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Tips para ayudar a niños con mutismo selectivo

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Adquirir una buena relación con el niño: “Invertir” tiempo para conocer al niño que tiene

mutismo selectivo, sus gustos y sus aversiones, y participar con él en actividades


divertidas y relajadas.
No obligar al niño a hablar: No engañar o sobornar al niño, no usar frases exigentes,
tampoco es útil usar recompensas, amenazas o castigar al niño por no hablar.
Hacerle saber al niño que será capaz de hablar cuando esté listo: A pesar de que no estés
esperando que verbalice al inicio de la terapia, sí es el objetivo final. Asegúrate de que el
niño sabe que la meta es que él sea capaz de hablar sin ansiedad, pero no lo
fuerces. Hay diferentes etapas de la comunicación que permite el progreso hacia la
vocalización:
 Etapa 0: No responde / no inicia / “congelado”.
 Etapa 1: Comunicación no verbal a través de “pointing” / asiente / escribe / levanta la
mano.
 Etapa 2: Comunicación verbal a través de sonidos roncos / susurra / llama la atención
de alguien.
Educar al personal sobre el mutismo selectivo: Es conveniente informar a quienes trabajan
en el lugar de estudios del niño lo que es el mutismo selectivo, cómo comunicarse con el
niño y cómo ayudarlo a obtener ganancias en un ambiente educativo sin la presión de
hablar.
Conocer las situaciones en las que el niño se siente cómodo y en las que se siente incómodo
hablando: Una vez que determine las situaciones en las que el niño se sienta
cómodo/incómodo hablando, tendrás un punto de partida para la terapia. Podrás simular
las situaciones en las que el estudiante si sienta cómodo hablando, y poco a poco añadir
elementos o compañeros en un ambiente seguro para fomentar su comunicación verbal.
Tener una rutina estructurada: Las situaciones no estructuradas pueden hacer que un
niño con mutismo selectivo sienta ansiedad. Deja que el niño sepa de antemano cualquier
cambio que habrá en la rutina (ya sea visitas de otras personas o cambio de actividades).
Designar un lugar seguro: Ten un lugar seguro en la sala o en el hogar, a modo de
“esfera”, donde el estudiante puede ir a tomar un descanso entre las rutinas diarias.
Enseñar estrategias al niño: Como el uso de tarjetas comunicativas, ayudas visuales, que
piense con anticipación sus respuestas antes de contestar o decirle al niño con
anticipación si puedes hacerle alguna pregunta, para que tenga tiempo para pensar en
ello.
No obligar al niño a hablar como parte de una tarea: Más bien bien, darle crédito por algún
trabajo escrito, dejar que haga una presentación de Power Point, grabarlo con una
cámara en un ambiente tranquilo para que él o ella no tenga que presentarse delante de
todos sus compañeros de clase y dejar que utilice gestos infantiles o la comunicación no
verbal para contestar preguntas.
No permitir que otros hablen por el niño: A veces está bien dejar que un amigo hable por
el niño con mutismo selectivo, si el niño lo permite o le susurra al otro niño lo que quiera
decir. Es mejor que el niño con mutismo selectivo hable a través de otro a que no hable
en absoluto. Sin embargo, si los demás responden por él todo el tiempo sin esperar
alguna indicación del niño, es mejor enseñarles que el niño con mutismo selectivo tiene
que aprender a usar su propia voz con más frecuencia y que esperen que él mismo les
diga lo que necesite.
¿Qué es el mutismo selectivo?
El mutismo selectivo o MS (SM, por sus siglas en inglés) es un trastorno de ansiedad en el que un
niño es incapaz de hablar en ciertos ambientes o a ciertas personas. El escenario más común en el
que los niños con SM tienen problemas es la escuela. El trastorno puede ser confuso para los
adultos y doloroso para los niños, que experimentan tanta ansiedad que en realidad se sienten
incapaces de hablar en ciertas situaciones, aunque pueden hablar fácil y cómodamente otras veces,
como cuando están en casa con sus padres. Los niños con MS no parecen necesariamente ansiosos,
pero puede que miren hacia atrás o parezcan estar paralizados cuando se les hace una pregunta o se
les invita a participar.

