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Soltar el Lastre en el Servicio a Dios

Este documento habla sobre soltar el lastre en nuestras vidas para poder servir a Dios de manera más efectiva. El lastre incluye cosas como preocupaciones, pecados, creencias erróneas y costumbres del pasado que nos distraen de enfocarnos en Jesús y el Reino de Dios. Al deshacernos del lastre podemos correr más livianos la carrera de la fe.

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Soltar el Lastre en el Servicio a Dios

Este documento habla sobre soltar el lastre en nuestras vidas para poder servir a Dios de manera más efectiva. El lastre incluye cosas como preocupaciones, pecados, creencias erróneas y costumbres del pasado que nos distraen de enfocarnos en Jesús y el Reino de Dios. Al deshacernos del lastre podemos correr más livianos la carrera de la fe.

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Soltar el lastre

L
a vida de servicio de un hijo de Dios, debería ser siempre con la
mirada puesta en el futuro Reino de Dios y nuestra vida por siempre
con cuerpos nuevos sobre la Tierra.

Para que nuestro servicio sea eficaz, necesitamos eliminar de nuestras


vidas todas las cosas que constituyan un lastre, es decir, una carga pesada
que nos distraiga, nos lentifique y nos impida tener nuestra mente y
nuestros esfuerzos concentrados en nuestro objetivo: Proclamar el Reino
de Dios y el nombre del Señor Jesucristo. Soltando este peso innecesario,
podremos correr con mayor eficacia la carrera que tenemos por delante.

El término “lastre” tiene varios usos. El concepto puede


emplearse para aludir al material que se carga en un globo
aerostático (por lo general se trata de bolsas con arena)
para incrementar su peso e impedir de esa manera que se
eleve más de lo debido y sea arrastrado por el viento con
mayor facilidad. Cuando el lastre se suelta, ese medio de
transporte se vuelve más liviano y se eleva más rápido.

En el lenguaje coloquial se llama lastre a todo lo que


supone una carga, obstaculizando o dificultando algo.

En términos de nuestro efectivo crecimiento personal,


y en cuanto al empeño eficiente en nuestro Servicio a la Palabra de Dios,
podríamos decir que el lastre está compuesto por todas aquellas cosas (o
personas) que proporcionan “pesadas cargas” a nuestras vidas, las cuales
nos estorban y no nos permiten correr con ligereza la carrera de la fe.

Este lastre en nuestras vidas puede estar compuesto, por ejemplo, por:

Las preocupaciones.
La falta de confianza en Dios.
La condenación por pecados cometidos.
Contiendas.
Palabrerías.
Gente o circunstancias que estorban nuestro camino, restándonos
tiempo de dedicación.
Creencias o doctrinas religiosas contrarias a la Palabra de Dios.
Costumbres de nuestra vida pasada.
La falta de perdón de nuestra parte.
Soltar el lastre Ê

Todas estas cosas son un verdadero lastre, y se hace necesario que


soltemos ese peso que no contribuye a nuestras vidas de servicio.

Nosotros, como hijos de Dios, queremos ser efectivos en nuestro servicio


a Dios y al Señor Jesucristo, manifestando el poder de Su espíritu.

2 Corintios 5:14-17:
14 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno
murió por todos, luego todos murieron; 15 y por todos murió, para que
los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó
por ellos.

Siendo la voluntad de Dios que ya no vivamos para nosotros mismos sino


para Cristo, deducimos que vivir para aquel que murió y resucitó por
nosotros, es la manera más conveniente de vivir. Por lo tanto, debemos
quitarnos de encima ese peso de priorizarnos nosotros por sobre el Hijo
de Dios.

16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos


según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo
conocemos así. 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva
criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas
nuevas.

¿Para qué seguir haciendo uso de cosas viejas que ya pasaron? Si somos
nuevas criaturas, para quienes todas las cosas son hechas nuevas, el
seguir cargando cosas obsoletas constituirá, sin duda, una molesta carga.

