Tema 2
La posesión
(1) Introducción
La posesión se define como un hecho jurídico por el que el OJ confiere efectos jurídicos
a la mera tenencia de las cosas. Efectos que, a su vez, derivan del ejercicio de hecho de
las facultades correspondientes a un determinado DR, del cual se da la apariencia de
una auténtica titularidad.
El OJ otorga reconocimiento jurídico y asigna ciertos efectos a la posesión, sin
consideración a si bajo esa relación fáctica subyace o no una titularidad sobre el bien o
derecho objeto de posesión. A su vez, la posesión genera una protección judicial
sumaria a favor del poseedor (art. 446 CC).
La posesión otorga poder directo e inmediato sobre la cosa, sin entrar a considerar la
titularidad sobre el bien. Sin embargo, la posesión continuada de un bien o derecho
puede llegar a provocar que, con el discurrir del tiempo, el mero ejercicio del derecho
devenga adquisición definitiva de la titularidad (usucapión).
(2) Clases de posesión
A. Posesión natural y posesión civil
“Posesión natura es la tenencia de una cosa o el disfrute de un derecho por una
persona. Posesión civil es una misma tenencia o disfrute unidos a la intención de
haber la cosa o derecho como suyos.” (art. 430 CC)
La posesión natural por tanto es la mera tenencia material de una cosa o derecho
(corpus), mientras que la posesión civil consiste en esa tenencia o disfrute unidos a la
intención de haber la cosa o derecho como suyo (animus).
B. Posesión en concepto de dueño y en concepto distinto del de dueño
Poseedor en concepto de dueño es aquél cuyo comportamiento se ajusta a la
convicción de que el poseedor es realmente el dueño del objeto poseído. En caso
contrario estamos ante un poseedor distinto del de dueño cuando aquél que posee la
cosa la realiza con la finalidad de tener, conservar y disfrutar la cosa o derecho que
pertenece al dominio de otra persona.
Para estar ante una posesión en concepto de dueño no basta con la pura motivación
volitiva representada por el ánimo de tener la cosa para sí, sino que es preciso, el
elemento objetivo o causal consistente en la existencia de actos inequívocos, con clara
manifestación externa en el tráfico.
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C. Posesión mediata y posesión inmediata
Un sujeto puede poner a otro en poder y posesión de un bien, con la consigna de que
lo restituya pasado cierto tiempo, quien recibe la cosa se convierte en su poseedor
inmediato y quien la puso en esa situación conserva una posesión mediata. Estamos
ante una posesión ficticia puesto que el poseedor mediato carece del elemento
corpus, pero pese a ello continúa siendo poseedor a todos los efectos, tanto para la
posibilidad de acción (ad interdicta) como de usucapión (ad usucapionem).
D. Posesión en nombre ajeno y posesión en nombre propio
“La posesión se ejerce en las cosas o en los derechos por la misma persona que los
tiene y los disfruta, o por otra en su nombre.” (art. 431 CC)
El poseedor en nombre ajeno es aquél que actúa en virtud de una relación jurídica de
mandato, apoderamiento o servicios respecto de otro, y por consiguiente posee en
calidad de gestor, representante o instrumento de la posesión ajena. El poseedor en
nombre propio es quien posee por sí y para sí, sin servirse de gestor, representante o
dependiente.
En el caso de la posesión por representante existe un único poseedor; el representado,
que desempeña la posesión a través de su representante.
E. Posesión de buena fe y posesión de mala fe
Es una de las clasificaciones más relevante.
La buena fe del poseedor consiste en la ignorancia acerca de la facultad de plena
eficacia del negocio de adquisición del derecho poseído, o lo que es igual, la convicción
de haber adquirido sin irregularidades la titularidad del derecho que está ejerciendo.
Es decir, que desconoce que hay algún vicio o defecto que invalide su posesión. Se cree
por tanto que la persona de quien recibió la cosa era dueño de ella y podía transmitir
el domino.
