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Barbero Cap 4

Este documento analiza cuatro factores clave que condicionan los procesos de industrialización: la población, los recursos naturales, la tecnología y los factores institucionales. Dentro de cada factor, se discuten conceptos como la demanda interna, la importancia de los recursos como el carbón durante la revolución industrial, e innovación vs. invención tecnológica.

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Barbero Cap 4

Este documento analiza cuatro factores clave que condicionan los procesos de industrialización: la población, los recursos naturales, la tecnología y los factores institucionales. Dentro de cada factor, se discuten conceptos como la demanda interna, la importancia de los recursos como el carbón durante la revolución industrial, e innovación vs. invención tecnológica.

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4

IOS ffiCTOftCS CONDICIONAMOS D€


IR INDUSTRIALIZACION

La dinámica de la historia económica, de la cual el proceso de industria


lización es un aspecto, es producto de la interacción de una pluralidad de
factores, entre los cuales se incluyen variables tanto de orden económico
como no económico.
En él inciden sin duda los recursos naturales o la población con la que
cuentan un país o una región, pero también otros aspectos que son mucho
más difíciles de medir. Cuando en 1949 D avid L andes publicó un trabajo so
bre la industrialización francesa, indicó que le interesaba dar una explica
ción que fuera más allá de considerar a Francia como un país con una die
ta “ pobre en minerales” . Tradicionalmente se había insistido en que la ra
zón principal por la cual Francia no había conseguido una industrialización
tan exitosa como la inglesa o la alemana había sido la escasez de hierro y
carbón. L ande s reclamaba una visión que incluyera también factores cultu
rales, e insistía en remarcar que la sociedad francesa había sido muy con
servadora con respecto a la innovación tecnológica y a la asunción de los
riesgos que implicaba invertir en sectores no tradicionales. Más allá de que
la hipótesis de L ande s haya sido muy discutida, el ejemplo sirve para hacer
evidente la pluralidad de circunstancias que contribuyen a poner en marcha
o a obstaculizar un proceso de industrialización.
A partir del modelo propuesto por R o n d o C a mh r o n señalaremos cuatro
grupos de factores como condicionantes de los procesos de industrializa
ción-. la población, los recursos naturales, la tecnología y los factores ins
titucionales^

( i ) C am e r o n (1 9 9 5 ).
76 HISTORIA ECONOMICA Y SOCIAL GENERAL

Hemos elegido este modelo porque permite abordar la problemática de


la industrialización desde una perspectiva compleja, que incluye una diver
sidad de variables.

4,1. LA POBLACION
Desde el punto de vista económico, la población de un país constituye
un factor clave, ya que condiciona directamente tanto la oferta de mano de
obra como ia demanda interna de bienes y servicios.
Si bien la cantidad de población incide en la conformación de ía demanda
interna, una población numerosa no basta para generar un gran mercado
para la producción industrial. Para que ello ocurra, es necesario también que
los consumidores dispongan de suficientes ingresos, y que estén acostum
brados a comprar en el mercado los productos que no puedan o no quieran
elaborar por sí mismos.
Cuando la mayoría de la población de un país vive en el nivel de subsis
tencia, apenas puede satisfacer sus necesidades elementales, y no dispone
de excedentes que pueda destinar a la adquisición de bienes industriales. En
estas circunstancias, las familias campesinas elaboran en el [Link] ciertos
productos básicos, como los textiles.
A mediados del siglo XIX, la población de Rusia era muy superior a la de
cualquier país europeo, y también mayor que la de los Estados Unidos. Pero
no contribuía a generar una demanda interna elevada, ya que la mayor par
te de la población estaba constituida por campesinos en condición de ser
vidumbre.
El incremento de la población puede ser producto tanto del crecimien
to vegetativo como de la inmigración, que en muchos países jugó un papel
central a lo largo del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX. Los
Estados Unidos tenían en 1790 una población de menos de 4 millones de
habitantes; en 1780, de casi 40 millones, y en 1915, de más de 100 millones.
La tasa de natalidad era muy elevada, pero además entre 1870 y 1914 ingre
saron en el país más de 30 millones de i n m ig r a n te s .
La escasa población no es un obstáculo insalvable, ya que la producción
puede destinarse no al consumo interno, sino a la exportación, en la medi
da en que los países estén integrados en el comercio internacional. Desde
sus orígenes, la industria suiza se desarrolló para la exportación, y la expe
riencia comercial adquirida desde el siglo XVI contribuyó a que el proceso
de industrialización iniciado en el siglo XIX pudiera sustentarse en la pro
ducción para mercados externos.
CAP. 4 - LOS FACTORES CONDICIONANTES DE LA INDUSTRIALIZACION 77

