INTRODUCCIÓN
Las actitudes son una parte importante de la Psicología humana, son la valoración, desde el
punto de vista personal, de algo o alguien. Son tan importantes que muchas personas son
capaces de morir o matar por defender sus convicciones. El racismo, el sexismo, el
nacionalismo y el fanatismo religioso son ejemplos de actitudes.
Su papel es trascendental en distintos procesos psicológicos. Podemos clasificar a una
persona de acuerdo con alguna de sus actitudes. También los prejuicios son actitudes.
¿QUÉ SON?
Definición:
Elemento común, según Eagly y Chaiken: una actitud es una tendencia psicológica
expresada evaluando un ente determinado con cierto grado de favorabilidad o
desfavorabilidad. El “ente determinado” se denomina objeto de actitud y puede ser concreto,
abstracto, ideas y opiniones, conductas, personas, grupos…
Las bases de las actitudes:
Las actitudes son un conjunto complejo, en el que pueden confluir diferentes experiencias
en relación con el objeto de la actitud. Las actitudes pueden basarse en creencias y
conocimientos (componente cognitivo), en emociones, sentimientos y estados de ánimo
(componente afectivo) o en las experiencias en comportamientos anteriores (componente
conductual).
Estos tres tipos no están necesariamente separados ni unidos. Las actitudes pueden
consistir en componentes únicamente cognitivos o afectivos.
La estructura que da origen a una determinada actitud es la integración de las evaluaciones
basadas en uno, dos o tres de sus componentes. Las evaluaciones de cada uno de ellos
pueden no coincidir. Cuando no son conscientes en la evaluación las actitudes son
ambivalentes.
Se puede mostrar ambivalencia actitudinal hacia objetos que tienen aspectos positivos y
negativos. La discrepancia puede basarse en que no coincide la valencia de distintas
creencias (cognitivos), en que este provoca sentimientos contradictorios (afectivos) o en que
los hábitos de conducta pasados hayan sido diferentes según la situación.
No hay que confundir la actitud con los componentes en los que se basa. La actitud es un
constructo psicológico no observable, de carácter evaluativo, que media entre un objeto y
las respuestas que cada persona da ante ese objeto. Esa valoración lleva aparejada una
predisposición a responder de determinada manera hacia él. La actitud es una experiencia
psicológica. Por esa razón, se infieren a partir de su expresión en formas de respuestas de
tres tipos: cognitivas, afectivas y conductuales.
Medida de la intensidad de las actitudes:
La magnitud de una actitud depende de su valencia y de su intensidad. La evaluación tiene
una valencia positiva o negativa. La intensidad representa el grado o extremosidad de esa
valencia.
La intensidad o fuerza de una actitud depende de (Krosnick y Petty):
1. La importancia de la actitud para esa persona.
2. El conocimiento del objeto de la actitud.
3. La accesibilidad de la actitud.
Cuanto más intensa es una actitud, más persistente es en el tiempo, más resistente es al
cambio y más influye en la conducta.
Las actitudes son un fenómeno subjetivo, así que no hay un método ideal para medirlas,
sino diferentes técnicas que se pueden clasificar en dos bloques:
1. Medidas explícitas: procedimientos de autoinforme, cuestionarios basados en
escalas, como la de tipo Likert, en la que la persona manifiesta su grado de acuerdo.
La medida se obtiene a partir de la suma de todos los ítems. Otro tipo es el
diferencial semántico, una serie de escalas bipolares definidas por dos
características opuestas, una positiva y otra negativa, que evalúe el objeto de actitud
señalando el punto de la escala con el que lo asocia a lo largo del continuo.
2. Medidas implícitas: hay temas, como los estereotipos y la expresión de actitudes
socialmente no aceptadas, que son difíciles de medir con métodos explícitos. Por
eso, se emplean procedimientos que impiden que los sujetos sean conscientes del
objetivo de medida de la investigación, pues son automáticas y no se controla la
respuesta.
Tipos de medidas:
A. Observación de conductas no verbales (postura, contacto ocular, agitación
nerviosa…).
B. Medidas fisiológicas (conductividad de la piel, electromiograma facial, activación
de determinadas áreas cerebrales…).
C. Medidas basadas en la latencia de respuesta, para comprobar la activación de la
actitud hacia un estímulo a través de la velocidad. Dos tipos de procedimientos.
1. Preactivación o priming, basados en la exposición secuencial: consiste
en la exposición del objeto de actitud en la pantalla de un ordenador durante
unas fracciones de segundo y, después, se presenta un conjunto de palabras
de contenido evaluativo. Consiste en contestar tan rápido como sea posible y
juzgar si el contenido evaluativo de las palabras es bueno o malo. El objetivo
es comprobar si el objeto de actitud y cada una de las evaluaciones encajan
bien o mal. Su tiempo de reacción está condicionado por sus creencias que
asocian las características. Fazio y co.: medir actitudes raciales.
