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Identidad de Género y Cultura

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Presentación

Nombre:
María Esthefani de Cruz

Matricula:
100727786

Sección:
W10

Maestro:
Roberto Reyna Tejada

Tema:
Informe de Lectura
Introducción

La biología como ciencia ha evolucionado conjunto de conceptos y categorías


honorables con el propósito de explicar detalladamente como el sistema
fisiológico, los circuitos neurológicos, el mapa genético y la anatomía humana
define no solo la diferenciación sexual sino también la identidad de género. Con
una práctica teórica en el laboratorio, un grupo significativo de investigadores y
especialistas en tema de diferencia sexual se ha propuesto describir la fase
biológica que, supone, subyace en una clase particular de procesos
involucrados en la definiciones de lo masculino y femenino. Carácter y
motivación.

El camino para explicar la dominación masculina en términos de ‘sistemas


hormonales’ queda así despejado. Las relaciones de dominio y de poder que
activamente se reproducen en el hogar, en el centro laboral, el sistema político
entre mujeres y hombres, es decir, en gran parte del mundo social adquieren
sentido si se acepta.

El discurso biológico sobre la diferenciación de la identidad de género lleva


consigo mismo, la justificación ideológica de la desigualdad entre hombres y
mujeres. En el terreno de la acción política el movimiento feminista es en cierta
medida una respuesta a esta justificación ideológica que se deriva en parte del
discurso creado por la biología como ciencia.
La identidad de género y los procesos de socialización

La identidad de género, entendida, como una forma de relacionarse, forma


parte de un sistema conceptual que enfatiza la idea de que cada grupo social
proporciona a las personas recursos culturales para coordinar prácticas
sociales y dar sentido a las diversas acciones que los individuos realizan en la
vida cotidiana. Se puede postular que la oposición hombre y mujer está
constituida por ideas y representaciones que definen los contextos de la
prácticas sociales que producen la identidad de género. Decir que alguien es
hombre o mujer es una forma de dar un significado específico a una clase
particular de prácticas sociales que aluden de alguna manera al cuerpo, la
reproducción y la sexualidad. En medida que la identidad de género se
entiende como el resultado de práctica social e ideológica, ser hombre o mujer
depende de acuerdos y discusiones, de negociaciones o enfrentamientos en
los que se involucra un número significativo de individuo. Esta dicotomía es un
mecanismo cultural que organiza y da sentido a las prácticas socias que
conforma la identidad de género.

En otras palabras, las relaciones de género se desarrollan alrededor de la


división femenino/masculino. Esta dicotomía es un mecanismo cultural que
organiza y da sentido a las prácticas sociales que constituyen la identidad de
género. Mientras que la biología ve en la dualidad hombre-mujer una
manifestación de las leyes de la naturaleza, otros investigadores consideran
que esa dicotomía es parte de un universo ideológico que incluye una red más
amplia de oposiciones: razón-emoción, mente-materia, cultura-naturaleza,
arriba-abajo, público-privado. Semejante sistema de dualidades proporciona
referentes discursivos que, a su vez, funcionan como contextos que favorecen
y coordinan ciertas pautas relacionales pero excluyen otras.
Compartiendo premisas teóricas y filosóficas, además de procedimientos y
técnicas cuando de investigación empírica se trata, y no obstante con ciertas
diferencias entre sí, muchos investigadores se han propuesto hacer una
descripción exhaustiva de los significados asociados a la dualidad
masculino/femenino. Se trata, parecería, de describir con lujo de detalle el
mundo simbólico que sirve de contexto al desarrollo de las relaciones de
género. Llevar a cabo una investigación con ese propósito, se aduce, facilitaría
la comprensión de las bases sobre las que se construyen las prácticas sociales
que colocan con frecuencia a las mujeres en posiciones de subordinación.

Relaciones sociales y Prácticas Culturales

Esta propuesta consiste en enfatizar y radicalizar la nación de que la identidad


de género es producto de la actividad humana, que es un resultado frágil e
inestable, de relaciones sociales que se articulan a través de ciertos
mecanismos- la cultura, el lenguaje. En la medida en que se descarta que la
identidad de género este determinada por los rasgos o características propias
de la personalidad o estructura biológica de un individuo; o por un conjunto de
reglas impuestos socialmente, se puede decir en principio, que la identidad de
género se construye solo durante el proceso de acción, durante el desarrollo de
prácticas sociales por los cuales las personas son categorizadas como
masculinas o femeninas. Se refiere a un conjunto de relaciones o intercambios
socialmente importantes, a la producción y reproducción de los significados que
dan sentido a las acciones realizadas en escenas particulares. Si bien los
hombres pueden definirse por su dificultad para expresar abiertamente sus
sentimientos, por esforzarse para diferenciarse de las mujeres y por demostrar
de manera notaría su deseo sexual. Según lo que los teóricos denominan
modelo dominante, la masculinidad es sinónimo de actividad, como en el
mundo de masas. En cambio, se ha argumentado que los procesos por los
cuales se construye la misma parecen estar caracterizados por actividad que
tienden hacia un fin particular. Estudiosos del tema han afirmado que el
ejercicio de la sexualidad, junto con la pronunciada represión emocional en las
relaciones heterosexuales, sustenta y da sentido a la idea de masculinidad.
Es decir, si bien esta se agota está completamente determinada por la
actividad sexual, en el marco de cierta lógica de masculinidad, la práctica
sexual está asociada a la idea de hacerse hombre.