Nuestro Señor Jesucristo, en un magno acto de amor, murió por nosotros;


ahora Dios espera de nosotros que vivamos para él. Somos una nueva
criatura y todos nuestros pensamientos y actos del pasado, han quedado
atrás. Ahora debemos pensar los pensamientos de Jesús el Cristo y andar
en sus pisadas. Esto es amor en reconocimiento y agradecimiento a su
obra de redención.

Romanos 6:1-6:
1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la
gracia abunde? 2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto
al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 3 ¿O no sabéis que todos los
que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados
en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para
muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los
muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en
vida nueva. 5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la
semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su
resurrección; 6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue

Marcelo Arbulú Caballero 2


Soltar el lastre Ê

crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea
destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

No sirvamos más al pecado sino, en contraste, andemos en vida nueva.


Servir al pecado produce pesadas cargas en nuestras vidas que muchas
veces nos impiden servir a quien realmente debemos, esto es al que murió
por nosotros.

Gálatas [Link]
13 Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados;
solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino
servíos por amor los unos a los otros.

Pablo les decía a los Gálatas que si bien tenían la libertad otorgada por la
gracia de nuestro Señor Jesús, que ésta no fuera excusa para seguir
pecando; por el contrario, los estaba persuadiendo a servir por amor, el
mismo amor que tuvo Jesús al entregarse por nosotros.

Necesitamos liberar nuestras vidas de la carga del pecado, para que


corramos la carrera que tenemos por delante con la mínima carga posible.

Haciendo una comparación con aquel globo aerostático que para ascender
a su altura ideal tiene que soltar el lastre, algo similar ocurre con nosotros:
si queremos ascender en altura de servicio amoroso a los demás,
convendrá quitarnos de encima conductas indeseables como las que
estamos estudiando.

1 Pedro 2:11y 12:


11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os
abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, 12
manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para
que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores,
glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras
buenas obras.

Cuando actuamos según los deseos carnales de nuestra vieja naturaleza,


según aquel hombre de cuerpo y alma, no podemos hacer esas buenas
obras que Dios preparó de antemano para que nosotros, hombres
renacidos de Su espíritu, andemos en ellas 1. Manteniendo una buena
manera de vivir, evitaremos también murmuraciones y malas críticas de
parte de quienes se acercan a ver lo que nosotros hacemos.

Veamos ahora un registro en el que el Apóstol Pablo, por revelación de


Dios, les indicaba a los Corintios que pusieran su mirada en el galardón,
poniendo sus vidas en servicio de la Iglesia.

1 Efesios 2:10

Marcelo Arbulú Caballero 3


Soltar el lastre Ê

1 Corintios 9:24-25:
24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad
corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo
obtengáis. 25 Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la
verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una
incorruptible.

Abstenerse de todo aquello que constituya una pesada carga en nuestra


carrera, es correr liviano con la mira de alcanzar el premio.

Eliminamos todo ese peso que llevamos en nuestra “mochila”, de manera


de llevar sólo lo que necesitamos: amor de Dios manifestado en nuestra
mente renovada, de tal forma que, sirviendo en amor, obtengamos ese
premio enfocándonos en nuestra carrera.

2 Timoteo [Link]
Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha
legítimamente.

Sólo hay una manera de luchar: “legítimamente”, lo cual es decir


“normativamente”, dentro de los términos, mandatos y consejos de nuestro
Padre, de acuerdo a Sus normas.

Filipenses 3:10-14:
10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación
de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte,
11 si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.
12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que
prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por
Cristo Jesús. 13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya
alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda
atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta,
al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

¿Cómo habría podido seguir adelante nuestro hermano Pablo, si no


hubiese dejado atrás todo lo que le era un estorbo para llegar a la meta
con la mirada puesta en lo que está por delante, el premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús? Esto también es “luchar
legítimamente”: dejando atrás todo lo que Cristo logró quitar de nuestras
vidas.

