Clasificación y Función de Hidratos de Carbono
Clasificación y Función de Hidratos de Carbono
de Carbono
La transformación de la energía solar en energía química ocurre en las hojas de las plan-
tas; en este proceso el dióxido de carbono y el agua participan en una compleja serie de
reacciones de síntesis para producir glucosa. En ellas, la clorofila actúa como catalizador
para atrapar la energía en los enlaces de carbono de la glucosa. Como producto catabó-
lico de estas reacciones el follaje de las plantas libera oxígeno a la atmósfera, figura 2.1.
Dióxido de carbono
Las moléculas de glucosa son las unidades de síntesis de los hidratos de carbono com-
plejos y de otros compuestos orgánicos que se encuentran en las hojas, las flores, los
frutos y otras estructuras de las plantas. Los organismos de animales herbívoros y omní-
voros transforman la energía química mediante procesos metabólicos.
1. Monosacáridos: cuya molécula no puede ser hidrolizada a una forma más simple de
sacárido.
2. Disacáridos: que al ser hidrolizados dan lugar a dos monosacáridos.
3. Oligosacáridos: son polímeros formados por tres a diez monosacáridos.
4. Polisacáridos: cuyos polímeros están formados por más de diez monosacáridos de
glucosa, tabla 2.1.
Glucosa
La D-glucosa es la forma isomérica metabolizada por el hombre. Se le encuentra en la
miel de abejas, en el jarabe de maíz y, en pequeñas cantidades, en el zumo de algunas
frutas. Es producto de la hidrólisis de los hidratos de carbono de la dieta, por lo que
D-fructosa D-glucosa D-galactosa
normalmente se haya en la sangre y se le identifica como “azúcar de la sangre”. Es oxida-
do en las células liberando energía química; se almacena como glucógeno en el hígado
y en las células musculares. Es el combustible biológico que consumen las células del
sistema nervioso.
Fructosa
También llamada levulosa, se le encuentra en la miel de las abejas, en las frutas y en algu-
nos vegetales; es el más dulce de los azúcares. En unión con la glucosa se le conoce como
sacarosa. Una vez hidrolizado este disacárido, la fructosa se absorbe separadamente para
ser transportada al hígado donde las células hepáticas la convierten en glucosa.
Galactosa
Rara vez se le encuentra libre. Forma parte de la lactosa, que se conoce como “azúcar
de la leche”. Una vez que es absorbido este monosacárido los hepatocitos lo convierten
Figura 2.4 Monosacáridos. en glucosa.
Disacáridos
Los disacáridos están constituidos por dos monosacáridos. La unión de éstos es produc-
to de una reacción de condensación en la que se libera una molécula de agua; entre los
dos sacáridos se establece un enlace glucosídico (C-O-C). Los disacáridos,la sacarosa, la
maltosa y la lactosa, son los de mayor importancia en la nutrición humana. La fórmula
general que los identifica es: C12H22O11, figuras 2.5a, b y c.
Lactosa
Este disacárido se le encuentra en la leche de los animales mamíferos (excepto el león
marino) y la de la mujer. Está integrado por una molécula de galactosa y otra de glu-
cosa. En el agua es menos soluble que otros disacáridos y es seis veces menos dulce que
la sacarosa. A diferencia de los enlaces glucosídicos alfa de la sacarosa y la maltosa, los
monosacáridos de la lactosa están unidos por un enlace beta; por esta razón, para su
hidrólisis, requiere de galactosidasas beta y no de glucosidasas alfa, como los otros dos
disacáridos. Su hidrólisis (por la enzima conocida como lactasa) también tiene lugar en
Figura 2.5c Lactosa. la superficie del epitelio intestinal.