El trastorno a menudo no se descubre sino hasta que un niño empieza a ir a la escuela y su maestro
se da cuenta de que algo va mal. Es posible que los padres no se den cuenta de que su hijo tiene
problemas para hablar con otras personas, ya que hablar no es un problema en casa. O pueden
pensar que su hijo es tímido, pero no darse cuenta de qué tanto lo afecta realmente la ansiedad.
Es posible que los niños con mutismo selectivo solamente puedan hablar con susurros a sus
maestros o compañeros. Es posible que otros ni siquiera pueden hablar con susurros, y se pasen
todo el año escolar sin hablar ni una sola vez. Es posible que los niños con MS no puedan
responder a las preguntas en clase, incluso cuando saben la respuesta correcta, y pueden tener
dificultad para pedir ayuda o iniciar conversaciones. Muchos niños con MS no pueden pedir
permiso para ir al baño, y puede que pasen horas o todo el día sin ir al baño (o pueden tener
accidentes).

Señales de que un niño podría tener MS


Las señales de que un niño pudiera tener mutismo selectivo incluyen:

 Ser libremente verbal e incluso sociable en casa, pero completamente o en su mayoría no verbal en
la escuela o alrededor de extraños.
 Parecer “paralizado” por el miedo, o “apagado” cuando no puede hablar.
 Usar gestos, expresiones faciales y asentir con la cabeza para comunicarse. (Tenga en cuenta que
algunos niños con MS tienen dificultad incluso para usar la comunicación no verbal, y no la usan).

El trastorno puede lucir ligeramente diferente de un niño a otro. A veces los niños con MS pueden
hablar con sus compañeros pero no con su maestro. Otros se quedan en silencio alrededor de sus
compañeros, también. Muchos niños con MS disfrutan de la escuela y tienen amigos (o quieren
tenerlos) y pueden interactuar de forma no verbal durante el tiempo de juego. Algunos niños
con MS pueden hablar con sus compañeros cuando están en sus propias casas, pero muchos no
pueden. Aunque normalmente son capaces de hablar con sus padres, algunos pueden dejar de
hacerlo una vez que entran al salón (o incluso a la escuela). Algunos niños con MS serán capaces
de sonreír y señalar las cosas que quieren, mientras que a otros les costará mucho trabajo incluso
esto, y desarrollarán una expresión facial completamente plana sin ser capaces de usar gestos.

Si bien adaptarse a un nuevo entorno de clase puede llevar tiempo a muchos niños, y no es extraño
que estén callados durante las primeras semanas de escuela, un estudiante que no hable durante más
de un mes puede ser motivo de preocupación.

Lo que no es mutismo selectivo


El mutismo selectivo a veces puede ser confundido con otras cosas (y viceversa). Aquí están
algunos de los problemas más comunes con los que se puede confundir el MS, y cómo
diferenciarlos.

Comportamiento de oposición: El mutismo selectivo a veces se confunde con el comportamiento


de oposición porque un niño con MS puede parecer que se niega a responder a las preguntas. En
realidad, los niños con MS están extremadamente ansiosos y experimentan el mutismo
selectivo como una incapacidad para hablar incluso cuando quieren. En otras palabras, un niño
con MS es incapaz de hablar, no es que se esté negando a hablar.
Autismo: Debido a que tanto los niños en el espectro como los niños con MS tienen dificultades
para socializar, ambos trastornos pueden confundirse entre sí. Sin embargo, incluso cuando los
niños con MS están en situaciones en las que no pueden hablar, todavía pueden captar señales no
verbales y sutilezas emocionales. Sus habilidades de socialización cuando están en casa con la
familia parecen muy típicas. Los niños en el espectro, por otro lado, tendrán dificultad para
interpretar los matices sociales y los límites de la conversación incluso cuando están en casa o en
otros entornos cómodos.

Trauma: Existe la idea equivocada de que los niños con mutismo selectivo han sido
traumatizados. Si bien es posible que un niño se quede mudo después de una experiencia
traumática, por lo general el niño evita hablar sobre aspectos del trauma en sí, en lugar de quedarse
completamente en silencio. El trastorno de estrés postraumático (TEPT) también tiene otros
síntomas como dificultad para dormir, pesadillas y la recreación del evento traumático durante el
juego, lo que hace que luzca muy diferente del MS.

