Paradigmas de la Psicología Experimental
Paradigmas de la Psicología Experimental
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OM
PSICOBIOLOGÍA
EXPERIMENTAL
TEXTOS:
1. Ribes Iñesta (2000): Las
.C
psicologías y los
objetos de
conocimiento.
UNIDAD
1
DD
2. Ribes Iñesta (2019): El
objeto de la psicología
como ciencia.
3. Kandel (2022): Cerebro y
conducta.
LA
¿Puede la psicología
rescatarse a sí misma?
OM
definición misma del objeto (compromiso ontológico) y la selección de propiedades del objeto definido
a fin de estipular los criterios válidos y pertinentes.
Las psicologías, en medida que difieren en su formulación ontológica del objeto de conocimiento, son
distintas total o parcialmente en los criterios epistemológicos de cómo abordarlo.
.C
Este desencuentro de criterios tanto ontológicos como epistemológicos ha provocado que las teorías
generales o particulares no tengan puntos de contacto conceptual, metodológico o empírico (no son
conmensurables o integrables). Por lo tanto las categorías teóricas desarrolladas por las psicologías son
DD
taxonomías, operaciones, medidas y representaciones independientes entre sí. Términos como mente,
conducta, mundo, etc., son homónimos*, y constituye un grave error considerarlos sinónimos entre los
distintos paradigmas.
El mundo, el cuerpo, la mente, el cerebro y la conducta constituyen uno de los referentes de cualquiera
LA
de las psicologías. Todas las teorías psicológicas se ven obligadas a considerar al mundo como marco de
referencia de su objeto de conocimiento. El mundo o la realidad externa se ha concebido en términos de la
física, del sentido común, o, más recientemente, de formas más específicas de existencia de lo “externo”
derivadas de la ecología y las diversas ciencias sociales.
FI
Aquí se significa al mundo como equivalente a toda existencia distinta y adicional al individuo que se toma
como punto de referencia de una concepción psicológica. Se los entenderá (a estos conceptos) usando el
sentido común:
➔ Cuerpo: estructura fisio-biológica de un organismo.
➔ Mente: entidad no extensa espacialmente que cohabita funcionalmente con lo físico y que
* [homónimo] Que o bien se escribe y se pronuncia o bien se pronuncia exactamente igual que otra pero tiene distinto significado y distinta
etimología.
OM
Así surgen la percepción, la memoria, el pensamiento, la imaginación, la atención, la conciencia, y otras
entidades que forman la arquitectura de la mente. Estas guardan una estructura jerárquica en tiempo y
función, y las actividades mentales (percibir, recordar, atender, pensar, etc) se interrelacionan con base
en dicha estructura.
.C
Ya que la mente se identifica sólo como representación del mundo y en la forma de elaboraciones de las
sensaciones, su almacenamiento, su fabricación o reconstrucción, su recuperación como recuerdo y su
clasificación y ordenamiento, se requiere un método y procedimientos en el que la propia mente sea
sujeto y objeto de observación y experimentación: el método es la INTROSPECCIÓN, también puede
DD
incluirse la entrevista clínica (reporte del cliente como relato de su mundo mental).
Para esta psicología los datos pertinentes son aquellos que satisfacen los criterios de precisión o rigor en la
autoobservación de las representaciones consideradas como hechos significativos de la actividad mental. El
reporte verbal es el informe de la observación del individuo sobre sus propias representaciones
LA
mentales.
2° PARADIGMA:
EL MUNDO, LA MENTE Y EL CUERPO.
FI
El fenómeno psicológico aquí consiste en una interacción entre el mundo y la mente a través del cuerpo.
Aunque la mente es independiente del cuerpo como entidad funcional, requiere de la mediación del
cuerpo para interactuar con el mundo. La interacción mente-mundo se da como un reconocimiento del
mundo por la mente, que se expresa mediante las reacciones (o pasiones) y acciones del cuerpo frente al
mundo. El mundo afecta a la mente a través del cuerpo y el cuerpo reacciona ante el mundo de dos
maneras:
1. De forma automática, de carácter física-biológica.
2. De forma intencional y/o racional, auspiciada por las operaciones de la mente.
La mente no es importante como objeto de estudio, sino como entidad interactiva con el cuerpo, el cual
le permite reconocer y conocer el mundo (no construirlo), pero del cual regula, a la vez, las reacciones y
acciones frente a ese mundo.
En este paradigma el método y procedimientos para estudiar los fenómenos mentales requiere del
conocimiento de la estructura funcional del mundo. Las acciones verbales y no verbales del cuerpo son
3° PARADIGMA:
LA MENTE Y LA CONDUCTA.
Aquí la mente y la conducta actúan respecto del mundo, la primera construyendo la imagen o
OM
representación del mundo, y la segunda, “respondiendo” a esa imagen. La conducta constituye un
componente terminal de la operación de la mente. Es una mente que es afectada indirecta o débilmente
por el mundo, pero que tiene un papel activo en su construcción como representación y en la actuación
del individuo frente a él.
El método y el procedimiento para estudiar los fenómenos psicológicos requiere de la explicación
teórica inicial sobre la configuración de las estructuras de la mente y sus funciones. El comportamiento
.C
constituye el dato básico o indicador acerca de la naturaleza de la mente y de la correspondencia de su
estructura y funciones. La conducta se mide bajo condiciones (tareas) que corresponden a los supuestos
sobre la estructura de la mente. La evidencia se puede obtener de dos maneras:
1. Como correlaciones entre comportamientos distintos que reflejan las relaciones
DD
supuestas entre estructuras y funciones de la mente.
2. Otra, en que el comportamiento, como operación sobre el ambiente, refleja directamente
las operaciones que tienen lugar como ocurrencias mentales.
4° PARADIGMA:
FI
EL CEREBRO Y EL MUNDO.
Sustituye a la mente por el cerebro, manteniendo al cuerpo como mediador necesario para algunas de las
relaciones previstas. El cerebro constituye una entidad del cuerpo, pero supraordinada a sus funciones
biológicas y físicas ordinarias. El cerebro es afectado por el mundo y de manera mediada por el cuerpo,
y actúa sobre el cuerpo y sobre el mundo a través del cuerpo. El cuerpo se diferencia en dos estructuras:
el cuerpo como actor y el cerebro como director. El cerebro tiene la atribución de un cuerpo que actúa
sobre el mundo y media parte de los contactos del cerebro con el mundo.
Aquí se presenta la paradoja lógica de que el cuerpo constituye un órgano del cerebro: el individuo es su
cerebro, y el comportamiento es reducido a hechos corporales.
Hay 2 tipos de hechos:
1. Operaciones cerebrales.
2. Acciones del cuerpo: hechos subsidiarios de los hechos neurales (elaborados procesos de
captación, transformación y operación con base en las acciones recibidas del mundo).
Los hechos ocurren en una triple dimensión:
La dimensión fisiológica y química de los hechos constituyen la evidencia más dura en este paradigma.
Los hechos en la dimensión neuropsicológica se consideran las variables de los fenómenos
psicológicos o “mentales”. Los hechos corporales constituyen sólo la confirmación de la operación del
modelo y son evidencia de que las dos dimensiones antecedentes son sustento y explicación del
comportamiento.
OM
Este paradigma concibe al comportamiento como hechos corporales que son epifenómeno
de un agente neural que reemplaza, como homúnculo material, al propio individuo como
coordenada de su hacer y decir.
.C 5° PARADIGMA:
EL CEREBRO, LA MENTE Y EL MUNDO.
DD
Se concibe a los fenómenos psicológicos como un conjunto de relaciones múltiples entre el mundo, el
cerebro y la mente, estos dos contextualizados por el cuerpo, pero sin que el cuerpo asuma una
representación conceptual importante más allá del papel de mediador débil en la reacción y acción ante
LA
el mundo.
La interacción fundamental se da entre el cerebro y la mente: la mente es concebida en el cuerpo (no
como estructura material), sino como una función del cerebro transformada en experiencia. El mundo
actúa sobre el cuerpo y a través de él sobre el cerebro. El cerebro a su vez actúa sobre el mundo de
manera mediada (por el cuerpo o por la mente). La mente sólo es afectada por el cerebro.
FI
Distintas propiedades fácticas de los datos neurales, verbales y de conducta no verbal serán evidencia
significativa para la teoría.
El objeto de conocimiento de este paradigma son las relaciones inferidas a partir de registros
electrofisiológicos y de reportes verbales. El comportamiento y el mundo son factores que carecen de
significación por sí mismos.
6° PARADIGMA:
EL ORGANISMO REACTIVO Y EL MUNDO.
OM
aunque las teorías no representan adecuadamente estas dimensiones en sus categorías.
Aun cuando el paradigma del organismo reactivo y el mundo constituya un rompimiento ontológico
con los paradigmas que postulan a la mente y/o al cerebro como entidades de referencia, pueden
coincidir en algunos de los componentes epistemológicos.
.C 7° PARADIGMA:
EL ORGANISMO ACTIVO Y EL MUNDO.
