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Ensayo Sobre Las Trabajadoras Sexuales en Colombia

Los analisis y tesis que se han hecho al rededor de los temas sobre la prostitución en Colombia, son muchos, sin embargo analizarlos en la normativa Colombiana se ha vuelto un desafio.
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Ensayo Sobre Las Trabajadoras Sexuales en Colombia

Los analisis y tesis que se han hecho al rededor de los temas sobre la prostitución en Colombia, son muchos, sin embargo analizarlos en la normativa Colombiana se ha vuelto un desafio.
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1

ANÁLISIS DE LAS GARANTIAS QUE OTORGA EL ESTADO COLOMBIANO A LOS

TRABAJADORES SEXUALES

Autor(a)

Geraldine Arzayús Henao 1

Introducción

El trabajo sexual es una de esos temas controversiales en cualquier sociedad, que abarca

consideraciones éticas, morales, religiosas, jurídicas, y hasta políticas. Lo cierto es que en el

ordenamiento jurídico colombiano a través de pronunciamientos de la Honorable Corte

Constitucional se iniciado el debate jurídico frente al reconocimiento del trabajo sexual como

una actividad legal. El Estado una vez reconoce derechos debe garantizarlos, es por esto, que este

ensayo busca exponer si existen o no garantías por parte del Estado Colombiano para el ejercicio

de la prostitución como trabajo.

El núcleo de este escrito se centra en el análisis jurídico de la Sentencia T-629 de 2010

efectuada por la Corte Constitucional en donde se aborda el reconocimiento de derechos a la

población que ejerce el trabajo sexual. En síntesis, se quiere evidenciar si los derechos otorgados

a los trabajadores sexuales se ven materializados tanto jurídica como socialmente.

Así pues, siguiendo lo dicho por (Tirado, 2011) “las implicaciones del trabajo sexual en

el plano legal han tenido históricamente entre sus contradictores y seguidores debates

1
Diplomado de perfeccionamiento “fundamentos del debido proceso en el sistema jurídico colombiano”. Escuela de Derecho.
Universidad del Sinú - seccional Cartagena. Teléfono: 3104518352, correo electrónico: Geralarzah@[Link]
2

representados en diversas corrientes jurídicas; tema que no resulta fácil de abordar teniendo en

cuenta sus aproximaciones al plano de la moral, sumado a los borrosos límites con la

ilegalidad.”

El Estado como institución tiene un rol determinante en las implicaciones que se ponen

sobre la mesa al tratar el fenómeno social de la prostitución no solo en un contexto nacional, sino

en un momento donde las leyes evolucionan de acuerdo con un panorama internacional

planteando no pocos dilemas frente al fenómeno que se desborda de los límites territoriales,

siendo el caso de la sentencia T-629 de 2010 que abre la discusión en Colombia respecto al

reconocimiento de la actividad de la prostitución como trabajo y sus implicaciones en las

dimensiones económica y social.

Palabras Claves: Trabajo sexual, prostitución, garantías, Corte Constitucional.

Cuestiones previas

Para poder abordar el tema de trabajo sexual, debemos dejar claro el concepto de

prostitución, más allá de que sea una acepción altamente manejada por la sociedad y por la

comunidad académica. Sostiene (Romi, 2006) que etimológicamente, prostitución viene del latín

prostitutio onis, de prostituere, exponer en público, poner en venta. Son las relaciones sexuales

que mantiene una persona a cambio de dinero. En los últimos tiempos se hace referencia a la

prostitución como Trabajo Sexual.


3

Expresa el mismo (Romi, 2006) que: “para que exista prostitución se requiere las

siguientes condiciones:1) Que haya relaciones sexuales, heterosexuales u homosexuales. La

creencia habitual es considerar que sólo puede hablarse de prostitución cuando una mujer

ejerce su comercio sexual con varones. Sin embargo, no debe excluirse el caso de la

homosexualidad, en vista de que existe desde hace tiempo una verdadera profesionalización de

este tipo, sobre todo en las grandes ciudades.

2) Que el acto se realice por una remuneración; no se debe tener en cuenta sólo el pago en

dinero, sino también el que se hace por cualquier otro medio que implique una recompensa

traducida en ventajas materiales;

3) Que los actos sexuales sean frecuentes o habituales con las características mencionadas.

