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Ratio Documento Final 2022

La Ratio Nacional describe el contexto de la formación sacerdotal en el Perú, incluyendo aspectos socio-políticos, económicos, culturales y eclesiales. Se destaca la necesidad de formar sacerdotes capaces de anunciar el Evangelio en un mundo en constante cambio y con profundas necesidades espirituales.

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Ratio Documento Final 2022

La Ratio Nacional describe el contexto de la formación sacerdotal en el Perú, incluyendo aspectos socio-políticos, económicos, culturales y eclesiales. Se destaca la necesidad de formar sacerdotes capaces de anunciar el Evangelio en un mundo en constante cambio y con profundas necesidades espirituales.

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Conferencia

Episcopal Peruana

RATIO NATIONALIS
INSTITUTIONIS SACERDOTALIS
PARA EL PERÚ

COMISIÓN EPISCOPAL
PARA EL CLERO,
SEMINARIOS Y VOCACIONES

Lima – Perú
2022
14
15
INEI Instituto Nacional de Estadística e Informática
ISFLS Instrucción sobre la formación litúrgica en los Seminarios,
Congregación para la Educación católica, 1979.
LG Constitución dogmática Lumen Gentium, sobre la Iglesia. Concilio
Vaticano II, 1964.
OGLH Ordenación general de la liturgia de las horas. Sagrada Congregación
para el Culto Divino, 1971.
OT Decreto Optatam Totius, sobre la Formación Sacerdotal. Concilio
Vaticano II, 1965.
PDV Exhortación apostólica postsinodal Pastores Dabo Vobis, sobre la
Formación de los Sacerdotes en la situación actual. Juan Pablo II,
1992.
PEA Población Económicamente Activa.
PG Exhortación Apostólica Postsinodal Pastores gregis, Juan Pablo II,
2003.
PO Decreto Presbyterorum ordinis, sobre el ministerio y vida de los
Presbíteros. Concilio Vaticano II, 1965.
PTH Sagrada congregación para la educación católica: “Instrucción sobre
los criterios de discernimiento vocacional en relación con las
personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al
Seminario y a las órdenes sagradas”.
QA Exhortación apostólica postsinodal Querida Amazonía. Papa
Francisco, 2020.
RFIS 1970 Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis. El don de la vocación
presbiteral. Congregación para el Clero, 1970.
RFIS Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis. El don de la vocación
presbiteral. Congregación para el Clero, 2016.
SC Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la Sagrada Liturgia.
Concilio Vaticano II, 1963.
SD Documento de Santo Domingo, Conclusiones; IV Conferencia
General del Episcopado Latinomaricano. Santo Domingo, 1992.
UPSS Orientaciones para el uso de las competencias de la psicología en la
admisión y en la formación de los candidatos al sacerdocio. Sagrada
Congregación para la educación católica, 2008.

16
VG Constitución Apostólica Veritatis Gaudium, sobre Universidades y
Facultades Eclesiásticas. Papa Francisco, 2017.
VS Encíclica Veritatis Splendor, sobre algunas cuestiones
fundamentales de la Enseñanza Moral de la Iglesia. Papa Juan Pablo
II, 1993.

17
18
AGRADECIMIENTO

Agradecidos al Dios Providente por todos los dones recibidos en el cumplimiento


de las Normas Básicas de la Formación Sacerdotal en el Perú del año 2001,
continuamos, con fidelidad y con mucha esperanza, la gran misión de seguir
formando Sacerdotes según el Corazón de Cristo, asumiendo el proyecto
formativo en los Seminarios conforme a la actualizada Ratio Nationalis
Institutionis Sacerdotalis para el Perú.

La Ratio Nationalis ha sido elaborada de manera sinodal con los Obispos,


Rectores y Formadores de los Seminarios a quienes expresamos nuestra gratitud
por los aportes brindados en las diferentes etapas de su redacción. Así, luego de
este trabajo colegial iniciado con la Presidencia de la Conferencia Episcopal
Peruana, Mons. Marco Antonio Cortez Lara, Obispo de Tacna y Moquegua, por
entonces, Presidente de esta Comisión Episcopal para el Clero, Seminarios y
Vocaciones y, la actual Presidencia recibimos con mucha esperanza, del
Dicasterio para el Clero, la confirmación ad experimentum, por un periodo de
cinco años, de la Ratio Nationalis Institutionis Sacerdotalis para el Perú que
permitirá, con la acción del Espíritu Santo, formar a la nueva generación de
Sacerdotes llamados a ser auténticos evangelizadores y misioneros.

Mi gratitud a los Obispos, miembros de esta Comisión Episcopal: Mons. Pedro


Bustamante López, Obispo de Sicuani; Mons. Gilberto Gómez Gonzales, Obispo
de Abancay; Mons. Héctor Vera Colona, Obispo de Ica; Mons. Raúl Chau
Quispe, Obispo Auxiliar de Arequipa; Mons. Timoteo Solorzano Rojas, Obispo
de Tarma y Mons. Guillermo Elías Millares, Obispo Auxiliar de Lima por sus
aportes a la Ratio Nationalis, así como al equipo ad hoc, responsable de su nueva
redacción, a fin de responder a los retos actuales de la formación sacerdotal.

Estimados hermanos en Cristo, el Buen Pastor, les animo a tener presente en esta
nueva etapa de aplicación de la Ratio Nationalis Institutionis Sacerdotalis para
el Perú lo que el Santo Padre, el Papa Francisco, nos exhortó con el fin de que las
vocaciones no se marchiten, y es la de no olvidar la doble dimensión de la
vocación: “raíces en la tierra y el corazón en el cielo”1. Mirar hacía nuestras
raíces, siempre nos permitirá, en el ejercicio del ministerio sacerdotal, crecer y
dar frutos de santidad.
Con mi bendición
+ Mons. Carlos García Camader
Obispo de Lurín
Presidente de la Comisión Episcopal
para el Clero, Seminarios y Vocaciones

1
Papa Francisco. Discurso en el Encuentro con Sacerdotes, religiosos/as y seminaristas,
Trujillo – Perú. 20 de enero de 2018.

19
20
INTRODUCCIÓN

Sacerdotes para nuestro tiempo

El mundo de hoy, marcado por una constante transformación, ha visto en las


últimas décadas un desarrollo en las diferentes expresiones del quehacer humano.
Sin embargo, frente a los avances tecnológicos y científicos, el ser humano
continúa viviendo una experiencia que revela una profunda sed, que solamente
podrá ser saciada cuando se dé una justa importancia a la dimensión espiritual,
presente en todo ser humano, creyente y no creyente.

La Iglesia, llamada y enviada a anunciar la Buena Nueva de la salvación, tiene la


tarea impelente de ofrecer al ser humano de hoy los medios adecuados para su
crecimiento espiritual y, en última instancia, para vivir la plena comunión con
Dios, consigo mismo, con los demás y con la creación.

No cabe duda que los instrumentos privilegiados para realizar esta tarea tan
delicada y necesaria, son aquellas personas elegidas por Dios para entregar su
vida al servicio del Reino. Discípulos enviados en su nombre, para anunciar y
revelar los misterios de un Dios rico en misericordia que no se cansa de esperar
a sus criaturas. Los sacerdotes, ocupan un lugar especial en el corazón de la
Iglesia.

De aquí la preocupación por brindar una formación adecuada, tanto a los


candidatos al sacerdocio como a los que ya ejercen el ministerio, de modo que
sepan responder a las necesidades de la Iglesia que los envía y del mundo que los
espera.

La Ratio Nationalis, el itinerario formativo en la Iglesia Peruana

La Ratio Nationalis Institutionis Sacerdotalis para el Perú ha sido elaborada


teniendo como base principalmente el documento de la Congregación para el
Clero: Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis. El don de la vocación
presbiteral, año 2016.

La Ratio Nationalis se subdivide en seis capítulos. Los tres centrales permiten


dar una mirada global a todo el proceso formativo, desde la pastoral vocacional,
pasando por la formación sacerdotal inicial, y llegando a la formación
permanente.

En el primer capítulo se describe la realidad peruana en los diferentes aspectos


que hacen parte de la misma, así como también la Iglesia diocesana que, junto al
Obispo, son dos de los principales responsables de la formación sacerdotal.

21
En el segundo capítulo se presenta la profunda relación que existe entre la
pastoral vocacional, el Seminario menor y otras formas de acompañamiento de
las vocaciones sacerdotales. Los criterios para la admisión al Seminario mayor y
los agentes del acompañamiento vocacional, completan este capítulo dedicado
ampliamente a las vocaciones.

El tercer capítulo desarrolla el tema de la formación sacerdotal inicial, abordando


diversos aspectos como su naturaleza y finalidad, su carácter integral, las etapas
formativas y sus respectivas dimensiones, la duración de la formación sacerdotal
inicial y los sujetos que conforman la comunidad educativa. Un apartado
importante está dedicado a la formación del hombre interior.

El capítulo cuarto habla sobre la formación permanente, su naturaleza y finalidad,


su integralidad, sus grandes etapas, así como los organismos responsables y los
medios que la hacen posible.

El quinto capítulo trata sobre la organización de los estudios describiendo los


principios pedagógicos y los criterios generales, éstos servirán de ayuda a los
responsables de los planes de estudios en los Seminarios. Por último, se enumeran
y se explican el contenido de las materias dictadas en las diferentes etapas de la
formación sacerdotal inicial.

Finalmente, el sexto capítulo desarrolla el tema de la economía en los Seminarios.

22
CAPÍTULO I

EL CONTEXTO DE LA FORMACIÓN

1.1 MARCO REFERENCIAL DE LA REALIDAD PERUANA.

1.1.1 Contexto Socio-Político

1. A la luz de los acontecimientos pasados se hace necesaria una reflexión


profunda sobre el ejercicio de la vida política de nuestro país ya que ha
revelado altos niveles de corrupción en todas las instancias del Estado y
también en el sector privado; sumando a ello, la fragilidad de las
instituciones públicas para hacerle frente. A esto se añade la casi
inexistencia de un sistema de partidos políticos que represente de forma
organizada a la sociedad peruana.

2. Somos un país heredero de una historia y cultura milenaria que debemos


saber valorar y conservar, de modo que, en estos tiempos donde se avizoran
nuevas formas de relacionarnos, seamos fieles y responsables transmisores
de aquellos valores humanos y cristianos, que nos caracterizan, a las
próximas generaciones.

1.1.2 Contexto Económico

3. Desde inicios del año 1990, después de vivir las peores crisis económicas
de su historia y en un escenario de violencia terrorista, el Perú empezó a
invertir principalmente en infraestructura vial, educación, salud y políticas
sociales; se intentó asumir una férrea disciplina que fuera la base del
crecimiento económico. En lo que va del presente siglo, la economía
peruana ha presentado fases diferenciadas de crecimiento económico.

4. En el año 2019, el 20,2% de la población del país, se encontraban en


situación de pobreza, es decir, tenían un nivel de gasto inferior al costo de
la canasta básica de consumo compuesto por alimentos y no alimentos. Al
comparar estos resultados con el nivel obtenido en el año 2018, se observa
que los niveles de pobreza se han mantenido. Analizando a nivel de regiones
naturales, la pobreza afectó al 29,3% de la población de la Sierra, al 25,8%
de la Selva y al 13,8% de la Costa. Al comparar con el 2018, se observa que
la incidencia de la pobreza disminuyó en la Sierra y en la Selva en 1,1 y 0,7

23
punto porcentual, respectivamente; mientras que en la Costa se incrementó
en 0,3 punto porcentual2.

5. Según el INEI3, en el primer grupo con la más alta incidencia de pobreza


que se ubica entre 34,4% y 39,4% se encuentran los departamentos de
Ayacucho, Cajamarca, Huancavelica y Puno. En el segundo grupo con tasas
de pobreza que se sitúan entre 28,3% y 32,7% están los departamentos de
Amazonas, Apurímac, Huánuco, Loreto y Pasco. El tercer grupo de
departamentos con incidencia de pobreza entre 21,9% y 25,3% se
encuentran cinco departamentos: Cusco, Junín, La Libertad, Piura y San
Martín. En el cuarto grupo con tasas de pobreza que se ubican entre 12,0%
y 14,6% se encuentran los departamentos de: Áncash, Arequipa,
Lambayeque, Madre de Dios, Moquegua, Provincia Constitucional del
Callao, Provincia Lima, Región Lima, Tacna, Tumbes y Ucayali.
Finalmente, en el último grupo con la tasa de pobreza más baja entre 1,3%
y 3,9% se encuentra el departamento de Ica.

1.1.3 Contexto Ecológico

6. La presencia de la Cordillera de los Andes, la corriente Oceánica Peruana o


Humboldt y el Anticiclón del Pacífico Sur hacen que la realidad geográfica
nacional sea diversa4 y amplia en recursos, posibilidades y fortalezas. El
Perú está considerado entre los 10 países más mega diversos del mundo por
su riqueza y diversidad biológica; sin embargo, las políticas públicas del
Estado aún no han logrado ser articuladoras y complementarias entre las
diversas instituciones y autoridades a nivel nacional, regional y local
respecto del uso responsable de los recursos naturales, lo que genera
condiciones para que actores adversos al Estado exploten los recursos
naturales de nuestro territorio para otros fines, contrarios al bienestar de la
población.

7. La deforestación como actividad ilegal cada año afecta en promedio 150


mil hectáreas de bosques; por la expansión agrícola (51.6%), la ganadería
de pequeña y gran escala (39.9%) la minería (5.8%), plantaciones ilícitas
(2.3%), infraestructura (0.30%) y la tala ilegal (0.1%); según el Servicio
Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR).
Algunos casos sobre deforestación también se dan en San Martín
especialmente en las provincias de Rioja y Moyobamba, así, también la
migración en la modalidad de invasiones genera deforestación; en Madre

2
INEI. (Lima, mayo 2020). Informe Técnico: Evolución de la Pobreza Monetaria 2008-2019.
Disponible en: [Link]
3
Ibid.
4
Posee 27 de los 32 tipos de climas existentes en el planeta, clasificación climática de
Thornthwaite, MINAM.

24
de Dios las operaciones ilegales auríferas; en Tumbes, Piura, Lambayeque
y el norte de la libertad están los bosques secos de la costa; sobre el cual se
desconocen datos oficiales, sin embargo se encuentran altamente
amenazados por actividades como la producción de carbón vegetal, el sobre
pastoreo y el crecimiento acelerado de la agroindustria.

8. Minería ilegal: Los recursos naturales en la Amazonía peruana han


generado el interés de empresas nacionales y extranjeras por invertir en la
exploración y explotación de hidrocarburos. En este sentido, dentro de las
actividades que generan un mayor deterioro a la Amazonía se encuentra la
minería ilegal, que está presente en diversas regiones del país,
especialmente en Cusco, Madre de Dios, Puno, Amazonas, Cajamarca,
Tumbes, Piura y la Libertad. En Madre de Dios, la minería aluvial de oro
ha devastado miles de hectáreas de bosques y ha ocasionado árboles
muertos en pie, lagunas y pantanos destruidos y un gran movimiento de
tierras que altera los sistemas de drenaje y produce pérdidas de hábitat para
muchas especies. Cabe recordar que nuestro país es el noveno en el mundo
y el segundo en América Latina en extensión de bosques naturales. Sin
embargo, cada año, por la minería ilegal, se pierden aproximadamente
150,000 hectáreas de bosques, el equivalente a 10 veces la superficie de
toda la Provincia Constitucional del Callao. Se calcula que en los últimos
20 años más de 3,000 toneladas de mercurio han sido arrojadas a los ríos
amazónicos contaminando el agua, a los organismos acuáticos y a las
poblaciones humanas que consumen el agua y el pescado.

1.1.4 Contexto Social

Teniendo en cuenta la experiencia como el COVID -19 podemos decir que:

9. Muchas personas, en las actuales circunstancias experimentan la


importancia de la familia y los valores básicos de la convivencia humana,
como la solidaridad, la lealtad, la humildad, la sinceridad; pero también la
imposibilidad de tener acceso al dinero o a los recursos materiales, incluso
para alimentarse y mantener una buena salud.

10. Así como tenemos grandes potencialidades, también constatamos la


realidad de varias debilidades de nuestra sociedad, entre ellas, las
características de una población que reside en lugares de vulnerabilidad y
en condiciones de pobreza, pobreza extrema, desigualdad, marginalidad y
exclusión social, lo que limita su capacidad de desarrollarse como ser
humano digno.

25
11. Se estima que en nuestro país hay más de 1.5 millones de hogares en riesgo,
conformados por la población “no pobre, pero vulnerable”5. Si se considera
a tres personas en promedio por cada hogar, la cifra llega a 4.5 millones de
personas en riesgo de volver a la pobreza. Esta población denominada ‘no
pobre, pero vulnerable’, en su mayoría son trabajadores independientes,
asalariados informales y formales que, al no tener ingresos y dejar de contar
con el acceso a servicios básicos de salud, educación, vivienda, agua, luz y
empleo entre otros, su retorno a la pobreza sería inmediato.

12. El Perú, en gran medida, tiene hoy la generación joven más numerosa,
preparada e interconectada de la historia. Más de un tercio de la población,
según una publicación de la UNFPA6, tiene entre 15 y 29 años. Esto ofrece
una oportunidad de reflexión sobre su situación actual y la perspectiva que
genera para nuestra sociedad.

13. A nivel nacional, para el año 2017 la población peruana es de 31 826 018
personas. De este total, 8 440 802 se ubican entre los 15 y 29 años de edad,
es decir, la población joven representa el 26,5% de la población total7. Este
grupo poblacional, según el estudio del Fondo de Población de las Naciones
Unidas, ha crecido en las zonas más pobres y rurales de nuestro país. Así
pues, podemos señalar que el rostro de la pobreza es joven en estos tiempos
y más aún después del impacto de la pandemia. Por lo tanto, es importante
la inversión en el capital social juvenil para el desarrollo de sus capacidades
con una nueva mentalidad del aprecio y valoración del sentido de
comunidad. Inversión que debe priorizar el acceso a los servicios de salud,
la superación del bajo nivel educativo, la reducción de la violencia sexual y
familiar, la disminución del subempleo y la mano de obra no calificada.

14. Otro aspecto se refiere al valor de la vida humana; cabe señalar que el
embarazo adolescente, si bien ha descendido a nivel nacional, se ha
incrementado en la zona de Selva: del 26% al 29%. Es decir, casi 1 de cada
3 mujeres adolescentes de la selva ya son madres o están embarazadas antes
de alcanzar los 20 años. Cuántos embarazos no deseados, que en muchos
casos terminan en aborto se pueden generar en este contexto; por lo tanto,
es importante apreciar la vida comenzando por el valor de la familia. Se
constata también el mismo creciente de abortos.

5
Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) del INEI al cierre del 2018
6
Los Jóvenes en el Perú, del Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA, 2019
7
Secretaría Nacional de la Juventud. (Lima, octubre 2018). Informe nacional de las juventudes
en el Perú. 2016-2017. Disponible en [Link]
content/uploads/2018/12/[Link]

26
a. La violencia contra la familia

15. En el Perú, 7 de cada 10 mujeres han sido víctimas de violencia psicológica,


física o sexual alguna vez en su vida, por parte de su pareja8. Esta realidad
nos ubica entre los países de mayor violencia contra las mujeres en el
mundo9. Estas afirmaciones nos plantean la complejidad y heterogeneidad
de las causas que generan esta violencia, la cual, al ser de diferentes tipos,
tiene consecuencias de diverso impacto en la víctima. Por lo tanto, no se
puede hablar de la “violencia” sino de “violencias”. Este fenómeno, al no
ser homogéneo, requiere también atención diversificada.

16. Hay muchos estudios sobre la violencia física y sexual, pero evidenciar las
causas aún es insuficiente por la diversidad geográfica, económica y
cultural donde se generan. A diferencia de las formas de violencia explícita,
también están las violencias sutiles, muchas veces aceptadas en la sociedad,
porque pasan desapercibidas y están vinculadas a estigmas, estereotipos y
formas de segregación y discriminación que, sin mediar violencia física o
sexual, expresan la desvaloración de la mujer, de su cuerpo, su voluntad y
su autonomía.

b. El Adulto mayor

17. Una población invisible y de poco interés en nuestro país son los adultos
mayores, y nos cuesta entender y tomar conciencia de que el Perú está en
proceso de envejecimiento de su población. Según el INEI hay más de 3
millones 700 mil personas de 60 y más años de edad, representando el
12,4% del total de la población10. El 41,5% de los hogares del país cuenta
entre sus miembros con al menos una persona de 60 y más años de edad; en
el caso de Lima Metropolitana se da en el 44,9% y en el área rural en el
44% de hogares11.

18. Un sector de adultos mayores vive la vejez sin protección social, con riesgo
de enfermedades y con servicios de salud sin calidad. A ello se suman la
discriminación, desigualdad, violencia, entre otros, considerándose ellos
mismos como una “carga social” en la sociedad y la familia.

8
Encuesta Demográfica y de Salud Familiar, ENDES.
9
Bott, Guedes, Goodwin, y Adams, 2012.
10
INEI, 2020. “Situación de la Población Adulta Mayor. Trimestre octubre, noviembre y
diciembre 2020”. Informe Técnico N° 01 - marzo 2020.
11
Ibid.

27
1.1.5 Contexto Socio Cultural

19. En el Perú se ha ido visibilizando la diversidad cultural de las tradiciones,


comportamientos y demandas de una sociedad cada vez más tecnológica,
donde predominan la moda, lo temporal y el interés. Es lo que podemos
llamar el paso de una sociedad de consumo a una sociedad líquida. Es
decir, asistimos a cambios profundos relacionados con cómo interpretar la
historia, sus costumbres, valores. Es la cosmovisión de la persona en estos
tiempos. La ideología de lo temporal y el secularismo forman parte de la
vida cotidiana de las personas, reflejándose en un escaso sentido de la vida;
por ejemplo, el aborto, los asesinatos, los feminicidios, el sicariato, la doble
moral, los divorcios, el individualismo, la corrupción, entre otros.

20. A esto se suma lo impersonal de las relaciones humanas, reflejado en el


recurrente uso de la tecnología que, a su vez, es importante por permitir el
acceso al conocimiento, la información y su uso en el mundo laboral y de
la investigación. Las redes sociales han creado imágenes y estilos de vida
que ocultan otras realidades, muchas veces de frustración, violencia,
subjetivismo y escasa autoestima. Las relaciones, con frecuencia, se
construyen sobre el interés y la superficialidad.

1.1.6 Contexto Eclesial12

[Link] Realidad Diocesana

a. Diócesis con Plan pastoral

21. Algunas diócesis están pastoralmente organizadas conforme a su Plan


Pastoral Diocesano, lo que permite un servicio evangelizador más cercano,
orgánico y articulado con sus fieles, mostrando así, una Iglesia en salida, de
todos y para todos. Otras se caracterizan porque cuentan con el modelo
denominado “Plan Pastoral de Conjunto”. Este modelo tiene a la cabeza al
Equipo Diocesano de Animación Pastoral (EDAP). Cada parroquia cuenta
con un equipo pequeño denominado Equipo Parroquial de Animación
Pastoral (EPAP). Todos estos equipos realizan acciones significativas
conjuntas mensuales y anuales. Algunos planes pastorales están articulados
a partir de tres áreas: Koinonia, Kerigma y Diakonia, por ser acciones
fundamentales de la Iglesia. Esta estructura de plan pastoral tiene como
objetivo dinamizar la vida de las comunidades en torno a las prioridades
generales: Vocaciones, juventud y familia.

12
Este apartado ha sido desarrollado a partir de los informes recibidos de los Seminarios del Perú.
2019 y 2020.

28
22. El Plan Pastoral Diocesano permite a muchas diócesis leer los signos de los
tiempos con amor, misericordia y pasión, descubriendo y respondiendo a
los desafíos que el Señor nos plantea desde las diversas necesidades de la
evangelización.

b. La Iglesia en las zonas rurales

23. En las zonas rurales existe una gran barrera que todavía no se ha logrado
conquistar: la distancia entre parroquias y pueblos. Esto hace que las
reuniones sacerdotales sean escasas, las acciones conjuntas bastante
difíciles, y el desplazamiento de evangelización muy trabajoso y escaso. A
muchos pueblos sólo se puede llegar una vez al año. La consecuencia más
dura es la escasa formación en la fe de los fieles, quienes luego son captados
por las sectas.

24. En esta realidad juegan un papel muy importante los catequistas, quienes
son los que mantienen viva la fe en las zonas rurales y, son el brazo derecho
de los Párrocos; pero estos últimos años ha menguado su presencia, debido
a muchos factores como la inestabilidad de permanencia en sus pueblos, ya
que se ven en la necesidad de emigrar a la ciudad por razón de trabajo o
estudio, el deterioro de las familias, el aumento de la indiferencia religiosa
en los jóvenes y la falta de compromiso de algunos para asumir alguna
responsabilidad en la Iglesia. Esta realidad trae como consecuencia la
presencia de las sectas.

c. Educación católica

25. Las diócesis del Perú cuentan con la presencia de las Oficinas Diocesanas
de Educación Católica (ODEC), cuyo aporte en la evangelización se da con
mayor incidencia en la secundaria por medio de los profesores de Educación
religiosa. En el nivel primaria su aporte es débil.

26. Algunas universidades exponen abiertamente su ideología comunista y


la ideología de género. Las Instituciones Educativas son atacadas
frecuentemente por parte del Ministerio de Salud y de ONGs con
actividades como conferencias sobre derechos sexuales y
reproductivos.

d. Indiferencia religiosa

27. La creciente indiferencia religiosa, la descristianización de la cultura y el


éxodo de algunos fieles hacia otras confesiones religiosas no dejan de ser
una preocupación pastoral.

29
e. Piedad popular

28. De modo general, la vida eclesial y espiritual de la Iglesia en el Perú se


materializa en la piedad popular en sus diversas tradiciones, devociones y
fiestas, que tienen una marca social y cultural. Los agentes de pastoral
actúan en una sociedad por un lado religiosa, que facilita el accionar, y por
otro lado anticlerical.

29. Las distintas diócesis del Perú cuentan con “hermandades” que ayudan a
mantener viva la piedad popular no solo en las zonas rurales. Es importante
trabajar para que el Evangelio, por medio de la evangelización y la
catequesis, penetre y transforme a los fieles para que vivan una auténtica
piedad popular.

f. Realidad general de los agentes eclesiales

30. De los sacerdotes, que son los colaboradores directos del Obispo diocesano,
se nota que gracias a su configuración con Cristo Sacerdote gozan de una
identidad sacerdotal muy definida, dando lo mejor de sí a sus diócesis. De
modo general se puede hablar de un apreciable celo pastoral.
Sin embargo, hay un desafío constante en fortalecer la fraternidad
sacerdotal, por lo que, en diversas diócesis, se viene trabajando la pastoral
presbiteral con un buen número de jóvenes sacerdotes desde la formación
permanente, basada en retiros mensuales, jornadas, encuentros de
fraternidad y de formación, y otras actividades.

31. También reconocemos que hay situaciones complicadas debido al anti-


testimonio sacerdotal, la escasez de clero, el poco compromiso misionero,
la formación pastoral deficiente, los compromisos adicionales, la excesiva
carga pastoral y la pobre atención a los fieles. Falta un acompañamiento a
través de la Dirección espiritual. Hay una ruptura entre el Seminario, la
Parroquia, y el Presbiterio. Y el descuido en la atención del sacerdote
diocesano en su ancianidad, muchas veces lleva a que terminen sus vidas
solos y abandonados, ésta es una herida aun latente en la memoria de
muchos sacerdotes.

32. De los consagrados, de modo general podemos decir que desde su carisma
apoyan la labor evangelizadora en la diócesis, ya sea desde las misiones o
en el sector educativo mediante sus Instituciones Educativas. Sin embargo,
en algunos lugares se presentan situaciones problemáticas como, la
ausencia de compromiso pastoral con la parroquia, la falta de identidad
eclesial (sólo es institucional con la congregación), la escasez de
vocaciones, el poco compromiso misionero, algunos antitestimonios, etc.

30
33. De los fieles laicos, que deben impregnar las realidades temporales con el
Evangelio, vemos un trabajo cercano y valioso en las comunidades
parroquiales, en los movimientos eclesiales y en distintas agrupaciones,
todos colaborando para fortalecer el trabajo evangelizador y la promoción
humana. En algunas situaciones, por el contrario, se constata el poco
compromiso y perseverancia, la falta de identidad y testimonio de vida
cristiana, la escasa preparación bíblica, doctrinal y pastoral, la desconfianza
y conflictos con los párrocos, el estar sujetos a críticas de fieles y sectas,
etc.

34. De la pastoral juvenil. Nuestros jóvenes viven, mirando desde una realidad
social y eclesial, experiencias negativas de corrupción, migración
inesperada, sociedad de consumo, poco acceso al mundo laboral, constante
violencia intrafamiliar, crisis estructural de la sociedad, experiencia de
abusos sexuales a menores, ataques al Santo Padre, clericalismo y un mal
uso de las redes sociales, entre otros.
Gracias al Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento
vocacional se ha generado el impulso a trabajar en conjunto: La Iglesia
quiere reafirmar su deseo de conocer, acompañar y cuidar a cada joven, sin
excepción, y la Iglesia también ha decidido pedir a los jóvenes que nos
ayuden a identificar las formas más efectivas de anunciar la Buena Nueva
hoy. Esta doble dinámica, o quizás mejor esta doble interrelación desde la
Iglesia a los jóvenes, desde los jóvenes a la Iglesia marca todo el camino
sinodal que, al mismo tiempo, es un desafío que debemos afrontar.

35. De la familia, que es la “Iglesia doméstica” y donde se recibe los primeros


rudimentos de la fe, se constata lamentablemente, en algunos casos, la falta
de unidad, una pobre formación cristiana, poca vivencia de valores e
indiferencia religiosa. Pero también encontramos familias conscientes de su
misión que siguen haciendo frente a todas estas situaciones adversas que
muchas veces intentan debilitarla.

[Link] Realidad Vocacional

A. Debilidades:

36. De modo general, la promoción vocacional en las distintas diócesis ha


decaído por diferentes factores:

37. a. Ausencia de una cultura vocacional centrada en la concientización de


todos los fieles acerca de su vocación personal y de su estado de vida
particular. Un claro ejemplo es el gran número de personas que conviven
fuera del matrimonio, y muchas vocaciones que se pierden por falta de
apoyo de sus padres.

31
38. b Ausencia de una pastoral vocacional sistemática en algunas diócesis y
parroquias. Una pastoral vocacional que involucre a todos; es decir, un
trabajo vocacional gracias al cual todos conozcan su vocación personal, esa
manera particular por la que Dios llama a ser santos y buscar el cielo. Luego,
una pastoral que les muestre los dos estados fundamentales de vida, el
matrimonio y la vida célibe en el sacerdocio o la vida religiosa. Esto
permitirá a los jóvenes distinguir bien la vida de los religiosos(as), del
sacerdocio ministerial, y de aquellos que se quedan solteros. Falta establecer
una pastoral vocacional integral.

39. c. La aún no superada distinción entre vocación y profesión. Es muy


distinto ser padre de familia o ser médico. Por ser médico uno recibe salario,
por ser padre jamás. Lo mismo sucede con los otros estados de vida, nadie
recibe salario por ser sacerdote, monja, religiosa o soltero. La razón es
obvia, son vocaciones, estados de vida. Esta distinción no es clara para los
jóvenes al momento de discernir su estado de vida y asumir su profesión.

40. d. Falta establecer equipos parroquiales de promoción vocacional en la


mayoría de nuestras diócesis. Equipos que se dediquen a suscitar las
vocaciones con todos los tipos de oración posibles. A convocarlos con
jornadas, retiros, círculos vocacionales, peregrinaciones, caminatas,
servicios de caridad, encuentros. A acompañarlos con dirección espiritual,
discernimiento vocacional, consejería psicológica, discernimiento
profesional y formación en la fe. A comprometerlos con el trabajo
parroquial, misionero y de caridad con la parroquia y el Seminario. Y a
animarlos con actividades de arte, danza, teatro, música, dirección y
vivencia de retiros espirituales.

41. e. Falta de testimonio coherente de parte de algunos sacerdotes que


dejan muchas heridas, así como el desánimo de ellos mismos en trabajar por
las vocaciones, lo que lleva, en algunos casos, a dejar toda la
responsabilidad al Rector como encargado de la Pastoral vocacional.

42. f. El avance del secularismo, el hedonismo y el materialismo práctico y el


indiferentismo religioso que hoy se ve en la sociedad.

43. g. El deterioro de las familias, familias disfuncionales, con un hijo único,


la pérdida de valores cristianos, temor de asumir un compromiso para toda
la vida, de parte de los jóvenes y de muchas familias, convirtiendo a las
propias familias en desanimadoras de la vocación sacerdotal de los hijos.

44. h. El modo tradicional de hacer promoción vocacional. Sólo algunas


diócesis cuentan con un Centro de promoción vocacional.

32
El trabajo por las vocaciones se limita al sencillo procedimiento que
siempre se ha hecho: Se avisa a las parroquias cuando en el Seminario se
organiza una jornada vocacional o cuando se va a realizar las jornadas de
ingreso.

45. Los sacerdotes invitan a considerar la vocación al sacerdocio, a jóvenes que


participan en la catequesis de preparación para el sacramento de la
Confirmación. Se avisa los profesores de religión para que, en sus
Instituciones Educativas, inviten a sus alumnos a considerar la vocación a
la vida consagrada.

46. i. Falta de tiempo y de presupuesto económico dificultan un


acompañamiento vocacional sistemático a nivel diocesano. En ocasiones
los sacerdotes y los laicos, miembros del equipo vocacional, no se dan
tiempo para un acompañamiento vocacional adecuado. La falta de
presupuesto económico limita un seguimiento constante, sobre todo, en
algunas jurisdicciones parroquiales muy apartadas y de difícil acceso dentro
de la diócesis.

B. Fortalezas:

47. El Seminario menor y el Propedéutico


En el contexto eclesial y social de algunas diócesis se ha considerado la
necesidad de renovar la pastoral vocacional y asumir una dinámica
misionera, visitando los grupos de jóvenes y las Instituciones Educativas.
Fruto de esa nueva dinámica de la animación vocacional en las diócesis,
fortalecida por las prioridades de sus Planes pastorales, en los últimos años
han aumentado las vocaciones para los Seminarios Menores o en los
Propedéuticos, con un acompañamiento previo, durante unos meses, ya sea
por el Equipo diocesano o por los mismos párrocos.

48. Florecimiento vocacional


En estos últimos años, las diócesis han logrado llegar y motivar a un buen
número de comunidades parroquiales e Instituciones Educativas,
convocando a los jóvenes y acólitos en diferentes encuentros diocesanos,
decanales y/o parroquiales. Se realizan las semanas vocacionales, con
presencia de seminaristas, sacerdotes y religiosas en varias Instituciones
Educativas y parroquias. Después de unos años de sequía vocacional en
algunas diócesis, gracias a todas estas iniciativas y a la oración por las
vocaciones promovida por las comunidades cristianas, ha habido buenos
frutos y se han suscitado vocaciones para la vida sacerdotal y religiosa.

33
49. La pastoral vocacional en los vicariatos apostólicos del Perú
El Seminario y las parroquias de los vicariatos realizan la pastoral
vocacional con la esperanza de contar con nuevas vocaciones para la vida
sacerdotal. Durante el año académico, los seminaristas participan en la
promoción vocacional por medio de jornadas; los seminaristas visitan las
parroquias dando testimonio de su llamado a los jóvenes de la catequesis de
confirmación, a los monaguillos.

50. Seminarios diocesanos e interdiocesanos


Obispos sufragáneos de algunas regiones, de común acuerdo envían a sus
seminaristas para su formación sacerdotal a los Seminarios interdiocesanos.
En ese contexto socio-eclesial, los seminaristas enriquecen su visión del
pueblo de Dios ya que acompañan la pastoral de las comunidades (centro,
periferia y zona rural) los fines de semana para no estar desconectados de
la realidad social y cultural de su pueblo. Esto permite la Promoción
vocacional desde una mirada de Iglesia universal.

51. Es indispensable lograr que en cada una de las comunidades parroquiales se


ofrezca un trabajo consciente y constante de promoción vocacional desde
una vida de oración que ayude al joven a discernir en libertad la llamada
que constantemente hace nuestro Señor Jesús.

52. También es necesario fomentar una cultura vocacional (familia – Iglesia).


Como sacerdotes y religiosos dar testimonio vocacional auténtico. Crear
una cultura vocacional que ayude a los jóvenes a reconocer la llamada de
Dios. Generar diálogo con los padres de familia en la preparación de los
sacramentos. Adecuado acompañamiento a los seminaristas en las
parroquias en su misión pastoral. Trabajar en un adecuado proyecto de vida
cristiana para los jóvenes. Promover encargados vocacionales (sacerdotes,
religiosos y laicos). Visitar frecuentemente Instituciones Educativas para un
acompañamiento directo a los jóvenes. Difundir las oraciones vocacionales

1.2 IGLESIA DIOCESANA, COMUNIDAD DE DISCÍPULOS


ENVIADOS.

53. La Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis, en sus principios


generales, pone un énfasis especial en una pastoral de conjunto para lograr
una vocación sacerdotal capaz de acompañar a la Iglesia, pueblo de Dios.
Por ello, es necesario que la Iglesia, entendiendo cuál es su misión en el
mundo, sea responsable de “cuidar el nacimiento, el discernimiento y el
acompañamiento de las vocaciones, en especial de las vocaciones al

34
sacerdocio”13. Esta afirmación compromete a cada Iglesia particular a
trabajar como verdadera comunidad de discípulos enviados, lo que nos
permitirá mostrar una Iglesia creyente y creíble. Una Iglesia en salida, capaz
de comunicar mejor la alegría del Evangelio.

54. Nuestro contexto latinoamericano exige nuevas formas de mantener la


comunión y la misión. Este desafio puede ser superado si tenemos un
discipulado organizado, preparado en la fe y con un espíritu misionero. Un
lugar privilegiado para vivir la comunión y la misión es la Diócesis, que,
presidida por el Obispo, impulsa y conduce una acción pastoral orgánica
renovada y vigorosa, de manera que la variedad de carismas, ministerios,
servicios y organizaciones se orienten en un mismo proyecto misionero para
comunicar la vida en Cristo. Este proyecto hace posible la pastoral orgánica,
capaz de dar respuesta a los nuevos desafíos. Entre los cuales tenemos: el
consolidar un trabajo orgánico en la promoción vocacional, el compromiso
con nuestros Seminarios y una formación permanente efectiva de nuestro
Clero14.

13
RFIS, n. 13; Cf. Lumen gentium, n. 11.
14
Cf. V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de
Aparecida, n. 169.

35
36
CAPÍTULO II

EL ACOMPAÑAMIENTO DE LAS VOCACIONES SACERDOTALES

55. La Santa madre Iglesia dispone del acompañamiento vocacional para llevar
progresivamente al hijo de Dios a la plena libertad del amor, promoviendo
los dones que posee. Y los ofrece a los que están en edades privilegiadas
para hacer las opciones fundamentales de la vida y están buscando su
vocación específica. Así, el acompañamiento vocacional es una propuesta
educativa de la comunidad cristiana que intenta que el bautizado contribuya,
mediante su vocación específica, a testificar ante el mundo incrédulo de hoy
los signos de la “radicalidad evangélica” vividos en la cotidianidad de la
vida personal.

2.1 LA PASTORAL DE LAS VOCACIONES SACERDOTALES

56. “Donde hay vida, fervor, ganas de llevar a Cristo a los demás, surgen
vocaciones genuinas”15. En efecto, las vocaciones sacerdotales son el fruto
normal que surge en comunidades cuya vida cristiana es intensa. Lo
fundamental y urgente es avivar el espíritu cristiano, reconstruir la
mentalidad cristiana, en todas las comunidades que integran la Iglesia
particular16.

57. Ha de subrayarse la “primacía absoluta de la gracia”17 en cada vocación.


Este principio invita a poner ante todo medios sobrenaturales para alcanzar
el don de nuevas vocaciones. El primer recurso pastoral ha de ser la
continua, ardiente y confiada oración de petición18. Se invitará a cada fiel y
a cada comunidad a tener presente esta intención en sus oraciones
cotidianas. De manera especial se asociará a esta petición a los enfermos y
a los que sufren por cualquier causa19. Periódicamente se promoverán
vigilias de oración para pedir al Señor que envíe obreros a su mies.

2.2 EL SEMINARIO MENOR

58. “La finalidad del Seminario Menor es ayudar a la maduración humana y


cristiana de los adolescentes que muestran algunos signos de vocación al

15
EG, n. 107, cit. en RFIS, nota 28.
16
Cf. PDV, n. 37.
17
PDV, n. 36.
18
Lc 10, 2; Mt 9, 37-38.
19
Cf. PDV, n. 38.

37
sacerdocio ministerial, con el fin de desarrollar, conforme a su edad, la
libertad interior que les haga capaces de corresponder al designio de Dios
sobre su vida”20.

59. El Obispo, de acuerdo a las necesidades, prevea la erección de un Seminario


menor, como dice el Código de derecho canónico: “Consérvense donde
existen y foméntense los Seminarios menores y otras instituciones
semejantes en los que, con el fin de promover vocaciones, se dé una
peculiar formación religiosa, junto con la enseñanza humanística y
científica”21.

60. Se ha de observar para la admisión a los Seminarios menores “algunas


cualidades del adolescente, los “indicios de la vocación” específicos y
experiencias anteriores a la entrada en el Seminario, que fundamentan y
cualifican la vida de fe de los jóvenes: por ejemplo, el vínculo espiritual
con un sacerdote, una intensa vida sacramental, una práctica inicial de la
oración, la experiencia eclesial en una parroquia o en grupos, asociaciones
o movimientos, la participación en el programa vocacional promovido por
la Diócesis, el desempeño de un servicio en la comunidad eclesial de
referencia. Conviene considerar también algunas cualidades humanas que,
debidamente desarrolladas, pueden ayudar a los jóvenes en su maduración
vocacional. Se espera, por tanto, que los formadores evalúen la idoneidad
integral (espiritual, física, psíquica, moral e intelectual) de los posibles
candidatos”22.

61. El futuro candidato, se recomienda vivamente, debe ser evaluado a nivel


psicológico, de acuerdo al criterio vocacional, también que considere el
contexto y las necesidades de las diócesis, es decir, una evaluación
vocacional proyectiva. Este análisis debe ser entregado al Rector y debe
formar parte de la ficha personal del seminarista.

62. En el Seminario Menor se debe acompañar muy de cerca al candidato,


teniendo en cuenta que, según su edad, experimenta un desarrollo dinámico.
Se le ha de brindar una formación que le ayude también a desarrollar las
virtudes humanas, las mismas que deben ser evaluadas. Por ejemplo: la
sinceridad y lealtad consigo mismo y con los otros, el progresivo desarrollo
afectivo, la predisposición a vivir en comunidad, la capacidad para cultivar
amistades fraternas, cierto nivel de responsabilidad en lo que respecta a
los deberes personales y a las tareas que se les confía, la creatividad y el

20
RFIS, n. 18.
21
C.I.C., n. 234.
22
RFIS, n. 19.

38
espíritu de iniciativa, el justo uso de la libertad, la disponibilidad a un
camino de oración y de encuentro con Cristo23.

63. Experimentando la amistad con Jesús, los adolescentes han de aprender,


principalmente, a vivir cada vez más su fidelidad al Señor, lo lograrán
gracias a la oración y la acción del Espíritu Santo. Para esta formación
espiritual, es importante enfatizar la vida litúrgica y sacramental, a través
de ésta, su participación será cada vez más consciente, según su madurez.
Esto vale también para la devoción mariana y otros ejercicios de piedad que
se realizarán diariamente o cada cierto tiempo. Este y otros aspectos estarán
establecidos en el propio reglamento del Seminario”24.

64. Los estudios del Seminario Menor deben estar en concordancia con las
normas de la educación secundaria en el Perú. También es posible que los
estudios del Seminario Menor se realicen en una institución educativa
católica o similar, como se da en algunas de nuestras diócesis. En ambos
casos, obtener los documentos civiles correspondientes al final de la etapa
escolar les dará la libertad de escoger la vida del Seminario Mayor o, si
fuera el caso, otro estado de vida. Además, es conveniente que el Seminario
Menor ofrezca una formación complementaria, enfatizando aspectos
culturales, artísticos, deportivos, etc.25

65. Educar y formar a los adolescentes no es una tarea sencilla. Por eso, es
necesario que sean acompañados por formadores que sepan tratar con ellos,
que sean buenos educadores y que den testimonio del Evangelio. Sería
importante que cuenten con el apoyo de los padres de familia, además de la
cercanía de sus comunidades parroquiales de origen. Esta relación con sus
propias familias, con otros adolescentes como ellos y con sus parroquias es
necesaria para un desarrollo psicoafectivo saludable26.

66. Como Iglesia debemos proteger la inocencia de los niños y de los jóvenes,
por ello, los Seminarios deben tener en cuenta las normas para la protección
al menor establecidas por el Derecho canónico, las orientaciones de la
Conferencia Episcopal Peruana y las normas particulares de cada
jurisdicción eclesiástica27.

23
Cf. RFIS, n. 20.
24
Cf. RFIS, n. 21.
25
Cf. RFIS, n. 22.
26
Cf. RFIS, n. 23.
27
Véase Conferencia Episcopal Peruana. Líneas guía para el procedimiento a seguir por los
Obispos ante posibles casos de abuso sexual de menores por parte de clérigos, 06 de junio del
2016; Cf. C.I.C., can. n. 1398.

39
2.3 OTRAS FORMAS DE ACOMPAÑAMIENTO VOCACIONAL

67. Existen contextos donde no hay un Seminario Menor en su forma


institucional, en estos casos, “cada Iglesia local asuma la importante
responsabilidad de garantizar el acompañamiento de los adolescentes,
buscando alternativas distintas de acompañamiento; como también nuevas
estrategias y experimentando formas pastorales creativas, que fomenten y
orienten el desarrollo humano y espiritual. Se pueden mencionar, entre
otras posibilidades, los grupos vocacionales para adolescentes, las
comunidades de acogida vocacional, los colegios católicos y otras
organizaciones juveniles”28.

68. Círculo vocacional. Es un espacio grupal de acompañamiento a los jóvenes


desde el diálogo y la oración. Este espacio permite fortalecer, en un primer
momento, el llamado a la vocación universal a la santidad para luego
discernir sobre la vocación específica al sacerdocio.

69. Seminario en familia. Es la experiencia de vida comunitaria insertada en


la casa o comunidad parroquial por un año. Los jóvenes viven con sus
familias, estudian en las escuelas (en lo posible parroquiales), y por las
tardes participan en un plan de formación específico, a la vez que frecuentan
diariamente la Eucaristía.

2.3.1. Acompañamiento a las vocaciones adultas, autóctonas y de migrantes

70. Vocaciones adultas. En algunas diócesis se nota, en estos tiempos, el


aumento de candidatos adultos para el sacerdocio. Estos, sean o no
profesionales, “llegan al Seminario con una personalidad más estructurada
y después de un recorrido vital caracterizado por experiencias diversas. La
acogida inicial de estas personas en el Seminario exige un recorrido
espiritual y eclesial previo, durante el cual se pueda realizar un serio
discernimiento de sus motivaciones vocacionales”29.

71. El criterio para determinar quién pertenece a una vocación adulta como
candidato a la formación sacerdotal lo establece el Obispo en su diócesis.
No obstante, se puede señalar que se considera una vocación adulta al
candidato que está sobre los treinta años de edad30 y que ha obtenido
estudios superiores y/o ha ejercido alguna profesión u oficio durante todo ese
tiempo, y que luego de un adecuado acompañamiento y un buen
discernimiento ha respondido al llamado de una vida sacerdotal.

28
RFIS, n. 18.
29
Cf. RFIS, n. 24.
30
Cf. ANBFS, n. 173.

40
72. “Es necesario evaluar con cuidado el tiempo transcurrido entre el
Bautismo, o la conversión cristiana, y el ingreso al Seminario, evitando la
posible confusión entre el seguimiento de Cristo y la llamada al ministerio
presbiteral”31. Y para eso es importante, por ejemplo, recibir el testimonio
escrito de algunas personas (cuatro o cinco) que confirmen su vocación
sacerdotal o al menos una vida coherente con la vocación sacerdotal.

73. Igual que para el resto de los seminaristas, se debe cuidar un


acompañamiento personal, serio y completo. Asimismo, en la vida
comunitaria, se procurará ofrecerles una sólida formación espiritual y un
conocimiento actual de la teología. Se les debe ayudar con métodos
pedagógicos y didácticos pertinentes a su edad y profesión.

74. La formación debe ser, en cuanto al tiempo, distinta a la de un seminarista


joven. Aunque no es conveniente reducir algunos años y algunas materias,
sobre todo cuando éstas son fundamentales. Esto de acuerdo a su currículum
y/o experiencia de vida o cercanía con la Iglesia. El criterio no es tanto
reducir sino dar cursos más sólidos y fundamentales para su perfil
sacerdotal.

75. Es importante considerar también en el plan de cada diócesis, dentro del


marco de la vocación adulta, cuando el candidato es demasiado adulto o si
el grupo de formadores lo determina, la opción por el diaconado
permanente para este tipo de vocaciones32. Sin embargo, es preciso señalar
que el diaconado permanente es una vocación específica, con el mismo
valor que tienen las demás vocaciones específicas, y no una segunda opción
para varones célibes o casados adultos.

76. Vocaciones autóctonas. “Una atención particular se debe dar a las


vocaciones nacidas entre los indígenas; conviene proporcionar una
formación inculturada en sus ambientes. Estos candidatos al sacerdocio,
mientras reciben la adecuada formación teológica y espiritual para su
futuro ministerio, no deben perder las raíces de su propia cultura”. “La
sola presencia de estas vocaciones es un elemento importante para la
inculturación del Evangelio en algunas regiones, donde la riqueza de la
cultura originaria debe ser valorada adecuadamente. Siempre que fuese
necesario, se puede ofrecer un servicio vocacional en la propia lengua, en
el contexto de la peculiar cultura local”33.

31
RFIS, n. 24.
32
Congregación para la Educación Católica, Congregación para el Clero, Normas básicas de la
formación de los diáconos permanentes. Directorio para el ministerio y la vida de los diáconos
permanentes, Vaticano 1998.
33
RFIS, n. 25.

41
77. En varias Diócesis, Prelaturas o Vicariatos apostólicos, sobre todo de la
sierra y selva del Perú, han surgido vocaciones autóctonas. En estos casos
el idioma materno no es el español sino el propio de la zona (quechua,
aymara, shipibo, etc.). Es fundamental mantener el idioma y, en lo posible,
mejorarlo por medio de un estudio gramatical y sintáctico. Esto es tan útil
para luego poder hablar, leer y escribir en su propio idioma como hicieron
los primeros evangelizadores.

78. Durante su formación en el Seminario, muchos de estos seminaristas


presentan dificultades sobre todo en los estudios filosóficos, pero también
en algunas materias teológicas. Es importante ayudarlos, con paciencia y
sin prisa, para que puedan asimilar en primer lugar los conceptos teológicos
para su propia vida y crecimiento espiritual y humano. Y para que, de ese
modo, puedan ser verdaderos evangelizadores de la Palabra del Señor,
nuestro Salvador.

79. En el tiempo de formación de los seminaristas hay que evitar el sincretismo


religioso facilitando una armoniosa aculturación (no irenista) de la fe
católica, señalando, al mismo tiempo, la imposible integración de las
profundas diferencias con la teología católica. Los pueblos originarios
poseen una tradición, cultura y religiosidad valiosa pero no siempre
significa que sea cristiana. Por eso es importante, durante la formación
sacerdotal inicial, subrayar la diferencia con la doctrina cristiana y el
Magisterio de la Iglesia.

80. Las vocaciones y la migración. En estas últimas décadas, en el Perú se ha


vivido y experimentado el fenómeno creciente de la migración de los
pueblos, por diversas causas, especialmente de la zona rural hacia las
capitales de las provincias. Es importante que la comunidad cristiana
ofrezca una constante atención pastoral a las familias que emigran, viven y
trabajan en otras zonas del país. Lo mismo se pide hoy para las familias que
emigran de otros países. Esta atención pastoral es importante porque
también de entre estas familias pueden nacer vocaciones al ministerio
presbiteral. Para estas vocaciones se pide un acompañamiento adecuado a
su progresiva integración cultural34. Integración que debe ser entendida
dentro de una pastoral urbana y de un pastoral rural.