DD
Comparte con el paradigma anterior la postulación de las mismas dos entidades en relación (organismo
y mundo). Sin embargo, aquí se concibe al organismo como fuente de acciones, al margen de las
influencias que el mundo puede ejercer sobre él. Las reacciones del organismo no son hechos
significativos, sino que los hechos relevantes son las acciones del organismo respecto de los objetos y
acontecimientos del mundo: lo importante son los efectos de la acción del organismo sobre el mundo y
LA
los efectos reactivos del mundo sobre el organismo. Entonces, el interés se traslada a las relaciones
construidas por la acción del organismo sobre el mundo.
Los datos de interés teórico son las características de las circunstancias en que se construyen las
interacciones y el tipo de circunstancias que son construidas. Se examinan los cambios en las acciones
del organismo en relación con los cambios en el mundo y sus objetos y acontecimientos.
FI
El método y procedimientos tienen que ver con el arreglo experimental de circunstancias que auspicien y
obliguen directamente la ocurrencia de tipos específicos de interacción entre el organismo activo y el mundo.
Una confusión usual en las teorías surgidas bajo este paradigma es la de identificar las circunstancias de
la interacción con tipos de acción. Ejemplos de este paradigma son las formulaciones de Skinner y Hull
8° PARADIGMA:
EL ORGANISMO EN EL MUNDO.
Plantea el objeto de conocimiento de la psicología como la relación entre dos entidades, molares y
observables, el organismo y el mundo. Pero, aquí no se propone un organismo separado de y
confrontado con el mundo: el organismo está en el mundo del cual forma parte. El organismo está
continuamente en el mundo y sólo es distinguible, no de él, sino en él, como referente de un tipo de
análisis específico de ese mundo: el análisis de los fenómenos psicológicos.
OM
Los hechos psicológicos se definen como fenómenos continuos en tiempo y espacio, como relaciones
entre el organismo y los objetos en su mundo, con base en las condiciones que posibilita un medio, y
en el contexto de la situacionalidad o circunstancia de la relación.
El dato del fenómeno psicológico es siempre un episodio situacionalmente delimitado. Ejemplos: las
propuestas de Kantor, Gibson y Lewin.
.C
DD
LA
FI
El lenguaje es referencial: se habla acerca de algo a alguien. No hay lenguaje en el vacío. El lenguaje es una
OM
práctica colectiva que antecede y sustenta todas las relaciones entre personas. El lenguaje ordinario,
como práctica social cotidiana, abarca todas las esferas en que tienen lugar las relaciones entre
individuos y, en esa medida, puede analizarse o segmentarse en distintos tipos de episodios funcionales, al
margen de las formas “gramaticales” en que se clasifican las expresiones aisladas de su ocurrencia
práctica.
.C
Nos encontramos con ‘expresiones psicológicas’ o términos ‘mentales’: incluyen expresiones en
primera persona, tales como “imagino que…”, “me siento triste”, “pienso que…”, etc. O en tercera persona
(“te veo descorazonado”). Ambos tipos de expresiones, son asimétricas en origen y funcionalidad. Los
términos “mentales” siempre se dan en circunstancias en las que el que habla o escribe se dirige a otra
DD
persona, directa o indirectamente. Este es el sentido del lenguaje referencial. La referencia no es una
descripción o denotación de un objeto, es una relación entre personas respecto de algo, pero esa relación
no consiste en describir ese “algo”, sino en interactuar respecto de ello.
En el caso de los episodios psicológicos se trata de expresiones en las que se incluyen términos como
LA
‘recordar’, ‘olvidar’, ‘reflexionar’, ‘sentir’, ‘ver’, ‘gustar’, ‘razonar’, ‘titubear’, ‘arriesgar’, etc. En los
episodios “psicológicos” en las prácticas del lenguaje ordinario se dice o muestra algo, mediante una
expresión que incluye frases, gestos y movimientos diversos dirigidos a otros, y dicha expresión es el
núcleo de toda práctica referencial. No hay “lenguaje” neutro y conformado solo por fonaciones o
secuencias de palabras “asépticas”. Las palabras carecen de sentido unívoco en el lenguaje ordinario. Su
FI
naturaleza es multívoca. El sentido de cualquier palabra consiste en el “uso” que se hace de y con ella.
Wittgenstein (1953) subrayó que el significado de una palabra es siempre su contexto de ‘uso’, y los
llamados términos ‘mentales’ no son una excepción. Todos poseen distintos usos en el lenguaje
ordinario, y ninguno de ellos tiene un sentido o significado unívocos.
La denotación implica que las palabras corresponden a los objetos y sus propiedades y que, en esa
medida, el lenguaje tiene una función puramente denotativa o descriptiva de la realidad. Es imposible un
lenguaje ideal, porque el lenguaje denotativo sería redundante para otros. Sería un lenguaje en el que se
hablaría de lo presente a otros, duplicando a los propios sentidos de la vista y otros más. Sería un
lenguaje de nombres y descripciones de lo presente a los sentidos.
OM
la individualidad constituye siempre una diferenciación dentro del colectivo, y no su origen.
En el caso del ser humano, la individuación ocurre como resultado de un proceso social no solo mediante
el lenguaje, sino en el lenguaje. Las expresiones “mentales” no son reportes o indicadores de la
ocurrencia de fenómenos psicológicos en el interior de los individuos. Las expresiones “mentales”, en
tanto componentes de episodios en que se relacionan individuos entre sí y con su entorno, constituyen los
práctica social.
.C
fenómenos psicológicos. Lo psicológico se origina y tiene lugar sólo como relación entre individuos en una
La contribución a la configuración moderna del concepto de lo psicológico puede ubicarse en los escritos
de René Descartes sobre el conocimiento. Descartes se propuso fundamentar la validez del método formal
de conocimiento frente a los planteamientos empiristas. Además, fundamentó a través de su aplicación
una ontología de la racionalidad y de los fenómenos psicológicos. En “El discurso del método”, Descartes
FI
examinó dos asuntos de manera vinculada: cómo discernir el conocimiento verdadero y el origen de
dicho conocimiento.
Descartes no canceló que hubiera un conocimiento originado en la experiencia sensible, pero sí cuestionó
que dicho conocimiento fuera fiable. Se trata de fundamentar que el conocimiento ‘verdadero’, siguiendo a
Agustín de Hipona, es un conocimiento por revelación, y que dicha revelación se da al margen de
cualquier atributo que provenga de los sentidos. En ambos casos, las ideas “evidentes por sí mismas”,
como la idea de Dios, se revelan al sujeto cognoscente, ya sea por influjo divino directo o como
abstracciones que no dependen de la experiencia sensorial. El conocimiento verdadero, por
consiguiente, es exclusivo del espíritu y no del cuerpo material, que se alimenta solo de los influjos
provenientes de los sentidos, de la experiencia sensorial.
Descartes establece además la existencia de dos substancias distintas en el ser humano: el cuerpo,
material, y el pensamiento racional, como espíritu. Descartes explicita que las cosas claras y distintivas
que se presentan como verdaderas son aquellas que se presentan desprovistas de sensoriedad, es decir,
aquellas ideas que son innatas, independientes de la experiencia sensorial, y cuya verdad se puede
sustentar en la demostración racional, al margen de cualquier verificación empírica.
El alma o mente, como substancia espiritual, existía como entidad cognoscente. Por esta razón, la mente
o sus equivalentes sólo tienen sentido como consciencia, es decir, como experiencia cognoscente.
Descartes estableció la separación entre acción y sus afecciones como propias del mundo material y de los
cuerpos mecánicos, mientras que el conocimiento y sus acciones, como voluntad racional, eran exclusivas
de la mente como sustancia espiritual.
En el siglo XIX y principios del XX, el concepto de mente se fue adecuando al interés por abordar los
OM
fenómenos de la consciencia desde una perspectiva empírica y experimental, y en dicho proceso surgió la
psicología como proyecto de una nueva disciplina científica: la ciencia de la mente como experiencia
consciente. Tuvieron lugar dos transformaciones importantes en el concepto de mente como experiencia
consciente:
1. Romper el aislamiento de la mente como entidad autosuficiente e independiente de los
accidentes sensibles.
.C
2. Relacionar a la conducta con la mente, como un sistema funcional.
En ambos casos, se reemplazó a la entidad puramente cognoscente del alma cartesiana.
Brentano publicó en 1874 su Psicología desde un punto de vista empírico. Aquí fundó la nueva
DD
fenomenología, que después desarrollaron Husserl y Merleau Ponty. Su gran contribución fue establecer
que toda experiencia consciente es una experiencia relativa a un objeto, pero no una experiencia de un
objeto en tanto tal. El objeto, lo constituye la propia experiencia consciente, experiencia que, a diferencia
de la experiencia cartesiana, no consiste en la consciencia reflejándose a sí misma en un acto de
revelación racional. La experiencia consciente, para Brentano, es siempre la consciencia de un objeto
LA
como experiencia fenoménica, sin importar que dicha experiencia corresponda o no a los atributos de un
objeto particular, real. Es una experiencia consciente relativa a las cosas, y en ese sentido es una
experiencia mental: siempre está referida a un objeto. No es una experiencia vacía de contenido
empírico, reflejo de la abstracción racional.
