccionar rutas hay que tener en cuenta los siguientes criterios:

Anchura del vial, en metros.

Sistemas de evacuación de agua: cunetas, tajeas, sumideros y/o badenes.

Tipo de firme: asfalto, zahorra, tierra u hormigón.

Estado del firme. Clasificado como bueno, regular o malo en función de la presencia de

incidencias tales como; cárcavas, baches, barrizales o vegetación.

Bueno: cuando el vial no presenta en todo su recorrido ninguna incidencia o cuando

existiendo presencia de vegetación ésta no supera los 30 cm de altitud y las roderas

sean bien visibles.

Regular: cuando el vial presenta incidencias de manera puntual (cada 250 metros

como máximo).

Malo: cuando la presencia de incidencias es constante.

Pendientes. Se establecen tres intervalos: de 0-6%, de 6-20% y >20%.

Señalización. Se fijan 3 tipos de señalización:

Mala: bien cuando no exista, ésta sea equívoca o esté en mal estado de conservación.

Regular: cuando aun existiendo sea poco visible.


Buena: cuando existen, son claras, están en buen estado y son visibles.

Estrechamientos. Principalmente se trata de puntos en núcleos urbanos o puentes en fondos de

valle. En vías menos de 6 metros de ancho se considera estrechamiento aquel tramo de vía con

menos de 2 metros de ancho, mientras que en vías de más de 6 metros se considera

estrechamiento tramos de menos de 4 metros.

Volvederos. Zonas sobre vías de tierra donde es posible cambiar de sentido.

Puntos de agua. Se caracterizan las vías de acceso a los mismos.

Normas de seguridad en los desplazamientos

Durante el transporte, es importante que el equipaje esté bien distribuido: las herramientas

cortantes deben ir bien sujetas y los combustibles han de quedar aislados de los pasajeros, la comida

y el agua.

En trayectos por carretera el conductor ha de respetar las normas de circulación, y en caminos o

pistas ha de mantener las mismas precauciones que si no hubiese incendio. Los automóviles de las

cuadrillas no son vehículos prioritarios.

Los peones de las cuadrillas de tierra recogen las herramientas que estuvieran usando, se van

poniendo la funda ignífuga y las botas, y preparan el resto del EPI para cogerlo al llegar al incendio.

La salida del tajo hacia el incendio se debe hacer con tranquilidad pero sin perder tiempo.

En algunas ocasiones, se trasladan cuadrillas de tierra en helicóptero. Para hacerlo es preciso que

todos sus integrantes hayan entrenado el embarque y desembarque.

Limitaciones de los vehículos

Aquellos caminos en los que sea necesario establecer un límite de velocidad se señalizarán con el

mismo tipo de señales que se utilizan en las vías públicas. Si se considera necesario se pueden

construir badenes para obligar a disminuir esa velocidad. Estos badenes serán similares a los que se

construyen en las vías públicas y deben estar señalizados.

Necesidades mínimas de las pistas y caminos

No todos los caminos van a permitir el tránsito de todo tipo de vehículos, ni todo tipo de vehículos es

necesario que circulen por todo tipo de caminos, sino que cada camino va a cumplir unas
determinadas funciones y va a permitir la circulación de un determinado tipo de vehículos.

En función de la posibilidad de tránsito a través de los caminos por los diferentes vehículos a motor

(definida por las características del camino: pendiente, anchura, firme, etc.), estableceremos una

clasificación de los diferentes caminos.

La clasificación es la siguiente:

Caminos de primer orden: son aquellos caminos que permiten la circulación del mismo tipo

de vehículos que circulan por las vías interurbanas (carreteras) y siempre que las condiciones

meteorológicas permitan la circulación por éstas. Estos caminos tienen unas características

(trazado, anchura, etc.) que permiten la circulación de todo tipo de vehículos y un firme

consolidado (zahorras, asfalto, etc.) que permite la circulación con lluvia o tiempo húmedo. En

las únicas ocasiones que los vehículos no podrían circular por esos caminos sería cuando estén

cubiertos de nieve, helados o en situaciones parecidas; que son situaciones que, sin otro tipo de

actuación, tampoco permitirían la circulación de vehículos por las carreteras.

