SELECCIÓN DE LIBROS
Al integrar el acervo escolar es necesario tener presente la diversidad de intereses y ritmos de
lectura de los niños, aún en un mismo grado escolar. Por ello se deben incluir materiales variados
que garanticen a los alumnos diferentes posibilidades de acercamiento a la lectura:
Géneros:
Poesía.
Cuentos tradicionales y libros de autores contemporáneos.
Libros para construir o diseñar.
De divulgación.
Novela, etc.
Diseño (formato, portada e interiores):
Tipo y tamaño de la letra
Relación gráfica texto-imagen.
Textos:
Extensión.
Vocabulario y estructura gramatical.
Elementos literarios.
Ilustraciones:
Tamaño y cantidad.
Forma y color.
Relación significativa con el texto.
Temas que consideren los intereses de los niños.
Antes de seleccionar un libro es importante leerlo y respondernos las siguientes preguntas:
De carácter general:
¿Qué fin persigue o parece perseguir el autor del libro?
¿Para qué edad está escrito?
A mí, adulto, ¿me parece interesante?
¿Corresponde a la edad de los lectores en cuanto a claridad, lenguaje y riqueza de imágenes?
Sobre el valor psicológico del libro:
¿Cómo responde el libro a las necesidades del niño?
¿El libro corresponde a los intereses y al universo del niño?
¿Se deduce de su contenido una intención demasiado manifiesta?
HABILIDADES LECTORAS
De los 4-6 años de edad, los niños se encuentran en una fase de preparación o
prealfabetización, en la que están adquiriendo nociones respecto a la lectura, qué es, para
qué sirve, cómo se aprende a leer, etc. No ejercitan la lectura en su sentido formal, pero
son capaces de predecir el significado de algunas palabras o intuir el contenido de algunos
documentos. De igual manera, tienen la capacidad de interpretar historias construidas a
base de imágenes.
De los 6-8 años de edad, se encuentran en una fase de introducción o iniciación a la
alfabetización. Aprenden y ejercitan las destrezas básicas de la decodificación, usan textos
cortos, hacen una lectura silábica y por palabras, y requieren de apoyo de imágenes para
constatar su comprensión del contenido.
De los 8-10 años ejercitan, aplican y desarrollan la lectura en niveles progresivos de
comprensión. Llegan a adquirir mayor fluidez en sus lecturas, dependiendo del ejercicio
que realicen de la habilidad. Pueden comprender textos cortos sin el apoyo de
ilustraciones y desarrollan cierta autonomía.
De los 10 a los 12 años logran mayor fluidez en la lectura e incrementan su capacidad para
interpretar textos más largos y complejos en contenidos, estructura y lenguaje. Muestran
algunos indicios de lectura crítica.
De los 12 a los 15 años desarrollan la lectura crítica y consolidan su capacidad de
confrontar y relacionar las lecturas con sus experiencias personales. Son capaces de
analizar y cuestionar los contenidos de sus lecturas y de tomar una postura ante los
planteamientos de los autores.
Aproximación al libro
La práctica ha mostrado que existen varios niveles de acercamiento a los libros: hay niños que
muestran indiferencia ante ellos, otros quieren acceder a los libros pero tienen problemas para
abordarlos, y por último se encuentran los niños que han logrado establecer un nexo permanente
con ellos, los entienden y los disfrutan.
En un primer nivel de acercamiento están los niños que rechazan la lectura. Lo
importante en este caso es ofrecerles condiciones físicas y sicoafectivas diferentes a las de
la rutina escolar. Con ello se pretende cambiar su valoración del libro y la lectura,
provocar su curiosidad y hacer más atractivo su encuentro con la letra impresa. Es
importante iniciar con textos breves para leer, o párrafos largos para ser escuchados. El
predominio de imágenes en este nivel de aproximación, es un recurso que motiva al niño
a iniciar y concluir la lectura de un libro.
