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Colombia: De Potencial a Estado Fallido

El documento analiza cómo la clase elitista en Colombia ha manipulado los recursos y la sociedad para su propio beneficio a costa del estado y la mayoría de la población a lo largo de la historia, incluyendo durante el Frente Nacional entre los partidos Liberal y Conservador, lo que ha llevado al país a enfrentar problemas de pobreza, violencia y desigualdad.

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Colombia: De Potencial a Estado Fallido

El documento analiza cómo la clase elitista en Colombia ha manipulado los recursos y la sociedad para su propio beneficio a costa del estado y la mayoría de la población a lo largo de la historia, incluyendo durante el Frente Nacional entre los partidos Liberal y Conservador, lo que ha llevado al país a enfrentar problemas de pobreza, violencia y desigualdad.

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Política Colombiana: Cómo Convertir a un País Próspero en un Estado Fallido

Reseña crítica basada en la obra ¿Donde Está la Franja Amarilla?

Córdoba Vela Daniel Ernesto


Delgado Jacome Sarahy
Londoño Jurado Fernanda
Ortega Narvaez Kevin Alejandro
Ortega Soler Martin Andres

Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Mariana

Mg. Andrea Jackelinne Bolaños Sanchez

2 de Marzo de 2024
William Ospina nació el 2 de marzo de 1954 en Padua, Herveo-Tolima, (Colombia), su
principal reconocimiento a nivel nacional fue el primer premio Nacional de Poesía del
Instituto Colombiano de Cultura, entre otras condecoraciones institucionales que lo
inspiraron a redactar obras galardonadas, tales como País de la Canela con la cual obtuvo el
XVI Premio Internacional Rómulo Gallegos; en 1982 ganó el premio Nacional de Ensayo de
la Universidad de Nariño con el ensayo Aurelio Arturo. Además, se destaca por la
construcción de otras obras como: Es Tarde Para El Hombre, Esos Extraños Prófugos de
Occidente y una de las más importantes como “¿Dónde está la franja amarilla?” en donde
habla sobre cómo la injusticia social, legitima un país que, a pesar de su potencial, se estanca
en la prioridad de intereses particulares de la clase dominante.

Colombia desde la época de la conquista ha sido manejada por una clase elitista que
manipula los recursos y la sociedad para su propio beneficio a costa de los medios de
subsistencia del Estado. Como dice Ospina (1996),” el que Gaitán intentó erradicar del alma
del pueblo, ese discurso excluyente y señorial que repite que unos cuantos son legítimamente
dueños y voceros del país, y que todos los demás son la turba insignificante, la chusma”
(p.65). En ese sentido,la sociedad colombiana se vuelve incomprensible ya que los sectores
fabulosamente ricos no pueden sentirse satisfechos, el estado ya ni siquiera garantiza la vida,
nadie está protegido y todos los días ocurren cosas aberrantes.

Los indicadores de violencia son alarmantes pero el que menos ayuda es quien declara
sin mirar la realidad detrás de todos estos sucesos, los medios de comunicación muestran lo
que creen conveniente, normalizando situaciones del país y manipulando la mente del
televidente, donde la culpa de la pobreza es de los pobres, donde unos cuantos privilegiados
se avergüenzan de su país del cual proviene su riqueza; la mayoría de colombianos no mira su
país como lo haría un extranjero porque son tan inconscientes de todas sus riquezas, como
su flora y fauna. Desde siempre las grandes industrias son las que aprovechan la materia
prima de Colombia ya que los dirigentes permiten su entrada con el fin de salir con algún
beneficio y desde entonces solo se miran productos de importación, donde los productos
locales son los menos consumidos y el pueblo es sometido a favorecer intereses de países
externos.