Caminos de segundo orden: son aquellos caminos que permiten la circulación del mismo tipo

de vehículos que circulan por las vías interurbanas, siempre que las condiciones

meteorológicas permitan la circulación por esos caminos. Son caminos que en cuanto a

trazado, anchura, etc., tienen las mismas características que los caminos de primer orden pero

que no tienen un firme consolidado, de manera que cuando el camino esté húmedo (por lluvia,

nieve, etc.) puede impedir la circulación de algún tipo de vehículo o de todos, debido a que se

forma barro, a que el camino es deslizante, etc. En todo caso, cuando el firme está seco estos

caminos deben permitir la circulación de todo tipo de vehículos y para ello deben tener obras

que permitan el paso a través de zonas húmedas, cursos de agua u otro tipo de obstáculos

similares.

Caminos de tercer orden: aquellos caminos que permiten la circulación de autobombas

forestales, siempre que las condiciones meteorológicas no lo impidan. Estos caminos tienen las

características necesarias (anchura, pendiente, etc.) para permitir el paso de ese tipo de

vehículos, siempre que el firme del camino esté seco. Sólo dispondrán de obras para superar

aquellos obstáculos que por sí mismos no pueden superar ese tipo de vehículos. Al permitir la

circulación de autobombas forestales, se supone que también permiten la circulación de

vehículos todo terreno de menor tamaño.


Las condiciones que tiene que cumplir el trazado de los diferentes tipos de caminos para tener esa

capacidad de tránsito son las siguientes:

Anchura mínima: se corresponde con la anchura de la plataforma del camino y que siempre

es apta para la circulación de los vehículos. Esta anchura se debe ampliar en las curvas en 1

metro en los caminos de Primer Orden, en 2 metros en los de Segundo Orden y en 1 o 2 metros

en los de Tercer Orden.

Pendiente máxima: es la pendiente longitudinal máxima que puede tener el camino y que sólo

debe mantenerse en tramos de 50 m. de longitud como máximo. Esta pendiente podría

superarse en algunas ocasiones, pero no se podría comprometer la capacidad de tránsito del

camino en cuestión. Esto generalmente obligará a mejorar el firme del camino, para que los

diferentes vehículos puedan superar esas zonas, asfaltando o pavimentando con hormigón esos

tramos.

Pendiente media: es el margen de valores entre los que se recomienda que se mantenga la

pendiente longitudinal del camino. Los caminos de Segundo y Tercer Orden pueden tener el

valor medio que sea preciso, pero se indica entre paréntesis los valores medios entre los que se

debería mantener. Evidentemente, siempre que sea posible es mejor que el camino tenga una

pendiente longitudinal inferior a cualquiera de esos valores medios.

Radio mínimo de las curvas: es el radio mínimo que deben tener las curvas de estos

caminos, medido en la parte exterior del camino.

Peralte de las curvas: al igual que las carreteras, la plataforma de este tipo de caminos

debería tener una pendiente transversal (aproximadamente un 3%) hacia el interior de la curva

para facilitar el agarre de los vehículos en esas zonas (peralte). En nuestro caso, debido a la
simplicidad de los métodos de diseño y construcción, vamos a obviar esta condición y será

suficiente con que la plataforma de los caminos en estas zonas no tenga pendiente transversal

hacia el exterior del camino y sea llana. En general, la baja velocidad de circulación de los

vehículos por este tipo de caminos tampoco hará necesario el peralte. Es evidente que siempre

que sea posible la realización de esos peraltes, deberían realizarse.