Segundo idioma: Cuando un niño habla un idioma diferente en casa, se debe tener cuidado antes
de diagnosticar mutismo selectivo. Los niños no deben ser diagnosticados con MS si su falta de
habla puede explicarse por la dificultad de entender o usar un segundo idioma. Además, los niños
bilingües comúnmente experimentan un “periodo de silencio” mientras adquieren su nuevo idioma,
por lo que es importante no confundir esta etapa de aprendizaje con el MS.

Sin embargo, los niños bilingües también pueden tener mutismo selectivo, y de hecho el trastorno
es más común entre los niños que son multilingües, aunque ser bilingüe no es causa de MS.

Es muy importante que los niños bilingües de los que se sospecha que tienen MS se sometan a una
evaluación exhaustiva que tenga en cuenta el desarrollo de su lenguaje y el historial de sus
síntomas.

Trastorno de ansiedad social: También llamado fobia social, los niños con trastorno de ansiedad
social tienen miedo de ser juzgados negativamente por los demás. Hablar puede provocarles
ansiedad, al igual que escribir delante de los demás, comer delante de los demás y actuar. El
trastorno de ansiedad social se produce frecuentemente junto con el MS. Una evaluación completa
debería ser capaz de determinar si un niño tiene el trastorno de ansiedad social.

Compartir sus preocupaciones con los padres


Si cree que uno de sus estudiantes podría tener mutismo selectivo, debe compartir sus
observaciones con sus padres. Lo que tiene que decir puede resultar sorprendente, ya que los padres
están acostumbrados a que sus hijos hablen en casa y puede que no hayan visto el comportamiento
que usted ve en la escuela. Así que haga sus observaciones lo suficientemente específicas para que
los padres tengan una idea clara del problema de su hijo, y de lo que se está perdiendo.

Por ejemplo: “Me alegra mucho que hable en casa, pero quiero asegurarme de que ustedes sepan lo
que nosotros estamos viendo en la escuela. Su hijo viene a la hora del círculo, pero no puede
participar. Cuando le toca a él decirnos cómo está el clima, se queda inmóvil. Parece que quiere
responder pero no puede”.
Los padres pueden necesitar tiempo para procesar lo que usted les está compartiendo o puede que
quieren dar al niño más tiempo para ver si se vuelve más comunicativo. Estas son reacciones
totalmente normales y razonables. Sin embargo, si el niño sigue sin progresar y sus padres no están
abiertos a lo que usted tiene que decir, puede involucrar al psicólogo de la escuela o a otro miembro
del personal de la escuela o de la administración que pueda reunirse con los padres y discutir
nuevamente lo que está sucediendo en el aula.

Cómo se trata el mutismo selectivo


Después de una cuidadosa evaluación diagnóstica, los niños a los que se les ha
diagnosticado mutismo selectivo deben comenzar a trabajar con un proveedor de salud mental,
idealmente un psicólogo que tenga experiencia en el tratamiento del mutismo selectivo. El
tratamiento consiste en una terapia conductual especializada con técnicas que estimulan el habla y
luego refuerzan las experiencias exitosas de habla con muchos elogios etiquetados y pequeños
incentivos.

Parte del tratamiento consiste en ayudar a los niños con SM a enfrentar las situaciones que les
causan ansiedad en lugar de evitarlas. Esto ayudará a que su ansiedad se desvanezca con el tiempo.
Sin embargo, no se debe intentar persuadir o presionar a los niños con mutismo selectivo para que
hablen. El ritmo del tratamiento debe ser muy gradual y no se debe pedir a los niños que hagan algo
que sea demasiado difícil para ellos. El objetivo del tratamiento es ayudar a construir la confianza
del niño mediante la acumulación de experiencias de habla más exitosas. Presionar a un niño a
hacer algo más de lo que puede manejar puede tener un efecto negativo si no es capaz de cumplir
con las expectativas.

