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ESTER

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ESTER

Asuero, rey de los persas, dominaba un


enorme imperio que abarcaba desde
África hasta la India. Era muy rico y
generoso: organizaba fiestas que
duraban días en las que invitaba a
cientos de personas. Su palacio tenía
lujosos jardines y amplias habitaciones.
El suelo y las columnas eran de mármol;
las cortinas blancas, verdes y azules. En
sus banquetes relucían platos y copas de
oro.

Un día el rey Asuero decidió buscar


entre todas las mujeres del reino a la
más destacada para hacerla su esposa.
Los ordenó a sus guardas que buscaran
en todo el reino a las jóvenes más
inteligentes y hermosas y que las
llevaran a palacio. Entre estas jóvenes
estaba Ester, una joven hebrea de gran
belleza y hermoso corazón.

Ester era huérfana y vivía con su tío


Mardoqueo, que la quería como a una hija.
Cuando Mardoqueo supo que Ester se iba a
presentar delante del rey sospechó que Asuero
iba a enamorarse de ella.Para protegerla, le
aconsejó que no le dijera a nadie que era
hebrea.
Y así fue, tal y como Mardoqueo imaginó, el rey se
quedó impresionado por la sencillez y la belleza de
Ester y le ofreció casarse con él. Ester aceptó pero
no le dijo que era hebrea.

Asuero celebró una fiesta, la mayor fiesta celebrada nunca


en palacio. Asuero coronó a Ester como esposa y reina de
los persas. Todos se alegraron por la felicidad de la nueva
pareja. Mardoqueo también estaba feliz.

Todos estaban felices en el palacio, todos excepto el


envidioso Amán, quien maquinaba traicionar al rey.
Amán era ministro del rey. Su orgullo era tal que
exigía que todos los sirvientes reales se arrodillaran
ante él o cuando lo viesen llegar. Mardoqueo se
negaba a arrodillarse delante de Amán porque según
le explicó, los hebreos solo se arrodillan ante Dios.

El orgulloso Amán se enfadó tanto con Mardoqueo


que fue a quejarse ante el rey.
- Hay entre los persas un pueblo que no quiere obedecer tus órdenes. Tienen sus
propias leyes y no quieren convivir con las demás personas de modo pacífico.
Acaba con los hebreos rey, o ellos acabarán contigo.
El rey Asuero, que confiaba en Amán, pensó que el pueblo hebreo era su
enemigo. Mandó asesinar a todos los hebreos, sin saber que su amada esposa
Ester era una de ellos.

Al conocer las noticias, los hebreos se


asustaron y se escondieron en sus casas.
Mardoqueo visitó a Ester para pedirle que
hablase con el rey y le contase lo que estaba
sucediendo.

Ester lloró al conocer las tristes noticias. No


sabía cómo pedirle el favor al rey, temía que se
enfadara todavía más con los hebreos.
Ella y todo el pueblo hicieron tres días de ayuno
y oración. Tras el ayuno Ester se vistió con sus
mejores vestidos, se maquilló y perfumó para ir
a ver al rey.

Cuando entró en el salón del rey, Asuero se sintió más enamorado que nunca.
Dejó que Ester hablase y que le pidiese el deseo que ella quisiera. Ester le pidió
una fiesta al día siguiente a la que tenía que acudir Amán.

Durante el banquete, Ester le habló al rey


con palabras sabias del pueblo hebreo, que
aceptaba a su rey pero que solo adoraba a
Dios.
A Asuero le gustó la sinceridad de Ester. La
reina continuó hablando del daño tan terrible
que pueden hacer la envidia y el orgullo.

El rey, preocupado por estos pensamientos


tan tristes de Ester le preguntó dónde
estaba el responsable de tanta tristeza.
- El responsable es Amán- contestó Ester sin dudarlo- Tiene miedo de que
Mardoqueo sea más importante que él, por eso desea matar a los hebreos. Te
engañó, y ahora mi pueblo está escondido. Tú eres un rey justo y valiente, y
sabrás castigar a quien lo merece.