4) Que exista pluralidad de personas con las cuales el acto sexual lucrativo se realiza.”

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la prostitución o Trabajo

Sexual como toda actividad en la que una persona intercambia servicios sexuales a cambio de

dinero o cualquier otro bien. De manera tal que la prostitución o Trabajo Sexual es una actividad

que exige como condiciones: a) Una entrega sexo corporal como contraprestación lucrosa

(tarifa), b) Sin selección previa del cliente, ni interés erótico o amoroso personal, c) Dicha

actividad admite prostitutas y prostitutos.

Siguiendo a (Romi, 2006) también podemos esbozar, las distintas vertientes o sistemas

que asumen diferentes países sobre el trabajo sexual, existiendo así los siguientes: 1) Sistema

Reglamentarista, bajo este sistema el Estado asume el control de la actividad. Delimita los

espacios públicos y privados, sus horarios y características. Identifica y registra la oferta, a través
4

de licencias o de credenciales, y a partir del reconocimiento del riesgo de contagio de infecciones

de transmisión sexual. Ejerce un sistema de control médico obligatorio, estableciendo los

mecanismos de supervisión, además de identificar los lugares clandestinos de comercio sexual.

2) Sistema Prohibicionista, la represión penal es la característica principal que define a

este sistema. Los países que lo practican tienen como política el tomar acciones policíacas ante

cualquier oferta sexual, pública o privada que implique una retribución monetaria. Se pretende

eliminar tanto la reglamentación como el ejercicio de la prostitución. Para el Estado, en este

sistema, la persona que practica el trabajo sexual es un delincuente y deberá responder ante la

justicia por su conducta o en el mejor de los casos se le enviará a un establecimiento de

reeducación o de reincorporación social hasta que se logre el objetivo de eliminar el trabajo

sexual. Los bienes jurídicos tutelados son la moral pública y las buenas costumbres, argumento

que deja de lado el libre acuerdo de personas que no afectan a terceros persiguiendo, incluso, los

servicios que se otorgan en lugares privados.

3) Sistema Abolicionista, actualmente, el sistema abolicionista predomina en el escenario

internacional. Se fundamenta en la consideración de que toda prostitución es una explotación del

cuerpo del ser humano, y que la reglamentación de la actividad sólo consigue perpetuar esta

injusticia. El trabajo sexual no es considerado como delincuente, sino más bien como víctima del

tráfico humano, sujeto a rehabilitación, incluso contra su voluntad.

Derecho Comparado
5

En materia de Derecho Comparado numerosos países han venido desarrollando

pronunciamientos y disposiciones en su ordenamiento interno con el fin de responder a los

debates que plantea esta materia. Teniendo en cuenta los sitemas antes descritos, sostiene

(Tirado, 2011) que “analizando los diferentes aspectos de cada uno de los modelos normativos,

se puede establecer que: (i) Estados Unidos (a excepción de Nevada y algunos otros) son de

tendencia prohibicionista; (ii) son abolicionistas Inglaterra, Italia y Francia; (iii) Alemania,

Holanda y Nueva Zelanda conceptualizan el modelo normativo reglamentarista”.

En España, el Código Penal contempla una regulación que persigue el proxenetismo y la

prostitución infantil o con discapacitados. Sin embargo, por su diseño de gobierno han sido las

comunidades autonómicas internas y los entes territoriales los que han ido más a fondo sobre el

asunto. En este sentido, Bilbao, Cataluña, Valencia, las Islas Baleares, Tarragona y Madrid han

encaminado su regulación a continuar con las restricciones de carácter nacional, y a limitar la

actividad de forma locativa, permitiendo su desarrolla en espacios particularmente determinados.

En Holanda se organizan los prostíbulos en los denominados distritos rojos, sin embargo,

se está en la búsqueda continua de transformar estos espacios, especialmente en la lucha contra el

proxenetismo y la prostitución de menores. Por el contrario, en Suecia la lógica es abolicionista,

por considerar a la prostitución una situación de explotación, así también funciona en el Reino

Unido, donde únicamente se acepta la prostitución individual y voluntaria, sin terceros, o

proxenetas.

