Ética Cristiana y el Antiguo Testamento: El Hombre Íntegro en la Poesía Hebrea
Publicado el29 agosto, 2016Autoradmin
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La integridad es un término que sugiere que la persona que la posee se caracteriza por
ser simple, veraz, noble, sincero de corazón y en sus intenciones. 1 Es la virtud de
mantener un apoyo o respaldo fiel a un estándar de valores; 2 y en este caso, por
supuesto, se refiere al hombre o a la mujer que es fiel en obras y en palabras a los
principios divinos.
Características del hombre integro
Con respecto a las características que la componen, podemos encontrar muchas
enseñanzas éticas y morales en la poesía hebrea del Antiguo Testamento, y por eso aquí
me limitare a mencionar principalmente a las que encontramos en los libros de Job y
Salmos. 3
Temor a Jehová
Una de las primeras cosas que menciona el rey Salomón al comienzo de sus Proverbios
es que el principio de la sabiduría es el temor a Jehová (Pr. 1:7a), y en realidad en toda
la Biblia (incluyendo en la poesía hebrea) vemos que el hombre con integridad
espiritual tiene temor a Dios no solo como una forma de “profunda reverencia a
Dios”, 4 sino también aun en su forma más literal (Job 31:23). 5
El papel que desempeña la integridad en la vida del creyente es muy importante, y esta
se manifiesta aun en las situaciones más complejas de la vida. El caso de Job es quizás
uno de los ejemplos más dramáticos que podamos ver en toda la Biblia; pues aún de las
circunstancias más difíciles, y aun cuando su propia esposa lo incita a pecar, con todo
esto, Job retiene su integridad y temor a Dios (Job 27:4–5).
No depende en las circunstancias
De este gran hombre de Dios, entonces, podemos aprender algunas cosas acerca de lo
que significa también mantener la pureza de su integridad cuando es probado con
fuego. El hombre íntegro no maldice a Dios (Job 2:9,10), al contrario, lo bendice (Sal.
26:12). Aun cuando podría lamentarse y quejarse cuando sus circunstancias son las más
difíciles, el hombre íntegro confía plenamente en Dios (Sal. 25:21;26:1; Job
31:35; Pr.10:9).
Rechaza el pecado
El hombre moral no va a ser perfecto, pues perfecto solo es Dios, y por consiguiente el
hombre íntegro va a pecar también. Pero cuando lo hace, se arrepiente de sus
transgresiones y los confiesa, no los encubre (leer en contexto Job 31:33). Con todo
esto, sus pecados se podrían describir más que nada como accidentales, no
intencionales, puesto que generalmente no va a sucumbir a pecados tan grotescos como
la idolatría, ya sea en su forma original, que lo relaciona a creencias paganas (Job
31:26), como también en la forma de ídolos espirituales que todavía afectan al hombre,
aun en nuestros propios días (Job 31:24-25). El hombre íntegro por consiguiente va a
adorar solo y exclusivamente a Jehová, no a dioses vanos, deleitándose diariamente en
su ley y mandamientos (Sal. 1:2).
Mantiene rectitud moral y espiritual
Con respecto a las relaciones humanas, el hombre con características de rectitud no
participa de las obras de los malos; ni se sienta con ellos en las mesas de iniquidad (Sal
1:1; 26:4,5). No conspira tampoco contra aquellos que son vulnerables social o
económicamente; sino que, al contrario, los ayuda, promoviendo así aquel tipo de
justicia social que los profetas del Siglo VII tanto trataron de infundir a sus
contemporáneos (Sal. 24:4 y 26:10; Job 31:13-21,31,39).
El hombre íntegro se cuida de no pecar aun en su corazón (Job 31:1,9; Sal. 24:4);
tampoco miente o levanta calumnias contra su prójimo (Job 31:5; Sal. 15:2), al
contrario, siempre habla la verdad (Sal. 15:2), honrando a aquel que teme a Dios y
menospreciando al vil (Salmos 15:4).
