SUFRAGIO
POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO
Basados en los escritos de la Divina Voluntad
Luisa Picarreta
La pequeña hija de la Divina Voluntad
VIRGEN MARIA REINA Y MADRE DE LA DIVINA VOLUNTAD
“Madre Y Reina, cumple tu oficio de reina en esta prisión de fuego del
purgatorio”.
Consagramos este libro a nuestra Madre Santísima la Reina del Reino de
la Divina Voluntad y los frutos que resulten de su lectura y meditación para
la libertad de todas las almas del purgatorio y la conversión de los
pecadores.
PRESENTACIÓN
Queridos hermanos, conocedores del gran bien que la Iglesia hace en favor de
las benditas almas del purgatorio, especialmente el día dos
(2) de noviembre; Jesús ha querido que esta caridad, que es la más perfecta de
todas las caridades, la ejerzamos siempre por estas almas que en el purgatorio
tanto sufren.
Mucho se desconoce acerca de lo que pasa después dela muerte. Casi todas las
personas, por un buen deseo, piensan que sus seres queridos, al morir, están
en el cielo.
La iglesia nos dice que al cielo sólo entran los santos. "Quien, al momento de
morir, no haya alcanzado la perfección, deberá entrar en el estado del purgatorio
para adquirirla". Lo que significa que la mayoría de las personas van al
purgatorio y sólo podrán salir de allí, si nosotros les ayudamos con nuestros
sufragios, es decir, con oraciones, eucaristías, sacrificios y ofrendas.
Hemos diseñado este sufragio para que cada día del mes de noviembre, de una
manera especial, acojamos el llamado del Señor de dedicar cada jornada de
nuestro tiempo a orar por la libertad de todas las almas del purgatorio.
La invitación, es también, para que no solo sea durante este tiempo, sino que
ejerzamos esta caridad, en cuanto sea posible, todos los días; haciendo de este
sufragio, un elemento más de nuestra oración diaria.
Estos sufragios están fundamentados en el bien espiritual de los escritos de la
Divina Voluntad que Jesús dió a la Sierva de Dios Luisa Piccarreta.
Como bien es llamado por el mismo Jesús: es un "libro de cielo" que cautiva,
que inunda de alegría y de sabios conocimientos celestiales y
que generan en el alma el deseo de responder a esta tierna llamada que nuestra
Madre Celestial hace a la criatura de conocer y vivir en el Reino de la Voluntad
de Dios.
Este "libro de cielo", "Los sufragios por las almas del purgatorio" nos narra las
enseñanzas de Jesús acerca del purgatorio y cómo quien viva en su Divino
Querer, quedará exento de ir a ese lugar de sufrimiento y de pena.
Es un camino espiritual para que aprendamos a vivir de Voluntad Divina y
respondamos a la llamada de amor que el Padre nos hace de volver al orden y a
la finalidad para cual fuimos creados.
En las manos de la Virgen Madre, ponemos esta meditación, para que cada
palabra, cada enseñanza, sea una vida, una luz que transforme las almas del
purgatorio y nuestras vidas en otros Jesús, y poder así todos emprender el
vuelo hacia la patria del cielo.
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INTRODUCCIÓN
Efectos de un sufragio. Marzo
14,1919. V12.
"Mientras me encontraba en mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí
misma y veía a mi confesor difunto; un pensamiento me ha pasado por la mente:
"Pregunta si aquello que no has dicho al confesor estás obligada a decirlo, y por
tanto a escribirlo, o no."
Yo le he preguntado diciéndole qué cosa era y él me ha dicho: "Ciertamente
estás obligada."
Después ha agregado:
"Tú una vez me hiciste un bello sufragio, si supieras el bien que me hiciste, el
refrigerio que sentí, los años que desconté."
Y yo: "No recuerdo, dime cuál fue y te lo repito."
Y él: "Entraste en el Querer Divino y tomaste su Poder, la inmensidad de su
Amor, el valor inmenso de las penas del Hijo de Dios y de todas las cualidades
divinas, luego viniste y todo lo derramaste sobre mí y conforme tú me lo
derramabas, yo recibía el baño del Amor que contiene el Poder Divino, el baño
de la Belleza, el baño de la Jesús y de todas las cualidades divinas; ¿quién te
puede decir el bien que me hiciste? Todos eran baños que contenían un poder
y una inmensidad divina; repítemelo, repítemelo."
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REFLEXIÓN
Queridos hermanos la iglesia en este mes de noviembre nos recuerda la caridad
que debemos tener para con las alma del purgatorio. Dedica en este tiempo a
orar de una manera especial por todas aquellas almas que se encuentran en el
purgatorio.
El catecismo de la Iglesia Católica en el numeral 1030 nos dice:
"Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente
purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de
su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en
la alegría del cielo"
Es dogma de fe la existencia del purgatorio. ¿Y quienes van allí? Las almas que
hayan muerto en estado de gracia y no hayan alcanzado la perfección de la
santidad.
En el numeral 1031 nos dice:
"la iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es
completamente distinta del castigo de los condenados".
El purgatorio no es el infierno. El purgatorio es un estado en el cual el alma por
medio de la purificación del fuego va alcanzando su identidad, su vida divina
para poder pasar al reino de los cielos.
Varios textos de la Sagrada Escritura nos hacen referencia al estado del
purgatorio:
Como fuego purificador (ICorintios 3,15. IPedro 1, 7. Mt. 12,31-32). El texto que
nos habla directamente acerca de orar por las almas del purgatorio y de ofrecer
ofrendas y sacrificios, es el segundo libro de los Macabeos en el capítulo 12, 46.
Judas macabeo mandó hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos
para que quedarán liberados del pecado.
Desde los primeros tiempos, la iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y
ha ofrecido sufragios en su favor. En particular la celebración de la Eucaristía y
la meditación de la Pasión de Cristo, son dos herramientas que ayudan bastante
a la purificación de aquellas almas y puedan, así, llegar a la visión beatífica de
Dios.
En el numeral 1032 la iglesia recomienda que se hagan indulgencias, obras de
penitencia y limosnas en favor de los difuntos. Citando el libro de Job 1,5 nos
dice que llevémosles socorros y hagamos su conmemoración; si los hijos de
Job fueron purificados por el sacrificio de su padre, ¿por qué habríamos de
dudar que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo?
"...no dudemos pues en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras
plegarias por ellos" nos dice San Juan Crisóstomo.
Para que las almas puedan liberarse del estado del purgatorio, existe la
condición de que aquellos que estamos en la tierra, podamos con nuestras
oraciones y ofrendas, satisfacer a estas almas santas.
El señor nos dice que la más alta y perfecta caridad es aquella que se hace con
las almas del purgatorio, porque ellas por sí solas no están en condiciones de
hacer méritos para ellas mismas.
¡Cómo aprecian, estas almas la caridad que podamos hacer por ellas!
Les invito de una manera especial para que este mes de noviembre nos unamos
todos para ofrecer sacrificios, ofrendas, eucaristías y la meditación de las horas
de la Pasión de Cristo, por la libertad de todas las almas del purgatorio.
Que la Virgen, Madre, bajo la advocación del monte Carmelo; San Nicolás de
Tolentino, el patrono de las almas del purgatorio; La inconsolable santa María
Magdalena y las experiencias que la sierva de Dios Luisa Piccarreta vivió del
purgatorio, nos guíen por este camino de oración y de la más alta caridad hacia
estas almas benditas. Bendiciones.
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ORACIONES INICIALES
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ofrecimiento
"Amadísimo Jesús mío, te ofrezco mi corazón para tu satisfacción y como eterna
alabanza, y te ofrezco todo mi ser, aun las mínimas partículas de mi cuerpo,
como tantos muros para ponerlos ante Ti para impedir cualquier ofensa que te
sea hecha, aceptándolas todas sobre mí si fuese posible y a tu placer hasta el
día del juicio, y porque quiero que mi ofrecimiento sea completo y te satisfaga
por todos, en especial por las almas del purgatorio, tengo intención de que todas
las penas que sufriré al recibir sobre mí las ofensas, te recompensen de toda
aquella gloria que te debían dar los santos que están en el Cielo cuando estaban
en la tierra, aquella que te debían dar las almas del purgatorio, y aquella gloria
que te debían dar todos los hombres pasados, presentes y futuros, te la ofrezco
por todos en general y por cada uno en particular."
Amén.
Profesión de fe
Creo en Dios Padre, Todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Creo en
Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia
del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio
Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer
día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha
de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y a muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos,
el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.
Amén.
Oración inicial
Dulce Jesús mío, mientras vuelves al huerto parece que ya no puedes más;
levantas al cielo el rostro cubierto de sangre y de tierra y por tercera vez repites:
"Padre, si es posible, pase de Mí este cáliz... pero que no se haga mi voluntad,
sino la tuya."
"Padre Santo, ayúdame, tengo necesidad de consuelo.
¡Ah, socorro, piedad, oh Padre, no me dejes sin consuelo!"
Oh Bien mío, me parece escuchar que llamas en tu ayuda a la querida Mamá:
"Dulce Mamá, estréchame entre tus brazos como me estrechabas siendo niño.
Dame tu corazón que es todo mi contento. Madre mía, Magdalena, mis queridos
apóstoles, ustedes todos los que me aman, ayúdenme, confórtenme, no me
dejen solo en estos momentos extremos, háganme todos corona a mi alrededor,
denme el consuelo de su соmpаñia y de su amor:"
Jesús, amor mío, ¿quién puede resistir viéndote en estos extremos?
¿Qué corazón será tan duro que no se rompa viéndote ahogado en tu sangre?
¿Quién no derramará a torrentes amargas lágrimas al escuchar los dolorosos
acentos con que buscas ayuda y consuelo? Jesús mío, consuélate; veo que ya
el Padre te envía un ángel como consuelo y ayuda, para que puedas salir de este
estado de agonía y puedas entregarte en manos de los judíos.
Celestial Madre mía, vengo a Ti para que juntos vayamos a todas las almas y les
demos la sangre de Jesús. Dulce Mamá, Jesús quiere consuelo, y el mayor
consuelo que podemos darle es llevarle almas.
Magdalena, acompáñanos; ángeles todos, vengan a ver a qué estado se ha
reducido Jesús. El quiere consuelo de todos y es tal y tan grande el abatimiento
en que se encuentra que no desdeña a ninguno.
Jesús mío, mientras bebes el cáliz lleno de intensas amarguras que el Padre te
ha enviado, oigo que suspires más, que gimes y que deliras, y con voz sofocada
dices:
"¡Almas, almas, vengan a aliviarme, tomen sitio en mi Humanidad!
¡Las quiero, las suspiro! ¡Ah, no sean sordas a mi voz, no hagan vanos
mis deseos ardientes, mi sangre, mi amor, mis penas! ¡Vengan almas, vengan!".
Delirante Jesús mío, cada uno de tus gemidos y suspiros es una herida para mi
corazón, herida que no me da reposo, por lo que hago mía tu sangre, tu Querer,
tu celo ardiente, tu amor, y recorriendo cielos y tierra quiero ir a todas las almas
para darles tu sangre como prenda de salvación y llevártelas a Ti para calmar
tus anhelos, tus delirios y endulzar las amarguras de tu agonía, y'mientras hago
esto, acompáñame Tú mismo con tu mirada...
Madre mía, vengo a ti porque Jesús quiere almas, quiere consuelo; dame, pues,
tu mano materna y recorramos juntos todo el mundo en busca de almas...
Encerremos en su sangre los afectos, los deseos, los pensamientos y obras, los
pasos de todas las criaturas e incendiemos sus almas con las llamas de su
Corazón para que se rindan, y así, metidas en su sangre y transformadas en sus
llamas las conduciremos en torno a Jesús para endulzarle las penas de su
amarguísima agonía.
Angel mío de mi guarda, precédenos tú y prepáranos las almas que han de
recibir esta Sangre para que ninguna gota se quede sin su copioso efecto.
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SUFRAGIOS POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO:
Primer sufragio:
María, Madre mía. Luisa. Magdalena. San Nicolás de Tolentino. Todos los
santos y ángeles, vayamos al purgatorio y démosles la Sangre de Cristo a las
almas que ahí penan pues están siempre llorando y pidiendo con insistencia su
liberación, por medio de la Sangre de Jesús. ¿No oyen cómo se lamentan, no
ven sus delirios de amor, sus torturas y cómo se sienten insistentemente
atraídas hacia el Sumo Bien?
Padre Nuestro...
Antífona:
Almas santas, almas purgantes; Rogad a Dios por nosotros, que nosotros
rogaremos por vosotras, para que El os dé la Gloria del Paraíso.
Se dice 10 veces:
* Jesús mío, Misericordia.
* Por las almas del purgatorio.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo... Ofrenda:
Padre Eterno; os ofrecemos la Sangre, Pasión y Muerte de Jesucristo, los
dolores de la Santísima Virgen María y los de San José; por la remisión de
nuestros pecados, la libertad de las almas del purgatorio y la conversión de los
pecadores.
Segundo sufragio:
¡Mira cómo Jesús mismo quiere purificarlas para que cuanto antes estén junto
a él! Jesús las atrae con su amor y ellas le corresponden con continuos ímpetus
de amor; al estar en su presencia, no pudiendo todavía sostener la pureza de la
mirada divina, se sienten obligadas a retroceder cayendo de nuevo en las
llamas del purgatorio. Derramemos la Sangre de Cristo sobre estas almas para
y que puedan ir rápidamente al encuentro de su Sumo Bien y se queden con Él
para siempre.
Tercer sufragio:
Madre mía, descendamos a las profundidades de esta cárcel y derramando
sobre estas almas la sangre de Jesús, llevémosles la luz, mitiguemos sus
delirios de amor, extingamos la sed y el fuego que las quema, purifiquémoslas
de todas sus manchas, para que libres de toda pena, sangre de Jesús, vuelen a
los brazos de nuestro Sumo Bien.
Cuarto sufragio:
Démosles esta sangre a las almas más abandonadas, para que encuentren en
ella todos los sufragios que las criaturas les niegan. A las almas que más sufren,
para que por medio de esta sangre se asemejen más a Jesús. A las almas que
más tiempo estarán en el purgatorio, para que por esta sangre de Jesús, se
sientan acompañadas en esta terrible espera.
Quinto sufragio:
Demos a todas, oh Madre, esta sangre; no dejemos que nadie se quede sin
recibirla, para que en virtud de ella todas hallen alivio y sean liberadas. Tú que
eres Reina, cumple tu oficio en estas regiones de llanto y de lamento; extiende
tus manos y sácalas, una por una, de
estas llamas ardientes para que todas emprendan su vuelo hacia el cielo.
ORACIONES FINALES
Oración de la Sierva de Dios Luisa Piccarreta en sufragio por las almas del
purgatorio.
"Señor, entro en tu Divino Querer y tomo tu Poder, la inmensidad de tu Amor, el
valor inmenso de las penas del Hijo de Dios y de todas las cualidades divinas.
Y vengo a derramarlo todo sobre el alma de para
que reciba el baño del Amor que contiene el
Poder Divino, el baño de la Belleza, el baño de la Sangre de Jesús y de todas
las cualidades divinas."
Dales, Señor el descanso eterno. Y brille
para ellas la luz perpetua.
Oración a San Nicolás de Tolentino
¡Oh patrono y protector de las almas del purgatorio, San Nicolás de Tolentino!
Con todo el afecto de mi alma, te ruego que interpongas tu poderosa
intercesión en favor de todas las almas benditas,
consiguiendo de la Divina Clemencia, la condonación de todos sus delitos y
sus penas; para que saliendo de aquella tenebrosa cárcel de dolores, vayan a
gozar en el cielo de la visión beatífica de Dios. Y a mí, tu devoto siervo,
alcánzame, ¡oh gran santo!, la más viva compasión y la
más ardiente caridad hacia aquellas almas purgantes. Amén.
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ENSEÑANZAS PARA CADA DIA
PRIMERA ENSEÑANZA
LA CARIDAD QUE MAS AGRADA A DIOS.
Enero 16, 1901. V4.
Jesucristo le explica el orden de la Caridad.
"Continuó viéndolo un росо enojado con el mundo, yo quería ocuparme en
aplacarlo, pero El me distrajo diciéndome:
"La caridad más aceptable a Mí es la que se hace por aquellos que me están
más cercanos, y los más cercanos a Mí son las almas purgantes, porque ya
están confirmadas en mi gracia y no hay ninguna oposición entre mi Voluntad y
la suya, viven continuamente en Mí, me aman ardientemente, y estoy obligado a
verlas sufrir en Mí mismo, impotentes por sí mismas para darse el más mínimo
alivio.
¡Oh! Cómo es lacerado mi corazón por el estado de esas almas, porque no están
lejos de Mí sino cerca, no sólo cerca, sino dentro de Mí y, cómo es acepto a mi
corazón quien se interesa por ellas.
Supón tu que tuvieras una madre, una hermana que convivieran contigo en un
estado de dolor, incapaces de ayudarse por sí mismas, y un extraño que viviera
fuera de tu habitación, también en un estado de dolores pero que se puede
ayudar por sí mismo, ¿no agradecerías más si alguna persona se осuрага еn
aliviar a tu madre o a tu hermana, que al extraño que puede ayudarse por sí
mismo?" Y yo: "Ciertamente, oh Señor."
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Reflexión
Jesús expresa que la más alta caridad que podemos hacer, es por aquellos que
están más cercanos a Él. Y los más cercanos a El, son precisamente las almas
purgantes por el estado en que se encuentran, porque ya están confirmadas en
su gracia, porque ya conocen la verdad, porque no hay ninguna oposición entre
ellas y la voluntad de Dios. Viven en Dios, son almas santas, almas que desean
y que aman ardientemente al Sumo Bien, y por lo tanto Jesús las ama
inmensamente.
Cuánto ama Jesús en su corazón a quien se interese por las almas del
purgatorio. Porque Jesús sufre en esas almas, porque Jesús tiene su corazón
lacerado por el estado de pena en las que se encuentran esas almas.
En el ejemplo que Jesús nos da en este escrito, sobre la ayuda que se hace a la
madre y hermana que se encuentran imposibilitadas, nos está enseñando que
las almas del purgatorio no pueden hacer nada por sí mismas. Pueden hacer
mucho por todos nosotros, pero por ellas mismas nada pueden hacer. Sólo
reciben lo que nosotros hagamos por ellas.
Por eso hermanos, les invito ardientemente en el nombre del señor, que
hagamos la más alta caridad, la más sublime, la que más agrada al corazón de
Jesús: Que ofrezcamos sufragios por estas almas, que meditemos su Pasión,
que asistamos a la Eucaristía, que entonemos el santo rosario, por el eterno
descanso de estas almas. Y será la más alta caridad y la más complacencia que
podamos darle al corazón sediento de Jesús.