FI
La mente como conciencia es una experiencia fenoménica del individuo en el mundo. El contenido de la mente
es intencional en la medida en que siempre se relaciona con algún objeto. La intencionalidad no es una
atribución inmanente de la consciencia, sino que se reconoce a partir de su vinculación a un objeto. Sin
objeto, no hay intención, pues no tendría sentido una intencionalidad en el vacío. El objeto, contenido de
la consciencia, procura la direccionalidad que define a todo fenómeno psicológico como intencional, pero
es importante aclarar que en la lógica del lenguaje ordinario la intención no es un acto “adicional” de o
en la consciencia, sino solamente la manera en que se describe socialmente la direccionalidad de un acto
determinado. Para Brentano, esta relación con un objeto se da como la primera y siempre necesaria
experiencia mental: la presentación.
Nuevo planteamiento: la teoría de la evolución planteó la continuidad del hombre como especie respecto
de otras especies animales, en esa medida, supuso la continuidad también de la mente.
OM
La mente dejó de ser exclusiva del hombre, y la introspección resultó ser un método no aplicable al
estudio de la mente animal.
Esto abrió camino a la observación sistemática de los patrones de comportamiento animal, así como a
los primeros estudios experimentales sobre la inteligencia y el razonamiento animales. Para McDougall
.C
la consciencia era un componente inseparable del comportamiento como actividad que caracteriza a los seres
vivos, a diferencia de los seres inertes. Al igual que Brentano, McDougall planteó que estar o ser
consciente era respecto de un objeto, de modo que la primera función de la actividad consciente era la del
DD
conocer a los objetos, que se complementa, como actividad observable, con otras dos funciones, la
afectiva (“sentir” el efecto o atributos del objeto) y la conativa (acción de búsqueda o rechazo del objeto
como movimiento de alguna clase). Estas tres funciones de la consciencia constituían la estructura de la
mente. La mente, por lo tanto, era la organización funcional de la actividad de los seres vivos, como
comportamiento con un propósito o finalidad. La mente dejó de ser una entidad separada de la
LA
actividad, y se volvió parte de ella, parte esencial del ser vivo, pero a diferencia del alma aristotélica (en la
cual se fundamentó McDougall), la mente no tenía existencia en la forma de potencia hecha acto, sino
que se constituyó en la forma de conciencia que acompaña a toda actividad.
estudio de la actividad molar de los organismos superiores. Watson en 1913 propuso el conductismo
como la perspectiva para formular una ciencia de la psicología. Afirmó que la psicología debía estudiar el
comportamiento de los individuos y decía que la consciencia sólo constituía un término del lenguaje
coloquial y no una entidad o proceso distinto del comportamiento. De hecho, planteó que la consciencia
sólo podía entenderse como hábitos lingüísticos y que, fuera del lenguaje, no tenía sentido hablar de
consciencia.
Con el conductismo los fenómenos psicológicos se “externalizaron”, es decir, se identificaron con las
diversas manifestaciones propias del actuar de los individuos, animales o humanos. El comportamiento
siempre estaba relacionado con algún objeto, concebido como “estímulo” y sus efectos antecedentes o
subsecuentes y, por lo mismo, la situacionalidad y el propósito eran dimensiones implícitas o explícitas
del comportamiento.
Lo psicológico se identifica con la actividad del individuo y el comportamiento era intercambio, efecto o
propósito respecto de objetos, donde la cualidad de lo psicológico radica en la actividad y no en la
relación misma con el objeto. Esta perspectiva organocéntrica del comportamiento psicológico tiene
dos inconvenientes:
OM
1) la identificación de la individualidad como dimensión de lo psicológico, en la forma de Yo,
sujeto u organismo,
2) con excepción de Descartes, la relación necesaria del individuo con un objeto, como criterio de
propósito o intencionalidad, y
3) la disposición conativa o la actividad manifiesta, como componentes indispensables para
identificar u observar la ocurrencia de los fenómenos psicológicos (con excepción de Descartes
.C
y Brentano).
(incluido el lenguaje y los sentidos como tipos especiales de respuesta), movimiento que
es emitido o que es inducido por estímulos en el ambiente externo o interno.
Concepción de lo psicológico no centrada y/o localizada en el individuo: Los fenómenos que estudian las
diversas ciencias son fenómenos de la experiencia colectiva compartida y se reconocen, describen,
experimentan, expresan, comunican y transmiten en las prácticas del lenguaje ordinario.
En la práctica del lenguaje ordinario, el sentido de las expresiones es multívoco. El sentido de los
términos y expresiones es siempre episódico, circunstancial y derivado de la práctica social (no
individual). En cambio, en el lenguaje técnico de las ciencias, aunque se sustenta en el lenguaje
ordinario, los términos y algunas expresiones tienen un carácter unívoco. Aunque las ciencias intentan
comprender los fenómenos que forman parte de las prácticas colectivas en el lenguaje ordinario, realizan
La fenomenología de lo psicológico o “mental”, tal como se manifiesta en las prácticas del lenguaje
ordinario, constituye la materia “cruda” tanto de las clasificaciones de la historia natural como de las
prácticas de conocimiento específicas a una psicología científica. Debe resultar obvio, que los términos
OM
y expresiones con sentido psicológico en el lenguaje ordinario, dada su naturaleza multívoca, no pueden
ser identificados como fenómenos genéricos unívocamente y que dichos términos no pueden
constituirse en el lenguaje técnico de la disciplina científica. Su exclusión como lenguaje técnico no
implica la exclusión de la fenomenología de la que forman parte en las prácticas del lenguaje
ordinario.
.C
ALGUNAS IMPLICACIONES DE LA NATURALEZA RELACIONAL DE LO PSICOLÓGICO (p. 11).
La lógica que fundamenta al lenguaje técnico, debe asumir que lo psicológico constituye siempre una
relación en circunstancia, pero que aquello que se relaciona no tiene por sí mismo el carácter de
DD
psicológico. Kantor planteó una lógica de campo para examinar lo psicológico, en la que el individuo y los
objetos constituían un segmento psicológico cuando establecían un contacto o interacción funcional entre
ellos. Este contacto se comprendía con base en distintas funciones lógicas: las relacionales, las
disposicionales y las de posibilitación. Se trata de una lógica de análisis determinista, en términos de la
interdependencia de todos los elementos y factores en el campo, que excluye la linealidad de los análisis
causales. La lógica de campo cancela cualquier identificación de elementos o variables en términos de la
LA
La lógica de campo aporta que la conducta psicológica ocurre como relación entre entidades y que dicha
relación no puede interpretarse con base en la dicotomía interno-externo. La consciencia o cualquier
sucedáneo dejan de ser un problema de conocimiento.
FI
Una primera implicación es la relativa al dominio empírico de la psicología como disciplina científica. El
conocimiento científico fragmenta analíticamente los fenómenos y entidades del conocimiento
ordinario y de su historia natural, de manera que abstrae propiedades comunes entre ellos al margen de
su concreción.
Si nos restringimos a la fenomenología de lo psicológico, este se reduciría al ámbito del ser humano y de
las relaciones de los individuos con otros individuos y objetos bajo ciertas circunstancias. El universo de
lo psicológico sería exclusivamente humano, pues sólo es posible reconocer su fenomenología en las
prácticas del lenguaje ordinario. En la medida en que los conceptos técnicos del modo científico pueden,
y deben, separarse de la fenomenología original que cubre su dominio inicial de análisis, se puede
extender el universo psicológico más allá de dicha fenomenología. El único requerimiento es que dicha
extensión pueda realizarse en los mismos términos en que se analiza el comportamiento psicológico
como contactos funcionales entre un individuo y un objeto.
La extensión de lo psicológico a la conducta animal, se hizo por analogía a partir de los planteamientos
de la teoría de la evolución. Esta extensión del comportamiento psicológico se fundamenta en la
aplicabilidad de las categorías de una lógica de campo al estudio de las interacciones individuales de los
OM
apropiación individual asimétrica.
En la fenomenología constitutiva en las prácticas del lenguaje ordinario, los individuos siempre hacen
algo, hablando de algo con otros individuos respecto de individuos, objetos y acontecimientos
particulares. Cuando esto no es así, es difícil identificar en tal episodio un carácter psicológico. Sin
embargo, es evidente que la individualidad es una dimensión que tiene lugar sólo en dos conjuntos de
sociales.