2 Timoteo 2:14-25:
14 Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no
contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es
para perdición de los oyentes. 15 Procura con diligencia presentarte
a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que
usa bien la palabra de verdad. 16 Mas evita profanas y vanas

Marcelo Arbulú Caballero 4


Soltar el lastre Ê

palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. 17 Y su


palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y
Fileto, 18 que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección
ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos.

Las doctrinas erróneas son un verdadero lastre en nuestras vidas.


Distraen nuestra mente y nos van limitando en nuestro servicio, al punto
de perder el horizonte de la Verdad. Tener las herramientas apropiadas,
acelera el trabajo. Tener la Verdad de Dios bien entendida, nos evita
cuestionamientos, dudas y pérdidas de tiempo. Tampoco dedicamos
tiempo a discutir o contender sobre palabras vanas, sino que nos
concentramos en hablar y enseñar Su Palabra de la manera más fiel que
nos sea posible.

19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello:


Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo
aquel que invoca el nombre de Cristo. 20 Pero en una casa grande,
no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera
y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles.
21 Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para
honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.

“Limpiarse de estas cosas” es no participar de cosas sin provecho y


nocivas que nos van distrayendo la mente y nos llevan por los caminos del
mundo, los cuales no aprovechan para los propósitos de Dios en nuestras
vidas.

22 Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el


amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.

Las pasiones, deseos o “impulsos” juveniles, no deberían trascender a la


adultez. Este principio es válido no sólo para la juventud sino para gente
de toda edad. Seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de
corazón limpio invocan al Señor, es tarea de todos siempre.

23 Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que


engendran contiendas. 24 Porque el siervo del Señor no debe ser
contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido;
25 que con mansedumbre corrija a los que se oponen por si quizá
Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad.

Desechar las cuestiones necias e insensatas, nos ahorrará tiempo y


presiones innecesarias pues sabemos que engendran contiendas. En
definitiva, son un estorbo en nuestro desempeño.

Marcelo Arbulú Caballero 5


Soltar el lastre Ê

También los que se oponen son un lastre. Lo mejor sería corregirlos, si


fuera posible. Los corregimos en amor utilizando bien la Palabra de
Verdad:

Santiago 5:19-20:
19 Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la
verdad, y alguno le hace volver, 20 sepa que el que haga volver al
pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá
multitud de pecados.

Efesios 6:10-13:
10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el
poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que
podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no
tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra
potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,
contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13
Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir
en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

Noten que dice “fortaleceos en el poder de su fuerza”, no dice “el poder


nuestro”. El poder proviene de Su espíritu; nosotros nos fortalecemos en
ese poder, vistiéndonos con la armadura de Dios.

Decir “vestíos”, significa un acto permanente, constante, porque nuestra


lucha es contra huestes espirituales de maldad. Esta armadura de Dios a
la que se hace referencia, está completa; tiene todo lo que precisamos
para nuestra lucha, por eso debemos sacarnos ese viejo hombre con sus
temores y vestirnos de esta coraza de Justicia.

¿Cómo logramos vestirnos del poder de Su fuerza? Renovando nuestra


mente a la Palabra revelada de Dios.

Efesios 4:22-24, 27:


22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo
hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y
renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo
hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

27 ni deis lugar al diablo.

No hay duda: despojarse del viejo hombre con sus hábitos, También será
eliminar peso innecesario.

El adversario quiere ponernos pesadas cargas para obstaculizar nuestra


vida de servicio a la Iglesia. Por esto debemos renovar nuestra mente,
para no permitir que sus malvados ataques la desvíen.

Marcelo Arbulú Caballero 6


Soltar el lastre Ê

Mateo 11:28-30:
28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os
haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí,
que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para
vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Si pensáramos que no estamos trabajados y cargados, también


pensaríamos que no necesitamos ir a nuestro Señor para descansar, ni
que necesitamos unirnos en yugo con él. Significaría también que no
reconocemos el peso del pecado en nosotros (lo que es un grave error) ni
que reconocemos la acción del Redentor en nuestras vidas. Pero cuando
lo reconocemos y nos aferramos a él, descansamos y encontramos que
hacer su voluntad no constituye una carga pesada, sino ligera, liviana. Y
así queremos andar.