Cuneta: se indica la necesidad de que los caminos incorporen este elemento. En los caminos

de Segundo Orden se puede prescindir de la cuneta en aquellos casos en los que el firme del

camino no se va a erosionar por el agua: zonas de roca. En los caminos de Tercer Orden se

puede prescindir siempre de la cuneta, debido a su escaso tráfico y al poco mantenimiento que

van a tener. Por esos mismos motivos se recomienda que no tengan cuneta y que ésta se

sustituya por cortes transversales para la evacuación del agua, cuyas características se

explican en el apartado de construcción.

Firme: se indican cuáles deben ser las condiciones mínimas que debe tener el firme del

camino. En los caminos de Primer Orden es necesario que el firme este refinado y consolidado

con los materiales oportunos para que se puedan cumplir las condiciones de tránsito. En los

caminos de Segundo Orden, como mínimo es necesario que el firme se refine con

motoniveladora, eliminando hoyos, piedras, raíces, etc. y, para cumplir las condiciones, suele

ser necesario compactar el camino con un rodillo vibrador, aunque no siempre es necesario. La

única condición que debe tener el firme de los caminos de Tercer Orden es que no presente

obstáculos que impidan el paso de autobombas forestales o vehículos todo terreno de menor

tamaño. Para ello no deben existir hoyos que impidan ese paso, piedras, tocones, etc.

Pendiente transversal de la plataforma del camino: con la finalidad de evacuar el agua de

las precipitaciones, la plataforma del camino deberá tener una pendiente transversal hacia el

exterior del camino de entre un 1 y un 3%. Excepto en las curvas, por lo que ya se ha explicado.

En el apartado de construcción se amplían las condiciones sobre este punto.

Cruce vehículos: se indica cuando se pueden cruzar dos vehículos en el camino. En los

caminos de Segundo y Tercer Orden deben existir espacios que permitan el cruce de dos

vehículos cada 200 m. como máximo. Esos espacios pueden ser el cruce con otros caminos,

cortafuegos, etc., aprovechando zonas llanas ya existentes o se pueden construir ensanches a

la vez que se construye el camino.

Trazado de rutas óptimas


Actualmente se utilizan herramientas de cálculo con tecnología ESRI (sistemas de información

geográfica). Con estas herramientas se intenta modelizar la realidad con la que se encuentra un

conductor al iniciar un desplazamiento.

Estos cálculos se realizan teniendo en cuenta diferentes aspectos como:

Clasificación de las vías para permitir la jerarquización de las mismas. Circular por una

carretera nacional tiene preferencia sobre una carretera comarcal.

Velocidad (máxima según vehículo) ancho y pendiente determinarán que camino es el óptimo

desde el lugar de salida hasta el incendio.

Datos de los vehículos.

Tiempo de intervención

El tiempo de intervención está directamente relacionado con el tiempo de llegada de los equipos

terrestres de extinción hasta la localización del incendio forestal. La utilización de medios aéreos

modifica significativamente y sin duda positivamente esta hipótesis de trabajo, pero como se ha

dicho anteriormente los cálculos se llevan a cabo considerando las peores condiciones, que para este

criterio se vinculan a la ausencia de medios aéreos.

Se considera como suma del tiempo de llegada de los vehículos por carretera y/o pista forestal y el

tiempo de acceso a pie desde ésta hasta el frente del incendio.

El tiempo de llegada por carretera y/o pista forestal corresponde al tiempo que necesita el vehículo

autobomba para llegar a la localización del incendio.

MEDIA (Km/h)
Carretera asfaltada 1 45,4
Pista forestal en buen estado 2 26,1
Pista forestal en estado medio 3 18,4
Pista forestal en mal estado 4 12

El tiempo de acceso a pie depende de la distancia al frente del incendio desde la carretera y/o pista
forestal más próxima a éste. Se toma como consideración previa que los vehículos están equipados con

bombas de alta presión (> 50 atm) y que se usan mangueras de 25 mm de diámetro en tramos de 20

m de longitud.