Una de ias ventajas que tuvo Gran Bretaña en su proceso de industria


lización fue que contaba tanto con un mercado interno como con uno exter
no, a los cuales se destinaba la producción de bienes manufacturados. La
población inglesa creció aceleradamente a lo largo del siglo XVIII, y en ge
neral sus condiciones de vida eran mejores que las del continente. Además
de ello, existía ya entonces un mercado nacional integrado. Con respecto al
mercado externo, se había consolidado gracias el desarrollo del comercio de
ultramar, a la conquista de territorios coloniales y al poderío naval británi
co, factores que le otorgaban una considerable superioridad sobre sus com
petidores del continente.

4,2. LOS RECURSOS NATURALES


La dotación de recursos naturales es otro de los condicionantes de los
procesos de industrialización.
Dichos recursos comprenden no sólo la cantidad de tierra disponible, la
fertilidad del suelo o los recursos naturales tradicionales, sino también el
clima, ía topografía, la disponibilidad de agua y otros aspectos del ambien
te natural, incluida la posición geográfica.
Las regiones provistas de carbón mineral gozaron durante décadas de
amplias ventajas comparativas, ya que éste fue el combustible que se utili
zó para accionar las máquinas de vapor y para la fundición de los metales.
Recién en ía segunda mitad del siglo XIX, con la introducción de la energía
hidroeléctrica, países pobres en recursos minerales pero ricos en cursos de
agua, como Suiza e Italia, pudieron abastecerse sin tener que recurrir a la
importación.
E . A . W r e g l e y ha insistido en que la disponibilidad de recursos natura-
les responde en gran medida al azar, y por ello es un factor poco controla
ble por el hombre. Lo afirma a partir del caso inglés y de sus riquezas mi
nerales.
Pero también en este campo las ausencias pueden ser suplidas: la indus
tria más dinámica en Inglaterra durante la Revolución Industrial fue la del
algodón, y la materia prima no podía producirse localmente por razones cli
máticas. El algodón se importaba de los Estados Unidos, antes y después de
la guerra de la independencia: la actividad comercial compensaba los déficit
de la naturaleza.
78 HISTORIA ECONOMICA Y SOCIAL GENERAL

4,3. LA TECNOLOGIA
Uno de los rasgos sobresalientes de la sociedad industrial, desde sus
orígenes, ha sido la permanente innovación tecnológica, que ha hecho po
sible tanto el incremento sostenido de la productividad como la producción
de nuevos bienes.
El curso histórico del cambio tecnológico ha sido irregular y espasmo-
dico, concentrándose en determinados momentos históricos y en ciertas
áreas geográficas. No es sencillo explicar por qué ha habido sociedades,
como las de Europa Occidental y los Estados Unidos (pero más recientemen
te también países de tradición no occidental, como Japón), con un mayor
número de individuos creativos que otras.
El historiador inglés H. J. [Link] (1967) (2) distingue tres tipos de fac
tores que explican que algunos países inventen y adopten métodos mecáni
cos antes que otros.
En primer lugar, las influencias sociológicas: el valor otorgado a la in
vención, la capacidad inventiva de la sociedad, la vinculación entre la capa
cidad inventiva y el ámbito de la producción industrial, y las características
del empresariado, en particular, su disposición hacía la innovación.
Un segundo factor, de orden económico, es el volumen de acumulación
de capital. Cuando ya existe capacidad creada, los empresarios tienen más
oportunidades para adoptar nuevas técnicas y para desarrollar nuevas ideas.
La parte más importante de muchas mejoras no fue una idea nueva, sino la
acumulación de pequeñas m odificaciones realizadas una vez que la idea
había sido llevada a la práctica.
La tercera influencia también está vinculada a la acumulación de capi
tal, en la medida en que la reducción de la tasa de ganancia que se verifica
como consecuencia del incremento de los costos de producción puede favo
recer la innovación por parte de los empresarios y estimular el progreso
técnico.
Los siglos XVI y XVII, y el XVHI en sus inicios fueron más notables por
las realizaciones en ía ciencia y en la invención primaría que por ios avan
ces que aumentaran de un modo conspicuo ia productividad de 1a industria
y la agricultura. Sin embargo, se echaron los cimientos de los grandes avan
ces técnicos que siguieron.