.C
sistemas de referencia: el relativo a los sistemas biológicos o bioecológicos y el relativo a las formaciones
En el caso del ser humano, sus dimensiones como individuo emergen de su biología y también del
LA
conjunto de prácticas y relaciones convencionales que configuran a una determinada formación social,
en un momento histórico particular. El individuo es aquel que se identifica como tal socialmente, un
individuo que pertenece en uno u otro momento, a distintos conjuntos de relaciones sociales posibles,
pero, en cierta medida, predeterminadas. Se puede afirmar que como entidades que dan sentido a lo
individual, existen solo dos marcos de referencia: los sistemas bioecológicos y los sistemas
FI
Desde esta perspectiva, la psicología carece de entidades propias: la psicología constituiría una ciencia
coextensiva de la bioecología y de la ciencia histórico-social, las que aportarían las entidades sustantivas
a partir de las cuales emerge el comportamiento psicológico. En ausencia de entidades biológicas o sociales
no tendría lugar el comportamiento psicológico. Lo psicológico no constituye un “puente evolutivo” entre
lo biológico y lo social. En realidad, lo psicológico consiste en una doble intersección de lo biológico y de
lo social.
El individuo, desde una perspectiva psicológica, es el locus de la actividad psicológica, ya sea como alma
racional, experiencia consciente, o comportamiento en la forma de movimientos y locuciones. El
individuo psicológico, según la tradición organocéntrica, tiene existencia por sí mismo desde el nacimiento,
y su evolución o desarrollo progresivo consiste en una interacción entre los factores heredados, como
disposiciones o tendencias, y lo que se aprende del ambiente ecológico y social.
Las concepciones tradicionales de lo psicológico han supuesto que lo psicológico tiene lugar como un
continuo desde el nacimiento hasta la muerte. Pero este equívoco se hace manifiesto cuando se evidencia
que los individuos son simplemente resultado de la diferenciación de un colectivo y que, por
consiguiente, no son autónomos de dicho colectivo. El comportamiento biológico es siempre continuo,
desde el nacimiento hasta la muerte. El comportamiento social, en estricto sentido, no es continuo,
OM
aunque podríamos considerarlo así dado el carácter convencional de todos nuestros actos, incluyendo
aquellos que se relacionan con funciones biológicas básicas. En cambio, la conducta psicológica no es
continua en el flujo de vida individual.
Los episodios psicológicos forman parte de un episodio social, sin que ambos sean en algún sentido
‘paralelos’. Los episodios psicológicos siempre se identifican a partir de un individuo y, en esa medida,
.C
constituyen episodios configurados personalmente. Por esta razón, el análisis de los episodios sociales y los
episodios psicológicos no son mutuamente excluyentes.
Surge una nueva ciencia de la mente mediante la aplicación de modernas técnicas de biología celular y
molecular, imágenes cerebrales, teoría y observación clínica al estudio de la cognición, la emoción y el
comportamiento. La ciencia neuronal ha reforzado la idea propuesta por Hipócrates de que el estudio
adecuado de la mente comienza con el estudio del cerebro. La psicología cognitiva y la teoría psicoanalítica
han puesto de relieve la diversidad y complejidad de la experiencia mental humana. Estas disciplinas
pueden enriquecerse con los conocimientos que aporta la ciencia neuronal.
El reto de las ciencias biológicas es comprender la base biológica de la conciencia y los procesos cerebrales
mediante los cuales sentimos, actuamos, aprendemos y recordamos. El reto actual en la unificación dentro de
OM
la biología es la unificación de la psicología (la ciencia de la mente) y la ciencia neural (la ciencia del
cerebro). Este enfoque unificado, en el que la mente y el cuerpo no se consideran entidades separadas, se
basa en la idea de que todo comportamiento es el resultado de la función cerebral.
.C
Hay dos puntos de vista opuestos sobre la relación entre cerebro y comportamiento.
DD
Nuestros puntos de vista sobre las células nerviosas, el cerebro y el comportamiento surgieron de una
síntesis de cinco tradiciones experimentales: anatomía, embriología, fisiología, farmacología y psicología.
Galeno propuso que los nervios transportan el líquido secretado por el cerebro y la médula espinal a la
periferia del cuerpo. Sus ideas dominaron la medicina occidental hasta que el microscopio reveló la
LA
verdadera estructura de las células del tejido nervioso. A finales del siglo XIX, Golgi y Ramón y Cajal
realizaron descripciones detalladas y precisas de las células nerviosas, pero llegaron a dos conclusiones
bastante diferentes sobre el funcionamiento del cerebro.
➔ Golgi desarrolló un método de tinción de neuronas con sales de plata que revelaba toda su
estructura celular al microscopio. Llegó a la conclusión de que las células nerviosas no son
FI
células independientes aisladas unas de otras, sino que actúan juntas en una red continua de
tejido o sincitio.
➔ Utilizando la técnica de Golgi, Ramón y Cajal observó que cada neurona suele tener un
cuerpo celular y dos tipos de procesos: dendritas ramificadas en un extremo y un largo
axón en forma de cable en el otro. Cajal llegó a la conclusión de que el tejido nervioso no es
En 1920, Harrison demostró que las dendritas y los axones crecen a partir del cuerpo celular y lo hacen incluso
cuando cada neurona se aísla de las demás en cultivos de tejidos. También confirmó la sugerencia de Ramón
y Cajal de que la punta del axón da lugar a una expansión, el cono de crecimiento, que conduce al axón en
desarrollo hacia su objetivo, ya sean otras células nerviosas o músculos. Ambos descubrimientos apoyaron
firmemente la doctrina de la neurona. La prueba definitiva de la doctrina de la neurona llegó a mediados
de 1950 con la introducción de la microscopía electrónica. Un estudio de Sanford Palay demostró la
existencia de sinapsis, regiones especializadas de las células nerviosas que permiten la señalización
química o eléctrica entre ellas.
A finales del siglo XIX, Bernard, Ehrlich y Langley demostraron que los fármacos no actúan aleatoriamente
sobre una célula, sino que se unen a receptores discretos situados normalmente en la membrana celular. Esta
idea condujo al descubrimiento de que las células nerviosas pueden comunicarse entre sí por medios
químicos.
OM
En el siglo XVII, Descartes distinguió entre cuerpo y mente. Según este punto de vista dualista, el cerebro
es el mediador de la percepción, los actos motores, la memoria, los apetitos y las pasiones, todo lo que se
puede encontrar en los animales inferiores. Pero la mente no está representada en el cerebro ni en
ninguna otra parte del cuerpo, sino en el alma, una entidad espiritual. Él creía que el alma se comunicaba
con la maquinaria del cerebro a través de la glándula pineal.
.C
La premisa subyacente de la ciencia neuronal es que la mente es un producto del cerebro y de su
actividad neuronal. Con esto no queremos decir que el objetivo de la ciencia neuronal sea explicar la
mente reduciéndola a componentes biológicos, sino dilucidar la biología de la mente.
DD
En 1800, Gall propuso una idea radicalmente nueva del cuerpo y la mente. Defendía que el cerebro es el
órgano de la mente y que todas las funciones mentales están incorporadas en él. Rechazó la idea cartesiana de
que mente y cuerpo son entidades separadas. Además, sostenía que la corteza cerebral no era un órgano
unitario, sino que contenía en su interior muchos órganos especializados, y que determinadas regiones
LA
de la corteza cerebral controlan funciones específicas. Gall enumeró 27 regiones u órganos distintos de la
corteza cerebral; posteriormente se añadieron muchos más. Asignó a la parte frontal del cerebro los
procesos intelectuales, como la capacidad de evaluar la causalidad, calcular y percibir el orden. Las
características instintivas, como el amor romántico (amatividad) y la combatividad, se asignaron a la
parte posterior del cerebro.
FI
La teoría de Gall de la unidad del cuerpo y la mente y su idea de que ciertas funciones estaban
localizadas en regiones cerebrales específicas resultaron ser correctas. Gall creía que las protuberancias
y crestas del cráneo de las personas bien dotadas de facultades cognitivas específicas identificaban los
centros de esas facultades en el cerebro. Supuso que el tamaño de una zona del cerebro estaba
relacionado con la importancia relativa de la facultad mental representada en esa zona. En consecuencia,
el ejercicio de una determinada facultad mental haría crecer la región cerebral correspondiente, y este
crecimiento, a su vez, haría sobresalir el cráneo subyacente.
A finales de 1820, las ideas de Gall fueron sometidas a análisis experimental por Flourens: él llegó a la
conclusión de que determinadas regiones cerebrales no son responsables de comportamientos
específicos, sino que todas las regiones cerebrales, especialmente los hemisferios cerebrales del cerebro
anterior, participan en todas las operaciones mentales. Por lo tanto, la lesión de cualquier zona del
hemisferio cerebral debería afectar a todas las funciones superiores por igual.
La rápida aceptación de esta creencia (visión holística del cerebro) se basó sólo en parte en el trabajo
experimental de Flourens. También representó una reacción cultural contra la visión materialista de que
A mediados del siglo XIX, Broca, Wernicke y Jackson pusieron en tela de juicio la visión holística. Las
primeras pruebas importantes de la localización surgieron de los estudios sobre cómo el cerebro produce
lenguaje.
OM
oblonga, el puente de Varolio, el cerebelo, el mesencéfalo, el diencéfalo
y el cerebro.