< 15 min 1´ 2´ 3´
15-20 min 2´ 2´ 3´
> 20 min 3´ 3´ 3´

Las herramientas o equipos mecánicos más utilizados son, básicamente: las motosierras y las

motodesbrozadoras.

Motosierra: son máquinas compuestas por un conjunto de elementos cortantes movidos por un

motor de dos tiempos que tienen como misión cortar el combustible. En la lucha contra los incendios

forestales se suelen utilizar modelos ligeros, de potencia media, con 4 ó 5 kg. de peso. Es una

herramienta muy útil que aumenta enormemente el rendimiento en el trabajo, aunque requiere

cierta especialización y conlleva riesgos adicionales debido a la inflamabilidad del combustible y la

potencia de corte. Para su uso se requiere el equipo de protección individual (EPI) de motoserrista:

casco con protector auditivo y pantalla, zahón o pantalón, guantes y botas de seguridad).

Como norma general no deben utilizarse en ataque directo, puesto que contiene combustibles y el

trabajo es muy cerca de las llamas. Se usan, aunque sólo en ocasiones, en ataque indirecto como

herramientas de corte, debido a la incomodidad de su transporte.

Es un elemento auxiliar para las cuadrillas de extinción de incendios, cuya misión es cortar las
ramas y matorral grueso con el fin de ayudar a crear líneas de defensa, fajas auxiliares y

cortafuegos.

Se prestará especial atención a aquellos dispositivos que disminuyan la posibilidad de accidentes y

faciliten el trabajo, con garras, protectores de mano, frenos automáticos de cadena, dispositivos

antirrebote contra rotura de cadena, amortiguación de vibraciones, bajo nivel de ruidos, ligereza del

conjunto, etc.

Solo aquellos operarios capacitados en el uso de la motosierra deberán ser los responsables de su

utilización dentro de la organización de la cuadrilla de combatientes. Y deberán observar las

siguientes condiciones de uso:

La cadena estará con la tensión adecuada.

Verificará el engrase del piñón de la espada.

Cuidará de la presencia y buen estado del freno de cadena, del bloqueo del acelerador, de la

cadena de seguridad, del tope de seguridad en caso de rotura de cadena y del protector de la

mano.

Antes de operar con cualquier maquinaria, debemos asegurarnos que hemos leído el manual en

profundidad, tomando nota de todas las instrucciones de seguridad y operaciones.

Se debe aprender muy bien los controles para actuar instantáneamente en caso de una emergencia y

poder parar la máquina en forma rápida.

El tema de la seguridad en las tareas forestales es muy delicado, sin embargo, centrándonos en

la maquinaria ligera que nos ocupa en este caso, podemos dar las siguientes normas generales a

modo de resumen:

La primera recomendación, si tenemos una maquinaria operada por gasolina, es de almacenar

el combustible en un depósito de seguridad. Debe llenarse en el exterior, lejos de posibles

fuentes de ignición.

Durante su uso debemos asegurarnos que todas las guardas de seguridad estén en su sitio y

mantener afiladas las cuchillas. Si golpeamos un objeto extraño o empieza a funcionar mal,

mejor apagarla antes de inspeccionar el daño.


Mantener los pies y manos lejos de las zonas de corte de la maquinaria. No tratar de acceder a

la parte inferior de la motosierra cuando ésta esté operando y hacer todos los ajustes con el

motor apagado.

No dirigir la herramienta de corte hacia otros operarios que estén próximos.

Antes de cada uso, revisar las herramientas para ver si hay algo en mal estado o cubiertas

rajadas o rotas. Si presenta daños, no debemos usarlo, y menos intentar repararlo por sí

mismo.

Tener cuidado con las marcas de advertencia: no permitir que las herramientas se mojen, a

menos que estén preparadas para ello.

Nunca alterar el producto.

En el caso de motosierras una protección de la cuchilla es una necesidad.