(2 ) H a p .a k k u k (1 9 6 2 ).
CAP. 4 - LOS FACTORES CONDICIONANTES DEL A INDUSTRIALIZACION 79

4,3,1. INVENCION E INNOVACION

Los economistas e historiadores de la tecnología distinguen entre los


conceptos de invención e innovación. La invención hace referencia funda
mentalmente a un acto creativo, y la innovación, a su difusión en la esfera
de la actividad económica.
El cambio tecnológico no es necesariamente producto de un acto genial.
En realidad, existen distintos tipos de actos creativos. Una novedad puede
ser fruto de un acto de intuición, de un invento llevado a cabo por una per
sona superior en condiciones especiales. Pero puede ser también conse
cuencia de actos de intuición desarrollados en el curso normal del ejercicio
de las habilidades.
Existen m acro in ven cio iies y m icro in v en cio n es. Las macroinvenciones
son aquellos inventos de los que emerge una idea radicalmente nueva, sin
precedentes. Las m icroinvenclones son pequeños pasos progresivos que
mejoran, adaptan y modernizan técnicas existentes que ya están en uso.
M icroinvenciones y m acroinvenciones no se sustituyen, sino que se
complementan. Aunque en términos numéricos las microinvenciones son
más frecuentes, las macroinvenciones son igualmente esenciales en la his
toria de la tecnología (3).
Un ejemplo permite aclarar estos conceptos. La primera locomotora fue
construida por T r e v i t u í c k en 1804, y fue la aplicación más incipiente de la
máquina de vapor a un medio de transporte. Sin embargo, esta primera loco
motora era poco práctica porque su capacidad de vapor era baja y porque era
demasiado pesada para los rieles de hierro colado que se usaban entonces. Un
nuevo modelo, ía “Royal George” , construida en 1826, era una locomotora de
carga pesada, pero no adecuada para el servicio de pasajeros. La “ Rocket” ,
construida por Roberí Stephenson & Co. en 1S29, fue la primera locomotora
en que se incorporaron en forma madura todas las características esenciales,
y la primera diseñada para operar a altas velocidades sobre los rieles.
Gracias a una serie de m icroinvenciones o inventos secundarios fue
posible construir una máquina apta para el servicio de transporte de carga
y de pasajeros, que fue utilizada en la primera linca ferroviaria que unió las
ciudades de Liverpool y Mancbester.
El progreso tecnológico depende tanto de la capacidad inventiva de una
sociedad como de la disposición de los empresarios a adoptar nuevos méto
dos de producción. Como veremos más adelante, el econom ista austríaco
J o s k f h Schumpetkr consideraba que los principales agentes del cambio eco
nómico eran los empresarios innovadores.' Concebía la innovación en un
sencido amplio, que no se limitaba al cambio tecnológico, sino que además
incluía los cambios organizacionales o la'apertura de nuevos mercados.

(3 ) M o k y r (1 9 9 3 ).
80 HISTORIA ECONOMICA Y SOCIAL GENERAL

La teoría evolutiva de la empresa señala que la tecnología no se genera


necesariamente fuera de las empresas, sino que en gran medida se origina
en el seno de ellas. En primer lugar, en el caso de las mícroinvenciones, que
suelen estar estrechamente vinculadas con el trabajo y el uso cotidiano de
las máquinas, pero también como producto de los procesos de investigación
y desarrollo que se llevan a cabo dentro de las firmas.

4,3,2. LA REVOLUCION INDUSTRIAL Y LA INNOVACION


TECNOLOGICA

Los economistas clásicos suponían que eí crecimiento económico tenía


lím ites precisos, determinados por la disponibilidad de los factores de pro
ducción (tierra, trabajo y capital). La tierra era la principal fuente de alimen
tos para la población, y casi la única fuente de materias primas empleadas
en la producción industrial. Aun los trabajadores que procesaban los meta
les dependían de la productividad del suelo, ya que se utilizaba una materia
vegetal— el carbón— para fundir y trabajar el metal.
Lo que para los clásicos limitaba el crecimiento era que todo aumento
de la población exigiría un aumento de la producción, lo que implicaría cul
tivar tierras más pobres o incrementar las inversiones para aumentar la pro
ducción de las tierras ya cultivadas, o alguna combinación de ambas posi
bilidades. En todo caso, ello suponía rendimientos decrecientes del capital
y la reducción del incentivo a la inversión. El mismo proceso de crecimien
to producía cambios que dificultaban el crecimiento posterior, ío cual los
inducía a tener una visión pesimista de las perspectivas futuras.
Ei camino para escapar de las limitaciones dei principio de rendimien
tos decrecientes fue la innovación tecnológica y organizativa. Desde el punto
de vista tecnológico, la Revolución Industrial implicó:
a) La utilización de nuevas fuentes de energía inanimada, gracias a la
invención y difusión de la máquina a vapor y al m ejor aprovecha
miento de fuentes de energía tradicionales, como la energía hidráu
lica.
b) La utilización de maquinarias destinadas a la producción, y más tar
de, al transporte. Desde comienzos del siglo XVIII se inició una etapa
de invenciones e innovaciones que no se detuvo hasta el presente,
aunque el ritmo de la innovación no haya sido uniforme.
Como señala L ands j s, cuando se habla de una segunda o tercera re
volución industrial se está haciendo referencia justamente a una
etapa de aceleración del cambio tecnológico.
c) La utilización de sustitutos para las materias primas de origen ani
mal y vegetal, cuya disponibilidad era limitada. Las materia s primas
CAP. 4 - LOS FACTORES CONDICIONANTES DEL A INDUSTRIALIZACION 81