81. Muchas vocaciones, hoy en nuestra Iglesia del Perú, se forman fuera de su
lugar de origen. En estos casos, hay que tener en cuenta un conocimiento
cercano con su familia, conocer el contexto del cual provienen, los motivos
de la emigración (al menos los más importantes que tengan una incidencia
en la elección vocacional) y verificar atentamente las motivaciones de su
opción vocacional.
34
Cf. RFIS, n. 26.

42
82. Durante su formación es importante ayudarles a descubrir el valor de su
tierra de origen, de sus tradiciones, de su cultura y del entusiasmo por el
aspecto misionero, que es una característica fundamental de toda vocación
sacerdotal. Cuando las diferencias de lugares son muy marcadas en el
seminarista, es importante encontrar métodos e instrumentos adecuados
para una correcta integración con el nuevo lugar en el que se encuentra. La
superación de ciertas fronteras forma también parte de su discernimiento
vocacional35.

83. El candidato debe aprender a adecuarse al territorio donde va a trabajar y


debe tener un corazón católico capaz de amar y valorar todas las tierras y
culturas.

2.4 CRITERIOS PARA LA ADMISIÓN AL SEMINARIO MAYOR

2.4.1 El discernimiento de las vocaciones sacerdotales

84. Según el Código de derecho canónico, “la Iglesia tiene el deber, y el


derecho propio y exclusivo, de formar a aquellos que se destinan a los
ministerios sagrados”36 y para empezar con este proceso de formación, hay
que hacer un serio y riguroso discernimiento desde la selección de los
candidatos hasta la adquisición de la formación básica en los Seminarios.
“El término discernir significa cribar, seleccionar, distinguir. Es una
acción a la vez humana y espiritual. Es verdad que el discernimiento se
debe hacer a la luz del Espíritu Santo, pero a la vez cuenta con las
capacidades humanas, personales y comunitarias, que se ponen en juego a
la hora de tomar decisiones. El discernimiento es necesario en todas las
etapas de la vida, porque es discípulo quien camina atento para descubrir
la voluntad de Dios en su vida. Así fue definido por el mismo Jesús: el que
escucha la Palabra y la pone en práctica”37.

85. El discernimiento vocacional como tal, es un término de reciente


adquisición para la selección y los procesos formativos sacerdotales.
Inmediatamente después del Concilio Vaticano II, se estimuló el diálogo de
la Iglesia y las ciencias humanas; dicho diálogo ha ayudado a comprender
que los procesos formativos y los métodos de selección no pueden, pues,

35
Cf. RFIS, n. 27.
36
C.I.C., can. 232.
37
RAMÍREZ GARCÍA, Eduardo y LAVANIEGOS GONZÁLEZ, Emilio. Yo te envío. Cuaderno
de Acompañamiento Vocacional. SERVICIOS DE ANIMACIÓN VOCACIONAL SOL, A.C.
SACERDOTES OPERARIOS DIOCESANOS. México 2007, p. 67.

43
prescindir de la indispensable contribución de las disciplinas especializadas
en la salud mental y conducta humana38.

86. Cabe resaltar que la RFIS contiene una vasta terminología psicológica de
corte orgánico, enfatizando que el proceso formativo toma a la persona en
su desarrollo continuo. De forma que el discernimiento, y
fundamentalmente la formación, como proceso unitario e integral, no es ya
una tarea introductoria y parcial, sino una labor del discípulo que, si bien
empieza en el Seminario, continuará durante toda la vida sacerdotal, como
formación permanente39.

2.4.2 La admisión al Seminario diocesano40.

87. Es de vital importancia un adecuado acompañamiento al trabajo de la


Pastoral Vocacional ya que la selección de los futuros seminaristas se hace
durante el proceso de la pastoral vocacional, continúa especialmente
durante la etapa propedéutica y se mantiene a lo largo de toda la formación
inicial, acentuándose especialmente en el momento final de cada etapa
formativa. Conviene poner mucha atención a la primera selección de los
candidatos al Seminario por tres motivos fundamentales:

▪ Por el bien del candidato. Se debe garantizar al joven desde el primer


momento, un adecuado discernimiento vocacional, fundamento de un
proceso formativo consistente y libremente asumido.

▪ Por el bien de la comunidad formativa. Permite establecer una


comunidad auténticamente formativa. Una comunidad sana, atrae
vocaciones, porque los seminaristas mantienen un vínculo con los jóvenes
de su edad y de sus lugares de origen. El discernimiento es así un bien para
la comunidad formativa y evita perjudicar gravemente a la comunidad
educativa del Seminario.

▪ Por el bien de la Iglesia. Estar demasiado preocupados por el número de


seminaristas que hay en los Seminarios, y admitir a un candidato que no
presenta las cualidades mínimas, es un mal para la Iglesia, porque al final
este modo de actuar deteriora la capacidad evangelizadora de la comunidad
cristiana y daña la imagen pública del presbiterio.

38
Cf. PORTILLO TREVIZO, Guadalupe Daniel, Discernimiento vocacional y psicología:
elementos psicodinámicos de la nueva Ratio Fundamentalis. En Comentario a la Ratio
Institutionis Fundamentalis - El don de la vocación. Universidad Pontificia de México. 2017. pp.
246-247.
39
Cf. RFIS, n. 53.
40
Cf. Congregación para el Clero. “El discernimiento de las vocaciones sacerdotales”, en folleto
del Curso para Rectores de Seminarios. Roma, septiembre 2018; Cf. RFIS, nn. 189-201.

44
2.4.3 Criterios para la admisión al Seminario Mayor41

88. a. Participación activa en su parroquia de origen o en algún grupo


parroquial y/o movimiento apostólico. “Habitualmente la vocación surge
dentro de un contexto comunitario, en el cual el seminarista ha vivido una
experiencia de fe significativa (…). Tanto la familia como la parroquia de
origen o de referencia y, a veces, otras realidades eclesiales comunitarias,
contribuyen a sostener y nutrir, de modo significativo, las vocaciones de los
llamados al sacerdocio, tanto durante el período de la formación, como a
lo largo de la vida del presbítero”42.

89. b. Gozar de buena salud física: Es importante y necesario verificar durante


el proceso vocacional las condiciones mínimas de higiene y de nutrición del
futuro candidato. Éste debe tener la salud física que se requiere para la vida
del Seminario y para el futuro ejercicio del ministerio sacerdotal. Además
de poner atención a las eventuales enfermedades graves o crónicas, es
importante el criterio positivo de una “sana y robusta constitución”. Para
ello ha de realizarse un serio examen médico, incluyendo los análisis
clínicos. El contenido de esta documentación se reserva al Obispo y al
Rector del Seminario diocesano. Es necesario que desde el primer momento
el candidato aprenda a cuidar su salud43.

90. c. Gozar de buena salud psíquica. Reconocemos que el ejercicio del


Ministerio Sacerdotal es muy exigente desde el punto de vista psicológico,
porque el sacerdote se ve sometido a una serie de tensiones extraordinarias,
tanto desde el punto de vista de la acción pastoral como desde la vivencia
del celibato sacerdotal. Por ello, se debe impedir la admisión de aquellos
que padecen cualquier patología como, por ejemplo, la esquizofrenia,
paranoia, trastorno bipolar o parafilia. También, una vez ingresado el
candidato al Seminario, es necesario garantizar un equilibrio psíquico
positivo que le permita una adaptación normal a diversas situaciones de la
vida y una sana gestión de la frustración44.
“El candidato al presbiterado no puede imponer sus condiciones
personales, sino que debe aceptar con humildad y agradecimiento las
normas y las condiciones que la Iglesia misma, en cumplimiento de su parte
de responsabilidad, establece”45.

41
C.I.C., can. 241.
42
RFIS, n. 148.
43
Cf. Congregación para el Clero. “El discernimiento de las vocaciones sacerdotales”, en folleto
del Curso para Rectores de Seminarios. Roma, septiembre 2018; Cf. RFIS, n. 190.
44
Cf. ibid.; Cf. RFIS, n. 191.
45
RFIS, n. 194. Que toma de las Orientaciones para el uso de las competencias de la psicología
en la admisión y en la formación de los candidatos al sacerdocio, Nro. II: Enchiridion Vaticanum
25 (2011), 1272.

45
91. d. Debe ser poseedor de una madurez humana acorde con su edad y
capacidad de interrelación personal. Es necesario que cuente con el sentido
común necesario para juzgar con ecuanimidad las situaciones de la vida y
de la comunidad, el reconocimiento objetivo y la integración suficiente de
la propia realidad familiar, de modo que cuente con la base que sustente su
opción por el sacerdocio y específicamente por el celibato sacerdotal46.

92. e. Haber sido acompañado durante un tiempo mínimo de un año por un


agente de pastoral cualificado (religioso/a, profesores de religión,
catequistas o sacerdote), en comunión de criterios y diálogo con el equipo
de pastoral vocacional y el Seminario.

93. f. Entregar la carta de presentación de su párroco, sacerdote u otra


persona cualificada.

94. g. No haber sido expulsado por razones graves de algún Seminario o casa
de formación y si fuera el caso pedir los informes correspondientes47.

95. h. Poseer capacidad intelectual48 necesaria para responder a las exigencias


del Seminario y además es importante, que haya desarrollado las
habilidades de pensamiento que le permitirán hacer los estudios
eclesiásticos49.

96. i. Rectitud de intención y esto implica transparencia sobre su historia


personal, sinceridad y coherencia de vida, dar razón de sus condiciones
físicas, psíquicas, morales, religiosas y afectivas. Que demuestre el amor a
la verdad y que dé razones suficientes de practicar la honradez.

97. Si desde la Pastoral vocacional no hay un adecuado acompañamiento del


candidato, hay el riesgo que el sacerdocio y el celibato sean utilizados,
consciente o inconscientemente, como un paraguas o un escudo que protege
al joven para no afrontar diversas problemáticas personales o sociales. El
sacerdocio se convierte en un camino de fuga de cualquier tipo de
situaciones no afrontadas, por ejemplo, una condición de pobreza extrema,

46
Cf. Congregación para el Clero. “El discernimiento de las vocaciones sacerdotales”, en folleto
del Curso para Rectores de Seminarios. Roma, septiembre 2018; RFIS, n. 189.
47
Véase RFIS, n. 198; Cf. C.I.C., can. 241, § 3
48
Véase C.I.C. can. 234, § 2 “…los jóvenes que desean llegar al sacerdocio han de estar dotados
de la formación humanística y científica con la que los jóvenes de su propia región se preparan
para realizar los estudios superiores”.
49
Véase C.I.C., can. 217: “Los fieles, puesto que están llamados por el bautismo a llevar una vida
congruente con la doctrina evangélica, tienen derecho a una educación cristiana por la que se
les instruya convenientemente en orden de conseguir la madurez de la persona humana y al
mismo tiempo conocer y vivir el misterio de la salvación.”

46
tensiones familiares fuertes, confusión de la identidad sexual, adolescencia
retardada, pasado conflictivo, incapacidad para el matrimonio, etc.
La pastoral vocacional debe ayudar a los candidatos a tomar conciencia que
el sacerdocio es una opción verdaderamente libre50.

98. j. Libertad de voluntad, teniendo presente la capacidad para tomar


decisiones prudentes51. Equilibrio y armonía en la integración de tendencias
y valores. Dominio del propio carácter y la disponibilidad para el servicio
conforme a la edad.

99. k. Virtud espiritual52, y esto verificable en la práctica frecuente de los


sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación, en el contacto y
conocimiento de la Palabra de Dios, su amor a la Iglesia, espíritu de servicio
y su laboriosidad, creatividad e iniciativa en la acción.

100. No se debe admitir candidatos que desconocen la fe o que no han tenido un


proceso de iniciación cristiana, pues ésta constituye la base para una
auténtica vocación sacerdotal. Hay que evitar la confusión que se puede dar
entre primera conversión y opción por el sacerdocio. Es importante y
necesario que la pastoral vocacional enseñe a los candidatos las nociones
básicas de vida espiritual las cuales deben ser aplicadas con fruto antes de
ser admitidos al Seminario53.

101. l. Idoneidad moral. Durante el proceso de la formación inicial se dará un


desarrollo de la conciencia moral, pero desde el principio es necesaria una
base suficiente.
Debe ser consciente que al ser llamado al Sacerdocio vivirá con gozo el
celibato, por ello, la formación inicial debe ir profundizando en este tema
para que valore y estime este don. Debe tener una buena disposición
personal y actitudes de obediencia con los formadores, rectitud y
objetividad en el modo de juzgar a las personas, contar con la capacidad de
diálogo y comunicación. La práctica de la austeridad y el espíritu de
pobreza.

102. Dadas las dificultades propias, las personas con tendencias homosexuales,
no serán admitidas como candidatos al Seminario. Tampoco debe ser
admitido al Seminario un candidato que haya vivido recientemente
situaciones morales graves, como la drogadicción, la delincuencia y la

50
Ibid.
51
C.I.C., can. 219: “En la elección del estado de vida, todos los fieles tienen derecho a ser
inmunes de cualquier coacción.”
52
C.I.C., can. 235.
53
Cf. Congregación para el Clero. “El discernimiento de las vocaciones sacerdotales”, en folleto
del Curso para Rectores de Seminarios. Roma, septiembre 2018.

47
promiscuidad sexual. Tampoco es adecuado un candidato que carezca de
una visión cristiana de la realidad, que defienda situaciones de injusticia
social o promueva contextos morales contrarios a la fe cristiana como el
matrimonio temporal, la cultura gay o la corrupción54.

103. m. En la carpeta personal de cada candidato debe haber los siguientes


documentos:

- Constancia del Bautismo y de la Confirmación del candidato.


- Certificados de estudios académicos realizados válidamente.
- Una hoja con los datos personales del candidato y sus referencias familiares
con una fotografía del candidato.
- Si se considera conveniente, solicitar otros documentos que sean
necesarios: DNI, certificados o títulos de carreras profesionales, etc.
- Certificado médico expedido luego de un examen realizado antes de su
ingreso.
- Informe psicológico de un profesional católico.

2.5 LOS AGENTES DEL ACOMPAÑAMIENTO VOCACIONAL

104. El apóstol San Juan nos lo recuerda: “Lo que hemos visto y oído, se lo
anunciamos también a ustedes, para que vivan en comunión con nosotros.
Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo”55. La Iglesia
universal y de manera muy especial la Iglesia en Perú está llamada a
fortalecer la experiencia de comunión con la Santísima Trinidad. Todos,
como Iglesia diocesana estamos llamados a asumir responsablemente la
Promoción vocacional, la formación inicial en el Seminario y la formación
permanente de sus pastores en el ejercicio de su Ministerio56. Sin duda, cada
miembro de la comunidad diocesana tiene algo que aportar.

2.5.1 La Comunidad Cristiana


105. “El deber de fomentar las vocaciones pertenece a toda la comunidad de los
fieles, que debe procurarlo, ante todo, con una vida totalmente cristiana”57.
Debemos valorar la labor importante de las comunidades cristianas pues son
como el buen terreno donde nacen y maduran generosamente las vocaciones
generando un compromiso con la Iglesia universal y con una determinada

54
Cf. Congregación para el Clero. “El discernimiento de las vocaciones sacerdotales”, en folleto
del Curso para Rectores de Seminarios. Roma, septiembre 2018; Cf. RFIS, nn. 199-200.
55
1 Jn 1,3.
56
Cf. RFIS, 126 y 127; Congregación para el Clero. “El discernimiento de las vocaciones
sacerdotales”, en folleto del Curso para Rectores de Seminarios, Roma, septiembre 2018.
57
OT, n. 2.

48
comunidad58. Así lo subraya también la RFIS, al afirmar que la comunidad
es el humus de la vocación al ministerio presbiteral59.

106. Debemos reconocer que todo el pueblo de Dios no sólo es confiado al


cuidado de sus pastores, Obispos y sacerdotes, sino también que los
ministros sagrados son confiados a las comunidades cristianas que tienen la
responsabilidad de acompañar a sus ministros con sus oraciones, cuidado y
sostenimiento.

2.5.2 El Obispo

107. Es el principal responsable de la pastoral vocacional en todas sus


modalidades. Así también, ha de promover las vocaciones autóctonas o
nativas60.

108. El obispo diocesano promoverá y facilitará la creación del Equipo de


Pastoral Vocacional Diocesano para realizar el trabajo mancomunado y
bien articulado.

109. El Obispo diocesano es el primer y último responsable de la admisión al


Seminario61, sin embargo, nunca debería ejercer esta responsabilidad de
manera directa, en ninguna parte del proceso formativo. Los encargados, en
su lugar, serán los responsables de la pastoral vocacional y los formadores
del Seminario. Son ellos quienes se dedican al acompañamiento vocacional,
conocen a los candidatos y a sus familias y pueden garantizar su admisión
por medio de un informe escrito.

110. El Obispo debe promover y facilitar la creación de una comisión


exclusivamente para la promoción de las vocaciones porque esta comisión
tiene un caracter transversal.

111. Además, el Obispo, como Pastor de la Diócesis, debe aprovechar sus visitas
pastorales en las que celebra el sacramento de la Confirmación, para hacer
promoción vocacional.

112. El Obispo como pastor tiene la obligación de conocer personalmente a los


futuros ordenandos.

58
Cf. Juan Pablo II. Mensaje para la XXXIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones,
1995.
59
RFIS, n. 90.
60
ANBFS, nn. 102 y 103.
61
Cf. C.I.C, can. 241, § 1.

49
2.5.3 Los presbíteros y la Parroquia

113. El documento de Aparecida alienta a los sacerdotes dar testimonio de vida


feliz, alegría, entusiasmo y santidad en el servicio del Señor, elementos
necesarios para promover las vocaciones sacerdotales en las comunidades
parroquiales o en las distintas responsabilidades designadas62.

114. Los presbíteros tienen como una primordial función pastoral el acompañar
personalmente a los jóvenes para ayudarles a discernir la vocación a la cual
Dios los está llamando.
Ellos han de dedicar tiempo escuchando las inquietudes o dudas del joven
con mucha atención y de manera incondicional.
La adecuada escucha ayudará al joven a reconocer la verdad y los engaños
o excusas que puede estar enfrentando al todavía no definir su vocación.
Los presbíteros acompañarán al joven a descubir lo que más le agrada a
Dios y cuál es el proyecto que Dios tiene para él63.

115. Los párrocos promoverán la conformación del Equipo de Pastoral Juvenil


Vocacional y se ocuparán de su acompañamiento y formación permanente.
La principal misión de este equipo es promover las Jornadas de oración por
las vocaciones sacerdotales y religiosas y otras actividades por las
vocaciones. El párroco también ayudará al equipo de pastoral vocacional en
jornadas y retiros vocacionales.

2.5.4 La familia

116. “La familia es la primera célula por la cual se realiza la Iglesia en cuanto
comunidad de vida, de fe, de esperanza y de amor. Debe haber en ella una
atmósfera y un ambiente propicio de donde partan los primeros impulsos
cristianos de amor a Dios y al prójimo y el deseo interior de pertenecer
totalmente a la Iglesia y de consagrarse a su servicio. La familia cristiana
ha de testificar a Dios, ponerlo en el centro de su vida, y así, hacerlo
aparecer como el valor más importante. De esta manera se convierte de
verdad la familia en “un primer Seminario”64.

117. El documento de Aparecida también realza el valor de la familia poniéndola


como primera responsable de la pastoral vocacional, y que luego se ve
fortalecida en la comunidad cristiana. Se debe lograr que la pastoral
vocacional sea el fruto de una sólida pastoral de conjunto, en las familias,

62
Cf. DA, n. 315.
63
Cf. ChV, nn. 291-294.
64
ANBFS, n. 109; Cf. OT, n. 2.

50
en la parroquia, en las escuelas católicas y en las demás instituciones
eclesiales65.

2.5.5 El Seminario y los seminaristas

118. “El Seminario debe considerarse como agente importante de la pastoral


vocacional diocesana; con él, los seminaristas son agentes especiales de la
misma entre sus compañeros. Su testimonio de vida debe transmitir a los
demás jóvenes la alegría y el compromiso de su propia vocación. Este
testimonio se convierte en un llamado a otros para servir al Señor en la
misión que ha dejado a su Iglesia”66.

119. El quehacer vocacional del Seminario diocesano es responsabilidad del


Obispo y del equipo formador, esta labor debe integrarse de forma adecuada
en la acción del centro diocesano. Es necesario que, tanto promover
vocaciones para el Seminario como fomentar vocaciones religiosas
masculinas, sean acciones realizadas con un único objetivo, que los
candidatos tengan frente a sí las opciones clara y oportunamente. Será el
coordinador diocesano quien se debe encargar de esta planificación67.

2.5.6 Pastoral Juvenil

120. La Pastoral Juvenil y la Pastoral Vocacional están íntimamente ligadas, por


esto es necesario crear estructuras pastorales que favorezcan un trabajo en
conjunto, teniendo en consideración que el fin de cada pastoral es el
acompañamiento y formación del mismo sujeto. La pastoral juvenil y la
pastoral vocacional no son dos áreas que realizan actividades separadas,
yuxtapuestas u ocasionales. El período juvenil es el momento privilegiado,
aunque no único, para la opción vocacional. Por eso toda la pastoral juvenil
ha de ser siempre vocacional.

121. Debido a los cambios que han afectado a la pastoral juvenil que se conocía,
los jóvenes ya no tienen en ella un referente que responda a sus
requerimientos más profundos. El aumento de asociaciones y movimientos
preferentemente juveniles, puede ser leído como una novedad del Espíritu
Santo, sin embargo, es necesario que crezca su sentido de integración en la
pastoral de conjunto de la Iglesia, así como la comunión entre ellos. Se
puede resaltar el crecimiento de la conciencia de los jóvenes de que es la

65
Cf. DA, n. 314.
66
ANBFS, n. 113; Cf. EA 40b.
67
Cf. En folleto del Curso Nacional de Animación de la Pastoral Vocacional. Comisión Episcopal
para el Clero, Seminarios y Vocaciones, Perú. 8-10 de febrero 2019, p. 54; Cf. Servicio de
Animación Vocacional Sol, A.C. Sacerdotes Operarios Diocesanos. México 2007.

51
comunidad la que los evangeliza y la urgencia de su mayor protagonismo
en las propuestas pastorales68.

122. A partir de la convicción de que es el Espíritu Santo el autor de las


vocaciones sacerdotales y religiosas, podemos echar las redes nuevamente
en nombre del Señor, confiando en Él. Es necesario decir a los jóvenes que
deben preguntarse por la posibilidad de seguir su vocación69.

2.5.7 Centros Diocesanos de Pastoral Vocacional

123. Cada Diócesis debería contar con un Centro de Pastoral Vocacional donde
todos los miembros del Clero, sin excepción, trabajen unidos con el mismo
fin vocacional70.

124. “El Obispo crea en su diócesis el Centro para las Vocaciones, que estará
integrado por sacerdotes, consagrados y laicos. Este centro promoverá las
vocaciones de especial consagración, brindará formación a los animadores
vocacionales, suscitará una cultura vocacional, participará en la
elaboración del plan pastoral diocesano y, especialmente, colaborará con
los organismos diocesanos encargados de la familia, la catequesis y la
juventud”71.

125. Este equipo será el encargado de llevar el acompañamiento cercano y la


formación sistemática de cada joven y de cada grupo, en un tiempo
prudencial hasta la toma de decisión libre y consciente de los jóvenes por
las propuestas de opciones vocacionales.

68
Cf. ChV, n. 202.
69
Cf. ChV, n. 274.
70
Cf. RFIS, n. 15.
71
Congregación para la Educación Católica. Orientaciones generales para la promoción de las
vocaciones al ministerio sacerdotal, n. 13. Roma, marzo 2012.

52
CAPÍTULO III

LA FORMACIÓN SACERDOTAL INICIAL

126. Formarse es recibir la forma de Cristo Buen Pastor. Esto es un proceso que
abarca toda la vida del llamado. Realizado el primer discernimiento
vocacional se ingresa en un camino discipular y misionero, que se puede
dividir en dos grandes momentos: la formación inicial en el Seminario y la
formación permanente en la vida sacerdotal72. Si bien se realiza de manera
distinta, ambos momentos están necesariamente unidos, se implican entre
sí, son mutuamente imprescindibles.

127. La formación sacerdotal inicial, que comienza con el período propedéutico


y acaba con la ordenación presbiteral, ha de estar caracterizada por una
creciente apertura y asimilación del ideal sacerdotal tal como lo propone la
Iglesia. Con paciencia, firmeza, esperanza y sano rigor, el seminarista ha de
ir creciendo progresivamente en las dimensiones espiritual, humana,
intelectual y pastoral, que conforman su adecuada formación.

128. Se ha de buscar, ante todo, que el sujeto se caracterice por una creciente
docilidad a la acción del Espíritu Santo. El objetivo es que cada uno de los
candidatos madure adecuadamente en las cuatro dimensiones. Por eso se ha
de evitar la promoción automática al siguiente nivel tan sólo porque ha
transcurrido el tiempo marcado o porque se han superado determinadas
metas constatables a nivel académico. Se requiere de los formadores una
seria actitud de discernimiento de toda la persona y de cada persona,
evitando reduccionismos, que permiten avanzar atendiendo sólo a aspectos
parciales del individuo, así como colectivismos, que permiten avanzar
porque se pertenece a una promoción que ya ha cumplido su tiempo de
permanencia en un estadio formativo.

129. La formación inicial busca conseguir - por gracia de Dios y en respeto al


misterio que es cada persona - un sujeto suficientemente capaz de recibir la
ordenación presbiteral. Asimismo, es tarea de esta etapa suscitar en el
seminarista la convicción y el deseo firme de la formación permanente.

72
Cf. RFIS, n. 54.

53
3.1 NATURALEZA Y FINALIDAD DEL SEMINARIO MAYOR

130. a) El Seminario mayor, necesario para la formación sacerdotal 73, existe para
formar a aquellos bautizados que un día, por el sacramento del Orden, han
de quedar configurados con Jesucristo Cabeza, Maestro y Pastor. Su misión
es discernir e ir preparando a cada uno de los llamados al sacerdocio, de
manera que el momento de la ordenación los encuentre adecuadamente
dispuestos para recibir el don sacramental que los configure con Cristo
Sacerdote.

131. b)“La identidad profunda del Seminario es ser, a su manera, una


continuación en la Iglesia, de la íntima comunidad apostólica formada en
torno a Jesús, en la escucha de su Palabra, en camino hacia la experiencia
de la Pascua, a la espera del don del Espíritu para la misión” 74. “El
Seminario, antes que un edificio, es una comunidad formativa”75.

132. Estamos, por tanto, ante un misterio de amor de Dios, que ha de ser acogido
con fe y gratitud. Es a la Iglesia a quien el Padre ha otorgado formar, por la
acción del Espíritu Santo, la imagen de Cristo Sacerdote en los elegidos.
Solo ella puede gestar a quien ha de ser signo personal del Buen Pastor. Ella
es quien acoge, discierne y capacita a los que Dios llama. Por eso cada
Seminario se guiará siempre por los criterios de la Iglesia, expresados en
los diversos documentos magisteriales, asumiendo todas y cada una de sus
indicaciones.

133. c) Aunque el Seminario está ubicado en un espacio concreto y tiene una


duración determinada, es sobre todo una realidad de gracia que busca
“revivir la experiencia formativa que el Señor dedicó a los Doce”76. Ello
conlleva que se viva en él “no de un modo extrínseco y superficial, como si
fuera un simple lugar de habitación y de estudio, sino de un modo interior
y profundo: como una comunidad específicamente eclesial, una comunidad
que revive la experiencia del grupo de los Doce unidos a Jesús”77.

134. d) Todo bautizado está llamado a la santidad78. “La vocación sacerdotal es


esencialmente una llamada a la santidad”79, según la especificidad propia
del sacramento del Orden. “La santidad es intimidad con Dios, es imitación
de Cristo, pobre, casto, humilde; es amor sin reservas a las almas y
donación a su verdadero bien; es amor a la Iglesia que es santa y nos quiere
73
Cf. OT, n. 4; PDV, n. 60.
74
PDV, n. 60.
75
RFIS, n. 188.
76
PDV, n. 60.
77
Ibid.
78
Cf. LG, cap. 5, GE.
79
PDV, n. 33.

54
santos, porque esta es la misión que Cristo le ha encomendado”80. El
Seminario ha de ser, por tanto, una escuela de santidad, un espacio
formativo donde se aprenda a vivir la radicalidad del Evangelio. Este es el
marco imprescindible en que debe plantearse todo el proceso formativo.

135. e) El Seminario es comunidad de discípulos misioneros81 que se preparan


para el sacerdocio ministerial. Y lo hacen como miembros de una diócesis.
El seminarista ha de ir creciendo en la conciencia afectuosa de pertenencia
a una Iglesia particular. Se formará para llegar a ser sacerdote diocesano
santo. Se le enseñará a descubrir progresiva y gozosamente la identidad del
sacerdote diocesano. Obviamente esto no significa encerrarse en los límites
de la propia diócesis. Todo lo contrario: el sacerdote diocesano, por ser tal,
lleva en su corazón la preocupación por la Iglesia universal, el celo por la
salvación de todos. De ahí que la formación en el Seminario estará marcada
por una profunda convicción misionera. De hecho, se estimulará en el
seminarista una disponibilidad efectiva para, en su día, estar dispuesto a
participar en la misión ad gentes82.

136. f) Para alcanzar una adecuada formación sacerdotal, es preciso que el


Seminario tenga una clara opción preferencial, no exclusiva ni excluyente,
por los pobres. Siendo ellos una presencia especial de Jesucristo, los
seminaristas han de vivir abiertos y en contacto con esta realidad, donde el
Señor actúa y forma de un modo específico83. Además de ayudarles al
encuentro con los más pobres, se les formará para vivir con austeridad, con
espíritu de desprendimiento de los bienes de este mundo.

3.2 APROBACIÓN Y RENOVACIÓN

137. a) La erección de todo Seminario ha de seguir la forma canónica, contando


con el Decreto de aprobación del Ordinario, en caso de un Seminario
diocesano; y con la confirmación de la Santa Sede, por medio de la
Congregación para el Clero, si se trata de un Seminario Interdiocesano84.
Todo Seminario, ya sea diocesano o interdiocesano, debe ser erigido,
teniendo en cuenta los criterios de real posibilidad y conveniencia85; entre
los cuales debe considerarse un número congruo de seminaristas y
formadores dedicados exclusivamente a este servicio eclesial.

80
Ibid.
81
Cf. DA, n. 316.
82
Cf. PO, n. 10; Cf. C.I.C., can. 257, §1.
83
Cf. PDV, n. 49; EG, nn. 197-201.
84
Cf. C.I.C., can. 237.
85
Cf. C.I.C., can. 237, § 1.

55
Se debe excluir que un Seminario sea erigido “a prueba o por un plazo”, ya
que en ese caso no quedaría asegurada la estabilidad de la formación
sacerdotal inicial.
Los estatutos de un Seminario, en cambio, pueden ser aprobados y/o
confirmados “ad experimentum” por un determinado tiempo.

138. b) Todo Seminario, para su erección, ha de contar con Estatutos,


Reglamento y Proyecto Formativo concorde con la RFIS y la Ratio
Nationalis Peruana. Además, es importante contar con un equipo sólido de
formadores (al menos tres sacerdotes), profesores competentes, suficiente
cantidad de seminaristas, protocolo para la protección de niños, jóvenes y
adultos vulnerables, programa de estudios, protocolo de salud, instrumentos
académicos, archivo completo y actualizado que contenga la carpeta
personal de cada seminarista, una biblioteca adecuadamente implementada,
los medios tecnológicos que se estimen necesarios.

139. c) En el caso de un Seminario Mayor en el que se den todas las etapas


formativas (propedéutico, discipular, configuradora y síntesis vocacional),
no se dé el Decreto de aprobación, sin antes oír el parecer de la Comisión
Episcopal para el Clero, Seminarios y Vocaciones, del Consejo Permanente
y de la Asamblea Plenaria del Episcopado Peruano.

140. d) El Seminario Mayor en el que se ofrecen sólo las etapas propedéutica y


discipular, necesita solamente un decreto de aprobación dado por el Obispo
de la jurisdicción.

141. e) Dado que en el Perú hay jurisdicciones cuyos Seminarios tienen un


número escaso de seminaristas, debe replantearse la posibilidad de
reagrupación en Seminarios diocesanos que acojan a otras jurisdicciones o
en Seminarios interdiocesanos86.

142. f) Si un Seminario no cuenta con:


-al menos tres formadores con dedicación exclusiva,
-un cuerpo docente suficientemente numerosos y que esté en condiciones
de ofrecer una propuesta intelectual de calidad,
- un número suficiente de seminaristas,
debe unirse con otro u otros Seminarios.

143. g) Los Obispos de las jurisdicciones implicadas acordarán el modo de esa


colaboración conforme a lo contemplado en el Derecho Canónico sobre la
confirmación de Seminarios interdiocesanos o Regionales otorgada por la
Congregación para el Clero87.
86
Cf. RFIS, n. 188; Cf. C.I.C., can. 237.
87
Cf. C.I.C., can. 237, § 2.

56
3.3 LA FORMACIÓN INTEGRAL

144. El Seminario tiene la misión de formar al sacerdote diocesano, que ha de


ser signo personal de Cristo Buen Pastor. La formación sacerdotal inicial ha
de ser personalizada e integral, buscando la maduración e integración
armoniosa de los diversos aspectos del individuo. Siguiendo las
orientaciones de la exhortación Pastores dabo vobis88 y de la Ratio
fundamentalis89, distinguimos cuatro dimensiones que han de ser cultivadas
en el seminarista: humana, espiritual, intelectual y pastoral. La consistencia
de cada una de ellas, así como la conjunción y armonía entre ellas, será
signo y fundamento de una madurez adecuada, imprescindible para quien
ha de ser presentado a la ordenación sacerdotal.

145. Es obligación del Seminario “promover al sacerdocio solamente aquellos


que han sido llamados y llevarlos debidamente preparados”90, de modo que
sean presentados sólo quienes han alcanzado una “solidez interior, sin
divisiones ni dicotomías”91.

146. “El concepto de formación integral reviste la máxima importancia”92. Para


alcanzar este fin, es necesario tener en cuenta, al menos, los siguientes
puntos:

147. a) El Seminario debe ofrecer una propuesta clara de la identidad sacerdotal,


no construida sobre opiniones teológicas o ideologías de uno u otro signo,
sino sobre los datos revelados, claramente recogidos y explicitados por
múltiples documentos magisteriales, y puestos en acto por los santos
pastores, que han de ser propuestos como modelos.

148. b) Se debe trazar un itinerario pedagógico que ha de quedar reflejado en el


reglamento de cada Seminario, ofreciendo una propuesta formativa clara
para cada una de las cuatro dimensiones, sin minusvalorar ninguna y sin
apoyarse casi de forma exclusiva en alguna, con detrimento de las otras. Ha
de procurarse que no sea el ritmo académico el que marque, casi de modo
absorbente, la formación del seminarista. En este sentido, “conviene
recordar que el cumplimiento de las obligaciones relativas a los estudios
no puede ser el único criterio para determinar la duración del iter
formativo del candidato al sacerdocio”93.

88
PDV, cap. 5.
89
RFIS, cap. 5.
90
PDV, n. 42.
91
RFIS, n. 92.
92
Ibid.
93
RFIS, n. 118.

57
149. c) Se ha de buscar, ante todo, la construcción del hombre interior. Ello
implica que la formación ha de plantearse para que el seminarista asuma de
manera responsable, interiorizada, las claves formativas, haciéndolas
propias. No es formativa una propuesta “extrinsecista”, que quedaría
satisfecha con el cumplimiento de las normas establecidas.

150. d) Si bien el proceso formativo es comunitario, ha de tenerse en cuenta que


cada seminarista tiene su ritmo propio de crecimiento. Como se ha dicho
antes, es imprescindible un planteamiento educativo que ayude a
personalizar, a asumir internamente, los ideales propuestos, evitando
cualquier forma de adhesión meramente exterior.

3.4 LA FORMACIÓN DE LA INTERIORIDAD Y DE LA COMUNIÓN


DEL HOMBRE INTERIOR

151. Aunque ya se ha mencionado, conviene subrayar la importancia capital de


la formación de la interioridad y de la comunión del hombre interior.

152. a) Cuando contemplamos a Jesucristo, Buen Pastor, sacerdote de la Nueva


Alianza, descubrimos un corazón, una interioridad, de la que brotan
armoniosamente actitudes que terminan expresándose en actos coherentes
con ellas. Jesús no es alguien que plantea su vida según imperativos
externos que deben ser cumplidos. Su humanidad vive y expresa la perfecta
armonía que su persona tiene con el Padre en el Espíritu.
El seminarista está llamado a imitar esta realidad. Mejor aún: el seminarista
ha de permitir que esta realidad acontezca en él. Ha de hacerse capacidad
de Cristo, de tal manera que este estilo armonioso de Jesús se haga carne en
él.

153. b) La formación ha de partir del ser. Este ser se desarrolla en actitudes, y


estas se traducen en comportamientos. Por tanto, lo primero que hay que
plantear al seminarista -y estimularle para que lo viva- es su unión personal
con Cristo, ayudándole a arraigar más en Él, como el sarmiento en la cepa94.
Después se le ha de ir mostrando cómo ese ser ha de desarrollarse en
actitudes asentadas en convicciones personales. Ha de entender cómo las
virtudes no son imperativos externos que coaccionan al individuo, sino
dinamismos que arrancan del yo personal y lo llevan a plenitud.
Aunque el ideal sacerdotal es único, cada uno tiene su forma personal de
realizarlo. No se trata de apostar por un subjetivismo relativista, sino de
entender que cada sujeto tiene su camino propio, personalísimo, para

94
Cf. Jn 15.

58
realizar el ideal objetivo. La formación será el fruto de esa adhesión
subjetiva, convencida y libre, al ideal objetivo propuesto por la Iglesia.
No se buscará que el individuo se ajuste a esquemas externos, fácilmente
controlables; más bien se intentará que descubra la verdad, el bien y la
belleza del ideal sacerdotal, de modo que brote en él una convencida y
decidida adhesión a la propuesta formativa.

154. c) Para lograr este estilo formativo es imprescindible que los formadores
vivan en esta clave; son ellos los primeros que han de vivir su ministerio
como una adhesión personal y no como un cumplimiento de deberes. Y su
vivencia ha de ser convencida, apasionada, gozosa.
El formador educa más por ósmosis que recurriendo a exigencias de
adaptación a unas normas.
Será necesario un permanente acompañamiento que permita discernir si el
corazón del seminarista ha hecho suya la propuesta formativa o si se adhiere
a ella de una manera extrinsecista o voluntarista.

155. d) Este desarrollo del hombre interior es lo que asegura (en cuanto
humanamente esto es posible) la posterior vivencia fiel y gozosa del
sacerdocio. Quien vivió su formación en el Seminario como un esfuerzo por
adecuar su comportamiento a un conjunto de normas, tendrá dificultades
para vivir con gozo el sacerdocio. O bien, al desaparecer las normas, lo
vivirá de forma irresponsable.
Formar desde el interior generará sacerdotes responsables, capaces de vivir
su ministerio en cualquier circunstancia, con libertad y audacia, dóciles a la
acción del Espíritu Santo, que será su verdadera norma.

156. e) El formador debe saber acoger al seminarista para que este pueda hacerse
disponible a la propuesta formativa. Debe saber mirar al núcleo más hondo
de la persona, haciéndolo sin juicios, sin expectativas previas, sabiendo
contemplar, respetar, acompañar y discernir el misterio de gracia y libertad
que acontece en cada formando, de manera que sea solo un humilde
colaborador del único que puede dar forma sacerdotal a un hombre, el
Espíritu Santo.
Ha de vivir una firmeza esperanzada, que le permita ver si las debilidades e
inconsistencias del seminarista son signo de que debe abandonar el
Seminario, o si indican que son situaciones propias de la progresividad de
la formación.

157. f) El formador debe tener en cuenta que el seminarista, como toda persona
humana, es un sujeto progresivo y falible.
El ideal ha de ser propuesto con toda claridad. Pero se ha de ser consciente
de que el sujeto lo va asimilando progresivamente. Aquí entra en juego el
arte del discernimiento para ver si el seminarista progresa adecuadamente.

59
No sería válido justificar determinados fallos o mediocres rebajas del ideal
sacerdotal, aduciendo el carácter progresivo de la formación. El formador
debe saber evitar el relativismo, que daña la objetividad de la propuesta,
tanto como el voluntarismo, que daña el carácter progresivo propio del ser
humano.

158. g) En definitiva, buscar como prioridad la formación del hombre interior,


significa buscar en el seminarista una creciente docilidad al Espíritu,
verdadero hacedor de la forma sacerdotal, para que, en su día, este Espíritu
Santo sea el motor de su existencia sacerdotal.

3.5 LAS ETAPAS FORMATIVAS

159. La necesaria gradualidad de la formación repercute en las diferentes etapas


de la formación sacerdotal inicial y permanente, en sus cuatro dimensiones;
por ello, el proyecto formativo acompaña al seminarista en el desarrollo y
apropiación de valores, actitudes y habilidades que, en las diversas etapas,
van confirmando y madurando su identidad cristiana, discipular y
misionera, hasta alcanzar la especificidad de la Identidad Sacerdotal, la
cual, asumiendo el camino recorrido, deberá permanecer en un continuo
proceso de maduración en la formación permanente.

160. No obstante, cada etapa tiene sus características y fines propios, que han de
ser sistemáticamente evaluados para discernir si han sido o no asimilados.
Subrayemos que “no se debe llegar al sacerdocio sólo en razón de haber
concluido las etapas propuestas previamente en una sucesión cronológica,
casi “automáticamente”, sin considerar los progresos efectivamente
conseguidos en una maduración integral”95.

161. “La labor educativa debe saber conciliar armónicamente la propuesta


clara de la meta que se quiere alcanzar, la exigencia de caminar con
seriedad hacia ella, la atención al “viandante”, es decir, al sujeto concreto
empeñado en esta aventura y, consiguientemente, a una serie de
situaciones, problemas, dificultades, ritmos diversos de andadura y de
crecimiento. Esto exige una sabia elasticidad, que no significa
precisamente transigir ni sobre los valores ni sobre el compromiso
consciente y libre, sino que quiere decir amor verdadero y respeto sincero
a las condiciones totalmente personales de quien camina hacia el
sacerdocio”96.

95
RFIS, n. 58.
96
PDV, n. 61.

60
162. A los formadores se les exige coherencia y objetividad para una periódica
evaluación integral del seminarista. A este, por su parte, se le pide
transparencia, docilidad y disponibilidad creciente a la gracia97.

3.5.1 Las dimensiones formativas en la etapa propedéutica

163. a) “La finalidad y la forma educativa específica del Seminario mayor exige
que los llamados al sacerdocio entren en él con alguna preparación
previa”98. “A la luz de la experiencia acumulada en los últimos decenios,
se reconoce la necesidad de dedicar enteramente un período de tiempo -
ordinariamente no inferior a un año y no superior a dos - a una preparación
de carácter introductorio, con el objetivo de discernir la conveniencia de
continuar la formación sacerdotal o emprender un camino de vida
diverso”99.

164. Por tanto, el período propedéutico será obligatorio, con una duración
mínima de un año, y, aunque dependiente del Seminario, se realizará, en
cuanto sea posible, en una sede diferente. Tendrá sus formadores propios,
que, no obstante, trabajarán al unísono con el resto de formadores, en cuyas
reuniones periódicas participarán sistemáticamente.

165. b) Son objetivos fundamentales del período propedéutico: clarificar y


consolidar la opción vocacional y completar la preparación del seminarista
en cualquiera de los aspectos en que aparezca insuficiente, así como
“asentar las bases sólidas para la vida espiritual y favorecer un mejor
conocimiento de sí, que permita el desarrollo personal”100.

[Link] Dimensión humana

166. a) Los formadores han de procurar un ambiente familiar, que favorezca la


confianza de los seminaristas con los formadores, así como una amistad
fraternal entre ellos.

167. b) Ya desde esta etapa hay que fomentar en los seminaristas el espíritu de
responsabilidad en su propia formación, ayudándoles a ser conscientes de
que cada uno es el primer responsable de su maduración. Se estimulará en
ellos la conciencia de la necesidad de interiorizar los ideales formativos.

97
Cf. RFIS, n. 58.
98
PDV, n. 62.
99
RFIS, n. 59.
100
Ibid.

61
168. c) En la etapa propedéutica se buscará iniciar a la vida en comunidad. Los
jóvenes necesitan aprender a encontrarse con lo diferente, aceptar a los que
piensan distinto, aprender a convivir con los diversos temperamentos, etc.

169. d) Se presentará a los seminaristas el ideal humano virtuoso mostrando la


verdad, el bien y la belleza que hay en él, de modo que el seminarista se
adhiera a él no por un imperativo voluntarista, sino por la atracción que nace
del esplendor de la verdad. Seducidos por este ideal, podrán entender la
propuesta de las virtudes que deben vivir, y cuyo ejercicio se les plantea
para que vayan creciendo cada vez más en ellas: veracidad, sinceridad,
capacidad de diálogo, sentido de la justicia, laboriosidad, fidelidad,
disciplina, etc.

170. e) Hay que favorecer un estilo de vida marcado por la austeridad, la


abnegación y la reciedumbre interior, unidas a la amabilidad y la
mansedumbre exteriores.

171. f) Se les enseñará también el valor de la cortesía, el respeto, la modestia, la


corrección en el comer y beber, el cuidado de la higiene y del vestido, etc.

172. g) El período propedéutico es igualmente un tiempo para que cada


seminarista se inicie en el conocimiento de sí mismo, en la vivencia de una
sana autoestima, reconociendo cualidades y defectos personales.

173. h) Se ofrecerá una adecuada formación afectiva y sexual que siente las bases
de la maduración de este aspecto de la personalidad.

174. i) Es conveniente acudir a la colaboración prudente de alguna persona


experta en psicología101, que evaluará a los candidatos antes de su entrada
al Seminario, de forma que se descarten posibles patologías y se puedan
ofrecer al seminarista más elementos para el conocimiento de sí mismo.
Será oportuno que estos mismos expertos ofrezcan algunos talleres que
ayuden al seminarista a conocerse mejor y a trabajar los diversos aspectos
de su personalidad.

175. j) Es de suma importancia la relación del seminarista con su familia. Este


es un tiempo para ayudarle a reconocerla como un don, a aceptar e integrar
las deficiencias que puedan haber existido en este campo, a reconciliarse
con ella, si fuera necesario102. Se ayudará al seminarista a tener una sana
relación con su familia, que dista tanto de la dependencia afectiva de ella,
como de un indiferentismo impropio. En este período es recomendable, si

101
Cf. UPSS 6; RFIS, nn. 191-195.
102
Cf. RFIS, n. 148.

62
las circunstancias lo permiten, un encuentro semanal. Con el formador se
irá revisando esta vivencia.

176. “El Seminario no sólo debe desarrollar una tarea educativa con los
seminaristas, sino también debe emprender una verdadera acción pastoral
en relación con sus familias”103. En este sentido, se recomienda que los
formadores visiten con cierta periodicidad los hogares de los seminaristas y
se realicen encuentros con las familias.

177. k) Si bien ha de quedar clara la independencia, conviene que el seminarista


no rompa su relación con la comunidad eclesial de procedencia.

178. l) Los medios de comunicación en general, y las redes sociales en particular,


han de ser objetivo de educación en ese período. Frente a ellos ha de tenerse
una visión positiva, pero a la vez, es preciso reconocer sus riesgos, que
incluyen diversas formas de dependencia, de las que no es infrecuente que
estén afectados los jóvenes que inician su tiempo de formación. Cada
Seminario debe establecer en su reglamento unos criterios y unos horarios
que regulen el uso de estos medios tecnológicos.

179. m) Se le dará al deporte la importancia que le corresponde. Para un buen


equilibrio personal es necesaria una adecuada actividad física, más aún
teniendo en cuenta el carácter más bien sedentario de la vida en el
Seminario. Además, el deporte permite otro modo de relación con los demás
y se convierte también en lugar donde el individuo se puede conocer más a
sí mismo y darse a conocer. Cada Seminario marcará en su reglamento
tiempos y horarios para esta actividad.

[Link] Dimensión espiritual

180. a) Por vida espiritual entendemos una disposición de docilidad de toda la


persona al Espíritu Santo, a fin de que, progresivamente, Él sea el principio
inspirador de toda la personalidad.
La etapa propedéutica es una introducción y nivelación de la vida espiritual
de los seminaristas, marcada por el redescubrimiento y profundización del
don del bautismo y de la vida cristiana. Es el tiempo de la iniciación de una
amistad íntima, profunda y gozosa con Cristo.
Sin una vida espiritual no hay vida cristiana auténtica, ni podrá haber, por
tanto, una adecuada disposición a la formación sacerdotal inicial.

181. No basta, por tanto, con asegurar prácticas de piedad. Estas, aunque
necesarias, son medios, no fines en sí mismas. Acompañado por el Director

103
RFIS, n. 149.

63
espiritual, el seminarista irá intentando discernir hasta qué punto se va
dando esa docilidad al Espíritu, cómo puede vivir mejor los medios que la
Iglesia le ofrece y cuáles son sus resistencias.

182. La docilidad al Espíritu posibilitará el fin que se busca en la formación


espiritual: “que los alumnos aprendan a vivir en trato familiar y asiduo con
el Padre por su Hijo Jesucristo en el Espíritu Santo”104. O dicho con otras
palabras, que subrayan más la disponibilidad para llegar a ser uno con Cristo
Buen Pastor: los seminaristas, “habiendo de configurarse con Cristo
Sacerdote por la Sagrada Ordenación, habitúense a unirse con Él, como
amigos, con el consorcio íntimo de toda su vida”105.

183. b) Aunque ya se ha recogido en otro momento, es oportuno volver a


subrayar aquí que la formación espiritual presentará la vocación a la
santidad como elemento fundamental e imprescindible de toda vida
cristiana y, por tanto, como condición indispensable para una vida
sacerdotal fecunda. Una sana tensión hacia la santidad ha de inspirar toda
la formación espiritual.

184. c) Ya desde la etapa propedéutica ha de quedar clara la propuesta de este


ideal, así como los medios necesarios para alcanzarlo. Simultáneamente se
tendrá en cuenta que la maduración espiritual es progresiva, como lo es
también la capacidad de usar los medios que la Iglesia ofrece. Por tanto, sin
perder de vista el ideal, se caminará hacia él de forma gradual.

185. d) La fe nace del encuentro con la persona de Cristo. Es claro que quien
entra al Seminario debe haber experimentado este hecho, haciendo de él un
acontecimiento fundante. No obstante, cada seminarista, en el período
propedéutico, debe vivir un retiro de tipo kerygmático: “Es necesario que
el Seminario y las casas de formación religiosa, especialmente en el
período previo, ofrezcan una iniciación kerygmática, a través de la cual los
candidatos al sacerdocio puedan vivir con gozo el don del encuentro con
Jesucristo y logren convertirse en auténticos discípulos misioneros que
respondan a la vocación recibida”106.

186. A ese respecto, el Seminario, bien organizará un retiro de estas


características, o bien invitará a los seminaristas a participar en retiros de
esta índole organizados por la diócesis, por una parroquia o por un
movimiento.

104
OT, n. 8.
105
Ibid.
106
FSAL, n. 12.

64
187. e) Dado que “la liturgia es la cumbre hacia la cual tiende la actividad de
la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza”107,
el Seminario hará de ella su centro vital, lugar preferencial del encuentro
con el Misterio de Cristo, escuela fundamental de la formación espiritual.
Se enseñará, por tanto, a los seminaristas a adentrarse en el Misterio que
acontece en cada acto litúrgico. Junto a ello, se les enseñará también el cómo
y el por qué del respeto fiel a las formas que marca la Iglesia.

188. f) Se procurará explicar y motivar el uso de los medios que la Iglesia indica
para el crecimiento de la vida espiritual, de forma que sean vividos de manera
personal y no como actos impuestos cuyo sentido y gusto no se alcanza a
comprender. Así es como se generará una convicción, que hará que las
prácticas sean incorporadas por el individuo, haciendo de ellas hábitos
virtuosos que perdurarán, haya o no una estructura externa que los sostenga.

189. g) Se celebrará la Eucaristía en el momento que mejor propicie su vivencia


como centro de la jornada. Será precedida de un tiempo adecuado de
oración en el que se puedan meditar los textos litúrgicos, y seguida de un
tiempo de acción de gracias.