Oh María concebida sin pecado.
Rogad por las almas del purgatorio que con tanta ansia recurren a vos.
San José... ruega y extiende tus manos por las almas del purgatorio.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios descansen en
paz. Amén
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SEGUNDA ENSEÑANZA
CREAR LOS CAMINOS PARA RECIBIR LOS SUFRAGIOS.
Noviembre 3, 1926. V20.
Por cuantos actos hacemos en la Voluntad de Dios, tantos caminos preparamos
para recibir los sufragios en el purgatorio.
"Continúo viviendo toda abandonada en la adorable Voluntad, y mientras rezaba
pensaba entre mí: "Cuánto quisiera descender a la prisión de las almas
purgantes para liberarlas a todas, y en la luz del Querer Eterno llevarlas todas a
la patria celestial."
Mientras estaba en esto, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dịcho:
"Hija mía, por cuanto más estuvieron sometidas a mi Voluntad las almas que
han pasado a la otra vida, por cuantos más actos hicieron en Ella, tantos más
caminos se formaron para recibir los sufragios de la tierra.
Así que por cuanto más hicieron mi Voluntad, formándoselas vías de
comunicación de los bienes que hay en mi Iglesia, y que me pertenecen, no hay
camino que se hayan hecho que no les lleven, a quien un alivio, a quien una
oración, a quien una disminución de penas.
Los sufragios caminan por estos caminos regios de mi Querer para llevar a cada
una el mérito, el fruto y el capital que se han formado en mi Voluntad, por eso
sin Ella no hay caminos ni medios para recibir los sufragios. Si bien los sufragios
y todo lo que hace la Iglesia descienden siempre al purgatorio, pero van a
aquellos que se formaron los caminos, para los demás que no hicieron mi
Voluntad los caminos están cerrados o bien, de hecho no existen, y si se
salvaron es porque al menos en el punto de muerte reconocieron el supremo
dominio de mi Querer, lo han adorado y se han sometido a Él, y este ultimo acto
los ha puesto a salvo, de otra manera no podrían ni siquiera salvarse.
Para quien ha hecho siempre mi Voluntad no existen caminos para el purgatorio,
su camino es directo al Cielo; quien no en todo y siempre, pero en gran parte ha
reconocido mi Querer y se ha sometido a Él, se ha formado tantos caminos y
recibe tanto, que en seguida el purgatorio la envía al Cielo.
Ahora, así como las almas purgantes para recibir los sufragios debían haberse
formado los caminos, así los vivientes, para mandar los sufragios deben hacer
mi Voluntad para formarse los caminos y hacer llegar los sufragios al purgatorio;
si hacen sufragios y de mi Voluntad están alejados, sus sufragios, faltando la
comunicación de Ella, que es la única que une y vincula a todos, no encontrarán
el camino para llegar, los pies para caminar, la fuerza para dar el alivio, serán
sufragios sin vida, porque falta la verdadera Vida de mi Querer, que es el único
que tiene virtud de dar vida a todos los bienes.
Por cuánto más de mi Voluntad posee el alma, tanto más valor contiene sus
oraciones, sus obras, sus penas, así que más alivio puede llevar a esas almas
benditas.
Yo mido y doy valor a todo lo que puede hacer el alma por cuanto de mi Voluntad
posee, si en todos sus actos corre mi Querer, la medida que hago es grandísima,
es más, no termino jamás de medir y le doy tal valor que no se puede calcular
su peso; en cambio, si no se tiene tanto de mi Querer, la medida es escasa y el
valor es de poca monta. si no se tiene nada, por cuanto el alma haga, Yo no tengo
qué medir ni qué valor dar, por lo tanto, si no tienen valor, ¿cómo pueden llevar
el alivio a esas almas, que en el purgatorio no reconocen otra cosa, ni pueden
recibir sino sólo lo que produce mi Fiat Eterno? ¿Pero sabes tú quién puede
llevar todos los alivios, la luz que purifica, el amor que transforma? Quien en
todo posee la Vida de mi Querer y Éste domina triunfante en ella, ésta ni siquiera
tiene necesidad de caminos, porque poseyendo mi Voluntad tiene derecho a
todos los caminos, puede ir a todos los puntos porque posee en sí misma el
camino regio de mi Querer para ir a aquella cárcel profunda, para llevarles todos
los alivios y las liberaciones.
Mucho más que al crear al hombre, Nosotros le dimos como su
heredad especial nuestra Voluntad, y es reconocido por Nosotros todo lo que ha
hecho en los confines de nuestra heredad, con la que lo dotamos, todo lo demás
no es reconocido por Nosotros, no es cosa nuestra, ni podemos permitir que
entre en el Cielo ninguna cosa que no haya sido hecha por las criaturas, o en
nuestra Voluntad o al menos para cumplirla. Dado que la Creación salió del Fiat
Eterno, nuestra Voluntad, celosa, no deja entrar ningún acto en la patria celestial
que no haya pasado dentro de su mismo Fiat.
¡Oh, si todos conocieran qué significa Voluntad de Dios, y que todas las obras,
tal vez aparentemente buenas pero vacías de Ella son obras vacías de luz,
vacías de valor, vacías de vida, y en el Cielo no entran obras sin luz, sin valor y
sin vida, oh, como estarían atentos a hacer en todo y para siempre mi Voluntad!"
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Reflexión
Dice Luisa: "Continuó viviendo toda abandonada en la adorable voluntad, y
mientras rezaba pensaba entre mi cuánto quisiera descender a la prisión de las
almas purgantes para liberarlas a todas y en la luz del querer eterno llevarlas
todas a la patria celestial".
Éste deseo de Luisa, es el deseo de Dios, y debe ser el deseo de la iglesia, y por
lo tanto nuestro deseo. Descender a la prisión donde se encuentran las almas
del purgatorio para liberarlas a todas, llevándolas así a la Patria Celestial. Desde
nuestra oración, nuestras ofrendas y sufragios, podemos unirnos a este deseo
de Dios y de Luisa.
En este capítulo le dice el señor a Luisa que todo lo que se hace por las almas
que están en el purgatorio, como los sufragios, las oraciones que hace la iglesia,
les da a unas alivio, a otras disminución de las penas; pero que estos sufragios
sólo le llegan a aquellas almas que abrieron caminos, es decir, que cuando
estuvieron en la tierra se hicieron caminos y estos caminos se forman sólo en
la medida en que se hayan hecho actos de voluntad divina.
Todo lo que mandamos desde acá hacia las almas del purgatorio sólo lo podrán
recibir aquellas almas que en vida hicieron la voluntad de Dios. Las demás almas
estarán sometidas a las penas, al fuego devorador, al dolor y al martirio por sí
solas, sin ninguna ayuda de la iglesia.
Que importante es, entonces, hermanos el forjarnos acá en la tierra actos de
voluntad divina y más que hacer actos es sumergirnos y vivir en la voluntad de
Dios.
Dice el Señor: "para quien ha hecho siempre mi voluntad no existen caminos
para el purgatorio su camino es directo al cielo"
El que siempre ha vivido en la voluntad de Dios, no va al purgatorio, cuando
muera su camino es directo al cielo.
Aquí tenemos pues, la principal motivación para irnos directo al cielo, vivir en la
voluntad de Dios.
“Quien, no en todo y siempre, pero en gran parte, ha reconocido mi querer y se
ha sometido a él, se ha formado tantos caminos y recibe tanto, que enseguida
el purgatorio la envía al cielo"
Quien hace siempre la voluntad de Dios va al cielo directo. Pero quien hace a
veces la voluntad de Dios y a veces su propia voluntad, se crea caminos para
que después de la muerte los sufragios le lleguen a ella y llegándole estos
sufragios de voluntad divina, el purgatorio los envía rapidísimo al cielo.
Las que están en el purgatorio, debieron, en vida, haber creado caminos,
haciendo la voluntad de Dios, para que los sufragios de la iglesia les lleguen; y
los que estamos acá en la tierra, para mandar los sufragios a esas almas, para
que les puedan llegar, necesitamos hacerlo en voluntad divina.
Por lo tanto, debemos hacer los sufragios en la Voluntad de Dios, porque solo
así podrán llegar y hacer su efecto tanto en el purgatorio como para nosotros
mismos.
Porque a ambos, estos sufragios nos llegarán en el momento oportuno. Todo lo
que se haga, si no es en la voluntad de Dios, se pierde, se vuelve inútil.
Nos dice el señor "que por cuánto más de su voluntad posee el alma, tanto más
valor contiene sus oraciones, sus obras, sus penas". Así que más alivio puede
llevar a esas almas benditas, porque en el purgatorio, las almas sólo reconocen
y reciben aquello que es producido por la voluntad de Dios. Quién puede llevar
todos los alivios, la luz que purifica, el amor que transforma a estas almas?
Aquel que pone en todo la vida del querer divino. Éste domina triunfante, tiene
derecho a todos los caminos, puede ir a todos los puntos, porque posee en sí
mismo el camino regio del querer divino y puede ir aquella cárcel profunda para
llevarles todos los alivios y las liberaciones a las almas que allí están. Que
espléndida es la voluntad de Dios. Oh si todos conocieran que significa voluntad
de Dios.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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TERCERA ENSEÑANZA
LA EXISTENCIA DEL PURGATORIO
Noviembre 28, 1899. V.3
Luisa acepta sufrir en el purgatorio para liberar algunas almas.
"... Amado mío, dame a mí el poder y te haré ver cuánto sé hacer por amor tuyo,
porque en la medida que me das, en esa misma medida te daré. El escuchaba
con sumo placer hacer mi hablar disparatado y casi queriéndome poner a
prueba me ha transportado fuera de mí misma, cerca de un lugar profundo, lleno
de fuego líquido y tenebroso, daba horror y espanto el sólo verlo.
Jesús me ha dicho:
"Aquí está el purgatorio, y muchas almas están concentradas en este fuego. Irás
tú a ese lugar a sufrir para liberar a aquellas almas que me agradan, y esto lo
harás por amor mío."
Yo inmediatamente, si bien temblando un poco le he dicho:
"Todo por amor tuyo, estoy dispuesta, pero debes venir tú junto conmigo, de
otra manera, si me dejas, no te dejas encontrar más, y después me haces llorar
mucho."
Y ÉI: “Si voy junto contigo, ¿cuál sería tu purgatorio? Esas penas con mi
presencia, para ti se cambiarían en alegrías y en contentos."
Y yo:
"Sola no quiero ir; y además, mientras estemos en ese fuego Tú estarás detrás
de mis espaldas, así no te veo y aceptaré este sufrimiento."
Así he ido a ese lugar lleno de densas tinieblas, y Él me seguía por atrás, y yo
por temor de que me dejase le he tomado las manos, teniéndolas estrechadas
a mis hombros. Habiendo llegado abajo,
¿quién puede decir las penas que sufrían aquellas almas? Ciertamente son
inenarrables a personas vestidas de humana carne.
Entonces, al ir yo a ese fuego, éste se apagaba y se despejaban las tinieblas, y
muchas almas salían, otras quedaban aliviadas.
Después de haber estado cerca de un cuarto de hora, hemos salido y Jesús se
lamentaba, y yo rápidamente le he dicho:
"Dime mi Bien, ¿por qué te lamentas? Amada vida mía, tal vez he sido yo la
causa porque no he querido ir sola a ese lugar de penas? Dime, dime, ¿habéis
sufrido mucho al ver a esas almas sufrir? ¿Qué cosa sientes?"
Y Jesús: “Amada mía, me siento todo lleno de amarguras, tanto, que no
pudiéndolas contener más, estoy por derramarlas sobre la tierra." Ү yo: "No,
nо mi dulce amor, las derramaras en mí, ¿no es verdad?"
Y acercándome a su boca ha vertido un licor amarguísimo, en tanta abundancia
que yo no podía contenerlo y le pedía a Él mismo que me diera la fuerza para
sostenerlo, de otra manera, lo que no había dejado hacer a Nuestro Señor lo
habría hecho yo, derramarlo sobre la tierra, y hacer esto me molestaba mucho;
sin embargo pareсе que me dio la fuerza, si bien eran tantos los sufrimientos
que me sentía desfallecer, pero Jesús tomándome entre sus brazos me sostenía
у те decía:
"Contigo hay que ceder por fuerza, te vuelves tan molesta que me siento casi
con la necesidad de contentarte.'
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Reflexión
Luisa es transportada por Jesús al purgatorio. ¿Y cuál es la razón? Luisa quiere
hacerle ver a Jesús cuanto le ama. Y una de las medidas que Jesús utiliza para
probar el amor de Luisa es su amor a las almas del purgatorio.
Quieres medir el amor que tienen a Jesús? Ve a las almas del purgatorio, ve al
purgatorio y alivia a las almas que allí se encuentran penando.
Muchas almas están concentradas en este fuego del purgatorio. Lo que
significa, que la mayoría de las personas que mueren, van a este estado
purgante.
Por amor a Jesús, se ora, se ofrece sufragios por las almas del purgatorio. Esta
tiene que ser nuestra intención, esta tiene que ser nuestra primera motivación,
porque Jesús lo añora y lo desea.
La segunda motivación será por ellas mismas, porque tanto bien hace nuestros
sufragios a estas almas, si las hacemos en la misma voluntad de Jesús.
Ya Jesús en este texto nos ha entregado algunas características del purgatorio.
Ya con su palabra a certificado el dogma que la iglesia ha dado acerca de la
existencia del purgatorio. Y Jesús en estos escritos nos dice, que el purgatorio
es un lugar profundo, es decir, que es difícil salir de allí, que el camino para salir
de allí es largo y tortuoso. Es un lugar lleno de fuego líquido y tenebroso, que
da horror y espanto con tan solo verlo. Allí se encuentran muchísimas almas.
Son bastantes las almas que están concentradas en este fuego. Viven en una
actitud permanente de sufrimiento, de pena y de dolor.
Hermanos, el purgatorio está lleno de densas tinieblas. ¡Qué oscuridad! por
eso nuestro sufragios dan luz a estas almas. Por eso los invito para que hagan
bendecir un cirio, y lo prendan, ofreciéndolo por estas almas del purgatorio, que
viven en semejantes tinieblas, tan densas.
El sufrimiento como bien lo dice el señor es inenarrable e
incomprensible para el hombre. Algún santo decía, que un solo sufrimiento
del purgatorio, no es comparado ni a todos los
sufrimientos que han tenido todos los hombres de todas las épocas.
"Entonces al ir yo a ese fuego, éste se apagaba y se despejaban las tinieblas, y
muchas almas salían, y otras quedaban aliviadas". Con nuestros sufragios,
muchas almas se alivian. Con nuestros sufragios, muchas almas calman su
sed, y muchas otras, salen de ese lugar de tormento. Luisa fue allá y muchas
almas se aliviaron y salieron; y la razón es porque ella vivía en la voluntad de
Dios.
Cuando nosotros vivamos en la voluntad del señor y demos estos sufragios,
muchas almas se aliviarán, y muchas otras emprenderán el vuelo hacia el cielo.
Jesús, por la insistencia de Luisa, accede ir al purgatorio con ella. El haber ido
al purgatorio, Jesús siente amargura y dolor. ¿Qué había en su corazón?
Sufrimiento, era lo que había. Cuánto sufría su corazón al ver a estas almas que
penaban, y como este sufrimiento, le causaba dolor amargura y deseo de
justicia sobre los hombres,
porque nosotros, pudiendo evitar ir a ese lugar, y pudiendo ayudar a esas almas
que están allí, a punto de salir, muchas; no estamos haciendo nada.
Que por intercesión de la Santísima Virgen María, el Señor nos conceda la gracia
de evangelizar, de prepararnos y ayudar a estas santas almas del purgatorio.
Que descansen en paz amén.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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CUARTA ENSEÑANZA
LA NECESIDAD DEL PURGATORIO
Julio 12, 1937. V.34.
“...si las almas, muriendo no están llenas hasta el borde de Amor y de Voluntad
mía, las confirmo, sí, pero no entran al Cielo, las mando al purgatorio a llenar
estos vacíos de amor y de Voluntad mía por caminos de penas, de ansias y de
suspiros, y cuando del todo se han llenado, de modo que se ve en ellas que
están ya todas transformadas en mi Amor y en mi Voluntad, entonces toman el
vuelo hacia el Cielo."
++++
Septiembre 4, 1902. V.4.
"Hija mía, ¿qué haces? ¿No sabes que si la muerte te sorprende encontrándote
inquieta te deberá tocar el purgatorio? Porque si la mente no se encuentra unida
a la mía, si la voluntad no es una con la mía, los deseos no son mis mismos
deseos, por necesidad te conviene la purgación para transformarte toda en Mí;
por eso está atenta, piensa sólo en estarte unida conmigo y yo pensaré en lo
demás."
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Marzo 10, 1935. V. 33.
"Hija mía, la criatura fue creada por Nosotros toda en orden a Nosotros, por eso
es su deber sacrosanto, que en cada acto que hace llame a Aquél que la ha
creado para darle el dominio y el puesto real en su acto, que por derecho le
corresponde, y así el acto de la criatura recibiría el honor de poseer en su acto
una Fuerza, una Luz, un acto divino.
Es nuestra Voluntad que debe estar llena toda del Ser Divino, y si esto no hace
nos niega un derecho nuestro, nos pone fuera de sus actos, y sus actos quedan
actos humanos, vacíos de Fuerza y de Luz divina, con unas tinieblas tan densas,
que su inteligencia ve tantas sombras negras, que a tientas da algún paso; justa
pena de quien puede encender la luz y no la enciende, de quien puede llamar la
fuerza y no la llama, y mientras se sirve del acto y de la obra conservadora y
actuante de Dios, lo pone fuera de su acto.
Ahora, es nuestro decreto que ninguno entra al Cielo si su alma no está llena
hasta el borde, toda de nuestra Voluntad y de nuestro Amor, basta un pequeño
vacío de esto, para que el Cielo no se abra para ella, he aquí la necesidad del
Purgatorio, para vaciarse por vía de penas y de fuego de todo lo que es humano,
y llenarse por vía de ansias, de suspiros y de martirios, de puro amor y de Divina
Voluntad, para poder entrar en la patria celestial, y sin adquirir con tantas penas,
ni mérito, ni gloria mayor, sino sólo las condiciones que se necesitan para ser
admitido en la morada celestial. En cambio, si lo hubieran hecho en la tierra
con llamar nuestra y Vida en sus actos, cada acto sería una gloria mayor, una
belleza de más, sellado por las obras de su Creador.