Cada una de ellas comprende a su vez distintos grupos de neuronas con
una conectividad y un origen evolutivo distintivos. En la médula, la
protuberancia, el mesencéfalo y el diencéfalo, las neuronas suelen
agruparse en conjuntos distintos denominados núcleos. La superficie
.C
del cerebro y el cerebelo consiste en una gran lámina plegada de
neuronas denominada corteza cerebral y corteza cerebelosa,
respectivamente, donde las neuronas se organizan en capas con patrones estereotipados de conectividad.
El cerebro también contiene una serie de estructuras situadas por debajo de la corteza (subcorticales),
DD
como los ganglios basales y la amígdala.
En cada uno de los hemisferios, la corteza
suprayacente se divide en cuatro lóbulos que reciben
su nombre de los huesos del cráneo que los recubren:
frontal, parietal, occipital y temporal. Los giros y
LA
actúa como mediador de las sensaciones somáticas, formando una imagen corporal y relacionándola con
el espacio extrapersonal; el lóbulo occipital se ocupa de la visión; y el lóbulo temporal procesa la
audición, el reconocimiento de objetos y caras, y el aprendizaje, la memoria y la emoción.
Las primeras pruebas sólidas de la localización de las capacidades cognitivas proceden de estudios sobre trastornos del lenguaje.
Broca fue el primero en identificar zonas específicas del cerebro relacionadas con el lenguaje. Relacionó
las pruebas clínicas de afasia con lesiones cerebrales descubiertas post mortem. Broca fundó la
neuropsicología. En 1861 describió a un paciente que a consecuencia de una apoplejía no podía hablar,
aunque podía entender perfectamente el lenguaje. El paciente podía pronunciar palabras aisladas, silbar
y cantar una melodía sin dificultad, pero no podía hablar gramaticalmente ni crear frases completas, ni
podía expresar ideas por escrito. El examen post mortem del cerebro de este paciente mostró una lesión
en una región posteroinferior del lóbulo frontal izquierdo, ahora denominada área de Broca.
OM
En 1870, Fritsch y Hitzig galvanizaron a la comunidad científica cuando demostraron que los movimientos
característicos de las extremidades de los perros, como extender una pata, podían producirse estimulando
eléctricamente regiones discretas de la circunvolución precentral. Estas regiones se encontraban
invariablemente en la corteza motora contralateral. Así, la mano derecha, la más utilizada para escribir y
realizar movimientos hábiles, está controlada por el hemisferio izquierdo, el mismo que controla el
habla. En la mayoría de las personas el hemisferio izquierdo se considera dominante.
.C
En 1876, Wernicke, describió otro tipo de afasia, un fallo de la comprensión más que del habla: una
disfunción receptiva frente a una expresiva. El paciente de Wernicke podía formar palabras pero no
comprender el lenguaje y producía frases sin sentido, aunque gramaticales. La lesión se producía en la
DD
parte posterior de la corteza cerebral, donde el lóbulo temporal se une al lóbulo parietal.
Wernicke propuso que sólo las funciones mentales más básicas, las relacionadas con actividades
perceptivas y motoras simples, están mediadas en su totalidad por neuronas en áreas locales discretas de
la corteza. Las funciones cognitivas más complejas son el resultado de interconexiones entre varios sitios
LA
Así, postuló que el lenguaje implica programas motores y sensoriales separados, cada uno regido por
FI
regiones distintas del córtex. El programa motor que gobierna los movimientos de la boca para el habla
se encuentra en el área de Broca. Asignó el programa sensorial que rige la percepción de las palabras al
área del lóbulo temporal que había descubierto (área de Wernicke). Esta región está rodeada por el córtex
auditivo y por zonas que ahora se conocen colectivamente como córtex de asociación, que integran las
sensaciones auditivas, visuales y somáticas. Según el modelo de Wernicke, la comunicación entre estos dos
centros del lenguaje se realizaba a través de un gran haz de axones conocido como fascículo arqueado.
Según este modelo, la elaboración neuronal de palabras habladas o escritas abarca áreas sensoriales
separadas del córtex especializadas en información auditiva o visual. Esta información se transmite a
través de áreas de asociación intermedias que extraen características adecuadas para el reconocimiento
de palabras habladas o escritas, al área de Wernicke, donde se reconoce como lenguaje y se asocia con un
significado.
El modelo de Wernicke era exhaustivo y predictivo. Este modelo predijo correctamente un tercer tipo de
afasia, la que resulta de la desconexión. En este tipo de afasia, las zonas receptiva y expresiva del habla
están intactas, pero se destruyen las fibras neuronales que las conectan (fascículo arqueado). Esta afasia
de conducción se caracteriza por frecuentes errores del habla basados en el sonido (parafasias
A principios del siglo XX surgió en Alemania una nueva escuela de localización cortical que distinguía las
áreas funcionales de la corteza basándose en las formas de las células y las variaciones en su disposición
en capas. Utilizando este método citoarquitectónico, Brodmann distinguió 52 áreas anatómica y
funcionalmente distintas en la corteza cerebral humana.
Aún así, a principios del siglo XX las visiones holísticas del cerebro siguieron dominando el pensamiento
experimental y la práctica clínica hasta 1950. Esto se debió en gran medida a varios neurólogos
destacados que defendían la visión holística, como Head, Pavlov y Lashley. El más influyente fue Lashley:
OM
“Las subdivisiones de área carecen en gran parte de sentido anatómico y son engañosas en cuanto a las
presuntas divisiones funcionales del córtex”.
Su escepticismo se vio reforzado por sus estudios sobre los efectos de diversas lesiones cerebrales en la
capacidad de las ratas para aprender a recorrer un laberinto. A partir de estos estudios, Lashley llegó a la
conclusión de que la gravedad de un defecto de aprendizaje dependía del tamaño de la lesión, no de su
.C
localización precisa. Desilusionado, Lashley llegó a la conclusión de que el aprendizaje y otras funciones
mentales superiores no tienen una localización especial en el cerebro y, por tanto, no pueden atribuirse
a conjuntos específicos de neuronas. Reformuló la visión del campo agregado minimizando aún más el
papel de las neuronas individuales, las conexiones neuronales específicas e incluso las regiones
DD
cerebrales específicas en la producción de un comportamiento específico. Según la teoría de Lashley de
acción masiva o acción en masa, es la masa total del cerebro, y no sus componentes regionales, lo que
resulta crucial para una función como la memoria.
Los experimentos de Lashley con ratas han sido reinterpretados: diversos estudios han demostrado que el
LA
A finales de 1930, Adrian, Marshall y Bard descubrieron que tocar diferentes partes del cuerpo de un gato
provocaba actividad eléctrica en distintas regiones de la corteza cerebral. Mediante la palpación
FI
En la comprensión y producción del lenguaje se activan muchas áreas del córtex. Entre ellas se incluyen
las áreas lingüísticas tradicionales, identificadas por Broca, Wernicke y Dejerine, en el hemisferio
izquierdo; sus homólogas en el hemisferio derecho; y regiones recientemente identificadas.
❖ El procesamiento del lenguaje se produce principalmente en el hemisferio izquierdo,
independientemente de las vías que procesan las modalidades sensoriales y motoras
utilizadas en el lenguaje.
❖ La entrada auditiva no es necesaria para la aparición y el funcionamiento de las
capacidades lingüísticas en el hemisferio izquierdo.
❖ El lenguaje hablado es sólo una de las habilidades lingüísticas mediadas por el hemisferio
izquierdo.
Los procesos mentales son el producto de interacciones entre unidades elementales de procesamiento del cerebro.
Tras el descubrimiento por Wernicke de la organización modular del lenguaje en el cerebro, ahora
pensamos que todas las capacidades cognitivas son el resultado de la interacción de muchos
mecanismos de procesamiento distribuidos en varias regiones del cerebro.
Con la convergencia de la psicología cognitiva moderna y la ciencia del cerebro, hemos empezado a
apreciar que las funciones mentales pueden dividirse en subfunciones. Una simple introspección sugiere
OM
que almacenamos cada parte de nuestro conocimiento como una única representación que puede
recuperarse mediante estímulos que estimulen la memoria o incluso sólo con la imaginación.
.C
hemisferios cerebrales, cada uno de los cuales media en su propio sentido de la conciencia. Sperry,
Gazzaniga y Bogen descubrieron que la conciencia no es un proceso unitario mientras estudiaban a
pacientes a los que se había seccionado el cuerpo calloso (el conducto principal que conecta los dos
DD
hemisferios cerebrales) como tratamiento para la epilepsia. Descubrieron que cada hemisferio tenía una
conciencia que funcionaba independientemente de la otra.
Estos descubrimientos han llevado al estudio de la conciencia, que antes era dominio de la filosofía y el
psicoanálisis. Nadie cuestiona la idea de que gran parte del procesamiento de la información no llega a la
conciencia. Cuando la información sensorial, un plan de acción o una idea se hacen conscientes, la
LA
ciencia neuronal trata de explicar los mecanismos que median en esta transición. Aunque todavía no
existe una explicación satisfactoria, algunos neurocientíficos comparan el proceso con un cambio en el
foco de atención, mediado por distintos grupos de neuronas, mientras que otros creen que la conciencia
requiere un cambio cualitativo en la interacción funcional entre áreas muy separadas del cerebro.
