1
PRESION OSMOTICA DE LAS SOLUCIONES.
La ósmosis, que viene de una palabra griega que quiere decir “atraer”, fue observada primero por
NOLLET en 1748, quien mostró que una solución de jugo de uva al ser colocada en el ensanchamiento
inferior de un tubo de vidrio cerrado por debajo mediante una membrana animal, ensamblaje que luego
era sumergido en un vaso con agua como se indica en la Fig. 1, ocurre entonces el agua pasaba por la
membrana semipermeable y causaba la elevación del nivel de la solución en el tubo. En el equilibrio, la
diferencia de presión ejercida sobre la solución y el solvente puro, en una misma superficie de nivel, que
detiene el pasaje del solvente, se llama la presión osmótica de la solución.
Fig. 1 Osmosis
Por el paso del solvente, el nivel de la solución con respecto al solvente, (o de la solución concentrada con
respecto a la solución diluida), se irá elevando hasta originar que su presión hidrostática condicione al
solvente a fluir entre los dos compartimientos con la misma velocidad; es decir, hasta que se establezca
una condición de equilibrio en el flujo del solvente entre los dos compartimientos.
En vez de ejercer el exceso de presión con una columna de la propia solución, se podría hacerlo con una
columna de mercurio que mediría entonces directamente la presión osmótica, o ejercer presión mediante
un pistón aplicado sobre la solución.
membrana
Presión
osmótica
Sol. Sol.
salina Agua salina Agua
Osmosis Equilibrio
Fig. 2: Presión osmótica.
La tendencia hacia la dilución de las soluciones, se manifiesta también cuando se coloca la solución en
una cápsula abierta junto a otra que contiene el solvente puro. Al cubrir a ambas cápsulas con una
campana de vidrio, la solución comienza a captar las moléculas del solvente que al estado de vapor se
encuentran en el ambiente de la campana y se diluye mediante éstas. El caso se aplica en los desecadores
de ácido sulfúrico, donde éste deshidrata a la sustancia que se quiere desecar.
2
Al realizar experimentos con diversos solutos, y partiendo de una solución acuosa de un volumen de 100
cc que contenía 1 g de sacarosa, se midió su presión osmótica, y luego hizo la misma operación con
soluciones cada vez más concentradas, se encontró que con un volumen menor de la solución la presión
osmótica aumentaba en forma inversamente proporcional. La presión osmótica de la primera solución a
diferentes temperaturas, se encontró una relación directamente proporcional entre la presión osmótica y la
temperatura absoluta de la solución.
VAN’T H0FF en 1885, señaló la existencia de una notable coincidencia entre las propiedades osmóticas
de las soluciones y las propiedades de los gases, pues en una solución el producto de la presión osmótica
por el volumen es una constante, como lo es para los gases según la Ley de Boyle; así como también la
relación directa entre la presión osmótica y la temperatura absoluta permitía decir que la relación
presión/temperatura = constante, corno lo es en los gases según la Ley de Gay-Lussac.
VAN’T H0FF añadió la sugerencia que en una solución el soluto ejerce una presión osmótica que es
idéntica a la presión que ejercería si estuviera como gas en el mismo volumen de la solución y a la misma
temperatura. La tendencia a la dilución de las moléculas del soluto sería idéntica a la tendencia de las
moléculas gaseosas a ocupar un espacio cada vez mayor.
Con esta hipótesis, VAN’T H0FF propuso la ecuación de la presión osmótica siguiente:
n
π V = nRT = RT (1)
M
idéntica a la ecuación de estado del gas ideal y en la cual π representa la presión osmótica, V el volumen
de la solución, n el número de moles del soluto en una masa de m y con un peso molecular de M. La
constante R tiene el mismo valor que la constante de los gases, o sea por ejemplo, 0.082 L-atm/mol-K.
Al realizar estos cálculos es preciso tener en cuenta que en soluciones se prefiere usar la concentración
molar volumétrica C, que trata de moles de soluto por litro de solución, o sea, es la relación n/V.