Juan [Link]
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo
tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

En nuestro Señor Jesús tendremos paz, pues él nos dice que pongamos
nuestras cargas sobre sus hombros y confiemos. Sólo de esta manera
podremos andar “livianitos” y manifestar vidas en servicio a la Iglesia del
Cuerpo, de la cual es Cabeza nuestro Señor Jesucristo.

1 Pedro 5:6-9:
6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os
exalte cuando fuere tiempo; 7 echando toda vuestra ansiedad sobre
él, porque él tiene cuidado de vosotros. 8 Sed sobrios, y velad; porque
vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor
buscando a quien devorar; 9 al cual resistid firmes en la fe, sabiendo
que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros
hermanos en todo el mundo.

La Palabra de Dios nos enseña que debemos sujetarnos bajo Su poderosa


mano, estar siempre atentos y vigilantes, con nuestra mente puesta en Sus
asuntos. ¿Por qué? Porque tenemos un adversario que está rondando
para atormentarnos y, de esa forma, sacarnos de nuestro foco para que
perdamos el impacto y el poder de la Palabra en nuestras vidas.

Pedro, por revelación de Dios, nos dice que echemos toda nuestra
ansiedad, nuestras angustias. Esa carga pesada que no nos deja caminar
con poder, la echamos sobre nuestro Padre, porque Él tiene cuidado de
nosotros. ¡Qué maravilloso Padre tenemos… nos cuida en todo tiempo!

La palabra “echando” es ripto en los textos griegos, indica el acto de tirar,


lanzar o arrojar como con un movimiento repentino.

Marcelo Arbulú Caballero 7


Soltar el lastre Ê

La palabra “ansiedad” en griego es merimna, que básicamente significa o


se refiere a una preocupación que divide la mente, que la distrae. Toda
preocupación distrae la mente. Sería una idea que perturba a la persona,
haciéndole difícil ver la liberación que el Padre tiene preparada para Sus
hijos cuando éstos echan toda ansiedad sobre Él.

El Léxico de Moulton enseña que merimna es una palabra de la familia de


merizen, la que significaría “dividir la mente”. También es un vocablo
familiar de meros: una parte, porción o división de un todo, un fragmento.
También se relaciona con merizo, que sería dividir, distribuir, “ser dirigido
en diferentes direcciones”, o caer en distracción. En todo caso sería como
tener los pensamientos partidos, la mente confundida, ida, apartada,
distraída, dividida del resto y esparcida en distintas direcciones.

Muchas veces uno se concentra en el problema a tal punto que la unión


entre uno mismo y el problema que lo agobia puede llegar a ser más
grande que Dios y Su liberación. En este caso, Dios queda en segundo
plano. La persona queda distraída pues se encuentra confinada,
restringida, aprisionada tras los barrotes de la angustia producida por la
idea o ideas que la preocupan.

¿Qué hacer en estos casos? Echamos toda la ansiedad 2, nuestras


aflicciones, sobre Dios:

Mateo 6:25-34:
25 Por tanto os digo: No os afanéis [merimnaō] por vuestra vida, qué
habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, que
habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más
que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni
siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta.
¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27 ¿Y quién de vosotros
podrá, por mucho que se afane [merimnaō], añadir a su estatura un
codo? 28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis [merimnaō]?
Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29
pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como
uno de ellos. 30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se
echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros,
hombres de poca fe? 31 No os afanéis [merimnaō], pues, diciendo:
¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque
los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial
sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad
primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os
serán añadidas. 34 Así que, no os afanéis [merimnaō] por el día de
mañana, porque el día de mañana traerá su afán [merimnaō]. Basta
a cada día su propio mal.

2 Puede estudiar la Enseñanza N° 146 Echando toda ansiedad sobre Dios.

Marcelo Arbulú Caballero 8


Soltar el lastre Ê

Filipenses 4:6 y 7:
6 Por nada estéis afanosos [merimnaō], sino sean conocidas vuestras
peticiones [aitema] delante de Dios en toda oración y ruego, con
acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo
entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros
pensamientos en Cristo Jesús.