Polisacáridos
Son conocidos como azúcares complejos y de éstos los considerados de mayor interés,
por contribuir a la energía proporcionada por la dieta, son los polímeros de glucosa
unidos con enlaces alfa. De acuerdo al número de moléculas de glucosa que los forman,
se clasifican en oligosacáridos y polisacáridos. En la nutrición humana tienen especial
importancia los almidones y las féculas, cuyos polímeros tienen la singularidad de ser
fácilmente digeribles. Sin embargo, no menos importantes son los polisacáridos no
digeribles, que se encuentran en los vegetales y en las frutas.
Oligosacáridos
Son los polímeros formados por tres a diez unidades de glucosa. Para algunos de estos
Los Oligosacáridos como prebióticos: compuestos, contenidos en diversas leguminosas, y en particular en el frijol soya (soja):
· Galacto-oligosacáridos que contiene estaquiosa y rafinosa, el intestino carece de enzimas para hidrolizarlos, por
· Fructo-oligosacáridos lo que las bacterias del colon los metabolizan liberando gas metano e hidrógeno. Indus-
trialmente se producen oligosacáridos a partir del almidón, que son usados por su fácil
digestión en fórmulas dietéticas para niños y adultos con deficiencias en la digestión y
absorción intestinal de los hidratos de carbono.
Polisacáridos digeribles
Son moléculas constituidas por polímeros de glucosa con enlaces glucosídicos formando
cadenas hasta de 3 000 unidades. Los más destacados representantes de estos compues-
tos son el almidón y el glucógeno; ambos tienen gran importancia en el reino vegetal y
animal, pues son las macromoléculas mediante las cuales distintas especies almacenan
los hidratos de carbono. El almidón se encuentra en las semillas de cereales y legumino-
sas, raíces, tubérculos y frutas como el plátano. En óptimas condiciones de salud es el
polisacárido que se digiere con mayor facilidad.
En la amilosa, los enlaces alfa entre una glucosa y otra, ocurren en los carbonos 1 y 4
(enlaces alfa 1-4), en tanto que en la amilopectina, además de tener uniones alfa 1-4 en
los segmentos rectos de las cadenas de glucosa (que varían entre 12 y 25 unidades), al-
rededor de 4 % del total de enlaces del segmento donde el polímero se ramifica son alfa
1-6. A pesar de las diferencias entre la amilosa y la amilopectina, ambas se digieren con
facilidad cuando los alimentos son adecuadamente cocinados. Es conveniente mencio-
nar que los alimentos ricos en almidón contienen una razón de amilosa/amilopectina
que varía entre 1:4 y 1:6. En la tabla 2.2 se aprecian las diferencias en la proporción de
amilosa/amilopectina en el almidón de algunos alimentos seleccionados,1 figura 2.6.
Trigo 25 75
Maíz 24 76
Papa 20 80
Arroz 18.5 81.5
Tabla 2.2 Contenido de amilosa y amilopectina Tapioca 16.7 83.3
en el almidón de algunos alimentos
Polisacáridos indigeribles
Los polisacáridos indigeribles que se encuentran en las estructuras de vegetales, hortali-
zas y frutas, se identifican con el nombre genérico de fibra. A diferencia de los animales
herbívoros, que digieren con facilidad estos compuestos, los seres humanos carecen de
esta facultad. Unas de estas substancias: pectinas (polímeros de ácido galacturónico)
gomas y mucílagos son solubles; en tanto que la celulosa y hemicelulosa son insolubles.
Entre estos últimos se incluye también a la lignina, aunque es un compuesto alcohólico
de propanol, tabla 2.3.
