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Ascenso de Perón y el Día de la Lealtad

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EL PRIMER PERONISMO

“Quise cruzar la vida


con la luz del rayo que el espacio alumbra,
seguro de no vivir más que un instante,
seguro de no morir debilitado.
Así como el rayo,
corto, breve y soberano.”
Darwin Passaponti

A) LLEGADA DE PERÓN AL PODER

Década infame
El 6 de septiembre de 1930 marcó un punto de quiebre en la historia argentina al presenciar el primer
golpe de estado que derrocó al gobierno democráticamente elegido de Hipólito Yrigoyen, dando inicio a
un período de interrupciones democráticas que perduró hasta 1983. La “Década Infame” (1930 - 1943),
se caracterizó por la reincidencia en prácticas corruptas y fraude electoral. En las elecciones de 1931, los
radicales no participaron de los comicios, a pesar de ser el partido dominante en aquellos años. Entre 1930
y 1943, cuatro presidentes se sucedieron: José Félix Uriburu, Agustín P. Justo, Roberto M. Ortiz y Ramón S.
Castillo. A partir de 1930, surgió una disputa interna dentro de la oligarquía gobernante. Uriburu abogaba
por un enfoque más corporativo, que perdió apoyo con el tiempo, y se buscó una salida electoral en 1932
conocida como “La Concordancia”, la cual estuvo marcada por el fraude electoral, apodado como “fraude
patriótico”, con el objetivo final de evitar la victoria radical. Dicho triunfo recayó en Agustín Pedro Justo y
Julio Argentino Roca (hijo), representantes de los intereses conservadores que habían ejercido el control
del país hasta 1916.

El periodo se vio marcado por importantes medidas económicas, como el Pacto Roca-Runciman, firmado
el 1 de mayo de 1933 entre Argentina y Gran Bretaña. En este acuerdo, nuestro país cedió prácticamente
el control total del mercado de la carne al Imperio Británico a cambio de asegurar las exportaciones. Esto
resultó en la exención de impuestos a productos británicos, la prohibición de establecer frigoríficos locales
y la concesión del monopolio de transporte en la capital. Además, funcionarios británicos ejercían una
notable influencia dentro del Banco Central de la República Argentina. Este pacto se convirtió en un hito
que reflejaba la sumisión del país a los intereses extranjeros.

En ese contexto, el 29 de junio de 1935, surgió un grupo de radicales progresistas que fundó la Fuerza
de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA). Inicialmente, abogaban por la necesidad de que el
radicalismo continuara con la abstención electoral como último recurso de resistencia para deslegitimar la
“década infame”. Entre estos radicales, que buscaban recuperar las ideas de Yrigoyen en defensa de la so-
beranía nacional, se encontraban destacados intelectuales que más tarde se alinearían con el peronismo,
como Arturo Jauretche, Homero Manzi y Raúl Scalabrini Ortiz.

El fin de la década infame se vio marcado por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual
Argentina adoptó una política exterior de neutralidad, aunque diversos sectores se vieron divididos entre
el apoyo a los Aliados y la atracción hacia el Eje. Hacia 1942, la renuncia del presidente Ortiz por motivos

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de salud condujo a la asunción de Castillo, quien buscaba allanar el camino para su sucesor, Robustiano
Patrón Costas. Sin embargo, esta transición no fue bien recibida por los sectores nacionalistas del ejército.
Una serie de eventos, incluyendo el creciente activismo sindical y las tensiones sociales, culminaron en un
nuevo golpe de estado el 4 de junio de 1943.