Resultados de vivir íntegramente
Las contribuciones, consecuencias, y resultados de vivir una vida llena de integridad
serán visibles en muchas y diversas formas. En la tierra, el hombre íntegro morará con
seguridad (Deu. 28:1-14), teniendo la confianza que su pie no resbalará (Sal 15:5), y
disfrutando así mismo de bendiciones materiales y sobre todo espirituales (Sal
1:3; 24:5).
Aun en tiempos de tribulación, el hombre íntegro esperará pacientemente en el
Todopoderoso para su eventual bendición y restauración (Job 42:10-17). A las finales,
el futuro eterno de aquel que teme a Dios resplandecerá aún más, pues por siempre y
para siempre él disfrutará de la presencia de Dios y morará en el santo reino de su
Creador (Sal. 15 y 25).
Conclusión
Entonces vemos que el hombre íntegro, de acuerdo a la poesía hebrea, se caracteriza por
tener una profunda reverencia a Dios, manteniéndose fiel a sus principios aun en las
circunstancias más difíciles. La persona con principios va a exhibir una rectitud moral y
espiritual en su trato para con el prójimo, cuidándose de no pecar aun con sus ojos o con
su corazón. Por consecuencia, el hombre íntegro habitara confiadamente en esta vida, y
en la postrera, gozara de la presencia del Señor eternamente.
Si desea citar este artículo (Chicago/Turabian):
Carlos Chapa, "Ética Cristiana y el Antiguo Testamento: El Hombre Íntegro en la
Poesía Hebrea," Cristianismo.CC. http://cristianismo.cc/mensajes-cristianos/etica-
cristiana-el-hombre-integro-poesia-hebrea/ (visitado el 2 mayo, 2019).
Pregunta: "¿Qué dice la biblia acerca de la integridad?"
Respuesta: En el antiguo testamento, la palabra hebrea traducida "integridad"
significa "la condición de ser intachable, integridad, perfección, sinceridad, sensatez,
rectitud, moralidad". Integridad en el nuevo testamento significa "honestidad y la
adhesión a un patrón de buenas obras".
Jesús es el ejemplo perfecto de un hombre íntegro. Después de haber sido bautizado
fue al desierto para ayunar durante cuarenta días y cuarenta noches, tiempo durante
el cual Satanás vino a Él en su momento más débil para tratar de destruir Su
integridad y corromperlo. Jesús fue ciento por ciento hombre y ciento por ciento Dios
a la vez, y fue tentado en todo como nosotros, pero nunca pecó (Hebreos 4:15); esa
es la definición de integridad. Jesús es el único que nunca pecó, perfecto,
totalmente veraz y siempre mostrando un modelo de buenas obras.
Los cristianos están llamados a ser como Jesús. En Cristo, somos nuevas criaturas y
podemos ser considerados sin mancha delante de Dios (2 Corintios 5:17, 21; Efesios
1:4-8). En Cristo, también tenemos la permanencia del Espíritu Santo obrando en
nosotros, santificándonos y haciéndonos más como Jesús (Romanos 8:29; 2 Corintios
3:18). También debemos esforzarnos como dice en el libro de Filipenses: "ocupaos en
vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así
el querer como el hacer, por su buena voluntad" (Filipenses 2:12-13). Es por el poder
de Dios que somos cada vez más personas de integridad. Estamos llamados a
obedecer a Dios, y, al hacerlo, somos personas con una moralidad e integridad
intacta. Los cristianos deben ser aquellos que se adhieren a la verdad y que hacen
buenas obras.
La "integridad" en nuestro mundo de hoy implica la incorruptibilidad moral. Los
cristianos debemos ser aquellos que no podemos ser sobornados o que estamos en
entre dicho, porque servimos a Dios antes que a los hombres (Colosenses
3:17, 23; Hechos 5:29). Debemos ser personas que cumplimos nuestra palabra (Mateo
5:27; Santiago 5:12). Estamos para amar a quienes nos rodean, tanto de palabra
como de hecho (1 Juan 3:17-18; Santiago 2:17-18; Efesios 4:29). Estamos llamados a
creer en Dios y, por consiguiente, a seguirlo en todos nuestros caminos (Juan
6:19; 15:1-17). Nuestras vidas deben alinearse con nuestra creencia en Dios y
evidenciar una confianza de que Sus caminos son los mejores (Proverbios 3:5-6).