de origen mineral cumplieron este papel; en primer lugar, el carbón


y el hierro. Si bien son recursos no renovables que en largo plazo
pueden agotarse, sus reservas eran tan amplias que a los fines prác-
ticos podían responder a los incrementos de la demanda.

4,4. LOS FACTORES INSTITUCIONALES


Las instituciones sociales juegan un papel relevante en los procesos de
industrialización, combinándose e interactuando con los otros factores
mencionados. Las condiciones políticas, ía legislación, las políticas públi
cas, el sistema educativo, las características de los grupos empresarios y, en
general, los rasgos culturales de una sociedad contribuyen activamente a
acelerar o retrasar el crecimiento económico.

4,4,1. EL MARCO JURIDICO

El desarrollo económico puede tener lugar en una variedad de contextos


institucionales, pero en cualquier caso no puede desconocerse la influencia
que ejerce ei marco jurídico sobre la actividad económica. En términos muy
generales, puede reducirse el problema a dos opciones extremas; un marco
legal fuertemente regulatorio de la actividad privada o un marco legal que
estimule el la iss e z J a ir e , la libre iniciativa y los mecanismos de mercado.
Algunos historiadores económ icos, como D oug l a s s N o r t h y M ax H a r t -
w eu, {4L ambos partidarios del la iss e z J a ir e , han remarcado la importancia
de los derechos de propiedad a la hora de comprender el funcionamiento del
sistema económico. Este tipo de enfoque, que hunde sus raíces en la eco
nomía institucional, revaloriza el papel del derecho entre los determinantes
de la conducta económica.
Para N o r t h , el funcionamiento de todo sistema económico está determi
nado por un conjunto de reglas básicas del jsxego, que en su mayoría toman
la forma de derechos de propiedad. Ello se debe a que los derechos de pro
piedad proporcionan el juego básico de incentivos que formenta o desalienta
la actividad económica: para garantizar la inversión, según N o r t h , es nece
sario que existan expectativas suficientes de ganancia.

(4 ) H a r t v /£u . (1 9 8 1 ); H a r t w e l l y N or th (1 9 8 1 ); N or th y T homas (1 9 7 8 ).
82 HISTORIA ECONOMICA Y SOCIAL GENERAL

El sistema legal en su conjunto puede actuar o no para fomentar la efi


ciencia. N o r t h y H a r t we l l consideran que la organización económica eficaz
es la principal condición del crecimiento, ya que proporciona los incentivos
suficientes para que los individuos lleven a cabo actividades productivas.
H a r t w e l l ha afirmado que durante el período que desembocó en la Revo
lución Industrial y en el transcurso de ella, el derecho y las instituciones
jurídicas inglesas fueron importantes para determinar el liderazgo industrial
de Inglaterra y para mantenerlo durante la mayor parte del siglo XIX. En su
enfoque, los cambios jurídicos que se fueron dando desde el siglo XVII am
pliaron las libertades económica s e hicieron más explícitos y menos limita
dos los derechos de propiedad. El resultado fue reforzar el mercado como
principal mecanismo coordinador de la asignación de recursos, eliminando
los mecanismos regulatorios heredados del Antiguo Régimen.
El mismo H a r t we l l considera, al estudiar la industrialización en el con
tinente europeo, que su ritmo se adecuó a la adaptación, por parte de los
diversos países, de nuevos códigos civiles y comerciales, basados en el
modelo napoleónico, que garantizaban los derechos de propiedad y abolían
las viejas normas heredadas del período feudal.
Los trabajos de H a r t w b l l y N o r t h reflejan una posición fuertemente mer-
cadista y privatisla, y consideran que, en general, las regulaciones obstacu
lizan el desarrollo. Otros autores, en cambio, remarcan que un marco regu-
latorio puede ser el motor de un proceso de industrialización.
Para el caso inglés, P a t r ick O 'B rien y otros han remarcado cómo una le
gislación protectora que gravaba con altos impuestos la importación de te
las de algodón favoreció el desarrollo de la industria algodonera desde prin
cipios del siglo XVIII (5).
Otro tema que reviste gran interés es el de la legislación comercial. Esta
puede facilitar o no, por ejemplo, la formación de sociedades. A medida que
el tamaño de las empresas se acrecienta, junto a las sociedades simples se
van desarrollando las de responsabilidad limitada y las anónimas. La legis
lación en cuanto a estas últimas variaba en el siglo XIX de país a país: era
muy restrictiva en Inglaterra y muy liberal en los Estados Unidos, lo cual
contribuyó en este país al desarrollo de la gran empresa.
En lo que hace a la legislación laboral, en la sociedad preindustrial exis
tían normas muy precisas que regulaban los salarios y la actividad laboral,
pero la tendencia desde el s ig lo XVIII me ir aboliendo las reglamentaciones,
favoreciendo la iniciativa individual y la liberaiización del mercado de traba
jo. Se llegó a la abolición de los gremios y a la prohibición de las asociacio
nes obreras, medidas que comenzaron a ser revocadas desde mediados del
siglo XIX como consecuencia de la reacción y la lucha de los trabajadores.