El GOU y la Revolución del ‘43


Durante la Década Infame, los militares adquirieron un papel cada vez más relevante en la esfera pública
debido al crecimiento del estado intervencionista. Entre 1931 y 1937, el presupuesto militar casi se tripli-
có, y en octubre de 1941, mediante el decreto N.º 103.316, se estableció la Flota Mercante del Estado y la
Dirección de Fabricaciones Militares, bajo la jurisdicción del Ministerio de la Marina. Esto condujo a un for-
talecimiento significativo del poder autónomo de las fuerzas armadas. En este escenario, el 10 de marzo
de 1943, se fundó el Grupo de Obra de Unificación (GOU), un influyente grupo liderado por Juan Domingo
Perón. A pesar de que el presidente Castillo tenía previsto lanzar la candidatura de Patrón Costas el 7 de
junio de 1943, un nuevo golpe de estado dirigido por el GOU, conocido como la “Revolución del 43”, tuvo
lugar en la madrugada del 4 de junio. Como resultado, se debió elegir un nuevo presidente, siendo Pedro
P. Ramírez quien asumió el cargo desde junio de 1943 hasta marzo de 1944, seguido por Delmiro Farrell
hasta junio de 1946.

En este escenario, el coronel Juan Domingo Perón emerge como una figura destacada. El 27 de octubre de
1943 asume como titular del Departamento Nacional de Trabajo. Poco después, el 30 de noviembre, esta
área es jerarquizada como Secretaría de Trabajo y Previsión Social mediante el decreto Nº 15.074. A par-
tir de este momento, Perón toma las riendas de la política laboral del gobierno y emprende una serie de
medidas emblemáticas, que incluyen la creación de tribunales de trabajo, indemnizaciones por accidentes
laborales, jornadas laborales de ocho horas, un estatuto para los peones rurales, la instauración de un
seguro social obligatorio, mejoras salariales, el aguinaldo y vacaciones pagas. En este contexto, el Estado
emerge como intermediario entre empleadores y trabajadores, garantizando condiciones laborales dignas
y reconociendo la contribución de las empresas al progreso económico del país.

En palabras de Eva Perón:

El peronismo, a mi juicio, nació al crearse la Secretaría de Trabajo y Previsión, nació cuando el primer
obrero argentino le dio la mano al coronel Perón pensando: “me gusta este coronel”. El pueblo empezó
a presentir que ya no era una esperanza, sino una realidad. Quiere decir que el peronismo no nació
sólo con la creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión. Nació cuando el primer obrero argentino, al
encontrarse con el general Perón, pensó que ya tenía quien le protegiera y que ya se encontraba ante
la realidad. Cuando lo ponen a Perón en posesión del cargo de Secretario de Trabajo y Previsión, a él lo
aplauden muchos dirigentes gremiales.

Creo que no nos equivocamos, entonces, si decimos que el peronismo empezó a nacer cuando Perón en-
tró a la Secretaría de Trabajo y Previsión, o sea al viejo Departamento Nacional del Trabajo. Desde ese día
los obreros, o sea el pueblo, empezaron a formar una sola fuerza con Perón. El peronismo es eso. Es una
fuerza integrada por Perón.

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B) 17 DE OCTUBRE
Con el creciente ascenso de Perón dentro del gobierno en 1945, ocupando los cargos de Vicepresidente
de la Nación, Secretario de Guerra y Secretario de Trabajo y Previsión, consolidó un gran poder político
que desató una disputa con el resto de la cúpula castrense. La junta militar le exigió la renuncia, y dos
días después, el 10 de octubre, Perón pronunció un discurso desde el balcón de la Secretaría de Trabajo,
detallando un extenso programa de reivindicaciones laborales. El 12 de octubre, Farrell ordenó la deten-
ción de Perón, quien fue trasladado a la isla Martín García, desencadenando una masiva respuesta de los
trabajadores que exigían su liberación. El 15 de octubre, la FOTIA declaró una huelga general en Tucumán,
seguida por varios sindicatos en Rosario, Berisso y Ensenada, y movilizaciones en toda la región sur de
Buenos Aires. Aunque la CGT convocó a una movilización para el 18 de octubre, la huelga general se realizó
el día anterior, el 17, que comenzó en las fábricas del conurbano y confluyeron en la Plaza de Mayo. Ante la
magnitud de la concentración, el General fue liberado y a las 23 horas, desde el balcón de la Casa Rosada,
se dirigió a la multitud. Este hito, conocido como el “Día de la Lealtad” marca el nacimiento del peronismo,
una fecha que transformó la historia argentina al unir diversas fuerzas políticas, sociales, militares, empre-
sariales y trabajadoras en un movimiento de masas.