En la (Sentencia T-629, 2010) se expresa que, por el contrario, Bélgica, Grecia,

Dinamarca, Alemania, Austria, Australia y Finlandia, consideran legal la actividad de la

prostitución. Algunos, como Bélgica y Australia, tienen regulados los lugares dispuestos para
6

estas actividades y limitan el ejercicio callejero por motivos de orden público y seguridad. Otro,

como Finlandia, van camino a la abolición a través de la penalización de quien solicita el

servicio, con el fin de prevenir el tráfico de personas y las actividades ilegales que son cercanas a

la prostitución.

México, por ejemplo, ha venido instaurando distritos y zonas de tolerancia donde se

permite el ejercicio de la prostitución. (Sentencia T-629, 2010) Sin embargo, se han enfrentado a

retos que son bastante comunes en esta clase de espacios, tales como problemas de salubridad,

proxenetismo y seguridad en general. Asimismo, han existido inconvenientes con que los sitios

donde se practica la prostitución se ubiquen principalmente en zonas turísticas y los bordes de las

ciudades, generando quejas y enfrentamientos.

En Argentina se vive una situación similar, ya que en Buenos Aires se ha desatado un

conflicto entre los actores involucrados en un conflicto por el buen o mal uso del espacio

público, discusión que trasciende para convertirse en un debate sobre quien merece vivir y

trabajar en la ciudad. (Sentencia T-629, 2010) Frente a esto, las autoridades han intentado

sancionar, ignorar y regular la situación, sin obtener mayores resultados, por encontrarse en

medio de intereses de residentes, comerciantes y trabajadores sexuales. Este conflicto escaló a tal

punto, que la justicia bonaerense se pronunció en 2012 en el marco de un recurso de amparo, a

través de la Sala Primera de Cámara en lo Contencioso Administrativo y Tributario, en el que

expuso que las denominadas zonas rojas debían mantenerse alejadas de residencia, templos

religiosos y centros educativos.


7

Análisis jurídico de las garantías que otorga el estado colombiano a los trabajadores

sexuales

Habiendo dejado claro lo anterior, podemos iniciar el análisis jurídico de el estado actual

del trabajo sexual en nuestro ordenamiento. Sea lo primero señalar que el trabajo sexual es una

actividad lícita en el Estado colombiano, toda vez que no se infrinjan los tipos penales señalados

en los artículos 213 al 219-B de la ley 599 de 2000 (Código Penal). En esos tipos penales se

señalan como ilícitas las conductas de inducción a la prostitución, proxenetismo con menor de

edad, constreñimiento a la prostitución, estímulo a la prostitución de menores, la demanda de

explotación sexual comercial de persona menor de 18 años de edad, turismo sexual, entre otras

conductas penalizadas.

A partir de la lectura de esos tipos penales, se puede afirmar que la condición de

voluntariedad, es decir la voluntad libre e inequívoca de una persona mayor de edad de ejercer la

prostitución es lo que en principio define la diferencia entre el trabajo sexual realizado de manera

legal o ilegal. A partir de lo hasta aquí expuesto se procurará abordar el trabajo sexual desde una

óptica de las garantías laborales y de protección de derechos otorgados por el Estado a través de

los fallos de la honorable Corte Constitucional.

El tipo penal que tradicionalmente ha marcado la línea en que la prostitución se torna

ilícita, es el de inducción a la prostitución, el cual según su consagración normativa en el Código

Penal, reza lo siguiente: “el que con ánimo de lucrarse o para satisfacer los deseos de otro,

induzca al comercio carnal o a la prostitución a otra persona, incurrirá en prisión de diez (10) a

veintidós (22) años y multa de sesenta y seis (66) a setecientos cincuenta (750) salarios mínimos

legales mensuales vigentes”. (Ley 599, 2000)


8

Sentencia T-629 de 2010

Desde esta icónica sentencia, en Colombia se empezó a hablar, al menos en un rango

jurídico, de la prostitución como un trabajo, puesto que en dicha providencia se da el

reconocimiento de derechos laborales a trabajadoras sexuales, y resulta icónica por el hecho que

la prostitución históricamente ha tenido una desprotección plena por parte del Estado que ha

optado por ignorar tal problemática social.

