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Introducción a la Ciencia Política

Este documento explora el concepto, objetivo y método de la ciencia política. Discute las definiciones de política, su relación con la sociedad y otras funciones sociales. También examina cómo la política puede definirse como una actividad social dirigida a asegurar el orden interno y externo de una unidad política.
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Introducción a la Ciencia Política

Este documento explora el concepto, objetivo y método de la ciencia política. Discute las definiciones de política, su relación con la sociedad y otras funciones sociales. También examina cómo la política puede definirse como una actividad social dirigida a asegurar el orden interno y externo de una unidad política.
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Texto Dr. GUIDO VALDIVIESO Z.

TEMA 1 '

CONCEPTO, FINALIDAD Y METODO


DE LA CIENCIA POLITICA

Dr.: Eduardo Andrade

1.1- ¿QUÉ.ESTUDIA [Link] POLÍTICA?


Esta es ¡a pregunta que tradicionalmente se plantea al principio de un tex-
to como el que tiene el estudiante en sus manos. A veces [Link] pregunta
Si el interrogante se resolvería con la simple consulta al índice, del texto,
dado que en él se enumeran los temas que habrán de ser abordados. Al
nrísmo tiempo, se cuestiona el autor si sería más conveniente que este
. capitulo cerrara el libro en lugar de abrirlo, pues en realidad, supone el
"planteamiento de una duda respecto a si el campo que se pretende cono­
cer debidamente explorado o no, y si ello se ha hecho de la mane­
ra adecuada. v ’ .
Pero, erí fin, el eso de la tradición se impone y se debe empezar por
tratar ¿te explicarle al alumno algo [Link] qüe nadie hasta ahora se ha pues­
to de acuerdo' ¿cuál es el objeto de estudio de la Ciencia Política?
Habría que Iniciar la exposición diciendo que en realidad ni siquiera
hay consenso sobre la denominación de nuestra .materia, como lo vere­
mos más adelante (véase infra. pág. 22), ya que la Política como activi­
dad humana ha estado sujeta a una gran variedad de interpretaciones, y
la pretcnsión de estudiarla ha pasadó por múltiples vicisitudes.
No está por demás repetir lo que muchos autores afirman como el
principio de cualquier estudio de esta índole: el simple contacto con la
realidad social nos revela que hay una actividad a .la que denominamos
comúnmente Política, Este hecho forma parle de nuestras vivencias coti­
dianas'y de nuestro lenguaje. Asi nos referimos a la “política de inver-
ríones”, a la '‘política internacional”, a ¡a “política de persona) de la
enpresa”, a <?ue“alguien nos está haciendo política" y, en un, a m¿1-
• Objeta y tnéuxio de ls ciencia política 5

tiples expresiones que nos muestran evidentemente que hay una serie de
actividades humanas a las que calificamos como “políticas”. ..

1.1.1 Concepto de Política

Sí acudimos'al diccionario veremos que por Política se entiende: 1. Arte, .


doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados; 2. Actividad de
los que rigen o aspiran a regir los asuntos públicos; 3. Cortesía y buen
modo de portarse, y 4. Arte o traza con que se conduce un asunto o se
emplean los medios para alcanzar un fin determinado.1• •
Etimológicamente-el término Política proviene del griego, polis:
ciudad, es decir, la comunidad integrada por un conjunto de hombres
que residían sobre un territorio delimitado, que constituía una entidad.
prácticamente autosuficiente y estaba regida por un gobierno autónomo.
Asi, lo político o la Política era lo perteneciente o relativo a la polis o,-.- •
ciudad, y de algún modo hacía referencia a los asuntos qué eran de la in-. ■
cumbencia de dicha colectividad, o sea ios asuntos públicos. "\
En inglés, de la misma raíz griega, se han derivado dos palabras que se' T;
refieren a significaciones que en castellano quedan incluidas én el mismo
término política: policy. “1. Arte, astucia, prudencia, sagacidad en la di­
rección y manejo de los asuntos; 2. Curso o plan de acción,.particular- :
mente política, dirección de los negocios públicos”, ypo/tó¿-Política,
la ciencia o arte que trata de la administración y manejo de los negocios'
públicos.2 • - '/ *. ’ •
De estas referencias lingüisticas podemos deducir que la Política imph"
ca una forma específica de comportamiento humano [Link] relaciona-
con el gobierno, con la dirección de una colectividad, con ciertas pautas
para la acción de un grupo y con el conocimiento de estas cuestiones.
Queda claro, pues, que hay una actividad que ha merecido que el len­
guaje le otorgue una denominación concreta y a ¡a que en nuestro idioma
llamamos Política. No obstante, ello no nos dice mucho sobre su natura­
leza específica, sus características, su finalidad, sus motivaciones o su lu­

’ Diccionario de la Real Academia Española. Madrid. !970.


‘ Newrevtsed Vdazquez Spanish andEngJish Didionary. Foliet Publishing Company.
Chicago-New York. 196).
6 INTRODUCCIÓN A LA CIENCIA POLITICA

gar exacto en la vida social. Incluso, podemos reconocer, por el análisis


de sus acepciones gramaticales, que la palabra que usamos para nombrar
esta actividad abarca una gran cantidad de acciones posibles.
Esta primera reflexión nos acerca a la comprensión del objeto de estu­
dio de nuestra ciencia. Precisamente al preguntarse ¿qué es exactamente
eso que llamamos Política?; ¿cómo puede distinguirse esta actividad de
otras que el hombre realiza?; ¿por qué la sociedad tiene un gobierno?;
¿cómo se liega a gobernar?; etc., es síntoma de una inquietud intelectual
.que trata de explicarse la particular manera de ser de esos fenómenos que
llamamos comúnmente políticos.
Así, de un conocimiento primario, vulgar, pre-científico de ciertas rea­
lidades, se presenta en el hombre el afán de profundizar en dicho conoci­
miento, sistematizarlo y ordenarlo, constituyendo con ello un saber
científico. ’ • ”*•
Pero, ¿cuál es la esencia de la Política? Juiien Freund en su obra que se
titula precisamente La Esencia de la Política, concluye que ésta es “la ac­
tividad social que se propone asegurar, por. la .fuerza,generalmente fun"
dada en un derecho, ¡a seguridad exterior y la concordia [Link] una
unidad política particular, garantizando el orden en medio de las,.luchas
que nacen de la "diversidad y de; la .divergencia. . de opiniones y^.de
intéreses”?3‘Hirsch-Weber nos plantea la esencia de la actividad política
como un conflicto de intereses de diversos grupos sociales.3 45Para Deutsch
“la política es en cierto sentido la toma de decisiones por medios núbli-
COS”5. • ’
n n • r - \ ‘Í¡A
Política y sociedad rOCiQi/ió
De estas diversas apreciaciones de ia Política, nos queda claro que se tra­
ta de una actividad social, o sea, de una conducta humana que se produ­
ce en el contexto de la sociedad. Ello nos lleva a plantearnos la necesidad
de comprender el concepto de sociedad en el que se ubica la Política como
una actividad concreta.