¡Oh! con cuánto amor son recibidas estas almas que en sus actos han dado lugar
al acto divino; al encontrarse con Nosotros, Nosotros nos reconocemos en
ella y ella se reconoce en Nosotros, y reconociéndonos mutuamente es tal
y tanta la felicidad de ambas partes, que todo el Cielo queda sorprendido al ver
las alegrías, la gloria, las bienaventuranzas que el Ente Supremo derrama sobre
esta afortunada criatura.
Por eso siempre te quiero en mi Voluntad y en mi Amor, a fin de que el Amor
consuma todo lo que a Mí no pertenece, y mi Voluntad con su pincel de luz forme
nuestro acto en tu acto."
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Reflexión
Hagamos la caridad de iluminar la confusa idea pensamiento que circula entre
los creyentes, que todo el y se muere, se fue al cielo.
No, hermanos, no. Sólo va al cielo, aquel que haya alcanzado la perfecta
santidad. Aquel que está lleno de la voluntad de Dios, que su alma está llena de
amor, de vida divina.
Quien muere con vacíos de amor y de voluntad divina, va al purgatorio; y por
camino de penas, de ansias y de suspiros, se va llenando, hasta tal modo, de
irse transformando en el amor y en la voluntad de Dios; para dar así el vuelo
hacia el cielo. Caminos de penas, de sufrimiento, de dolor, de amargura; Ansias
y suspiros de Dios, de su vida divina, de su sumo bien, de estar en su presencia.
Todo esto es un purgatorio para estas almas, que transformándolas en vida
divina, van alcanzando poco a poco el cielo.
En el volumen 4 del año 1902 del 4 de septiembre, el Señor dirigiéndose a Luisa,
le hace ver la gravedad de estar inquieta.
La criatura debe estar unidad al Creador. Es la unión del hombre con Dios. Estar
en vela significa estar despiertos, atentos para que nuestro corazón esté unido
al corazón de Jesús; para que nuestros pensamientos sean los pensamientos
de Dios; para que nuestros deseos sean los mismos deseos de Dios. Si al
momento de morir, nuestros deseos son humanos, del mundo; nuestros
pensamientos están arraigados en las cosas de esta tierra... Entonces se deberá
pagar purgatorio.
Sólo allí en el purgatorio, a través de las penas, el alma transformará su mente,
purificará sus deseos y podrá añorar perfectamente a Dios. Dice el Señor: “hija
mía la creatura fue creada por nosotros toda en orden a nosotros", por eso el
deber de todo hombre, de toda persona, es darle el dominio y el puesto real a
Dios en su vida.
Aquí hacemos memoria del mandato que Jesús nos dio en su evangelio de
"amar al Señor tu Dios, con toda tu mente, con toda tu alma, con todo tu corazón,
con todo tu ser".
Porque hemos sido creados por él y para él y si nuestra vida no está en función
de él y para él; si no está toda llena del ser divino, si le niega a ese ser divino
todos los derechos y su primer derecho es ocupar el primer puesto en sus vidas;
entonces el hombre queda vacío, sin fuerza, sin luz divina, sometido a una densa
tiniebla tal, que su inteligencia no podrá comprender esta verdad.
Ahora dice el Señor: "es nuestro decreto que ninguno entra al cielo si su alma
no está llena hasta el borde toda de nuestra voluntad y de nuestro amor", basta
un pequeño vacío de esto, para que el cielo no se abra para ella.
He aquí la necesidad del purgatorio, para vaciarse vía por de penas y de fuego,
de todo lo que es humano y llenarse por vía de ansias, de suspiros y de martirios
de puro amor y de divina Voluntad, para poder entrar en la patria celestial.
Éstas son las condiciones que se necesitan para ser admitidos en la morada
celestial. Nada humano, todo divino y esto sólo se logra viviendo en la voluntad
de Dios.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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QUINTA ENSEÑANZA
LAS ALMAS DEL PURGATORIO NO PUEDEN HACER
NADA POR SÍ MISMAS.
Noviembre 14, 1900. V4.
Jesús la transporta al Purgatorio.
...Después me ha transportado dentro de un jardín en el que sobresalía un
edificio grandísimo, como si fuera un monasterio, poblado de tanta gente que
resultaba difícil contarla. Mi adorable Jesús a la vista de aquella gente se volteó
de espaldas y se abrazó a mí, poniendo su cabeza apoyada en mi hombro junto
al cuello y me ha dicho:
"Amada mía, no me las hagas ver, de otra manera sufriría mucho." También yo
lo abracé, y acercándome a una de aquellas almas he dicho: "Al menos decidme
quiénes sois."
Y ella ha respondido:
"Todas somos almas purgantes, y nuestra liberación está condicionada a
la satisfacción de aquellos piadosos legados que dejamos a nuestros
sucesores, y como no se satisfacen nosotras estamos obligadas a estarnos
aquí, lejos de nuestro Dios; qué pena es para nosotras, porque Dios es para
nosotras un Ser necesario, del cual no podemos prescindir. sentimos una
continua muerte que nos martiriza en el modo más despiadado, y si no morimos
es porque nuestra alma no está sujeta a eso; así que dolientes como estamos,
quedando privadas de un objeto que forma toda nuestra vida, imploramos a Dios
que haga sentir a los mortales una mínima parte de nuestras penas, con
privarlos de lo que es necesario al mantenimiento de la vida corporal, a fin de
que aprendan por su propia cuenta cómo es doloroso el estar privado de lo que
es absolutamente necesario."
Después de esto el Señor me ha transportado a otra parte, y yo
sintiendo compasión por aquellas almas he dicho:
"Cómo, oh mi buen Jesús! Volteaste tu rostro de aquellas almas benditas que
tanto te suspiran, mientras que bastaba sólo hacerte ver para hacer que
quedaran libres de las penas y quedaran beatificadas."
Y Él: “Ah hija mía, si Yo me mostrase a ellas, como no están del todo purgadas
no habrían podido sostener mi presencia, y en vez de arrojarse entre mis brazos,
confundidas se habrían retirado y no habría hecho otra cosa que acrecentar mi
martirio y el suyo. Por eso hice así."
Dicho esto ha desaparecido.
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Reflexión
En este escrito, nos presentan a las almas purgantes, de las cuales Jesús no se
deja ver. ¿Cuál es el motivo? al final de esta lectura, nos lo explica Jesús:
"Ah hija mía, si Yo me mostrase a ellas, como no están del todo purgadas no
habrían podido sostener mi presencia, y en vez de arrojarse entre mis brazos,
confundidas se habrían retirado y no habría hecho otra cosa que acrecentar mi
martirio y el suyo. Por eso hice así."
Ese es uno de los grandes dolores, el inmenso dolor de estas almas, anhelar y
desear a Jesús y no poderlo tener.
Para que las almas puedan salir del purgatorio necesitan de nuestras oraciones,
ofrendas, sacrificios y sufragios.
Ellas pueden hacer mucho por nosotros, por todos; pero no pueden hacer nada
por ellas mismas. Está condicionadas a lo que haga la iglesia que peregrina en
la tierra.
Cuantas almas abandonadas, cuantas almas que no reciben esto sufragios,
porque sus familias están ocupadas y entretenidas en bailes, paseos y cosas de
este mundo; se olvidaron de sus familiares difuntos, y estas almas, con dolor,
esperan que las recuerden en oración, para que sean liberadas y poder así
alcanzar al Sumo Bien.
Las almas suplican a Dios, que nos dé parte de sus penas, privándonos en
aquello que es necesario para el mantenimiento de nuestra vida corporal.
Y esta privación tiene un doble fin: que podamos reconocer que es estar privado
de lo que realmente se necesita, para que recordemos que las almas que están
en el purgatorio, ya lo han entendido. Y por eso su mayor anhelo es el de
alcanzar; por medio de nuestras
oraciones, sacrificios y sufragios, aquel bien, Aquello que es exclusivamente
necesario para la vida, como lo es la vida eterna.
Luisa siente compasión por aquellas almas y dolor de ver como Jesús ha
volteado su rostro ante ellas, sabiendo que tan solo dejándose ver, estas almas
podrían quedar libres de las penas. La presencia de Jesús es suficiente, pero si
los ojos no están totalmente purificados, causaría mas dolor y amargura.
Hermanos, estas almas están a la espera, a nuestra espera. Que le entreguemos
nuestros sufragios, que derramemos la sangre de Cristo sobre ellas, con
nuestras ofrendas, con nuestras celebraciones eucarísticas, con nuestras
oraciones y nuestros sacrificios; solo así ellas podrán satisfacer y liberarse para
ir al encuentro del Sumo Bien.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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SEXTA ENSEÑANZA
ALIVIOS A LAS ALMAS DEL PURGATORIO.
Febrero 23, 1927. V21.
"Después de esto, habiendo recibido la santa Comunión, estaba diciendo a mi
amado Jesús:
"Amor mío y vida mía, tu Voluntad tiene virtud de multiplicar tu Vida por cuantos
seres existen y existirán sobre la tierra, y yo en tu Querer quiero formar tantos
Jesús para darte todo entero a cada una de las almas del purgatorio, a cada
bienaventurado del Cielo, a cada uno de los vivientes sobre la tierra."
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Septiembre 14, 1899. V1.
"Mi dulce Jesús mostraba tal contento y alegría al crucificarme, que sólo por
darle ese contento a Jesús, no sólo habría sufrido la cruz, sino otras penas aun.
¡Ah, me parecía que el Cielo hacía nueva fiesta por mí al ver el contento de
Jesús! Muchas almas del purgatorio fueron liberadas emprendiendo el vuelo
hacia el Cielo, y algunos pecadores fueron convertidos, porque mi divino
Esposo a todos hizo partícipes del bien de mis sufrimientos".
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Agosto 30,1900. V. 3
Luisa va al purgatorio para aliviar al difunto rey de Italia.
"Después de esto la Mamá Reina me ha dicho: "¿Quieres ir al purgatorio para
aliviar al rey de las penas horribles en las cuales se encuentra?"
Y yo: “Mamá mía, como Tú quieras."
En un instante me ha tomado, y me ha transportado a un lugar de suplicios
atroces, todos mortales. Ahí estaba aquel miserable, que de un suplicio pasaba
al otro, parecía que por cuantas almas se habían perdido por causa suya, otras
tantas muertes él debía sufrir. Entonces, después de haber pasado yo por
algunos de aquellos suplicios, él ha quedado un poco más aliviado y la Mamá
Reina me sustrajo de ese lugar de penas y me encontré en mí misma."
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Reflexión
¿Qué es lo que tenemos que hacer hermanos para aliviar en poco o mucho a
las almas que sufren en el purgatorio?
Nos dice el señor:
"recibid la santa comunión y ofrecedla por todas y cada una de las almas del
purgatorio"
¡Qué alivio!
Se gana el purgatorio por cuantas eucaristías he dejado de asistir.
Todos los días se sirve la mesa, para que los fieles se acerquen a ella, celebren
y comulguen. Una sola Eucaristía que haya dejado de participar y de comulgar,
sería motivo para ir al purgatorio.
Por eso estas almas necesitan de la comunión, que ofrezcamos muchas
Eucaristías y comuniones por ellas; porque así estarán llenando el vacío, que
en vida adquirieron, por haber despreciado la Eucaristía y la comunión.
Ustedes se preguntarán:
¿Entonces todos iremos al purgatorio por este motivo?
Para eso la Iglesia ha creado las indulgencias. La indulgencia plenaria repara,
borra, evita el purgatorio y al cumplir fielmente con los requisitos de la
indulgencia, entonces, ya no tendremos que pagar purgatorio, por los días en
que dejamos de asistir a la Eucaristía y de no haber recibido la santa comunión.
La indulgencia plenaria, hermanos, se puede entonces también aplicar a las
almas del purgatorio. ¡y cuanto alivio dará a sus sufrimientos.
"Muchas almas del purgatorio fueron liberadas emprendiendo el vuelo hacia el
Cielo, y algunos pecadores fueron convertidos, porque mi divino Esposo a
todos hizo partícipes del bien de mis sufrimientos".
Ofrecer sufrimientos y sacrificios por las almas del purgatorio aliviará a unas y
a otras las subirá al cielo.
Luisa acepto muchísimos sufrimientos y penas, como el crucificarse a nivel
espiritual; y con sus sufrimientos, muchas almas emprendieron el vuelo hacia el
cielo.
No nos quejemos de nuestros sufrimientos, de nuestras adversidades, de los
momentos difíciles, de las enfermedades; recibámoslo todo con amor y
ofrezcámoslo por el eterno descanso, alivio y liberación de todas las almas del
purgatorio.
Luisa va al purgatorio para aliviar al difunto rey de Italia que pasaba de un atroz
suplicio a otro. Parecía que por cuantas almas se habían perdido por causa
suya, otras tantas muertes debía sufrir.
Tam b i én s e p ag a p u rg ato r i o p o r l a f al ta d e n u es t r as
responsabilidades frente a los demás. Es mi responsabilidad que los demás,
los más cercanos, conozcan a Dios. Que yo haga las correcciones fraternas y
adecuadas para evitar así purgatorio.
El rey pasaba de un suplicio a otro, por todas las almas que a causa suya se
habían perdido. Y Luisa toma para así, algunos de esos suplicios; y entonces,
alivia así, al rey difunto.
Ofrezcamos, una vez más, cada dolor, cada sufrimiento, aliviar en poco, o en
mucho, a esas almas que padecen suplicios atroces.
Sufrimientos, dolores, enfermedades, desprecios, malentendidos, la Eucaristía,
la santa comunión, la indulgencia plenaria, las oraciones, etc. todo esto alivia a
nuestras almas en el purgatorio.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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SEPTIMA ENSEÑANZA
LOS EFECTOS DE LAS HORAS DE LA PASIÓN
Mayo 16, 1917. V12.
Efectos de las horas de la Pasión.
"Encontrándome en mi habitual estado, estaba fundiéndome toda en mi dulce
Jesús y luego me ponía toda en las criaturas, para darles a todas ellas a Jesús;
y mi amable Jesús me ha dicho:
"Hija mía, cada vez que la criatura se funde en Mí, da a todas las criaturas el
influjo de Vida Divina, y según tienen necesidad obtienen su efecto: Quien es
débil siente la fuerza, quien es obstinada en la culpa recibe la luz, quien sufre
recibe el consuelo, y así de todo lo demás."
Después me he encontrado fuera de mí misma, me encontraba en medio de
muchas almas que me hablaban, -parecía que fueran almas purgantes y santos-
, y nombraban а una persona conocida mía, muerta no hacía mucho, y me
decían: "ÉI se siente feliz al ver que no
hay alma que entre en el purgatorio que no lleve el sello de las horas de la
Pasión, y cortejadas, ayudadas por estas horas, toma sitio en lugar seguro; y no
hay alma que vuele al paraíso que no sea acompañada por estas horas de la
Pasión; estas horas hacen llover del Cielo continuo rocío sobre la tierra, en el
purgatorio y hasta en el Cielo."
Al oír esto decía entre mí:
"Tal vez mi amado Jesús para mantener la palabra dada, por cada palabra de las
horas de la Pasión daría un alma, no hay alma que se salve que no se sirva de
estas horas."
Después he vuelto en mí misma y habiendo encontrado a mi dulce Jesús le he
preguntado si eso era verdad.
Y ÉI:
"Estas horas son el orden del universo y ponen en armonía el Cielo y la tierra, y
me disuaden de no destruir al mundo; siento poner en circulación mi sangre,
mis llagas, mi Amor y todo lo que Yo hice, y corren sobre todos para salvar a
todos. Y conforme las almas hacen estas horas de la Pasión, me siento poner
en camino mi sangre, mis llagas, mis ansias de salvar las almas, y me siento
repetir mi Vida.
¿Cómo pueden obtener las criaturas algún bien si no es por medio de estas
horas? ¿Por qué lo dudas? La cosa no es tuya sino mía, tú has sido el esforzado
y débil instrumento."
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Reflexión
Fundirse en Jesús, para darles a todos el bien que produce el estar en Jesús.
Cuando nos fundimos en Él, damos a estas almas el influjo de la vida divina. Y
entonces, esas almas, reciben la fuerza, la luz y el consuelo que tanto les hace
falta en ese estado.
Hermanos, un alma conocida de Luisa, estaba feliz, porque había entrado al
purgatorio, cortejada por la meditación que había hecho, en vida, de las horas
de la pasión. Meditar las horas de la pasión nos asegura la salvación y nos da
un puesto seguro y alto en el purgatorio.
En el purgatorio hay diferentes niveles. Hay quienes están más cerca del
infierno, y por lo tanto sus penas son más fuertes y crueles. Y
quienes están más cerca al cielo. Pues aquí el Señor nos está diciendo, que
quien medita las horas de su Pasión, tendrá un sitio más seguro en el purgatorio.
Oremos por estas almas, meditando la Pasión de Cristo, para que vayan
subiendo, de estancia en estancia, rumbo al cielo.
Éstas horas de la Pasión, hacen llover del cielo continuos rocío sobre la tierra,
sobre el purgatorio y hasta en el cielo.
Rocío divino sobre el purgatorio. Lluvia divina sobre el purgatorio, es lo que
produce el meditar las horas de la pasión.
Es una promesa, hermanos, que Jesús ha hecho; que si se medita su pasión, en
su mismo querer, El por cada palabra de estas horas de su pasión, daría un
alma.
Cuantas almas, hermanos, podríamos ayudar aliviar y a liberar, si meditáramos,
todos los días, estas horas de la Pasión de Cristo. "Esas horas son el orden
del universo y ponen en armonía el cielo y la tierra y me disuaden de no
destruir al mundo"
¡Cuánto bien! cuánto bien podemos hacer, no sólo para nosotros y para el
mundo entero; sino para estas almas en el purgatorio. Porque meditar la Pasión,
es derramar sobre ellas, la sangre redentora, la sangre de Cristo. Así como
cuando se reza el rosario, es una rosa que va a María, y Ella convierte esa rosa,
en una gota de sangre, que cae sobre esas almas. ¡Y qué alivio! Aquí es más
que una gota sangre, es el cáliz rebosante que se derrama sobre estas almas,
¡cuánto será su alivio!
Madre Reina del Reino de la Divina Voluntad; asístenos, para que
acompañándote a ti en ese misterio de la Pasión de tu Hijo, que es tu misma
pasión, derramemos abundante sangre divina, sobre esas almas que tanto lo
necesitan.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios descansen en
paz. Amén.
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OCTAVA ENSEÑANZA
EN EL PURGATORIO SE CONOCE Y SE ESTÁ EN LA VERDAD.
Marzo 11, 190о. V3.