190. h) Los seminaristas irán siendo introducidos paulatinamente en la


celebración de la Liturgia de las horas. En esta etapa se trata de motivar y
ayudar a gustar esta oración. El objetivo no es celebrar todas las horas, sino
despertar el atractivo y descubrir el valor de esta oración.

191. i) El seminarista ha de llegar a ser un hombre de oración, “la cual constituye


sin duda un valor y una exigencia primarios de la formación espiritual”108.
Este período propedéutico está llamado a ser una auténtica escuela de
oración en la que los seminaristas vayan adentrándose en el trato íntimo con
Dios, para lo cual serán iniciados a la experiencia del silencio y al método
de lectura orante de la Palabra. Así, junto con los textos litúrgicos, la Palabra
de Dios será el alimento normal de esta vida de oración. Cuando sea posible,
en ocasiones también será muy educativo ayudar a los seminaristas a orar
en y con la naturaleza.

192. Esta es una etapa en la que el estudio de la parte cuarta del Catecismo puede
ser una gran ayuda.

193. j) “Es necesario y también urgente invitar a redescubrir, en la formación


espiritual, la belleza y la alegría del sacramento de la Penitencia”109.
Importa mucho motivar la recepción, de manera que esta no sea un simple

107
SC, n. 10.
108
PDV, n. 47.
109
PDV, n. 48.

65
acto voluntarista. Para ello los seminaristas recibirán oportunas charlas
explicativas donde se muestre la grandeza, la belleza y la necesidad de este
sacramento.

194. k) En orden a estimular el deseo de santidad, así como para proponer


modelos auténticos de vida evangélica, se animará a los seminaristas a la
lectura de biografías de santos.

[Link] Dimensión intelectual

195. a) En esta etapa se ayudará al seminarista a valorar la importancia del estudio,


se le mostrará su valor formativo y su razón de ser en la formación sacerdotal.
Se le presentará el estudio no simplemente como un cúmulo de informaciones
que hay que retener, sino como instrumento que capacita para conocer la
verdad y adecuar a ella toda la personalidad. Es de suma importancia la
motivación, de forma que se vaya creando la virtud de la estudiosidad. Es
igualmente importante ofrecer la ayuda pertinente para que el seminarista
aprenda a estudiar. Y en este sentido, sería muy oportuno contar con uno o
varios tutores110 que acompañen al seminarista en la tarea intelectual.

196. b) Las dimensiones intelectual, humana, espiritual y pastoral deben estar


armónicamente integradas entre sí, de forma que el seminarista vaya
descubriendo la relación entre la verdad estudiada y sus repercusiones en
las demás áreas.

197. c) Es también objetivo de esta etapa ofrecer conocimientos básicos que


ayuden al seminarista a superar posibles carencias en el campo intelectual
y a disponerse de una manera más adecuada para los posteriores estudios de
Filosofía y Teología.

198. En el capítulo V se expondrá detalladamente un listado de los cursos que


deben impartirse en este período.

199. d) Aunque no se trate de cursos estrictamente académicos es conveniente ofrecer


otras actividades complementarias: audiciones guiadas de música clásica,
asistencia a representaciones teatrales, escenificaciones de obras, lecturas
literarias, cine-forum, visitas culturales, proyecciones comentadas de obras
artísticas, conferencias sobre diversos temas científicos, taller de oratoria, etc.

110
El tutor tiene la tarea de guiar al seminarista en el estudio y de resolver algunas dudas prácticas
requeridas. Debe estar disponible en horarios preestablecidos, sea modalidad presencial a través de
diálogos o en videoconferencias (individual o grupos pequeños), por teléfono, por correo electrónico,
etc. utilizando una plataforma telemática. La evaluación de cada curso de ninguna manera debe ser
delegada al tutor. La evaluación es una tarea exclusiva del profesor de curso.

66
[Link] Dimensión pastoral

200. a) Cada Seminario tenga un plan progresivo de pastoral para que los
seminaristas vivan la iniciación (Etapa Propedéutica), profundización
(Etapa Discipular) y liderazgo pastoral (Etapa configuradora y Etapa de
Síntesis Vocacional). Este plan servirá de referencia objetiva para los
formadores y párrocos que los reciban.

201. b) Ya que la finalidad del Seminario es la de preparar a los seminaristas


para ser pastores a imagen de Cristo, la formación sacerdotal debe estar
impregnada de un espíritu pastoral, que los haga capaces de sentir la
misma compasión, generosidad y amor por todos, especialmente por los
pobres, y la premura por la causa del Reino, que caracterizaron el
ministerio público del Hijo de Dios; actitudes que se pueden sintetizar en
la caridad pastoral”111.

202. c) Es importante que los seminaristas, acompañados por uno de sus


formadores, visiten periódicamente las parroquias y otras realidades
pastorales. En esas visitas, el párroco o la persona responsable les presentará
la realidad sociológica y pastoral que allí se vive. Así los seminaristas irán
conociendo la realidad diocesana e irán aprendiendo de cada una de las
experiencias presentadas.

203. d) Se incorporará a cada seminarista a un grupo parroquial, donde -sin ser


el responsable- pueda vivir una experiencia apostólica. Es importante tener
en cuenta la realidad de cada joven, de acuerdo con la experiencia previa.

204. e) Periódicamente el seminarista revisará con su formador esta experiencia,


de forma que esta vaya generando actitudes pastorales, pues el objetivo no
es tanto la actividad realizada, cuanto que ésta sea instrumento formativo
para el seminarista y que favorezca la formación inicial para experiencias
pastorales encomendadas.

205. f) Es muy recomendable que el equipo de formadores seleccione a los


sacerdotes idóneos, eligiendo a aquellos que - en cuanto externamente se
puede constatar y sin que esto implique juicio moral alguno - manifiesten más
celo, más creatividad, así como un correcto planteamiento espiritual, moral y
doctrinal. Periódicamente se tendrá con ellos una reunión de revisión.

206. g) Además de las prácticas pastorales enunciadas, es muy conveniente que


el seminarista participe en algún tipo de pastoral de la misericordia -
voluntariado, que le permita encontrarse con Cristo en los más pobres.

111
RFIS, n. 119.

67
3.5.2 Las dimensiones formativas en la etapa discipular

207. a) La experiencia del encuentro con Cristo y su llamada a dejarlo todo por
Él, suscita en el elegido una fascinación que le lleva a vivir en un gozo
creciente, aunque no exento de sufrimiento. Esta etapa ha de caracterizarse
por el crecimiento en esa actitud de estupor y por el gozo de haber sido
llamado a pertenecerle exclusivamente a Él.

208. En esta etapa el seminarista manifiesta una disposición a responder al Señor,


por medio de un decidido discernimiento vocacional, que lo ha de conducir
a concluir esta etapa con una clara convicción de saberse llamado a la
vocación sacerdotal.

209. b) En esta etapa -cuya duración no debe ser inferior a dos años- se ha de
trabajar con especial insistencia la dimensión humana. El seminarista
normalmente comienza su andadura vocacional deslumbrado y
entusiasmado por el ideal que es Cristo. Corre el riesgo de no ser
suficientemente consciente de la necesidad de educar su dimensión humana
a fin de que esta sea instrumento dócil a la gracia. Objetivo de este tiempo
es, también, mostrar al seminarista la importancia de los estudios
filosóficos, a fin de ir entendiendo el valor que tienen para hacer de él un
verdadero discípulo.

210. c) No repetimos aquí algunos aspectos básicos ya anotados en la etapa


anterior, y que, asumidos por el individuo, son ahora perfeccionados.

[Link] Dimensión humana

211. a) En esta etapa el seminarista debe recibir la ayuda necesaria para afrontar
con hondura el conocimiento de su realidad humana y de su proyecto de
vida cristiana. Es el tiempo de ayudarle a identificar sus mecanismos de
defensa, sus necesidades profundas, que pueden dificultar su docilidad a la
gracia. Hay que ayudarle a descubrir su verdadero yo, a veces encubierto
incluso bajo apariencias espirituales o pastorales supuestamente buenas. Se
le debe acompañar para que afronte y asuma con veracidad sus
resentimientos, sus agresividades manifiestas o latentes, su historia personal
y familiar, con sus luces y sus sombras. Es el tiempo de enseñarle a
reconocer su verdadera realidad, de ayudarle a aceptarla y de darle las
claves para que pueda integrarlas de manera constructiva a la luz de la fe.

212. “Además del esencial acompañamiento de los formadores y del director


espiritual, en algunos casos podría ser útil un específico acompañamiento

68
psicológico con el fin de integrar los aspectos fundamentales de la
personalidad”112.

213. b) Profundizar los valores de la vida comunitaria, que es uno de los


elementos donde se puede ir probando la progresiva maduración del
seminarista, a la vez que, bien vivida, es también instrumento para alcanzar
esa madurez. En ella se prueba y se aprende la capacidad de diálogo, la
disposición al sacrificio en favor de los demás, la actitud de servicio, la
sociabilidad, la capacidad de corrección fraterna, la búsqueda de la
comunión, la capacidad de respetar una sana pluralidad, etc.

214. Se favorecerán periódicamente jornadas de integración, durante las cuales,


en un ambiente más lúdico, los seminaristas puedan crecer en esos vínculos
de amistad sincera. Los espacios físicos deben favorecer esta meta.

215. Esta etapa es un tiempo idóneo para que nazcan o se acrecienten amistades
sanas, hondas, sólidas, que podrán ser, en su día, el fundamento humano de
la fraternidad sacramental. Se ofrecerán tiempos de reflexión en común, de
revisión sincera de vida, de intercambio de experiencias personales.

216. c) Se cuidará la formación afectiva y sexual. Este tema, además de ser


afrontado en charlas específicas, a las que se puede invitar a personas
expertas, será objeto de diálogo personal del seminarista con su formador y
con su director espiritual, quienes le hablarán con claridad de la grandeza y
belleza de este don, así como de las posibles dificultades que se puedan
encontrar en este camino.

217. Estos coloquios serán claros y transparentes, de forma que se pueda apreciar
-hasta donde el misterio humano lo permite- si el seminarista está o no
capacitado para vivir en su día el don del celibato. Se hará, por tanto, un
discernimiento prudente que permita saber si el seminarista está llamado o
no a vivir el carisma del celibato. Si prudentemente se concluye que no hay
signos de llamada al celibato, el aspirante será invitado a dejar el Seminario.

218. Este es también el tiempo de la clarificación definitiva y afianzamiento


claro de la condición heterosexual del seminarista. Si alguno tiene una
tendencia homosexual profundamente arraigada o incurre en actos de este
tipo, deberá ser apartado de la vida del Seminario o de cualquier otro camino
posible de aspiración al sacerdocio. “Si se tratase, en cambio, de tendencias
homosexuales que fuesen solo la expresión de un problema transitorio,
como, por ejemplo, el de una adolescencia todavía no terminada, esas

112
RFIS, n. 63.

69
deberán ser claramente superadas al menos tres años antes de la
ordenación diaconal”113.

219. El seminarista irá también aprendiendo a conocer y valorar a la mujer. En


los diálogos con su formador irá evaluando si su relación con ella es
suficientemente madura o adolece de defectos que deberán ir siendo
superados. Pueden ser formativas las conferencias y coloquios en los que
mujeres diversas expliquen a los seminaristas las características de la
femineidad, lo que ellas esperan de un sacerdote, los defectos que pueden
encontrar en ellos, cómo debe ser una relación madura y apostólicamente
fecunda, etc.114.

220. d) En esta etapa debe trabajarse con hondura el uso virtuoso de los medios
de comunicación y de la tecnología en general. Cada Seminario debe
establecer normas concretas al respecto.

[Link] Dimensión espiritual

221. a) El objetivo de esta etapa es la consolidación de una amistad íntima,


profunda y gozosa con Cristo, hasta el extremo de que el seminarista no
sepa vivir sin Él. Se trata de ingresar en una vida espiritual donde prima el
gozo de haber encontrado el tesoro sin el cual no se puede vivir.

222. b) Esta intimidad con Cristo se traducirá en una vida de oración cada vez
más intensa. Ya no es el tiempo - como en la etapa propedéutica - de
iniciarse en la oración; ahora es el tiempo de ejercitarse personalmente en
ella. Cada Seminario establecerá un tiempo determinado, que será
notablemente superior al marcado para la etapa propedéutica.

223. c) Se orientará al seminarista para que la fuente de su oración personal sea


la Liturgia y la Palabra de Dios. Sin que eso impida que puedan usarse otras
ayudas. Será adecuado que el seminarista asuma el método de la lectio
divina que “consiste en la lectura de la Palabra de Dios en un momento de
oración para permitirle que nos ilumine y nos renueve”115.

224. d) La celebración diaria de la Eucaristía, que es el fundamento del camino


de discipulado y del proceso de consolidación de la persona del futuro
sacerdote, debe ocupar el mejor lugar del horario, de forma que el resto de
las actividades se ordenen desde ella y para ella. Al menos en esta etapa
discipular, conviene que los seminaristas tengan la celebración de la Misa

113
PTH, n. 2.
114
Cf. RFIS, n. 95.
115
EG, n. 152. Ver también DA, n. 249.

70
dominical en el Seminario, a fin de que aprendan a vivirla de forma
especialmente cuidada y solemne.

225. e) Esta etapa es un tiempo precioso para ahondar en el conocimiento y la


motivación de los medios de santificación, de manera que el seminarista los
viva no como actos obligados, sino que los vaya interiorizando
convirtiéndolos en hábitos virtuosos y camino de liberación interior
asumiendo los desafios humanos.

226. f) Es preciso explicar y motivar, de manera más profunda, el sacramento de


la Penitencia. Se proporcionarán también esquemas de exámenes de
conciencia que ayuden al seminarista a tener más luz sobre sí mismo y su
fidelidad a la gracia. “Los seminaristas tengan a su disposición confesores
ordinarios y también otros confesores, que vengan regularmente al
Seminario; más aún, siempre deberán tener la posibilidad de dirigirse
libremente a cualquier confesor, sea dentro o fuera del Seminario. Es
deseable que, para una formación integral, el director espiritual pueda ser
también el confesor habitual”116.

227. g) Ha de plantearse el calendario del Seminario al ritmo del año litúrgico,


de manera que sea este quien determine la organización y fechas de las
demás actividades.

228. h) En este período ha de conocerse y consolidarse las virtudes humanas-


espirituales específicas117. Cuídese de manera especial de la virtud de la
castidad. Señal de que se ha madurado en ella es el hecho de vivirla
gozosamente. Un seminarista que tuviera dificultades en este aspecto, no
deberá pasar a la etapa siguiente. “Sería gravemente imprudente admitir al
sacramento del Orden a un seminarista que no hubiese madurado una
afectividad serena y libre, fiel en la castidad celibataria”118.

[Link] Dimensión intelectual

229. a) La formación intelectual reclama una seria dedicación, que debe centrar
la atención y el tiempo del seminarista. Es necesaria una clara motivación
que despierte en el seminarista el gusto por el estudio riguroso, hecho en
profundidad119. Es insustituible un ambiente de estudio sereno y reposado.
Se ha de evitar la tentación de conceder dedicación absorbente a otras
ocupaciones de apariencia más pastoral en detrimento de la tarea intelectual.
“Es necesario que esta etapa sea justamente valorada y comprendida en su

116
RFIS, n. 107.
117
Ver RFIS, n. 115.
118
RFIS, n. 110.
119
Cf. OT, n. 15.

71
específica finalidad y no sea considerada simplemente como un “paso
obligado” para acceder a los estudios teológicos”120.

230. b) El estudio de la Filosofía pretende crear en el seminarista un profundo


amor por la verdad, una actitud de trascender el nivel sensible de la realidad
para establecerse en lo más hondo de esta, un modo riguroso y crítico de
pensar, una forma mentis forjada en los grandes principios del pensamiento
realista, y una adquisición de un bagaje intelectual que le sirva después en
el estudio de la Teología121.

231. Aunque no de modo exclusivo ni excluyente, los seminaristas serán


formados en la Filosofía de Santo Tomás, al que tendrán como maestro y
amigo en el quehacer intelectual. Además de las grandes claves de su
pensamiento, aprenderán de él también el rigor reflexivo y el diálogo con
los pensadores de todas las épocas, de quienes aprenderán a rescatar sus
aciertos y a criticar sus errores.

232. c) En esta etapa debe insistirse también en el estudio de las lenguas. “Ha de
proveerse en el plan de formación sacerdotal a que los alumnos no sólo
sean instruidos cuidadosamente en su lengua propia, sino a que dominen
la lengua latina, y adquieran también aquel conocimiento conveniente de
otros idiomas que resulte necesario o útil para su formación o para el
ministerio pastoral”122.

233. En aquellas jurisdicciones eclesiásticas cuyos habitantes hablen quechua o


aymara, los seminaristas serán instruidos en estas lenguas.

234. d) Además del estudio personal, es conveniente que los seminaristas, bajo
la guía de un profesor, tengan encuentros periódicos de estudio y reflexión
comunitaria.

235. Es deseable contar con un tutor123que ayude personalmente a cada


seminarista en la tarea intelectual.

236. Para un mejor aprovechamiento, cada profesor indicará un manual, que será
el punto de referencia de cada curso.

237. e) El estudio en esta etapa ha de provocar en el seminarista la pasión por la


verdad, el deseo de seguir ahondando en la realidad conocida, el sentido de
la relación de lo estudiado con la vida, con la praxis pastoral, con la madurez

120
RFIS, n. 66.
121
Cf. C.I.C., can. 251.
122
C.I.C., can. 249.
123
Veáse comentario pie de página n.109.

72
humana, con la vida espiritual, de modo que la Filosofía no se limite a un
cúmulo de conocimientos desconectados del resto de la realidad, sino que
entre en relación armónica con todo lo demás.

238. f) Al acabar los estudios filosóficos, el seminarista debe tener una síntesis
clara de todo lo estudiado. Será bueno que reciba un curso que le ayude
precisamente a hacer esa síntesis.

239. g) Considerar que también hay la posibilidad de establecer una afiliación a


una Facultad eclesiástica de Filosofía para el reconocimiento de los estudios
de la etapa discipular124. En caso de afiliación, el Seminario o Casa de
formación debe cumplir las exigencias de la Instrucción sobre la afiliación
de Institutos de estudios superiores125.

[Link] Dimensión pastoral

240. a) La formación pastoral requiere tanto una dimensión teórica como una
práctica. En esta etapa discipular, el aspecto teórico se realizará mediante
charlas y conferencias de los propios formadores, otros sacerdotes,
religiosos y laicos. Se invitará también a los seminaristas a leer
determinados documentos de carácter pastoral. Pero la formación doctrinal
más sistemática en este campo es propia de la siguiente etapa.

241. En cuanto a la dimensión práctica, téngase en cuenta lo que dice la Ratio:


“Según el prudente juicio de los Obispos, se introduzcan algunas
experiencias de apostolado, durante todo el tiempo de la formación, en los
momentos y modos más oportunos, especialmente durante los días y
períodos en que no hay clases. Se trata de experiencias indispensables para
la formación integral del sujeto”126.

242. Han de ser situadas en “el curso del año, de modo que se evite el detrimento
de las otras actividades formativas”127. Al seleccionar los lugares para estas
actividades apostólicas, “se debe prestar especial atención a la
parroquia”128.

243. b) Al igual que se dijo en la etapa propedéutica, se deben seleccionar


aquellos pastores y comunidades que sean más idóneos para estas
experiencias.

124
[Link], art. 82 a.
125
Véase Congregación para la Educación Católica, Instrucción sobre la afiliación de Institutos
de estudios superiores, 08 de diciembre del 2020.
126
RFIS, n. 124.
127
Ibid.
128
Ibid.

73
244. c) Téngase en cuenta que las prácticas pastorales en la etapa del Seminario
no son un fin en sí mismas, sino un medio para la formación integral del
candidato. Como tales hay que programarlas y realizarlas. Eso significa que
las necesidades pastorales, las peticiones de los sacerdotes o las
inclinaciones de los seminaristas no serán las razones que determinen la
elección de una actividad apostólica. El seminarista no va a estas prácticas
para resolver problemas o carencias pastorales, sino para formarse. Por eso
se hará un discernimiento para ver qué actividad es más propicia para la
maduración del seminarista.

245. d) Estas prácticas se revisarán periódicamente con el formador y con el


sacerdote con quien se realizan. Esta revisión brinda la oportunidad para
ayudar al seminarista a examinar si van creciendo y arraigando en él
verdaderas actitudes pastorales. Los actos apostólicos han de buscar la
creación y consolidación de hábitos pastorales profundos y firmes.

246. e) “La preparación al sacerdocio tiene que incluir una seria formación de
la caridad, en particular del amor preferencial por los pobres, en los
cuales, mediante la fe, descubre la presencia de Jesús, y el amor
misericordioso por los pecadores”129. “Se ha de formar a los seminaristas
en la solidaridad con los pobres, procurando que ésta no se quede sólo en
un plano teórico o meramente emotivo, sin una verdadera incidencia en sus
comportamientos y en sus decisiones”130.

247. Cada Seminario buscará cómo hacer realidad esta exigencia ineludible.

248. f) Dada la gran diversidad entre la situación de unos Seminarios y otros,


cada uno tendrá que buscar las concreciones. Se sugiere para todos:

• Una experiencia pastoral semanal


• Un mes completo cada año.

249. Respecto de este mes se pueden alternar diversas experiencias:

• Incorporarse a la pastoral ordinaria de una parroquia.


• Llevar a cabo una misión en una parroquia de la diócesis o de fuera de la
diócesis, en lugares más pobres y más carentes de servicios pastorales.
• Actividades extraordinarias: campamentos, convivencias de jóvenes,
peregrinaciones, etc.
• Dedicación caritativa a zonas o grupos marginados: cárceles,
hospitales, orfanatos, asilos de ancianos, etc.

129
PDV, n. 49.
130
FSAL.

74
250. g) En las diócesis o jurisdicciones donde haya etnias o grupos indígenas se
procurará que los seminaristas realicen con ellos actividades pastorales.

251. h) Cada seminarista irá conociendo parroquias y experiencias diversas, de


modo que pueda ser iniciado de algún modo en toda la amplitud de la tarea
pastoral. Para ello cada año cambiará de lugar y de actividad pastoral.

[Link] Año pastoral – espiritual

252. a) Al concluir la etapa discipular y como parte de ella, es muy conveniente


introducir un año cuyo objetivo general es lograr que el joven seminarista
confirme su opción vocacional de ser discípulo misionero en el sacerdocio
y, confrontado por el ritmo de vida análogo al futuro ministerio, verifique
hasta que medida incorporó los medios de la vida espiritual.

253. b) Es necesario que el seminarista personalice la formación recibida en la


estructura metódica y ordenada de un Seminario, que puede resultar
engañosa: puede ocurrir que el seminarista se adecue sólo de forma exterior
a la propuesta formativa, sin haberla asimilado interiormente.

254. c) Un año sin estructuras tan marcadas puede ayudar a verificar hasta qué
punto el seminarista ha generado actitudes personales o, si por el contrario,
vive apoyándose en esas estructuras, que no existirán en la vida presbiteral.

255. d) En la elaboración del Proyecto de Vida Cristiana, acompañado por el


formador del Seminario y por el párroco donde fue destinado, necesitan
estar presentes los elementos de la espiritualidad del sacerdote diocesano
que contempla la vida interior y la dinámica comunitaria pastoral.

256. e) Es importante que, el párroco con el seminarista, combinen los espacios


y tiempos comunes de oración, convivencia, revisión y dialogo formativo.
Cuídese para que las responsabilidades asumidas por el joven sean de
acuerdo con la etapa y sus capacidades.

257. f) Mensualmente irán al Seminario para un día de retiro, convivencia


fraterna y revisión. Por otro lado, en las realidades que sea posible se
recomienda ofrecer la oportunidad de vivir ejercicios espirituales más
prolongados y personalizados.

258. g) La vida fuera de la estructura habitual del Seminario exigirá del


seminarista buscar y poner los medios para el cultivo de la dirección
espiritual y la aproximación al sacramento de la reconciliación. Una
tentación es dejar de lado estos medios porque los encuentros con el director

75
espiritual y el confesor no están previamente agendados por el calendario
del Seminario.

259. h) Durante el año el joven necesitará tener un espíritu abierto y dejarse


moldear por la comunidad cristiana, conocer las diversas realidades
pastorales y crecer en diálogo y trabajo en equipo con los diferentes agentes
de pastoral, en especial con el párroco.

260. i) La experiencia del año pastoral espiritual le permitirá vivir en el medio


de la realidad la dimensión misionera de la espiritualidad y el ministerio
pastoral en la vida diocesana.

3.5.3 Las dimensiones formativas en la etapa configuradora

261. a) Finalizada la etapa discipular, el seminarista entra en este nuevo período,


en el que “la formación se concreta en el proceso de configuración del
seminarista con Cristo, Pastor y Siervo, para que, unido a Él, pueda hacer
de la propia vida un don de sí para los demás”131. “Esta etapa facilita un
arraigo gradual en la personalidad del Buen Pastor”132, de forma que el
seminarista vaya haciendo cada vez más propia la experiencia de que es
Cristo quien, viviendo en él, va siendo como el gestor de su propia persona.

262. b) Esta etapa se caracteriza por una resolución clara y decidida por el
presbiterado por parte del seminarista, y por una certeza moral, por parte de
los formadores, de la idoneidad del sujeto.

263. Recuérdese que es precisa una sana exigencia, que “debe procederse con
firmeza, aunque haya que lamentar la falta de vocaciones”133. Para ingresar
en esta etapa no basta la ausencia de razones negativas; se requieren signos
vocacionales positivos que avalen y recomienden el avance hacia las
órdenes. Una duda prolongada durante años sobre la idoneidad del
candidato puede ser sin más un criterio suficiente para que los formadores
tomen la decisión de invitarle a no seguir adelante. Sería perjudicial y, en
algunos casos gravemente dañoso, tanto para la persona del seminarista
como para la Iglesia, que los formadores, por inercia, por falso sentimiento
de la comprensión de las limitaciones humanas, por la necesidad de
pastores, por presiones ajenas o por cualquier otro motivo, permitiesen
avanzar hacia el sacerdocio sin unas razones positivas suficientes.

264. Aunque no debe ser lo habitual, “un acompañamiento adecuado podría


evidenciar que la llamada que un joven pensaba haber recibido, aunque

131
RFIS, n. 68.
132
RFIS, n. 69.
133
OT, n. 6.

76
haya sido reconocida durante la primera etapa, no sea en realidad una
vocación al sacerdocio ministerial, o no haya sido adecuadamente
cultivada. En tal caso, por propia iniciativa o después de una intervención
autorizada de los formadores, el seminarista deberá interrumpir el camino
formativo hacia la ordenación presbiteral”134

265. c) Al concluir el primer año de esta etapa, el seminarista podrá solicitar la


admisión entre los candidatos a las Sagradas Órdenes. Esta ha de suponer
para él una decisión firme de tener la ordenación presbiteral, con todas sus
exigencias, como la opción de su vida.

266. El seminarista presentará al Obispo su solicitud de admisión entre los


candidatos a las Sagradas Órdenes. Una copia de esta solicitud quedará en
el archivo del Seminario. Se constatará que en la carpeta del Seminario
están todos los documentos exigidos.

267. El Rector debe indagar sobre la idoneidad preguntando a los demás


seminaristas, a la parroquia de origen y a otras personas que considere
conveniente. Recibida esta información, el equipo de formadores evaluará
la conveniencia o no de aceptar la petición.

268. Finalmente, el Obispo, tras recibir el informe del Rector y dialogar con el
candidato, tomará la decisión pertinente. En caso positivo, elaborará un
decreto en el que haga constar el lugar y la fecha en que el seminarista
recibirá la admisión. Este decreto debe darse al menos un mes antes de la
fecha en que vaya a tener lugar la celebración.
Antes de ella, el seminarista tendrá un día de retiro.

269. d) “A lo largo de esta etapa, según la madurez de cada candidato y


aprovechando las posibilidades formativas serán conferidos a los
seminaristas los ministerios del lectorado y del acolitado, de modo que
puedan ejercerlos por un tiempo conveniente, disponiéndose mejor para el
futuro servicio de la Palabra y del altar”135.

270. Supuesta la debida madurez, el ministerio del lectorado se recibirá en el


segundo año de la presente etapa, y el acolitado, en el tercero.

271. En ambos casos se seguirá el mismo procedimiento que para el rito de


admisión.

134
RFIS, n. 72.
135
Ibid.

77
272. Tanto a los lectores como a los acólitos se les ofrecerá la posibilidad de
ejercer el ministerio, tanto en las celebraciones litúrgicas como en el ámbito
de la catequesis, la evangelización y el servicio al prójimo.

273. Antes de recibir cada uno de estos ministerios, el seminarista se preparará


con un día de retiro.

[Link] Dimensión humana

274. a) En esta etapa, el seminarista ha de dar muestras de un sentido de la


responsabilidad bien arraigado. La disciplina del Seminario no debe ser
vivida como imposición externa. Ahora los valores que esta disciplina
custodia han de estar asumidos de forma personal y ser vividos como
propios. El seminarista de esta etapa ha de caracterizarse por la capacidad
de adhesión consciente y voluntaria a los valores propuestos. No debe seguir
adelante quien actúe simplemente por exigencias o condicionamientos
externos.

275. b) Se ha de trabajar y alcanzar un suficiente nivel de estabilidad afectiva. El


seminarista de esta etapa ha de vivir en armonía la interrelación entre la
verdad conocida por la razón y la fe, la voluntad que se adhiere a ella, y la
afectividad que debe seguir a la voluntad. Sin este equilibrio humano, el
futuro sacerdote no estará en condiciones de transparentar el rostro del Buen
Pastor.

276. c) De manera especial, este equilibrio afectivo ha de vivirse en relación con


la mujer, respecto de la cual el seminarista debe tener el respeto y la
valoración de su dignidad, junto a una capacidad de trato cordial, libre y
prudente.

277. La sexualidad ha de estar cada vez más integrada, de forma que ya esté
excluido cualquier tipo de desorden grave.

278. Es también la etapa en que el seminarista debe profundizar sobre la realidad


del celibato, presentándole la belleza de este misterio, los medios para
vivirlo con gozo y también las posibles dificultades y luchas que pueden
aparecer a lo largo de la vida.
La castidad celibataria “no es un tributo que se paga al Señor, cuanto, sobre
todo, un don recibido de su misericordia. La persona que entra en ese
estado de vida debe ser consciente de que no se asume una carga, sino que
se recibe, sobre todo, una gracia liberadora.”136

136
RFIS, n. 110.

78
279. Como subraya la Sagrada Congregación, “la educación al celibato tiene
evidentemente su motivación y su regulación primordial en el amor a
Cristo, que es la raíz de un compromiso semejante; sin un profundo amor
a Cristo, el celibato sacerdotal pierde todo su significado. Sin embargo, el
sentido y la práctica del celibato están sujetos a condicionamientos
humanos, que es necesario sacar a la luz, y que por consiguiente sería
grave, hoy más que nunca, no tener en cuenta”137.

280. Es imprescindible una seria formación afectivo-sexual. Y hay que discernir


si el candidato tiene aptitudes para vivir el celibato como vocación y no
como mera condición para recibir la ordenación sacerdotal.

281. Junto a conferencias, charlas y talleres sobre el tema, el formador debe


abordar con cada seminarista sus disposiciones concretas sobre él.

282. d) Es importante también trabajar la capacidad de relación del seminarista


con los demás. Inhibiciones, excesos de sociabilidad o motivaciones
incorrectas pueden, en su día, ser dificultades serias para el ejercicio del
ministerio. Hay que ayudar al candidato para que su expresividad manifieste
adecuadamente la caridad del Buen Pastor.

283. e) Se debe continuar trabajando la relación con la familia. En este período,


el seminarista debe vivir ya una verdadera libertad afectiva, que, una vez
ordenado, será un elemento imprescindible para que su ministerio no quede
condicionado por la realidad familiar.

284. f) Este es también el período oportuno para afianzarse en la sencillez y la


humildad. Se estará especialmente vigilantes para detectar y corregir rasgos
de prepotencia o tendencias a hacer del sacerdocio un instrumento para
medrar.

285. Las relaciones comunitarias deberán tender a transfigurarse por la misión.


Es necesario que el seminarista tenga capacidad de trabajo en equipo y
ejerza un liderazgo al servicio de la comunión y la fraternidad.

[Link] Dimensión espiritual

286. a) En esta etapa el seminarista está llamado a vivir la experiencia de una


profunda intimidad con Cristo, a quien experimentará cada vez más no sólo
como el modelo que se debe imitar o la persona a quien seguir, sino como
la fuente de la propia personalidad, como el sujeto gestor del propio yo.
Dicho con otras palabras, esta etapa configuradora debe tener como meta y

137
ECS, en Presentación.

79
fruto la vivencia de la oración continua. El seminarista se dedicará más
intensamente a “la oración silenciosa y prolongada”138, pero, sobre todo,
se le ayudará a crecer en esa conciencia permanente de la presencia de Dios.

287. b) Debe ser ya hábito constituido la oración de la liturgia de las horas, que
no ha de ser experimentada como carga obligatoria, sino como don gustoso.
En la ordenación diaconal, el seminarista hará promesa de rezarla, pero ya
desde ahora irá creciendo en rezarla bien, consciente de que es Cristo quien
en él dialoga amorosamente con el Padre139. Es necesario introducir la
dimensión comunitaria y pastoral de la oración de la liturgia de las horas y
no solo como devoción particular.

288. Nutrirá su oración personal de la oración litúrgica, que “es verdadera y


propia escuela de oración, también para los seminaristas, quienes,
acercándose gradualmente a la oración de la Iglesia, mediante el Oficio
Divino, aprenden a gustar su riqueza y su belleza”140.

289. c) Particularmente intensa ha de ser la percepción de Cristo viviendo en la


Eucaristía. La vida del seminarista en esta etapa debe estar ya impregnada
por la experiencia de una atracción instintiva por la presencia eucarística
del Buen Pastor. Irá quedando plasmado por la celebración del sacramento
e impregnado y deseoso de adoración eucarística141. El reglamento del
Seminario determinará los tiempos dedicados a esta adoración.

290. d) Si bien ya en la etapa discipular ha de haber sido trabajado, ahora ha de


cultivarse con mayor perfección el silencio. Los futuros sacerdotes “deben
tener la experiencia del silencio interior, haber adquirido su sentido
auténtico, ser capaces de comunicarlo”142. Los seminaristas de esta etapa
configuradora ha de ser ya una persona amante del verdadero silencio. Solo
entonces serán capaces de una vida interior caracterizada por la escucha
atenta de la Palabra de Dios y la vivencia de una relación auténtica con Jesús
en la Eucaristía, así como en el encuentro con los pobres.

291. e) Para que el seminarista crezca en la configuración con Cristo Pastor y


Siervo, es imprescindible un encuentro de fe y caridad con los más
pobres143. Especialmente en esta etapa, el Seminario debe propiciar
experiencias adecuadas al respecto. La acción formativa de Cristo a través
de los pobres es insustituible. Se trata de que el seminarista se acerque a

138
RFIS, n. 102.
139
Cf. OGLH.
140
RFIS, n. 105.
141
Cf. RFIS, n. 104.
142
FES.
143
Cf. PDV, nn. 26 y 46.

80
ellos con espíritu de fe para acoger la gracia formativa específica que el
Señor quiere otorgarles a través de ellos.

292. Uno de los frutos de este encuentro debe ser la formación de una sólida
actitud de desprendimiento y pobreza pastoral. El futuro presbítero ha de
dar muestras de confianza en la Providencia y desinterés por los bienes de
este mundo. Un seminarista que no caminase en esta dirección debería ser
apartado del camino sacerdotal.

293. f) La formación para el celibato ha de ser objeto de especial atención en esta


etapa. Se ha de ayudar al seminarista a tomar conciencia de este don, del
modo de vivirlo y de las posibles dificultades que puedan surgir. Se
abordará el tema desde diversas perspectivas (doctrinal, espiritual,
psicológica), de forma que el aspirante se encuentre en condiciones
suficientes de entender la verdad del celibato, y de poder discernir si ha
recibido o no la llamada a vivir este carisma, pudiendo así tomar una
decisión madura al respecto144.

294. El seminarista deberá estudiar la doctrina de la Iglesia sobre el tema: la


encíclica Sacerdotalis caelibatus, las Orientaciones para la educación en
el celibato sacerdotal, que siguieron a esta encíclica, y otras. Igualmente
estudiará el tema en autores que lo han tratado desde perspectivas diversas.
Y hablará de él con sus formadores, que tienen la grave responsabilidad de
ser testigos del bien y la belleza de este don con su propia vida, así como de
aclarar cuantas cuestiones plantee el candidato con toda libertad y
transparencia.

295. g) Este es también el tiempo para que el seminarista se afiance en la virtud


de la obediencia, de la cual hará promesa en su ordenación. En primer lugar,
se le debe ofrecer un conocimiento claro de lo que significa la obediencia
pastoral, y en segundo lugar se irá comprobando que el seminarista va
asumiendo de forma gozosa y responsable esta actitud. Se cuidará de que
sea verdadera virtud, no mero asentimiento servil y pasivo. Por tanto, será
una actitud que brota de la fe y es sostenida por ésta. Y, si es auténtica,
llevará el distintivo del gozo y de la cooperación creativa.

296. h) En esta etapa, el seminarista debe estar capacitado para abordar la lectura
de los grandes maestros espirituales. Y, de hecho, debe dedicar tiempo e
interés a hacerlo145.

297. Entre estos santos, San Juan María Vianney es propuesto por la Iglesia
como modelo y patrono de los párrocos. El seminarista debe estar bien

144
ECS. Cf. PO, n. 16.
145
FES.

81
familiarizado con esta figura, conociendo su biografía, los diversos escritos
de los papas sobre él, así como sus predicaciones y catequesis.

298. i) Se estimulará el ardor misionero, inspirado por Santo Toribio de


Mogrovejo, que debe impregnar toda pastoral para buscar la oveja perdida.
Además, se incentivará la disponibilidad para la misión ad gentes. El
seminarista debe conocer los documentos de la Iglesia al respecto,
particularmente el decreto Ad gentes y la encíclica Redemptoris missio. La
espiritualidad del padre diocesano hoy debe ser eminentemente pastoral y
misionera en la línea de la nueva evangelización.

299. Así mismo se les dará a conocer la figura del sacerdote fidei donum, como
un camino concreto y expresivo de la colaboración misionera de una
diócesis con otra más necesitada.

300. j) Puede ser recomendable terminar esta etapa configuradora ofreciendo a


los seminaristas la oportunidad de vivir el mes de ejercicios espirituales.

301. k) Finalmente, recordemos de nuevo que el objetivo final de la formación


espiritual mira a conseguir seminaristas que se configuren con Cristo Siervo
y Buen Pastor, en la dinámica de la espiritualidad del sacerdote diocesano.
Seminaristas cada vez más identificados con Cristo, a quien experimentan
como el sujeto agente de sus vidas, que viven de manera habitual y gozosa
las virtudes cristianas. Y en los que están bien asentadas las disposiciones
de obediencia y disponibilidad, de castidad que busca desarrollarse en vida
celibataria, de pobreza y humildad. Seminaristas que, en cuanto
humanamente se puede constatar, van viviendo cada vez más movidos por
los dones del Espíritu Santo.

[Link] Dimensión intelectual

302. a) El estudio bien hecho de la Teología es imprescindible para la formación


de quienes han de recibir la ordenación sacerdotal. Es necesario despertar
en el seminarista la conciencia de esta necesidad y el gusto por esta tarea.

303. b) Los Seminarios que adopten la modalidad de hacer un año pastoral-


espiritual, realizarán el estudio de la Teología al acabar este período. Los
que no adopten ese esquema, lo harán al terminar la etapa discipular.

304. En ambos casos, la duración de los estudios teológicos será de cuatro


años146.

146
Cf. C.I.C., can. 250.

82
305. c) “La Escritura debe ser el alma de la Teología”147. El seminarista debe
llegar a ser un excelente conocedor de la Biblia.

306. Junto a la Sagrada Escritura, el estudio intenso de la Tradición permitirá al


seminarista un adecuado conocimiento de la Revelación148.

307. El Magisterio de la Iglesia, recibido y amado, será guía seguro en los


estudios teológicos149.

308. Al igual que en la Filosofía, también en la Teología Santo Tomás es maestro


al que el seminarista debe acudir150. Junto a él, se procurará que los
estudiantes conozcan otros teólogos de reconocido prestigio.

309. d) La Teología es estudio del Misterio revelado. Se enseñará al seminarista


a adentrarse en él con actitud de reverencia, con conciencia creciente de
estar tratando realidades sagradas. Por eso el seminarista deberá estudiar
con profundo sentido de fe, en clima de oración, en fidelidad a la Iglesia,
con rigor intelectual151.

310. Deberá empeñarse en hacer una buena tarea intelectual, fijando bien los
contenidos, entendiéndolos, viendo relaciones con otras verdades, etc.
Buscará igualmente que la verdad estudiada tenga repercusión en su vida
espiritual, contemplando en la oración lo razonado en el estudio. Y
asimismo se le enseñará a descubrir las consecuencias pastorales de la
verdad conocida, de forma que aprenda “a plantear la acción pastoral
según una auténtica visión teológica”152.

311. Ha de evitarse un modo de enseñanza que atomiza y disgrega el saber


teológico y causa en el seminarista dispersión mental. El estudio teológico
bien hecho unifica. La formación teológica “debe llevar al candidato al
sacerdocio a poseer una visión completa y unitaria de las verdades
reveladas por Dios en Jesucristo y de la experiencia de fe de la Iglesia; de
ahí la doble exigencia de conocer 'todas' las verdades cristianas y
conocerlas de manera orgánica, sin hacer selecciones arbitrarias. Esto
exige ayudar al alumno a hacer una síntesis”153.

312. e) Dado que el Concilio Vaticano II es un acontecimiento de muy especial


relevancia para la Iglesia, los seminaristas de Teología deben conocerlo a
147
DV, n. 24; OT, n. 16.
148
Cf. DV, nn. 23-24.
149
Cf. DV, n. 10; OT, n. 16; FTFS, nn. 44-47.
150
Cf. OT, n. 16; FTFS, n. 34.
151
Cf. PDV, n. 53.
152
PDV, n. 55.
153
PDV, n. 54.

83
fondo. Cada Seminario debe arbitrar la manera adecuada para que, durante
la etapa configuradora, los seminaristas estudien con rigor todos los
documentos de este concilio.

313. f) Como el seminarista debe tener ya una opción clara y decidida por el
sacerdocio ministerial, durante estos años debe ir conociendo los
documentos que el Magisterio eclesial ha ido publicando sobre el tema. Ahí
encontrará las claves de la identidad y de la espiritualidad del presbítero y
podrá tener así una formación doctrinal específica, profunda y segura.

314. g) Los profesores deben ser nombrados por el Obispo, que designará
solamente a aquellos que, destacando por sus virtudes y su competencia
intelectual, hayan conseguido el doctorado o la licenciatura en una
universidad o facultad reconocida por la Santa Sede154.

315. “Es muy de desear que los centros teológicos, sea de las diócesis, sea de
los institutos religiosos, se afilien a alguna Facultad teológica”155 .

[Link] Dimensión pastoral

316. a) Todo seminarista debe tener claro que la finalidad del Seminario es
formar auténticos pastores, a ejemplo del Buen Pastor 156. Los años de
formación buscan que el seminarista tenga una comunión profunda con
Cristo, de modo que un día, por la recepción del sacramento del Orden, sea
Cristo sacerdote quien, en él, se entregue por los hombres, guiándolos hasta
el Padre.

317. La formación pastoral, antes que el aprendizaje de métodos o técnicas,


consiste sobre todo en la configuración del individuo con Cristo Buen
Pastor; es ir adecuando las actitudes profundas del candidato a las de
Jesucristo, hasta que éste llegue a ser como el sujeto agente de quien aspira
a ser signo personal de Él157.

318. La formación pastoral no puede estar desligada de las otras dimensiones.


Así como la vida espiritual es el alma de la acción pastoral, la madurez
humana es imprescindible para que el Buen Pastor se transparente en el
elegido. Del mismo modo, el estudio ofrece los principios que han de
inspirar el quehacer pastoral. Evítese, por tanto, dar la impresión de que la
formación pastoral sea independiente de las otras dimensiones formativas.
Lo que se estudia, lo que se ora, debe tener incidencia en el quehacer

154
Cf. C.I.C., can. 253.
155
VG, art. 63, § 2.
156
Cf. OT, n. 8.
157
Cf. PDV, nn. 57-58.

84
pastoral. Más aún, hágase entender a los seminaristas que orar y estudiar
son modos de pastorear la grey encomendada por Dios.

319. b) En esta etapa, el seminarista, además de las prácticas pastorales que se le


encomienden, cursará el estudio de la pastoral como una verdadera
disciplina teológica, que debe tener su espacio en los planes académicos.

320. El seminarista deberá estudiar y profundizar documentos fundamentales


pastorales del Concilio Vaticano II, escritos de los Papas (Evangelii
Nuntiandi, Redemptoris Missio, Novo Millennio Ineunte, Evangelii
Gaudium, etc.), y los documentos del CELAM.

321. De manera personalizada, el formador debe ver con cada seminarista si en


esta etapa le conviene dedicar más tiempo a la actividad pastoral. Fuera del
tiempo académico, cada seminarista debe dedicar un mes continuado a la
práctica pastoral, viviendo en una parroquia, en la que pueda experimentar
tanto la pastoral ordinaria como otras más extraordinarias.

322. c) A la etapa configuradora le corresponderá cultivar el liderazgo pastoral,


asumiéndolo en los primeros años como agentes activos; y en los últimos
acompañando a las comunidades donde se tenga poca asistencia pastoral.
En esta experiencia pastoral, el párroco o el responsable de la institución
mostrará a los seminaristas la realidad pastoral y les explicará las diversas
iniciativas que allí se desarrollan.

323. Periódicamente se invitará al Seminario a sacerdotes, religiosos y laicos que


destaquen por su fervor apostólico. En coloquio con ellos, los seminaristas
aprenderán de su celo y de sus iniciativas.

324. d) Los seminaristas deberán ir conociendo el plan pastoral de la diócesis.


Además de leerlo y estudiarlo personalmente, harán de él objeto de estudio
y comentario por grupos. Igualmente se invitará a los expertos de la diócesis
a explicarlo en el Seminario.

325. e) Oportunamente se ofrecerá también a los formandos la oportunidad de


conocer otras realidades pastorales, especialmente los diversos
movimientos suscitados por el Espíritu en su Iglesia.

326. f) Del mismo modo, se invitará a misioneros que hablen sobre la situación
en zonas de misión y estimulen la responsabilidad por la misión ad gentes.

327. “La conciencia de la Iglesia como comunión “misionera” ayudará al


candidato al sacerdocio a amar y vivir la dimensión misionera esencial de

85
la Iglesia y de las diversas actividades pastorales”158. “La formación de los
alumnos ha de realizarse de tal modo que se sientan interesados no solo
por la Iglesia particular a cuyo servicio se incardinen, sino también por la
Iglesia universal, y se hallen dispuestos a dedicarse a aquellas Iglesias
particulares que se encuentran en grave necesidad”159.

328. g) Dada la importancia de la predicación en el ministerio del sacerdote, se


iniciará a los seminaristas en el arte de la homilética con el curso académico
correspondiente. También se tendrá algún curso ilustrativo y práctico sobre
oratoria y comunicación; periódicamente los seminaristas de esta etapa se
ejercitarán teniendo prácticas ante la comunidad.

3.5.4 Las dimensiones formativas en la etapa de síntesis vocacional.

329. a) “La etapa de síntesis vocacional incluye el período entre el fin de la


estancia en el Seminario y la ordenación presbiteral, pasando obviamente
a través de la recepción del diaconado”160.

330. b) A medida que el candidato a las ordenes sagradas avanza en su


maduración, las cuatro dimensiones están más interrelacionadas,
armónicamente incluidas entre sí. De hecho, esta conjunción armónica será
un signo de madurez.

331. c) Esta etapa de síntesis vocacional debe realizarse fuera del Seminario.
Cada jurisdicción eclesiástica, conociendo su realidad, determinará la forma
concreta. Igualmente se tendrá en cuenta la realidad de cada candidato, de
manera que no necesariamente han de ofrecerse formas homogéneas para
todos.

332. d) Fuera de las estructuras del Seminario, inevitablemente un tanto


protectoras, el seminarista podrá comprobar ahora sí, si lo recibido, se ha
interiorizado haciéndose hábito personal. Si comprueba deficiencias, ese es
el tiempo de trabajarlas.

333. e) En cuanto a la duración de esta etapa: “es variable y depende de la


madurez e idoneidad del candidato”161. Parece razonable que dure en torno
a un año, al final del cual, si se dan las condiciones, y respetados los tiempos
canónicos, el diácono recibirá el presbiterado.

158
PDV, n. 59.
159
C.I.C., can. 257, § 1.
160
RFIS, n. 74.
161
RFIS, n. 72.

86
[Link] Dimensión espiritual

334. a) El seminarista es incorporado a una parroquia. Se buscará el párroco


idóneo, de celo pastoral, recta doctrina e intensa vida espiritual, de forma
que el seminarista tenga en él un verdadero modelo sacerdotal.

335. b) Durante este tiempo, el seminarista comprobará su disposición para la


oración y, si ésta es un hábito gustoso. Igualmente, en lo que se refiere a la
centralidad de la Eucaristía, la recepción del Sacramento de la Penitencia y
la lectura de la Palabra. En suma, es el tiempo de sopesar si hay una vida
espiritual madura, sin la cual no sería prudente recibir la ordenación
sacramental.

336. c) El seminarista organizará su tiempo de tal manera que su estadía en la


parroquia no dificulte su espacio de oración personal ni comunitario.
Afianzará los momentos de oración contemplativa ante el Santísimo y el
gusto por el rezo de la Liturgia de las horas.

337. d) El seminarista participará en los retiros programados en el Seminario de


forma periódica. Esto le ayudará a no perder comunicación ni con sus
formadores ni con sus hermanos seminaristas. Así mismo, no descuidará la
dirección espiritual que será de manera constante.

[Link] Dimensión humana

338. a) Se insistirá oportunamente en el fortalecimiento de lazos de amistad entre


los miembros de este grupo de seminaristas, de manera que el futuro
sacerdote esté entrenado para vivir una auténtica fraternidad sacramental,
dimensión constitutiva del sacerdote diocesano.

339. b) El seminarista ha de evaluar con toda sinceridad si la castidad es una


actitud vivida fiel y gustosamente, y, por tanto, si estaría apto para el
compromiso celibatario

340. c) Esta etapa es muy oportuna para que el seminarista afiance su relación
con personas que no son sus hermanos del Seminario. Ha de manifestar un
constante espíritu de servicio y de escucha hacia los demás. Su trato con los
fieles de la parroquia ha de ser cercano y prudente.

341. d) El candidato a las órdenes sagradas afianzará sus cualidades y corregirá


actitudes no adecuadas a su condición. No debe olvidar la virtud de la
humildad. Será capaz de pedir ayuda para llegar al Ministerio sacerdotal de
una forma madura.

87
[Link] Dimensión intelectual

342. a) Se estudiará con mayor profundidad la identidad y la espiritualidad del


sacerdote diocesano, a la vez que se irá conociendo mejor la realidad
concreta de la Iglesia particular en la que los seminaristas de esta etapa se
van a incardinar.

343. b) El seminarista no descuidará la dimensión intelectual durante la etapa de


síntesis vocacional. Este tiempo es oportuno para que el seminarista ponga
al servicio de los demás todos los conocimientos adquiridos en el
Seminario. Conviene que en su trabajo pastoral constituya grupos de
estudios que ayuden a consolidar un mayor conocimiento de las verdades
de fe.

344. c) En algunos casos puede ser conveniente armonizar tarea pastoral con
ampliación de diplomados pastorales, que en general son ofrecidos por el
CEBITEPAL, de acuerdo a la necesidad de la diócesis. Las Facultades
eclesiásticas también pueden ofrecer otros títulos o diplomas reconocidos
por la Santa Sede162. Se sugiere que la licenciatura sea iniciada después de
un tiempo de ejercicio ministerial.

[Link] Dimensión pastoral

345. a) Además de colaborar en la pastoral ordinaria, se podría organizar un


tiempo específico de misión, incluso fuera de la propia jurisdicción
eclesiástica, a fin de consolidar y fomentar en el futuro presbítero el celo
por la misión y las formas concretas como esta puede realizarse.