El ordenamiento parte de una presunción “iuris tantum” de buena fe en el poseedor
de un bien o derecho, ya que se considera más fácil desde el punto de vista probatorio
destruir esa presunción de buena fe por parte de quien la niega, que acreditar la buena
fe por parte de quien la afirma.
F. Posesión justa y posesión injusta
Posesión injusta es aquella posesión que se deriva de los actos posesorios mediante
violencia, clandestinidad… Esa persona ha adquirido la posesión de la cosa de forma
injusta y por lo tanto el OJ otorga al poseedor legítimo el plazo de 1 año para poder
recuperar la misma, pasado el plazo de 1 año el poseedor injusto adquiere la posesión
incluso aunque se haya adquirido contra su voluntad.
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La posesión justa, es aquella que se obtiene con el permiso del titular, por medio de
actos tolerados. Estos actos tolerados son actos de tenencia cuya realización es
conocida y consentida por el dueño o poseedor legítimo.
(3) Sujetos de la posesión
No se establece ningún condicionamiento de capacidad respecto de la posibilidad de
ser poseedor, ya que la posesión es una situación de hecho. Por lo tanto, la aptitud de
ser poseedor se encuentra conectada con la personalidad, de modo que cualquier
persona, por el mero hecho de serlo, tiene capacidad para ser poseedor, pueden serlo
tanto personas físicas, como jurídicas.
Sin embargo, para el ejercicio de los derechos que derivan de la posesión se puede
requerir capacidad de obrar y en su defecto (menores o incapaces) que se realice por
medio de representante legal.
Es posible que la posesión sobre un bien o derecho sea desempeñada por más de un
sujeto (coposesión). No es que dos poseedores ejerciten la posesión con relación a un
mismo objeto, sino a la circunstancia de que dos poseedores de la misma especie
desempeñan conjuntamente la posesión de un único bien. Se admite la coposesión
siempre que se entienda que cada poseedor ostenta una cuota indivisa del bien o
derecho, excluyendo por el contrario que cada uno pueda desarrollar
simultáneamente una posesión plena sobre el conjunto.
En caso de disputa entre dos personas sobre la misma posesión, se ofrece una serie de
criterios para resolver el conflicto (art. 445 CC):
a) En caso de conflicto intertemporal, se da preferencia al poseedor actual.
b) En caso de conflicto entre dos poseedores actuales:
• Preferencia al poseedor que ostente la posesión más antigua.
• En caso de similar antigüedad, se da preferencia a quien ostente título.
• Si se da que ambos lo ostentan, se constituirá la cosa en deposito o
guarda judicial, hasta que se resuelva la controversia.
(4) Objeto de la posesión
Pueden ser objeto de la posesión tanto las cosas como los derechos.
I. Posesión de las cosas
Ha de tratarse de cosas dotadas de existencia actual y configuración corporal, así como
que sean cosas que estén dentro del comercio de las personas y que sean cosas
muebles o inmuebles.
Las cosas deben ser susceptibles de apropiación.
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II. Posesión de derechos
Ha de tratarse de DR distintos del de propiedad, pero no todos los DR diferentes del de
propiedad, sino sólo aquellos que impliquen alguna clase de relación de poder, es
decir, que otorguen un poder directo e inmediato sobre la cosa.
(5) Dinámica de la posesión
Son un conjunto de reglas, actos y negocios que pueden dar origen a la adquisición de
la posesión, su conservación, su pérdida o recuperación.
I. Adquisición de la posesión
La adquisición se da por medio de actuaciones materiales, o por medio de actos o
formalidades legales.
A. Actuaciones materiales
Se da por medio de:
• La ocupación material del bien y, constituye un medio de adquisición
unilateral, que puede revestir de naturaleza lícita o ilícita, dando lugar a una
posesión viciosa en este último caso.
• La aprehensión física, que consiste en el traslado o tradición de la cosa de
manos del anterior poseedor al nuevo.
• La accesión, que consiste en que, si se ocupa materialmente un bien inmueble,
se entiende por tradición que se da la posesión de los bienes muebles que se
hallen dentro del mismo.
