Á NGEL ALEJANDRO RAMÍREZ
LÓ PEZ
Resumen del texto: “Los Padres, el niño y el analista: encuentros y desencuentros.”
Beatriz Janin.
Cuando nos consultan por un niñ o, se abre un abanico de posibilidades… ¿A quién escuchar?. Y no só lo
eso, ¿a quién hace venir, a quién observar, a quien hablar?
En cada consulta hay muchos sufrimientos en juego. Muchas veces, son los Padres los que está n
angustiados o deprimidos, o sintiendo que todo se quiebra.
El trabajo psicoanalítico con los Padres
Tomando los desarrollos freudianos, la necesidad de incluir a los Padres en el aná lisis de un niñ o:
“En tanto extensió n del psiquismo del niñ o, los Padres está n siempre involucrados en el tratamiento de
éste.”
De acuerdo a los tiempos de estructuració n psíquica, podíamos pensar el lugar que otorgá bamos a los
padres en el tratamiento y que no só lo es importante escuchar a la Madre, sino que el Padre también
puede actuar con el niñ o aquello que no puede decir en el aná lisis de su hijo.
Abrirle la puerta los Padres posibilita transformaciones. Para los analistas los Padres suelen aparecer
como el mayor obstá culo en el tratamiento de un niñ o pero también como la garantía de que esté se
desarrolle.
Las primeras entrevistas
Cuando los Padres consultan por un hijo, nos encontramos con un dolor muy intenso, con sensaciones
de pérdida de una imagen de niñ o perfecto y con diversos intentos de reparar, modificar o desmentir el
problema.
La primera cuestió n a tener en cuenta a cuando entrevistamos a los Padres es que no sabemos quiénes
son ni por qué consultan (un desconocido).
Desde la primera entrevista, el escuchar a los Padres como consultantes, implica ubicarlos como con los
que abriremos un espacio.
Las entrevistas abiertas, permiten encuadrar la relació n en un marco psicoanalítico, posibilitando el
trabajo posterior. El relato que los Padres realicen sobre la vida del hijo es clave para pensar las vías
identificadoras. Con los padres, deberemos de evaluar si pueden historizar la vida del niñ o, fantasear
sobre su futuro, a la vez que ubicarlo como ser pasible de modificaciones, logros, avances y como sujeto
que sufre. La escucha debe ser desperjuiciada.
Las entrevistas no tienen como finalidad extraer datos objetivos de la historia del niñ o, sino conocer el
relato que ellos hacen, la construcció n-mito que le transmiten al hijo, lo que dicen y lo que ocultan. Por
ejemplo cuando en su relato insiste el tema de la alimentació n tendremos que ir abriendo preguntas en
relació n a su propia historia de alimentació n, a sus recuerdos, pero también ver con que se asocia en
ellos y que ha representació n del hijo predomina en relació n a la comida.
La repetición en juego
Á NGEL ALEJANDRO RAMÍREZ
LÓ PEZ
La constitució n psíquica se dan en una historia que excede de al niñ o mismo, una historia signada por
otros que a su vez está n sobre determinados.
Hay ciertas leyes que rigen el modo en que los procesos psíquicos de los Padres inciden en los del hijo,
como las que nombra Freud: contagio afectivo, transmisió n del Superyó a super yó , proyecció n en
identificació n.
Los Padres suelen repetir con los hijos el vínculo que tuvieron con sus propios Padres. En algunos casos,
se ponen en juego los ideales del ideal del yo, los proyectos inconclusos.
El modo en que reaparece en los hijos lo desestimado, lo desmentido y lo reprimido de los Padres,
marca diferencias.
Cuando lo que se presentifica en el niñ o es algo del orden de lo desmentido en los padres, esto aparece
como una defensa a ultranza del narcisismo y entonces lo que haces es repetir ciegamente un
mecanismo que lo lleva a actuaciones permanentes.
Los objetos transformables forman el material que se transmite de generació n en generació n; mientras
que los objetos no transformables son como “cosas en sí” que atacan el aparato de pensar y traducir de
los miembros de la familia, permaneciendo como objetos enquistados, inertes.
Las identificaciones
A veces, los padres consultan por un niñ o con el que se identifican totalmente, identificació n que borra
diferencias y que deja al niñ o sumido en un “ser” sin ser, en tanto só lo puede existir como fotocopia de
alguno de sus progenitores. De este modo el niñ o queda inscripto en una repetició n en la que él carece
de destino propio.
Muchas veces, en las consultas, madre o padre afirman que el niñ o es igual al otro progenitor, cuando
hace referencia a los aspectos rechazados. Pero si todo niñ o se identifica al padre y a la madre en ciertos
rasgos, ¿có mo se puede sentir un niñ o que se siente rechazado por ser una suerte de reflejo de otro? Si
lo que se rechaza de él es aquel aspecto de la madre o el padre al cual se ha identificado, le resultará
difícil entender esa sanció n.
Las entrevistas posteriores
La realidad fundamental para el niñ o es la realidad psíquica de sus padres, es imprescindible trabajar
con esa realidad psíquica para posibilitar transformaciones en el niñ o mismo.
Si bien la autora no cree que sea suficiente en todos los casos el trabajo con los padres, cree que es
necesario que se realicen ciertas modificaciones que quiebren la repetició n en la relació n padres-hijos.
¿Có mo trabajar con los padres? ¿Qué entendemos por trabajar con ellos?
El trabajo con padres implica hacerles repensar su historia, poder encontrar los puntos de repetició n,
ayudarlos a diferenciar su propia historia de la del hijo. La entrevista posibilitará que se abra un espacio
para que el niñ o arme a su vez él su propia historia.
Si pueden conectar su historia con la del niñ o podrá n ir registrando las vías identificatorias y esto abrirá
camino para que le otorgue al niñ o otro espacio, para que lo ubique como semejante.
Á NGEL ALEJANDRO RAMÍREZ
LÓ PEZ
Esto no supone aconsejar, ni dar indicaciones, lo que sería desconocer las determinaciones complejas de
la conducta humana.
Transferencias múltiples
Transferencias y contratransferencias mú ltiples… El niñ o juagará con nosotros acercamientos y
distancias. Cada uno de sus padres pondrá en juego sus propias y viejas historias en su repetició n con el
analista. Seremos ubicados como padres de ellos mismos, como atacantes externos, como modelos,
como jueces y por momentos como el hijo. Repetirá n con nosotros los deseos e ideales que juegan con
su hijo. Y esta repetició n nos posibilitará n ir desanudando, en el aquí y ahora de la transferencia, lo que
se pone en juego con el niñ o. Así, podremos ser maltratados, desoídos, temidos o amados. Pero también
nosotros, analistas, actuaremos, sentiremos, recordaremos con cada uno de ellos trozos de nuestra
historia, revivida en la relació n transferencial con ese niñ o, con esa madre, con ese padre.