2. Test de Asociaciones implícitas, basados en tareas que implican
competencia de respuestas: mide la asociación automática entre dos
conceptos: una serie de palabras de contenido evaluativo y personas de dos
razas. Consiste en clasificar las palabras que aparecen en la pantalla como
pertenecientes a una de las categorías.
a. Un bloque en el que se clasifica con la misma mano español = bueno
/ marroquí = malo.
b. Un bloque al revés.
Para una persona con prejuicios, será más rápida la primera asociación.
Ambos se han creado para medir las actitudes negativas que unos grupos sociales tienen
hacia otros grupos sociales.
No siempre se ha encontrado correlación entre actitudes explícitas e implícitas. Una
explicación es que, al utilizar en una misma persona los dos tipos de medidas, se haya
fingido en las explícitas. Otra es que las medidas implícitas recogen asociaciones
automáticas y son inconscientes, pero las personas no responden de acuerdo con ellas
cuando pueden pensar las respuestas.
El modelo de disociación de Devine distingue entre:
1. Estereotipos culturales: creencias compartidas dentro de una sociedad sobre
características de los miembros de un grupo. Se aprenden durante la socialización y
son automáticos.
2. Estereotipos personales: reflejan la aceptación o no de los estereotipos culturales.
Se activan de manera controlada y deliberada.
FUNCIONES DE LAS ACTITUDES
Katz establece cuatro funciones principales:
Función de conocimiento: las actitudes nos ayudan a comprender nuestro entorno, porque
permiten clasificar la nueva información en dimensiones, como positivo - negativo. Esto
permite diferenciar lo que es beneficioso de lo que no y así determinar cómo ese estímulo
puede contribuir en mayor o menor medida a proporcionarle bienestar.
Las actitudes influyen en el procesamiento de la información. Las actitudes sesgan el
procesamiento de la información porque:
A. Seleccionan lo que se procesa.
B. La interpretación de lo que se procesa tiende a hacerse congruente con la actitud
previa.
C. Tratamos de ignorar la información que es incongruente.
Esta selección se da en todas las etapas de procesamiento: atención, percepción,
almacenamiento y recuerdo.
Función instrumental:
Se llama también de ajuste o utilitaria. Las actitudes pueden servir a la persona para
obtener premios o evitar castigos. Permite lograr determinadas metas. Las personas
desarrollan actitudes positivas hacia los objetos que les aportan beneficios y actitudes
negativas hacia aquellos que asocian a consecuencias adversas.
Permite una interpretación del entorno de acuerdo con los resultados que proporcionan.
Función defensiva del yo:
Las actitudes contribuyen a mantener la autoestima, así que pueden estar motivadas por
mecanismos de defensa que se ponen en juego cuando la autoestima se ve amenazada.
Algunas actitudes de negación del peligro, como no tomar medidas de prevención del SIDA
o las actitudes positivas hacia el consumo de drogas, cumplirían esa función.
Función expresiva de valores:
La expresión de determinadas actitudes es una tarjeta de presentación. Las actitudes sirven
para reafirmar aspectos importantes del autoconcepto (autoafirmación). Expresar
públicamente actitudes que son centrales permite a la persona mostrar creencias que le
sirven de principios generales (actitudes religiosas y políticas…).
Una misma actitud puede cumplir diferentes funciones para distintas personas y una actitud
también puede cambiar en el tiempo y servir a una persona para diferentes propósitos en
diferentes momentos. Son multifuncionales.
ORIGEN DE LAS ACTITUDES
Las actitudes tienen sus raíces en el aprendizaje social, ya que se aprenden y modifican en
contextos sociales.
También muchas actitudes se desarrollan sobre una base biológica. Ambos factores no son
independientes, y las actitudes pueden deberse a la interacción de factores sociales y
genéticos.
Influencias biológicas:
Ciertas actitudes pueden estar influenciadas por aspectos genéticos y tener su origen en
mecanismos innatos. Ej.: algunas fobias muy extendidas (miedo a las serpientes y sonidos);
aficiones generalizadas que no tienen ninguna función (gusto por el dulce y los
ultraprocesados)...
Algunos procesos psicológicos tienen una base biológica, como el temperamento, y
predisponen hacia determinadas actitudes. Sin el ambiente reforzante de determinados
comportamientos, no sería posible que se llevaran a cabo algunas metas.