En un segundo nivel se encuentran quienes se acercan a los libros, los hojean y los
empiezan a leer, pero no los concluyen. Se ha observado que tienen una alta valoración de
la lectura y muestran cierta disposición para leer; sin embargo, tienen problemas para
entender los libros más voluminosos, los cuales les provocan cansancio. En este caso se
requiere animar las lecturas, darles vida, ejercitar la imaginación, provocar en los niños la
creación de imágenes mentales, bajar las abstracciones de un texto y darles forma en la
realidad, concretarlas a través de representaciones, dibujos y estructuras que las hagan
comprensibles y operativas, y que permitan al lector crear un repertorio de acciones e
imágenes mentales (en muchos casos, cuando se lee, no se evocan imágenes ni significados
sino sólo sonidos)
Para este nivel es importante tener a la mano textos cortos que se puedan leer de principio a fin en
poco tiempo. Esto ayudará a que el niño se descubra capaz de leer y de entender un libro
completo. El comentar los libros en grupo también le dará la posibilidad de compartir sus
interpretaciones y enriquecerlas con las aportaciones de sus compañeros.
El tercer nivel de aproximación, el más cercano al libro es al que pertenecen los lectores
autónomos. Este nivel lo logran los niños que gracias a su historia personal, familiar y
escolar, penetran con gusto en el mundo de los libros que les ofrecen, quienes alcanzan
este nivel no requieren promoción ni animación de la lectura sino respeto a su acto lector,
así como compartir comentarios y reflexiones cuando ellos estén dispuestos a hacerlo y
cuando los promotores de lectura conozcan lo suficiente el texto como para aportar su
punto de vista. Llegar a este nivel es el objetivo de cualquier actividad de promoción de la
lectura.
Los intereses de la lectura
Fase de los libros ilustrados (de uno a cuatro o cinco años de edad). Inicialmente el niño identifica en
los libros sólo objetos individuales y entiende escenas particulares de su entorno. Al final de esta
fase adquiere las nociones de la narración y con ello es capaz de reconstruir oralmente historias
estructuradas a base de imágenes.
Fase de los cuentos fantásticos (de los cuatro a los siete u ocho años). Al inicio de esta fase el niño le
agradan los cuentos de hadas. Sin embargo, cuanto más supera la identificación con los personajes
de los cuantos fantásticos, más aumenta su interés en la fantasía pura y en los cuentos acerca de
distantes mundos mágicos. También le resultan fascinantes el ritmo y la rima de la poesía.
La edad de las historias realistas (de los ocho o nueve a los once años). El niño comienza a orientarse
por sí mismo en la realidad circundante. Aunque continúa muy interesado en las historias
fantásticas y en las leyendas, predominan ya las historias realistas y comienza a desarrollarse el
deseo de aventuras.
La edad de las historias de aventuras (de los once a los trece o catorce años). En tanto que los
muchachos son particularmente susceptibles al sensacionalismo, las muchachas tienden con
frecuencia hacia el sentimentalismo.
Los años que llevan a la madurez (de los 13 a los 16 años) están caracterizados por una amplia gama
de intereses de lectura. Durante esta fase el adolescente descubre su propia realidad interior,
comienza a planear su futuro y a elaborar una escala individual de valores.
Selección de materiales de lectura para jóvenes
Las motivaciones de los jóvenes y adolescentes para leer se derivan de su ámbito de acción y de sus
gustos y necesidades, entre los que podemos mencionar: la música, la sexualidad, las actividades
sociales, los problemas de relación con sus padres, su necesidad de desenvolverse fuera del medio
familiar y de conocerse a sí mismos, ser independientes y conocer a su sociedad.
Algunos criterios de selección que pueden tomarse en cuenta son los siguientes:
Textos que hablen de problemas cercanos al lector, que no sean moralistas o panfletarios.
Libros que traten diferentes aspectos de la vida cotidiana, como la incomunicación con los
padres o los conflictos con los hermanos; las relaciones de amor o amistad, las dificultades
que enfrentan en su proceso de crecimiento, y los miedos o dudas sobre su búsqueda de
identidad.
Libros de ciencia ficción, de viajes y descubrimientos.
Historias de otras culturas o biografías amenas.
Libros de misterio, policíacos, de aventuras y de literatura fantástica.