En palabras de Raúl Scalabrini Ortiz:

Corría el mes de octubre de 1945. El sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo, cuando inesperadamen-
te enormes columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían
directamente desde sus fábricas y talleres. (…) Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos
membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de
resto de brea, de grasas y de aceites. Llegaban cantando y vociferando unidos en una sola fe (…) Un pu-
jante palpitar sacudía la entraña de la ciudad (…) Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento
básico de la nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del
terremoto (…) Éramos briznas de multitud y el alma de todos nos redimía. Presentía que la historia
estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente como la brisa fresca del río. Lo que yo
había soñado e intuido durante muchos años, estaba allí, presente, corpóreo, tenso, multifacetado,
pero único en el espíritu conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan que iniciaban sus tareas
de reivindicación. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo.

Rápidamente, se convocó a elecciones presidenciales para el año siguiente, y en estos comicios se en-
frentaron dos coaliciones principales: una integrada por el Partido Laborista, la Unión Cívica Radical Junta
Renovadora y el Partido Independiente liderado por Juan Domingo Perón, y la otra conocida como Unión
Democrática, que agrupaba a diversos sectores anti-peronistas, incluyendo radicales, socialistas, demó-
cratas, progresistas y comunistas. Las fórmulas presidenciales eran encabezadas por Juan Domingo Perón
y Hortensio Quijano, y por José Tamborini y Enrique Mosca, respectivamente.

La campaña electoral estuvo marcada por diversos acontecimientos. La Unión Democrática recibió res-
paldo de la Asociación Rural Argentina (SRA) y del embajador estadounidense Spruille Braden, cuya inter-
vención del Departamento de Estado de EE. UU. a favor de la fórmula Tamborini-Mosca tuvo un impacto
significativo en el resultado. A pesar de contar con sectores históricamente de izquierda como el Partido
Comunista y Socialista, la Unión Democrática se opuso al Decreto-Ley 33.302/45 que establecía el aguinal-
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do y mejoras laborales. Un evento crucial fue la publicación del libro Azul, documento de los Estados Uni-
dos, difundido dos semanas antes de las elecciones, el 11 de febrero de 1946. Este documento, titulado
“Consulta entre las Repúblicas Americanas respecto de la situación Argentina”, buscaba internacionalizar
la ocupación militar de Argentina por parte de Estados Unidos, lo que dividió a las dos principales coali-
ciones. La respuesta de Juan Domingo Perón fue la publicación del Libro Azul y Blanco, por los colores de
nuestra bandera y se erigió el contundente slogan “Braden o Perón”, que definió la elección en una disputa
antiimperialista.

Juan Domingo Perón en “Azul y Blanco”:

El llamado “Libro Azul” norteamericano, que acaba de darse publicidad, no es más que una maniobra
electoral, tendiente a salvar a la oligarquía argentina, amenazada por las primeras elecciones libres que
se realizan en la República desde 1928. En los diecisiete años transcurridos desde esa fecha, nunca ha-
bía manifestado el gobierno de los Estados Unidos ninguna inquietud principista por el sojuzgamiento
de la democracia en nuestro país, que era, al fin de cuentas, una cuestión nuestra. Resulta sorpren-
dente, por lo tanto, que manifieste esa inquietud ahora, en circunstancias en que el pueblo argentino,
gracias a la Revolución del 4 de junio, ha vuelto a gozar de la plenitud de su soberanía y se encuentra
en vísperas de manifestar libremente su voluntad; y cuando, verosímilmente, ese pronunciamiento
democrático sólo podrá resultar temible para los elencos corrompidos que, durante la época oscura de
referencia, usurparon el poder mediante el fraude.