3 Freund, Juiien, L'essencedu politique. Ediciones Sirey. París. 1978, pág. 751. .
4 Hirsch-Weber Wolfgang. La político como conflicto de intereses. Editorial Tecnos.
Colección de Ciencias Políticas. Madrid. 1972.
5 Deutsch, Kart, Político y Gobierno, Fondo de Cultura Económica, México. 1976.
pág. 15.
Objeto u .'ngíotfc Je la ciencia política 7

La sociedad dentro de la cual estamos inmersos no es sino el resultado


objetivo de la capacidad de relación de los individuos. Asi aparece la so­
ciedad como un conjunto de interacciones individuales basadas en la ca­
pacidad humana de intercomunicación. Podríamos imaginar a la so­
ciedad como una inmensa red cuya trama se teje por una serie de activi­
dades subjetivas que se entremezclan unas con otras. El lenguaje,
característico de la especie humana, aparece como la fórmula de interre­
lación por excelencia, medio de comunicación formal sobre el cual se
construye la vida social.
La sociedad constituye así el medio natural de la acción humana, en
ella los hombres aprenden, se transmiten informaciones, se agreden, se
aman, se proponen proyectos conjuntos, se atemorizan, se solidarizan y
se~muéreñ7'Es,"por Otra parte, el grari escenario donde él hombre’d'esá7
trolla sus múltiples potencialidades, algunas de las cuales están orienta­
das hacia la dirección de los miembros que componen dicha sociedad. A
esta conducta, determinada por esa vocación dirigente, la consideramos
como conducta política y nos permite identificar entre el conjunto de ac­
ciones que definen a la sociedad, aquellas que catalogamos como
específicamente políticas. El científico político deberá, pues, tratar de
identificar estas conductas que a su vez construyen formaciones sociales
relativamente permanentes, las cuales serán también objeto de su estu­
dio. Despojándolas intelectualmente de las variadas influencias de otras
formas de comportamiento, tratará de analizarlas, definirlas, sistemati­
zarlas y criticarlas. La Política nos aparece asi como un conjunto de fe­
nómenos sociales que, mediante una operación de la inteligencia, pode­
mos abstraer del conjunto general mediante el reconocimiento de ciertas
características relacionadas con el poder, la influencia, el gobierno y la
dirección de diversos grupos, que se presentan en el seno de la sociedad y,
finalmente, de toda comunidad identificada como unidad, por cierta ca­
pacidad de dominación que la separa de otras.

Política y otras funciones sociales fundamentales


Así como podemos identificar la naturaleza específica de los fenómenos
que llamamos políticos en el contexto de la sociedad, también podemos
establecer una relación entre la política y otras funciones que aparecen en
8 INTRODUCCIÓN A LA CIENCIA POi iTICA

el seno de la comunidad como susceptibles de ser intelectualmente dife­


renciadas." •• '

• id i\ m-UÍ:.-."

Política y cultura
Si por cultura entendemos el hacer humano con un determinado sentido,
la Política es una forma más de cultura; sin embargo, la capacidad huma­
na de creación ocupa todos los ámbitos de la acción individual y colecti­
va; asípla cultura es lenguaje, es arte, es ciencia, es arquitectura y tam­
bién [Link]ítica. Estas distintas formaciones objetivas del quehacer de .los
hombres; encuentran múltiples posibilidades de vinculación con la
Política.’ Puede la dirección gubernamental imponer ciertos estilos cultu­
rales, pero también su función de poder está determinada por el contexto
cultural que se fundamenta en la creencia en ciertos valores de diversa
índole cuya percepción y conocimiento definen las actitudes tanto de ios
gobernantes como de los gobernados. De esta manera, la acción política
viene a ser un producto del contexto cultural y éste, a su vez, es confor­
mado e influido por aquélla.

Política y religión
El temor a lo desconocido ha producido siempre conductas específicas en
el hombre, que no se derivan [Link] operación raciona! sino de los senti­
mientos elementales que forman parte de la contextura humana. El fenó­
meno religioso constituye una respuesta de la incapacidad humana para
comprender la realidad que lo rodea y que lo condiciona. En todas las
épocas este temor a lo que no conocemos ha estado vinculado de una u
otra forma al ejercicio del poder en el seno de la sociedad. La Política ha
figurado como un instrumento al servicio de la religión, pero también en
muchas épocas la religión ha servido a los propósitos de la Política. Re­
sulta a veces muy difícil separar ambas actitudes humanas, sin embargo,
según las circunstancias de los tiempos, estas dos actividades sociales se
han implicado y servido reciprocamente. Las diferencias religiosas han
sido utilizadas para alentar propósitos de hegemonía y al mismo tiempo,
los poderes políticos han sido puestos muchas veces en la tesitura de sos­
tener posiciones religiosas o teológicas.
-
tyeto y método (w la ciencia pol/íica 9

Política y economía ■

La satisfacción de las necesidades elementales ae los seres humanos cons­


tituye también todo un sistema de interrelación social. El hombre se ve
impelido, en primera instancia, a dar'satis facción a sus necesidades'ma­
teriales, de alimentación, de vestido o de abrigo y ello da lugar a una serie,
de actividades productivas que generen los recursos que le permitan
sobrevivir frente al medio' natural y que lo caracterizan cómo'uná especie
capaz de transformar y modificar este entomo, ¿n-su beneficio; La
economía se convierte así en un sistema de interacciones .específicas ten-
jdiente a la satisfacción de estas necesidades. Su mecánica consustancial
condiciona los procesos políticos. Al otorgar ciertas capacidades mate­
riales a personas y grupos, define las tendencias del desarrollo del poder
en una sociedad, pero al mismo tiempo, como el propio Marx lo apre­
ciaba, las decisiones del poder influyen y generan un impacto'en las acti­
vidades económicas. Economía y Política constituyen una entidad dialéc­
tica indisoluble. Ambas reflejan dos dimensiones de ¡a naturaleza huma­
na que se condicionan la una a la otra: la primera atiende a las necesida­
des fundamentales de la sobrevivencia corporal y la segunda responde a
las necesidades organizativas de los individuos que, al conjuntarse en una
colectividad, requieren de una dirección. Entremetías no hay preeminen­
cia, acaso sólo circunstancial, y generan conjuntamente condiciones
conflictivas en el interior de los grupos sociales que se resuelven por su in­
teracción reciproca.

Política y ciencia
La ciencia, como actividad que pretende conocer las realidades, se sitúa
en un plano intelectual de la naturaleza humana, sin embargo, no puede
despojarse de los influjos que las interpelaciones de poder producen. Así,
el conocimiento se ve muchas veces impulsado o detenido por. las deci- .
siones del poder que impera en una determinada sociedad. La ciencia es- '■
tá influida por la política casi del. mismo modo en que la política está
influida por la ciencia. El hombre tiene el afán de conocer, pero también
tiene el propósito de poder y el poder resuelve muchas veces que es lo que
se quiere o se pretende conocer. Los científicos se convierten así en serví-
10 INTRODUCCIÓN A LA CIENCIA POLÍTICA

dores de los poderosos, pero muchas veces también el dominio de los co­
nocimientos convierten a los que los poseen en sujetos capaces de impo­
ner su poder.
Así podrían establecerse múltiples dicotomías: Política y arte,
Política y educación, y así sucesivamente. Lo importante es entender que
no hay actividad humana que esté ajena a la Política, ni Política que
pueda desconocer las diversas actividades de los hombres.
De esta manera, la Política, nos aparece, a primera vista, como el obje­
to de estudio de una disciplina científica. Pero este primer paso no nos
puede satisfacer porque en seguida surge la pregunta: ¿cómo podemos
saber qué es Política y qué no lo es? De la respuesta se deriva que poda­
mos elegir cuáles hechos o fenómenos vamos a estudiar y cuáles no.
Para resolver este problema, debemos partir de una observación su­
cinta de la realidad; y de esta manera llegaremos a conocer, en primer
término, que la Política es una actividad que se da en la sociedad, es de­
cir: es una actividad social, pero precisamente la que se encarga de la'di­
rección y gobierno de la sociedad misma. Pero, ¿de cuál sociedad? Por­
que denominamos como tal no sólo a la humanidad, sino también a de­
terminados grupos cuya formación y estructura es materia que analiza la
Sociología.' En este caso, partiendo de un supuesto, consideremos que ya
hemos- definido ei campo social al que se dirige nuestro estudio (tenemos
■ que hacerlo así porquemo es posible fundar un conocimiento científico
sin partir de ciertos a pñoris cuyo reconocimiento evita que nos perda­
mos en una serie de reflexiones filosóficas).
Damos así por sentado que nó es toda actividad social la que nos inte­
resa, ni toda la Sociedad; ni cualquier sociedad; sino sólo aquella parte
que represente una actividad política o un resultado de esa actividad. Y
aquí, para no perdernos, debemos admitir que si la Política está rela­
cionada —de acuerdo con nuestra experiencia primaria— con el gobier­
no de la sociedad, nos interesa aquella sociedad en la que podemos iden­
tificar un gobierno que la dirige.
Esto nos elimina la referencia a toda la Humanidad, pero nos deja ante
la perspectiva de múltiples grupos sociales que reconocen un gobierno,
esto es, un grupo de dirigentes que definen las acciones que debe realizar
el grupo. Esta dirección de agrupaciones sociales puede presentar las más
diversas formas; asi, por ejemplo, podemos’distinguir la dirección de un
sindicato, de una empresa, de una comunidad religiosa, o de un Estado.
Objeto y método de la ciencia política 11