(5 ; O 'B w k s ; G w fit hs y H vkj {1991).


CAP. 4 - LOS FACTORES CONDICIONANTES D EL A INDUSTRIALIZACION 83

Como sabemos, ei tema de la regulación y la desregulación dei mercado de


trabajo sigue teniendo una gran vigencia en nuestros días.

4,4,2. EL PAPEL DEL ESTADO

Como ya señalamos, G e r schenk r on había observado que en aquellos paí


ses en los que ei sector privado no protagoniza los procesos de industriali
zación y desarrollo, el Estado puede asumir ese rol, impulsando medíante
políticas públicas activas los cambios requeridos.
Ei daba como ejemplo a la Rusia zarista, pero se pueden agregar muchos
otros, como, el de Japón. A llí desde la segunda mitad del siglo XIX fue la ac
ción del Estado la que promovió la industrialización y la modernización, con
tribuyendo a la vez al fortalecimiento de la empresa privada y de los grandes
grupos económicos.
Como muchos otros temas, el del papel del Estado en los procesos de
industrialización y, en general, el de la intervención del Estado en la econo
mía han dado lugar a encarnizados debates.
La tradición liberal considera que el Estado debe ser lo más prescinden-
te posible y que ia econom ía debe ser librada a las fuerzas del mercado.
Otras corrientes de pensamiento le atribuyen, en cambio, un papel mucho
más dinámico en la actividad económica, y sostienen que el Estado debe
corregir las falencias del mercado y promover la industrialización y el desa
rrollo.
Hoy en día suele predominar la idea de que el Estado debe intervenir lo
menos posible, pero al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la posición más
difundida era la contraría: tanto en los países desarrollados como en ios
subdesarrollados, se confiaba en el Estado como motor del desarrollo.
Al margen del problema de las ideas dominantes entre los economistas
en la discusión sobre el problema del desarrollo (G), la experiencia históri
ca ofrece abundantes ejemplos en los que ía acción estatal impulsó la indus
trialización. Lo hizo a través de medidas tales como la protección aduane
ra, los incentivos a la inversión, la construcción de una infraestructura de
transportes y servicios, o la participación directa en la actividad empresaria.
Ofrece también otros ejem plos de países que lograron un desarrollo
sostenido con un mínimo de protección estatal. Los Estados Unidos y A le
mania aplicaron altos aranceles a la importación en los primeros tiempos de
su industrialización; Inglaterra, en cambio, se inclinó tempranamente por el
íibre comercio.

{6 ) K r u g m a n (1 9 S 6 ).
84 HISTORIA ECONOMICA Y SOCIAL GENERAL

El Estado puede también asumir un papel más indirecto como promotor


de la industrialización, fomentando, por ejemplo, el sistema educativo o la
investigación científica; asimismo, asumiendo la función de redistribuir el
ingreso mediante políticas sociales. En todo caso, la historia económica
sirve para mostrar que hay una multiplicidad de caminos, y que no existen
recetas infalibles.