Encuentro con un alma del purgatorio.
"Continúa casi siempre lo mismo. Esta mañana veía al buen Jesús más afligido
que de costumbre, amenazando con una mortandad de gente, y veía en ciertos
lugares que muchos morían.
Después he pasado por el purgatorio y reconociendo a una amiga difunta le
preguntaba varias cosas sobre mi estado, especialmente si es Voluntad de Dios
este estado, si es verdad que es Jesús el que viene, o bien el demonio, porque
le decía:
"Como tú te encuentras delante de la Verdad y conoces con claridad las cosas,
sin que te puedas engañar, puedes decirme la verdad acerca de mis
circunstancias."
Y ella me ha dịcho:
"No temas, tu estado es Voluntad de Dios y Jesús te ama mucho, por eso se
manifiesta a ti."
Y yo, diciéndole algunas de mis dudas, le he pedido que viera ante la luz de la
Verdad si eran verdaderas o falsas y me hiciera la caridad de venírmelo a decir,
y que si esto hacía, yo en recompensa le mandaría celebrar una misa en
sufragio, y ella ha agregado:
"Si lo quiere el Señor, porque nosotros estamos tan inmersos en Dios, que no
podemos ni siquiera mover las pestañas si no concurre El; nosotros habitamos
en Dios como una persona que habitara en otro cuerpo, que tanto puede pensar,
hablar, ver, obrar, caminar, por cuanto le viene dado por aquel cuerpo que la
circunda por fuera, porque en nosotros no es como en vosotros que tenéis el
libre albedrío, la propia voluntad; para nosotros toda voluntad ha terminado,
nuestra voluntad es sólo la Voluntad de Dios, de Ella vivimos, en Ella
encontramos todo nuestro contento y Ella forma todo nuestro bien y nuestra
gloria."
Y mostrando un contento indecible por esta Voluntad de Dios, nos hemos
separado".
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Reflexión
Para las almas del purgatorio la voluntad humana ha terminado, y sólo están en
la voluntad de Dios; por eso conocen y viven en la verdad. Porque la voluntad
humana es la causante de la mentira. Ella no se engaña, ella nos pone a
tambalear frente a la verdad.
Luisa yendo al purgatorio le pregunta una amiga que reconoce allí si su estado
es o no voluntad de Dios. Y hace una afirmación: "como tú te encuentras delante
de la verdad".
Ellas están en la luz de la verdad de Dios, en ellas no hay dudas, no hay
incertidumbres, no hay mentira; en ella todo es verdad; todo lo conocen con la
claridad de Dios, sin poderse engañar en lo más mínimo.
Luisa le está preguntando sobre las circunstancias que ella está viviendo con
Dios; si es voluntad de Dios o no. Si es producido por el mismo Jesús o por el
demonio.
Luisa va con certeza, porque sabe que en el purgatorio y en estas almas sólo
existe la verdad. Y por eso se queda tranquila, porque Dios a través de esta alma
le confirma la verdad, que su estado es un estado divino. Ellas conocen la
verdad acerca de nuestras circunstancias.
Oh, como aumentamos el dolor a estas almas del purgatorio, con nuestro
proceder; ellas que ya están en la verdad y conocen la verdad, cuánto se duelen
al ver a los hombres en la mentira, deseando y buscando bienes efímeros, que
para nada le sirve, y que en el momento de la muerte se convierten en cenizas y
cómo desprecian al Sumo Bien.
¡Que dolor! para esas almas ver a sus familiares, a sus amigos, a la raza
humana en general, tan embotada, tan necia, fuera de la verdad. Aliviemos,
hermanos, ese dolor. Y hay muchas formas de hacerlo: la oración, el santo
rosario, ofreciendo eucaristías, meditando la Pasión de Cristo, realizando
sufragios en favor de estas almas.
Pero la mejor forma, es pidiéndole a Dios su voluntad y viviendo en ella; así
estaremos dándole el mayor consuelo a estas almas.
Almas benditas que están en el purgatorio, intercedan por nosotros, para que
nosotros anhelemos, deseemos y conozcamos esta verdad en la que ya ustedes
se encuentran.
Ánimas benditas del purgatorio quién las pudiera aliviar? la verdad, la voluntad
de Dios.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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NOVENA ENSEÑANZA.
TODO EL CONTENTO Y BIEN DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO ES LA
VOLUNTAD DE DIOS.
Octubre 27, 1935. V33.
Cómo anticipa el purgatorio a quien vive en su Voluntad.
"Hija mía, tú debes saber que en cuanto la criatura se decide verdaderamente a
querer vivir en mi Divina Voluntad, y a cualquier costo no hacer jamás la suya,
mi Fiat, con un Amor indecible forma el germen de su Vida en el fondo del alma,
esto tiene tal potencia, tal santidad, que no crece si primero no pone en su lugar
al alma, liberándola de sus debilidades, miserias y manchas si las hay, se puede
decir que forma el purgatorio anticipado, purgándola de todo lo que pudiera
impedir que una Vida de Voluntad Divina se formara en ella, porque Voluntad
mía y pecados no pueden coexistir, ni estar juntos, a lo más se podría dar alguna
debilidad aparente, que con su luz y calor es rápidamente purificada.
Ella (La Voluntad de Dios) tiene siempre el acto purificador en sus manos, a fin
de que ningún impedimento haya en el alma que impidiera no sólo crecer, sino
desarrollar sus actos en los actos de la
criatura. Por eso la primera cosa que hace mi Voluntad es quitar de enfrente el
purgatorio, haciéndolo hacer anticipado para estar más libre de hacerla vivir en
Ella, y de formar su Vida como más le place. Por lo que si la criatura muriera
después de un acto decidido y querido de vivir en mi Querer, tomará el vuelo
hacia el Cielo, más bien, mi Voluntad la llevará en sus brazos de Luz como
triunfo, como parto suyo, y como su querida hija, y si esto no fuera, no se podría
decir: `Hágase tu Voluntad como en el Cielo así en la tierra’, sería un modo de
decir, no una realidad; en el Cielo, porque Ella reina, no hay pecados ni
purgatorio, así en la tierra, si reina en el alma, no puede haber ni pecado, ni temor
de purgatorio. Ella se sabe desembarazar de todo, porque quiere estar sola en
su puesto reinante y dominante."
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Reflexión
La vida del hombre, hermanos, consiste en irse cada vez más transformando en
Dios, y para eso, la voluntad de Dios tiene que ir germinando en el fondo del
alma; y para poder que esta voluntad de Dios vaya creciendo en el fondo del
alma, ésta, el alma, necesita ser liberada y purificada; purificada de sus
manchas, de sus pecados, de sí misma, liberada de sus debilidades, miserias,
de sí misma.
Y eso es el purgatorio, es una liberación, es una purificación de las miserias, de
las debilidades, de las manchas, de sí mismo; y por eso Jesús dice, que quien
vive acá en la tierra en su voluntad, ya ha anticipado el purgatorio; porque la
voluntad de Dios entrando en el alma, la purga, la dispone, y va creando en ella
esa vida divina.
La voluntad de Dios tiene, entonces, la tarea de purificar de sí misma y de todo
lo demás, que no sea de Dios. Por eso estas almas en el purgatorio, cuanto
anhelan, desean y con cuanta alegría, quieren recibir esa voluntad de Dios.
Quien vive en la voluntad de Dios, no conoce el purgatorio; por eso estas estas
almas, lo que más aprecian, es la voluntad de Dios, para poder salir de ese lugar
de tormento y de dolor que es el purgatorio.
Dicen las almas: "Para nosotras, toda voluntad ha terminado. Nuestra voluntad,
es sólo la voluntad de Dios. De ella vivimos, en ella encontramos todo nuestro
contento ella forma todo nuestro bien, y nuestra gloria". Ella, la y voluntad de
Dios, será la que libere y saque a
estas almas del purgatorio; por eso, ellas, tanto aman y con tanta alegría,
suspiran, anhelan esta voluntad de Dios en sus almas.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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DECIMA ENSEÑANZA
EN EL PURGATORIO, LAS ALMAS LLENAN SUS VACIOS
DE AMOR A DIOS.
Julio 16, 1901. Volumen 4.
Diferencia entre el amor de Jesús y el amor humano. Para entrar en el Cielo el
alma debe estar toda transformada en Jesús.
“... Amada mía, no puede haber igualdad entre el Amor del Creador y el de la
criatura, sin embargo hoy te quiero decir una cosa que te será de consolación y
que no has entendido.
Debes saber que cada alma durante todo el curso de su qué vida está obligada
a amarme constantemente, sin ningún intervalo, y no amándome siempre
quedan en el alma tantos vacíos por cuantos días, horas, minutos ha dejado de
amarme, y nadie podrá entrar al Cielo si no ha llenado estos vacíos, y sólo podrá
llenarlos: o amándome doblemente el resto de su vida, o si no alcanza los llenará
a fuerza de fuego en el purgatorio.
Ahora, tú cuando estás privada de Mi, la privación del objeto amado hace
duplicar el amor, y con esto vienes a llenar los vacíos que hay en tu alma."
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Reflexión
El primer mandamiento, hermanos, que nos ha dicho el Señor; el primero y más
importante de todos es: "amarás al Señor tu Dios, con toda tu mente, con toda
tu alma, con todo tu ser", con todo tu corazón; es decir, toda mi persona, alma y
cuerpo, debe estar siempre en función del amor pero del amor a Dios. Si hay
intervalos, si hay inconstancia en este amor, por cada día, hora, minutos que
hemos dejado de amar a Dios, entonces se crearán en nuestras almas vacíos,
y estos vacíos, sólo se podrán llenar, si lo amamos doblemente el resto de
nuestra vida. Y si la vida no nos alcanza para poder llenar estos vacíos, entonces
tendremos que ir al purgatorio.
Lo hace el fuego del purgatorio es que va purificando que esos vacíos, va
llenando esos vacíos de amor, con el amor de Dios. Cada vacío se va llenando
del amor divino, por medio de la fuerza del fuego y cuando estos vacíos están
todos llenos, entonces el alma puede emprender el vuelo hacia el purgatorio.
Por no amar a Dios como debería amarlo, en el fuego del purgatorio, el alma
suplirá y aprenderá a amar a Dios como su primero y único amor.
Que inmensa y dolorosa privación se da en el purgatorio, el de la presencia de
Dios; y esta privación, hace que corazón del alma anhele y desee cada vez más
este amor. Duplica, entonces, así en el alma, el amor que desea, pala luego
llenarle todos sus vacíos.
Que esperanza tan grande hermanos es el purgatorio. Que gozo y alegría en
medio de tanto dolor y sufrimiento; porque el Alma se va transformando en amor.
El alma va regresando al principio, al principio de la creación, al origen de su
vida; que habiendo sido creada por Dios, por el amor, para el amor no cumplió
esa finalidad. Aquí en el purgatorio, el alma se va rehaciendo en ese amor, va
saliendo de ella todo lo que no sea amor, y revistiéndose, transformándose
en este amor, Dios la va disponiendo para que alcance su fin, que no es otro
distinto, que el amor, el amor de Dios. Fue creada por el Amor, para el amor, y no
para ninguna otra cosa. Y el alma se dedicó a todas las demás cosas, menos al
amor.
Oh llamas del purgatorio, pongan toda su fuerza y su fuego en estas almas, para
que sean revestidas y bañadas con el amor de Dios.
Con nuestra oración nosotros desde acá les ayudamos, para que el dolor sea la
misma esperanza de este fin que tanto sus almas desean
alcanzar. Almas benditas del purgatorio ¿quién las pudiera aliviar? el fuego del
amor. Que la misericordia de Dios descienda sobre todas y cada una de ustedes.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz.
Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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DECIMA PRIMERA ENSEÑANZA
EL PURGATORIO PREPARA A LAS ALMAS PARA
HABITAR EN DIOS.
Septiembre 14, 1901. V4.
El principio y el fin de nuestras acciones debe ser el amor de Dios.
"Después de haber pasado varios días de privación, hoy, mientras me disponía
a hacer la meditación, mi mente se distrajo en otra cosa, y por medio de una luz
comprendía comprendía que el alma al salir del cuerpo entra en Dios, y como
Dios es purísimo Amor, el alma entra en Dios sólo cuando es un complejo de
amor, porque Dios a ninguno recibe en Sí si no es en todo semejante a Él, y
encontrándola complejo de amor la recibe y le participa todas sus dotes.
Así que estaremos en Dios más allá del cielo, como aquí estamos en nuestra
propia habitación.
Ahora, esto me parecía que se podría hacer también en el curso de nuestra vida
para ahorrar trabajo al fuego del purgatorio y a nosotros la pena, y así ser
introducidos inmediatamente, sin ninguna dificultad, en nuestro sumo Bien
Dios.
Entonces me parecía que el alimento del fuego es la leña, y para estar seguro
que la leña se ha convertido en fuego, es cuando se advierte que ya no produce
humo.
Ahora, principio y fin de todas nuestras acciones debe ser el fuego del amor de
Dios; la leña que debe alimentar este fuego son las cruces, las mortificaciones;
el humo que se eleva entre la leña y el fuego son las pasiones, las inclinaciones,
que muy frecuentemente asoman la cabeza; entonces la señal de que todo en
nosotros se ha consumido en fuego, es si nuestras pasiones están en su lugar
y no sentimos más inclinaciones a todo lo que no se refiere a Dios.
Parece que con esto pasaremos libremente, sin ningún obstáculo a habitar en
nuestro Dios, y llegaremos aun desde acá a gozar el paraíso anticipado"
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Reflexión
El alma, cuando sale del cuerpo, debe entrar en Dios; porque este es el fin del
alma, porque este es el fin de nuestra existencia: Con la muerte damos el paso
definitivo hacia Dios. Y Dios es amor purísimo. Y por lo tanto, para que el alma
pueda entrar en Dios, ella tiene que estar completamente llena de ese amor de
Dios; porque Dios no puede recibir a nadie, en sí mismo, si el alma no es
totalmente semejante a Él. Si el alma es semejante a él, que es amor, Dios la
recibe y la hace parte de su vida divina.
Si las almas, al dejar el cuerpo, es decir, cuando el hombre muere, no han
alcanzado este amor purísimo de Dios, entonces, debe ir al purgatorio a rehacer,
a ir tomando esa semejanza divina, que por las pasiones y por los pecados y
por su propia voluntad, fue debilitada.
El fuego del purgatorio, las penas, los sufrimientos en el purgatorio, van
quemando todo lo que de humano hay, todo lo que quedó de las pasiones y del
pecado en el alma, para irla asemejando, así a su Creador.
Todo lo que no se refiere a Dios, debe ser consumido en el fuego del amor de
Dios. Y si ese fuego de amor de Dios no se dio en esta vida, el purgatorio es
fuego, y fuego de amor de Dios, que va quemando, que va destruyendo todo lo
que no se refiere a Dios. Las
inclinaciones, las pasiones, lo humano, todo va quedando consumido en este
fuego de amor.
Dice que la leña alimenta este fuego, son las cruces y mortificaciones, y
por eso en el purgatorio, el sufrimiento que es el común denominador, es el
elemento más grande y sublime. Las penas del purgatorio, son la leña que va
alimentando este fuego que devora, en nosotros, todo lo que no se refiere a Dios,
y va asemejando al alma a Dios.
Que indispensable es el purgatorio, porque si no hubiese existido el purgatorio,
que es una creación dela misericordia de Dios, la mayoría de los hombres se
hubiesen perdido.
Que sería del hombre sin el purgatorio; pero podemos evitar el purgatorio, si
ponemos desde ya, al fuego del amor de Dios, que arda en nuestras vidas, y
vaya quitando todo lo la qué no se refiere a Él, y la única forma de hacerlo es
conociendo y viviendo en su voluntad.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios descansen en
paz. Amén.
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DECIMA SEGUNDA ENSEÑANZA
EL PURGATORIO ES PARA AQUELLAS ALMAS QUE HAN VIVIDO
FUERA DE JESÚS EN TODO, O EN PARTE.
Febrero 8, 1904. V6
Una de las cualidades de Jesús es el dolor.
Para quien vive de su Santísima Voluntad no existe el purgatorio.
"Recuerdo que otro día, continuando con mi sufrimiento, veía que el confesor
rogaba a Nuestro Señor que me tocara donde yo sufría para calmarme los
sufrimientos, y Jesús bendito me ha dịcho:
"Hija mía, tu confesor quiere que te toque para aligerar las penas, pero entre
tantas cualidades mías Yo soy puro dolor, y tocándote, en vez de disminuir
puede aumentar el dolor, porque mi Humanidad en la cosa en que más se deleitó
fue en el dolor, y se deleita aún en comunicarlo a quien ama."
Y parecía que en realidad me tocaba y me hacía sentir más dolor, entonces yo
he agregado:
"Dulce bien mío, en cuanto a mí, no quiero otra cosa que tu Santísima Voluntad,
yo no miro ni si me duelo, ni si gozo, que tu Querer es todo para mí."
Y ÉI ha agregado:
Y esto es lo que Yo quiero y es mi mira sobre ti, y esto me basta y me contenta,
y es el culto más grande, más honorable que te puede hacer la criatura, y que
te debe como a su Creador, y el alma haciendo así, se puede decir que su mente
vive y piensa en mi mente; sus ojos, encontrándose en los míos, miran por
medio de mis ojos; su boca habla por medio de mi boca; su corazón ama por
medio del mío; sus manos obran en mis mismas manos; los pies caminan en
mis pies, y Yo puedo decir: "Tú eres mi ojo, mi boca, mi corazón, mis manos y
mis pies. “Y el alma puede decir al revés: “Jesucristo es mi ojo, mi boca, mi
corazón, mis manos y mis pies."
Y el alma encontrándose en esta unión, no sólo de voluntad, sino personal,
muriendo, nada le queda por purgar, y por eso el purgatorio no la puede tocar,
porque el purgatorio toca a aquellos que viven fuera de Mí, en todo, o en parte."
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Reflexión
Los dolores, los sufrimientos, acá en la tierra vividos en Dios y para Dios, evitan
el purgatorio. Quien renegó y desechó los sufrimientos, el dolor, etc. tendrá que
ir al purgatorio. Y por eso la cualidad del purgatorio es el dolor, el sufrimiento,
las penas.
En el dolor está todo Jesús, bien lo dijo: “Yo soy puro dolor" Él se deleita
comunicándose en dolor a quien ama.
Por eso el dolor en la tierra, es comunicación del amor de Jesús para el alma. Y
por eso, el dolor en el purgatorio, es esa comunicación
sublime del amor de Dios, hacia esas almas, que tocándolas con su dolor, las
prepara así, para que alcancen el Sumo Bien.