Finalmente, el 24 de febrero de 1946, se llevaron a cabo las elecciones democráticas en Argentina, siendo
las últimas en las que las mujeres no participaron. La fórmula Perón-Quijano obtuvo una victoria contun-
dente con el 53,71% de los votos, mientras que la fórmula Tamborini-Mosca logró el 43,65%. A diferencia
de las elecciones anteriores de las últimas dos décadas, los comicios de 1946 fueron reconocidos como
limpios y transparentes tanto por los propios dirigentes como por los opositores. Estas elecciones abrieron
una nueva era política en nuestro país.

C) ECONOMÍA Y DERECHOS LABORALES

Planes Quinquenales | Política de industrialización y desarrollo productivo


El gobierno de Juan Domingo Perón se caracterizó por la implementación de dos planes quinquenales, el pri-
mero entre 1947 y 1951, y el segundo de 1952 a 1957, este último interrumpido por la autodenominada Revo-
lución Libertadora en 1955. Uno de los principales objetivos de su gestión era alcanzar la independencia econó-
mica de Argentina, para lo cual se implementó una planificación estratégica que abarcaba medidas destinadas
a equilibrar la balanza de pagos del país, así como un conjunto de obras e inversiones destinadas a fortalecer la
producción de materias primas y fomentar el desarrollo tanto de la industria como de la agricultura nacional.

Primer plan quinquenal

El primer Plan Quinquenal de Perón abarcó una amplia gama de medidas en diversas áreas. En el ámbito
de la defensa nacional, se llevó a cabo la reorganización del ejército, la armada y la aeronáutica. En cuanto

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a la economía, se estableció un conjunto de medidas para regular la exportación y la importación, diversi-
ficar la industria y financiar el plan a través de la emisión de deuda pública. Se nacionalizó el Banco Central
y se liquidó la deuda externa en 1952. Además, se crearon instituciones como el Instituto Argentino de
Promoción del Intercambio (I.A.P.I.) y se nacionalizaron empresas como Entel. En el campo de las obras pú-
blicas, se destacó la expansión de la red ferroviaria, la construcción de hospitales, viviendas, diques, em-
balses, usinas eléctricas, aeropuertos y parques nacionales, entre otros proyectos de infraestructura clave
para el desarrollo del país. Por otro lado, en política se estableció el Cuerpo de Abogados del Estado, se
reorganizaron los ministerios y se propuso la provincialización de los Territorios Nacionales, mientras que
en educación se priorizó la enseñanza primaria, secundaria, técnica y universitaria, con la creación de nu-
merosas instituciones educativas en todo el país. En el ámbito cultural, se promovió el enaltecimiento del
nivel cultural del pueblo argentino, fomentando el idioma castellano y el estudio de las lenguas indígenas.
En cuanto a la justicia, se extendió el fuero de trabajo a la jurisdicción federal y se implementaron medidas
para la justicia federal y el notariado, además de establecer la jurisdicción contenciosa administrativa.

Otro hito importante, en materia de educación, fue que en el año 1949, como parte de un significativo
avance en el proceso de justicia social y promoción de los derechos laborales y sociales que dejaron una
marca notable en la historia de la clase trabajadora argentina, el presidente Juan Domingo Perón, median-
te el Decreto 29.337, abolió los aranceles universitarios:

“La conquista más grande fue que la Universidad se llenó de hijos de obreros, donde antes estaba
solamente admitido el oligarca”.
Juan Domingo Perón.

Nacionalización: IAPI, ferrocarriles, energía.


Entre 1947 y 1948, se llevó a cabo un paso histórico con la toma del control de los ferrocarriles argentinos.
Este acontecimiento resalta la figura histórica de Raúl Scalabrini Ortiz, quien enfatizó en su obra “Historia
de los Ferrocarriles Argentinos” la idea del interés estratégico en la soberanía del transporte nacional,
denunciando el colonialismo implícito en el control británico. En aquel entonces, el Reino Unido mantenía
una deuda de 145.000 libras esterlinas, las cuales estaban bloqueadas debido al contexto de recesión pos-
terior a la Segunda Guerra Mundial. El acuerdo establecido ascendió a 2000 millones de pesos, los cuales
fueron pagados mediante alimentos y una parte de activos.