4,4,3. LAS INSTITUCIONES FINANCIERAS

No puede existir un proceso de industrialización sin inversión. Una de


sus condiciones básicas es, sin duda, la oferta de capital.
Puede darse el caso de que los empresarios dispongan de capitales pro
pios, acumulados en la industria o en otras actividades económicas. Sin
embargo, lo más frecuente —salvo en el caso inglés— fue que recurrieran al
crédito.
Las instituciones financieras cumplen diversas funciones. Sirven como
intermediarias entre los ahorristas y los inversores, pueden proporcionar
medios de pago, financiación, e incluso, iniciativa y especulación.
En algunos países, como Francia y Alemania, el papel de los bancos fue
muy significativo durante el proceso de industrialización. A llí nacieron los
bancos de inversión, especializados en el crédito a largo plazo para financiar
las actividades industríales.

4,4,4. EL SISTEMA EDUCATIVO

La importancia del capital humano en el desarrollo económico ha sido


enfatizada por los economistas desde el siglo XVIII. A dam S mi t h decía que un
hombre educado a costa de mucho trabajo y de mucho tiempo se puede com
parar a una máquina muy costosa, que por su rendimiento permitirá repo
ner el capital invertido en ella y procurará, además, un beneficio.
¿En qué medida 3a educación contribuye a sustentar ios procesos de
crecim iento y de industrialización?
Una primera cuestión se refiere a ía educación que podem os llamar
masiva, del conjunto de la población, que se mide a través de la tasa de al
fabetización y de la escolaridad. No es sencillo establecer una correlación
directa entre estas variables y el desarrollo, aunque desde el punto de vis
ta cualitativo no puede ignorarse que un país con un buen sistema de edu
cación básica debería contar con ventajas a la hora de emprender un proceso
de industrialización. Esto parece confirmarse más para el siglo XIX que para
CAP. 4 - LOS FACTORES CONDICIONANTES DE LA INDUSTRIALIZACION 85

el siglo XVIII, ya que en Inglaterra la Revolución Industrial tuvo lugar con


una población con un nivel educativo muy bajo. Pero a medida que la indus
trialización avanza, la capacitación se va convirtiendo en un requisito indis
pensable, ya que el grado de instrucción requerida para los trabajadores se
eleva.
En palabras de C ame r on, “mientras que para los niños que trabajaban en
las fábricas algodoneras de Manchester no era necesario saber leer y escri
bir, es inconcebible que una industrialización que ponga en juego una tec
nología avanzada y que se extienda a una amplia gama de industrias pueda
realizarse sin una población trabajadora altamente alfabetizada” (7).
Por otra parte, la educación sirve también como experiencia de discipli-
namiento que facilita la incorporación en el mundo del trabajo.
En cuanto a la educación de elite, ella garantiza la formación de los
cuadros técnicos y empresariales, y permite sustentar el desarrollo cientí
fico y tecnológico. En las primeras etapas del proceso de industrialización,
hasta mediados del siglo XIX, la innovación tecnológica no estuvo necesa
riamente ligada al avance de la ciencia. Muchos de los primeros inventos
fueron realizados por artesanos habilidosos sin formación científica. Pero
ello se fue modificando al punto que desde fines del siglo XIX los avances
en la tecnología fueron de la mano del conocimiento científico.

4,4,5. EL FACTOR EMPRESARIAL

¿Qué papel cumplen los empresarios y las empresas en los procesos de


crecimiento económico?
A partir de J. B. Say, los economistas han tomado en consideración la
función del empresario como aquel que combina los factores productivos en
eí ámbito del proceso de producción y que asume los riesgos financieros
consecuentes. A l f r ed M a jísha l l proponía considerar el factor empresarial (o
factor organización) como un cuarto factor de producción, agregándolo a los
tres factores clásicos: tierra, trabajo y capital.
Más recientemente, S o l o w ha enfatizado que el crecim iento económico
no puede ser explicado sólo a partir del incremento de ín p u ts de los facto
res clásicos. Define el residuo como la parte del producto que no puede ser
atribuida al crecimiento de los medios de producción, sino a otros factores
ligados al capital humano.

(7 } C a m e r o n (1 9 8 1 ).
86 HISTORIA ECONOMICA Y SOCIAL GENERAL

Gran parte del residuo se origina en el ámbito de la empresa, determina


do por dos elementos. Por un lado, el sistema organizativo en cuyo ámbito
se lleva a cabo ia combinación de los factores productivos y en el que se
elaboran las estrategias. Por otro, la preparación, la experiencia y la capaci
dad de quienes conducen las empresas.

