Cuento infantil con onomatopeyas - Ana, la rana
saltarina
Un día se levantó Ana la Rana con muchas ganas de hacer algo divertido. Así que dio un salto grande
(¡boing, boing, boing!) Y cayó en el agua (¡splash, splash!) con mucha emoción para ponerse guapa. Se
duchó, se vistió y empezó a cepillarse los dientes – chiquichiquichi - con fuerza.
Mientras se ponía guapa, pensó que era un hermoso día para ir a nadar con sus amigos, así que bajó en
tres brincos (¡tap, tap,tap!) a buscar a su mamá.
La mamá estaba esperándola para desayunar. La dio un enorme beso (¡muac, muac!) y la invitó a sentarse
para pasar ese tiempo juntas. Le había hecho sus pancakes favoritos y su boca se le hacía agua (¡mmm
mmm!) Les pegó un fuerte bocado. Sabían a vainilla y fresa y Ana los saboreaba en cada mordisco (¡ñam
ñam!). Su madre sonreía al verla tan feliz disfrutando el desayuno.
Cuando terminaron, Ana le contó su idea de ir a darse un baño con los amigos y su mamá se puso muy
feliz. Empezó a preparar todo para acompañar a su pequeña y llamó (¡ring, ring, ring!) a otras mamás ranas
para llevar meriendas y juguetes.
Cuando llegaron al lago, Ana y sus amigos empezaron a brincar muy contentos por todas partes (¡boing boing
boing!). Ana fue la primera en lanzarse a ese lago refrescante (¡zas, zas!) y cayó mojando a sus amigos que
estaban cerca. ¡Todos rieron (¡ja, ja, ja!)!
La mamá de Ana estaba feliz fotografiando a su hija en compañía de sus amigos (¡clic-clic) y viendo cómo
además de ranas había también otros animales alrededor pasándoselo genial, como la familia pata (¡cuac,
cuac!) o el clan de las abejas (¡bzzzz!). ¡El lago era una auténtica fiesta! Todos se lo pasaron increíble y
Ana tuvo un día más divertido aún de cómo se lo había imaginado.