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La importancia del autoconcepto en

el desarrollo evolutivo de los


niño/as

Psicología evolutiva LAB

Integrantes
Marìa Josè Concha
Claudia Horta
Amanda Cerda
Renato Ferrada
Florencia Jerez
Camila Lòpez

Docente
Rodrigo Venegas

NRC: 8172
Introducción:

“La valoración global que incorpora todas las formas de autoconocimiento y de


sentimientos de evaluación de sí mismo, y que supone la elección de un
determinado modo de comportamiento ante unas circunstancias específicas
(Santana, Feliciano & Jiménez, 2009), en un rango que puede ir desde lo positivo
hasta lo negativo (Craig & Dunn, 2007, p. 64).” De esta manera es como se define el
autoconcepto. La idea de autoconcepto ha sido de relevante importancia en la
psicología a lo largo de los años incluso se podría decir que proviene desde siglo IV
a. C donde nace el famoso dicho gnóthi seautón”, escrito en el templo de Apolo que
se entiende como “Conócete a ti mismo” siendo luego utilizada de diferentes
puntos de vista en obras de reconocidos filósofos como Sócrates y Foucault. Sin
embargo, el término en sí fue propuesto por William James filósofo y psicólogo
estadounidense quien la definió como “un conjunto de representaciones que las
personas hacen de sí mismas, a partir de la idea del self como un agente que piensa
y percibe (un “yo” conocedor) y como objeto de reflexión (“mi” o “yo” objeto de
conocimiento)”. “ Ahora bien, ¿Por qué es importante el tema del “autoconcepto”
para la psicología? En primer lugar, las teorías psicológicas proponen que tener
claridad respecto a la percepción que tenemos sobre nosotros mismos nos ayuda a
la formación de nuestra personalidad e identidad como persona, es decir, nos
permite generar nuestras cualidades y saber que es lo que nos representa como
persona. De esta manera podemos identificar quién somos, que nos caracteriza
como individuo, que nos gusta y que no disgusta permitiéndonos así sentir que
tenemos un lugar en el mundo, que tenemos un propósito, proponernos metas y
saber que somos alguien aportando de este modo a la construcción de una buen
autoestima y salud mental. Así mismo el autoconcepto influye en las emociones,
pensamientos, comportamiento y relaciones. Por lo tanto, “el autoconcepto se
relaciona con el bienestar en general. Al desarrollar un autoconcepto positivo desde
la adolescencia conseguiremos un buen ajuste psicosocial y evitaremos futuros
problemas psicológicos y pedagógicos”( Luna, N. C., & Molero, D. (2013). Revisión
teórica sobre el autoconcepto y su importancia en la adolescencia. Revista
Electrónica De Investigación Y Docencia) . En cambio un autoconcepto negativo o la
falta de este nos puede generar una falta de identidad produciendo baja autoestima,
ansiedad, depresión, dificultades para relacionarse con otros, etc.

Por otro lado, la psicología ha estudiado cuatro dominios del autoconcepto los
cuales consisten en autoconcepto físico, personal, social y académico. Respecto al
autoconcepto físico este es la autovaloración física el cual está compuesto por
cuatro factores: competencia física, apariencia física, forma física y salud. En
segundo lugar se encuentra el autoconcepto personal el cual se entiende como la
idea que tiene cada persona de sí mismo. Este está compuesto por lo menos de
cuatro dimensiones: el autoconcepto afectivo-emocional (cómo se observa a sí
mismo respecto al manejo de sus emociones y regulación de estas), el autoconcepto
ético/moral ( que tan moral o éticos nos consideramos así mismo ), el autoconcepto
de la autonomía (hasta donde somos capaces de tomar decisiones por nosotros
mismos) y el autoconcepto de la autorrealización (que tan capaces nos sentimos de
lograr nuestras metas). En tercer lugar se encuentra el autoconcepto social el cual
se trata de que tan hábil nos sentimos socialmente a la hora de interactuar con
otros, este se mide a través de la autovaloración del comportamiento en los
diferentes contextos sociales. Sin embargo, frente a distintos contextos, hay quienes
creen que este autoconcepto se ordena a través de nuestras competencias como la
prosocialidad, agresividad, asertividad, etc que utilizamos en nuestra vida social.
Estas habilidades pueden agruparse en las categorías de competencia social y de
aceptación social (Bracken, 1992). Desde esta perspectiva, teóricos como James y
Cooley definen el autoconcepto social como la autopercepción de que tan admirado
es el individuo por otro coincidiendo el autoconcepto social con la autopercepción de
la aceptación social. Otros autores, en cambio, lo definen como la autopercepción de
las habilidades o competencias sociales (Esnaola ,et al. 2008),
Por último, el autoconcepto académico se trata de la percepción de la competencia
que se tiene respecto a las diversas materias escolares. Estos 4 dominios del
autoconcepto no sólo fueron propuestos por la psicología sino que también se
relacionan directamente con ésta puesto que, por ejemplo, la percepción que
tenemos de nosotros mismos (autoconcepto personal), el manejo de emociones
(autoconcepto personal), la autonomía(autoconcepto personal), las habilidades
sociales (autoconcepto social), habilidades académicas (autoconcepto académico),
la apariencia física, la competencia física, la forma física y la salud (autoconcepto
físico) son factores que pueden ser tratados en terapia psicológica. Así como otros
factores mencionados anteriormente tales como el comportamiento, la identidad,
emociones, entre otras. Por tanto el autoconcepto es uno de los objetivos más
importante y tratados en programas de intervención psicológica generando
estrategias y recursos para este. De esta manera el autoconcepto está ligado a la
psicología. Es por esto que en el siguiente informe se tratarán diferentes puntos
respecto a este, tales como las estrategias y herramientas que sirven para potenciar
un autoconcepto positivo, las consecuencias de que esté esté altamente
desarrollado, los autores, como afecta mentalmente un autoconcepto negativo,
como este puede ser trabajado en niños neurodivergente (especialmente del
espectro autista puesto que estos tienden a tomar las cosas literal lo que puede
afectar al desarrollo del autoconcepto), entre otros factores importantes que se
relacionan al autoconcepto.