Las personas tendemos a formarnos actitudes que tienen que ver con nuestras capacidades
y con nuestras características de personalidad (Tesser).
El impacto de la herencia genética en las actitudes es más significativo en aquellas basadas
en aspectos afectivos y emocionales que en las que se basan en creencias o conductas.
Los factores de socialización modulan la predisposición a los factores genéticos. Aunque
ciertos genes pueden influir, no implica que esa influencia sea irreversible y no modificable.
El efecto de mera exposición:
Zajonc defendía que las actitudes se pueden adquirir a través de la experiencia directa con
el objeto de la actitud. Uno de los mecanismos psicológicos es el efecto de mera exposición
repetida al mismo. En la vida cotidiana, son muy comunes. Si ya existe una actitud negativa,
las exposiciones repetidas aumentan la negatividad; si la repetición lleva a un hartazgo,
favorece también una actitud negativa.
Condicionamiento de las evaluaciones, aprendizaje e imitación:
Las actitudes se pueden formar y modificar por condicionamiento clásico, un aprendizaje
por contigüidad de estímulos. La publicidad constantemente utiliza un procedimiento de
condicionamiento clásico.
Se pueden crear actitudes positivas y negativas si estímulos nuevos se aparean a estímulos
que provocan estados afectivos positivos o negativos. Los procesos implicados no son
exactamente iguales que los del condicionamiento clásico. La respuesta evaluativa es la
que se da ante un objeto al valorarlo positiva o negativamente.
El condicionamiento evaluativo tiene las siguientes peculiaridades:
A. Es duradero y resistente a la extinción.
B. Puede producirse con una única asociación.
C. No es necesario que la persona sea consciente de la asociación entre estímulos
incondicionados y condicionados.
Las actitudes hacia un objeto también se pueden aprender por refuerzo de la conducta: las
respuestas al objeto de actitud tienen consecuencias -> teoría sobre el condicionamiento
operante o instrumental. Si las consecuencias son positivas, aumentan las respuestas
evaluativas. Para que una persona cambie de actitud después de realizar una conducta, es
necesario que le desagrade y que juzgue que la ha realizado libremente, sin coacción de
incentivos o miedo al castigo.
Las respuestas evaluativas también pueden condicionarse por la observación de la
conducta de otras personas, ya sea imitando a un modelo (modelado) o aprendiendo a
partir de las consecuencias para el que la realiza. Se produce un cambio de actitud a través
de un proceso de identificación con la persona a la que se imita.
El condicionamiento vicario es el cambio de actitud mediante la observación de las
consecuencias que tienen las respuestas evaluativas. El aprendizaje de las actitudes por
observación es muy característico de los grupos.
El refuerzo afecta a las actitudes porque proporciona información social sobre lo adecuado
de las actitudes en cada contexto. El condicionamiento instrumental y el vicario son los
mecanismos más importantes.
En algunas ocasiones, en un grupo se pueden fomentar determinadas actitudes que, en
privado, ninguno sostiene: ignorancia pluralizada: tendencia a no expresar una actitud o
emoción porque creemos que la mayoría no la comparten; pensamos que conocemos lo
que pasa por la mente de los demás y cuáles son sus actitudes. Miller, Monin y Prentice:
papel de la ignorancia pluralizada sobre las actitudes hacia la bebida en estudiantes.
Influencia del contexto en la formación y cambio de actitudes:
Las actitudes dependen de la información accesible en cada momento, es decir, están
sujetas a las influencias del contexto.
La accesibilidad de la información depende de sus cualidades, de su organización en la
memoria, de la frecuencia de la activación y de la recencia de esa activación. Como la
recencia varía entre situaciones, las actitudes varían dependiendo de la información
accesible temporalmente.
El contexto influye directamente en la evaluación. Bohner y Wänke: factores de la situación
que pueden afectar a la evaluación:
I. Las metas que se desean conseguir: los objetos que favorecen el logro de un
objetivo importante se evaluarán más favorablemente
II. El estado de ánimo influye directamente en cómo evaluamos, ya que es más fácil
que se evoquen aquellos aspectos que están en sintonía con nuestro humor.
III. Estados fisiológicos y corporales: la relación funciona en sentido inverso. Los sujetos
evaluaron como más divertidos los cómics que coincidieron con el movimiento
muscular de sonrisa que con el de fruncir el entrecejo.
IV. El estándar usado para la evaluación. Va a ser más o menos positiva en función de
con qué comparemos el objeto de actitud.
Las actitudes que se basan más en información habitualmente accesible son más estables
en diferentes situaciones y contextos. También actitudes basadas en información accesible
momentáneamente pueden ser estables si el contexto se mantiene.
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