FI
La principal razón por la que se ha tardado tanto en comprender qué actividades mentales están
mediadas por qué regiones del cerebro es que nos enfrentamos al enigma más profundo de la biología:
los mecanismos neurales que explican la conciencia y la autoconciencia. Sabemos que sólo somos
conscientes de una pequeña fracción de nuestras deliberaciones mentales, y que los pensamientos que
traspasan la conciencia deben surgir de pasos que el cerebro lleva a cabo de forma inconsciente.
No podemos evitar basarnos en nuestras experiencias conscientes del mundo, el cuerpo y la ideación para
caracterizar la percepción, el comportamiento y la cognición. Así, corremos el riesgo de caracterizar
erróneamente muchos procesos mentales que no traspasan la conciencia.
Para analizar cómo el cerebro da lugar a un proceso mental específico, debemos determinar qué
aspectos del proceso dependen de qué regiones del cerebro y cómo se representa, encamina y transforma
la información relevante.
La práctica profesional debería estar basada en las mejores evidencias científicas. Esta premisa
fundamental debería aplicarse a cualquier ámbito profesional y al campo de la intervención psicosocial.
Los profesionales de este campo deberían decidir qué programa, tratamiento o intervención aplicar en
función de las evidencias alcanzadas en estudios evaluativos empíricos debidamente diseñados e
implementados.
A partir de esto, ha surgido el enfoque de la Práctica Basada en la Evidencia, como una herramienta
OM
dirigida a lograr que los programas, tratamientos e intervenciones que se apliquen en la práctica
profesional rutinaria sean aquéllos que estén basados en las mejores evidencias o pruebas científicas. Para
que éste resulte operativo, se hace preciso disponer de revisiones sistemáticas de los estudios empíricos
que sean capaces de ofrecer una panorámica de cuáles son los programas más eficaces y efectivos para
resolver o prevenir un problema psicosocial.
[Si en la revisión sistemática se aplican métodos estadísticos sobre los resultados de los estudios
.C
empíricos, entonces se denomina meta-análisis.]
Los meta-análisis ofrecen una información crucial que, utilizada adecuadamente por los gestores y
DD
políticos, pueden contribuir a optimizar la práctica profesional.
en la pregunta.
Ejemplo: en el meta-análisis sobre el abuso sexual infantil y adolescente, el objetivo era estimar el grado
de eficacia de los diferentes tratamientos psicológicos que se han puesto a prueba para mejorar el
bienestar y la salud mental de los menores que han sufrido abusos sexuales. Para ello, se definió qué se
FI
entiende por menores, qué son los abusos sexuales a menores, qué diferentes tipos de tratamientos
psicológicos se han aplicado a los menores, etc.
Si existen resultados discrepantes entre los estudios empíricos, entonces el meta-análisis debe examinar
las causas de esa heterogeneidad. Para ello, se debe comprobar si diferentes características de los
estudios, tales como variables relacionadas con los participantes, los tratamientos aplicados, el contexto
de aplicación o la metodología de los estudios, están relacionadas con los resultados de eficacia de los
programas. Estos análisis pueden ir guiados por el planteamiento de hipótesis específicas, si las
investigaciones y teorías previas lo permiten.
Una vez fijados los criterios de selección, debe realizarse una búsqueda de la literatura lo más completa
posible. Para ello, deben combinarse estrategias de búsqueda formales e informales.
➔ Fuentes formales: Consulta de bases de datos electrónicas, como PsycInfo, MedLineo
OM
ERIC, mediante la combinación de palabras clave escogidas concienzudamente.
➔ Fuentes informales: Se pueden consultar libros de actas de congresos, informes técnicos
de organismos públicos o privados, así como contactar con investigadores reconocidos en
el campo y con organismos y entidades para solicitarles estudios no publicados.
.C
Es habitual que los estudios presenten resultados heterogéneos, a pesar de estar investigando todos ellos
el mismo problema. Con objeto de investigar dicha heterogeneidad, se elabora un Manual de
Codificación de las características de los estudios, o variables moderadoras, que pueden estar
DD
relacionadas con la eficacia de los tratamientos.
Tomando como dicho Manual, se confecciona un Protocolo de Registro de las variables moderadoras y
se aplica a los estudios empíricos seleccionados. Dependiendo de la naturaleza y objetivos del
meta-análisis, las características a codificar variarán, pero en un meta-análisis sobre la eficacia de
LA
5. extrínsecas.
Dentro de las variables de tratamiento (1), en el estudio de Sánchez-Meca, cabe mencionar el modelo
teórico de intervención (e.g., conductual, cognitivo-conductual, psicodinámico, humanista, etc.), la
duración e intensidad del programa, si el programa disponía de un manual de aplicación o si la
intervención iba dirigida sólo al menor o si también incluía a los tutores o a la familia.
En las características de los participantes (2) cabe mencionar la edad media de la muestra de menores, la
distribución por género, su distribución étnica, el tipo de agresión sexual sufrida o la relación de la
víctima con el agresor (intra-familiar versus extra-familiar).
Las características contextuales (3) tienen que ver con el lugar y las condiciones en las que se aplicó el
tratamiento: si se aplicó en el hogar, en un centro de menores o en un centro educativo.
Las características metodológicas (4) se refieren al diseño y al procedimiento experimental llevado a cabo
en el estudio. características relevantes como si el estudio incluyó un grupo de control y si, en caso
afirmativo, éste fue activo o inactivo, si se asignaron aleatoriamente los participantes a las condiciones
Las características extrínsecas (5) se refieren a aspectos de los estudios que, en principio, no tienen por
qué afectar a los resultados de eficacia de los estudios, ya que no tienen nada que ver con la aplicación del
método científico, pero se ha demostrado que, en ocasiones, están asociadas a los resultados. Pueden
clasificarse dentro de esta categoría el hecho de que el estudio esté o no publicado, si hay alguna fuente
de financiación (pública o privada) que pueda suponer un conflicto de intereses, la formación de los
investigadores (e.g., psicólogo, educador, pedagogo, etc.) o el género de los investigadores (o del
investigador principal).
Dependiendo de la complejidad estas variables, el proceso de codificación está sujeto a error y, por ello,
OM
se hace preciso realizar un análisis de la fiabilidad de este proceso mediante la codificación por dos, o
más, codificadores independientes de los estudios empíricos, o de una parte representativa de éstos. La
obtención de índices de acuerdo como kappa de Cohen (variables cualitativas) o de la correlación
intra-clase (para las continuas) nos permite valorar el grado de fiabilidad.
.C
La realización de un meta-análisis requiere registrar los resultados numéricos de la eficacia de los
tratamientos. Se hace preciso usar un índice estadístico que sea capaz de poner los resultados de eficacia
de los estudios en las mismas unidades métricas: es el tamaño del efecto, que puede definirse como un
DD
indicador cuantitativo que refleja el grado en que existe el fenómeno que se está investigando. El tamaño
del efecto es un indicador del grado en que el tratamiento ha sido efectivo. Hay diversos índices del
tamaño del efecto, la elección del mismo está condicionada por el tipo de diseño de los estudios y la
naturaleza de las variables implicadas.
LA
En las intervenciones psicosociales, los diseños de investigación más utilizados son aquéllos en los que
los participantes son asignados a dos, o más, condiciones de tratamiento, tales como un grupo tratado vs.
un grupo de control, o bien dos o más grupos tratados con programas alternativos, junto con uno o más
grupos de control. La asignación de los participantes a las condiciones de tratamiento puede ser al azar
(diseños experimentales) o no aleatoria (diseños cuasi-experimentales). Es común que se tomen
FI
Hay que añadir la naturaleza de las variables dependientes medidas en los participantes, de forma que
podemos distinguir entre medidas continuas (ej. puntuaciones en un test de ansiedad, de depresión, de
Si los estudios de un meta-análisis han asignado a los participantes a dos, o más, condiciones de
tratamiento y la variable dependiente es de naturaleza continua, los índices del tamaño del efecto más
apropiados son los que se enmarcan dentro de la familia de índices d. La familia d se define como un
conjunto de índices del tamaño del efecto consistentes en calcular la diferencia entre dos medias (ej.
grupo tratado vs grupo de control) dividida por una estimación de la variabilidad de las puntuaciones
(una desviación típica), con objeto de unificar la métrica de las diferentes variables dependientes
utilizadas en los estudios.
Dentro de la familia d de tamaños del efecto existen varios índices diferentes. El diseño más conocido, y
utilizado, es aquél en el que los participantes son asignados (aleatoriamente o no) a un grupo de
Valores d= 0 significan que las medias de los dos grupos son iguales, por lo que no existe efecto del
tratamiento. Cuanto más se aleje el valor d de 0, mayor será la diferencia entre las medias de los dos
grupos y, en consecuencia, mayor evidencia habrá de un efecto del tratamiento, positivo o negativo.