4,4,6. SCHUMPETER Y LA TEORIA DEL EMPRESARIO


INNOVADOR

El economista que más contribuyó a la consideración del factor empre


sarial como una variable clave en los procesos de desarrollo fue J oseph
S c humpe t e r . A diferencia de los economistas neoclásicos, que centraban su
interés en la economía en equilibrio, S chumpe t e r trató de explicar el cambio
económico, y en particular, los procesos de desarrollo.
En su T e o r í a d e l d e s e n vo l v i m i e n t o e c o n ó m i c o , publicada por primera
vez en alemán en 1911. señalaba la función empresarial c o m o la variable
clave del desarrollo económico {*).
S chump e t e r s o s t e n í a que la teoría económica debía explicar las alteracio
nes del equilibrio, en particular, las que. se verifican en la técnica y la orga
nización productivas. Afirmaba que los cambios económicos se originan en
el ámbito de los productores, gracias a la acción de los empresarios innova
dores, que eran capaces de “poner en práctica nuevas combinaciones” .
En f un c i ó n de ello, consideraba a los empresarios innovadores c o m o “el
fenómeno fundamental del desenvolvimiento económ ico’’.
El modelo de empresario que ofrece S chumpe t e r es fundamentalmente el
empresario individual, el ‘"patrón'’ de fábrica, característico de las primeras
etapas de la industrialización, del cual un ejemplo es J osiab W edgwood .
Aunque este tipo de empresario sigue existiendo, más que nada en las
pequeñas y medianas empresas, desde fines del siglo XIX se ha ido produ
ciendo la expansión de las grandes empresas, en las que la f un c i ó n indivi
dual dei empresario ha sido reemplazada por la de la organización.
A medida que se han ido desarrollando las sociedades anónimas y que
se han ido expandiendo las empresas con una organización gerencia!, mu
chas de las reflexiones de S chumpk t e r deben ser reconsideradas. Más que los

(8 ) SCilUMPKTBtt ( i 9 5 / }
CAP. 4 — LOS FACTORES CONDICIONANTES DE LA INDUSTRIALIZACION 87

empresarios individuales, son las empresas como organizaciones las que


pasan a ser las protagonistas de la innovación. La administración de empre
sas pasa de ser el resultado de la intuición a convertirse en una disciplina
con s t a t u s científico.
Los estudios más recientes sobre el factor empresarial en una perspec
tiva histórica están más orientados hacia el análisis de la empresa como
estructura administrativa, del m a n a g e m e n t y de las estrategias de la direc
ción. Es el caso de los trabajos del historiador norteamericano A l f r ed C han-
d l e r , a los cuales haremos referencia más adelante.

Más allá de ello, la obra de S cbumpe t e r ha sido central para estimular el


interés por el factor empresarial y la reflexión histórica sobre la problemá
tica de la innovación. A partir de sus propuestas, lo que podemos preguntar
nos es hasta dónde es posible un proceso exitoso de desarrollo sin empre
sarios y empresas innovadores, capaces de aceptar los riesgos de la incer-
tidumbre y del cambio. O, en todo caso, como diría G s r schenk r on, interrogar
nos acerca de qué instituciones han reemplazado a la empresa privada en
esa funciója.
El riesgo de atribuir un peso excesivo a cualquier-factor explicativo en
detrimento de otros es perder de vista la complejidad de los procesos histó
ricos. A propósito del factor empresarial, me parece útil transcribir un tex
to del historiador alemán J ü r gen K o c k a . “ Si los recursos empresariales y
gerenciales son un factor independiente que facilita el proceso de industria
lización o también una de las condiciones estratégicas preliminares de la
industrialización (o del desarrollo económico en general}, o son, en cambio,
una forma de simple adaptación casi automática a las nuevas exigencias
emergentes con la aparición de determinados factores ambientales (como las
oportunidades de mercado, la disponibilidad de factores de producción, las
posibilidades de beneficio, las invenciones, etc.), es una cuestión muy deba
tida que ha tenido respuestas diversas, debidas en gran parte a la especia-
íización de los estudiosos, ai clima intelectual, a los intereses científicos y
no científicos, y a otra serie de motivos,” Según K o c k a , el rol del empresa-
riado no puede ser considerado con independencia de los factores ambien
tales. “ Pero no debería haber ninguna duda de que el problema no puede
comprenderse en forma adecuada sin hacer referencia al espíritu de empresa
y al management, al menos en la óptica de las relaciones entro i n p u t , por
una parte, y el desarrollo y el crecimiento económicos, por la otra” ( ').