Luisa nos da la clave, hermanos. Aquí la cuestión, es querer, para nosotros, la
voluntad de Dios; sin mirar si esa voluntad de Dios produce gozo o dolor; eso
no hay que mirarlo, lo que hay que mirar es, si es voluntad de Dios; y si es
voluntad de Dios, hay que amarla, sea cual sea. Y el que está en esa voluntad de
Dios, está ya dispuesto, preparado para que cuando el alma abandone el cuerpo,
vaya hacia esa morada divina.
El culto más grande, el más honorable que le podemos hacer a Dios, es darle lo
que le debemos, entregarle nuestra voluntad y recibir la de Él. Eso es lo que
hace el purgatorio, un intercambio; el alma va abandonando su propia voluntad,
y va adquiriendo la voluntad divina. Ese es nuestro deber con Dios.
No hay oración, no hay culto más grande, que se le pueda dar a nuestro creador,
que dejar que El venga a vivir y a morar en nosotros, no como huésped, sino
como dueño, como Señor y Rey. Y el alma, puede decir al revés, Jesucristo es
mi ojo, mi boca, mi corazón, mis manos y mis pies; y el alma encontrándose en
esta unión, no sólo de voluntad, sino personal, muriendo, nada le queda por
purgar;
Y por eso el purgatorio, no la puede tocar; porque el purgatorio toca a aquellos
que viven fuera de Jesús, en todo o en parte.
Esta unión del alma con Dios, es lo que se logra en el purgatorio; pero si el alma
la vive aquí en la tierra, ya no necesita de purgatorio, porque su unión con Dios,
ya hizo el efecto del mismo purgatorio.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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DECIMA TERCERA ENSEÑANZA. UN
SACERDOTE EN EL PURGATORIO.
Julio 30, 1904. V6.
Desapego que deben tener los sacerdotes.
"Esta mañana el bendito Jesús no venía, y yo encontrándome fuera de mí misma
giraba y volvía a girar en busca de mi sumo y único bien y no encontrándolo, mi
alma se sentía morir a cada instante, pero lo que acrecentaba mi dolor era que
mientras me sentía morir no moría, porque si yo pudiera morir habría alcanzado
mi finalidad al encontrarme para siempre en el centro Dios. ¡Oh! separación,
cómo eres аmarga y dolorosa, no hay pепа que pueda сотрararse a ti. ¡Oh!
privación divina, tú consumes, tú traspasas, tú eres un cuchillo de dos filos, que
de un lado cortas y del otro quemas, el dolor que provocas es tan inmenso por
cuanto es inmenso Dios.
Ahora, mientras andaba vagando me he encontrado en el purgatorio, y mi dolor,
mi llanto, parecía que acrecentaba el dolor de aquellas pobres almas privadas
de su vida: “Dios".
Entonces, entre estas almas parecía que había sacerdotes, uno de los cuales
parecía que sufría más que los otros, y éste me ha dicho:
“Mis graves sufrimientos provienen de que en vida fui muy apegado a los
intereses de la familia, a las cosas terrenas y un poco de apego a alguna
persona, y esto produce tanto mal al sacerdote, que forma una coraza de fierro
enfangada, que como vestido lo envuelve y sólo el fuego del purgatorio y el
fuego de la privación de Dios, que comparado con el primer fuego, desaparece
el primero, puede destruir esa coraza. ¡Oh, cuánto sufro! Mis penas son
inenarrables, ruega, ruega por mí."
Entonces yo me sentía más afligida y me he encontrado en mí misma, y después,
apenas he visto la sombra del bendito Jesús y me ha dicho:
"Hija mía, ¿qué has estado buscando? Para ti no hay otros alivios y ayudas que
Yo sólo."
Y como un relámpago ha desaparecido. Y yo he
quedado diciendo:
¡Ah! ¿Él mismo me lo dice? Que sólo Él es todo para mí, sin embargo tiene el
valor de dejarme privada y sin Él “
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Reflexión
Luisa está viviendo un purgatorio. Dice que ella giraba en busca de Jesús, su
único y Sumo Bien; y al no encontrarlo, se sentía morir a cada instante; y
mientras se sentía morir, no moría.
Eso es lo que le sucede a las almas del purgatorio; allá, en este estado del
purgatorio, giran y giran buscando a Dios, y la privacidad de Dios, les hace morir,
y se sienten morir, pero no mueren, y este estado repetitivo, produce un enorme
dolor al no poder hallar lo que sus corazones tanto anhelan y desean, a Dios,
que es su finalidad.
Que separación, que pena tan incomparable a cualquier pena y amargura de este
mundo, la de estas almas separadas de Dios. Cómo esta privación de Dios las
consume, les traspasa el alma con espada de doble filo, que quema y corta al
mismo tiempo. ¡Oh, almas del purgatorio, las compadezco!.
En el purgatorio, Luisa encuentra sacerdotes, y uno de ellos, el que más sufría,
le narra la causa por la cual está allí, los apegos y más en los sacerdotes, que
venenosos son.
Jesús nos quiere libres, totalmente libres de todo bien terrenal, de personas, y
aún de nuestra propia familia; no podemos asumir los intereses de nuestras
familias.
Oh, alma sacerdotal, cuanto es tu sufrimiento en esa prisión de dolor y de fuego;
porque fue tan grande la coraza enfangada de los apegos, que cubría toda tu
alma, al tanto, que necesita de mayor dolor y sufrimiento.
El fuego del purgatorio, el fuego de la privación de Dios, es el bisturí que corta
esta coraza, liberando al alma del sacerdote para que pueda emprender el vuelo
hacia el Sumo y único bien.
Esta alma, entendió ya en el purgatorio, que su razón de ser como sacerdote,
solo está en Dios y para Dios.
Cuenta con estos sufragios, alma sacerdotal, para que alivien y aligeren tu
privación y tu sufrimiento.
Las almas en el purgatorio, han alcanzado el conocimiento perfecto de que los
alivios y las ayudas, sólo provienen de Dios.
Luisa sintió el purgatorio de verse privada, muchas veces, de Jesús. Dios es
"todo" y "solo" para nosotros, sin El la vida es un purgatorio.
Así están nuestras almas en el purgatorio, privadas de El, y conociendo ya que
El es “todo" para ellas, lo único que hacen es esperar con paciencia poderlo
alcanzar.
Oh, almas benditas del purgatorio, quién las pudiera aliviar... Sólo Jesús, sólo
su presencia, sólo el estar en El y para El. Que nuestros sufragios aligeren este
estado, este tiempo tan largo y doloroso, para que emprendan el vuelo hacia el
Sumo Bien, e ir al encuentro de su única Vida, de su razón de ser, de su finalidad,
Dios.
Madre y Reina del cielo, mira a tus hijos predilectos que se encuentran en el
purgatorio, y extiende tu mano materna sobre ellos, alívialos y saca a uno por
uno de estas llamas de tormento.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de los sacerdotes difuntos y la de todos los fieles difuntos por la
Misericordia de Dios descansen en paz. Amén.
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DECIMA CUARTA ENSEÑANZA.
QUIEN SE DA A JESUS EN VIDA, QUEDA EXENTA DEL PURGATORIO.
Julio 3, 1903. V5.
Quien se da a Jesús en vida, Jesús se da a ella en la muerte y la exenta del
purgatorio.
"Esta mañana, encontrándome sumamente afligida por la pérdida de mi
adorable Jesús, se ha hecho ver en mi interior qué llenaba toda mi persona, es
decir mi cabeza, mis brazos y así de todo lo demás. Y mientras esto veía me ha
dicho, cómo queriéndome explicar el significado de cómo se hacía ver:
"Hija mía, por qué te afliges siendo Yo el dueño de toda tú? Cuando un alma
llega a hacerme dueño de su mente, de los brazos, del corazón y de los pies, el
pecado no puede reinar, y si alguna cosa involuntaria entra en ella, siendo Yo el
dueño, el alma estando bajo el influjo de mi dominio está en continua actitud de
expiación y rápidamente sale. Además de esto, siendo Yo santo, resulta difícil
retener en Si cualquier cosa que no sea santa, además, habiéndome dado a toda
sí misma en vida, es justicia que Yo le dé a todo Yo mismo en la muerte,
admitiéndola sin ninguna tardanza a la visión beatífica. Así que a quien todo a
Mí se da, las llamas del purgatorio nada tienen que hacer con ella."
Reflexión
Luisa se encuentra sumamente afligida por la pérdida de su adorable Jesús.
¿Cuáles son las preocupaciones de la mayoría de las personas?
Sin lugar a duda, son preocupaciones de cosas terrenales, de situaciones de
este mundo.
Pero que pocos son los que se afligen por la pérdida de Dios en el mundo, en
su alma; y éstos que sólo se afligían por cosas de este mundo, están hoy en el
purgatorio, afligidos por lo que se debieron afligir en la tierra, por la única
aflicción que el hombre debe tener y sentir, la pérdida, la separación de Dios.
Si Jesús no es mi “todo"; si El no es mi vida; si Él no reina en todo mí ser, las
llamas del purgatorio harán que Él se convierta en mi único Dios.
Cuando Dios no reina como debe reinar en los corazones, entonces, reina el
pecado; y si reina el pecado, éste tendrá que ser destruido y reparado y esta es
la función de las llamas del purgatorio.
Si Jesús es el dueño de mi alma, todo lo que involuntariamente entre en ella,
será destruido, porque el dominio de Dios es continuo y expiatorio que mantiene
al alma liberada, purificada de todo aquello que no sea de Dios.
Esto es lo que hace el purgatorio, expiar en el alma, todo lo que no le pertenece,
lo que no tiene que ver con Dios.
¿Quiénes están en el purgatorio?
Aquellos que no se dieron a Dios. Aquellos que, o se dieron en parte, pero no
totalmente a Dios.
Quienes no se dan totalmente a Dios, las llamas del purgatorio lo hacen. Esta es
su principal función, hacer que el alma se dé totalmente a Dios.
Quien en vida ha hecho que Jesús sea todo para él, su Señor, su Rey, su Dios,
su todo, el que domine en su vida; entonces ya ha logrado el fin del purgatorio
y no necesita pasar por este estado.
Sólo aquel que, en parte o en nada, no tomó a Dios como debería ser, tendrá que
someterse a este fuego líquido de pena, sufrimiento, expiación, dolor y
purificación; para que su alma liberándose de todo lo que no es de Dios, lo elija
única y exclusivamente y se disponga así para volar al cielo, donde no entra
nadie que no esté totalmente lleno y unido a Dios, que no sea totalmente santo.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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DECIMA QUINTA ENSEÑANZA.
EL PURGATORIO DESPOJA AL ALMA DEL GUSTO PROPIO PARA QUE
TOME POSESIÓN DEL UNICO GUSTO: DIOS
Diciembre 6, 1904. V6.
El principio de la bienaventuranza eterna es el perder todo gusto propio.
"Continuaba esperando, y en cuanto ha venido el bendito Jesús yo me veía
desnuda, despojada de todo; tal vez alma más miserable no se puede encontrar,
tan extrema es mi miseria.
¡Qué cambio tan funesto! Si el Señor no hace un nuevo milagro de su
omnipotencia para hacerme resurgir de este estado, seguro me moriré de
miseria.
Entonces el bendito Jesús me ha dicho:
"Hija mía, ánimo, el principio de la bienaventuranza eterna es el perder todo
gusto propio, porque según el alma va perdiendo los propios gustos, así los
gustos divinos toman posesión en ella, y el alma habiéndose deshecho y
perdido a sí misma, no se reconoce más a sí misma, no encuentran más nada
suyo, ni siquiera las cosas espirituales; Y Dios viendo al alma que no tiene más
nada de lo suyo, la llena de todo Sí mismo y la llena de todas las felicidades
divinas, y entonces el alma puede decirse verdaderamente bienaventurada,
porque mientras tenía alguna cosa propia no podía estar exenta de amarguras y
temores, ni Dios podía comunicarle la propia felicidad.
Cada alma que entra en el puerto de la bienaventuranza eterna, no puede estar
exenta de este punto, doloroso, sí, pero necesario, ni puede hacer menos.
Generalmente lo hacen en el punto de la muerte, y el purgatorio les da la última
mano, por eso si se pregunta a las criaturas qué cosa es gusto de Dios, qué
significa bienaventuranza divina, son cosas hasta entonces desconocidas, y no
saben articular palabra.
Pero a mis almas queridas, no quiero, habiéndose dado todas a Mí, que su
bienaventuranza tenga principio allá en el Cielo, sino que tenga principio acá en
la tierra, y no sólo quiero llenarlas de la felicidad, de la gloria del Cielo, sino que
quiero llenarlas de los bienes, de los sufrimientos, de las virtudes que tuvo mi
Humanidad en la tierra, por eso las despojo no sólo de los gustos materiales,
que el alma llega a considerar como estiércol, sino también de los gustos
espirituales, para llenarlas todas de mis bienes y darles el principio de la
verdadera bienaventuranza."
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Reflexión
El purgatorio es una espera continuada y pareciese que no tuviera fin. Y en esas
espera, el alma se ve así misma desnuda, despojada del Sumo Bien y cubierto
de todo, pero menos del verdadero vestido que debería cubrirla.
"Alma más miserable no se puede encontrar... que cambio tan funesto" se
necesita un milagro para que las almas resurjan en su estado de inocencia.
El principio para alcanzar la bienaventuranza eterna es perder el gusto propio. Y
en la medida en que este gusto se va perdiendo, en esa misma medida los
gustos divinos van tomando posesión de nuestras vidas.
Es lo que Jesús en el evangelio nos ha dicho tantas veces: "el que quiera
seguirme... que renuncie a sí mismo", renunciar a los gustos propios, a nuestra
voluntad.
Jesús nos quiere liberados de todo gusto propio, de todo gusto de los bienes
del mundo, y aun del gusto por las cosas espirituales; porque la vida espiritual
no puede responder a mi gusto, a mi deseo; sino que la vida espiritual debe ser
sólo lo que Dios quiere en mí.
La tarea del verdadero creyente es desecharse de sí mismo, perderse de sus
gustos, para poder alcanzar los gustos divinos y a Dios mismo.
Y eso es lo que hace el purgatorio, va desechando en el alma, los gustos
adquiridos durante la vida terrenal. Hace el alma se vaya perdiendo así misma,
con el fin de ir sólo en la búsqueda de Dios. Y Dios, viendo que el alma no tiene
ya nada de sí misma, la llena de todo Él mismo, de todas las felicidades divinas,
y entonces puede decirse verdaderamente bienaventurada, porque mientras
tenía alguna cosa propia, no podía estar exenta de amarguras y temores, ni Dios
podía comunicarle la propia felicidad.
El purgatorio da el último pincel al alma. A aquella alma que se vino trabajando,
pero que no alcanzó; el purgatorio le da la última mano, el último retoque
doloroso, pero necesario de despojarla de todo, para llenarla de Dios.
Gusto de Dios, es lo que menos hoy la gente sabe y entiende y lo que menos
busca; porque su búsqueda es el gusto por las cosas del mundo, dándole gusto
a su propio deseo. No conocen el verdadero gusto.
En el purgatorio se sabe que todo esto que se adquirió, en vez de producir gusto,
produce lo contrario: disgusto, amargura, sin sabor y se entiende, en este
estado purgante, qué el único y verdadero gusto era sólo Dios, y por eso se
emprende esa labor de deshacerse y perderse así mismo de todo falso gusto.
Hoy nos unimos, hermanos, a esas almas que se liberan de todo gusto y bien
propio en el purgatorio, para que nos trasmitan su deseo, que no es otro distinto,
que el deleitarse en el único y verdadero gusto, el gusto por Dios. Aquel que
debería ser el gusto de la tierra y que por la falta de sabiduría, el hombre no logra
descubrirlo.
Por eso Jesús, nos une a sus sufrimientos para despojarnos, así, de todo gusto
mundano, haciendo que los consideremos estiércol y dejarnos sólo el gusto por
lo divino.
Almas santas, almas purgantes, que el deseo y el gusto por Dios lleguen hasta
nosotros, para reparar y corresponder a ese Dios tan grande y maravilloso.
¿Quién las puede sacar de este tormento?, sólo el gusto, el gusto por Dios.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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DECIMA SEXTA ENSEÑANZA. PURGATORIO DE
UN ALMA POR HABER DESCUIDADO LA
COMUNIÓN.
Octubre 14, 1906. V7.
Purgatorio de un alma por haber descuidado la comunión.
"Después de esto veía a un alma del purgatorio que al vernos se escondía y nos
rehuía, y era tal la vergüenza que ella sentía que permanecía como aplastada.
Yo he quedado asombrada, porque en vez de correr hacia el niño, huía; Jesús
ha desaparecido y yo me he acercado a ella preguntándole la causa de esta
actitud, pero ella estaba tan avergonzada que no podía decir palabra, y
habiéndola forzado me ha dicho:
"Justa Justicia de Dios, que ha sellado sobre mi frente la confusión y tal temor
de su presencia, que estoy obligada a rehuirlo; obro contra mí mismo querer,
porque mientras me consumo por quererlo, otra pena me inunda y huyo de Él.
¡Oh Dios, verlo y huir de Él son penas mortales e inexpresables!
Pero me he merecido estas penas distintas de las de otras almas, porque
llevando una vida devota dejé muchas veces de comulgar por cosas de nada,
por tentaciones, por frialdades, por temores, y también, alguna vez, para poder
acusarme de ello ante el confesor y hacerme oír que no recibía la comunión.
Entre las almas esto se tiene como una nada, pero Dios hace de ello un
severísimo juicio, dándoles penas que superan a las otras penas, porque son
faltas más directas al amor. Además de todo esto, Jesucristo en el Santísimo
Sacramento arde de amor y por el deseo de darse a las almas, se siente morir
continuamente de amor, y el alma pudiendo acercarse a recibirlo y no
haciéndolo, es más, se queda indiferente con tantos inútiles pretextos, es una
afrenta y un desprecio tal que Él recibe, que se siente delirar, quemar, y no
puede dar desahogo a sus llamas, se siente como sofocar por su amor, sin que
еnсuentre a quien darle parte, y casi enloqueciendo va repitiendo:
"Los excesos de mis amores no son tomados en cuenta, más bien son
olvidados, aun aquellas que se dicen mis esposas no tienen ansias de recibirme
y de hacerme desahogar al menos con ellas, ¡ah, en nada soy correspondido!
¡Ah, no soy amado, no soy amado!"
Y el Señor, para hacerme purgar estas faltas me ha hecho tomar parte en la
pena que El sufre cuando las almas no lo reciben. Esta es una pena y un
tormento, es un fuego que comparado al mismo fuego del purgatorio, se puede
decir que éste es nada."