En la Sentencia T- 629, la Corte Constitucional concedió el amparo de los derechos

fundamentales: a la igualdad de trato ante la ley, a la no discriminación, al trabajo, la seguridad

social, la dignidad, la protección de la mujer en estado de embarazo, el derecho del que está por

nacer, el fuero materno y el mínimo vital, a una mujer que ingresó a laborar como prostituta en

un bar.

Tal y como lo señalan (Delgado & Valdivieso, 2011) el fallo es considerado un hito

dentro de las sentencias del derecho del trabajo colombiano; puesto que para los autores

“difícilmente hay pronunciamientos sobre situaciones que se salgan del contexto empresarial

clásico ya que el trabajo de una persona que se dedica a la prostitución suele estar rodeado por

condiciones de marginalidad social y desprotección estatal, en la mayoría de los casos. La

innovación de la sentencia y el enfoque del magistrado son fundamentales, porque se rescata del

olvido, en que normalmente tienen los fallos y la ley, a este grupo de trabajadores y muestra una

realidad incómoda ante la opinión pública”.

En aquella oportunidad expresó la Corte, que una de las expresiones de la cláusula de

igualdad es la protección de grupos, tradicionalmente discriminados o marginados, lo que debe


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generar la intervención estatal; Para la Corte resulta absurdo que la protección legal sea la

desprotección y que se mantenga un discurso de igualdad sin el reconocimiento de derechos.

En la sentencia T-629 de 2010 se abordó el problema jurídico de si una persona que se

dedica a la prostitución, en particular cuando se encuentra embarazada, tiene la misma

protección constitucional que otro tipo de trabajadoras para efectos de su estabilidad laboral,

derechos a la seguridad social y, en definitiva, salvaguarda del mínimo vital. Así como el antiguo

argumento de que el reclamo de derechos laborales derivados de la prestación de servicios

sexuales por cuenta ajena, no es siquiera admisible ni por tanto debe ser garantizado, en razón de

la discriminación negativa que opera por causa de su objeto ilícito, en tanto contrario al orden

público y las buenas costumbres.

En la providencia en mención, manifestó la Corte la licitud de la prostitución en la

medida que se ejerza de una forma libre y se obtenga lucro por ello; sostuvo la Corte que: “los

estados deben procurar que existan medidas asistencialistas de higiene y desarrollo social, así

como el cumplimiento de reglamentación de índole policiva. El derecho no prohíbe la existencia

de zonas en las que se ejerza la prostitución, delimita áreas específicas para su ejercicio y al

mismo tiempo debe luchar por ayudar y rehabilitar a quienes trabajan en este oficio. Por tanto,

no es coherente que, como actividad, la sociedad la reglamente y reciba la tributación que esta

genera, y por otra condene al ostracismo a quienes se dedican a su ejercicio”. (Sentencia T-629,

2010)

Así las cosas, el fallo en cuestión, reconoció derechos de carácter laboral a una

trabajadora sexual que es despedida del bar en que trabajaba en estado de gravidez. La Corte

consideró que se encontraban plenamente acreditados los elementos del contrato realidad:
10

remuneración, actividad personal y subordinación, por ende, el empleador debía pagar la

indemnización por despido injusto además de la licencia de maternidad.

Como argumento de la decisión antes descrita, declaró la Corte lo siguiente:

“es del caso concluir que, a falta de regulación concreta, y de la mano de la construcción

normativa que ordena la prostitución en Colombia, en la medida en que se hayan desempeñado

las mencionadas labores y en ese tanto el ejercicio de la prostitución se desenvuelva bajo la

modalidad del “contrato realidad”, esta situación merecerá, como ocurriría con cualquier otro

sujeto en condiciones similares, la más decidida protección por parte del Derecho para que sean

cubiertas todas las obligaciones no pagadas por el empleador durante el tiempo en que hubiese

tenido lugar la relación de trabajo. Empero, por la especificidad de la prestación, porque en

muchos aspectos el trabajo sexual roza con la dignidad, así como se admite la existencia de una

subordinación precaria por parte del empleador, también se reconoce precario el derecho del