Dado que los niños con SM suelen ser jóvenes, el tratamiento también debe incluir el trabajo
directo con los padres, cuidadores y otros adultos que apoyan al niño para que aprendan a ayudarlo
a hablar y participar. El terapeuta del niño también debería enseñar a los cuidadores a evitar
“rescatar” al niño respondiendo por él o aceptando una dependencia excesiva de la comunicación
no verbal. Es común que los adultos muy bien intencionados hagan esto automáticamente, pero en
realidad puede reforzar el mutismo selectivo del niño.

Saber cuándo y cómo pedirle a un niño con mutismo selectivo que participe en la clase puede ser
difícil. Por eso es extremadamente importante que los maestros sepan qué está trabajando un
estudiante en la terapia y que obtengan pautas sobre la mejor manera de apoyar y reforzar el
progreso que está haciendo. Los expertos en el tratamiento del mutismo selectivo han descubierto
que los niños tienen más éxito cuando sus maestros, padres y terapeutas se asocian para formar un
equipo, compartiendo objetivos, consejos y observaciones. Esta asociación es esencial porque,
aunque el niño esté progresando en el consultorio del profesional clínico, si sus logros no se
traducen en un progreso en el aula, su tratamiento no está dando los resultados esperados.

Consejos para ayudar a los niños a hablar


 Conviértase en un comentarista deportivo: Haga una recapitulación juego por juego de lo que el
niño está haciendo: “Estás dibujando una flor” o “Veo que estás señalando el dibujo del libro”. Esto
ayuda a transmitir el interés en lo que el niño está haciendo y es una buena técnica cuando el niño
no está siendo verbal.
 Espere 5 segundos: Cuando hacemos una pregunta, a menudo no damos a los niños suficiente
tiempo para responder. Esperar cinco segundos sin repetir la pregunta o dejar que alguien responda
por el niño es una buena regla. También ayuda a los niños a aprender a tolerar su ansiedad.
 Utilice los elogios etiquetados: En vez de decir “¡bien hecho!” sea específico: “¡Buen trabajo
diciéndome que quieres jugo!”. De esta manera los niños saben exactamente por qué están siendo
elogiados, y se sienten motivados a seguir haciéndolo.
 Reformule su pregunta: En lugar de hacer preguntas que puedan ser respondidas con un sí o un
no (o, incluso, asintiendo con la cabeza o moviéndola) haga una pregunta que propicie una
respuesta verbal. Intente darle opciones (“¿quieres una calcomanía de un perrito o una calcomanía
de una estrella?”). O haga preguntas más abiertas, como: “¿A qué deberíamos jugar después?”.
 Practique el eco: Repita o parafrasee lo que el niño está diciendo. Esto lo refuerza y le hace saber
que ha sido escuchado y comprendido. Para los niños que hablan en voz muy baja, repetir lo que
dicen también los ayuda a participar en grupos más grandes.

Estrategias para el salón de clases


Estas son algunas de las estrategias que los maestros reportan haber encontrado útiles:

Comunicación no verbal: Si el niño es capaz de usar gestos y señales con las manos (como
señalar, asentir con la cabeza, usar los pulgares hacia arriba o hacia abajo), la comunicación no
verbal es una gran manera de ayudar a los niños a participar en la clase. El objetivo es que, con el
tiempo, deje de depender solo de la comunicación no verbal, pero mientras tanto sigue siendo una
forma eficaz de satisfacer sus necesidades y de demostrarle que su participación se valora.

Júntelo con un amigo: Si un niño tiene un amigo en particular con el que sí habla, o con el que se
lleva muy bien, hacer que se sienten uno al lado del otro puede disminuir su inhibición y aumentar
la posibilidad de que hable.

Trabajo en pequeños grupos: Algunos niños sienten menos ansiedad cuando realizan actividades
dentro de un grupo pequeño, y es más probable que hablen.

Aprovechar los puntos fuertes y las áreas de interés: Los niños se sienten más entusiasmados y
seguros (y menos inhibidos) cuando llegan a explorar las cosas que les interesan o cuando usan sus
talentos para sentirse bien consigo mismos.