(...) La nacionalización de los ferrocarriles que aquí postulo implica no solamente la expropia-
ción de los bienes de las empresas privadas y extranjeras. Ese acto reducido a sí mismo, produ-
ciría un beneficio nacional indudable. Trocaría el propietario privado y extranjero por el gobier-
no nacional, en quien debemos sentir representados nuestros mejores anhelos. Pero el cambio
debe ser más profundo. El ferrocarril debe cesar de estar al servicio de su propio interés. Debe
dejar de perseguir la ganancia como objetivo. Debe cambiar por completo la dirección y el sen-
tido de su actividad para ponerse íntegramente al servicio de los requerimientos nacionales.
Scalabrini Ortiz

El Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI), establecido en 1946, tenía como objetivo
proteger la producción nacional agrícola, ganadera e industrial frente a los mercados internacionales, ase-

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gurando así el capital necesario para el desarrollo industrial de Argentina. Además, el IAPI desempeñaba
un papel crucial en la planificación y orientación pública con miras a reducir el impacto de fenómenos
naturales, climáticos o económicos externos en la producción nacional. Entre otros objetivos buscaba:

● Diversificar las relaciones económicas exteriores mediante acuerdos comerciales bilaterales.

● Combatir los condicionamientos de las relaciones tradicionales con Gran Bretaña y Estados Unidos,
promover y financiar actividades productivas prioritarias.

● Subsidiar la producción de bienes de consumo masivo para mantener el nivel del salario real.

● La protección de los productores locales frente a cambios en los precios y la acción de monopolios
Internacionales.

Nacionalización de la energía

El objetivo del gobierno de Perón fue obtener el aumento de producción de energía eléctrica y esto se
reflejó en el Plan Nacional de Energía confeccionado en 1946, que apuntaba a que no debe haber en todo
el país sino un solo suministrador de gas y electricidad: el Estado. Asimismo para el suministro de energía
eléctrica se establecía el siguiente orden de prioridades: 1) Organismo nacionales, provinciales y munici-
pales, 2) Cooperativas y 3) Sociedades de economía mixta.

Este Plan Nacional de Energía contemplaba el mantenimiento de la Dirección Nacional de Energía (en ade-
lante DNE) creada en 1943 y la creación de un Consejo Nacional de la Energía.

El 31 de mayo de 1950 el presidente Juan Domingo Perón creó la Comisión Nacional de Energía Atómica
(CNEA) mediante el Decreto Nº 10.936/50. Desde entonces, el organismo es el principal promotor del área
en nuestro país y se dedica al estudio, el desarrollo y las aplicaciones de todos los aspectos vinculados con
la utilización pacífica y segura de la energía nuclear.

Segundo Plan Quinquenal

En 1949, el panorama internacional se tornó complejo, marcado por mercados restringidos y un boicot
por parte de Estados Unidos. Perón se vio obligado a reevaluar su política económica debido a factores
tanto internos, como la sequía, como a la situación global. Ese mismo año, convocó elecciones para una
asamblea constituyente, cuyo éxito permitió la redacción de una nueva constitución que incluyó la opción
de reelección presidencial, los derechos laborales y la intervención estatal en la economía y los recursos
naturales. La reelección de Perón allanó el camino para un nuevo Plan Quinquenal, planificado desde 1952
hasta 1957, pero truncado en 1955 por el golpe de estado que lo derrocó. A pesar de esto, el Segundo
Plan Quinquenal introdujo ajustes salariales y sociales, lo que provocó ciertas controversias al entrar en
conflicto con los principios del gobierno peronista.

El Segundo Plan Quinquenal, diseñado para dinamizar el mercado interno y superar el modelo agroexpor-
tador, enfrentó varios obstáculos que demandaron una revisión de las políticas. La crisis en el comercio
exterior, debido a la caída de las exportaciones y el impacto del Plan Marshall en Europa, generó un déficit
externo que afectó la incipiente industrialización y la disponibilidad de divisas. Además, problemas en el
sector agropecuario, como políticas erráticas y malas cosechas, limitaron la generación de divisas nece-

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sarias para financiar la industria. Se intentó impulsar un perfil más desarrollista mediante estímulos a la
industria pesada, aliento a la inversión extranjera, la promulgación de la ley 14.122 para garantizar la In-
versión Extranjera Directa, y una política fiscal y monetaria contractiva para controlar la inflación. A pesar
de la interrupción del plan por el golpe militar de 1955, sentó las bases para la cultura industrializadora
posterior, influenciada por corrientes estructuralistas de la CEPAL, que buscaban explicaciones locales y
rechazaban las ideas del centro económico desarrollado.

