Algunas veces podemos estar tan ocupados en nuestras vidas que nos olvidamos del
propósito que hay detrás de ellas. Estamos impulsados por las exigencias de la vida y no
nos damos cuenta de que Dios siempre tiene un propósito mayor. Sus efectos no sólo
abarcan nuestra vida, si no también la vida de quienes nos rodean, en el hogar, la
escuela, el trabajo y la comunidad. Es importante conocer y vivir los siguientes
versículos de la Biblia sobre el propósito de Dios:
Dios Tiene Un Propósito Para Todo El Mundo
“Pero yo te he levantado para este mismo propósito, para mostrar mi poder y para que
mi nombre sea anunciado en toda la tierra” (Éxodo 9:16).
Faraón pensó equivocadamente que estaba en control. Sin embargo, Dios lo puso en el
lugar de ser un líder egipcio para su propósito. Dios tiene un propósito para todo el
mundo, incluyendo para aquellos que lo resisten. Finalmente Dios recibirá la gloria no
importa quien sea la persona, porque Él es el Dador de propósito en la vida ya sea que
vivan para Él o no.
El Propósito de Dios No Puede Ser Estorbado
“Yo sé que tú puedes hacer todas las cosas; ningún propósito tuyo puede ser estorbado
“(Job 42:2).
Una vez que Dios ha establecido sus propósitos para nuestras vidas, nadie puede
cambiarlos. Cuando Dios ha cerrado la puerta, ningún hombre puede abrirla y la puerta
que Dios abre, nadie puede cerrar. La gente se desgasta en los esfuerzos de hacer mal en
contra de los creyentes, sin embargo, Dios tiene la última palabra, lograr sus planes. Los
cristianos pueden tomar coraje al saber que Él está trabajando a nuestro favor incluso en
las situaciones más difíciles de la vida.
El Propósito de Dios Es Lo Que Prevalece
“Muchos pensamientos en el corazón del hombre, pero es el propósito del Señor que
prevalece” (Proverbios 19:21).
Las vidas de los hombres y las mujeres no son más que un vapor; Sin embargo, los
propósitos de Dios se pueden cumplir en varias generaciones. Podemos hacer nuestros
planes y verlos consumados, pero si no oramos y buscamos de Dios en ese sentido
podríamos encontrarnos a la deriva en un océano de problemas sin dirección. Cada plan
debe comenzar y terminar en la mente de Dios primero.
Cada Persona Nace Con Un Propósito
“Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre; Mas el hombre
entendido lo alcanzará.” (Proverbios 20:5).
Todas las personas están hechas a imagen de Dios. Cada uno de nosotros nacemos con
un propósito y llamado que podemos descubrir o completamente perder. La influencia
del Espíritu Santo en la vida de los creyentes nos da una idea de sus propósitos para
nosotros. Nos encontramos en paz y con coraje cuando sentimos la confirmación del
Espíritu de que estamos en el lugar correcto en el momento adecuado de nuestro
llamado.
Dios Cumple Su Propósito En Los Creyentes
“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia
solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con
temor y temblor, 2:13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el
hacer, por su buena voluntad.”(Filipenses 2:12-13).
El propósito de Dios tiene que estar siempre en primer lugar en nuestras vidas. Pueden
ofrecernos oportunidades de empleo, una nueva escuela, y de matrimonio que pueden
no encajar en los propósito de Dios. Por eso toma la sabiduría para esperar en la paz de
Dios antes de tomar decisiones presuntuosas que pueden tener consecuencias para toda
la vida. Hay gran alegría en el descubrir su propósito cuando confiamos en Él y no en
nuestros sentimientos o las presiones de otras personas.
Dios Trabaja A Través De Todas Las Situaciones Para Cumplir Su Propósito
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los
que conforme a su propósito son llamados.” (Romanos 8:28).
Los tiempos difíciles pueden hacer que sea complicado ver el propósito de Dios sobre
todo cuando sólo sentimos el dolor y la pena. Muchas veces no queremos que se nos
recuerde que Dios está obrando en medio de nuestra dificultad para nuestro bien. Sin
embargo, si practicamos vivir nuestras vidas con la mentalidad de que Dios está
obrando cosas a nuestro favor, podemos tener paz por aceptar esta verdad en medio de
las tormentas.
Dios Tiene Un Propósito Mayor Al Salvarnos
“quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino
según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los
tiempos de los siglos” (2 Timoteo 1:9).
La salvación es sólo el comienzo para los cristianos fuimos salvos para buenas obras en
el nombre de Jesús. La promesa de la eternidad y vivir libres de la esclavitud del pecado
es un maravilloso don de la salvación. Estas bendiciones prometidas nos liberan hasta
para entender los propósitos de Dios. Necesitamos comenzar nuestras mañanas con una
oración pidiendo a Dios que nos revele sus propósitos para ese día.