Tiempo para acoplarse: Los niños con mutismo selectivo se benefician enormemente de poder
estar en el salón con sus padres y “acoplarse” antes de que nadie más esté allí. Esto permite al niño
practicar el lenguaje en ese ambiente, sin la presión de tener al maestro o a los compañeros allí.
Idealmente, después de un tiempo con los padres a solas, un maestro podría “aparecer” en el aula,
sin dejar de darle espacio al estudiante y a sus padres.
Apoyo externo: Según la gravedad del problema del niño, puede ser muy útil que su terapeuta u
otra persona capacitada en estrategias de tratamiento del mutismo selectivo pase algún tiempo
dentro del aula para prestar apoyo individualizado.

Los niños con MS pueden calificar para adaptaciones bajo la Sección 504 o ser elegibles para
servicios espèciales en la escuela bajo un IEP.

Replantear los exámenes


Puede ser difícil entender dónde está la comprensión de un niño si no es capaz de participar en la
clase. Leer en voz alta, responder preguntas y contribuir a la discusión podría resultar imposible
para ellos.

Una buena manera de evaluar los niveles de desempeño es hacer que los padres hagan una
grabación de su hijo leyendo en voz alta o completando una lección en casa que no se pudo hacer
en clase. Para cosas como las actividades de ortografía en grupo que deben hacerse en clase, tal vez
el niño podría escribir su palabra o deletrearla con letras magnéticas. Todas estas adaptaciones
deben ser temporales y parte de un plan específico con el objetivo eventual de verbalizar
directamente. El terapeuta que trabaje con su estudiante también puede recomendar otras formas
creativas en las que los niños puedan mostrar su capacidad y comprensión del material de la clase.

¿Ayudaría cambiar de salón?


Los padres a veces se preguntan si cambiar de clase o de escuela ayudará a su hijo a empezar a
hablar. Es cierto que a veces puede ser difícil conseguir que un niño con mutismo selectivo hable
delante de personas con las que tiene un historial de no hablar. Cuanto más se acostumbre a no
hablar delante de su maestro, por ejemplo, más arraigado estará. Sin embargo, sacar a un niño de
una clase y ponerlo en otra también puede ser a veces perturbador y no ser útil, particularmente si
el niño no está recibiendo tratamiento actualmente o su nuevo maestro no ha sido preparado para
trabajar con un niño que tiene MS.

Si su estudiante se siente cómodo con usted y usted está siguiendo las recomendaciones de su
terapeuta, entonces ciertamente vale la pena tratar de esperar a que haya avances en su salón de
clases actual. Si los padres del niño prefieren cambiar de salón, será importante que pongan en
práctica estrategias y técnicas para ayudarlo antes de que entre en la nueva clase. De lo contrario,
pueden correr el riesgo de presentarle otra clase en la que se sienta incapaz de hablar, lo que podría
reforzar su ansiedad. La siguiente sección de esta guía da consejos para trabajar con un nuevo
estudiante que tenga MS.

Cómo ayudar a un nuevo estudiante ya diagnosticado con MS


Si se entera de que un nuevo estudiante en su clase ha tenido mutismo selectivo en el pasado, es
importante que lo ayude a sentirse cómodo con usted. Estas son algunas ideas que podrían ayudar:

Programe una visita


Muchos expertos recomiendan que el estudiante con MS conozca a su nuevo maestro antes de que
empiece la escuela para que pueda tener una interacción personal, antes de que otros niños estén
cerca.

Podría hacer que los padres del niño lo trajeran al aula en los días previos al comienzo de la escuela
para que se presente y dé un recorrido por el aula. No necesita hablar con usted durante esta
primera reunión si no está listo, pero podría tener una conversación con sus padres para que
empiece a construir experiencias exitosas de hablar dentro del aula.

Si hay juguetes en la clase, usted podría darle la oportunidad de jugar unos minutos. Cuando se
sienta cómodo, podría ser momento de que usted se convierta en un “comentarista deportivo” y
haga un resumen juego por juego de lo que el niño está haciendo: “Veo que estás moviendo la vaca
al granero” o “¡qué bien!, estás haciendo que ese coche vaya rápido”. Esta es una gran manera de
conectar con él, incluso si no está listo para hablar.