Sustituyendo esto en (1), tenemos
π = CRT (2)
Con mediciones exactas de la presión osmótica, se mostró que la ecuación de Van’t Hoff sólo se puede
aplicar a soluciones muy diluidas. Cuando la concentración aumenta, las desviaciones se vuelven cada
vez más marcadas, siendo la presión calculada menor que la real medida experimentalmente. MORSE en
1905, propuso cambiar el volumen de la solución V por V’ que es el volumen del solvente, con lo cual la
ecuación (1) se convierte en
π V’ = nRT (3)
Así se mejoró la ecuación de Van’t Hoff. En soluciones diluidas es despreciable la diferencia entre el
volumen del solvente y de la solución. Pero cuando la concentración aumenta, V’ se va convirtiendo
progresivamente menor que V, y de aquí las presiones osmóticas calculadas por la ecuación de MORSE
adquieren valores más grandes que las dadas por la ecuación de Van’t Hoff, hecho que está de acuerdo
con los resultados experimentales.
Mediante la Termodinámica se ha conseguido una ecuación muy exacta de la presión osmótica, la cual es
la siguiente:
po (4)
V1 RT ln
p
donde p° y p son las presiones de vapor del solvente puro y del solvente en la solución y V1 es el volumen
de 1 mol de solvente.
OSTWALD demostró teóricamente mediante la Termodinámica que la presión osmótica es independiente
de la naturaleza de la membrana empleada en su medida. La naturaleza de la membrana y su superficie
determinan la rapidez con la cual se realizará la ósmosis, pero no la presión osmótica.
3
Por la presencia de las moléculas del soluto, la “tendencia de escape” o “actividad” de las moléculas del
solvente es menor en la solución que en el solvente puro. La disminución de la tendencia de escape o
actividad es evidente por el hecho de la disminución de la tensión de vapor de la solución. Entonces,
desde un punto de vista termodinámico, simplemente el solvente pasa de una región donde la tendencia de
escape es grande, o lo que es lo mismo posee una presión de vapor más alta, a otra región donde la
*
tendencia de escape es pequeña. En el equilibrio, cuando ambas soluciones son isotónicas , el potencial
químico del solvente es el mismo a ambos lados de la membrana.
Resulta fácil fabricar membranas que deben ser impermeables a moléculas tan grandes. Para solutos de
peso molecular alto en solventes orgánicos, las membranas que se usan frecuentemente son películas
delgadas de celulosa o de nitrato de celulosa que es el colodión.
Ejercicio 1: Calcular la presión osmótica mediante la ecuación de Van’t Hoff, de una solución de 4.00 g
de sacarosa (Pm = 342) en agua, si el volumen de la solución es de 100 cc, a 25°C.
Por (1):
m R T 4.0 * 0.082 * 298
2.86 atm
MV 342 * 0.1
Ejercicio 2: La presión osmótica a 20oC de una solución acuosa de sacarosa es de 800 mm de Hg.
Calcular su valor a 0°C.
Como las presiones osmótica son directamente proporcionales a las temperaturas absolutas, tenemos que
273
0 C 800 mm Hg
o 745 mm Hg
293
Ejercicio 3: Una solución 1 molal de sacarosa, es decir 1 mol de sacarosa por 1000 g de agua, tuvo un
valor de 1.020 para la relación de sus presiones de vapor p°/p, a 20°C. Tomando la densidad del agua
como la unidad, calcular la presión osmótica de la solución por la ecuación termodinámica (4), por la
ecuación de Morse y por la ecuación de Van’t Hoff; en esta última considerar que el volumen de la
solución es de 1210 cc. La presión osmótica experimental de la solución es de 26.6 atm.
a) Por la ecuación (4):
cc atm
82.1 * 293K
po mol K * 2.3 log 1.2 26.5 atm
RT
ln
V1 p cc
18.0
mol
b) Por la ecuación de Morse:
cc atm
1mol * 82.2
nRT
mol K * 293K 24.0 atm
V´ 1000 cc
c) Por la ecuación Van`t Hoff:
cc atm
1mol * 82.2
nRT
mol K * 293K 19.8 atm
V 1210 cc
*
.