Desarrollo:
Estudios científicos e investigaciones consideran al autoconcepto como el núcleo
principal para un desarrollo exitoso de la personalidad, puesto que ha de
fortalecerse en etapas cruciales de la vida, como lo son la infancia y la adolescencia.
Diferentes autores afirman que “La formación del autoconcepto influye tanto la
propia percepción del sujeto sobre sí mismo (dimensiones físicas, conductuales,
afectivas y cognitivas) como el feedback que recibe de los otros sobre las acciones
que realiza, sus capacidades y características personales.” (citar, primer texto) , sin
embargo pocos estudios han investigado su relevancia en edades tempranas, tal
vez porque en la actualidad diversas teorías consideran que a los 5 años los niños y
niñas no tienen aún la capacidad de razonar, analizar ni reflexionar sobre sí mismos,
como también otros mencionan que a los 5 años el autoconcepto está en proceso y
que existen conductas que demuestran el alto o bajo autoconcepto que estos
poseen, evidentemente el enfoque del presente informe se relaciona con la segunda
tópica.

En la actualidad ha aumentado considerablemente el campo de estudio e


investigación de la psicología evolutiva en relación con el desarrollo del niño,
incluyendo principalmente el cómo se desenvuelven en el ámbito educativo y los
procesos de aprendizaje en la etapa preescolar en donde la edad varía entre los 3 a
5 años 11 meses. Momento clave para fomentar el autoconcepto, puesto que en
este periodo los infantes se encuentran en plena construcción de las estructuras
operacionales que sustentan sus aprendizajes posteriores , estableciéndose
firmemente si es que las relaciones interpersonales con el entorno son positivas,
afectivas, respetuosas y contenedoras. Bandura, autor pionero de la Teoría del
aprendizaje social, postula dentro de ella la Teoría de la Autoeficacia Percibida
destacando la importancia del autoconcepto desde una posición cognitivista en la
que influye directamente el contexto social. Así menciona (Bandura,1978): “El
hombre se interpreta así mismo y a su conducta: valora, juzga y dirige sus acciones.
Además de ser premiado o castigado por el mundo externo, aprende a dirigir y
enjuiciar su conducta, que influye en el medio ambiente”, refiere a la importancia de
un incentivo por parte de los modelos para que motive a la acción, pudiendo ser a
través de la persuasión verbal a modo de apoyo, ánimo o información que entrega el
entorno sobre la eficiencia personal de uno, pues Bandura sugiere que de esa forma
mejoran las percepciones de autoeficacia y así mismo el rendimiento de los niños.
Como se mencionò anteriormente los incentivos, palabras de apoyo e interacciòn
con el ambiente son fundamentales, no solo en un contexto familiar, sino que
también en un contexto educativo, siendo un lugar donde los infantes permanecen
mayor parte de su dìa, establecen vínculos externos y su entorno se expande. El
autoconcepto toma un lugar importante en ello, pues la percepción ahora se
modifica en torno al rendimiento escolar, en este sentido los educadores toman una
posición importante. Un estudio revela la importancia del autoconcepto en relaciòn
con el rendimiento escolar, demostrando que:
Características del autoconcepto en edad infantil, escolar y adolescencia

En la educación infantil (0 a 6 años): el autoconcepto se define de manera global,


basado en cualidades externas arbitrarias e inestables, dependiente de los adultos
significativos.

-En los dos primeros años los adultos cercanos al niño le transmiten cierta
información que le permite tomar conciencia de su propio cuerpo, desarrollando la
imagen corporal.