Un índice d puede interpretarse como una puntuación típica y, como tal, representa la distancia, en
unidades típicas, que separa a las medias de los dos grupos (tratado vs. control). Según Cohen, en el
campo de las Ciencias Sociales en general cabe esperar que valores absolutos del índice d en torno a .20,
.50 y .80 se corresponderían con magnitudes del efecto de tamaño bajo, medio y alto, respectivamente.
Esta propuesta ha sido avalada por los numerosos meta-análisis que se han realizado en Ciencias
Sociales.
OM
No siempre los estudios incluyen grupos de control. Por razones éticas o de otra índole, no es posible
asignar a un grupo de participantes a un grupo de control y mantenerlos durante un cierto tiempo sin
recibir tratamiento. Éste fue el caso de la mayoría de los estudios encontrados en el meta-análisis de
Sánchez Meca: por razones éticas, apenas se dispuso de grupos de control en los estudios, por lo que el índice
d definido en la ecuación no es utilizable. Si no hay un grupo de control pero los estudios incorporan
medidas pretest y postest, entonces es posible aplicar otro índice de la familia d denominado índice de
.C
cambio medio estandarizado, mediante el cual se cuantifica el efecto del tratamiento calculando la
diferencia entre las medias del pretest y el postest, dividida por la desviación típica del pretest.
Al tratarse del cambio del pretest al postest (no hay grupo de comparación), este índice no puede
DD
interpretarse como el resultado de un grupo (tratado) en comparación con otro grupo diferente
(control), sino como el cambio que se produce del pretest al postest en un grupo que recibe un tratamiento.
Puede utilizarse el criterio normativo propuesto por Cohen: el índice d es metodológicamente más débil
que la diferencia media tipificada, d, ya que al no incluir un grupo de control la estimación del efecto
del tratamiento puede sufrir sesgos debidos a fuentes de invalidez, tales como los efectos de la
LA
maduración de los participantes, de la historia o los efectos reactivos a las pruebas de evaluación
aplicadas en dos ocasiones.
En el meta-análisis de Sánchez-Meca, la escasez de grupos de control obligó a proponer como índice del
tamaño del efecto el índice de cambio medio tipificado (dMR), entre las medias del pretest y el postest de
FI
cada grupo de intervención. Pero, dada la diversidad de variables dependientes utilizadas en los
diferentes estudios, hubo que calcular un índice dMR sobre cada una de ellas, para posteriormente poder
hacer meta-análisis separados.
Las principales dificultades que surgen en el cálculo vienen del hecho de que los estudios pueden
proporcionar información estadística muy variada, tales como medias, desviaciones típicas, pruebas T
de diferencias entre medias, niveles p de probabilidad, proporciones, tablas de contingencia, etc. A partir
de la información estadística, el meta-analista tiene que ser capaz de obtener una estimación del
tamaño del efecto. Dada la complejidad de los mismos pueden sufrir errores por parte del meta-analista.
Por ello se recomienda realizar un análisis de la fiabilidad.
OM
Uno de los problemas a los que se enfrenta el meta-análisis, y las revisiones de la investigación en
general, es el sesgo de publicación, según el cual en algunos ámbitos es posible que sólo se publiquen
estudios que han alcanzado resultados estadísticamente significativos, mientras que los estudios con
resultados no significativos no logran alcanzar el estatus de publicación. Si un meta-análisis sólo
contiene estudios publicados, entonces la estimación del efecto medio puede estar sesgada al alza, es
decir, el tamaño del efecto medio puede estar ofreciendo un resultado de eficacia de los tratamientos
.C
superior al que realmente se hubiera obtenido si se hubiera podido disponer de estudios no publicados.
Cuando los tamaños del efecto de los estudios no son homogéneos entre sí, ello se deberá a que los
estudios no son réplicas idénticas el uno del otro, sino que difieren en características importantes, tales
DD
como el tipo de tratamiento o intervención aplicado, su duración, la edad de los participantes, su
distribución por género, las características metodológicas de los diseños utilizados, etc. En
consecuencia, el siguiente paso es analizar el influjo de variables moderadoras que puedan dar cuenta de
la variabilidad de los tamaños del efecto. Se lleva a cabo aplicando análisis de varianza (variable
cualitativa) y análisis de regresión (variable continua). Si el meta-análisis contiene un número
LA
suficientemente elevado de estudios, terminar estos análisis aplicando un modelo de regresión múltiple
que contenga el conjunto de variables moderadoras que expliquen la mayor parte de la variabilidad de los
tamaños del efecto.
Modelo de efectos fijos versus modelo de efectos aleatorios. Los métodos estadísticos ponderados
FI
resultados a una población mayor de estudios a los representados en el propio meta-análisis, entonces el
modelo de efectos aleatorios es el adecuado. Asumir este modelo implica también asumir que los
estudios incluidos en el meta-análisis constituyen una muestra razonablemente representativa de esa
población mayor de estudios realizados en dicho campo de investigación (aprox. 30).
Si el meta-analista pretende generalizar los resultados a una población de estudios idénticos a los
incluidos en el meta-análisis, entonces debe aplicarse el modelo de efectos fijos.
La elección de un modelo u otro tiene también consecuencias en los métodos estadísticos aplicados y en
las estimaciones de los parámetros. En el modelo de efectos aleatorios los procedimientos estadísticos
dan lugar a intervalos de confianza más anchos y a resultados más conservadores en los contrastes de
hipótesis, en comparación con el modelo de efectos fijos.
OM
conjunto de indicadores de la calidad metodológica de los estudios, con objeto de
poder comprobar si los efectos de los estudios pueden estar sujetos a sesgos de
estimación.
c. Explicar el índice del tamaño del efecto utilizado, sobre qué variables dependientes
se ha calculado y si se han incluido cálculos del tamaño del efecto para las medidas
de seguimiento.
d. Explicar el modelo estadístico asumido en los cálculos meta-analíticos (de efectos
.C
fijos vs. aleatorios), una justificación de su elección y que técnicas estadísticas
concretas se han aplicado (ej. intervalos de confianza, pruebas de heterogeneidad,
modelos de regresión, etc.).
DD
3. reto:
a. Debe comenzar con una descripción de las características de los estudios, para lo
cual se presentan tablas de frecuencias en las que se reportan las variables
moderadoras de los estudios.
b. Debe ofrecer una panorámica de los tamaños del efecto obtenidos en los estudios
LA
(forest plot). En dicho gráfico se suele incluir el tamaño del efecto medio obtenido
por el conjunto de estudios, junto con su intervalo de confianza.
c. Para comprobar si el sesgo de publicación puede ser una amenaza contra la validez
del tamaño del efecto medio obtenido, se debe presentar los resultados de algún
análisis del sesgo de publicación.
FI
alcanzados. Éstos se ponen en relación con los estudios y revisiones previas del tema,
discutiéndose las coincidencias y contradicciones. Los meta-análisis sobre la eficacia de
intervenciones en el ámbito psicosocial deben incluir una sección sobre cuáles son las
principales implicaciones clínicas de los resultados de cara a la práctica profesional. El
informe debe finalizar con algunas indicaciones y recomendaciones para la investigación
futura en el campo, tales como la detección de deficiencias metodológicas en los diseños
de los estudios o vacíos en la literatura que deberían solventarse.
INTRODUCCIÓN.
El principio de sabiduría de las masas predice que cuando varios agentes independientes aportan
información a un conjunto, aquello que los agentes aportan de cierto tiende a acumularse, mientras que
los errores tienden a eliminarse. Esta eliminación del error por promediado opera en muchos contextos
distintos y explica, por ejemplo, la eficiencia de los mercados de decisión. Ese mismo principio está en
la base de la principal fuente de información necesaria para construir una Psicología basada en la
evidencia (los meta-análisis y las revisiones sistemáticas).
OM
La correcta operación de este principio requiere que se cumplan varias condiciones:
1. El muestreo de los agentes individuales y de la información que aportan no sea de forma
selectiva.
2. Los errores que cometen cada uno de esos actores sean aleatorios (no tiendan a estar
sistemáticamente desviados en la misma dirección).
3. Los actores y sus juicios sean independientes entre ellos.
.C
Ninguna de esas tres condiciones se cumple actualmente ni en la Psicología científica ni en la Ciencia en
general, por lo que podemos sospechar que ambas están en gran medida fracasando como empresas
acumulativas y autocorrectivas.
DD
LA CRISIS DE LA PSICOLOGÍA CIENTÍFICA Y SUS CAUSAS INMEDIATAS.
La credibilidad de una ciencia depende de la posibilidad de reproducir los efectos reportados en sus
estudios. La replicación metodológica es el éxito en reproducir un efecto exactamente en las mismas
condiciones en las que se describió el efecto original. La replicación conceptual, por el contrario, supone
LA
la reproducción en condiciones distintas a las originales (en otra población, por ejemplo), pero en las
que se supone que opera el mismo proceso psicológico subyacente.