346. b) Es también un tiempo de gracia para comprobar la disponibilidad real del


seminarista para asumir aquellas tareas pastorales que se le encarguen,
siendo capaz de morir a gustos o iniciativas particulares. A la vez, le servirá
también para comprobar para qué servicios es más apto.

347. c) El seminarista, animado por el celo pastoral y guiado por el Espíritu Santo
organizará un buen programa de evangelización que permita que la Iglesia
se acerque a los más necesitados.

348. d) Sería oportuno crear un Convictorio o residencia en la que los


seminaristas de esa etapa vivan en comunidad (de forma distinta al
Seminario), con un sacerdote responsable, y con labores pastorales en
diversas parroquias.

162
Cf. VG, art.52.

88
[Link] Recepción del diaconado y presbiterado

a) Juicio de idoneidad antes de las órdenes

349. El Obispo “con prudente anticipación, asegúrese mediante escrutinios de


que cada uno de los candidatos sea idóneo para las sagradas órdenes y esté
plenamente decidido a vivir las exigencias del sacerdocio católico. No
actúe jamás con precipitación en una materia tan delicada y, en los casos
de duda, más bien difiera su aprobación hasta que no se haya disipado toda
sombra de falta de idoneidad”163.

350. En el Derecho canónico detalla para la lícita ordenación:

1. Para la lícita ordenación de presbítero o de diácono se requiere, tras


realizar las pruebas que prescribe el derecho, que el candidato reúna, a
juicio del Obispo propio o del superior mayor competente, las debidas
cualidades, que no le afecte ninguna irregularidad o impedimento, y
que haya cumplido los requisitos previos, a tenor de los cc. 1033 –
1039; es necesario además que se tengan los documentos indicados en
el c. 1050, §1, y se haya efectuado el escrutinio prescrito en el CIC, c.
1051, § 2.

2. Se requiere también que, a juicio del mismo legítimo Superior, sea


considerado útil para el ministerio de la Iglesia.

3. Al Obispo que ordena a un súbdito propio destinado al servicio de otra


diócesis debe constarle que el ordenando quedará adscrito a esa
diócesis164.

351. Sobre la investigación de las cualidades requeridas en el ordenando, obsérvese


diligentemente las siguientes prescripciones:

1. El Rector del Seminario o de la casa de formación ha de certificar que


el candidato posee las cualidades necesarias para recibir el orden, es
decir, doctrina recta, piedad sincera, buenas costumbres y aptitud para
ejercer el ministerio; e igualmente, después de la investigación
oportuna, hará constar su estado de salud física y psíquica.

2. Para que la investigación sea realizada convenientemente, el Obispo


diocesano puede emplear otros medios que le parezcan útiles,

163
RFIS, n. 203, AS, n. 89: Enchiridion Vaticanum 22 (2006), 1778; Cf. C.I.C., can. 1029.
164
C.I.C. can. 1025

89
atendiendo a las circunstancias de tiempo y de lugar, como son las
cartas testimoniales, las proclamas u otras informaciones165.

b) Escrutinios y requisitos para la Ordenación

352. El escrutinio, que es el acto de discernimiento de la idoneidad de un


candidato, debe hacerse para cada uno de los cinco momentos del iter de la
formación sacerdotal: admisión como candidato a las Órdenes Sagradas,
ministerios (de lector y de acólito), diaconado y presbiterado166.

353. Los escrutinios, “implican el reconocimiento oficial de la vocación de una


persona concreta y de su desarrollo, por parte de quienes son designados
para ello, por encargo y a nombre de la Iglesia”167.

354. La finalidad de los escrutinios es “verificar las cualidades y condiciones


personales de un candidato en cada uno de los momentos referidos del
itinerario formativo”168.

355. Los escrutinios “deben ser redactados por escrito y han de contener una
evaluación bien argumentada, positiva o negativa, respecto al camino
recorrido hasta ese momento”169.

356. Para cada escrutinio el equipo formador presentará al Obispo:


a) la solicitud manuscrita del candidato,
b) un informe detallado del Rector170,
c) un informe del párroco de origen, o donde el candidato tiene su domicilio,
d) un informe de las personas con las que ha realizado la labor pastoral, y
sería aconsejable también, considerar el aporte de algunas mujeres que
conozcan al candidato171.

357. En el caso de los candidatos al diaconado permanente también deben


hacerse los “escrutinios”. Toda la documentación escrita referente a cada

165
C.I.C., can. 1051.
166
Cf. RFIS, n. 204.
167
RFIS, n. 204.
168
Ibid.
169
Ibid.
170
RFIS, n. 205: El Rector del Seminario donde el candidato se forma y, en el caso de Seminarios
interdiocesanos, también del Rector del Seminario diocesano, o del responsable de las vocaciones,
que incluya una valoración de los resultados del momento precedente, y toda la información que
considere oportuna para un mejor conocimiento de la situación y para la valoración del equipo
formador, teniendo en cuenta lo requerido por el can. 240, § 2: “Nunca se puede pedir la opinión
del Director espiritual o de los confesores cuando se ha decidir sobre la admisión de los alumnos
a las ordenes o sobre su salida del Seminario”.
171
Cf. RFIS, n. 205.

90
uno de los escrutinios debe conservarse en una carpeta personal para cada
candidato, y una vez recibida la ordenación diaconal la referida carpeta debe
pasar del archivo del Seminario, al archivo secreto de la Curia diocesana.

358. Para la recepción de la Sagrada Ordenación, conviene verificar que se haya


cumplido:
a) el tiempo de formación prescrito,
b) la presencia de las debidas cualidades, humanas y espirituales,
c) la ausencia de impedimentos o irregularidades172,
d) la recepción de los sacramentos, haber participado en los ejercicios
espirituales prescritos para la ordenación173.

359. El Rector presentará todos los datos necesarios del candidato al diaconado o
presbiterado al Obispo de la diócesis, a quien únicamente corresponde dar el
juicio último sobre la idoneidad del mismo y decidir acerca de su ordenación174.
“La idoneidad deberá ser manifestada de modo claro y argumentado, es decir,
«sobre la base de poseer certeza moral fundada en argumentos positivos», y no
simplemente comprobando la ausencia de situaciones problemáticas”175.

360. “El Obispo tiene la responsabilidad canónica última y definitiva sobre la


llamada a las Sagradas Órdenes; sin embargo, tiene el deber moral de
considerar, con la máxima atención, la evaluación final del equipo
formador, expresada por el Rector”176.

361. “La desatención por parte del Ordinario de un juicio negativo del equipo
formador, después se transforma, en no pocos casos, en una fuente de gran
sufrimiento tanto para los interesados como para las Iglesias locales”177.

362. “El Obispo se abstenga de publicar la fecha de la ordenación diaconal y


de permitir preparativos para la celebración del diaconado, antes de que

172
RFIS, n. 206; Cf. C.I.C., cann. 1041-1042. Dos cartas circulares de la Congregación para la
Educación Católica han insistido sobre el deber de los Obispos y de otros organismos de la Iglesia
de informar a los candidatos lo más pronto posible en torno a la disciplina canónica sobre los
impedimentos y las irregularidades; Cf. Carta circular del 27 de julio de 1992 (Prot. n.
1560/90/18) y Carta circular del 2 de febrero de 1999 (Prot. n. 1560/90/33).
173
RFIS, n. 206: A la Sagrada Ordenación, diaconal y presbiteral, deben preceder los siguientes
actos: solicitud manuscrita del candidato al Obispo, en el que manifiesta la conciencia y la
libertad para recibir el Orden y para asumir las obligaciones (sea tanto para el diaconado, como
para el presbiterado); ejercicios espirituales, por al menos 5 días (can. 1039); proclamación de
la profesión de fe y del juramento de fidelidad, preferiblemente en forma pública, delante del
Ordinario del lugar o de su Delegado, y firma del acto.
174
Cf. C.I.C., can. 1052 § 1
175
RFIS, n. 206; Cf. can. 1052 § 1
176
RFIS, n. 206.
177
Ibid.

91
hayan sido concluidos con regularidad los estudios prescritos”178. El
candidato tiene que haber aprobado todos los exámenes exigidos por el
curriculum de los estudios filosófico-teológicos, incluidos los del quinto
año conforme al C.I.C., can. 1032, § 1179.

363. Además, debe considerarse de modo particular:


a) El resultado de las proclamas canónicas en el lugar del domicilio
estable del candidato;
b) El respeto a la edad prevista para la recepción del sacramento del
Orden (can. 1031, § 1);
c) El respeto a los intersticios previstos entre un ministerio y otro, entre
el acolitado y el diaconado, teniendo en cuenta el can. 1035 y las
determinaciones ulteriores de las Conferencias Episcopales;
d) La constatación de la ausencia de impedimentos (estar casado, ejercer
de una actividad prohibida a los clérigos [can. 285-286], la condición
de neófito [can. 1042], o de haber vuelto al camino de la fe o a la
práctica religiosa después de muchos años de ausencia, según la
valoración del Obispo) y las irregularidades (can. 1041, 2°-6°: delito
de apostasía, herejía o cisma; tentativa de matrimonio, aún civil;
homicidio voluntario o aborto procurado; automutilación o tentativa
de suicidio; simulación de actos vinculados a la potestad de orden);
e) Para la recepción del presbiterado, el ejercicio efectivo del ministerio
diaconal180.

364. Requisitos para recibir la ordenación diaconal y presbiteral que pueden ser
dispensados:
a) Respecto a la edad: hasta un año puede dispensar el Obispo; para más
de un año es necesario el recurso a la Congregación para el Culto
Divino y la Disciplina de los Sacramentos181;
b) En referencia al proceso formativo: la concesión de la dispensa relativa
al tiempo mínimo de formación que debe transcurrir en el Seminario
Mayor182y a las materias que componen el Ordo studiorum
corresponde a la Congregación para el Clero183.

365. “El juicio sobre la idoneidad de un candidato que va a recibir el diaconado


transitorio, en vistas al presbiterado, deberá incluir también lo referente al

178
Ibid.
179
Cf. Ibid.
180
RFIS, n. 207.
181
RFIS, n. 208; Cf. C.I.C., can. 1031, § 4 y Congregación para el Culto Divino y la Disciplina
de los Sacramentos, Notificación Es sabido (24 de Julio de 1997): Notitiae 35 (1997), 281-282.
182
RFIS, n. 208; Cf. C.I.C., can. 235, § 1.
183
RFIS, n. 208; Cf. Ministrorum institutio, art. 6: AAS 105 (2013), 134.

92
ministerio presbiteral, considerando el can. 1030”. Por tanto, “la
evaluación para la recepción del diaconado transitorio implica
potencialmente un juicio sobre la idoneidad para el presbiterado; no se
admita a nadie al diaconado ad experimentum”184.

366. “Después de la ordenación diaconal, la idoneidad para el presbiterado se


presume, sin embargo, el Obispo podrá demostrar lo contrario, con
argumentos claros, tanto por hechos ocurridos antes, que no fueron
considerados en el momento de la admisión al diaconado, como por
comportamientos ocurridos posteriormente, según el can. 1030”185. En
relación al celibato, la experiencia dice que aquel candidato que en los últimos
años no logró una habitual observancia no debería ser admitido al diaconado.

3.6 LOS AGENTES DE LA FORMACIÓN SACERDOTAL INICIAL

El Seminario existe para dar a una persona la forma de Cristo Pastor y


Sacerdote. Esta obra -divina- solo puede realizarla el Espíritu Santo. Él es
el protagonista primero, el formador principal. Las personas humanas que
Dios ha elegido para esta misión podrán ser verdaderos formadores si,
siendo dóciles al Espíritu, son auténticos transmisores de Él186.

367. El Obispo

Dentro de la Iglesia particular, “el primer representante de Cristo en la


formación sacerdotal es el Obispo”187. Su testimonio, su intercesión, su
enseñanza, su relación cercana y entusiasta con el Seminario, su
conocimiento de los aspirantes, son elemento fundamental en la formación
de los futuros sacerdotes. A él, por tanto, le compete188:

• Elegir y nombrar a los sacerdotes más idóneos, “elegidos de entre los


mejores”189, que colaboren con él en esta delicada tarea de la
formación sacerdotal.
• Dar directrices generales para la guía del Seminario.

184
RFIS, n. 209.
185
RFIS, n. 209; C.I.C., can. 1030: Sólo por una causa canónica, aunque sea oculta, puede el
Obispo propio o el Superior mayor competente prohibir a los diáconos destinados al presbiterado,
súbditos suyos, la recepción de este orden, quedando a salvo el recurso conforme al derecho.
186
Cf. PDV, n. 69.
187
PDV, n. 65; Cf. RFIS, n. 128.
188
Cf. C.I.C., can. 259.
189
Cf. OT, n. 5.

93
• Reunirse periódicamente con el Rector, a fin de informarse de la
marcha del Seminario. También tendrá encuentros con los demás
formadores.
• Aun respetando la pertinente autonomía de los formadores, visitará
con frecuencia el Seminario. En esas visitas puede impartir alguna
conferencia, celebrar la Eucaristía, conversar personalmente con los
seminaristas, etc.
• Procurará conocer personalmente a cada seminarista, especialmente
a los de las etapas finales. Antes de las órdenes sagradas se
entrevistará con cada uno de los candidatos.
• Aprobar el plan formativo del Seminario.
• Promover vocaciones a la vida sacerdotal.
• Supervisar la formación de los seminaristas y la enseñanza de las
materias filosóficas y teológicas.
• Proveer a las necesidades económicas del Seminario190.

368. El presbiterio diocesano

El Seminario no es un ente aislado en la diócesis, sino una institución que


interactúa con toda ella. El seminarista se forma para ser un día miembro de
un presbiterio diocesano. La relación con este, es de especial importancia
ya desde el tiempo de la formación inicial.

A los miembros del presbiterio se les pide que sean testimonio de una vida
sacerdotal conforme con el Evangelio. Se les pide igualmente la oración por
el Seminario, el celo por las vocaciones sacerdotales, el afecto sincero y el
apoyo económico. Solo así el presbiterio podrá ser una instancia formativa.

Supuesto lo anterior, se procurará que periódicamente los sacerdotes visiten


el Seminario. Estos encuentros podrán tener formas diversas: celebración
de la Eucaristía presidida por un sacerdote de la diócesis, reunión en la que
uno o varios de ellos se presentan a los seminaristas dándose a conocer y
explicándoles sus tareas pastorales, predicación de un retiro, visita del
Seminario a las parroquias, reuniones periódicas con aquellos párrocos
donde el seminarista realiza su tarea pastoral, así como con aquellos de
cuyas parroquias proceden los seminaristas, encuentros de grupos
sacerdotales en el Seminario, etc.

369. El Seminarista

Junto al Espíritu Santo, es responsable decisivo el mismo seminarista. Al


final, la causa de la formación del futuro presbítero se juega en el corazón

190
Cf. C.I.C., can. 263.

94
de este. El Espíritu Santo, único que puede modelar el alma humana,
siempre respetará la libertad del sujeto. El influjo de los demás responsables
de la formación es, en cierto modo, exterior.

370. El Equipo Formador

El equipo formador es de vital importancia. Como recuerda el decreto


Optatam totius, “la formación de los alumnos depende de la sabiduría de
las normas y, sobre todo, de la idoneidad de los educadores”191. Es
imprescindible la presencia de formadores verdaderamente maduros. Estos
educan más por lo que son que por lo que hacen. La relación con ellos, su
ejemplaridad, el diálogo personal, son instrumento precioso e insustituible
para la educación del candidato al sacerdocio. Análogamente a como ocurre
en la familia, se trata aquí de una educación por ósmosis, es decir, por
influencia o impulso natural. El equipo formador se reunirá periódicamente
para actuar educativamente con criterios comunes. Es importante que exista
una dedicación plena de los formadores para su misión formativa.

“Esta misión trascendental e insustituible para toda la Iglesia debe


realizarse con espíritu de fe, de confianza plena en el poder de la gracia y
con una alegría y entusiasmo cotidianos que sean expresión sincera de un
gran amor a Jesucristo y a su Iglesia.

La eficacia y los frutos de este servicio pastoral están vinculados a la


manera como los propios formadores viven su vocación y al modo como la
expresan en el acompañamiento al formando, en el trabajo de equipo y en
el espíritu de comunión”192.

Además de una intensa vida espiritual, equilibrio humano y capacidad


intelectual, se debe procurar que los formadores tengan una preparación
específica, periódicamente renovada y profundizada. El Obispo procurará
los medios necesarios para ello.

“Constituye un deber del equipo de formadores el tener criterios muy claros


tanto para la selección como para la formación de los candidatos que
ingresan al Seminario”193.

Dadas las características de este servicio, conviene que el equipo de


formadores tenga una estabilidad suficiente. El Obispo determinará la
duración del período para el que son nombrados. Debería oscilar entre un
mínimo de seis años y un máximo de doce.

191
OT, n. 5.
192
FSAL. En Recomendaciones Pastorales, nn. 48 y 49.
193
Ibid, n. 51.

95
“Según el Código de Derecho Canónico, el equipo formador mínimo, para
la conducción de cada Seminario, es constituido por un Rector y un
Director espiritual. Sin embargo, el número de formadores debe adecuarse
en proporción al número de seminaristas, incluyendo, además, otros
directores espirituales, un Vicerrector, un Ecónomo y otros formadores,
como coordinadores para las diversas dimensiones, cuando las
circunstancias lo requieran”194.

A cada formador se le asignará un grupo de seminaristas, de los que será


especialmente responsable. Con ellos tendrá periódicamente un tiempo de
diálogo personal; en él irán revisando la personalidad del seminarista, sus
valores y deficiencias, su historia, su asimilación del estudio, su vivencia de
las tareas pastorales, los progresos o retrocesos que va experimentando, su
vida comunitaria, etc.

El formador procederá siempre con enorme respeto hacia la persona del


seminarista. Pero también con firmeza si constata que un aspirante no reúne
las cualidades necesarias para el sacerdocio.

371. a. El Rector

“El Rector es un presbítero que se distingue por su prudencia, sabiduría y


equilibrio, altamente competente, que coordina la actividad educativa en el
gobierno del Seminario”195. Representa al Obispo y es, de manera
inmediata, el primer responsable de la vida del Seminario. Entre sus
principales funciones están:

• Velar por la formación permanente e integral de los miembros del


Equipo de Formadores.
• Informar regularmente al Obispo de la vida del Seminario, y recibir
de él las oportunas directrices.
• Coordinar la actividad de formadores y seminaristas.
• Representar al Seminario en todos los asuntos, a no ser que la
autoridad competente hubiera establecido otra cosa para alguno de
ellos.
• Admitir o dimitir aspirantes y seminaristas.
• Conocer personalmente a cada seminarista y orientarle en todo
aquello que no sea estrictamente de fuero interno.
• Cuidar de que los seminaristas cumplan lo establecido en el plan de
formación del Seminario.
• Conceder o negar dispensas o excepciones.

194
RFIS, n. 133.
195
RFIS, n. 134.

96
• Saber si cada seminarista lleva dirección espiritual.
• Proponer al Obispo otros sacerdotes que puedan colaborar en el
Seminario.
• Presentar al Obispo los informes precisos sobre quienes aspiran a
recibir el rito de admisión, ministerios u órdenes sagradas,
realizando, previamente, en el caso de las órdenes, los escrutinios
prescritos.
• Semanal o quincenalmente se reunirá con todos los seminaristas
para impartirles una charla formativa, informarles de eventos
eclesiales importantes y responder a cuantas aclaraciones sean
necesarias.

372. b. El Vicerrector

El Vicerrector es el más inmediato colaborador del Rector. Son funciones


suyas:

• Ayudar al Rector en el cumplimiento de su misión de formar a los


seminaristas, y prestarle habitualmente su consejo.
• Asumir y ejercer las funciones de gobierno que el Rector le
encomiende o delegue.
• Suplir al Rector cuando sea preciso.

373. c. El Director Espiritual y el Confesor

“El Obispo elegirá cuidadosamente presbíteros competentes y


experimentados para la dirección espiritual, que es uno de los medios
privilegiados para acompañar a cada seminarista en el discernimiento de
su vocación. El director, o padre espiritual, debe ser un verdadero maestro
de vida interior y de oración”196. Su misión mira al fuero interno. Ayudará
a cada seminarista a tener un corazón cada vez más dócil a la acción del
Espíritu y a abrir su proceso y situación vocacional con sus formadores.
Confidente de la intimidad, actuará con suma discreción, en un profundo
respeto por el misterio de gracia y libertad que acontece en cada conciencia.

Además del director espiritual que vive en el Seminario, el Obispo


nombrará otros directores o confesores, teniendo los seminaristas la libertad
de elegir. Si en algún caso excepcional un seminarista quisiera dirigirse con
un sacerdote no nombrado por el Obispo, necesitaría el permiso explícito
del Rector para poderlo hacer.

196
RFIS, n. 136.

97
Las principales funciones del director espiritual son:

• Atender solícitamente a los seminaristas que se encomienden a su


guía.
• Dirigir la organización de la vida litúrgica, los retiros, las
instrucciones o conferencias espirituales y otras prácticas que se
estimen convenientes para la formación espiritual, como puedan ser:
rosario, novenas, peregrinaciones, revisión de vida, examen de
conciencia, lecturas, etc.
• Promover en la comunidad una dirección unitaria en la formación
espiritual de todos los seminaristas, coordinando para ello la
actividad de los confesores que hayan sido designados por el Obispo.
Convendrá que se reúna con ellos, convocándolos al menos una vez
por trimestre.
• Dictaminar en el fuero interno sobre la idoneidad y madurez de los
seminaristas que dirige, cuando estos pretendan solicitar el rito de
admisión, ministerios u órdenes sagradas, confirmándoles en su
propósito o tratando de disuadirles del mismo.
• “Nunca se podrá pedir la opinión del director espiritual o de los
confesores cuando se ha de decidir sobre la admisión de los
seminaristas a las órdenes o sobre su salida del Seminario”197.
• Elaborar un plan sistemático y progresivo de formación espiritual
para cada etapa con charlas periódicas, que podrían ser semanales,
quincenales, etc.

374. d. El Coordinador de la dimensión humana.

El formador designado para esta dimensión acompañará a los seminaristas


promoviendo en ellos un clima comunitario que afiance su proceso de
maduración humana. Contará con el apoyo de profesionales (psicólogos,
médicos, etc.) para un acompañamiento integral198.

375. e. El Coordinador de la dimensión intelectual.

Si los estudios se realizan en el mismo Seminario, proyectará el plan de


estudios, el cual ha sido aprobado por la autoridad competente. Acompañará
a los maestros para que guarden fidelidad al Magisterio de la Iglesia y se
mantengan en continua actualización.
Si los estudios se realizan fuera del Seminario, le corresponderá dar
seguimiento para verificar la integración intelectual de las materias

197
C.I.C., can. 240, § 2.
198
Cf. RFIS, n. 137.

98
brindadas. Preparará un plan formativo complementario sobre los aspectos
que no han sido tratados en el Centro de estudios199.

376. f. El Coordinador de la dimensión pastoral.

Le corresponde coordinar la formación pastoral, teórica y práctica de los


futuros pastores. En constante comunicación con sacerdotes, religiosos y/o
fieles laicos coordina la labor pastoral de los seminaristas teniendo en
cuenta los lugares más idóneos para afianzar la caridad pastoral200.

377. Mensualmente, cada formador se reunirá con el grupo de seminaristas que


le ha sido encomendado para revisar con ellos la marcha del proceso
formativo y considerar posibles mejoras.

378. Semestralmente se tendrá una reunión similar en la que participarán todos


los formadores y todos los seminaristas. En el caso de que estos sean muy
numerosos, elegirán un grupo que les represente.

379. Todo seminarista tendrá acceso libre y directo tanto al Rector como al
Obispo.

380. g. El Ecónomo

El Seminario debe tener también un ecónomo. Cuando la Ratio habla de él


“le exhorta a que “sea consciente de la incidencia que pueden tener en los
seminaristas los ambientes físicos en que viven y del valor educativo de un
uso honesto y evangélico de los bienes materiales, con el fin de formar a
los seminaristas en el espíritu de pobreza sacerdotal”201. Su misión es
gestionar la economía y atender al mantenimiento del edificio y otros
aspectos materiales.

381. La Comunidad diocesana

Supuesto lo anterior, hay que recordar también que “la Iglesia como tal es
el sujeto comunitario que tiene la gracia y la responsabilidad de
acompañar a cuantos el Señor llama a ser sus ministros en el
sacerdocio”202. La ordenación de un sacerdote es la obra materna de una
Iglesia que lo ha gestado en sus entrañas. Un signo de vitalidad de una
Iglesia es la cantidad y calidad de los sacerdotes que nacen de ella.

199
Cf. ibid.
200
Cf. ibid.
201
RFIS, n. 138.
202
PDV, n. 65.

99
382. Los Profesores

Los profesores tienen también una misión formativa importante. Su misión


está en la dimensión intelectual, pero han de tener en cuenta que esta
dimensión no es un elemento aislado. Serán personas de fe profunda, de
amor y docilidad a la Iglesia, persuadidos de que su misión de enseñanza es
un auténtico ministerio eclesial, llenos de sentido pastoral, testigos de la
verdad, que, conocida, transforma la existencia. De aquí la importancia de
la presencia de profesores sacerdotes, laicos y consagrados.

Además de dar sus clases, se prestarán gustosamente para dialogar


personalmente con los seminaristas que necesiten aclarar dudas o quieran
profundizar en la enseñanza recibida. Sin invadir el campo de los
formadores, no dejarán de cuidar este trato personal con los seminaristas,
atendiendo a un mejor aprovechamiento de la formación intelectual.

Trimestralmente los profesores se reunirán con el Obispo y los formadores


para evaluar la marcha de la formación intelectual.

Al iniciarse el semestre académico ofrecerán un programa claro y asequible


del curso que van a dictar. Si bien ofrecerán bibliografía más extensa, no
dejarán de indicar un manual, que será el punto de referencia para el curso.

Es al Obispo a quien compete cada año nombrar a aquellos que van a ejercer
la docencia en el Seminario.

“Los profesores deben poseer el título académico pertinente: para las


Ciencias sagradas y la Filosofía, se requiere al menos una licencia o el
título equivalente; para las otras disciplinas, los grados académicos
correspondientes”203.

Procure cada profesor que a los seminaristas les quede clara una síntesis del
curso recibido.

“La dedicación de los seminaristas al trabajo intelectual personal, en todas


las asignaturas, debe ser considerada un criterio de discernimiento
vocacional y una condición para el crecimiento gradual en la fidelidad a
las responsabilidades ministeriales del futuro”204. Debe ser apartado del
camino sacerdotal quien no aprecie la tarea intelectual o no tenga una
capacidad intelectual suficiente.

203
RFIS, n. 144.
204
RFIS, n. 141.

100
383. El Psicólogo

Conviene que, aparte del equipo de formadores, el Seminario cuente con la


colaboración prudente de alguna persona experta en psicología para el
acompañamiento y para que ayude a descartar posibles patologías en el
candidato y, a ofrecer a éste, medios para un mejor conocimiento de sí
mismo.

El discernimiento vocacional compete al Rector, asesorado por los


formadores; sin embargo, el psicólogo podrá aportar una valiosa
información en orden a clarificar la aptitud de quien aspira al sacerdocio.
Téngase muy en cuenta todo lo que, con suma claridad, indica la Ratio
Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis en los números 191-196.

En cuanto a lo que se indica en el número 196:

• Se pedirá la ayuda a un psicólogo que sea persona de convicciones


católicas y que se apoye en una antropología compatible con la visión
cristiana de la persona humana. No se le considerará parte del equipo
formativo.
• Se recomienda que se realice un examen a cada candidato antes de
entrar al Seminario. Y conviene que vuelva a hacer un estudio
completo antes de empezar la etapa configuradora.
• Aplicará los tests oportunos, así como una entrevista personal.
• Ningún candidato o seminarista está obligado a pasar estas pruebas.
Pero la negativa a someterse a ellas puede considerarse causa
suficiente para no ser admitido, pues estaría indicando poca
transparencia y poca disponibilidad al proceso formativo.
• El candidato o el seminarista hará constar por escrito su aceptación
libre para realizar las pruebas psicológicas. Si el sujeto fuera menor
de edad, sería necesario el permiso escrito de los padres o tutores.
• Es conveniente que los seminaristas acudan a un acompañamiento
psicológico que favorezca el mejoramiento de su personalidad y su
capacidad de responder con mayor libertad a su vocación; el
contenido abordado se mantendrá en el correspondiente secreto
profesional.
• Los informes psicológicos se conservarán en el archivo del
Seminario hasta la ordenación presbiteral. Realizada ésta, se
destruirán.

101
102
CAPÍTULO IV

LA FORMACIÓN SACERDOTAL PERMANENTE

4.1 NATURALEZA Y FINALIDAD

384. La expresión “formación permanente” recuerda la idea de que la única


experiencia discipular de quienes son llamados al sacerdocio no se
interrumpe jamás. El sacerdote, no sólo aprende a conocer a Cristo, sino
que, bajo la acción del Espíritu Santo, se halla dentro de un proceso de
gradual y continua configuración con Él, en su ser y en su hacer, que
constituye un reto permanente de crecimiento interior de la persona205.

385. En este sentido, la formación permanente tendría que garantizar la fidelidad


al ministerio sacerdotal en un camino de continua conversión206 para
reavivar el carisma de Dios que está en nosotros207, teniendo siempre
presente que el primer y principal responsable de la propia formación
permanente es el mismo presbítero208.

4.2 INTEGRALIDAD DE LA FORMACIÓN PERMANENTE

386. La Formación permanente ha de ser integral, capaz de cultivar todas las


dimensiones de la personalidad del sacerdote de modo equilibrado,
fortaleciendo su desarrollo físico y psíquico, espiritual y moral, intelectual
y pastoral, personal y comunitario209.

205
Cf. RFIS, n. 80.
206
Cf. RFIS, n. 81; San Juan Pablo II dijo el 8 de abril de 1979 en su Carta a los Sacerdotes con
ocasión del Jueves Santo: “todos debemos convertirnos cada día. Sabemos que ésta es una
exigencia fundamental del Evangelio, dirigida a todos los hombres (Cf. Mt 4, 17; Mc 1, 15), y
tanto más debemos considerarla como dirigida a nosotros. Si tenemos el deber de ayudar a los
demás a convertirse, lo mismo debemos hacer continuamente en nuestra vida”.
207
PDV, n. 70: El Apóstol pide a Timoteo que «reavive», o sea, que vuelva a encender el don
divino, como se hace con el fuego bajo las cenizas, en el sentido de acogerlo y vivirlo sin perder
ni olvidar jamás aquella «novedad permanente» que es propia de todo don de Dios, —que hace
nuevas todas las cosas (Cf. Ap 21, 5) — y, consiguientemente, vivirlo en su inmarcesible frescor
y belleza originaria.
208
Cf. RFIS, n. 82; PDV, n. 79.
209
Cf. Pbro. Lic. Emilio Lavaniegos. Principios y metodologías para programar la formación
permanente del clero en una Iglesia particular. Curso para Responsables de la formación
permanente del clero en América Latina y el Caribe. Congregación para el Clero. Roma, febrero
2017.

103
387. El primer aspecto a desarrollar en la formación permanente se apoya en la
convicción de que el sacerdote está llamado a reflejar, por medio de su vida
de entrega junto al pueblo de Dios, la comunión de la Santísima Trinidad.
Este profundo aspecto se construye paulatinamente mediante un desarrollo
espiritual y humano; exige un esfuerzo constante, permanente, para así
evitar y superar todo aquello que pueda afectar o impedirlo; como puede
ser: diversas formas de individualismo, autosuficiencia, protagonismo
desmesurado.

388. Es muy importante entender que las dimensiones formativas (la dimensión
espiritual, la dimensión humana, la dimensión intelectual y la dimensión
pastoral) se integran entre sí de acuerdo a la naturaleza que les es propia210.

389. Presentamos algunos medios para fortalecer la integralidad de su


formación:
• La oración.
• Lectio divina (personal y comunitaria).
• Fraternidad Sacerdotal.
• Reuniones semanales que ayudarían inclusive a preparar la homilía
dominical.
• Poner énfasis en el cuidado durante los primeros años que siguen a
la ordenación presbiteral. Es importante que el sacerdote logre
establecer relaciones de colaboración y compartirlas con otros
presbíteros de la misma generación y, además, tenga la
disponibilidad para consultar sacerdotes con mayor experiencia211.

390. Con respecto a la transición de la formación inicial a la permanente, es


importante considerar la necesidad de determinar junto con el equipo
formador los primeros destinos del recién ordenado, para poder ayudarlo a
introducirse mejor en el presbiterio y la vida ministerial.

391. Otro aspecto importante que compete al Obispo diocesano es “evitar” que
los nuevos ordenados sean colocados en situaciones excesivamente
gravosas o delicadas, evitar responsabilidades pastorales alejadas de sus
compañeros y más bien favorecer alguna oportuna forma de vida en
común212. De esta tarea deberá sentirse responsable también el párroco u
otro sacerdote, con el cual el joven presbítero es enviado inicialmente213.

210
Pbro. Lic. Emilio Lavaniegos. Principios y metodologías para programar la formación
permanente del clero en una Iglesia particular. Curso para Responsables de la formación
permanente del clero en América Latina y el Caribe. Congregación para el Clero. Roma, febrero
2017.
211
Cf. RFIS, n. 83.
212
Cf. Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros, n. 110.
213
Cf. RFIS, n. 83.

104
4.2.1 Desafíos después de la Ordenación Sacerdotal.

392. Tiempo después de la Ordenación Sacerdotal, generalmente emergen retos


concernientes a la vida del presbítero y el ejercicio del ministerio214; tales
desafíos pueden tener las siguientes características:

393. a) La experiencia de la propia debilidad: debe ser afrontada necesaria e


inmediatamente, con humildad y confianza en la acción misericordiosa del
Señor, cuya “fuerza se muestra plenamente en la debilidad”215. Frente a
esta problemática es oportuno intensificar la relación con el Director
espiritual.

394. b) El riesgo de sentirse funcionarios de lo sagrado: Luego de algunos


años en el ministerio sacerdotal se corre el riesgo de convertirse en un
funcionario de lo sagrado, sin corazón de pastor: “no sirven sacerdotes
clericales cuyo comportamiento expone a alejar a la gente del Señor, ni
presbíteros funcionarios que, mientras desempeñan una función, buscan
lejos de Él el propio consuelo”216

395. c) El reto de la cultura contemporánea. Con las diversas problemáticas


que comporta, exige apertura y actualización de parte de los sacerdotes y,
sobre todo, un sólido anclaje de las cuatro dimensiones de la formación:
humana, espiritual, intelectual y pastoral217.

396. d) La atracción del poder y de la riqueza218: El afán de acumular riquezas,


con el fin de buscar un futuro distinto llevaría al descuido de la parroquia y
del cuidado por las ovejas. Para evitar esta anomalía conviene dar
estabilidad al sacerdote en los destinos de misión asignados por el Obispo.

397. e) El clericalismo: Consiste en ver el ministerio como un poder y no como


un servicio. Se constata que es uno de los más grandes peligros de la Iglesia
de hoy219. Es importante educar al respecto desde el Seminario y durante
los primeros años en el ministerio presbiteral.

398. f) Aparece la figura del “párroco, líder que trabaja solo, que se basta
solo”: Para contrarrestar esta imagen errónea la Ratio Fundamentalis
214
Cf. RFIS, n. 84.
215
Cf. 2 Cor 12, 9.
216
Cf. RFIS, n. 84; Francisco, Carta a los participantes en la Asamblea General Extraordinaria
de la Conferencia Episcopal Italiana, 8 de noviembre de 2014; Cf. PO, n. 14.
217
Cf. RFIS, n. 84c; Cf. PDV, n. 78.
218
Cf. RFIS, n. 84; Cf. Ez 34, 2-3 ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos!
¿No deben los pastores apacentar las ovejas?
219
Francisco, Audiencia a los participantes del 238° Capítulo General de la Orden de los Padres
Somascos, 30 de marzo de 2017.

105
subraya la importancia de la vida en común220. Sin embargo, el párroco
autorreferencial y narcisista que acoja a un presbítero joven recién
ordenado, no lo ayudará a ejercer el ministerio y dificultará la convivencia.

399. g) El desafío del celibato: El sacerdocio se asienta sobre la libre elección


de Jesucristo nuestro Señor221, quien, al llamar para este servicio, permitirá
al sacerdote configurarse totalmente en su entrega y servicio, ser como es
Él. La formación permanente es y será el mejor momento para que el
presbítero profundice el sentido del don del celibato, lo cual le permitirá
ejercer la paternidad sacerdotal y la caridad pastoral222.

4.3 GRANDES ETAPAS DE LA FORMACIÓN PERMANENTE223

400. Destacamos cinco etapas conforme a los estadios evolutivos de la


personalidad y a la maduración vocacional del sacerdote teniendo siempre
presente que la maduración espiritual es armónica y correlativa a la
maduración humana. Es muy importante que todas estas etapas sean
acompañadas de una manera cercana por el Obispo y los responsables de la
pastoral presbiteral.

401. a. El sacerdote joven. Es una de las etapas más largas para quienes
recibieron la ordenación sacerdotal muy jóvenes, es decir, sobre una
experiencia aproximada de 10 años. Esta experiencia del sacerdote joven
tiene un gran valor y una extraordinaria fuerza evangelizadora.

402. Se presentarán algunos retos fundamentales:


• Dar continuidad a los hábitos adquiridos en el Seminario,
• Asumir la realidad pastoral a la que ha sido enviado para ejercer el
ministerio sacerdotal.
• Aprender a interactuar y colaborar con distintas personas,
fundamentalmente en tres ámbitos:

220
Cf. C.I.C., can. 280; Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros, nn. 38, 88e.
221
Jn 15, 16.
222
Conferencia Episcopal Peruana. Actualización de las Normas Básicas de la Formación
Sacerdotal. 2001, n. 186: “En efecto, el celibato se asienta sobre la elección de una relación
personal más íntima y completa del presbítero con Cristo y la Iglesia en beneficio de toda la
humanidad, y no supone una violencia a la naturaleza humana ni consiste simplemente en la mera
opción que proporciona una mayor agilidad y eficacia pastoral, sino que es precisamente un cauce
singular de realización del amor”.
223
Cf. Pbro. Lic. Emilio Lavaniegos. Principios y metodologías para programar la formación
permanente del clero en una Iglesia particular. Curso para Responsables de la formación
permanente del clero en América Latina y el Caribe. Congregación para el Clero. Roma, febrero
2017.

106
- Con el equipo sacerdotal y el presbiterio, fortaleciendo el criterio
de la consulta y la capacidad de aprender de la experiencia de los
sacerdotes mayores.
- Con los colaboradores en la misión pastoral, fortaleciendo el
criterio del servicio de animación y de la capacidad de pasar al
segundo plano en el momento conveniente.
- Con los diversos agentes de la sociedad, fortaleciendo el criterio
del respeto a los diversos modos de pensar y actuar, manteniendo
siempre su identidad y misión.

403. El sacerdote joven ofrecerá respuestas pastorales asumiendo


responsabilidades, de manera gradual, de modo que le ayuden a fortalecer
su ministerio sacerdotal, como el acompañamiento de la pastoral juvenil y
vocacional, de movimientos laicales, la pastoral de los enfermos. No sólo
asumirá actividades sino un estilo pastoral organizado entre la Diócesis y la
Parroquia.

404. Los primeros años de ministerio presbiteral son fundamentales para saber
responder con prudencia a los desafíos de la formación permanente. Por
ello, conviene contar durante este período con la cercanía del Obispo.
También es importante no cortar el vínculo con el Seminario y/o la Casa de
Formación. La experiencia manifiesta que la relación entre los presbíteros
formados en el mismo Seminario es de mucha ayuda para la formación
permanente.

405. Pueden participar juntos de:


a) Celebraciones eucarísticas.
b) Celebraciones marianas.
c) Actividades de integración sacerdotal.
d) Paseo o peregrinación anual, con la finalidad de fomentar la colegialidad
que permita vivir una eclesiología de comunión.

406. Acompañamiento de los sacerdotes recién ordenados.

Un aspecto primordial es la preocupación y el cuidado de los sacerdotes


recién ordenados.
Algunas indicaciones224:
1. Asignar la labor pastoral de manera paulatina, es decir, no cargar
demasiadas responsabilidades.
2. Permanecer durante tres años, como tiempo mínimo, vinculado al
Seminario donde recibieron la formación.

224
Véase PDV, n. 76.

107
3. Encuentros mensuales con el Obispo o un delegado cuidadosamente
elegido, que podría ser el Delegado para el Clero.
4. Participación en encuentros formativos, sea en la propia diócesis o
en encuentros nacionales y, si es el caso, internacionales.
5. Fomentar, seria y cuidadosamente, la inserción plena en la familia
eclesial.
6. Considerar la importancia de establecer relaciones maduras y
armoniosas con las mujeres, desarrollando la virtud de la prudencia
y el discernimiento.

407. La entrega total al propio ministerio.

Empieza con el seguimiento de Cristo, quien se ha entregado plenamente.


Durante la formación en el Seminario los sacerdotes han sido capacitados
para entregarse plenamente, siguiendo el ejemplo del Señor225. Por esto,
durante el ejercicio del ministerio, estarán disponibles para hacer la
voluntad de Dios y para amar a la Iglesia entregándose totalmente a Ella226,
a pesar de las dificultades propias de la vida sacerdotal.

408. b. El sacerdote en el momento de estabilidad. Después de la experiencia


de los primeros años comienza a definir con mayor nitidez los rasgos de su
actividad y estilo sacerdotal. Esta etapa se caracteriza por una dedicación
intensa al ministerio presbiteral, capaz de polarizar todas sus energías en la
dirección de la misión.

409. El sacerdote de esta etapa ha de caracterizarse por:

• La capacidad de entrega profunda al ideal sacerdotal en el


servicio al pueblo de Dios. Aquí deberá definir los rasgos que
caracterizarán su ejercicio ministerial.
• Vivir la afectividad, el celibato, la pobreza y la obediencia
sacerdotales serenamente, acompañado de la experiencia de
relaciones humanas sanas y profundas en las que se da la intimidad
y la colaboración. La armonía que experimenta interiormente se
refleja en el modo de sus relaciones interpersonales.
• Es el momento más idóneo para hacer estudios de
especialización. El sacerdote que es enviado a otro lugar para este
fin, aprovecha mejor esta experiencia para su formación integral.

225
Cf. RFIS, n. 41.
226
Cf. RFIS, n. 56.

108
410. En esta etapa se sistematiza las actividades pastorales y el estilo sacerdotal
que había experimentado en la etapa precedente, mostrando una clara
identidad personal y sacerdotal.

411. c. El sacerdote de edad intermedia. Tener en cuenta que a los cuarenta


años de edad ocurre un giro importante en la personalidad que tiene un
fundamento biológico y al mismo tiempo tiene contenidos relacionados con
la fe y el ministerio sacerdotal. Desde el punto de vista psicofísico la
persona reconoce y abraza aspectos de su personalidad que había negado
durante las etapas precedentes para afirmar su identidad. Desde el punto de
vista racional y espiritual ocurre un cansancio y una dificultad para asumir
las dificultades de la vida. Este proceso es delicado y tiene repercusiones
importantes en la esfera afectiva. El sacerdote afrontará periodos de crisis,
que, vividas como momentos de oportunidad de maduración en su respuesta
vocacional, contando con el apoyo espiritual, fraterno y eventualmente de
tipo especializado, lo llevarán a un seguimiento de Cristo más radical y
profundo.

412. Los siguientes rasgos describen la resolución positiva en esta edad


intermedia:

• Capacidad de pedir ayuda en medio de las dificultades,


recurriendo especialmente a la dirección espiritual y al auxilio
profesional en el área médica y psicológica.

• Mantiene la oración personal y la vida sacramental, encontrando


en la espiritualidad sacerdotal un referente esencial para afrontar las
dificultades y recurriendo a la misericordia de Dios sin perder su
compromiso social y apostólico.

• Disponibilidad para ahondar sus propios aprendizajes, haciendo


un proceso más profundo y radical de formación permanente, que
implica retomar los fundamentos de su vida de fe e identidad
sacerdotal, desde su realidad actual.

413. La crisis de la edad intermedia conlleva una oportunidad. El sacerdote que


ha afrontado estas dificultades adquiere una percepción más humilde y
ajustada de sí mismo y, consecuentemente, extiende una mirada más
misericordiosa hacia los demás.

414. d. El sacerdote en la etapa de sabiduría. Comprende desde el fin de la


edad intermedia, sobre los 55 años, hasta que el sacerdote está enfermo o
requiere de asistencia. Se define así un período largo y fecundo de la vida

109
sacerdotal en el que tiene la oportunidad de ofrecer a los demás los frutos
de todo su proceso de vida.

415. La etapa de sabiduría tiene las siguientes características:

• Hace una síntesis de vida en todas las dimensiones formativas y


vuelve su mirada a la siguiente generación, compartiendo lo mejor
de sí mismo, ofreciendo un testimonio de fidelidad y brindando un
acompañamiento invalorable a otros sacerdotes.

• Adquiere agilidad para pasar a un segundo plano y reduce


gradualmente sus espacios físicos, de protagonismo y de control.
Sabe ponerse al servicio de los demás sin apropiarse del cargo o del
rol de dirección.

• Incorpora elementos técnicos y pedagógicos que hasta ahora no


había manejado. Está dispuesto a compartir su sabiduría y, como
verdadero sabio, está siempre dispuesto a aprender.

416. Los sacerdotes de la etapa de sabiduría representan un recurso humano muy


importante para la Diócesis por el gran valor de su experiencia acumulada
y por las posibilidades que tienen para ayudar en la animación y atención
del presbiterio.

417. e. Los sacerdotes mayores. Son los sacerdotes que están enfermos o
requieren asistencia en su vida cotidiana. En esta etapa predomina el
cuidado de su estado de salud. Lo ideal es que nuestros hermanos sacerdotes
continúen colaborando hasta el final en la acción pastoral, como brindar
retiros espirituales, ser confesores en la Catedral, Santuarios, Parroquias,
etc., en la medida de sus posibilidades. Se debe prestar atención a los
sacerdotes que necesitan asistencia médica y tienen que trasladarse a un
lugar que disponga el Obispo, donde se les brindará todo el cuidado
personal y espiritual, como la Casa del Clero para Sacerdotes mayores.

418. Se resaltan estas características:

• Mantiene su vida espiritual en medio de las dificultades propias de


la edad, dando continuidad a la centralidad de la oración y de la vida
sacramental que ha vivido en todo su proceso, sabiendo aprovechar
la oportunidad que ahora tiene de dedicarse enteramente a la oración.
En ella incluye los trabajos apostólicos de los sacerdotes más
jóvenes, a quienes ofrece su testamento espiritual, así como la
gratitud de todos los fieles que ha servido.

110
• Reduce significativamente sus espacios físicos y de
protagonismo. Expresa su confianza profunda en las nuevas
generaciones de sacerdotes dejando en sus manos la responsabilidad
de la misión activa.

• Atiende cuidadosamente su salud. La enfermedad y la ancianidad


se han hecho evidentes, sin embargo, mantiene con cierta disciplina
el cuidado de su salud física y psíquica. Los responsables de la
pastoral presbiteral en coordinación con su Obispo han de estar
atentos a todas sus necesidades.

419. Por otro lado, es importante que los presbíteros ancianos y los enfermos
continúen sintiéndose parte activa del presbiterio y la vida diocesana227.
Fomentar este aspecto fundamental de parte del presbiterio es de vital
importancia; para ello convendría asignar un vicario episcopal.

4.4 ORGANISMOS RESPONSABLES Y MEDIOS

4.4.1 Organismos responsables

420. a. El presbítero

Sin duda es el primer responsable de su propia formación permanente, es su


deber ser fiel a Dios y, por lo tanto, a una constante conversión: solo él
puede vigilar sobre sí mismo228.

421. La formación permanente en la vida de un presbítero, lo debe ayudar a


asumir y mantener su propia responsabilidad229.

422. b. El Presbiterio

Caridad apostólica, ministerio y fraternidad son los vínculos que siempre


estarán presente en la vida del sacerdote, en ellos se basa la ayuda recíproca
que están llamados a darse como parte de un mismo presbiterio. Esta

227
Cf. RFIS, n. 85.
228
Cf. Congregación para el Clero. Directorio para el Ministerio y la Vida de los Presbíteros,
2013, n. 105; Cf. RFIS, n. 83.
229
Cf. Mons. Jorge Carlos Patron Wong. El desarrollo de la responsabilidad del sacerdote en la
Formación Permanente. Curso para Responsables de la formación permanente del clero en
América Latina y el Caribe. Congregación para el Clero. Roma, febrero 2017.

111
colaboración tendría que ser cada vez mayor por el bien de su vida espiritual
y humana, así como de su servicio ministerial.

423. La formación permanente cuenta con un referente fundamental: la


fraternidad sacramental, que comprende el conocimiento personal, la
disponibilidad, la escucha, así como la corrección fraterna. El ministerio
sacerdotal, cuya naturaleza expresa colegialidad, requiere la
corresponsabilidad de los presbíteros en su propia formación permanente.
No debería haber un solo sacerdote que carezca de la ayuda fraterna230.

424. c. La comunidad cristiana

Junto a los aspectos anteriores, la comunidad cristiana se ubica en el ámbito


de la vida cotidiana del sacerdote. Mientras él está a su servicio, ella le
ofrece un valioso acompañamiento ya que ora por él, lo sostiene, lo corrige.
El sacerdote debería establecer un sano vínculo con la comunidad cristiana,
de este modo se creará una relación formativa que será de beneficio para
ambos. Él formará y guiará a la comunidad, mientras que ella facilitará la
maduración del sacerdote231.

425. d) El Confesor y el Director espiritual

La presencia de un confesor habitual o un Director espiritual le da rostro,


forma y metodología al acompañamiento del sacerdote. Es importante
plantear la preparación de confesores y directores espirituales como un
camino que conduce al cuidado de la formación permanente, sabiendo que
ésta se irá transformando con el paso de los años. Es fundamental que esta
referencia al confesor o al Director espiritual sea permanente232.

426. e) El equipo de formación permanente

Se encarga de brindar un programa de formación permanente, el mismo que


no puede ser absoluto porque no sustituye dos aspectos esenciales: el
sacerdote y la ayuda fraterna. En este equipo podrán ser designadas otras
personas, además de los confesores y directores espirituales, que se
encargarán del acompañamiento de los sacerdotes, a quienes podrán ofrecer
todo un ministerio de cercanía y animación, tan necesarios durante la
formación permanente233.

230
Cf. Curso para Responsables de la formación permanente del clero en América Latina y el
Caribe. Roma, febrero 2017.
231
Cf. ibid.
232
Cf. ibid.
233
Cf. ibid.

112
427. f) El Obispo

Es su deber dar una atención muy especial a la formación permanente de


sus presbíteros, incluso si es grande la necesidad del Pueblo de Dios a él
confiado.
Sus sacerdotes deben ser su primera preocupación. Debe cultivar la
comunicación y la comunión entre los presbíteros, custodiará y promoverá
una auténtica formación permanente, concientizándolos sobre su
importancia y necesidad.
El Obispo debe estar comprometido con su propia formación permanente,
solo así será capaz de estimular y sostener la de su presbiterio.
Si bien esta labor corresponde exclusivamente al Obispo, el Consejo
presbiteral es el organismo competente para brindarle una ayuda, por
ejemplo, para elaborar el plan de formación. Además, cada Obispo cuenta
con el apoyo de sus hermanos de la Conferencia Episcopal234.

428. g) La formación de los formadores de la formación permanente

Para que exista formación debe haber un sujeto que se forma y otro que
forma, el formador. De él depende, en gran medida, el buen resultado del
plan de formación.
Debido a la ineludible responsabilidad del Obispo hacia los formadores, él
tiene la tarea de formarlos según el corazón de Cristo, para que aprendan a
desear solamente servir a sus hermanos a través de la formación.
Es el Obispo quien debe nombrar un grupo de formadores entre los
sacerdotes que cuenten con una alta preparación y una madurez humana,
espiritual, cultural y pastoral. Además, deben ser colaboradores de
confianza del Obispo, último responsable de la formación sacerdotal235.

429. h. Colaboración entre las Iglesias

La programación de medios y contenidos de la formación permanente


pueden establecerla varias Iglesias particulares, a nivel nacional y regional,
a través de las Conferencias episcopales, y también entre Diócesis limítrofes
o cercanas. Este trabajo en conjunto puede ofrecer nuevas posibilidades
para la formación permanente236.