-En torno a los dos años, con el desarrollo del lenguaje, el juego simbólico y la
imitación potencia aún más está diferenciación.

-Hacia los tres años el niño ya toma la identidad sexual, algo que le permitirá ir más
allá en la construcción del autoconcepto.

En la educación primaria (de 6 a 12 años): el autoconcepto se describe más en


términos de carácter psicológico y social, y gracias al desarrollo cognitivo se basa
más en categorías.

-Con la entrada en el ambiente escolar los factores influyentes en la construcción del


autoconcepto se multiplican: conciencia de logros y/o fracasos (desarrollo capacidad
cognitiva y psicomotriz), un mayor número de relaciones con personas más variadas
(aumento de interacciones sociales).

-La noción de constancia del sexo propia de los 5-6 años y la identidad sexual
basada en las características anatómicas de los 7-8 años traera benecifios a una
percepción más adecuada sobre sí mismos.

-Al final de esta etapa, hacia los 9-12 años, la aceptación social contará con un
espacio privilegiado en la escala de valores del niño.

En la adolescencia: el desarrollo cognitivo, ahora caracterizado por un


pensamiento formal, le permite utilizar conceptos generales, diferenciados y
ordenados, también en la
definición de sí mismo.

-La maduración física va a llamar la atención de los adolescentes poderosamente, a


sabiendas de la importancia de la imagen externa en la relación con los demás, al
igual que la búsqueda de autonomía e independencia con respecto a sus
cuidadores.
-El alto número de cambios y la irregularidad propia de esta etapa no le permiten a
la persona poder establecer de manera firme el autoconcepto, pero lo va
modificando hasta que pasa a ser más estable, seguro y coherente.

En caso de que no se desarrolle el autoconcepto desde la edad temprana o a lo


largo de la época de desarrollo personal del individuo, estos se encontraran
enfrentándose a numerosas consecuencias negativas, que determinarán la forma
que estos experimentan su vida, algunas de estas con son:

1.Visión distorsionada de uno mismo y del mundo exterior : las consecuencias


negativas de una visión distorsionada de uno mismo pueden manifestarse como una
baja autoestima, sentimientos de dependencia, pesimismo, culpa y miedo al cambio
y al fracaso. mientras que una distorsión de nuestra percepción del mundo exterior
puede provocar malentendidos, conflictos ,problemas en las relaciones personales y
profesionales, además de una dificultad a la hora de tomar decisiones informadas.

2. Pobre autoconocimiento: la importancia del autoconocimiento recae en los


factores de influencia que este tiene en nuestra relación con nosotros mismos y
otros, sus consecuencias pueden llevar a sentimientos de inseguridad y falta de
confianza en uno mismo.

3. Ajuste psicosocial deficiente: este concepto se refiere a las habilidades de una


persona a adaptarse a su entorno social y emocional, siendo una de las
dimensiones más importantes del bienestar y de la salud mental, por lo que a la hora
de que esta habilidad no sea desarrollada apropiadamente los sujetos se verán
enfrentados a drásticas consecuencias, como daños en la salud tanto psíquicos
como fisiológicos y sociales, que pueden representarse en el peor de los casos a
trastornos como la depresión, la ansiedad, Entre otros.

4. Baja autoestima: la autoestima en sí es la valoración que uno posee de sí


mismo, la cual es esencial para llevar una vida alineada con valores personales y
objetivos. por lo que cuando se ve una falencia en su desarrollo esta área afectará
tanto nuestro bienestar psíquico junto con nuestras relaciones sociales.

5. Dificultad en el aprendizaje y rendimiento escolar: el autoconcepto está


relacionado con la idea que una persona tiene de sí misma lo que puede influir en el
rendimiento académico y escolar. por lo que falencias en el desarrollo de este puede
llegar a sentir inseguridad de sus habilidades limitando la capacidad de una persona
para aprender y alcanzar su potencial.

6. Autorrefuerzo deficiente: el autoconcepto está relacionado con la


autorrecompensa y el autocastigo, componentes del autorrefuerzo. Una persona con
un mal autoconcepto puede tener dificultades para autorreforzarse positivamente y
adecuadamente, lo que puede afectar su motivación y rendimiento en diferentes
ámbitos como su bienestar y autoestima

7. Dificultad en relaciones interpersonales: el autoconcepto se encuentra


fuertemente relacionado en la forma en que una persona se relaciona con otras, lo
que al tener un pobre autoconcepto esto llevaría a poseer dificultades a la hora de
establecer y mantener relaciones saludables y satisfactorias.

En resumen, no fomentar el autoconcepto genera consecuencias que moldean e


influyen en la trayectoria de aquellos que no desarrollaron esta habilidad
adecuadamente, afectando negativamente en la calidad de vida y en el bienestar
emocional. (Cazalla-Luna, & David Molero 2013)

Según la teoría de Jean Piaget sobre el desarrollo cognitivo, las capacidades


cognitivas durante la infancia se dividen en cuatro etapas: la sensoriomotora, la
preoperacional, las operaciones concretas y las operaciones formales. Nos
enfocaremos en la etapa preoperacional, la segunda de estas etapas, donde se
observa una perspectiva altamente egocéntrica, el comienzo del pensamiento
simbólico y la percepción de que los objetos tienen vida.