De esta somera enumeración de grupos sociales susceptibles de ser diri­


gidos o gobernados, salta a ¡a vista el hecho de que no todos lo son en la
misma medida, ya que la dirección de un sindicato, una empresa o una
iglesia está sujeta a normas y disposiciones que dicta el Estado. Así, de­
tectamos que hay unos gobiernos que “gobiernan” más que otros y po­
demos percatarnos que entre los diferentes grupos que observamos se da
. una jerarquía de gobiernos en cuya cúspide se encuentra actualmente el
del Estado que, por lo menos formalmente, ya no obedece a ningún
otro. :
Asi vemos que desde el punto de vista del gobierno o dirección de la
.sociedad, hay un poder que engloba a ios demás y es capaz de tomar
decisiones no [Link] a otro poder,.Esta capacidad autó­
noma de decisión define la dimensión de una sociedad en términos terri­
toriales, es decir, marca los limites geográficos dentro de. los cuales
gobierna y constituye una entidad social que se distingue de otras precisa­
mente por no estar sometida a un poder ajeno a ella misma.
La Política empieza asi a definirnos sus contenidos. Gobierno, poder,
autonomía, decisión, grupos, formalidades, territorio, etc., se revelan
como elementos constituyentes de esa realidad que llamamos Política y
se convierten de inmediato en objeto de nuestro estudio.
Entre esta gama, aún sin forma, de conceptos tenemos que orientamos
para determinar la extensión de nuestro objeto. X aquí se plantean los
primeros problemas serios cuya solución requiere de una toma de posi­
ción frente a la compiejioad de fenómenos sociales que hemos venido
describiendo sucintamente.
Podemos escoger entre dos posibilidades: caracterizar la Política como
todo aquello que tiene que ver con el gobierno de un grupo social, cual­
quiera que éste sea; o, sabiendo que unos grupos están inmersos en otros,
definirla sólo como todo lo que tenga que ver con el gobierno autónomo
de una colectividad, cuya individualidad consiste precisamente en estar .
organizada bajo ese poder excluyeme de otros y que se impone a todos
ios grupos comprendidos en tal colectividad.
De manera deliberada hemos usado aquí en forma indistinta conceptos •
como gobierno, dirección, poder o autonomía, que en su oportunidad,
habremos de analizar en capítulos subsecuentes. Por ahora, se trata
simplemente de despertar la curiosidad del lector ante este complejo con­
junto de interrogantes que la ciencia política debe responder.
12 IN TRODUCCIÓN A LA CIENCIA POLITICA

Todas estas consideraciones han llevado, a quienes se han interesado


por estudiarlas, a dos posiciones diferentes en cuanto al objeto de la dis­
ciplina que nos ocupa: ¡a que se entiende como ciencia del Estado, y la
que se considera como ciencia del poder."

estudia al Estado

Esta posición parte del hecho de que en la actualidad, el mundo está divi­
dido en sociedades estatales, es decir, la unidad social identificable por
estar sometida a un gobierno autónomo,"es el Estado. Así como en la an­
tigüedad griega lo fue la poto; en Roma, Persia o Babilonia lo fue el im­
perio, o en la Edad Media Europea el feudo; la época contemporánea re­
conoce, desde el Renacimiento, al Estado como forma de organización
social. Siendo este poder el que se impone a todos los demás que se dan
dentro del marco territorial en el que domina, han estimado muchos
autores que es justamente esa unidad territorial-poblacional delimitada
por la capacidad del poder que la gobierna, el objeto de estudio de la
ciencia política. •. •
Con respecto a esta posición, Meynaud0 dice: “La concepción que ha­
ce del Estado el objeto supremo, o esencial, de la explicación política
reivindica una larga tradición histórica y se apoya en algunas de las máxi­
mas obras del pensamiento humano. Sin embargo, se encuentra en
nuestros días en una muy acentuada decadencia. No parece que su con­
servación como categoría de análisis sea realmente conveniente”. Este ?
autor funda sus reservas en tres criticas: a) La propia indefinición del
concepto “Estado”; b) El hecho de que el Estado, en todo caso, es una
forma de organización política reciente, que no abarca formas histórica­
mente anteriores, y c) La escasa motivación que da esta categoría a las in­
vestigaciones, ya que las orienta más al estudio de las instituciones for­
males que al comportamiento real de los individuos. ■’

Meynaud, Jean, Introducción a la Ciencia Política. Editorial Tecno$. Colección de


Ciencias Sociales. Madrid. 2a. Edición Reimpresión 1971. pág. 71.
Objeto y 'né'.aft ie la ciencia política 13

Duverger también censura este enfoque cuando dice: “'Ello significa


que se considera a la sociedad nacional y al Estado como una especie dis­
tinta de los ptros grupos o colectividades humanas",7. ,

1.1.3¡EI poder pomo objeto de la ciencia política .

Más recientemente se ha insistido en que el gobierno de todos los grupos


humanos conlleva necesariamente el empleo de un poder, y se ha subra­
yado que es el poder el elemento característico [Link] fenómeno político ■
y en consecuencia el objeto central de estudio de la ciencia política..
En defensa de esta postura Schwartzenberg afirma: “El fenómeno de'
la autoridad y del poder no es propio del Estado; se encuentra en toda....
‘organización social’, incluso en la más reducida (empresa, universidad,
sección de partido, sindicato, etc.)”.8 1?..... ..... .........
Meynaud señala que “la orientación de los especialistas hacia el estu­
dio de la configuración y de los mecanismos del poder ha contribuido a
hacer más concreta la ciencia política, y a aumentar su capacidad para
ofrecer un cuadro válido del funcionamiento de la vida pública".9
No obstante, este mismo autor apunta las principales objeciones que se
hacen a este enfoque: a) Olvida que el poder es un medio y no un fin en sí
mismo, poniendo el énfasis más en las técnicas de dominación que en las
funciones gubernamentales, y b) Deja de lado la posición de los goberna- *
dos, analizando el poder sólo en un sentido, el del mando, sin tomar en
cuenta a los destinatarios dei mismo.

1.1.4 Superación de-la polémica

Como todo en política, la determinación del objeto de la ciencia que la


estudia, tiene una connotación polémica. Pero esta discusión, caracteris-

1 Duverger, Maurice, Socioiogia Política. Editorial Ariel. Colección Demos. Barcelona, ;


1975. pág. 25.
Schwartzenberg, Roger-Gerarcl. Sociologi? Poiütque Ediáons Montchrcsücn,
Colieciión université Nouvelie. París. ) 977. pág. 42.
9 Meynaud, Jean. Op. cil. pág. 78.
14 INTRODUCCIÓN A LA CIENCIA pGLÍTíCA

tica de la politología francesa, nos parece fácilmente superable, por no


decir francamente inútil. En realidad, ni el Estado ni el poder pueden es­
capar al análisis de la ciencia política. Podríamos decir que son dos de sus
categorías fundamentales que se implican recíprocamente. El Estado es
una forma de organización que supone la estabilización de xin poder, el
cual se impone sobre una colectividad dada, cuya extensión y característi­
cas quedan definidas por dicho poder. Es la organización política típica
de nuestra época que condiciona la inmensa mayoría de los fenómenos
que son objeto de nuestras preocupaciones científicas. Por otro lado, el
poder, presente en toda la fenomenología relacionada con la dirección y
gobierno de los grupos sociales, tiene que constituir también el objeto
más específico del estudio político, pero ello nos remite a la necesidad de
conceptualizár el poder en un ámbito social determinado y a realizar un
análisis —el cual haremos en su oportunidad (véase Capitulo tres)— que
nos permita distinguir entre las diversas formas que asume, de modo que el
concepto que utilicemos no sea tan amplio que rebase los límites de las re­
laciones sociales de carácter político que nos interesa conocer.
Dicho de otro modo, el Estado es una formación típica de organiza­
ción colectiva determinada y condicionada por un poder, pero el poder es
una concepción determinada y condicionada'finalmente por la Ciencia
Política.
En este contexto, resulta claro que la delimitación de! concepto de po­
der es una tarea sustancial de la ciencia que nos ocupa, pero también es
evidente que la expresión estatal del poder no puede dejarse de lado, pues
significaría desconocer la realidad poli tica más importante de los últimos
cuatro siglos.
Podríamos decir, resumiendo, que el objeto de la Ciencia Política es el
estudio de la formación, obtención, ejercicio, distribución y aceptación
del poder público; entendiendo por poder público el que permite organi­
zar autónomamente una colectividad determinada, la cual en nuestro
tiempo asume la forma que denominamos Estado.
Objeto y método de tó ciencia politice 15