Haga un video

Otra buena manera de romper el hielo es hacer que el niño grabe un video corto para usted en casa.
De esta manera él puede presentarse en un ambiente donde se sienta cómodo y usted puede ver
cuán conversador y seguro puede ser. Si es capaz de hacerlo, sería bueno que él mismo le enseñara
el video durante la visita familiar antes de que empiece la escuela. Esta es una forma de que
empiece a comunicarse con usted y a pensar en sí mismo como una persona que habla en la
escuela.

Diseñe planes B

Intente diseñar un plan B para situaciones en las que se le pide al niño que haga algo que aún no
puede hacer. Por ejemplo, en lugar de preguntarle a su estudiante qué trabajo quiere en el aula ese
día, su plan B podría ser decirle: “Juan, ven y señala el trabajo que quieres hoy”.

De la misma manera, si se entera de que un estudiante no está listo para pedir ir al baño, elabore un
plan por anticipado. Si puede hacer señales con las manos, organice una señal que pueda usar
cuando necesite ir al baño. Si no es capaz de usar las señales, tal vez por ahora pueda ser aceptable
que vaya al baño cuando lo necesite sin pedir permiso. Asegúrese de que él sepa dónde está el
baño. Para otros niños, simplemente llevarlos al baño y decir “tiempo de ir al baño” podría ser
suficiente.

Hable con el equipo de tratamiento

Si el niño está recibiendo tratamiento para su mutismo selectivo, lo ideal sería que usted pudiera
hablar con su terapeuta o con sus padres para saber más sobre lo que está haciendo en el
tratamiento y cómo puede apoyar eso en el aula. Por ejemplo, podrían usar una tabla de estrellas
para recompensarlo cuando siga con un comportamiento particular en el que ha estado trabajando,
y usted puede ayudar a reforzarlo. De la misma manera, podría estar respondiendo bien a ciertas
técnicas que usted podría tratar de usar. Es importante que el equipo de tratamiento se asegure de
que usted está en la misma sintonía, porque cualquier avance que se haga en el consultorio del
médico debe poder transferirse al aula para que sea considerado un verdadero éxito.
La última revisión de este guía se realizó el 23 de febrero de 2023.

Actividades y consejos para ayudar a los niños a hablar


Además de buscar que el niño llegue a hablar, la actividad docente debe centrarse en cómo
minimizar la ansiedad que siente por las actividades en el aula y ayudarlo a que puedan interactuar
con sus compañeros.

Para conseguir estos objetivos se pueden seguir algunas de estas pautas para ayudar al niño a
hablar:

 Informar a quienes trabajan en el centro de estudios sobre qué es el mutismo selectivo y cómo comunicarse e interactuar
con el niño.
 conocer sus gustos y aquellas situaciones en las que
Invertir tiempo en adquirir una buena relación con el niño,
se siente cómodo e incómodo hablando, para poder usar esta información en su beneficio e integración.
 No obligar al niño a hablar usando recompensas, amenazas o castigos. Se le debe hacer conocedor de que eso es lo que se espera de
él, pero sin forzarlo.
 Generar rutinas estructuradas donde el menor con mutismo selectivo sepa con antelación sobre los cambios que habrá en la rutina de
la clase.
 Establecer unlugar seguro en el aula o en otra aula, donde el alumno pueda ir a “descansar” de las rutinas.
 Incluir estrategias como el uso de tarjetas, ayudas visuales o formular con antelación una pregunta y darle tiempo para que piense en la
respuesta.
 No forzar al alumno a hablar como parte de una tarea. Por el contrario, por ejemplo, se le puede grabar en un ambiente tranquilo
para que no tenga que hacer la exposición o trabajo frente a sus compañeros, proponerle un trabajo por escrito o dejarle que emplee gestos o
comunicación no verbal para responder a preguntas.
 No permitir que siempre sean otros los que hablen por el niño ya que, si bien es mejor que hable a través de otras personas en
las que confía, a que no lo haga, esto puede convertirse en una dinámica recurrente y su “ayudante” empezar a responder sin oírlo.
 espacio donde no se sienta el centro de atención , al principio, para darle comodidad.
Ubicar al niño en el aula en un
 Continuar con normalidad las actividades y no darle mayor importancia al asunto, si al hacerle una pregunta al menor este no
contesta.
 Emplear actividades como el teatro para que el alumno pueda ver cómo otros niños interactúan y que de forma progresiva este pueda expresar
palabras que no sean suyas sino que sean parte de un guión, lo que le generará menos ansiedad y presión.
 Grabar en audio o video a una persona con la que el menor no pueda hablar , como por ejemplo
un profesor, y que este le haga preguntas al niño, el cual deberá responder verbalmente a las cuestiones que le plantee el profesor. Con esto se
disminuyen los niveles de ansiedad y se va dispersando los temores ante reacciones negativas.
 Usar la terapia cognitivo conductual para reestructurar los pensamientos y creencias de los niños y conseguir un cambio en su
comportamiento.
 Usar métodos de entrenamiento en habilidades sociales que les ayuden a abrirse y expresarse mejor con otros niños de su misma
edad.
Pautas para la atención del mutismo selectivo en el aula de infantil
y primaria
Las necesidades educativas especiales de los niños con MS engloban principalmente tres áreas: la
estimulación del habla, potenciar sus competencias sociales y crear un entorno afectivo y seguro que
facilite la distensión en el aula. En base a estas premisas, estas serían las pautas y estrategias que
el educador puede llevar a cabo a la hora de trabajar con este tipo de alumnado:

Fomentar una relación positiva-afectiva

El profesor no debe presionar al alumno para que hable, pero puede ir ganando cierta complicidad
con él apremiando sus esfuerzos y reforzando cualquier intento de comunicación por parte del
niño, aunque sea gestual.

Programar trabajos de equipo

Una posibilidad es la de plantear trabajos de equipo reducidos y guiarlo en la participación de la


actividad. Es aconsejable que con anterioridad el maestro enseñe pautas sencillas al niño para
que interactúe con el grupo: cómo pedir que le dejen dibujar, le presten las pinturas, juguetes…

Organizar actividades lúdicas

Organizar actividades lúdicas que favorezcan la interacción y el contacto físico con el resto de sus
compañeros, siempre bajo la supervisión del maestro para evitar situaciones que pudieran
originar ansiedad en el niño con MS. Son recomendables los juegos de motricidad, de
representación de sonidos inarticulados y articulados o montar pequeñas obras de teatro con
marionetas.
Emparejar

Juntar al niño con otro con el tenga más confianza y afinidad es una buena forma de ayudarle a que
mejore su inhibición y que se incrementen las posibilidades de que empiece a hablar.

Tomar en cuenta sus áreas de interés

Es más fácil que el niño pueda superar sus problemas si se aborda desde sus áreas de interés, ya
que se sentirá más motivado.

Asignar responsabilidades

Encargar al alumno pequeñas responsabilidades que impliquen interaccionar con el grupo y con
otros adultos: llevar un cuento al tutor de otro grupo, repartir los materiales entre sus compañeros,
dirigir la fila… En los primeros encargos, el niño puede ir acompañado por el profesor o uno de
sus compañeros con el fin de que se sienta más seguro. Con el tiempo, se le anima a que se ocupe
de estas responsabilidades él solo.

Para que el programa de intervención educativa sea efectivo es necesario incidir en la importancia
del trabajo colaborativo entre el maestro, los profesionales de apoyo en contacto con el niño
(psicólogo, pedagogo…) y la familia. Las entrevistas con los padres son un buen momento para
indicarles cómo estimular su lenguaje. Por ejemplo: animándoles a que organicen reuniones en casa
con otros niños, le apunten a actividades deportivas o culturales en grupo, le den autonomía,
confianza, y que eviten presionar o reprender al pequeño para que hable.

En resumen: cuando un alumno sufre mutismo selectivo en el aula, no está disfrutando de las
mismas experiencias de aprendizaje que el resto. No es feliz en el colegio. La escuela infantil es el
entorno social idóneo para que estos niños con mutismo selectivo superen sus dificultades
comunicativas y adquieran las habilidades sociales que le permitan su adaptación al colegio y al
resto de contextos sociales. Igual de relevante es contar en el centro educativo con un equipo
docente formado en educación especial para su detección precoz e intervención en las
necesidades educativas especiales de este alumnado.

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