Para evitar reacciones violentas, siempre esperar que la cuchilla de la motosierra haya parado

antes de retirarla del área que está cortando. La reacción violenta puede ocurrir cuando la

cuchilla se atasca o se atranca en la madera.

Siempre el operario deberá conocer las distintas técnicas de corte, por lo que la capacitación

previa en el correcto uso de esta herramienta debe ser la primera norma de seguridad.

Cuando la tarea está completada, apagar el motor. Asegurarse de la cuchilla haya parado y

desconectar antes de limpiar la motosierra.

Motodesbrozadora: son máquinas portátiles de hasta 14 kg de peso. Para facilitar su manejo la

distribución de cargas se halla equilibrada en torno a un largo brazo y se sujeta al cuerpo por medio

de un arnés. La utilización más común de esta herramienta es el desbroce de monte bajo.


En cuanto a las normas y protocolos de seguridad:

Se mantendrá

Se mantendrá una distancia de seguridad entre operarios mínima de 10 m.

Emplear siempre recipientes homologados para el transporte de gasolina.

Agitar brevemente la herramienta una vez repostada, con el fin de homogeneizar la mezcla.

Prohibido fumar durante las operaciones de reportaje.

No se debe arrancar nunca la motodesbrozadora cerca de los recipientes empleados para el

transporte del combustible.

Mantener la motodesbrozadora parada en los traslados largos.

En el caso de desplazamientos cortos, hay que mantener el embrague bloqueado.

Protección del utensilio de corte para el transporte y almacenamiento de la herramienta.


Manuales de montaje de herramientas y equipos

Una vez que se adquiere el equipo, y en el propio proceso de adquisición, el empleador ha de

satisfacer todos aquellos elementos que son necesarios para un desarrollo eficaz de la información, y

que, esencialmente, se concretan en los siguientes puntos:

La información sobre cada equipo, necesaria para el desarrollo de los criterios de selección

y uso, deberá facilitarse y estar disponible en las empresas y/o establecimientos. Es importante

señalar que la satisfacción de este precepto es útil no sólo para el trabajador, sino también

para el suministrador del equipo, lo cual puede resultar de capital importancia a la hora de

completar un correcto proceso de selección.

El empleador informará al trabajador, previamente a su uso, de los riesgos contra los que

protege el equipo. Es también muy importante recalcar de qué no le protege y cuál es la

limitación de uso del equipo.

El empleador garantizará la formación y organizará, en su caso, sesiones de entrenamiento.

En este sentido, la participación del fabricante o de su suministrador, en estas sesiones

de entrenamiento, puede resultar especialmente ilustrativa.

Se deberán seguir unas normas generales en cuanto al uso de los equipos de protección individual, a

saber:

El tiempo durante el que el equipo ha de llevarse se determinará en función de la gravedad del

riesgo, de la frecuencia de exposición al riesgo, de las características del puesto de trabajo y de

las prestaciones del equipo.

El equipo será de uso personal. En casos especiales de varios usuarios, se tomarán las medidas

necesarias que aseguren la higiene de los mismos.

El equipo sólo podrá utilizarse para los usos previstos, salvo en casos excepcionales. En

cualquier caso, deberá usarse conforme al manual de instrucciones, el cual será comprensible

para los trabajadores.

En cuanto a las recomendaciones específicas se estará a lo dictado en los protocolos, procedimientos

e instrucciones de trabajo de cada unidad de intervención. No obstante, el sentido común nos indica
una serie de pautas orientativas que se presentan a continuación:

Todos los EPIs tienen una forma de limpiarlos y mantenerlos según recomendaciones del

fabricante.

Las inspecciones y mantenimiento de los equipos de protección deben realizarse a diario

mediante protocolo normalizado y cada vez que éstos son usados en alguna emergencia, deben

ser lavados y limpiados.

Si en alguna inspección apareciere un equipo desgastado severamente, roto o dañado,

etcétera, deberá sustituirse de inmediato.