A pesar de que la celulosa y hemicelulosa son polisacáridos indigeribles (por tener en-
laces glucosídicos beta 1-4) juegan un papel importante en la función intestinal. Dan
volumen al bolo alimenticio favoreciendo así la distensión del estómago, lo que despier-
ta la sensación de plenitud y saciedad postprandial. En el intestino delgado, estimulan
los mecano-receptores que regulan la motilidad; algunos, como la lignina, pectina y los
mucílagos, favorecen la retención de agua aumentando la viscosidad del contenido
intestinal: por lo que la absorción de la glucosa y colesterol se hace lentamente y dis-
minuye la absorción de sales biliares en la porción terminal del íleon. En el intestino
grueso, la retención de agua en el lumen, por efecto de la hemicelulosa y la lignina, y
viscosidad generada por la fibra soluble (pectina y mucílagos) incrementan el bolo fecal,
estimulando la motilidad del colon y la defecación de heces blandas. Por otro lado, las
bacterias que residen en el colon fermentan la fibra insoluble facilitando la síntesis de
algunas vitaminas (K, B12, biotina, tiamina y folatos), aunque sólo la producción y
absorción de vitamina K y biotina, son significativas y trascendentes. Como producto
de la fermentación se producen también ácidos grasos de cadena corta y gases (metano
e hidrógeno).
Bondades de la fibra. Por la somera descripción del papel de la fibra en algunas de las
funciones fisiológicas del tracto digestivo, en años recientes se le considera como un
Figura 2.7 Glucógeno. componente indispensable en una dieta normal. Por otro lado, se le adscriben funciones
preventivas de algunas enfermedades y trastornos digestivos como obesidad, cáncer del
colon, diverticulitis, estreñimiento y hemorroides.
Es oportuno hacer mención que los disacáridos, lactosa y sacarosa, llegan al intestino
delgado sin ser digeridos, para luego ser hidrolizados por la lactasa y la sacarasa, que se
encuentran también en la superficie de las microvellosidades de los enterocitos. Una vez
separadas la galactosa y la fructosa de sus respectivas moléculas: lactosa y sacarosa son
transportadas a través de la membrana luminal y basal de la célula para incorporarse al
torrente sanguíneo. En el hígado la galactosa y la fructosa son convertidas en glucosa.
Figura 2.8 Sitios de producción de enzimas para
la digestión de hidratos de carbono.
A. Amilasa salival.
B. Amilasa pancreática. FUNCIÓN DE LOS HIDRATOS DE CARBONO
C. Disacaridasas de las células epiteliales.
Los hidratos de carbono cumplen funciones de orden diverso: unos facilitan el trabajo
culinario en preparaciones complejas, mientras otros gratifican a quienes los consumen
con la experiencia placentera del sabor dulce. La industria de alimentos procesados los
emplea con distintos propósitos. En el hombre la función principal es la de proveer de
glucosa al organismo para proporcionar energía a las células. Algunas estirpes celulares,
como los glóbulos rojos y el cerebro, normalmente obtienen de la glucosa la energía que
requieren para mantener su integridad funcional. Otras células utilizan la glucosa, pero
pueden usar lípidos como fuente de energía.
La proporción de hidratos de carbono y lípidos en una dieta normal, evita que el orga-
nismo use las proteínas como fuente de energía. Cuando estos compuestos son insufi-
cientes en la dieta, el organismo produce glucosa mediante el proceso de gluconeogé-
nesis; éste tiene lugar en el hígado y los riñones y es estimulado vía hormonal (cortisol).
A partir de los carbonos que integran la estructura de las proteínas de reserva en los
músculos, el organismo puede sintetizar glucosa. Esta circunstancia preserva transito-
riamente la salud física, por si se lleva a cabo por un tiempo prolongado puede dar lugar
a una deficiencia proteico-energética.
El glucagon, producido también por los islotes de Langerhans, tiene un efecto opuesto
Figura 2.9 Regulación de la glucosa sanguínea. a la insulina: promueve la glucogenolisis (conversión del glucógeno hepático en glu-
cosa) y la gluconeogénesis (síntesis de glucosa a partir de cadenas de carbono que son
ajenas a los hidratos de carbono), por lo que aumenta la concentración de glucosa en la
sangre, lo que a su vez estimula la producción de insulina. El efecto antagónico de estas
dos hormonas (insulina y glucagon) regula el metabolismo de los hidratos de carbono.
En su regulación metabólica intervienen también la epinefrina (adrenalina), los gluco-
corticoides y la hormona de crecimiento, figura 2.9.