234
Cf. Congregación para el Clero. Directorio para el Ministerio y la Vida de los Presbíteros,
2013, n. 107.
235
Cf. ibid., n. 108.
236
Cf. ibid., n. 109.

113
4.4.2 Medios:

430. La Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis propone diversas


iniciativas que manifiestan de una forma concreta la fraternidad sacramental
entre los presbíteros como columnas de la formación permanente:

431. a) Lectio divina237 o lectura espiritual de la Sagrada Escritura: Es muy


recomendable promover de manera sistemática la praxis de la Lectio
Divina238 o “lectura espiritual”, antigua práctica de reflexión de las
Sagradas Escrituras239. Hay una forma concreta de escuchar lo que el Señor
nos quiere decir con su Palabra y dejarnos transformar por el Espíritu, es lo
que llamamos “lectio divina”240.

432. b) Dirección espiritual y confesión: Facilita que se mantenga viva la


tensión de los sacerdotes hacia la perfección espiritual de la cual depende,
sobre todo, la eficacia de su ministerio241. Es erróneo pensar que conforme
pasan más años en el ministerio se necesita menos de la ayuda del otro.
Existe el riesgo de ir dejando paulatinamente la práctica de la dirección
espiritual. En este sentido es importante incidir al respecto con énfasis desde
la formación en el Seminario.

433. c) Ejercicios espirituales: Indicados por el Código de Derecho


Canónico242, tienen una importancia fundamental, ya que conducen al
encuentro personal con Jesucristo. La oración, el silencio y la
contemplación ayudan a una revisión progresiva y profunda de la vida
personal.

434. d) Mesa común: Compartiendo los alimentos los presbíteros aprenden a


conocerse; además tienen la oportunidad de compartir la cotidianidad de la
misión, ver la casuística, encontrar posibles salidas y soluciones.

237
EG, n. 152: Hay una forma concreta de escuchar lo que el Señor nos quiere decir en su Palabra
y de dejarnos transformar por el Espíritu. Es lo que llamamos «lectio divina». Consiste en la
lectura de la Palabra de Dios en un momento de oración para permitirle que nos ilumine y nos
renueve. Esta lectura orante de la Biblia no está separada del estudio que realiza el predicador
para descubrir el mensaje central del texto; al contrario, debe partir de allí, para tratar de
descubrir qué le dice ese mismo mensaje a la propia vida.
238
Cf. RFIS, n. 88 a.
239
San Agustín, Serm. 179, p. 755“pierde el tiempo predicando exteriormente la palabra de Dios
quien no es oyente de ella en su interior”.
240
Cf. EG, n. 152.
241
Benedicto XVI, Discurso a los participantes en la plenaria de la Congregación para el Clero
(16 de marzo de 2009): Insegnamenti V/1 (2009), 392.
242
C.I.C., can. 276, § 2.

114
435. e) Vida común243: Ayuda a sostener el equilibrio afectivo y espiritual, y
promueve la comunión con el presbiterio y con el Obispo244. La vida
comunitaria de los presbíteros diocesanos ha de ser entendida como una
ayuda frente al peligro de la autonomía: prescindir del Obispo y de la
fraternidad sacerdotal.

436. f) Asociaciones sacerdotales: Tienden fundamentalmente a favorecer la


unidad de los presbíteros entre sí, con el resto del presbiterio y con el
Obispo245. Algunos sacerdotes pertenecen también a los nuevos
movimientos eclesiales246, dentro de los cuales encuentran un clima de
comunión y reciben estímulo para una continua renovación misionera sin
correr el riesgo de perder la identidad sacerdotal diocesana; otros viven una
consagración personal en los Institutos Seculares247.

437. g) Retiro espiritual mensual: Convendría introducir la buena y necesaria


práctica de estos ejercicios mensuales o bimestrales para mantener vivos los
frutos de los ejercicios espirituales anuales, por ejemplo, profundizando la
temática o los puntos de reflexión más importantes.

438. h) Proyecto de formación y actualización permanente, evaluando las


exigencias del momento y según el contexto del presbiterio: Ver temas
que sean de interés común, como la salud física y mental, economía,
espiritualidad, psicología, afectividad, etc., discerniendo las diversas
circunstancias.

439. i) Lectura asidua de libros de espiritualidad: vida de santos, priorizando


los santos locales.

440. j) Relaciones con la familia de origen: Es conveniente reflexionar, ya


desde la etapa propedéutica, sobre los vínculos familiares, considerando
que, si bien son muy importantes, estos no son absolutos248. Es necesario
asumir el propio rol con libertad y, al mismo tiempo, movidos por la
caridad.

243
Cf. C.I.C., can. 280; Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros, n. 38.
244
Cf. RFIS, n. 88 d.
245
Cf. C.I.C., can. 278, §§ 1-2.
246
PDV, n. 68: “La participación del seminarista y del presbítero diocesano en espiritualidades
particulares o instituciones eclesiales es ciertamente, en sí misma, un factor beneficioso de
crecimiento y de fraternidad sacerdotal”.
247
Cf. RFIS, n. 88 f.
248
C.E.C., n. 2232

115
116
CAPÍTULO V

LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTUDIOS

441. El reto de la nueva evangelización exige sacerdotes con una sólida


formación intelectual, con este fin todas las materias que componen el iter
formativo estarán íntimamente conectadas para presentarles el misterio de
Cristo y de la Iglesia. Así, los sacerdotes serán capaces de anunciar y hacer
creíble el inmutable Evangelio de Cristo en medio de la situación actual,
marcada por diversos problemas que afectan no solo a la sociedad sino a la
misma Iglesia249.

442. Todo el iter formativo debe ser atravesado por elementos transversales
como el tema del “misterio pascual”, la importancia de la “Palabra de Dios”
en la formación y la “Evangelización”, ya que éstos no son propios de una
etapa formativa.

443. La experiencia educativa de la Iglesia Católica, orienta y pide que los


responsables de la formación académica trabajen por una verdadera
renovación y relanzamiento de los estudios eclesiásticos250. Para eso, es
necesario que se tome en cuenta cuatro puntos fundamentales y urgentes;
los cuales deben configurar, como líneas transversales, el nuevo plan
formativo-académico en los centros de estudios eclesiásticos:

a) La contemplación y la introducción espiritual, intelectual y existencial


del kerigma;
b) El diálogo con las ciencias humanas y técnicas;
c) La interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad;
d) La necesidad de crear redes.

444. Según la Constitución Apostólica Veritatis Gaudium estos puntos son los
que ayudarán a alcanzar los objetivos anteriormente mencionados y a
renovar e impulsar la Iglesia en salida misionera251.

445. a) La contemplación y la introducción espiritual, intelectual y


existencial del kerygma; criterio prioritario y permanente. De esta gozosa
concentración vital del rostro de Dios desciende la experiencia liberadora
249
Cf. RFIS, n. 153.
250
Cf. VG, n. 4.
251
Ibid.

117
y responsable que consiste en la mística del vivir juntos como Iglesia
universal, con especial atención en la dimensión social de la
evangelización, la opción por los últimos, por aquellos que la sociedad
descarta y desecha252.

446. b) Diálogo con las ciencias humanas y técnicas: como fruto de la


contemplación del kerygma, se favorece un diálogo a todos los niveles,
como una exigencia intrínseca para experimentar comunitariamente la
alegría de la Verdad y para profundizar su significado y sus implicaciones
prácticas253.

447. c) Interdisciplinariedad y transdisciplinariedad: Consiste en ofrecer, por


medio de los itinerarios académicos, la riqueza plural de lo verdadero, que
proviene de la única Revelación desplegada escatológicamente en Cristo;
favoreciendo la capacidad de sintetizar y contemplar los diversos objetos de
estudio, no solo desde los diversos puntos de vista, sino de modo
transdisciplinar, es decir, ubicando y madurando todo el saber en el espacio
de Luz y de Vida ofrecido por la Sabiduría que brota de la Revelación de
Dios254.

448. d) Crear redes: “Crear redes entre las distintas instituciones que, en
cualquier parte del mundo, cultiven y promuevan los estudios eclesiásticos;
y establecer centros especializados de investigación que promuevan el
estudio de los problemas de alcance histórico que repercuten en la
humanidad de hoy, y propongan pistas de resolución apropiadas y
objetivas”255, teniendo por criterio total fidelidad al anuncio del Evangelio.

5.1 PRINCIPIOS PEDAGÓGICOS Y CRITERIOS GENERALES

5.1.1 Principios pedagógicos

449. Considerando que los métodos son diversos, la enseñanza en el Seminario


ha de garantizar el logro de algunos objetivos:

450. a) Ayudar al seminarista, que recibe información, a hacer emerger las


cuestiones esenciales y a despertar la sana inquietud del corazón, que abre
el espíritu a la búsqueda de Dios256.

252
Cf. VG, n. 4a.
253
Cf. ibid., n. 4b.
254
Cf. ibid., n. 4c.
255
Cf. VG, n. 4d.
256
RFIS, n. 186a.

118
451. b) Realizar la síntesis de la formación intelectual, a través de la armonía
entre el estudio bíblico, teológico y filosófico257.

452. c) Garantizar una enseñanza clara y sólida, ordenada a conocer mejor el


misterio de Dios y de su Iglesia, las verdades de la fe y su jerarquía, el
hombre y el mundo contemporáneos258.

453. d) Ofrecer a los seminaristas una perspectiva histórica, para que perciban
el vínculo entre la fe y el desarrollo histórico, aprendiendo a expresar, con
un lenguaje adecuado, el contenido de la formación filosófica y
teológica259.

5.1.2 Criterios generales260

454. a) En los cursos básicos, los docentes expongan los contenidos esenciales
de las materias, orientando a los seminaristas sobre el estudio personal y
el acceso a una buena y adecuada bibliografía.

455. b) Los docentes tengan cuidado de enseñar la doctrina católica, con


especial referencia a la riqueza del Magisterio de la Iglesia, privilegiando
el de los Pontífices y Concilios ecuménicos, para responder a los desafíos
de la Nueva Evangelización y de la realidad actual.

456. c) Se favorecerá el estudio personal y comunitario guiado por “tutores”261,


de modo que los seminaristas aprendan una metodología para el trabajo
científico y, debidamente apoyado y alentado, asimilen adecuadamente la
enseñanza recibida.

457. d) Después de la ordenación sacerdotal y de algunos años de ministerio


pastoral, se puede prever y promocionar un periodo de formación de
especialización a aquellos que sobresalgan en capacidad intelectual, sólida
madurez humana y profunda espiritualidad. Prepararles y enviarles a
centros o universidades incluso en otros países, para el mejor servicio de la
Iglesia; y de esa manera también conocer la vida eclesial enraizada en una
cultura diversa262.

458. Para que el estudio sea verdaderamente fructuoso, no podrá faltar una
organización básica en los centros de estudio, de la que forme parte un

257
RFIS, n. 186b.
258
RFIS, n. 186c.
259
RFIS, n. 186e.
260
RFIS, n. 187.
261
Veáse comentario pie de página n° 109.
262
Cf. RFIS, n. 187f.

119
número suficiente de docentes bien preparados, una biblioteca ordenada y
cuidada por el personal competente y el acceso a Internet como un medio
de investigación y comunicación.
Los seminaristas deben dar prueba del aprovechamiento conseguido en los
estudios con exámenes orales o escritos, y con exposiciones263.

459. Las materias indicadas a continuación para los estudios propedéuticos,


filosóficos y teológicos, junto con las materias “ministeriales”, constituyen
la estructura esencial de los estudios en los Seminarios.

5.2 LAS MATERIAS PROPEDÉUTICAS

460. Las materias propuestas en esta etapa buscan asegurar que exista un
equilibrio entre los aspectos humano-espiritual y cultural. Asimismo, su
elección tiene en cuenta la situación actual de la sociedad y de la Iglesia
particular. Se debe tener presente que en esta etapa se ponen las bases de la
formación intelectual, lo que incidirá en todo el proceso formativo
garantizando un conocimiento amplio de la doctrina de la fe y de los
elementos de comprensión del ministerio presbiteral264.

5.2.1 Materias de desarrollo humano y cultural

1. Metodología general de estudios


2. Expresión escrita
3. Expresión oral
4. Lengua castellana (gramática)
5. Música, teatro, deporte
6. Elementos formativos de la psicología
7. Matemáticas
8. Historia y geografía universal
9. Historia y geografía del Perú (culturas y religiones no cristianas)
10. Literatura universal
11. Análisis y comprensión de textos

5.2.2 Materias de crecimiento en la fe

1. Historia de la Salvación
2. Introducción a los documentos del Concilio Vaticano II y del
Magisterio de la Iglesia.

263
RFIS, n. 187.
264
Cf. RFIS, nn. 155-156.

120
3. Iniciación a la celebración de la Iglesia
4. Formación de la conciencia moral
5. Introducción al misterio de Cristo y de la Iglesia, a la teología del
sacerdocio y a la liturgia (Catecismo de la Iglesia Católica)
6. Introducción a la lectura de la Sagrada Escritura
7. Introducción a la Lectio Divina
8. Introducción a la Historia de la Iglesia universal y del Perú

5.2.3 Materias de discernimiento vocacional

1. Visión panorámica de la espiritualidad sacerdotal


2. Iniciación a la vida espiritual: Santos y “escuelas” de espiritualidad
3. Hagiografía de los santos y beatos propios del Perú
4. Orientación para el trabajo pastoral

5.3 MATERIAS DE ESTUDIO DE LA ETAPA DISCIPULAR

461. La importancia de los estudios filosóficos radica en que permite un mayor


conocimiento de sí mismos, de la propia libertad y de las relaciones con el
mundo y con Dios, esto es apremiante ante la preocupante exaltación del
subjetivismo como criterio y medida de la verdad. Los estudios en esta etapa
buscan garantizar la única “certeza de verdad” que es principio de la entrega
del seminarista a Jesús y a la Iglesia265.

5.3.1 Área sistemática

Objetivo:

462. Que los seminaristas adquieran un conocimiento sólido y coherente del


hombre, del mundo y de Dios, teniendo como base la filosofía expuesta a
través de los siglos por los más ilustres filósofos cristianos, tomando en
cuenta las investigaciones filosóficas y científicas realizadas posteriormente,
sobre todo aquellas que influyen en el propio contexto cultural266.

Criterios:

463. Las asignaturas del Área Sistemática constituyen la base de los estudios
filosóficos fundamentales; dispónganse para ellas la prioridad en el plan de
estudios de modo que se organice su exposición pedagógica y jerárquica.
265
Cf. RFIS, n. 158; Cf. PDV, n. 52
266
Cf. RFIS, n. 159.

121
464. Iníciese a los seminaristas en el lenguaje, el pensamiento y el método filosófico.

Materias:

1. Introducción a la filosofía
2. Lógica
3. Epistemología
4. Metafísica
5. Teología natural (Teodicea)
6. Cosmología
7. Filosofía de la Naturaleza
8. Antropología Filosófica
9. Ética General y Especial
10. Estética
11. Síntesis Filosófica
12. Razón y fe cristiana

5.3.2 Área histórica

Objetivo:

465. Que los seminaristas conozcan la continuidad de la reflexión y del


pensamiento humano sobre el Absoluto y la verdad, considerando que es
posible conocerla. Los estudios filosóficos ofrecen también la posibilidad
de establecer un diálogo con los no creyentes267.

Criterios:

466. Respétese en la enseñanza y el aprendizaje la identidad científica propia de


esta área.

467. Propíciese un acercamiento general al pensamiento de los filósofos más


destacados de cada época, sea Antigua, Medieval, Moderna o
Contemporánea. Es necesario el conocimiento de la filosofía regional.

Materias:

1. Historia de la Filosofía Antigua


2. Historia de la Filosofía Medieval

267
Cf. RFIS, n. 161

122
3. Historia de la Filosofía Moderna
4. Historia de la Filosofía Contemporánea
5. Historia de la Filosofía Peruana y Latinoamericana

5.3.3 Área de filosofía aplicada

Objetivo:

468. Profundizar en la relación dinámica del hombre con Dios, con el mundo y
consigo mismo a partir de la reflexión metafísica de los fenómenos de la
cultura humana.

Criterios:

469. Las asignaturas de esta área presuponen el estudio de la Filosofía


Sistemática, por tanto, es pedagógicamente conveniente que se estudien en
el segundo año; asimismo correspóndanse con sus asignaturas.

470. En sí mismas no tienen una jerarquía entre sí; su ubicación en el plan de


estudios dependerá del criterio del Rector que lo elabore.

471. Introdúzcanse Seminarios que aborden temas actuales.

Materias:

1. Filosofía de la Historia
2. Filosofía de la Religión
3. Filosofía de la Cultura y educación
4. Filosofía Política

5.3.4 Ciencias auxiliares

Objetivo:

472. Completar la formación filosófica con elementos metodológicos y ciencias


humanas para enriquecer la capacidad de discernimiento y de acción
evangelizadora en el mundo.

Criterio:

473. Tres grupos de materias componen el área auxiliar:

123
• Las instrumentales, capacitan al formando en su estudio e
investigación.
• Las Ciencias Afines, disciplinas científicas no filosóficas que
auxilian la comprensión de la realidad humana.
• Complementarias, apuntan a la formación integral del seminarista.

De ella cada Seminario escogerá según su necesidad o utilidad.

Materias Instrumentales:

1. Metodología de la Investigación Filosófica


2. Hermenéutica de Textos Filosóficos
3. Latín
4. Griego
5. Idioma Moderno
6. Lenguas nativas (según la necesidad de cada Iglesia local)

Ciencias afines:

1. Pedagogía
2. Psicología
3. Sociología

Materias complementarias:

1. Catecismo de la Iglesia Católica


2. Medios de Comunicación Social
3. Historia de la Salvación
4. Estudio de otros documentos del Magisterio
5. Doctrina Social de la Iglesia
6. Pastoral Juvenil
7. Pastoral Vocacional
8. Introducción a la Liturgia
9. Introducción a la Sagrada Escritura

5.4 MATERIAS DE ESTUDIO DE LA ETAPA CONFIGURADORA

474. Los estudios en esta etapa constituyen una etapa fundamental del proceso
formativo a nivel intelectual, porque el futuro sacerdote se adhiere a la

124
palabra de Dios, crece en su vida espiritual y se dispone a realizar su
ministerio pastoral268.

Objetivo:

475. Que los seminaristas adquieran una visión completa, unitaria y orgánica del
misterio de Salvación revelado en Jesucristo, transmitido y custodiado por
la Iglesia, de modo que haciéndolo alimento y fundamento de su vida lo
proclamen y defiendan, lo celebren e instauren en el ejercicio del ministerio
sacerdotal de Cristo Profeta, Sacerdote y Pastor, como servidores del reino
en la Nueva Evangelización.

Criterios:

476. “La verdadera teología proviene de la fe y trata de conducir a la fe”269.


Partiendo de la fe revelada, la teología es una reflexión de la Iglesia, en la
Iglesia y para la Iglesia.

• De la Iglesia. Tanto profesores como seminaristas ante todo son


creyentes que buscan la inteligencia de su fe en orden a la propia vida y a
la realización de la propia vocación en la Iglesia270.

• En la Iglesia. Porque en ella el misterio de la salvación es profesado,


custodiado, transmitido y celebrado. Por ello los profesores enseñan a los
seminaristas a discernir los datos de la fe de sus diversas interpretaciones271.

• Para la Iglesia. Profesores y seminaristas han de considerar que la


Teología católica cumple un servicio a la verdad revelada y a la Iglesia, que
tiene por misión custodiarla, exponerla, celebrarla y extenderla272.

477. El misterio de la salvación revelado en Cristo y transmitido por la Iglesia es


el centro de la reflexión teológica, por tanto, hágase patente la unidad
orgánica de todas las asignaturas en este misterio, su mutua iluminación y
el aporte específico de cada una a su comprensión. Esto evitará una nociva
asimilación fragmentaria e inconexa del estudio teológico.273

478. La Palabra de Dios, escrita, transmitida, interpretada y celebrada por la


Iglesia ha de ser el fundamento próximo y remoto de la reflexión

268
Cf. RFIS, n. 165, PDV, n. 51.
269
PDV, n. 53.
270
Cf. PDV, n. 53.
271
Cf. RFIS 1970, nn. 87 y 88.
272
Cf. DP, n. 877; Cf. PDV, nn. 53 y 54.
273
Cf. FTFS, nn. 65-66, 69b, 70.

125
teológica274. Téngase en mucho los aportes de los Doctores venerados por
la Iglesia entre los que destaca Santo Tomás de Aquino, modelo de unidad
e integración; por último, sígase la renovación propuesta por el Concilio
Vaticano II y sus aplicaciones, especialmente en América Latina.

479. En la programación de los estudios considérese seriamente:


• La dimensión dialogante y evangelizadora de la fe y la teología con
el cambiante mundo de hoy en sus diversos niveles, científico, sociopolítico
y religioso, sobre todo ante los desafíos que presenta el ecumenismo, la
inculturación y la misión275.

• Las diversas expresiones de la cultura humana y cristiana de nuestro


pueblo que exige una seria reflexión teológica y pastoral276 ante el desafío
de la Nueva Evangelización277.

480. Evítese, sin embargo, sobrecargar de materias el plan de estudios a fin de


mantener un adecuado nivel de formación.

481. Fórmese el criterio teológico sano para ubicar la vocación, sobre todo la
sacerdotal y el apostolado cristiano en la economía de la salvación,
ayudando a su realización con los recursos doctrinales y las indicaciones
prácticas que proporciona278.

482. Organícese los estudios de modo progresivo y unitario; en los estudios


cíclicos las asignaturas fundamentales han de ser cursadas al principio.

483. La formación teológica ha de tener una duración mínima de cuatro años y


concluir con un trabajo de investigación teológica y una evaluación “de
Universa”279.

484. Cada Seminario, de acuerdo con este ordenamiento, organizará un plan de


estudios que integre las materias fundamentales y las secundarias, las
generales y las propias de cada diócesis o región pastoral según su necesidad
o utilidad280.

274
Cf. OT, n. 16; Cf. PDV, n. 54.
275
Cf. FTFS, n. 27.
276
Cf. PDV, n. 55.
277
Cf. AG, nn. 28-30, 39.
278
Cf. FTFS, n. 26.
279
Cf. C.I.C., can. 259.
280
Cf. PDV, n. 56.

126
5.4.1 Idiomas y metodología

1. Griego
2. Hebreo
3. Metodología Teológica

5.4.2 Sagrada Escritura

Objetivo:

485. Que los seminaristas alcancen un conocimiento integral e integrado de la


Sagrada Escritura, fundamento y principio vivificador de la teología281,
manifiesto en el dominio de sus temas más importantes, en la capacidad y
pericia en el uso de los métodos exegéticos a nivel del texto, del
acontecimiento y de la tradición que lo comunica e interpreta de modo que
de ella reciban alimento espiritual e impulso pastoral.

Criterios:

486. Afírmese al seminarista en la consideración de la Sagrada Escritura como


alma de toda la teología. Ella debe inspirar todas las disciplinas
teológicas282.

487. Familiarícese al seminarista con cada libro a través de guías pedagógicas de


modo que sepan enseñar a leer la Sagrada Escritura en la Iglesia.

488. Cada materia se estudiará en su especificidad desde una presentación


homogénea, que comprenderá la introducción general, la lectura del libro,
la exégesis de algunos de sus textos y la presentación de temas teológicos y
hermenéuticos oportunos.

489. Sea clara la presentación de la unidad entre la Sagrada Escritura y los


diversos momentos de la Revelación. En este sentido, destáquese el Nuevo
Testamento, en especial los Evangelios en los que brilla el rostro de Cristo
resucitado, clave hermenéutica de toda la Escritura.

490. La síntesis teológica de la divina Revelación será conforme al Magisterio,


esto garantizará que la vida espiritual y la futura predicación de los
seminaristas tengan sólidos fundamentos283.

281
Cf. ANBFS, n. 63; Cf. DV, n. 24.
282
Cf. RFIS, n. 166.
283
Cf. ibid.

127
491. Por su dimensión pastoral, el estudio de la Sagrada Escritura no podrá
carecer de seriedad intelectual. En este sentido, infórmese el plan de esta
área con un recto criterio pastoral que resalte los temas y los textos bíblicos
que alimentan la liturgia, la predicación, la catequesis y la investigación
teológica, que iluminan la realidad e impulsan a su adecuada
evangelización; elementos todos que propician el crecimiento integral del
seminarista.

492. Fórmese la seriedad científica de la mano con el acercamiento reverente y


humilde desde el cual se percibe, en la interpretación y actualización del
texto sagrado, la luz más firme y profunda de la fe.

Materias:

1. Introducción a la Sagrada Escritura


2. Pentateuco
3. Libros Históricos
4. Profetas
5. Salmos y Sapienciales
6. Sinópticos y Hechos de los Apóstoles
7. Escritos Joánicos
8. Cartas de San Pablo
9. Carta a los Hebreos y Cartas Católicas
10. Síntesis Teológica Antiguo Testamento
11. Síntesis Teológica Nuevo Testamento

5.4.3 Liturgia

Objetivo:

493. Que los seminaristas, a través de un conocimiento claro de la naturaleza


trinitaria, cristológica, eclesial y humana de la liturgia católica, se
compenetren de su espíritu adorante y oferente, preparándose así a
presidirla en la comunidad e impregnándola de ese mismo espíritu en cada
fiel. Los seminaristas deben adquirir la conciencia de que los misterios de
la salvación permanecen presentes y operantes en las acciones litúrgicas284.

284
Cf. RFIS, n. 167.

128
Criterios:

494. “La configuración del estudio de la Liturgia en los seminarios debe tener
en cuenta también la extraordinaria capacidad que la celebración tiene en
sí misma para ofrecer una visión orgánica del conocimiento teológico”285.

495. La enseñanza de la liturgia es una realidad mistagógica,286 por tanto ha de


tender a impregnar de espíritu litúrgico la vida y la fe del seminarista de
modo que perciba y viva la unidad entre la lex orandi, la lex credendi287 y
la lex vivendi.

496. Insístase en una auténtica teología litúrgica, profundícese el valor del signo
de modo que se supere el rubricismo y el individualismo,288 en este sentido,
señálese el valor de los nuevos rituales.

497. Destáquese la relación liturgia-evangelización-pastoral social, desde la cual


los ritos son celebraciones de fe hacia la transformación del hombre y de la
sociedad289.“Una configuración litúrgico-sapiencial de la formación
teológica en los seminarios tendría ciertamente efectos positivos, también
en la acción pastoral”290.

498. Guardando fielmente las normas de la Santa Sede, aprendan los


seminaristas a celebrar la fe en la liturgia según una sana creatividad,
manifestada en adecuadas adaptaciones y expresiones culturales a los
grupos étnicos y al pueblo sencillo291.

499. Destáquese el valor y la integridad de la música, el canto y el arte


litúrgico.292

500. Insístase en las prescripciones pastorales de la Iglesia y del propio


Ordinario, de modo que los seminaristas apliquen sus conocimientos a las
diversas celebraciones que viva.

Materias:

1. Liturgia Fundamental
2. Año Litúrgico
285
DD, n. 37; [Link], n.16.
286
Cf. ISFLS, n. 51.
287
Cf. ISFLS, nn. 7 y 44; Cf. SC, n. 14.
288
Cf. SC, nn. 26 y 22; Cf. ISFLS, n. 16.
289
Cf. SC, nn. 9 y 10; Cf. DP, nn. 902, 918, 942.
290
DD, n. 37.
291
Cf. DP, n. 940.
292
Cf. ISFLS, n. 56.

129
3. Liturgia de las Horas
4. Liturgia sacramental (Liturgia eucarística)

5.4.4 Teología Sistemática

Objetivo:

501. Que los seminaristas aprendan a calar los misterios de la salvación en


Jesucristo y observar los nexos que hay entre uno y otro, reconociéndolos
operantes sobre todo en la liturgia, de modo que busquen desde la fe las
soluciones evangelizadoras a los problemas humanos.293
Criterios:

502. La enseñanza de cada materia ha de ser integral y jerarquizada por la diversa


conexión de las verdades con el depósito de la fe, sígase el método genético
evolutivo propuesto por la renovación conciliar294 y téngase en cuenta el
proyecto misionero de la Nueva Evangelización295.

503. Equilíbrese la investigación positiva y la reflexión sistemática.

504. Destáquese la relación Inter-disciplinar de la teología con las ciencias


humanas, especialmente con la filosofía.

505. Imprégnese de espíritu pastoral la seria reflexión sistemática para que ésta
enriquezca la vida y la formación pastoral, interiorizándola y unificándola.

506. En el estudio de los sacramentos, muéstrese su íntima conexión con la


celebración litúrgica.

507. Ofrézcase los elementos metodológicos necesarios para el quehacer


teológico.

508. No se omita la sección fundamental, base de la Sistemática.

Materias:

1. Introducción a la Teología
2. Teología de la Revelación
3. Pneumatología
4. Teología Fundamental

293
Cf. RFIS 1970, n. 79.
294
Cf. OT, n. 16; Cf. FTFS, n. 89; Cf. PDV, n. 56.
295
Cf. SD, n. 125.

130
5. Antropología Teológica
6. Dios Uno y Trino
7. Cristología
8. Mariología
9. Eclesiología
10. Teología Sacramental
11. Sacramentos
12. Escatología
13. Ecumenismo
14. Síntesis Teológica

5.4.5 Teología Moral

Objetivo:

509. Iluminar la excelencia de la vocación de los que, en Cristo, son hijos de


Dios: la vida en el amor y en la verdad para la vida en el mundo. Asimismo,
formará un actuar cristiano basado en las virtudes teologales, como
respuesta al llamado de Dios296.

Criterios:

510. Destáquese la Revelación como fuente de la teología moral contra


interpretaciones discutibles o reducciones juridicistas, individualistas o
relativistas.

511. Destáquese también su relación con la teología bíblica y dogmática297, con


las ciencias de la naturaleza y del hombre y con la experiencia humana a fin
de responder a los nuevos interrogantes humanos298.

512. Garantícese con un método adecuado la solidez y el dinamismo de la


doctrina; bríndese, asimismo, los elementos para una recta formación de la
conciencia y de la libertad299, despertando en el seminarista el valor de la
virtud y el sentido de pecado300

Materias:

1. Teología Moral Fundamental

296
Cf. RFIS, n. 169.
297
Cf. VS, n. 29.
298
Cf. VS, n. 30.
299
Cf. VS, nn. 32 y 24.
300
Cf. RFIS, n. 169.

131
2. Moral Especial I: Persona - Virtudes - Bioética – Ideología de
género (incongruencias y contradicciones)
3. Moral Especial II: Sexualidad, Matrimonio y Familia
4. Moral Especial III: Moral Social

5.4.6 Teología Espiritual

Objetivo:

513. Que los seminaristas conozcan la identidad sobrenatural del hijo de Dios, la
común vocación, por el Bautismo, de todos los fieles a la santidad y la
especificidad de cada vocación, carisma y ministerio en la Iglesia, creciendo
en unión con Dios y desarrollando la capacidad de guiar a cada fiel al
encuentro y unión vital con Dios Padre en Cristo por el Espíritu Santo301.
Téngase en cuenta que la teología espiritual complementa a la doctrina
moral, entendida como “ley de libertad” y “vida según el Espíritu”302.

Criterios:

514. Ofrézcase un conocimiento íntegro y ordenado de los fundamentos, la


naturaleza y los procesos de la vida espiritual, integrando las distintas
dimensiones de la investigación teológica, especialmente la dogmática, la
moral y la pastoral.

515. Asimílese desde las fuentes de la Teología espiritual el itinerario espiritual


de la vocación cristiana según los diversos estados de vida.

516. Impulse su estudio a una respuesta más comprometida y madura en la


vocación específica.

Materias

1. Teología Espiritual Sistemática


2. Espiritualidad Sacerdotal Diocesana
3. Teología de la Vida Consagrada
4. Historia de la Espiritualidad
5. Espiritualidad para Laicos

301
ANBFS, nn. 101; Cf. PDV, n. 3; OT, n. 8.
302
Cf. RFIS, n. 169.

132
5.4.7 Doctrina Social de la Iglesia

Objetivo:

517. Que los seminaristas conozcan y asimilen la naturaleza, fundamentos y


alcances de la Doctrina Social de la Iglesia desarrollando en ellos una aguda
sensibilidad por la pastoral social de la Iglesia y por los deberes sociales que
le corresponden, de modo que el evangelio que anuncian para transformar
la cultura, transforme también el campo social y contribuya en la edificación
del Reino de Dios303.

Criterios:

518. Respétese su unidad, integridad e identidad teológica, en este sentido


prográmese asignaturas obligatorias con entidad propia, con temas
desarrollados por el Magisterio y referidos a la vida del Pueblo de Dios304.

519. Sea clara la presentación del fundamento filosófico-teológico de los


principios de la doctrina social, de modo que los seminaristas sean capaces
de discernir el Evangelio de ideologías o tendencias equívocas. En este
sentido quede claro que lo específico de la acción social de la Iglesia es el
anuncio de Cristo a toda la actividad temporal de los hombres.

520. Fórmese la capacidad de acompañar a los laicos, formándoles y


ayudándoles espiritual y doctrinalmente, en la vivencia de su
responsabilidad social, en este sentido propíciese experiencias pastorales
oportunas.

521. Es necesario que los seminaristas, futuros sacerdotes, sean sensibilizados en


el tema de la salvaguarda de la creación y el cuidado de la Tierra, estos
hacen parte la visión cristiana del hombre y de la realidad305.

5.4.8 Teología Pastoral

Objetivo:

522. Que los seminaristas conozcan los principios teológicos de la acción con la
que se lleva a efecto por variados ministerios e instituciones la voluntad
salvífica de Dios en la Iglesia de hoy, así como las ciencias humanas que le
permitan comprender la realidad global del mundo y de la propia localidad;
que conozcan y dominen los recursos metodológicos de la evangelización.

303
Cf. RFIS, n. 172.
304
Cf. ibid.
305
Cf. ibid.

133
Criterios:

523. Téngase en cuenta que la teología pastoral es una reflexión de carácter


científico que tiene como objeto la vida de la Iglesia en la historia, movida
por la fuerza del Espíritu Santo306.

524. Profundícese en el triple ministerio de la iglesia: profético, litúrgico-


sacerdotal y de servicio en la caridad.

525. Los programas de estudios sean estructurados desde esta visión unitaria de la
misión de la Iglesia, priorizando las orientaciones del Magisterio universal y
latinoamericano en la situación de exigencia pastoral propia del medio.

526. Plantéese en una dimensión teórico-práctica la metodología de la


enseñanza-aprendizaje:

• Visión de la realidad del mundo, de la iglesia y de la acción pastoral


en ella.
• Reflexión teológica-pastoral.
• Proyección pastoral acorde con la exigencia del tiempo y de la
cultura. Según convenga, búsquese la renovación de la mentalidad,
el compromiso y la metodología pastoral.

527. Destáquese su relación interdisciplinaria con otras materias teológicas y con


otras ciencias auxiliares.

528. No puede faltar, para forjar el compromiso misionero, los estudios sobre
misionología, la formación sobre el carácter universal de la Iglesia y la
promoción de su anhelo evangelizador, no sólo como missio ad gentes, sino
también como nueva evangelización307.

Materias:

1. Introducción a la Teología Pastoral


2. Planificación de la Pastoral Parroquial
3. Catequética
4. Misionología
5. Pastoral Familiar
6. Teología de la Evangelización
7. Pastoral indígena y ecológica
8. Fenomenología de las Sectas

306
Cf. RFIS, n. 170.
307
Cf. RFIS, n. 171.

134
5.4.9 Historia de la Iglesia

Objetivo:

529. Que los seminaristas alcancen un conocimiento general de toda la Historia


de la Iglesia particularizando y contextualizando algunos de sus
acontecimientos más importantes, de modo que se forme un recto sentido
de la tradición y una adecuada capacidad de discernimiento del momento
histórico de la iglesia. Al mismo tiempo, conocerá el origen y el desarrollo
de la Iglesia como pueblo de Dios, en el tiempo y el espacio, a partir del
estudio científico de las fuentes históricas308.

Criterios:

530. Preséntese la materia según su identidad teológica, como proceso de


realización de la Iglesia en la historia. Destáquese también la historia de la
propia Iglesia Particular.

531. Expóngase la admirable conjunción de la acción de Dios y del hombre, de


cuya consideración surgirá el recto sentido de la Tradición.

532. Foméntese el espíritu crítico ante las diversas interpretaciones tendenciosas


de la Historia Eclesiástica.

Materias:

1. Historia de la Iglesia I (Edad Primitiva)


2. Patrología
3. Historia de la Iglesia II (Edad Media)
4. Historia de la Iglesia III (Edad Moderna)
5. Historia de la Iglesia IV (Edad Contemporánea)
6. Historia de la Primera Evangelización en América
7. Historia de la Iglesia en el Perú

5.4.10 Derecho Canónico

Objetivo

533. Que el seminarista conozca a partir de la Revelación y de la tradición


canónica el actual orden jurídico de la Iglesia, como indispensable

308
Cf. RFIS, n. 173.

135
instrumento de su realización como sacramento de salvación309, y sea
consciente de que la salvación de las almas es la ley suprema de la Iglesia310.

Criterios:

534. Se ha de enseñar “partiendo de la sólida visión del misterio de la Iglesia a


la luz del Concilio Vaticano II”311.

535. Jerarquícese los cursos en el plan de estudios teniendo como criterios:

• Los contenidos del mismo Código.


• Su diversa incidencia en la pastoral de la Iglesia y en el ministerio
sacerdotal.
• Su mayor o menor grado de especialidad.

Materias:

1. Derecho Canónico I (Introducción, Libros I y III)


2. Derecho Canónico II (Libros II, V)
3. Derecho Canónico III (Libros IV, VI, VII)
4. Prácticas de Derecho

5.5 LAS MATERIAS MINISTERIALES

536. Se trata de disciplinas fundamentales que los Seminarios deben garantizar,


ya que ayudarán a responder a las exigencias del ministerio pastoral en un
contexto particular. Profundizar en estas materias ofrecerán un gran aporte
para la vida y el crecimiento humano y espiritual de los futuros
sacerdotes312.

1. Ars celebrandi313
2. Homilética314
3. Iniciación al ministerio de la confesión315
4. Religiosidad popular316
5. Administración Parroquial317

309
Cf. C.I.C., can. 1752.
310
Cf. RFIS, n. 174
311
RFIS, n. 174.
312
Cf. RFIS, n. 176.
313
Cf. RFIS, n. 177.
314
Ibid.
315
Cf. RFIS, n. 178.
316
Cf. RFIS, n. 179.
317
Cf. RFIS, n. 180.

136
6. Historia del Arte cristiano y música sacra318
7. Comunicaciones sociales319
8. Conservación de los bienes patrimoniales

5.6 DESARROLLO DE LAS MATERIAS POR ETAPAS FORMATIVAS

A. MATERIAS ETAPA PROPEDÉUTICA:

Metodología General de estudio I y II: 04 créditos

• Finalidad: Se pretende que el alumno dirija su propio trabajo de estudiar


desde el punto de vista de planificación y organización.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Seleccionar e identificar sus


motivaciones para estudiar. 2. Definir qué es estudiar y qué es aprender. 3.
Describir las diversas técnicas de estudio y las circunstancias que influyen
en el estudio. 4. Planificar su tiempo semanal de estudio individual y en
grupo. 5. Aplicar las técnicas de lectura comprensiva. 6. Practicar el proceso
de redacción en diversas fuentes de información: Subrayado, mapa
conceptual/esquema y resumen.

• Contenidos: Motivaciones para estudiar. ¿Qué es aprender? Planificación


del tiempo. Métodos de estudio. Trabajo antes, durante y después de la
clase.

Expresión Escrita I: 02 créditos

• Finalidad: Lograr que el alumno sea capaz de expresarse por escrito con
exactitud, originalidad, concisión y claridad. Llamar la atención sobre los
puntos esenciales que deben tenerse en cuenta al escribir. Aprender a
escribir y redactar bien leyendo a escritores conocidos del campo de las
ciencias y las humanidades.

• Objetivos: Familiarizar al estudiante en la redacción correcta, poniendo en


práctica la ortografía: acentuación, puntuación, uso de las mayúsculas,
abreviaturas y la correcta escritura de las palabras, oraciones y párrafos.
Introducción al uso práctico de la gramática: análisis morfológico y la
sintáctico en de textos sencillos.

318
Cf. RFIS, n. 181.
319
Cf. RFIS, n. 182.

137
• Contenidos: Sobre la base de textos sencillos, asignados como tarea,
evaluar el uso correcto y claro de la ortografía y la gramática. Preparar
ensayos, composiciones, resúmenes y otros, para aprender a redactar en
forma clara, concisa, precisa y coherente. Revisión y mejoramiento de la
caligrafía. Ejercitarse en el uso correcto de la morfología y la sintaxis a nivel
de sujeto y predicado, en oraciones simples. Vicios y dificultades del
idioma en la expresión escrita. Análisis y comentarios de textos sencillos.

Expresión Escrita II: 02 créditos

• Finalidad: Analizar y componer correctamente textos de mediana


extensión y mayor complejidad. Expresar por escrito ideas y ensayos sobre
experiencias propias y de interpretación de textos cuidando su corrección
gramatical y comprensión lectora.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Escribir textos variados con la


debida corrección ortográfica y morfosintáctica. 2. Evaluar la coherencia y
unidad de temas escritos. 3. Preparar resúmenes sobre lecturas escogidas y
evaluarlas en aula. 4. Esquematizar mapas conceptuales y otras técnicas de
composición. 5. Distinguir errores ortográficos en forma participativa y
colaborativa.

• Contenidos:1. Oraciones compuestas: coordinadas y yuxtapuestas.


2. Oraciones compuestas subordinadas: sustantivas, adjetivas y adverbiales.
3. Clasificación y pautas para la determinación de clases.4. Locuciones
preposicionales y locuciones adverbiales. 5. Conjunciones coordinantes y
subordinantes. 6. Técnicas para la escritura y análisis de párrafos y textos.
[Link] léxica. [Link] textual. Uso del diccionario. 9. Mapas
y redes conceptuales. 10. Producción de textos.

Expresión Oral I: 02 créditos

• Finalidad: Lograr en los estudiantes habilidad y destreza para expresarse


oralmente, en forma coherente y unitaria. Preparar, exponer y defender en
forma adecuada y eficaz temas previamente asignados para su exposición
oral.

• Objetivos: Comprensión de lecturas seleccionadas, preparar resúmenes,


ensayos o exposiciones para su exposición en aula.

• Contenidos: Retorica de exposición oral. Técnicas de comprensión lectora


y de preparación de temas para exposición oral. Temas escogidos de la
literatura universal, de las ciencias y humanidades, de carácter sencillo.

138
Exposición individual o en grupo. Desarrollo de vocabulario: sinonimia,
antonimia, paronimia, colocaciones. Estilos de exposición oral.

Expresión Oral II: 02 créditos

• Finalidad: Asumir hábitos de exposición oral. Evaluar la comprensión y la


habilidad expositiva de textos tomados de la literatura: novelas, cuentos,
narraciones, exposición o argumentación a través de la exposición oral.
Identificar y revisar el uso de las reglas de la ortografía, morfología y
sintaxis en la exposición oral.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Analizar y esquematizar textos


escogidos. 2. Sintetizar y resumir textos 3. Estructurar y organizar las ideas
principales de los resúmenes. 4. Presentar oralmente dicho resumen.
5. Esquematizar, organizar y presentar en forma oral y a través de
resúmenes, ensayos, composiciones de textos escogidos en el curso de
textos literarios. 6. Demostrar habilidad y ejecución en el manejo del plano
del mensaje y el plano del lenguaje durante su exposición oral.

• Contenidos:1. La exposición. 2. Organización de las ideas. 3. Estructura


lógica. [Link] audiovisual. 5. Presentación del tema. 6. Objetivos en el
plano del mensaje y objetivos en el plano del lenguaje: sintaxis, dificultades
léxicas y semánticas. 7. Dificultades fónicas. 8. Revisión de la morfología
como fuente de enriquecimiento del léxico. 9. Objetivos en el plano
psicológico y en el plano de las actitudes afectivas.

Lengua (Gramática) I: 04 créditos

• Finalidad: Redacción correcta de la lengua castellana: leer, escribir,


escribir y escuchar, mediante la aplicación coherente y unitaria de la
gramática y ortografía de la lengua.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Reconocer, relacionar, identificar y


aplicar las normas de la ortografía, los conceptos esenciales de la
morfología y conocer los diferentes accidentes gramaticales. 2. Analizar
estructuras sintácticas a nivel de oraciones simples y componer párrafos y
textos de uso frecuente en la literatura.

• Contenidos: 1. Fonemas, sílabas, sílaba tónica, sílaba átona, vocal tónica,


vocal átona, diptongos, triptongos e hiato. Silabear. 2. Acento, acentuación,
acento prosódico, acento ortográfico, la tilde. 3. Reglas generales de
acentuación y excepciones a las reglas: acento diacrítico, acentuación de
hiatos, diptongos y triptongos. 4. Morfología: categorías gramaticales,
lexema, morfema y afijos. 5. Morfemas de género, número y verbales.

139
6. Métodos para la formación de palabras: por derivación, composición y
parasíntesis. 7. Morfemas verbales y conjugación de verbos, verbos
regulares e irregulares, transitivos e intransitivos. 8. Concepto de modo,
formas impersonales, tiempo, número, persona, voz, aspecto. 9. Sintaxis:
oraciones simples y compuestas, sujeto y predicado, complementos:
directo, indirecto y circunstancial. 10. Concepto de sintagma y clase de
sintagmas.

Lengua (Gramática) II: 04 créditos

• Finalidad: Reconocer la riqueza, extensión y flexibilidad de la lengua


española. Diseñar, revisar y escribir párrafos y textos con oraciones
compuestas: coordinadas, yuxtapuestas y subordinadas: sustantivas,
adjetivas y adverbiales. Análisis morfosintáctico de estas oraciones.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1.- Reconocer e identificar, componer,


relacionar, distinguir y comparar oraciones simples y compuestas,
considerando sus estructuras morfológicas y sintácticas y su ortografía.

• Contenidos: 1. Revisar y aplicar algunas peculiaridades en la acentuación


de palabras. 2. Avanzar en el análisis morfológico y sintáctico de oraciones
compuestas. 3. Otros tipos de verbos y construcciones verbales: perífrasis
verbal, verbos impersonales, defectivos y reflexivos. 4. Pronombres tónicos
y átonos. 5. Oraciones compuestas subordinadas sustantivas, adjetivas y
adverbiales. 6. Sintaxis. Importancia de la gramática de la lengua española
en el estudio de otras lenguas. 7. Vicios del lenguaje.

Textos Literarios I: 02 créditos

• Finalidad: Desarrollar y promover en los alumnos el hábito de leer,


comprender y escribir textos sencillos tomados de los géneros literarios en
especial el narrativo. Aplicar procedimientos para abordar la escritura de
resúmenes, composiciones, ensayos con el objeto de practicar este hábito.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Reconocer las características


generales y clasificación de los géneros literarios. 2. Escribir textos diversos
en forma resumida como evidencia de su comprensión. 3. Demostrar la
aplicación de técnicas para presentar, desarrollar y sacar conclusiones de
párrafos y textos de lectura sencilla.

• Contenidos: 1. El género literario. 2. Géneros literarios: narrativos,


retóricos y dramáticos. 3. Textos literarios narrativos: la narración, la
descripción, la exposición y la argumentación, variantes y misceláneas,
4. El texto académico o universitario. 5. La idea o tópico principal, ideas

140
secundarias o de apoyo, conclusión. 6. Unidad y coherencia. 7. Poner en
práctica el análisis y síntesis de dos textos escogidos para evaluar la
comprensión lectora y la redacción de textos resumidos. 8. Reconocer los
errores ortográficos, de morfología y sintaxis. 9. Vicios del lenguaje
hablado y escrita

Textos Literarios ll: 02 créditos

• Finalidad: Escritura y comprensión de lecturas de textos de género literario


variado. Evaluar la aplicación de la gramática y ortografía de la lengua
española en la redacción de composiciones, resúmenes, ensayos de textos
académicos. Procesar información y estructurar textos sobre esta base.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Esquematizar su interpretación,


comprender el mensaje de las obras encomendadas como lectura.
2. Organizar, identificar, componer y proponer la redacción de dos libros
de distinto autor, revisar y reconocer el estado final del texto preparado.
3. Demostrar progreso en la redacción de textos. 4. Aplicar su conocimiento
de la gramática: morfología, sintaxis, ortografía y consulta a diccionarios
para el enriquecimiento de su acervo lexical.

• Contenidos: 1. Vicios del lenguaje escrito y hablado. 2. Extranjerismos.


3. Escritura correcta de alocuciones preposicionales y adverbiales. 4. Uso
de los signos de puntuación como marca de las pausas y expresión del
temperamento. 5. El sentido recto y el sentido figurado en el lenguaje
escrito. 6. La metáfora. 7. Revisión y precisión de errores frecuentes en la
lectura y escritura. 8. Conectores de comparación, contraste, tiempo, de
causa-efecto, oracionales, coordinantes y subordinantes.

Matemáticas I: 02 créditos

• Finalidad: Aplicar las matemáticas básicas en el cálculo numérico y


solución de problemas de aritmética y algebra, teoría de conjuntos y su
relación con la lógica proposicional.

• Objetivos: El alumno será capaz de identificar y resolver operaciones


aritméticas básicas. Analizar y resolver diferentes problemas de estadística
y algebra.

• Contenidos: 1. Lógica proposicional. 2. Teoría de Conjuntos. 3. Notación


de conjuntos: por extensión y compresión. 4. Operaciones con conjuntos:
unión, intersección, diferencia, complemento. 5. Solución de problemas con
conjuntos. 6. Pares ordenados. 7. Relaciones. Gráficas. 8. Operaciones en
el conjunto de números reales. Suma, resta, multiplicación, división y

141
potenciación. 9. Cálculo analítico y uso de calculadora. 10. Problemas sobre
porcentajes, regla de tres Simple. 11. Ecuaciones algebraicas simples con
una y dos variables.

Matemáticas II: 02 créditos

• Finalidad: Aplicar conocimientos básicos de aritmética, algebra, geometría


y su relación con la estadística.

• Objetivos: El alumno será capaz de aplicar las operaciones aritméticas


básicas en geometría y estadística. Aplicar los conocimientos básicos en
problemas reales y cotidianos.

• Contenidos: Figuras geométricas. Cálculo de áreas en figuras geométricas.


Sumatorias. Población, muestras. Elaboración de tablas de frecuencia.
Determinación de medidas de tendencia central: Media, Mediana, Moda
Cálculo de varianza en forma analítica y con uso de Excel en la
computadora.

Compendio del Catecismo I y II: 04 créditos

• Finalidad: Conocer y comprender la estructura, contenidos y lenguaje a


través de la síntesis del Catecismo de la Iglesia Católica para impulsar y
renovar la ilusión de la evangelización y educación de la fe.

• Objetivos: El alumno será capaz de 1. Explicar la importancia del


conocimiento del catecismo para la transmisión de la fe. 2. Describir las
partes y secciones en qué está dividido el compendio. 3. Definir el
significado de creer 4. Expresar de forma sencilla y comprensiva cada una
de las partes del Credo. 5. Describir y relacionar los conceptos de Liturgia,
Misterio y celebración. 6. Explicar los siete sacramentos. 7.- Diferenciar
Sacramentos y sacramentales. 8. Exponer el concepto y la actuación de la
persona tanto en su vida propia como en la sociedad. 9. Diferenciar y
relacionar la ley de la gracia. 10. Exponer los diez Mandamientos.
11. Describir la acción de orar y sus diferentes formas. Explicar el Padre
nuestro.

• Contenidos: La Profesión de fe. El Credo. La celebración del misterio


cristiano. Los sacramentos. La vida en Cristo. Los diez Mandamientos. La
Oración en la vida cristiana.

142
Historia Universal y del Perú: 03 créditos

• Finalidad: Pretende que el alumno relacione los acontecimientos


principales de la historia mundial con la historia del Perú.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Describir los acontecimientos


históricos fundamentales ocurridos en el mundo y, en particular, del Perú.
2. Desarrollar una historia comparada, capacitando al alumno para situar los
acontecimientos históricos en el tiempo y en el espacio evitando la
memorización. 3. Explicar la ligazón entre los distintos acontecimientos en
los distintos ámbitos: económicos, políticos, religiosos.