1.2 ¿CUÁL ES LA FINALIDAD DE


LA CIENCIA POLÍTICA? 0:

La delimitación del objeto de una ciencia no comprende solamente la ta­


rea de determinar el campo de los fenómenos que estudia, sino también
la de precisar con qué finalidad lo hace. La mera observación de los fenó­
menos sociales a los que calificamos como políticos, es algo que cual­
quiera puede hacer, pero si se pretende conocerlos, aparece como exigen­
cia la necesidad de sistematizarlos, clasificarlos, explicarlos y, a la
postre, la de juzgarlos.
Según nuestro criterio sigue siendo válido e! punto de vista de Hermán
Heller cuando dice que “la ciencia política sólo puede tener la función de
ciencia si se admite que es capaz de ofrecernos una descripción, interpre­
tación y crítica de ios fenómenos políticos que sean verdaderas y obliga­
torias”.10
Así, la ciencia política tiene como función específica, en primer térmi­
no, describir los fenómenos de que se ocupa. Esta descripción-'permite
definir el contomo de dichos fenómenos, estimar sus peculiaridades, cla­
sificarlos según ellas, compararlos para determinar sus similitudes y dife­
rencias, dar cuenta de la frecuencia con que se presentan y señalar las re­
laciones que puedan existir entre ellos. (
En un segundo nivel, nuestra ciencia trata de interpretar, o sea, dar
una explicación de los fenómenos descritos. Esta función tiende a buscar
los por qués de los hechos que se estudian. Asi, el resultado descriptivo
nos permite establecer que en algunos países operan varios partidos,
mientras que en otros sólo lo hacen dos y en otros más, solamente uno, y
tal conclusión nos lleva a la pregunta de ¿por qué ocurre esto?, ¿cuáles
son ¡as razones que explican dichas diferencias?
La explicación de estas cuestiones requiere la elaboración de teorías,
esto es, un procesamiento intelectual que proponga, racionalmente, un
esclarecimiento de las relaciones entre los fenómenos.

10 Heller, Hermán. Teoría del Estado, Fondc de Cultura Económica. Quinta Edición.
México. 1963. pág. 20.
PvnJp cLt í/tS^ Z-etc^? i (^pltcdCL» *1 >* "de-ty/tr'
------------------ %- o_c3^-y----- CriTitó—íf~—-— ---------------
16 INTRODUCCIÓN A LA CIENCIA POLÍTICA
------- :----------------------------------------------------------------------------- —o
sn af
Finalmente, en un tercer piano, se encuentra la función de enjuiciar o
criticar los fenómenos. Esta tarea ha sido muy discutida,-pues se conside­
ra que tratándose de un procedimiento valorativo, no corresponde, en ri-
. gor, a la ciencia política que debe limitarse a dar cuenta de los hechos sin
someterlos a un juicio de valor. Esto constituye uno de los problemas
más complejos .en cuanto a la determinación de! objeto científico de
' nuestro estudio. ' . ’ ‘ . •..... ' ’
La corriente que excluye la función critica de la ciencia política, parte
de la base de que para que el conocimiento sea objetivo, debe despojarse de
toda pretensión que implique una toma de posición frente a las cues­
tiones estudiadas, pues el científico correría el riesgo de anteponer sus
juicios sobre la realidad política, y los resultados de su trabajo, aunque
podrían servir- para la actividad práctica; no'te'ndfían validez científica.
En consecuencia, se afirma, la ciencia política debe ocuparse de lo que es
sin preocuparse de si debe ser así o no. dejando esta actividad para los fi­
lósofos de ia política.
■ [Link] lado, los partidarios de que la ciencia que estudiamos aporte
puntos de vista críticos con respecto a la realidad, parten de la base de
que el investigador es también un miembro de la sociedad, sujeto a sus
influjos; de que forma parte del mismo objeto que estudia y, como todo
ser humano, dispone de una escala valorativa de la que no puede sus­
traerse, que necesariamente influirá en su labor, restándole, así sea in­
conscientemente, la objetividad deseada. Por lo tanto, señala esta
corriente, es preferible que queden claras [Link] valorativas del
científico (para poder ubicar su criterio, que condiciona los resultados in­
telectuales que nos presenta) a que sus tendencias permanezcan ocultas,
aunque de cualquier manera la influencia de ellas esté presente en su tra­
bajo científico. Por otro lado, se arguye que la ciencia debe tener una
aplicación práctica y no ser un ejercicio intelectual estéril y que, en tai
virtud, es deber del científico proponer las aplicaciones prácticas de sus
conocimientos que permítan mejorar ¡a vida comunitaria.
Esta disputa, como tantas otras en nuestra materia, refleja nuevamente
su naturaleza polémica, derivada de la esencia misma de la política como
• actividad humana. Es innegable que el estudioso de ia política no está
fuera de la sociedad, y que forma parte del mismo objeto que pretende
conocer; que ha sido sometido a los procedimientos de culiura y sociali­
zación, y queno puede ser ajeno a sus influencias, de las cuales se derivan
Objeto y método de ¡a ciencia eolítica 17

ideas y juicios formados muchas veces desde la infancia, que condicionan


su tarea científica. Lasóla actitud frente al objeto de estudio ya entraña
una posición política. Cuando dice, por ejemplo, que el científico no de­
be preocuparse por el deber ser, ya está asumiendo una función valorativa
sobre su papel en la sociedad. De este modo, podemos afirmar que la ex­
tensión de la ciencia política está determinada por la decisión del estu­
dioso y del grado de involucramiento con las cuestiones prácticas al que
desee llegar. • ■ k . •.
A partir de este punto de vista, podemos identificar cuáles son los gra­
dos de actividad en la ciencia política, según la profundización de la pro­
pia conducta del científico en los fenómenos que atraen su atención. ,
Uno primero, que consiste en la observación y constatación de hechos,
que ocurren en la vida política" de los cuales hace una ordenaciónyre-—~
cuento, presentando después sus resultados. Tal sería el caso de las en­
cuestas de-opinión o el análisis de ciertas conductas y pautas electorales,
esto es, en qué sentido votan los pertenecientes a ciertos grupos sociales o
los habitantes de determinadas regiones. Este primer nivel se asemeja al
de un técnico de laboratorio que a partir de ciertos conocimientos y técni­
cas, observa los hechos, y nos da un resultado cuantitativo. .La forma de
trabajar que hemos descrito caracterizó a la politología estadounidense
desde fines de los anos veinte hasta principios de los cincuenta y es el en­
foque que se conoce como behaviorismo (del inglés behavior ~ proce­
der, conducta, modo de portarse) o conductismo.
En segundo lugar encontramos la teorización que intenta explicar los
fenómenos observados sin realizar ningún juicio valorativo. Busca rela­
cionar los fenómenos mostrándonos sus causas, sus orígenes o sus inter­
acciones recíprocas. Friedrich11 distingue tres clases de teorías: las mor­
fológicas, las genéticas y las operativas.
Las morfológicas nos muestran una estructura y la manera como están
relacionados sus elementos; tal es el caso de la teoría acerca de las formas
de gobierno. Las genéticas intentan explicar el origen de los fenóme­
nos; de ese tipo son, por ejemplo, las que se refieren a la génesis del Esta­
do o de los partidos políticos. Las teorías operativas, que nosotros
llamaríamos funcionales, buscan hacernos comprender cómo funciona; }