El rey le preguntó a Amán ¿Qué le podré hacer a un hombre al que deseo honrar?
Y
Amán que venía preparar una horca para matar a Mardoqueo creyó que ese
hombre al que iban a honrar era él.
- Vestiduras reales, el caballo del rey y la corona real que está puesta en su
cabeza- contestó Amán.
- Todo lo que tú has dicho se lo darás a Mardoqueo- contestó el rey.

El rey ordenó que colgaran a Amán en la horca preparada para Mardoqueo


Los hebreos alabaron a Ester, Dios le había dado belleza pero ella supo usarla
con inteligencia para ganar el favor del rey a favor de su pueblo. Los hebreos
vivieron a partir de entonces felices por la salvación de su pueblo. Hasta el día de
hoy el pueblo judío recuerda la acción de Ester celebrando la fiesta de Purim.

DÉBORA era una gran líder de Israel, fue una mujer que Dios levantó
como profetisa y juez para aconsejar y dar dirección a las personas. Su
sabiduría venía de Dios ya que Débora oraba a Dios para que le ayudara
a aconsejar al pueblo.
Débora no era una mujer fuerte para poder vencer a un ejército, pero
tenía un arma muy poderosa, la oración. Cuando ella oraba Dios le daba
la victoria.

Un día Débora mandó llamar a


Barac. Débora le dijo que Dios le
estaba dando una orden: "Vete y
recluta 10.000 hombres entre los
hijos de Nefatalí y Zabulón. Yo voy a
llevar allí a Sísara comandante del
ejército de Jabín, rey de Canaá para luchar contigo.Él vendrá con sus
carros de hierro y sus soldados, pero tu le vencerás".

Pero Barac le respondió a Débora: "Solo


iré si tu vienes conmigo"
Débora le respondió: "Está bien, yo voy,
pero tu no tendrás la honra de la
victoria porque Dios entregará al
enemigo en manos de una mujer"
Y Débora salió con Barac y los 10.000
hombres.
Avisaron a Sísara que Barac había
subido al monte Tabor, y Sísara reunió sus carros de hierro y sus tropas.
Entonces Débora le dijo a Barac: "Ve ahora, porque el Señor te va a dar
la victoria. El Señor está contigo"

Barac bajó del monte Tabor con sus


10.000 hombres. El Señor hizo que Sísara
y su ejército entraran en pánico. Todo el
ejército enemigo fue destruido.

Sísara bajó del carro y huyó a pie hacia la


tienda de Jael.
Cuando Jael lo vio le mandó entrar en la
casa y lo tapó con una manta. Sísara le
pidió que se quedara vigilando la puerta y
si venía alguien preguntando por él le
dijera que no lo había visto.
Pero Jael aprovechó que Sísara estaba
descuidado y le dio un golpe en la cabeza,
clavándole una clavija. Sísara murió.
Cuando Barac siguiendo a Sísara se
acercó por cerca de la casa de Jael, ella le
salió a su encuentro y le dijo: "Ven que te
voy a mostrar el hombre que buscas"
Cuando Barac entró en la tienda
encontró a Sísara muerto con la clavija
en su cabeza.

En aquel día Débora y todo el pueblo de


Dios cantaron y alabaron al Señor. Y la
tierra tuvo paz durante 40 años.

CARACTERÍSTICAS DE DÉBORA
Confiaba en Dios
Ayudaba a las personas
Profetisa
Juez de Israel
Valiente
RUT En Belén de Judá vivía la familia de Elimelec, su mujer Noemí y
sus dos hijos Malon y Quilion. En Belén hubo una gran sequía que
provocó hambre en el pueblo. Elimelec y Rut decidieron emigrar a la
tierra de Moab.