( 9 ¡ K o c k a (1 9 8 6 ).
88 HISTORIA ECONOMICA Y SOCIAL GENERAL

4,4,7, FACTORES CULTURALES Y SISTEMAS DE VALORES

Este es, sin duda, uno de los temas más controvertidos y menos men
surables a la hora de explicar los procesos de industrialización. ¿Son cier
tos sistemas de valores más adecuados que otros como marco de un proceso
de industrialización?
A principios de este siglo, M ax W ebe r publicó un libro que tuvo una gran
repercusión, titulado L a é t ic a p r o t e s t a n t e y e l e s p ír i t u del c a p i t a li s m o ( ’0}.
Diversos trabajos de campo habían arrojado c o m o resultado lo que W ebe r
llamaba “el carácter eminentemente protestante tanto de la propiedad y
empresas capitalistas, como de las esferas superiores de las clases trabaja
doras \ A partir de esta comprobación, elaboró la tesis de que la reforma
protestante, y sobre todo, el calvinismo, había jugado un papel clave en el
desarrollo del capitalismo en Europa. Indicaba que existen fuertes conexio
nes de la ética económica moderna con la ética racional del protestantismo
ascético, y en general, que existen conexiones entre ‘‘las más importantes
religiones habidas en e} mundo” y la economía y la estructura social del
mundo en que nacieron.
Aclaremos que W ede r consideraba que la relación entre la religión, por
un lado, y la estructura económica y social, por el otro, era mu}r compleja,
y rechazaba tanto las interpretaciones materialistas de la cultura como el
unilateral causalismo espiritualista".
Mas recientemente, un historiador japonés, M. M o r sshima, aplicó el mo
delo de W ebe r para el Japón (n). Según M g r j shíma, el confucíanismo había
cumplido allí el papel del calvinismo en Europa. Para M o r ishima, ciertos ras
gos de la cultura japonesa, como el sentido de las obligaciones mutuas, la
disciplina, el respeto por ios ancianos o la búsqueda de consenso, permiten
explicar el éxito económico del país. Dichos rasgos son para él producto de
la moral confucianista, que enfatiza el sentido del deber, del trabajo y del
colectivismo. Muchos otros autores han retomado esta posición no sólo para
el caso de Japón, sino también para otros países asiáticos.
Estos ejemplos nos sirven como punto de partida para reflexionar sobre
la relación entre factores culturales y desarrollo económico. También en este
tema existen posturas extremas.
Por una parte, está la visión materialista, que ve a la cultura como un
subproducto de la estructura económica y social, y de ninguna manera como
un factor determinante del desarrollo. El marxismo economicista es un ejem
plo de ello.

(1 0! Weber (1 9 6 9 ).

(1 1 ) M o r ís h ima (1 9 8 8 ).
CAP. 4 - LOS FACTORES CONDICIONANTES DE LA INDUSTRIALIZACION 89

Por la otra, se encuentran las visiones culturalistas, que invierten el


orden. La sociología funcionalista norteamericana, por ejemplo, atribuye a
los valores sociales un papel decisivo en la explicación de la acción social.
Con respecto al proceso de industrialización, muchos estudiosos se han
preguntado por qué tuvo lugar en algunos países occidentales, y qué aspec
tos de la cultura occidental pudieron contribuir a ello. D avid L and e s , por
ejemplo, retomando muchas de las propuestas de W ebe r , considera que de
terminados rasgos culturales de Occidente, como el racionalismo y la “ éti
ca faustiana” de dominio sobre la naturaleza, fueron las bases del desarro
llo de la ciencia y de la consecuente innovación tecnológica. “ La voluntad de
dominio, el enfoque racional de los problemas al que podemos llamar méto
do científico, la competencia por la riqueza y el poder, todo este conjunto de
fenómenos consiguió eliminar la resistencia impuesta por las formas tradi
cionales de comportamiento e hizo del cambio un valor positivo” (12).
Si aun en los datos cuantitativos sobre el crecimiento económico exis
ten puntos de vista divergentes, en el terreno del impacto de los factores
culturales las posiciones son múltiples. A comienzos de los años cincuen
ta, G s r schenk r on discutía con L ande s y otros acerca del caso francés y, en
general, sobre la relación entre sistemas de valores y desarrollo económico.
Con manifiesta ironía, sostenía que “puede que las variaciones observadas
en el comportamiento seguido con respecto a las actividades empresariales
no dependan del sistema de valores dominante y del grado de aprobación
social con que éstas se encuentran, sino que sean el resultado — y sin duda
alguna lo son— de factores tales como el nivel de renta, las condiciones de
vida, la cantidad de recursos naturales con que cuenta un país, etc.” (13).
Sin embargo, que no haya certidumbres con respecto al papel de los fac
tores culturales no implica que sea ocioso considerarlos, siempre que se evi
ten los riesgos de las explicaciones monocausales.

{1 2 ) L a n d e s (1 9 7 9 ).

(1 3 ) G e r s c s íiíkkk o n (1 S 6 8 ).

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