11 Friedrich, Cari. J. El hombre y el gobierno. Editorial Tecnos. Edición de Ciencias


Sociales. Madrid. 1968. págs. 13-14.
18 INTRODUCCIÓN A LA CIENCIA °OLÍTlCA

de esta naturaleza son las teorías que explican, por ejemplo, la-acción de
los grupos de presión o la teoría marxista que relaciona el modo de pro­
ducción material de una sociedad con la conformación de la misma.
La teorización ha estado presente en toda la historia del pensamiento
político, pero, en muchas ocasiones, se han intercalado recomendaciones
dirigidas ai intento de alcanzar una mejor existencia comunitaria; de ahí
que en muchos casos se haya pretendido desacreditar a la teoría, conside­
rándola sólo como un prejuicio del que se partía para proponer un orden
distinto al existente o para convalidar éste. ■ *.
La función critica ha sido también una preocupación permanente de
quienes han reflexionado acerca de la realidad política. Ella constituye
los grados tercero y cuarto de la acción científica a [Link], venimos, [Link]-__
riéndonos. • •
En el tercer escalón colocamos la crítica teórica, que consiste en elabo­
rar juicios o formular recomendaciones prácticas a partir de las rela­
ciones entre ios hechos. Si bien supone'una reflexión vaiorativa, ésta se
.hace en función de la eficacia, es decir, se juzga si una acción determina­
da es eficaz para obtener el resultado buscado a la luz del conocimiento
de los fenómenos. De este tipo son las recomendaciones que Maquiaveio
hacía a los gobernantes de su tiempo, las cuales se fundaban en sus obser­
vaciones acerca de la naturaleza humana tal y como él la veía, sin estimar
si tal naturaleza correspondía o no a un ideal moral, y a partir de dichas
observaciones señalaba cómo debería comportarse el gobernante para
lograr mantener y acrecentar su poder. De manera semejante, Marx, par­
tiendo de sus observaciones de la sociedad, indicaba las acciones que
debería seguir el proletariado para consumar la toma del poder al que es­
taba predestinado por la mecánica misma de la vida social.
En cuarto lugar aparece lo que podríamos llamar la crítica ética, que
constituye un ejercicio filosófico el cual se ubica en la valoración de la vi­
da política bajo el enfoque del bien y el mal. Ella ha sido materia de aná­
lisis desde la antigüedad; Platón ya planteaba el problema de la vida
buena para la comunidad; Santo Tomás hacía del bien común el fin
supremo de la vida colectiva; Tomás Moro en su Utopía planteaba las
características de una sociedad perfecta, y el propio Marx veía en la supe­
ración de los antagonismos de clase, la consagración del ideal societario.
La mayaría de los autores asignan esta tarea crítico-ética a la filosofía
política, pero 3 nuestro juicio sólo es una parte de ella, pues únicamente
Objeto y método de la ciencia política 19

se refiere a ios valores morales colectivos. En realidad, la filosofía


política también tiene como función, detectar y establecer otras dicoto­
mías valorativas, que se presentan en los demás niveles a los que venimos
haciendo alusión: utilidad o inutilidad, etc. ■y . .
. La labor crítico-ética se ve matizada por una mayor dimensión filosófi­
ca, sin embargo, la filosofía referida a la política, también tiene que ocu­
parse en su reflexión, de los otros grados de conocimiento científico de la
acción política. . . •. ... j ■;. •
Todos los grados de la ciencia política presuponen una labor científica
y cada vocación orientada hacia estas cuestiones se ve en la necesidad de
ubicarse en relación con tales grados, ya sea escogiendo uno solo de ellos
o, como lo han hecho muchos autores, abarcando, una gama variada de
los mismos-y a veces-comprendiéndolos todos¿; .... . ; .;.....

1.3 EVOLUCIÓN DE LA CIENCIA POLÍTICA •


• • • • • • • ». .* f ’ •’ *’**

La ciencia política es tan antigua como la civilización occidental. Su ori­


gen se ubica en Grecia y expone las preocupaciones de los pensadores clá­
sicos acerca de la organización y funcionamiento de la sociedad integrada
y bajo un poder exclusivo. Independientemente del nombre que se .
emplee para identificarla, esta disciplina se ha conformado en función de
la reflexión sobre las razones y necesidad de la sumisión de unos hombres
al poder de otros, y de la existencia y operación autónomas de las comu­
nidades humanas.
En la antigüedad íá vida social constituía un núcleo en el que se entre­
mezclaba la religión, la cultura, la tradición, el poder, la economía, la
función normativa, etc. No obstante, los observadores de esta compleja
realidad social iniciaron, intelectualmente, un proceso de diferenciación
cuya motivación principal era la comunicación de un ideal de perfección
y armonía que rigiera la vida colectiva.
En esta empresa se inscribe el esfuerzo de Platón por racionalizar la vi­
da social de su tiempo. A partir de observaciones de la realidad, proponía ¿
una serie de cambios y mejoras que sitúan su obra La República al borde *’
de la utopía, a través de una concepción ideal de una comunidad gober­
nada por los más sabios.
20 INTRODUCCIÓN A LA CIENCIA POLÍTICA

Su discípulo Aristóteles se aproxima en mayor medida a la. concepción


actual de la ciencia política, mediante un método de observación y re­
cuento de ios fenómenos sociales que le permite transmitir a la posteridad
las características de su época. En este sentido, es célebre el estudio que
junto con sus discípulos hizo de 158 constituciones de diferentes ciudades
tanto griegas como extranjeras. Este análisis de derecho comparado hace
prácticamente de Aristóteles el fundador de la ciencia política entendida
como un esfuerzo intelectual para comprender la realidad de los fenóme­
nos políticos. En su obra La Política, Aristóteles describe diversos ele­
mentos psicológicos, culturales y sociales que le permiten analizar la so­
ciedad de su época y establecer algunas relaciones de causa a efecto; así,
entre sus importantes aportaciones se encuentra el señalamiento de la ne­
cesidad de constituir una-clase media fuerte que atenúe-las diferencias
sustanciales entre los muy pobres y los muy ricos.
En el ámbito de la cultura occidental, el pensamiento de Aristóteles
constituye un hito que marca las pautas para el desarrollo posterior del
pensamiento político. Más adelante, en Roma no se produce una ciencia
política propiamente dicha; si acaso Polibio, con su apología de la forma
mixta de gobierno instituida por el Imperio Romano, trata de dar una
explicación de la preponderancia de Roma en el mundo antiguo basada
en la mezcla de diversos elementos de las distintas formas de gobierno ya
analizadas por Aristóteles.
En la Edad Media predominan las explicaciones teológicas de la auto­
ridad y es Santo Tomás el primero que, fundándose en los textos aristoté­
licos, realiza un análisis de ciertas realidades políticas, pero siempre im­
buido por un afán de orientación de la sociedad en la que estaba inmerso.
Casi 300 años más tarde,'Nicolás Maquiavelo se convierte en el funda­
dor, sin proponérselo, de la ciencia política moderna; se aparta de la tra­
dición teológica y, mediante un análisis histórico, aporta categorías
nuevas al pensamiento político. Lo original de Maquiavelo es que entien­
de a la política como un conjunto de relaciones humanas £n las que es po­
sible identificar tendencias constantes. En sus obras Los discursos sobre
la primera década de Tito Livio y El principe, Maquiavelo realiza obser­
vaciones de hechos a partir de las cuales se propone dar consejos a los go­
bernantes de su tiempo. Maquiavelo asume, así. una labor analítica pero,
aí mismo tiempo, critica, que tiende a formular normas aplicables a su
lugar y 3 su época. El autor florentino hace observaciones psicológicas y
Objeto y método oe la ciencia política 21