Al poco tiempo de vivir en Moab


Elimelec murió y Rut se quedó sola
con sus dos hijos. Sus hijos se
casaron con mujeres Moabitas, pero
unos diez años después sus dos hijos
se mueren.
Que tristeza la de Noemí, extranjera
en la tierra de Moab, viuda, y ahora
sus hijos habían muerto. Solo le
quedaba la compañía de sus dos nueras, Orfa y Rut.

Un día Noemí habló con sus dos


nueras: "Quiero regresar a mi
tierra, con mi familia, vosotras
deberíais hacer lo mismo, volver
con vuestras familias.". Sus nueras
se abrazaron a Noemí, "No
queremos dejarte", dijeron a
Noemí. "Yo estaré bien" les
respondió su suegra. Entonces Orfa
decidió regresar a su casa con su
familia, pero Rut no quiso dejar a su suegra "Yo iré contigo, ahora mi
familia eres tu, tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios" Rut y
Noemí emprendieron su viaje rumbo a Belén.
El viaje fue largo, Noemí estaba
contenta porque su nuera Rut la
acompañaba en un duro camino de
vuelta a casa. Cuando llegaron a
Belén toda la familia las recibió con
mucha alegría.

Rut decidió que debería de hacer


algún trabajo, era la época de
recoger la cosecha y Rut iba detrás
de los espigadores recogiendo lo que éstos dejaban en el suelo. Era una
costumbre habitual dejar cebada o trigo en el suelo para que las familias
más pobres tuvieran que comer.

El propietario del campo, un hombre


bueno llamado Booz, un día se dio
cuenta de la presencia de Rut y
preguntó quién era aquella mujer.
Los trabajadores le contaron que era
la nuera de Noemí y que habían
vuelto de Moab tras quedarse viudas.

Booz era pariente de Elimelec, el


marido de Noemí. Booz se acercó a
Rut para hablar con ella. Booz fue
muy amable con Rut, "Puedes
recoger de mis campos cuanto
quieres, no necesitarás ir a otros campos. Les diré a mis trabajadores
que no te molesten".

Booz incluso la invitó a comer y beber


con sus trabajadores. Rut estaba
sorprendida del buen trato recibido y le
hizo una pregunta a Booz "¿Por qué
está siendo usted tan bueno conmigo si
no me conoce?
Booz le respondió: Yo sé quién eres
Rut, moabita y conozco lo que has
hecho por Noemí, has dejado a tu
familia por no abandonar a tu suegra y viniste a una tierra que no es la
tuya y ahora te estás ocupando de mantenerla. Que Dios te recompense
tu bondad con Noemí.

Cuando Rut llegó a su casa con toda la


comida recogida Noemí se alegró
mucho de que por fin tuvieran algo
para comer. También se alegró mucho
de que Rut estuviera espigando en los
campos de Booz, él era su pariente y
sabía que era un buen hombre. Rut
continuó por un tiempo recogiendo
espigas de trigo y de cebada en los
campos de Booz.

Booz se enamoró de Rut y quiso casarse


con ella. Según las costumbres de Israel
cuando una mujer se quedaba viuda el
familiar de su marido que fuera más
próximo tenía derecho a casarse con ella.
Y había un pariente más cercano así que
Booz tuvo que esperar a este pariente
renunciara. Booz compró las tierras de Elimelec y pudo casarse por fin
con Rut.
Rut y Booz tuvieron y hijo al que le
pusieron de nombre Obed. Obed fue
abuelo del rey David.
Esta historia bíblica nos enseña que Rut,
quien no era una mujer del pueblo de
Dios fue buena con Noemí y decidió
seguir a Noemí y seguir también al Dios
de Noemí. Dios honró a Rut puesto que
de su descendencia nació Jesús. La
decisión de Rut marcó la historia de la
humanidad.

Nuestras decisiones también pueden


cambiar la historia, por ello debemos
muy bien decidir cómo decidimos,
siempre debemos decidir obedecer a
Dios.

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