Los equipos de protección son muy costosos y el personal debe velar por el cuidado. Revisar el

arnés y buen uso de los mismos.

También se recomienda:

Limpiar la suciedad del exterior (acumula más calor)

Eliminar los productos químicos, aceites y petróleo, los cuales pueden descomponer el material

de los equipos de protección.


Normalización y homologación de herramientas y equipos

A nivel general, la ley regula las condiciones de diseño, fabricación y comercialización, estableciendo

las disposiciones mínimas de seguridad y salud en el lugar de trabajo.

Las principales normas generales que regulan los EPI son:

A nivel europeo, la Directiva 89/686/CEE, que establece las exigencias mínimas exigidas a los

EPI, y la Directiva 89/656/CEE que identifica las condiciones de seguridad y salud que han de

garantizar el uso de estos EPI.

En España, estas Directivas han sido transpuestas por el Real Decreto 1407/1992, de 20 de

noviembre, que regula la comercialización y circulación de los EPI dentro de la CE (Comunidad

Europea) y el Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo, que identifica las condiciones de

seguridad y salud que han de garantizar las disposiciones mínimas de seguridad y salud

relativas a la utilización de equipos de protección individual en España.

Estas leyes convergen en la obligación del empleador, de proporcionar equipos de protección

adecuados al objetivo de prevenir riesgos y efectos perjudiciales para la salud de los trabajadores.

La Directiva 89/686/CEE y el Real Decreto 1407/1992 por el que se traspone a la legislación

española, surgen por la necesidad de armonizar la legislación existente en cada uno de los países de

la Unión Europea en relación a los EPI (diseño, requisitos de fabricación, especificaciones técnicas y

respuesta a las exigencias de uso). Esta Directiva trajo consigo un proceso de normalización y

estandarización de las especificaciones técnicas de los EPI en todo el territorio de la Unión.

La Directiva 89/656/CEE (que excluye a los servicios de Socorro y Salvamento, aunque no queda

automáticamente vedada la aplicación de su contenido) y el Real Decreto 73/1997, que lo transpone

a la legislación española, se orientan a regular el uso de los EPI en el contexto laboral.

Estas normas derivan de la Directiva 89/391/CEE referente a la aplicación de medidas para

promover la mejora de la seguridad y la salud de los trabajadores, que no será aplicable a los

servicios de extinción, policía, protección civil, etc. en aquello que sea incompatible con las

singularidades que estos servicios tienen. No obstante prevé que se deben fijar las medidas mínimas

que deben adoptarse para una adecuada protección. Para ello se debe determinar el riesgo o los
riesgos frente a los que debe ofrecerse protección, las partes del cuerpo a proteger y el tipo de

equipo o equipos de protección individual que deberán utilizarse.

Los empleadores están obligados a analizar y evaluar los riesgos, en base a los cuales deberán

determinar los EPI a usar en su ámbito laboral, así como asegurar ciertas condiciones de utilización,

mantenimiento, información y formación.


Señalización

Son elementos que utilizaremos para señalizar nuestra posición, balizar y autoprotegernos en

emergencias. Se utiliza en intervenciones en accidentes de tráfico, intervenciones nocturnas en ríos

y pantanos, balizamientos de zonas de trabajo en incendios y derrumbes, etc.

Conos de señalización: Sirven para señalizar y limitar zonas de actuación. Son apropiados en

condiciones meteorológicas adversas y en intervenciones tanto diurnas como nocturnas.

Deben cumplir con la norma EN 13422:2004 de señalización vertical de carreteras. Dispositivos de

advertencia portátiles deformables y delineadores. Señalización de tráfico de carretera portátil.

Conos y cilindros. (Ratificada por AENOR en agosto de 2006.)

Pueden ser:

Fijos: Es un cono de una sola pieza con carga de arena para evitar su vuelco. Son pequeños y

compactos. Mide unos 46 cm de alto y no requiere más mantenimiento que su limpieza

periódica.