• Contenidos: Los temas tratados se engloban en cinco apartados. Se


estudian y comparan aspectos políticos, sociales, económicos, religiosos y
culturales. 1. La Prehistoria: Paleolítico, Neolítico, El origen del hombre
americano. 2. Edad Antigua: Las civilizaciones fluviales, Grecia, Roma.
Las culturas preincaicas. 3. Edad Media: El cristianismo, el Islam, el
Imperio Bizantino, la Sociedad Feudal, El Imperio Incaico, los grandes
descubrimientos y la conquista del Perú. 4. Edad Moderna: El
Renacimiento, el Virreinato, el Absolutismo, la Ilustración. 5. Edad
Contemporánea: La Revolución Francesa y el Imperio napoleónico,
América y el Perú en el s. IX: La República, los imperialismos. El s. XX:
la revolución rusa, las guerras mundiales, la globalización.

Geografía Universal y del Perú: 03 créditos

• Finalidad: Pretende que el alumno se sitúe y describa el mapamundi y de


forma particular la nación del Perú.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Explicar el origen del universo y de


la tierra. 2. Describir la morfología y diversidad geográfica del mundo y del
Perú; así como las relaciones que existen entre el medio y el hombre.
2. Relacionar los continentes, océanos, mares, clima, vegetación y
economía. 3. Ubicar las regiones de Perú y sus características propias.
Definirá que es la aldea global.

• Contenidos: El origen del universo y de la tierra. Los medios naturales.


Vivimos en una aldea global. La utilización del medio. Los continentes,
diversidad de relieve, clima, vegetación, población y economía. El Perú,
morfología de su territorio, el mar, costa, sierra y selva. ¿Cuántos Somos?
¿Dónde vivimos? La diversidad peruana. La industria y los servicios.

143
B. MATERIAS ETAPA DISCIPULAR: (Estudios filosóficos)

Metodología y Técnicas de Estudio I: 02 créditos

• Finalidad: Se pretende que el alumno dirija su propio trabajo de estudiar


desde el punto de vista de planificación y organización. Al mismo tiempo
elevar su nivel de comprensión y expresión lectora aplicando diversas
metodologías.
• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Seleccionar e identificar sus
motivaciones para estudiar. 2. Definir qué es estudiar y qué es aprender.
3. Describir las diversas técnicas de estudio y las circunstancias que
influyen en el estudio. 4. Planificar su tiempo semanal de estudio individual
y en grupo. 5. Aplicar las técnicas de lectura comprensiva. 6. Practicar el
proceso de redacción en diversas fuentes de información: Subrayado, mapa
conceptual, esquema y resumen. 7. Elaborar apuntes en clase en temas
científicos, filosóficos y teológicos. 8. Diferenciar entre escuchar y oír,
aplicando la técnica para escuchar correctamente. 9. Utilizar correctamente
las citas, índices y bibliografía en los trabajos. 10. Explicar cómo preparar
un examen y como memorizar. 11. Emplear técnicas para exponer, cómo
exponer.

• Contenidos: Motivaciones para estudiar. ¿Qué es aprender? Planificación


del tiempo. Métodos de estudio. Trabajo antes, durante y después de la
clase. La toma y elaboración de los apuntes. El proceso de elaboración de
un resumen. Elaboración de un comentario de texto. Presentación de un
trabajo de investigación: Citas, notas y abreviaciones. Preparación de un
examen. Como elaborar y ejecutar una exposición oral.

Metodología Filosófica I, II: 02 créditos

• Finalidad: Se pretende que el alumno distinga y ejercite los diversos


métodos filosóficos.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Explicar la experiencia de la


aplicación del curso de Metodología General y técnicas de estudio.
2. Reconocer las diferentes técnicas de estudio. 3. Aplicarlas a tres casos
prácticos. 4. Principios básicos de la metodología filosófica, terminología.
Diferenciar los diversos métodos filosóficos: Fenomenológico, semiótico,
axiomáticos y reductivos. 5. Explicar qué es un comentario de texto.
[Link] la técnica de comentario de texto, en textos filosóficos.

• Contenidos: La primera parte del curso se centra en el refuerzo, por medio


de la práctica, de los objetivos técnicos obtenidos a partir de la Metodología
General. Principios básicos de la metodología filosófica. Breve historia de

144
los métodos filosóficos. Las fuentes filosóficas y los modos de acceso a las
mismas. La investigación filosófica.

Latín I, II, III, IV: 04 créditos

• Finalidad: Introducir al alumno en el aprendizaje del latín mediante textos


extraídos de la tradición cristiana.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Identificar el caso de los nombres y


adjetivos de las declinaciones latinas. 2. Conjugar verbos latinos.
3. Analizar morfológicamente y sintácticamente oraciones y fragmentos de
textos de la tradición bíblica latina (Vulgata y Neovulgata), de la patrística
occidental, de la liturgia romana, de la teología escolástica y del derecho
canónico.

• Contenidos: Introducción y breve historia de la lengua latina. Introducción


a la declinación. Presente de indicativo. Acusativo y nominativo. Las
preposiciones. El género neutro (nominativo y acusativo). Conjunciones
coordinantes. Genitivo. El enunciado de los adjetivos. Dativo y ablativo.
Preposiciones de ablativo. Pronombres personales. Numerales cardinales.
Pronombres de relativo y oraciones de relativo. Infinitivo de presente y
oraciones de infinitivo. Pretérito imperfecto de indicativo. Pronombres:
posesivos, indefinidos e interrogativos. La oración interrogativa. Futuro
imperfecto de indicativo. Grados del adjetivo. Vocativo. Verbos irregulares.
El imperativo. Verbos transitivos su pasiva: sintaxis de la voz pasiva. La
formación de los adverbios. El modo subjuntivo: presente y pretérito
imperfecto. La subordinación mediante conjunciones. Oraciones
subordinadas finales. El tema verbal. Participios de presente y perfecto. La
formación del perfecto: el pretérito perfecto de indicativo. El enunciado de
los verbos. Pretérito pluscuamperfecto de indicativo. Infinitivo de perfecto.
Oraciones temporales, modales, comparativas y condicionales. Gerundio.
Participio de futuro. Infinitivos de futuro. Adverbios relativos. Otros usos
de los casos. Particularidades de la declinación. La declinación grecolatına.
Introducción al latín bíblico y cristiano.

Inglés I, II: 02 créditos

• Finalidad: Que el alumno pueda intervenir en conversaciones de ambientes


informales y traducir textos religiosos sencillos.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Hablar el idioma para desenvolverse


en los ambientes más familiares y próximos. 2. Proclamar el kerigma en
inglés.

145
• Contenidos: 1. Identificar las partes gramaticales en textos literarios.
2. Reconocer y aplicar sustantivos, adjetivos y verbos en la construcción de
frases. 3. Declinaciones. 4. Conjugaciones. 5. Verbos auxiliares.
6. Números, hora, fecha. 7. Verbos regulares e irregulares en oraciones
afirmativas, interrogativas o negativas. 8. Oraciones católicas comunes y
cantos religiosos. 9. Pasajes selectos de la Biblia.

Introducción al Cristianismo I (Historia de la Salvación): 04 créditos

• Finalidad: Introducir al alumno en el mundo bíblico, localizando e


identificando la historia con la geografía de Israel.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Mostrar que la historia es el lugar


de encuentro concreto entre Dios y el hombre. 2. Analizar y expresar de
forma critica la historia bíblica. 3. Aplicar los pasos hacia un discernimiento
de la voluntad de Dios en la historia del mundo. 4. Reconocer la necesidad,
como futuro pastor, de discernir los signos de los tiempos y la respuesta de
fe a los acontecimientos de la misma historia. 5. Contrastar e identificar con
ojos nuevos para comprender la propia historia de salvación cuyo criterio
de interpretación está en la palabra inspirada y en el discernimiento de la
Iglesia. 6. Exponer el método que Dios ha empleado para acercarse al
hombre que son los acontecimientos de la historia. 7. Discernir lo que hay
de subjetivo y objetivo en los llamados métodos histórico críticos.
8. Explicar la evolución que han experimentado los actores de la historia
bíblica en su descubrimiento de la voluntad de Dios, aceptando que la
historia es progresiva en todos sus aspectos. 9. Expresar las actitudes
adecuadas para poder acercarse a la palabra divina y a la historia que
transmite esa misma palabra de modo que pueda hacer más fácil su
comprensión y aplicación a los problemas actuales. 10. Memorizar los
acontecimientos principales de la historia bíblica y ubicarlos en su
respectivo contexto geográfico, económico y ambiental.

• Contenidos: Los procesos de la intervención de Dios en la historia humana.


La geografía, la historia y el contexto tanto de los libros bíblicos y los
acontecimientos que han tenido lugar.

Introducción al Cristianismo II (La Profesión de la Fe): 04 créditos

• Finalidad: Que los alumnos tengan un mayor acercamiento general al


Símbolo de la fe, y que conozcan las fuentes y su origen apostólico para
poder responder frente a un mundo en el que se vive cada día una cultura
de muerte, que aleja cada vez más de Dios. Así responderemos al llamado
del Concilio Vaticano ll que afirma: “el remedio del ateísmo hay que
buscarlo en la exposición adecuada de la doctrina y en la integridad de la

146
vida de la Iglesia y de sus miembros” (GS 21). ¿Cómo? Con la presentación
de una fe viva y adulta, adecuada a poder recibir con lucidez las dificultades
y poder vencerlas. Presentando las principales verdades del Símbolo de la
fe que aparecen mostradas en el Catecismo. Manejando un vocabulario
básico, para comprender y asumir las principales verdades de fe.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Memorizar el Credo. 2. Explicar


que función tiene el Credo. 3. Describir la historia del Credo de la Iglesia
católica. 4. Analizar cada uno de los artículos. 5, Exponer cada artículo de
forma teórica y experimental.

• Contenidos: I. Importancia del Símbolo de la fe. Compendio de Fe. Síntesis


de la Teología. Eje del cristianismo. Escudo de fe. II. La antigüedad del
Símbolo. Raíces neotestamentarias. Testimonio post-Apostólico. El credo
teológico de la Iglesia. III. Creer en Dios hoy. Novedad del Dios cristiano,
¡Es Padre! Lo puede todo. Creador de todo lo que existe, visible e invisible.
IV. Jesucristo, Hijo único de Dios. igual a su Padre. Engendrado no creado.
Bajó del cielo para salvarnos. Nació de una mujer. Su Misterio Pascual.
V. El Espíritu Santo ¡un gran desconocido! Es Señor y dador de vida.
Procede del Padre y del Hijo. La Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia de
Cristo. Características esenciales.

Introducción al Cristianismo III (La celebración del Misterio Pascual):


04 créditos

• Finalidad: Se pretende introducir de forma más profunda a los


Sacramentos, dándoles un sentido de celebración y de crecimiento de la fe.

• Objetivos: 1. El alumno será capaz de descubrir la importancia de celebrar


a Dios en la Vida. 2. Explicar que los Sacramentos son los medios que tiene
la Iglesia y que se nos ofrece para experimentar la vida con Dios. Exponer
los conceptos de celebrar el Misterio cristiano. 4. Describir cada uno de los
Sacramentos en el aspecto de su función y de su celebración.

• Contenidos: La economía Sacramental. El Misterio Pascual de Cristo. El


Misterio Pascual en los Sacramentos de la Iglesia. La celebración
sacramental de los Sacramentos. Quién celebra. Cómo celebra. Cuándo
celebra. Dónde celebra. Los sacramentos de Iniciación Cristiana. Bautismo.
Confirmación. Eucaristía. Los Sacramentos al servicio de la comunidad.
Los sacramentos de curación. Exposición introductoria de la Celebración
del Misterio Cristiano. La Teología Sacramental, en general, y cada uno de
los siete Sacramentos, en particular. Se sigue para este tratado,
fundamentalmente, la Segunda Parte del Catecismo de la Iglesia Católica.

147
Introducción al Cristianismo IV (La Vida en Cristo): 04 créditos

• Finalidad: Introducir al alumno en el significado de vivir cristianamente.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Exponer la vocación de la persona


y su ligazón con el sentido de la vida. 2. Explicar el significado de
espiritualidad humana como específico de la dignidad humana. 3. Expresar
el concepto de persona desde el punto de vista cristiano. 4. Relacionar el
desarrollo de la persona como su propia perfección a través de las
capacidades que posee. 5. Describir el comportamiento de un cristiano
formado que se prolonga en su Iglesia y a través de ella. 6. Explicar la
relación del cristiano con el prójimo en la vida social. 7. Exponer las
necesidades del cristiano para poder actuar de acuerdo con sus
pensamientos: La gracia, los Sacramentos, la comunidad y la oración.
8. Razonar y explicar cómo vivir los diez mandamientos, no como ley, sino
como la expresión de la alegría del actuar cristiano.

• Contenidos: La vida en Cristo: La vocación del hombre: la Vida en el


Espíritu. La dignidad de la persona humana. El hombre, imagen de Dios.
Nuestra vocación a las bienaventuranzas, La libertad del hombre. La
moralidad de los actos humanos. La moralidad de las pasiones. La
conciencia moral. Las virtudes. El pecado. La comunidad humana: La
persona y la sociedad. La participación en la vida social. La justicia social.
La salvación de Dios y la gracia: La ley moral. Gracia y justificación. La
Iglesia, madre y maestra. Los diez. mandamientos.

Tradición y Tradiciones de Israel: 02 créditos

• Finalidad: Exposición breve de las principales fiestas del calendario judío


y del culto en sus tres dimensiones: del Templo, sinagogal y doméstico,
considerando sus implicaciones históricas y geográficas.

Historia de la Filosofía I (Antigua): 04 créditos

• Finalidad: En el presente curso aborda la actividad filosófica de la mano


de aquellos que cronológicamente dieron comienzo a la Filosofía. Para ello
se situará históricamente las corrientes filosóficas y sus principales autores,
viendo la secuencia y evolución de los conceptos.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Ubicar los principales


acontecimientos históricos de la filosofía en la línea del tiempo.
2. Relacionar los acontecimientos y los filósofos entre sí. 3. Reconocer y
expresar la evolución de los principales conceptos filosóficos en el devenir

148
del tiempo. 4. Reflexionar acerca de los problemas que se plantearon los
principales filósofos en sus respectivos contextos.

• Contenidos: 1. Mito y religión en la cultura griega. 2. Los filósofos


naturalistas de Mileto y el descubrimiento de la causa material. 3. Los
pitagóricos y la intuición de la causa formal. 4. La filosofía del ser de
Parménides. 5. Los físicos pluralistas y las primeras intuiciones de la causa
motriz. 6. Crisis de la filosofía griega con relación al ser y la verdad: la
sofistica. 7. Sócrates y la fundación de la antropología filosófica y la
filosofía moral. 8. Nacimiento científico de la medicina a partir de physis.
[Link]ón y la fundación de la metafísica. La división del universo en dos
esferas, con la temática de la participación. El mito de la caverna. El mito
del carro alado. 10. Aristóteles y su contexto histórico. Las cuatro causas.
Psicología filosófica: las facultades del alma. Ética: felicidad y virtudes. La
Política. La Lógica, la Retórica y la Poética. 11. La época helenística. El
principio de individualidad y la fundación de la ley natural. El florecimiento
del cinismo. Epicuro y la fundación del Jardín. Estoicismo, escepticismo,
eclecticismo. 12. Desarrollo y logros de la ciencia en la época helenística.
Séneca. 13. Neoplatonismo. Plotino, Porfirio y Proclo. 14.Síntesis
conclusiva del pensamiento antiguo en orden a la filosofía mística.
15. Helenismo y cristianismo. Justino: Diálogo con Trifón. Introducción.
La escuela de Mileto. Los Pitagóricos. Heráclito y la escuela de Elea. Los
últimos Presocráticos. Sofismo. Sócrates. Platón. Aristóteles. Otras
escuelas: Cínicos. Estoicismo. Epicureísmo. Eclecticismo. Neoplatonismo.
Plotino.

Historia de la Filosofía II (Medieval): 04 créditos

• Finalidad: Situar históricamente las corrientes filosóficas y sus principales


autores, viendo la secuencia y evolución de los conceptos.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Ubicar los principales


acontecimientos históricos de la filosofía en la línea del tiempo
2. Relacionar los acontecimientos y los filósofos entre sí. 3. Reconocer y
expresar la evolución de los principales conceptos filosóficos en el devenir
del tiempo. 4. Reflexionar acerca de los problemas que se han planteado los
principales filósofos en sus determinados contextos.

• Contenidos: El Cristianismo. Padres de la Iglesia. Padres Apologistas. San


Agustín. Los filósofos medievales: San Anselmo, San Buenaventura. Los
filósofos orientales. La Escolástica: Santo Tomás de Aquino: El
Renacimiento. La Revolución Científica.

149
Historia de la Filosofía III (Moderna I - II): 04 créditos

• Finalidad: Profundizar el problema entre fe y razón en el siglo XIX.

• Objetivos: El alumno será capaz de 1. Explicar los distintos enfoques y la


influencia existente entre ellos, sobre el problema de la relación entre la fe
y la razón en los siguientes autores: Hegel, Kierkegaard, Feuerbach y Marx.
2. Critica de los diversos enfoques. 3. La ligazón entre el espíritu y la
religión.

• Contenidos: Comienzo de la filosofía moderna. El racionalismo: de


Descartes a Leibniz. El empirismo: de Bacon a Hume. La ilustración. El
idealismo de Kant. El idealismo alemán. Hegel. La izquierda hegeliana y
los “maestros de la sospecha”. El positivismo francés. El existencialismo
de Kierkegaard. El historicismo de Dilthey. La filosofía inglesa del siglo
XIX: El utilitarismo. Los economistas liberales. El evolucionismo. El
pragmatismo norteamericano. La fenomenología. Lógica simbólica,
filosofía del lenguaje y analítica. La filosofía de la ciencia: el Círculo de
Viena, Popper y Kuhn. La Sociología de la Ciencia. Filosofías de la
trascendencia contemporáneas: El espiritualismo francés. El neotomismo.
El personalismo cristiano. Filosofía continental en la segunda mitad del
siglo XX: La escuela crítica de Frankfort, la filosofía hermenéutica, el
estructuralismo. Filosofía y posmodernidad.

Historia de la Filosofía IV (Contemporánea) 04 créditos

• Finalidad: Conocer la evolución del pensamiento filosófico desde el siglo


XIX hasta ahora.

• Objetivos: 1. Ubicar y describir las principales corrientes de pensamiento


de la época contemporánea, y su relación con escuelas y pensadores
precedentes. 2. Identificar el impacto de la filosofía contemporánea en la
cultura y sociedad actuales. 3. Evaluar de manera critica el pensamiento
filosófico actual.

• Contenidos: Parte I: Siglo XIX. 1. El idealismo absoluto de Hegel. A.


Antecedentes: Fitche, Schelling y el romanticismo. B. Hegel. 2. La reacción
antihegeliana y el psicoanálisis freudiano. A. Feuerbach. B. Marx y Engels.
C. Sören Kierkegaard. D. Friedrich Nietzsche. E. El psicoanálisis de Freud
y los maestros de la sospecha. 3. El historicismo y la brecha entre ciencias
de la naturaleza y del espíritu: Wilhelm Dilthey. 4. Filosofía francesa del
siglo XIX: Comte y el positivismo. 5. Pensamiento anglosajón del siglo
XIX. A. La Filosofía inglesa del siglo XIX. B. El pragmatismo
estadounidense. Parte Il: Siglo XX. 1. Fenomenología. A. Edmund Husserl.

150
B. Max Scheler. C. Martin Heidegger. D. Otros fenomenólogos. 2. Filosofía
analítica y anglosajona del siglo XX. A. Orígenes de la filosofía analítica.
B. Ludwig Wittgenstein. C. La evolución de la Filosofía Analítica.
D. Algunos filósofos analíticos actuales. 3. Filosofía continental del siglo
XX. A. El existencialismo francés. B. Hermenéutica. C. Teoría crítica.
D. Posestructuralismo y posmodernidad. 4. Filosofías de inspiración
cristiana del siglo XX. A. El neotomismo. B. Personalismo cristiano.
C. Otros.

Historia de la Filosofía Peruana y Latinoamericana: 02 créditos

• Finalidad: Esta asignatura le permite al estudiante reflexionar y valorar


distintas corrientes filosóficas del pensamiento latinoamericano entre los
siglos XVI y XX con el fin de vincularlas con problemas importantes para
su propia formación filosófica y teológica.

• Objetivos: 1. Comprender los principales planteamientos de la reflexión


filosófica del Perú y de América Latina desde una perspectiva sistemática,
planteando una posición personal y crítica frente a las distintas corrientes
de pensamiento. 2. Conocer y discutir la pertinencia de las corrientes del
pensamiento más relevantes que han surgido en el Perú y América Latina,
en diálogo con los argumentos de la filosofía clásica. 3. Fundamentar con
argumentos filosóficos un determinado problema, en torno a los conceptos
centrales del pensamiento filosófico peruano y latinoamericano.

• Contenidos: 1. Introducción, 2. Debates de la filosofía colonial: La


escolástica en la colonia; Juan Espinoza Medrano y la naturaleza de los
universales; El problema del probabilismo; Antonio Ruiz de Montoya y la
filosofía mística. 2. El pensamiento de la independencia: Juan Pablo
Vizcardo y Guzmán y los derechos civiles; El humanismo de Hipólito
Unanue; José Baquíjano y Carrillo: la política y la justicia; Toribio
Rodríguez de Mendoza y la educación. 3. El positivismo latinoamericano:
Manuel Gonzáles Prada: la defensa de la ciencia y el positivismo; Mariano
Cornejo y la crítica al positivismo de Comte. 4. La filosofía en el siglo XX:
El socialismo de José Carlos Mariátegui; El pensamiento de Augusto Salazar
Bondy: alienación y liberación; El filosofar latinoamericano de Francisco
Miro Quesada. 5. Reflexiones finales.

Textos clásicos: Filosofía Antigua I: 02 créditos

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Contextualizar la ética de


Aristóteles. 2. Ser capaz de comprender y analizar filosóficamente los
textos propuestos. 3. Relacionar la ética aristotélica con otros sistemas
filosóficos y con el cristianismo.

151
• Contenidos: Introducción a la ética a Nicómaco y claves hermenéuticas
para su comprensión. Lectura y comentario de los libros I-III, VI y X.

Textos clásicos: Filosofía Antigua II: 02 créditos

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Contextualizar el texto, el autor y


la obra que se comenta. 2. Extraer los conceptos filosóficos de textos.
3. Exponer el contenido de los textos trabajados en clase. 4. Expresar los
propios pensamientos sobre los temas dialogados en clase.

• Contenidos: El área de Historia de la Filosofía se prolonga y completa con


la lectura dirigida de textos clásicos de la filosofía antigua: Diálogos de
Fedón y Apología de Sócrates.

Textos clásicos: Filosofía Antigua III: 02 créditos

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Interpretar y comentar la Metafísica


de Aristóteles según el contexto y la historia del autor. 2. Desarrollar la
práctica de estrategias básicas para la lectura y análisis de textos filosóficos.
3. Identificar los principales problemas tratados en los libros de la
Metafísica. 4. Exponer con libertad sus pensamientos e interpretación
personal de los textos y problemas dialogados en clase. 5. Elaborar
resúmenes y comentarios de los libros de la Metafísica y de los temas
realizados en clase.

• Contenidos: Se ofrecerá a los alumnos un espacio de permanente relación


con los textos de la obra la Metafísica de Aristóteles. Se realizará una
aproximación filosófica en lo siguiente: Lectura y comentario de los libros:
I. Bosquejo histórico-contextual del autor y la obra. Principales problemas
aperturados de la obra como son: Crítica a la teoría de las ideas; El ser en
cuanto ser; Teoría de las cuatro causas; Teoría de la substancia; ser en acto
y ser en potencia; Primer motor. Identificación de términos e iniciación en
su traducción al castellano: naturaleza; materia, forma; substancia: causa,
potencia, acto; verdad; fin.

Textos clásicos: Filosofía Medieval I: 02 créditos

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Describir y relacionar la vida y la


obra de San Buenaventura con el contexto de su época. 2. Reconocer y
explicar los fundamentos filosóficos de la contemplación mística en San
Buenaventura. 3. Identificar y describir el recorrido que sigue San
Buenaventura en el Itinerario para dotar de sentido a la criatura y cómo esto
lo lleva a la contemplación.

152
• Contenidos: Introducción a la vida y obras de San Buenaventura. Su
relación con Santo Tomás. Noción de causalidad y criatura. El
ejemplarismo. Relación con los fundamentos de la analogía. Lectura del
“Itinerarium Mentis in Deum” buscando reconocer la consistencia de las
relaciones que emprende Buenaventura.

Textos clásicos: Filosofía Medieval II: 02 créditos

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Describir la vida y obra de Santo


Tomás de Aquino, en su contexto socio-cultural. 2. Explicar la distinción
real entre esencia y acto de ser y dar razón de ella. 3. Señalar algunos errores
que se siguen de la confusión del “ente” y la “esencia”.

• Contenidos: La Edad Media en sus aspectos históricos y académicos. La


Vida de Tomás de Aquino. Rasgos principales de la filosofía tomista:
aportes fundamentales. Ente, esencia y acto de ser. Las intenciones lógicas
(predicables esenciales). Las substancias compuestas. Las substancias
simples. El compuesto humano. La jerarquía ontológica. Los entes
accidentales. Relaciones entre Fe y Razón. Evidencia y Jerarquía.

Textos clásicos: Filosofía Moderna I: 02 créditos

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Contextualizar el texto, el autor y


la obra que se comenta. 2. Extraer los conceptos filosóficos de los textos.
3. Exponer el contenido de los textos trabajados en clase. 4. Expresar los
propios pensamientos sobre los temas dialogados en clase.

• Contenidos: El área de Historia de la Filosofía se prolonga y completa con


la lectura dirigida de textos clásicos de la filosofía moderna. Autor:
Descartes.

Textos clásicos: Filosofía Moderna II: 02 créditos

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Contextualizar el texto, el autor y


la obra que se comenta. 2. Extraer los conceptos filosóficos de los textos.
3. Exponer el contenido de los textos trabajados en clase. 4. Expresar los
propios pensamientos sobre los temas dialogados en clase.

• Contenidos: El área de Historia de la Filosofía Moderna se prolonga y


completa con la lectura dirigida de textos clásicos de la filosofía moderna.
Autor: Kant

153
Textos clásicos: Filosofía Contemporánea I: 02 créditos

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Contextualizar los autores


escogidos, tanto históricamente como dentro de las corrientes principales.
[Link] el contenido de los textos con lo estudiado en Historia de la
Filosofía Contemporánea. 3. Realizar una lectura comprensiva de los textos
propuestos.

• Contenidos: Edith Stein. Emmanuel Mounier. Karol Wojtyla.

Textos clásicos: Filosofía Contemporánea II: 03 créditos

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Conceptualizar el texto y la obra


que se comenta. 2. Extraer los conceptos filosóficos y textos teológicos.
Expresar los propios pensamientos y experiencias sobre los temas
dialogados en clase. 4. El alumno será capaz de describir la situación actual
de la Iglesia y las posibilidades de apertura a la nueva evangelización 5. El
alumno será capaz de explicar la dificultad de dialogar de forma
argumentada con otras formas de pensar.

Textos clásicos: Filosofía Contemporánea III: 02 créditos

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Contextualizar los autores


escogidos, tanto históricamente como dentro de las corrientes principales.
2. Relacionar el contenido de los textos con lo estudiado en Historia de la
Filosofía Contemporánea. 3. Realizar una lectura comprensiva de los textos
propuestos.

• Contenidos: Hans-Georg Gadamer.

Textos clásicos: Filosofía Contemporánea IV: 02 créditos

• Objetivo: El alumno será capaz, además de contextualizar el texto, de


reflexionar sobre el problema de la verdad y del relativismo. Relativismo
gnoseológico fuente del relativismo moral.

• Contenido: John Henry Newman: Razón y Fe. Los fundamentos del


asentimiento.

Introducción a la Filosofía: 03 créditos

• Finalidad: El curso de Introducción a la Filosofía busca iniciar al


estudiante en los fundamentos y en el proceder propio de la filosofía. Se
trata de presentar y dialogar sobre los aspectos básicos de esta disciplina,

154
en orden a comprender la naturaleza de la actividad filosófica, sus preguntas
fundamentales y las distintas ramas que la componen.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Definir y diferenciar la filosofía de


otras ciencias. 2. Describir el objeto material, el objeto formal y el método
de la filosofía. 3. Exponer el origen y actualidad de la filosofía. 4. Expresar
los grandes campos y temas de la filosofía. 5. Relacionar y diferenciar la
filosofía de la fe y la teología. 6. Relacionar la filosofía con su propia vida
clarificando su necesidad para crecer como persona.

• Contenidos: Premisas históricas. La filosofía como estudio de las


cuestiones últimas. Metafísica implícita y saber filosófico. El sentido de la
filosofía en la vida del hombre y en la cultura. Conocimiento filosófico y
ciencia positiva, El método de la filosofía científica, Los grandes temas de
filosofía. La filosofía como sabiduría. Filosofía, fe y teología. El Magisterio
de la Iglesia y la filosofía.

Teodicea/Teología natural: 04 créditos

• Finalidad: Se pretende que el alumno pueda explicar, ante cualquier


persona, la existencia de Dios de forma razonada y argumentada,
haciéndolo pasar a través de los diferentes caminos que se han ido dando a
lo largo de la historia.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Contestar a los siguientes


interrogantes: ¿Se puede hablar de Dios? Dios: ¿Una hipótesis inútil para la
ciencia? Dios. ¿Una proyección del hombre? Dios: ¿Una proyección
alienante? Dios: ¿Una ilusión infantil? ¿Dios ha muerto? Dios: ¿Un
absurdo? Dios ¿Para qué? 2. Definir la Teodicea y su inclusión en la
filosofía. Memorizar y expresar las cinco vías de Santo Tomás. 4. Explicar
otras vías para demostrar la existencia de Dios. 5. Expresar ¿Qué es el mal?
¿Quién lo ha creado? ¿Existe el mal? 6. Diferenciar Agnosticismo de
ateísmo. 7. Identificar las diversas clases de ateísmo. 8. Reconocer las
aportaciones del Personalismo a la Teodicea. 9. Expresar qué y cómo se
puede conocer la naturaleza de Dios. 10. Clasificar y definir los atributos
de Dios. 11. Describir la relación de Dios con el mundo desde el principio
hasta hoy.

• Contenidos: Introducción. Qué es la Teodicea. Teodicea: Filosofía o


Teología. Demostración de la existencia de Dios. Por qué hay muchas
personas que no creen en Dios. Qué dice el Catecismo de la Iglesia Católica
sobre Dios. El ontologismo, el tradicionalismo, el fideísmo y el
agnosticismo. El ateísmo y sus clases. El Personalismo. La naturaleza de
Dios. Los atributos de Dios. Relación de Dios con el mundo. El mal.

155
Metafísica: 04 créditos
• Finalidad: Capacitar al alumno para utilizar la mente con método para
descubrir lo que la metafísica ha ido aportando al hombre a lo largo de la
historia.
• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Identificar el objetivo y el método
de la Metafísica. 2. Definir los principios y fundamentos de la realidad.
3. Analizar y expresar las estructuras básicas de todo lo existente y que
trasciende a los sentidos. 4. Diferenciar las estructuras estáticas de las
dinámicas del ente. 5. Explicar el orden causal de los entes. 6. Describir los
trascendentales del ser. 7. Reconocer y contrastar los grados del ser.
8. Expresar y justificar el concepto de participación.

• Contenidos: Metafísica fundamental, punto de partida y planteamiento del


problema metafísico. Metafísica intramundana: Estructura estática del ente
concreto. Estructura dinámica del ente. El orden causal de los entes.
Metafísica trascendental: El orden trascendental estático. Los
trascendentales del ser. El orden trascendental dinámico de los entes.

Antropología Filosófica I: 04 créditos

• Finalidad: Se pretende que el alumno reflexione sobre la persona y, en


concreto sobre su persona, en todos los aspectos, para encontrar una
dirección y sentido a la misma.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Descubrir una dirección para la


propia existencia. 2. Contestar filosóficamente y por escrito la pregunta
sobre el sentido pleno de la vida. 3. Explicar qué es ser persona y cómo
vivirlo plenamente. 4. Describir las diferentes facetas y dimensiones de la
persona. 5. Descubrir el sentido del trabajo, de las relaciones y de la muerte.
6. Identificar el propio sentido de su vida y como ponerlo en marcha.
7. Entrenarse en la auto-reflexión de sus propios actos. 8. Reconocer formas
de ayudar a descubrirse como persona a otros. 9. Reconocer el cuerpo
humano como lugar de revelación y su relación con el valor absoluto de la
persona 10. Resumir un mínimo de dos libros hasta un máximo de ocho de
una lista de libros de los temas del programa, que se entrega el segundo día
de clase. 11. Contrastar y criticar el origen de la vida humana.

• Contenidos: Introducción. La persona: Hombre y Mujer. Dignidad y


misterio. La naturaleza humana. La estructura de la persona: Corporal,
Psíquica y Espiritual. El cuerpo. La sensibilidad. La afectividad. La
inteligencia. La libertad. El yo personal. Ámbitos dónde el hombre actúa:
La acción en general. El lenguaje. El trabajo. Las relaciones
interpersonales: Persona a Persona. La familia. Relación de la persona con

156
la sociedad. Origen y el destino de la persona. El sentido global de la vida:
Tiempo, muerte e inmortalidad. Las cuestiones últimas y la religión.

Antropología Filosófica II: 04 créditos

• Finalidad: Mostrar la historia del concepto de persona realizado por la


filosofía principalmente en la relación existente entre cuerpo y alma.

• Objetivos: 1. Diferenciar el concepto de ser humano de Oriente respecto al


concepto griego de cuerpo y alma. 2. La antropología bíblica, patrística y
medieval. 3. El cambio de dirección de la antropología en la filosofía
moderna del hombre: del dualismo al monismo. 4. La crisis del concepto de
hombre en la filosofía contemporánea. 5. La psicología actual.

• Contenidos: El concepto de hombre en Oriente y en Grecia. Desarrollo de


la antropología desde el mundo judío al patrístico y medieval. La novedad
de la modernidad respecto al concepto de hombre, el monismo. Crisis actual
del término alma. La psicología sin alma.

Filosofía de la Naturaleza/Cosmología: 03 créditos

• Finalidad: Introducir al alumno en la reflexión filosófica de la naturaleza


y la ciencia.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Explicar el cosmos desde el punto


de vista filosófico en los distintos sistemas. 2. Diferenciar entre filosofía y
ciencia, por sus respectivos métodos de conocimiento y los problemas que
presenta el conocimiento científico de la naturaleza frente a una recta
filosofía, una cosmología cristiana. 3. Esquematizar la evolución histórica
del progreso científico y las diferentes teorías sobre el origen de la
naturaleza. 4. Diferenciar los diferentes métodos y progresos científicos que
se han dado a lo largo de la historia de la ciencia.

• Contenidos: Parte I: Introducción a la Historia de la Ciencia: 1. El mundo


antiguo y la Edad Media. 2. Renacimiento y Edad Moderna. 3. El siglo XIX:
La teoría de la evolución y la institucionalización de la ciencia. 4. La ciencia
contemporánea: relatividad, física cuántica y genética. 5. Las ciencias
sociales. Parte II: Filosofía de la naturaleza: 6. La filosofía de la naturaleza
aristotélica. 7. Filosofía de la naturaleza y la ciencia moderna. 8. El
concepto de naturaleza en el siglo XIX e inicios del s. XX. 9. Teoría de la
relatividad, física cuántica y genética y su impacto en la Filosofía de la
naturaleza. 10. Propuestas filosóficas contemporáneas acerca de la
naturaleza. 11. Cosmología y Filosofía de la naturaleza. 12. Conclusiones:
hacia una comprensión filosófica de la naturaleza. 13. La ciencia antes de

157
la Ciencia moderna. 14. El modelo “clásico” de investigación científica.
15. La caída del neopositivismo: Popper y Kuhn. 16. La Filosofía de la
Ciencia tras Popper y Kuhn. 17. Sociología de la Ciencia y cultura
posmoderna. 18. Cuestiones actuales en Filosofía de la Ciencia. Apéndice
I: Filosofía de las ciencias biológicas. Apéndice ll: Filosofía de las ciencias
sociales y humanas.

Filosofía de la Ciencia: 03 créditos

• Finalidad: Dotar al alumno de un conocimiento básico acerca de la ciencia


moderna, su método y los problemas filosóficos asociados a ella, dándole
herramientas para evaluar y situar críticamente sus resultados.

• Objetivos: 1. Conocer los hitos más importantes de la historia de la Ciencia.


2. Conocer las propuestas más importantes sobre la naturaleza y alcance del
conocimiento científico. 3. Evaluar de manera crítica el alcance y valor de
los resultados de la ciencia moderna. 4. Reconocer la necesidad de la
filosofía en el análisis y evaluación de la ciencia moderna.

• Contenidos: 1. Introducción a la Filosofía de la Ciencia. A. ¿Qué es la


Filosofía de la Ciencia? B. Introducción a la Historia de la Ciencia. 2. El
Concepto de Ciencia antes de la Edad Moderna. A. El método científico
para Aristóteles. B. Otras corrientes de la Antigüedad. 3. El origen de la
Ciencia Moderna. A. Antecedentes medievales. B. El heliocentrismo, la
física aristotélica y el debate sobre salvar las apariencias. C. La nueva
filosofía de la naturaleza: Newton. D. El éxito de la ciencia y las teorías del
conocimiento científico. E. Resumen: Elementos fundamentales de la
ciencia moderna. 4. El modelo clásico de investigación científica. A. La
epistemología neopositivista. B. Ámbito y alcance del método
neopositivista. 5, Primeras alternativas y críticas al neopositivismo. A. El
convencionalismo de Duhem y Poincaré. B. El instrumentalismo de Dewey
y Mach. 6. El falsacionismo de Karl Popper (1902-1994) A. La crítica al
neopositivismo: imposibilidad de confirmar una teoría B. El falsacionismo.
C. La Ciencia según Popper. 7. Historia y Filosofía de la Ciencia: Thomas
Kuhn (1922-1996). A. Las revoluciones científicas: ciencia normal y
revolucionaria. B. La inconmensurabilidad de los paradigmas.
C. Conclusiones. 8. La filosofía de la ciencia tras Popper y Kuhn: Lakatos
y Feyerabend. A. Los programas de investigación Científica de Imre
Lakatos (1922-1974). B. El anarquismo metodológico de Paul Feyerabend
(1924-1994). 9. Los estudios sociales sobre la ciencia. A. La Sociología de
la Ciencia de Merton. B. Reacciones académicas y sociales contra el
cientifismo. C. Tradición europea: sociología y antropología del
conocimiento científico. D. Tradición estadounidense. E. Conclusiones.
10. Introducción a la Filosofía de las ciencias sociales y a la Filosofía de la

158
biología. 11. El panorama actual de la filosofía de la ciencia. A. Realismo
y antirrealismo. B. Filosofía de la ciencia o de las ciencias.
C. Naturalización de la epistemología. D. Las “science wars”.
E. Conclusiones.

Filosofía del conocimiento: 04 créditos

• Finalidad: Conocer, en una perspectiva filosófica, los diferentes procesos


asociados al conocimiento y sus problemas derivados. Valorar la capacidad
del hombre de alcanzar la verdad.

• Objetivos: 1. Identificar los problemas que surgen de considerar el


conocimiento en una perspectiva filosófica: 2. Conocer las principales
respuestas que se han dado a los problemas del conocimiento,
especialmente desde el realismo tomista y la epistemología contemporánea.
3. Descubrir la capacidad y posibilidad de alcanzar conocimiento objetivo
y universal.

• Contenidos: 1. Introducción a la Filosofía del conocimiento. La filosofía


del conocimiento a lo largo de la historia del pensamiento. 2. La sensación.
3. La intelección: la abstracción, el juicio y el razonamiento. 4. La verdad.
5. La justificación. 6. Formas de comprender la realidad.

Lógica I: 04 créditos

• Finalidad: Introducir al alumno en la Lógica filosófica y dotarle de


herramientas conceptuales y metodológicas para afrontar con éxito el
estudio de las demás materias filosóficas.

• Objetivos: 1. Estructurar el pensamiento y el razonamiento de manera


lógica. 2. Analizar y evaluar argumentos y razonamientos filosóficos y
cotidianos. 3. Construir razonamientos válidos lógicamente. 4. Distinguir
entre lógica y otras disciplinas filosóficas.

• Contenidos: 1. Introducción a la Lógica y al estudio filosófico del lenguaje.


2. Proposiciones categóricas, modales y compuestas. 3. El razonamiento o
silogismo. 4. El silogismo categórico. 5. El silogismo hipotético y otras
formas de razonamiento deductivo. 6. La inducción y el razonamiento
basado en ejemplos.

159
Lógica II: 04 créditos

• Finalidad: Perfeccionar la habilidad del alumno para evaluar y construir


correctamente razonamientos y argumentos. Introducirlo en las cuestiones
fundamentales de Filosofía del Lenguaje y Teoría de la Argumentación.
• Objetivos: 1. Comprender la naturaleza del lenguaje y la argumentación
desde una perspectiva filosófica. 2. Evaluar la argumentación filosófica y
real, identificando las falacias más habituales. 3. Ser capaz de elaborar
argumentaciones complejas con éxito, atendiendo a los distintos aspectos
lógicos, dialécticos y retóricos.

• Contenidos: 1. Introducción a la Filosofía del Lenguaje: Semántica y


Pragmática filosófica. 2. Razonamiento no deductivo: el argumento de
autoridad, la argumentación analógica y el razonamiento basado en causas.
3. Introducción a la Teoría de la Argumentación: dimensiones lógica,
dialéctica y retórica.4. Introducción al estudio de las falacias. 5. La
construcción de argumentos complejos y los ensayos argumentativos.

Filosofía Moral I: 04 créditos

• Finalidad: El alumno comprobará en la asignatura, una filosofía práctica y


fundamentada que le permita reflexionar sobre sus actos y los de otras
personas, así como el proceso de formación y crecimiento de la persona a
través de ellos.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Explicar qué es la ética, su método


y objetos material y formal, diferenciándola de la moral. 2. Encuadrar la
ética dentro del saber filosófico. 3. Explicar el proceso de la acción humana
y las estructuras que intervienen, partiendo de la experiencia moral en el
hombre. 4. Identificar los fundamentos de la ética. El origen de las normas
morales: realismo y ética, tipos de necesidad, fundamentos antropológicos,
fin último y felicidad, ley eterna y ley natural. 5. Definir: La conciencia, la
conciencia moral, la relación entre conciencia y ley moral natural, diversas
situaciones de conciencia. 6. Identificar los valores, el valor normativo de
la conciencia, la relación entre el juicio de la conciencia, la verdad y la
acción. Los valores: en sí mismos, en la captación del sujeto y la respuesta
adecuada del sujeto. 7. Expresar que es el sujeto moral: La libertad, la
estructura del acto voluntario, libertad humana y espontaneidad animal,
libre albedrío y libertad de perfección, libertad y respuestas afectivas. 8. Las
fuentes de la moralidad: objeto moral, intención o fin circunstancias,
utilización de las fuentes de la moralidad. Algunas corrientes éticas:
relativismo, éticas utilitaristas, la opción fundamental, moral kantiana,
psicologismo.

160
• Contenidos: Introducción. La experiencia de la moralidad en la vida del
hombre. ¿Qué es la ética?: definiciones, diferenciación entre ética y moral.
Objeto material y formal. Divisiones de la ética. El origen de las normas
morales: realismo y ética, tipos de necesidad, fundamentos antropológicos,
fin último y felicidad, ley eterna y ley natural. La conciencia: definición de
términos. Conciencia moral, juicio, verdad y acción. La libertad, su
estructura, diferencia de la espontaneidad animal, libertad para la
perfección. Los valores. Las fuentes de la moralidad: objeto moral, la
intención o fin, circunstancias. Corrientes éticas actuales.

Filosofía Moral II: 02 créditos

• Finalidad: Fijar el estatuto epistemológico de la moral, respecto a su objeto


formal. Valorar críticamente las éticas contemporáneas. Separar la
normativa moral del resto de normativas. Los ejes de la
interdisciplinariedad.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Describir los diversos modelos de


fundamentación de la moral según las posiciones teológicas, científicas
filosóficas. 2. Explicar la fundamentación científica de la ética. 3. Exponer
las principales teorías éticas actuales. 4. Distinguir la normativa ética del
resto de normativas.

• Contenidos: Las características propias de la teoría ética. La determinación


de la moralidad de los actos. Relativismo moral y universalismo ético. La
moral de género y la determinación de la especie y su aplicación a la
Bioética.

Ética especial: 02 créditos

• Finalidad: Introducción en la ética social. La felicidad lograda a través de


las relaciones entre las personas a lo largo de la vida.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Describir el contenido de la vida


buena. 2. Diferenciar y definir la ética relacional con Dios y con los
hombres. 3. Explicar la solidaridad como resultado del reconocimiento de
Dios y del principio personalista. 4. Definir el Bien común partiendo de los
deberes y derechos humanos. 5. Presentar la solidaridad como una
alternativa al individualismo, colectivismo y particularismo. 6. Explicar el
papel y las relaciones que se establecen en las sociedades humanas
fundamentales: Las comunidades de amistad, en el matrimonio y en la
familia, como lugares de crecimiento ético y personal. 7. Describir el
sentido y el deber en el trabajo y el tipo de relaciones que se establecen.
8. Expresar las aplicaciones de la virtud social de la justicia en los campos

161
político, económico y social. 9. Clarificar la responsabilidad sobre el
crecimiento de las personas en los diversos campos sociales.

• Contenidos: Definición del hombre como ser social y su relación con la


ética. Los derechos y deberes humanos. El bien común. La solidaridad
frente a las diversas formas de vida social. El comportamiento de la persona
en las comunidades a las que pertenece: la familia, la amistad el noviazgo
y el matrimonio. El trabajo como medio de relación personal y social.

Filosofía de la Historia: 02 créditos

• Finalidad: Se pretende una reflexión crítica sobre el conocimiento


histórico, su interpretación y sentido.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Reconocer y expresar el papel de la


filosofía en la problemática de la historia. 2. Describir las principales
aportaciones hechas por la filosofía desde las diferentes concepciones,
escuelas y métodos.

• Contenidos: La historicidad y el conocimiento histórico. Modelos


historiológicos. Concepción cristiana de la historia. La filosofía de la
historia en diferentes autores: Platón, San Agustín, Vico, Voltaire, Hegel,
Comte. Marx. Dilthey. El concepto de historia en la Biblia. La concepción
del tiempo en la historia. Naturaleza e historia. El final de la historia.

Filosofía y Teología en el Medioevo: 02 créditos

• Finalidad: Reconocer y profundizar sobre el desarrollo del pensamiento


medieval caracterizado por las aportaciones de la filosofía y la teología,
particularmente en los siglos XI al XII.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Describir los cambios producidos


en la Filosofía y en la Teología del s. XII y su confrontación con el
platonismo. 2. Diferenciar las aportaciones del mundo hebreo y árabe.
3. Identificar y describir el itinerario de la enseñanza de la teología seguido
por las distintas escuelas de siglo XII. 4. Expresar la confrontación surgida
por los diversos modos de emplear la lógica. 5. Describir la unión de las dos
direcciones seguidas por el aristotelismo y su encuentro en la universidad
en el s. XIII. 6. Diferenciar La teoría epistemológica de Buenaventura y
Tomás. 7. Expresar las diversas propuestas para la demostración de la
existencia de Dios.

• Contenidos: El siglo XII sus innovaciones y conflictos: De la escuela


monástica a la catedralicia. Confrontación con el platonismo. Teología y

162
filosofía en el mundo árabe y hebraico. La planificación de la enseñanza de
la teología en las escuelas del siglo XII: Pedro Abelardo, Hugo de san
Víctor, Pedro Lombardo. La disputa sobre el uso de la lógica. Nacimiento
de la universidad y aristotelismo árabe-latino. La producción literaria del
siglo XIII. La teoría epistemológica de Buenaventura y Tomás. Propuestas
de la demostración de la existencia de Dios.

Filosofía Patrística: 02 créditos

• Finalidad: El curso busca conocer el desarrollo de la reflexión filosófica


en el tiempo de los Padres de la Iglesia. Una novedosa forma de pensar que
nace de la valorización del pensamiento griego en la experiencia cristiana,
y de la que surge una nueva mirada hacia los problemas la realidad. Una
realidad que ahora se funda en la persona de Cristo que ilumina el
pensamiento racional (Revelación), sin obstaculizarlo, sino más bien,
siendo “estrella directriz” de la razón humana.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Profundizar y reflexionar los textos


de los padres de la Iglesia. 2. Analizar y explicar los temas fundamentales
en los que desarrollan el pensar filosófico.

• Contenidos: 1. Encuentro entre la fe y la razón. 2. Padres latinos: a. San


Justino. b. San Agustín de Hipona. c. San Ireneo de Lyon. d. San León
Magno. e. Tertuliano 3. Padres Orientales: a. Orígenes. b. San Atanasio.
c. San Cirilo de Alejandría. d. San Gregorio Nacianceno. e. Leoncio de
Bizancio.

Fenomenología de la Religión. Historia de las Religiones: 02 créditos

• Finalidad: El alumno observará que el hombre es un ser religioso y como


se ha manifestado a lo largo de la historia y en concreto en América.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Definir Fenomenología de la


Religión. 2. Explicar el origen de la religión. 3. Expresar el Hecho religioso
y sus factores. 4. Describir la actitud y expresiones religiosas. 5. Reconocer
las dimensiones histórica y social de las religiones. 6. Identificar y comparar
las características principales de las grandes religiones. 7. Explicar las
religiones autóctonas de América.

• Contenidos: La Fenomenología de la religión y su método. La religión en


nuestro mundo: origen y tipos de religión; magia, religión natural y
revelada, cristianismo. La sociedad secular: desacralización,
descristianización y crisis de fe. El Hecho Religioso y factores que lo
determinan: Lo Sagrado, el misterio y Hierofantas. Actitud y expresiones

163
religiosas: Símbolo y lenguaje religioso. Mito, rito, oración y sacrificio.
Fiestas y actividades religiosas. Dimensión histórica y social. Las
relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas: Declaración Nostra
Eatate y Dóminus Iesus. Religiones místicas: El Hinduismo y Budismo: Su
relación y su mundo. Religiones proféticas: El Islam: historia obligaciones,
sectas y corrientes. Criterios de discernimientos cristianos. El Judaísmo:
Fuentes, el culto, fiestas y costumbres. El Cristianismo: y su relación con
otras religiones. Religiones autóctonas de América: Étnico tradicionales,
mayas, aztecas e incas. El problema de los sincretismos actuales. El
fenómeno de las sectas y la actitud de la Iglesia: La New Age.

Psicología General y Religiosa: 02 créditos

• Finalidad: Se pretende introducir al alumno en los conceptos de la ciencia


psicológica, sus ramas y teorías y su aplicación a la Religión, así como
analizar el fenómeno religioso desde la psicología, y los procesos de
maduración y religiosidad, preguntándose por las motivaciones que
impulsan a algunas personas hacia la adhesión religiosa.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Definir la Psicología, su objeto y


sus métodos. 2. Explicar la división de la Psicología. 3. Describir las teorías
sobre la personalidad y el carácter. 4. Saber definir las tareas de la
psicología de la religión, así como los grandes rasgos y escuelas que la
caracterizan. 5. Describir a problemática psicológica de la conducta
religiosa en las diversas fases del desarrollo de la persona, desde la
predisposición infantil hasta la opción madura del adulto. 6. Analizar los
principales modelos psicológicos de conversión religiosa.

• Contenidos: Definición, objeto y métodos de la Psicología. El


comportamiento y sus etapas de desarrollo. Factores del comportamiento.
Definición, fundamento y teorías de la personalidad. Temperamento y
Carácter. Definición de Psicología de la Religión. Estatuto epistemológico:
naturaleza, objeto, alcance, límites y métodos. La historia de la Psicología
de la Religión: enfoques, escuelas y autores. Elementos significativos para
una definición psicológica de la religiosidad. Las propuestas de: psicología
pragmática de W. James. Génesis psicológica de la religiosidad. Modelos
de teoría de las motivaciones de la actitud y el comportamiento religioso
Freud (tradición psicoanalítica), Jung (tradición analítica), Fromm (fe
humanista), James (tradición pragmática), Maslow (experiencias limite),
Allport (sentimiento religioso), Frankl (sentido de la vida). Psico-genética
de la religiosidad. Estructuración de la imagen de Dios a partir de las figuras
paterna y materna. El Dios de la omnipotencia narcisista. La conversión de
la personalidad: modelos interpretativos de A. Vergote, W. James y L. R.
Rambo.