trabajador a la estabilidad laboral y a ser restituido a su trabajo en caso de despido injusto. De

este modo, estima la Sala, se resuelve la tensión existente entre derechos y bienes jurídicos que

la prostitución conecta, de este modo se protege sin discriminaciones ex ante al trabajador

sexual. Por un lado, una decisión que, aunque no resulte graciosa a los criterios de moralidad

preexistentes, evita dejar en el abandono ilegítimo a las y los trabajadores sexuales como sujetos

en condiciones de vulnerabilidad manifiesta, merecedores de especial protección. Pero por otro,

una restricción de las garantías del trabajo, con lo que se procura evitar que el Estado, a partir

de la administración de justicia, aliente el ejercicio de un oficio que, según los valores de la

cultura constitucional, no es ni encomiable ni promovible”. (Sentencia T-629, 2010)


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Desidia del legislador

Haciendo un pequeño barrido de la actividad legislativa del Congreso de la República

frente al trabajo sexual, tenemos que, en el ejercicio legislativo de regulación de la actividad, se

destacan dos momentos; uno, que corresponde a la iniciativa elevada en 2013 mediante el

proyecto de Ley 079 para reglamentar el trabajo sexual en el país que finalmente no fue

aprobada, y la presentada en 2017 a través del proyecto de ley 065, por medio de la cual se

pretendían establecer medidas de protección, víctimas de proxenetismo y trata de personas.

A través del Proyecto de Ley 79 de 2013 del Senado de la República, a título de ley

ordinaria se intentó regular el trabajo sexual, dicho proyecto de norma buscó establecer un trato

digno a las personas que ejercen el trabajo sexual, de igual modo quiso fijar medidas afirmativas

a su favor para garantizar la dignidad de las personas que ejercen la prostitución no forzada, a

partir del reconocimiento de sus derechos como sujetos de especial protección constitucional.

Lastimosamente, el proyecto de ley en mención fue archivado por tránsito de legislatura.

Por su parte, el Proyecto de Ley 065 de 2017, procuraba establecer medidas de protección

a las personas que se encuentren en situación de prostitución, víctimas de proxenetismo y trata de

personas, en aquel momento se deseó instituir sanciones económicas a las personas que pagan

por sexo, así como generar mecanismos de protección y medidas alternativas a las personas que

se encuentran en situación de prostitución.

Estos dos intentos de regular el trabajo sexual, aunque contrapuestos en el fondo de sus

objetos, son los únicos que se han tramitado en el Congreso de la República desde la expedición
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de la Sentencia T-629 de 2010, lo cual da muestra del desinterés del legislador colombiano por

regular la materia.

Consideraciones del autor

Teniendo en cuenta lo hasta aquí expuesto, es claro que no existe regulación alguna en

materia laboral ni de seguridad social que consagre derechos y garantías a favor de las y los

trabajadores sexuales, grupo social históricamente discriminado y desprotegido socialmente,

debido a la falta de legislación se presume que no operan las garantías en materia de jubilación,

salud, seguro de desempleo. Salvo excepcionalmente en casos muy puntuales donde mediante el

uso de la acción de tutela se logre acceder a dichas garantías.

Para esta autora, se debe destacar lo logrado por la Corte Constitucional con la Sentencia

T-629 de 2010, a través de la cual rompió la concepción tradicional de la sociedad colombiana

que por décadas se ha discriminado y señalado a quienes por una u otra razón escogen el trabajo

sexual como su oficio, personas segregadas que a través de la venta de su cuerpo tratan de

conseguir lo necesario para su subsistencia y de su familia.

Como explica (Borbón, 2017) la Corte, a través de su pronunciamiento, pone fin a tal

práctica, reconociendo derechos de carácter laboral luego de un minucioso análisis de los

derechos fundamentales de que son titulares estas personas que por su situación social, familiar,

económica han tenido que ejercer la prostitución como medio de subsistencia, otorgando total

respeto a quienes eligen dicha actividad como opción de vida, no sin antes exhortar a las

autoridades Estatales, sobre la necesidad de establecer y poner en marcha los mecanismos

necesarios para la protección efectiva de los derechos de las personas que ejercen la prostitución,
13

al igual que el respeto y trato igualitario en relación a los derechos laborales y a las garantías de

que ellas son titulares.