Retráctiles: están hechos de tela impermeable y ABS, e incorpora tela reflectante. Pueden ser

de diferentes alturas (30 cm – 70 cm) y en la punta puede haber una pequeña luz con un

interruptor en su parte inferior que funciona con dos pilas tipo AA y que se enciende cuando se

estiran por completo.


Balizas luminosas y cintas de señalización: sistema para señalizar o acotar zonas de peligro

mediante dispositivos luminosos zonas de actuación. Las cintas de señalización sirven para delimitar

la zona de actuación en emergencia o acotar zonas de peligro.

Señales de precaución/peligro específico: avisan de la existencia de riesgos para la integridad

física de las personas, animales o enseres vinculados a una zona determinada. Su objetivo es que las

personas que lo lean eviten esos riesgos (prohibición de paso) o tomen las precauciones y

protecciones adecuadas, previniendo accidentes derivados de las propias intervenciones.


Planificación de las actividades de mantenimiento:

Revisiones: diarias, semanales, mensuales, anuales, etc.

Cada mes: se debe revisar el equipo y verificar la presión del cilindro de aire para asegurarse

que la unidad esté en condiciones de uso. Cualquier equipo que la presión del cilindro está

debajo del 80% de la presión máxima se debe remover del servicio, para volverse a cargar y

revisarse para ver si hay fugas.

Cada 12 meses: se debe llevar a cabo una prueba de operaciones para asegurarse que la

unidad esté funcionando adecuadamente. Esta prueba consiste en hacer operar la unidad y

registrar todos los parámetros fundamentales. Además, inspeccione la máscara, arnés y las

mangueras de aire, cambie cualquier componente que muestre señales de desgaste, abuso,

quebraduras u otro deterioro. No trate de reparar los agujeros o las rajaduras en la capucha.

Vuelva a llenar el cilindro de aire y póngalo en servicio nuevamente.

Cuando proceda: verificar la fecha de la prueba hidrostática estampada en la ojiva de la

botella de aire. Se estará a lo dispuesto en la Instrucción Técnica Complementaria MIE AP-18,

aprobada por R.D. 366/2005, de 8 de abril, referente a instalaciones de carga e inspección de

botellas de equipos respiratorios autónomos para actividades subacuáticas y trabajos de

superficie (BOE nº 100 de 27 de abril de 2005).

Fichas de mantenimiento

Para conseguir un buen control del plan de mantenimiento se puede recurrir al uso de unas fichas

de datos sobre los medios materiales disponibles en las que consten la referencia del plano de

ubicación, la zona, el código de la instalación o elemento controlado, sus características, la empresa

responsable del mantenimiento, periodicidad mínima de revisión, fecha de la última revisión, fecha

de caducidad (si procede) y observaciones. Estos datos pueden ser informatizados de manera que, al

establecerse una consulta mensual sistematizada, aparezca en el listado de ordenador la actualidad

de cada elemento controlado, pudiendo saberse el número total de las revisiones a realizar en ese

mes, así como las sustituciones precisas y las observaciones sobre el estado de conservación u otras

incidencias.
Independientemente de las operaciones anuales y quinquenales reglamentadas a realizar por el

fabricante, instalador del equipo o sistema o por una empresa mantenedora autorizada, están las

otras operaciones trimestrales y semestrales que pueden llevarse a cabo por empresa mantenedora

autorizada o por el usuario de la instalación.

Estas últimas en caso de realizarse por el propio usuario pueden distribuirse racionalmente entre el

personal de producción y el de mantenimiento, asignando las comprobaciones que no necesiten

desmontaje, calibración o medida a los operarios de producción del área, y las que sí lo requieran, al

de mantenimiento. En algunas de estas últimas se puede implicar al grupo propio de lucha contra

incendios, como por ejemplo las relativas a los extintores, en lo que se refiere a su accesibilidad,

estado aparente de conservación, estado de carga del extintor y del botellín de gas impulsor así

como el estado de las partes mecánicas. De esta manera se incorporan las revisiones descritas, al

plan de entrenamiento continuado del grupo interno de bomberos.