sociales de gran valor; profundiza en las características de la naturaleza


humana, y .consigna los modos de comportamiento de los hombres, sin
preocuparse por enjuiciar si son o no estas conductas las que deberían’
de seguir.. Pensador característico del Renacimiento, vuelve a las fuentes de
la antigüedad y, más que cuestionar, ignora la tradición religiosa que
todo lo atribuía a designios de Dios. .. . •
En el siguiente siglo, Juan Bodino, en Francia, y Tomas Hobbes, en
Inglaterra, continúan la tradición de la ciencia política basada en obser­
vaciones prácticas de las formas de comportamiento humano-. Bodino
introduce la idea de la influencia del medio en la creación de las institu­
ciones sociales, y Tomás Hobbes da énfasis a las cuestiones psicológicas
según las cuales todo hombre se caracteriza por [Link]án-de-poder-.- Des­
pués en eí siglo xvni, Montesquieu replantea con mayor profundidad el
pensamiento de Bodino que entiende las realidades sociales como pro­
ducto de múltiples fuerzas, que constituyen una totalidad. En el siglo XIX
aparece la sociología como un intento de ciencia autónoma bajo la égida
de Augusto Comte. El pensamiento social es penetrado por los des­
cubrimientos de las ciencias físicas y naturales, y pretende desenvolverse
en el mismo contexto tratando de encontrar las leyes que rigen la conduc­
ta social. En este intento la Ciencia Política, que pretende explicar los fe­
nómenos del poder y de la organización del mismo en una colectividad
humana, se disgrega y se pierde entre el estudio de la economía que aspira
a convertirse en ciencia autónoma, casi natural; de ¡a sociología, con su
intento de globalización para explicar los términos sociales, y. del De­
recho, como instrumento normativo de regulación básica de toda colecti­
vidad. Apenas en el siglo XX resurge la ciencia política con un intento de
vida independiente, busca su diferenciación con otras ciencias sociales
que analizan el comportamiento de los hombres y que se desenvuelven de
diversas maneras en distintos países.
En Estados Unidos se orienta hacia un estudio particularizado de los
fenómenos de poder mediante el empleo de la técnica de las encuestas, las
■ cuales pretenden fragmentar la realidad de la fenomenología del poder en
parcelas sujetas a un proceso no sólo de observación sino de cuantifica-
ción. Así mismo, se intenta aplicar modelos matemáticos para la explica­
ción de los problemas sociales y se acude al conductismo (behaviorismo)
como fórmula para explicar el todo político y social a través de las parti­
cularidades. En Europa se continúa la vieja tradición de confundir en un
22 INTRODUCCIÓN A lA CIENCIA POLITICA

mismo esquema de pensamiento ia observación de la realidad social con


las propuestas de cambio, de mejora o de consolidación q ue se estiman
convenientes. El siguiente paso es un intento de teorización, es decir, de
explicación racional de los fenómenos observados, a la luz de hipótesis
planteadas como instrumentos para dilucidar el sentido de cada fenóme­
no estudiado y en la actualidad se cuestiona esta tendencia mediante, la
incorporación de propósitos críticos que buscan modificar la realidad so­
cial a partir de resultados de la observación y la teorización. De este mo­
do puede comprobarse que, desde que se generaron las primeras organi­
zaciones. sociales bajo un poder unificado, ha sido preocupación de un
sector de la sociedad explicar las razones de la formación de estas unida­
des organizadas bajo un poder que excluye a otros, por lo menos formal­
mente, y que el fenómeno del .poder .en. la. sociedad y de la organización-
de la misma a partir de dicho poder, ha estado permanentemente presen­
te en el pensamiento de los hombres sin que hasta la fecha se haya podido
delimitar su campo con precisión.

1.4 PROBLEMA DE SU DENOMINACION ’

Nuestra disciplina se enfrenta a un doble problema: además de las difi­


cultades relativas a la determinación de su identidad, tiene que afrontar
una indecisión bautismal; su nombre es también objeto de discusión. Ya
que su materia es incuestionablemente de carácter social, para muchos
autores la Ciencia Política no es sino una parte de la Sociología: la que
denominan Sociología Política. Schwartzenberg, por ejemplo, considera
que por diversas que sean hoy en día las diferentes ciencias sociales, a to­
das ellas pertenece un mismo objeto —el estudio de la sociedad y de los
fenómenos- sociales— y participan como tales de una misma demarca­
ción. Por ello, la expresión “Sociología Política’’ parece preferible a la
de “Ciencia Política” o "Politologia”.12
Dowse y Hughes hacen hincapié en que la diferenciación es puramente
formal e institucional, ya que los contenidos de nuestra materia se estu­

12 Schwartzenberg, Roger Gerard; Op. a/, pág. 40.


Ob/eio y método dé la ciencia política 23

dian en algunas comunidades en los departamentos de Ciencia Política


mientras que en otras corresponde a los de Sociología.53
Gabientz'afirma que las “formaciones de palabras” comopolilología
y politólogo se van imponiendo mayormente en el ámbito francés, pero
como él mismo acepta, dichos neologismos están “correctamente forma­
dos” y particularmente en el idioma alemán permiten sintetizaren un so­
lo término, la ciencia de ia política.
Para algunos autores no puede hablarse de una ciencia política sino
de varias, ya que los fenómenos políticos son de tan diversa naturaleza
que deben ser estudiados por diferentes ciencias y así sería más conve­
niente hablar de “ciencias políticas” en plural, que de “ciencia política”.
.Otros prefieren la expresión Teoría Política, como Sánchez Agesta en_
España, para referirse a los mismos temas.
Como puede apreciarse, todas las denominaciones empleadas son
prácticamente sinónimas: Ciencia Política, Politología. Sociología Política,
Teoría Política, etc., tienen una misma finalidad y se ocupan de un objeto
idéntico. De tai manera, el estudiante hará bien en considerar que cualesquiera
de los títulos u otros similares le son útiles para el conocimiento de esta
materia.
Nosotros hemos elegido el término Ciencia Política por razones estric­
tamente formales, pues en México, en los medios universitarios, esta de­
nominación ha adquirido carta de naturaleza. La Ciencia Política se ha
convertido en materia autónoma en nuestra Facultad de Derecho, y exis­
te, además, otra facultad en nuestra Universidad Nacional que lo es de
Ciencias Políticas y Sociales, en la cual se otorga además el título de Li­
cenciado en Ciencia Política, lo cual da a ésta, por lo menos formalmen­
te, una posición jerárquica de igual nivel que la Sociología General.
En rigor, esta discusión, como tantas otras, es irrelevante. Lo impor­
tante es tomar conciencia de la significación de los fenómenos que se
estudian cualquiera que sea el rubro bajo el cual se les ubiqúe, ya que
constituyen realidades que afectan, en nuestra época, a lodos los
hombres de todas ¡as latitudes.

i} Dowse y Hugos, Sociología política, Ed. Alianza Universidad. Madrid. 1972. pág. ! 5.
14 Gableniz van der. Olio Heinrid) Introducción u la Ciencia Política, Ed. Horda Bar­
celona. 1974. pág. >9
24 ini RQDUCCIÓN A LA CIENCIA PCi i TICA

1.5 MÉTODO DE LA CIENCIA POLÍTICA


• * . .