Colombia también, a lo largo de su historia, ha protagonizado el papel de un país


dividido y menoscabado por una clase elitista. Pasó de una conquista española a una
conquista bipartidista aristocrática liderada por jefes de los partidos que en realidad
terminaron siendo uno mismo. Las instituciones pretendían guiar al país, pero tanto
conservadores como liberales implementaban políticas con el objetivo de liderarlo. Por un
lado, los conservadores desarrollaron políticas que se fueron debilitando por la inconformidad
popular, desembocando en masacres sociales. Por otro lado, los ideales liberales se
materializaron en la modificación de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, buscando
acomodar al país conforme a las tendencias sociales del [Link] cual generó una
oposición que trajo consigo violencia antiliberal (Ospina, 1996).

Ambos partidos, entonces, protagonizaron una masacre de compatriotas causada por


una irresponsabilidad política. De ahí que el país desde siempre ha mostrado una falta de
compromiso con la resolución pacífica de conflictos. Así mismo, dicha irresponsabilidad
legitimaría un lento desarrollo social como también una represión a todo intento de
revolución pues estos partidos no permitían ni dejaban que haya un cambio en el país, además
de que su resistencia al cambio hizo que el sector popular del liberalismo defendiera a los
campesinos, los cuales eran perseguidos en donde muchos más se unieron y es así cómo se
formó una sublevación popular bajo el mando del caudillo Jorge Eliécer Gaitán.

Con referencia a Gaitán, Expresa Ospina (1996), “Gaitán comprendió muy pronto que
Colombia necesitaba con urgencia grandes reformas sociales, y el proyecto nacional siempre
postergado se convirtió en su bandera” (p.26). Así fue como él reconoció y entendió que, el
enemigo más grande que tenía la sociedad era ese bipartidismo que a espaldas de la gente, se
beneficiaba de saqueos que realizaban en el país donde solamente era beneficiado un grupo
minoritario conformado por los grupos que tenían prácticamente todo el poder del Estado.
Además, se afirma que el movimiento liderado por Gaitan, tuvo muchos problemas en su
desarrollo, uno de ellos era la prensa y las comunicaciones que emitían en ese entonces, pues
al ver la clase dirigente que Gaitan en cierto modo, les brindo una esperanza de cambio a la
sociedad, la prensa no tardó en decir calumnias y difamaciones sobre él, pues ellos pensaban
que la gente seguía siendo ignorante y al escuchar cosas negativas sobre Gaitan, iban a dejar
de formar parte de este régimen popular.

Las calumnias y difamaciones en su contra, impulsaron a Gaitan a convocar a la


Marcha del Silencio, que tenía como fin protestar por la violencia que se sufría en los
campos, algo que se observa aún en la actualidad, en donde miles de campesinos son sacados
y expropiados de sus tierras por parte de grupos armados y el gobierno no realiza ningún
cambio, o en si, plantea reformas, decretos y leyes que ni ellos mismos son capaces de
cumplir, pues lo único que les preocupa es el comercio internacional, aprovecharse de la
materia prima y del patrimonio que hay en el país exportandolo para uso internacional para
favorecerse así mismo por medio de un capitalismo que no reconoce la dignidad y los
derechos de la sociedad.

Así fue como en los tiempos de Gaitán, esta marcha hizo poner inquietos a los jefes
del país, pues Gaitán, les hizo saber a los trabajadores que eran poseedores y propietarios de
dignidad y derechos, que el derecho a la educación es de todos, que la sociedad tenía derecho
a la economía, donde no debía haber una clase privilegiada que hacía más pobres a los
pobres. Como plantea Ospina (1996), “su interés por impedir que una economía de
privilegios precipitara a Colombia en la pauperización y el aplastamiento de las gentes más
pobres” (p.28). Así mismo, los grupos poderosos del Estado fueron astutos, pues le
propusieron a Gaitan unirse a ellos y compartir con ellos los triunfos, sin embargo, Gaitan les
respondió negativamente y en forma de respuesta, los grupos élite del Estado, realizaron una
contrarrevolución que trajo consigo muertes y violencia en el sector del campo donde
millones de campesinos y personas que vivían en el campo fueron desplazadas y nuevamente,
viviendo en la pobreza y la miseria.