La capacidad del organismo para convertir en glucosa, los aminoácidos de las proteínas
y el glicerol de los lípidos, ha hecho que las recomendaciones se den en el contexto de
los otros macronutrimentos: proteínas y grasas. Sin embargo, se considera que son ne-
cesarios no menos de 130 g de hidratos de carbono por día para evitar la utilización
excesiva de las proteínas y grasas de reserva del organismo. Por eso se hace la recomen-
dación de que no menos de la mitad de las necesidades de energía procedan de los
hidratos de carbono: entre 55 a 65% de las kcalorías diarias; de ellas es deseable que 45
a 50% procedan del almidón y de 10 a 15% de los azúcares simples.
Por las bondades de la fibra dietética en la fisiología del tracto digestivo y a largo plazo
en la prevención de ciertas enfermedades crónicas: nutricias, degenerativas y prolife-
rativas, se sugiere el consumo de alrededor de 30 g de fibra,3 como recomendación
diaria. Es deseable que la proporción entre la cantidad de fibra insoluble y soluble sea a
razón de 3:1, como se encuentra en frutas y vegetales. Para satisfacer estas necesidades
se sugiere el consumo diario de cinco o seis porciones de frutas y vegetales, y seis o más
porciones, distribuidas en pan integral, tortillas, cereales y leguminosas, figura 2.10.
Índice glucémico (ig): Muchos alimentos altos en azúcar y almidón producen un alto
ig, definido como la respuesta de la glucosa sanguínea a la ingesta de un alimento, com-
parado con un estándar (glucosa o pan blanco). El ig está influenciado por la estructura
del almidón, el contenido de fibra, el procesamiento del alimento, su estructura física y
el contenido de otros macronutrimentos en la comida, como las grasas.4
Casi la totalidad de los hidratos de carbono de la dieta diaria proceden del reino vege-
tal, a excepción de la lactosa de la leche y el glucógeno; este último se encuentra en
ínfimas cantidades en la carne fresca y en el hígado, en el mejor de los casos, hay 5 g de
Recomendaciones de HC:1 glucógeno en 100 g de víscera.
130 g/día
Embarazo: 175 g/día
El endospermo de las semillas de los cereales almacena cantidades significativas de al-
Lactancia: 210 g/día
midones, que le sirven como energía de reserva para germinar. El pan, las pastas, el
arroz, el maíz tierno, y los cereales, en general, proporcionan alrededor de 75 a 80 % de
su energía como hidratos de carbono. En cuanto a los disacáridos y los monosacáridos,
genéricamente identificados como azúcares (por su sabor dulce) provienen de las frutas
y de algunos vegetales; estos sacáridos se encuentran concentrados en el azúcar de caña,
en la miel de abeja y en algunas otras mieles, como la del árbol de maple; o bien, se
encuentran en frutas desecadas, como: uvas pasa, ciruelas pasa, higos desecados, dátiles
y otras.
EDULCORANTES
Años atrás, en personas que padecían de diabetes o eran tratadas por obesidad, se les
sugería usar sacarina, que por largo tiempo fue el único edulcorante sintético. En la
actualidad el empleo de éstos se ha hecho extensivo para evitar el sobrepeso. Por eso es
conveniente conocer las diferentes alternativas que hay en el mercado.
Alcoholes polihidroxilados
Los alcoholes polihidroxilados se obtienen de la sacarosa, la manosa y la xilosa, conser-
vando de ellos la propiedad de ser de sabor dulce; es por eso que el sorbitol, el manitol y
Acesulfamo - K:
el xilitol, respectivamente, se han usado en el manejo de pacientes que no toleran cargas
Edulcorante sintético que es 200 veces importantes de azúcar. Todos ellos se absorben lentamente en el intestino y algunos lo
más dulce que la sacarosa. hacen de manera incompleta (manitol); después de su consumo la elevación de la glu-
cosa en la sangre es lenta. Cabe hacer notar que por su absorción lenta estos alcoholes
producen una elevación de la osmolaridad luminal (por efecto de las partículas osmó-
ticamente activas de estos compuestos) por lo que el intestino secreta mayor cantidad
de agua hacia el lumen intestinal, para compensar la osmolaridad; como consecuencia,
se favorece la defecación con heces blandas y pueden llegar a ser causa de evacuaciones
diarreicas, dependiendo de la cantidad de sorbitol que se consuma.