Ahora que ya sabemos formalmente qué es lo que vamos a estudiar y con


qué objetivos, debemos referirnos al problema de cómo lo vamos a estu­
diar, es decir, qué caminos vamos a tomar para llegar a! conocimiento
que perseguimos. Esta búsqueda de caminos constituye lo que los autores
tradicionalmente llaman la cuestión del método. Es más, etimológica­
mente la noción de método está ligada con la de camino o sea la ruta que
debe seguirse para llegar a la finalidad propuesta’. '
La Ciencia Política, como ciencia social que es, se vale de múltiples-
• instrumentos conceptuales para llegar al conocimiento de los fenómenos*
que estudia. Dusan y Sidjanski dicen que “la [Link]ítica utiliza to­
da la gama de la metodología de las ciencias sociales que va del método *
histórico y la encuesta sociológica al método estadístico’^,»
■_ En’ las distintas funciones que asume la Ciencia Política se hacen pre­
sentes diferentes métodos. En primer término, podemos citar [Link]-
. vaciqn. directa de los fenómenos estudiados. Dicha observación nos per­
mite determinar sus características fundamentales y delinear los rasgos
que identifican a cada uno de los hechos que observamos. La observa­
ción se convierte asílen el primer instrumento para entrar en contacto con
la realidad política. A partir de ella se generan ciertos procesos intelec­
tuales que nos permiten clasificar los acontecimientos de acuerdo con ios
elementos característicos de los mismos. Esta operación nos lleva a la
formación de lQXÜ[Link])tque no son sino entidades intelectuales derivadas
de la observación.

Max Webcr puso el énfasis en este instrumento cognoscitivo, señalando


la importancia de la formación de ios tipos como esquemas que nos per-..

15 ¿Qu'esl-ce la Science politique? Articulo publicado en Science politique Eludes el


debouchés. Recopilación del Dr. Erncst Bollinger. Ed. Verlag Paul Haupt Bern und
Sluttgart. Suiza, 1980.
Obiero / método dn ¡a ciencia política 25

miten. encuadrar la realidad. Un tipo es un molde conceptúa! que emplea­


mos para orientarnos en el conocimiento de tas realidades a las que nos
enfrentamos, constituye una categoría de clasificación. Con fundamen­
to en la observación, extraemos ciertas características que se presentan
en los hechos con regularidad y construimos con ellas un marco que nos
sirve para determinar si otras realidades fácticas se ajustan o no a dicho
marco. Asi, sí de la observación de la organización política de distintos
Estados definimos ciertos rasgos según los cuales la calificamos como
organización del tipo federal, esta operación intelectual nos servirá para
que aquellas conformaciones que correspondan al marco que previamen­
te hemos definido, las denominemos-también'como'estados federales'.
Debe aclararse que loj jj^|on-creaciones conceptuales de~la mente
que no corresponden a una realidad especifica, sino que se derivan de
ella, y a partir de la misma nos permiten generar criterios para clasificar
las realidades observadas. Podría servirnos como ejemplo la compara­
ción de una silla y un sillón. Todos tenemos una representación mental
de una silla, sin embargo, en la realidad ésta presenta ciertas formas. No
obstante, a partir de nuestro modelo mental que constituye el tipo al que
llamamos silla, podemos clasificar los sujetos que a él se asemejan, como
sillas, en tanto que a partir de nuestro modelo mental de sillón podemos
efectuar la misma operación. Debemos reconocer que, en la práctica,
puede presentarse un objeto que comparta ciertas características con am­
bos tipos y a! que no podamos clasificar claramente ni como silla ni como
sillón. En estos casos, los científicos suelen referirse a dichos objetos
como su/género, lo cual en el fondo quiere decir que no corresponden
con claridad a las características definidas de algunos de los tipos que se
emplean usualmente en la ciencia de que se trate.

Hipótesis
Un segundo paso en el método de la ciencia que [Link] es la formula­
ción de íeorias que pretendan explicar las relaciones entre diversos fenó­
menos observados. La formulación de teorías parte de un procedimiento
que denominamos creación de hipótesis las cuales sólo^[Link]?s
que hace el observador con respecto [Link] reiaciórventre dos o. más
^hechos observados. Cuando esta hipótesis o suposición relaciona! es
puesta a prueba con respecto a is realidad y se demuestra que los hechos
• 26 INTRODUCCION A LA CIENCIA POLÍTICA

aparecen vinculados entre sí, damos paso a la teoría de que ambos se "en­
cuentran indisolublemente ligados.
En las ciencias físicas esta relación suele denominarse como relación
causa-efecto, es decir que un hecho produce al otrg. En Las ciencias so­
ciales, dada la multiplicidad de factores que intervienen en la creación de
sus realidades específicas, resulta muy difícil establecer la relación causa-
efecto,, particularmente por el hecho de que no es posible aislar una vin­
culación de fenómenos. Lo más que podemos decir es que un hecho está
relacionado con otro, o sea que aparecen conjuntamente, pero en la
mayoría de los casos es imposible definir cuál de ellos es consecuencia del
otro. De este modo, en ¡as ciencias que estudian el comportamiento so­
cial se intentan teorías que tratan de explicar el enlazamiento de fenóme­
nos que aparecen vinculados entre sí. _____ . ____ ____

Sistema

En un grado mayor de elaboración encontramos una múltiple interrela­


ción de los fenómenos sociales que nos obliga no solamente a inspec­
cionar la unión entre dos acontecimientos sino a tratar de explicar una
vinculación multilateral en la que muchos fenómenos aparecen implica­
dos. Esto nos lleva a la idea de sistema al cual consideramos como un
entrelazamiento de hechos que se influyen reciprocamente de modo tal
~que, cuando uno de ellos sufre una variación, los demás padecen una
transformación correlativa. Esta idea de sistema ha sido elevada a un piaT
no primordial por el politóiogo estadounidense David Easton. Normal­
mente se entiende por sistema un conjunto de unidades que por su .vincu­
lación recíproca puede ser identificado globalmente como una unidad
mayor. Tales unidades, por su intima relación, a i mismo tiempo se
compTementan v se implican; es decir, están reunidas por las relaciones
recíprocas eme aparecen entre ellas de tal mofló“que al variar la situación
de una unidad específica varían las demás.
‘"Un ejemplo clásico de sistema, es el Sistema Solar;, al que comprende­
mos como un conjunto de elementos unidos por una vinculación común,
de modo tal que si extrajéramos un planeta del sistema, éste sufriría cam­
bios de gran profundidad dado que su equilibrio depende de la existencia
y actuación de todos ios elementos que lo componen.
Deutscli dice que ur. sistema político es una colección de unidades rc:
Gojeio y método de i? ciencia política 27

conocibles que se caracterizan por su cohesión y covarianza. Cohesión


significa permanecer unidos o formar un todo. . . covarianza significa
.cambiar juntos.16

Modelo h^co Aeorico '

En la teoría política contemporánea se ha intentado producir un esquema


conceptual de los sistemas, y para ello se ha recurrido al concepto dqmo-
délo. El modelo se pretende que reproduzca las características básicas de
un sistema, de manera que pueda ser fácilmente comprensible.
Existen tres clases de modelos. Los analógicos, los formales y los teóri-
eos. • .„ ____________________ _
^j^^mQdelos analógicas» emplean un objeto conocido para tratar de
darnos una representación de determinadas realidades sociales. Por
ejemplo, una pirámide, para representar la conformación [Link]
un país por edades, o él cuerpo humano como símil del sistema social en
cuanto a ías funciones que éste realiza. los modelbOoMe^represen-
tan esquemá[Link] serie de relaciones entre varios fenómenos.
Estos modelos pueden ser matemáticos y gráficos. El modelo matemático
emplea las características oe una formula en que se relacionan vanos ele­
mentos. Tai es el caso del modelo de Friedrich para explicar la integra­
ción de la comunidad, mediante la fórmula: Op* (xv+yi+zb) en don­
de la C representa la comunidad: la p las personas; la v a ios valores; la i
los intereses y la b las creencias.
Los modelos gráficos constituyen una representación plástica de los
elementos cuya interrelación se pretende explicar. Un organigrama de las
diferentes instituciones gubernamentales es un modelo de esta naturaleza
que nos representa una relación jerárquico-estructural. Estos modelos
pueden también servir para explicar un conjunto de interrelaciones diná-
( micas. Un ejemplo claro de este tipo de modelos son los llamados flu-
jogramas en administración, que sirven para explicar los diferentes pasos
de un proceso. De esta manera podríamos representar gráficamente los
distintos pasos del proceso legislativo mexicano.
Los7 modelos teóricos se constituyen mediante un entrelazamiento de

16 Deutscli, Kart. Op. cií. pág. 149.


28 INTRODUCCIÓN A LA CIENCIA POLÍTICA

conceptos a través del cual se intenta explicar las relaciones entre diferen-
' tes elementos de un sistema. Aunque también puede dárseles una expre­
sión gráfica, su forma original se deriva del análisis de los hechos. A
partir de este análisis se realiza una operación inductiva para llegar a ge­
neralizaciones. . 3
Duverger presenta como modelo clásico de este tipo de análisis, el mar­
xiste, que estima que el fundamento de las relaciones sociales se encuen­
tra en las fuerzas productivas cuya correlación determina las
características de la su per-estructura social.17 En páginas posteriores nos
referiremos a distintos modelos de sistemas como los de Easton y Deutsch
(ver pág. 236) y en el Capitulo 2 habremos de analizar ia teoría marxiste.