Propósitos Perfectos
El Señor y Sus propósitos son perfectos, pero nosotros no. Nos asaltan las dudas y
temores que muchas veces nos impiden vivir en la plenitud de sus propósitos que Él ha
establecido para nuestras vidas. Sin embargo, podemos superar esto constantemente
leyendo y estudiando su Palabra para que nuestra fe sea más fuerte día a día. A medida
que aprendemos de Dios y oramos a Él con regularidad, seremos más valientes para
lograr sus grandes propósitos en su nombre, y para su gloria.
Pregunta: "¿Qué dice la Biblia acerca de cómo encontrar el propósito de la
vida?"
Respuesta: La biblia es muy clara en cuanto a cuál debe ser nuestro propósito
en la vida. Los hombres tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento
buscaron y descubrieron el propósito de la vida. Salomón, el hombre más
sabio que jamás haya vivido, descubrió la futilidad de la vida cuando se vive
sólo para este mundo. Salomón nos da estas importantes conclusiones en el
libro de Eclesiastés: “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y
guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios
traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o
sea mala” (Eclesiastés 12:13-14). Salomón dice que el todo de la vida es
honrar a Dios con nuestros pensamientos y vidas, guardando Sus
mandamientos, porque un día compareceremos ante Él en el juicio. Parte de
nuestro propósito en la vida es temer a Dios y obedecerle.
Otra parte de nuestro propósito es ver la vida en esta tierra en perspectiva. A
diferencia de aquellos que se enfocan solo en esta vida, David buscaba su
satisfacción en el tiempo futuro. Él decía, “En cuanto a mí, veré tu rostro en
justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza” (Salmo 17:15).
Para David, su completa satisfacción llegaría el día cuando despertara (en la
vida futura) mirando a Dios (en compañerismo con Él) y siendo como Él (1
Juan 3:2).
En el Salmo 73, Asaf habla acerca de cómo él fue tentado a envidiar a los
impíos, quienes parecían no tener problemas y aumentaban sus riquezas a
expensas de aquellos de quienes se aprovechaban, pero entonces consideró su
destino final. Entonces, en contraste con lo que ellos anhelaban en sus vidas,
declara en el versículo 25 lo que más le importaba: “¿A quién tengo yo en los
cielos sino a Ti? Y fuera de Ti nada deseo en la tierra”. Para él, una relación
con Dios es lo que más importaba sobre todo lo demás en la vida. Sin esa
relación, la vida no tiene un verdadero propósito.
El apóstol Pablo habló acerca de todo lo que él había logrado antes de ser
confrontado por el Cristo resucitado, y cómo todo lo que una vez tenía o
había alcanzado, era como una pila de basura para él, comparado ahora con
la excelencia del conocimiento de Jesucristo. En Filipenses 3:9-10, él dice que
lo que él quería era “…ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia, que
es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por
la fe, a fin de conocerle, y el poder de Su resurrección, y la participación de
Sus padecimientos, llegando a ser semejante a Él en Su muerte”.
Nuevamente, para Pablo lo que más importaba era el conocer a Cristo y ser
hallado justo, por la justicia obtenida de Dios a través de la fe en Jesucristo,
y vivir en comunión con Él, aún cuando eso le acarreara sufrimientos (2
Timoteo 3:12). En conclusión, él anhelaba el momento cuando él tendría
parte en “la resurrección de entre los muertos”.
Nuestro propósito en la vida como Dios originalmente creó al hombre, es (1)
glorificar a Dios y disfrutar el compañerismo con Él, (2) relacionarse con
otros, (3) trabajar, y (4) ejercer dominio sobre la tierra. Pero al caer el
hombre en el pecado, el compañerismo con Dios fue roto, las relaciones con
otros son con frecuencia “difíciles”, el trabajo parece tener siempre sus lados
negativos, y el hombre batalla para mantener un aparente dominio sobre la
naturaleza. Sólo restaurando el compañerismo con Dios, a través de la fe en
Jesucristo, se puede redescubrir el propósito de la vida.
El propósito del hombre es glorificar a Dios y disfrutarlo por siempre.
Glorificamos a Dios temiéndole y obedeciéndole, manteniendo nuestros ojos
en nuestro futuro hogar en el cielo, y conociéndole íntimamente. Disfrutamos
a Dios al seguir Su propósito para nuestras vidas, lo cual nos permite
experimentar gozo verdadero y duradero - la vida abundante que Él desea
para nosotros.
1 Juan 5:13
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para
que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.