D) EVITA
Eva Perón se erigió como una figura central en la política durante los años del peronismo. Nacida el 7 de
mayo de 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, inicialmente dedicó su vida a la actuación hasta
que conoció al general Perón, que la llevó a convertirse en un pilar fundamental del escenario político
argentino. Uno de los logros más destacados durante el primer gobierno peronista fue impulsado por Eva:
la promulgación de la ley de sufragio femenino en 1947. El 9 de septiembre se sancionó la ley N.° 13.010,
otorgando a todas las mujeres argentinas el derecho al voto, una larga demanda del feminismo en el país.
Este hito también significó la incorporación de las mujeres al ámbito político, marcando un cambio signifi-
cativo en la historia política y social de Argentina.

Eva Perón, en “Mi mensaje, escrito y discursos”:

“Nuestra voz ha sido escuchada. Gracias a la revolución y a nuestro líder se han reconocido al fin los
derechos políticos que durante tanto tiempo nos fueron negados. Ahora podemos votar. Mujeres
compatriotas, amigas mías, ¡sepamos también votar!”

El 29 de julio de 1949 marcó la fundación del Partido Peronista Femenino, cuyo objetivo principal era darle
voz, presencia y participación activa a las mujeres dentro del Partido Peronista. Se garantizaba que el 33%
de los cargos obtenidos por el peronismo fueran ocupados por mujeres, mientras que el resto quedaba
reservado para el sindicalismo y el sector político masculino. Esta iniciativa tuvo un impacto significativo
en las elecciones de 1951, donde un notable número de mujeres fueron elegidas para ocupar cargos le-
gislativos. Se contabilizaron 23 diputadas nacionales, seis senadoras nacionales y un total de 109 mujeres
en las legislaturas provinciales. El peronismo celebraba la inclusión de las mujeres en la esfera pública y en
los cargos de responsabilidad política.

Por otro lado, Eva estuvo al frente de la Fundación María Eva Duarte de Perón, cuyo principal objetivo era
abordar las injusticias y disparidades que enfrentaba la población en nuestro país. Aunque las actividades
comenzaron en 1948, la fundación fue legalmente establecida mediante el decreto N.° 20.564 del 19 de
junio de 1948. Se llevaron a cabo numerosas iniciativas, que incluyeron la construcción de hospitales,
escuelas, viviendas, hogares para niños, mujeres y ancianos, además de ofrecer oportunidades de vaca-
ciones para niños de todo el país en las unidades turísticas de Embalse y Chapadmalal. Estos esfuerzos se
tradujeron en importantes logros sociales, como la creación de empleo para 13.402 mujeres y el cuida-
do de 8.726 niños en instituciones de la Fundación. Asimismo, se establecieron 19 Hogares Escuela con
25.320 vacantes en todo el país, se construyeron 21 hospitales y policlínicos con un total de 22.650 camas,
y se inauguraron hogares para ancianos que acogieron a 2.350 personas mayores. La Fundación también
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brindó servicios como comedores públicos, hogares de tránsito y asistencia a familias desempleadas, ade-
más de programas culturales y educativos, distribuyendo millones de libros, juguetes y otros artículos a
niños y familias necesitadas.