La palabra griega aitema se refiere a una petición específica para alguna


cosa en particular.

1 Juan 5:14 y15:


14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna
cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos
oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las
peticiones [aitema] que le hayamos hecho.

Atención: dice acerca de cualquier cosa que le pidamos “según Su


voluntad”, y la voluntad de Dios es que nosotros tengamos todo lo
suficiente para que abundemos en toda buena obra No dice “lo que
queremos pero no necesitamos”. Además, no sólo nos oye, sino también
nos dará todo lo que pedimos, conforme a Su voluntad.

No es la voluntad de Dios que Sus hijos tengan tribulaciones o angustias,


por eso nos “pide” que le “pidamos” que nos quite esa carga pesada; que
eliminemos ese lastre de nuestras vidas. ¡Lo hacemos con oración!

Romanos 8:35-39:
35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia,
o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como
está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos
contados como ovejas de matadero. 37 Antes, en todas estas cosas
somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni
principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto,
ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del
amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Es imprescindible tener muy presente que nada ni nadie podrá separarnos


del amor de Dios; ninguna tribulación, angustia o carga pesada tienen que
impedir que seamos más que vencedores por medio de Dios en Cristo en
nosotros. No estamos solos en nuestro Servicio.

Hebreos 12:1-3:
1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan
grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado
que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por
delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,

Marcelo Arbulú Caballero 9


Soltar el lastre Ê

el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando


el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 3 Considerad a
aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para
que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

Esa es la indicación: despojarnos de todo peso y eliminar, echar fuera ese


pecado que nos asedia.

Tenemos por delante una carrera que correr, y mejor será correrla sin
cargas o sobrepeso innecesario.

¿Cómo logramos despojarnos de todo esto? Orando y renovando nuestra


mente a la Palabra de Dios, poniendo nuestra mirada en Jesús para que
sigamos su ejemplo de amor, obediencia y humildad.

Nótese que la paciencia también interviene en la fórmula. Por eso nuestro


Padre celestial, amorosamente siempre nos pide que vayamos renovando
nuestra mente a Su Palabra, de tal forma que tengamos todo el
equipamiento necesario para poder someter a nuestra naturaleza de
pecado, y correr livianitos nuestra vida de servicio cristiano.

Romanos 12:1-2:
1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que
presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a
Dios, que es vuestro culto racional. 2 No os conforméis a este siglo,
sino transformaos por medio de la renovación de vuestro
entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de
Dios, agradable y perfecta.

Efesios 4:22-24:
22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo
hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y
renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo
hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Vivamos nuestra vida según esta nueva realidad


interna, dejando atrás ese lastre, esa pesada
mochila que traemos desde nuestra pasada manera
de vivir. Tengamos una mente fija y quieta poniendo
los pensamientos de Jesús en ella y mirando hacia
adelante con la certeza de la Gloria venidera. La
Gloria que compartiremos con nuestro Señor
Jesucristo y con todos los santos.

Marcelo Arbulú Caballero 10


Soltar el lastre Ê

Romanos [Link]
Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son
comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de
manifestarse.

El retorno de nuestro Señor Jesucristo, es lo que nos alienta a correr


nuestra carrera de servicio, pues sabemos que estas aflicciones que
debemos sortear son temporales, pudiendo así descansar y apoyarnos en
esta Esperanza.

Cada vez que tengamos tribulaciones, recordemos primeramente que,


debido al gran trabajo de redención de nuestro Señor Jesús, somos hijos
de Dios, renacidos de simiente incorruptible, herederos de la Promesa y
llenos de espíritu santo. ¡Maravilloso!

Por esto todos los hijos de Dios tenemos esta gran certeza: que cualquier
aflicción que nos ocurra mientras estemos en la tierra a la espera del
anhelado retorno de nuestro Señor, no será para siempre: tendrá su fin y
entonces estaremos en la Gloria de nuestro Dios, con vida conforme a esa
gloria de la cual seremos partícipes por siempre.