➔ Un fracaso en la replicación conceptual limita el alcance teórico de un resultado y su posible
utilidad práctica, pero no tiene por qué afectar a la veracidad del resultado original.
➔ Un fracaso en una réplica metodológica tampoco es inherentemente dañino; puede indicar
FI
En los últimos años, varios intentos por reproducir efectos que eran centrales en determinados modelos
teóricos han fracasado.
OM
casi exclusiva de resultados positivos obtenidos en condiciones subóptimas y propensas a la distorsión
sistemática, las razones subyacentes tienen que ver con nuestros comportamientos y decisiones como
investigadores.
Lo que perpetúa estos problemas es que los propios científicos carecemos de la formación o del criterio
necesario para juzgar la calidad de nuestros métodos. Los estudios que se han realizado hasta la fecha
.C
sugieren que la potencia estadística de la investigación psicológica es ridículamente baja.
Tendemos a sobreestimar la potencia estadística que se alcanza con los tamaños muestrales y los efectos
más habituales en nuestra disciplina. Todo sugiere que algunos aspectos cruciales de la investigación,
DD
como la selección del tamaño muestral o del procedimiento estadístico a utilizar, no se basan en ningún
proceso analítico preciso, sino en el simple hábito y en intuiciones vagas que no siempre se
corresponden con la realidad.
Sería un error atribuir íntegramente la actual crisis de replicabilidad a la simple ignorancia estadística.
Buena parte de estos problemas tienen lugar porque los investigadores no somos testigos neutrales de la
evidencia, sino observadores interesados. Los científicos somos incapaces de evitar ver patrones donde
sólo hay ruido y azar. Y, aunque los métodos de investigación están diseñados como contramedidas para
anular el efecto de estos sesgos, este objetivo raramente se alcanza.
FI
comenzará a ver patrones en ellos, algunos directamente relacionados con su hipótesis inicial y otros
totalmente ajenos a ella. Con frecuencia las hipótesis experimentales no están completamente definidas
antes de que se recojan los datos, sino que se van formando en la mente del investigador a medida que se
exploran los datos.
Si dicho proceso el investigador se topa con un resultado significativo, aunque no formara parte del plan
de análisis original, no le será difícil tergiversar el curso real de los acontecimientos y convencerse a sí
mismo de que, en realidad, esa hipótesis se había contemplado desde el primer momento.
El hecho de que las hipótesis vayan emergiendo a medida que se exploran los datos, en lugar de ser
formuladas a priori, invita a analizar los datos de tantas formas como sea necesario hasta que se
encuentre un resultado positivo. Las encuestas que se han realizado hasta el momento confirman que
muchos investigadores maquillan los datos con prácticas como, por ejemplo, registrar varias variables
Estas prácticas tienen como consecuencia el incremento en la tasa de falsos positivos. Por supuesto,
cualquiera de estas estrategias constituye mala praxis. Pero, sólo lo es porque en todos los casos supone
recurrir a un plan de análisis que se aleja de la hipótesis inicial del estudio. Si el investigador es capaz de
convencerse a sí mismo de que estas estrategias de análisis se habían contemplado de antemano,
entonces es perfectamente factible llevarlas a cabo sin tener en ningún momento la sensación de
haber actuado mal. El sesgo de retrospección puede jugar un papel clave en este proceso.
Al sesgo de retrospección se añaden al menos otros dos sesgos cognitivos que llevan a cualquier persona
a percibir la realidad de la forma que mejor se acomode a sus creencias: los sesgos de confirmación y de
OM
distorsión de la información.
Además, una vez que una teoría se convierte en dominante dentro de una comunidad de investigadores,
aunque sea sobre la base de una evidencia débil y poco fiable, es probable que cualquier dato discordante
se reinterprete o reevalúe hasta que encaje con la teoría (tal vez con la ayuda de hipótesis auxiliares) o
bien se desestime como irrelevante.
.C
CAUSAS DISTALES: EL SISTEMA DE RECOMPENSAS Y CASTIGOS DE LA PSICOLOGÍA ACADÉMICA.
Una de las características que definen la práctica actual de la ciencia es su carácter competitivo. Dado
DD
que los recursos con los que trabajan los científicos son limitados, con frecuencia se asume que la
competición basada en méritos es una manera adecuada de asignar dichos recursos (ej. los fondos de un
proyecto de investigación). El nivel de competición que impregna la práctica científica también puede
acabar implantando incentivos perversos en el sistema e instalando dinámicas no deseables.
LA
La carrera científica actual tiene sus propias reglas para premiar a los ganadores. Hay tres indicadores
que determinan el éxito profesional de un investigador:
1. el número de publicaciones.
2. el índice de impacto de las revistas donde se ha publicado su investigación.
3. el número de citas recibidas.
FI
Si se plantea la ciencia como una competición no es extraño que los investigadores acaben
seleccionando las mejores estrategias para ganar.
los equipos de investigación opten por escribir artículos más breves y menos elaborados,
en vez de trabajos completos (con múltiples experimentos, mejores controles y muestras
grandes) que aporten evidencias más concluyentes.
2. La presión por publicar conduce a la práctica de la publicación salami, que consiste en la
descomposición de un estudio amplio en partes parcialmente redundantes (misma
muestra, mismas hipótesis, y similar metodología) y su publicación separada en múltiples
revistas, con el objetivo de inflar el cálculo total de trabajos publicados. En consecuencia,
estos resultados crean la falsa impresión de apoyarse unos a otros e inundan la literatura
científica con un caudal muy abultado de evidencia poco relevante, dificultando sacar
conclusiones claras de su revisión.
El uso de estas métricas como indicio de calidad de la investigación introduce artefactos en la práctica
diaria del científico y crea incentivos para la manipulación misma de esos índices.
Dado que las revistas compiten entre sí, su incentivo es a menudo priorizar la publicación de aquellos
resultados en los que se espere una repercusión grande. Muchos de los efectos protagonistas en la
reciente crisis de replicación de la psicología tienen ese ingrediente de resultado sorprendente o
contraintuitivo al gusto del público y los editores de las revistas. Esta preferencia instala otro sesgo de
publicación de facto: no sólo los resultados significativos, sino también los que tienen más potencial
mediático, se publican con mayor facilidad.
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Se introduce, además, un sesgo que penaliza la creatividad y el riesgo: los caminos más transitados en
la ciencia actual son aquellos que conducen a la publicación en revistas de alto impacto y pocos
investigadores jóvenes arriesgarían su carrera hoy para tomar otras rutas más originales.
Este sistema de incentivos basado en métricas imperfectas es también un caldo de cultivo idóneo
para la aparición de las prácticas científicas cuestionables. Una investigación sobre los efectos de la
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competición sobre la conducta de investigadores jóvenes reveló que la presión por destacar en las
métricas los empujaba a las siguientes prácticas problemáticas:
a. Publicación estratégica de resultados, que incluye aspectos como la descomposición de
una única línea de investigación en diversos artículos, parcialmente redundantes entre sí,
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o la publicación selectiva.
b. Tendencia a ocultar, o a no compartir, información relevante sobre las investigaciones.
c. Introducción de sesgos en el proceso de revisión por pares, en ocasiones para
dificultar la tarea a los competidores.
d. Uso descuidado o poco meticuloso de las técnicas estadísticas, con el objetivo de acortar
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El sistema de competición crea incentivos para producir estudios de baja calidad y con resultados poco
fiables.
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Algunas ya contemplan la posibilidad de publicar réplicas de otros estudios, o resultados nulos. Unas
pocas han abogado expresamente por dejar fuera la novedad, relevancia, o el impacto previsto como
criterios para aceptar un manuscrito y afirman basarse únicamente en la calidad del aspecto
metodológico.
Muchas de las revistas tradicionales en psicología, como Psychological Science (APS), están ampliando el
espacio dedicado a describir los métodos y procedimientos, de forma que estos puedan ser conocidos
con detalle, al tiempo que fomentan nuevas perspectivas estadísticas que eviten los problemas asociados
a los valores p y en general a los tests de significación basados en la hipótesis nula. Entre estas nuevas
perspectivas está el adecuado uso de análisis de potencia, el estudio de los tamaños del efecto con
intervalos de confianza asociados o la estadística Bayesiana.
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INCENTIVOS AL PRE-REGISTRO: GARANTÍA PREVIA DE PUBLICACIÓN.
Ante problemas tales como el sesgo de publicación junto con algunas prácticas cuestionables (ej. p-hacking)
una estrategia que puede aliviar en cierta medida estos males es el prerregistro. La revisión por pares de
las revistas se efectúa sobre el artículo ya completo, con sus resultados y sus conclusiones. En un
artículo prerregistrado, el primer envío consiste en un plan detallado del método y análisis de datos, que
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es evaluado por los revisores. Una vez pasado este filtro de revisión por pares, el estudio se lleva a cabo y
el artículo se publica finalmente independientemente de cuál haya sido el resultado. La garantía de
publicación, sin importar si los datos resultan ser los esperados, es en sí mismo un aliciente para optar
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por esta modalidad de artículo.
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