Después de esto me he encontrado en mí misma, atónita pensando en la pena
de aquella alma, mientras que para nosotros se tiene verdaderamente como una
nada el dejar la santa comunión".
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Reflexión
En el purgatorio se siente dolor y vergüenza del mal cometido, del pecado no
reparado y del bien no obtenido. Así vio Luisa a esta alma que se sentía
aplastada.
Que confusión, hermanos, la de esta alma; sentir al mismo tiempo deseo de Dios
y temor de su presencia. Querer ir al encuentro de su Sumo Bien y al mismo
tiempo huir, porque otra pena le inunda alejándola de Él.
En el purgatorio cada alma tiene su propia pena, de acuerdo a sus propias faltas.
La pena de esta alma era no haber comulgado, porque a lo mejor era un alma
escrupulosa, un alma que pudiendo comulgar al estar con todas las
disposiciones internas y externas para hacerlo, no quiso hacerlo. Cayó en la
tentación de sus frialdades y temores que le impedían comulgar, rechazando a
Jesús en la sagrada comunión.
Para muchos, es indiferente comulgar o no. Pudiendo, no van a la Eucaristía, y
por lo tanto no comulgan y se quedan tranquilos, ignorando que esta es una
falta directa al amor de un Dios que se ha donado, que arde de amor por darse
a sus almas.
¡Ah, en nada soy correspondido! ¡Ah, no soy amado, no sentirá esta alma
cuando vive todo este sentir de Jesús, que el amor no es amado; que lo que nos
ha entregado a través de la Eucaristía, es rechazado, haciéndonos indiferentes
ante Él. ¿Cuál no será la pena de esta alma, allí en ese purgatorio?
Este fuego que se produce por el rechazo del amor de Dios en la Eucaristía, es
más tortuoso que todo el otro fuego que se produce en el purgatorio.
¡Qué grande es la Eucaristía y la comunión!
¡Oh, alma bendita del purgatorio! Tú sabes cuál es el más preciado alimento: el
amor desbordante de un Dios, que en la simpleza de una hostia y en el néctar
de una uva, se da así mismo como vida y alimento en comunión. Ofrece todos
tus dolores, para que los mortales podamos entender el misterio que hay detrás
de estas especies de pan y vino.
Nosotros comulgaremos una vez más por ti у рог todas, para que sea superado
este suplicio, esta pena, este dolor y juntos demos nuestra correspondencia a
nuestro amado bien.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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DECIMA SEPTIMA ENSEÑANZA.
LA CONSTANCIA EN EL BIEN PRODUCE PURGATORIO.
Enero 30, 1906. V7.
La constancia ordena todo.
"Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha
dicho:
"Hija mía, cómo es necesario que el alma sea constante en hacer el bien que ha
comenzado, porque si bien tiene principio, pero no tendrá fin, y no teniendo fin
es necesario que se uniforme a los modos del Eterno Dios: Dios es justo, es
santo, es misericordioso, es Aquél que contiene todo, ¿pero tal vez por un solo
día? No, siempre, siempre. Así el alma no debe ser un día paciente, humilde,
obediente, y otro día impaciente, soberbia, caprichosa, éstas son virtudes rotas,
es un mezclar negro y blanco, luz y tinieblas, todo es desorden, todo es
confusión, modos todos diferentes a los de su Creador.
En tales almas hay guerra continua, porque las pasiones le hacen guerra, porque
viéndose nutridas frecuentemente esperan que la victoria sea de ellas; guerra
por parte de los demonios, de las criaturas y aun por parte de las mismas
virtudes, las que viéndose desilusionadas le hacen guerra encarnizada y
terminan con nausearla, y si se salvan estas almas, ¡oh! Cuánto tendrá que
trabajar el fuego del purgatorio. En cambio para el alma constante todo es paz,
ya la sola constancia hace que todo esté en su puesto, las pasiones se sienten
morir, y ¿quién es aquél que estando cercano a morir piensa en hacer guerra a
alguien? La constancia es espada que pone todo en fuga, es cadena que ata
todas las virtudes, de modo que se siente acariciada continuamente por ellas,
y el fuego del purgatorio no trabajará nada porque la constancia ha ordenado
todo y la ha hecho similar a los modos del Creador."
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Reflexión
Hermanos, hacer el bien tiene su principio, pero no tiene su fin. Siempre
tenemos que hacer el bien y vivir en el bien, como Dios que es siempre Justo,
Santo y Misericordioso.
Ser un día paciente, humilde, obediente... y otro día no; nos dice el Señor que
es una “virtud rota".
Necesitamos vivir siempre en el bien, ser constantes para el bien. El que no es
constante en el bien, en el purgatorio tendrá que alcanzar esta virtud.
Ser inconstantes pone en peligro la salvación.
La inconstancia hace que todo se ponga en guerra en contra de uno, las
pasiones, los pecados, los demonios y hasta las mismas virtudes; porque el
inconstante no logra nada, no alcanza nada y no genera nada.
Se pone en riesgo la salvación y dice el Señor que si alcanzan a salvarse, el
fuego del purgatorio tendrá que trabajar muchísimo para lograr en estas almas
la constancia en el bien que no pudieron alcanzar acá en la tierra.
En cambio, para el alma constante, todo es paz; ya la virtud de la constancia
hace que todo esté en su puesto, las pasiones se sienten morir.
La constancia ha ordenado todo y la ha hecho similar a los modos del Creador.
Que importante y benéfico es la constancia, y que mal es la inconstancia para el
alma. Tenemos que ser constantes al orar; constantes en la Eucaristía, todos los
días; constantes en la meditación, en la formación; constantes en estos
sufragios, porque un día sí y otro día no, se pierde el fruto deseado y esperado.
El alma
inconstante rechaza al Sumo Bien, a la vida intachable y pone en riesgo la
salvación.
Por todas las almas fueron inconstantes y ahora se que encuentran en el
purgatorio, para que por medio de estos sufragios, el Señor les conceda esa
virtud.
Allí, cada día, cada hora, cada minuto y segundo que pasa, va generando en
ellas una mayor constancia de purificación y de deseo hacia Dios.
Que nuestras oraciones aumenten en ustedes esta constancia de la que el Señor
hoy nos está hablando, como aquella que lo ordena todo y nos hace semejantes
a nuestro Creador.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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DECIMA OCTAVA ENSEÑANZA.
LAS LLAMAS DEL PURGATORIO EXTINGUEN AL ALMA EN DIOS.
Agosto 23, 1905. V6.
Si el alma hace todo por Dios, permanece extinguida en las llama del amor
divino. El pensar en sí mismo jamás es virtud, sino siempre vicio.
"Continuando mi habitual estado, mi bendito Jesús me ha dicho: "Hija mía, si
el alma hace todo por Mí, imita a aquellas pequeñas mariposas que giran y
giran en torno a una llama y quedan extintas en aquella misma llama. Así el
alma, según el perfume de sus acciones, de sus movimientos y deseos
ofrecidos a Mí, así gira en torno a Mí, ahora en torno a los ojos, ahora al rostro,
ahora a las manos, ahora al corazón, según los diversos ofrecimientos que me
va haciendo, y con su continuo girar en torno a Mí permanece toda extinta en
la llama de mi amor, sin tocar las llamas del purgatorio."
Después ha desaparecido, y habiendo regresado ha agregado: "El pensar en sí
mismo, es lo mismo que salir de Dios y regresar a vivir en sí mismo. Además, el
pensar en sí mismo jamás es virtud, sino siempre vicio, aunque fuera bajo
aspecto de bien."
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Reflexión
¿Quién va al purgatorio?
Aquel que necesita extinguirse en la llama del amor de Dios.
Por eso el purgatorio es fuego, que toma al alma como a una pequeña mariposa
y la pone a girar en torno a la llama del fuego, hasta que queda totalmente
extinguida en ella.
Así el alma, todo lo va consumiendo al ir girando en estas llamas, todo, sus
acciones, sus movimientos, sus deseos del corazón, todo lo va poniendo
alrededor de esta llama, sus miradas, sus expresiones, sus obras, sus afectos,
todo lo que en vida tuvo y que no puso a girar en torno a Dios.
En el purgatorio todo va girando en torno a este fuego y éste las va absorbiendo,
hasta que desaparecen y todo queda convertido en el mismo fuego.
Eso es lo que hace el fuego del purgatorio, extinguir completamente al alma en
sí mismo, para que purificada con todo lo que es y ha hecho, pueda emprender
el vuelo hacia el cielo, hacia Dios, hacia su fin, hacia su realización.
El fuego del purgatorio nos saca de nosotros mismos, para ponernos en Dios.
Nos libera de nuestros vicios, para llevarnos hasta Dios.
Animas benditas del purgatorio, que este fuego devorador las extinga
completamente, para que puedan, diluidas en el amor, vivir para siempre en este
amor.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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DECIMA NOVENA ENSEÑANZA.
ESTANCIAS EN EL PURGATORIO.
Marzo 13, 1907. V7.
Luisa le pide a Jesús que al morir su madre no pase por el Purgatorio.
"Continúa casi siempre lo mismo, y a lo más se hace ver en silencio. Ahora, en
estos días, Jesús, habiéndose dejado ver me acariciaba y me besaba, y estando
mi mamá enferma me hacía comprender que pronto se la iba a llevar, y yo le
decía:
"Señor mío, Tú lo quieres y yo te la doy antes de que te la lleves, no quiero
esperar a que te la lleves sin que antes te la done, pero quiero de Ti la
recompensa por el don que te hago, dándome en premio que te la lleves directo
al paraíso, sin hacerla pasar por el purgatorio, a costa de sufrir yo lo que le
correspondiera a mi mamá."
Y Jesús bendito me decía:
"Hija mía, déjame hacer a Mí."
Yo continuaba pidiéndole diciendo:
"Pero dulce amor mío, quien tendrá corazón para ver sufrir a mi mamá en el
purgatorio, a ella que ha sufrido tanto, que ha llorado tanto por causa mía. Es el
peso de la gratitud lo que me empuja, lo que me apremia у me fuerza, en todas
las demás cosas haz lo que quieras, pero en esto no, no cedo.
Me contentarás y harás lo que quiero."
Y ÉI: “Pero amada mía, no te vuelvas demasiado fastidiosa, eres incansable, y
con el volverte incansable en pedir me obligas a contentarte."
Pero sin embargo no me daba una respuesta precisa, y yo insistía y lloraba como
una niña, y pidiéndole y volviéndole a pedir iba ofreciendo minuto a minuto, hora
tras hora todo lo que El sufrió en su Pasión, aplicando todo esto al alma de mi
madre para hacerla quedar purificada y embellecida, y así poder obtener lo que
yo quería.
Y Él secándome las lágrimas agregaba:
"Pero querida amada mía, no llores, tú sabes que te quiero mucho, podría no
contentarte? Mira, con el continuo ofrecimiento de mi Pasión, no dejando
escapar nada de lo que Yo sufrí en beneficio de tu madre, su alma está dentro
de un mar inmenso, y este mar la lava, la embellece, la enriquece, la inunda de
luz, y para asegurarte que te contentaré, cuando muera tu madre serás
sorprendida por un fuego por el que te sentirás quemar."
Yo he quedado contenta pero no segura, porque no me había dicho aún nada de
que la llevaría directa al paraíso".
Mayo 9, 1907. V7.
"Después de algunos días, viniendo el buen Jesús me ha dicho:
"Hija mía, consuélate, porque quiero decirte y hacerte ver dónde está tu madre
y como tú, tanto antes como después de habérmela Yo traído me has ofrecido
continuamente lo que Yo merecí, hice y sufrí en el curso de mi Vida en su favor,
por esto ella ahora se encuentra tomando parte en todo lo que Yo hice y goza de
mi Humanidad, quedándole aún oculta mi Divinidad, que en breve le será
también develada, y el fuego tú sientes y tus oraciones han servido para
exentarla de cualquier otra pena de sentido, que a todos corresponden,
porque mi Justicia tomando de ti la satisfacción, no podía tomarla de las dos."
En ese momento me parecía ver a mi madre dentro de una inmensidad que no
tenía confines, y en esta inmensidad había tantos gozos y alegrías por cuantas
palabras, pensamientos, suspiros, obras y sufrimientos, latidos, en suma, todo
lo que contenía la Humanidad Santísima de Jesucristo.
Comprendía que es un segundo paraíso para los bienaventurados, y que todos
para entrar al paraíso de la Divinidad deben pasar por éste de la Humanidad de
Cristo. Así que para mi madre había sido un singularísimo privilegio reservado
a poquísimos, el no haber tocado otro purgatorio; sin embargo comprendía que
si bien no estaba en tormentos, sino más bien en gozos, su felicidad no era
perfecta, sino casi a la mitad. Sean dadas las gracias al Señor por esto.
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Reflexión
Hermanos, estamos recibiendo una enseñanza muy grande de parte del Señor,
a través de Luisa.
Los seres que amamos no son nuestros, son del Señor, y es el Señor quién
decide cuándo y cómo llevárselos.
No podemos tomar la actitud negligente de revelarnos; todo lo contrario,
debemos estar siempre dispuestos a vivir en el querer de Dios. "Yo te la dono,
Señor, antes de que tú te la lleves", es la entrega amorosa y sublime que
podemos hacer a Dios de nuestros seres queridos.
¡Qué intercambio tan bello! Luisa pide una recompensa por haber sido tan
generosa de querer entregar a su madre.
Y lo que pide, va precedido por deseo de querer sufrir todo aquello que le tocaría
sufrir a su madre en el purgatorio.
Luisa ofreció las horas de la Pasión de Cristo, aplicándoselas al alma de su
madre, con el fin de purificarla, embellecerla y evitarle, así, ir al purgatorio.
Jesús nos habla de un estado, en el que estará la madre de Luisa, "una especie
de mar inmenso que la lava, la embellece, la enriquece, que la inunda de luz" Y
dice que ese mar es como una estancia que no pertenece propiamente al
purgatorio, pero tampoco al cielo.
Son pocos, muy pocas las almas que quedan en este estado. Es un estado entre
el purgatorio y el cielo. Es un estado bellísimo, pero no es el estado perfecto de
la bienaventuranza, habrá que esperar un poco para pasar al estado de los
bienaventurados en el cielo.
Así sucede en el purgatorio. Éste tiene diferentes estancias; unas horribles, en
lo más profundo del purgatorio, que están casi identificadas con el infierno,
donde las almas, muy desfiguradas, sufren las mayores penas y dolores; y así
se van presentando diferentes niveles hasta donde llegó la madre de Luisa. Y
mientras más se sube, las almas se muestran más purificadas y bellas y menos
son sus penas.
Oremos, especialmente, por aquellas almas que se encuentran en las
profundidades del purgatorio, para que nuestros sufragios puedan llegar a ellas
y les alivien estos dolorosos, largos y tormentosos sufrimientos de purificación.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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VIGESIMA ENSEÑANZA.
EL SUFRAGIO POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO CUMPLE
SU EFECTO.
Mayo 9, 1907. V7.
Muerte y purgatorio de los padres de Luisa.
"Entonces, no recordando todo perfectamente, diré todo junto y un poco
confuso lo que ha pasado, comenzando donde lo dejé cuando estaba rogándole
que se llevara a mi madre al paraíso sin pasar por el purgatorio.
El día 19 de Marzo, consagrado a San José, por la mañana encontrándome en
mi habitual estado, mi madre pasaba de esta vida al ambiente de la eternidad, y
el bendito Jesús haciéndome ver que se la llevaba me ha dicho:
"Hija mía, el Creador se lleva a la criatura."
En este momento me he sentido investir por dentro y por fuera por un fuego tan
vivo que me sentía quemar las vísceras, el estómago y todo el resto, y si tomaba
alguna cosa se convertía en fuego y era obligada a vomitarla en cuanto me la
comía; este fuego me consumía y me mantenía en vida. ¡Oh! cómo comprendía
el fuego devorador del purgatorio, que mientras consume da la vida. El fuego
hace el oficio de alimento, de agua, de muerte y de vida, pero en este estado yo
era feliz, pero habiendo visto solamente que Jesús se la había llevado, pero no
me había hecho ver a dónde la había llevado, mi felicidad no era completa, y por
mis mismos sufrimientos sentía inquietud por cuáles serían los sufrimientos de
mi madre si estuviese en el purgatorio, y viendo al bendito Jesús, que en estos
días casi no me ha dejado sola, lloraba y le decía:
"Dulce Amor mío, dime adonde la has llevado. Yo estoy contenta con que te la
hayas llevado porque la tienes contigo, pero si no la tienes contigo, esto no lo
tolero y llorare tanto hasta que me contentes." Y El parecía que gozaba con mi
llanto y me abrazaba, me sostenía, me secaba las lágrimas у me decía:
"Hija mía, no temas, tranquilízate, y cuando te hayas tranquilizado te la haré ver,
y por ello estarás contenta; además, el fuego que tú sientes te sirva como prueba
de que te he contentado."
Pero yo seguía llorando, especialmente cuando lo veía porque sentía en mi
interior que todavía faltaba alguna cosa a la beatitud de mi madre...
"Hija mía, los bienaventurados en el Cielo me dan tanta gloria por la unión
perfecta de su voluntad con la mía, que su vida es una reproducción de mi
Querer, hay tanta armonía entre Mí y ellos, que su aliento, su respiro, los
movimientos, los gozos, y todo lo que constituye la bienaventuranza de ellos,
es efecto de mi Querer; sin embargo te digo que el alma aún viadora, si está
unida con mi Querer de modo que no se separa jamás de Él, su vida es de Cielo
y Yo recibo de ella la misma gloria, pero tomo más gusto y complacencia de ella,
porque lo que hacen los bienaventurados lo hacen sin sacrificios y con gozos,
mientras que lo que hacen los viadores lo hacen con sacrificio y con
padecimientos, y donde hay sacrificio Yo tomo más gusto y me complazco de
más, y los mismos bienaventurados, viviendo en mi Querer, como el alma
también viviendo en mi Voluntad forma una misma vida, participan en el gusto
que tomo del alma viadora."
... Continúo diciendo que no apenas habían pasado unos diez días de
la muerte de mi madre, mi padre cayó gravemente enfermo y el Señor me hacía
comprender que también él iba a morir; yo le hice el don anticipado y repetí lo
que había hecho por mi madre para que tampoco a mi padre lo hiciera tocar el
purgatorio, pero el Señor se mostraba más reacio y no me escuchaba, yo temía
mucho, no por su salvación porque el buen Jesús me había hecho la solemne
promesa, desde hace casi quince años, de que de todos los míos y de aquellos
que me pertenecen ninguno se perdería, pero temía mucho por el purgatorio.