B. Actos o formalidades legales
Derivan a partir de meras formalidades o de reglas legales. Son formas en que, aunque
no se tenga la posesión material, el OJ le otorga la misma eficacia.
Se da por medio de:
• Posesión civilísima: Es la que recibe el heredero sobre los bienes hereditarios
como consecuencia del acto de aceptación de la herencia causante. Dicha
aceptación provoca la adquisición definitiva sin que hubiera perdida de la
posesión continuada, esto tiene relevancia en la usucapión.
• Traditio ficta: Es la puesta en posesión de forma simbólica o por traditio de la
posesión sin que se tenga de forma real.
II. Conservación de la posesión
La ley presume que, una vez adquirida la posesión, ésta continúa existiendo a favor de
quien la adquirió.
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• Presunción de posesión intermedia (art. 459 y 1960 CC): A partir del
presupuesto de haber quedado acreditada una etapa anterior y otra actual de
la posesión, se viene a asumir que el poseedor actual ha estado poseyendo sin
interrupción por todo el tiempo intermedio. Esta es una presunción iuris
tantum, es decir, hasta que no se demuestro lo contrario, de que esa posesión
no ha sufrido interrupción.
• Presunción en cuanto al tipo posesorio: Se presume que la posesión se sigue
ostentando en el mismo concepto en se adquirió (en concepto de dueño,
buena o mala fe…). Aunque dicho concepto se puede entender que muta en
virtud de actos o negocios producidos, se debe observar en dicho acto o
negocio la voluntad inequívoca del poseedor de poseer en un concepto distinto
del anterior.
a. Traditio brevi manu: Manifiesta que el arrendatario pasa a adquirir
por compraventa el bien que hasta entonces había tenido en arriendo.
b. Constitutum possesorium: Se da cuando el propietario de un bien lo
enajena, pero concierta simultáneamente sobre él un arrendamiento a
su favor, pasando de poseerlo en concepto de dueño a calidad de
arrendatario o no dueño.
III. Pérdida de la posesión
Son dos los modos voluntarios en que desaparece el corpus y el animus y, por lo tanto
se da la perdida de la posesión.
• Abandono de la cosa: Esa desposesión del bien va unida a una voluntad de
renuncia o abandono del mismo.
• La cesión: Ya sea esta gratuita u onerosa, aquí el poseedor se desprende de la
cosa, para traspasar a otro su posesión.
Sin embargo, son también dos los modos involuntarios en que se da la perdida de la
posesión, pero en este caso el OJ en principio no permite que se posea la cosa.
• La destrucción o salida del comercio de la cosa poseída: En este sentido
abarca tanto en sentido físico, como en jurídico o económico.
• La posesión de otro: Si durante un periodo de tiempo no se recupera la cosa (1
año), pasa la posesión a la persona que lo tenga físicamente.
(6) La tutela judicial sumaria de la posesión
El OJ otorga una serie de acciones posesorias para la defensa de la posesión. Estos
medios procesales se tratan de un juicio rápido (verbal sumario) en que únicamente se
encamina a defender la posesión, sin presentar derechos que se ostentan, es decir, no
se discute la titularidad de un DR. Para defender la posesión se tiene un plazo de 1
año, transcurrido el mismo la posesión se habrá adquirido de forma definitiva por la
otra persona.
Cualquier poseedor ostenta legitimidad activa para presentar las acciones posesorias
contra las personas que cometan actos de perturbación o despojo (legitimidad pasiva).
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La tutela judicial sumaria se articula a través de un procedimiento judicial que puede
servir para canalizar dos distintas pretensiones:
• Retener la posesión, cuando aún la conserva frente a los actos de otro sujeto
que manifiestan la intención de inquietarle o despojarle de la misma, o
simplemente dificultan o perturban el ejercicio de la misma.
• Recobrar la posesión, cuando el poseedor ya ha sido despojado contra su
voluntad de la tenencia de la cosa.