¿Qué es la etapa preoperacional?

La fase preoperacional constituye una etapa en la teoría del desarrollo cognitivo


propuesta por Piaget, que sigue a la etapa sensoriomotora y precede a las etapas
de operaciones concretas y formales. Esta fase abarca el período entre los 2 y los 6
años, denominado así porque Piaget consideraba que los niños de estas edades
aún no tenían la capacidad de realizar operaciones mentales abstractas, ya que su
pensamiento estaba fuertemente influenciado por su percepción inmediata de las
cosas.

Durante la etapa preoperacional, se alcanzan varios avances con respecto a la fase


sensoriomotora. Entre estos logros destacados se encuentra el desarrollo de
capacidades cognitivas clave, como la capacidad de utilizar imágenes mentales, la
manipulación de esquemas mentales, la adquisición del lenguaje y el uso de
símbolos, que son fundamentales para el desarrollo de la conciencia propia.

El logro principal de esta etapa es proporcionar al niño un mayor entendimiento


representativo, lo que mejora su habilidad de comunicación y aprendizaje. Durante
este período, los niños comienzan a emplear estrategias persuasivas para obtener lo
que desean, como juguetes o dulces. Aunque aún no comprenden completamente la
lógica, todavía no son capaces de manipular la información de manera que asegure
la satisfacción de sus deseos o les permita comunicar efectivamente su punto de
vista a los demás.
A medida que el niño crece, experimenta cambios en su comprensión y percepción
de las ideas, lo que se refleja en una expresión más articulada. A través de la
construcción de experiencias en su entorno, desarrolla un pensamiento cada vez
más coherente y lógico. Además, comienza a comprender que un objeto puede
representar algo diferente, marcando así el inicio del uso de símbolos, donde los
objetos pueden ser temporalmente transformados en otras cosas (por ejemplo, una
cuchara puede convertirse en un avión). Se llama preoperacional debido a que el
niño aún no domina la lógica para transformar, combinar o separar ideas de manera
eficiente. Esta falta de comprensión de la lógica concreta impide que pueda
manipular la información mentalmente o adoptar el punto de vista de otras personas.

1. Subestadio simbólico y preconceptual (2-4 años)

El niño utiliza representaciones tangibles para comprender su entorno, aún no


desarrolla conceptos abstractos o universales. Las palabras cobran sentido basado
en sus vivencias directas, no sólo en explicaciones teóricas sino en ejemplos
concretos. Dependiendo en gran medida de sus experiencias sensoriales previas,
también se apoya en preconceptos. Por eso, es crucial que los niños de 2 a 4 años
se involucren con la naturaleza para ampliar su perspectiva.

2. Subestadio intuitivo o conceptual (4-7 años)

En la mente del niño, la percepción inmediata tiene un gran peso. La intuición


desempeña un papel clave, ya que implica la internalización de percepciones en
forma de imágenes que extienden los esquemas sensoriomotores sin un
razonamiento coordinado. En resumen, el niño, basándose en lo que ha
experimentado, intuitivamente busca generalizar lo que ya conoce.

Según lo visto anteriormente el autoconcepto sano y una buena autoestima en niños


es algo positivo tanto para su desarrollo personal e interpersonal, la autoestima
influye de manera directa en la reacción que las personas presentan respecto a
estímulos de su entorno; dicho esto, un exceso de desarrollo en el autoconcepto
puede no siempre ser algo positivo en la etapa infantil.

El exceso de autoconcepto es un exceso de autoestima no sano que se desarrolla


principalmente en la etapa de la niñez, esto puede llevar a un aumento del
narcisismo y a una falta de habilidades sociales y emocionales notables,
generalmente las personas que presentan un exceso de autoconfianza fueron muy
consentidos en la etapa infantil, tanto por progenitores o familiares de su alrededor,
fueron personas a las que siempre les resaltaron virtudes o atributos, que siempre
cumplieron sus caprichos, por ende, fueron desarrollando un sentimiento de
superioridad.
Otro autor relevante para la explicaciòn del desarrollo de la personalidad, fuè
Erikson, quien formula la “Teorìa psicosocial” y dentro de ella la “Teorìa explicativa
de la afectividad infantil”. Este afirma que el desarrollo del “yo” es permanente y nos
acompaña a lo largo de nuestra vida, con el fin de profundizar en sus ideologìas, nos
adentraremos en las ocho etapas de las cuales nacen los conflictos de carácter
psicosocial, las cuales deben ser superadas para un desarrollo efectivo:

1. “Confianza frente a desconfianza”: esta fase suele superarse alrededor del año
y medio. Es fundamental, que el niño en esta edad logre tener seguridad y confianza
en las personas que le rodean. Estos sentimientos serán determinantes para que en
un futuro próximo establezcan vínculos con otras personas, sin esa confianza habrá
más dificultades para establecer estas relaciones.