Yo le rogaba continuamente, el buen Jesús casi no venía, sólo el día en que mi
padre moría después de una enfermedad de quince días, el bendito Jesús se
hizo ver todo benigno, vestido de blanco, como si estuviera de fiesta y me dijo:
"Hoy espero a tu padre, y por amor tuyo me haré encontrar no como juez, sino
como padre benigno, lo acogeré entre mis brazos."
Yo insistí por lo del purgatorio pero no me prestó atención, y desapareció.
Muerto mi padre, no me vino ningún sufrimiento nuevo como sucedió con mi
madre, y por esto entendí que había ido al purgatorio. Yo rogaba y volvía a rogar,
pero Jesús se hacía ver sólo como relámpago, sin darme tiempo de nada, y por
añadidura ni siquiera podía llorar, porque no tenía con quien hacerlo, y Aquél
que es el único que podía escuchar mi llanto me rehuía. Adorables juicios de
Dios en sus modos.
Después de dos días de penas internas, mientras veía al bendito Jesús y le
preguntaba por mi padre, lo oí detrás de las espaldas de Jesucristo, como si
estallara en llanto y pedía ayuda, y desaparecieron. Yo quedé lacerada en el
alma por esto y rezaba, finalmente, después de seis días, encontrándome
en mi acostumbrado estado, me encontré fuera de mí misma, dentro de una
iglesia en la que estaban muchas almas purgantes, yo pedía a Nuestro Señor
que al menos hiciera venir a mi padre dentro de la iglesia a hacer su purgatorio,
porque veía que estas almas, en las iglesias, están en constantes alivios por las
oraciones y misas que se dicen, pero mucho más por la presencia real de Jesús
Sacramentado, que parece que es para ellas un continuo refrigerio. Mientras
estaba en esto vi a mi padre, con un aspecto venerable, y Nuestro Señor lo puso
cerca del tabernáculo. Con esto he quedado menos lacerada en mi interior".
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Reflexión
El sufragio por las almas del purgatorio no es en vano. En Luisa encontramos la
confirmación. Ella oró por su madre, ofreció los dolores de la Pasión de Cristo,
pidió que los dolores del purgatorio
fueran aplicados para ella misma y poder así liberar al alma de su madre del
purgatorio.
Jesús le ha contentado, evitando que su madre cayera en lo profundo del
purgatorio:
"...y el fuego que tú sientes y tus oraciones han servido para exentarla de
cualquier otra pena de sentido, que a todos corresponden, porque mi Justicia
tomando de ti la satisfacción, no podía tomarla de las dos."
La madre de Luisa fue llevada a un segundo paraíso, como antesala, por donde
los bienaventurados tienen que pasar para ir al paraíso de la Divinidad.
Gracias a las oraciones y sufrimientos que Luisa había ofrecido, el alma de su
mamá vivió “un singularísimo privilegio reservado a poquísimos, el no haber
tocado otro purgatorio; sin embargo comprendía que si bien no estaba en
tormentos, sino más bien en gozos, su felicidad no era perfecta, sino casi a la
mitad."
A la mamá de Luisa, todavía le faltaba alguna cosa más, para pasar a la beatitud
eterna.
Este privilegio no es para todos. Al padre de Luisa, no le bastó los sufrimientos
y oraciones, fue al purgatorio. Pero éstos sufragios hechos por su alma, le
permitieron vivir el purgatorio en una iglesia, privilegio también, “ya que estas
almas, en las iglesias, están en constantes alivios por las oraciones y misas que
se dicen, pero mucho más por la presencia real de Jesús Sacramentado, que
parece que es para ellas un continuo refrigerio".
Los sufragios por nuestros difuntos, agradan mucho al Señor, porque como
bien dice Jesús: "el alma aún viadora. si está unida con mi Querer de modo que
no se separa jamás de Él, su vida es de Cielo y Yo recibo de ella la misma gloria,
pero tomo más gusto y complacencia de ella, porque hacen los bienaventurados
lo hacen sin sacrificios y con gozos, mientras que lo que hacen los viadores lo
hacen con sacrificio y con padecimientos, y donde hay sacrificio Yo tomo más
gusto y me complazco de más".
Hagamos pues el sacrificio de ofrecer oraciones, eucaristías, ofrendas y
sufrimientos por estas santas almas necesitan y redundan en su bien y en el
nuestro.
Sean dadas las gracias al Señor por esto.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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VIGESIMA PRIMERA ENSEÑANZA. LA COSA
MÁS SEGURA PARA EVITAR
EL PURGATORIO ES EL AMOR.
Julio 14, 1907. V.8
Todo en el alma debe ser amor.
"Continuando mi habitual estado, por poco tiempo ha venido el bendito Jesús y
yo sin pensarlo he preguntado: "Señor, ayer me confesé; si hubiera muerto,
siendo que la confesión remite las culpas,
¿me habrías llevado directamente al paraíso?"
Y ÉI: “Hija mía, es verdad que la confesión remite las culpas, la a cosa más
segura y cierta para exentar el purgatorio es el amor, así que en el alma el amor
debe ser la pasión predominante: Amor el pensamiento, la palabra, los
movimientos, todo, todo debe ser envuelto por este amor, y pero así, el Amor
Increado encontrando todo amor, absorbe en Sí al amor creado. En efecto, qué
otra cosa hace el purgatorio sino llenar los vacíos de amor que hay en el alma, y
cuando llena estos vacíos la manda al Cielo. Si no hay estos vacíos, no es cosa
que pertenezca al purgatorio."
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Reflexión
Queridos hermanos, el morir en gracia de Dios, no significa que nos vallamos al
cielo, evitando el purgatorio. Morir en gracia, asegura, sí, la salvación, pero no
es garantía para pasar de inmediato al cielo.
La confesión, antes de la muerte, perdona las culpas, pero no las repara.
El pecado deja unos vacíos de amor, que el alma, redimida, deberá llenar en el
purgatorio, si no ha alcanzado hacerlo en esta vida.
Nos dice el Señor que lo más seguro para no ir al purgatorio, no sólo es el estado
de gracia, sino ante todo, el estar revestidos de amor divino.
En el alma, la pasión predominante debe ser el amor de Dios:
Amor en lo que se piensa, en lo que dice, en lo que se hace. Todo debe estar
inmerso en este amor Divino y quien muriere en este estado, no necesita ir al
purgatorio, porque este amor a llenado todos los vacíos y por lo tanto у рог el
purgatorio nada tiene que hacer en esa alma.
Oh, hermanos, triple vigilancia tenemos que hacer: mantener el alma en gracia,
sumergida en el amor de Dios y viviendo en su Divina Voluntad.
Oremos para que el amor de Dios sea derramado como lluvia que refresque las
almas que en el purgatorio penando están, suspirando que amor caiga del cielo,
y llene todos el los vacíos de su alma.
Madre y reina de este reino, cumple tu oficio de Reina en este lugar de
sufrimiento, para que las almas puedan llenar Sus vacíos con el amor de Dios y
puedan emprender el vuelo hacia el Sumo Bien.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz.
Amén
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz.
Amén.
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VIGESIMA SEGUNDA ENSEÑANZA.
EL "TE AMO" DE JESUS ES REFRIGERIO PARA LAS ALMAS
QUE ESTÁN EN EL PURGATORIO.
Volumen 12 859 Marzo 28, 1917 Efectos
del “te amo" de Jesús.
"Continuando mi habitual estado, apenas se hacía ver mi siempre amable
Jesús, pero tan afligido que daba piedad, yo le he dicho: "¿Qué tienes Jesús?"
Y ÉI: “Hija mía, habrán y sucederán cosas imprevistas, de improviso y estallarán
revoluciones por todas partes. ¡Oh, cómo empeorarán las cosas!"
Y todo afligido ha quedado en silencio. Y yo: "Vida de mi vida, dime otra
palabra."
Y Jesús, como si me infundiera su aliento ha agregado: "Те
amo"
Pero en aquel “te amo" parecía que todos y todas las cosas recibieran nueva
vida, y yo he repetido: "Jesús, dime otra palabra aún."
Y Él: “Palabra más bella no podría decirte que un te amo, este mi te amo llena
Cielo y tierra, circula en los santos y reciben nueva gloria, desciende en los
corazones de los viadores, y quién recibe gracia de conversión, quién de
santificación; penetra en el purgatorio, y como benéfico rocío cae sobre las
almas y sienten refrigerio; los mismos elementos se sienten investir de nueva
vida en el fecundar en el crecer, así que todos advierten el te amo de tu Jesús...”
Reflexión
"Te amo", es la palabra que confortó a Jesús cuando estaba afligido. "Te amo"
es la palabra que reconforta el espíritu, que da nueva vida, que circula y llena
toda la creación.
El “Te amo" es la palabra que produce nueva gloria en los santos, que estimula
la conversión y la santidad en aquellos que anhelan la vida eterna.
El “Te amo" de Jesús, es la gloria que se da al Padre Celestial, es la causa del
desbordamiento de la misericordia divina.
El “Te amo" de Jesús y en Jesús, penetra en el purgatorio, y como benéfico
rocío cae sobre las almas y sienten refrigerio, alivian sus dolores, desaparece la
aflicción de sentirse separadas de Jesús y reconforta el alma.
Hermanos, que importante son estos "Te amo". Que como lluvia, caen sobre las
llamas del purgatorio y extinguen el fuego y la sed de estas almas.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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LOS TE AMO
Amor, Divino Te amo.
Amor, Creador Te amo.
Amor, Redentor Te amo. Amor,
Santificador Te amo.
Amor, Liberador Te amo.
Amor, Inagotable Te amo.
Amor, Generoso Te amo. Amor,
Misericordioso Te amo.
Te amo, oh Dios Te amo.
Te amo, mi Vida Te amo.
Te amo, mi Todo Te amo.
Te amo, Amor Te amo.
Te amo, Amor Te amo.
Te amo, Amor Te amo.
Madre, haz que este amor divino caiga sobre todas las almas del purgatorio. Y
brille para ellas la luz perpetua.
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VIGESIMA TERCERA ENSEÑANZA
QUIEN HACE LA VOLUNTAD DE DIOS, ES PURGADA ACÁ
EN LA TIERRA.
Marzo 8, 1914. V. 11.
"Otro día me dijo: "Hija mía, quien hace mi Voluntad, absolutamente no puede ir
al Purgatorio, porque mi Voluntad purga al alma de todo, y habiéndola tenido en
vida tan celosamente custodiada en mi Querer,
¿cómo podré permitir que el fuego del Purgatorio la toque? Además, a lo más le
podrá faltar algún adorno, y mi Voluntad antes de develarle la Divinidad, la va
adornando de todo lo que le falta y luego me develo."
++++
Reflexión
Hermanos, lo que hace el purgatorio, es colocar al alma en la voluntad de Dios.
Es decir, las llamas del purgatorio van purificando todo lo que de ella misma
hay, para irla introduciendo sólo en el querer divino.
Por lo tanto, quien hace la voluntad de Dios acá en la tierra, no necesita
purgatorio, porque la Divina Voluntad purga, custodia la vida del alma, la limpia
de todo, disponiéndola así para su Creador.
Las almas en el purgatorio, están pues, siendo purgadas de su propio querer
humano, para que libres de sí mismas, queden libres y emprendan el vuelo hacia
el cielo.
Madre reina, cumple tu oficio de reina en este lugar de tormento, para que estas
almas que en el purgatorio están en la voluntad de Dios, sean preparadas por
este querer divino y muy rápidamente emprendan el vuelo hacia el cielo.
Y a nosotros, Madre ayúdanos a evitar este fuego de pena y de dolor. Enséñanos
a vivir de voluntad divina.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
++++
VIGESIMA CUARTA ENSEÑANZA.
EL SECRETO PARA EVITAR EL PURGATORIO
Quien vive en el Querer Divino no puede ir al purgatorio, todo el universo se
rebelaría.
"Entonces, sin saber cómo, me ha venido un pensamiento:
"Si yo muriera y fuera al purgatorio, ¿cómo haría? Si aquí estando aprisionada
en mi cuerpo, porque es más que una estrecha prisión, está cercada mi pobre
alma, y la siente tanto cuando Jesús me priva de su adorable presencia, que
no sé qué haría y sufriría para reencontrarlo, ahora, ¿qué será cuando rota la
cárcel de mi cuerpo y mi alma sin ataduras y libre tome su rápido vuelo y no
encuentre a mi Jesús, centro en el cual debo refugiarme para no salir jamás de
él, y en vez de encontrar a mi vida, el centro de mi reposo, me encontrase
arrojada en el purgatorio? ¿Cuál será mi репa y mi tormento?" Mientras me
sentía oprimida por estos pensamientos, mi amado Jesús me ha estrechado
toda a Sí y ha agregado:
"Hija mía, por qué te quieres oprimir, ¿no sabes que quien vive en mi Voluntad
tiene un vínculo de unión con el cielo. con el sol, con el mar, con el viento, con
toda la Creación? Sus actos están fundidos en todas las cosas creadas, porque
mi Voluntad, como cosas suyas, las ha puesto todas en común, de manera que
toda la Creación siente la vida de esta criatura, y si pudiera ir al purgatorio, todas
se sentirían ofendidas y el universo entero se rebelaría y no la dejarían ir sola al
purgatorio, el cielo, el sol, el viento, el mar, todos la seguirían quitándose de sus
puestos y ofendidos dirían a su Creador: 'Es Vuestra y nuestra; la vida que nos
anima a todos nosotros la anima a ella, ¿cómo es que va al purgatorio?"
El cielo la reclamaría con su amor, el sol hablaría con su luz, el viento con sus
voces lastimeras, el mar con sus olas ruidosas, todos tendrían una palabra para
defender a aquélla que ha hecho vida común con ellas.
Y como quien vive en mi Voluntad, absolutamente no puede ir al purgatorio, por
eso el universo estará en su puesto y mi Voluntad tendrá el triunfo de llevar al
Cielo a quien ha vivido en Ella en esta tierra de exilio, por eso sigue viviendo en
mi Querer y no quieras entristecer tu mente y oprimirte por cosas que a ti no
pertenecen."
++++
Reflexión
Hermanos, en este texto, Luisa se muestra muy inquieta acerca de si cuando
muera le toque purgatorio. Su inquietud no es por el hecho mismo del
purgatorio, sino por la prisión que le impedirá salir al encuentro de Jesús.
Esta es una muy dolorosa pena; el desear estar a cualquier costo con Jesús, y
no poder.
La pena está en que Jesús siendo el centro, reposo y refugio del alma, no es
alcanzado, porque las llamas del purgatorio aprisionan de tal modo al alma, que
ésta le queda imposible lanzarse hacia su sumo bien, Jesús.
Ante esta preocupación de Luisa, Jesús sale en respuesta y le anuncia que quien
vive en su voluntad, no podrá jamás ir al purgatorio, porque viviendo en la Divina
Voluntad, su vínculo es tal, que nada lo podrá separar del cielo. Vive ya en la
tierra de cielo, y en el momento de la muerte, este vínculo será más fuerte e irá
directamente al cielo.
El cielo, la creación toda, reclamarían con amor a aquella creatura que ha hecho
vida en común con ellas. Porque quien vive en divina voluntad, está unidad con
toda la creación y con todo el cielo, ya que en ellos sólo existe esta vida de la
voluntad de Dios.
“...y mi Voluntad tendrá el triunfo de llevar al Cielo a quien ha vivido en Ella en
esta tierra de exilio, por eso sigue viviendo en mi Querer y
no quieras entristecer tu mente y oprimirte por cosas que a ti no pertenecen."
Madre celestial, tu que naciste y viviste perfectamente en la Voluntad de Dios,
ejerce tu reinado sobre estas pobres almas que en el purgatorio están
esperando los sufragios las criaturas les demos, para que tengan en sí mismas
esta vida de unión que la creación y el cielo conllevan.
Que tu oración, Madre, haga que todo el cielo y toda la creación, se vuelquen
hacia estas almas y le participen la voluntad divina que contienen.
Oh María, Reina de toda la creación. Intercede por estas almas benditas.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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VIGESIMA QUINTA ENSEÑANZA
EL “ENCUENTRO CON EL QUERER DIVINO, EVITA LAS
PENAS DEL PURGATORIO.
Julio 23, 1923. V16.
";Oh! cuántos gemidos de dolor salen de las prisiones del purgatorio, cuántos
gritos de desesperación se oyen desde el infierno porque mi Querer no ha sido
encontrado en la tierra, por eso hija mía, tu primer acto sea de encontrarte con
mi Querer; tu primer pensamiento, tu latido sea de encontrarte con el latido
eterno de mi Querer, para que tú recibas todo mi Amor. En todo trata de hacer
continuos encuentros, a fin de que quedes transformada en mi Querer y Yo en
el tuyo, para poderte disponer a hacer el último encuentro con mi Voluntad en
tu última hora; y así no tendrás ningún encuentro doloroso después de tu
muerte."
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Reflexión
"..Cuantos gemidos de dolor...", incontables son los gemidos de dolor que las
almas en el purgatorio emiten. Mientras ellas están cautivas, sin poder salir de
esta prisión de dolor, sus gemidos si salen y recorriendo toda la tierra emiten
sonidos de dolor al ver como las criaturas están muy ocupadas y preocupadas
en todo, pero menos en aquello que ellas, las almas del purgatorio, ya saben
que es lo único y más indispensable en la vida: vivir en el sumo querer divino.
La voluntad de Dios, no es hallada en la tierra. Son tan pocos los que por lo
menos ya saben de ella, mientras que la mayoría, aún los más religiosos, la
desconocen. Cuanto dolor les causamos a estas almas, que en el purgatorio se
les aumenta la pena al no poder encontrar, en la tierra, aquella voluntad que
sería la solución a todo su dolor y al mundo entero.
El mejor sufragio que podamos dar a estas almas que tanto gimen en el
purgatorio, es el de encontrarnos con el Divino Querer. Este les daría todo el
alivio y transformaría nuestra vida y en el último instante de nuestra vida, a la
hora de la muerte, este encuentro con el divino querer deslumbrará de tal
manera, que nos evitaría este estado doloroso del purgatorio.
Madre del Divino querer, Intercede para que todas las criaturas demos el más
grande y productivo sufragio a las almas purgantes, como es el de desear,
conocer y vivir en el divino querer.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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VIGESIMA SEXTA ENSEÑANZA.
LO QUE LES HE PERMITIDO A LAS ALMAS EN EL PURGATORIO.
Septiembre 1, 1899. V2.
Continúa la obediencia, pero un poco más moderada.