164
Antropología Cultural Americana: 02 créditos

• Finalidad: Se pretende introducir al alumno en la ciencia y su aplicación


concreta al país.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Describir el ámbito de la


Antropología cultural, a través de la evolución cultural en América.
2. Expresar los aspectos culturales de las diferentes Regiones del Perú:
tradiciones, religiosidad natural y sincretismo. 3. Descubrir la diversidad
etnolingüística y la labor misionera realizada a través de los siglos en la
Amazonía.

• Contenidos: Historia de la Antropología, Antropología Física: Origen y


evolución del hombre americano. Antropología social y cultural: ámbito,
relaciones de parentesco y compadrazgo. El Perú, heterogeneidad
sociocultural: tradiciones, fiestas populares, religiosidad popular,
dualismos, sincretismos. La Amazonía, diversidad etnolingüística, labor
misionera. El Evangelio y la cultura. La inculturación. La sociedad peruana:
el lenguaje de la nueva cultura.

Estética: 03 créditos

• Finalidad: Se pretende que el alumno coja un nuevo concepto de lo bello


como expresión de los seres creados y sus diversas manifestaciones.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Definir Estética como realidad


ontológica y existencial. 2. Identificar y evaluar la belleza como forma de
conocimiento. 3. Expresar de forma crítica la reducción y devaluación de la
noción de belleza en la época contemporánea. 4. Analizar las distintas
formas de manifestación de la belleza: en el arte, en la liturgia, en la
santidad de vida.

• Contenidos: La belleza se manifiesta y toma forma en el hombre y en sus


obras. Recorrido por las principales corrientes estéticas. Elaboración de una
teoría de lo bello y del arte capaz de responder a la unidad del hombre y de
dar razón de su corporeidad, de la experiencia estética, de la trascendencia
transluminosa, de la belleza ontológica, de la expresión artística y de la
educación estética, en el contexto de la vida ética y religiosa. La estética,
como una ciencia normativa de la sensibilidad humana, antropológicamente
hablando, y una primera aproximación al Misterio de la Redención en
Cristo y a su actualización-perpetuación en la Celebración de la Iglesia.

165
Razón y la fe cristiana: 02 créditos

• Finalidad: Introducir a los alumnos en las relaciones entre la fe y la razón


que han surgido a lo largo de la historia para que así pueda comprender la
necesidad de dar razón de su esperanza en una búsqueda sincera de la
verdad, abierta siempre al diálogo con las tendencias del mundo hodierno.
Ello se apreciará también en el acercamiento a otras disciplinas tanto de la
Ciencia como de la Filosofía.

• Objetivos: 1. Comprender las relaciones que han surgido entre la razón y


la fe cristiana a lo largo de la historia. 2. Desarrollar con destreza la
capacidad de armonizar los conocimientos adquiridos por la luz de la razón
natural con los contenidos de la fe cristiana. 3. Formar la actitud de diálogo
frente a diversas formas de pensar para fomentar la búsqueda sincera de la
verdad.

• Contenido: Introducción.1. Razón y fe cristina. 2. Bosquejo histórico.


3. Relación entre razón y fe cristiana. 4. Estudio interdisciplinario: ciencia,
filosofía y teología. 5. Diálogo entre razón y fe cristiana. 6. Cometidos
actuales. 7. Conclusiones.

C. MATERIAS ETAPA CONFIGURADORA (Estudios teológicos)

Griego I, II: 03 créditos

• Finalidad: El curso pretende estudiar los rudimentos del griego en vistas a


comprender el sentido de algunos textos del Nuevo Testamento,
especialmente, o, al menos poder comprender las razones que esgrimen los
comentadores del Nuevo Testamento. Por el carácter práctico
eminentemente que tiene, y porque esa lengua carece de las dificultades del
hipérbaton latino, se avanza rápidamente. Paralelamente se puede comenzar
a comprender algunas frases bíblicas que sirven de ejemplo al avance
conseguido, aunque eso lo podemos hacer en la misma sesión escolar,
dejando para las tareas cosas más fáciles, así como somero vocabulario.

• Contenidos: 1. Usar correctamente las declinaciones y la voz activa, pasiva


y media de los tiempos regulares teniendo el suficiente dominio de las raíces
para buscarlas en el diccionario. Estará el alumno en disposición de poder
proseguir su estudio de la lengua griega hasta poder enfrentarse con los
textos neotestamentarios y patrísticos. Habrá adquirido de algún modo una
familiaridad con frases del nuevo testamento y el sentido de los conceptos.
Objetivo específico. Que alumno comprenda las relaciones entre la lengua
griega y el castellano. Que pueda distinguir las partes de la oración y el

166
empleo de los instrumentos lingüísticos griegos que esté en disposición de
distinguir el sentido de las frases bíblicas al menos en su significado literal.
Empezará con las oraciones compuestas

Hebreo I, II: 02 créditos

• Finalidad: Esta asignatura tiene como finalidad exponer los elementos


básicos de la lengua hebrea. A lo largo del semestre se expondrá a los
alumnos: el alfabeto y los sonidos en el hebreo bíblico, la morfología y la
sintaxis, y los verbos en la lengua hebrea. También, se pondrá énfasis en las
traducciones de algunos textos bíblicos.

• Contenidos: Iniciación al hebreo: Se desarrolla un trabajo pedagógico


personalizado siguiendo los apuntes, esquemas, ejercicios y resúmenes
preparados por el profesor.

Metodología Teológica: 02 créditos

• Finalidad: Supuestos los conocimientos y la práctica de la metodología de


la investigación científica en general, se busca introducir en la metodología
específicamente teológica.

• Objetivos: El alumno será capacitado para reconocer y valorar los


principios básicos de la metodología teológica actual. Adquirirá los
instrumentos necesarios para el desarrollo de un trabajo de investigación
teológica. Deberá alcanzar las habilidades básicas necesarias para poder
comunicar los resultados del trabajo teológico.

• Contenidos: 1. Fe y razón: las dos alas de la Teología. 2. Teología, teólogos


y método teológico. 3. Estudio de la Teología. 4. Historia del método
teológico. 5. Fuentes de la Teología. 6. Esquema para “Crede ut intelligas.
lntellige ut credas”. 7. Comunicación de lo “contemplado”. Metodología:
Exposición participativa del temario. Realización, bajo tutoría, de trabajos
grupales y de trabajos personales.

Introducción a la Sagrada Escritura: 04 créditos

• Finalidad: Introducir a los alumnos en el estudio y conocimiento de la


Sagrada Escritura, su valor e importancia como parte constitutiva del
depósito de la Revelación y para la vida del creyente

• Objetivos: 1. Procurar los conocimientos bíblicos básicos para la lectura


científica de la Biblia 2. Ofrecer la preparación adecuada para seguir el
estudio de las materias bíblicas del curso Teológico 3. Introducir en el

167
contenido divino de la Biblia para su aprovechamiento espiritual
4. Informar sobre la problemática actual de los tratados clásicos.

• Contenidos: 1. Tratado de Inspiración: El criterio, existencia, naturaleza y


consecuencias. 2. Tratado del Canon: Introducción y panorama general:
Conceptos; Canon del Antiguo y del Nuevo Testamento; Los Libros
apócrifos. 3. Tratado del Texto: Texto del Antiguo Testamento; Texto del
Nuevo Testamento; Las traducciones; Critica textual. 4. Tratado de
Hermenéutica: Métodos y acercamientos para la interpretación; Cuestiones
de hermenéutica; Dimensiones características de la interpretación Católica;
Interpretación de la Biblia en la vida de la Iglesia.

Pentateuco: 04 créditos

• Finalidad: Introducir a los alumnos en el estudio del origen y el proceso de


formación del Pentateuco y de sus distintas tradiciones teológicas
inculcándoles una profunda estima por la Sagrada Escritura. Proporcionar
a los alumnos los elementos básicos para poder comprender los diversos
libros del Pentateuco tanto a nivel diacrónico como sincrónico y lograr una
síntesis teológica de los mismos.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Explicar la teología del Pentateuco


y su estilo literario, descubriendo los elementos que preparan la
comprensión del misterio de Cristo. 2. Comprender los contenidos
ofrecidos en las lecciones, así como la lectura y reflexión personal de los
textos bíblicos y de otras lecturas personales indicadas.

• Contenidos: 1. Introducción General al Pentateuco (Terminología,


características, composición, historia de las formas, aspectos de la
investigación actual). 2. Presentación y Teología de los libros del
Pentateuco. 3. Historia del texto y su redacción. 4. Estructura y temas
principales. [Link]ía. 6. Exégesis de textos particularmente
significativos.

Libros Históricos: 04 créditos

• Finalidad: En esta asignatura brinda a los alumnos las claves


fundamentales para una lectura adecuada de los libros históricos que son
una serie variada, cuyo primer grupo se vincula al Deuteronomio, y el resto
se divide en historia cronística, episódica y finalmente de los macabeos.

• Contenidos: Los libros proféticos anteriores. Visión teológica de la


historia. Introducción, estructura y contenido teológico de cada libro de la
historia deuteronomista (Jos, Jc, 1-2 S, 1-2 R). La historia del cronista

168
(1-2 Cro). Introducción a Esdras y Nehemías. Los libros históricos en el
Leccionario Dominical.

Profetas: 04 créditos

• Finalidad: Introducir a los alumnos en el estudio y conocimiento de la


historia, obra y mensaje de los profetas de Israel, consignados en los libros
bíblicos y su importancia radical para comprender la fe monoteísta, la
teología de la Ley y el valor de la mediación intercesora de la persona del
profeta.

• Objetivos: 1. Procurar los conocimientos bíblicos, epistemológica y


científicamente actualizados del mensaje de la predicación profética del
Antiguo Testamento en su contexto cronológico histórico - geográfico y en
su cualidad literaria. 2. Ofrecer la preparación adecuada para la
profundización de los contenidos de la fe en su paso de un Testamento a
otro. 3. Introducir en el contenido divino del mensaje profético para su
aprovechamiento espiritual. 4. Informar sobre los valores teológicos de la
literatura judía extrabíblica antigua en relación a la interpretación de los
oráculos proféticos.

• Contenidos: El profetismo en Israel. La literatura profética. La doctrina de


los profetas. La profecía y la nueva economía. Estudio exegético teológico
de textos proféticos seleccionados.

Salmos y Sapienciales: 04 créditos

• Finalidad: Introducir a los alumnos en el estudio y conocimiento de la


sabiduría de Israel, consignada en los libros considerados sapienciales, así
como del valor teológico y espiritual del Salterio.

• Objetivos: 1. Procurar los conocimientos bíblicos de los Salmos y la


tradición de los sabios. 2. Comprender la formación del salterio y de sus
diversas etapas, traducciones y tradiciones. 3. Introducir en el contenido de
los Salmos y de la sabiduría de Israel para su aprovechamiento espiritual
desde la interpretación judía y patrística. 4. Profundizar en la Trasposición
cristiana del Salterio y de las enseñanzas sapienciales.

• Contenidos: El libro de los Salmos: Cuestiones introductoria generales;


Historia de la interpretación; Aspectos literarios. Aspectos teológicos. Los
Salmos en el Nuevo Testamento. Recepción de los Salmos en la Iglesia. Los
Libros Sapienciales: Introducción a la literatura sapiencial. La Sabiduría de
Israel. Contenido de los libros sapienciales; Los libros Sapienciales y el
Nuevo Testamento y su recepción en la Iglesia.

169
Sinópticos y Hechos de los Apóstoles: 04 créditos

• Finalidad: Introducir a los alumnos en el estudio del origen y proceso de


formación de los evangelios sinópticos y los Hechos de los Apóstoles
inculcándoles una profunda estima por la Sagrada Escritura. Proporcionar
a los alumnos elementos básicos para poder comprender dichos evangelios
tanto a nivel diacrónico como sincrónico y lograr una síntesis teológica de
los mismos.

• Objetivos: 1. Conocer la teología de los Sinópticos y de los Hechos de los


Apóstoles, su contexto literario y proceso de formación. 2. Asimilar los
contenidos, así como la lectura y reflexión personal de los textos de otras
lecturas personales indicadas.

• Contenidos: 1. Introducción: del Evangelio a los Evangelios. [Link]ón


oral y tradición escrita. 3. La cuestión sinóptica. 4. El ambiente histórico-
geográfico de los Evangelios. 5. Presentación y Teología de cada uno de los
evangelios Sinópticos. 6. Trama Narrativa. Forma del Evangelio.
7. Exégesis de un pasaje escogido. 8. Principales motivos teológicos.
9. Coordenadas histórico-ambientales. 10. Los Hechos de los Apóstoles:
Introducción y cuestiones clásicas: Autor, tiempo de composición, lugar,
destinatarios, estructura y propósito; Plan literario y teológico: Unidad de
los Hechos de los Apóstoles y el evangelio de S. Lucas; Aspectos
teológicos; Lectura exegético - teológica del libro.

Escritos Joánicos: 04 créditos

• Finalidad: Introducir a los alumnos en el estudio y conocimiento de la


tradición de Joánica consignada en el Cuarto Evangelio, en las tres cartas y
en el libro del Apocalipsis a fin de acercarlos a sus contenidos teológicos y
a su herencia espiritual para la vida cristiana.

• Objetivos: 1. Procurar los conocimientos bíblicos básicos para la lectura


del Cuarto evangelio. 2. Ofrecer la preparación adecuada para el estudio
comparado de los escritos Joánicos. 3. Introducir en el contenido teológico
de estos escritos para su aprovechamiento espiritual. 4. Informar sobre la
problemática actual de crítica literaria y exegética.

• Contenidos: Evangelio: Introducción general a los escritos joánicos.


Estructura, contenido y exposición del Evangelio; cuestiones teológicas.
Las cartas de Juan: cuestiones introductorias; mensaje y contenido
teológico. Apocalipsis: Cuestiones introductorias; Significado literario y
teológico; estructura y contenido del libro; actualización. Comentario y
exégesis de textos escogidos de los escritos joánicos.

170
Cartas de San Pablo: 04 créditos

• Finalidad: Introducir a los alumnos en el estudio y conocimiento de la


tradición paulina en el “Corpus Paulinum”, acercándolos a sus contenidos
teológicos y a su herencia espiritual para la vida cristiana.

• Objetivos: 1. Informar los conocimientos básicos sobre la vida del Apóstol


San Pablo; de los contextos culturales, sociales y religiosos de sus
comunidades, de sus cartas y de su teología. 2. Detectar las grandes líneas
de la evolución del pensamiento paulino y su incorporación al patrimonio
de la Iglesia. 3. Procurar los conocimientos necesarios para identificar las
líneas teológicas que recorren los escritos del “Corpus Paulinum”.

• Contenidos: San Pablo: vida, obra y mensaje; la figura del Apóstol y su


vocación; la actividad misionera; Los escritos paulinos: cuestiones
generales y mensaje teológico; puntos centrales de la “doctrina teológica”
paulina.

Carta a los Hebreos y Cartas Católicas: 04 créditos

• Finalidad: Introducir a los alumnos en el estudio y conocimiento de la


Carta a los Hebreos y de las epístolas católicas, su importancia significado
teológico para la vida del pueblo de Dios.

• Objetivos: 1. Procurar los conocimientos bíblicos básicos para la lectura


científica de los libros. 2. Ofrecer la preparación adecuada para seguir el
estudio exegético y teológico de los textos sagrados y su relación con los
otros escritos Neotestamentarios. 3. Informar sobre la problemática actual
de los libros bíblicos en estudio. 4. Introducir en el contenido divino de la
Carta a los Hebreos y de las epístolas católicas para su aprovechamiento
espiritual.

• Contenidos: Introducción, estructura literaria; temas principales: Teología


de la carta a los Hebreos a la luz del tema central de su contenido: el
sacerdocio de Cristo, Hijo de Dios y totalmente uno de los nuestros, que
nos abre, con su vida ofrecida en sacrificio, el acceso a Dios con nuestros
hermanos; exégesis de los principales textos de Hebreos.

Síntesis Teológica Bíblica del Antiguo Testamento: 02 créditos

• Finalidad: El curso pretende dar a conocer al estudiante los hilos teológicos


conductores que entrecruzan los libros bíblicos del Antiguo Testamento y
su unidad con el Nuevo.

171
• Objetivos: 1. Procurar los conocimientos bíblicos para la lectura teológica
del Antiguo Testamento 2. Ofrecer la síntesis adecuada para profundizar en
los temas fundamentales del Antiguo Testamento 3. Introducir en el
contenido y la unidad de toda la Escritura 4. Informar sobre el valor propio
de revelación del Antiguo Testamento.

• Contenidos: Cuestiones introductorias; valor permanente del Antiguo


testamento; el Antiguo Testamento como testimonio de la pedagogía
divina; Unidad del Antiguo y Nuevo Testamento; Análisis Teológico del
Antiguo Testamento: La Literatura Histórica; la Literatura profética; la
literatura sapiencial; la literatura Judaica Antigua; síntesis sistemática de
teología bíblica: Revelación de Dios; La elección de Israel; Las promesas;
la Alianza.

Síntesis Teológica Nuevo Testamento: 02 créditos

• Finalidad: El curso pretende dar a conocer al estudiante los hilos teológicos


conductores que entrecruzan los libros bíblicos del Nuevo Testamento y su
unidad con el Antiguo.

• Objetivos: 1. Procurar los conocimientos bíblicos para la lectura teológica


del Nuevo Testamento 2. Ofrecer la síntesis adecuada para profundizar en
los temas fundamentales del Nuevo Testamento 3. Introducir en el
contenido y la unidad de toda la Escritura 4. Informar sobre la excelencia
de la Palabra de Dios contenida en el Nuevo Testamento.

• Contenidos: Cuestiones introductorias: excelencia del Nuevo Testamento,


los Evangelios, los escritos apostólicos del Nuevo Testamento: La unidad
del Antiguo y del Nuevo Testamento; Análisis Teológico del Nuevo
Testamento: La teología del apóstol Pablo, los Sinópticos y sus
concepciones teológicas, la teología de los escritos Joánicos, la teología del
Apocalipsis, la teología de las cartas católicas; síntesis sistemática de
teología bíblica: Dios, libertador y salvador, la Ley, muerte y vida, la
oración y el culto, Jerusalén y el Templo.

Introducción a la Liturgia: 04 créditos

• Finalidad: El curso pretende que el alumno adquiera los elementos básicos


que le capaciten para tener una visión general de la Liturgia de la Iglesia y
que conozca los instrumentos necesarios para una posterior profundización.
Además, que sepa situar el estudio de la Liturgia en el contexto general de
los estudios teológicos y en el marco de la vida cristiana.

172
• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Describir la Liturgia de la Iglesia y
su naturaleza. 2. Explicar y analizar el desarrollo histórico de la Liturgia.
3. Identificar y describir los elementos que configuran la Liturgia como
actualización del Misterio Pascual de Cristo. 4. Analizar las dimensiones
que configuran las Acciones Litúrgicas.

• Contenidos: 1. Qué es y qué no es liturgia? Definición de liturgia (La


palabra “liturgia”. Dos fronteras: Devociones y Catequesis-Predicación.
Definición de Liturgia. La ciencia de la liturgia). 2. Las acciones litúrgicas
y la Historia de la Salvación (El culto y el AT. La Liturgia y el Misterio
Pascual de Cristo. La Liturgia y la Iglesia). 3. Historia de la Liturgia (Del
culto judío a Jesús y la edad apostólica. La época patrística y las familias
litúrgicas. La liturgia Romana desde la Edad Media hasta Trento. Siglos
XVI-XIX. Movimiento litúrgico - Concilio Vaticano II - El “hoy” de la
liturgia). 4. Naturaleza de las acciones litúrgicas (Fuente: SC 5-13. Primera
aproximación “fenomenológica”. La Liturgia cristiana, absoluta
originalidad. Los grandes principios de la Liturgia. Interferencias litúrgicas,
argumentos no litúrgicos. Validez, Licitud y Participación. Palabra-
Liturgia-Comunidad. Dogma-Liturgia-Vida. Teología-Liturgia-
Catequesis). 5. Comunicación del Misterio Pascual de Cristo (Esposo-
Cabeza-Presidente-Ministros. Esposa-Cuerpo-Asamblea. Signos: gestos,
actitudes y cosas materiales. Arte sagrado. Palabras: Escritura, lectura,
homilía, himnos y oraciones. Lengua vernácula. Canto y música. Lugar de
la celebración).

Año Litúrgico: 02 créditos

• Finalidad: El curso, supuestos los conocimientos generales de Liturgia,


pretende que se conozcan los principios teológicos y pastorales que definen
el Año Litúrgico.

• Objetivos: El alumno será capaz de 1. Explicar el desarrollo del histórico


del Año Litúrgico. 2. Definir las normas que lo rigen después de la reforma
del Concilio Vaticano II. 3. Analizar y resolver los diversos casos en los
que en la práctica coinciden celebraciones litúrgicas.

• Contenidos: Historia de la formación del Año Litúrgico y estudio


comparativo en los diversos ritos. La reforma del Año Litúrgico a través de
los textos del Concilio Vaticano II y de los documentos posteriores. Trabajo
teórico-práctico sobre las “Normas universales sobre el año litúrgico y el
calendario”.

173
Liturgia de las Horas: 02 créditos

• Finalidad: El curso, conocidos los principios generales de la Liturgia,


pretende que el alumno conozca y valore la importancia de la Liturgia de
las Horas en la vida de la Iglesia y del cristiano.

• Objetivos: El alumno será capaz de: I Explicar la importancia teológica y


pastoral de la Liturgia de las Horas. 2. Mostrar capacidad para la adecuada
utilización de esta Acción Litúrgica.

• Contenidos: Después de una breve introducción sobre la historia de la


Liturgia de las Horas y de un estudio comparativo de la misma en los
diversos ritos, se trabaja directamente sobre la Ordenación General de la
Liturgia de las Horas y sus documentos de promulgación (Const. Apost.
Laudis canticum), considerando las implicaciones teológicas, celebrativas
y pastorales.

Homilética: 02 créditos

• Finalidad: Es la asignatura que presenta al alumno el arte de hacer una


homilía desde la composición, reglas de elaboración, contenidos, estilos y
la correcta predicación del discurso religioso.

• Contenidos: Introducción: Lc 4,16-22, un modelo evangélico de homilía.


El sentido pascual del mismo. Naturaleza de la homilía: Correspondencia
entre la mesa de la Palabra y la mesa Eucarística. Los diversos tipos de
predicación. Qué no es la homilía. Estructura mistagógica de la homilía. El
homileta. Documentación litúrgica reciente sobre la homilía. Sacrosantum
Concilium. Inter Oecumenici. Introducción General del Misal Romano.
Leccionario. Código de Derecho Canónico. El documento del CELAM
1983. El documento de la Conferencia Episcopal Española 1983. La
homilía en la Biblia. Desde los Orígenes a Esdras. Desde Esdras a
Jesucristo. La homilía sinagogal. La homilía en el Nuevo Testamento. La
homilía en la Historia de la Iglesia. Época Patrística. Época Medieval.
Época Moderna. Época Contemporánea. Problemas de la homilía hoy.
Nuevas formas de actualización de la Palabra de Dios.

Historia del Arte Cristiano: 02 créditos

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Definir que es el arte. 2. Reconocer


las etapas del Arte. 3. Formular la ligazón del arte y la cultura. 4. Relacionar
las características del arte en América en las diferentes épocas.
5. Relacionar la arquitectura, iconografía y pintura del arte cristiano en las
diferentes etapas.

174
• Contenidos: Introducción: Teoría y función del arte. Panorámica general
de la historia del Arte. I. Historia del Arte: Arte rupestre. Culturas antiguas:
Caldea, Siria, Mesopotamia y Fenicia. Egipto. Grecia y Roma. Bizancio.
Otras culturas: India, China y el mundo musulmán. Arte en América:
precolombino, colonial, moderno y contemporáneo. La situación del Arte
en el mundo actual. II. Historia del Arte Cristiano: Arte y cristianismo.
Concilio Vaticano II y el arte cristiano. El primer arte cristiano
(arquitectura, iconografía y símbolos paleocristianos). El arte cristiano en
la época constantiniana. La edad de oro del arte bizantino. La iconografía y
la pintura. Arquitectura, pintura y escultura del románico, gótico,
renacimiento y barroco. La Iglesia en América: el arte colonial. La época
moderna. La corriente “simbólica”. El arte cristiano en la actualidad: Tercer
Milenio y Nueva Evangelización.

Teología Fundamental: 04 créditos

• Finalidad: Poner a los alumnos por primera vez en contacto directo con la
teología. Se exponen los fundamentos de la teología.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Comprender y explicar los


contenidos fundamentales de la revelación bíblica. 2. Identificar y describir
la estructura de la misma teología fundamental y de la teología en general,
especialmente en lo referente a la dogmática. 3. Analizar y manejar la
Sagrada Escritura y la Tradición como fuentes de la revelación.

Antropología teológica: 04 créditos

• Finalidad: Visión cristiana del hombre, aunque también de todos los seres
creados.

• Contenidos: 1. La creación y el pecado original. 2. La acción de la gracia.

Dios Uno y Trino: 04 créditos

• Finalidad: Analizar y profundizar el misterio de la Trinidad a lo largo del


tiempo.
• Contenidos: 1. El misterio de Dios. 2. La doctrina de la Iglesia. 3. Diversos
caminos para el conocimiento de Dios. 4. El Dios de la antigua alianza.
5. Concepto y naturaleza de la revelación. 6. El hecho de la revelación de
Dios en Israel. 7. El monoteísmo de Israel. 8. El ser de Dios. 9. El Dios de
Israel, aliado del hombre. 10. La alianza en Israel. 11. Algunos principios
elementales que apuntan a la Trinidad en el Antiguo Testamento. 12. La
paternidad de Dios. 13. La inmanencia de Dios: las mediaciones. 14. La
revelación del Dios de la Nueva Alianza. 15. La fe en Jesús.16. EI Dios

175
manifestado en Jesús. 17. EI Dios revelado en los Evangelios.18. El Dios
revelado en san Pablo. 19. El Dios revelado en san Juan. 20. El Dios
revelado en el Apocalipsis. 21. La revelación de la Santísima Trinidad.
22. La relación de Jesús con el Padre. 23. Jesús y el Espíritu Santo. 24. La
predicación de la Trinidad en la Iglesia primitiva. 25. La Trinidad en la
liturgia. 26. Formulación del dogma de la Santísima Trinidad. 27. Los
Padres apologistas. 28. Las herejías. 29. El Magisterio de la Iglesia. 30. La
cuestión del Filioque. 31. El dogma de la Trinidad.

Cristología I-II: 04 créditos

• Finalidad: Esta asignatura profundiza en el conocimiento de la persona de


Cristo. Primero, se exponen los aspectos cristológicos del AT y luego se
pasa a un estudio detallado sobre la cristología del NT. Y se termina
enseñando las primeras reflexiones patrísticas sobre Cristo. Posteriormente,
en Cristología II se pondrá de relieve como tema central la doctrina de la
Iglesia sobre el misterio de Cristo. Se presentará las enseñanzas de los
Padres desde el Concilio de Nicea I, poniendo énfasis también en las demás
definiciones dogmáticas de los posteriores Concilios sobre la verdad de
Cristo. Luego, se mostrará las principales reflexiones cristológicas en la
edad media, moderna y contemporánea. Y finalmente se aborda la
cristología sistemática que permitirá profundizar a los alumnos en el ser y
la misión de Cristo.

• Contenidos:

Cristología I:

Introducción: Importancia de la cristología. Conceptos y términos


preliminares. Punto de partida y objeto de la cristología. Ámbito de la
cristología. Método y dificultades de la cristología.
Capítulo I: Expectativas salvíficas veterotestamentarias como trasfondo de
la cristología neotestamentaria: El Antiguo Testamento como horizonte de
comprensión de Jesús de Nazaret y de la cristología. Relación
intertestamentaria y cristología. Experiencias salvíficas y esperanzas de
salvación en el Antiguo Testamento. Mediadores humanos del actuar
salvífico de Dios. El Mesías en el Antiguo Testamento
Capítulo II: ¿Dónde encontrar el verdadero rostro de Jesús?: El debate sobre
el Jesús histórico y el Jesús de la comunidad. La investigación histórica
sobre Jesús. Los resultados de la investigación sobre los evangelios. La
propuesta convincente de Joseph Ratzinger/Benedicto XVI.
Capítulo III: El acontecimiento Cristo en el Nuevo Testamento: Cristología
prepascual: Jesús en los orígenes de la cristología. Jesús de Nazaret en el
contexto del pueblo judío: su comportamiento, sus relaciones con diversos

176
grupos y personas. La predicación de Jesús. Los milagros de Jesús. La
relación de Jesús de Nazaret con Dios. La muerte de Jesús en la cruz
Capítulo IV: El Testimonio del Nuevo Testamento acerca de la
Resurrección de Jesús. Observaciones hermenéuticas preliminares. Las
tradiciones neotestamentarias de la Pascua. Las fórmulas de la fe pascual.
Las narraciones pascuales.
Capítulo V: Nacimiento y desarrollo de la Cristología Neotestamentaria:
Los lugares de la cristología en el Nuevo Testamento. La cristología de los
sinópticos. La cristología de Juan. La cristología de Pablo. La preexistencia
en las fórmulas e himnos neotestamentarios. El valor normativo de la
cristología neotestamentaria. A modo de conclusión: Diversidad y unidad
en los modelos cristológicos neotestamentarios.
Capítulo VI: La profundización del misterio de Cristo en la Iglesia de los
primeros siglos: De la Escritura a los Padres: ¿Helenización o
deshelenización del cristianismo? El paso del modelo judaico al modelo
helenístico-cósmico. Influjo de las herejías cristológicas. La cristología de
los primeros siglos: un esfuerzo de inculturación de la fe.

Cristología II:

Capítulo I: La Cristología y Soteriología de los padres antinicenos: Los


padres apostólicos. Los padres apologistas. San Ireneo de Lyon. Los padres
alejandrinos
Capítulo II: Concilios de Nicea y Constantinopla I: Criterios de una
hermenéutica conciliar. Situación histórica del concilio de Nicea: La herejía
Arriana. El Concilio y el Credo de Nicea. La doctrina de San Atanasio.
Situación histórica del concilio de Constantinopla: La herejía apolinarista.
El Concilio y el Credo de Constantinopla.
Capítulo III: Concilios de Efeso y Calcedonia: La controversia nestoriana y
la doctrina de Cirilo. El Concilio de Éfeso y su contenido teológico. La
fórmula de unión del año 433. La crisis monofisita. El Tomus ad Flavianum
de León I. La definición de Calcedonia.
Capítulo IV: Los Concilios II y III de Constantinopla y el II de Nicea:
Desarrollo del Concilio II de Constantinopla. El Decreto del Concilio II de
Constantinopla. El monotelismo. Desarrollo y definición del Concilio III de
Constantinopla. La herejía iconoclasta y el Concilio II de Nicea.
Capítulo V: La Cristología Medieval: San Anselmo: relectura soteriológica
de la cristología. Santo Tomás de Aquino.
Capítulo VI: La Cristología de los autores espirituales:
San Francisco de Asís. Santa Gertrudis de Helfta. Santa Ángela de Foligno.
Santa Catalina de Siena. La Devotio moderna.
Capítulo VII: La Cristología en la era moderna y contemporánea: La
reflexión cristológica de Lutero y Calvino. La incidencia cristológica del
pensamiento de Kant, Hegel, Schleirmacher. La cristología de los místicos

177
españoles: San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de la Cruz y San Juan de la
Cruz.
Capítulo VIII: ¿Quién es Jesucristo?: El misterio de la Encarnación. La
encarnación evento trinitario. El fin de la encarnación. La preexistencia del
Verbo. El devenir del Verbo.
Capítulo IX: ¿Cómo es y cómo actúa Jesucristo?: La unidad psicológica y
la autoconciencia de Jesús. La persona divina y el yo humano psicológico.
El conocimiento de Jesús. La voluntad y las acciones humanas de Jesús. La
libertad humana de Jesucristo.
Capítulo X: El Misterio pascual de Jesucristo: La pasión y muerte de Jesús.
El “descenso a los infiernos”. La resurrección. La ascensión. La salvación
de Dios otorgada en Cristo.

Mariología: 02 créditos

• Finalidad: Presenta el misterio de María, la madre del Señor, desde el


misterio de Cristo y de la Iglesia, para así comprender, la persona y misión
de María en la vida cristiana y redescubrir, la dimensión materna de la
Iglesia ligada a María.

• Contenidos: El misterio de María es presentado dentro de la totalidad del


misterio de Cristo y de la Iglesia, sin perder de vista su relación singular de
Madre con el Hijo, pero Sin separarse de la comunidad eclesial, de la que
es un miembro excelente y, al mismo tiempo, figura y madre. Así María
queda insertada en el plan divino de la historia de la salvación, pues la
mariología no puede considerarse como un tratado separado, sino dentro de
un contexto más amplio, explicitando sus conexiones con la cristología, la
eclesiología y la antropología. Programa: Introducción: Pondré enemistad
entre ti y la mujer. Bendita tú que has creído. Bendita tú entre las mujeres.
Alégrate, llena de gracia. Concebirás y darás a luz un hijo. ¿Cómo es que la
madre de mi Señor viene a mí? He aquí la sierva del Señor. Una espada
atravesará tu alma. Se celebraba una boda en Caná y estaba allí la madre de
Jesús. Dichoso el seno que te llevó. Junto a la cruz de Jesús estaba su madre.
Perseveraban en la oración con María, la madre de Jesús. Una mujer vestida
de sol.

Eclesiología: 04 créditos

• Finalidad: Esta asignatura introduce en el conocimiento del misterio de la


Iglesia de modo que se pueda percibir su origen trinitario-cristológico. Se
expone la doctrina patrística y de la teología a lo largo de la historia sobre
la Iglesia. Las enseñanzas sobre el ser y la misión de la Iglesia son
presentadas según las líneas del Concilio Vaticano II.

178
• Contenidos: I. Introducción a la Eclesiología sistemática: La lglesia. La
Iglesia objeto y sujeto de fe. El misterio de la Iglesia y el “credo Ecclesiam”
como punto de partida de la Eclesiología. La Iglesia ex/de Trinitate (Lumen
Gentium 1, 2-4). La Iglesia como sacramento universal de salvación (Lumen
Gentium I, 1 y 8). Breve historia del origen y desarrollo de la Eclesiología.
II. La Iglesia en la historia: La Iglesia preparada en la historia del pueblo de
Israel y en la Antigua Alianza (concepto teológico de la Ekklesia). El nuevo
pueblo de Dios preanunciado por los profetas (concepto de: “resto santo”,
“nuevo éxodo”, “nuevo templo”, etc.). La fundación de la Iglesia por
Jesucristo (exégesis de los evangelios sinópticos). La noción de “Reino de
Dios” en la predicación de Jesús. Elección de los discípulos (vocación /
misión). La constitución de grupo de los Doce con Pedro a la cabeza.
Figuras de la Iglesia en los Sinópticos. III. Desarrollo de la
autocomprensión de la Iglesia a través de los tiempos: La comunidad
cristiana primitiva reconoce a Jesucristo como “Cabeza”. El Espíritu Santo
es su principio constitutivo y operativo. La Iglesia en San Pablo. La Iglesia
en San Juan. La Iglesia en la conciencia de los Santos Padres. El período de
la Escolástica. La Iglesia: Sociedad Perfecta. Del Concilio de Trento al
Vaticano II: Congregatio fidelium; Corpus Mysticum; Pueblo de Dios.
Sacramento universal de salvación. Notas de la Iglesia (Una, Santa,
Católica y Apostólica). Índole escatológica de la Iglesia. IV. La Iglesia:
comunión para la misión: La Trinidad, fuente y meta de la comunión.
Igualdad fundamental de los cristianos y llamada universal a la santidad.
“Communio sanctorum”. Unidad en la diversidad (comunión orgánica,
institución y carisma; Iglesia e iglesias). Necesidad de la Iglesia para la
salvación. Grados de comunión y ordenación. El ecumenismo. La vocación
misionera de la Iglesia. Diálogo interreligioso. Diálogo con las culturas.

Teología Sacramental: 02 créditos

• Finalidad: El curso pretende el estudio y desarrollo de la Teología


Sacramental enfocada en el medio que le es propio a los Sacramentos, es
decir, desde la celebración del Misterio de Cristo. Así se pretende integrar
los elementos dogmáticos, litúrgicos, jurídicos y pastorales, para evitar que
los sacramentos y su estudio se transformen en problema ideológico y de
pura abstracción o en simple ritualismo.

• Objetivos: El alumno será capaz de 1. Explicar los cambios metodológicos


de la Teología Sacramental a lo largo de la historia. 2. Describir el conjunto
del Cuerpo Sacramental de la Iglesia. 3. Definir los elementos particulares
que los configuran, atendiendo a las exigencias de la Nueva Evangelización.

• Contenidos: Introducción al método teológico de la Teología Sacramental.


La Teología Sacramental a lo largo de la historia. Perspectivas

179
fundamentales y orgánicas de la Teología Sacramental (Santificación del
hombre-Edificación del Cuerpo de Cristo-Culto a Dios). Elementos
analíticos (Los sacramentos como signos. Sacramentos de la fe. La Gracia
de los sacramentos. El sujeto de los sacramentos. El ministro de los
sacramentos). Los sacramentos y la Nueva Evangelización.

Sacramentos I: 04 créditos

• Finalidad: Dentro del contexto inevitable que supone el “Gran Sacramento


de la Iniciación Cristiana”, se estudian los sacramentos del Bautismo,
Confirmación y Eucaristía; bajo la perspectiva conjunta en lo que se refiere
a la dogmática, a la celebración y a la pastoral de cada uno de ellos. Para
este trabajo son piezas claves los rituales de cada sacramento, incluyendo,
como es lógico, los prenotandos.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Indicar los elementos constitutivos


fundamentales de la Iniciación Cristiana y de los Sacramentos del
Bautismo, Confirmación y Eucaristía. 2. Componer, a partir del punto
anterior, una teológica coherente de los mismos, mirando las necesidades
de la Nueva Evangelización.

• Contenidos: 1. La Iniciación Cristiana: “Originalidad”. La Iniciación


Cristiana en su relación con la Historia de las Religiones, en su relación con
el pueblo de Israel, en su relación con la Iglesia. La Iniciación Cristiana en
el Nuevo Testamento. Historia de la Iniciación Cristiana. La Iniciación
Cristiana hoy o el OICA (RICA). 2. Bautismo: Testimonio de las Sagradas
Escrituras. La Tradición y el desarrollo histórico. Institución por Cristo.
Elementos constitutivos. Efectos-necesidad. Ministro-Sujeto. Bautismo de
niños. Niños muertos sin bautizar. El OB. 3. Confirmación: Síntesis de la
fe de la Iglesia. Testimonio de las SS. Escrituras. La Tradición y el
desarrollo histórico. Celebración. 4. Eucaristía: Testimonio de las Sagradas
Escrituras (textos y contexto del Nuevo Testamento, el Seder Pascual, otras
raíces del Antiguo Testamento). La Tradición y el desarrollo histórico
(Presencia real. La Eucaristía como sacrificio. La Eucaristía como banquete
escatológico). Celebración (OGMR-OLM. Concelebración. Culto
eucarístico fuera de la Misa. Últimas cuestiones).

Sacramentos II: 04 créditos

• Finalidad: El curso pretende que el alumno no disocie entre lo dogmático,


lo celebrativo y lo pastoral de cada uno de los sacramentos.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Describir, por un lado, los


sacramentos que hacen crecer-consolidan el “ser” de la Iglesia: Orden y

180
Matrimonio; y, por otra parte, los sacramentos que dan sentido al pecado,
al sufrimiento, al dolor, al mal, etc. en la vida cristiana: Penitencia y Unción
de Enfermos. 2. Analizar los rituales de cada sacramento, incluyendo, como
es lógico, los prenotandos y demás documentos anexos. 3. Explicar la
cuestión de los sacramentales.

• Contenidos: 1. Orden: El sacerdocio católico: sacerdotes, obispos,


presbíteros y diáconos. Historia del sacramento (Nuevo Testamento, Santos
Padres, Edad Media, Trento-1962, Concilio Vaticano I). Descripción
Sacramento (La institución del sacramento por Cristo. Número de los
grados del orden y unidad del sacramento. Sacramentalidad del orden y de
cada uno de sus grados. Signo sacramental -materia y forma-. Efectos del
sacramento. Ministro y sujeto del sacramento. Otros ministerios). La
celebración actual y su sentido teológico. 2. Matrimonio: Historia del
sacramento. Descripción del sacramento: la institución por Cristo del
Matrimonio como sacramento. Signo sacramental -materia y forma-
propiedades y efectos del Matrimonio y la familia cristiana. Ministros y
sujetos del Matrimonio. La celebración actual y su sentido teológico.
Reconciliación-Penitencia: El pecado y el poder de perdonar los pecados.
3. La Penitencia en la Iglesia e historia del sacramento. Los actos
penitenciales y su disciplina actual. El signo sacramental. Ministro y sujeto
del sacramento. 4. Unción de Enfermos: Historia del sacramento y su
evolución contemporánea. El signo sacramental. Institución por Cristo.
Sentidos y efectos del sacramento de la Unción de Enfermos. Ministro y
sujeto del sacramento. 5. Sacramentales: Concepto. Evolución histórica.
Situación actual.

Escatología: 03 créditos

• Finalidad: Esta asignatura hace una exposición sintética sobre las verdades
últimas del hombre y de la historia humana. Se trata de aquellas realidades
que se encuentran después de la muerte de cada hombre: cielo, purgatorio
o infierno, y tras la consumación de la historia que vendrá con la segunda
venida del Señor el día de la parusía.

• Contenidos: 1. Introducción. 2. Dimensión escatológica de la fe. 3. Reino


de Dios. 4. Plenitud de los tiempos. 5. Parusía. 6. Muerte. 7. Resurrección
de los muertos. 8. Juicio. 9. Cielo. 10. Purgatorio. 11. Infierno. 12. Nueva
creación. 13. Vida eterna. 14. EI tiempo presente. 15. Actitudes
escatológicas.

181
Ecumenismo: 02 créditos

• Finalidad: Esta asignatura presenta a la Iglesia de Cristo como una y única;


sin embargo, en el presente se experimenta la dolorosa separación de los
cristianos. Se busca entender los aspectos teológicos del ecumenismo, en
cuanto que forma parte de la misión de la Iglesia de Cristo que subsiste en
la Iglesia católica. Que todo sean uno para que el mundo crea.

• Contenidos: Dificultades actuales del ecumenismo. Momentos, lugares,


circunstancias y personas que de formas diversas estuvieron involucradas
en los hechos de división en la historia de la Iglesia. Descripción de las
Iglesias cristianas no católicas: Iglesias antiguas orientales, Iglesias
ortodoxas, Iglesias anglicanas, luteranas y reformadas, otras Iglesias y
grupos. Cuestiones de teología ecuménica: doctrina sobre Dios y
Pneumatología, Antropología teológica, Sacramentos, la importancia de la
S. Escritura, el ministerio de Pedro. Organismos fundamentales del diálogo
ecuménico y documentos elaborados. El Directorio ecuménico de 1993.

Síntesis Teológica I, II: 04 créditos

• Finalidad: Esta asignatura proporciona una síntesis breve de toda la


teología a los alumnos que terminan los cursos del ciclo institucional de
estudios eclesiásticos brindándoles un conocimiento de todo el mapa
teológico y sirviendo como una ayuda para preparar el examen final de toda
la teología.

• Contenidos: Esta asignatura, que se desarrolla a lo largo del último año de


estudios, tiene como finalidad alcanzar una visión sintética y orgánica de
todos los estudios teológicos. El trabajo de los alumnos se orienta de forma
personal, bajo la tutoría del profesor encargado de esta asignatura y con el
asesoramiento de un grupo de profesores especialistas en cada área. Al
concluir el curso los alumnos deben estar capacitados para responder a las
cuestiones teológicas fundamentales, tanto en lo que se refiere a los
contenidos y a su exposición, como en lo referente a la metodología y al
conocimiento de las fuentes necesarias para alcanzar los referidos
contenidos.

Teología Moral Fundamental: 04 créditos

• Finalidad: Pretende introducir al alumno a la reflexión e interiorización de


la grandeza de la vocación a la vida moral cristiana dentro del marco de la
tradición católica en el seno de la Iglesia comunidad, donde se responde al
desarrollo pleno de la imagen de Dios.

182
• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Definir la Teología Moral, su objeto
y su lugar en la reflexión teológica. 2. Explicar la renovación moral a partir
del Concilio Vaticano II. 3. Describir las indicaciones conciliares para la
renovación de la Teología Moral. 4. Mostrar la historia de la vida moral
cristiana dentro del marco de la tradición católica. 5. Relacionar el
cristocentrismo en la Iglesia y la moral cristiana. 6. Explicar la dimensión
pneumatológica de la moral en la Iglesia. 7. Especificar el aspecto
sacramental de la moral cristiana en la Iglesia. 8. Identificar la dimensión
escatológica de la moral eclesial. 9. Identificar los peligros de corrientes
diversas.

• Contenidos: Introducción a la luz de la Veritatis splendor. Renovación de


la Teología Moral: Nueva imagen de la Iglesia. Indicaciones conciliares
para la renovación de la Teología Moral. Dimensión cristocéntrica de la
Iglesia y de la moral cristiana: Cristo, centro actual de la Iglesia y centro de
la moral. Ley natural a la luz de Cristo. Dimensión pneumatológica de la
Iglesia y de la moral cristiana: el Espíritu Santo actualiza la obra de Cristo.
La Ley Nueva del Espíritu. El Espíritu Santo y la Ley Antigua. Dimensión
sacramental de la Iglesia y de la moral cristiana: la Iglesia, sacramento de
salvación. Moral comunitaria. Moral y Nueva Evangelización. Dimensión
escatológica de la Iglesia y de la moral cristiana: Escatología cristiana.
Moral dinámica. Vocación universal a la santidad.

Moral Especial 1 (Persona - Bioética): 04 créditos

• Finalidad: Se pretende que el alumno adquiera las bases suficientes para


explicar adecuadamente, a la luz de la fe y las enseñanzas del Magisterio de
la Iglesia, la problemática que hoy nos plantea la bioética.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Manejar los criterios de análisis de


los temas de bioética. 2. Explicar las implicaciones de la fecundación
artificial y la manipulación genética. 3. Argumentar, en defensa de la vida,
contra sus diversas negaciones, contra el aborto y la eutanasia.

• Contenidos: Introducción. La vida, don de Dios: el hombre: ser personal.


Corporeidad. Sexualidad. Amor y procreación. Matrimonio. La vida don de
Dios y don para la donación. Fecundación artificial: inseminación artificial
entre casados: IAC. Inseminación artificial con semen de donante: IAD.
Fecundación in Vitro y transferencia de embriones: FIVET. Embriones
sobrantes. Madre sustituta. El hijo a toda costa: ¿Derecho a la procreación?
Manipulación genética: experimentación humana. Diagnóstico prenatal.
Terapia génica. Investigación y experimentación sobre embriones
humanos. Congelación de embriones. Eugenesia. Hibridación. Clonación y
partenogénesis. Trasplante de órganos. Manipulación cerebral. Negaciones

183
de la vida: Anticonceptivos. Esterilización. Pena de muerte. La guerra.
Huelga de hambre. Drogas. Terrorismo. Inviolabilidad de la vida humana.
Aborto: aclaraciones. Indicaciones o motivaciones. Tipos. Factores que
llevan al aborto, legalización y valoración moral. Eutanasia, suicidio y
homicidio. Terapia del dolor. Distanasia. Bien morir. Temas diversos.

Moral Especial II (Sexual, Matrimonio y Familia): 04 créditos

• Finalidad: Que el alumno descubra el misterio salvífico del matrimonio y


de la sexualidad, siguiendo la revelación desde el designio original de Dios
sobre el hombre y la mujer, hasta su manifestación plena en el misterio del
amor esponsal de Cristo a la Iglesia.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Identificar el plan divino sobre la


sexualidad humana. 2. Definir adecuadamente el pecado y sus
consecuencias en el plano de la relación con el otro. 3. Explicar el
matrimonio, la redención y la resurrección. 4. Describir, a la luz de la
teología del cuerpo, la llamada a la castidad y santidad. 5. Mostrar la
relación entre matrimonio y virginidad.

• Contenidos: Introducción: Juan Pablo II y la teología del cuerpo. Plan de


Dios sobre la sexualidad humana. Hombre y mujer, imagen de Dios. Amor
unitivo y creador. Matrimonio, signo e imagen de la alianza divina. El
pecado, desfiguración de la imagen de Dios. De la represión a la obsesión
sexual. Banalización de la sexualidad. Autoerotismo. Homosexualidad. El
celibato: posible. Sexualidad matrimonial, ataques. Cristo, Nuevo Adán,
recrea la imagen de Dios. Redención del cuerpo. El matrimonio, sacramento
de la unión de Cristo y la Iglesia. Matrimonio y santidad. Matrimonio y
Virginidad. Novedad evangélica de la virginidad y sus dimensiones.
Castidad. El pudor como defensa de la persona. Conclusión: María: esposa,
virgen y madre.

Moral Especial III (Moral Social): 04 créditos

• Finalidad: Esta asignatura da a conocer desde el estudio de la Sagrada


Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia, la naturaleza social del
hombre, y la virtud de la justicia con la restitución.

• Contenidos: Historia e identidad de la Doctrina Social de la Iglesia (DS):


Fuentes bíblicas y patrísticas. Periodización de la DSI. Naturaleza. Principios
y valores permanentes. Desarrollo de la DSI: Principales documentos del
Magisterio Pontificio. Metodología. Economía: Economía y Ética. Finalidad
de la Economía. El trabajo humano. La propiedad. La empresa. El mercado.
Relaciones entre el trabajo y el capital. Derechos y deberes de los hombres del

184
trabajo. El sindicato. La intervención del Estado. Los sistemas económicos. La
dimensión internacional de la economía. El desarrollo de los pueblos. Política:
Ética y política. La comunidad política. Las relaciones entre Iglesia y
comunidad política. El compromiso político del cristiano. Pensamiento social
para los tiempos nuevos: Derechos humanos. Solidaridad. Ecología. Medios
de Comunicación Social. La comunidad internacional. Guerra y paz. La
pastoral social en América Latina: Las Asambleas del CELAM en Río,
Medellín, Puebla y Santo Domingo. Magisterio social del Episcopado
Latinoamericano. Pastoral social en el Perú.

Teología Espiritual: 02 créditos

• Finalidad: Introducir al alumno en la ciencia de la Teología Espiritual,


tanto de la primitiva Iglesia, sus manifestaciones durante la historia y en la
actualidad.

• Objetivos: El alumno es capaz de 1. Reconocer y apreciar las diversas


concretizaciones de la espiritualidad cristiana. 2. Discernir 1as realidades
de acuerdo a las enseñanzas evangélicas y de los Santos Padres. 3. Asimilar
para su vida las enseñanzas de santos y sabios en la materia. 4. Desarrollar
una pedagogía de santidad.

• Contenidos: 1. La Teología Espiritual como ciencia teológica. 2. Los


carismas de espiritualidad que han tenido mucha influencia en la Iglesia
universal. 3. Teología ascética y mística. 4. El desarrollo y perfección de la
vida cristiana. La oración. 5. Los estados de vida. 6. La espiritualidad del
corazón. 7. La espiritualidad sacerdotal. 8. Algunas advertencias sobre la
vida espiritual.

Historia de la Iglesia I (Edad Primitiva): 04 créditos

• Finalidad: En esta asignatura se expone de una manera sintética los


acontecimientos más relevantes que ha vivido la Iglesia desde sus inicios
hasta la decadencia del imperio romano.

• Contenidos: Desde los orígenes a San Gregorio Magno. La Iglesia: Cuerpo


visible de Jesucristo Resucitado. Las fuentes de la historia de la Iglesia.
Nacimiento y primera expansión de la Iglesia. Jesucristo predicado a los
judíos. Jesucristo predicado a los paganos. Razón de las persecuciones.
Desarrollo de las persecuciones. Los mártires. El fin de las persecuciones.
El Edicto de Milán. Los apologetas. La aparición de las herejías. Principales
tendencias heréticas. La Regla de la fe y el Canon de la Escritura. Síntesis
sobre la formación del dogma teológico. Aparición y desarrollo de los
ministerios. La disciplina del celibato. El primado de la Iglesia que está en

185
Roma. La Iglesia en el Imperio cristiano. Características generales de la
época. Constantino el Grande. Influjo de la Iglesia en la sociedad. Las
grandes controversias teológicas. Origen del Monacato.
Evolución de la vida monástica. El Monacato Oriental. El Monacato
Occidental.