Se podría afirmar que la Corte con la protección de derechos laborales para los

trabajadores sexuales, esta garantizando otros derechos de carácter fundamental, como lo son la

autodeterminación sexual, el libre desarrollo de la personalidad, la libertad de escoger profesión

u oficio, el derecho a la igualdad. Derechos que necesitan materializarse en una legislación

acorde a los parámetros de nuestro Estado Social de Derecho, y que respete las garantías

otorgadas por el máximo tribunal constitucional.

Por otra parte, considera esta autora, que como ciudadanos, debemos exigir a nuestros

gobernantes y al Congreso de la República una verdadera inclusión social para quienes ejercen el

trabajo sexual, dado el trasfondo de reconocimiento de derechos sobre el que se ha insistido a lo

largo de este ensayo, en nuestra consideración esa inclusión se puede lograr mediante la

expedición de una ley y su respectiva reglamentación, donde se reconozca taxativamente que las

y los trabajadores sexuales son también parte de un Estado Social de Derecho, y en este sentido

sus derechos son irrenunciables e inalienables, lo que implica que el Estado debe en todo

momento amparar tales derechos.

Conclusiones

La prostitución es una práctica social que se ha venido presentando desde tiempos

inmemoriales como forma de expresar la libertad corporal de la que dispone la persona, tanto en

la actividad económica que genera beneficios al individuo en una sociedad, respecto de los
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recursos necesarios para subsistir de forma individual o en forma colectiva. El problema es

cuando surgen prácticas que tiendan a menoscabar la autonomía de la voluntad e independencia

del sujeto obligado a realizar algún tipo de trabajo sexual, como en el caso de la persona que

obliga a otra para que realice prácticas sexuales con el ánimo de lucro.

La sentencia T-629 de 2010 objeto de estudio del presente ensayo tiene un alcance

normativo suficiente para establecer la protección de derechos laborales y de seguridad social a

las trabajadoras sexuales que desempeñen su oficio u ocupación en los términos de la vigencia o

presencia de una relación laboral entre el o la trabajadora sexual y el dueño del establecimiento

de comercio que ofrece servicios sexuales y para ello contrata personal. Si bien es una sentencia

de tutela con efectos inter partes logra esclarecer un poco el panorama de los derechos de las

trabajadoras sexuales en determinadas condiciones y da vía para la interpretación de la

normatividad constitucional y laboral para la protección a esta población discriminada y en

situación de desigualdad.

En este sentido, se establece entonces que el trabajo sexual legalmente ejercido, es una

actividad que se encuentra garantizada pero de manera muy incipiente por nuestro ordenamiento

jurídico, el trabajo sexual pese al pronunciamiento constitucional aún se encuentra de cierto

modo desprotegido en relación a otros derechos otorgados por vía de jurisprudencia

constitucional; por lo que, el reconocimiento de derechos de estas personas, debe pasar por

acciones inmediatas de garantía de derechos laborales, y ya en un mediano plazo, por el diseño

de una legislación y regulación que garanticen su inclusión social, laboral, económica, etc.
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Referencias

Borbón, S. D. (2017). Tratamiento normativo y jurisprudencial del trabajo sexual en Colombia

frente al condicionante histórico-social de vulneración de derechos. Universidad Católica

de Colombia, 1-24.

Delgado, C., & Valdivieso, M. (2011). Sentencia T-629 de 2010 la prostitución y el contrato de

trabajo. Unidad Laboral Legis editores(164).

Ley 599, Diario Oficial No. 44.097 (Congreso de la República 24 de Julio de 2000).

Romi, J. C. (2006). La prostitución: enfoque psiquiátrico, sexológico y médico-legal. Alcmeon,

Revista Argentina de Clínica Neuropsiquiátrica, 13(2), 5-28.

Sentencia T-629, Expediente T-2384611 (Corte Constitucional 13 de Agosto de 2010).

Tirado, M. (2011). El debate entre prosticución y trabajo sexual. Una mirada desde lo

socio-jurídico y la política pública. Revista de Relaciones Internacionales, Estrategia y

Seguridad, 6(1), 127-148.

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