2. “Autonomía frente a la vergüenza”: se supera en el tercer año. Aquí el niño


nota que puede ser independiente del cuidador y que puede ir tomando sus propias
decisiones. Es significativo que tenga confianza en sí mismo y no exigirle cosas de
las que aún no está capacitado para hacer.

3. “Iniciativa frente a culpa”: hasta los cinco años aproximadamente. En esta fase
el niño desarrolla la habilidad de hacer las cosas por su cuenta. Es crucial apoyarle y
hacerle ver que si sale mal (si hay fracaso) que está bien intentarlo una vez más, sin
hacer énfasis en los errores.

4. “Laboriosidad frente a inferioridad”: va desde los seis años hasta la pubertad.


En esta fase el niño adquiere habilidades que empieza a practicar por sí solo y las
compara con sus pares. Estas comparaciones pueden resultar en fracasos y generar
una sensación de inferioridad.

Entre las consecuencias del exceso del autoconcepto se pueden identificar:

1. Falta de confianza: Según es mencionado por un testimonio de una apoderada


en el libro “Mindset: the new psychology of success” de la psicóloga estadounidense
Carol S. Dweck, los niños que reciben un exceso de elogios por sus capacidades
(estos potencian su autoconcepto), desarrollan un efecto contrario y comienzan a
dudar de sí mismos tan pronto algo les salga mal. Los niños comienzan a negarse a
salir de su zona de confort y aceptar desafíos o tareas que resultan difíciles para
ellos, desde desafíos académicos a desafíos emocionales, incluso desafíos
deportivos.
2. Aprobación externa: El niño se ve forzado en tratar de complacer a las personas
que le rodean con tal de continuar recibiendo elogios y aprobación externa, ya que
piensan que es la única forma de ser aceptados, ya que si no se sienten
reconocidos por cada logro que realizan ni atraen toda la atención pueden verse
afectados por episodios de tristeza y frustración, para los individuos que padecen de
exceso de autoestima, esto puede afectar permanentemente su perspectiva sobre
para quién realiza las cosas reflejándose incluso en la vida adulta, con tal de que las
demás personas continúen estimulando su autoconcepto.

3. Problemas para relacionarse: Como fue mencionado anteriormente, los niños


que reciben elogios en exceso comienzan a desarrollar un sentimiento de
superioridad y ver a sus iguales como inferiores, desatando personalidades de
liderazgo más arrogantes o dominantes.

4. Mecanismo de defensa: La autoestima alta también se puede desarrollar como


mecanismo de defensa, sobre todo en la etapa preescolar (3-5 años), debido a que
cuando un niño no recibe la atención que cree merecer por parte de la gente que le
rodea, tienden a acudir al exceso de autoconcepto, repitiéndose contantemente lo
grandiosos y perfectos que son, llamando la atención y haciendo lo posible para que
el resto también pueda notarlo.

Tener un autoconcepto positivo es de la mayor importancia para la vida personal,


profesional y social. El autoconcepto beneficia el sentido de la propia identidad,
constituye un marco de referencia desde el que interpretar la realidad externa y las
propias experiencias, influye en el rendimiento, condiciona las expectativas y la
motivación y contribuye a la salud y al equilibrio psíquico. Si el autoconcepto no se
aplica se verá afectada nuestra dimensión cognitiva, si es importante saber la estima
de una persona cuando es adulta, lo es aún más cuando esa imagen se está
formando. La estima que un individuo siente hacia su persona es importante para su
desarrollo vital, su salud psicológica y su actitud ante sí mismo y ante los demás.

Como el autoconcepto hace relación a los aspectos cognitivos, a la percepción y la


imagen que cada uno tiene de sí mismo. Si no se implementa desde que somos
niños esto traerá consecuencias negativas, no sabremos reaccionar ante los éxitos y
sobre todo los fracasos, las valoraciones y los comentarios de las personas que
forman parte del entorno del niño y del adolescente.

En caso de que no se desarrolle el autoconcepto adecuadamente desde la edad


temprana o a lo largo de la época de desarrollo personal del individuo, estos se
encontraran enfrentándose a numerosas consecuencias negativas, que
determinarán la forma que estos experimentan su vida, algunas de estas son:

2. Pobre autoconocimiento: la importancia del autoconocimiento recae en los


factores de influencia que este tiene en nuestra relación con nosotros mismos y
otros, sus consecuencias pueden llevar a sentimientos de inseguridad y falta de
confianza en uno mismo.