Es todo un desafío vivir con integridad en un mundo donde los corruptos parecen ser
favorecidos, por no mencionar nuestra batalla con nuestra propia naturaleza
pecaminosa. Primera de Pedro 3:13-18 nos da esta exhortación: "¿Y quién es aquel
que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Mas también si alguna cosa
padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis
por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros
corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y
reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;
teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de
malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en
Cristo. Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo
quiere, que haciendo el mal. Porque también Cristo padeció una sola vez por los
pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en
la carne, pero vivificado en espíritu". Vivir con integridad es seguir el ejemplo de
Cristo. Y sólo podemos vivir con verdadera integridad por medio de Su poder, que
bondadosa y libremente da a los que son suyos (Juan 16:33; Filipenses 1:6; Efesios
1:13-14).
"Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; He confiado
asimismo en Jehová sin titubear. Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; Examina
mis íntimos pensamientos y mi corazón". Salmos 26:1-2
El rey David afirma en el Salmo 26:1-2 que Dios es quien ve, examina y prueba los
íntimos pensamientos y el corazón. David estaba preocupado por lo que Dios veía en
su corazón y no tanto como lo veian los demás. El motor que movía su vida era la
presencia de Dios; Esto lo motivaba a amar y hacer lo que Dios amaba y aborrecer lo
que Dios aborrecía. Consecuentemente no mantenía comunión con aquellos que
amaban el pecado, sino con aquellos que amaban la voluntad de Dios. En cuanto a
sus acciones, actuaba correctamente para con los demás buscando la aprobación de
Dios en su corazón . Los demás veían esto y hablaban bien de David alcanzando una
buena reputación. Nuestra preocupación no debe ser que dicen los demás sino que
dice Dios.
Mucha gente desconoce todo lo que abarca el concepto de "integridad". Hay políticos,
por ejemplo, que presumen de ser íntegros, queriendo decir con ello que son
honrados. Y claro, la honradez es importante, pero es tan solo una parte de la
integridad. Como bien muestra la Biblia, la persona íntegra es la que lleva una vida
intachable, la que actúa con entereza moral. Tenemos que entenderlo, tenemos que
hacer conciencia. Dios quiere santidad en su pueblo y necesitamos caminar de
acuerdo a lo que Él establece. La Palabra lo dice claramente, no puede haber doblez,
no puede haber que a veces sí hago las cosas y que a veces hago otras. Unas veces
hago lo que Dios dice y otras veces hago lo que a mí me interesa, lo que a mí me
agrada, lo que el mundo me mueve. ¡NO! Tiene que haber integridad, tiene que
haber rectitud en el corazón, para todos.
Debemos mantener el gozo en nuestro interior como debemos de mantener nuestra
integridad a pesar de las circunstancias, integridad, integridad. La norma de
integridad de nuestro Dios es muy alta, es demasiada alta. ¿Sabes cuál es el tamaño?
La de su hijo, la de Cristo Jesús. Ese es el tamaño de integridad que Dios quiere, que
seamos íntegros como Jesús, de ese tamaño.
Salmo 24:3-4 "¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?
El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni
jurado con engaño".
Y nuevamente David habla en relación a esto, en que sus manos se mantienen
limpias. El que en su corazón no hay contaminación, que hay rectitud, es decir, que
hay integridad. Ese es el que podrá estar en la presencia de Dios, ese es el que va a
subir al monte de Dios, ese es el que va a subir al reino de los cielos, el que habitará
con Dio por la eternidad, el que sea íntegro. Una persona no íntegra no estará en el
lugar santo, no estará.