Por otro lado, los enfrentamientos entre conservadores y liberales terminan y sus
máximos representantes se abrazan como si nada hubiera ocurrido, las muertes de más de 300
mil campesinos quedaban en el olvido después de esa acción. Sostiene Ospina (1996), “Como
ocurre al final de todas las guerras, sobre los campos todavía humeantes de la Violencia se
firmó un pacto, y ese pacto fue el llamado Frente Nacional” (p.37). Fue así como en el año
1958 inició el frente nacional, este fue un pacto político y electoral colombiano entre partidos
liberales y conservadores, donde Alberto Lleras representaba al partido liberal y Laureano
Gomez del partido conservador, este tuvo la duración de 16 años, después de esto se creó el
sistema bipartidista, donde estos dos tenían las mismas ideologías y compartieron poder todo
ese tiempo, hasta 1974 en donde se dio fin a este frente.

Es así como el frente nacional fue una fuente para el inicio de las delincuencias en el
territorio Colombiano, haciendo parte de esta los grupos guerrilleros y el narcotráfico,
además del olvido en que se tuvo a los campesinos por la falta de oportunidades para ellos,
manteniéndolos fuera de la economía del País. El olvido que había en ese entonces, la
indiferencia hacia los problemas sociales y la escasez, hizo que la ciudad incrementará, pues
la población Colombiana, en especial la campesina fue expropiada de sus tierras pasando de
ser propietarios a ser desplazados forzadamente. Como plantea Ospina (1996), “Lo que
Gaitán había procurado impedir se cumplía ante la indiferencia de los poderosos y la frialdad
de los eruditos ” (p.37). Es así como en realidad, el problema no era crear nuevas reformas o
proyectos para el país, ni siquiera el problema era que los campesinos fueran desplazados, el
verdadero problema era el bipartidismo que reinaba en ese entonces, eran los partidos que,
ante cualquier contrariedad a ellos, convocaban a la violencia y a la guerra, entre el país y los
habitantes del mismo país.

Los colombianos necesitan un despertar, toda la historia no debe ser desperdiciada,


toda la sangre derramada, los líderes y lideresas que han muerto de una manera trágica, todos
aquellos que piensan diferente esperaban crear conciencia en la sociedad; “Si ustedes los
jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvarlo. ¡Nadie!
Jaime Garzón” (1960, - 1999), los jóvenes son el futuro de Colombia y la obra la franja
amarilla ayuda al despertar de conciencia buscando alguna reflexión. Es muy difícil cambiar
ideas tan arraigadas como lo es que el país solo es de 5 personas, solo se espera que a
Colombia algún día le llegue un buen dirigente que piense como el pueblo.

Para concluir, la obra “¿Dónde está la franja amarilla?” Examina la historia política y
social de Colombia con énfasis en el bipartidismo, la lucha por los derechos de la clase
trabajadora y el papel de líderes como Jorge Eliécer Gaitán. Esta obra, también enfatiza la
desigualdad, la violencia y la manipulación de la clase dominante en detrimento de la
sociedad, en la cual claramente se evidencia que la historia de Colombia está marcada por la
opresión, la desigualdad y la falta de representación de los intereses del pueblo. Las luchas de
Gaitán y otros líderes populares hacen notar la necesidad de un cambio social profundo y la
urgencia de poner fin a las prácticas que perpetúan la exclusión y la pobreza, ya que es
fundamental promover la conciencia social y política, promover la participación ciudadana y
buscar líderes comprometidos con el bienestar de todos, por lo que es importante trabajar en
la construcción de un sistema más equitativo, inclusivo y justo para todos los colombianos,
buscando así superar las divisiones históricas para promover el bienestar y el desarrollo
integral de la sociedad.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Ospina,W., (1996). ¿Dónde está la franja amarilla?. Bogotá, Colombia: Grupo


Editorial Norma.

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