3. Ajuste psicosocial deficiente: este concepto se refiere a las habilidades de una


persona a adaptarse a su entorno social y emocional, siendo una de las
dimensiones más importantes del bienestar y de la salud mental, por lo que a la hora
de que esta habilidad no sea desarrollada apropiadamente los sujetos se verán
enfrentados a drásticas consecuencias, como daños en la salud tanto psíquicos
como fisiológicos y sociales, que pueden representarse en el peor de los casos a
trastornos como la depresión, la ansiedad, Entre otros.

4. Baja autoestima: la autoestima en sí es la valoración que uno posee de sí


mismo, la cual es esencial para llevar una vida alineada con valores personales y
objetivos. por lo que cuando se ve una falencia en su desarrollo esta área afectará
tanto nuestro bienestar psíquico junto con nuestras relaciones sociales.

5. Dificultad en el aprendizaje y rendimiento escolar: el autoconcepto está


relacionado con la idea que una persona tiene de sí misma lo que puede influir en el
rendimiento académico y escolar. por lo que falencias en el desarrollo de este puede
llegar a sentir inseguridad de sus habilidades limitando la capacidad de una persona
para aprender y alcanzar su potencial.

6. Autorrefuerzo deficiente: el autoconcepto está relacionado con la


autorrecompensa y el autocastigo, componentes del autorrefuerzo. Una persona con
un mal autoconcepto puede tener dificultades para autorreforzarse positivamente y
adecuadamente, lo que puede afectar su motivación y rendimiento en diferentes
ámbitos como su bienestar y autoestima

7. Dificultad en relaciones interpersonales: el autoconcepto se encuentra


fuertemente relacionado en la forma en que una persona se relaciona con otras, lo
que al tener un pobre autoconcepto esto llevaría a poseer dificultades a la hora de
establecer y mantener relaciones saludables y satisfactorias.

En resumen, no fomentar el autoconcepto genera consecuencias que moldean e


influyen en la trayectoria de aquellos que no desarrollaron esta habilidad
adecuadamente, afectando negativamente en la calidad de vida y en el bienestar
emocional. (Cazalla-Luna, & David Molero 2013)
Dentro de lo que es autoconcepto general se distinguen otros autoconceptos más
precisos que se refieren a áreas específicas de la experiencia que también se verían
afectados, presentamos estos a continuación:

a. Autoconcepto físico: La percepción que uno tiene tanto de su apariencia y


presencia físicas como de sus habilidades y competencia para cualquier tipo de
actividad física.
b. Autoconcepto académico: El resultado de todo el conjunto de experiencias,
éxitos, fracasos y valoraciones académicas que el alumno tiene a lo largo de los
años escolares.
c. Autoconcepto social: Consecuencia de las relaciones sociales del alumno, de su
habilidad para solucionar problemas sociales, de la adaptación al medio y de la
aceptación de los demás.
d. Autoconcepto personal: Incluye la percepción de la propia identidad y el sentido
de responsabilidad, autocontrol y autonomía personales.

f. Autoconcepto emocional: Se refiere a los sentimientos de bienestar y


satisfacción, al equilibrio emocional, a la aceptación de sí mismo y a la seguridad y
confianza en sus posibilidades.