Debido a su destacado papel no solo en el ámbito del Partido Peronista Femenino, sino también en la CGT,
hacia febrero de 1951, cuando aún faltaban nueve meses para las elecciones presidenciales, los sindica-
tos comenzaron a proclamar la necesidad de una candidatura de Eva como vicepresidenta de la nación,
apostando a una fórmula Perón-Perón. En esta instancia, las mujeres votarían por primera vez, y cientos
de agrupaciones políticas en todo el país se sumaron al pedido de la CGT. Sin embargo, Eva estaba lidiando
con una larga enfermedad de cáncer. El 22 de agosto, unos días después de que se conociera la fórmula
radical, se convocó a un cabildo abierto en el Ministerio de Obras Públicas, donde se congregaron cientos
de partidarios del peronismo bajo una bandera que proclamaba “Juan Domingo Perón - Eva Perón 1952-
1958: La Fórmula de la Patria”. Al dirigirse a la multitud desde el balcón, Eva solicitó unos días para tomar
una decisión sobre esta cuestión crucial que generaba disputas dentro del movimiento y con las fuerzas
armadas. Nueve días más tarde, el 31 de agosto, emitió por cadena nacional lo que se conoce como el
“renunciamiento histórico”, una decisión irrevocable de no acceder al cargo, renunciando al honor que los
trabajadores y el pueblo le habían conferido. Aunque el compañero de fórmula de Perón fue Hortensio
Quijano, este falleció antes de asumir el cargo, por lo que Perón asumió su segundo mandato sin un com-
pañero de fórmula hasta 1954, cuando fue ocupado por Alberto Tessaire.

Eva finalmente falleció el 26 de julio de 1952 a las 20.25, a sus treinta y tres años. Para la abanderada
de los humildes, su vida fue una constante lucha por la justicia social y la igualdad. Desde sus inicios en
la actuación hasta su inquebrantable compromiso con la política, Eva Perón se convirtió en un símbolo
para millones de argentinos, especialmente para sus descamisados. Su incansable trabajo al frente de la
Fundación Eva Perón dejó un legado imborrable en la historia del país, transformando la vida de miles de
mujeres, niños, ancianos y familias necesitadas.

E) CAÍDA DE PERÓN
Aunque la caída de Perón ocurrió en 1955, ya desde 1951 había surgido una oposición activa dentro de
los sectores cívico-militares en contra del peronismo. Se manifestó en un intento de golpe de Estado el 28
de septiembre de 1951, liderado por el General Benjamín Menéndez, el cual fue prontamente sofocado.
Además, durante esos años se intensificaron los conflictos con la Iglesia, exacerbando aún más las tensio-
nes políticas entre los distintos actores.

El 16 de junio de 1955, se llevó a cabo el infame bombardeo de Plaza de Mayo, perpetrado por sectores de la
aviación de la Armada y la Fuerza Aérea, con el objetivo de derrocar y asesinar a Juan Domingo Perón. El ata-
que se prolongó durante gran parte de la tarde, entre las 12:40 y las 17:40, y tuvo como principales blancos
la Casa Rosada, el Ministerio de Ejército y la residencia presidencial y la Plaza de Mayo. Contaron con la ayuda
de la Marina y grupos civiles. El saldo fue devastador, con más de 300 personas asesinadas y más de 1200
heridos. Este atentado desencadenó los eventos que llevaron, meses después, en septiembre de ese año, al
derrocamiento de Perón y la llegada de la dictadura cívico-militar autodenominada “Revolución Libertadora”.
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A pesar de los intentos de Perón por establecer un diálogo con los sectores más conservadores y la Iglesia,
tras el bombardeo, la gravedad de los hechos hizo que una solución negociada fuera imposible. El 31 de
agosto de ese mismo año, Perón endureció su discurso frente a una multitudinaria concentración, procla-
mando el famoso discurso del “cinco por uno”, instando a quintuplicar las muertes por cada uno de los
propios caídos. Esto aumentó aún más la tensión en el país. Finalmente, el 16 de septiembre de 1955, las
fuerzas armadas iniciaron en Córdoba el movimiento para derrocar a Perón, con el respaldo de un amplio
espectro político antiperonista. El general Eduardo Lonardi fue designado presidente provisional tras la
aceptación de la renuncia de Perón para evitar un enfrentamiento sangriento, y todas las fuerzas regresa-
ron a sus bases.

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