4
La ósmosis inversa
La ósmosis normal o también llamada directa, representa la respuesta de un sistema discontinuo
cuando dos recipientes con solución a diferentes concentraciones se ponen en contacto por
medio de una membrana semipermeable. El flujo osmótico se origina del recipiente de solución
diluida al recipiente de solución concentrada. Es un proceso espontáneo para llevar el sistema a
su estado de equilibrio. Ello ocurre cuando el flujo osmótico eleva una columna de líquido sobre
la solución concentrada, cuyo peso produce la presión osmótica de equilibrio. La segunda ley de
la termodinámica asegura que este proceso es irreversible, en vista de que para reintegrar el
sistema a su estado inicial tiene la necesidad de realizar un trabajo mecánico neto. Esta labor
mecánica se realiza en la solución concentrada, de tal manera que el flujo del solvente ocurre en
dirección opuesta al flujo osmótico original. Para que tal cosa se realice, es obligatorio que la
presión aplicada tenga un valor mayor a la diferencia de las presiones osmóticas entre los
recipientes (Figura 3).
Figura 3
Uno de los logros de la década de los años sesenta fue hacer económica la aplicación de la ósmosis
inversa en la obtención de agua potable a partir de aguas salobres y de mar, y entrar francamente en
competencia con otros sistemas de separación de pequeña o gran escala. Esta posibilidad fue una
consecuencia de la perfección de la membrana de acetato de celulosa y un entendimiento más claro de los
procesos de interacción de una solución salina con dichas membranas. En esta década se consiguió
comprender los efectos de compactación y de oclusión de las membranas bajo operación, así como
percibir la necesidad de tratamientos bioquímicos del agua de alimentación, por la presencia de
microorganismos que utilizan a la membrana como nutriente. En particular, el conocimiento de la capa de
polarización como efecto adverso fue decisivo en los avances anteriores. Este efecto se ha señalado como
el recíproco del osmótico, y es causa de la formación de una capa de iones cuando durante el tránsito del
flujo volumétrico se acumulan solutos que no pueden pasar y se concentran a la entrada de la membrana.
Esta capa de iones salinos eleva la presión osmótica local de la solución frente a la membrana y por lo
mismo aumenta la presión de operación para mantener un flujo del solvente. La eliminación de este efecto
adverso fue determinante en el diseño de los módulos que sirven de apoyo a la membrana, en vista de que
para eliminar esa capa de polarización se utiliza la agitación convectiva, provocando un flujo turbulento
en la solución alimentadora. De esta manera, las celdas donde las membranas ejecutan la separación
presentan diseños geométricos de manera que los flujos sean violentos (altos números de Reynolds).
El agua de mar tiene un alto contenido de NaCl y otras sales, que la hacen inapropiada para el consumo
humano. Sin embargo, puede ser desalinizada por medio de ósmosis inversa, Figura 4.
5
Figura 4
El agua de mar fluye sobre membranas a presiones adecuadas para que el agua pura atraviese esa
membrana, Fig. 4.
La electro diálisis
Hay una posibilidad de separación de mezclas por intercambio de iones a través de membranas que
poseen una carga neta. En este caso, el principio de separación obedece a un rechazo por interacción
coulombiana entre la membrana y, los iones de la misma carga. Esta posibilidad ha simplificado en
muchos casos los procesos de separación, pues, la energía se suministra por medio de campos
eléctricos y no por efecto mecánico de presurización. Existe la ventaja de no involucrar al flujo
osmótico ni al electroosmótico, ya que la separación o purificación de un fluido se efectúa por
transporte de iones (solutos) a través de las membranas. Esto reduce el gasto de energía por
irreversibilidades internas en procesos muy fuera de equilibrio. A este proceso de separación se le
conoce como "electrodiálisis". En la figura 4 se observa el esquema de un separador de agua potable
a partir de una solución salina por medio de la electrodiálisis.
Figura 4. La electrodiálisis emplea membranas con carga fija para extraer agua pura de una
solución salina. El campo eléctrico aplicado, pone los iones salinos (solutos) en movimiento
hacia el electrodo de signo contrario. Las membranas resultan impermeables en los iones con
carga de igual signo. Las membranas de distintas cargas se alternan.