Se realiza por medio de la acción publiciana, dado que la posesión no es susceptible de
ser compatible con otra posesión, por ello el objeto de la acción es que se establezca
quien posee una mejor posesión.
(7) Liquidación de estados posesorios
El CC arts. 451 a 458 contienen una serie de disposiciones relativas al destino de los
frutos de la cosa poseída, al régimen de gastos y mejoras en ella realizados, así como a
la responsabilidad por su pérdida o deterioro, que habrán de ser tenidos en cuenta en
el momento de terminación y consiguiente liquidación de una situación posesoria. El
criterio clave es el de buena fe o mala fe del poseedor cesante.
Esta operación se realiza en todo traspaso posesorio.
I. Atribución de frutos
Hay tres tipos de frutos:
• Naturales: Son aquellos que nacen y crecen de forma espontanea.
Þ Un manzano que da manzanas.
• Industriales: Son aquellos que requieren de la intención de que se den los
frutos.
Þ Se planta un tomatero que da tomates.
La característica es que dan fruto cuando así lo determina la naturaleza y le
corresponde al poseedor en el momento en que dan fruto. La excepción es en
los frutos industriales que debido a su intencionalidad para que así se de el
fruto del mismo, así como sus gastos… cabe la posibilidad de recibir los gastos
ocasionados o quedarse con los frutos.
• Civiles: Son aquellos que derivan de una intención contractual.
Þ El contrato de renta produce mensualmente un dinero.
No se computa cuando nazcan, sino que se computan día a día. Al poseedor le
corresponde el tiempo en que haya concurrido la posesión.
Al poseedor de mala fe no le corresponde hacer suyos los frutos, sino que se le obliga a
restituir los frutos percibidos, en especie si todavía se hallasen en su poder, o
mediante una indemnización por el equivalente si ya los hubiese consumido o
enajenado.
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II. Régimen de gasto y mejoras
Gasto o impensa es todo desembolso económico que el poseedor saliente haya
realizado en relación con la gestión de la cosa poseída.
El CC clasifica los gastos en tres categorías:
• Gastos necesarios: Son los que se consideran indispensables para la
conservación de la cosa poseída, aquéllos sin los cuales ésta habría perecido o
desmerecido. Dichos gastos se abonan a todo poseedor, sea de buena fe o de
mala fe, ya que se considera un desembolso que igualmente habría tenido que
realizar el poseedor entrante. Sin embargo, al poseedor de buena fe se le
permite retener la cosa hasta percibir los gastos (derecho de retención).
• Gastos útiles: Son aquellos que revierten en mejoras introducidas en la cosa
por el poseedor. Dichos gastos solo se compensan al poseedor de buena fe,
otorgándole la posibilidad de retener la cosa hasta percibir los gastos.
• Gastos suntuarios: Son también llamados de puro lujo o recreo, redundan en
elementos que, sin contribuir a incrementar la capacidad de rendimiento del
bien, sirven para lograr su embellecimiento o para perfeccionar su
configuración externa. Dichos gastos no se abonan ni al poseedor de buena fe
ni al de mala fe, dado que no son gastos precisos ni tampoco tienen alguna
capacidad de rendimiento. Sin embargo, se permite al poseedor vencido a
retirar las mejoras de puro lujo (ius tollendi) bajo dos condiciones:
o Que no cause con ello deterioro alguno a la cosa.
o Que el vencedor en la posesión no prefiera quedarse con el elemento
en cuestión, caso en que debe compensar al poseedor vencido.
III. Responsabilidad por pérdida o deterioro de la cosa
El poseedor vencido puede hacerse responsable por los daños, y en su caso por la
destrucción, que el bien poseído haya sufrido durante el periodo en el que se hallaba
bajo su poder.
a) Si el poseedor lo ha sido de mala fe, se le hace responder por los daños debidos
tanto a dolo como negligencia, e incluso de los provenientes de fuerza mayor si
se hubiera retrasado en la entrega de la cosa maliciosamente.
b) Al poseedor de buena fe sólo se le responsabiliza por los daños causados con
dolo.
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