Listados de comprobación de los diferentes equipos

A modo orientativo se propone la siguiente lista de comprobación o check list, para los equipos

relacionados con las vías respiratorias:

¿Está llena la botella de aire?

¿Los medidores funcionan?

¿La alarma de baja presión funciona?

¿Las conexiones de manguera están en buen estado de funcionamiento? (prueba y control de

fugas).

¿La Mascarilla está limpia y en buen estado de funcionamiento? (prueba y control de fugas).

¿El arnés y la espaldera no presentan deterioros?

¿Las válvulas del equipo están operacionales y en buen estado de funcionamiento? (prueba y

control de fugas).

El equipo está listo para ser usado.

Registrar los detalles de las pruebas y archivarlos con la siguiente información:

Nombre del responsable del aparato.

Datos del aparato junto con su número de identificación.


Fecha de la prueba, nombre y firma del controlador.

Detalle de cualquier falla detectada y la corrección.

La presión de aire en el cilindro.

Además a cada herramienta o equipo que se utilice podemos hacerle diferentes comprobaciones,

como por ejemplo:

Grupo portátil: Después de cada uso, se revisará la bomba. Para ello, es necesario:

Inspeccionar para localizar posibles daños.

Revisar los niveles de todos los líquidos: combustible, aceite del motor y líquido hidráulico

Colocar la llave de paso del combustible en posición Off.

Comprobar que los racores están limpios. Colocar los tapones guardapolvos limpios. Tanto los

racores de conexión como los protectores conectados entre sí cuando no cubren el racor deben

ser manipulados en ambientes limpios de impurezas.

Bomba manual: Antes y después de su uso se debe realizar una revisión destinada a:

Inspeccionar para localizar posibles daños.

Revisar los niveles de todos los líquidos.

Comprobar que los racores están limpios.

Colocar los tapones guardapolvos limpios.

Cizalla hidráulica: Tras cada uso se efectuará una comprobación visual del estado de todos sus

componentes. En caso de observarse cualquier disfunción, o para un mantenimiento más

especializado, se puede acudir al Servicio Técnico del fabricante.

Control de las actividades de mantenimiento

Las revisiones se indican en el Real Decreto 513/2017, de 22 de mayo, por el que se aprueba el
Reglamento de instalaciones de protección contra incendios. Se ha incorporado una columna de

observaciones importantes extraídas de la reglamentación, recordando la adecuación a las Normas

UNE correspondientes, detalles relativos a la ubicación y otros aspectos a tener en cuenta para la
realización de las revisiones.

Independientemente de las revisiones periódicas reglamentarias, los equipos de lucha contra el

fuego deberían ser contemplados también en las revisiones periódicas de los lugares de trabajo a

realizar por los responsables de las diferentes unidades, a fin de detectar posibles anomalías

frecuentes (localización y/o acceso dificultoso, ausencia de equipo, ubicación incorrecta, etc.). De

esta forma se pretende que tales equipos sean considerados como algo propio de cada unidad

funcional y, por tanto, sean controlados en primera instancia por los responsables directos de las

distintas unidades.

Como ejemplo, en el BOE número 139, de 12 de junio de 2017 se especifican las operaciones a

realizar por personal especializado del fabricante, de una empresa mantenedora, o bien, por el

personal del usuario o titular de la instalación:

Parte del programa de mantenimiento trimestral y semestral de los sistemas de protección activa
contra incendios.
Histórico de averías y reparaciones

Este aspecto es un poco orientativo, en el aspecto de que lo que tenemos que hacer simplemente es

llevar a cabo un historial tanto de las averías de nuestros equipos como de las reparaciones. El

siguiente modelo es un ejemplo de cómo lo podemos llevar a cabo:

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