Hola! ¿Cómo vas con la lectura de Amo y Criado?
¿Qué te parece el
cuento?
Para este primer correo te mando una mini investigación sobre el autor.
Me gusta saber quién escribe, cuánto de sí mismo pone en cada frase...
Creo que Tolstoi es un buen caso para pensar eso. Un noble que empatiza
con los mujiks. Se logran ver esas dos versiones en este cuento...
***
Lev Nikoláievich Tolstoi (1828-1910) es uno de los novelistas rusos más
reconocidos del siglo XIX. Guerra y paz y Ana Karenina son consideradas
sus obras cúspides, y pertenecen al período previo a su conversión. Obras
como Amo y Criado y La muerte de Ivan Ilich de menor envergadura, las
escribe luego de su conversión pero muestran una mayor profundidad
espiritual.
***
La muerte asechó a Tolstoi toda su vida. Le temía terriblemente y era la
causa de su mayor angustia “¿Cuál es el sentido de la existencia?”
En sus Confesiones explica que desde pequeño encontraba sumamente
injusto el trato que daban los aristócratas a sus servidores, y también
sospechaba de sus maestros y sacerdotes, creía ser engañado por ellos.
Participó de la Guerra de Crimea, y allí se enfrentó, a los horrores de la
muerte. A partir de entonces luchará contra el servicio militar obligatorio.
Luego de esta experiencia se retira a la finca familiar donde escribe sus
dos obras cumbre.
***
Alrededor de sus 50 años, dice en sus Confesiones
“Yo tenía cincuenta años, amaba y era amado, tenía buenos hijos y gran
hacienda, la gloria, la salud, el vigor físico y moral; era capaz de segar
como un aldeano; trabajaba diez horas sin fatigarme. Bruscamente mí vida
se paró. Podía respirar, comer, beber, dormir. Pero no vivía. No tenía ya
deseos. Sabía que nada había que desear, ni siquiera el conocimiento de
la verdad; la verdad era que la vida era una insensatez. Había llegado al
abismo y veía claramente que delante de mí no había nada más que la
muerte. Yo, hombre fuerte y feliz, sentía que ya no podía vivir. […] Y he
aquí que yo, hombre feliz, me escondía a mí mismo la cuerda, para no
colgarme de una viga, entre los armarios de mi habitación, en la que todas
las noches me quedaba solo para desvestirme. […] Me parecía que mi
vida era una farsa estúpida que me era representada por alguien.
¡Cuarenta años de trabajo, de penas, de progreso, para ver que no hay
nada! Nada. De mí no quedará más que podredumbre y gusanos. […] Y lo
peor es que no podía resignarme.”
Se preguntaba entonces, por qué tantas personas viven sin buscar el
sentido de la vida, encerrados en un círculo de comodidad y sumisión.
“Descubrí entonces que la fe del pueblo es una especie de conocimiento
que les permite vivir en paz.”
Encuentra así, el sentido y regocijo de la vida en la noción que los
campesinos tienen de Dios.
“La idea de que era no solo posible, sino incluso probable, de que muriese
esa noche no le pareció especialmente desagradable ni terrible. […] y no
le pareció especialmente terrible porque, además de los amos como Vasili
Andreich, a los que había servido en la tierra, siempre había tenido el
convencimiento de que dependía de un señor más importante, que le
había concedido el ser, y sabía que al morir seguiría en poder de ese
señor, y que Él no le trataría mal”
Y encuentra que la fe y el evangelio poco tienen que ver con la doctrina de
la Iglesia Ortodoxa. Así se embarca en una lucha social, política y religiosa
desde los preceptos del evangelio cristiano.
La nueva forma de vida en la que se enfoca, es existencialmente pacífica,
evangélica y revolucionaria.
***
Recordá que podes participar del grupo de Telegram donde continuamos
esta conversación: [Link]
Si te gusta el Club de Lectura, me ayudaría muchísimo que lo
recomiendes. Podés reenviar este mail, compartirlo o mencionar a La
Opinista en tus redes sociales.
¡Hasta la semana próxima!
Abrazo, Anahí