Como se pudo evidenciar, la edad tiene directa relación con la etapa por la que está
cruzando el infante, en términos cognitivos, físicos y sociales en relación con el
autoconcepto. Ahora bien, nuestro enfoque no se limitarà únicamente a las personas
neurotìpicas, sino que también incluirà a las personas neurodivergentes. La
neurodivergencia está tomando un lugar importante en la sociedad, puesto que es
utilizado para describir la variedad de condiciones neurológicas diagnosticadas por
poseer un distinto funcionamiento , procesos cognitivos o emocionales fuera de lo
esperado para la población, dentro de este encontramos el autismo, dislexia, TDAH
(trastorno de déficit de atención e hiperactividad), trastorno bipolar, síndrome de
Tourette, entre otros. Este concepto fue creado por la activista Judy Singer en 1998,
quien se encargó de luchar por los derechos de las personas autistas, puesto que
ella también formaba parte de esta condición. Se define la neurodiversidad como “la
diversidad del funcionamiento neurocognitivo dentro de nuestra especie”
(Hughes,2016). Como se mencionò anteriormente, el autismo, màs conocido por sus
siglas TEA (trastorno del espectro austista) ha aumentado considerablemente los
ùltimos años y se ha un problema de salud a nivel mundial, el Servicio Nacional de
la Discapacidad (2022-2023) afirma que “existen 46.798 personas autistas en el
sistema educativo, 42.945 en escuelas regulares con programas de integración,
2.286 en escuelas especiales de discapacidad y 1.567 en jardines JUNJI”. La OMS
(Organizaiciòn Mundial de la Salud) define al TEA como “Un grupo de afecciones
diversas” “Se caracterizan por algún grado de dificultad en la interacción social y la
comunicación”, por lo tanto, los síntomas son completamente heterogéneos, sin que
sean a su vez específicos en el individuo, pues según el DSM-V (Diagnostic and
Statistical Manual of Mental Disorders-V), existen características propias del
Trastorno, tales como una deficiencia persistente en la comunicación y en la
interacción social, una baja integración en la comunicación verbal y no verbal,
dificultades en el juego imaginativo y para hacer amigos, patrones repetitivos de
comportamiento, intereses, movimientos, habla estereotipada y repetitiva (ecolalia),
entre otros. Es importante mencionar que la intensidad de los síntomas varìa segùn
el grado de severidad del individuo,en el DSM-V se menciona que en el grado 1
“necesita ayuda” del cual indica “interferencia significativa en al menos, un contexto”;
en el grado 2 “necesita ayuda notable” se encuentra que hay “interferencia frecuente
relacionada con la inflexibilidad y dificultades del cambio de foco”; y por último, el
grado 3 “necesita ayuda muy notable” donde existe “marcada interferencia en la vida
diaria, por inflexibilidad y dificultades del cambio de foco”. Entonces la presencia de
un cuidador es sumamente importante para el desarrollo adecuado del niño/a, ahora
bien ¿Cómo aplicamos el autoconcepto en un infante del espectro autista? pues la
respuesta está en el tipo de crianza en la cual se desenvuelva, es sumamente
importante que los cuidadores estén informados del trastorno, ya que esto les puede
ayudar a comprender el proceso de su hijo y fortalecer su salud emocional desde el
amor, el respeto y los límites, con el objetivo de promover en ellos la autonomía
dentro de un contexto familiar saludable. Un estudio realizado en Perú a niños y
niñas dentro del rango de edad de 3-12 años, se encargó de investigar los estilos de
crianza que presentan conductas disruptivas, este concluyò que “ en el ambiente
familiar debe imperar el respeto, el cariño, la comprensión y la paciencia; pero
también las normas y los límites, sin dejar de lado la ayuda terapéutica y educativa.
Estas fuentes de apoyo social permiten que la dinámica familiar pueda adaptarse a
la responsabilidad de tener un niño con TEA y que éste se crie en un ambiente
saludable y seguro”, haciendo referencia al balance que debe haber en el estilo de
crianza para fomentar la salud emocional del niño, considerando que mientras
mayor validaciòn, palabras de aliento y contención por parte de los cuidadores
primarios, mayor serà la presencia de un autoconcepto positivo y fortalecido para un
futuro. Con esto podemos concluir que la formación adecuada del autoconcepto se
relaciona directamente con tipo de crianza, ya sea un niño neurotìpico o uno
neurodivergente.

Soluciones, terapias y tratamientos para el autoconcepto:


El autoconcepto comienza en la etapa de la niñez, siendo una imagen que sus
primeros pasos son muy importantes ya que será crucial en el desarrollo del niño al
punto que esta primera etapa lo acompañará de por vida.
Hay distintas maneras de poder abordar de buena forma en la crianza de un niño y
así poder concebir a los niños un buen trabajo en su autoconcepto o una buena
manera de autopercibirse. A continuación dejaremos soluciones y ejemplos para
poder abordar de una mejor manera el autoconcepto en niños:

- Evitar etiquetas: No etiquetes al pequeño, pues él formará su autoconcepto con lo


que tú le digas de sí mismo.

Veamos un ejemplo: Jaime es un niño tímido, que se avergüenza ante


desconocidos, y permanece callado, le cuesta soltarse. Ante esto evita hacer
comentarios del tipo “Jaime no seas tan raro, vete a jugar con los demás niños” el
niño crecerá pensando que es raro y le costará relacionarse con los demás.
Debemos respetar su forma de ser y por el contrario decirle cosas como “Jaime, es
normal que te sientas cortado si no conoces a los demás a todos nos pasa, pero si
no te acercas nunca los conocerás”.

- Transmítele expectativas: cree y confía en sus capacidades. Si el niño o la niña


percibe que confías en que puede hacerlo, que crees en sus capacidades, creerá
entonces en sí mismo.

- No le sobreprotejas: Deja que el niño y/o la niña haga las cosas por sí mismo. Si
ellos solos van haciendo las cosas, comprobarán que tienen habilidades y creerán
en sus capacidades. Si proteges al niño demasiado y no le dejas enfrentarse solo a
sus dificultades, y al contrario se las evitas o solucionas, el niño atribuirá los logros,
la superación de esas dificultades a factores externos a sí mismo.

- Ayúdale a tomar sus propias decisiones: Dale seguridad para la toma de sus
propias decisiones. Explícale en qué consiste cada opción y lo que puede conseguir
con cada una de ellas.