Patrología

• Finalidad: En el momento actual de la formación al sacerdocio es necesario


volver a las fuentes más genuinas de nuestra fe: Sagrada Escritura,
Tradición apostólica y de aquellos testigos fieles de la vida cristiana a través
de los siglos, porque ellos siguen constituyendo el punto de referencia
indispensable para la vida cristiana. El Concilio Vaticano I no habría sido
posible sin el movimiento de vuelta a las fuentes que caracterizó los
decenios anteriores. A su vez, los padres conciliares exhortaron a no
debilitar ese impulso; por lo cual fomentan también convenientemente el
estudio de los Santos Padres, tanto del Oriente como del Occidente, y de las
sagradas liturgias (Dei Verbum 23).

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Comprender la importancia de la


vuelta a las fuentes, adentrándose al estudio de las más antiguas y diversas
tradiciones eclesiales. 2. Juzgar la necesidad de superar el obsoleto
planteamiento y división de padres griegos y padres latinos. 3. Analizar las
tres grandes tradiciones (asiática, alejandrina, africana), sus orígenes, sus
desarrollos, sus mutuas influencias, sus derivaciones, sin que el uso de la
lengua adoptada por ellos sea el criterio básico que determina el
acercamiento a su reflexión teológica. 4. Evaluar la necesidad de que los
alumnos adquieran la metodología, el conocimiento y la práctica necesarios
para acercarse analíticamente a los textos de la época patrística. 5. Estimar
el hecho de que más que explicar sistemas teológicos mediante monografías
y estudios secundarios, se intente acceder a los Padres a partir del análisis
directo de los propios textos patrísticos.

• Contenidos: 1. Instrucción sobre el Estudio de los Padres Iglesia en la


Formación Sacerdotal. 2. La época patrística. 3. Grandes colecciones de
textos patrísticos. La Didajé. La Epístola del Pseudo Bernabé. Clemente de
Roma. Ignacio de Antioquia. El Pastor de Hermas. 4. La Literatura apócrifa.
5. El Judeocristianismo. Marción del Ponto. El Gnosticismo. 7. Los Padres
Apologetas. San Justino. San Ireneo de Lyón. 8. Orígenes del cristianismo
en Alejandría. San Clemente de Alejandría. Orígenes de Alejandría.
Hipólito de Roma. 9. Orígenes del cristianismo en el Norte de África.
Tertuliano. San Cipriano de Cartago. 10. Los Santos Padres y Escritores
Eclesiásticos a partir del S. IV. San Atanasio de Alejandría. Arrío y el
arrianismo. San Hilario de Poitiers. 11. Los Padres capadocios: San Basilio

186
de Cesarea, san Gregorio Niseno y san Gregorio Nacianceno. San Efrén de
Siria. San Cirilo de Jerusalén. San Juan Crisóstomo. San Ambrosio de
Milán. San Jerónimo. San Agustín de Hipona. San León Magno.

Historia de la Iglesia II (Edad Media): 04 créditos

• Finalidad: Ofrecer un panorama general de los principales acontecimientos


y situaciones internas y externas que tuvo que afrontar la Iglesia católica
durante aproximadamente mil años (476- 1453) y cómo frente a ello, aportó
para la construcción de la civilización occidental para la comprensión del
proceso histórico, social y espiritual de la Iglesia católica, otorgándole los
fundamentos conceptuales y procedimentales que le permitan identificarse
y adherirse a la vida y misión de la misma, buscando desarrollar en el
estudiante, el pensamiento crítico y la capacidad de análisis. síntesis e
interpretación, a partir de la ubicación de los acontecimientos eclesiales en
el espacio y tiempo.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Comprender las razones por las
cuales se da una secularización de la Iglesia formando parte del engranaje
político y social en la Europa medieval, considerando los aspectos
negativos y positivos de la misma. 2. Identificar los aportes de la Iglesia
católica para el desarrollo de la civilización en el medioevo. 3. Destacar los
valores permanentes de la Iglesia, a partir de las nuevas formas de vida
religiosa y el desarrollo de la cultura occidental.

• Contenidos: 1. Las Invasiones y la reevangelización de Europa:


Consecuencias de las invasiones bárbaras, Despoblación del Imperio
romano, Expansión de la Iglesia. 2. El Homo Viator: Antropología cristiana
del hombre medieval (caminante y penitente), Job: el modelo bíblico de la
vida cotidiana. La constitución del hombre medieval (alma, cuerpo, espíritu
y corazón). 3. Bizancio: El esplendor de Justiniano, Sucesores de
Justiniano, El Monoenergetismo, El sínodo de Trullo, La religiosidad de la
Iglesia oriental. 4. San Gregorio Magno: Contexto situacional de la Iglesia.
Vida de Gregorio. Controversia sobre la corporeidad de la resurrección. El
canto gregoriano. La doctrina del purgatorio. 5. El Culto a los Santos:
Origen. Los mártires de la Iglesia. Cuerpos y reliquias. Formas de culto.
Los fieles. La obra intercesora de los Santos. 6. El Islam: Contexto
situacional de Arabia antes del Islam. Vida de Mahoma. El Islam como
religión unificadora. Principios doctrinales. Corrientes religiosas. Relación
interreligiosa entre la Iglesia católica y el Islam. 7. Orígenes de los Estados
Pontificios: Las donaciones territoriales, La amenaza lombarda. Apoyo y
donación de Pipino “el breve”. Los Carolingios. El pacto de Quiercy.
Principales Papas. El ocaso de los Estados Pontificios (1870). 8. Iglesia y
el imperio Carolingio: Carlomagno, Luís “El piadoso”, León III. El Sacro

187
Imperio Romano Germánico. 9. El Cisma de Oriente: Definición, Bizancio
cuna de controversias y herejías, Focio, Papa Nicolas I, IV Concilio de
Constantinopla. Miguel Cerulario, Consecuencias inmediatas, Nacimiento
y desarrollo de las Iglesias ortodoxas. Relación actual entre la Iglesia
católica y las Iglesias ortodoxas. 10. La Querella de las Investiduras (1073
-1123): La investidura laica, Papa Gregorio VII, Las reformas clericales,
Enrique IV, Clemente III “antipapa”, Urbano II, Enrique V, Pascual II,
Calixto II, Concilio de Letrán (1123), Fin de las cuestiones de investiduras.
11. Las Renovaciones Monásticas: (s. X): Órdenes que toman la regla de
San Benito: Cluniacenses, Cistercienses, Cartujos, Grandmont,
Fontevrault; Ordenes que toman la regla de San Agustín. Los canónigos
regulares; ([Link]): Los Templarios, Los caballeros de San Juan, Los
caballeros Teutónicos, Los caballeros de Santiago. 12. Las Cruzadas:
Definición, Urbano II, El Concilio de Clemort, Primera cruzada (popular y
señorial), Las siguientes cruzadas (resultados), Consecuencias de las
Cruzadas. 13. Los Concilios Ecuménicos: Definición, Principales
Concilios, Controversias tratadas, Papas, emperadores y heréticos, cánones
transcendentales. 14. La Iglesia y la Cultura: (s. VIII - IX): Escuelas
monacales, parroquiales y catedralicias. El renacimiento carolingio, la
cultura en la Iglesia oriental. (s. XI - XV): Las Universidades, Origen del
Derecho Canónico, Nacimiento del “Cónclave”, El decreto de Graciano, La
Escolástica, Santo Tomás de Aquino, La Mística. 15. Movimientos
Heréticos: (s. VIII- IX): El Iconoclasmo (Emperador León III), El Filioque
(Carlomagno), El Adopcionismo (Elipando de Toledo), La Predestinación
(Godescalco), Paulicianos y Bogomilos. (s. XII - XIV): Los Cátaros, Los
Valdenses, Los Albigenses, Los Petrobrusianos, Los Lucifernarios y los
Apocalípticos. 16. Las órdenes Mendicantes: (s. XIII): Los Franciscanos,
La Orden Predicadora, Los Carmelitas y Los Mercedarios. 7. El Santo
Oficio (Inquisición): Definición y características, Tipos de Inquisición,
Procedimientos (etapas o momentos), Los dominicos y la Inquisición,
Balance final sobre el accionar de la Inquisición. 18. Liturgia y vida
cristiana (s. XII - XIII): La misa y el oficio, Los Sacramentos, Disciplina
eclesiástica, Las Devociones (Eucarística, Corpus Christi, Marianas, culto
a los Santos). Beneficencia y caridad, Gremios y cofradías.

Historia de la Iglesia III (Edad Moderna): 04 créditos

• Finalidad: Esta asignatura comprende el periodo de la Iglesia que va desde


el siglo XIV hasta mediados del siglo XIX. Se pone atención a la llamada
“reforma protestante” tratando de profundizar en sus raíces y causas, así
como en la respuesta dada por el Concilio de Trento.

• Contenidos: El marco histórico del comienzo de la Edad Moderna. La


Reforma: Lutero, el núcleo de su doctrina. Puntos fundamentales de la

188
visión luterana del cristianismo. Calvino. La reforma en Inglaterra. Reforma
católica. Contrarreforma. Los Papas y el Colegio cardenalicio, El Concilio
de Trento. Vida cristiana y vida religiosa. Situación posterior a la
consolidación de la Reforma protestante. La guerra de los Treinta años y
sus consecuencias. La Iglesia y el absolutismo. Época de tolerancia. El
jansenismo. El galicanismo. La actividad de la Iglesia en las nuevas tierras
descubiertas. La Ilustración. Supresión de la Compañía de Jesús.
Algunos temas sobre la Iglesia en Rusia.

Historia de la Iglesia IV (Edad Contemporánea): 04 créditos

• Finalidad: Conocer y comprender cómo la Iglesia Católica, en el periodo


comprendido entre la Revolución francesa hasta los inicios del siglo XXI,
es historia del Pueblo de Dios que peregrina a través del espacio y el tiempo
hacia la Jerusalén celestial, y ha tenido que vivir, adaptarse e influir en
medio de una sociedad que ha cambiado profundamente.

• Objetivos: El alumno será capaz de 1. Explicar cómo la Iglesia en esta


época va peregrinando entre las persecuciones de este mundo y los
consuelos de Dios, anunciando la cruz y la muerte del Señor hasta que ÉI
venga. 2. Comprender como esta época muy compleja nos lleva a
adentrarnos en un mundo que se ha vuelto enemigo a partir del siglo XVIII.
3. Contrastar que en esta época la Iglesia no sólo perdió influjos y poder
social, sino también replanteó su teología, su apologética, su filosofía y sus
concepciones históricas. 4. Evaluar el papel de los Papas en estos siglos.
5. Estimar el papel del Concilio Vaticano II y el de los laicos cristianos.
6. Reconocer la necesidad de la Nueva Evangelización en medio de la
secularización de las masas y la progresiva descristianización. 7. Valorar
que la Iglesia católica sólo en el siglo XX se ha constituido como Iglesia
Universal presente en todos los pueblos y culturas.

• Contenidos: 1. La Revolución francesa y la Iglesia. 2. La Asamblea


constituyente. 3. La Constitución civil del clero. 4. La Declaración de los
derechos del hombre y del ciudadano. 5. La Iglesia constitucional.
6. Proceso de descristianización. 7. Napoleón Bonaparte. Elección de Pio
VII. Política religiosa de Napoleón. La razón de ser del Concordato. El
episcopado napoleónico. 8. Enfrentamiento con la Iglesia. Concordato de
Fontainebleau. 9. La Restauración. Causas e inconvenientes. 10. El
Congreso de Viena. 11. El Liberalismo y la Iglesia. 12. El Integrismo.
13. La Cuestión romana. 14. El Ultramontanismo. 15. Pio IX. El Dogma de
la Inmaculada. 16. El Syllabus. 17. La desaparición de los Estados
pontificios. 18. El Concilio Vaticano I. 19. Tema de la Infalibilidad.
20. Nueva visión social de la Iglesia. León XII. 21. La Rerum novarum. La
Iglesia y el socialismo. Otros aspectos del pontificado de León XIII.

189
22. Actividad misionera en el siglo XIX. Pio X. Cardenal Newman. 23. El
Modernismo. Renovación religiosa. Reforma de la curia. 24. Benedicto XV.
Primera guerra mundial. 25. Pio XI. Fascismo y nazismo y Estados
totalitarios. Segunda guerra mundial. 26. Tratado de Letrán. Pio XII y la
guerra. 27. Juan XXIII. La Iglesia Madre y Maestra. La Guerra fría.
28. Concilio Vaticano II. 29. De Juan XXII a Pablo VI. Artífice del
Concilio. Encíclicas sociales. 30. Juan Pablo II, un Papa polaco. Caída del
comunismo. Los Uniatas. Un Papa viajero. La ética sexual en Juan Pablo
II. Canonizaciones. La Iglesia en tiempos de Juan Pablo II. 31. Benedicto
XVI.

Historia de la Primera Evangelización en América: 02 créditos

• Objetivos: Conocer globalmente el proceso histórico de la evangelización


de América. Valorar las repercusiones actuales en el continente americano.
Cada alumno debe investigar algún aspecto del proceso evangelizador y
relacionarlo con los desafíos de la Nueva Evangelización-Año de la Fe.

• Contenidos: 1. Una presencia benéfica de 2000 años. 2. Quinientos años


de la Iglesia en América. 3. Características de la evangelización.
4. Organización: territorial, jurídico-canónica, asambleas, colegialidad.
5. Teología y vida: I. Conquista y dominación. II. Dignidad humana. III.
Política. IV. Economía. V. Moral. VI. Utopía. 6. El proceso de la
evangelización: dificultades y ventajas. Expansión misional (etapas y
zonas). 7. Métodos misionales en la cristianización. 8. Catequesis.
9. Formas de persuasión. 10. Práctica pastoral. 11. La Iglesia ante la
emancipación. 12. Protagonistas de la primera evangelización: 13. Balance,
resultados, proyección huellas de la primera evangelización. 14. Los retos
de la nueva evangelización: Papel de las Conferencias episcopales
latinoamericanas. Colegialidad del episcopado. El reto de la V Conferencia
en Aparecida.

Historia de la Iglesia en el Perú: 02 créditos

• Finalidad: La asignatura presenta algunas de las obras más significativas,


especialmente evangelizadora realizadas por la Iglesia Católica desde su
aparición en tierras latinoamericanas y peruana (XVI) hasta nuestros días.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Describir las líneas y reflexiones


pastorales y teológicas que nacen con las obras de la Iglesia. 2. Explicar el
contenido temático de la asignatura que abarca desde las primeras acciones
realizadas por las órdenes religiosas hasta la participación de los laicos
bautizados en la Iglesia actual con la aparición de los movimientos
eclesiales. 3. Identificar los problemas y dificultades que tuvo y tiene que

190
afrontar la Iglesia Católica peruana en su obra evangelizadora. 4. Elaborar
trabajos de investigación partiendo de las obras más significativas de la
Iglesia Católica, dentro de la sociedad peruana que han sido el medio para
promocionar la dignidad humana.

• Contenidos: 1. Los Albores de la Iglesia en América y el Perú. 2. El mundo


religioso en los Andes Centrales prehispánico. 3. El proceso de
institucionalización de la Iglesia Católica en Hispanoamérica. 4. Presencia
y labor de las primeras órdenes religiosas en el Perú. 5. La organización de
la Iglesia peruana en el siglo XVI. 6. La Consolidación del Perú cristiano.
7. La Iglesia, la caridad y la cultura. 8. La Iglesia y la Razón. 9. La Iglesia
y la Independencia del Perú. La Iglesia peruana pre-conciliar. 10. Los
pastores de la Iglesia latinoamericana y peruana. 11. La Iglesia
“revitalizada” post-conciliar.

Derecho Canónico I: 04 créditos

• Finalidad: Esta asignatura introduce a los alumnos en el Derecho de la


Iglesia a través del Código de Derecho Canónico del 83. Se inicia con una
explicación sobre el significado del derecho en la Iglesia, y las
características más relevantes del Código de Derecho Canónico. Luego se
pasa a explicar las normas generales del Código del Libro I desde cada uno
de sus títulos.

• Contenidos: Libro I: de las normas generales (cann. 1–203)


Título I – De las leyes eclesiásticas (cann. 7–22)
Título II – De la costumbre (cann. 23–28)
Título III – De los decretos generales y de las instrucciones (cann. 29–34)
Título IV – De los actos administrativos singulares (cann. 35–93)
Título V – De los estatutos y reglamentos (cann. 94–95)
Título VI – De las personas físicas y jurídicas (cann. 96–123)
Título VII – De los actos jurídicos (cann. 124–128)
Título VIII – De la potestad de régimen (cann. 129–144)
Título IX – De los oficios eclesiásticos (cann. 145–196)
Título X – De la prescripción (cann. 197–199)
Título XI – Del cómputo del tiempo (cann. 200–203)

Derecho Canónico II: 04 créditos

• Finalidad: Familiarizado el alumno con las principales nociones del


Derecho Canónico, en esta asignatura se estudia el libro II del Código de
Derecho Canónico describiendo su estructura y exponiendo cada una de sus
secciones: el pueblo de Dios, la jerarquía, los institutos de vida consagrada
y las sociedades de vida apostólica.

191
Proporcionar a los alumnos un conocimiento teológico-jurídico más
exhaustivo de la realidad del Pueblo de Dios, es decir: fieles laicos,
ministros sagrados, religiosos, en el ámbito eclesial-canónico de las leyes y
normas de la Iglesia católica.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1.- Relacionar la dimensión externa


de la Iglesia, es decir su dimensión histórico-social-comunitaria en el
ámbito de la vocación y misión de la Iglesia católica en la actualidad.
2.- Explicar la vocación y la misión de los fieles laicos en el contexto de la
Iglesia como Pueblo de Dios. 3.- Explicar la vocación y la misión de los
clérigos en el ejercicio de su ministerio sacerdotal. 4.-Describir y valorar
teológico-jurídicamente la jerarquía de la Iglesia católica: Romano
Pontífice, Colegio Episcopal, Cardenales, Nuncios y Legados pontificios,
Curia Romana. 5.- Describir y valorar teológico-jurídicamente las Iglesias
particulares y sus agrupaciones. 6.- Explicar la vocación y la misión de los
Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostólica.

• Contenidos:

Libro II: Del pueblo de Dios (cann. 204–746)

Parte I: De los fieles cristianos (cann. 204–329)


Título I – De las obligaciones y derechos de todos los fieles (cann. 208–
223)
Título II – De las obligaciones y derechos de los fieles laicos (cann. 224–
231)
Título III – De los ministros sagrados o clérigos (cann. 232 – 293)
Título IV – De las prelaturas personales (cann. 294–297)
Título V – De las asociaciones de fieles (cann. 298–329)

Parte II: de la Constitución Jerárquica de la Iglesia (cann. 330-572)


Sección I: De la suprema autoridad de la Iglesia (cann. 330–367)
Capítulo I – Del Romano Pontífice y del Colegio Episcopal (cann. 330-341)
Capítulo II – Del sínodo de Obispos (cann. 342-348)
Capítulo III – De los Cardenales de la Santa Iglesia Romana (cann. 349-
359)
Capítulo IV – De la Curia Romana (cann. 360-361)
Capítulo V – De los Legados del Romano Pontífice (cann. 362-367)
Sección II: De las Iglesias particulares y de sus agrupaciones (cann. 368-
572)
Título I – De las Iglesias particulares y de la autoridad constituida en ellas
(cann. 368–430)
Título II – De las agrupaciones de las Iglesias particulares (cann. 431–459)

192
Título III – De la ordenación interna de las Iglesias particulares (cann. 460–
572)

Parte III: De los institutos de vida consagrada y de las sociedades de


vida apostólica (573–746)
Sección I: De los institutos de vida consagrada (cann. 573–730)
Título I – normas comunes de todos los institutos de vida consagrada (cann.
573–606)
Título II – De los institutos religiosos (cann. 607–709)
Título III: De los institutos seculares (cann. 710–730)
Sección II: De las sociedades de vida apostólica (cann. 731–746)
1. La imagen de Pueblo de Dios utilizada por el Concilio Vaticano II e
introducida en el Código de Derecho canónico de 1983. 2. La centralidad
de la figura del fiel cristiano: christifidelis. 3. La unidad que forman todos
los fieles y su igualdad fundamental por encima de cualquier diversidad.
4. La fraternidad y solidaridad existente entre bautizados: la communio
fidelium. La socialidad e historicidad de la Iglesia, ordenadas a su
realización escatológica. 5. El rol y la misión de la jerarquía eclesiástica en
el gobierno de la Iglesia: la communio hierarchica. 6. La importancia de
profesar y vivir los consejos evangélicos para los cristianos llamados a la
vida consagrada.

Derecho canónico III: 04 créditos

• Finalidad: Esta asignatura expone el derecho sacramental de la iglesia.


Para ello, se empieza por exponer la misión de santificar de la Iglesia
resaltando su importancia en la vida de los fieles. Luego se desarrolla los
aspectos canónicos de los sacramentos de la iniciación cristiana, los
sacramentos de curación y finalmente los del sacramento del Orden Sagrado
y del matrimonio.

• Contenido:

Libro IV: De la función de santificar de la Iglesia (Cann. 834–1253)

Parte I: De los sacramentos (cann. 840-1165)


Título I – Del bautismo (cann. 849–878)
Título II – Del sacramento de la confirmación (cann. 879 – 896)
Título III – De la santísima Eucaristía (cann. 897 – 958)
Título IV – Del sacramento de la penitencia (cann. 959–997)
Título V – Del sacramento de la unción de los enfermos (cann. 998–1007)
Título VI – Del orden (cann. 1008–1054)
Título VII – Del matrimonio (cann. 1055 – 1165)

193
Prácticas de Derecho I, II: 04 créditos

• Contenidos: LIBRO I. El sentido de la normativa en la Iglesia. Redacción


de documentos: Decretos, dispensas, etc. La importancia del acto Jurídico.
El sentido eclesiológico de la potestad de régimen de la autoridad
eclesiástica: Sumo Pontífice, Obispo, Párroco. El oficio eclesiástico.
LIBRO II. El bautismo como fundamento de la vida eclesial. Deberes y
obligaciones de los fieles laicos. Deberes y obligaciones de los ministros
sagrados. Jurisdicciones eclesiásticas y la autoridad eclesiástica. El Romano
Pontífice y el Colegio Episcopal: Curia Romana, Curia Diocesana. De las
asociaciones de los fieles. Consejo Pastoral y Consejo Económico. Vida
consagrada. LIBRO III. Ministerio de la palabra. La educación católica. La
profesión de la fe. La actividad misionera y la nueva evangelización.
Medios para la comunicación social. LIBRO IV. De los sacramentos.
Sacramento de la iniciación cristiana. Sacramento de la penitencia y de la
unción de los enfermos. Sacramento del orden. Sacramento del matrimonio:
Visión personalista; Del consentimiento matrimonial. De la incapacidad a
la vida matrimonial; La forma del matrimonio. De los sacramentales. De la
liturgia de las horas. De las exequias. Del culto de los santos. Otros temas
complementarios. LIBRO V. De la administración de los bienes
eclesiásticos. Adquisición de bienes eclesiásticos. Enajenación de los
bienes eclesiásticos. LIBRO VI. De los delitos y penas medicinales.
Tipificación de los delitos en general y particular. LIBRO VII. Proceso
ordinario y extraordinario. Tipos de proceso.

Introducción a la Teología Pastoral: 02 créditos

• Finalidad: Asimilar los fundamentos teológicos de la caridad pastoral y


aprender su aplicación en la acción pastoral.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Explicar lo que enseña la Iglesia


universal, continental y nacional sobre la pastoral. 2. Describir cómo es el
buen Pastor. 3. Promover la participación de todos los bautizados en la
pastoral.

• Contenidos: 1. “Comunicar la caridad de Jesucristo”, principios básicos


(Pastores dabo vobis 57ss. y Novo milenio ineunte) Líneas teológicas del
Concilio Vaticano II que se comprendió como “Concilio Pastoral”.
2. Líneas fundamentales teológico-pastorales de la Iglesia latinoamericana
(Medellín, Puebla, Santo Domingo, Aparecida). 3. Papel del Pastor en
medio de la acción del Pueblo de Dios. 4. Proceso espiritual pastoral. 5. La
evolución histórica de la Pastoral.

194
Administración Parroquial: 02 créditos

• Finalidad: Aprender cómo desempeñar la responsabilidad administrativa


parroquial.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Identificar la importancia de los


archivos eclesiásticos como “lugar eclesial” del pasado y presente del
pueblo de Dios y como prospectiva del futuro. 2. Administrar los archivos
parroquiales obligatorios prescritos por el Derecho Canónico y la
Conferencia Episcopal Peruana. 3. Identificar y remediar lagunas en los
archivos eclesiásticos. 4. Saber proteger el patrimonio artístico e histórico
de la Iglesia. 5. Encadenar la evangelización de las generaciones futuras con
la memoria de la acción de Dios en el pasado y en el presente.

• Contenido: 1. Administración de Bienes. 2. Los Libros Parroquiales.


3. Autorización y licencias parroquiales. 4. Administración económica de
la parroquia. 5. Administración de asuntos de personal. 6. La participación
de los laicos. 7. El lugar de las asociaciones laicales. 8. Administración de
la comunión parroquial. 9. Administración de asuntos extraordinarios.
10. Normas complementarias de la Conferencia Episcopal Peruana.
11. Protección del patrimonio artístico e histórico. 12. Los archivos, reflejo
de la acción de Dios en el tiempo y en la evangelización de las generaciones.

Planificación Pastoral Parroquial: 02 créditos

• Finalidad: Planificar la labor pastoral de una Parroquia.

• Objetivos: El alumno será capaz de: 1. Manejar los elementos de


planificación prospectiva “Nueva Imagen de la Parroquia”. 2. Elaborar plan
operativo para la pastoral parroquial.
• Contenidos: 1. Planificación prospectiva Nueva Imagen de la Parroquia
(NIP). 2. Formular objetivos a largo, mediano y corto plazo. 3. Elaborar un
plan operativo con metas pastorales, justificaciones, niveles pastorales,
fechas y participantes. 4. Salvaguardar la espiritualidad del proceso a partir
de los signos de los tiempos.

Catequética: 02 créditos

• Finalidad: Es la asignatura que presenta la catequesis de la Iglesia desde


sus fundamentos bíblicos, patrísticos y magisteriales. Toma como base el
Directorio General de la Catequesis para presentar sus conceptos básicos y
métodos para hacer más accesible el conocimiento de Dios al pueblo de
Dios.

195
• Contenidos: 1. La Catequesis como disciplina Teológica y Pedagógica:
Reflexión científica, origen y división. Concepto evolutivo del término
catequesis y su realidad histórico-pastoral. 2. La profundización catequética
del magisterio de la Iglesia. Antes del Concilio Vaticano II: EI Vaticano II
“Gran catequesis de nuestro tiempo”, según Pablo VI en Evangelii
Nuntiandi. La Catechesi Tradendae de Juan Pablo II y su ministerio
catequético. Las Conferencias Episcopales Latinoamericanas y la
Catequesis. (Medellín, Río de Janeiro, Puebla, Santo Domingo, Aparecida).
3. El Directorio General para la catequesis: El Directorio Catequístico de
1971 y el Directorio General para la catequesis. Criterios de revisión: La
catequesis momento esencial del proceso de la evangelización. Criterios
para la presentación del mensaje evangélico. El catecismo punto de
referencia para la exposición auténtica de la fe. El compendio del catecismo.

Pastoral Familiar: 02 créditos

• Finalidad: Esta asignatura presenta a la familia como núcleo fundamental


de la sociedad civil y religiosa. Pone de relieve el origen trinitario de la
familia compuesta por el varón y la mujer, y su acompañamiento en todo el
proceso del desarrollo humano.

• Contenidos: El amor esponsal y familiar. El sacramento del matrimonio.


Paternidad responsable. La sexualidad en el matrimonio. La continencia y
los métodos naturales. La familia. Los hijos. La familia y el Estado. La
familia cristiana en misión. La familia, Iglesia doméstica. La familia y los
sacramentos.

Teología de la Evangelización: 02 créditos

• Finalidad: Se muestra a los alumnos en esta asignatura los aspectos


teológicos más relevantes para abordar la acción eclesial partiendo de su
fundamento trinitario en cuanto que la Iglesia es obra de la Trinidad. Luego
se enseña las diversas formas en las que se articula la acción evangelizadora
de la Iglesia y que se han dividido en: el anuncio de la Palabra, la
celebración de los sacramentos y el servicio.

• Objetivos: Los alumnos son confrontados con los diversos aspectos


irreemplazables del anuncio de la Buena Nueva y de la transmisión de la fe.

• Contenidos: 1. El anuncio y el testimonio del evangelio en la familia, la


parroquia, en la sociedad; 2. La parroquia y la misión ad gentes; 3. La catequesis
de adultos y de niños; 4. La nueva evangelización de cara a los valores de la
sociedad actual (relativismo, permisivismo, sociedad de consumo).

196
Fenomenología de las sectas: 02 créditos

• Finalidad: Que el alumno sea consciente de que, en nuestro mundo


dominado por la ciencia y la secularización, se asiste al retorno de una
espiritualidad religiosa que avanza imparable. Este retorno a lo sagrado
sorprende grandemente, dado que muchos católicos abandonan sus raíces
atraídos por estas nuevas formas de pensamiento religioso, bañadas de un
espíritu pluralista.

• Objetivos: Analizar la evolución y el avance de los Nuevos Movimientos


religiosos del mundo y de América, especialmente del Perú, aprovechando
el analfabetismo religioso existente en gran parte de los católicos, para que
el alumno, estudiando cada uno de ellos, sea consciente de la misión a la
que es llamado.

• Contenidos: ¿El retorno a lo sagrado? Los cristianos en el mundo: Las Iglesias


separadas, cisma de Oriente y de Occidente. La secularización. Definición,
nacimiento y criterios para distinguir una secta. Presencia de las sectas en
América Latina, estrategias sectarias y planes de conquista. Clasificación de
los Nuevos Movimientos Religiosos no católicos en el Perú: Grupos cristianos:
Los Evangélicos, Grupos de inspiración cristiana: Testigos de Jehová,
mormones, adventistas e israelitas del Nuevo Pacto Universal, Grupos de
inspiración no cristiana: orientalistas, cosmológicos, gnósticos y sincretistas:
La New Age. La Iglesia Católica ante el desafío de las sectas: planes pastorales
y posibles soluciones. Documentos pastorales: Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Seminario Textos Teológicos

• Finalidad: Analizando los textos teológicos de dos autores clásicos y su


método de hacer teología descubrir cómo dos universos teológicos
enriquecen la propia manera de hacer teología.

• Objetivos: El alumno es capaz de: 1. Acercarse de manera metódica a los


escritos de san Agustín. 2. Identificar esquemas literarios. 3. Asimilar
durante el curso las ideas rectoras de la obra agustiniana. 4. Descubrir la
empatía teológica y ascética personal con san Agustín. 5. Situar la
enseñanza de santo Tomás de Aquino dentro del contexto histórico. 6.
Aplicar los 16 consejos de santo Tomás para los estudiantes. Identificar las
diversas figuras del silogismo y utilizarlas en un debate. 8. Analizar un
artículo de la Suma. 9. Presentar un problema teológico de acuerdo al
formato de una interrogante. 10. Seleccionar y presentar enseñanzas de la
Suma Teológica como respuesta a la problemática del hombre moderno. 11.
Descubrir empatías ascéticas y teológicas personales con santo Tomás.

197
• Contenidos: 1. La biografía de san Agustín y su contexto histórico. 2. El
proceso de la búsqueda agustiniana. Su conversión. 4. Sus enseñanzas de cara a
las controversias con maniqueos, donatistas, pelagianos, arrianos. 5. La
influencia agustiniana en la Iglesia de su tiempo y en la Iglesia universal. San
Agustín y el hombre de hoy. 6. Semblanza de santo Tomás de Aquino. 7. El
contexto teológico: Teología sapiencial de los Padres de la Iglesia. 8. La teología
monástica y transmisión de la herencia patrística. Intentos de sistematización
(siglos XI-XII). 9. El Magister Sententiarum. 10. La teología escolástica.
11. Las universidades. 12. La recuperación de Aristóteles. 13. El plan de la Suma
Teológica. 14. Las 24 Tesis tomistas aprobadas por la Sagrada Congregación de
Estudios Eclesiásticos 1914. 15. Santo Tomás y el siglo XXI.

198
5.7 RECONOCIMIENTO ECLESIÁSTICO Y CIVIL DE LOS
ESTUDIOS: TÍTULOS Y CONVENIOS320

A. Decreto Supremo No 027 – 85 –ED.

El Presidente de la República:

Que, de conformidad con el artículo 59° de la Ley General de Educación N°


23384 concordante con el artículo 20° del Acuerdo de la Santa Sede y la
República del Perú, los Seminarios diocesanos y los centros de formación
de las comunidades religiosas reconocidas por la Conferencia Episcopal
Peruana, están facultados para otorgar títulos a nombre de la Nación en
relación a los estudios que imparten;

Que es necesario expedir las disposiciones complementarias en relación al registro


de dichos títulos.
Estando a lo propuesto por la Conferencia Episcopal Peruana;
De conformidad con el artículo 211° inciso 11 de la Constitución Política del
Estado (1979):

DECRETA:

Artículo 1. Los títulos expedidos a nombre de la Nación por los Seminarios


diocesanos y los centros de formación de las comunidades religiosas y
reconocidos como tales, por la Conferencia Episcopal Peruana, deberán
necesariamente inscribirse en el registro de la Secretaria General de la
Conferencia Episcopal Peruana.

Artículo 2. Los referidos títulos para su validez en el ejercicio del profesorado


en los centros educativos del Ministerio de Educación, deberán inscribirse
en el registro de Títulos Pedagógicos o no Pedagógicos, según el caso, de
dicho Ministerio, después de haber sido inscritos en el registro de la
Secretaria General de la Conferencia Episcopal Peruana.

Dado en la casa de Gobierno, en Lima, a los veinticuatro días del mes de abril de
mil novecientos ochenticinco.

Fdo. Arq. FERNANDO BELAUNDE TERRY


ANDRES CARDO FRANCO

320
Cf. Tomado íntegramente de “Actualización de las Normas Básicas de la Formación
Sacerdotal en el Perú – Actualización de la Ratio Studiorum en el Perú”, 2001, pp.151-155.

199
B. REGLAMENTO PARA OTORGAR TÍTULOS A NOMBRE DE LA
NACIÓN POR LOS SEMINARIOS Y LOS CENTROS DE
FORMACIÓN DE LAS COMUNIDADES RELIGIOSAS

Introducción

En fuerza del Acuerdo entre la Santa Sede y la República del Perú, Decreto Ley
23211, del 19 de julio de 1980, Art. 20; la Ley General de Educación
N°23384, Art. 59; la Ley Universitaria N°. 23733, Art. 98; los Seminarios y
los Centros de Formación de las Comunidades Religiosas reconocidos por la
Conferencia Episcopal Peruana pueden otorgar títulos propios a nombre de la
Nación, correspondiente a los estudios que imparten, entre ellos, el de
Profesor de Religión. La condición que se pone es la certificación de la
Conferencia Episcopal Peruana.

Para cumplir con la responsabilidad que implica, otorgar el título a nombre de la


Nación, la Conferencia Episcopal Peruana ha aprobado el presente
reglamento:

Art. 1. Sólo los Seminarios y los Centros de Formación de las Comunidades


religiosas reconocidos por la Conferencia Episcopal Peruana pueden otorgar
títulos a nombre de la Nación.

Art. 2. La Conferencia Episcopal Peruana para conceder una certificación del


reconocimiento, debe verificar mediante un delegado “Ad-hoc” que el
Seminario o el Centro de Formación de las Comunidades Religiosas que
expida dicha certificación, está cumpliendo en ese momento las exigencias
canónicas, especialmente, las contenidas en la “Ratio Studiorum” y las
exigencias civiles321.

La facultad de otorgar Títulos se le concederá al Seminario o Centro de Formación de


las Comunidades Religiosas para un período de cinco años, al término del cual
tendrá que renovársele. La Conferencia Episcopal renovará la facultad de otorgar
títulos a los Seminarios o Centro de Formación de las Comunidades Religiosas
previa constatación del actual cumplimiento de las exigencias antes dichas.

Los Seminarios o Centros de Formación de las Comunidades Religiosas que


quieran dar títulos especializados deben estar implementados en estructuras
curriculares, programas de estudio, profesorado, biblioteca y otros medios

321
Estas exigencias están referidas a los programas de estudios, números de profesores graduados
o titulados y Biblioteca (libros y revistas).

200
necesarios para la especialización y contar con la autorización de la
Conferencia Episcopal Peruana a través de la Comisión Episcopal de
Seminarios y Vocaciones.

Art. 3. Los diplomas y títulos que puedan otorgar los Seminarios o los Centros
de Formación de las Comunidades Religiosas son los siguientes:

a. Profesional en Ciencias Filosóficas322, a los seminaristas que haya cursado


todos los estudios filosóficos, durante un trienio o un bienio de filosofía; hayan
elaborado y presentado por escrito un trabajo (tesina); y hayan superado el
examen sobre la filosofía en general, tanto en el aspecto sistemáticos, como
histórico, ante un jurado, formado por tres profesores, uno de los cuales será
nombrado como su representante por la Conferencia Episcopal Peruana.
Dicho diploma faculta a ingresar a otros centros de estudios superiores323 y
continuar los estudios teológicos.

b. Profesional en Ciencias Teológicas324, a todos aquellos que hayan cursado


todos los estudios teológicos por lo menos durante cuatro años; haya
elaborado y presentado por escrito un trabajo (tesina) y haya superado el
examen sobre los campos principales de la Teología, a saber: Biblia, Dogma,
Moral y Derecho, ante un jurado de cuatro profesores, uno de los cuales será
nombrado como su representante por la Conferencia Episcopal Peruana. Este
título, faculta para postular al Grado de Bachiller en Teología, en cualquiera
de las Facultades de Teología de las Universidades peruanas y exigible para
la obtención del título pedagógico, previo reconocimiento de la Conferencia
Episcopal Peruana.

c. Profesor de Religión con título pedagógico, a aquellos que tengan el título de


Profesional en Disciplina Teológicas y haya llevado además los cursos
pedagógicos requeridos. Sólo este título capacita a aquel que lo obtiene para
el ejercicio de la docencia en Religión.

Art. 4. Estos títulos deberán ser inscritos en el Registro de la Secretaria


General de la Conferencia Episcopal Peruana, previa presentación, de parte
del Rector del Seminario o Centro de Formación de las Comunidades
Religiosas, de un Acta con la relación de los titulados por el que se los declara
aptos para ser inscritos en el Registro de la Conferencia Episcopal Peruana y
en el Ministerio de Educación.

322
Conferencia Episcopal Peruana, Acuerdo de la 77 Asamblea Plenaria Ordinaria, celebrada
entre el 21 y 28 de enero de 1998.
323
Tanto civiles como eclesiásticos.
324
Conferencia Episcopal Peruana, Acuerdo de la 77 Asamblea Plenaria Ordinaria, celebrada
entre el 21 y 28 de enero de 1998.

201
202
CAPÍTULO VI

LA ECONOMÍA

537. a) La economía del Seminario se apoyará en dos principios básicos: la


certeza de que Dios, providente, cuida su obra, y la convicción de que la
austeridad y la pobreza son condición necesaria para una auténtica
formación sacerdotal. Por eso, el estilo de vida del Seminario será austero,
basando su economía no en la acumulación sino en la inversión ponderada
y programada en la formación sacerdotal inicial.

538. La administración de los bienes del Seminario ha de realizarse con el


espíritu y la diligencia de un buen padre de familia325 de modo que se
eduque en la sencillez y se invierta en proveer los recursos necesarios para
el desarrollo integral de los seminaristas, según los retos de la época, sin
escatimar esfuerzos. Se buscará asegurar, que el personal contratado reciba
un salario justo y honesto, que satisfaga las necesidades básicas de sus
familias326; a la vez que se harán donaciones para fines de piedad y caridad,
siempre dentro de los límites de la administración ordinaria y con bienes
muebles que no pertenecen al patrimonio estable327.

539. b) El Obispo es el responsable del mantenimiento del Seminario328. Él


dictará normas concretas que hagan posible que la diócesis mantenga su
Seminario. Para ello podrá imperar una colecta o imponer otros modos de
tributo a diversas instituciones, según las posibilidades de estas329. Además,
se suscitará la corresponsabilidad y generosidad de sacerdotes y fieles, de
modo que nunca se pierda una vocación por falta de medios. El Rector y el
equipo de formadores colaborarán en la búsqueda de las ayudas necesarias.

540. c) Todos los seminaristas están llamados a colaborar económicamente en su


formación con alguna cuota de los bienes que legítimamente reciben por su
trabajo en parte del tiempo libre de que disponen; así como voluntariamente
con todo o parte del excedente de lo que les aportan sus familiares u otras
personas, una vez que han cubierto sus razonables gastos personales.

325
Cf. C.I.C., can. 1284.
326
Cf. C.I.C., can. 1286.
327
Cf. C.I.C., can. 1285.
328
Cf. C.I.C., can. 263.
329
Cf. C.I.C., can. 264.

203
541. d) Anímese a los seminaristas a que se habitúen a no aceptar donaciones
espontáneas de los fieles que sean desproporcionadas a sus gastos básicos,
salvo que ellas estén destinadas a la formación sacerdotal de todo el
Seminario.

542. e) El administrador, bajo la supervisión del Rector, es el responsable


inmediato de la gestión económica del Seminario. En su tarea será asistido
por un consejo económico que tendrá su propio estatuto.
También, sólo desde el plano formativo, es oportuno nombrar en dicho
consejo económico a seminaristas de los últimos años, preparándolos para
una buena administración en la economía parroquial.
La administración será transparente. Anualmente se hará un balance claro
que se entregará y explicará al presbiterio diocesano. Al Obispo se le
presentará informe económico según la periodicidad que él establezca.

543. f) El Seminario tendrá cuenta bancaria propia, en la que figurarán como


responsables el Obispo, el Rector y el administrador.

544. g) Todos los bienes del Seminario son propiedad de la diócesis. En caso de
que el Seminario se disolviera, el Obispo, asesorado por los órganos
pertinentes, decidirá el destino de estos bienes.

545. h) Procúrese una comunión de bienes entre los diversos Seminarios de


manera que aquellos que disponen de más recursos económicos puedan
colaborar con los que sufren precariedades.

204
ORACIÓN POR LOS SACERDOTES
San Juan Pablo II
Oh María,
Madre de Jesucristo y Madre de los sacerdotes:
acepta este título con el que hoy te honramos
para exaltar tu maternidad
y contemplar contigo
el Sacerdocio de tu Hijo unigénito y de tus hijos,
oh Santa Madre de Dios.
Madre de Cristo,
que al Mesías Sacerdote diste un cuerpo de carne
por la unción del Espíritu Santo
para salvar a los pobres y contritos de corazón:
custodia en tu seno y en la Iglesia a los sacerdotes,
oh Madre del Salvador.
Madre de la fe,
que acompañaste al templo al Hijo del hombre,
en cumplimiento de las promesas
hechas a nuestros Padres:
presenta a Dios Padre, para su gloria,
a los sacerdotes de tu Hijo,
oh Arca de la Alianza.
Madre de la Iglesia,
que con los discípulos en el Cenáculo
implorabas el Espíritu
para el nuevo Pueblo y sus Pastores:
alcanza para el orden de los presbíteros
la plenitud de los dones,
oh Reina de los Apóstoles.
Madre de Jesucristo,
que estuviste con Él al comienzo de su vida y de su misión,
lo buscaste como Maestro entre la muchedumbre,
lo acompañaste en la cruz,
exhausto por el sacrificio único y eterno,
y tuviste a tu lado a Juan, como hijo tuyo:
acoge desde el principio
a los llamados al sacerdocio,
protégelos en su formación
y acompaña a tus hijos
en su vida y en su ministerio,
oh Madre de los sacerdotes.
Amén.

205
206
ÍNDICE

SIGLAS .................................................................................................................................. 15
AGRADECIMIENTO ........................................................................................................ 19
INTRODUCCIÓN ............................................................................................................... 21
CAPÍTULO I: EL CONTEXTO DE LA FORMACIÓN ..................................... 23
1.1 MARCO REFERENCIAL DE LA REALIDAD PERUANA. ............... 23
1.1.1 Contexto Socio-Político .................................................................... 23
1.1.2 Contexto Económico ......................................................................... 23
1.1.3 Contexto Ecológico ........................................................................... 24
1.1.4 Contexto Social ................................................................................. 25
a. La violencia contra la familia .................................................................. 27
b. El Adulto mayor ...................................................................................... 27
1.1.5 Contexto Socio Cultural .................................................................... 28
1.1.6 Contexto Eclesial............................................................................... 28
[Link] Realidad Diocesana........................................................................ 28
[Link] Realidad Vocacional .................................................................... 31
1.2 IGLESIA DIOCESANA, COMUNIDAD DE DISCÍPULOS
ENVIADOS. ....................................................................................................... 34
CAPÍTULO II: EL ACOMPAÑAMIENTO DE LAS VOCACIONES
SACERDOTALES ............................................................................................................ 37
2.1 LA PASTORAL DE LAS VOCACIONES SACERDOTALES ............ 37
2.2 EL SEMINARIO MENOR ...................................................................... 37
2.3 OTRAS FORMAS DE ACOMPAÑAMIENTO VOCACIONAL ......... 40
2.3.1. Acompañamiento a las vocaciones adultas, autóctonas y de
migrantes……………………………………………………………..……..40
2.4 CRITERIOS PARA LA ADMISIÓN AL SEMINARIO MAYOR ....... 43
2.4.1 El discernimiento de las vocaciones sacerdotales ............................ 43
2.4.2 La admisión al Seminario diocesano. ............................................... 44
2.4.3 Criterios para la admisión al Seminario Mayor ................................ 45
2.5 LOS AGENTES DEL ACOMPAÑAMIENTO VOCACIONAL .......... 48
2.5.1 La Comunidad Cristiana ...................................................................... 48

207
2.5.2 El Obispo ........................................................................................... 49
2.5.3 Los presbíteros y la Parroquia........................................................... 50
2.5.4 La familia........................................................................................... 50
2.5.5 El Seminario y los seminaristas ........................................................ 51
2.5.6 Pastoral Juvenil.................................................................................. 51
2.5.7 Centros Diocesanos de Pastoral Vocacional .................................... 52
CAPÍTULO III: LA FORMACIÓN SACERDOTAL INICIAL ....................... 53
3.1 NATURALEZA Y FINALIDAD DEL SEMINARIO MAYOR ........... 54
3.2 APROBACIÓN Y RENOVACIÓN ........................................................ 55
3.3 LA FORMACIÓN INTEGRAL .............................................................. 57
3.4 LA FORMACIÓN DE LA INTERIORIDAD Y DE LA COMUNIÓN
DEL HOMBRE INTERIOR .............................................................................. 58
3.5 LAS ETAPAS FORMATIVAS ............................................................... 60
3.5.1 Las dimensiones formativas en la etapa propedéutica .................... 61
[Link] Dimensión humana ........................................................................ 61
[Link] Dimensión espiritual ...................................................................... 63
[Link] Dimensión intelectual .................................................................... 66
[Link] Dimensión pastoral ........................................................................ 67
3.5.2 Las dimensiones formativas en la etapa discipular ......................... 68
[Link] Dimensión humana ........................................................................ 68
[Link] Dimensión espiritual ...................................................................... 70
[Link] Dimensión intelectual .................................................................... 71
[Link] Dimensión pastoral ........................................................................ 73
[Link] Año pastoral – espiritual ................................................................ 75
3.5.3 Las dimensiones formativas en la etapa configuradora................... 76
[Link] Dimensión humana ........................................................................ 78
[Link] Dimensión espiritual ...................................................................... 79
[Link] Dimensión intelectual .................................................................... 82
[Link] Dimensión pastoral ........................................................................ 84
3.5.4 Las dimensiones formativas en la etapa de síntesis vocacional. ..... 86
[Link] Dimensión espiritual ........................................................................... 87
[Link] Dimensión humana ............................................................................. 87

208
[Link] Dimensión intelectual ......................................................................... 88
[Link] Dimensión pastoral ............................................................................. 88
[Link] Recepción del diaconado y presbiterado…….................................... 89
a) Juicio de idoneidad antes de las órdenes .......................................... 89
b) Escrutinios y requisitos para la Ordenación ..................................... 90
3.6 LOS AGENTES DE LA FORMACIÓN SACERDOTAL INICIAL…. 93
El Obispo……...………………………………………………………… 93
El presbiterio diocesano ……………………………………...………….94
El Seminarista…………..………………………………………………..94
El Equipo Formador……………………………………………………...95
a. El Rector……………………………………………………………...96
b. El Vicerrector………………………………………………………...97
c. El Director Espiritual y el Confesor………………………………….97
d. El Coordinador de la dimensión humana………………………….…98
e. El Coordinador de la dimensión intelectual………………………......98
f. El Coordinador de la dimensión pastoral……………………………..99
g. El Ecónomo……………………..……………………………………99
La Comunidad diocesana…………..………………………………….…99
Los Profesores………………………………………………………..…100
El Psicólogo…………………………………..……………………...…101

CAPÍTULO IV: LA FORMACIÓN SACERDOTAL PERMANENTE ......103


4.1 NATURALEZA Y FINALIDAD ..........................................................103
4.2 INTEGRALIDAD DE LA FORMACIÓN PERMANENTE ...............103
4.2.1 Desafíos después de la Ordenación Sacerdotal. .............................105
4.3 GRANDES ETAPAS DE LA FORMACIÓN PERMANENTE ..........106
4.4 ORGANISMOS RESPONSABLES Y MEDIOS .................................111
4.4.1 Organismos responsables ................................................................111
4.4.2 Medios: ............................................................................................114
CAPÍTULO V: LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTUDIOS…………..…117
5.1 PRINCIPIOS PEDAGÓGICOS Y CRITERIOS GENERALES ..........118

209
5.1.1 Principios pedagógicos....................................................................118
5.1.2 Criterios generales ...........................................................................119
5.2 LAS MATERIAS PROPEDÉUTICAS .................................................120
5.2.1 Materias de desarrollo humano y cultural ......................................120
5.2.2 Materias de crecimiento en la fe .....................................................120
5.2.3 Materias de discernimiento vocacional...........................................121
5.3 MATERIAS DE ESTUDIO DE LA ETAPA DISCIPULAR ...............121
5.3.1 Área sistemática ..............................................................................121
5.3.2 Área histórica ..................................................................................122
5.3.3 Área de filosofía aplicada ...............................................................123
5.3.4 Ciencias auxiliares...........................................................................123
5.4 MATERIAS DE ESTUDIO DE LA ETAPA CONFIGURADORA ...124
5.4.1 Idiomas y metodología ....................................................................127
5.4.2 Sagrada Escritura.............................................................................127
5.4.3 Liturgia ............................................................................................128
5.4.4 Teología Sistemática .......................................................................130
5.4.5 Teología Moral ................................................................................131
5.4.6 Teología Espiritual ..........................................................................132
5.4.7 Doctrina Social de la Iglesia ...........................................................133
5.4.8 Teología Pastoral .............................................................................133
5.4.9 Historia de la Iglesia........................................................................135
5.4.10 Derecho Canónico ...........................................................................135
5.5 LAS MATERIAS MINISTERIALES ...................................................136
5.6 DESARROLLO DE LAS MATERIAS POR ETAPAS FORMATIVAS..137
A. MATERIAS ETAPA PROPEDÉUTICA ................................................137
B. MATERIAS ETAPA DISCIPULAR (Estudios filosóficos) ...................144
C. MATERIAS ETAPA CONFIGURADORA (Estudios teológicos) ........166
5.7 RECONOCIMIENTO ECLESIÁSTICO Y CIVIL DE LOS ESTUDIOS:
TÍTULOS Y CONVENIOS .............................................................................199
CAPÍTULO VI: LA ECONOMÍA……………………………………………203
ORACIÓN POR LOS SACERDOTES……………………………………… 205
ÍNDICE……………………………………………………………………...…207

210

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