"¿Pero quién puede decir el purgatorio en el que me encontraba? Lo peor era
que no podía lanzarme hacia mi sumo y único Bien.
¡Ah sí, me era negado el pedir y desear a Jesús! ¡Ah! a las almas benditas del
purgatorio les es permitido pedir, desear, arrojarse hacia el sumo Bien, sólo que
les está prohibido el tomar posesión de El, a mí, по, а mi me era negado aun
este consuelo."
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Reflexión
El dolor más grande en el purgatorio, hermanos, es el de saber cuál es el bien
más necesario y no poderlo alcanzar.
En el purgatorio, las almas, por estar en la verdad, ya saben que es lo único que
se necesita: a Dios. Lo añoran, lo desean, lo buscan y no pudiéndolo poseer, se
les abre cada vez más un abismo de dolor y de reparación.
A las almas en el purgatorio, se les es permito pedir. Y saben, hermanos, que es
lo que ellas piden? El querer divino, para poder entrar definitivamente en el seno
de Dios.
Ya tienen el conocimiento, como para no ser tan ingenuas en pedir bienes
efímeros para quienes estamos en la tierra.
Cual no será el dolor de estas almas, al ver cómo los hombres no sólo piden
migajas al Creador, sino bienes perecederos, desconociendo el más grande y
único bien.
Almas santas, almas purgantes; hagamos un intercambio: nosotros pedimos
por su liberación y ustedes pidan para el reino de la Divina Voluntad sea
conocido y vivido que acá en la tierra como se vive en el cielo.
Quedamos en ese acuerdo. Todos ganamos: primero Dios, luego los santos,
siguen ustedes y por último nosotros.
Dales, Señor el descanso eterno. Y brille para ellas la luz perpetua de tu divina
voluntad.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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VIGESIMA SEPTIMA ENSEÑANZA
EL PURGATORIO, ÚLTIMA SORPRESA DE AMOR EN EL
MOMENTO DE LA MUERTE.
Marzo 22, 1938 Volumen 35
La última espía de amor en el punto de la muerte.
Primera parte.
"Ahora hija mía, hasta en tanto que no comienza la culpa en la criatura, todo es
Voluntad mía, y en cuanto comienza la culpa, así comienzan las lágrimas, los
dolores de esta Madre Celestial.
¡Oh, cómo llora por su hijo! Pero no lo deja, su Amor la ata a vivir en aquella
criatura para darle vida, y si bien se siente como sofocar su Vida Divina, la cual
ni siquiera es conocida ni amada, su Amor es tanto que sigue su Vida aunque la
ofendiese, para darle una sorpresa de amor para salvar a su hijo. Nuestra
Bondad, nuestro Amor es tanto, que intentamos todos los caminos, usamos
todos los medios para arrancarlo del pecado, para ponerlo a salvo, y si no lo
logramos
en vida, le hacemos la última sorpresa amor en el punto mismo de la muerte.
Tú debes saber que en aquel punto es la última espía de Amor que hacemos a
la criatura, la circundamos de gracias, de luz, de bondad; ponemos tales
ternuras de amor, de ablandar y vencer los corazones más duros, y cuando la
criatura se encuentra entre la vida y la muerte, entre el tiempo que termina y la
eternidad que está por comenzar, casi en el acto en el que el alma está por salir
del cuerpo, Yo tu Jesús, me hago ver con una amabilidad que rapta, con una
dulzura que encadena y endulza las amarguras de la vida, especialmente las
de aquel punto extremo; después la miro, pero con tanto Amor de arrancarle un
acto de dolor, un acto de amor, una adhesión a mi Voluntad. Ahora, en aquel
punto de desengaño, al ver, al tocar con la mano cuánto la hemos amado y la
amamos, sienten tal dolor que se arrepienten de no habernos amado, y
reconocen nuestra Voluntad como principio y cumplimiento de su vida, y como
satisfacción aceptan la muerte, para cumplir un acto de nuestra Voluntad,
porque tú debes saber que si la criatura no hiciera ni siquiera un acto de
Voluntad de Dios, las puertas del Cielo no son abiertas, ni es reconocida como
heredera de la patria celestial, ni los ángeles, ni los santos la pueden admitir
entre ellos, ni ella quisiera entrar, porque conocería que no le pertenece.
Por eso, sin nuestra Voluntad no hay ni santidad verdadera ni
salvación. Y ¡oh! cuántos son salvados en virtud de esta nuestra última espía
toda de amor, excepto los más perversos y obstinados, si bien les convendrá
hacer una larga etapa y de purgatorio. Por eso el punto de la muerte es nuestra
pesca diaria, el reencuentro del hombre extraviado."
Después ha agregado. “Hija mía, el punto de la muerte es la hora del desengaño,
y todas las cosas se presentan en aquel punto, la una después de la otra, para
decirle: 'Adiós, la tierra para ti ha terminado, comienza la eternidad."
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Reflexión
¡Qué amor tan grande el de nuestro Señor! Que a todo momento nos está
flechando con su mirada, para llevarnos al cielo.
Pero el alma, sumergida en sí misma, en este mundo terrenal y enfangada en el
pecado, hace caso omiso a este amor divino.
Pero el amor de Dios jamás dice basta. Insiste una y otra vez. Y viviendo, aún
sofocado por no ser conocido y amado, insiste su vida de amor, aún ofendido,
hasta convencerle.
Su bondad es tanta, que intenta todos los caminos, que usa todos los medios
para arrancarla del pecado y ponerla a salvo, y si no lo logra en vida, le hace la
última sorpresa de amor en el momento último de la muerte.
Jesús, en este puntual momento de la muerte, se hace ver todo amor y toda
bondad, y mirando a la criatura le arranca un acto de dolor al ver cómo Dios la
ha amado tanto y ella no le ha correspondido, se genera en la criatura un
inmenso dolor que se arrepiente y reconoce que la voluntad de Dios es el
principio y el fin de todo y que ella estuvo casi todo el tiempo fuera y se decide
a cumplir la voluntad de Dios, aceptando la muerte, y evita ir al abismo y se
salva.
Pero como en el cielo no puede entrar nadie que no sea santo, acepta otro acto
de voluntad divina yendo al purgatorio, para hacer un largo y profundo camino
de purificación.
Que importante, hermanos es el purgatorio. Es el último regalo de amor de Dios,
para que las almas se dispongan y puedan entrar algún día en las estancias
celestiales.
Pero que suplicio para estas almas. Habiendo podido evitarlo, con tan solo
haber recibido toda la bondad y dulzura de la voluntad de Dios en sus vidas.
Madre celestial, nuestra querida mamá. Extiende tu mano y acaricia estas almas
que tanto sufren en el purgatorio.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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VIGESIMA OCTAVA ENSEÑANZA
HAY QUE PREDICAR LA EXISTENCIA DEL PURGATORIO. TRES
ESTADOS DESPUES DE LA MUERTE.
Marzo 22, 1938 Volumen 35
La última espía de amor en el punto de la muerte.
Segunda parte
"..Sucede para la criatura como cuando se encuentra encerrada en una
habitación y le es dicho que detrás de esa hay otra habitación en la cual está
Dios, el paraíso, el purgatorio, el infierno, en suma, la eternidad; pero ella nada
ve, escucha que otros se lo aseguran, pero como aquellos que lo dicen tampoco
lo ven, lo dicen de tal manera que casi no se hacen creer, no dando una gran
importancia para creer con realidad, con certeza, lo que dicen con las palabras;
pero un buen día caen los muros y ve con sus propios ojos lo que antes le
decían, ve a su Padre Dios que con tanto amor la ha amado, ve uno por uno los
beneficios que le ha hecho, ve como están lesionados todos los derechos de
amor que le debía, ve cómo su vida era de Dios, no suya, todo se le pone delante:
eternidad, paraíso, purgatorio, infierno; la tierra le huye, los placeres le voltean
la espalda, todo desaparece, y solamente queda presente lo que está en aquella
estancia de la cual han caído los muros, lo cual es la eternidad. ¡Qué cambio
sucede para la pobre criatura! Mi Bondad es tanta por querer a todos salvados,
que permito que estos muros caigan cuando las criaturas se encuentran entre
la vida y la muerte, entre el salir el alma del cuerpo para entrar en la eternidad, a
fin de que al menos hagan un acto de dolor y de amor, y reconozcan a mi
Voluntad adorable sobre de ellas.
Puedo decir que les doy una hora de verdad para ponerlas a salvo.
¡Oh, si todos supieran mis industrias de Amor que hago en el último punto de la
vida, a fin de que no huyan de mis manos más que paternas, no esperarían llegar
a aquel punto, sino que me amarían por toda la vida!"
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Reflexión
Hermanos, cuantos hoy ignoran, desconocen y hasta niegan los tres estados
que se dan después de la muerte.
Hay quienes niegan todo, diciendo que con la muerte termina la vida. Otros
muchos, sólo afirman el estado del cielo, negando que exista el infierno, tal vez
con la presunción de continuar su estilo de vida, sin el temor de la condenación
eterna.
Lo que sí es cierto, hermanos, es el dogma de fe que la iglesia ha presentado
sobre los tres estados: infierno, purgatorio y cielo, que se vienen después de la
muerte.
En los evangelios y en estos escritos de la Divina Voluntad, Jesús nos confirma
la existencia del infierno para los infieles. La existencia del purgatorio, como un
estado transitorio de santificación y el cielo para los bienaventurados.
Jesús nos dice:
"Puedo decir que les doy una hora de verdad para ponerlas a salvo"; es decir,
que antes de que el alma abandone el cuerpo, cae el muro para que pueda ver
la eternidad: paraíso, infierno y purgatorio.
Y ante esta verdad, el alma dócil, viéndose desnuda del mundo, de sus pasiones,
descubre que sólo el amor de Dios está ante su presencia en estos tres estados
y realiza su última decisión en la eternidad y eligiendo el amor de Dios, va al
purgatorio a llenarse de este amor divino.
Cuantos hermanos nuestros no creen. Y muchas veces es por la falta de
convencimiento y de fuerza que le restamos a la predicación.
Pidamos por intercesión de la Reina Madre, palabras sabias que produzcan sus
efectos en quienes las escuchan y abundancia de amor para estas almas que
viven el estado purgante.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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VIGESIMA NOVENA ENSEÑANZA
EL ESTADO DEL PURGATORIO ES DERECHO DE JUSTICIA DIVINA.
Marzo 19, 192o. V12
Vivir en la Divina Voluntad es vivir a nombre de todos.
"Estaba lamentándome con mi siempre amable Jesús diciéndole: ";Cómo has
cambiado! ¿Será posible que ni siquiera el sufrimiento sea ya para mí? Todos
sufren, sólo yo no soy digna de sufrir; es verdad que supero a todos en
maldad, pero Tú ten piedad de mí y no me niegues al menos las migajas del
sufrir que tan abundantemente no niegas a ninguno. Amor mío, cómo es
terrible mi estado, ten piedad de mí, ten piedad."
Mientras esto decía, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior diciéndome:
"¡Ah hija mía, cálmate, de otra manera me haces mal, abres heridas más
profundas en mi corazón! ¿Me quieres tú tal vez superar? También Yo habría
querido encerrar en Mí todas las penas de las criaturas, era tanto el amor hacia
ellas, que habría querido que ninguna pena las tocara, pero esto no lo pude
obtener, debí someterme a la Sabiduría y a la Justicia del Padre, que mientras
me permitía satisfacer en gran parte a las penas de las criaturas, no quiso mi
satisfacción por todas las penas, y esto por decoro y por equilibrio de su
Justicia. Mi Humanidad habría querido sufrir tanto, para poder poner término al
infierno, al purgatorio y a todos los castigos, pero la Divinidad no quiso y la
Justicia dijo a mi Amor: "Tú has querido el derecho del Amor, y te ha sido
concedido, Yo quiero los derechos de la Justicia.' Yo me resigné a la Sabiduría
de mi Padre, la vi justa, pero mi gimiente Humanidad sentía la pena por las penas
tocaban a las criaturas.
Ahora al oír tus lamentos por no poder sufrir, escucho el eco de mis
lamentos y corro a sostener tu corazón para darte fuerza, sabiendo cómo es
dura esta pena. Pero debes saber que ésta es una pena también de tu Jesús."
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Reflexión
Queridos hermanos,
El libro del génesis nos narra que la consecuencia del pecado es la muerte. La
separación que el hombre hizo de su voluntad de la voluntad divina, trajo como
consecuencia el sufrimiento, la amargura, sobreviniendo para el hombre todos
los males. Lo que significa, que en justicia, el hombre, por su pecado y por su
separación de su origen, que es Dios; debe perderse de su fin, que es el mismo
Dios y vivir por la eternidad, separado, es decir, en el abismo, sin Dios.
Dios, en su infinita misericordia, quiso librar al hombre de una vez para siempre
de esta consecuencia. Pero el hombre, ingrato, ha rechazado esta misericordia
divina, lo que debería en justicia, pagar a un alto costo, su deuda.
Pero es tan grande el amor y la misericordia divina, que Dios ha permitido, en
justicia, que el hombre pague una mínima parte de lo que le toca, por su pecado.
Y entonces, surge el purgatorio, como un estado de justicia divina, que repara
la falta de correspondencia a un amor tan grande, sublime y misericordioso, que
ha sido rechazado.
Nuestros sufrimientos, sacrificios, ofrendas y oraciones por los difuntos, les
ayudan en parte. Pero en justicia, las almas deberán abrazar este estado de
purificación.
Oh purgatorio, estado divino de justicia, que purificando al alma, la dispone, en
justicia, para que reciba sin merecerlo, la vida del cielo.
Justicia divina, es santidad, es purificación, es regalo celestial para el alma.
Almas santas, almas purgantes. Rogad a Dios por nosotros, que nosotros
rogaremos por vosotras; para que El os de la gloria del cielo.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amén.
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TRIGESIMA ENSEÑANZA
PURGATORIO, DECRETO DEL CIELO.
Marzo 10, 1935. V33.
"Ahora, es nuestro decreto que ninguno entra al Cielo si su alma no está llena
hasta el borde, toda de nuestra Voluntad y de nuestro Amor, basta un pequeño
vacío de esto, para que el Cielo no se abra para ella, he aquí la necesidad del
Purgatorio, para vaciarse por vía de penas y de fuego de todo lo o que es
humano, y llenarse por vía de ansias, de suspiros y de martirios, de puro amor
y de Divina Voluntad, para poder entrar en la patria celestial, y sin adquirir con
tantas penas, ni mérito, ni gloria mayor, sino sólo las condiciones que se
necesitan para ser admitido en la morada celestial.
En cambio, si lo hubieran hecho en la tierra con llamar nuestra Vida en sus
actos, cada acto sería una gloria mayor, una belleza de más, sellado por las
obras de su Creador.
¡Oh! con cuánto amor son recibidas estas almas que en sus actos han dado lugar
al acto divino; al encontrarse con Nosotros, Nosotros nos reconocemos en
ella y ella se reconoce en Nosotros, y reconociéndonos mutuamente es tal
y tanta la felicidad de ambas partes, que todo el Cielo queda sorprendido al ver
las alegrías, la gloria, las bienaventuranzas que el Ente Supremo derrama sobre
esta afortunada criatura.
Por eso siempre te quiero en mi Voluntad y en mi Amor, a fin de que el Amor
consuma todo lo que а Mi по pertenece, y mi Voluntad con su pincel de luz forme
nuestro acto en y tu acto."
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Reflexión
Hermanos, está decretado por Dios mismo, que nadie puede entrar al cielo si el
alma no está totalmente llena de la voluntad y del amor de Dios.
Hay que iluminar aquella piadosa, mentira que muchos por un sentimiento grato
hacia sus seres queridos difuntos, dicen que están en el cielo. No, hermanos.
Jesús nos está confirmando que quienes mueren con tan solo un pequeño vacío
de su voluntad y de su amor, el cielo se cierra para ellos y por lo tanto deben ir
al estado del purgatorio.
El purgatorio cumple en estas almas dos funciones: vaciar al alma de todo lo
que es humano y llenarla de amor y voluntad divina.
Las penas y el fuego del purgatorio, purifican al alma de lo humano. Las ansias,
suspiros y martirios, llenan al alma de puro amor y de voluntad divina.
Estas penas, ansias, suspiros, martirios padecidos en el fuego del purgatorio,
dan tan solo las condiciones que son necesarias para poder entrar en las
estancias del cielo. Es lo mínimo.
¿Será eso lo que quiere Dios de nosotros?, ¿lo mínimo? No, hermanos. Dios
quiere para todos la plenitud, que se consigue no en el purgatorio, sino en esta
tierra.
Que formidable secreto nos da hoy el Señor. Es aquí en la tierra, en donde el
hombre unido a su voluntad y a su amor en todo lo que hace, piensa, siente y
dice, como puede alcanzar la bienaventuranza del cielo y darle toda la gloria a
Dios, desde sus actos terrenales, hasta sus actos celestiales, sin pasar por el
purgatorio.
El purgatorio, entonces es un estado de justicia divina y de misericordia; pero
Dios lo que quiere para sus hijos, es el estado de santidad, que se logra en unión
con su voluntad y su amor.
Conozcamos pues, hermanos esta voluntad de Dios que está dada en los
escritos que dejó a la sierva de Dios Luisa Piccarreta, y ella, la divina voluntad,
realizará en nosotros este estado de santidad que le dará a Dios toda la
complacencia y a nosotros el paraíso.
Almas del purgatorio, quien las pudiera aliviar? El amor y la voluntad de Dios.
Madre y Reina de la divina voluntad, intercede por estas almas benditas del
purgatorio, para que puedan rápidamente alcanzar su estado de santidad y
poder pasar a gozar para siempre de Dios en el cielo.
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Dale señor el descanso eterno.
Y brille para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.
Las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios Descansen en
paz. Amen.
Fiat.
"Hija mía, todo lo que se hace en mi Voluntad es como sol que se
difunde a todos, y conforme se reza en mi Voluntad, se ofrece mi
sangre, mis penas, mis llagas, todo se convierte en tantos rayos de
luz que se difunden a todos, descienden con rapidez en la más
profunda cárcel del purgatorio y convierten sus penas y tinieblas en
luz." (Marzo 10, 1922. V14.)
“Señor, entro en tu Divino Querer y tomo tu Poder, la inmensidad de
tu Amor, el valor inmenso de las penas del Hijo de Dios y de todas las
cualidades divinas. Y vengo a derramarlo todo sobre todas las almas
del purgatorio para que reciba el baño del Amor que contiene el Poder
Divino, el baño de la Belleza, el baño de la Sangre de Jesús y de todas
las cualidades divinas.”
Luisa Piccarreta