Tal como se ha descrito aquí, ahora la identidad de género hace referencia a


un conjunto importante de relaciones o de intercambios de carácter social, a la
producción y reproducción de significados que provee de sentido a las acciones
desarrolladas en determinados escenarios y a la organización de la experiencia
y el sentido de sí de los actores involucrados. Y en la medida que se compone
de múltiples y en ocasiones contradictorios mecanismos discursivos que
coordinan un conjunto de acciones o relaciones sociales, y con los cuales se da
forma ‘a la realidad’ y se establecen evaluaciones de carácter moral, la
identidad de género depende completamente de la situación, de las formas en
cómo se negocie, de la posición que los individuos ocupen en las relaciones
sociales que se ponen en marcha y de los patrones discursivos que se
empleen para dar sentido a la acción. Si bien existen tradiciones culturales y
desarrollos históricos que imponen ciertos límites a los procesos de acción,
siempre es posible que dentro de esos márgenes se produzcan rompimientos e
innovaciones que ensanchen o reduzcan los límites dentro de los cuales las
relaciones de género se desenvuelven.

Cómo Se Teje La Sexualidad En El Mundo Masculino

Como explica Gilmore (1990), a la feminidad se le considera inherente a la


anatomía de las mujeres que involucra al cuerpo como un ornamento o un
elemento de seducción sexual, como un ente ‘que es’ antes que algo que
podría llegar a ser. En contraste, se argumenta, los procesos mediante los
cuales se construye lo masculino aparecen marcados por una actividad que
tiende a un fin específico.
En un texto sobre masculinidad y trabajo en la fábrica, por ejemplo, P. Willis,
después de explicar que la voluntad para trabajar es postulada más como una
lógica de género (masculino) que como una lógica de la explotación, afirma que
Si la naturaleza de la masculinidad en el trabajo es un estilo de teleología, de
completud y producción, la feminidad es asociada con un estado fijo. Su poder
laboral (de las mujeres) es considerado como un estado ontológico del ser, no
como un proceso teleológico de llegar a ser. El trabajo doméstico es la no
completud. Esto es parte de la definición de lo que ella es y el salario y el
mundo productivo del trabajo de lo que es el hombre

Al mismo tiempo, algunos investigadores e investigadoras han afirmado que los


hombres se comprometen con una masculinidad en cuyo centro se encuentra
el deseo y la búsqueda de intercambio sexual.

El Matrimonio, La Sexualidad Y Los Hombres

Se dice que cuando un hombre y una mujer deciden casarse, compartir juntos
la vida, es porque están dispuestos a formar una familia. Y para muchas
personas, crear una familia significa no sólo que los cónyuges vivan juntos sino
también significa procrear. Formar una familia por derecho propio parece
implicar la tríada madre, padre e hijos o hijas. En un documento elaborado en
México por la Secretaría de Salud, de una manera un tanto áspera, se informa
en relación con la paternidad.

Y la familia, entendida de este modo, es un contexto en el que los hombres


ejercen su paternidad. Pero también la familia representa una arquitectura
relacional específica en la que se desenvuelve la vida sexual de los cónyuges.
Con el nacimiento de los hijos o hijas los cónyuges adquieren la
responsabilidad de ejercer la paternidad o maternidad. Velar por la salud, la
manutención y el cuidado de la prole son actividades que dotan de sentido al
(y, por supuesto, crean la figura del) padre y la madre.

Quizá la procreación y las responsabilidades que suelen asumir el padre y la


madre al respecto se van no únicamente definiendo sino consolidando durante
el matrimonio como elementos centrales de un sistema de relaciones y
principios organizativos propios de una familia. Es decir, el nacimiento de los
hijos o hijas marca una clara distinción que aquí se define de la siguiente
manera: por una parte, se encuentra la relación conyugal, las actividades e
intereses de la pareja y, por la otra parte, las relaciones de familia, las
consideraciones y objetivos que involucran al padre, la madre y los hijos e
hijas. Por supuesto, esta división no es nada rígida ni determinada para
siempre.

En conclusión, en este texto se ha utilizado algunos procesos teóricos que


sustentan distintos puntos de vista sobre cómo debe entenderse
sociológicamente la construcción social del género, haciendo énfasis en
investigaciones, discursos y relaciones sociales.

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