Antologías de cuento y poesía o relatos de autores contemporáneos.
Textos de carácter científico pero escritos de manera accesible y atractivamente
ilustrados.
Libros que hayan sido llevados al cine, la radio o la televisión.
Tal vez valdría la pena reflexionar sobre los materiales de lectura que los jóvenes consumen en su
tiempo libre (cómics, revistas, diarios, etc.) y extraer los temas que atraen su atención.
La literatura denominada “chatarra” o subliteratura, que casi siempre deja mucho que desear,
también puede ser aprovechada para fomentar la lectura. El promotor de lectura podrá partir del
leer este tipo de textos y motivar a los jóvenes a analizarlos, criticarlos y a proponer otros libros
que den un tratamiento de mayor calidad a los mismos temas.
Propuesta de trabajo:
Clasificación de lecturas
Objetivo: propiciar que los participantes analicen con detenimiento, comenten y clasifiquen
distintos materiales de lectura.
Desarrollo:
De manera grupal se comenta y analiza la siguiente información:
No hay libro malo, del que no se pueda aprender algo bueno.
PLINIO.
Se delinean parámetros para analizar las publicaciones, por ejemplo: el manejo del
lenguaje, el tratamiento del tema, los conceptos y valores que se manejan, la
presentación, las imágenes, la cantidad de publicidad que incluyen, etcétera.
Con base en las opiniones de los participantes se establecen criterios de clasificación o
calificación. Por ejemplo: buena o mala o regular; aceptable, intermedia, inaceptable;
desechable, rescatable, recomendable, etcétera.
Se forman equipos y se distribuyen los materiales de lectura.
Se otorga un tiempo razonable para que cada equipo analice los textos.
A manera de tendedero se coloca un mecate o cordón, del que se prenderán tarjetas con
los títulos de los textos o de las publicaciones analizadas.
Cada equipo agregará a dichas tarjetas, otras con la calificación que haya otorgado a los
materiales de lectura, y expondrá al grupo las razones de su evaluación.
Al final de la sesión se hará una ronda de comentarios generales y se solicitará a los
participantes que propongan otras lecturas que puedan sustituir, contradecir o
complementar las que se analizaron.
Materiales: Publicaciones populares como fotonovelas, cómics, revistas femeninas, de chistes,
políticas, de nota roja, etcétera.
Puentes de Lectura
Revisar el contenido de las revistas o textos seleccionados, tomando en cuenta texto e
imágenes.
Se establecen ejes temáticos en que se abordan con mayor frecuencia y la forma en que se
presentan (ensayos, encuestas, reportajes, anuncios comerciales, etcétera).
Se colocan los materiales sobre una mesa y se pide al participante elegir uno para revisarlo
en 10-15 mins, de acuerdo con una temática: la imagen de la mujer, su sexualidad, la
música.
Se da paso a la lectura de alguno de los artículos que haya llamado más la atención y se
analizan las imágenes. Hay que orientar hacia ¿el tema fue tratado de manera seria o sin
fundamento? ¿se describen situaciones reales?
Terminada la ronda de comentarios se lee un texto (cuento, novela o teatro, poesía) que
tenga relación con el tema para detectar las diferencias en cuanto al manejo del lenguaje,
contenido y presentación.
La actividad puede derivar en un taller de creación literaria o en un ciclo de lectura de algún tema,
género o autor específicos.
Ejemplo: si se decide trabajar sobre la sexualidad femenina, se pueden leer artículos de vanidades,
eres o cosmopolitan y leer el texto de Anuncio, cuento de Juan José Arreola, que escrito a manera
de anuncio publicitario, promueve un producto para caballeros: las plastisex, muñecas de plástico
que reproducen, y aun mejoran, cualidades físicas, sexuales y sensuales de la mujer, sin importar
los más exigentes, exóticos, raros o sutiles gustos de los compradores. En este cuento, el autor
desarrolla de modo irónico el tema de la mujer, y hace una crítica a su valoración como objeto
sexual.
FUENTE BIBLIOGRÁFICA:
Espacios de Lectura
Ana Arenzana y Aureliano García
FONCA 1995