Aspartamo:
Edulcorante sintético elaborado a partir El sorbitol se presenta en forma natural en algunas frutas; su índice de dulzura es equi-
de dos aminoácidos (ácido aspártico y parable a la glucosa y coincide con ella en su valor energético. Algunos dulces y chicles
fenilalanina) y un metanol. Es 200 veces “sin azúcar” contienen este alcohol, por lo que las personas que acostumbran masticar
más dulce que la sacarosa.
varios chicles (o consumir de estos dulces) en el transcurso del día, pueden presentar
heces flojas o diarrea. El manitol se encuentra libre en ciertas frutas; se digiere poco
y produce, por gramo, la mitad de la energía que proporciona la glucosa. El xilitol se
absorbe a una quinta parte de la velocidad de la glucosa, por lo que es ahora el produc-
to preferido por la industria de los chicles “sin azúcar”. Las bacterias cariogénicas son
incapaces de hidrolizarlo.
Sucralosa:
Edulcorantes sintéticos
Edulcorante sintético que contiene mo- Son compuestos químicos con mayor dulzura que los azúcares naturales. La generalidad
léculas de Cloro. de ellos, no se digieren, ni absorben, y proporcionan pocas o ninguna caloría, por lo que
Es 600 veces más dulce que la sacarosa. carecen de valor nutricio. La sacarina, el aspartamo y el acesulfamo-K son los de mayor
consumo, sin embargo hay otros (el neotamo y la sucralosa) que a conveniencia de la
industria vienen siendo lanzados al mercado.
La sucralosa es un derivado de la sacarosa cuya dulzura es entre 400 y 800 veces más alta
que el azúcar de caña; se obtiene incorporando a la sacarosa tres átomos de cloro en vez
de tres radicales hidroxilo. La D-tagatosa que es un compuesto derivado de la lactosa,
con igual dulzura que la sacarosa pero con la ventaja de proporcionar sólo la mitad de
la energía, principia a ser comercializado, tabla 2.4.
AZÚCARES
Lactosa 0.2 Productos lácteos
Maltosa 0.4 Semillas
Glucosa 0.7 Miel de maíz
Sacarosa 1.0 Azúcar de caña
Azúcar invertido 1.3 Algunos dulces, miel
Fructosa 1.2 - 1.8 Frutas, miel
ALCOHOLES DE AZÚCARES
Sorbitol 0.6 Dulces dietéticos,
chicle sin azúcar
Manitol 0.7 Dulces dietéticos
Xilitol 0.9 Goma de mascar
sin azúcar
EDULCORANTES SINTÉTICOS
Ciclamato 30 No se debe utilizar
Aspartamo 200 Refrescos dietéticos,
chicle sin azúcar,
azúcar sintética
Acesulfamo 200 Chicle sin azúcar,
fórmulas dietéticas,
azúcar sintética,
postres
Tabla 2.4 Azúcares y edulcorantes sintéticos.
Tomado de la Asociación Americana de Dietistas
Sacarina 300 Refrescos dietéticos
(ada), 1993
2 Gray GM. “Carbohydrate Absorption and Malabsorption” en Johnson LR, editor. Physiology of the Gastro-
intestinal Tract. Nueva York: Raven Press, 1981, pp. 1063-72.
3 Food an Nutrition Board, Institute of Medicine. Dietary Reference for Energy, Carbohydrates, Fiber, Fat,
Protein and Amino Acids. Washington D.C. National Academic Press, 2002, pp. 9 207-64.
4 Foster-Powell K, Brand MJ. International Tables of Glycemic Index. Am J Clin Nutr, 1995, pp. 62: 871S-
90S.