- Transmítele una imagen positiva: Trata de decirle las cosas positivas que tiene,
en ocasiones nos centramos en lo que hacen mal o en los defectos que tienen. Las
cosas positivas las damos por hechas y no solemos reforzar a los más pequeños
con estos aspectos. Ojo, no confundas con no retarlo o decirle lo que hace mal. Es
decir, si el pequeño hace algo mal, debes decírselo, pero también cuando haga algo
bien.

Actividades para trabajar el autoconcepto en niños:


Dibujo:
En esta actividad, pediremos a los niños y niñas que se dibujen y que nos cuenten
cómo son. Color de pelo, color de ojos, ropa que llevan, etc.
Para hacer esta actividad también podemos usar una foto.

Me gusta no me gusta:
Les pediremos a los pequeños que nos digan cosas que les gustan y que no les
gustan. Puede ser cualquier cosa como comidas, colores, actividades, etc.
Ayudándolos a ser conscientes de sus preferencias, gustos o disgustos.

Digo algo bonito de mí:


El niño o niña debe decir una cosa bonita o buena de sí mismo. Algo que haya
hecho bien, que se le dé bien. Potenciando así una visión positiva de ellos mismos.

Me identifico con:
En este caso, se trata de elegir un cuento o una serie de dibujos animados y hacer
que los pequeños elijan un personaje. Le preguntaremos porqué ha elegido ese
personaje, que cualidades le gustan y cuáles no del mismo. Lo que les ayudará a
identificar el tipo de cualidades que estos valoran o rechazan, en otros y en sí
también en ellos mismos.

Los niños eligen los personajes con los que se sienten identificados.

Tarjetas de rasgos:
Haremos unas tarjetas en las que pondremos diferentes rasgos tanto físicos como
personales, por ejemplo: alto, moreno, simpático, nervioso, callado, estudioso,
miedoso, bajo, alegre, etc.

Les pediremos a los niños y niñas que escojan 10 tarjetas (5 de rasgos físicos y 5 de
rasgos de personalidad) que les definan. A continuación les diremos que piensen y
que de esas 10 seleccionen 6 (3 de cada tipo).

Finalmente les pediremos que nos expliquen cuáles son las tarjetas que finalmente
han escogido y porque lo han hecho.

Objetivo general
Desarrollar un libro personalizado y didáctico dirigido a los padres para fomentar el
autoconcepto de los niños de 3 a 5 años pertenecientes a la Regiòn Metropolitana.

2 objetivos específicos
- Otorgar herramientas a los cuidadores para aplicar el autoconcepto de
manera exitosa, dándoles una oportunidad de mejorar la calidad de vida de
los jóvenes.
- Explicar la importancia del autoconcepto para el desarrollo de los niños, ya
que mientras más se generalice el conocimiento de cómo este concepto
puede afectar positivamente en la vida de muchos, mayor serán las
oportunidades de que estos posean una mejor calidad de vida .

Hipótesis

- A través de interacciones dinámicas y cooperativas como el juego, se da la


posibilidad de mejorar el autoconcepto de los niños de manera sumamente
positiva, influyendo en la forma que se enfrentarán a situaciones difíciles a lo
largo de su vida, viéndose un progreso en especial de aquellos que se
encuentran en situaciones vulnerables socialmente.

- Durante la realización de un trabajo en conjunto, especialmente cuando este


se realiza junto a una figura paterna o de autoridad como maestros y padres,
se puede potenciar una mejora de la percepción de la valía personal,
habilidades, puntos por mejorar y rasgos positivos que tienen los niños de sí
mismos, mejorando asi su autoestima y autoconcepto.

- Al haber una mejora en el autoconcepto y autoestima los individuos se ven


con mayores capacidades y herramientas a la hora de enfrentarse a nuevas
situaciones desafiantes mostrando un mayor control en su ansiedad y su
forma en la que abordan la vida, potenciando su Bienestar.

- En el análisis de diferentes estudios, se hizo una comparación de las


capacidades y cualidades de niños y niñas relacionadas con el autoconcepto,
se llegó a la conclusión de que a pesar de que se encuentran diferencias, no
hay diferencias significativas en cuanto al nivel de seguridad y confianza en
uno mismo entre niños y niñas.

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Educar, vol 9 (18), 307-327. https://www.redalyc.org/pdf/311/31111811006.pdf

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ESPACIO AUTISMO. https://www.espacioautismo.com/los-grados-o-niveles-del-
autismo-en-que-consisten
-Delgado Serna, E. N., & Arias Gallegos, W. L. (2021). Estilos de crianza en niños
con trastorno del espectro autista (tea) que presentan conductas disruptivas: estudio
de casos durante la pandemia del covid-19. Cuadernos de Neuropsicologia /
Panamerican Journal of Neuropsychology, 15(1).
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PERSPECTIVAS DE INVESTIGACIÓN. Revista de Psicodidáctica, vol. 13, núm. 1,
2008, pp. 69-96. Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea

-Fernández, A. Goñi, E. (2008). El autoconcepto infantil: una revisión necesaria (Vol.


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