. Métodos • • ■. ;

Para realizar estas elaboraciones de carácter teórico que tienen como ob­
jeto hacernos comprender la naturaleza y funcionamiento de los fenóme­
nos políticos, la ciencia que estudiamos puede acudir a una gran diversi­
dad de métodos dependiendo de la situación concreta que se pretenda
analizar.
Para lograr generalizaciones derivadas de la observación de los hechos,
recurrimos al método inductivp que consiste precisamente en extraer,
mediante un proceso de abstracción, ciertas notas comunes a los fenóme­
nos estudiados y a partir de ellas producir conceptos generales que nos
sirvan para definirlos y clasificarlos.
El método deductivo parte de esas generalizaciones ya realizadas para
producir inferencias intelectualmente necesarias que posteriormente
pueden ponerse a prueba en la práctica.
El método comparativo o analógicojo empleamos para encontrar se­
mejanzas y diferencias entre ¡os hechos, funciones o Instituciones que
analizamos.
El método histórico ^onsiste en el estudio de los antecedentes de las
cuestiones que ocupan nuestra atención y que frecuentemente permiten

17 Para una explicación más amplia de ios diferentes modelos usados en ciencias so­
ciales, consultar Duverger, Maurice, Sociología de ¡a Política. Editorial Ariel. Barcelona.
1975. También a Rosenbluth N. Wiener, The Role of Modela in Science, Philosophy of
Science, Vol. 12, oct. '1954, pág. 317. También Schwartzenbcrg, op. cií. pag$. 21 y sigs.
Objeto y método de la ciencia política 29

explicar [Link]ísticas de las mismas. “En muchos casos, una exposi­


ción de la vida política contemporánea corre el peligro de resultar insufi-'
cíente sí no se adopta una perspectiva histórica.”18 • =
El método dialéctico creado por Hegel y altamente desarrollado por
Marx asume uña posición 'dinámica ál entender que el cambio constante
supone que cadaTen^mefjgfdFálgüh modo7se~niégrasímismo y de esta
contradicción surge una nueva realidad que a su vez produce otra, de ma- ~~
ñera tal que el devenir histórico no es sino la constante superación de esa~
' lucha de los contrarios que, al dar paso a una nueva realidad, inician
nuevamente el proceso de su negación. La dialéctica entendida de esta
manera supera los viejos conceptos deja lógica aristotélica según la cual
una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo. Sin embargo, a la luz del
razoTamientoTegW'^ IIégar~a~ la conclusión de_que dicha
contradicción es posiETe. Sírvanos de ejemplo nuestra propia vida que a
medida que más es, más deja de ser. Esta concepción nos permite enten­
der también las implicaciones recíprocas de fenómenos que aparecen en
• lo que denominamos relación dialéctica, en que uno y otro sin ser idénti­
cos existen necesariamente en un condicionamiento mutuo. Hermán
Heller dice al respecto “la relación dialéctica consiste, pues, en que dos
afirmaciones, que no pueden referirse la una a ia otra ni ambas a una co­
mún raíz lógica, aparecen sin embargo, unidas en un objeto real en el
que, junto a la una, se halla siempre la otra”.19
El problema del., método en nuestra,ciencia, como en cualquier otra,
plantea también las cuestiones relativas a la verificación de los conoci­
mientos; es decir, al establecimiento de los criterios que nos permitan ad­
mitir un conocimiento como verdadero. Este constituye uno de los
problemas más arduos en las ciencias sociales y ha dado lugar a múltiples
discusiones entre los teóricos. Una posición sugestiva al respecto la sinte­
tiza Raúl Olmedo en su libro 5^ al [Link] Ja pretcn*
dida comprobación de los conocimientos relativos a la sociedad no es
[Link] una operación tautológica por virtud de la cual el cientí[Link].
parte de un conocimiento preestablecido cuya concepción compara con
un concepto obtenido a través de la aplicación de su método. De dicha

ló Dowse y Hughes. Op. cit. pág. 27


Heder, Hermán. Op. cit. pág. 8!
30 INTRODUCCIÓN LA CIENCIA POLÍTICA

comparación de esos dos conceptos necesariamente idénticos,.resulta una.


comprobación sólo aparente dado que no se compara una efectiva reali­
dad con el concepto íaFíado a través de fa aplicación del método, sino*l ¡
concepto que se tiene de esa realidad con aquél al que se na. llegado por
-una vía metodológica escogida precisamente con el propósito de igualar '
’ ambas concepciones^ ........... * ’ . .
Esta posición nos enfrenta ai tradicional problema epistemológico de
la verificación de los conocimientos, es decir, la comprobación de su ca- ;
rteL^.Y^[Link]^srDebe- señalarse aquí qué en ninguna cienciafni
siquiera en las físicas y naturales que. disponen de un arsenal de instru­
mentos de comprobación mucho más elaborado que el de las ciencias so­
ciales, puede hablarse de verdades definitivas.’Eos progresos constantes
de ¡a física han demostrado que lo que se tenia por verdad en un momen­
to determinado ha dejado de serlo ante la aparición de nuevos descubri­
mientos. Así también en las ciencias sociales la verdad es siempre relativa
y la acumulación histórica de .conocimientos permite ir acercando
nuestras concepciones a la realidad que pretendemos conocer. En este
sentido, la mejor prueba de los conocimientos obtenidos es su constata- :
ción práctica, de tal modo que más que verificar un conocimiento, pone- •
mos a prueba su eficacia en la vida real. Si las conclusiones a las que he­
mos llegado nos permiten prever una determinada consecuencia en la rea­
lidad y ésta se produce como la esperábamos, podemos considerar que
nuestro conocimiento es eficaz y que de alguna manera ha logrado acer-
carse a la verdad, que nunca es perfecta y absoluta puesto que ello ¡
paralizaría la actividad científica.
Así, el alumno no encontrará en este texto dogmas ni verdades inmu- í
tables, sino el resultado de la acumulación histórica del conocimiento de !
los fenómenos políticos de manera muy sintetizada, pero al mismo tiem- ;
po insinuante, con el propósito de despertar su curiosidad intelectual ,
con respecto a esta forma particular de comportamiento humano que
constituye la política, cuya extensión mayor aún permanece en las
sombras, ávida de estudiosos con imaginación y valor para intentar des­
entrañar sus múltiples complejidades.
TEMA 2

CIENCIA POLITICA ntml


de
SEGUNDO TEXTO AUTOR Dr. Guido Valdivie pICLf

OBJETO DE LA CIENCIA POLITICA.- Para aproximarnos. al


objeto de estudio de la Ciencia Política, partiremos [Link] apreciación
obvia pero evidente) cuando afirmamos que el objeto de la Ciencia Polí­
tica es “lo político”, proviniendo las diferentes definiciones dé esta asig­
natura de las también diversas maneras de percibir “lo político” y el ám­
bito que este término abarca; así en el criterio actualmente predomi­
nante se considera que “lo político” es aquel ámbito de lo social en que
se producen relaciones de poder, ésto es relaciones de mando y obedien­
cia, siendo por tanto aquel ámbito en el que se dirimen los conflictos
entre los grupos sociales por los bienes colectivos. En otros términos, es

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