Marcos 16:15

Nota del Editor


Revisión: Roberto A. Tufró | Eduardo Di Noto

Esta Enseñanza fue presentada por Marcelo Arbulú Caballero mediante Zoom el domingo 14 de febrero
de 2021 desde la ciudad de Temuco en la Araucanía, República de Chile.

Toda la Escritura utilizada en esta Enseñanza es tomada de la Versión Reina Valera 1960 3 a menos que
se especifique otra versión. Cada vez que se resalte alguna palabra dentro del texto de la Biblia, se tratará
del énfasis añadido por el autor siendo que el texto de la Biblia utilizado no tiene palabras resaltadas.

Toda vez que se utilice una palabra de origen griego será escrita en minúscula cursiva (Ej.: atomos). Y si
se usara una palabra hebrea o aramea será escrita en mayúscula cursiva (Ej.: YARE). En ambos casos
utilizaremos ya sea la palabra raíz, como cualquier otra forma gramatical de esa palabra en representación
de la familia de palabras.

Debido a que los paréntesis se utilizan en el texto Bíblico; cada vez que exista una nota del autor, dentro
de un texto determinado, la misma estará colocada entre corchetes para diferenciarla de dicho texto.

Todas las citas de fuentes externa se notarán en esta otra tipografía para diferenciarlas del resto Asimismo cuando la
cita de la fuente sea de mayor longitud que la presentada en esta enseñanza; se resumirá con puntos
suspensivos: “...” indicando que hay más información disponible para consultar en dicha fuente.

Cuando se haga referencia al texto griego o hebreo, ésta estará basada en dichos textos según sean
presentados en e-Sword de Rick Meyer. Un excelente programa de estudio Bíblico que puede ser
descargado a su PC.

3La Santa Biblia Antiguo y Nuevo Testamentos, Antigua Versión de Casiodoro de Reina (1569) Revisada
por Cipriano de Valera (1602) Revisión de 1960. Sociedades Bíblicas Unidas, 1993

Marcelo Arbulú Caballero 11


Soltar el lastre Ê

Las notas al final son una parte integral y necesaria del Estudio. Tienen el propósito de documentar,
respaldar, ampliar, aclarar, o reforzar el tema que se trate.

Esta enseñanza somete a consideración del lector el tema que trata. Es más bien, en algunos casos un
punto de partida que propone, orienta y desde ya concluye con lo que el autor ha estudiado y debido a
eso presentado de las Escrituras. No obstante, la Palabra de Dios es simplemente inagotable. El único que
no necesita revisión es Dios mismo y Su Palabra según fue originalmente inspirada. Pero nuestro
conocimiento y entendimiento de las distintas maravillas presentadas en la Palabra de Dios siempre pueden
ser y debieran ser sometidos al escrutinio 4 del estudiante. Somos un grupo de personas que amamos a
Dios y a Su Palabra, por eso la estudiamos y luego publicamos nuestros honestos hallazgos que nunca
consideramos como la única verdad de la Palabra respirada por Dios. Si en nuestro continuo estudio
obtenemos más “luz” en cualquier registro de Escritura, hacemos los cambios necesarios y los presentamos
no bien nos sea posible. Entonces, el presente trabajo es presentado al estudiante Bíblico como una ayuda,
una fuente más de consulta, de referencia y de estudio de la Palabra de Dios. La obra está lejos de
pretender ser la única y mucho menos la más sobresaliente obra de este tipo que exista. Ella no posee
eminencia sobre ninguna otra ni es autoridad última sobre el tema. La autoría de la Palabra de Dios es la
exclusividad del Padre Celestial y como tal es la fuente de conocimiento y autoridad única e inapelable.

Puede ingresar a nuestros Canales de estudio y comunicación entrando a los sitios que se mencionan más
abajo:

[Link]
[Link]
[Link]

Siempre a un de distancia.
Dios lo bendijo, lo bendice y lo bendiga

4 Hechos 17:11

Marcelo Arbulú Caballero 12

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